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Programa

Ecológico

Huertos y Jardines

de

Escolares GUÍA DE ASESORAMIENTO PARA SU IMPLANTACIÓN


Edita: Consejería de Educación de Cantabria © de la presente edición: Consejería de Educación de Cantabria Documento elaborada por: Grupo de Trabajo del CIEFP de Torrelavega-Santander AUTORES: Margarita González López Iván Marcos Noriega Ibáñez Eduardo Ecay Preboste Marta Cebrecos Brogeras Pilar Fernández Areces Santiago Sobrino González Juan Carlos Espinosa Cid Luis Alberto Gómez García COORDINADO POR: La Unidad de Renovación Educativa Consejería de Educación de Cantabria © de las fotografías e ilustraciones: Luís Alberto Gómez García y Miguel Ángel Romero Terán (fotografías) Marta Cebrecos Brogeras (fotografías) Santiago Sobrino González (ilustraciones) Javier Pérez Carro (fotografías) Manuel López Guillén (dibujos infantiles) Alberto López Guillén (dibujos infantiles) D. Legal: 227-2007 ISBN: 978-84-95302-45-4


Índice Presentación

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PRÓLOGO. Entre lo conceptual y lo práctico

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PARTE 1. BASES CONCEPTUALES Y EJES DE ACTUACIÓN

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1. 2. 3. 4. 5.

10 12 17 20 22

6. 7. 8.

Introducción ¿Por qué este Programa? Definimos Huertos y Jardines Ecológicos Escolares El centro escolar núcleo y eje del Programa Coherencia del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares con el Plan de Educación para la Sostenibilidad Finalidades y características del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares Una metodología activa y participativa ¿Cómo hacer realidad el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares en los centros educativos?

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PARTE 2. 5 ESPACIOS, 5 PROPUESTAS

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0. 1.

32 33

2. 3. 4. 5.

Introducción Huertos escolares: Alternativas y soluciones para un huerto escolar: El huerto ecológico en el C.P. “Amós de Escalante” Huertos escolares: Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un huerto ecológico en el IES “Foramontanos” Jardines escolares: Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un jardín escolar en un colegio Jardines escolares: Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un jardín escolar en el IES “José del Campo” Jardines escolares: Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un pequeño jardín escolar. (IES “José del Campo”)

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PARTE 3. FICHAS PARA LA ACCIÓN

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BIBLIOGRAFÍA Y MATERIALES DE CONSULTA

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Presentación Me complace presentar la guía de asesoramiento para la implantación del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares. El inicio de un Programa Institucional es siempre un momento especial, un reto en el que están implícitas multitud de ilusiones, diversidad de finalidades por alcanzar, la vivencia de nuevas experiencias, en definitiva, un momento de creación en el que la comunidad escolar es la protagonista. Este nuevo Programa viene a complementar los ya existentes dentro del Plan de Educación para la Sostenibilidad que la Consejería de Educación puso en funcionamiento en septiembre de 2004. Por ello, es una satisfacción especial ver cómo se consolida dicho Plan con el diseño de materiales como los que se presentan, más aún, cuando éstos son el fruto de un trabajo nacido del compromiso del profesorado con la tarea educativa. La guía que presentamos a continuación es un instrumento de apoyo y asesoramiento para la puesta en marcha del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares. Con ella pretendemos mostrar caminos que se pueden abrir para el desarrollo de una educación basada en principios de sostenibilidad. Lanzamos, pues, un mensaje de optimismo a todos los centros escolares para que se impliquen en esta apasionante aventura. Rosa Eva Díaz Tezanos Consejera de Educación de Cantabria


Prテウlogo ENTRE LO CONCEPTUAL Y LO PRテ,TICO




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a guía que presentamos a continuación es un instrumento de apoyo y asesoramiento para la puesta en marcha del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares en los centros educativos de Cantabria.

El objetivo fundamental es que los centros escolares encuentren un punto de partida con el que se sientan cómodos y seguros a la hora de comenzar un nuevo programa institucional. En este afán de transmitir y asentar las líneas fundamentales del Programa, por un lado, y de presentar experiencias, motivaciones y aplicaciones prácticas, por otro, nos situamos ante el siguiente reto: unir lo conceptual con lo práctico. Se trata de que los aspectos conceptuales de carácter general se lleven a la práctica, al quehacer diario de un centro; es, por tanto, un documento con un claro sentido de utilidad. En definitiva, queremos facilitar al lector/a el tránsito de lo general (conceptual) a lo concreto (práctico). La guía está dividida estratégicamente en tres grandes partes. La primera parte, “Ejes conceptuales y líneas de actuación”, es una aproximación a las líneas principales del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares en cuanto a la necesidad y oportunidad del mismo en un centro escolar, su conceptualización, la ubicación dentro del Plan de Educación para la Sosteniblidad, las finalidades que persigue y sus características, la metodología que se va a utilizar y el modo de hacerlo realidad en un centro. La segunda parte, “5 espacios, 5 propuestas”, trata de mostrar, a través de las experiencias y reflexiones de algunos centros, cinco alternativas y soluciones reales, cercanas a su vida diaria, que han hecho posible la puesta en marcha de huertos y/o jardines escolares, adaptándose a los distintos espacios disponibles, ya sean más o menos amplios. Las propuestas que se presentan son las siguientes:  Alternativas y soluciones para un huerto escolar: El huerto ecológico en el colegio público “Amos de Escalante”.  Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un huerto ecológico en el IES “Foramontanos”.  Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un jardín escolar en un colegio. (Caso hipotético elaborado por el IES “Foramontanos”).  Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un jardín escolar en el IES “José del Campo”.  Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un pequeño jardín escolar. (IES “José del Campo”).


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Estas cinco propuestas pueden servir de guía a los centros que deseen realizar una experiencia similar. La tercerA parte, “Fichas para la acción”, pretende ser una herramienta divulgativa de las acciones propias de un huerto o jardín escolar. El sentido de estas fichas, sobre todo en el contexto de esta guía, es dar una visión práctica del día a día del Programa en los centros educativos. Las fichas están diseñadas para que los/las docentes puedan consultarlas antes, durante y después de iniciar esta experiencia y tratan, de forma breve y concisa, aspectos tales como la organización inicial y el equipo humano necesarios para implantar un huerto o jardín; los materiales y recursos necesarios; el espacio; la situación geográfica en cuanto a orientación y emplazamiento; la construcción del huerto o jardín a partir del diseño de un plano; el suelo en cuanto a estado y tipos; la plantación de árboles y arbustos o en macetas y jardineras; la siembra sobre semilleros o sobre terreno; cómo elegir las plantas del huerto; y, por último, algunos consejos sobre cuidados y mantenimiento. La información para la elaboración de las fichas ha sido extraída de las aportaciones que nos han hecho los centros docentes que han participado en la elaboración de este documento. Para una mejor comprensión y utilidad del documento, se han respetado al máximo las aportaciones hechas por los centros sin omitir nada de lo que ellos cuentan, aun cuando, a veces, existan ciertas repeticiones en el tratamiento, puesto que cada uno relata una experiencia concreta en cuanto a nivel educativo, espacio, ubicación, organización, etc. Esto hace que nos aproximemos al Programa desde diversas perspectivas, lo que le da mayor valor y utilidad, ya que facilita la identificación de su realidad, de su contexto con lo escrito. En definitiva, esta guía pretende informar, difundir, asesorar y mostrar caminos que se pueden abrir para el desarrollo de la educación para la sostenibilidad, y, también, vislumbrar nuevas motivaciones para su implantación, a través de experiencias contrastadas y de necesidades insoslayables socialmente demandadas.






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En el musgo, tonos de un verde áureo; en el suelo, un lila grisáceo oscuro tirando

al rojo, al azul o al amarillo. Y en el verde los pequeños campos de trigo, tonos de una pureza inefable.

Vincent van Gogh. Cartas a Theo Para mí, hacer estudios es sembrar, y hacer cuadros es recolectar. Creo que uno

piensa con más sensatez cuando las ideas surgen del contacto directo con las cosas, y no cuando se observan dichas cosas con el fin de encontrar una idea determinada. Vincent van Gogh. Cartas a Theo


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Parte 1 BASES CONCEPTUALES Y EJES DE ACTUACIÓN




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1. Introducción

Crear un nuevo Programa institucional requiere, entre otras cosas, definir su contexto, justificar la necesidad y oportunidad de llevarlo a cabo, y explicitar sus finalidades, características y limitaciones. Es decir, requiere una reflexión previa de carácter no solo práctico, sino sobre todo conceptual.

El objetivo de esta guía

es definir las bases para la

creación

“marco”

cual

los

de

un

Programa

mediante

centros

el

escolares

puedan desarrollar sus propios

proyectos ecológicos de huertos

y jardines escolares de acuerdo a

unas

características,

finalidades

y

organización de carácter general, que

permitan, dentro de las singularidades de

cada proyecto, una uniformidad conceptual.

La inclusión del término “marco” al referirnos al Programa es un indicador de la perspectiva global que se pretende abordar a través del tratamiento de todos los aspectos que lo configuran. Así, pues, en esta primera parte, trataremos de presentar, de forma ordenada y progresiva, las bases conceptuales que definen el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares, con la finalidad de explicitar las líneas generales y ejes de actuación, guiar a los centros escolares en su camino hacia la implantación de dicho Programa e invitarles a la reflexión sobre su propio proyecto. De esta forma, comenzaremos preguntándonos sobre el porqué de este Programa en los centros escolares y sobre su necesidad y adecuación, lo que nos llevará a reflexionar sobre el derecho a disfrutar de un medio ambiente saludable. Abordaremos, además, la conceptualización de los términos “medio ambiente” y “desarrollo sostenible”, así como el papel que juegan el desarrollo personal y social y la educación ambiental los centros educativos. Será necesario, también, que ofrezcamos unas pinceladas acerca de lo que entendemos por huertos y jardines escolares, para lo cual nos ayudarán las voces de algunos centros escolares que ya han convertido estos recursos en una seña de identidad propia. Nuestro contexto es la escuela, que hoy en día es tanto como decir que es la sociedad en su conjunto, puesto que hay que concebir la escuela como elemento intrínseco de la sociedad, como espacio físico de experimentación y como espacio afectivo y relacional. Hay que entender la escuela como generadora de ciudadanos/as reflexivos, respetuosos y tolerantes. Siendo, pues, la escuela el contexto próximo en el que se desarrollará nuestro Programa,


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será necesario hablar sobre posibles distribuciones y organizaciones tanto de los espacios de que dispone el centro como sobre el mantenimiento y cuidado del Huerto y Jardín. No hay que olvidar que este Programa institucional está enmarcado dentro del Plan de Educación para la Sosteniblidad promovido por esta Consejería de Educación y, por tanto, es coherente y respetuoso con sus principios básicos. Hablaremos, también, sobre las finalidades y características del Programa que nos ocupa con el objetivo de orientar, mostrar e invitar a la reflexión sobre aspectos tales como la integración del Programa en el centro; la organización del mismo (espacios, tiempos, recursos y materiales necesarios para la puesta en marcha de dicho Programa…); la participación, la colaboración y la corresponsabilidad que conllevan su planificación y desarrollo; las posibilidades que ofrece el Programa como recurso didáctico no sólo en sí mismo sino como potenciador y generador de otros planes y proyectos que se puedan desarrollar en el centro… Se ofrece, pues, una panorámica sobre la integración e implementación de nuestro programa en un centro escolar. Observaremos, también, cuáles son aquellos factores que debemos tener en cuenta para abordar con éxito el Programa, una tarea que será más fácil si escuchamos las experiencias, vivencias y motivaciones de algunos centros escolares con larga tradición en este campo. Además, reflexionaremos, necesariamente, sobre la metodología que se ha de seguir para la implantación y el desarrollo del Programa en los centros escolares. Una metodología caracterizada por fomentar la capacidad investigativa, invitar a la reflexión crítica, fomentar el uso de hipótesis y la resolución de problemas, y sobre todo, otorgar el protagonismo al alumnado.

Lanzamos, pues, un mensaje de optimismo a todos los centros

escolares para que se impliquen

en esta apasionante aventura,

porque todos pueden hacer realidad

su Huerto o Jardín escolar con

independencia del espacio con el que

cuenten.

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2. ¿Por qué este programa?

Este Programa se ha concebido teniendo en cuenta un derecho y un deber: el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado

para nuestro desarrollo personal y el deber de conservarlo.

Este derecho y este deber requieren, irremisiblemente, dar respuestas a unas cuestiones previas, aclarar conceptos y tomar posiciones, siempre teniendo presente el Programa en cuestión.

¿A qué nos estamos refiriendo cuando postulamos el derecho a disfrutar de un medio ambiente? Este disfrute está directamente vinculado a la relación que mantiene el hombre con su entorno; una relación basada en una ética medioambiental de enorme respeto. Disfrutar del medio ambiente implica asumir que las decisiones del pasado son mejorables y que las del futuro no le son ajenas. Disfrutar, por tanto, es algo fundamentalmente activo. Esta concepción otorga una nueva oportunidad para aportar su punto de vista y contribuir al reto de lograr un medio ambiente saludable. Por ello, para disfrutar de un medio ambiente y no agredirlo, debemos cambiar valores que la sociedad actual está perdiendo; la concepción del hombre considerado, en gran medida, ajeno al sistema natural – autosuficiente por su capacidad técnica – le lleva a mantener una relación con el entorno y con la naturaleza, basada más en criterios de dominio y explotación que en principios de responsabilidad e interés mutuo. De todo lo expuesto subyace un enfoque ecologista, tal como el arquitecto paisajista Jens Jensen explicitó: “los seres humanos formamos parte del entorno, con necesidades tan válidas como las de las plantas y los animales.” Hay que recordar que la ecología es precisamente la ciencia que se ocupa de lo que nos rodea: estudiar y conocer nuestro hogar planetario, así como las interrelaciones entre sus distintos componentes. Por tanto, el pensamiento ecológico puede ser considerado como el más serio de los intentos humanos por comprender la intimidad de nuestro mundo y lo intenta desde una profunda reflexión.

¿Qué entendemos por medio ambiente? En este “ejercicio” de reflexión y aclaración de conceptos, un elemento clave es preguntarnos por el elemento más sustantivo: el medio; éste lo concebimos como el espacio en donde existimos, nos desarrollamos y nos relacionamos. Es el lugar donde se desarrollan los sistemas vitales de los que depende la existencia de la especie humana y de todos los organismos vivos. La preservación y cuidado del medio ambiente implica articular una estrategia de educación ambiental de profundo calado, tanto de pensamiento como de acción. Su meta es procurar cambios individuales y sociales que provoquen la mejora ambiental y un desarrollo sostenible. Este Programa fomenta una educación ambiental orientada a mejorar las capacidades de análisis, reflexión y acción, dura toda la vida, es de ida y vuelta... En definitiva, se trata de un Programa en el que cada persona enseña y


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aprende a la vez: un Programa que se puede y se debe desarrollar en todas partes (la escuela, en casa, el barrio…) y que busca compromisos para la resolución de los problemas.

¿Qué entendemos por desarrollo personal y social? Partimos de una concepción global, holística, donde las barreras del individuo, la colectividad y el medio son difusas o no existen. La relación del individuo con el medio adquiere un enorme protagonismo; esa relación debe permitir un desarrollo personal y social en el cual el ser humano no quede reducido a un mero instrumento de producción y consumo de bienes, y la naturaleza a simple proveedor de materia prima.

¿Qué se entiende por desarrollo sostenible? Otra cuestión de vital importancia, sobre todo cuando se habla de desarrollo, es si éste es sostenible o no. Un desarrollo de estas características lo primero que se cuestiona es si es posible un crecimiento global del bienestar sin poner en riesgo los recursos básicos. La cuestión clave está en el mismo concepto de desarrollo, en qué entendemos por el mismo y, consecuentemente, en decidir si para ir hacia el nuevo modelo es necesario, o no, modificar dicho concepto. Según el científico Francisco Javier Rubio de Urquía, dadas las tremendas inercias existentes actualmente como consecuencia del concepto de desarrollo convencional que se tiene, se puede afirmar que:”… o bien se entiende que para lograr un modelo sostenible no es preciso modificar el concepto de desarrollo, sino que basta con algunos ajustes sobre los elementos que sustentan el concepto vigente, o bien, ante la incapacidad de revisar dicho concepto, se opta por acciones menos traumáticas”. Sea como fuere, el desarrollo sostenible asume la existencia de límites físicos que sugieren que es imposible crecer sin fin, enfatiza en la necesidad de mejorar la calidad de vida, frente al bienestar basado en bienes materiales, se inspira en la solidaridad entre las diferentes generaciones y entre los individuos de cada generación.

El papel de la Educación para la sostenibilidad en la escuela

La incorporación de la Educación para la sostenibilidad en el currículo escolar supone el reconocimiento desde la escuela del importante papel que juega el medio ambiente en la vida de las personas y en el desarrollo de la sociedad, dado el fuerte componente actitudinal que su cuestionamiento conlleva, la reflexión sobre valores y creencias que suscita, y la necesidad de tomar decisiones y de actuar, de manera constructiva, en un medio ambiente que está progresivamente en deterioro. Es también una respuesta positiva a la demanda que, en los últimos años y desde distintas instancias, se viene haciendo a la educación para contribuir a la mejora del entorno humano cuya degradación progresiva hace que vaya adquiriendo un carácter de urgente necesidad. Desde esta perspectiva resulta evidente que la Educación para la sostenibilidad deberá constituir, no una parcela del trabajo escolar, sino un enfoque determinado del mismo que impregne todas las áreas/materias del currículo.

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Las razones de algunos centros que ya desarrollan proyectos de huertos y jardines escolares

Escuchar lo que otros centros escolares nos cuentan sobre sus experiencias en torno a los Huertos y Jardines escolares es una motivación más para institucionalizar este nuevo Programa e incluirlo en la vida diaria de los centros, más aún, cuando la educación tiene un papel prioritario en el desarrollo de la formación integral de sus alumnos y alumnas. Este Programa, por tanto, ofrece a cada centro educativo la oportunidad de transmitir y formar, en torno a los principios de sosteniblidad que se explicitan en este documento. COLEGIO PÚBLICO “AMÓS DE ESCALANTE” CREACIÓN DE UN HUERTO ESCOLAR Todo lo dicho hasta ahora está basado en reflexiones, demandas y necesidades reales, y fueron éstas el elemento motivador que impulsó al Colegio Público Amós de Escalante en su iniciativa de crear un Huerto escolar. Este centro, al reflexionar sobre lo que entendía por medio ambiente y su derecho a disfrutarlo, vio la necesidad de fomentar un concepto de desarrollo personal y social acorde con los postulados aquí reflejados, y encontró la necesidad de darle a la escuela un papel relevante y protagonista para lograr un desarrollo sostenible. Es, en esta reflexión donde surgen sus propósitos de acción que cada centro deberá buscar teniendo en cuenta las bases que se presentan en este documento; así lo hizo el C.P. Amós de Escalante, que propone: Concienciar: Ayudando al alumno/a a adquirir una conciencia del medio ambiente, especialmente el referido a la producción y utilización de productos alimenticios básicos y ayudarles a sensibilizarse con su utilización y consumo racional. Conocer: Proporcionando a los alumnos/as un contacto directo con las fuentes de productos básicos de consumo diario. Conocerlos y clasificarlos. Comportarnos: Inculcando una serie de valores motivadores que actúen positivamente en el interés, preocupación, protección y mejora del medio ambiente en relación con la producción agrícola. Aptitudes: Ayudando al alumno/a a adquirir aptitudes necesarias de colaboración, participación y trabajo colectivo. Participación: Proporcionando al alumnado la posibilidad de participar activamente en tareas que tienen por objeto diversas situaciones problemáticas relacionadas con el cuidado de plantas y productos agrícolas.


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IES “JOSÉ DEL CAMPO”

La idea de construir un pequeño jardín didáctico en los alrededores del instituto “José del Campo” de Ampuero surgió en el año 1996 por la confluencia de varios factores: - En primer lugar, la propia ubicación del centro, a las afueras del municipio y rodeado de algunos espacios verdes susceptibles de ser acondicionados. - En segundo lugar, unido a lo anterior, la existencia de un grupo de profesores/as que apostaban por una enseñanza basada en la motivación, la interdisciplinariedad entre las distintas áreas y un aprendizaje empírico que promoviese, en la medida de lo posible, el contacto con la realidad objeto de estudio. Asimismo, fue relevante la procedencia del ámbito rural de la mayor parte de nuestros alumnos/as, familiarizados, por lo tanto, con el contacto con la naturaleza y el trabajo en el campo. En la actualidad y en el marco del Proyecto de Centros Sostenibles, se están desarrollando un conjunto de acciones para abordar la sostenibilidad, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, mediante la colaboración de los diferentes estamentos que integran la comunidad educativa del centro.

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IES “FORAMONTANOS” CREACIÓN DE UN HUERTO ECOLÓGICO Existen tantas razones para iniciar programas ecológicos de huertos y jardines escolares como centros educativos. Lo verdaderamente importante es que se pongan en marcha y que, al hacerlo, tengan en cuenta y contemplen los postulados básicos que se expresan en este documento. Muestra de ello es el IES “Foramontanos”. Este centro inició su andadura con la idea de fomentar entre sus alumnos/as los principios de la Educación ambiental que en esta guía se plantean, y su apuesta fundamental fue convertir el Proyecto de Huerto escolar en un potente recurso didáctico que sirviera de hilo conductor entre las distintas materias curriculares. Basándose en las ideas de desarrollo sostenible, de desarrollo personal y social, y buscando un auténtico significado de medio ambiente y de cómo disfrutarlo, elaboró su proyecto de sostenibilidad con el título “Cosechando futuro con… un Huerto escolar”. Así, el IES Foramontanos comenta: “Se trataba de cosechar cambios de actitudes, concienciación y respeto hacia el medio ambiente a corto y largo plazo... y comenzamos con un huerto escolar del que también obtendríamos cosechas a corto y largo plazo.” EL JARDÍN EN ESPACIOS PEQUEÑOS El IES “Foramontanos” viene desarrollando múltiples labores de asesoramiento a otros centros educativos y diversas instituciones de su entorno; en esta línea, busca la viabilidad de hacer realidad los jardines ecológicos escolares en cualquier circunstancia, como es el caso que nos cuentan y que reproducimos a continuación: “Otra realidad de los centros educativos, muchas veces la más usual, es la falta de espacio para realizar un jardín suficientemente extenso, o incluso, la falta absoluta de terreno exterior para construirlo; hay situaciones estructurales en los centros, que nos dificultan ver las posibles transformaciones que pueden hacerse a un espacio inicialmente inerte, estéril…, pero el patio de nuestra escuela puede ser un lugar lleno de vida, donde la naturaleza, con sus ciclos biológicos conviva con nosotros y vaya mudando y cambiando su aspecto como lo hacemos nosotros y las generaciones que pasan por nuestras aulas.”

Como se verá a lo largo de esta guía, otros centros ya han visto en el tratamiento de los huertos y jardines ecológicos escolares una oportunidad para trabajar multitud de aspectos que, de otra forma, carecerían de sentido. Nos muestran, con sus trabajos, sus experiencias y sus propias narraciones la oportunidad de aprovechar este recurso, de integrarlo en el quehacer cotidiano de un centro. Nos encontramos, pues, ante un Programa cargado de una gran potencialidad educativo-didáctico que como educadores/as debemos aprovechar; pero además, estamos ante un instrumento capaz de ayudarnos en nuestra tarea de formar ciudadanos/as activos, reflexivos, participativos, en definitiva, comprometidos con su centro escolar, con su comunidad y con el mundo en el que vivimos.


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3. Definimos Huertos y Jardines Ecológicos Escolares Apoyándonos en lo dicho hasta ahora, en este documento, proponemos la introducción del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares en los centros educativos. Las posibilidades que nos proporciona esta actividad desde la perspectiva educativa son múltiples: recrear, interpretar, explorar e investigar la naturaleza; ser un lugar de encuentro desde el que desarrollar la solidaridad con el presente y con el futuro; posibilitar la toma de conciencia de las consecuencias de nuestras acciones; fomentar el trabajo compartido, la cooperación y el coaprendizaje.

Jardines

El Jardín escolar es un espacio didáctico de convivencia y cooperación que impulsa el diálogo directo con la naturaleza cuestionándonos las implicaciones que nuestras actuaciones tienen sobre ella, a través de la observación, la reflexión, el análisis y la investigación de los fenómenos que en ella se producen.

Hablamos, pues, de un enfoque de la jardinería que introduce la naturaleza en nuestros centros de manera activa (al igual que los productos de la huerta). Esto significa una verdadera integración del jardín en el paisaje de manera que esté en verdadera armonía con su entorno, que utilice esquemas naturales de plantación y que mantenga un enfoque natural de la jardinería desde un contexto histórico. Así, podemos redescubrir la elegancia natural de nuestras plantas autóctonas, aceptando que nuestros jardines deberían formar parte del entorno, con sus propios climas, suelo, flora, fauna y tradiciones culturales, y diseñarlos teniendo en cuenta todos estos elementos.

Huertos

El Huerto escolar es una herramienta multidisciplinar que permite fomentar el trabajo en grupo; consti-

tuye, además, un modelo de organización y de relaciones entre el ser humano y la naturaleza. El Huerto escolar, utilizado como recurso educativo, potencia los aprendizajes de nuestro alumnado, abordando y trabajando los problemas ambientales.

La agricultura, entendida como una actividad que dotó a la humanidad de los recursos alimentarios que permitieron el surgimiento de las grandes civilizaciones, se encuentra hoy ante la encrucijada de servir a las necesidades de una población en continuo crecimiento y, a su vez, de tener en cuenta las consecuencias ambientales que genera toda acción humana sobre los recursos naturales. Una huerta ecológica es la mejor aula para estudiar la llamada “cultura de la sostenibilidad”, porque allí no se tiene en cuenta sólo el aporte de lo espontáneo, sino también el apoyo de una prudente intervención humana para aprovechar esa espontaneidad sin herir los elementos, procesos y espacios que la hacen posible.

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Las distintas definiciones que aportan

algunos centros

COLEGIO “AMÓS DE ESCALANTE” El Colegio “Amós de Escalante” se planteó, en los momentos iniciales de su proyecto, el sentido y la finalidad que le darían a su huerto escolar. En este sentido, nos dicen: “Un huerto escolar para todos y todas, multidisciplinar en donde los alumnos, sin exclusión, se pudieran familiarizar con el estudio y cultivo de la tierra desarrollando de esta forma la capacidad de conocer y apreciar el medio natural, y proporcionarles una serie de experiencias gratificantes y enriquecedoras (cavar, regar, limpiar, ver un gusano, un caracol…).” Este centro define el Huerto como recurso para aprender los contenidos de diversas áreas, pero además, y sobre todo, es un Huerto para la convivencia e integración; el Colegio “Amós de Escalante”, que cuenta con una media de más de 20 alumnos/as con necesidades educativas especiales, varios de ellos con problemas motóricos, planteó, a partir de esta realidad, definir un huerto que fomentase el desarrollo personal, el sentimiento de integración en el grupo, la participación en la Comunidad y la potenciación de actitudes que mejoren su autoestima y sus relaciones con el medio ambiente.

IES “JOSÉ DEL CAMPO” El IES “José del Campo” nos deja entrever en el título de su proyecto, “Sostenibilidad: de la teoría a la práctica a través de la interdisciplinariedad curricular”, la definición que aporta de Jardín: “Un jardín es un “organismo” vivo en el que se desarrollan prácticas sostenibles a través de la construcción y mantenimiento de un jardín botánico”. Todo ello constituye una excelente oportunidad para poner en contacto a los alumnos/as con los principios básicos de la sostenibilidad. El IES “José del Campo” entiende el jardín, y así lo proyecta, como un aula de la naturaleza, en donde los/ las educadores transmiten la necesidad de preservar recursos tan vitales para nuestra supervivencia como el agua, el suelo o las plantas, entre otros. Para ello, se promueven y difunden aquellas prácticas, sencillas por otro lado, que suponen un comportamiento respetuoso con el medio ambiente más próximo.


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IES “FORAMONTANOS” Cada centro, dentro de su contexto, deberá definir su Huerto o Jardín: el concepto que desarrollará del mismo, su utilización, su diseño, mantenimiento… El IES “Foramontanos” volvió su mirada a la agricultura más tradicional, buscó hacer un huerto en el que se emplearan los métodos y ritmos más naturales, y las intervenciones menos agresivas, respetando las leyes que han hecho que los huertos perduren hasta nuestros días. En este sentido nos dicen: “El objetivo era crear un huerto vivo que constituyese una seña de identidad para el Centro y pudiese facilitar un conjunto de procesos de aprendizaje concretados en talleres directamente relacionados con el mismo huerto escolar.” Sin olvidar, como bien nos cuentan, que “los talleres que se pudieran generar alrededor del huerto aumentarían de una forma progresiva la participación de la comunidad educativa”. El jardín en espacios pequeños El IES “Foramontanos” apuesta por la creación de un jardín dentro de un espacio pequeño; así nos indican que “todo nuestro centro se puede convertir en hermosos espacios naturales y ser fuente de poderosos recursos para la enseñanza y el aprendizaje: los patios, los pasillos, las aulas…y el centro en su conjunto. Esto pretendemos conseguirlo modificando, poco a poco, pero sin pausa nuestro entorno próximo. Empezaremos tan solo interviniendo en las tapias que rodean nuestro centro, convirtiéndolas en “muros verdes”. Sin embargo, dan un paso más indicando que “embellecer el entorno de una escuela no es suficiente para considerarlo como una forma de aprendizaje. Hemos de tener en cuenta que los alumnos saquen el máximo beneficio del proceso relacionando las actividades de aprendizaje con el currículo; desarrollando proyectos que favorezcan la rehabilitación de un espacio de nuestra escuela o que resuelvan un problema ambiental local; implicando a toda la comunidad educativa; haciendo, en definitiva, proyectos de largo recorrido, previendo su continuidad y supervivencia”.

Este concepto de jardinería no se basa en una noción sentimental de la naturaleza. Se desprende de un deseo de hacer algo práctico para mantener nuestros casi desaparecidos habitats y para inculcar una educación basada en principios de sostenibilidad.

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4. El centro escolar núcleo y eje del Programa Los centros educativos tienen una gran responsabilidad en el desarrollo de valores pro-ambientales.

Para poder afrontar los retos que plantea la sociedad en la que estamos viviendo, el centro educativo debe estar en permanente diálogo con su entorno.

Por tanto, el contexto próximo en el que se desarrollará el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares será el de los centros educativos. Éstos, afortunadamente, son muy diversos unos de otros; lo que les hace singulares, les permite tener señas de identidad y referentes propios para ajustar los procesos de enseñanza-aprendizaje de la manera más adecuada a su realidad. Si el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares obedece al derecho y al deber de disfrutar y conservar el medio ambiente, este ejercicio de responsabilidad no aparece por generación espontánea; es fruto de una persistente educación que promueva el conocimiento de los problemas ambientales, que capacite a la comunidad educativa para analizar de forma crítica la información ambiental; en definitiva, que favorezca la adquisición de nuevos valores pro-ambientales y apoye una ética que promueva la protección del medio ambiente desde una perspectiva de equidad y solidaridad, fomentando la participación activa en modelos de conducta sostenibles. El Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares es coherente con la concepción de la escuela moderna, pues apuesta por la construcción activa del conocimiento y por los aprendizajes significativos, donde los contenidos son dinámicos y cambiantes, donde el aprendizaje se realiza en distintos contextos, además de la escuela y la familia, y donde el protagonista es el alumno/a. Este contexto debe ser un estímulo para que el alumno/a sea capaz de construir los conocimientos por sí mismo. Éste es el espacio físico de nuestro Programa, un espacio interdisciplinar, en el que los contenidos conectan las aulas con el entorno y la comunidad educativa.

El tratamiento del Huerto y/o Jardín en los centros educativos: Posibles organizaciones del espacio. En los Colegios Públicos de Infantil y Primaria, se podrían formar 4 espacios con personalidad propia, sin perder de vista la concepción global de los proyectos:  El jardín infantil.  El jardín 1º ciclo.  El jardín 2º ciclo.  El jardín 3º ciclo. De esta forma se podría intervenir diferenciadamente según niveles, en función de la idoneidad de la edad: jardín recreativo para los alumnos/as de infantil, “el huerto es nuestra despensa” para otros niveles superiores, etc. En los institutos de Educación Secundaria se podrían crear hasta 5 espacios:  Uno por cada curso de la ESO.  Otro de Bachillerato y Formación Profesional. Estos espacios pueden tener las mismas consideraciones que en los colegios, pero incluyendo más intervención del alumnado, pudiendo coexistir espacios específicos para la convivencia, espacios expositivos, deportivos, de reciclaje, otros artísticos…


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Tanto en los colegios como en los institutos de Educación Secundaria sería interesante incluir 2 espacios más de carácter transversal:  El espacio familiar, que incluirá lógicamente, a las AMPAs, pudiendo éstas optimizar el huerto, analizar su influencia en la dieta, las implicaciones en el tratamiento de la alimentación y nutrición, el reciclado orgánico…  Un espacio de carácter muy singular y determinante: el de los “mayores” que con su experiencia y con su tiempo libre, formarán al alumnado y ayudarán al mantenimiento y mejora del jardín.

Posible organización para el mantenimiento y cuidado del Huerto y Jardín. El año es más que un curso escolar y, por ello, se deberá prever el mantenimiento del mismo en periodo vacacional. Durante el curso existirá un grupo de mantenimiento equilibrado y representativo, compuesto de forma diferenciada según el proyecto de cada centro. Si el centro está desarrollando un Programa de Agenda 21 Escolar o de Centros Sostenibles, ya existe un comité ambiental que podría ser el encargado de crear el grupo específico, coordinando la composición y el número de miembros de este grupo en función de cómo se desarrolla en la práctica el proyecto del centro. La composición del grupo puede articularse en función de diferentes ejes: a través de las áreas/materias del currículo, de los grupos, de los cursos o de los ciclos; a través de las familias, de los agentes externos, de los colaboradores/as… No obstante, nunca se debe olvidar la visión de conjunto del proyecto y su mantenimiento. Por todo ello, el grupo específico tendrá miembros de estos agentes dinamizadores a los que se les asignarán unas funciones concretas y, en la medida de lo posible, cíclicas que les permitirán rotar e impregnarse de la totalidad del proyecto. ¿Y en vacaciones qué? Los periodos vacacionales, especialmente el verano, son los más complicados para llevar a cabo el mantenimiento de los huertos y jardines escolares. Es necesaria una planificación previa y ajustada de las tareas que se deben realizar durante estas épocas del año, incluyendo la posibilidad de contar con colaboradores/ as externos para desarrollarlas. Algunos de estos colaboradores/as se pueden conseguir a través de las ayudas de financiación que contempla el Programa, pero es indudable la inestimable ayuda que pueden prestar, entre otros, los servicios municipales. En este sentido, para fortalecer la colaboración con el Ayuntamiento, es importante que los centros educativos promuevan la utilización de sus instalaciones por parte de asociaciones o entidades sin ánimo de lucro y que, dentro de las acciones que dichas asociaciones o entidades realicen en el centro, se programen talleres de mantenimiento del jardín escolar. Además se podrá contar con la colaboración de familias. Obviamente, esto será más fácil si se ofrece a las asociaciones de madres y padres (AMPAs) un espacio de encuentro, recreo, ocio y formación.

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5. Coheremcia del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares con el Plan de Educación para la Sostenibilidad

El Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares es una poderosa herramienta para transformar el entorno desde un compromiso ético con el medio ambiente, ampliando nuestros

conocimientos y conciencia acerca de los impactos que la actividad humana tiene sobre el medio y, así mismo, ayudando a construir una sociedad más equitativa y solidaria, una sociedad sostenible.

Por ello, todas sus acciones educativas se impregnan de unos principios básicos:  La participación que buscará el compromiso de todos para la prevención de los problemas ambientales, tanto de la acción individual, como colectiva promoviendo el conocimiento y la comprensión de las cuestiones ambientales, y especialmente, su interrelación con los sistemas sociales.  La toma de conciencia crítica sobre las problemáticas ambientales, tanto del entorno próximo como de las del conjunto del planeta, posibilitando el desarrollo de una nueva ética ambiental y promoviendo la adopción de actitudes y valores a favor de la conservación de nuestro entorno.  La potenciación de estilos de vida sostenibles adoptando comportamientos proambientales en los distintos contextos educativos y vitales, mediante un uso racional y solidario de los recursos.  La práctica democrática y responsable de la comunidad educativa que, a través del diálogo permanente y la apertura al entorno, favorece la creación de mecanismos participativos y de toma de decisiones, así como de estrategias para la resolución de problemas. Estos principios se enmarcan dentro del Plan de Educación para la Sostenibilidad que se articula en torno a dos ejes:  Programas Institucionales (Programa de Agenda 21 Escolar y Programa de Centros Sostenibles).  Acciones de Educación para la Sostenibilidad (Las Estancias Ambientales en el Valle de Soba, la Ruta Ecológica del IES “La Granja”, el Aula del Mar de Colindres, y el Centro de Educación AmbientalCEAM- de Viérnoles). El Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares está incluido en el primero de los ejes, es decir, en los Programas Institucionales pero, a diferencia de éstos, los centros educativos que opten por poner en marcha dicho Programa Ecológico podrán, o no, desarrollar simultáneamente cualquiera de los dos Programas Institucionales a los que nos hemos referido anteriormente (Agenda 21 Escolar y Centros Sostenibles).


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Aula del Mar Colindres

Aula Abierta - Ruta ecológica IES La Granja

Estancias Ambientales Valle de Soba

Centro de Educación Ambiental Viérnoles

ACCIONES DE EDUCACIÓN PARA LA SOSTENIBILIDAD

Agenda 21 Escolar

PROYECTOS

Centros Sostenibles

Huertos y Jardines Escolares

PLAN DE EDUCACIÓN PARA LA SOSTENIBILIDAD

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6. Finalidades y características del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares Finalidades

El Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares tiene como finalidades:  Desarrollar la capacidad de comprensión, interpretación y comunicación de los diversos aspectos que forman el huerto y jardín escolar, progresando en la asimilación de los conceptos básicos para entender su funcionamiento y poder extrapolarlos a otros medios.  Construir los conocimientos de forma integradora para facilitar la comprensión y la intervención en la realidad físico – natural, tecnológica, social y estética del huerto y jardín escolar.  Conocer las posibilidades del huerto y jardín escolar desde diferentes perspectivas: medio natural, económico, cultural…  Desarrollar actitudes de cooperación, solidaridad y responsabilidad a través del trabajo cooperativo.  Adquirir conciencia de las posibles incidencias de las propias acciones y actitudes sobre el entorno.  Procurar el desarrollo y utilización de una metodología activa y participativa de la comunidad educativa en su totalidad.  Favorecer la singularidad de los centros y hacerlos más personales; convertirlos en espacios vivos (en los que confluyan variedad de planes y proyectos), en laboratorios reales de nuestras acciones e intervenciones, y en espacios que nos transmitan responsabilidad.  Ser un recurso didáctico de primer orden donde se concitan multitud de contenidos de las diferentes áreas/materias y se crean espacios de armonía con la educación no formal, fomentando la utilización óptima de los recursos locales y naturales.

Características

Este documento marco pretende ser un material de apoyo claro y orientativo; por ello, explicitamos a continuación unas características básicas que deberán contemplar los futuros programas de cada centro. Para facilitar su interpretación y utilización, agruparemos estas características en distintas categorías:

La integración del Programa en el centro  El Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares debe integrarse en la dinámica del centro sin producir más alteraciones que las que el centro está dispuesto a asumir. Por otro lado, debe brindar la posibilidad de cambiar el centro y ser una razón de superación. Además, ha de verse como una herramienta flexible que el centro puede utilizar para optimizar sus procesos educativos.  Dicho programa deberá mejorar el aspecto físico del centro.  Asimismo, promoverá la excelencia de los centros, siendo una ayuda para transmitir a la sociedad una imagen nueva, actualizada, innovadora y emprendedora del centro educativo.

La organización del centro  Desde una perspectiva organizativa, lo que se pretende es potenciar las vías de cooperación, corresponsabilidad, interdisciplinaridad… En definitiva, se trata de mejorar la coordinación y la


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convivencia en el centro. Por todo ello, cada Programa Ecológico de Huertos y Jardines que se lleve a cabo deberá potenciar la acción directiva de los centros escolares, favoreciendo la consecución de determinadas finalidades que los equipos directivos tienen como prioritarias (mejora de la organización, mejora de la disciplina, mejora de la limpieza de los centros, mejora de la convivencia de la comunidad educativa, aumento de colaboraciones externas...).  Favorecerá la convivencia, no solo desde la perspectiva de la función directiva, sino desde todos los planos de comunicación que se dan en el centro.  Se potenciará la inclusión de estos programas en el desarrollo de sus planes de acción tutorial (PAT) como elementos de cohesión, convivencia, corresponsabilidad…  Se buscará la inclusión de estos programas en la Comisión de Coordinación Pedagógica (CCP) como observatorio pedagógico del mismo, favoreciendo la interdisciplinaridad de sus acciones, alimentando con unidades didácticas el Programa y formando parte del comité organizador.  De igual forma, será fundamental la colaboración del Consejo Escolar; mediante su participación se atraerá a las familias, al personal de administración y al Ayuntamiento.

La participación  Deberá ser un programa que se desarrolle a través de acciones sencillas, prácticas y conciliadoras, y con ello favorecer las sinergias.  Incentivará la corresponsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa.  Mejorará y favorecerá la participación del profesorado.  Deberá dar protagonismo al profesorado y al alumnado.

La colaboración  Permitirá la afluencia de más colaboraciones externas e internas.  Debe, en su desarrollo, incluir la celebración de encuentros, foros, Redes. Crear un canal de colaboraciones permanentes, y puntuales, estas últimas para profesores o grupos que desde algunas áreas aportan materiales para el desarrollo del Programa.  Habrá que implicar a las AMPAs, contemplando espacios propios para las familias y espacios compartidos, ayudando en las actividades y en el mantenimiento del Programa.

La potencialidad del Programa como recurso didáctico  Deberá armonizar, ser coherente y facilitar la práctica habitual del profesorado en sus clases y programaciones, como instrumento de ayuda.  Deberá potenciar la creación de grupos de trabajo cohesionados.  Deberá ser un elemento generador de mayores recursos para los centros.  Facilitará la programación de más actividades extraescolares y complementarias. Las finalidades y características hasta aquí apuntadas, que deberán contemplar los distintos programas de cada centro educativo, nos ofrecen una base conceptual, unos principios, unas líneas de orientación por donde deben ir las actuaciones de los centros que implanten el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares. A continuación, exponemos unos ejemplos, ya contrastados, en donde determinados centros plantean las finalidades y características de sus proyectos ecológicos de huertos y/o jardines escolares. Observaremos que, siendo dichas finalidades y características singulares en cada uno de ellos, sin embargo son coherentes con las líneas generales que se han expuesto hasta el momento. Comenzaremos con la presentación de los objetivos generales y específicos que el colegio público “Amós de Escalante” se propone conseguir con el desarrollo de su proyecto; a continuación, haremos referencia a las finalidades previstas por el IES” José del Campo” y, finalmente, expondremos los objetivos planteados por el IES “Foramontanos”:

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COLEGIO PÚBLICO “AMÓS DE ESCALANTE” OBJETIVO GENERAL Conseguir que el Huerto Escolar sea un núcleo generador de actividades, creando, para ello, un centro de interés de reflexión y comprensión. Que a través del conocimiento directo con la naturaleza aprendamos a amarla y respetarla. OBJETIVOS ESPECÍFICOS Conocer el ciclo biológico y productivo de los cultivos, periodos productivos, reconocimiento de semillas, construcción de semilleros, estudio de temperaturas, tipos de abonos, riego, cuidados específicos y recolección de productos. Familiarizarse con el mundo de verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos y frutales al entorno escolar procurando que formen parte de su interés diario. Observar, reconocer y registrar sistemáticamente el proceso de plantación, crecimiento, cuidados y recolección de productos básicos agrícolas. Conseguir que el huerto escolar funcione como “centro de interés” para alumnos/as y orientado hacia aquellos que presentan dificultades en el aprendizaje. Además, este centro nos indica que es prioritario “implicar en todo este proceso a la totalidad de los miembros de la Comunidad Educativa distribuyendo y repartiendo los trabajos propios del huerto de acuerdo a las aptitudes de cada alumno/a y teniendo especial orientación hacia los alumnos/as con necesidades educativas especiales”.

IES “JOSÉ DEL CAMPO” El instituto “José del Campo” muestra su compromiso y responsabilidad con la formación integral de su alumnado, a través, entre otros aspectos, de la creación de un jardín botánico. Como ellos mismos indican “en las prácticas en el jardín, como aula de la naturaleza que es, los educadores/as tenemos la obligación moral de transmitir la necesidad de preservar recursos tan vitales para nuestra supervivencia como el agua, el suelo o las plantas, entre otros.” En consonancia con las características sobre la organización del centro, anteriormente señaladas, este centro cree que “el equipo directivo debe convertirse en un abanderado de este tipo de iniciativas.” También, nos hablan sobre la participación y colaboración indicándonos que “un espacio ajardinado puede ser una magnífica oportunidad para propiciar la colaboración directa de una serie de entidades, contribuyendo a enriquecer las relaciones y ampliar los conocimientos, asimismo, favorece la integración del alumnado y su participación en las mismas, muy en consonancia con los objetivos de participación de la sociedad civil en la toma de decisiones promovidas tanto por el Programa de Centros Sostenibles como por la Agenda 21 Escolar y Local.”


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IES “FORAMONTANOS” El instituto “Foramontanos” comenzó la creación de un huerto escolar que utilizaría como recurso didáctico para la asignatura optativa de la ESO -Iniciación a huertos y jardines-: “Tratábamos de utilizar el huerto como recurso didáctico en algunas materias curriculares, además de darle un carácter transversal a todo el trabajo”. Así, se plantearon los siguientes objetivos: Conocer el cultivo de las hortalizas en un huerto. Conocer las técnicas básicas de la agricultura ecológica. Conocer y hacer un uso adecuado de las herramientas. Conocer los métodos de lucha ecológica contra las plagas y enfermedades. Potenciar valores y actitudes como la autonomía, la solidaridad, la convivencia, el trabajo en equipo. Sensibilizar al alumno/a en los problemas ambientales. Fomentar la capacidad de planificación, iniciativa y resolución de conflictos. Fomentar el trabajo en equipo y las relaciones personales. Abordar algunas áreas transversales como la educación para la salud, educación en valores, educación para la paz y educación ambiental. Además, este centro indica que “para consolidar nuestro huerto y enmarcarlo en un contexto global basado en la protección, mejora y respeto medioambiental es necesario tender un puente con el resto de instituciones y entornos educativos próximos: el ayuntamiento, las AMPAS, asociaciones de jubilados, los propios abuelos/as, explotaciones ganaderas de la zona, etc.”

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7. Una metodología activa y participativa El enfoque activo y práctico del Programa promueve un aprendizaje significativo. Actuación y aprendizaje están fuertemente relacionados. Se trata de

otra forma de aprender conociendo y practicando

a través de la propia experiencia, no siempre centrada en el libro o en el profesor/a, favoreciendo la autonomía y responsabilidad del alumno/a, y potenciando conductas cooperativas.

Es aconsejable entender este Programa como un hilo conductor de la actividad educativa. Es, por tanto, fuente de investigación y requiere el planteamiento y la reformulación progresiva de problemas, la elaboración de hipótesis y los procesos posteriores de contrastación y búsqueda de nuevas informaciones para reflexionar sobre las conclusiones obtenidas. Estamos, pues, ante un recurso idóneo para profundizar en los temas propios de diferentes áreas/materias, conectándolas entre sí. Por ello, la metodología empleada buscará potenciar la capacidad investigadora, la búsqueda y selección adecuada de información, la capacidad crítica y de reflexión de nuestros alumnos/as. Por tanto el huerto/jardín ecológico escolar será un recurso integrado en el currículo de cada una de las áreas/materias implicadas.

Exponemos a continuación algunos aspectos relativos a la metodología que proponen los centros a los que nos hemos referido anteriormente (colegio público “Amós de Escalante” e institutos de Educación Secundaria “Foramontanos “ y “José del Campo”): COLEGIO PÚBLICO “AMÓS DE ESCALANTE” El colegio “Amós de Escalante” parte (desde una perspectiva metodológica) de que, un colegio, con un entorno acogedor, estimulante, adecuado, planificado racionalmente y alegre es un marco propicio para la convivencia y una buena base para iniciar relaciones positivas y enriquecedoras con el medio. Desde ese entorno, tiene cabida con mayor facilidad el aprendizaje significativo, activo y manipulativo, que conlleva los siguientes postulados: Asegurar la relación entre actividades de enseñanza y aprendizaje con la vida real. Facilitar el aprendizaje mediante actividades manipulativas partiendo de la experiencia propia del alumno/a. Organizar los contenidos en torno a ejes que permitan abordar problemas, situaciones y acontecimientos dentro de un contexto globalizador. Potenciar la interacción maestro/alumno para facilitar el trabajo en equipo, reforzando las relaciones personales. Impulsar las relaciones a fin de fomentar el trabajo en equipo y la toma de decisiones.


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IES “FORAMONTANOS” El instituto “Foramontanos” incide en el tratamiento del huerto como un recurso didáctico en el que el alumno/a es el principal protagonista. Así, nos indican que “la puesta en marcha del huerto implicaría un trabajo de organización, toma de decisiones, búsqueda de información por parte del alumno/a, así como de relaciones con personas del entorno rural, que implicarían directamente al alumno/a en el proceso de enseñanza-aprendizaje.” También, cree que “el jardín puede constituir un centro de interés de gran valor en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que cumple principios pedagógicos básicos como la funcionalidad del aprendizaje, el fomento del conocimiento a través de la experiencia, la socialización y habilidades sociales, así como la autonomía personal.”

IES “JOSÉ DEL CAMPO” El instituto “José del Campo” considera el jardín botánico como un espacio compartido, de convivencia al que todos, todos en el sentido más amplio de la palabra, pueden aportar algo, y en el que todos sin exclusión son necesarios para su realización. Es por tanto, un lugar de disfrute y aprendizaje. Por otro lado, cree en el jardín escolar como un recurso susceptible de ser integrado en el currículo de cada una de las áreas/materias implicadas, y propone posibles líneas de actuación para diferentes departamentos:  El departamento de Plástica utiliza el jardín como modelo para la realización de dibujos en perspectiva y de detalle de plantas al natural. El tratamiento que se puede hacer del espacio…  El departamento de Tecnología puede utilizar el jardín para la representación de vistas y perspectivas desde distintos ángulos. También, a través de la asignatura de Informática, pueden diseñar bases de datos con diversos fines (registrar los diferentes taxones representados en el jardín, diseño de las tarjetas de identificación…).  El departamento de Matemáticas puede calcular la superficie destinada al mismo, el consumo anual de agua utilizada para regar, el volumen de una maceta, el volumen de compost elaborado a lo largo del año…  El departamento de Latín y Griego puede analizar la etimología de los nombres científicos de las plantas, a partir de la información recogida en las tarjetas identificativas de cada taxon, la mitología relacionada con los árboles y plantas…  Los departamentos de la familia de la madera o del metal pueden colaborar realizando equipamiento para el mismo (bancos, papeleras, pérgolas, etc.).  El departamento de Geografía e Historia puede analizar la utilización de las plantas con diversos fines a lo largo de la historia o para el estudio de los paisajes vegetales, el origen y la difusión de determinadas especies vinculadas a la expansión de civilizaciones como la griega, la romana o la musulmana. El estudio del suelo, el clima, la meteorología…  El Departamento de Física y Química puede analizar el pH del suelo y su textura, estudiar la composición de un abono químico o de un compost…  El encargado de las T.I.C. puede difundir desde la página Web del centro información relativa al jardín…  Los ciclos de la familia de la electricidad pueden encargarse de la instalación de riego automático, surtidores, paneles solares, alumbrado…  El departamento de Educación Física realizaría en este marco prácticas de orientación o colaboraría durante la fase de diseño del jardín en el estudio de la exposición más adecuada para los distintos especímenes.  El C.A.F. (Ciclo de Actividades Físico-deportivas en el medio natural) puede utilizar el jardín para el aprendizaje de la flora autóctona.  El departamento de Ciencias Naturales es el que puede realizar un aprovechamiento didáctico más intensivo, tal y como se pondrá de manifiesto más adelante en nuestra experiencia.

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8. Cómo hacer realidad el Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares en los centros educativos A la hora de afrontar este proyecto nos surgen preguntas como: ¿será posible llevar a cabo el Programa Ecológico de Huertos y Jardines en nuestro centro? ¿Se puede poner en marcha si no disponemos de un terreno libre para tal fin? ¿Y si tan siquiera tenemos terreno?, etc. En general, cuando pensamos en un huerto o jardín imaginamos un espacio grande en el que poder recrear todo aquello que nos permita la imaginación: vegetación autóctona, especies hortícolas, una charca, observación de los ecosistemas animales que se generen, una estación meteorológica, etc. Disponer, por tanto, de un espacio suficiente para diseñar y llevar a cabo estas prácticas parece ideal,

pero no una condición indispensable. Ante la inexistencia de espacios verdes se impone la imaginación, romper la monotonía e intentar revitalizar el entorno. Con ello, no sólo mejoraremos la calidad pai-

sajística del centro, sino también las condiciones físicas, psíquicas y ambientales del lugar, propiciando un ambiente más grato y una estancia en el centro más agradable.

Espacios agresivos e inertes (no sólo de la zona exterior, sino también aparcamientos, pasillos, repisas, aulas…) pueden ser revitalizados a través de parterres, jardinera, macetas, terrarios o cualquier recipiente o disposición posible. Todo ello nos proporciona nuevas ideas. Aunque puede ser necesario proveerse de material específico, se puede aprovechar la oportunidad para usar la creatividad: hacer uso de soportes novedosos, por ejemplo, a través de una campaña de recuperación de materiales de desecho que se pueden reutilizar o reciclar... En cualquier caso, siempre que haya interés y motivación podemos iniciar un huerto/jardín escolar, en cualquier centro, lugar o espacio. La esencia de este proyecto es que el resurgir de una sencilla semilla ya constituye un buen inicio.


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Parte 2 5 espacios 5 propuestas

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0. Introducción

En este apartado hemos querido dar un paso más: favorecer el tránsito de la teoría, con sus bases conceptuales, a la práctica, con sus realidades, incertidumbres y dificultades. Una práctica, en ocasiones, llena de incertidumbres, limitaciones e inseguridades; pero sobre todo, cargada de nuevas ideas, de trabajo en equipo, de colaboraciones, de experiencias innovadoras, de dar sentido a lo que hacemos, de resultados positivos. En definitiva, un reto educativo al alcance de todos los/las docentes. Toda la fundamentación teórica que sustenta esta guía ha sido concebida desde un principio básico: la utilidad. Por ello, nos ha parecido oportuno, útil y necesario relatar situaciones y proyectos que ya se están desarrollando en centros de nuestro entorno y observar cómo, de forma sencilla, se ajustan a los principios de sostenibilidad y a las bases conceptuales del Programa Ecológico de Huertos y Jardines Escolares y, sobre todo, cómo se adaptan a sus circunstancias, haciendo posible su desarrollo y transmitiéndonos la viabilidad en cualquier otra situación. Hace falta ilusión, motivación… Con esa semilla crecerá con éxito el programa de cada centro y, poco a poco, se propagará extendi��ndose a toda su comunidad educativa, la cual al intervenir potenciará progresivamente el proyecto. Cada experiencia aquí presentada prioriza unos aspectos sobre otros. Por ello, aunque hemos pretendido que el guión de esta 2ª parte sea uniforme para todas ellas, encontramos diferencias en el tratamiento que realiza cada uno de los centros. Esto le da una mayor riqueza a la guía. Además, a lo largo de dichas experiencias se va haciendo referencia a determinadas “fichas para la acción” recogidas en la 3ª parte de esta guía, lo que facilita su lectura, complementa la información presentada, nos ofrece nuevas ideas, y sirve de enlace entre las experiencias concretas de un centro y los nuevos proyectos que comenzaremos. Este apartado pretende pasar, como hemos dicho, de los aspectos teórico– conceptuales a la práctica. Y como ésta es amplísima, hemos dividido los tipos de jardines o huertos –en función de la realidad espacial de los centros - en grandes (aquéllos que cuentan con un amplio espacio) y pequeños (otros cuyo espacio es significativamente menor). Para cada uno de los dos tipos de jardines o huertos, proponemos unas soluciones. Obviamente, solo pretendemos indicar algunas posibles formas de actuar que puedan servir de ayuda, guía y motivación. Aunque cada centro debe desarrollar su propio proyecto, con su planificación específica, creemos que conocer las soluciones y los caminos tomados por otros, nos ayudarán a realizar nuestro propio proyecto. Presentamos a continuación las siguientes propuestas realizadas por diversos centros educativos:

Sobre HUERTOS ESCOLARES  Alternativas y soluciones para un huerto escolar: El huerto ecológico en el colegio público “Amós de Escalante”.  Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un huerto ecológico en el IES “Foramontanos”.

Sobre JARDINES ESCOLARES  Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un jardín escolar en un colegio. (Caso hipotético elaborado por el IES “Foramontanos”).  Alternativas y soluciones para espacios grandes: Un jardín escolar en el IES “José del Campo”.  Alternativas y soluciones para espacios pequeños: Un pequeño jardín escolar. (IES “José del Campo”).


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1. Huertos Escolares

Alternativas y soluciones para un huerto escolar: El huerto ecológico en el C.P. “Amós de Escalante”.

Introducción Este centro define el “huerto” como un espacio para la convivencia e integración, pero, además, lo plantea como recurso didáctico para aprender los contenidos de diversas áreas. Por tanto, estamos ante un espacio que fomenta el desarrollo personal, el sentimiento de integración en el grupo, la participación en la comunidad educativa y la potenciación de actitudes que mejoren su autoestima y sus relaciones con el medio ambiente. Un huerto escolar para todos y todas, multidisciplinar, en donde los alumnos/as, sin exclusión, se puedan familiarizar con el estudio y cultivo de la tierra, desarrollando, de esta forma, la capacidad de conocer y apreciar el medio natural, y proporcionarles una serie de experiencias gratificantes y enriquecedoras (cavar, regar, limpiar, ver un gusano, un caracol…). Teniendo en cuenta estas consideraciones iniciales, se reproduce a continuación el proyecto realizado por este centro:

Motivación Es a través de la reflexión sobre los aspectos que se han explicitado en la Introducción anterior como surgen nuestros propósitos de acción. Cada centro deberá encontrar los suyos teniendo en cuenta las bases que se presentan en este documento. En este sentido, el colegio “Amós de Escalante” propone:  Concienciar: promoviendo en el alumnado el respeto hacia el medio ambiente, más especialmente el referido a la producción y utilización de productos alimenticios básicos. Sensibilizar a los alumnos/as para un consumo racional.  Proporcionar al alumnado el contacto directo con las fuentes de productos básicos de consumo diario. Conocerlos y clasificarlos.  Promover en el alumnado la protección y mejora del medio ambiente en relación con la producción agrícola, mediante la participación en el proceso de producción, a través de un trabajo cooperativo. Antes de iniciar la actividad, habrá que tener un objetivo claro de lo que se pretende, sin que esto sea un elemento que constriña el futuro del mismo. El colegio público “Amós de Escalante” pretendía conseguir que el Huerto Escolar fuera un núcleo generador de actividades, creando para ello un centro de interés de reflexión y comprensión. Asimismo, que a través del conocimiento directo con la naturaleza se aprendiera a amarla y respetarla.

Consideraciones previas: organización inicial / equipo humano Organización inicial En principio no deberemos presentar el huerto como algo que aparece un día en el patio, sin que los alumnos/as, hayan participado en su elaboración, porque así no lo sentirán como algo suyo. Deberemos presentarlo como algo con lo que estarán implicados desde el primer momento. Por ello, hay que desarrollar previamente unas actividades que les motiven y les hagan participar. Las actividades de motivación darán paso a las actividades propias del huerto. Para ello, hemos desarrollado las actividades propuestas en la tabla de la ficha 1 sobre Cuestiones para debate en un Proyecto de Huerto escolar.

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El equipo humano

Las actividades anteriores buscan la implicación, en todo el proceso, de la totalidad de los miembros de la comunidad educativa distribuyendo y repartiendo los trabajos propios del huerto de acuerdo a las aptitudes de cada alumno/a y teniendo especial orientación hacia los alumnos/as con necesidades educativas especiales (característica específica de este centro). No conviene lanzarse a desarrollar el proyecto si no hay 3 ó 4 personas que compartan la idea, tal y como se indica en las fichas 1 y 1A. Por supuesto, como indican estas fichas, será necesaria la figura de un coordinador/a para que el proyecto salga adelante; una persona que organice, tome decisiones, dinamice… Una responsabilidad que deberá ser compartida para el adecuado desarrollo del programa. La Educación para la Sostenibilidad concierne a todo el ámbito escolar y requiere la participación de todo el equipo docente del colegio, como de la colaboración del personal laboral (Ayudantes Técnicos Educativos, Fisioterapeuta, Conserje...). Todos los alumnos y alumnas del colegio participan en estas actividades; es decir el abanico se abre desde Educación Infantil de 3 años a alumnos/as del 1º ciclo de Educación Secundaria.

Necesidades mínimas. Recursos materiales, emplazamiento Se necesitarán herramientas propias de las labores agrícolas, como se indica en la ficha 2. El agua es un factor vital. Sin ella (sobre todo en invernadero) el huerto no produce. Para ello, habrá que hacer las conducciones adecuadas para llevarla al huerto. El espacio físico del que disponemos es de 330,60 m2. La distribución que se realizó tuvo en cuenta que nuestro centro asiste a alumnado con discapacidad motórica, lo que obliga al uso de silla de ruedas. Esto condicionó el diseño de los accesos. Dicha distribución es la siguiente:  Parcela exterior con árboles frutales (manzanos, membrillos, perales, cerezos, melocotoneros, nogales y avellanos), arbustos (Frambuesas, Casis y Grosellas) y coníferas (que, entre otras cosas, nos sirven de paravientos).  Zona exterior de huerto con plantaciones a la intemperie.  Invernadero con una superficie de 103,70 m2. y un volumen interior de 331,84 m3. para cultivos de interior o aquellas cosechas que necesiten del catalizador calor/humedad (entre la zona exterior y el invernadero plantamos: ajos, puerros, lechugas, tomates, acelgas, cebollas, zanahorias, perejil, repollo, berzas y remolacha de mesa, entre otras).


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Acciones propias del y en el jardín. Selección y ubicación de las plantas a. La situación geográfica del centro Tal y como se indica en determinadas fichas de esta guía (fichas 3 y 3A, y 4, 4A y 4B), es importante elegir un terreno apropiado para el huerto para que reciba el mayor número de horas solares. Sin embargo, en muchas ocasiones, no queda más remedio que ubicarlo en el lugar de que disponga el centro.

b. El emplazamiento del huerto El colegio cuenta con espacio suficiente para ubicar el huerto en diversos lugares. Inicialmente, durante los dos primeros años, se puso en el patio, pero posteriormente encontramos un invernadero en desuso que, gracias a la cesión del mismo por el ayuntamiento, pudimos convertir parte del huerto exterior en un invernadero, dejando el resto para cultivos de exterior.

c. El plano del huerto Siguiendo las indicaciones de las fichas 5 y 5A de esta guía (ayudándonos de un manual de jardinería), realizamos nuestro plano:

INFANTIL

3º CICLO DE PRIMARIA

Pasillo con baldosas con anchura para una silla de ruedas 2 AÑOS

1º CICLO PRIMARIA

2º CICLO PRIMARIA

Es muy útil dividir el huerto en distintos espacios y que cada uno de ellos sea responsabilidad de un nivel educativo, esto fomentará la corresponsabilidad del alumnado y sus respectivos profesores, además de, permitir una observación más profunda de los procesos que se desarrollan en el huerto. Para realizar las “divisiones”, el marcaje lo haremos con pequeñas estacas y cuerdas, de forma que una posible distribución (la nuestra) será:  Educación infantil - Con estos alumnos/as se plantan lechugas. Para ello, se les prepara el terreno antes de llevar a cabo la plantación. Después en su presencia se hacen los agujeros, donde ellos introducen la planta ajustándola con sus manos. Como en el invernadero es imprescindible el riego, cada tres o cuatro días vuelven con sus tutores/as a regarlas, a quitar las malas hierbas y a ver su crecimiento hasta su recolección.  Educación Primaria (distribuidos por diferentes niveles) - Con estos alumnos/as, además de lechugas, se suelen plantar guisantes, cebollas, calabacines, pepinillos y, sobre todo, tomates ya que se dan muy bien en el invernadero sin necesidad de sulfatarlos. Para ello previamente se hacen los semilleros utilizando diversos recipientes (cajas de frutas, de porespán, bandejas con alvéolos, etc.).

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d. El suelo Los dos primeros años fueron los más duros pues el terreno donde lo ubicamos tenía muchos escombros y la tierra era de mala calidad, esto supuso que tuviéramos que desescombrar el terreno, abonarlo mucho y añadir algunos carretillos de tierra de mejor calidad (como se indica en las fichas 6 y 6A: estado de suelos, tipos, etc.), labor ésta que realizaron los maestros/as implicados en el huerto y algún alumno/a de los últimos cursos. De esta manera y asesorados por personas expertas (siempre hay algún compañero/a, algún padre/madre o tutor/a, abuelo/a o vecino/ a), conseguimos que las lechugas, cebollas, tomates y otras hortalizas salieran adelante.

e. Preparación de semilleros Como se indica en la ficha 7C de esta guía, utilizamos bandejas de alvéolos que rellenamos con tierra fértil e introducimos un par de semillas en cada uno de ellos. Lo pulverizamos para que tengan suficiente humedad y lo dejamos en el invernadero identificando cada bandeja. Posteriormente, se lleva a cabo el repicado, pasándolo al terreno. Las labores preliminares básicas son el abonado (con estiércol, mantillo…), el movimiento de tierras y sus enmiendas, y la aireación de las mismas. El sembrado se puede hacer de diversas formas dependiendo de cómo sea el huerto y/o invernadero. Las más habituales son: voleo, a golpes o en semilleros.

f. Cuidados y mantenimiento Para cuidar bien un huerto, es necesario hacer una buena y minuciosa planificación. En la distribución de tiempos tendremos en cuenta las necesidades de coordinación entre los distintos ciclos de enseñanza, las épocas climáticas y los ciclos biológicos de cada una de las plantas. Hay ciertas labores de cultivo que son imprescindibles hacer y, por tanto, planificar. En las fichas 8 y 8A, B, C y D de esta guía vienen claramente reseñadas (siega, desherbado, abonado, acolchado riego, poda, desinfección de plantas, utilización de insecticidas ecológicos, etc.). Dentro de las labores de mantenimiento, nos encontramos con las vacaciones de verano; un periodo muy largo en donde el huerto puede quedar abandonado si no hay alguien que se responsabilice. Por ello, es conveniente que alguna persona (un maestro/a, un padre/madre o tutor/a, un mayor) se haga cargo durante este tiempo. En nuestro caso, hemos “solucionado” este inconveniente cultivando menos productos como tomates y calabacines y es el conserje el que se encarga junto con algún maestro/a de regarlos. En agosto nos turnamos algunos maestros/as y, a veces, somos ayudados por alumnos/as del barrio que coinciden con nosotros/as.

Convivencia, problemáticas más comunes La convivencia está implícita siempre en el proyecto y lo hace de manera protagonista a través de la participación activa de los alumnos/as, que desde el primer momento, desde el periodo de limpieza, arrancando hierbas, cavando y limpiando la parcela, hasta el sembrado, pasando por la preparación de semilleros cuando sea preciso, toman parte en el proyecto. Esta participación crea un vínculo entre todos los agentes del huerto, les hace ser responsables y promueve actitudes de respeto, solidaridad y tolerancia. Además, al ser un programa eminentemente práctico, pero, a la vez, nacido de la reflexión, les permite aprender investigando. La convivencia es muy importante para que funcione satisfactoriamente el huerto. Generalmente los alumnos/as muestran mucho respeto por él y la relación que tienen con las plantas que han sembrado, con su crecimiento, con las necesidades de riego y cuidado hace que estén motivados y que cooperen con los compañeros/as. Sin duda, se fomenta el trabajo en grupo. La actividad tiene muchos aspectos positivos (la satisfacción de los alumnos/as al ver nacer y crecer las plantas, el riego les encanta y la recolección no digamos nada…).


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Los objetivos que se pretenden lograr es conveniente debatirlos entre todas las partes interesadas para, de esta forma, asegurarse de que existe un acuerdo general, teniendo en cuenta las expectativas de los maestros/as, de los alumnos/as y de los padres/madres o tutores/as.

Colaboraciones En nuestro caso, el principal colaborador en el Proyecto es el Ayuntamiento. Cada año se encarga de proporcionar abono y cada cuatro, tiempo que suele durar el plástico del invernadero, nos proporciona personal para cambiar dicho plástico. También el Ayuntamiento nos buscó las baldosas para hacer el pasillo central por el que se puede andar sin mancharse y permite que circulen las sillas de ruedas. Pero las AMPAS, los mayores, alguna empresa privada, sobre todo las relacionadas con la agricultura (se les presenta el proyecto y se pide una ayuda, por ejemplo, el plástico para el invernadero) pueden colaborar en el funcionamiento del huerto. Además, el asesoramiento, los consejos de personas con experiencia en huertos son muy provechosos. El huerto es un ser vivo que necesita una atención constante y un esmerado cuidado. Por ello, no podría existir sin que diversos agentes sociales colaborasen en su existencia. Es conveniente proponer a los padres/madres o tutores/ as que durante el periodo vacacional se ocupen, de forma rotatoria, de regar el huerto o que algún experto/a en jardinería ofrezca una charla, etc.

Metodología Desde una perspectiva metodológica, un colegio con un entorno acogedor, estimulante, adecuado, planificado racionalmente y alegre es el mejor marco para la convivencia y una buena base para iniciar relaciones positivas y enriquecedoras con el medio. Nuestro colegio entiende que desde esta perspectiva tiene cabida con mayor facilidad el aprendizaje significativo, activo y manipulativo, que conlleva los siguientes postulados:  Asegurar la relación entre actividades de enseñanza y aprendizaje con la vida real.  Facilitar el aprendizaje mediante actividades manipulativas partiendo de la experiencia propia del alumno/a.  Organizar los contenidos en torno a ejes que permitan abordar problemas, situaciones y acontecimientos dentro de un contexto globalizador.  Potenciar la interacción maestro/alumno para facilitar el trabajo en equipo, reforzando las relaciones personales.  Impulsar las relaciones a fin de fomentar el trabajo en equipo y la toma de decisiones.

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2. Huertos Escolares

Alternativas y soluciones para espacios grandes: un huerto ecológico en el IES “Foramontanos”

Introducción La situación geográfica de nuestro centro, así como la procedencia mayoritaria de nuestros alumnos/as están íntimamente ligadas al ambiente rural y al medio natural. Sin embargo, veníamos observando un progresivo abandono de los usos y costumbres en la agricultura tradicional de la zona. Se trataba, pues, de cosechar cambios de actitudes, concienciación y respeto hacia el medio ambiente a corto y largo plazo….y comenzamos con un huerto escolar del que también obtendríamos cosechas a corto y largo plazo.

Motivación Observamos la necesidad de diseñar entornos “amables” que facilitaran el proceso de enseñanza-aprendizaje; entendimos, desde el primer momento, que un espacio que permitiese reflexionar, experimentar, actuar y convivir favorecería el desarrollo personal y social de toda la comunidad educativa y mucho más si ese espacio es el resultado del consenso de ésta.

Consideraciones previas: organización inicial / equipo humano El equipo humano Tal y como viene descrito en la ficha 1 de la presente guía, se creó un grupo impulsor con profesorado del Departamento Agroforestal, al cual se unió el equipo directivo y alumnado de 3º y 4º de la ESO, nuestra idea fuerza para empezar fue dirigir una mirada a la agricultura tradicional, hacer un huerto en el que se empleasen los métodos y ritmos más naturales y las intervenciones menos agresivas, respetando las leyes que han hecho que los huertos perduren hasta nuestros días. A este grupo se fueron adhiriendo otros agentes sociales de la comunidad educativa y externos a ella, consiguiendo que el huerto escolar fuese utilizado didácticamente en diferentes materias.

Organización inicial De igual forma, la ficha 1 de esta guía indica claramente los pasos seguidos. No obstante, cada centro deberá adaptarlos a su singularidad, pero en cualquier circunstancia deberá realizar unas actividades previas (ficha 1), tendrá que reflexionar sobre el tipo de huerto que quiere y puede hacer, los cuidados mínimos de mantenimiento que conllevará, etc. Para ello, en la ficha ya indicada, se adjunta un cuadro interesante sobre: Cuestiones para debate de un huerto escolar. Estas actividades iniciales nos permiten decidir el proyecto, organizar el plan de trabajo y repartir las tareas. El grupo impulsor contempló dos alternativas para iniciar el proyecto. Es necesario apuntar que la elección de una no excluye a la otra, sobre todo porque entendíamos que es un proyecto de futuro, que crecería y que debería estar abierto a todo tipo de incorporaciones. Nuestras opciones, pues, fueron:  O bien que el huerto fuese una actividad extraescolar y complementaria, abierta a todo el alumnado interesado para trabajar de forma voluntaria.  O que se contemplara como espacio para la opcionalidad curricular, creándose, por tanto, una asignatura optativa para alumnos/as de Secundaria, y que denominaríamos “Iniciación a huertos y jardines”.


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Elegimos la segunda opción pero no desechamos la otra variable y prueba de ello es que nuestra meta no era quedarnos en esta fase inicial, sino que, una vez conseguido un “huerto vivo”, que constituyese una seña de identidad para el centro, generase un enriquecimiento del proceso de enseñanza–aprendizaje aumentando la participación. Nuestro huerto pretendía constituir además, una línea conductora que abordase algunas áreas transversales como:  Educación para la salud: potenciar hábitos de alimentación sana, técnicas de elaboración y conservación de los alimentos, nutrición equilibrada…  Educación en valores: fomentar la igualdad de género en los trabajos agrarios, organización de grupos rechazando la discriminación, valoración de aptitudes personales…  Educación para la paz: fomentar la solidaridad, el diálogo, la toma de decisiones, la responsabilidad, la tolerancia…  Educación ambiental: potenciar el respeto al medio ambiente, fomentar los aprovechamientos sostenibles, conocimiento del impacto ambiental…

Necesidades mínimas. Recursos materiales, emplazamiento En nuestro caso, partimos de una situación óptima en cuanto a medios materiales, pues el centro, con un departamento agroforestal, cuenta con una dotación de material específica, aunque, como se indica en la ficha 2 de la presente guía, no es imprescindible. Los medios que nosotros utilizamos fueron: una motoazada (no es imprescindible), herramientas, bandejas para semilleros (nosotros producimos en un invernadero la planta para el huerto), semillas hortícolas y otros materiales: cuerdas, alambre, sustrato para semilleros, pulverizador manual, tijeras, tutores… En cuanto al terreno escogido, siguiendo la ficha 3 de esta guía, acotamos una superficie del centro de 50 m2 para el huerto y unos 4 m2 para una pequeña compostera construida por los alumnos/as.

Acciones propias del y en el jardín. Selección y ubicación de las plantas a. La situación geográfica del centro Un huerto, como un jardín, debe armonizar con su entorno, tal como indican las fichas 3, 3A, 4, 4A y 4B de esta guía; no obstante, las posibilidades que ofrece un huerto, y más si está cubierto (invernadero), son enormes.

b. El emplazamiento del jardín Es importante elegir un terreno apropiado para el huerto (ver fichas 3 y 4 de la presente guía). Nosotros, además de lo indicado en las mencionadas fichas, seguimos los siguientes pasos:  Buscamos una buena orientación para el huerto. La nuestra es una orientación sureste que proporciona mucho sol por las mañanas. Para orientarse se puede usar la brújula.  Nos informamos de los vientos dominantes de la zona para poder, así, proteger el huerto de los mismos. En nuestro caso, es el viento sur, y para proteger el huerto se plantó un cortaviento vegetal (seto de chamaecyparis), que mantienen los alumnos/as.  Calculamos la pendiente del terreno.  Realizamos un estudio de las propiedades del suelo mediante unos análisis sencillos en el laboratorio agrario. (Si no se dispone del material necesario se puede encargar a un laboratorio o bien realizar este estudio de manera menos especializada, tal y como indica la ficha 6 de esta guía). Según los resultados de este análisis tendremos, o no, que enmendar el suelo (según la ficha 6A de la presente guía) aportando sustrato o abonos.

c. El plano del huerto Es el momento de hacer un plano teniendo en cuenta las características físicas de nuestro centro, nuestros objetivos

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didácticos y nuestras posibilidades. Para su confección utilizamos las fichas 5, 5A y 5B. Es aconsejable marcar los límites de la parcela donde se ubicará el huerto (con unas estacas) y facilitar a los alumnos/as un plano del centro para poder encuadrar en el mismo el diseño a escala del huerto. Una vez calculado el rumbo con la brújula y medidas las dimensiones sobre el terreno, los datos obtenidos se trasladarán, a escala, al papel. (Éste es un buen ejercicio para que los alumnos/as aprendan unas ideas básicas de orientación). En este plano se diseñarán las distintas parcelas de cultivo, caminos entre las parcelas para su acceso, así como otros elementos que complementan al huerto (caseta de herramientas, invernaderos, compostera…). (Ver ficha 6B). Ahora viene el replanteo del huerto, es decir, el momento de llevar al terreno lo diseñado en el plano. (Ver ficha 5A).

d. El suelo Una vez realizado el estudio de las propiedades del suelo, nuestra labor inicial consistirá en enmendar lo que le falta y potenciar sus posibilidades para su futuro uso, después de la enmienda seguiremos los pasos descritos en la ficha 6A:  Quitar las piedras más grandes.  Si existe maleza (escajos, zarzas…) será necesario desbrozar.  Airear la tierra y mullirla, mediante el laboreo o volteo del suelo.  Ahora es un buen momento para aportar el abono al suelo. Es recomendable utilizar el abono orgánico hecho en la compostera, En nuestro caso, y aprovechando la ubicación de nuestro centro en una comarca de gran tradición forestal y ganadera, utilizamos estiércol proporcionado por un organismo dedicado a la cría del caballo.  Una vez aportado el abono, hacer el desterronado. Nosotros empleamos una motoazada (“rotovator”), pero si no se dispone de ella, se puede hacer con azadas. El resultado es el mismo, aunque implica un poco más de esfuerzo.

e. La Plantación Cómo plantar Para decidirlo es necesario conocer las exigencias y características de los distintos cultivos. Por ello es importante que el alumno, con ayuda del profesor, se informe de estos datos. Para facilitar esta tarea es interesante realizar una ficha- calendario de las labores que requiere cada cultivo en los distintos meses del año. Siembra y/o plantación En nuestro huerto haremos siembras y plantaciones de diferentes cultivos. Es importante informarse de qué es más aconsejable en cada caso. Utilicemos un método u otro, se necesitarán las semillas. Éstas podemos adquirirlas en sobres (en comercios especializados). También pueden ser aportadas por los propios alumnos/as, seleccionándolas de entre las mejores plantas del huerto de sus familiares o vecinos/as (de esta forma podremos cultivar variedades propias de la comarca), como se indica en las fichas 7A, 7B, 7C, 7D y 7F de esta guía. En las fichas reseñadas viene explicado todo el proceso de siembra con sus diferentes técnicas y particularidades. Existe la siembra directa sobre el terreno y la siembra sobre semillero, el cual debe de ser cuidado constantemente para evitar que pierda demasiada humedad y/o temperatura. Qué plantar Es necesario llevar a cabo una adecuada rotación de cultivos para no “agotar demasiado el suelo”. Es interesante en este apartado consultar la ficha 7F de esta guía.


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Algunos cultivos se desarrollan mejor sobre surcos que en terreno llano. Es ahora el momento de comenzar a hacer surcos o pequeños caballones. Un consejo para evitar que el agua se pierda es no realizar nunca los surcos en la dirección de la línea de máxima pendiente, sino perpendicular a ella.

f. Cuidados y mantenimiento Control de plagas Nuestros cultivos pueden ser atacados por algunos parásitos o sufrir alguna enfermedad. Tratándose de un huerto ecológico (como lo es el nuestro), se debe evitar el uso de los productos insecticidas convencionales. Los únicos productos permitidos en la agricultura ecológica son el azufre y el sulfato de cobre, que combaten enfermedades fúngicas (producidas por hongos). Ver las fichas 7B, 7C y 7D de esta guía, donde vienen claramente explicadas mediante tablas los productos y sus propiedades (de carácter natural) para evitar las plagas. Cuidados culturales El huerto requiere una serie de labores de mantenimiento (siega, abonado, acolchado, riego…), también llamadas cuidados culturales. Los más significativos están explicitados en las fichas 8 y 8A. Estas labores se deben realizar durante todo el año, por lo que durante el periodo vacacional se establecerá un calendario para que el alumnado, familias u otros miembros de la comunidad educativa, las lleven a cabo. Una buena medida es responsabilizar a cada subgrupo de una parcela permanente.

¿Dónde van nuestras cosechas? Las hortalizas de nuestros huertos acaban en el plato de los alumnos y sus familias. Los grupos que trabajan en el huerto recogen las cosechas y las reparten entre ellos de forma equitativa. De esta forma se consigue:  Una mayor implicación e interés por parte del alumnado.  Potenciar hábitos de alimentación sana.  Fomentar la solidaridad y el diálogo (necesario para llevar a cabo el reparto de los productos).  Una mayor implicación de las familias.

Colaboraciones En torno a este eje, nuestro proyecto se sostiene desde el Departamento forestal del IES, con el apoyo incondicional del equipo directivo y la participación del profesorado responsable de las optativas y de los talleres que se generan en torno al huerto escolar. Este proyecto, a su vez, ha propiciado un aumento progresivo de la participación de la comunidad educativa en diversas actuaciones desarrolladas por el centro.

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Pero para consolidar nuestro huerto y enmarcarlo en un contexto global basado en la protección, mejora y respeto medioambiental, es necesario tender un puente con el resto de instituciones y entornos educativos próximos: el Ayuntamiento puede colaborar con la participación de algún operario en el mantenimiento del huerto en épocas no lectivas, las AMPAS, asociaciones de jubilados/as, los propios abuelos/as, explotaciones ganaderas de la zona… Implicar al mayor número de colectivos ha de ser, y es para nosotros, una clara apuesta encaminada a crear un cambio de actitudes de respeto y solidaridad en el seno de la comunidad.


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3. Jardines Escolares

Alternativas y soluciones para espacios pequeños: un jardín escolar en un colegio

Introducción Como ya se ha señalado en esta guía, el IES “Foramontanos” viene desarrollando múltiples labores de asesoramiento a otros centros educativos y diversas instituciones de su entorno, siempre buscando la viabilidad de hacer realidad los jardines ecológicos escolares en cualquier lugar o circunstancia. Aprovechando esta labor de asesoramiento que están realizando, les hemos pedido ayuda para el caso de un hipotético centro escolar pequeño y, por tanto, con poco espacio. Se ha partido de esta situación y se ha pensado en un jardín sencillo que irá creciendo año tras año como consecuencia de la implicación y entusiasmo de la comunidad educativa. Esta iniciativa se podría llevar a cabo, inicialmente, con la creación de un muro verde que transforme los límites arquitectónicos del centro, dándoles vida a través de un jardín trepador. Además, y dentro de estos límites, ahora “muros verdes”, introduciremos en unos pequeños espacios, antes inertes, un pequeño jardín formado por dos macizos en flor que permitan conseguir, entre otros objetivos, estar siempre floridos. Esto implicará distintas variedades de floración no coincidentes en el tiempo, fomentando la participación constante de la comunidad educativa.

Motivación Una realidad de los centros educativos, muchas veces la más usual, es la falta de espacio para realizar un jardín suficientemente extenso o, incluso, la falta absoluta de terreno exterior para construirlo; hay situaciones estructurales en los centros que nos dificultan ver las posibles transformaciones que pueden hacerse a un espacio inicialmente inerte, estéril… Sin embargo, el patio de nuestra escuela puede ser un lugar lleno de vida, donde la naturaleza, con sus ciclos biológicos conviva con nosotros y vaya mudando y cambiando su aspecto como lo hacemos nosotros y las generaciones que pasan por nuestras aulas. Todo nuestro centro se puede convertir en hermosos espacios naturales y ser fuente de poderosos recursos para la enseñanza y el aprendizaje: los patios, los pasillos, las aulas…, el centro en su conjunto y esto pretendemos conseguirlo modificando, poco a poco, pero sin pausa, nuestro entorno próximo, empezaremos tan solo interviniendo en las tapias que rodean nuestro centro, convirtiéndolas en “muros verdes”, y, como ya se ha dicho, iniciaremos la creación de dos macizos en flor. El jardín puede ser una actividad inicial motivadora dentro del marco escolar, por su carácter globalizador y transversal. Puede constituir un centro de interés de gran valor en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a través de métodos manipulativos y cooperativos que favorecen la socialización y la autonomía personal.

Consideraciones previas: organización inicial / equipo humano El equipo humano

Estudiaremos las vías para promover la viabilidad del proyecto elegido, para ello, se tendrá que reflexionar sobre el equipo humano necesario para iniciarlo; en este sentido es aconsejable realizar las actividades que se reflejan en las fichas 1 y 1A de esta guía.

Organización inicial

Una vez creado este grupo humano impulsor, se iniciará la elaboración de un Plan de actuación, una organización del trabajo y el reparto de tareas.

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Simultáneamente se deberán buscar colaboraciones, tanto dentro del centro como fuera de él (Administración, equipo directivo, alumnos/as, familias, Ayuntamientos,…) y coordinar a todos ellos. Un elemento fundamental será conocer qué profesorado y, por tanto, qué departamentos se implicarán inicialmente.

Necesidades mínimas. Recursos materiales, emplazamiento Tendremos en cuenta en este apartado las dos principales acciones que vamos a realizar, a saber, la creación de un muro verde en nuestra escuela, en donde no es necesaria una gran inversión en materiales, y la creación de dos macizos en flor (antes mencionados); para hacer realidad las dos acciones no es necesario contar con grandes espacios, ni con recursos materiales costosos; y por supuesto, en lo que se refiere a condiciones o recursos humanos, no serán distintos a los de cualquiera de las experiencias que en esta guía se mencionan. Con una pequeña inversión en herramienta manual y en la compra de las plantas trepadoras, cepellón, bulbos para los macizos, y una gran dosis de entusiasmo por parte de los miembros implicados en el proyecto, nuestro patio pasará a ser un espacio natural, fuente de distintos recursos para la enseñanza y el aprendizaje, especialmente de la educación para la sostenibilidad.

Acciones propias del y en el jardín. Selección y ubicación de las plantas a. La situación geográfica del centro Para desarrollar este apartado, es de interés consultar las fichas 4, 4A y 4B de esta guía. Además, tendremos en cuenta que la construcción de dos macizos en flor nos aconseja una orientación a “mediodía” para, con ello, recibir más luz. Obviamente, tendremos en cuenta que el muro circundante del centro (muro verde) tiene una altura determinada, suficiente para que existan lugares en el jardín, que durante algunas horas del día están en sombra. Pondremos uno de los macizos en una zona muy iluminada (durante todo el día), con plantas que soportan el sol directo, y otro macizo, con plantas que se adaptan mejor a la umbría, en la zona de sombra de nuestro jardín.

b. El emplazamiento del jardín Consideradas las zonas que tenemos en el patio con cemento o asfalto, veremos aquéllas que pueden transformarse en zonas verdes. En nuestro caso, utilizaremos las vallas que rodean el centro para hacer pantallas vegetales. El establecimiento de unos macizos de flor se hace en plena tierra, y siempre con un tamaño proporcional al recinto en el que se realizará.

c. El plano del jardín Dibujaremos a modo de plano la distribución que pensamos hacer. Utilizaremos un plano del centro. Normalmente los equipos directivos suelen contar con uno; de no ser así, se podrá pedir a la Administración –unidad técnica correspondiente-. (Ver fichas 5, 5A y 5B). En el caso de los macizos en flor, hoy en día, las formas y contornos que se le dan son inmensas, sólo limitadas por nuestra propia imaginación. Así pues, encajarlo en bordes rectilíneos o sinuosos, hacerlo circular, ovalado o irregular depende del gusto de cada uno o, en todo caso, de la disposición de un espacio determinado para su ubicación. La gran ventaja de estos conjuntos florales reside en su dinamismo, es decir, en la capacidad que tienen de ser variados temporada tras temporada, con lo que se consigue una sucesión de diferentes coloraciones y combinaciones que enriquecen las posibilidades ornamentales de un jardín, por pequeño que éste sea.


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d. El suelo Si tenemos un patio asfaltado, necesitaremos ayuda externa (Ayuntamiento, familiares…) para hacer la zanja o los hoyos. Además de abonarlos como indican las fichas 6 y 6A. En nuestro caso, y concretamente si nos referimos al muro verde, introduciremos planta con cepellón, haciendo hoyos de 30 x 30 x 30 cm., separados entre sí 2 metros, aproximadamente. Asimismo, debe existir una separación respecto al muro de unos 40 cm. (Ver fichas 7, 7A y 7B). Igualmente habrá que acondicionar una zona para los dos macizos que hemos proyectado en el plano anterior.

e. Qué plantar Para la elección de las plantas trepadoras podemos recurrir a cualquier manual de jardinería. Tenemos una larga lista de especies para introducir en nuestro diseño. En este caso, nos decantamos por aquellas cuya adaptación nos parece mejor por su resistencia, adaptación al entorno, mantenimiento… En el caso de los macizos, la floración de las plantas bulbosas apenas dura veinte días así que proponemos que, con el fin de que el macizo siempre esté florido, se planten semilleros con planta de temporada para que, una vez que quitemos los bulbos, podamos tener preparadas plantas para poder trasladarlas al macizo.

f. Cómo plantar. Pautas de actuación Se pueden seguir los siguientes consejos:  Hacer un hoyo que sea, al menos, el doble del diámetro de la maceta, y colocarlo separado del muro al menos 40 cm.  Aportar un abono orgánico tipo estiércol, mantillo o turba.  Meter la planta en el hoyo y rellenarlo con tierra mezclada con el abono orgánico. Apisonar la tierra para que la planta quede bien sujeta.  Regar abundantemente.  Entutorar las plantas para, posteriormente, ir fijando las guías al muro. Algunas trepadoras necesitan sujeción por medio de cuerdas o alambres; otras, en cambio (hiedra, parra virgen, jazmín…), poseen raíces adventicias que se van fijando a los muros a medida que crecen. Una vez preparado el terreno, una fecha adecuada para llevar a cabo la plantación sería en torno al día de la primavera. Las plantas que vamos a poner en el macizo las podemos comprar, pero resulta más interesante obtenerlas nosotros preparando semilleros comprando los recipientes o reutilizando cajas de pescado, envases de yogures, hueveras… o construyéndolos con tablas, etc. Para los macizos en flor, sembraremos las semillas en una bandeja y seguiremos los pasos de la ficha 7C de esta guía, con la salvedad de que la bandeja mencionada la taparemos con un cristal o plástico transparente y rígido, y la llevaremos a un lugar sombreado. La temperatura debe mantenerse a 21º C aproximadamente. Una vez germinen las semillas, retiraremos la tapa y llevaremos la bandeja a un lugar bien iluminado, pero al que no le dé el sol directo, y entresacamos las plantas más débiles. Cuando las plántulas tengan un tamaño manejable se retirarán de la bandeja conservando el máximo sustrato posible entre sus raíces y las transplantaremos en un contenedor realizando un agujero suficientemente amplio para que quepan las raíces y regando posteriormente.

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El día de la plantación para el muro verde Si pretendemos que participe todo el alumnado, es necesario organizar por grupos, ciclos o etapas las tareas que ese día se van a realizar. Por ejemplo: GRUPO ACTIVIDAD PRIMER CICLO

PLANTACIÓN MURO 1: “JAZMÍN CHINO”

SEGUNDO CICLO

PLANTACIÓN MURO 2: “PARRA VIRGEN”

TERCER CICLO

PLANTACIÓN MURO 3: “BUGANVILLA”

INFANTIL

CONSTRUCCIÓN DE UN ESPANTAPÁJAROS

Teniendo en cuenta los criterios anteriormente expuestos y las especies que se van a plantar, podemos elaborar una ficha “personalizada” de cada una de ellas, con el fin de conocer sus denominaciones, características y peculiaridades. A modo de ejemplo, presentamos las siguientes: JAZMÍN CHINO, JAZMÍN DE CHINA, JAZMÍN DE INVIERNO. (Me adapto muy bien a lo muros y verjas). Mi nombre científico: Jasminum polyanthum. Mi origen: China.

Cómo soy: Trepadora, con hojas caducas o bien perennes según el clima. Florezco en primavera. Me gustan los lugares protegidos por el viento y donde podáis disfrutar de mi delicado perfume. Cómo debéis cuidarme: Me gusta el sol, aunque es mejor evitar la luz solar directa del mediodía en verano. Temperatura hasta -50 C. Necesito terreno ligero, con abundante humus y con la adición de arena; puede ser calizo. Hay que guiarme con alambre; en invierno me quitaréis las ramas muertas, enfermas o rotas, los rebrotes del pie del arbusto y las ramas cruzadas, mal orientadas o que enmarañan mucho.

PARRA VIRGEN, PARRA DE VIRGINIA, ENAMORADA DEL MURO. (Mis hojas tienen una bonita coloraciónen otoño). Mi nombre científico: Parthenocissus tricuspidata Ampelopsis veitchii. Mi origen: China y Japón. Cómo soy: No muy exigente en cuanto a suelo y clima. Soy de crecimiento rápido y puedo llegar a alcanzar hasta 10 metros de altura. Me propago por esquejes. Gracias a mis zarcillos me agarro sola a las paredes Cómo debéis cuidarme: Aguanto tanto el frío como el calor fuerte y además, tolero bien el sol y la sombra. Necesito un riego regular, sobre todo en los primeros años. Me beneficia el aporte de materia orgánica en invierno y los fertilizantes minerales en primavera.


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BUGANVILLA, BUGANVILIA, SANTA RITA. (Me gustan los sitios bien iluminados y aireados). Mi nombre científico: Bouganvillea glabra. Mi origen: Brasil. Cómo soy: Soy una planta trepadora muy conocida por mi espectacular colorido, aunque éste no procede de mis flores sino de lo que botánicamente se llaman “brácteas”. Me gustan los sitios muy soleados, así me verás colorida todo el año. Me hacen mucho daño las heladas. Aguanto vivir en suelos pobres, así como la falta de agua. Cómo debéis cuidarme: Necesito que me fijes a las paredes o vallas con alambre. Debes podarme a finales de invierno y dejarme los nuevos brotes con una longitud de 5 a 7 cm. sobre el tallo principal. Es importante que hagas los cortes por encima de una yema o una hoja. No necesito demasiada agua. En invierno con el agua de lluvia es suficiente y en verano me regarás una vez por semana.

Además de las plantas a las que nos hemos referido anteriormente, otras trepadoras como la pasionaria, la vid americana, el guisante de olor, la glicinia… serían especies a las que podríamos recurrir para embellecer los muros, vallas o verjas de nuestra escuela.

El día de la plantación de los macizos en flor. (Ver ficha 7E). Para dar mayor protagonismo e implicar a toda la comunidad educativa, programaremos un día para la plantación al que podemos denominar “el día del jardín”. El profesorado responsable diseñará con antelación un conjunto de actividades en torno a la plantación, así como la distribución de las tareas, material… Seguidamente, se explicitan los tipos de macizos que se pueden plantar, el alumnado responsable de los cuidados y los tipos de plantas seleccionadas:

RESPONSABLES DE SU CUIDADO

TIPO DE PLANTAS

MACIZO DE BULBOS Y FLOR DE TEMPORADA

MACIZO DE TEMPORADA

 Alumnos de Educación Infantil  Alumnos de 1º Ciclo Primaria  Alumnos de transición a la vida adulta

 Alumnos 2º Ciclo Primaria  Alumnos 3º Ciclo Primaria

Plantas bulbosas; tulipanes, jacintos, narcisos, iris... que florecerán en el mes de marzo. Posteriormente, se sustituirán por flor de temporada (tagetes, cosmos, ageratos, petunias...).

Plantas de temporada de forma que siempre tenga flor. En invierno plantaremos pensamientos, repollo ornamental, ciclamen, prímulas... y en primavera petunias, bocas de dragón, tagetes, cosmos, clavel del poeta, zinnias, salvias...

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A continuación se detallan las actividades que se han de llevar a cabo para la implantación de los macizos, así como la época propicia para efectuarlas. Sugerimos también cómo adaptar estas actividades a los distintos grupos, ciclos y etapas educativas, basándonos en el grado de dificultad de las mismas.

Macizos de bulbos y flor de temporada Bulbos

ACTIVIDADES

TEMPORALIZACIÓN

GRUPOS IMPLICADOS

Preparación del terreno

Septiembre

Alumnos en transición a la Vida Adulta

Escarda y bina

Septiembre / Octube / Noviembre

Todos los grupos implicados

Replanteo del marco de plantación de bulbos

Noviembre

Alumnos de transición a la Vida Adulta

Plantación de bulbos

Noviembre

Alumnos de Educación Infantil

Riego, escarda y bina

Desde Noviembre hasta Marzo

Todos los grupos implicados

Sacar los bulbos de la tierra

Principios de Mayo

Todos los grupos implicados

Secado y conservación de los bulbos

Mayo

Todos los grupos implicados

ACTIVIDADES

TEMPORALIZACIÓN

GRUPOS IMPLICADOS

Preparación de semilleros de flor de temporada en bandejas

Finales de Enero

1º Ciclo Primaria y Transición a la Vida Adulta

Cuidado de semilleros

Desde finales de enero hasta finales de febrero

Todos los grupos implicados

Flor de temporada

Repicado de plántulas a bandejas de Finales de Febrero alvéolos

1º Ciclo Primaria y Transición a la Vida Adulta

Transplante de planta a macetas

Mediados de Marzo

1º Ciclo Primaria y Transición a la Vida Adulta

Preparación del terreno

Mayo

Transición a la Vida Adulta y 1º Ciclo de Primaria

Plantación de flor de temporada

Mayo

Todos los grupos implicados


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Macizo de flor de temporada Flor de temporada ACTIVIDADES

TEMPORALIZACIÓN

GRUPOS IMPLICADOS

Preparación de semilleros de flor de temporada en bandejas

Primeros de Septiembre (planta de invierno) Finales de Enero (planta de verano)

2º y 3º Ciclo de Primaria

Cuidado de semilleros

Desde finales de Septiembre hasta 2º y 3º Ciclo de Primaria finales de Octubre (planta de invierno) Desde finales de Enero hasta finales de Febrero (planta de verano)

Repicado de plántulas a bandejas de Finales de Octubre (planta de alvéolos invierno) Finales de Febrero (planta de verano)

2º y 3º Ciclo de Primaria

Transplante de planta a macetas

Mediados de Noviembre (planta de invierno) Mediados de Marzo (planta de verano)

2º y 3º Ciclo de Primaria

Preparación del terreno

Diciembre (planta de invierno) Mayo (planta de verano)

3º Ciclo de Primaria

Plantación de flor de temporada

Enero (planta de invierno) Mayo (planta de verano)

2º y 3º Ciclo de Primaria

Mantenimiento del macizo (escardas, binas, riego)

Todo el año

2º y 3º Ciclo de Primaria

g. Cuidados y mantenimiento El mantenimiento que requerirán nuestras plantas trepadoras será básicamente: riego, abonado, eliminación de malezas, poda y guía, además del control de plagas. Todo ello se puede observar en las fichas 8 a 8D de la presente guía. El mantenimiento de las plantas se podrá organizar de diferentes formas. Una posibilidad es que los cuidados y el seguimiento de los muros se realicen por los mismos grupos que en su día llevaron a cabo la plantación. Es poco el tiempo de dedicación que nuestras trepadoras precisan para su mantenimiento, sobre todo teniendo en cuenta que están al aire libre. No será difícil para el profesorado utilizar este pequeño jardín como recurso didáctico y como un elemento generador de hábitos acordes con la sostenibilidad. Además, este recurso se puede trabajar desde cualquier área; basta un poco de imaginación y estímulo. El aula es el lugar idóneo para registrar las necesidades y tareas a seguir: riegos, limpieza de hojas, podas, orientación y fijación de las plantas… Para que todos tengan conocimiento de lo que se está haciendo y de lo que se necesitará hacer, es interesante poner un mural en un lugar adecuado que informe y difunda el Jardín del centro. No hay que desdeñar el efecto motivador que tiene suministrar información a la comunidad educativa, lo que posibilitará nuevas colaboraciones y una mayor sensibilización. Un ejemplo podría ser el siguiente: TAREA PREVISTA

FECHA

GRUPO

TAREAS EFECTUADAS

INCIDENCIAS

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Para el cuidado de los macizos es muy útil seguir los consejos de las fichas 7E y 8.

Colaboraciones Aparte de los profesores/as y otros miembros de la comunidad educativa comprometidos con la actividad, hay que establecer un grado de compromiso con el Ayuntamiento, cuanto más formal mejor. Buscaremos, principalmente, el asesoramiento y la experiencia de los operarios/as de jardinería, así como el préstamo de cierta maquinaria que en un momento puntual se necesite. Pensemos, como ejemplo, en la colaboración que se precisa para levantar el hormigón del patio antes de plantar las trepadoras.


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4. Jardines Escolares

Alternativas y soluciones para espacios grandes: un jardín escolar en el IES José del Campo

Introducción - Motivación Hace tiempo que el IES “José del Campo” apostó por una progresiva integración, como elemento principal, del espacio público de su centro en la vida diaria que en él se produce; ha pretendido que ese espacio mejore físicamente, tenga una mayor utilidad didáctica y sirva como lugar de encuentro entre alumnos/as, profesores/as y familias. Asumiendo estas intenciones, el espacio físico del IES se ha convertido en un jardín botánico escolar, siendo éste un eje motivador en el que todos los agentes sociales adscritos al centro y al Ayuntamiento tienen la oportunidad de aportar sus conocimientos, sus inquietudes y, en muchos casos, formar parte del currículo del alumno/a. El jardín es un aula de la naturaleza. Esta experiencia es especialmente interesante porque relata profusamente el proceso de creación y desarrollo de un jardín escolar, nos permite apreciar las posibilidades didácticas de estos programas y nos muestra la necesidad de abrir el centro al entorno buscando nuevas colaboraciones. Teniendo en cuenta estas consideraciones iniciales, se reproduce a continuación el proyecto realizado por este centro:

Consideraciones previas: organización inicial / equipo humano Organización inicial El tipo de jardín está condicionado, en gran medida, tanto por las disponibilidades de tiempo como de espacio. Un jardín requiere unas labores de construcción y acondicionamiento que van a requerir cierto tiempo “extra” al margen de la actividad docente. Un jardín es un organismo vivo que como tal, requiere unos cuidados mínimos de mantenimiento (Ver fichas 1 y 1A de esta guía). La duración de estas labores depende tanto de la ubicación del futuro espacio ajardinado y el tipo de suelo, como de los recursos materiales y humanos disponibles (profesores/as, alumnos/as y personal no docente dispuestos a participar activamente en la creación de este recurso didáctico).

El equipo humano Antes de iniciar su construcción debemos hacer un balance de las personas que van a implicarse responsablemente en este cometido. De ello depende la supervivencia de este espacio verde. Para conseguir el equipo humano necesario las fichas antes referidas (1 y 1A) nos ayudarán.

Necesidades mínimas. Recursos materiales, emplazamiento Desde el punto de vista técnico y humano, estas necesidades y recursos estarán en función de determinados factores. En los siguientes apartados nos referiremos a algunos de ellos; no obstante, cada proyecto deberá definir cuáles son los suyos. Las fichas 1, 1A y 2 de la presente guía, cuyo contenido suscribimos, nos proporcionan indicaciones sobre estos temas.

Acciones propias del y en el jardín. Selección y ubicación de las plantas a. La situación geográfica del centro Se hizo un estudio de ella y teniendo en cuenta la ficha 4 de esta guía, se decidió el esquema de plantación y en él se han recreado distintos hábitats como más adelante se expondrá.

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b. El emplazamiento del jardín

Es importante, como se indica en las fichas 4A y 4B de la presente guía, decidir acertadamente el lugar en donde se realizará la construcción del jardín. Lo lógico es recuperar o potenciar ecosistemas ya existentes para utilizarlos didácticamente. Como muestra indicamos una serie de ejemplos que ya son realidad en nuestro centro: La primera fase del diseño y construcción la iniciamos en e l talud de la fachada principal. Se diseñaron dos parcelas destinadas al cultivo de plantas medicinales y aromáticas, otras dos para las especies arbustivas y arbóreas de bajo porte, y una parcela reservada a la plantación de frutales y especies arbóreas propias del bosque atlántico, con sus correspondientes caminos y senderos de grava. Estos caminos y senderos facilitan el acceso a las distintas zonas ajardinadas y, lógicamente, también deben preverse en el diseño previo. La orientación del talud nos pareció la más idónea para ubicar las plantas aromáticas en la parte más elevada, las arbustivas en la inferior, y los árboles en un lateral, convenientemente alejados de las ventanas del edificio principal. Se creó una aliseda en un pequeño arroyo que discurre, en el fondo de una hondonada, paralelo a la fachada principal de nuestro centro. Durante las obras de ampliación del mismo se construyó, en una de sus orilladas, un tramo de escollera por lo que decidimos acometer la restauración de la ribera, tanto para minimizar el impacto visual de la obra como para reintroducir la vegetación propia de este tipo de ecosistema. Para ello, plantamos alisos, avellanos, sauces y varias especies de helechos. La intervención se extendió, también, al terreno adyacente donde, después de mejorar el terreno, se plantaron varios fresnos, cornejos, laureles, un arce y un olmo. El acceso se acondicionó con la construcción de un camino de lajas que, desde la parte superior de la hondonada, desciende hasta la orilla del arroyo. En una segunda fase se procedió a la construcción de una rocalla, en una zona próxima y aprovechando, en esta ocasión, la inclinación del terreno para que la intervención fuese mínima y la pendiente natural favoreciese la disposición estética de piedras y plantas. Se plantó un tejo en uno de las márgenes para potenciar el efecto de sombra procediendo, después, a la instalación de plantas rupícolas y helechos de pared entre las rocas. Una zona del jardín se reservó para plantar especies propias del mediterráneo como olivos, adelfas, algarrobos, un palmito y varios ejemplares de jara blanca, aprovechando su exposición sur. Una zona elevada y de umbría, situada en los laterales de la escalera que une el edificio principal con otras dependencias del centro, sirve de soporte para brezos, camelias, y Pieris.

c. El plano del jardín Por lo que respecta a su construcción, debemos partir de un diseño previo. Para ello, lo más sencillo es señalar


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sobre un plano del centro la ubicación de las zonas que pueden ser aprovechadas para el futuro jardín y los elementos tanto naturales (árboles, setos, parterres, charcas, etc.) como otros ya existentes (farolas, bancos, fuentes), susceptibles de ser integrados en el mismo. Al mismo tiempo, debemos decidir qué tipo de jardín deseamos para planificar la utilidad que se le va dar a cada sección; por ejemplo, una zona de especies aromáticas y medicinales, otra de especies representativas del bosque atlántico una rocalla para plantas ornamentales, etc., tal y como se representa en el dibujo siguiente: Para realizar el diseño del plano, es interesante consultar las fichas 5, 5A y 5B de esta guía. Del plano pasaremos a la acción trasladando, en la medida de lo posible, lo proyectado al terreno. La delimitación de las parcelas se podrá hacer:  Marcando el perímetro de cada una de ellas, ya sea con una cuerda o con una pala plana. Seguidamente, se podrá instalar una bordura mediante estacas de madera tratada, unidas con varias tiras de alambre, módulos de ladrillo o de otros materiales que se unen con cemento.  Levantando un pequeño murete de mampostería, como en el caso de nuestro centro, al tratarse de una zona abancalada. Hay que tener en cuenta que si el murete es de baja altura (2 ó 3 hiladas de piedras) no es necesario hacer una cimentación antes de colocar la primera hilada.

Delimitación de las parcelas En nuestro caso, la pendiente de terreno se atenuó con la construcción de bancales, delimitados por muretes de mampostería levantados a hueso. Nuestro plano contemplaba la construcción de caminos y senderos para facilitar el movimiento por el jardín. Es el momento de llevarlo a la práctica. Además, si deseamos remarcarlos y facilitar su mantenimiento, eliminaremos la capa de hierba superficial, si la hubiera; alisamos el terreno y, a continuación, podemos pavimentarlos con losetas, cantos de río o rodales de madera, o bien cubrirlos con grava o corteza, tanto para remarcar el efecto decorativo como para limitar el crecimiento de la hierba.

d. El suelo Teniendo en cuenta las fichas 4A, 6 y 6A de esta guía, intervendremos en nuestro futuro jardín para mejorarlo; por ejemplo, si tenemos una zona con pendiente lo más conveniente es crear bancales (ficha 4A), pudiendo emplazar una rocalla que permite escalonar la plantación. Igualmente, en alguna depresión se podrá crear una charca (ficha 4A). Lo mismo podemos decir si contamos con un pequeño arroyo, una marisma o elementos construidos como una alberca, un estanque, etc. En cualquier caso, hagamos lo que hagamos, normalmente tendremos que mejorar el suelo y más en nuestro caso, en el que el sustrato, arcilloso y con abundantes cascotes de las obras de construcción del instituto, obligó a realizar labores de limpieza, desfonde y enriquecimiento con turba antes de proceder a la plantación de las diferentes especies. (Fichas 6 y 6A de esta guía). En una segunda fase, en la que se procedió a la construcción de una rocalla, el suelo era también de naturaleza arcillosa y fue enriquecido con turba y tierra vegetal, instalando previamente una capa de cascotes para mejorar el drenaje. Posteriormente, eliminamos la hierba de cada parterre y aireamos la tierra, además de enmendarla antes de proceder a la plantación. La aliseda, al igual que los terrenos adyacentes que se originaron por unas obras en la orilla de un arroyo utilizado

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como escollera, también tuvo que ser restaurada y enriquecida con camiones de tierra vegetal, además de efectuar la limpieza de escombros. Ha de tenerse en cuenta el tipo de sustrato en el que se va a realizar la plantación y conocer el tipo de suelo natural (arcilloso, calizo, rico en humus…). Podemos encontrarnos con suelos muy deteriorados debido a la intervención humana (rellenos de cascotes, vertederos, etc.), que requerirán una limpieza y posterior enmienda. (Ver fichas 6 y 6A de la presente guía).

e. La orientación de la parcela La orientación condiciona también el tipo de plantación, como viene reflejado en las fichas 4 a 4B; por ejemplo, para plantar helechos elegiremos una zona de umbría, mientras que para la vegetación de tipo mediterráneo (encinas, adelfas…) la solana será la más adecuada. Nuestro jardín ha tenido en cuenta estas consideraciones y ha recreado distintos tipos de plantaciones en función del lugar donde se ubique; por ejemplo, se ha diseñado una zona de plantas mediterráneas con especies propias del mediterráneo como olivos, adelfas, algarrobos, un palmito y varios ejemplares de jara blanca, aprovechando su exposición sur. Previamente, se mejoró el sustrato de plantación, añadiéndole un camión de tierra vegetal. También en una zona elevada y de umbría, situada en los laterales de la escalera que une el edificio principal con otras dependencias del centro se ha instalado un parterre de acidófilas con brezos, camelias, y Pieris. Obviamente, antes se eliminaron las piedras y cascotes de la obra, se removió la tierra y se mejoró el suelo de plantación añadiendo tierra propia para especies acidófilas.

f. Espacios singulares del jardín Construcción de una rocalla (construcción artificial en la que predominan las rocas y que trata de imitar un muro o un roquedo). Los pasos básicos para su construcción son los siguientes:  Realización del diseño previo: tipo de plantas ornamentales o de vegetación natural (ejemplo de roquedos calizos), extensión, forma, disposición de las rocas y de las plantas, etc.  Eliminación de la hierba superficial y de parte de la tierra (si es de buena calidad, podemos reservarla para utilizarla posteriormente).  Colocación de una capa de cascotes para mejorar el drenaje.  Disponer encima una capa de tierra de buena calidad.  Emplazar las rocas siguiendo el criterio estético del diseño elegido.  Plantar las especies elegidas.

Construcción de una charca También, en este caso, seguiremos las siguientes fases:  Diseño previo, eligiendo la ubicación, el tipo de ecosistema que va a reproducir (de flora y fauna exótica o autóctona), la forma, tamaño, etc.  Excavación de la cubeta dejando repisas interiores para colocar recipientes con plantas acuáticas.  Alisar las paredes y el fondo cubriendo todo con tejido protector humedecido para que se adapte bien a la forma. Sobre él instalamos la lona (puede ser de PVC, caucho o bentonita) dejando un sobrante generoso en los bordes para evitar que se deslice al llenar la charca de agua. Sujetar la lona en los bordes con tepes, losetas o piedras.


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 Llenar la charca con agua, a ser posible sin cloro (una buena opción por lo que supone de ahorro energético y de agua, y de respeto al entorno consiste en recoger el agua de lluvia en contenedores o conducirla hasta la charca desde la bajada del canalón que recoge el agua que cae sobre un tejado próximo).

g. Cómo plantar Sin lugar a dudas, ésta es una de las actividades más gratificantes en la realización de un jardín ya que supone la acomodación de los primeros seres vivos en lo que va ser su “residencia”. Pero, previamente, debemos conocer en profundidad las características del nuevo inquilino que vayamos a instalar; para ello, es muy útil utilizar, y así lo hemos hecho, las fichas 7 a 7F de esta guía, en donde viene información sobre apertura de hoyos, la enmienda, el entutorado, etc.

h. Cuidados y mantenimiento Para mantener los espacios ajardinados en buenas condiciones, deben realizarse periódicamente las siguientes labores:  Siega y desherbado  Abonado  Acolchado  Riego  Poda Estas labores de mantenimiento se describen en las fichas 8 y 8A de esta guía. Además, es importante revisar periódicamente las plantaciones para detectar lo antes posibles carencias de determinadas sustancias o plagas y enfermedades que las pudieran afectar, es decir, los Tratamientos fitosanitarios. Para todo ello, hemos propuesto el cuadro de la ficha 8B de esta guía. De igual forma las fichas 8C y D nos aportan una información muy rica sobre este aspecto.

El jardín como espacio didáctico El Jardín botánico del IES “José del Campo” tiene, ante todo, una finalidad didáctico-educativa lo que implica la organización de todo el centro en torno a este recurso. Así, en el centro saben que todos los departamentos son susceptibles de colaborar e, incluso, de aprovechar este tipo de jardín en su ámbito curricular, así por ejemplo:  El departamento de Plástica utiliza el jardín como modelo para la realización de dibujos en perspectiva y de detalle de plantas al natural. Asimismo, dicho medio natural es instrumento muy adecuado para el estudio del tratamiento que se puede hacer del espacio.  El departamento de Matemáticas puede calcular la superficie destinada al mismo, el consumo anual de agua utilizada para regar, el volumen de una maceta, el volumen de compost elaborado a lo largo del año…  El departamento de Latín y Griego puede analizar la etimología de los nombres científicos de las plantas, a partir de la información recogida en las tarjetas identificativas de cada taxon.  Los departamentos de la familia de la madera o del metal y los de Tecnología, pueden colaborar realizando equipamiento para el mismo (bancos, papeleras, pérgolas, etc.).  El departamento de Geografía e Historia puede analizar la utilización de las plantas con diversos fines a lo largo de la historia o centrarse en el estudio de los paisajes vegetales. El estudio del suelo, el clima, la meteorología…  Sin duda el Departamento de Ciencias de la Naturaleza, a través de la Biología y Geología y de la optativa de Botánica Aplicada, se está implicando de forma más directa en el desarrollo del programa. No obstante, otras materias van adhiriéndose al mismo. En este sentido, el jardín escolar constituye una herramienta de gran utilidad para el desarrollo de competencias curriculares no sólo conceptuales sino también procedimentales, como el fomento de las destrezas manuales más específicas (realización de injertos, aprendizaje de diversas técnicas de reproducción vegetativa como esquejes, bulbos, hijuelos, etc.), el desarrollo de la capacidad de observación y análisis, etc., y actitudinales, como el fomento de una conciencia respetuosa con el medio ambiente o implicación del alumnado en prácticas de desarrollo sostenible.

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Para mayor información sobre estos temas, se puede consultar la página web del centro: http://centros5.pntic.mec.es/~josedelc/Htm/hacemos.htm

El jardín como espacio de ocio y recreo El jardín botánico puede convertirse en un magnífico lugar de encuentro en el que padres/madres o tutores/as, alumnos/as, profesores/as y representantes de diversos colectivos (Ayuntamientos, asociaciones ecologistas ONGs, organizaciones juveniles, etc.) puedan compartir provechosas experiencias y proponer novedosas iniciativas, aunando el aspecto formativo con el lúdico, con ocasión de la celebración de determinadas conmemoraciones (Día del Árbol, Día Forestal Mundial, Inicio de la Primavera, entregas de premios, etc.). También puede convertirse en aula al aire libre que se dedica a la plantación de árboles, el estudio de algún ecosistema, de los árboles y arbustos autóctonos, de la morfología de las flores, etc.

Colaboraciones La construcción y mantenimiento de un espacio ajardinado en un centro educativo puede ser una magnífica oportunidad para propiciar la colaboración directa de una serie de entidades, contribuyendo a enriquecer las relaciones y ampliar los conocimientos de la comunidad educativa en diversas disciplinas. Asimismo, favorece la integración del alumno/a y su participación en estas entidades, muy en consonancia con los objetivos de participación de la sociedad civil en la toma de decisiones promovidas tanto por los Programas de Centros Sostenibles como por la Agenda 21 Escolar y la Agenda Local 21. En nuestro caso, colaboramos con las siguientes entidades:

Con el Ayuntamiento de Ampuero

Nos aporta una serie de medios materiales (tierra, abono, piedras para los muretes, algunas especies de árboles), nos ayuda y ofrece asesoramiento para la realización de obras de mantenimiento (consolidación de los muretes que delimitan las parcelas) e infraestructura (talla de un libro en piedra realizada por los alumnos/as de formación ocupacional de cantería y construcción de un pequeño sendero de acceso a la aliseda en recuperación).

Con los Agentes del Medio Natural Con los Agentes del Medio Natural de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca, la colaboración ha consistido en asesoramiento técnico y jurídico, donación de algunos ejemplares para la aliseda; además, nos proporcionaron los modelos para construir en nuestra aliseda dos tipos de nidales, algunos de los cuales fueron instalados, bajo su supervisión. El jardín botánico ha sido enriquecido con diversos ejemplares facilitados por asociaciones ecologistas como ARCA, el CiefP de Laredo, profesores, alumnos/as, y familiares de estos últimos que, asimismo, nos han enseñado a realizar injertos.

UNICEF Esta ONG patrocina el Proyecto BOTUNI, consistente en la recogida de latas, cuyo importe se destina a financiar proyectos en el Tercer Mundo. La participación en este proyecto supone, además, un beneficio complementario al fomentar en el alumnado el respeto al medio ambiente, organizando “patrullas de limpieza” en tutorías o en otras materias relacionadas con este campo.


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ASPACAN (Asociación para la Protección y Adopción Canina, con sede en Laredo)

Desde el jardín, no sólo puede promoverse la colaboración interdisciplinar, sino también la solidaridad. En nuestro caso, este proyecto constituye también una fuente de recursos mediante la venta de plantas cultivadas a partir de semillas, bulbos y esquejes, destinando una parte de los ingresos obtenidos a la autofinanciación y otra a donaciones a organizaciones como las señaladas en el título de este apartado. Asimismo, desde la comunidad educativa del propio centro, se ha contado con la colaboración de:

Departamentos de coordinación didáctica Plástica Con los alumnos/as de Taller de Artesanía se ha realizado un medallón en cerámica con la efigie de “José del Campo” orlado con motivos florales. Este elemento decorativo se ha colocado en una pared de la fachada principal del centro. Para este curso, el departamento ha programado el diseño del planoguía del jardín botánico. Mecanizado Colaborará en la realización del soporte en el que se instalará el plano-guía del jardín. Al igual que en el curso anterior, construirá cajas-nido de madera y carteles de limpieza realizados sobre chapas metálicas con el programa de CNC (Control Numérico Computerizado). Música Desde la optativa de Comunicación Audiovisual, se desarrolla una labor de difusión entre la comunidad educativa de las actividades realizadas a lo largo del curso mediante una revista con soporte digital y otra impresa (“La Oca”). Ciencias Naturales y Geografía e Historia Han sido los Departamentos que, desde el curso 1996-97, están al frente de la creación y mantenimiento del jardín botánico.

Equipo directivo En general se ha mostrado colaborador con esta iniciativa. En un primer momento, costeando algunos de los materiales y herramientas necesarias y posteriormente asignándole una partida anual de 300 euros. En la actualidad, su apoyo es incondicional, incluso para la puesta en práctica de ambiciosos proyectos como la construcción de una charca para el estudio de un pequeño ecosistema acuático autóctono.

Departamento de Orientación y tutores/as El primero colabora en la divulgación de la información a los alumnos/as a partir de las reuniones que semanalmente se mantienen con los tutores/as. Desde las tutorías se implica a los alumnos/as puntualmente en la limpieza del jardín y en otras labores de mantenimiento.

Conserjes, AMPA y personal de limpieza Su aportación puede ser decisiva si se implican en las labores de mantenimiento del jardín, en especial en la época estival en tareas de riego, vigilancia, coordinación de determinadas labores, etc.

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5. Jardines Escolares

Alternativas y soluciones para espacios pequeños: un pequeño jardín escolar en el IES José del Campo

Introducción El IES “José del Campo” se plantea las siguientes reflexiones: Piensa que… aunque la carencia de espacio a priori pudiera ser un gran inconveniente, en la práctica no lo es tanto. Y ello por varios motivos:  La jardinería en macetas es más “popular” y, por lo tanto, una práctica más generalizada.  Requiere un menor diseño y planificación y, además, éste tiene un carácter reversible.  Algunas labores de mantenimiento son mucho menos costosas (no es necesario desherbar, segar o hacer labores de desfonde y enmienda, la poda es mínima...). Si bien es cierto que… Exige una mayor vigilancia el riego, el abonado, la temperatura del recinto, el grado de insolación del mismo… A partir de estas cuestiones exponemos su proyecto de trabajo.

Motivación La construcción y mantenimiento de un pequeño jardín botánico constituye una excelente oportunidad para poner en contacto a los alumnos/as con los principios básicos de la sostenibilidad. En las prácticas en el jardín, como aula de la naturaleza que es, los educadores/as tenemos la obligación moral de transmitir la necesidad de preservar recursos tan vitales para nuestra supervivencia como el agua, el suelo o las plantas, entre otros. Para ello, debemos promover y difundir aquellas prácticas, sencillas por otro lado, que suponen un comportamiento respetuoso con el medio ambiente más próximo. Por ello, cuando un centro no cuenta con un gran espacio exterior, o aun teniéndolo, no tiene la posibilidad de construir en él; sin embargo, si atesora la motivación suficiente para desarrollar actividades de jardinería que introduzcan la naturaleza en el centro de manera activa, tiene la posibilidad de crear su propio jardín dentro de los múltiples espacios que el centro tiene como consecuencia de su edificación. ¿Por qué no utilizar el vestíbulo? En casi todos los centros, éste es uno de los espacios más adecuados para instalar un jardín en macetas, tanto por las buenas condiciones de luminosidad como por el efecto estético que las plantas aportan e, incluso, por los beneficios psicológicos que proporcionan al personal laboral y a los/las visitantes. ¿Por qué no el porche o en alguna galería de acceso cubierta? Como en el caso anterior son espacios usuales en todos los centros. Son habitáculos a los que se les puede sacar más partido, tanto por el aspecto estético de la construcción (podemos considerarlos la antesala del edificio) como por las condiciones de clima local que en ellos se pueden dar, lo que hace factible el cultivo de un variado espectro de plantas. Este tipo de jardinería, obviamente, no debe excluir la que se desarrolla en espacios exteriores. Debe ser complementaria, como ocurre en nuestro caso en donde hemos utilizado algunas instalaciones interiores como complemento a las labores de jardinería que realizamos en el exterior.


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Acciones propias del y en el jardín. Selección y ubicación de las plantas El plano del jardín

Como en el caso de los jardines exteriores, podemos partir de un plano que recoja la distribución interna, por plantas, de las diferentes dependencias del centro: vestíbulo, patios interiores y exteriores, despachos, aulas, laboratorios, talleres, etc. para seleccionar los más adecuados para nuestro cometido, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:  La disponibilidad de espacio condicionará la selección de especies denominadas de interior (o de exterior si se trata de un lugar abierto, como un patio interior o exterior) en lo que al tamaño o porte de las mismas se refiere.  La ubicación y la orientación del lugar de las que depende la cantidad de luz disponible, también condicionan la selección de plantas que se va a realizar. En este sentido, también conviene tener en cuenta que aunque la iluminación sea la adecuada, en muchos centros que no tienen horario escolar por la tarde se bajan las persianas a última hora de la mañana con el consiguiente acortamiento del periodo de luz para las plantas. Esta circunstancia, también debemos tenerla muy en cuenta.  La temperatura de la habitación depende en gran medida de la orientación, pero también debe tenerse en cuenta la ubicación de los radiadores (a menudo suelen estar situados debajo de una ventana, lugar muy habitual para colocar plantas en sus proximidades) para alejar las plantas de los mismos.  En los meses de verano, la luz directa del sol puede quemar las hojas de muchas plantas de interior, por lo que habrá que separarlas de las ventanas, sobre todo, en las horas centrales del día.  En algunos casos, habrá que colocar las plantas a la altura adecuada tanto para que la iluminación sea correcta como para evitar que sean deterioradas, sobre todo en zonas de paso. Para ello podemos utilizar una mesa, maceteros u otro tipo de soporte.  Por último, evitaremos las corrientes de aire ya que, en general, resultan perjudiciales para el desarrollo de las plantas de interior.  Elementos del mobiliario como bancos, mesas, papeleras, corcheras, etc. pueden utilizarse para crear en torno a ellos un espacio ajardinado combinando macetas de distintas formas y/o tamaños.  En zonas de mucho tránsito conviene que las macetas estén bien aseguradas ya sea en jardineras, maceteros elevados o en macetas colgantes o sujetas a una pared.

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Espacios singulares del jardín Fuentes y estanques Aunque parezca una idea “descabellada” no hay por qué renunciar a disfrutar de una fuente o estanque por no disponer de jardín exterior. En centros de jardinería venden modelos prefabricados muy completos y de fácil instalación, y con un poco de creatividad y la colaboración de varios departamentos (Plástica, Tecnología, Ciencias Naturales, ciclos formativos de jardinería…) pueden conseguirse creaciones de gran originalidad. Y ello no sólo por la construcción en sí, sino por el complemento de accesorios (bancos, celosías…) y plantas vinculadas a la misma.

Invernaderos portátiles Las necesidades de espacio pueden ser hasta tal punto prescindible que podemos montar un jardín e incluso recrear distintos tipos de hábitats (diversos tipos de cactus, plantas tropicales de pequeño porte, plantas acuáticas…) en un espacio reducido, por ejemplo en recipientes de cristal (tarros, botellas, garrafas, pequeños invernaderos de diseño...). También se pueden cultivar en otro tipo de recipientes descubiertos como cestas, bandejas, vasijas de cerámica… En todos estos casos, el efecto decorativo, con un mínimo de pericia está garantizado. En cualquier caso, habrá que elegir siempre plantas de pequeño porte y, a ser posible, de crecimiento lento. Entre las especies acuáticas, podríamos utilizar helechos flotantes como Azolla y Salvinia. Por lo que respecta al cultivo en recipientes de cristal cubierto, se obtienen buenos resultados con musgos y hepáticas al tiempo que son fáciles de conseguir. Finalmente, entre los helechos de pequeño porte destacaremos Himenophyllum y Sellaginella, aunque éstos puedan ser más difíciles de obtener.

Cómo plantar Tipos de “continentes”

Como hemos indicado anteriormente, los jardines sin espacio, tienen la ventaja de que pueden ser rediseñados periódicamente, jugando no sólo con el contenido sino también con el continente. En el mercado la oferta de jardineras, macetas, tinajas, ánforas, etc. es cada día más variada tanto por sus formas como por los materiales, tamaños y colores. De la combinación de todos estos factores, y con un poco de buen gusto y creatividad, pueden surgir composiciones de gran originalidad. Tal como señalaremos en el apartado de colaboraciones, se pueden ahorrar recursos e implicar a otras materias como Tecnología, Plástica, Cerámica, Forja, etc., en la realización de atractivos y originales continentes.

Antes de empezar vamos a ver algunos consejos a tener en cuenta al adquirir nuestras plantas.  Comprar preferiblemente en establecimientos especializados donde se pueda contar con el asesoramiento de un profesional de la jardinería.  Que los ejemplares presenten un desarrollo armónico, es decir, que no presenten ramas muertas, que estén bien distribuidas y que el follaje sea compacto.  Elegir ejemplares de aspecto sano, que no presenten alguno de los siguientes rasgos: hojas marchitas, con manchas (ya sean grandes o finamente punteadas) o con aspecto pulverulento (si éste es de color


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blanquecino es síntoma de una posible afección causada por “oidio” o “mildio”; si, por el contrario es amarronado, puede ser causado por trips…) o que estén carcomidas. Asimismo, es conveniente pasar la yema del dedo por el envés de las hojas para comprobar la posible presencia de araña roja o trips lo que dejará pequeños puntos o restos escamosos. Por otro lado, si las hojas presentan un punteado pegajoso y brillante puede ser síntoma de la presencia de pulgones o escamas. Por ultimo, si los bordes de las mismas están retorcidos también puede ser indicativo de la presencia de pulgones o algunas orugas.  En los ejemplares de porte medio o elevado es conveniente comprobar que la tierra presenta un aspecto compacto alrededor de las raíces, lo que indica que no ha sido transplantada recientemente.  En todos los casos conviene comprobar que no hay una gran cantidad de raíces que salgan por los agujeros de drenaje.  Si elegimos ejemplares con flor, daremos prioridad a aquellas plantas que presentan abundantes botones florales, frente a las que tienen la flor ya desarrollada. Podemos contribuir a preservar la flora autóctona mediante la selección de las semillas de los ejemplares autóctonos, para plantarlas y difundir así su cultivo, ya sea en nuestro jardín o donándolas a ayuntamientos, asociaciones ecologistas, agentes del medio natural, alumnos/as…

Entutorado Esta labor será necesaria únicamente en aquellas especies que puedan adquirir un porte elevado y en las trepadoras. Si lo que pretendemos es tapizar un muro por ejemplo, lo más adecuado es instalar una celosía.

Cuidados y mantenimiento Regar periódicamente, en función de las necesidades de la planta, de la ubicación de la misma y

de la época del año. En todo caso, ante la duda, puede ser efectivo seguir la siguiente recomendación: introducir un dedo en la tierra para comprobar si está húmeda. Si al sacarlo, la tierra está adherida al dedo, no es necesario regar. Pulverizar las hojas para mantener la humedad ambiental, en el caso de plantas de interior, sobre todo en invierno y si están próximas a una fuente de calor. Algunas plantas tropicales requieren este tratamiento durante todo el año. Es conveniente consultar a este respecto la información que viene en el etiquetado o consultar en el establecimiento en el que se ha adquirido. Abonar con regularidad, con mayor frecuencia en verano. Eliminar hojas y flores marchitas, en el último de los casos con el fin de propiciar la aparición de nuevos botones florales. Revisar regularmente la aparición de huellas y rastros indicativos de la aparición de diversas plagas y/o y trastornos fisiológicos que pudieran padecer los especímenes. Periódicamente puede ser conveniente podar, bien para adecuar el crecimiento de la planta al espacio disponible, bien para potenciar la aparición de nuevos brotes en aquellas especies que, con el paso del tiempo, han perdido el follaje en la parte baja. Es conveniente, por tanto, informarse de la época más adecuada para llevar a cabo esta tarea. En el caso de recipientes cerrados y sin drenaje (tarros de vídrio, etc.) hay que tener en cuenta los siguientes consejos:  Bajo la tierra de cultivo ha de disponerse una capa de material de drenaje (grava, tierra volcánica, arena gruesa, etc.).  Hemos de ser muy comedidos con el riego para evitar encharcamientos que puedan pudrir la planta.  La poda tiene por objeto mantener la armonía de porte entre los distintos ejemplares y evitar que se sature el espacio dentro del recipiente. En la mayoría de las ocasiones se reducirá a un simple pinzamiento realizado con unas pequeñas tijeras o con los dedos.  Las limitaciones de espacio de este tipo de recipientes y, por lo tanto, la escasez del sustrato de plantación, obligan a aportar nutrientes de forma adicional, disueltos en el agua de riego.

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¿Cómo contribuir al ahorro de agua?  Dar prioridad a las especies autóctonas, ya que son las que mejor se adaptan a nuestro clima y, en cualquier caso, optar por plantas xerófilas que no requieren riego artificial.  El acolchado con corteza, trozos grandes de compost, césped recién cortado, restos de poda sin grandes ramas, reduce la pérdida de humedad y además le puede aportar nutrientes a la planta.  Se puede aprovechar el agua de lluvia que baja por los canalones de desagüe del tejado para rellenar una charca, pero también para almacenarla y utilizarla para riego.  Si se riega, dejar que el agua fluya con suavidad y sin exceso de presión, y evitar hacerlo en las horas centrales del día en las que la evaporación es mayor.  La instalación de un sistema de riego por goteo, si es posible con temporizador, contribuye a reducir notablemente el gasto de agua.

Abonado Podemos cuidar e incluso mejorar la calidad del suelo sin recurrir a fertilizantes sintéticos si realizamos nuestro propio compost (seguir los pasos de la ficha 6A de esta guía). Para realizar el compost elegiremos un lugar húmedo y sombrío, siguiendo las indicaciones de la ficha 6A de esta guía.

Tratamientos fitosanitarios Hojas, flores y otras partes de ciertas plantas contienen sustancias que inhiben los ataques por hongos y repelen los parásitos. Emplearemos, para ello, las técnicas descritas en las fichas 8B, 8C y 8D.

Espacios interiores En nuestro centro hemos utilizado algunas instalaciones interiores como complemento a las labores de jardinería que realizamos en el exterior:

Laboratorio de Ciencias Utilizamos esta aula desde el primer momento, porque tiene buena orientación y la pared más extensa está recorrida por una hilera de ventanas, lo que lo convierte en un espacio muy luminoso; además, bajo las ventanas se dispone una larga mesa de pared a pared. Por todo ello, hemos destinado el laboratorio a zona de vivero-invernadero, cultivando plantones destinados al jardín exterior, pero sobre todo plantas de interior, a partir de semilla o mediante reproducción por esqueje o por división de mata. (Cultivamos, entre otras: Clorofitos o “cintas”, diversas especies de Begonias, la “planta del dinero”, “cactus de Navidad”, geranios, potos, alegrías, helechos, Aloe vera, jacintos, tulipanes…). Por lo que se refiere a semilleros, hemos cultivado en este espacio tanto plantones de roble, acebo, haya, laurel, rusco, avellano… como flor de temporada entre las que podemos citar, por su fácil cultivo, alegría enana, alegría de flor doble, petunias, siemprevivas, etc. Estas prácticas son realizadas siempre con la colaboración de los alumnos/as de la optativa de Botánica Aplicada de 4º de E.S.O. ya que están integradas en el currículo de esta materia.


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Vestíbulo Nos parece conveniente señalar que a la hora de ubicar las macetas hay que tener en consideración las posibles corrientes de aire que se generen en este lugar, donde el tráfico de personas suele ser bastante intenso. En nuestro caso particular, disponemos de un conjunto de grandes jardineras y macetas en las que cultivamos las siguientes especies: Ficus benjamina, clorofitos, Sellaginella, “Costilla de Adán”, potos, Asplenium sp., Maranta, Pitosporum sp., etc. Otro de nuestros proyectos consiste en aprovechar el hueco existente debajo de la escalera del vestíbulo, creando un pequeño invernadero (mediante un cerramiento de cristal).

Porche y galería de acceso cubierta Las condiciones de clima local que en él se pueden dar hacen factible el cultivo de un variado espectro de plantas (de sombra, semisombra o soleadas). También se puede utilizar, como es nuestro caso, como zona de “aclimatación” de algunas especies arbóreas y arbustivas antes de ser transplantadas al jardín exterior. Las plantas más adecuadas para proporcionar una nota de color, sobre todo en la época invernal, podrían ser Cyclamen, Prímulas (“primaveras”), azaleas, Skinmias y diversas bulbosas como los jacintos, los cuales además, aportarán una suave fragancia al porche, etc. Nuestra actuación actual consiste en la instalación de tres grandes maceteros, en los que realizar una composición con plantas de diverso porte, algunas de ellas de temporada que proporcionen color y que se irán renovando a lo largo del año. También, instalaremos, detrás de unos bancos, una celosía que servirá de soporte a un aromático jazmín.

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La galería cubierta que une los distintos edificios En ella, colocaremos al pie de los soportes, a intervalos regulares, unos maceteros con plantas trepadoras que contribuirán asimismo a aportar, en este espacio, una sensación placentera, acogedora y colorista.


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Parte 3 FICHAS PARA LA ACCIÓN

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FICHA 1 / ORGANIZACIÓN INICIAL / Equipo humano (1)

El tipo de jardín está condicionado, en gran medida, tanto por las disponibilidades de tiempo como de espacio. Un jardín requiere unas labores de construcción y acondicionamiento que nos van a requerir cierto tiempo “extra” al margen de la actividad docente. La duración de estas labores depende tanto de la ubicación del futuro espacio ajardinado y el tipo de suelo, como de los recursos materiales y humanos disponibles. Por otro lado, un jardín es un “organismo” vivo que como tal, requiere unos cuidados mínimos de mantenimiento que debemos asegurar antes de iniciar su construcción (regar si es necesario, sobre todo durante el verano, eliminar las malas hierbas, segar la hierba, etc.) para que se desarrolle en buenas condiciones. Hacer un balance de las personas que van a implicarse responsablemente en este cometido es condición indispensable antes de dar el siguiente paso, pues de ello depende la supervivencia de este espacio verde. Actividades previas (con alumnos/as y profesores/as) a la construcción de un huerto o jardín escolar:

Cuestiones para debate en un Proyecto de Huerto y Jardín escolar De forma general

¿Qué es un huerto/jardín? ¿Para qué lo queremos tener? ¿Qué pretendemos conseguir con él?

En cuanto al espacio

¿Qué vamos a hacer en él? ¿En qué lugar lo vamos a ubicar? ¿Qué superficie podemos utilizar?

En cuanto a la organización

¿Qué vamos a necesitar? ¿Cómo nos organizamos? ¿Cómo organizamos el huerto y jardín? ¿Quién coordina? ¿Cuándo lo trabajamos?

En cuanto a las especies vegetales

¿Qué vamos a cultivar? ¿Cuántas? ¿Cómo? ¿Cómo y cuándo germinan las semillas? ¿Qué especie es?

En cuanto al suelo

¿Qué características debe tener la tierra del huerto/ jardín? ¿Qué tipos de suelo conocemos?

Respecto a los abonos

¿Qué es un abono? ¿Para qué sirve? Ventajas de usar un tipo de abono u otro. ¿Podríamos obtener compost?


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FICHA 1A / LA ORGANIZACIÓN INICIAL / Equipo humano (2)

Es conveniente formar un grupo organizador que impulse el proyecto del centro desde el momento inicial. Obviamente, se irán incorporando diferentes agentes sociales y de la comunidad educativa para optimizarlo. Empezamos:  Convocando una reunión para la captación de personas inicialmente interesadas: profesores/as, asociación de padres y madres, alumnos/as, asociaciones culturales… para formar un grupo organizador (al menos 4 personas que compartan la idea). Éste será el grupo impulsor del proyecto representativo de toda la comunidad educativa.  De este grupo impulsor saldrá el coordinador del proyecto.  A partir de aquí, buscamos más colaboraciones, tanto dentro del centro, como fuera de él: Administración, equipo directivo, profesorado, alumnos, familias, personal laboral, Ayuntamientos…).  Decidimos el tipo de proyecto, mediante la creación de una comisión que se encargue de hacer un análisis de los recursos escolares con los que cuenta el centro: zonas verdes, jardines, estado actual de los patios, macetas…  Organizamos el plan de trabajo más acorde con nuestro centro.  Repartimos las tareas.

Será necesario que el proyecto se pueda integrar en la organización del centro.

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FICHA 2 / MATERIAL / Recursos materiales

Para la creación de un huerto o jardín escolar no es imprescindible una gran inversión en material e infraestructuras, pero sí un decidido compromiso y dedicación, tanto que a veces va más allá del horario escolar. Se necesitarán herramientas propias de las labores agrícolas como, por ejemplo: palas, azadas, azadillas, palotes, rastrillos, punzones de sembrado, carretilla, regadera, manga de riego y aspersores.

También, aunque es menos imprescindible, conviene contar con motoazadas, plantadores y todo lo que hay en el mercado para jardinería; hay que tener en cuenta que muchas de las herramientas no son absolutamente necesarias y que cuando necesitemos alguna muy especial o costosa, siempre existe la posibilidad de alquilarla o pedirla prestada a cualquiera de los colaboradores/as que tengamos.

Y, obviamente, necesitaremos semillas.


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FICHA 3. ESPACIO. El lugar

Es importante decidir acertadamente el lugar en donde se realizará la construcción del jardín o del huerto. Lo más habitual y aconsejable es (dependiendo de la utilidad que se le quiera dar) aprovechar al máximo las características primitivas del espacio inicial y cuando sea aconsejable intervenir en ellas para mejorarlas. Lo lógico en estos casos, (por ejemplo si se dispone de un arroyo o una charca) es recuperar o potenciar estos ricos ecosistemas para utilizarlos didácticamente. Tanto un huerto como un jardín deben armonizar con su entorno, conocerlo, comprenderlo y cuidarlo; por ello, el lugar en donde se ubica el centro condicionará su uso, su estilo y sus cultivos.

Es importante elegir un terreno apropiado para el huerto, pero en muchas ocasiones, cuando se trata de un huerto escolar, no queda más remedio que ubicarlo en el lugar de que disponga el centro. No obstante, las posibilidades que da un huerto, y más si está cubierto (invernadero), son enormes.

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FICHA 3A / ESPACIO / Distintos tamaños, distintos lugares

Las necesidades de espacio pueden ser hasta tal punto prescindibles que podemos crear un jardín e incluso recrear distintos tipos de hábitats (diversos tipos de cactus, plantas tropicales de pequeño porte, plantas acuáticas…) en un espacio reducido: recipientes de cristal (tarros, botellas, garrafas, pequeños invernaderos de diseño). Por ello, cuando un centro no cuenta con un gran espacio exterior, o aun teniéndolo, no tiene la posibilidad de construir en él; sin embargo, si atesora la motivación suficiente para desarrollar actividades de jardinería que introduzcan la naturaleza en el centro de manera activa, tiene la posibilidad de crear su propio jardín dentro de los múltiples espacios que el centro tiene como consecuencia de su edificación.

¿Por qué no utilizar el vestíbulo? En casi todos los centros es uno de los espacios más adecuados para instalar un jardín en macetas. Y ello, tanto por las buenas condiciones de luminosidad, como por el efecto estético que las plantas aportan, e incluso, por los beneficios psicológicos que proporcionan al personal laboral y a los/las visitantes. ¿Por qué no el porche o alguna galería de acceso cubierta? Como en el caso anterior son espacios usuales en todos los centros. Son habitáculos a los que se le puede sacar más partido, tanto por el aspecto estético de la construcción (podemos considerarlos la antesala del edificio) como por las condiciones de clima local que en él se pueden dar, lo que hace factible el cultivo de un variado espectro de plantas. Este tipo de jardinería, obviamente, no debe excluir la que se desarrolla en espacios exteriores. Debe ser complementaria, como ocurre en numerosos casos en donde hemos utilizado instalaciones interiores como complemento a las labores de jardinería que se realizan en el exterior. La disponibilidad de espacio condicionará la selección de especies denominadas de interior (o de exterior si se trata un lugar abierto, como un patio interior o exterior) en lo que al tamaño o porte de las mismas se refiere.


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FICHA 4 / SITUACIÓN GEOGRÁFICA / Orientación

La situación geográfica del centro es un factor determinante, pues distintos tipos de situaciones (costera, de transición, de montaña...) implican distintos suelos y, por supuesto, distintas plantas. De este modo, no sería correcto plantear la creación de un jardín con plantas tropicales al aire libre en una zona con heladas invernales.

Buscar una buena orientación es importante porque tanto el jardín como el huerto deben recibir el mayor número de horas solares; esto no quiere decir que los jardines en umbría carezcan de interés y posibilidades de utilización didáctica, sino que, simplemente, los jardines y sobre todo los huertos soleados son más “agradecidos”. En el caso de los huertos, y teniendo presente que en muchos casos se ubicarán donde se pueda, la germinación de las plantas y su aprovechamiento, requieren de ubicaciones más “benignas” (sol). La orientación, pues, de la parcela condiciona el tipo de plantación ya que influye en la cantidad de insolación, de lluvia y en los vientos dominantes. Por ejemplo, para plantar helechos elegiremos una zona de umbría, mientras que para la vegetación de tipo mediterráneo (olivos, encinas, adelfas…) la solana será la más adecuada.

En Cantabria, informarse de cuáles son los vientos dominantes en la zona para poder proteger el huerto o el jardín de los mismos es una medida que puede ser de gran utilidad. Una posible solución al problema de los fuertes vientos podría ser el uso de cortavientos vegetales (como el de la foto superior). La ubicación y la orientación del lugar de las que depende la cantidad de luz disponible, también condicionan la selección de plantas que se va a realizar. En este sentido, también conviene tener en cuenta que, aunque la iluminación sea la adecuada, en muchos centros que no tienen horario escolar por la tarde, se bajan las persianas a última hora de la mañana, con el consiguiente acortamiento del periodo de luz para las plantas. Esta circunstancia debemos, también, tenerla muy en cuenta.

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FICHA 4A. SITUACIÓN GEOGRÁFICA. El emplazamiento (1)

Si el emplazamiento está situado en una zona con pendiente, lo más conveniente es construir bancales delimitados por pequeños muros y con senderos de acceso. De este modo, se facilita la plantación, se evita la erosión del suelo y se aprovecha mejor el agua, tanto de riego como de lluvia.

Así, por ejemplo, una parcela inclinada es muy adecuada para la instalación de una rocalla ya que permite escalonar la plantación, generando al mismo tiempo un efecto estético.

Por el contrario, las depresiones naturales pueden ser aprovechadas para construir una charca en la que albergar flora y fauna propias de este ecosistema.

Lo mismo podemos decir si contamos con un pequeño arroyo, una marisma o elementos construidos como una alberca, un estanque, etc. En todo caso, son ecosistemas que deben cuidarse, ya que por su biodiversidad tiene un gran potencial didáctico.


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FICHA 4B / SITUACIÓN GEOGRÁFICA / El emplazamiento (2) La posibilidad de crear invernaderos portátiles Las necesidades de espacio pueden ser hasta tal punto prescindibles que podemos montar un jardín e incluso recrear distintos tipos de hábitats (diversos tipos de cactus, plantas tropicales de pequeño porte, plantas acuáticas…) en un espacio reducido y por ejemplo en recipientes de cristal o de metacrilato (tarros, botellas, garrafas, pequeños invernaderos de diseño).

También se pueden cultivar en otro tipo de recipientes descubiertos como cestas, bandejas, vasijas de cerámica… En todos estos casos, el efecto decorativo, con un mínimo de pericia, está garantizado. En cualquier caso, habrá que elegir siempre plantas de pequeño porte y, a ser posible, de crecimiento lento.

Entre las plantas acuáticas, podríamos utilizar helechos flotantes como Azolla y Salvinia. Por lo que respecta al cultivo en recipientes de cristal cubierto, se obtienen buenos resultados con musgos y hepáticas al tiempo que son fáciles de conseguir. Y entre los específines de pequeño porte destacaremos Himenophyllum (helecho) y Sellaginella (pteridófito), aunque éstos puedan ser más difíciles de obtener. Un aspecto que puede darle mucha vida a nuestro jardín es el agua a través de la colocación de fuentes y estanques. Aunque parezca una idea “descabellada” no hay por qué renunciar a disfrutar de una fuente o estanque por no disponer de jardín exterior. En centros de jardinería venden ya modelos prefabricados muy completos y de fácil instalación, y con un poco de creatividad y la colaboración de varios departamentos (Plástica, Tecnología, Ciencias Naturales, ciclos formativos de jardinería…) pueden conseguirse creaciones de gran originalidad. Y ello no sólo por la construcción en sí, sino por el complemento de accesorios (bancos, celosías…) y plantas vinculadas a la misma.

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FICHA 5 / LA CONSTRUCCIÓN / El plano (1)

Por lo que respecta a la construcción de un huerto o jardín, debemos partir de un diseño previo. Para ello, lo más sencillo es señalar sobre un plano del centro la ubicación de las zonas que pueden ser aprovechadas para el futuro huerto o jardín y los elementos tanto naturales (árboles, setos, parterres, charcas, etc.) como otros ya existentes (farolas, bancos, fuentes), susceptibles de ser integrados en el mismo.

De la teoría (dibujo)

A la práctica (foto)

Al mismo tiempo, debemos decidir qué tipo de huerto o jardín deseamos para planificar la utilidad que se le va a dar a cada sección; por ejemplo, una zona de especies aromáticas y medicinales, otra de especies representativas del bosque atlántico, una rocalla para plantas ornamentales, etc. ¿Cómo? (Necesitaremos, al menos, una brújula, cuerdas, estacas, folios, escuadra, cartabón, regla, lápiz y goma). Hay que medir o marcar el terreno, con el fin de preparar un dibujo a escala. Dibujaremos un croquis aproximado del perfil de la edificación existente y los contornos del jardín o del huerto. Esto permitirá marcar las medidas reales en los puntos apropiados para poder tener, a modo de plano, la distribución que pensamos hacer de todos los elementos de nuestra construcción. Se puede utilizar un plano del centro (normalmente los equipos directivos suelen contar con uno, de no ser así, se podrá pedir a la Administración – Unidad Técnica correspondiente).


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FICHA 5A / LA CONSTRUCCIÓN / El plano (2) El Replanteo del huerto o jardín Es el momento de llevar al terreno lo diseñado en el plano. Para ello:  Replanteamos las distintas parcelas, utilizando estacas y cuerda.  Replanteamos los pasillos o caminos de acceso a las parcelas. Es muy importante poder trabajar y moverse dentro del huerto sin necesidad de pisar los cultivos. Ahora en nuestro plano del jardín o huerto decidiremos las plantas que se quieren introducir y su lugar idóneo. Esto último, requiere estudiar dónde crecerán mejor teniendo en cuenta la orientación (zonas soleadas, zonas umbrías…), el tipo de suelo, el coste…

Para una correcta elección, podemos recurrir a cualquier manual de jardinería. Gracias a estos manuales, al asesoramiento de otros agentes colaboradores y a nuestro gusto y pericia, elaboraremos el plano de plantación en donde ubicaremos los cultivos y plantas que deseamos. De esta forma, podemos apreciar, desde el plano, una composición global, observando su vistosidad, movilidad, coherencia y posibilidades de crecimiento futuro.

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FICHA 5B. LA CONSTRUCCIÓN. Los jardines interiores Jardines interiores Como en el caso de los jardines exteriores, podemos partir de un plano que recoja la distribución interna, por plantas (pisos en este caso) de las diferentes dependencias del centro: vestíbulo, patios interiores y exteriores, despachos, aulas, laboratorios, talleres, etc. para seleccionar los más adecuados para nuestro cometido, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

 La disponibilidad de espacio condicionará la selección de especies, en lo que al tamaño o porte de las mismas se refiere.  La ubicación y la orientación del lugar de las que depende la cantidad de luz disponible también condicionan la selección de plantas que se va a realizar.  La temperatura de la habitación depende en gran medida de la orientación, pero también debe tenerse en cuenta la ubicación de los radiadores para alejar las plantas de los mismos.  En los meses de verano, la luz directa del sol puede quemar las hojas de muchas plantas de interior, por lo que habrá que separarlas de las ventanas, sobre todo en las horas centrales del día.  En algunos casos, habrá que colocar las plantas a la altura adecuada tanto para que la iluminación sea correcta como para evitar que sean deterioradas, sobre todo en zonas de paso. Para ello, podemos utilizar una mesa, maceteros u otro tipo de soporte.  Por último, evitaremos las corrientes de aire ya que, en general, resultan perjudiciales para el desarrollo de las plantas de interior.  Elementos del mobiliario como bancos, mesas, papeleras, corcheras, etc. pueden utilizarse para crear en torno a ellos un espacio ajardinado combinando macetas de distintas formas y/o tamaños.  En zonas de mucho tránsito conviene que las macetas estén bien aseguradas ya sea en jardineras, maceteros elevados, o en macetas colgantes o sujetas a una pared.


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FICHA 6 / EL SUELO / Estados y tipos

Es muy importante tener en cuenta el tipo de sustrato en el que se va a realizar la plantación.

En este sentido, podemos encontrar, además del tipo de suelo natural (arcilloso, calizo, rico en humus…), suelos muy deteriorados debido a la intervención humana (rellenos de cascotes, vertederos, etc.). Éstos requerirán una limpieza y posterior enmienda (consiste en mejorar la calidad del suelo añadiéndole una serie de componentes para favorecer la plantación, por ejemplo con tierra vegetal). Así por ejemplo, no se deben plantar rododendros, brezos o camelias en un sustrato básico sino que, en estos casos, habrá que modificar su calidad para adecuarlos a las necesidades de estas plantas.

Características del suelo. Una técnica clásica para la identificación de las características principales del suelo es manipular una pequeña muestra del mismo entre el pulgar y los demás dedos y ver cómo se comporta. Los tipos de suelo se dividen en tres categorías, dependiendo de las proporciones de arena, arcilla y marga que contienen:  Suelos predominantemente arenosos: se rompen fácilmente al tacto y dan una sensación arenisca (áspera).  Suelos predominantemente arcillosos: puede moldearse dando una forma parecida a un gusano, firme y flexible, y tienen una apariencia brillante. No drenan bien y se suelen compactar en exceso.  Suelos predominantemente margosos: se pueden moldear con una forma parecida a la de un gusano, pero resultan muy frágiles. Los suelos pueden ser ácidos, neutros o alcalinos dependiendo del pH, en una escala del 1 al 14. Un suelo por debajo de 7 indica que se trata de un suelo ácido, mientras que, si posee un pH superior a 7, es un suelo alcalino. La mayor parte de las plantas crecen sin dificultad en un terreno neutro. Conocer este valor no es difícil: en los centros de jardinería suele haber aparatos para medirlo a precios muy económicos; por otro lado, existen laboratorios donde se puede consultar este dato. (Esta medida es algo más costosa). Añadiremos azufre para acidificar el sustrato en caso de que el suelo sea muy básico o añadimos cal en caso de que el terreno sea muy ácido. En suelos muy arcillosos, conviene añadir arena para que tenga buena textura y buen drenaje, y se puedan desarrollar las plantas sin dificultad.

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FICHA 6A / EL SUELO / Enmienda del suelo

Una vez realizado el estudio de las propiedades del suelo, nuestra labor inicial consistirá en enmendar lo que le falta y potenciar sus posibilidades para su futuro uso. Después de la enmienda seguiremos los siguientes pasos:  Eliminar las piedras más grandes (despedregado).  Si existe maleza (escajos, zarzas…) será necesario desbrozar, se puede emplear una moto-desbrozadora, pero si no se dispone de ella, se puede alquilar o pedir ayuda a los operarios/as del Ayuntamiento. En el caso de vegetación herbácea de poca altura, esta tarea se puede realizar con una azada.  Airear la tierra y mullirla, mediante el laboreo o volteo del suelo. Para ello, se utilizarán las palas planas (palotes) y la horca. Es importante que el volteo no sea demasiado profundo, puesto que si no enterraríamos demasiado las capas más fértiles (las superficiales).  Ahora es un buen momento para aportar el abono al suelo. Es recomendable utilizar el abono orgánico hecho en la compostera, estiércol o humus de lombriz.  Una vez aportado el abono se dejará pasar un tiempo para que la tierra pierda humedad y se pueda hacer el desterronado de una forma adecuada. Lo ideal es deshacer los terrones y mezclar el estiércol aportado. La compostera  Seleccionar el lugar adecuado, húmedo y sombrío, con una ligera pendiente.  La compostera puede ser un cajón de madera, plástico o metal, una cerca de algún material metálico o simplemente hacer una pila o cúmulo rodeado de bloques.  Seleccionar la materia orgánica (restos de poda, el césped cortado, hojarasca y ramas pequeñas, restos de verdura y de fruta, cáscaras de huevo, posos de café, etc.).  Para acelerar el proceso de descomposición es mejor triturar los desechos y no apisonarlos. Esto favorecerá la descomposición por acción del aire. Distribuiremos los restos en capas alternas de restos duros (tallos, trozos de ramas) y blandos (verduras, césped) en un cuadrado de 1,5 m de lado y algo más de un metro de altura intercalando cada 20 cm una capa de tierra  Voltear e hidratar la composta por lo menos una vez a la semana. De esta forma, se acelera el proceso de degradación. Sabremos que el compost está maduro cuando presente un aspecto marrón, grumoso y huela a tierra. Podemos pasarlo por el tamiz empleando una pala. Los trozos grandes se emplean para el acolchado y el resto se utiliza mezclándolo un poco con la tierra superficial.


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FICHA 7 / LA PLANTACIÓN / Cómo plantar: consideraciones previas

La plantación es, sin lugar a dudas, una de las actividades más gratificantes en la realización de un huerto o jardín ya que supone la acomodación de los primeros seres vivos en lo que va ser su “residencia”. Pero previamente, debemos conocer en profundidad las características del nuevo inquilino que vayamos a instalar. Esto contribuirá a asegurar su supervivencia, ubicándolo en el emplazamiento adecuado.

Aspectos importantes que se deben tener en cuenta son: su resistencia a las heladas, el tipo de sustrato más adecuado para su desarrollo, si es de hoja perenne o caduca, el porte (forma) y la altura que puede llegar a adquirir y, por lo tanto, la distancia adecuada de plantación entre dos ejemplares, la posible toxicidad de alguna de sus partes y las exigencias de riego, entre otras cuestiones. Antes de empezar a comentar cuestiones relativas a cómo realizar la plantación, vamos a ver algunos consejos que debemos tener en cuenta al adquirir nuestras plantas.  Comprar preferiblemente en establecimientos especializados donde se pueda contar con el asesoramiento de un/a profesional de la jardinería.  Que los ejemplares presenten un desarrollo armónico, es decir, que no presenten ramas muertas, que estén bien distribuidas y que el follaje sea compacto.  Elegir ejemplares de aspecto sano, que no presenten alguno de los siguientes rasgos: hojas marchitas, con manchas (ya sean grandes o finamente punteadas) o con aspecto pulverulento (si este es de color blanquecino es síntoma de una posible afección causada por “oidio” o “mildio”, si por el contrario es amarronado, puede ser causado por trips…) o que estén carcomidas. Asimismo es conveniente pasar la yema del dedo por el envés de las hojas para comprobar la posible presencia de araña roja o trips, lo que dejará pequeños puntos o restos escamosos. Por otro lado, si las hojas presentan un punteado pegajoso y brillante puede ser síntoma de la presencia de pulgones o escamas. Por ultimo, si los bordes de las mismas están retorcidos también puede ser indicativo de la presencia de pulgones o algunas orugas.  En los ejemplares de porte medio o elevado, es conveniente comprobar que la tierra presenta un aspecto compacto alrededor de las raíces, por lo que no ha sido transplantada recientemente.  En todos los casos conviene comprobar que no hay una gran cantidad de raíces que salgan por los agujeros de drenaje.  Si elegimos ejemplares con flor, daremos prioridad a aquellas plantas que presentan abundantes botones florales frente a las que tienen la flor ya desarrollada.

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FICHA 7A / LA PLANTACIÓN / Cómo plantar árboles y arbustos * Apertura de hoyos Con la información anterior, y una vez elegido el emplazamiento, abrimos el hoyo de plantación, cuya anchura y profundidad deberán ser mayores que el tamaño del cepellón para poder enriquecer adecuadamente el sustrato. Asimismo, debemos tener en cuenta el tamaño que va a adquirir el árbol o arbusto y valorar si es conveniente desfondar y enmendar una superficie mayor de terreno adyacente al hoyo de plantación. La plantación Introducimos con cuidado el cepellón y rellenamos el hoyo (procurado que la tierra que quede en contacto con las raíces esté bien desmenuzada), compactando la tierra con los pies alrededor de la planta para evitar que se formen bolsas de aires. Finalizamos la labor regando abundantemente, tarea que repetiremos en días sucesivos, si es necesario hasta que la planta arraigue. Con objeto de evitar accidentes, conviene no plantar árboles de gran porte en zonas donde los vientos dominantes puedan adquirir gran velocidad. El entutorado y protección Tiene por finalidad mantener el árbol o arbusto erguido, en caso de viento, mientras no está arraigado. Es conveniente revisar periódicamente la sujeción de la planta al tutor para evitar el estrangulamiento de la misma al ensanchar el tronco. Por ello, lo más adecuado es utilizar, como elemento de sujeción, una tira elástica o cinta adhesiva de jardinería, aunque en este caso habrá que cambiarla periódicamente ya que se deteriora con facilidad. Si los ejemplares plantados son pequeños, conviene rodearlos con una malla de jardinería perforada, sujeta con bridas a unas varillas metálicas que rodean la planta. Este sistema les aporta sombra y contribuye a preservar la humedad al tiempo que protege a la planta cuando se corta la hierba a su alrededor. La enmienda En función de las necesidades del árbol o arbustos procederemos a realizar la mejora del sustrato de plantación colocando grava o cascotes en el fondo si necesita mejorar el drenaje, eliminando el suelo original si es incompatible con los requerimientos de la planta, o enriqueciéndolo con “compost”, tierra vegetal, abono, etc. * Para las plantas herbáceas el proceso es similar al seguido con los árboles y arbustos, la única diferencia es que los hoyos de plantación serán de menor tamaño y no hay que entutorar la planta, aunque conviene protegerla con malla de jardinería, sobre todo si la parcela donde se ubica tiene hierba o césped que se siegan periódicamente.


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FICHA 7B / LA PLANTACIÓN / Cómo plantar en macetas y jardineras

Los jardines sin espacio tienen la ventaja de que pueden ser rediseñados periódicamente, jugando no sólo con el contenido sino también con el continente. Vamos a utilizar la planta en maceta o en cepellón, por lo que la plantación se podrá realizar en cualquier época del año, evitando hacerlo en días de heladas o con mucho calor. En Cantabria debemos evitar plantar en días de viento Sur. En el mercado la oferta de jardineras, macetas, tinajas, ánforas, etc., es cada día más variada tanto por sus formas como por los materiales, tamaños y colores. De la combinación de todos estos factores, y con un poco de buen gusto y creatividad, pueden surgir composiciones de gran originalidad. Las ventajas de plantar en macetas son variadas: por una parte, puedes aprovechar mejor el espacio y conseguir (si se tiene buen gusto) un buen efecto con menos gasto; además, puedes tener un jardín portátil y cambiarlo de lugar para protegerlas de temperaturas extremas; por otra parte, es más fácil controlar la calidad de la tierra. La mezcla para macetas debe contener materia orgánica así como elementos que permitan la ventilación y retención de la humedad. El carbón vegetal puede ser otro de los ingredientes. En general son más fáciles los cuidados y el mantenimiento, pero, por otro lado, requieren abono y riego más frecuente, al ser más susceptibles al recalentamiento y a la congelación. Obviamente, debemos cambiar las plantas de maceta cuando crecen y moverlas en función de la meteorología. Al elegir una maceta es esencial que tenga un buen drenaje. Hay que fijarse en el orificio u orificios de drenaje antes de llenar la maceta con tierra y asegurarse de que los orificios de drenaje no estén obstruidos. Además, hay que tener en cuenta que el agua sobrante debe drenar por los agujeros sin perder tierra. Por otra parte, hay que asegurarse de que el recipiente sea lo bastante grande para permitir el crecimiento de la raíz. La tierra de buena calidad es esencial para todas las plantas de maceta. Es necesario llenar el recipiente con una buena tierra para macetas sin llegar al borde; si se pone más, se derramará cuando se riegue. Con el tiempo la tierra se asentará ligeramente.

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FICHA 7C / LA PLANTACIÓN / Siembra sobre semilleros Para llevar a cabo la siembra sobre semilleros es necesario disponer del siguiente material:  Bandeja de alvéolos o cualquier otro contenedor reutilizado.  Sustrato fertilizado para semilleros de hortícolas. No es necesario comprarlo, se puede hacer con una mezcla de tierra, turba, arena y humus.  Semillas (los sobres se pueden comprar en cualquier tienda de productos de la huerta).  Pulverizador.  Etiquetas identificativas.  Invernadero o un lugar con condiciones ambientales adecuadas de luz y temperatura.

En primer lugar se debe hacer el sustrato y rellenar las bandejas dejando 1 cm. hasta el borde; a continuación, se ponen 1 ó 2 semillas en cada alvéolo (siembra) a una profundidad aproximada de 1 cm., cubriéndolas con una capa muy fina de sustrato. Seguidamente, se riega con un pulverizador para que la tierra se humedezca y se adhiera a la semilla. Finalmente identificar las bandejas con las etiquetas. El semillero ha de cuidarse constantemente, para evitar que pierda demasiada humedad y/o temperatura. Hay que “mimarlos” sin pasarse con la humedad.

Cuando las plantas han germinado se lleva a cabo el repicado (se trata de sacar las plántulas de las bandejas y trasplantarlas a macetas o contenedores más grandes que los alvéolos), pasándolas a tiestos o bien directamente a la tierra. La planta ha de quedar bien firme y debe evitarse dañar las raíces.


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FICHA 7D / LA PLANTACIÓN / Siembra en terreno Siembra y/o plantación Las semillas, como ya se ha dicho, podemos adquirirlas en sobres (en comercios especializados). También pueden ser aportadas por los propios alumnos/as, seleccionándolas de entre las mejores plantas del huerto de sus familiares o vecinos/as. (De esta forma podremos cultivar variedades propias de la comarca).

Cuando se trata de semillas: Para la siembra directa sobre el terreno con semillas (obviamente, con anterioridad, se prepara el terreno, abonado, enmendado…) se introducen las semillas (a voleo o a golpes), tapándolas ligeramente con un rastrillo. Posteriormente se riega pulverizando el agua. Cuando se trata de plantas: Las especies que se van a plantar en el terreno definitivo pueden proceder de los semilleros o haberse adquirido en un vivero. Se harán pequeños hoyos ayudándonos de un plantador; en ellos se introducirá la planta poniendo mucha atención en no doblar ni retorcer las raíces. La planta debe quedar firme en el terreno y después darles un riego pulverizado.

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FICHA 7E. LA PLANTACIÓN. Las labores para plantar macizos

Las labores para llevar a cabo la plantación de macizos conviene realizarlas aproximadamente un mes antes de la plantación. De esta forma la tierra se airea y se rompe de forma natural. Dichas labores son:

 Se desbroza el terreno eliminando la hierba (no quitar la tierra de la capa superior que es la más fértil).  Se sitúan sobre el terreno las señalizaciones delimitando la zona que vamos a destinar al macizo. Esta operación podemos hacerla clavando estaquillas y amarrando sobre ellas una cuerda, y a continuación echando yeso o cal sobre ella.  El siguiente paso consiste en cavar la tierra y voltearla.  Podemos aprovechar la labor anterior para incorporar abono orgánico (turba, estiércol, mantillo), a razón de 3 o 4 kg. por metro cuadrado e ir mezclándolo con la tierra, con el fin de aportar nutrientes y de que quede más esponjosa y mullida.  Justo antes de la plantación procedemos a rastrillar en distintas direcciones hasta obtener un terreno fino y nivelado. Esta labor la haremos con rastrillos de hierro.  Preparado el terreno, el siguiente paso será distribuir las plantas. Para la plantación utilizaremos el plantador de bulbos o una pala pequeña de mano. Los bulbos se plantarán, y esto es fundamental, con la punta (por donde sale el brote) mirando hacia arriba. Una vez que los bulbos estén plantados conviene dar un riego, con el fin de que la tierra se asiente sobre ellos. Distancia de plantación La distancia de los bulbos al plantarlos depende de la especie. Los bulbos grandes se deben plantar de 12 a 15 cm, unos de otros. Profundidad de plantación Como norma general, la parte superior del bulbo debe estar cubierta por una capa de tierra cuyo espesor sea, aproximadamente, igual que la altura del bulbo.


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FICHA 7F / LA PLANTACIÓN / Conocer y elegir las plantas del huerto

Para conseguir una correcta germinación de las plantas es necesario conocer:  Época más adecuada para la siembra.  Qué hortalizas pueden sembrarse directamente sobre el terreno y cuáles necesitan la siembra en semillero.  Método de siembra más adecuado (a voleo o a golpes).  Marco de siembra más adecuado para cada especie. Para decidir las cuestiones anteriores, es necesario conocer las exigencias y características de los distintos cultivos. Por ello, es importante que el alumno/a, con ayuda del profesor/a, se informe de estos datos. Para facilitar esta tarea es interesante realizar una ficha-calendario de las labores que requiere cada cultivo en los distintos meses del año. Por ejemplo:

Ene.

Feb.

Mar.

Abr.

Coliflor

Cebolla Repollo Lechuga Zanahoria Ajo Acelga Patata Pimiento Guisante

Es necesario llevar a cabo una adecuada rotación de cultivos para no “agotar demasiado el suelo”. Una buena idea es introducir alguna leguminosa para contribuir al aporte de nitrógeno; por ejemplo, se pueden introducir distintos cultivos en la misma parcela y en la misma época para obtener un aprovechamiento múltiple del huerto y conocer el desarrollo de diferentes cultivos que se dan en la misma época del año.

May.

Jun.

Jul.

Agos.

Sept.

Oct.

Nov.

Dic.

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FICHA 8 / CUIDADOS Y MANTENIMIENTO / Jardines y huertos Siega y desherbado El desherbado consiste en la eliminación periódica de las “malas hierbas”, es decir, de las plantas que no presentan la ubicación deseada. Se realiza a mano, con paleta de jardinería o con azada dependiendo de la accesibilidad y de la profundidad de las raíces de las malas hierbas. El desherbado con azada permite al mismo tiempo remover y airear el sustrato. Abonar con regularidad. (Con mayor frecuencia en verano) Debe realizarse, al menos, una vez al año, ya sea utilizando abono químico o vegetal. En este caso, el compost podemos realizarlo nosotros como viene indicado en la ficha correspondiente.

Acolchado Consiste en cubrir el suelo alrededor de un árbol o de una planta con paja, acículas, corteza o compost con objeto de protegerlas de las heladas en invierno, mantener la humedad, controlar la aparición de malas hierbas y, en el caso del compost, aportarle nutrientes. La corteza, además, contribuye a darle un toque decorativo a parterres y arriates. Regar periódicamente, en función de las necesidades de la planta, de la ubicación de la misma y de la época del año. En todo caso, ante la duda, puede ser efectivo seguir la siguiente recomendación: introducir un dedo en la tierra para comprobar si está húmeda. Si al sacarlo, la tierra está adherida al mismo, no es necesario regar. Es conveniente regar abundantemente cuando plantamos un nuevo ejemplar y en los días sucesivos para facilitar su arraigue. Por lo demás, si se da prioridad a las especies autóctonas, adaptadas a las condiciones climáticas propias del lugar o a plantas xerófilas y optamos por la pradera natural en lugar del césped, el consumo de agua es mucho menor, al igual que los cuidados que las plantas requieren. De este modo, estaremos promoviendo en nuestro jardín prácticas acordes con los principios de sostenibilidad. En verano, es recomendable evitar regar en las horas centrales del día siendo preferible la mañana o las últimas horas de la tarde.


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FICHA 8A / CUIDADOS Y MANTENIMIENTO / La poda. El interior (jardines o huertos pequeños) La Poda Es conveniente, bien para adecuar el crecimiento de la planta al espacio disponible o para potenciar la aparición de nuevos brotes en aquellas especies que, con el paso del tiempo han perdido el follaje en la parte basal. La poda debe realizarse en la época más adecuada, según la especie de que se trate. En los árboles de hoja caduca suele ser cuando están en reposo. Además, conviene escoger días en que sopla viento sur para evitar enfermedades fúngicas, y siempre que se pode una rama gruesa se utilizará un cicatrizante para evitar el contagio de enfermedades. Cuidado y mantenimiento en plantas de interior Pulverizar las hojas para mantener la humedad ambiental, en el caso de plantas de interior, sobre todo en invierno y si están próximas a una fuente de calor. Algunas plantas tropicales requieren este tratamiento durante todo el año. A este respecto, es conveniente consultar la información que viene en el etiquetado o informarse en el establecimiento en el que se ha adquirido. En el caso de recipientes cerrados y sin drenaje (tarros de vídrio, etc.), hay que tener en cuenta los siguientes consejos:  Bajo la tierra de cultivo ha de disponerse una capa de material de drenaje (grava, tierra volcánica, arena gruesa, etc.).  Hemos de ser muy comedidos con el riego para evitar encharcamientos que puedan pudrir la planta. Al estar en un espacio cerrado, las plantas reutilizan la propia agua de evapotranspiración. En el caso de los cactus, el riego se reduce a mínima expresión.  La poda tiene por objeto mantener la armonía de porte entre los distintos ejemplares y evitar que se sature el espacio dentro del recipiente, limitando así, además, la competencia entre las especies. En la mayoría de las ocasiones se reducirá a un simple pinzamiento de los extremos apicales de las ramas, realizado con unas pequeñas tijeras o con los dedos.  Dado las limitaciones de espacio de este tipo de recipientes y, por lo tanto, la escasez del sustrato de plantación, hemos de aportarle nutrientes a las plantas de forma adicional, disueltos en el agua de riego.

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FICHA 8B / CUIDADOS Y MANTENIMIENTO / Tratamientos fitosanitarios Tratamientos fitosanitarios Un adecuado tratamiento fitosanitario supone revisar regularmente la aparición de huellas y rastros indicativos de la aparición de diversas plagas y/o trastornos fisiológicos que pudieran padecer los especímenes. En el cuadro adjunto recogemos algunos de los síntomas y rastros más importantes que podemos detectar en nuestras plantas, y el agente causante de los mismos.

OBSERVO PISTAS, RASGOS Y OTROS SIGNOS

DEDUZCO

Hojas descoloridas entre los nervios

Clorosis

Aspecto pegajoso y brillante de las hojas por secreciones azucaradas

Escamas y pulgones

Hormigas recorriendo la planta

Pulgones, escamas, planta con glándulas nectaríferas

Hojas ennegrecidas (como cubiertas de hollín)

Negrilla o fumagina (hongo asociado al pulgón o escama)

Recubrimiento blanquecino en hojas; marchitamiento de las mismas

Oidio, Mildiu

Pústulas de color amarillo o rojizo

Roya

Manchas grandes negras o color ceniza

Mal negro

Cortes regulares y circulares en borde de las hojas

Abejas cortadoras de hojas

Especie de “pústula” inmóvil en tallos y envés de hojas

Cochinillas o “escamas”

Hojas con agujeros irregulares en la superficie o bordes, con deyecciones oscuras alargadas de 2-3 mm. en la base de la planta

Orugas

Cortes irregulares en el borde de las hojas

Gorgojos

Rastros mucosos, plateados sobre las hojas

Babosas, caracoles

Túneles o caminos de color verde pálido en las hojas

Minadores de hojas

Masas espumosas sobre el follaje

Ninfas de chicharritas o “salivazos”

Manchas pequeñas, decoloradas en pétalos u hojas. Si la infección está muy avanzada, las hojas adquieren un aspecto plateado

Trips

Manchas de superficie pequeña en las hojas. Color del follaje verde pálido. Puntos diminutos en el envés que se mueven

Ácaros

Densas colonias de “bichitos” verdes, rojos o negros en los tallos jóvenes en crecimiento

Pulgones

Plantas descoloridas, tallos muy alargados, débiles

Falta de luz

Marchitamiento de la planta, hojas, tallos decaídos

Falta de agua

Quemaduras en las hojas, marchitamiento de las flores

Temperatura demasiado elevada, luz excesiva


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FICHA 8C / CUIDADOS Y MANTENIMIENTO / Control de plagas (huertos y jardines) Control de plagas Nuestros cultivos pueden ser atacados por algunos parásitos o sufrir algunas enfermedades. En un huerto ecológico debe evitarse el uso de los productos insecticidas convencionales. Los únicos productos permitidos en la agricultura ecológica son el azufre y el sulfato de cobre, que combaten enfermedades fúngicas (producidas por hongos). Existen algunas asociaciones de cultivos interesantes en la prevención de ataques de hongos o artrópodos perjudiciales. Os damos algunos ejemplos: Cultivo

Propiedades

Ajedrea con judías

Es buena sobre todo contra el pulgón negro de las judías

Eneldo con zanahorias, pepinos y coles

Gracias al olor del eneldo, estas hortalizas permanecen sanas

Zanahorias con guisantes

La secreción de las raíces de las zanahorias fomenta el crecimiento de los guisantes

Espliego y capuchinas

Gracias a su fuerte aroma ahuyentan pulgones y hormigas

Los tapetes y caléndulas

Atacan a los nematodos en los suelos infestados de ellos

La albahaca

Fomenta la fecundación, ya que atrae a las abejas, y, además, protege del ataque de mildiu

El ajo

Gracias a su fuerte olor previene contra parásitos y enfermedades fúngicas. Empleadlo para todas las plantas, excepto guisantes, judías y coles

También existen muchos arácnidos, ácaros e insectos útiles en la lucha biológica. Por ejemplo: Arácnidos e insectos

Propiedades

La araña de jardín

Captura en su telaraña un 80% de los pulgones; así mismo, devora al año unos 2 Kg. de insectos

Los ácaros

Son el mayor enemigo de las arañas rojas

La tijereta

Actúa de noche y se alimenta de insectos

La mariquita

Se alimenta principalmente de pulgones. Una larva devora de 200 a 600 pulgones hasta su transformación

Las larvas de luciérnaga

Viven de gasterópodos

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FICHA 8D. CUIDADOS Y MANTENIMIENTO. Control de plagas (huertos)

Existen, además, algunos productos no vegetales para ahuyentar las plagas: Productos

Propiedades

Alumbre (sulfato alumínico-potásico)

Contra orugas, pulgones y babosas

Permanganato potásico

Desinfectante de semillas, y además detiene el crecimiento de hongos

Arcilla acidificada

Contra pulgones y mosca blanca

Soluciones de jabón blando (aceites):

Contra pulgones, araña roja y orugas

Infusión de ajo y cebolla

Contra el ácaro de las fresas y otras arañas rojas y enfermedades fúngicas

Purín de ajenjo

Contra hormigas, orugas, pulgones y roya del grosellero

Purín de ortigas

Contra los pulgones

Pulgón

Orugas

Cochinilla

Salivazos Trips


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BIBLIOGRAFÍA Y MATERIAL DE CONSULTA

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ARIÑO Y ASOCIADOS ABOGADOS. (2004) “Guía de buenas prácticas ambientales”. Editorial Ecoiuris. BAUTISTA PAREJO, C. MECATI GRANADO, L. (2000) “Guía práctica de la Gestión Ambiental” Edita: Mundi Prensa. BEAZLEY, M. (1990). “Plagas y enfermedades del Jardín”. Ediciones Folio S.A. BEAZLEY, M. (1990). “Cultivos de invernadero”. Editorial Folio S.A. BREMNES, LESLEY (1993). “Manual del Herborista”. Editorial Raices. BROKES, J. (2000) “Jardinería y Paisaje” – Edita. Blume. BUCZACHIS, S. “El libro del Jardín. Jardinería y algo más”. Editorial Susaeta. CHEVALLIER, A (1996). “Enciclopedia de las Plantas Medicinales”. Editorial Acanto. CLEVELY, A., Q H K. RICHMOND (1996). “Guía de las Hierbas”. Editorial Agata. DAVID, S. (1999) “Diseñar el Jardín” Editorial Blume. ENRICA, B., GUIDO, S. (1993) “Guía fotográfica de la Poda” Editorial de Vecchi. FEISER, L. (2005) “Jardines por poco dinero”. Editorial Hispano Europea, S.A. GIL ALBERT VELARDE, F. “Manual técnico de jardinería” Edita: Mundi - Prensa HEIMBERGER, PREISLER, KARIN. (2006) “Jardines en macetas”. Editorial Hispano Europea, S.A. HILDA, W. y ANTONIA Ll. (2001) “Guía para hacer la Agenda 21 Escolar” Edita: Organismo autónomo de Parques Nacionales. LAMPKIN, N. “Agricultura ecológica” Edita: Mundi – Prensa LUCIA, R. S. (Coordinadora) (2002) “Indicadores ambiéntales. Situación actual y perspectivas” Edita: Organismo autónomo de Parques Nacionales. MATALLANA, A. y MONTERIO, J. – “Invernaderos: diseño, construcción y climatización” Edita: Mundi – Prensa. MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE. “Libro Blanco de la ecuación ambiental en España en pocas palabras” Edita: Centro de publicaciones Secretaria General Técnica Ministerio de Medio Ambiente. MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE. “Libro Blanco de la ecuación ambiental en España”. Edita Comisión Temática de Educación Ambiental. MONFERRER, I. (2005) “Un Centro 3S. Sostenible, saludable y solidario”. Editorial CCS. RUBIO URQUÍA, F.J. (2006) “El cambio climático más allá de Kyoto” Edita: Secretaria General Técnica. Ministerio de Medio Ambiente. STEVENS, D, y BUCHAN U. (1999) “Enciclopedia del jardín”. Edita Blume. TIM, N. (2004) “Diseño de pequeños Jardines” Ediciones Tutor S.A.

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