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JANIS JOPLIN

Parece vacilar un instante antes de replicar. -¿Sabes?, ahora me doy cuenta que viví mi vida como si tuviera prisa por morirme. Sin apreciar todos los pequeños detalles; Las gotas de lluvia, una buena charla, la música clásica… Me sonríe con una de esas sonrisas suyas, de niña traviesa. Una sonrisa franca y abierta, pero al instante, a sus ojos asoma una sombra de tristeza. La miro inquisitiva, como animándola a continuar.

UNA TARDE CON JANIS JOPLIN Por: Kenny R. Siles Estoy sentado en mi sala. Afuera llueve torrencialmente. El agua resbala por los grandes ventanales. Suena un concierto para piano de Shostakovich. Sus notas melancólicas se arrastran igual que las gotas en el cristal, cadenciosa pero continuamente. Janis Joplin está sentada enfrente de mí. Juguetea con uno de sus largos collares abstraída. Hace rato que no habla. De pronto, su voz ronca, rompe el silencio. - Qué jodida esa melodía, me gusta. ¿Qué es?. La miro sonriendo. - El concierto para piano Nº 2 en Fa mayor de Shostakovich. ¿Bello, no?.

-Amaba la música, continuó, pero nunca creí que fuera suficientemente buena como para triunfar. Era sólo esa chica fea y torpe que cantaba por no llorar. Mira por la ventana y su vista se pierde en un punto lejano. Pasa una pierna por encima del brazo de su butaca Luis XVI y deja la otra apoyada, desmadejada, rota. Prosigue con voz monocorde.

que soy una impostora?, ¿Por qué me siguen?. Nunca sentí que fuera lo bastante buena. Entonces se echa a llorar, suavemente, aliviada. Sus lágrimas ruedan por sus mejillas, como el agua en el cristal, lentamente. Apoya la cabeza hacia atrás y su largo pelo ondulado pasa por encima del respaldo de la silla. Extiendo la mano y la toco. No le digo nada. Para mi ella es Janis Joplin, una de las más grandes voces de la historia. Solamente su risa, ronca y alocada en ocasiones, emula un concierto de Bach para chelo. Pero no se lo digo. Sólo la miro y sonrío tímidamente. En ese instante, entra mi hija con una taza de café. Janis me mira risueña y me dice: - ¿No hay whiskey en tus sueños?. Le sonrío de nuevo y le digo: - No. En mis sueños sólo hay música, silencio, lluvia y ahora tú.

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- Cuando empecé a triunfar pensé que no me lo merecía, en el fondo, sentía que todo aquello era un error. Vivía con el miedo constante a que alguien llegara y me lo arrebatara todo. Así que cogía mi botella de Southern Comfort y bebía hasta que ya nada importaba. Miraba alrededor y no veía nada más que soledad. Nadie me amaba, me encontraba fea y gorda, mi corazón hecho pedazos solo encontraba alivio en el escenario. Cuando veía a otros músicos como Hendrix pensaba, ¿Quién mierda te crees que eres tú Janis?. Ellos van a notar que eres un fiasco. Pero la gente me seguía, coreaban mi nombre y hacían fotos y a mí me apetecía gritarles: ¿No ven 3


La habitación 105...

El espIritu de Janis Joplin sigue vivo

Aunque en el escenario hacía el amor con 25.000 personas, Janis Joplin se volvía a casa sola. Y sola murió, en el hotel HIGHLAND GARDENS en Hollywood. Pero su espíritu sigue vivo y no sÓlo en su música, ya que hay quien dice que el fantasma de Joplin deambula por la habitación donde murió. “No tengo dudas de que Janis está aquí. Suceden cosas. Las luces se encienden y se apagan, las cosas se mueven, el termostato sale disparado, el teléfono suena inexplicablemente”

Algo extraño sucede en el hotel Highland Gardens, situado en Hollywood. Una de sus habitaciones se comporta de manera excéntrica, si es que una habitación puede comportarse de alguna manera. Las luces, el teléfono, la calefacción y las puertas parecen cobrar vida. Y es que durante un breve período, esta habitación alojó a una inquilina muy especial. En agosto de 1970, la habitación 105 de este hotel de Los Ángeles, que por entonces se llamaba Hotel Landmark, 6

recibió la visita de la que se convertiría en su huésped más célebre: Janis Joplin. Por esa época, la vida no la trataba mal. La cantante se había mudado porque se encontraba inmersa en la grabación de un nuevo álbum con el que estaba la mar de satisfecha, “Pearl”, titulado así por el mote por el que era conocida. No obstante, a Pearl no sólo le iba bien en lo profesional; además, parecía haber encontrado el verdadero amor. Pero que su vida laboral y sentimental caminaran en buena dirección no era suficiente para

una persona subida a una montaña rusa de emociones. Jimi Hendrix falleció el 18 de septiembre y el suceso hizo que Joplin se cuestionara qué podría suceder si ella corriera la misma suerte: “Me pregunto si yo muriera… ¿qué pasaría?, ¿Hablarían de mí tanto como de Jimi? ¡Ja, ja! ¡No es un mal truco para hacerse publicidad!”. También pensó que, después de Hendrix, ella no podría fallecer también en 1970: “Disminuye mis posibilidades. Dos estrellas del rock no se pueden morir


en el mismo año”. Incluso bromeó sobre el asunto con Myra Friedman, la encargada de publicidad de su representante: “No te preocupes, Myra, querida, no voy a morir el mismo año que Jimi Hendrix. ¡Soy mucho más famosa que él!”. Menos de un mes desde que Jimi pasara a mejor vida, Janis ya le había imitado. ¿Era la crónica de una muerte anunciada?. Poco antes de que Joplin echara su último trago, tuvo una interesante conversación con Kris Kristofferson en la que él trató de mostrarle el lado luminoso de su vida: “Vamos, chica. ¿De qué estás hablando? Tienes un hombre estupendo que te quiere, y tienes un público que te adora, que ha vuelto a creer en ti y una carrera con muchas cosas de las que te puedes enorgullecer. Hay gente en este negocio que no tiene ni una cosa ni la otra, ¿por qué hacer estallar todo?”. A lo que Janis Joplin respondió con un lacónico: “Kris… ¿Cuánto vale realmente todo eso?”. Aquel “hombre estupendo” se llamaba Seth Morgan. Era un estudiante de la universidad de Berkeley, hijo de una familia acomodada de Nueva York y fingía ser nieto del banquero J. P. Morgan. Janis parecía que iba en serio con él: “Nos casaremos en México y después haremos un crucero de viaje de bodas por el Caribe. No, no pongas esa cara ¡de verdad, esta vez es en serio!, ¡lo amo y me voy a casar con él!”. Janis lo tenía claro y a finales de agosto la pareja había hablado con el abogado Bob Gordon. Según las leyes de California, él podría reclamar la mitad de los ingresos de ella, mientras que ella no tendría ningún derecho sobre el dinero de él, por lo que más adelante, Gordon le recomendó a la cantante que realizara un contrato

prematrimonial. Janis Joplin tenía buenas intenciones. Quería dejar de lado su imagen de devoradora de hombres, y de mujeres, y había comenzado a cuidar su consumo de alcohol. Incluso había controlado su adicción a la heroína. Pero esta moderación de alcohol y droga le ocasionaba ansiedad. Como Pearl no era tan dura como intentaba parecer, volvió a buscar la felicidad en el final de una aguja, a pesar de las broncas de Seth: “Janis, te tiras dentro de un pozo y después llamas a alguien para que te demuestre que te quiere sacándote de allí. En-

tonces te das la vuelta y te tiras en otro, pero más hondo, y antes de que lo notes, esa persona se sentirá como un pelele y te dejará allí abajo”. Mientras Joplin trabajaba en Los Ángeles, Morgan se quedó en la casa de la cantante en Larkspur. Seth aprovechó los días de diario para llevarse a sus ligues a la cama de su novia, mientras los fines de semana se acercaba a Los Ángeles para acompañar a Janis. Pero este tiempo no era suficiente para Pearl, que sufría una dependencia enor7


me y deseaba que su hombre pasara más tiempo con ella. Peggy Caserta, amiga y amante de Janis, intentaba quitarle de la cabeza la idea de la boda ya que pensaba que el chico la estaba utilizando. No le faltaba razón. “Si hubiera sido una don nadie, ni siquiera la hubiera mirado”, acabaría asegurando el caballeroso Morgan. A finales de septiembre, Janis Joplin y Seth Morgan fueron de compras. Una camisa fue el motivo de una histérica discusión sobre el dinero de la artista. Joplin, disgustada, se marchó llorando al hotel. Como siempre, la cantante estaba entre la espada y la pared: odiaba sentirse utilizada por su pareja pero al mismo tiempo, la idea de perder a Seth le aterrorizaba. Por su parte, Morgan no le dio ninguna importancia al suceso. Lo que la pareja no sabía es que esa sería la última vez que se verían. Janis volvió a hablar con el abogado Bob Gordon el 1 de octubre para informarse sobre los trámites del matrimonio. Aprovechando la conversación, Joplin cambió su testamento. En el anterior, dejaba todos sus bienes a su hermano Michael; en el nuevo, este sólo recibía una cuarta parte ya que la mitad sería para sus padres y el otro cuarto para su hermana Laura. Además del nuevo reparto, Pearl puso un fondo de 2.500 dólares para que se celebrara una fiesta en su honor el día que muriese. La fiesta acabó celebrándose a los pocos días. La tarde del sábado 3 de octubre, Janis acudió al estudio de grabación, se reunió con la banda Full Tilt Boogie y quedó entusiasmada con la parte musical del tema ‘Buried alive in the blues’. Al día siguiente grabaría la parte vocal. Después, Janis y Ken Pearson, miembro de la banda, 8

fueron al Barney’s Beanery para tomar unos vodkas. Sobre las doce, la cantante regresó a su habitación en el hotel Landmark donde, a pesar de que esperaba dos visitas, se encontró sola. Por la tarde había charlado con Seth por teléfono. Morgan le había prometido volar a Los Ángeles ese sábado, pero no llegaría hasta el domingo. El retraso ocasionó otra bronca en la pareja y Joplin volvió a disgustarse. Su otra visita, Peggy Caserta, acabó en el hotel Chateau Marmont con una nueva conquista en lugar de acudir a su cita con la cantante en el Landmark, y ni siquiera llamó para justificar su ausencia. Desesperada, Pearl telefoneó a Seth Morgan, quien no atendió la

llamada porque se encontraba flirteando con una camarera. Como de costumbre, volvía a estar sola. No tenía a nadie alrededor, así que el único entretenimiento que tenía esa noche fue un buen chute. Sobre las cuatro y cuarto de la madrugada del día 4, bajó al vestíbulo para comprar un paquete de tabaco y estuvo charlando con el conserje, Jack Hagy. Joplin no sólo quería fumar, quería sentir algo de contacto humano. Aunque el conserje no tenía ni idea de quién era la persona que le estaba hablando, escuchó con atención sus comentarios sobre el próximo disco. Fue la última conversación de la artista. Janis Joplin


subió a su habitación, dejó sobre la mesilla el paquete de cigarrillos que aún no había abierto y se desplomó con las monedas de la vuelta en su mano. Que Janis no hubiera acudido a la grabación de su parte de ‘Buried alive in the blues’ y que su Porsche psicodélico estuviese aparcado en la puerta del hotel fueron los motivos por el que los más cercanos a la cantante se olieron que algo no iba bien. Una vez encontrado el cuerpo, el médico forense, Thomas T. Noguchi, aseguró que la muerte fue accidental, como consecuencia de una sobredosis de la heroína de alta pureza que Joplin había consumido. A pesar de los comentarios de humor negro sobre la muerte de Jimi Hendrix, Janis Joplin siguió sus pasos y entró en el Club de los 27. No pudo disfrutar del éxito del álbum

“Pearl”, que fue lanzado en enero de 1971. Aunque su cuerpo fue incinerado y las cenizas arrojadas a las aguas californianas de la playa del condado de Marin, como ella deseaba, su espíritu vivió para siempre. Y no sólo en su música. Janis Joplin se manifestaría después en la habitación donde murió. Desde el año 2006, Don Hoyt, un viejo amigo de la cantante, viaja desde Atlanta hasta Los Ángeles todos los 4 de octubre a modo de ritual para alojarse en el mismo lugar donde perdió a su amiga. Según Hoyt, el espíritu de la cantante se mantiene en las paredes de la habitación: “No tengo dudas de que Janis está aquí. Suceden cosas. Las luces se encienden y se apagan, las cosas se mueven, el termostato sale disparado, el teléfono suena inexplicablemente. Quienes la conocíamos y hemos estado aquí sentimos las mismas cosas.

No nos cabe duda. Pero nos recuerda a ella. No vengo aquí por el morbo. Vengo para homenajear a Janis y a todas las cosas que echo de menos en mi vida, pero de las que estoy agradecido”. Janis Joplin nunca llegó a sentirse feliz, a pesar de que se lo propuso: “Tal vez no acabes siendo feliz, pero que me follen si no lo voy a intentar. Si no lo intentas, es como suicidarte el día que naces”. Desde su infancia se sintió sola, acomplejada y siempre trató de ser querida. Su voz desgarrada sólo era una muestra del estado en el que se encontraba su corazón. La noche en que murió estuvo acompañada por quien más temía: la soledad. Es difícil tomar en serio el testimonio de un hombre que cree en fantasmas, pero ¿quién sabe? Quizá Janis se manifiesta para sentir un poco de compañía.

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Secreto a voces...

LA BISEXUALIDAD DE JANIS JOPLIN

Janis se llevaba muy bien con Jimi Hendrix y tuvo algunos encuentros sexuales con él, la leyenda dice que coincidieron en el Fillmore y se vieron durante tres noches en los camerinos. Tal vez debido a su educación, Janis Joplin siempre negó ser homosexual o bisexual, aunque por su cama era habitual que pasaran tanto hombres como mujeres. Janis tuvo gran cantidad de amantes, pero según la autobiografía “Scars of Sweet Paradise: The Life and Times of Janis Joplin”, escrita por Alice Echols en 1999, hubo una mujer que compartió más de una noche con la cantante y que llegó a ser su novia, eso sí, por un corto período de tiempo: “En 1963 Janis Joplin comenzó a frecuentar un nuevo club en San Francisco, y allí conoció a la que sería, junto con Linda Gottfried, la persona con la que compartiría más experiencias durante algún tiempo. 10


Era una chica de raza negra llamada Jae Whitaker, gran amante del Blues, como ella. Janis y Jae rápidamente se hicieron pareja”.

llegaré a estar con él y haremos el amor. Sé que ese día llegará, está escrito en el oráculo chino. Él es simplemente maravilloso.

Linda Gottfried recuerda como fue aquella relación: “Jae solía venir a casa a pasar la tarde con una botella de vino y unos sandwiches. Janis sacaba la hierba, bebíamos, fumábamos... y yo después me iba con mi novio, y Janis y Jae se quedaban haciendo el amor.

Lo curioso es que Janis en ese aspecto estaba mucho más avanzada que yo. Yo tenía una pareja estable, y no me planteaba tener otras relaciones con gente de mi propio sexo o no.

Cuando volvía, solían estar estar desnudas, tumbadas en la alfombra del salón escuchando a Bob Dylan, y Janis solía decirle a Jae: ¿Sabes?... lo amo, amo a Bob y sé que algún día

Janis no, era totalmente bisexual. Hacía el amor exactamente igual con un hombre, si le gustaba, que con una mujer. Y de hecho su relación con Jae era muy abierta. Se querían mucho, pero luego Janis se acostaba con otros chicos o chicas con toda

naturalidad, y supongo que Jae también lo hacía”. Tan pronto como Janis se trasladó a vivir con Jae, a los dos meses de comenzar la relación, las cosas comenzaron a ir cuesta abajo. En 1964 se separaron definitivamente pero se siguieron viendo con frecuencia, sobre todo cuando Janis necesitaba dinero, en tres o cuatro ocasiones Jae le prestó dinero a la cantante. Seis años después, cuando Jae escuchó en la televisión que Janis Joplin había muerto, destrozada gritó: “¡Maldita zorra estúpida!”.

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Oh Lord, won't you buy me a Mercedes-Benz?

EL MERCEDES Y EL PORSCHE DE JANIS

Luego de la muerte de Janis, su hermana se hizo cargo de los derechos de propiedad de las canciones. Es por ello que la canción ha sido utilizada un par de veces, con involuntaria ironía, en los anuncios de coches. En el 2007, Mercedes-Benz uso esta cAnCión para un comercial. También se utilizó como canción de apertura para la película alemana Der Baader Meinhof Komplex.

Janis Joplin escribió, en colaboración con su amigo Michael McClure, una canción que se tituló “Mercedes Benz”: una crítica social sobre el empeño que tiene el ser humano de medir su éxito a través del dinero y el consumismo. A pesar del mensaje de la letra de que poseer un coche de lujo no te hace mejor persona, Mercedes utilizó esta canción en algunos de sus anuncios de la década de los 90; no se sabe si por error o por simple cinismo. 12

Janis Joplin nunca tuvo un Mercedes Benz, pero sí un Porsche Cabriolet. El video-clip de este tema se rodó el 1 de octubre de 1970, tres días antes de la muerte de Janis Joplin, y en él aparece fugazmente el Porsche. Janis Joplin pagó cerca de 3500 dólares, a un distribuidor en Beverly Hills en septiembre de 1968, por ese Porsche Cabriolet de 1965 y 356 caballos. Antes de la venta, el distribuidor lo había pintado de blanco. Janis, sin embargo, deseó algo más dramático, y Dave Richards, amigo y

roadie, creó un diseño psicodélico, que incluye una imagen de Janis y de su hermano en la defensa izquierda delantera. El coche rápidamente se identificó con ella, que lo condujo por San Francisco, en donde vivía, y en Los Ángeles, en donde grababa. Siempre que lo aparcaba en alguna parte, los fans le dejaban notas debajo de los limpia-parabrisas. Una vez, mientras Joplin estaba de gira, el coche fue robado. El ladrón


lo pintó de gris con un aerosol. Cuando el coche fue devuelto a su dueña, ella se encargó personalmente de encontrar un taller que pudiera restaurar el diseño original. Algunos meses después de la muerte de Janis en 1970, su familia dio el coche a Albert Grossman, dueño y Presidente de la compañía Bearsville Records.

Él lo mantuvo en Bearsville, Nueva York, donde fue utilizado para visitar artistas, amigos y a clientes. En 1973, él devolvió el coche a la familia de Janis Joplin y fue utilizado como coche familiar. El Porsche se ha restaurado varias veces a lo largo de los años. La mayor parte del motor y las piezas de cuerpo son originales. Se han recuperado los

asientos, y la lona de la capota es nueva. El diseño de la chapa fue restaurado fielmente en 1994 por la tienda de pintura “Center Theatre Company”, situada en Dever. Actualmente el Porsche de Janis Joplin se encuentra en el museo de Whitney en Nueva York.

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Era sólo esa chica fea y torpe que cantaba por no llorar...

EL TRAUMA DE JANIS

Janis Joplin fue una niña extremadamente inteligente y una estudiante muy creativa. De adolescente mostró un gran talento para escribir y mayor para la pintura, pero por desgracia la adolescencia le trajo algunos cambios físicos que la traumatizaron para el resto de su vida. Su delicada apariencia infantil se esfumó, su pelo cambió del rubio infantil al castaño y un severo acné 14

facial se instaló en su cara. Su complejo de fea llegó a tal extremo que llegó a creer que no era atractiva para los hombres. Esto se agrabó aún más en 1964 cuando ya en la Universidad fue víctima de una cruel broma: sus compañeros de estudios la humillaron declarándola durante un concurso “El Hombre más feo en el Campus”. Las burlas y vejaciones de sus compañeros de clase provocaron un

trauma tal que incluso evitaba mirarse al espejo, esto hizo que Janis se convirtiera en una persona introvertida, muy solitaria y con muchas dificultades para hacer amigos. Y así fue le resto de su vida, tuvo una infancia infeliz: sensible y vulnerable no encajaba en su texas natal. Aunque, eso sí, en la adolescencia logró hacerse con una inseparable amiga que la acompañó fielmente hasta el último de sus días: la bebida.

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El trabajo póstumo...

“PEARL”, SU ULTIMO DISCO Un disco póstumo de grandísimo nivel, como por ejemplo el “Made In Heaven” de Queen. Un perfecto ejercicio retrospectivo y de psicoanálisis hecho por la propia Janis de su propio corazón. Una lástima que la vida y la voz de Janis se hayaN cortado tan pronto.

El 4 de octubre era la cita para grabar lo que sería su último disco “Pearl”. Ese día Janis se pasó de copas y de dosis de drogas y su cuerpo fue descubierto sin vida. Seis semanas después de su muerte salió el disco Pearl, que fue todo un éxito: fue el número uno de ventas durante 14 semanas. Este disco es un compendio de cosas que tenía previsto grabar la artista, con otras curiosidades aún sin terminar. “Move Over” abre este pedacito de historia del Rock. Se trata de una canción con bastante caña en la que la guitarra dobla a la voz de Janis. Un clásico increíble para abrir la boca.

Le seguirán otras canciones no menos buenas como “Cry Baby” (probablemente la canción más conocida de Joplin por el gran público), “My Baby” y una buenísima versión de un tema de Kris Kristofferson; “Me and Bobby McGee”, otro tema por demás conocido. Entre las curiosidades podemos encontrarnos “Mercedes Benz”, donde Janis Joplin demuestra un gran derroche de feeling vocal, improvisando una melodía sin que ningún instrumento la acompañe. Recientemente se le ha puesto música a este tema y, en mi opinión, lo han destrozado, pero bueno. Este disco se completa con temas como, por

ejemplo, “A woman left lonely”, “Half Moon” o “Buried alive in the blues”, todos absolutamente llenos de energía y del feeling blues que Janis Joplin derrocha con una facilidad asombrosa. Este disco debería estar en todas las casas de todo el mundo occidental ya que, a mi modo de ver, es un disco clave para entender la revolución musical de finales de los 60 y principios de los 70, reflejo de la revolución social del momento. Realmente una clase magistral de lo que se puede hacer con una voz rota por la bebida, pero llena de sentimiento en una corta pero intensa carrera.

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REVISTA VINILO VOLUMEN I LADO B