Page 1

PRテ,TICAS PROMETEDORAS EN DESARROLLO JUVENIL La organizaciテウn juvenil, aciertos y desaciertos

Marzo, 2014


© 2014 Catholic Relief Services y Cáritas El Salvador. Reservados todos los derechos. Este documento está amparado por el derecho de autor y no puede ser reproducido en parte o en su totalidad sin autorización. Favor de contactar a PublicationsTeam@crs.org o oficinanacional@caritaselsalvador.org.sv para las autorizaciones. Cualquier “uso justo” (“fair use”) bajo la ley de derechos de los EE.UU. debe contener la cita apropiada y atribución a Catholic Relief Services y Cáritas El Salvador.


PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA

PRテ,TICAS PROMETEDORAS EN DESARROLLO JUVENIL

La organizaciテウn juvenil, aciertos y desaciertos


Índice

Agradecimiento 6 Siglas y abreviaturas

7

I. Introducción

8

II. Resumen ejecutivo

10

III. Principales resultados

13

IV. Contexto

15

V. Modelo de implementación

16

VI. Relaciones interinstitucionales

22

VII. Desafíos

25


Agradecimientos Gracias a todas las personas que contribuyeron contando su historia: Equipo técnico del proyecto de Cáritas diocesanas de: Santa Ana: Luis Martínez, Silma Sandoval, David Vladimir Solís y Milton Mendoza. Sonsonate: Tatiana Henríquez, Verónica Villafuerte de Navas y Nancy Ávila. Arquidiócesis de San Salvador: Daysi Rodríguez, Yesenia Domínguez y Amanda Rivas. Oficina Nacional de Cáritas de El Salvador: Gabina Dubón y Víctor Castro. Promotoras comunitarias: Santa Ana: Élida Ramírez y Reina Idalia Castro. Sonsonate: Daisy Barrientos y Claudia Chical. Arquidiócesis de San Salvador: Ingrid Ganuza y Verónica Zepeda. Catholic Relief Services: Katharine Andrade, Elvya Meléndez, José Luis Pérez y Juan Carlos Durán. A los sacerdotes, agentes de pastoral y laicos de las parroquias de: Asunción Paleca, Nuestra Señora de Lourdes Calle Real, Nuestra Señora de Dolores, Nuestra Señora de Valvanera, Nuestra Señora de La Asunción, San Miguel Arcángel, Santa Bárbara Virgen y Mártir, Santa Lucía Virgen y Mártir, La Divina Providencia, Nuestra Señora Guadalupe, La Natividad de La Virgen María. A los centros educativos que nos abrieron las puertas para trabajar con los jóvenes estudiantes. A los Concejos Municipales de Prevención de Violencia. A los empresarios y a los jóvenes empleados que nos contaron su experiencia. A los grupos de discusión de jóvenes y sus familias en Santa Ana, Sonsonate y Ciudad Delgado. A los directores y estudiantes de los institutos Nacionales de Izalco y El Congo por las entrevistas concedidas.

Lo expresado y planteado en este documento no expresa necesariamente la posición u opinión, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido de este documento es el resultado de un proceso de elaboración colectiva basado en la experien­cia de campo con jóvenes para fortalecer capacidades de liderazgo, servicio y empleabilidad. Dicha experiencia colectiva se ha realizado entre 2012 y 2013, con el apoyo financiero de USAID y CRS.

6

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


Siglas y abreviaturas

APC: Asocio Para el Crecimiento. CRS: Catholic Relief Services. EMPRETEC: Programa para el Desarrollo de Emprendedores. FUNDEMAS: Fundación Empresarial para la Acción Social. INJUVE: Instituto Nacional de la Juventud.

MECOM: Metodología Comunitaria para el Desarrollo Social. MNPV: Proyecto Mi Nuevo Plan de Vida. ONG: Organismo No Gubernamental. USAID: Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (por sus siglas en inglés). VIH: Virus de Inmunodeficiencia Humana.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

7


I. Introducción En este documento se sistematiza la experiencia de la implementación del proyecto Mi Nuevo Plan de Vida (MNPV) sobre las prácticas prometedoras para fomentar el liderazgo, servicio e inserción positiva de jóvenes en riesgo. MNPV se gestó con el propósito de lograr que los jóvenes en condiciones de mayor riesgo accedan a los servicios sociales y sean asistidos para insertarse en un empleo o puedan recibir la formación básica para obtenerlo, desde una visión sistémica: la juventud en su interrelación con la familia, la comunidad, la escuela y las instituciones locales. MNPV es un proyecto financiado por USAID, coejecutado por Catholic Relief Services (CRS) y Cáritas en El Salvador, ejecutado directamente por dos de las Cáritas diocesanas y la arquidiócesis de San Salvador (el arzobispado, Sonsonate y Santa Ana). Desde el inicio ha sido un proyecto que ha implicado que la institución implementadora salga de su zona de confort, que tuvo como reto provocar en Cáritas un cambio, primero, porque los lleva a trabajar con una población diferente a la que normalmente han trabajado: jóvenes en riesgo; segundo, por el trabajo de vinculación que requería coordinar con instituciones gubernamentales y no gubernamentales con las que normalmente no se relacionaban; y tercero, porque por primera vez se trabajaría el tema de inserción vinculado a los proceso de formación. Los retos planteados se superaron y este documento rescata los aspectos más relevantes. Cáritas y las parroquias en general cuenta con programas para trabajar con jóvenes que asisten a la pastoral juvenil. Pero, MNPV implicó entrar en contacto con quienes no participan típicamente en ese ámbito, que muestran comportamientos y actitudes difíciles y que se encuentran en situación de riesgo; al hacerlo encontraron que no deben catalogarse como “buenos” o “malos”, pues sus comportamientos propios de la edad se canalizan de acuerdo al contexto en el que viven. Así por ejemplo, en la inserción en educación uno de los planteamientos iniciales era trabajar con jóvenes que no estaban estudiando, pero en la relación con las escuelas se encontró una población que estaba a punto de ser expulsada. La pregunta fue: ¿se tiene que esperar a que sean expulsados para trabajar con ellos en la reinserción o se puede trabajar para prevenir la expulsión? aunque eso implique ajustar los criterios de selección de la población meta. Como el fin último de esta iniciativa era asegurar la inserción positiva de los jóvenes en alto riesgo, se decidió que valía la pena ver cómo prevenir la expulsión o deserción desde la escuela, en conjunto entre Cáritas y el centro educativo. Asimismo, el proyecto se diseñó con el requerimiento de trabajar desde la Iglesia católica con un perfil de población distinta a la que normalmente se ha trabajado y con una diversidad de

8

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


actores claves a nivel de las zonas de influencia (alcaldía, Comités Municipales de Prevención de la Violencia, Policía Nacional Civil, empresa privada, Ministerio de Trabajo, centros educativos del sector público, Ministerio de Salud, iglesias evangélicas, etc.). Cada diócesis encontró su nicho y logró desarrollar relaciones con instituciones que crearon sinergias, pero el camino para lograrlo no fue fácil y generalmente implicó ir ajustando la estrategia sobre la marcha. Finalmente, debe mencionarse que lograr los resultados cuantitativos propuestos fue otro reto, ya que significó encontrar alternativas efectivas de inserción para los jóvenes. Cáritas ha trabajado en la formación, pero son muy pocas las organizaciones que aceptan el reto de convertir esa formación en un paso que trascienda a la inserción (empleo, autoempleo y estudios, en este caso). El área que ha requerido más aprendizaje ha sido el tema de empleo, pues Cáritas y las parroquias no habían desarrollado esta experiencia y, realmente, no es su competencia, aunque puede ser un excelente espacio para facilitar relaciones con la empresa privada. El reto ha sido precisamente cómo encontrar una ruta de empleabilidad para jóvenes que tienen todo en su contra por su nivel académico, por la falta de un apoyo y guía familiar, por actitudes y comportamientos, por la zona donde viven, por la falta de transporte público en horas nocturnas, por un mercado laboral tan limitado, entre varios factores. El desafío, pues, ha sido identificar, precisamente, cuáles son las oportunidades de empleo para este perfil de población y aprender qué es lo que hay que hacer para que los jóvenes logren esas oportunidades. Ahora que se ha aprendido esto y se ha abierto un canal con la empresa privada, será importante transformar esta relación en una línea más estratégica, que la convierta en interlocutor y facilitador de oportunidades dignas para los jóvenes, con el apoyo de los empleadores, y las instituciones vinculadas a la empleabilidad, junto con la Iglesia. Para efectos de entendimiento y posible réplica, se presenta a continuación el diseño del proyecto y un desglose por eje, en documentos separados, en el que se explicará el funcionamiento de cada uno, las conexiones interinstitucionales, los factores determinantes de éxito, los principales obstáculos y fracasos, las estrategias de trabajo y los hallazgos más importantes.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

9


II. Resumen ejecutivo El programa MNPV se desarrolla en el marco del Asocio Para el Crecimiento (APC)1 respondiendo a la meta ocho: atención a jóvenes en riesgo entre las edades de 16 a 25 años, permitiéndoles contar con oportunidades económicas e involucrándolos en actividades productivas. Así, con el apoyo de Catholic Relief Services (CRS), Cáritas El Salvador ejecuta dicho proyecto en tres de las zonas priorizadas por el gobierno, según lo expresado en la clasificación de los 54 municipios más violentos en 2010: Cáritas de la arquidiócesis de San Salvador, en el municipio de Ciudad Delgado, San Salvador; Cáritas de la diócesis de Sonsonate, en el municipio de Izalco, en Sonsonate; y Cáritas de la diócesis de Santa Ana, en el municipio de Santa Ana, en el departamento del mismo nombre2. Esta zonificación de la intervención pasó por los siguientes criterios de selección: a) una estructura parroquial en disposición de trabajar con jóvenes en altos niveles de riesgo; b) disposición ecuménica (y no necesariamente solo población de la Iglesia católica); c) aprovechamiento de los recursos adicionales de la Iglesia, cercanos a quienes pueden crear redes de apoyo; d) una estructura parroquial dispuesta a trabajar con entidades del Estado; e) disposición a trabajar con la Policía de la zona, pero con enfoque educativo preventivo; e) una zona de intervención con altos niveles de violencia; y f) zonas de trabajo con entre 500 y 4,000 hogares. 1 El Asocio Para el Crecimiento (APC) fue lanzado entre los gobiernos de El Salvador y los Estados Unidos de América en noviembre de 2011, identificando una serie de acciones para atender a las dos grandes restricciones que El Salvador enfrenta para lograr el crecimiento económico: 1. Crimen e inseguridad y 2. Baja productividad en el sector de bienes transables. 2  Posteriormente se agregaron los municipios de Caluco y Sonzacate, en Sonsonate; y Chalchuapa y el Congo, en Santa Ana.

10

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


Con estas orientaciones, Cáritas identifica a tres diócesis para llevar a cabo visitas de verificación de validez de dichos criterios entre CRS y Cáritas, después de las cuales se seleccionaron los lugares donde más se cumplían. En estas zonas de intervención desarrollado entre 2012 y 2013, MNPV se planteó: • Lograr que las instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales prestaran servicios a la juventud en riesgo referidos por el programa. • Lograr que 900 jóvenes en riesgo accedan a los servicios de referencia y recibieran el apoyo apropiado de las familias. Se esperaba que por lo menos el 50% de los jóvenes tuvieran éxito para insertarse en el empleo o continuara su educación o formación, dividido así: 20% obtuvieran un nuevo o mejor empleo, 10% hayan establecido una microempresa y 20% hayan vuelto a la escuela o la formación técnica. Se propuso trabajar con jóvenes hombres (60%) y mujeres (40%), entre las edades de 16 y 25 años, sin diploma de educación media, sin trabajo y fuera de la escuela, que residiesen en la zona de intervención del proyecto. Esta población debía tener un perfil caracterizado por factores de riesgos individuales: expulsados de la escuela, que hubieran sufrido abuso o que se observen en compañía de miembros de las pandillas o familiares con (un miembro familiar encarcelado, con problemas de alcoholismo, hogar monoparental o con algún reporte de violencia doméstica). La estrategia de trabajo planteada estableció un proceso de atención continua para que los jóvenes participaran. A lo largo de los dos años se siguió la siguiente ruta de intervención: Fase 1: Inducción, capacitación y montaje Contratación y capacitación del personal, equipamiento técnico y logístico. Fase 2: Promoción, identificación, referencia de los jóvenes Convocatoria, acercamiento e inscripción de los jóvenes al programa. Se identificaron otros actores locales, se crearon los vínculos y se establecieron convenios de colaboración para el sistema de referencia. Fase 3: Construcción del nuevo joven Mi Nuevo Plan de Vida, diseño y ejecución. Acompañamiento para la reinserción al empleo, microempresa, educación o formación. Fase 4: Seguimiento al joven para su inserción productiva e integración familiar Acompañamiento individual y familiar: para la integración entre el joven y su familia, el monitoreo del plan de vida, atención a casos especiales, espacios integrados entre la familia y el joven.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

11


Fase 5: Integración social comunitaria Vinculación del joven a su entorno comunitario con el apoyo del programa y de su familia, integración en actividades parroquiales de desarrollo comunal-juvenil, ejercicio de la ciudadanía responsable. Con el objetivo de desarrollar las habilidades necesarias para conducirse a la inserción social y económica, cada joven recibió dos tipos de servicios: Servicios directos: consejería individual y grupal al joven y su núcleo familiar por medio de: a. Orientación y consejería personal y familiar para el plan de vida. b. Monitoreo del plan de vida del joven. c. Atención psicosocial en los casos de mayor necesidad. d. Atención a las familias para construir Familias Fuertes. e. Promoción de la integración de la familia y el joven, creando y/o fortaleciendo los espacios de participación comunitaria y municipal. Posteriormente, cada joven se orienta a insertarse a un determinado empleo, regresar a sus estudios (o no abandonarlos) o emprender alguna actividad productiva. En los tres casos, los jóvenes recibieron herramientas que les dieron habilidades para la vida, para desempeñarse en un empleo y para fortalecer los lazos familiares. El proyecto cuenta con un sistema de monitoreo y evaluación que dio seguimiento a todo el proceso. Además, el personal técnico desarrollo espacios de coordinación, aprendizaje e intercambio de experiencias con el fin de evaluar constantemente las acciones y estrategias operativas del proyecto. Estos espacios permitieron que se tomaran decisiones pertinentes y oportunas en la ruta crítica de MNPV.

12

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA

Esto se tradujo en la práctica a cien horas de talleres y reuniones con las siguientes temáticas: • Construcción de paz. • Habilidad para la vida (autoestima). • Familias Fuertes. • Orientación al empleo. • Habilidades para el trabajo. • Emprendedurismo. • Liderazgo y organización juvenil.

“Se quiso dar seguimiento al lineamiento que se nos dio, pero en el campo es diferente… No podíamos estigmatizar a los jóvenes, así que la estrategia de presentación del proyecto cambió”. Verónica Navas, técnica de Cáritas Sonsonate, hace referencia a que ellos explicaban el perfil de joven que buscaban, pero nadie quería aceptar que estaba en riesgo, que vivía en una familia desintegrada o que no se adaptaba al sistema. Los técnicos analizaron que, si se piensa bien, en un país como este todos cabemos dentro de este perfil.


III. Principales resultados En el programa Mi Nuevo Plan de Vida participaron 975 jóvenes que se inscribieron para desarrollar un proceso formativo en habilidades para la vida, empleabilidad, emprendedurismo y construcción de paz. De ellos, 858 finalizaron el proceso formativo. Quinientos setenta y ocho familiares de estos jóvenes participaron en el proceso formativo dirigido a restaurar y fortalecer las relaciones familiares, a través de la metodología Familias Fuertes. Casi 800 jóvenes se insertaron en alguna de las siguientes opciones: 179 han obtenido un empleo, 136 han iniciado una microempresa, 456 han vuelto a la escuela o han evitado ser expulsados al encontrarse en riesgo de abandonarla. Jóvenes de cada sede se han incorporado junto a jóvenes de la región metropolitana de San Salvador que participan en otros proyectos de Cáritas, en un esfuerzo por generar asociatividad juvenil a través de la creación de la Asociación Juvenil “Héctor Rivera”. Se logró establecer relaciones de coordinación, colaboración y referencia con centros educativos, alcaldías, mesas de prevención de violencia municipal, ONG locales, el Ministerio de Trabajo, la PNC, iglesias evangélicas, parroquias y empresas entre otros.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

13


65 jóvenes egresados del proceso de formación de MNPV, según conteo realizado por las promotoras en los grupos que manejan, han realizado acciones desde un esfuerzo organizativo: se construyeron viviendas para personas de un proyecto de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, se llevaron a cabo cine foros u otras actividades para recaudar fondos y se han apoyado a diferentes causas. Según ellas, el interés primario de los jóvenes radica en conseguir un empleo o la búsqueda de apoyo para sus iniciativas productivas, por lo que hay poco interés en organizarse. Esto se vuelve un reto, pues es necesario encontrar el balance entre las necesidades y las metas individuales con las de la familia y la comunidad. Otro logro importante de este eje es que gracias a la organización juvenil que se fomentó a partir de la formación recibida, los jóvenes integran la Asociación Juvenil Héctor Rivera3, una red conformada por 7 organizaciones comunitarias de jóvenes que participan en proyectos de Cáritas y la antigua Tutela Legal. Con esta asociación, creada por los mismos jóvenes4, pretende promover la participación de la juventud en los diferentes ámbitos de su comunidad, la defensa de sus derechos y promover acciones de prevención de violencia mediante la práctica de una cultura de paz.

Principales resultados de Mi Nuevo Plan de Vida Indicadores Total de participantes inscritos Jóvenes que inician Mi Nuevo Plan de Vida Familiares que se forman en Familias Fuertes Total de participantes que finalizan la formación Jóvenes que finalizan Mi Nuevo Plan de Vida Familiares que finalizan Familias Fuertes Total de participantes que obtienen empleo o en condición de autoempleo Total obtienen empleo Total autoempleo Participantes que regresan al sistema educativo Total insertados

Datos F

M

Total

912

641

499

476

1,553 975

413

165

578

841

576

1,417

448

410

858

393

166

559

172

143

315

80

99

179

92

44

136

224

232

456

396

375

771

3 Héctor Rivera era miembro de Tutela Legal del arzobispado y dedicó su vida a la promoción y defensa de los derechos humanos. Desde 2007, trabajó en Tutela Legal en la promoción de las mesas juveniles de derechos humanos y directamente con jóvenes en algunas de las comunidades más difíciles por la presencia de pandillas y las constantes violaciones de derechos que sufrían los jóvenes a manos de la PNC y los militares. Murió a finales de 2013. Los jóvenes bautizaron la organización con su nombre por el legado y ejemplo que les brindó. 4 Al menos una organización provenientes de Santa Ana, Sonsonate, MNPV Ciudad Delgado, Mesa de Prevención de la Violencia de San José Las Flores, Mesa por la vida y la paz de San Martín, Semillas de paz de Sierra Morena y Egresados de jóvenes constructores San Marcos.

14

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


IV. Contexto Para una mejor aproximación al eje de organización y participación juvenil comunitaria es importante conocer algunos datos del contexto en el que se ejecutó este proyecto y cierta información de interés que pueda ser útil para una mejor comprensión. Los jóvenes pueden y deben ser protagonistas de su presente y futuro para lo cual se les debe facilitar oportunidades y espacios con el fin de que desarrollen sus destrezas de liderazgo. La Ley de Juventud y la Política Nacional de Juventud son los instrumentos que establecen el marco para ello. La Ley de Juventud es de interés social y tiene por finalidad establecer el marco jurídico y la institucionalidad que dirija las acciones del Estado para la implementación de políticas públicas, programas, estrategias y planes para el desarrollo integral de la población joven y su vinculación a la participación activa en todos los ámbitos de la vida nacional. La ley tiene como objetivos: a) Garantizar los derechos fundamentales de la población joven, así como promover el cumplimiento de sus deberes en el marco del respeto a su especificidad. b) Favorecer la participación política, social, cultural y económica de la población joven, en condiciones de equidad y solidaridad. c) Garantizar la existencia de una institucionalidad pública que elabore e implemente de forma participativa políticas públicas dirigidas a la población joven para lograr su desarrollo integral. Entre las políticas de promoción de participación juvenil, y que son de interés para el desarrollo de este eje de organización, pueden mencionarse la promoción de la participación de los jóvenes en el campo cívico, político, social, económico, cultural y artístico, y el fortalecimiento de la comunicación, interacción y consulta para que las perspectivas, opiniones y recomendaciones de la población joven sean tomadas en cuenta por las instituciones públicas. En esta línea, se plantea que es importante estimular el intercambio internacional, nacional y local de la población joven, facilitando su participación en foros o encuentros de organizaciones juveniles, así como también fomentar la creación de espacios o comunidades virtuales que fortalezcan redes de participación política y promoción de ciudadanía. Por su parte, la Política Nacional de Juventud pretende colaborar para que los jóvenes logren la construcción de identidad y de autonomía al mejorar la integración social y la participación ciudadana de las nuevas generaciones y fomentar su cohesión social y su sentido de pertenencia. Tomando como marco estas referencias, se profundizará ahora en la manera en que se implementó y desarrolló este eje.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

15


V. Modelo de implementación Con el proyecto se buscaba que los jóvenes en riesgo regresaran o se mantuvieran en sus estudios, encontraran un empleo o se convirtieran en emprendedores para que así pudieran crear sus propios negocios y organizarse para beneficio de su comunidad. En este eje, MNPV pretendía promover a los jóvenes en organizaciones juveniles ya existentes o animarlos a que crearan sus propias asociaciones para impulsar iniciativas beneficiosas para la comunidad. Se esperaba formar 10 líderes juveniles por diócesis y que ellos dinamizaran los espacios participativos juveniles existentes u otros nuevos, especialmente tomando en cuenta el perfil de los jóvenes con que se ha buscado trabajar. Posteriormente, la idea era involucrarlos en las pastorales juveniles u otras organizaciones en la comunidad. De esta manera, la juventud que formaba parte del proyecto contaría “Yo antes era alguien sin vida, me deprimía con espacios alternativos para mejorar mucho, ya que no tenía nada que hacer. Pa- sus condiciones de desarrollo.

saba en mi casa encerrada y, lo peor, sola. Entonces verme así me ponía deprimida, no tenía con quién hablar. Me gradué del proyecto, me sentí bien orgullosa de mí misma, de todo lo que había logrado. Y la verdad es que esto ha cambiado mi vida de una manera radical, más ahora que yo estoy animando a otros jóvenes como promotora del proyecto.” Victoria Jeannette, 18 años, Santa Ana.

16

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA

En la implementación, este ha sido un proceso incipiente del que se sigue aprendiendo. Se empieza a conocer cómo funciona el liderazgo juvenil y qué significa organizarse fuera de los ámbitos típicos como la pastoral juvenil para encontrar otras formas. Según el personal técnico de Cáritas, aun no hay una base organizativa construida con tal fortaleza que permite hablar de incidencia o de gestión. Aunque se hicieron diferentes actividades


con los jóvenes, esta todavía no ha logrado convertirse en acciones estratégicas. Parte del reto y el aprendizaje de este eje es que se trabajó brevemente la organización juvenil comunitaria, y no se logró explorar el trabajo en las escuelas, pero sí se reconoce el potencial que hay en estos dos ámbitos. Para el trabajo de MNPV, se asumió la definición de liderazgo promovida por el programa Jóvenes Constructores, en la que significa “ser responsable de lo que sucede en mi vida, en la vida de mi familia, en mi programa y en mi comunidad”. Esa definición implica que el joven asume el protagonismo. Aunque los mismos jóvenes no sabían que tenían habilidades de líderes, en el proceso fueron descubriéndolo y con su autoestima fortalecida fue más fácil para ellos desarrollarse en el ámbito organizativo. Así, el proceso de formación se orientó a descubrir líderes con el potencial de integrar a otros en sus propias actividades de convivencia o de apoyo a las organizaciones comunales, es decir, se enfocó en aquel joven que mostraba mayor interés en ser “responsable por lo que sucede en mi comunidad”.

Inducción y capacitación del equipo técnico El personal técnico del proyecto se capacitó fuertemente para poder implementar el proyecto en campo: • Taller Incubar: metodología para la educación de jóvenes en riesgo. Impartido por Mockingbird Education. Enfatiza la manera de construir una cultura de aprendizaje y desarrollar la resiliencia específicamente tomando en cuenta los obstáculos de aprendizaje que enfrentan jóvenes en riesgo. • Taller de desarrollo de la capacidad emprendedora, programa internacional EMPRETEC. Impartido por FUNDEMAS. • Familias Fuertes: metodología retomada del Programa de Fortalecimiento Familiar de la Universidad de Iowa y la Organización Panamericana para la Salud (OPS), ampliado por Fe y Alegría El Salvador. • Taller de intercambio de experiencias: Construyendo oportunidades de liderazgo y protagonismo juvenil durante y después de nuestros programas realizados por CRS y YouthBuild International. • Taller de construcción de estrategias de trabajo con jóvenes. • Taller de construcción de paz, justicia restaurativa. Organizado por Cáritas El Salvador.

En este eje, el proceso comenzó con la formación de jóvenes que asumieran un liderazgo positivo en las comunidades. A estos líderes se les capacitó en organización social, planificación, autoestima, trabajo en equipo, entre otros temas. Después los mismos jóvenes asumieron la formación de otros jóvenes. Estos se involucraron en el proyecto como promotores comunitarios y facilitó los procesos de organización, además de promover aún más la participación juvenil comunitaria, pues entre ellos hay más empatía, hablan el mismo lenguaje, y predican con el ejemplo, todo lo cual favorece la formación y posibilita un mayor y mejor avance del proyecto. Sin duda, jóvenes liderando jóvenes ha sido una experiencia exitosa. La estrategia de cómo trabajar el eje de organización no estaba definida y se construyó en el camino y en conjunto con los mismos jóvenes y desde la idiosincrasia de cada diócesis. Para encontrar una fórmula de trabajo se han debido reconocer las capacidades internas así como los recursos propios y ajenos, como la experiencia de Tutela Legal del arzobispado con los grupos de jóvenes integrados en mesas de prevención de la violencia o los proyectos de autoahorro implementados por algunas oficinas diocesanas, que ayudaron a ir definiendo cómo llevar a cabo dicho proceso.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

17


Por ejemplo, en Santa Ana se partió de la idea de conjuntar diversos esfuerzos organizativos que ya se desarrollaban como oficina diocesana, vinculando a los jóvenes para animarles a que desarrollaran su propia organización. En el caso de Sonsonate se encontró un apoyo importante en el grupo comunitario Juventud Integral El Sauce, con el que se pudieron intercambiar experiencias para llevar a cabo su propio proceso organizativo; gracias a ello, los pequeños grupos comunitarios han iniciado acciones dentro de su comunidad y en conjunto, buscando también que el intercambio de experiencias sea además una fuente de formación para que los jóvenes encuentren sus caminos. Por su parte, la arquidiócesis de San Salvador desarrolló la idea de conformar un grupo de jóvenes egresados de diferentes promociones, relacionados entre sí por las promotoras comunitarias5. De esta manera promovió la organización juvenil y su vinculación con actividades de su interés y de beneficio para la comunidad en donde estuvieron recibiendo la formación. Cada experiencia fue distinta, algunas acciones se fueron validando en tanto las promotoras juveniles asumieron y desarrollaron su trabajo. A partir de ello se mejoraron capacidades y conocimientos, ya sea con el apoyo del equipo técnico o a través de las formaciones que recibieron. Según los jóvenes involucrados en este proceso, estas actividades fortalecieron su trabajo juvenil; no obstante, la mayoría destacó que no se contó con todo el tiempo que hubieran deseado para desarrollar mejor este eje de trabajo. En el siguiente esquema se visualiza el proceso de organización, en el que la necesidad o un tema en común provoca que los jóvenes se (re)agrupen para llevar a cabo actividades. Esto permite la formación de un grupo u organización que se transforma con la participación de los jóvenes, el surgimiento de nuevos temas e intereses y el desarrollo de nuevas actividades. De esta manera, cuando ya existen jóvenes organizados se facilita la implementación de metodologías o proyectos.

Organización

Actividades vinculadas a tema o interés en común

Jóvenes unidos por un tema o interés en común

5 Inicialmente se contó con siete promotoras y un promotor. Al cierre del proyecto eran ocho promotoras.

18

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


En todo este proceso, es importante buscar puntos en común que los motive a trabajar organizadamente: grupos de ahorros, actividades de recreación, formación o recaudación de fondos, actividades productivas, voluntariados, incluso organizar a otros. La metodología de estas actividades implica liderazgo y protagonismo juvenil. Por ejemplo, en los grupos de ahorro, los jóvenes pueden asumir diferentes roles de liderazgo para constituirlos y desarrollarlos. De esta forma la metodología no solo promueve el aprendizaje respecto a cómo ahorrar, sino que también permite poner en práctica destrezas de liderazgo6. El equipo técnico tenía la tarea de implementar y darle seguimiento al eje de organización, a través del fortalecimiento de las habilidades de liderazgo y organización a través de talleres de formación (en organización, oratoria, incidencia política, liderazgo, formación en la metodología MECOM7, otros) que les permitiera a los jóvenes contar con herramientas para darle continuidad a este proceso. Después de un año, se consideró pertinente involucrar a jóvenes que se habían graduado del proyecto para que aportaran con su trabajo a las siguientes promociones de MNPV. Aunque los adultos del equipo técnico fueron los principales responsables del eje de organización con los jóvenes, se tomó la decisión de contratar a jóvenes destacadas del programa para ejercer un papel de liderazgo y responsabilidad en apoyo al proyecto. Las jóvenes recibieron capacitaciones en importancia de la organización social, formación de liderazgo, planificación del trabajo, diagnóstico, Ley de Juventud, monitoreo y evaluación, entre otros temas. Los jóvenes demostraron que su liderazgo trascendía y que podían apoyar a su comunidad desde un espacio organizativo y ser partícipes del proyecto. ¿Cómo convertirse en líder comunitario? Según la perspectiva juvenil8 • Organizarme con otros • Superar la timidez • Integrarse a la comunidad, familia, escuela y amigos • Trabajar en equipo • Participar • Aceptar que soy capaz • Despertar mi yo • Aceptar que soy líder • Dejar de tener miedo, nervios, inseguridad • Estar atenta • Practicar cómo se hace • Ser dinámica • Dispuesta a aprender • Dispuesta a transmitir mi aprendizaje • Abrirse a otros • Ser sociable/hacer amigos

Las jóvenes promotoras consideran que para trabajar organizadamente primero hay que identificar a las potenciales líderes de las comunidades; y es que muchas personas poseen características de líderes y pueden serlo, pero no lo saben. Para las jóvenes que compartieron su experiencia, convertirse en una líder lleva un proceso y cada quien debe trabajar en sí mismo. El proyecto facilitó el autodescubrirse como líderes, esto les permitió conocer diferentes formas de organizarse, practicar el liderazgo por medio de acciones planificadas y alcanzar logros a través del trabajo en equipo. Para Idalia, de 22 años, quien se graduó de MNPV y que ahora trabaja como promotora comunitaria en Cáritas Santa Ana, una persona que se va a convertir en líder debe buscar adentro de ella y reflexionar sobre qué

6 Para conocer más sobre la metodología de grupos de ahorro promovido por CRS y Cáritas, puede consultarse Con el ahorro mi vida mejoró: Guía para promo toras para la formación de grupos de autoahorro y préstamo (CRS, 2012). Segunda edición, Guatemala. 7 MECOM: Metodología Comunitaria para el Desarrollo Social. Véase: http://grupal.reletran.org/wp-content/uploads/2012/06/Manual_MECOM.pdf 8 En un ejercicio con las promotoras, se les preguntó ¿qué necesita un joven para convertirse en líder? Ellas elaboraron un listado donde identifican las características, actitudes y aptitudes que llevan al liderazgo.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

19


es lo que la hace querer trabajar en su comunidad. “Porque para organizarse es necesario tener un pensamiento colectivo, algo que ayude a todos”, expresa. La mayoría de jóvenes comentaron que tenían miedo de hablar con otros, que no tenían confianza en sí mismos, que no socializaban con otras personas. Después del proceso de formación, ellos mismos indicaron que adquirieron seguridad en sí mismos, se volvieron amistosos y sociables, aprendieron sobre responsabilidad y puntualidad, y empezaron a plantearse metas y sueños que involucraban a los demás. Así, las responsabilidades principales del equipo de jóvenes promotoras fueron la promoción del proyecto, la organización juvenil y el apoyo al equipo técnico. En la práctica, esto se tradujo en:

Metodologías Es impensable concebir un trabajo con jóvenes a través de dinámicas o metodologías para adultos. Las típicas charlas, las presentaciones en Power Point, incluso los juegos, si no son adecuados para este sector poblacional, no son efectivos. En un trabajo con jóvenes en riesgo –porque no son cualquier tipo de joven– debe haber una serie de principios metodológicos para la educación. Las metodologías deben: • Hacer visible y expreso en cada momento el propósito de una actividad o acción. Las reglas y políticas/acuerdos de convivencia deben ser construidos en común para que todos y todas entienden el propósito. Muchas veces como adultos queremos que los jóvenes siguen nuestras indicaciones para ejercer la autoridad, desde una posición de poder. Si queremos que los jóvenes aprenden a navegar sus decisión y conducir sus vidas de otra forma, hay que enfatizar el propósito y no el poder. • Facilitar el aprovechamiento del proceso por parte de los jóvenes. • Implementar metodologías vivenciales y participativas que facilitan el aprendizaje (técnicos y jóvenes) y permiten que aprendan haciendo. • Desarrollar habilidades sociales. En el caso de MNPV, al trabajar con el equipo de implementación se logró desarrollar una cultura, lenguaje, simbología y filosofía común para manejar el proceso de aprendizaje e involucramiento con los jóvenes. Esta cultura y lenguaje simbólico creó un ancla fuerte y profunda para manejar los comportamientos de los jóvenes. La simbología fue tomada del taller Incubar, incorporando las 8 llaves de la excelencia.

• Tomar los datos de los jóvenes que ingresaban al proyecto. • Llevar un archivo y control de los jóvenes. • Aprender bien las técnicas para saberlas replicar. Además, entre las técnicas usadas para mantener el inte• Apoyar a los jóvenes en las diferés del joven estaban: dinámicas de animación, integración y rompimiento de hielo, por mencionar algunas. rentes actividades e iniciativas que puedan tener, brindar seguiLas metodologías para el trabajo con jóvenes en riesgo demiento a las actividades que surben ser interactivas, prácticas y facilitadoras sin ser infangen de ellos: cine foros, desayutiles. nos de convivencia, excursiones, carreras de cintas, otras. • Comunicarse con las familias para animarles a participar en los diferentes eventos. • Sostener reuniones de planificación. • Leer sobre diferentes temas, repartirse el trabajo, involucrarse en todo lo que puedan para aprender de los técnicos.

20

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


• Brindarle el debido seguimiento a todas las promociones para saber si están trabajando, estudiando, etc. Para este equipo de jóvenes promotoras, la experiencia va más allá de las acciones que llevan a cabo, pues ahora saben: • Organizarse. • Apoyarse mutuamente. • Coordinarse para alcanzar a cubrir todas las actividades. • Cómo hacer equipo para trabajar por un mismo objetivo. • Compartir experiencias y construir juntos las soluciones. Las promotoras juveniles han participado del proceso de elaboración de estrategia de trabajo, la currícula de formación y otros insumos que servirán para nuevos esfuerzos de trabajo con jóvenes en riesgo.

Filosofía del programa La energía positiva y la inteligencia de las personas jóvenes deben ser liberadas y enfocadas en la solución de los problemas que enfrenta nuestra sociedad. Partimos de la premisa que las personas jóvenes en situación de exclusión quieren reconstruir sus comunidades y sus vidas, y lo harán siempre y cuando se les dé la oportunidad. El deseo de servir y de hacer un trabajo significativo que sea valioso para otras personas es universal. Es importante la gestión conjunta para que las organizaciones implementadoras tengan acceso a recursos nacionales e internacionales para contribuir a la transformación de obstáculos y movilizar a la población a nivel local, incluidas las personas jóvenes de las comunidades. El desarrollo del liderazgo es un elemento central del progreso eficaz de la comunidad y el servicio juvenil.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

21


VI. Relaciones interinstitucionales En el contacto con instituciones (gubernamentales y no gubernamentales), organizaciones e iglesias de la zona se contó con diferentes niveles de disposición y apertura que dependían de las prioridades de las mismas. Una de las estrategias que se siguió fue aprovechar las instancias ya establecidas que pudieran hacerse funcionales para el beneficio del proyecto. Sin embargo, para cada municipio, así como para cada eje, las relaciones se desarrollaron de manera distinta. En el esquema (en la página 24) se pueden identificar las instituciones que funcionaron como sistema de referencia principal. En este nivel pueden señalarse aquellas instituciones que por su presencia en la comunidad o su capacidad de convocatoria funcionaron como fuente de contacto con los jóvenes que llenaban el perfil que se buscaba atender. En un segundo nivel pueden apreciarse las instituciones que constituyen el sistema de referencia “de salida”, es decir, el entramado de instituciones a las cuales se refirieron jóvenes que finalizaron el proceso formativo y habían definido qué opción querían desarrollar: buscar un empleo, iniciar una microempresa, continuar sus estudios o acceder a una oportunidad de formación vocacional. Se establecieron relaciones con alcaldías, parroquias, empresarios y diferentes actores locales, lo cual permitió instaurar, por ejemplo, una Mesa Nacional del Empleo con la participación de la Cámara de Comercio, Cáritas, Plan Internacional, programa USAID para la mejora del acceso al empleo, centro de formación de la alcaldía municipal de San Salvador y CRS. Aunque no se sostuvo por mucho tiempo, dejó dos aportes: saber de las experiencias de quienes

22

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


están trabajando por favorecer el empleo juvenil y conocer la perspectiva de los empleadores. Esa relación interinstitucional era clave para lograr liderazgo, incidencia política y vinculación con otros actores locales que facilitaran el proceso que se pretendía seguir con los jóvenes. Cada diócesis experimentó una situación diferente al intentar establecer este sistema de referencia. En el caso de Sonsonate, se encontró buena apertura con el gobierno local de turno en Izalco, pero con las elecciones municipales de 2012 y un cambió de funcionarios y partido fue notorio el desinterés por seguir apoyando y se tuvo que modificar la estrategia, decidiendo hacerlo a través de la parroquia. Posteriormente, se logró la integración de la municipalidad una vez que se había establecido los niveles de confianza necesaria; simultáneamente se hizo una alianza con el Ministerio de Trabajo para que desarrollaran las temáticas de la currícula sobre habilidades para el trabajo, la cual fue implementada con éxito. En Santa Ana, se logró coordinar con el Gabinete de Justicia y Seguridad y con las iglesias evangélicas un proyecto conjunto que se socializó con organizaciones locales de una zona específica que, posteriormente, refirieron jóvenes. También hay que mencionar que en Santa Ana se mantiene abierto el diálogo con la Mesa de Prevención de la Violencia, a raíz de ello se estableció el vínculo con Ciudad Mujer y se consiguió la incorporación de jóvenes del programa para que brinden servicios de alimentación y transporte. El punto de partida para Ciudad Delgado fue la estructura parroquial. Aquí se establecieron dos alianzas centrales: la Policía Nacional Civil y la alcaldía municipal. Otro actor importante fue el sector de educación, pues a través de los centros educativos se logró el acercamiento a jóvenes en riesgo. Además, debe reconocerse la importante labor de la arquidiócesis de San Salvador como miembro de la Mesa de Prevención de Violencia de Ciudad Delgado. Con esta experiencia, Cáritas ha sido reconocida como actor en el trabajo con jóvenes y en la prevención de violencia en las zonas donde se ejecutó el proyecto, y está trazando nuevas estrategias para el trabajo de las diferentes diócesis a escala nacional. El principal vínculo en este eje fue con el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE), a través del cual se obtuvo información y asesoría para que naciera la Asociación Juvenil Héctor Rivera y se inscribiera debidamente. También brindaron una capacitación sobre la Ley de Juventud y sus implicaciones para los jóvenes; precisamente a partir del proceso formativo es que los jóvenes definieron que querían organizarse y formalizaron ese esfuerzo en la asociación. De acuerdo a lo comentado por las promotoras juveniles, los jóvenes se han organizado para la búsqueda, gestión y acercamiento institucional. Aunque en algunos casos han visto limitadas sus gestiones, se ha debido sobre todo a que la estructura de la asociación está naciendo y fortaleciéndose. Debe notarse que algunos jóvenes miembros de la asociación –que no son de MNPV, sino de otra experiencia juvenil de la Cáritas– ya cuentan con experiencia en trabajo local y esto ha abonado a los jovenes de MNPV.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

23


PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA

Ex Tutela Legal

Oficina nacional Cáritas

Cáritas diocesanas

Formaron

Formaron/asesoraron

Grupos juveniles de base

Se organizan en

Otros grupos de jóvenes (Semillas de Paz, etc.)

Jóvenes con quienes trabajan las mesas de Prevención de la Violencia en Tonacatepeque, Panchimalco, San Martín

Da formación

Jóvenes egresados de Mi Nuevo Plan de Vida

Asesora

Se asocian

Asociación juvenil Héctor Rivera

Relaciones orgánicas, vinculadas al proyecto de Cáritas: Con la idea de articular esfuerzos diversos que desarrolla Cáritas, desde julio hasta diciembre de 2013 se impulsó desde tres proyectos un espacio de encuentro entre jóvenes procedentes de estas tres iniciativas. Esto dio origen a un proceso de formación de aproximadamente 30 líderes y lideresas, quienes después del proceso formativo llegaron a la conclusión de constituir un espacio organizativo para intercambiar experiencias, para mantenerse en contacto y para la ejecución de acciones conjuntas. El resultado de estas gestiones, entre octubre y noviembre de 2013, propició la conformación de la Asociación Juvenil Héctor Rivera. Actualmente, ya elaboraron su constitución y se encuentran en proceso de legalización ante el INJUVE y próximos a elaborar su plan de trabajo.

Líderes juveniles

Dinamizan

24


VII. Desafíos En esta sección se sistematizan los principales retos, lecciones aprendidas y recomendaciones del programa. • La estrategia de promoción del programa se adaptó desde el inicio al contexto de cada diócesis; ello provocó que cada diócesis realizara la divulgación y promoción siguiendo lineamientos generales adaptados a su particularidad. Fue una experiencia enriquecedora, ya que permitió ver la creatividad de los equipos técnicos. Por otro lado, la promoción del proyecto requería del involucramiento de todo el equipo, que por ocasiones le requirió interactuar entre sí, complementarse y hacer acopio de su carácter multidiciplinario y creatividad. • Es importante destacar que este proyecto, aunque se ha implementado desde la Iglesia católica, no ha sido un espacio de proselitismo religioso. Siguiendo los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y conscientes del llamado para ir al encuentro de otros hermanos y hermanas de bien, en algunos municipios la religión no fue una barrera. A pesar de que el programa lo promueve la Pastoral Social de la Iglesia católica ingresando a las comunidades a través de las parroquias, algo muy interesante de destacar es que en Santa Ana la Iglesia evangélica colaboró en el primer acercamiento con los jóvenes y el apoyo para la facilitación de espacios, capacitaciones y apoyo logístico lo brindaron diversas instituciones como la Policía Nacional, que ayudó a movilizar jóvenes. Existe una inspiración espiritual, con un carácter ecuménico, que ha facilitado que diversos actores religiosos no católicos participen en el sistema de referencia del proyecto. • La deserción de los jóvenes o inestabilidad en la asistencia durante el proceso de formación se debió a razones personales, familiares, de distancia o por desánimo, según comentaron los familiares y equipo técnico; también por oportunidades de trabajo temporales como en el caso de los agricultores. Por otro lado, no había garantía de que los que iniciaban terminaran el proceso. Por eso se permitió que nuevos jóvenes interesados participaran y se sumaran al proyecto. • El equipo técnico siempre estuvo limitado en el tiempo para atender casos de jóvenes víctimas de abuso, participación en delitos o con conductas de alto riesgo. Se identificó la necesidad de llevar a cabo seguimiento individual, pues se conocieron casos de jóvenes desintoxicándose por drogas, acoso y abuso sexual, intentos suicidas, aunque desde el proyecto no se podía dar seguimiento pleno; se dio atención inmediata que en algunas ocasiones se complementaba haciendo la referencia de los casos a profesionales o programas de atención psicosocial. Las razones por las que no se hizo este abordaje son varias. Primero, porque se acordó que no se tenía la capacidad instalada para tratar estos casos. Segundo, porque el proyecto contemplaba que para estos casos se buscaría ase-

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

25


soría externa, por eso, las veces que fue pertinente, se refirió a las instancias indicadas, pero además en algunas diócesis, se elaboró un protocolo de atención para sobrellevar estos casos. Es por esto que se considera que el trabajo con jóvenes debe ser integral. Por ejemplo, el concepto de escuela saludable debe potenciarse como un servicio con estas poblaciones; debe abordarse la salud física, prevención de VIH, la salud mental, la nutrición, la salud reproductiva, etc. como una oportunidad donde los jóvenes tienen ese espacio para solventar algunas de estas situaciones. Por parte del equipo técnico, en el caso de Santa Ana, institucionalmente, se estableció un día de autocuido (espacio de retiro para reflexión personal, balance de vida, etc.). Esto sirvió para que los técnicos pudieran manejar de mejor forma la carga emocional que representa trabajar en un proyecto como este. En la organización juvenil destacaron diferentes hallazgos exitosos y dificultades que la institución implementadora, a través del equipo técnico (y promotoras) tuvieron que enfrentar. • Se retrasó el inicio del eje debido a la baja cantidad de jóvenes al principio del proyecto; por tanto, las actividades y el tiempo de seguimiento fueron insuficientes para alcanzar un mayor involucramiento de los jóvenes. Las jóvenes graduadas que fueron integradas a los equipos técnicos como promotoras juveniles consideran que hubieran desarrollado mejor el trabajo si se hubieran integrado antes al equipo. Sin embargo, es claro que la incorporación no hubiera sido posible sin el proceso de formación previo. Se concluye, entonces que la organización juvenil debe ser uno de los pilares con los que un proyecto como este debe iniciarse, ya que la población participante parte de una base sólida que le permite congregarse, analizar, aprender, pensar en grupo, compartir liderazgos, generar encuentro, compartir experiencias, solo por mencionar algunos de los beneficios. El análisis colectivo del equipo técnico es que un proyecto para trabajo con jóvenes en riesgo debe empezarse con la organización de jóvenes para luego desde ahí implementar los demás componentes del proyecto. • Sin duda, se logró la organización juvenil. Por ejemplo, entre las actividades relevantes que demuestran el trabajo de organización de los jóvenes están los encuentros realizados con la población en los que se generaron espacios de intercambio, aprendizaje y convivencia. En más de algún caso se logró juntar jóvenes de zonas controladas por pandillas contrarias9, en espacios seguros, brindando una oportunidad para conocerse y convivir sin temer a represalias. Sin embargo, según los jóvenes entrevistados, el corto tiempo del proyecto es insuficiente para lograr una organización juvenil estable. Muchos grupos se formaron, pero en algunos casos se les dejó de brindar un seguimiento cercano, por lo que no se sabe si se continuó con el proceso. Por esto, es importante que los jóvenes cuenten con espacios de intercambio y formación en derechos humanos sólidos, así como los intereses en común que los une y fortalece para que ellos mismos den continuidad, ya retirado el proyecto. Este proceso debe ir acompañado de talleres que fortalezcan las capacidades y los conocimientos sobre organización juvenil, incidencia social, etc. 9 Aunque no todas las personas pertenecen a las pandillas, si viven en una zona custodiada por una, corren peligro si se acercan a la zona de otra pandilla, especialmente si uno es jóven.

26

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


• Contar con espacios de intercambio y aprendizaje fortalece los cambios internos en su personalidad y autoestima. A partir de ahí, el concepto de liderazgo ha sido reconocido, trabajado y replicado por las jóvenes, quienes consideran que la organización juvenil se puede volver un semillero de liderazgos. Un claro ejemplo de esto han sido las promotoras juveniles, quienes después de pasar el proceso de formación, se integraron al equipo técnico de trabajo por sus características de liderazgo. Ahora, por su buen desempeño están siendo promovidas dentro de la institución a otros proyectos. • Es importante mencionar que la mayoría de proyectos de desarrollo actualmente buscan garantizar la sostenibilidad de los procesos al término del mismo. MNPV considera que el involucramiento de jóvenes de la comunidad puede dar este tipo de garantía, pues los jóvenes pueden brindar seguimiento a las actividades después de retirarse el proyecto. Existe un sentido de propiedad y, en este caso, hay confianza entre los mismos jóvenes participantes de que es posible la consolidación de procesos de organización juvenil comunitaria.

La organización juvenil, aciertos y desaciertos

27


28

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


La organizaci贸n juvenil, aciertos y desaciertos

29


30

PROYECTO MI NUEVO PLAN DE VIDA


Sistematización realizada por: H&H Comunicaciones. info.hhproducciones@gmail.com Coordinadora de la sistematización: Elizabeth Hurtado. Equipo de trabajo en el proceso de investigación: Xiomara Herrera, Rodrigo Godoy, Milton Aparicio y Elizabeth Hurtado. Revisión de contenidos: Equipos técnicos de Cáritas, Gabina Dubón, Víctor Castro, José Luis Pérez y Katharine Andrade Edición: Manuel Velasco y Katharine Andrade. Fotografías: H&H Comunicaciones y archivo de Cáritas/Catholic Relief Services. Diseño y diagramación: Giovanni Rivera.


Catholic Relief Services 228 W. Lexington St. Baltimore, Maryland 21201-3413 | 877-435-7277 | info@crs.org

Mnpv organizacion documento completo  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you