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Pilar Serrano 5ÂŞ de E Primaria


LOS COLORES DE IRIS Érase una vez una niña llamada Iris. Le gustaba mucho imaginar y vivir sus propias aventuras. Tan pronto estaba en la época de los dinosaurios como estaba en un coche volador paseando por las calles del planeta Marte. Un día se inventó una historia, y quiso que sus amigos la vivieran con ella. Los amigos se llamaban: Carmen, Toñi, Juan, Quique y Pulguilla. Le llamaban así porque era pequeño y saltaba mucho. Quiso inventar una historia sobre el Arco Iris, y todos sus amigos estuvieron de acuerdo. Ese día llovía y salieron los amigos en busca de aventuras, y mientras iban jugando por las nubes, se encontraron un arco llorando muy triste detrás de una nube. Todos fueron corriendo a ver que le pasaba. Entonces, los niños empezaron a jugar con él y a contarle cosas divertidas. Pero por más que los niños jugaban y le hacían cosquillas, el arco seguía triste. Hasta que por fin, Iris tuvo una idea: __ Podíamos pintarlo de colores, así estaría más contento. __ ¡SÍ, SÍ, SÍ!, gritaron todos a la vez. __ ¿Qué colores podemos utilizar?, dijo Juan. Podemos utilizar los colores que nos gustan, dijo Carmen. El arco los miraba sin saber de lo que hablaban ni que decir. __ Cuando sale el Sol, todos nos ponemos muy contentos, porque podemos salir a jugar a la calle, dijo Iris. __ ¿Y como podemos ponerle el color del Sol?, dijo Carmen.


__ Iremos y le pediremos un rayito, y ya tendremos el color amarillo, dijo Iris. __ ¿Pero como podemos coger un rayo de Sol?, dijo Carmen. __ Cogeré mi nave e iré a pedirle un rayo al Sol. Seguro que me lo da. Es un asunto urgente, dijo Iris. Iris se fue a pedirle un rayo, mientras que sus amigos se quedaron consolando a su tristísimo amigo. Por el camino, Iris se puso su bañador, sus gafas y su bronceador de alta protección, puesto que estaría muy cerca del Sol. Cuando llegó, ¡¡¡ buff !!! que calor hacía. Por eso, cogió los guantes que utilizaba su madre para hacer la comida. Habló con el Sol, y enseguida le dio un rayo, para que le pusiera al arco el color amarillo. Iris le dio las gracias y se marchó rápidamente. En cuanto llegó, le puso el color. Pero el arco seguía triste, porque solo tenía un color. Entonces, tenían que pensar en otro color. A Carmen le gustaban mucho los zumos de naranja, porque tenían Vitamina C. __ ¡Así nunca se resfriará el arco si le damos el zumo de naranja!, dijo Carmen. Todos estuvieron de acuerdo. Entonces, cogieron un zumo de naranja, se lo bebió y cogió el color naranja. ¡Ya tenía otro color!


Pero el arco seguía triste. Entonces, pensaron en otro color. Entonces, dijo Quique, que era el más listo de la pandilla: __ ¡Podríamos poner el color añil! __ ¿Y que color es ese?, gritaron todos a la vez. __ ¡Pues el color azul oscuro!, dijo Quique. __ Chicos tenéis que estudiar más!, dijo Quique. __ Bueno, ¿pero de dónde vamos a sacar ese color?, dijo Iris. __ Los loros tienen muchos colores, y uno de ellos se parece mucho a ese color, dijo Quique. __ Entonces, iremos a mi casa a coger una pluma de mi loro, dijo Juan. Carmen quiso quitarle la pluma. Al quitársela… _ ¡Ay! ¡Si solo quiero una pluma! ¡No quiero nada más! Al final le quitó la pluma, pero tenía muchos picotazos. Se la llevó al arco. ¡Ya tenía otro color! Pero el arco seguía triste. Entonces, pensaron en otro color. A Juan le gustaba mucho jugar al fútbol. __ Podríamos cortar un trozo de césped del campo de fútbol. Así cuando vea el arco, me acordaré del campo, dijo Juan. Entonces, se fueron al campo, y cogieron mucho césped. Se lo llevaron al arco, pero antes, lo machacaron y el arco se lo bebió. ¡Ya tenía otro color! Pero el arco seguía triste. Entonces, tenían que pensar en otro color.


Toñi era muy imaginativa. Tenían que pensar en otro color, pero no sabían cual. __ Podríamos poner un color que sea bonito, dijo Toñi. __ ¡Podríamos poner el azul!, dijo Toñi. __ ¡Pero si ya tenemos un azul!, dijo Pulguilla. __ Ya, ¡pero vamos a poner el azul cielo!, dijo Toñi. __ ¿O no es bonito mirar al cielo cuando estamos en la playa?, dijo Toñi. _ ¡Pues sí!, dijeron todos. Entonces cogieron un trozo del cielo, pero como se quedaba un trozo hueco, Iris cogió su bolígrafo mágico y tapó el hueco. ¡Se quedó como nuevo! Entonces fueron a ponerle el color. Cuando se lo pusieron, seguía triste el arco. Pensaron en otro color. Pulguilla era el más risueño. __ ¿Sabéis que en Semana Santa salí vestido de nazareno?, dijo Pulguilla. __ Como nos faltan dos colores, podemos poner el morado, dijo Pulguilla. __ Podemos coger la túnica y pegársela al arco, dijo Quique. Entonces fueron a casa de Pulguilla y cogieron la tela que sobró y para dársela, cortaron la tela, y se la pegaron. __ Ha quedado muy chulé, ¿te gusta, Arco? __Sí, pero todavía falta uno, dijo el arco. __ ¿Qué falta uno?, dijeron todos a la vez. __ Sí, falta el color del amor y de la alegría que me habéis dado. Me tenéis que buscar un color.


Todos se pusieron a pensar en un color que representara el amor. No se les ocurría nada, hasta que de pronto, Quique dijo: __ ¡Corazón! __ Corazón, ¿que?, dijeron todos. __ Claro, el corazón, ¿no os dais cuenta?, dijo Quique. __ Con el corazón damos amor, dijo Quique. __ 004218D ¿Y de qué color es el corazón?, preguntó Carmen. __ ¡¡¡¡ Rojo !!!! dijeron todos a la vez. __ ¡Eso!, el rojo es el color que hay que poner, dijo Juan. Entonces, cogieron el amor de muchas personas, y se lo llevaron al arco. __ Este es el color que me faltaba. Gracias por ayudarme. __ Arco, no te vallas, me falta por decirte una cosa. Te tengo que poner un nombre, dijo Iris. __ ¿Un nombre?, dijeron todos. __ Sí, solo arco no se puede llamar, dijo Iris. __ ¿Y como se va a llamar?, dijo Pulguilla. __ Arco Iris, dijo Quique. __ ¿Y por qué?, preguntó Iris. __ Porque tu has tenido la idea. Entonces, todos se fueron, y el Arco Iris, fue a hacerse amigo del Sol, y le dio las gracias por darle su primer color. Al día siguiente salieron a la calle, porque había dejado de llover, y a quién encontraron: a su amigo el Arco Iris. Todos se echaron a reír.


__ ¿Os ha gustado nuestra historia?, dijo Iris. __ Sí, nos hemos divertido muchísimo, dijeron todos. ¡Adiós, Adiós!, hasta mañana. Mañana volveremos a tener muchas más aventuras. No os las perdáis, porque los días siguientes van a ser muchísimo más divertidas.

Los colores de Iris  

Cuento escrito por una alumna de 5º de E. Primaria

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