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78 CULTURA

DOMINGO, 16 DE ENERO DE 2011 abc.es/cultura

LUGAR DE LA VIDA

Grodeck

Segunda versión

MÓNICA FERNÁNDEZACEYTUNO

M

En la tarde resuenan los bosques otoñales de armas mortales, las áureas llanuras y lagos azules, sobre ellos el sol rueda más lóbrego; abraza la noche murientes guerreros; la queja salvaje de sus bocas destrozadas. Pero silente se reúne en los prados del valle roja nube, allí habita un Dios airado la sangre derramada, frescura lunar; todos los caminos desembocan en negra putrefacción. Bajo el áureo ramaje de la noche y las estrellas oscila la sombra de la hermana por la arboleda silenciosa al saludar los fantasmas de los héroes, las cabezas sangrantes; y suenan suave en el cañar las oscuras flautas del otoño. ¡Oh duelo tan orgulloso! Oh altares de bronce, a la ardiente llama del espíritu nutre hoy un inmenso dolor, los nietos no nacidos.

A SOLAS

ira que ayer lo tuve delante y no supe verlo. Estaban las hojas del roble sumergidas en un charco, de esos que hacen las ruedas de los tractores en los caminos forestales, o que labra el paso de un regato que baja desde alguna fuente donde las algas verdiazules se dan a sus anchas sobre la piedra que baña el agua y el sol al mismo tiempo. Las hojas, lobuladas y secas, asomaban el ápice en la superficie, lo cual me llevó a pensar que lo que estaba viendo, como una suerte de burbujas, no era más que la tensión superficial de esa parte de la hoja que asomaba. ¿Cómo no hundí las manos? De haberlo hecho, hubiera tenido en la palma de mis manos una suerte de lentejas envueltas en su halo gelatinoso, como la luna en los días de niebla, y que son los huevos de la rana bermeja, esa rana de monte que acude a estos charcos a desovar en invierno. Cuando paseo por el monte, no es la belleza, sino la voluntad de belleza que hay en cada cosa lo que me conmueve, la forma en la que la hojarasca tapiza un camino, y cómo sale ahora la hiedra más tierna, para luego abrir paso a las diminutas violetas que dan un olor delicadísimo a las sombras del suelo. Muchos de los pájaros de los que por aquí suele haber, se han ido, de esa manera tan elegante en la que se van las aves, que sólo cuando regresan te das cuenta de que se fueron. Pero hay algún carbonero, buscando insectos en las ramas de un aliso, justo por donde el sol pasa y se posa y se queda unos minutos. Se oye a los jabalíes arruar, y eso unido a la huellas de haber hozado allí mismo la tierra, me hace arrepentirme de no haber traído a los perros. Pero qué bien se está en el monte a solas, entre las últimas hojas que caen. www.aceytuno.com

ABC

Georg Trakl (1887-1914)

A pesar de su corta vida, el expresionista austriaco fue uno de los grandes poetas del siglo XX

Georg Trakl: la expresión del dolor MANUEL DE LA FUENTE MADRID

N

o, su corta vida, apenas 27 años, no fue, desde luego, un camino de rosas. O quizá sólo llegó hasta nosotros el rastro de sus espinas. Georg Trakl, salzburgués de 1887, fue uno de los poetas más personales e influyentes del siglo XX. Relacionado con el arquitecto Adolf Loos y el pintor Kokoschka, admirado por filósofos como Wittgenstein, deudor de Nietzsche, de Holderlin, de Rimbaud, Trakl fue uno de los grandes poetas del expresionismo, un grito angustioso y dolorido ante las vicisitudes del hombre contemporáneo, acechado por los vertiginosos cambios sociales, económicos y tecnológicos, a vaivén del desarraigo y la angustia existencial. Hace unos años, la editorial Trotta publicaba las «Obras Completas» de Georg Trakl, con traducción de José Luis Reina Palazón, cuya versión fue premiada por el Ministerio de Educación y Arte de Austria. La misma edi-

torial publica ahora la edición en bolsillo de su «Poesía Completa». «He leído a Trakl conmovido, asombrado, vislumbrado, perplejo... Las condiciones de ascensión y ocaso de esta voz eran irrepetiblemente únicas», escribió sobre él Rainer Maria Rilke. Ascensión y ocaso de un hombre cuya vida estuvo marcada por el dolor de una relación incestuosa, el alcohol y las drogas, que fácil y desgraciadamente siempre tuvo a mano pues era farmacéutico de profesión.

Renovación y revolución

«El expresionismo —explica Reina Palazón— trata de dar a cada acto humano una significación superhumana, que tendería al nuevo hombre, a la unión de lo apolíneo y lo dionisíaco. Siente fascinación por renovación, revolución y guerra como acontecimientos elementales de la Naturaleza que deben limpiar, refrescar, liberar de un estado de venenoso estancamiento y anquilosamiento producido por la sociedad burguesa del XIX». Hijo de luterano y católica, Trakl

tuvo una buena educación en la que no faltaron la música, la literatura y el arte. Muy joven leyó a Hölderlin, Baudelaire, Nietzsche, Rimbaud, Dostoievsky, Ibsen y Strindberg, y empezó a colaborar en periódicos locales, al tiempo que se estrenaba, sin éxito, como autor teatral. En 1913, publicó una primera edición de su poesía, pero al tiempo era desgarrado íntimamente por la depresión y sus adicciones. En 1914 era reclutado como oficial médico para participar en la I Guerra Mundial. El sufrimiento de los heridos, a los que debía tratar sin apenas medicinas, acabó por trastornarle definitivamente el ánimo. No es fácil adentrarse en el universo poético de Trakl, pero una vez dado el primer paso la experiencia es subyugante. «Su éxito es constante —continúa Reina Palazón— a pesar de que un poeta que, como Rimbaud, que lo inspiró y a cuya edad murió, es de un siglo pasado, con una experiencia histórica y social que no nos incumbe, por lejana. Pero ha sabido mantener nuestro interés porque Trakl sabe cantar, como nadie, inimitable, su voz se reconoce como imposible de ser imitada, porque sería un sacrilegio, contra él y contra el arte: porque la forma trascendente sólo surge de una vivencia trascendente, de un destino, y eso no se imita». Tras la carnicería de la batalla de Grodek, intenta suicidarse. Es ingresado en un manicomio polaco el 7 de octubre de 1914. Apenas un mes más tarde, el 3 de noviembre, se suicida con una sobredosis de cocaína. Su amada hermana Gretl acababa con su vida tres años después. Trakl había revelado, como pocos, la radiografía del dolor humano.


D110116 Georg Trakl, el expresionismo austríaco