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Diana Rodríguez

AUTISMO


Dentro del grupo de personas con necesidades especiales se encuentran aquellas cuya denominación psicológica es la del autismo, que según el DSM IV (American Psychiatric Association [A.P.A.], 2000/2002) se define como un trastorno generalizado de desarrollo caracterizado por tres tipos de síntomas: alteración de la interacción social, alteración de la comunicación y patrones de comportamiento, así como intereses y actividades repetitivas y estereotipadas. Para que un niño sea diagnosticado con trastorno autista debe poseer al menos dos características del primer tipo, una del tipo dos y una del tipo tres. Alternativamente, se caracteriza por el retraso o funcionamiento anormal, antes de los tres años, en la interacción social, en el lenguaje utilizado en la comunicación social o en el juego simbólico. De este modo y habiendo definido este trastorno se hace necesaria la elaboración de programas integrales que permitan la enseñanza de nuevas habilidades a esta población. En un estudio realizado en la universidad de Oviedo, España por Pérez & Williams que tuvo el objetivo de probar un sistema integral para enseñar a niños con el diagnóstico de autismo. Tres niños recibieron enseñanza intensiva durante aproximadamente tres meses, con programas adaptados individualmente a su nivel funcional. Esos programas se habían demostrado eficaces, en investigaciones anteriores, para enseñar a niños con problemas de aprendizaje o se derivaron de principios básicos de aprendizaje. Se evaluó constantemente la eficacia de cada programa con cada niño, y se sustituyó inmediatamente los programas menos efectivos por otros eficaces. Los tres niños aprendieron aproximadamente una habilidad por cada hora de enseñanza. Aprendieron más habilidades por hora cuando la intervención fue intensiva; esto muestra que un programa intensivo incrementa la efectividad de la intervención. En conjunto, este sistema se mostró efectivo para enseñar habilidades a niños con


autismo, lo cual supuso mejorar su calidad de vida y la de sus familiares. Este sistema puede ser aplicado en los colegios de educación especial, (Perez & Williams, 2005).

Para la enseñanza de los niños autistas es recomendado utilizar enfoques estructurados de enseñanza, es decir en donde exista un horario planificado y organizado de tal modo que le asigne tiempo a distintas actividades. Sin embargo es necesario que estos enfoques sean flexibles y se ajusten a las necesidades de cada niño puesto que no todos los niños requieren la misma atención individual


para funcional en clase y no todos se encuentran en el mismo nivel de desarrollo cognitivo y del lenguaje. (Rutter, Schopler, 1984) Como conclusión final es importante resaltar la importancia de estudiar el fenómeno del autismo en el marco de la educación especial, puesto que en muchas ocasiones uno de los factores que impiden el desarrollo cognitivo, social y verbal de estas personas, es el propio desconocimiento de las características correspondientes a esta patologías, y por tanto generalmente se maneja de forma inadecuada a esta población puesto que se desconocen los modelos educativos propios para estas afecciones.

BIBLIOGRAFIA

Rutter

M, & Schopler E, (1984) objetivos y métodos educacionales.

Autismo, reevaluación de los conceptos y el tratamiento (pp 436- 437) Madrid, alhambra. 

Williams. G, & Pérez. L (2005). Programa integral para la enseñanza de habilidades a niños con autismo. Psicothema, Vol 17 N°2, pp 233 – 244 recuperado

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http://www.psicothema.com/pdf/3093.pdf.

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Autismo  
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