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FREDDIE MERCURY 23 años sin Freddie Mercury, mucho más que la mejor voz en la historia del rock . Freddie Mercury, figura excepcional de la escena del rock mundial, falleció 23 años atrás, el 24 de noviembre de 1991, un día después de anunciar que era portador del virus del Sida. El estilo y su pose sin poses que irradió como vocalista del grupo Queen es un faro que aún alumbra la necesidad del riesgo estético como elemento vital para generar hechos artísticos. Destacado como cantante de voz imponente y gestualidad pomposa que sentó las bases de la teatralidad en el rock, Mercury fue mucho más que esa imagen dominante sobre el escenario y más vale apreciarlo como un creador multidisciplinario en tiempos donde el cruce de disciplinas no era tan habitual como ahora. El músico nacido el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar, entonces un protectorado británico y actualmente parte de Tanzania, componía, pintaba y también era el hacedor de las innovadoras puestas en escena que propuso como líder de Queen y también en su no tan atractiva tarea en solitario.

Junto al guitarrista Brian May, el baterista Roger Taylor y el bajista John Deacon, en 1971 dio forma a Queen, un cuarteto que supo amalgamar el arrasador sonido rockero con elementos musicales diversos (de la música negra a lo sinfónico y del pop a la electrónica) para construir una sonoridad personal e inimitable.

innovador pero no restaron impacto planetario a cada nuevo álbum, a las reiteradas y millonarias giras por el mundo. El último concierto de Freddie fue en el cierre de la gira de Queen en Knebworth Park, Inglaterra, el 9 de agosto de 1986, pero un año antes ya había empezado a despuntar el camino solista con la publicación de “Mr. Bad Guy”.

A lo largo de dos décadas y 14 álbumes, el conjunto británico hizo todo lo que le dio la gana en una aventura creativa integral a la que nadie pudo seguirle el paso y de la que Freddie fue un innegable bastión. Mercury compuso hits que han atravesado el tiempo a fuerza de talento y originalidad como, por citar apenas algunos, “Bohemian Rhapsody”, “Don`t Stop Me Now”, “Crazy Little Thing Called Love”, “Seven Seas of Rhye” y “We are the Champions”.

En esas inquietas búsquedas, conoce a la cantante de ópera Montserrat Caballé, con quien graba la canción “Barcelona” que se convertiría en el tema oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y en el puntapié de una placa compartida.

En pleno apogeo de su éxito, Queen llegó a la Argentina en marzo de 1981, en el marco de una gira sudamericana que también incluyó conciertos por Brasil, Venezuela y México. Cientos de fanáticos recibieron al grupo en Buenos Aires, por lo que el grupo debió movilizarse durante toda su estadía en camiones policiales. “Amo esto, parecemos putas llevadas a la cárcel después de ser levantadas por la policía”, recordó Mercury a raíz de la serie de conciertos en el estadio de Vélez Sarsfield que hasta incluyó, en su última noche, la presencia de Diego Maradona sobre el escenario para presentar la canción “Another One Bites the Dust”.

Por entonces arreciaban los rumores acerca de la enfermedad -entonces terminal- que lo alejó de los escenarios pero no impidió que Queen publicara “The Miracle” (1989) e “Innuendo” (1991). El agente de prensa de Freddie informó en noviembre de 1991 que el cantante de Queen sufría de HIV, oficializando una certeza que circulaban por todos lados. La tarde del 24 de noviembre de 1991, Mercury falleció a los 45 años en su mansión del barrio londinense de Kensington, acompañado por su pareja Jim Hutton y un empleado doméstico.

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La agrupación inglesa continuó un camino donde experimentación y suceso generaron zonas grises que menguaron algo de su carácter 3


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JOVENES MUSICOS BOLIVIANOS CON MUCHO TALENTO: VERO PEREZ, DIEGO BALLON, JOSE ANDRE, EDDY CHUQUIMIA Y BLADIMIR MORALES VINILO surge de la necesidad de difundir los nuevos talentos del Rock, Jazz, Blues y Bossa Nova en Bolivia; sin embargo, estamos conscientes que no existe la generación espontánea, por ello, no olvidamos a los grupos de antaño, indudables pioneros de este movimiento que surgió como una propuesta alternativa a los ya existentes, éstos tuvieron que arar un páramo desierto, vencer los prejuicios sociales, y enfrentarse a una cultura musical que, además de incipiente, estaba cerrada a la innovación. Si bien es cierto que ahora es más fácil formar una banda, es también cierto que es mucho más difícil contar con foros y espacios para difundir su música; ni qué decir sobre las oligarquías industriales más 4

preocupadas por vender que por apoyar una verdadera cultura musical. A sabiendas de lo anterior, VINILO pretende persistir en la imagen y sonido de aquel movimiento noble que supo encausar la energía de los ángeles caídos. En VINILO nos interesa proyectar a las bandas que, a pesar de su enorme talento, no han sido valoradas a causa de la poca publicidad que se hace de ellas. VINILO es una voz, la voz del Rock, del Jazz, del Blues y la Bossa Nova, arte de sobrevivencia que no limita la actitud de aquellos que se asumen como entes de un mundo subterráneo. Les damos la bienvenida y les invitamos a participar activamente de la revista a través de nuestra web: www.revistavinilo.com

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¿Cómo fue Freddie? Muchos de nosotros conocemos a Freddie (leyendo acerca de él) ya sea en su parte artística, como un gran compositor e intérprete, así como también en su ámbito personal, gracias a entrevistas a amigos, o ex-parejas que alguna vez tuvo. Es por esto que a continuación conocerás opiniones de las personas que en el algún momento compartieron experiencias con Freddie.

“Fue un librepensador; Creo que esos cambios de imagen, demuestran un maravilloso y libre espíritu”. (ZANDRA RHODES, diseñadora del vestuario de Freddie)

”Freddie era muy querido, amable y noble. En su vida privada, era diferente a aquella estrella provocativa. Era muy atento. Su nobleza no solamente estaba dirigida hacia sus amigos y compañeros de trabajo, gente desconocida también obtuvieron algún beneficio de ello. Amaba a la gente común y corriente. En el escenario era deslumbrante, provocativo, pero era muy pero muy humano en su vida privada”. (DAVE CLARK) 6

Freddie fue en realidad una persona romántica. A menudo demostraba lo fuerte y rudo que era, pero no era su verdadero él. Fue bueno, gentil y muy humano. Y sabía que era lo correcto y lo incorrecto. Ayudó a mucha gente, que estaba un poco equivocada con él”. (BARBARA VALENTIN)

“El fue único, y nunca antes había conocido a alguien como él… Freddie expandió mucho el tapiz de mi vida, introduciéndome al mundo del ballet, la ópera y el arte; aprendí mucho de él y me ha dado mucho personalmente.” (MARY AUSTIN)

”Podría sonar extraño, pero uno de las cosas que la gente nunca se dió cuenta fue que era increíblemente modesto y tímido. Freddie amaba estar enamorado. En su mejor tiempo, podía escribir una canción en unos pocos minutos, pero cuando estaba enamorado, era incluso más rápido. Cuando estaba deprimido, no podía escribir nada, y realmente, no habían verdaderas canciones tristes de Queen. Incluso las más emotivas baladas no eran tristes. Aunque mucha gente dice que las letras de “The Show Must Go On” ponen los pelos de punta, pero creo que también es una canción muy positiva y optimista”. (REINHOLD MACK, ex-productor de Queen)

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El Gran Pretendiente...

“Freddie Mercury: “Nunca me hagas ver aburrido”

Freddie Mercury: The Great Pretender (“Freddie Mercury: El Gran Pretendiente”) es el título de la publicación, que coincidió en su lanzamiento con el estreno de un nuevo documental sobre la vida del músico. Un nuevo libro contiene imágenes inéditas de Freddie Mercury, sacadas de las colecciones privadas de sus padres y de Brian May, guitarrista de Queen.

A escasos días de la celebración de su cumpleaños (5 de septiembre) y de su sensible fallecimiento (24 de noviembre); En este mundo de vivillos y compañías disqueras ídem se han editado en DVD y Bluray el documental de Rhys Miers para la BBC: Freddie Mercury: The Great Pretender [Eaglevision, 2012]; un libro de fotografías del mismo nombre y (la cara) reedición del disco Barcelona que grabó con la Diva española Montserrat Caballe. Todos estos artículos, han sido convenientemente lanzados en las vísperas de la muerte del artista y (por supuesto!) la lucrativa temporada prenavideña. 8


Ahora bien: ¿Qué no se ha dicho sobre el Rey de Reyes, Freddie Mercury (o Farrokh Bulsara, su verdadero nombre) que no esté ya consignado en algo más de un par de decenas de libros o cientos de horas en video? Es curioso que aunque (en apariencia) ya casi nada nuevo queda por descubrir de su historia personal, de su éxito con Queen, y de su doloroso ocaso y su muerte a causa del SIDA; aún queden aspectos de su vida profesional y personal que no han sido lo suficientemente explicados y que, como en el caso del documental, permiten una mejor apreciación tanto de la obra de Mercury como solista y también sobre las posteriores decisiones artístico-comerciales que los restantes Queenies en activo y su manager, Jim Beach han tomado y han dado tanto de que hablar; principalmente por el manoseo de un legado musical que por momentos parece peor administrado que el de nuestro querido Pedrito Infante. Pero volvamos al tema. Este nuevo documental sobre Mr. Mercury se centra en aquellos años donde, la vida del cantante se adentró en el mundo fantástico (y cruel) de las super estrellas de rock; ese donde el exceso en todos los placeres posibles es lo único que cuenta, hasta que un día terminas muerto, en la ruina, sin familia o, como en el caso de Freddie, contagiado de una enfermedad incurable y mortal en la peor década del siglo pasado para padecerla. El documental se centra pues en la carrera solista de Freddie Mercury en los ochentas; justo cuando Queen saca el peor disco de su carrera [Hot Space; EMI, 1982] y esto genera una crisis en la banda; al punto de que se encuentran al borde del true-

ne definitivo. Tal y como lo reconoce el propio cantante, el fracaso de Hot Space se debió principalmente a que Freddie, a inicio de los años ochenta, se encontraba viviendo los excesos típicos que solo un rock-

star con toneladas de dinero podría comprar. El documental es sincero en reconocer que entre los clubes gays de Nueva York y Berlin, Freddie Mercury encontró refugio para ser él mismo; sin necesidad de fingir o 9


estar asediado por la cruel prensa inglesa y musicalmente devela la génesis del devaneo de Mercury con la música disco; su necedad de cambiar el sonido de Queen y de como esto gestó la crisis que, curiosamente, le abrió la oportunidad a un jugoso contrato discográfico como solista, mismo que le costó un enorme dolor de cabeza a la CBS por el pobre exito del primer disco solista del cantante; Mr. Badguy [CBS 1983]. Posterior a este fracaso, Freddie graba un par de excelentes discos con Queen: The Works (EMI, 1984] y A Kind Of Magic, [EMI 1986]; mismos que sirven para revalorizar a la banda en Europa; logrando un éxito sin precedente; mismo que se ve coronado 10

con un par de shows en el Estadio de Wembley y que quedaron inmortalizados en su disco en vivo (y video) Live in Wembley 86 [EMI, 1987]. Sin embargo, para estos momentos, Freddie ya sabía que se encontraba infectado de VIH; por lo que decidió alejarse del sórdido (pero divertido) mundo del rock y dedicarse a actividades menos demandantes; como lo fue la grabación de el single The Great Pretender [EMI, 1987], la colaboración (y grabación) en un par de temas para el musical Time de Tim Rice y los siguientes discos de Queen; The Miracle [EMI, 1989] e Innuendo [EMI, 1991]; siendo este el último album con Queen que alcanzó a ver su lanzamiento; poco antes de su muerte. Mención aparte de este período rico

en proyectos musicales (pero escasas apariciones en el escenario) fue la colaboración que en 1987 tuvo con la diva de la Opera, Montserrat Caballé y que generó el álbum Barcelona [Polydor Records, 1987]; mismo que tuvo un éxito limitado (por no decir gran rechazo) tanto entre los amantes del rock como los de la Opera. Incluso, Luciano Pavarotti considero este álbum como un abaratamiento de la música culta y lo desdeño; aunque, curiosamente, años después, se atrevió a hacer lo mismo junto con U2, Sitng y otros, es sus famosas “galas de caridad”. En realidad, este álbum fue producto de la casualidad. Según Peter Freestone (Phoebe, ‘pa Freedie sus coma-


dres), a principios del ’87, Freddie y el asistieron a un programa de Opera en Covent Garden (la sala más importante para estos espectáculos en Londres). Mercury era, contra lo que se pudiera pensar por los arreglos de muchas de sus canciones con Queen, ajeno al mundo de la música clásica; por lo que durante todo el programa se mostró interesado en el escenario, pero sin mucho animo; “hasta que de pronto, vi a Freddie con la mandibula desencajada, absorto y sorprendido por la mujer que estaba en el escenario” – cuenta Freestone sobre la reacción del cantante al ver a la Soprano española Montserrat Caballé. Según el relato, Freddie le comentó que acababa de escuchar a la voz más maravillosa del mundo y de ahí nació, primero, su necesidad de conocerla en persona, luego grabar un álbum y finalmente, una amistad entrañable. El documental es revelador, principalmente porque fluye de una manera bastante orgánica; integrando trozos de entrevistas viejas de Freddie Mercury junto con otras realizadas específicamente para este documental con (principalmente) Brian May, Roger Taylor, Jim Beach y Peter Freestone (asistente personal, confidente y amigo de Freddie desde mediados de los setenta hasta su muerte); así como fotos, video y filmaciones raras y algunas hasta inéditas (como la de Freddie en una disco gay besándose y bailando con el que fue su ultima pareja, Jim Hutton). Sin embargo, también hay momentos difíciles en el documental, sobre todo lo relacionado con el extremo hedonismo de Freddie; su pasión por el placer y los excesos; tanto en

los aspectos materiales como en su gusto por los hombres y sobre todo, se hace hincapié en la perniciosa y enferma relación que mantuvo con Paul Prenter; quien por muchos años fue su amante, amigo, empleado, dealer, confidente y sobre todo, maestro en el arte de la manipulación, el chantaje y la traición.; siendo este el que, con sus revelaciones a la prensa carroñera inglesa, inició la ola de rumores sobre la salud de Freddie; principalmente por la muerte a causa de SIDA de dos de sus ex amantes; a pesar de que el mismo Freddie le pagaba a Prenter la atención medica necesaria debido a que el también tenía SIDA. Aún con toda esta información, el documental no es amarillista, escandaloso o irrespetuoso con la memoria del querido Freddie; y por

el contrario, se complementa con las otras facetas de artista, interprete y rockstar; pero también el del amigo, el compañero de trabajo y el hombre tímido que con los que amaba y quería, fue siempre leal, cariñoso y en extremo, generoso. En alguna parte del documental, Jim Beach, refiere que ya casi en el final de la vida del músico, discutían sobre lo que se debería de hacer sobre su legado musical, su imagen y su música. “Has lo que quieras con ella: úsala, explótala, remezcla mis canciones, mi imagen, mi persona, no me importa; sólo te pido una cosa: Nunca me hagas ver aburrido” fue la respuesta mordaz e irónica de Freddie y, en honor a la verdad, con este gran documental, se hace justicia a ese último deseo de esta gran estrella del Rock.

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El recuerdo de su asistente...

“Freddie Mercury fue el amigo mAs leal y generoso”

EN LA FOTO: GRAHAM HAMILTON, FREDDIE MERCURY, TERRY GIDDINGS, JIM HUTTON AND PETER FREESTONE (ANTES DE VOLAR A IBIZA, 1987)

El 24 de noviembre de 1991 moría una leyenda del rock y quizá la voz más importante del género. El vocalista de Queen vivió y grabó varios temas en la localidad suiza de Montreux, donde vive quien fuera su asistente personal y gran amigo, Peter Freestone.

HACE 23 AÑOS, el mundo de la música perdía a una de las figuras más extravagantes de la historia del rock y Peter Freestone perdía a Freddie Mercury un querido amigo, al que recuerda con profundo afecto. Durante doce años Peter Freestone vivió al lado de Freddie Mercury, 12

las 24 horas del día y los 365 días del año. Fue su asistente, cocinero, chofer y fiel amigo hasta la muerte del vocalista de Queen. “Freddie era una estrella, yo sólo me limité a vivir mi vida”, dijo con humildad este hombre que asistió a un sin fin de conciertos alrededor del mundo y que se codeó con los grandes de la

música, desde Michael Jackson hasta David Bowie. Freestone, de 58 años, fue entrevistado por Swissinfo en un bar de Montreux, a orillas del lago Leman. Allí, declaró que se convirtió en asistente de Mercury por “una cuestión de estar en el lugar justo y en


"Vi

solamente 2 conciertos de Queen entre el pĂşblico, pero desde el backstage vi al menos 300" PETER FREESTONE

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el momento justo. Corría el año 1979. Me ocupaba del vestuario del Royal Opera House de Londres. Freddie había sido invitado a un evento benéfico. Tras oírlo interpretar Crazy Little Thing Called Love y Bohemian Rhapsody, lo felicité y él me preguntó por mi trabajo. Eso fue todo”. “Dos semanas después, el mánager de Queen me llamó para preguntarme si podía encargarme del vestuario de la banda durante una gira por Inglaterra. Y esa fue mi función durante el primer año. Luego Freddie me quiso tener en su casa en Londres. En doce años jamás firmé un contrato”, relató. Por ese entonces, Peter se dedicaba a “contestar al teléfono, recibir a las visitas, hacer las compras, pagar las facturas, cocinar, limpiar. En resumen, trataba de que Freddie pudiera concentrarse exclusivamente en la música”. “Al inicio ganaba 6.000 libras esterlinas al año. Pero no gastaba un céntimo. O mejor dicho, gastaba del dinero de Freddie. Luego mi sueldo subió a 25.000 libras esterlinas. Prácticamente nunca tuve vacaciones: es decir, acompañaba a Freddie durante las suyas, pero yo siempre trabajaba. Una vez le pregunté si podía tomarme unas semanas libres. Y él me contestó: ¡Pero si acabamos de volver de vacaciones!...” Freestone aseguró de su jefe y amigo: “Nuestra relación variaba según el contexto. Freddie solía cambiar continuamente de una relación profesional a una de verdadera amistad. De vez en cuando se enfadaba conmigo. Y no era porque yo hubiera hecho algo mal, sino porque necesitaba desahogarse. Sabía muy bien 14

que lo entendía. Siempre me pedía mi opinión, aunque luego se saliera con la suya”. “Con Freddie aprendí el valor de la amistad. Ha sido el amigo más leal, generoso y amable que he tenido. Ambos estudiamos en un internado en la India. Teníamos trayectorias similares. Quizás eso nos unió”, destacó. Y agregó: “Todos conocen su faceta musical, la estrella, el showman. Pero pocos saben que Freddie era una persona muy tímida y tranquila. Le encantaba quedarse en el Garden Lodge, su residencia londinense. Independientemente de la hora a la que se acostara, siempre se desper-

taba a las nueve, tomaba su té, se vestía de cualquier manera y jugaba con sus gatos o daba de comer a los peces. Esas cosas le hacían tremendamente feliz”. “Cuando salía, en cambio, se ponía unos tejanos, una cazadora de piel y gafas de sol. Entonces Freddie se transformaba en una estrella. Se mostraba como los fans querían verlo”, dijo y agregó que al líder de Queen “le encantaba reír. En público se tapaba la boca, se sentía acomplejado por sus dientes. Nunca se los arregló por miedo a que su voz se resintiera. En casa, sin embargo, se reía a carcajadas, sin vergüenza”. El asistente de Mercury dijo que “al


Cuando se enteró de que era seropositivo, “al comienzo dejó de salir, y luego también de fumar y beber”.

“No se dejó abatir y se concentró en la música, que era su vida. Además, desde que supo que estaba enfermo (1987), grabó The Miracle, Innuendo y Barcelona. Trabajaba más que antes. Sabía que tenía los días contados y quería hacer lo máximo”, contó emocionado.

“En octubre de 1989 el doctor le dijo que le quedaban pocos meses de vida, como mucho hasta Navidad. Su fuerza de voluntad hizo que viviera aún dos años. Freddie sabía que no había remedio contra la enfermedad”.

“Yo pensaba que había superado la muerte de Freddie. Pero luego me di cuenta de que no era así. Después de tres años escribí un libro. Fue como una terapia, pude sacar todo el dolor. Freddie me decía siempre que

inicio detestaba la tranquilidad de Montreux. Al final de sus días, sin embargo, anhelaba la calma de este lugar”.

de haberse publicado un libro sobre él, debía contar también las cosas menos buenas. En mis libros hablo también de los lados negativos, de las fiestas y las drogas. Ocultarlo hubiera significado mentir. Y Freddie creía mucho en la sinceridad”, sentencia Peter y finaliza: “Le echo de menos. A veces pienso en la vida que compartimos. Y luego me digo que tuve la suerte de estar doce años a su lado… Freddie solía decir siempre: no mires al pasado”.

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REVISTA VINILO VOLUMEN I LADO A  

FREDDIE MERCURY - El Gran Pretendiente

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