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No. 160 Encuentrenos en www.vidahoy.net

Hoja coleccionable

EVANGELIO DE SAN MARCOS CAPÍTULO 16 EL DESFILE DE LA VICTORIA “Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. El primer día de la semana, muy temprano, cuando amanecía, llegaron al sepulcro.” Marcos 16,1-2

El último grito que Jesús dio antes de expirar fue un grito de triunfo. Cuando el Señor murió, sus brazos en alto formaban una V perfecta, al estilo de los mejores atletas cuando cruzan victoriosos la meta. La resurrección de Jesús fue el hecho más extraordinario de toda la historia del mundo. Por haber sido una obra exclusiva de Dios ningún evangelista encontró palabras humanas para describir lo que pasó realmente. En el mismo instante en el que su Padre lo resucitó, empezó para el valiente Jesús un desfile de victoria que se inició en el fondo de una oscura tumba y concluyó mas tarde en su amada Galilea. Todos los hombres tenemos el honor de ser invitados a tomar parte en el mismo desfile. Alguna vez un joven se quejaba amargamente en la cima de una montaña de Judea. Un caminante que pasaba, le preguntó por la causa de sus problemas y el muchacho le contestó “Yo funde una religión, le di una sabia doctrina, ilustré mi enseñanza con hermosas parábolas, hice milagros, prediqué el amor al prójimo y el perdón de los pecados pero nadie me sigue.” A lo que el hombre le contestó “Muchacho ,solo lograras que alguien crea en tu religión cuando te crucifiquen y resucites.” El evangelio de San Marcos, termina aparentemente en punta en el versículo 8 del capítulo 16. Los restantes versículos de éste capitulo fueron añadidos por una mano diferente a la del mismo evangelista. Aun así son considerados por la iglesia como palabra revelada. Cinco cosas merecen ser destacadas en estos 8 versículos, a saber: Una tumba vacía, un heraldo, un mensaje, un lugar de encuentro y una pobre respuesta de parte de las mujeres y los apóstoles. ¿Me siento haciendo parte del desfile victorioso de Jesús?


UNA TUMBA VACIA INICIO DEL DESFILE “Se decían : ¿Quién nos moverá la piedra de la entrada del sepulcro?. Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba movida. Era muy grande.” Marcos 16,3-4

Con los primeros rayos del sol dominical, las valientes mujeres con una buena provisión de aromas se dirigieron al sepulcro del Señor para preparar convenientemente su cadáver. Ya Dios se les había adelantado. Una pesada roca movida por un poder desconocido indicaba que un acontecimiento extraordinario había ocurrido. Esa tumba vacía indicaba el inicio del desfile victorioso del resucitado. El atleta de Dios después de cruzar triunfante la meta de la muerte, recibía de su Padre el premio merecido por haberle sido fiel. Cuando en la antigua Grecia un competidor salía triunfador en las justas olímpicas se le recompensaba con todo tipo de honores. Al regresar a su ciudad no se le permitía entrar al hogar por la puerta normal. Sus conciudadanos rompían una de las paredes de su casa y por ese hueco entraba el vencedor. Ya dentro tapaban el orificio con una pesada lámina de bronce sobre la que habían grabado la hazaña del deportista. ¿Qué sentido tiene para mí la tumba vacía de Jesús? ¿Qué fuerza pudo haberlo sacado del sepulcro?

EL HERALDO “Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas.” Marcos 16,5

El cenit del evangelio se dio cuando el joven vestido de blanco les dijo a las mujeres que Jesús había resucitado. A partir de ese momento el grito de Resucitó no deja de resonar por todo el universo. En un instante, una lucha aparentemente perdida se convirtió en la más resonante de las victorias. Ya ningún hombre por más golpeado que se encuentre se puede considerar un derrotado. La verdadera tierra de promisión a la cual todos los hijos de Dios tenemos derecho a reclamar se encuentra a la vista. En la madrugada del 12 de Octubre de 1492 la situación de Cristóbal Colón era dramática. Su tripulación al sentirse engañada había puesto precio a su cabeza. De un momento a otro todo cambio. El vigía Rodrigo de Triana desde lo más alto de la nave gritó con todas sus fuerzas: ” Tierra a la vista.” Este anuncio dio inicio al descubrimiento de América. ¿Será mi vida un heraldo de la resurrección de Jesús?


EL MENSAJE “Les dijo: No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto.” Marcos 16,6

En la figura del joven vestido de blanco que tuvo el honor de anunciar la resurrección, muchos han querido ver al mismo resucitado. Todo hombre es habitado por el Espíritu Santo. Esta afirmación encierra el más maravilloso mensaje que todos tenemos la obligación de proclamar. Quien logre sentirse habitado por el Espíritu del Resucitado , disfruta en su interior de un tesoro. que supera cualquier otro tesoro exterior. Un anciano llamado Yzi vivía en la ciudad de Cracovia. Una noche soñó que bajo un puente de la ciudad de Praga había un inmenso tesoro. Muy feliz viajó en su búsqueda. Efectivamente ese puente existía pero no se atrevía a empezar a cavar por la presencia de un soldado que no le quitaba los ojos de encima. Al verlo sospechoso el soldado interrogó al anciano obligándolo a contar su sueño. El soldado se burló del pobre viejo y le dijo que él también había soñado que en Cracovia en la casa de un hombre llamado Yzi se encontraba escondida una gran fortuna. El anciano regresó con toda prontitud y al cavar encontró en su propio hogar el tesoro que buscaba en Praga. ¿Considero al resucitado que habita en mi interior como mi mayor tesoro?

GALILEA EL FINAL DEL DESFILE “Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán, como les había dicho. Marcos 16, 7

Jesús se sentía más cómodo en Galilea rodeado de amigos que en Jerusalén cercado de enemigos. Según la opinión de todos, Galilea era una tierra habitada por las personas preferidas del Señor que eran los pecadores y los gentiles. Era pues explicable que el desfile victorioso iniciado en una tumba de Jerusalén terminase en Galilea. En este sitio se daban todas las condiciones para que Jesús y sus discípulos se reencontrasen después de los traumáticos sucesos de Jerusalén. Alguna vez un niño de una zona carbonífera fue enviado por su madre a llevarle el almuerzo a su padre que trabajaba como minero en una profunda mina de carbón. Mientras esperaba que los esforzados hombres salieran de los socavones para tomar su alimento, un hombre le pregunto al niño como hacia él para reconocer a su papá si todos por tener el rostro tiznado eran irreconocibles. Y el niño le respondió: “En verdad no sé como reconocer a mi papá, pero el si sabe como reconocerme a mí” El final del desfile del resucitado se alcanza cuando somos reconocidos por ese resucitado que habita en nuestro interior. ¿Será mi corazón una tumba vacía o una verde Galilea en la que Jesús me puede reconocer?


“Ellas salieron corriendo del sepulcro, asustadas y fuera de sí. Y de puro miedo no dijeron nada a nadie.………Por último se apareció a los Once cuando estaban a la mesa. Les reprendió su incredulidad y obstinación por no haber creído a los que lo habían visto resucitado.” Marcos 16,8-14 El capitulo 16, último del evangelio de San Marcos, termina de una manera poco agradable. El anuncio de la resurrección que allí se narra, no tuvo eco ni en las mujeres ni en los discípulos. Las mujeres estaban dominadas por el miedo y los discípulos por la incredulidad. Todos habían perdido la esperanza en su maestro. Volvieron a creer en el Señor cuando empezaron a sentir dentro de ellos a un resucitado que los estaba cambiando. En el momento en que descubrieron que en el arpa de su vida todavía quedaba intacta la cuerda de la esperanza, decidieron tocarla y de esta forma quien creían definitivamente muerto volvió a hacerse presente. En una galería de Londres se exhibe una bella pintura titulada: La esperanza. La obra representa a una mujer con los ojos vendados que se encuentra sentada sobre el globo del mundo. En sus manos sostiene una especie de arpa con todas sus cuerdas rotas menos una. La mujer se inclina muy alegre para escuchar una melodía que interpreta con su solitaria cuerda. Los estados de pánico e incredulidad que experimentaron las mujeres y los discípulos son también comunes en cada uno de nosotros. Cuando esto nos ocurra acudamos a tocar esa cuerda de la esperanza. La melodía que escucharemos nos integrará al desfile victorioso del resucitado. ¿En que estado se encuentra el arpa de mi vida? ¿Me siento marchando alegre siguiendo al victorioso resucitado?


Hoja Sobre Roca # 160