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EDICIÓN ESPECIAL

AÑO 2 / NÚMERO 5 AGOSTO 2018

UNA AUTÉNTICA HISTORIA

Gaspar Mass fundó Gatos Negros, el primer equipo de futbol americano en Nuevo León. Años después, nacieron los Cachorros, hoy Auténticos Tigres.


Foto portada: César Estrada

DIRECTORIO Rogelio G. Garza Rivera Rector Carmen Del Rosario de la Fuente García Secretaria General Santos Guzmán López Secretario Académico Héctor Alvarado Lumbreras Director de Comunicación Institucional José Alberto Pérez García Director de Deportes Esperanza Armendáriz Chávez Edición Guillermo Jaramillo Luis Salazar Norberto Coronado Redacción Efraín Aldama Villa Eduardo Rodríguez Palacios Blanca Medina Viezca Eduardo Loredo Manuel González Colaboradores Daniel Zamora Aguilar Jonathan Monsiváis Gaytán José Luis Macías Nicanor Fotografía Diana Alonso Palacios Corrección Eliana Cuéllar Diseño Editorial

U Deportes. Año 2, No. 5, agosto 2018. Fecha de publicación: agosto 2018. Revista bimestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León en coordinación con la Dirección de Comunicación Institucional. Domicilio de la publicación: Ave. Universidad s/n, Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, C.P. 66455. Teléfono: +5281 83294120. Editora responsable: Esperanza Armendáriz Chávez. Tiraje: 10,000 ejemplares. Distribuido por: Universidad Autónoma de Nuevo León en coordinación con la Dirección de Comunicación Institucional. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. Prohibida la reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número. Impreso en México Todos los derechos reservados. © Copyright 2018 udeportes@uanl.mx

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Gaspar Mass:

Figura emblemática Gaspar Mass, Raymundo Chico Rivera y Cayetano Garza practicaron e impulsaron muchas disciplinas deportivas, pero encontraron en el futbol americano estudiantil el juego de su vida. POR NORBERTO CORONADO

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u primer acercamiento al emparrillado fue en 1933, cuando Gaspar Mass reunió a un grupo de amigos, a quienes les enseñó las bases de las diferentes jugadas y posiciones de este deporte. La semilla del futbol americano en Nuevo León se sembró y, a la fecha, aún se reflejan sus frutos. Gaspar Mass Martínez (1916-1999) fundó e integró el legendario equipo Gatos Negros, el primer equipo de futbol americano del Estado. Su primer encuentro fue contra Young Men´s Christian Association (YMCA) en la Ciudad de México a inicios de los años cuarenta. Además de ese primer equipo, el coach también instauró el programa de futbol americano en el Colegio Franco Mexicano, en el Pentatlón Deportivo Militar, y fue entrenador de los Tigres, Diablillos de Preparatoria 1, Preparatoria 2, Víboras de Medicina y Pegasos de Arquitectura. “Uno tiene la obligación de inculcarles los valores trascendentales

como son el respeto, la disciplina, la honestidad, la humildad, el amor al prójimo, el trabajo en equipo, el cual fomenta el espíritu participativo para lograr la victoria y así trascender”, escribió Gaspar Mass en una biografía publicada por sus hijos Luis y Héctor Mass Córdova. Tras casi 30 años, en 1972, se retiró del entrenamiento. En 1979, el Ing. Cayetano Garza Garza decidió nombrar al nuevo estadio de la UANL con el nombre de “Gaspar Mass Martínez”. Fue el mismo coach Gaspar Mass quien develó la placa y su busto. En 1984, el insigne entrenador fue inmortalizado en el Salón de la Fama del Futbol Americano en Monterrey. En el marco del 421 Aniversario de la Fundación de Monterrey, en Sesión Solemne, el Cabildo Regiomontano le otorgó post mortem la Medalla al Mérito “Diego de Montemayor” 2017. El 28 de noviembre la UANL celebró el centenario del nacimiento de la leyenda Gaspar Mass Martínez.


PILARES DEL AMERICANO

Fototeca del CDyAH-UANL

Foto: José Luis Macías

Una gran casa POR MAURICIO BECERRA

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l Estadio “Gaspar Mass” fue inaugurado el 24 de agosto de 1979; lleva ese nombre en honor del pionero del futbol americano en la ciudad, Gaspar Mass Martínez. En un inicio, el estadio tenía una capacidad para 10 mil asistentes, pero en 2005, se agregaron las gradas de la zona sur y se expandió a 16 mil personas. Las dimensiones de la cancha son de 105 x 68 m, la cual tiene pintados –además de las yardas– los colores e insignias de la Universidad. La iluminación, los vestidores y las áreas

de acondicionamiento físico son de gran calidad, incluso fueron mejorados para la Universiada de 2015. La cancha del Estadio “Gaspar Mass” es de pasto artificial con tecnología de punta y sigue las normas internacionales del National Collegiate Athletic Association (NCAA). El objetivo es prescindir de largos periodos de descanso y así maximizar su rendimiento. Es la casa principal de los Auténticos Tigres. Aquí entrenan y se relizan los partidos de la ONEFA. Además, se utiliza para otros deportes como el futbol soccer y tochito.

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PILARES DEL AMERICANO RAYMUNDO CHICO RIVERA

Construye una sólida trayectoria Raymundo Chico Rivera es un icono de la Universidad Autónoma de Nuevo León, no solo por sus logros deportivos, sino por su dedicación a la docencia e investigación universitaria. POR GUILLERMO JARAMILLO

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os Castores de la Facultad de Ingeniería Civil han visto centenar de veces el nombre de Raymundo Rivera estampado en el edificio principal del posgrado. También han escuchado de su gran trayectoria como docente e investigador universitario, pero pocos saben que ese hombre fue quien anotó el primer touchdown en 1947 –vistiendo el jersey número 1 de la FIC– de la Liga Intermedia de Futbol Americano en México. Chico, como le apodaron por su baja estatura, fue un hombre de aristas; tuvo en la docencia una gran participación como formador de ingenieros civiles e investigadores para la UANL. Los materiales de construcción, en especial el concreto, fueron objeto de interés para Rivera Villarreal desde su temprana edad. Durante su periodo como jefe de la Sección de Investigación en Tecnología del Concreto, instituyó el curso de Tecnología del Concreto y Laboratorio, único en las facultades de ingeniería civil de México, que se actualiza cada semestre y se imparte de manera ininterrumpida desde 1968.

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Fue prefecto de la facultad y entrenador del equipo de futbol americano, profesor de horas y trabajador de la industria durante 18 años consecutivos. En 1977, fue distinguido por la Universidad como Maestro Decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL, institución que también le otorgó en 1984 el Doctorado Honoris Causa. Pero, sin duda, Chico Rivera es más conocido por sus movimientos deportivos. En 1962, se le convocó para dirigir el Departamento de Futbol Americano de la UNL, donde cumplió la responsabilidad de reorganizar al equipo Tigres. Su labor como promotor deportivo le llevó a ser galardonado con la presea al Mérito Cívico en la LXVII Legislatura del Estado de Nuevo León. Maestro duro, entrenador enérgico pero comprensivo, como él mismo se autodefinía, el nombre de Raymundo Chico Rivera no solo está enmarcado por sendos y representativos edificios universitarios, sino por ser una base sólida y segura de concreto en este gran edificio del conocimiento que es la Universidad.


Foto: José Luis Macías

testigo de épicas batallas POR MAURICIO BECERRA

Fototeca del CDyAH-UANL

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ste estadio cuenta con un diseño abierto u olímpico, lo que permite tener, además de la cancha de pasto natural, una pista de atletismo y un espacio mayor para todas las disciplinas del atletismo en general como los saltos, lanzamientos y las competencias de velocidad. En el futbol americano, la cancha suele utilizarse para los duelos interuniversitarias entre facultades y preparatorias. Asímismo, a veces se llevan a cabo entrenamientos, ya que cuenta con equipamiento como postes para gol

de campo, marcador electrónico, aparatos para la práctica de bloqueos, tacleo y vallas para los corredores. Las gradas son de concreto y tienen capacidad para cinco mil personas. Este es el campo oficial de entrenamiento del equipo de Futbol Americano Tigres, que nos representa en la Categoría Mayor dentro de la ONEFA. El estadio “Raymundo Chico Rivera” ha sido sede de tres universiadas nacionales, en 2007, 2015 y 2017. Fue nombrado en honor del profesor, investigador e impulsor del deporte universitario.

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PILARES DEL AMERICANO

Cayetano garza garza

Todo un visionario Fue quien les llamó Auténticos al equipo de futbol americano estudiantil para diferenciarlos del equipo profesional de futbol soccer. El legendario coach Cayetano Garza Garza fue fundador de la Facultad de Organización Deportiva. POR NORBERTO CORONADO

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i los integrantes de los equipos estudiantiles Tigres tenían la característica del amor al azul y oro en sus jerseys, el ingeniero Cayetano Garza (19432006) le agregó otro ingrediente: la pasión. “Fue un visionario, adelantado a la época. Desde estudiante, jugador y coach en jefe tenía una disciplina inquebrantable”, menciona el coach Alfonso Garza Montemayor. La década de los sesenta marcó la historia deportiva del coach Garza, pues jugó para Castores de Ingeniería Civil y fue seleccionado nacional. Como entrenador logró el campeonato de la Preparatoria 1, subcam-

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peón con Castores y levantó el trofeo seis veces con los Osos de FIME. “Como jugador o entrenador no se está pensando en recibir reconocimientos, eso viene tras los resultados de los entrenamientos. Es consecuencia de la disciplina que tienes”, le comentó Cayetano al Cuate Horacio García y éste inmortalizó esas frases en su libro Futbol Americano Escuela de Vida, editado por la UANL en el 2010. Garza Garza impulsó todos los deportes y le dio forma a la Dirección de Deportes de la UANL, en la que fue director. Sin duda, su obra maestra fue la creación de la Facultad de Organización Deportiva en 1974.

Fue autor de los libros Training, Apuntes sobre conceptos y experimentos en la educación física, y traductor de Hot Line to Victory del coach Woody Hayes de la Ohio State University. Fue el responsable de nombrar Auténticos a los Tigres y llevarlos al campeonato nacional estudiantil de Liga Mayor en 1974 y 1977. Los Tigres ya se colocaban en el ámbito nacional del futbol americano estudiantil. Gracias a su humildad –dentro de esa férrea personalidad que lo caracterizaba– siempre destacaba que había personajes locales a los que no se les reconocía su aportación al futbol americano en Nuevo León. Esto lo declaró en la ceremonia, en el 2003, cuando lo integraron al Salón de la Fama de la NFL. Su deseo de trascender lo llevó a fundar la Universidad Metropolitana de Monterrey. En esa institución, formó a los Leones de la


Fototeca del CDyAH-UANL

UMM, equipo al que también incorporó en 2003 a la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano. “El coach Cayetano fue personalmente a la ONEFA a exponer los motivos por los cuáles solicitaba el ingreso de los Leones de la Metro y fue aceptado por decisión unánime”, expresó el periodista Enrique Fernández Aguilar, quien compartió con el coach Cayetano Garza su otra pasión por la estadística y las historias del futbol americano estudiantil de Nuevo León y de México. Los pasillos, campos y aulas de la UANL se estremecieron al escucharse el tradicional grito de guerra de los emparrillados universitarios “¡Goya, goya, cachún cachún ra ra, cachún cachún rara, goya, Cayetano!”, con el que la Universidad Autónoma de Nuevo León y todo México despidió al ingeniero Cayetano Garza Garza el 27 de junio de 2006, día de su fallecimiento. El Tigre Mayor dejó un legado que seguirá siendo ejemplo de pasión y entrega hacia el deporte universitario. “Nadie va a un juego de campeonato a hacer su mejor esfuerzo. Se lucha con el de-

seo de triunfar y hacer lo imposible; el fruto de eso se llama hermandad. Nadie olvida jamás la aventura compartida de disputar un título, la máxima presea, la gloria de obtener un campeonato”, comentó el Ingeniero Cayetano Garza Garza.

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Foto : Jos ué C isner os

LEYENDAS DEL EMPARRILLADO

Fototeca del CDyAH-UANL

coach rafael lemus

70 años entregados al futbol americano El coach Rafael Lemus Fregoso celebra toda una vida en el futbol americano. Inició con los Gatos Negros, luego Chico Rivera lo hizo entrenador y, gracias a ello, dirigió a Cayetano Garza. Sin duda, es una leyenda del emparrillado estudiantil. POR NORBERTO CORONADO

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na oferta laboral para su padre lo trajo a Monterrey a los 17 años, su inquietud y ganas de pertenecer a

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un equipo organizado lo llevó a encontrar a los Gatos Negros del Pentatlón Deportivo Militar; y el coach Gaspar Mass se encargó de que se enamorara del futbol americano.

“Ese campo era mágico, había que pasar unos naranjales enormes y los vestidores eran la casa de un general que estaba deshabitada más allá de lo que hoy es prolongación Madero. Y ahí conocí al coach Gaspar Mass y me quedé a jugar con ellos, los Gatos Negros se llamaban”, menciona Lemus. Originario de la Ciudad de México, recuerda las limitantes que había para la práctica del futbol americano. “Era un juego nuevo, apenas empezábamos. Había pocos equipos. Jugábamos con cascos de cuero, pero fui afortunado de quedarme con el equipo”. Rafael Lemus recuerda que en la Preparatoria 1 se integró al equipo de Bachilleres. “El doctor Edmundo Mendoza trajo al coach Martín García de los Estados Unidos, muy buena persona, muy fino pero muy rudo en el campo”, dice entre risas Lemus, quien jugó de ward y linebaker usando el jersey 52. Formó uno de los primeros equipos integrados por ex jugadores que terminaban su elegibilidad. La vida laboral lo devolvía a la Ciudad de México, pero en una de sus visitas a Monterrey, se encontró con el Ing. Raymundo Chico Rivera, quien lo convenció de integrarse como coach en la UANL. Así lo hizo y llegó a Tigres en intermedia y coacheó a los Mulos de Ciencias Químicas, Preparatoria 1 y Castores de Civil. “En Civil, fui entrenador de Cayetano Garza; conocí su ímpetu y la casta como jugador”, recuerda el Tigre Mayor. La vida en el emparrillado le ha dejado una gran cantidad de satisfacciones.


LEYENDAS DEL EMPARRILLADO Coach Vela

Entrañable en Tigres y FACPYA El coach Jesús Vela fue campeón con Auténticos Tigres como entrenador en los años setenta y también en estas últimas décadas. Lleva 40 temporadas al frente de los Elefantes de FACPYA, y es uno de los entrenadores más queridos en la Uni. POR LUIS SALAZAR

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l hablar de los personajes históricos del futbol americano en la UANL, Jesús Vela es uno de los imprescindibles. Además de ser multicampeón como entrenador en Auténticos Tigres y en sus Elefantes de la Facultad de Contaduría Pública y Administración, Vela es de los coaches más apreciados en la Uni. El gimnasio de FACPYA fue el escenario ideal para entrevistar a quien, hace pocos días, le informan que ha cumplido 40 temporadas al frente del equipo, y dice estar listo para coachear en la próxima temporada de otoño. Vela inició en el futbol americano como borrego. Él nació en Ciudad Acuña y vino a Monterrey a estudiar la preparatoria y la carrera de Economía en el Tecnológico de Monterrey. En 1963, jugó en el equipo juvenil de Borregos, donde ganó su primer campeonato. Pero fue a inicio de la década del setenta cuando conoció al ingeniero Cayetano Garza y lo invitó a Auténticos Tigres como scout y reclutador de talento. “Pero en una junta el coach Cayetano me pidió ayuda en la ofensiva porque los coa-

Foto: César Estrada

ches le faltaban mucho. Luego me quedé como coach de la línea ofensiva”. En ese año, 1977, le tocó al coach Vela ser campeón nacional con Auténticos Tigres en aquella mítica final contra las Águilas Blancas, a las que vencieron por 66-0. “Fuimos campeones invictos en el 77. Siempre anduve de pique con Águilas Blancas. Gobernación nos prohibió jugar incluso

en México, por eso tuvimos que jugar en Estados Unidos”. El coach recordó cuando Auténticos Tigres disputaron sus temporadas en Estados Unidos porque él fue el encargado de gestionar y buscar a los equipos estadounidenses, con el objetivo de agendar partidos durante los otoños de esos años. “Una vez fuimos a jugar hasta Chula Vista, California. La gente se asombraba de vernos por allá. En esos años, estuve hablando a varias escuelas de Estados Unidos e hicimos una temporada contra ocho o nueve juegos”. También recordó que ganaron muy pocos juegos en Estados Unidos pero, a la vez, ganaron la gran mayoría de juegos cuando fueron anfitriones de las escuadras yanquis. “Creo que Auténticos Tigres de inicios de los años 80 era el mejor equipo de México; tenía muy buenos jugadores. Cuando nos levantaron la sanción, jugamos en México contra Cóndores, que era el multicampeón, y les dimos una paliza”, rememora. Se le cuestionó por los Elefantes de Facultad de Contaduría Pública y Administración; Vela pensó que “40 temporadas es un chorro, toda una vida. “Me dijo el de personal que me tiene contadas 40 temporadas. Le digo que no tiene chiste quedar campeón. Hubo un tiempo en que FACPYA y FIME jugábamos las finales; cinco años intercalando los campeonatos. Ya aburríamos”, y rió. Jesús Vela también fue campeón en años recientes como entrenador del staff del doctor Pedro Morales. “El coach Pedro hizo una cosa muy valiosa para Tigres. Él impuso que las tres categorías jugaran y entrenaran lo mismo; así, cuando los chavos subían de categoría, era más fácil”. El coach Jesús Vela contó que padece una diabetes malísima, pero que todavía le da tiempo para ir a ver a sus Auténticos Tigres al Estadio “Gaspar Mass”. Espera que vuelva a darse la reunificación en la Liga Mayor.

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LEYENDAS DEL EMPARRILLADO coach alfonso garza

“Lo mejor que me ha dejado son los amigos” Con casi 65 años en el futbol americano, el coach Garza ha cumplido con una auténtica responsabilidad en fomentar la práctica del deporte entre el alumnado de la Máxima Casa de Estudios. POR NORBERTO CORONADO

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uién pensaría que aquel joven estudiante de secundaria, que acudió como un asistente del público en general a un evento de atletismo en el Colegio Civil, se convertiría en uno de los motores del futbol americano en las facultades de la UANL. Alfonso Garza Montemayor fue un destacado estudiante y deportista. Además del voleibol y basquetbol, él practicó atletismo en la especialidad de velocista. Llegó a ser campeón nacional juvenil en los 200 m con vallas en un evento realizado en Xalapa, Veracruz, a mediados de los años cincuenta. Esa velocidad le llamó la atención al coach Alberto Nájera Hernández, quien lo invitó –a pesar de estar aún en secundaria– a formar parte del equipo Bachilleres de la Universidad de Nuevo León. A partir de ese momento, los Tigres y la Universidad se convirtieron en su forma de vida. “El futbol americano me ha dado todo; los mejores amigos me los sigue dando”, expresa con alegría el coach Poncho, quien sigue ávido de ayudar a los equipos universitarios y a la comunidad en general.

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“¿Cómo no hacerlo? Me dio la oportunidad de crecer en muchos aspectos y yo trato de devolverle formando buenas personas en el aula y buenos jugadores en el campo”, afirma el catedrático de la Facultad de Organización Deportiva. A inicios de la década del sesenta y con algunas lesiones de por medio que lo alejaron del deporte, Garza buscó la opinión de los médicos para reintegrarse al emparrillado, a pesar de que su entrenador de atletismo se oponía. Al final, logró incorporarse y fundó el equipo de las Lechuzas en la categoría de Intermedia de la Facultad de Derecho en 1963. El entrenador Carlos Zamacona y de Escandon lo llevó a Tigres, luego del subcampeonato de Leyes, equipo que fue la base para Liga Mayor de 1965 a 1969. Alfonso Garza se desempeñó en varias posiciones del deporte, como running back, corner, full back y linebaker, y esto porque como eran pocos los jugadores en esos años, los que estaban en el equipo tenían la responsabilidad de jugar y dominar varias posiciones. Garza cumplía con todos los roles con la misma intensidad.


Fototeca del CDyAH-UANL

El coach Poncho regresó como entrenador al equipo de las Lechuzas y ahí permaneció hasta 1993. Fueron campeones en varias ocasiones. Su legado en el deporte infantil también prevaleció, ya que fue fundador del Club Águilas del Contry, en donde perteneció al staff de coacheo durante 30 años. Asimismo, fue compañero del coach Cayetano Garza, quien lo integró al programa de Auténticos Tigres, y colaboró para la consolidación de los equipos de Castores de Civil, Elefantes de FACPYA y los Troyanos de la Universidad de Monterrey. “Cayetano fue un visionario, un líder estudiantil y, como coach y directivo, un adelantado a la época”, comenta Garza, quien fungió como representante de los Auténticos ante la ONEFA, así como presidente y vicepresidente. “El futbol americano te deja una hermandad, los mejores amigos, porque sabes todo lo que hacen tus compañeros y entrenas gran parte del día con ellos. Eso hace unión y nace la fraternidad que está contigo en todo momento, bueno y malos”, finaliza.

Foto: Josué Cisneros

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AUTÉNTICOS CAMPEONATOS

POR LUIS SALAZAR

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n la historia de Auténticos Tigres cualquier juego de pretemporada, temporada y de campeonato se gana y se pierde “a lo tigre” y con el cuchillo entre los dientes. Y qué mejor muestra que la historia de sus siete campeonatos nacionales. Los primeros dos, ganados en la época del legendario coach Cayetano Garza Garza en 1974 y 1977, fueron tan gloriosos como peculiares. El torneo de 1974 era apenas el quinto de la Liga Nacional Colegial (jugada de 1969 a 1976). Como las anteriores, fue un torneo round robin, donde se coronaría quien más puntos sumara. Las expectativas eran muy altas, pues la afición universitaria decía que nunca se había conjuntado un equipo tan poderoso y al que llamaron los Súper Tigres. Esa temporada, ellos rompieron el maleficio capitalino, ya que por primera vez vencieron a escuadras capitalinas de visita. El noveno y último jue-

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Las siete glorias auténticas Los siete campeonatos de Auténticos Tigres han sido tan gloriosos como peculiares; han compartido el cetro, terminado invictos blanqueando al rival, imponiendo récords aún vigentes y ganado por uno o por 66 puntos de diferencia.


Fototeca del CDyAH-UANL

go de la temporada registró 55 mil almas en el Estadio Universitario. Tigres llegó al Clásico como virtual campeón porque tenía un triunfo más que los Borregos Salvajes del Tec de Monterrey Campus Monterrey. Las lesiones de su defensivo estrella y capitán, Arturo Peña, y el mariscal, Rolando Ugarte, mermaron a Tigres, que al final cayó por 48-10. Ambos equipos compartieron el campeonato de 1974. Sin embargo, el campeonato más apoteósico para Auténticos Tigres fue el de 1977. Si bien hubo lamentables incidentes previo al juego, que cobraron la vida de un aficionado de la UANL a manos de un porro del Politécnico, ese año rompieron muchas marcas. Los Auténticos Tigres fueron campeones invictos. Era la primera final que se jugaba fuera de la Ciudad de México; blanquearon y registraron el marcador más abultado –y aún vigente– en una final al vencer a las Águilas Blancas ESCA-IPN por 66-0. Además, Juan Manuel Bladé ano-

tó en cinco ocasiones y sumó más de 415 yardas ¡Fue una locura! Por el atentado que pasó en el año 1977 y quizá buscando apaciguar las incendiadas relaciones entre las aficiones regiomontanas y capitalinas durante los años ochenta, los Auténticos Tigres no compitieron en la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA). En los albores de los años noventa el equipo entró en una reestructuración. A finales de la misma década, volvió a tener escuadras más fuertes, incluso una “Generación Dorada”, que llegaron a varias finales nacionales a principios del siglo XXI. El tercer, cuarto, quinto y sexto campeonatos llegaron de la mano de otra gran generación de jugadores y un staff de coacheo en 2007, comandado por el doctor Pedro Morales. Una reestructuración administrativa y la unificación del trabajo coordinado de las tres categorías (Juvenil, Intermedia y Liga Mayor) dieron fruto al coronarse en 2009 ante

los Pumas de la UNAM por 44-22; y que vivieran, como en los años setenta, también más de 40 mil aficionados en el Estadio Universitario. En los años 2011 y 2012 llegó el primer bicampeonato. En el 2011, se ganó “a lo tigre” venciendo también a los Pumas por un marcador de 16-15, sellado en la última jugada del partido. El siguiente año volvieron a vencer a los unamitas en la final pero por 34-20. El segundo bicampeonato fue en 2015 y 2016, cuyas finales fueron las más sufridas pues se ganaron por menos de nueve puntos. El primero de esos campeonatos fue el último partido dirigido por el mítico coach Pedro Morales; ahí Auténticos venció a los Pumas de la UNAM por 16-7. El séptimo y último campeonato llegó en 2016 pero ahora bajo el mando del actual coach Juan Antonio Zamora. Por vez primera, el escenario fue el Estadio “Gaspar Mass”, donde los Auténticos Tigres vencieron a Pumas por 20-16.

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RÉCORD

PARA LA HISTORIA Fototeca del CDyAH-UANL

coach juan Bladé

El hombre del récord “Juan Bladé, el half de oro” lo bautizó la prensa aquella noche de 1977, cuando anotó en cinco ocasiones y corrió 415 yardas en la mítica final en la que Auténticos Tigres se coronaron campeones invictos al vencer 66-0 a las Águilas Blancas. POR LUIS SALAZAR

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os años pasan y el récord que impuso Juan Manuel Bladé aquella noche de noviembre de 1977 parece crecer aún más hasta el punto de volverse inalcanzable. Fueron 40 mil almas las que presenciaban la primera final nacional de futbol americano en Monterrey. Auténticos Tigres llegaban invictos a enfrentar a unas Águilas Blancas que al final vencieron 66-0. Sin embargo, “El héroe” de esa fría noche del 11 de noviembre, según la prensa regiomontana, fue Bladé, pues anotó en cinco ocasiones e impuso un récord histórico al correr 415 yardas en 43 acarreos de manera personal. “El half de oro” refería el diario El Porvenir y “Lo que hizo Bladé es incomparable”, escribió El Norte en sus ediciones del sábado 12 de noviembre de 1977. Actualmente, Bladé es el representante de Auténticos Tigres ante la Foto: Josué Cisneros

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ONEFA. Inició su carrera en el futbol americano con Toros de la AFAIM, de hecho es fundador de esa liga en 1968, luego en Potros y en la Uni en la categoría Intermedia con las Tortugas de la Facultad de Odontología. Portó el jersey número 15 y su elegiblidad la cumplió de 1976 a 1980. En entrevista, el doctor comentó que para lograr su récord se conjuntaron muchas situaciones; el equipo era muy fuerte y bien preparado en los aspectos mental y físico. “Parte del que se hayan mantenido los récords que en mi persona permanecen es debido a que fue en una final de campeonato. Porque puede ser que te toque un juego fácil y lo haces, pero en una final está bien difícil”, declaró el odontólogo. Para dimensionar este récord, en la liga colegial de Estados Unidos un jugador corrió más de 400 yardas en un juego pero hasta 1999. Con 406 yardas lo logró LaDainian Tomilson al jugar para la Universidad Cristiana de Texas. Dicho con modestia de su parte, consideró que en el 77 Auténticos Tigres tenía una línea ofensiva poderosa; de hecho, la compara con la del equipo actual. Esa línea dorada, como también la nombró la prensa de entonces, estaba integrada por el centro Jorge García; los gares Panchito Ramírez y Leonel García; los tackles Pedro Euzárraga y Armando Vera, el ala cerrado Enrique López y el fullback Daniel Cebrián. Aclaró que Antonio El loco Chávez, quien entró al juego de relevo por él, también anotó en tres ocasiones y corrió para sumar más de 100 yardas en esa final. “Imagínate. Si hubiera sido un solo corredor le pegas a más de 500 yardas”, planteó.


RÉCORD

PARA LA HISTORIA

Foto: José Luis Macías

JORGE PELÓN VALDés

Caballero de los emparrillados Con 328 tacleadas, Pelón Valdés ostenta, desde el 2005, el récord de la ONEFA en este rubro. Su fortaleza física y la lectura del juego fueron sus características. POR NORBERTO CORONADO

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l 30 de septiembre del 2005 se jugó el clásico estudiantil Borregos Salvajes contra Auténticos Tigres en el Estadio Tecnológico. Apenas inició la primera serie ofensiva de los lanudos cuando el linebacker, jersey 5, Jorge Pelón Valdés derribó al ex Tigre Edmundo Berlanga.

El árbitro del encuentro, Jorge Armando Rodríguez (QEPD), detuvo el partido, tomó el balón, se lo entregó a Valdés y le dijo “Felicidades, acaba de romper el récord de tacleadas de la ONEFA”. Nació la leyenda del Pelón Valdés. Jorge Enrique Valdés Calvillo se siente orgulloso de esa historia individual, pero re-

conoce la gran labor en equipo que se hizo en esa temporada con sus compañeros, llamados la Generación Dorada. “Me dejó un orgullo, fue un trabajo en equipo. La generación está presente hasta hoy. El récord no es mío; es de la UANL”, menciona Valdés, aún emocionado al recordar su paso por los emparrillados de México. El coach Pelón, como se le conoce en el futbol americano nacional, disfrutó cada tacleada hecha, pero revela dos jugadores que lo hacían disfrutar más el juego. “Alejandro Williamson fue el más completo, era un jugador difícil, y Rene Molina me decía ‘¿otra vez tú?’”, comenta entre risas al referirse a los jugadores de los Borregos Salvajes. Consciente de que les faltó el campeonato, Valdés resalta la labor de las autoridades para formar un equipo que le devolvió el prestigio a los Auténticos Tigres de la mano de entrenadores como Edmundo Reyes en la Categoría Mayor; Miguel Mike Cervantes en la Intermedia; y Esteban Ortega en la Juvenil. Jorge Valdés es un jugador agradecido con sus coaches, quienes le formaron el carácter con el que llegó en ocho ocasiones a ser seleccionado nacional. Los coaches que lo adiestraron fueron desde su paso con los Osos de la Sierra con Enrique Maldonado, los Vaqueros de la Prepa 2 con Edgardo Biónico Sánchez (QEPD), y su coach de posición Julio Peña. Esa entrega, fuerza y coraje con las que dejó huella en el emparrillado, las trata de transmitir a las nuevas generaciones que, ahora como coach de Auténticos Tigres, busca imponer su sello. “Siempre me entregué al equipo. Tigres es todo para los que lo integramos y eso hay que transmitirlo a los nuevos jugadores. Esas vivencias hay que transmitirlas, que sientan el orgullo de ser Auténtico”.

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AUTÉNTICO LEGADO

Fotos: José Luis Macías

Edgardo Sánchez Biónico

Un guia para la vida El Biónico fue un acompañante de los universitarios dentro y fuera de la cancha; veían en el coach a una persona en la que podían confiar y pedir consejo. POR GUILLERMO JARAMILLO

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os 25 campeonatos entre novatos y veteranos en sus 33 años al frente de la preparatoria avalan el trabajo deportivo del coach Edgardo Sánchez Biónico en la Preparatoria 2, pero serían miles de alumnos a los que marcó y formó durante su estancia con los Vaqueros. El futbol americano, como algunos deportes, es una metáfora de la vida. Las opciones son pocas: sigues un libro de jugadas, o sacas el talento. Así sucede con la adolescencia, hay una inquietud por alcanzar la independencia.

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“Lo que pasa es que a veces los jóvenes no quieren entender que dependen de sus padres. A esta edad todavía están bajo su mando, y piensan que porque ya están grandes pueden tomar sus propias decisiones. “A uno lo ven como un padre; siempre les digo cuando entran a la prepa que aquí van a tener otro papá, y que los voy a corregir, y que si andan mal los voy a regañar”, señaló Sánchez en entrevista para U Deportes apenas semanas antes de su fallecimiento que cimbró al futbol americano nacional. Además del futbol americano estudiantil, Sánchez colaboró en equipos de la des-

aparecida AFAIM como Búfalos, Potros y Leones. Su equipo favorito de la NFL los Cowboys de Dallas, siendo el ex QB Troy Aikman su ídolo y en el soccer Rayado de corazón. “Cuántas veces nos dio la mano con un consejo importante que quizá cambió el rumbo de nuestras vidas y, con esa experiencia de vida que tuvo, nos dio el consejo correcto. Se fue un maestro, pero El Biónico no muere”, señaló el Director del Programa de Futbol Americano de la UANL, Juan Antonio Zamora Montemayor. José Edgardo Sánchez González nació en Monterrey, Nuevo León, el 25 de noviembre de 1965. Egresó de la Preparatoria 2, en 1983. Posteriormente, realizó sus estudios de nivel superior en la Facultad de Organización Deportiva en donde se graduó como Licenciado en Ciencias del Ejercicio.


AUTÉNTICO LEGADO

Fototeca del CDyAH-UANL

Mike Cervantes

Llegó para quedarse Más que triunfos deportivos, Mike Cervantes marcó a decenas de generaciones, pues en su faceta de coach, transformó a los jóvenes en hombres de bien para la sociedad. POR NORBERTO CORONADO

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a semilla sembrada por los entrenadores Miguel Antonio Mike Cervantes Steel y José Edgardo Biónico Sánchez González todavía da frutos. Y esos frutos son evidentes no solo en los campeonatos que obtuvieron los equipos de preparatorias y facultades que ellos dirigieron, sino por la pasión, entrega y disciplina que inculcaron a los alumnos

que formaron parte de equipos de futbol americano. Mike Cervantes (1934-2014) jugó para los Burros Pardos del IPN en la década de 1950. Recibió el título de jugador del año en 1956. Su posición halfback y su número 11 en el jersey lo hicieron inmortal en el equipo guinda y blanco. En 1958, se convirtió en coach de la Universidad Autó-

noma de Chapingo, donde dejó una huella imborrable. A mediados de los setenta, el coach Cayetano Garza lo invitó al programa de entrenamiento de la UANL, donde hizo historia en el staff de los Auténticos Tigres como al frente de los Osos de la FIME, pues ganaron 15 campeonatos de la ONEFA Norte en solo 20 años. En 2001, el coach Mike logró el título de categoría Intermedia en la ONEFA al frente de los auriazules; fue el primero que lo logró para cualquier plantel de la UANL en el magno circuito nacional en 24 años. El insigne entrenador se retiró en 2005, luego de 53 años de labor ininterrumpida. Miguel Cervantes dio infinidad de campeonatos a los Osos de FIME y fue condecorado por el Salón de la Fama del Futbol Americano Nacional, además de las distinciones de la Fraternidad Tigre. Sin embargo, donde obtuvo sus mayores triunfos fue en su familia, pues dejó un legado de humildad, trabajo, esfuerzo y dedicación.

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QUARTERBACKS

AUTÉNTICOS MARISCALES DE CAMPO Fiel a su tradición de formar personas extraordinarias, la Universidad Autónoma de Nuevo León siempre tiene en los Auténticos Tigres un buen mariscal de campo. POR GUILLERMO JARAMILLO

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ran parte de los aficionados al futbol americano vuelcan sus frustraciones en el mariscal de campo o quarterback, porque él es quien lleva las riendas del equipo dentro del campo. Aquel 26 de enero de 2003, el quarterback de los Raiders de Oakland, Rich Gannon, fue tocado por las manos enemigas de Dexter Jackson, Dwight Smith y Derrick Brooks, jugadores de los Bucaneros de Tampa Bay. Lo interceptaron en tres ocasiones en el Super Tazón XXXVII. Lo que los coléricos aficionados parecen desconocer es que este deporte se juega en conjunto; si un solo engrane está sin apretar, todo puede colapsar. Sin embargo, la figura del quarterback siempre trasciende la cancha. Tal vez es el jugador al que el equipo rival más espía durante el calentamiento previo a cada encuentro.

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¿Qué características deberá tener quien ostente esta prestigiada posición en el campo? “El quarterback debe ser una persona inteligente, fría, puede que no sea el jugador más atlético o veloz. Tiene que ser una persona líder que predique con el ejemplo, porque a la hora cero él exige a sus compañeros. “Es a quien le decimos que es el coach dentro del campo, allá donde nosotros no podemos llegar”, señala el head coach de los Auténticos Tigres, Antonio Zamora. El futbol americano es mecánico. Una jugada se ensaya en los entrenamientos alrededor de 30 veces. El quarterback se entrena por separado una hora, ya sea leyendo rutas de receptores o intuyendo cómo cambiar el curso de una jugada en movimiento. En el campo, un pequeño pestañeo u olvido de estos entrenamientos y todo el equipo se tambalea en el alambre. Ese fino alam-

Foto: José Luis Macías

bre siempre está sostenido por el mariscal de campo. “Al final de cuentas el quarterback es como un portero que comete un error al que no le van a ver los aciertos, sino que lo criticarán por el error. “El futbol americano es muy repetitivo, todo lo que el aficionado ve en el juego el quarterback lo repitió 100 veces a la semana. Si le interceptan un pase es porque no repitió suficientemente las lecturas. “El quarterback no es tanto de impulso, sino de repetición, de insistir en los movimientos. No es una máquina; es un ser hu-


Roberto Pérez, Rolando Piña, Antonio Zamora y Roberto Vega.

mano que se equivoca. Hay posiciones donde a veces no nos damos cuenta que hubo errores; en el quarterback siempre están las miradas bien puestas”, apunta Zamora. El coach indica que si un mariscal de campo comienza a verse nervioso y toma malas decisiones, es responsabilidad de los entrenadores ser maduros y mandarlo unas jugadas a la banca, no como castigo, sino a modo de enfriar el mal momento por el que está pasando. En el Top 10 de los Mariscales de Campo de todos los tiempos, nos encontramos nombres como Joe Montana, Dan Marino,

John Elway, Troy Aikman, Peyton Manning y Tom Brady. Cuando uno ve jugar a Montana y Marino, inclusive a Manning, piensa que nadie podrá superar esos extraordinarios números. Sin embargo, llega Brady –en activo–, el más joven de todos los de la lista y supera a cada uno, no solo en estadísticas sino en el impacto directo dentro de este deporte. Son jugadores extraordinarios. “Nosotros los preparamos para ser unos excelentes jugadores. Nos han tocado jugadores que llegan más temprano a repasar jugadas o ven una hora más de video o se que-

dan después del entrenamiento buscando ser mejores”, detalla Zamora. Los Auténticos Tigres tienen ya varias décadas como uno de los equipos más sólidos en la ONEFA, pero si algo los caracteriza es la posición del mariscal de campo. En la década de los años setenta, Rolando Ugarte fue un símbolo como quarterback, a quien siguieron figuras como Roberto Chincho Pérez, perteneciente a la llamada Generación Perdida; Rolando Piña en los años noventa; el propio Zamora a principios del siglo XXI; y Roberto Monstruo Vega, la última estrella tras el ovoide.

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AUTÉNTICOS RECTORES

DEPORTISTAS DE CEPA El Rector Rogelio Garza Rivera y el Ing. José Antonio González Treviño, ambos egresados de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, tienen en común el gusto por el futbol americano. Ambos jugaron en Auténticos Tigres, son los únicos dos rectores de la UANL que lo hicieron; fueron campeones de la ONEFA en 1977. POR ESPERANZA ARMENDÁRIZ

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omo si cada día saltaran al emparrillado, Rogelio Garza Rivera y José Antonio González Treviño dirigen el ejercicio de su profesión mentalizados para ganar. Así, como cada jugada que se estudia previo a un partido de futbol americano, ellos evalúan las situaciones que enfrentan como si de una estrategia de juego se tratara. Y es que las lecciones de vida que otorga el deporte estudiantil por excelencia permanecen a pesar de los años. Esto lo demuestran los rectores de la UANL en cada toma de decisión, en su actuar desde la trinchera que defienden, en su desarrollo personal y la manera en que se relacionan con el mundo.

UN RANCHERO EXITOSO

Fue en la década de los setenta que, cobijado por el apoyo del coach Cayetano Garza, Rogelio Garza respondió a la convocatoria de jugar futbol americano, aunque poco sabía del deporte. Desde muy chico fue un atleta, pero del baloncesto, incluso Foto: Efraín Aldama

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jugó en una liga semi profesional en Nuevo León. El Ranchero –como lo apodó Cayetano Garza por su bigote, vestuario y manera de hablar– tuvo un primer año exitoso con los Osos de FIME en 1973, ya que se coronaron campeones invictos y obtuvo tres reconocimientos: Novato del año, Mejor corredor y Máximo anotador. Luego vino la Liga Mayor con Auténticos Tigres. “Me considero un enamorado de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de los Auténticos Tigres. Les debo mucho, nos han dado todo. El futbol americano ha formado a muchos universitarios con gran éxito, incluyéndome. Es una gran escuela de vida”, reconoce el Rector. La amistad con el Ing. José Antonio González Treviño comenzó cuando ambos estudiaban en la Preparatoria 1 y ese vínculo se fortaleció cuando ambos ingresaron a FIME a cursar la licenciatura. Tienen muchas cosas en común, pero fue el futbol americano el deporte que los unió y los hizo campeones. Una amistad vigente y consolidada.


Durante tres años (1973, 1974 y 1975) José Antonio González Treviño fue jugador de los Osos de FIME en la Liga Intermedia y portaba el 22 en el jersey. El motivo de este número fue su admiración y algunas similitudes con Bob Hayes, receptor de Vaqueros de Dallas, quien también fue medallista en Juegos Olímpicos en los 100 metros planos. La similitud de personajes radica en que el inge Toño practicó el atletismo en la UANL antes de pisar por primera vez el emparrillado, incluso ganó los 100 metros planos en competencias de nivel estudiantil. También fue corredor, uno de los más veloces, en la liga de futbol americano nacional. En Tigres usó el número 44 (para seguir con el 22, ahora el doble). “A mí me gustaba el soccer y el atletismo, corría muy rápido. Corrí los 100 metros planos. Rogelio Garza también era muy atlético. El basquetbol te da mucha flexibilidad y era muy espectacular cuando corría. “Nos invitaron a formar parte de los Osos de FIME donde jugamos tres años en Intermedia; fuimos campeones, hicimos muchos amigos que todavía conservamos. Nos identificamos con todo el deporte universitario”, comparte. Entusiasmado recuerda que en la Liga Intermedia Osos de FIME era el equipo a vencer. “Todos los partidos eran difíciles, con los Potros de Agronomía, las Víboras de Medicina. Todos presentaban un alto grado de dificultad para poderlos vencer”. Enfatiza que los entrenadores del equipo en FIME les exigían a los jugadores cubrir diferentes posiciones y podían desempeñarse como receptor, corredor, hacer patadas de kick off y de despegue por la velocidad y condición física que tenían. En la final de Auténticos Tigres contra

Rogelio Garza (44) y José Antonio González (22) en una final de FIME contra Medicina, en el Estadio Universitario.

Águilas Blancas, en aquel campeonato de 1977 que se obtuvo con un escandaloso marcador de 66-0, el inge hizo una anotación. “Estaba de ala abierta, en Tigres tenía el número 44. Fue una victoria contundente por toda la preparación que tuvimos. Se traía un gran staff de coaches encabezados por Cayetano Garza, el quarterback era Rolando Ugarte y Juan Bladé como corredor estrella”, recuerda. Rector en el periodo 2003-2009, González Treviño reconoce que a través del deporte se desarrollan actitudes de compromiso y disciplina, valiosas para el desempeño profesional en cualquier ámbito de la vida laboral. “Siempre a través del deporte fomentas y fortaleces el sentido de pertenencia dentro de toda una comunidad universitaria y esto es fundamental para el prestigio y la buena marcha de una institución de educación superior”, continúa. “Estuve tres años en Tigres. Nunca me imaginé que llegaría a ser director de FIME, Secretario Académico, Secretario General y Rector de la UANL. Pero ha sido muy satisfactorio impulsar el deporte desde todas las trincheras”, concluye.

Fototeca d el CDyAH-U ANL

UN JUGADOR MUY VELOZ

Foto: César Estrada

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AUTÉNTICOS TIGRES EN USA

Fotos: Luis Salazar

Son los Auténticos embajadores en Estados Unidos POR LUIS SALAZAR

Tigres es el equipo mexicano que más veces ha jugado en Estados Unidos. En 70 años, han visitado más de 60 veces Texas, varias veces California y Oklahoma, también jugaron en Mississippi, Idaho, Nevada y Nuevo México.

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ntre los equipos históricos del futbol americano nacional, Auténticos Tigres es el que más veces ha cruzado la frontera norte para jugar en suelo yanqui. En 70 años, han disputado un poco más de 70 juegos al otro lado del Río Bravo. Desde 1947 y hasta el pasado 2017, los de la UANL han jugado más de 60 veces en Texas; cinco veces en California; tres


en Oklahoma; y, por lo menos, un juego en Mississippi, Idaho, Nevada y Nuevo México. Si bien es cierto que han ganado menos de 10 juegos y apenas empatado otros cuatro en el vecino país, cuando los equipos estadounidenses nos han pagado las visitas al Estadio “Gaspar Mass”, Auténticos Tigres ha tenido un récord ganador. La historia comenzó en 1947 al enfrentar al combinado Laredo All Stars, con quienes perdieron 31 puntos a 6. Visitaron a los equipos de Seguin, Bueamont; y otro par de veces las ciudades de Laredo y Chorpus Christi. Luego, 10 años después, en 1957, consiguieron su primer triunfo al ganar 20-6 al San Antonio College. En los años 60, volaron varias veces hacia California. En 1961, jugaron en Pasadena; en los años 62 y 64, en Calexico; en el 67, en East Los Ángeles; y en 1968, en la ciudad de Taft. Además de esas escapadas a la Costa Oeste en la misma década, jugaron 17 veces en Texas. Pasaron cinco años sin salir, hasta que en 1974 lo hicieron por partida doble: jugaron en Las Vegas, Nevada, contra New Mexico Highlands University de Nuevo Mexico y contra Texas A&M en Kingsville, Texas. Luego pasaron otros tres años sin sellos en el pasaporte, hasta que vinieron los tiempos más viajeros. Y es que desde 1977 y hasta mediados de los años ochenta, registraron poco más de 25 juegos en suelo –sobre todo– texano. Arrancando esa década, enfrentaron a Momingside College, en Sioux City, Idaho; a East Central College, de Ada, Oklahoma; a Delta State University, de Cleveland, Mississippi; y regresaron a Oklahoma para jugar contra Panhandle State University, de Goodwell. En ese mismo año, jugaron contra tres Junior Collage texanos: Kiligore, Ranger y Tyler. “Todos los Junior College eran los equipos más canijos porque tienen jugadores de

División I con mal rendimiento académico, que esperan una segunda oportunidad en Universidades grandes”, explicó en entrevista el coach Roberto Chincho Pérez, quarterback de Auténticos Tigres en esos viajeros años ochenta. El juego que más recuerda con nostalgia el coach Chincho, es el que le ganaron 26-7 al equipo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en 1985, y teniendo como escenario un abarrotado Estadio “Gaspar Mass”. Esas odiseas que a veces se prolongaban más de 60 horas, el entrenador recuerda que las vivían a bordo de tres autobúses: El Titanic, La víbora y El Oso.

En 1990 tuvieron tres salidas. La más lejana fue contra Western New Mexico University, en Silver City, Nuevo México; y dos duelos contra Texas University-Pan American, en Edinburg, Texas. En fechas más recientes, enfrentaron a los Red Raiders de Laredo en 2004; y los Bandidos de Brownsville en 2010. Desde 2012 hasta la fecha, han jugado –casi de manera ininterrumpida– contra los Crusaders de Mary Hardin-Baylor University (UMHB), en Belton. Este 2018, se le sumará otra rayita más al Tigre, pues ya amarraron visitar por sexto año a los Crusaders en Beltón, Texas.

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LOS PATANES

Fotos: César Estrada

SE CONCENTRAN En 2018 los Patanes cumplen 30 años de alentar a Auténticos Tigres en el Estadio “Gaspar Mass” y el resto del país. Parados detrás de la banca rival, ellos son un aliento que con picardía buscan desconcentrar a los rivales. POR LUIS SALAZAR

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os Patanes son la porra más sui géneris de cualquier deporte en México; en este 2018, cumplen su 30 aniversario. Su historia, como la de Auténticos Tigres, está muy ligada a la eterna rivalidad con los Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey. La mayoría de sus porras son dedicadas a los lanudos. De hecho, el Rector del Tec de Monterrey, Rafael Rangel Sostmann, fue quien les espetó el “cállense, patanes” du-

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rante un clásico. Este improperio les dio sentido a su asumida y orgullosa impertinencia. Para conocer algo de su historia, Deportes U platicó con algunos de ellos en las gradas que ocupan cada viernes en el Estadio “Gaspar Mass”. A la cita, acudieron Arandú, Chamán, Búbu, Rambo, Sultán, Blue Demon y Caín. “Para entrar a Patanes tienes que tener apodo y es preferible que ya traigas uno pensado porque sino aquí te lo ponemos”, tiró Búbu provocando la risa de todos.

Son tan peculiares que es el único grupo de animación que ha sido entronizado en el Salón de la Fama del Futbol Americano. Esto fue en agosto de 2013. Ellos se juntan a apoyar a Auténticos Tigres desde 1985 y lo hacían desde la porra de FIME “Marea Verde”. A partir de 1988, se organizan para invitar a toda la comunidad universitaria a asistir al Estadio “Gaspar Mass”, incluso a viajar a donde juegue el equipo. Los improperios que dicen, con ahínco, por lo general carecen de decoro y son un poco malsonantes. Al menos esa es la lectura de los entrenadores, jugadores y porras rivales al final del juego, donde ya no hay conjuros y todo es camaradería. Un clásico es escucharlos advertir el: “21, tan pend…iente como ninguno”, o cuando el


EN DESCONCENTRAR rival pierde por un marcador amplio les girtan: “Pumas ahí la llevan; por la garganta”. Pero la porra que más se ha viralizado, incluso en otros deportes y universidades, es el: “¡Empínenlos, empínenlos!”, la cual está en trámite de obtener el certificado copyright. Pero aclaran que nadie debe hacer un juicio a priori sobre su deslenguada insolencia, pues más del 80 por ciento de ellos son profesionistas de todas las áreas desde químicos biólogos parasitólogos, ingenieros, abogados y hasta un investigador miembro del SNI del Conacyt. De las porras rivales les envidian la sincronía. Reconocen que tanto Yarda 50, porra de la UNAM, como Orgullo Guinda, porra del IPN, tienen una coordinación cuasi marcial. También reconocen que la única porra que los hace desconcentrarse en desconcentrar al rival

de Tigres son “las señoras de Potros UAEM, que tocan sus tambores todo el día”. Aunque evitan entonar el goya, les incomoda un poco que asocien a Tigres o les cuestionen el porqué del Goya Tigres, que entona el equipo o el resto de afición. “El goya no es original de Pumas; es una porra cubana. La afición puma siempre cuenta lo del Cine Goya y lo de Palillo. Ven mucho México Siglo XX”, disparó Chamán. Explicaron la razón de por qué se sitúan detrás de la banca rival. Un día, un poco molestos con algunos jugadores de Tigres por otra historia –que necesitaría una revista completa para contarlo–, buscaron la sombra de la banca visitante para ver en silencio el juego. Los visitantes ocupaban el lado oeste del estadio, hacia el lado de la Avenida Barragán.

Un cambio de opinión que los reconcilió con el equipo los hizo vituperar a la cercana banca de visita, ese día jugó Aztecas de la UDLAP y perdieron 44-43, luego de ir ganando a Tigres por tres anotaciones. El resto es historia. En la historia de la porra, hay jugadores que se han sentido tan identificados con los Patanes que han alentado a Auténticos Tigres junto a ellos. Recuerdan a Iván Borbolla, Diego Reyna, Roberto El Mostro Vega, Mario A la malla Rodríguez, Armando Colomer, Jorge Pelón Valdés y El Negro Vázquez. Pero el que es su consentido es José Coco Rojo Zavala, quien tuvo el noble gesto de pedir que fueran los Patanes quienes le quitaran el uniforme de Auténtico Tigre al término de su elegibilidad.

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TEMPORADA 2018

SERÁ UN EQUIPO VELOZ Los Auténticos Tigres están listos para recuperar el campeonato de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano.

Foto: Josué Cisneros POR NORBERTO CORONADO

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o hubo tiempo para lamentos, al contrario, comenzaron los ajustes, las evaluaciones, el staff de coacheo se hizo más exigente consigo para predicar siempre con el ejemplo. La intención es que los jugadores comprendan a dónde se

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desea llegar. El objetivo es claro: recuperar el campeonato nacional estudiantil. “Cuando se gana no siempre se es excelente y cuando pierdes no siempre eres malo”, indicó en entrevista el head coach de los Auténticos Tigres, Juan Antonio Zamora Montemayor.

“Se valoraron diversos factores y se modificaron para llegar mejor a esta temporada. Se inició el 6 de enero y se le dio énfasis a la velocidad y la fuerza que será el sello de los Auténticos”, aseguró. Los Auténticos Tigres llegan a la temporada 2018 con algunas bajas en su roster, pero la camada de jugadores provenientes de Juvenil e Intermedia luce prometedora. “Son jugadores que tienen casi siete años en la Institución y saben la exigencia. Incluso hay novatos que estarán peleando el puesto a un jugador titular. La lucha entre ellos es muy sana, muy buena y refleja el deseo de jugar y la hermandad en el vestidor del equipo”, comenta el estratega felino. Línea por línea el equipo luce bien. Las recientes bajas no serán obstáculo para buscar levantar el trofeo de campeones. La defensiva no sufrió cambios ni el perímetro, que estará encabezado por Javier Soto y Ricardo Sáenz, el medallista de oro en el Mundial Universitario de Futbol Americano Emiliano García. En su último año, el linebacker Alejandro Pulido buscará dejar profunda huella en el emparrillado felino, así como los frontales Patricio Garza, Uriel Martínez y Joan Lara Govea. Zamora Montemayor se muestra confiado en el trabajo que realiza el cuerpo de corredores encabezados por Marcelo González y Erick de Hoyos, así como de sus receptores Brandon Calzoncit, Abraham Sosa y Rubén Martínez. El mariscal de campo será Víctor Cruz, quien mejor se perfila para encabezar el ataque felino. Cruz, con cerca de 10 años de experiencia en las tres categorías de los Auténticos Tigres, tendrá la oportunidad de aparecer en el cuadro titular cuando inicie la temporada 2018 el 7 de septiembre, recibiendo a los Leones de la Universidad Anáhuac México en el Estadio “Gaspar Mass”.


Foto: José Luis Macías

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U DEPORTES No.5  

En el marco del 85 aniversario de la UANL, en este número se hace un breve recorrido por la historia de los Auténticos Tigres, sus leyendas...

U DEPORTES No.5  

En el marco del 85 aniversario de la UANL, en este número se hace un breve recorrido por la historia de los Auténticos Tigres, sus leyendas...

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