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Vida Eterna Informativa A単o 2 | No. 16 | Mayo - Junio 2011

Desarrollando Actitudes Correctas


Consulta Psicológica

Samantha Martínez B. Psicóloga Terapeuta Familiar y Sexual

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Valenzuela & Asociados Asuntos Jurídicos en general Lic. Teódulo Valenzuela Pérez Abogado Notario Av. Estados Unidos, Edif. E-16 Apto 1A

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el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Para nosotros es un placer compartir con todos ustedes la manera de cómo desarrollar nuestro carácter cristiano a fin de que cada día podamos asemejarnos más y más a Cristo. Alguien dijo en una ocasión que ser cristiano es ser un Cristo en miniatura; eso es una gran verdad que debería ser una realidad en nuestras vidas. La presente edición nos invita a imitar el ejemplo de siervos como Caleb y David, quienes en situaciones de crisis resistieron las adversidades, confiados en el Dios Omnipotente, y obtuvieron al final la victoria. Por tal razón les instamos a hacerse un análisis introspectivo a la luz de la Palabra de Dios, y dejar que el Espíritu Santo transforme nuestra manera de pensar y actuar para así alcanzar esta meta que todos tenemos por delante. Esperamos en Dios que la aplicacion en nuestra vida de estos conocimientos les sean de mucha bendicion como hijo de Dios, y que Él les use como instrumentos para honra en su iglesia local y en la comunidad en la que residen. Ricas Bendiciones!

Informativa

Un cordial saludo a todos nuestros fieles lectores en

Editor: Jean-Daniel Louis | Diseño y Diagramación: MediaDifusión | Fotografía: Marie M. Barjon Colaboradores: Evelyn A. de Medici, Jared Suárez, Juan M. Brea, Denny Teresa, José A. Cueto Año 2 | No. 16 | Mayo-Junio 2011 Publicado para la Iglesia Bautista Vida Eterna del Señor Jesucristo, Santo Domingo, R.D.

Desarrollando Actitudes Correctas

Vida Eterna

Editorial


¿Dices tú siempre la verdad?

“Y dime, -prosiguió el abogado¿cuáles fueron sus instrucciones?” “Pues bien, -respondió el muchacho- mi papá me dijo que los abogados iban a tratar de enredarme en mi testimonio; pero que si tenía cuidado y decía siempre la verdad, no tendría problemas.” Una persona veraz no tiene nada que ocultar, pero el que miente paga un precio muy grande por su falta de honestidad. Por regla general una mentira lleva a la otra para tapar la anterior, y a la larga, el mentiroso queda atrapado en su propia red de engaños. Provebios 19:5 dice: “El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.” La mentira es el lenguaje del diablo. Jesús les dice a un grupo de judíos en Juan 8:44: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. Sin embargo, para un cristiano, la consideración más importante es que la veracidad refleja nuestra relación con el Señor. En Juan 14:6 Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” No sólo

Vivir en la verdad es imprescindible para nuestro crecimiento espiritual. La mentira nos aparta de Dios e impide la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. En su carta a los efesios, el apóstol Pablo los exhorta a que vivan “siguiendo la verdad en amor, creciendo en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.” (Efesios 4:15). Aquellos que pertenecen a Cristo han de darse a conocer como personas veraces. La mentira puede parecer una salida cómoda, pero en realidad es un callejón sin salida. Por tanto, la opción correcta es decir siempre la verdad, y nada más que la verdad. Se te presentarán muchas ocasiones en las que sentirás la tentación de decir una “mentirita” para salir del paso. Resiste la tentación y di la verdad. Quizás pienses que te va a traer malas consecuencias, pero a la larga siempre obtendrás la recompensa por haber agradado a Dios. ORACION: Padre santo, te ruego me ayudes a rechazar la mentira porque no proviene de ti, y a decir siempre la verdad y nada más que la verdad, para honrar tu nombre a través de mi testimonio ante los que me rodean. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

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“Sí” -contestó el niño.

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Un niño de 12 años fue un testigo clave en una demanda legal. Uno de los abogados de la parte contraria, después d e un intenso interrogatorio, le dijo: “Tu papá te indicó lo que tenías que decir, ¿verdad?”

Jesús habla verdad, sino que él mismo es la verdad. No existe otra verdad que el Señor y las palabras que él pronunció. Y esa verdad es tan poderosa que puede hacer libre a todo aquel que la hace suya. Así les dijo Jesús a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:3132).

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Leer Proverbios 19:1-9

(809) 627-0208 | ynned_aseret@hotmail.com


La fe de Caleb Uno de los grandes momentos de fe en la temprana historia de Israel se dio cuando Josué supervisó la repartición de la tierra prometida después de haber sido conquistada. Caleb, el hijo de Jefone, se dirigió a Josué y le pidió que le diera la tierra que Moisés le había prometido más de cuarenta años atrás como recompensa por la fidelidad de Caleb hacia Dios. Caleb y Josué fueron los dos únicos espías israelitas que creyeron que Dios les daría la tierra de Canaán a pesar de que sus habitantes eran temibles (Números 14:6-9). Caleb estuvo convencido de que Israel pudo haber tomado la tierra ya desde el tiempo de Moisés, y ahora se sentía con toda confianza para pedir su parte de Canaán, a pesar de que tenía ochenta y cinco años. Josué concedió a Caleb lo que le pidió y bendijo a su viejo amigo y a sus descendientes por la fidelidad de Caleb hacia Dios. Caleb tomó posesión de las tierras de los enemigos de Israel y disfrutó de las recompensas de su fe en Dios. La fe de Caleb no fue común, aunque fue la de un hombre común. Caleb decía

frecuentemente: “Confío en Dios que será así como me ha dicho”. Caleb alcanzó las promesas porque confió en ellas. No solamente esperó las promesas de Dios, sino que estuvo preparado para cooperar con Él en el cumplimiento de ellas. Caleb estuvo preparado para hacer su parte, confiado en que Dios haría la suya. Caleb encontró su satisfacción y suficiencia en Dios. No la buscó en Egipto ni en sus compañeros, ni se desanimó por la vida carnal de aquellos con quienes se vio obligado a convivir. Caleb fue un hombre de un mundo diferente; tenía “otro espíritu”, el que hizo de la compañía con Dios su principal delicia. “Si el Señor se agradare de nosotros”, “si el Señor es con nosotros”, “quizá el Señor será conmigo”, era el lenguaje de su corazón desde su juventud hasta la vejez. La presencia del Señor renovó y alentó a Caleb. Lo más notable en su vida parece haber sido un solo propósito: conservar su vida de tal forma que Dios se agradare de él y que nunca tuviera que privarle de su presencia.


Fotoreportaje: Graduaci贸n La Gran Aventura


Ceguera Noctura Es la visión escasa en la noche o con luz tenue.

Consideraciones generales La ceguera nocturna puede causar problemas con la conducción en las noches. Las personas que padecen este tipo de ceguera con frecuencia tienen problemas para ver las estrellas en una noche clara o caminar a través de un cuarto oscuro, como una sala de cine. Estos problemas con frecuencia son peores inmediatamente después de que una persona está en un ambiente de iluminación brillante. Los casos más leves pueden simplemente provocar dificultad para adaptarse a la oscuridad.

Causas comunes Las causas de la ceguera nocturna se dividen en dos categorías: curables e incurables. Causas curables: Cataratas, miopía, Uso fármacos, deficiencia de (infrecuente).

de ciertos vitamina A

Tratamiento Si se sospecha de la presencia de esta enfermedad, lo más prudente es acudir a un especialista para que dictamine su existencia y sus posibles causas. Cuando se trata de un problema derivado de unas cataratas, se puede aconsejar una operación para su extracción. Resulta extremadamente necesario dejar de conducir por la noche en caso de sufrir esta enfermedad.En condiciones muy severas, puede limitar mucho la vida del paciente. Los exámenes oculares comunes para detectar la enfermedad son: Examen de visión cromática Reflejo pupilar a la luz Refracción Examen de la retina Examen con lámpara de hendidura Agudeza visual Se pueden hacer otros exámenes: Electrorretinografía (ERG) Campo visual

Nombres alternativos Nictalopía; Nictanopía.

Causas incurables: Anomalías congénitas Retinitis pigmentaria

¿Te gustaria que tu amigo formara parte del cuerpo de Cristo? Tráelo a tu iglesia a degustar de la palabra de Dios y del llamado del Espiritu Santo al arrepentimiento. Juan 1:46b


Se llamará su nombre (1) Serie

de reflexiones acerca de los nombres y títulos de

Jesús

Si hubieses podido escoger tu propio nombre, ¿Cuál sería? ¿Te ves a ti mismo como Britney, Bernardo, Shaquille, o Sam? ¿Cuál es su nombre? ¿Dónde se origina? ¿Tiene algún significado especial? ¿Es descriptivo de su personalidad o su carácter? ¿Le gusta o preferiría llamarse de otra manera? Estas preguntas pertenecen a la rama de estudios llamada Onomástica, una palabra que viene del griego onoma, que significa "nombre". Los nombres tienen un objetivo primario: distinguirnos de otras personas y darnos nuestra propia identidad. En la sociedad de los antiguos Hebreos, se tomaban en serio cómo nombraban a un niño. Ellos no nombraban a sus hijos con nombres que estuvieran de moda y que simplemente sonaran bonitos o diferentes. Su interés era darles nombres que tuvieran un significado en la vida de sus hijos. Samuel es un buen ejemplo de esto. Su madre, Ana, estando desolada por su esterilidad, le rogó a Dios que le concediera un hijo. La Biblia nos dice "Aconteció que al cumplirse el tiempo, después dehaber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová." (I Samuel 1:20). El prefijo Sam se relaciona al verbo Hebreo que quiere decir "escuchar", y el sufijo el es la palabra Hebrea que significa Dios. Su nombre, pues, significa: "Dios oyó", o como quien dice "Oración contestada". En la Biblia, pues, el nombre de una persona, no era solamente su identificación, sino más bien su descripción. Con esto en mente, no nos debiera sorprender que el hombre más grande de toda la Biblia - la Fuente y Centro de las Escrituras, Aquel Personaje sin Igual, alrededor del cual revuelve toda la Biblia - tuviera un solo nombre, o dos o tres, sino decenas de ellos, puesto que Él mismo es indescriptible. En la Biblia se mencionan más de 300 nombres, títulos y frases descriptivas que identifican a Cristo. ¿Por qué tantos nombres y títulos para nuestro Señor Jesucristo? Porque Él es tan infinito, tan vasto, tan multidimensional y polifacético. Se necesitan todos esos nombres para poderle describir, de la misma forma que se necesitarían todos los colores del espectro para poder pintar adecuadamente su retrato. Jesús se revela a sí mismo a través de Sus designaciones, y todos sus nombres gloriosos satisfacen una necesidad en nuestras vidas. Ellos revelan las diversas dimensiones de Su poder, amor, gracia, gloria y bondad y como éstos afectan nuestras almas. Ellos manifiestan las muchas capas de Su relación con nosotros. Sus nombres nos ayudan a fijar nuestros pensamientos en Él de distintas maneras. Llenan nuestras mentes de Él, quien puede llenar nuestros corazones y guiar nuestras vidas. Cada uno de Sus nombres nos ayuda a comprenderle y amarle como deberíamos, y nos dan seguridad de su Amor de tantas maneras diferentes.


Jesús Desde un punto de vista, no hay nada inusual acerca del nombre Jesús. Era un nombre común en las tierras bíblicas, y muchos padres judíos les ponían este nombre a sus hijos, hasta el siglo segundo. En algunas culturas todavía es popular. Este nombre nos habla de Su humanidad. Pero, también nos habla de lo extraordinario que era. Jesús es la versión del Nuevo Testamento del nombre Josué del Antiguo Testamento, éste viene de dos palabras hebreas cortas - el nombre Jehová unido al verbo salvar. Literalmente significa "Jehová Salva" o "Jehová Libra". Esto explica el mensaje del ángel a José: "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús [Jehová Salva], porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mat. 1:21). Este nombre engloba Su misión y expresa Su propósito: buscar y salvar lo que se había perdido, buscar y salvar personas como a usted y a mí.

Yeshua/Josué Yeshua era como le llamaban. Así es cómo lo pronunciaban, cómo sonaban las sílabas cuando le llamaban en la casa del carpintero o por las colinas de Nazaret. Nosotros decimos Josué en español, pero la forma hebrea es Yoshua y la forma griega es Iesous, de donde sacamos Jesús. Jesús, Josué, Yeshua e Iesous todas corresponden al mismo nombre, pronunciadas de forma ligeramente diferente dependiendo del idioma. Simplemente, el Ángel de Jehová dirigió a José y María a nombrar a su hijo primogénito igual que el gran general del Antiguo Testamento, Josué, quien dirigió a los Israelitas al entrar en la Tierra Prometida. En Números 13, se nos dice que a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué. Moisés cambió el nombre de ese hombre. ¿Por qué? Los dos nombres son muy similares. Oseas significa “Salve Jehová” y Josué significa “Jehová es Salvación”. Me parece que el Señor guió a Moisés a fortalecer el nombre de Oseas para hacerlo más sólido, más duradero, más cierto, más dogmático. ¿Por qué? Porqué luego se pertenecería a uno mayor que Josué. Los dos hombres, después de todo, compartieron una tarea similar. Josué siguió a Moisés, el dador de la Ley y guió al pueblo al futuro que Dios había planeado para ellos. Después de la muerte de Moisés, Josué se levantó para hacer aquello que Moisés no pudo hacer: Guiar a los Israelitas a través del río Jordán y a la victoria. El Josué del Nuevo Testamento vino a hacer lo que la Ley en sí misma no podía hacer, y nos guió a la vida eterna. Romanos 8:3-4 dice: “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. ¡Jehová es salvación! Juan M.Brea Traducción y Adaptación del libro 'He shall be called' de Robert J. Morgan


La conquista de Caleb Cómo mantenerse joven y productivo durante el resto de su vida ¿Cómo pudo decir Caleb: “Dame, pues ahora este monte” (Jos. 14.12)? Tenía 85 años de edad. ¿No estaba ya demasiado viejo para conquistar territorios e instalarse en una nueva tierra? ¡Por supuesto que no! Él había esperado toda una vida para recibir la promesa de Dios, y estaba tan deseoso de ver su sueño convertido en una realidad, como lo había estado cuando tenía 40 años, la primera vez que exploró la Tierra Prometida (Nm. 13-14). En efecto, le dijo a Josué: “Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora” (Jos 14.11). Caleb sabía cómo mantenerse joven y productivo. Tuvo que esperar años para que la bendición de Dios se materializara, pero nunca perdió la esperanza, nunca dejó de soñar, y nunca puso en duda la bondad de Dios. Tenía un objetivo fijo, y ni siquiera 40 años de deambular por el desierto fueron suficientes para que eso lo desalentara o desanimara. ¿Puede usted decir lo mismo? ¿Se ha preguntado alguna vez adónde se fueron sus sueños? La primera vez que Josué y Caleb vieron la Tierra Prometida, supieron que sería de ellos. Así lo había dispuesto Dios, pero el temor se apoderó de los corazones de los israelitas. El informe negativo dado por los otros espías parecía frustrar sus sueños. Sin embargo, Josué y Caleb se mantuvieron fieles, creyeron que regresarían, y tenían la confianza de que la próxima vez que entraran en la tierra la conquistarían. Esta verdad fue su motivación. Esta verdad los mantuvo inspirados. Podemos imaginarlos levantándose cada mañana, pensando en la promesa de Dios. Son muchas las personas que temen soñar porque creen que sus sueños son demasiado grandes para Dios. El Señor puso en el corazón de Caleb un sueño al que tendría que responder. ¿Se mantendría centrado y motivado, o dejaría que su corazón estuviera agobiado con las preocupaciones de la vida? Hoy día, los consultorios de los médicos están llenos de personas que están tratando de vivir con sus sueños destrozados. Por muchas razones, han visto que sus vidas han dado un giro triste, y ahora se preguntan qué les deparará el futuro. Están físicamente enfermos por el desengaño, y tienen la necesidad de aliviar su dolor. Josué y Caleb tuvieron que soportar abrumadoras circunstancias para poder volver al lugar que Dios les había prometido. Habían sido testigos de la muerte de toda una generación de personas —de las que se enfrentaron al Señor y se negaron a entrar en la Tierra Prometida en Cades-barnea. Pero la Biblia no dice que alguno de ellos hizo un comentario negativo. Al igual que muchas


personas hoy, se reinventaron a sí mismos al aprender nuevas habilidades. Josué se convirtió en un líder, y Caleb se volvió más fuerte, de modo que cuando regresó, pudo tomar posesión de la región montañosa, y no de las tierras llanas.

Mantenga vivos sus sueños ¿Cómo puede usted mantenerse joven y productivo, especialmente en tiempos como los que nos enfrentamos hoy? Hay diez maneras de hacerlo:

Manténgase aprendiendo. Si usted deja de aprender, comenzará a

envejecer. El desaliento es una de las principales herramientas del enemigo. Él quiere pararnos en seco. Pero cuando estamos decididos a seguir adelante y a aprender algo nuevo, sus planes se descarrilan rápidamente. Si usted se encuentra ahora en una situación difícil, pídale al Señor que le dé una promesa de esperanza. Después de esto, comience a tener la confianza de que Él dará respuesta a sus necesidades, leyendo y estudiando las vidas de los hombres y las mujeres de la Biblia.

Manténgase amando a Dios y a las personas. Él nos dice: “Y amarás

a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Dt 6.5). Observe que esto incluye nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestro bienestar físico. Él nos bendecirá cuando nuestros corazones estén puestos en Él —lo cual implica aprender a amar a los demás y dejarnos amar por ellos. También implica perdonar a quienes nos hieran. Si usted desea experimentar plenamente el amor de Dios, no puede aferrarse al pasado o al resentimiento. Amor incondicional es lo que Dios le da, y eso es lo que Él quiere que usted dé a los demás.


Manténgase riendo. La risa es uno de los mejores remedios para curar la

tristeza, el desánimo y la desilusión. Libera sustancias químicas en el cerebro que ayudan a levantar el ánimo. Físicamente, nos relaja, y alivia la tensión y el estrés. Creo que Jesús fue una persona feliz que reía mucho; por la Biblia podemos ver que a la gente le gustaba estar con Él. La gente se siente naturalmente atraída por las personas cuyos rostros reflejan amor y regocijo. Caleb y Josué descansaban en el cuidado de Dios, y creo que la risa fue una parte de su camino a la bendición.

Manténgase olvidando. Fórmese el hábito de olvidar los fracasos y

las frustraciones. Las personas que están constantemente mirando hacia atrás no pueden avanzar. En vez de alimentar remordimientos por cosas que sucedieron años atrás, aprenda a vivir en el presente y a tener un gran sueño en cuanto al futuro. Dios quiere que usted aprenda de sus errores, pero también que siga avanzando. Las palabras de Pedro nos alientan a poner todas nuestras preocupaciones y ansiedades sobre el Señor (1 P 5.7). O quedamos atrapados por el pasado, o podemos avanzar hacia la libertad, la esperanza y la promesa, confiando en que Dios va a responder las oraciones más genuinas de nuestros corazones.

Manténgase anhelando. El Señor puso un sueño en el corazón de Caleb,

y pasara lo que pasara, el sueño permanecería. ¿Hubo momentos en que su fe fue puesta a prueba? Probablemente sí. Como la mayoría de nosotros, pudo haberse preguntado si alguna vez volvería a ver la Tierra Prometida. Pero no se dio por vencido. Usted no tiene que rendirse ante las dudas o los temores. El poder creador de nuestra mente es un don de Dios. Cuando usted deja de utilizarlo, comienza a envejecer. Siga adelante, ¡sueñe en grande y vea como Dios hace lo imposible en su vida!

Manténgase mirando hacia Dios. ¿Quiere usted que sus sueños se clarifiquen? ¿Desea tener una orientación segura? ¿Anhela usted saber más acerca de sí mismo, del Señor, y de este mundo? Entonces debe alzar su mirada al cielo. Mire hacia Dios, y observe las maneras como Él actúa en su vida. Alguien me dijo recientemente que no creía haber visto a Dios en su trabajo. Yo le dije: “Sí, sí lo ha visto. Usted llegó a trabajar sin tener ningún accidente esta mañana, ¿no?”

Manténgase trabajando. Caleb nunca despertó con la idea de jubilarse.

Se mantenía ágil y activo. La gente tiene todo tipo de problemas, y muchos de éstos tienen que ver con las presiones del trabajo. Dios nos dio el concepto del trabajo para tener la sensación de haber logrado algo (Gn 2:15). Él sabe que el trabajo y el ejercicio nos ayudan a mantenernos jóvenes y mentalmente alertas. Hace algún tiempo conocí a una dama muy especial, la señorita Bertha Smith, quien fue misionera en China durante 40 años. Tenía más de 90 años cuando regresó del campo misionero. Un día le dije: “Usted, de verdad, sí que se mantiene ocupada”. Ella respondió: “Me mantengo ocupada por Jesús. Estoy esperando que Él venga en cualquier momento”. ¡Después descubrí que tenía previsto seguir dando conferencias hasta que cumpliera 105 años! Entonces pensé: Si ella puede seguir, yo puedo hacer lo mismo por muchos más años. Tenga una visión de lo que Dios quiere que haga, si usted se pone a disposición del Señor, Él le usará de maneras que nunca soñó posibles.


Manténgase apoyado en Dios. Si Caleb hubiera tomado la decisión de volver a la Tierra Prometida confiando en sus propias fuerzas, jamás lo habría logrado. Por saber que el Señor era la fuente de sus fuerzas, tuvo su confianza y su apoyo puestos en Él.

Manténgase usando un lenguaje positivo. Lo que usted dice con su

boca, y lo que sus oídos oyen, queda registrado en su cerebro. El resultado final es el siguiente: su cuerpo responde de acuerdo a esto. Frases como: “Me estoy poniendo viejo”, “pienso que ya no estoy para muchos trotes”, son derrotistas. Todos nosotros notamos cambios físicos que indican que estamos envejeciendo, pero no tenemos que dejar que nuestra edad afecte nuestra alegría, nuestra felicidad, nuestro trabajo y nuestro ministerio. El salmista escribió: “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro… Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes” (Sal 92.12, 14). Usted puede permanecer joven y productivo, pero para hacerlo tiene que pensar de la manera correcta.

Manténgase escuchando. Si usted desea permanecer joven y vigoroso,

debe tomar la resolución de escuchar la voz de Dios. Él nos sigue hablando por medios de su Palabra. Cuando escuchamos su voz, descubrimos cosas acerca de nosotros que nadie más puede ver. Caleb mantuvo sus oídos abiertos a las órdenes de Dios. ¿Cómo lo sé? Porque al enterarse que los israelitas se pusieron en marcha para entrar a la Tierra Prometida, estuvo entre los primeros para servir. Más tarde, cuando llegó el momento de distribuir la tierra y recibir lo que le había sido prometido, dio un paso al frente, y dijo: “Dame, pues, ahora este monte… Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió”. ¿Tiene usted la misma actitud de Caleb? Usted puede tenerla, pero debe tomar la decisión de pensar positivamente y seguir aprendiendo, amando, riendo, olvidando, mirando, trabajando, apoyándose en Dios y escuchando. El Señor le dio a Caleb un sueño. ¿Se mantendría centrado y motivado, o dejaría que su corazón estuviera agobiado con las preocupaciones de la vida?

El Cólera

El Pecado

El cólera es una enfermedad intestinal causada por una bacteria.

Consiste en una transgresión libre y deliberada de la ley de Dios.

Transmisión: - al consumir agua y alimentos contaminados; - por contacto con las heces fecales; - a través de las manos sucias;

Transmisión: - Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12)

Síntomas: vómitos, diarrea, dolor de barriga Prevención: beber agua purificada, cocinar bien los alimentos, lavar bien las frutas.

Síntomas: decadencia espiritual; lascivia, maldad; Prevención: recibir la salvación por gracia

Cuídate del Cólera: Cuídate del Pecado: ¡lávate las manos! ¡lávate en la sangre de Jesús! Ministerio Internacional Difusión


P R Ó X I M A S

ACTIVIDADES

de la abundancia del corazón habla tu facebook

Atrapados en la Red

Conferencia acerca del buen uso que el cristiano debe hacer de las redes sociales Iglesia Bautista Fundamental La Fe Expositores: P. Francisco Mejía P. Francisco Díaz Sábado, 02 de Julio de 2011, 6:00 p.m. Invita: Ministerio Reforma Juvenil

Gran Campamento Cristiano de Verano

Luminares del Mundo

Del 4 al 8 de Julio de 2011 Casa de Abraham, Juan Dolio Actividades educativas y recreativas: Estudios Bíblicos, Charlas motivacionales, Charlas médicas, Playball, Piscina, Canopy Para adolescentes de 11-14 años Info: (809) 221-5845

Campamento de Niños Del 12 al 15 de Julio Lugar: Campamento Escondido, Baní Tema: Daniel y sus amigos Competencias Bíblicas, Tarde acuática, Premiaciones a los más destacados Costo: RD$ 1,500.00 Info: Merida Arias (809-522-8025)

Vigilia de oración (para niños) Domingo, 3 de Julio, 5:00 p.m.

Reunión Sociedad de Caballeros Sábado, 2 de Julio, 7:30 p.m.

Reunión Sociedad de Damas Sábado, 9 de Julio, 6:00 p.m.

Vigilia de Oración (general) Viernes, 15 de Julio, 8:00 p.m.

Iglesia Bautista Vida Eterna del Señor Jesucristo


Cuando la pérdida engendra vida Contexto: Durante años David había estado huyendo de Saúl, quien buscaba la forma de atraparlo y darle muerte. David y sus hombres moraban en el desierto y periódicamente realizaban incursiones en la región para obtener provisiones para ellos y sus familias. Al regresar, de una de estas campañas, a su campamento, en Siclag descubrieron que los amalecitas lo habían atacado durante su ausencia. Habían asolado el campamento y llevado cautivas a las mujeres y a todos los que habían quedado en él. Encontrar este desastre provocó una crisis inmediata y profunda para David, rápidamente, sus hombres le echaron la culpa de lo sucedido y hasta lo amenazaron con darle muerte. Siempre resulta difícil buscar al Señor en medio de la tormenta si no era esta nuestra costumbre cuando nos iba bien en la vida. Introducción: El apóstol Pedro le escribió a los discípulos del primer siglo: «Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo» (1Pe 4.12). Algunos, evidentemente, consideraban que caminar con Cristo representaba la garantía de no sufrir las dificultades y los contratiempos que son comunes a todos los hombres. No obstante, Pedro quería que el pueblo de Dios tuviera en claro que el «fuego de prueba» sería parte normal de la vida de ellos en Cristo. En lugar de motivarnos a buscar una vía que nos asegure una vida sin dificultades, somos llamados a imitar el ejemplo que nos dejaron quienes nos han precedido en la fe. Ellos nos indican cómo debemos conducirnos cuando

somos golpeados duramente por las desgracias que ocasionalmente nos tocan sufrir. Desarrollo: 1. Las crisis están más allá de nuestro control (1Sa 30.1–2) No ocurrió por un descuido de David, ni por alguna imprudencia que él hubiera cometido que su campamento fue asolado. David era un hombre bueno, temeroso de Dios, sumiso a su Palabra. No obstante, sufrió duros reveses. Nadie ejerce control sobre la totalidad de los eventos que sobrevienen a su vida. A todos, tarde o temprano, nos toca ser golpeados duramente en algún aspecto: familia, padres, hijos, relaciones, carrera profesional, pertenencias o salud personal. No se trata solamente de que no podemos evitar estas desgracias, sino de que, al vivirlas, nos hacemos uno con una multitud de siervos y siervas de Dios que sufrieron duramente el golpe de la adversidad. 2. La crisis golpea nuestra humanidad (1Sa 30.3) El texto indica que, frente a la desolación del campamento, «David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron, hasta que no les quedaron fuerzas para llorar». El llanto es una emoción normal en situaciones de crisis; constituye la «válvula de escape» para el torbellino que experimentan nuestras emociones. Aunque algunos asocian la madurez con no llorar, las lágrimas son un regalo de Dios para aliviar tensiones y derramar, ante él, nuestras almas. José lloró ante el regreso de sus hermanos; David lloró ante la pérdida de Jonatán; Jesús lloró frente a la tumba de Lázaro y los ancianos lloraron cuando despidieron a Pablo en Mileto. Reprimir las lágrimas produce una tensión interior que se manifestará, más adelante, en ira o depresión.


3. La crisis prueba nuestras convicciones (1Sa 30.6) El texto señala que «David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas». La reacción más común en situaciones de crisis es que el corazón se llene de amargura. Pablo exhorta a los efesios: «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo» (4.26–27). Cuando no logramos resolver rápidamente esos sentimientos, comienzan a envenenar nuestro interior. «Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados» (He 12.15). Cuando el enojo se instala en el corazón del hombre, el Señor encuentra la puerta cerrada y, automáticamente, se abre otra que le da paso al diablo. Este último utilizará esa condición para destruir por completo todo lo bueno en esa persona. La amargura lleva, también, a que ataquemos a los que están más cerca de nosotros, echándoles la culpa por los eventos. Debemos desarrollar la absoluta convicción de que la perspectiva del amargado nunca es espiritual. La persona amargada adopta una postura airada hacia la vida, por la cual no acepta correcciones, porque lo único que reconoce es el dolor de su propio corazón. 4. La crisis ofrece la mejor oportunidad para buscar a Dios (1Sa 30.6) David conocía bien los peligros de dar campo a la amargura. Por esto, el texto relata que «David se fortaleció en el Señor su Dios». Entendía, tal como él mismo lo expresó en el Salmo 51, que los hijos de Dios no pueden vivir aplastados por la tristeza: «Restitúyeme el gozo de Tu salvación, Y sostenme con un espíritu de poder» (12). Así como el enojo y la amargura convierten en infructuosa la obra, el regocijo y la alabanza al Señor, también preparan el camino para producir buen fruto. David buscó al Señor porque sabía que en él encontraría las

fuerzas y la gracia que él no poseía en sí mismo. Del mismo modo, en medio de la crisis, el lugar al que debe primeramente acudir el discípulo es la presencia del Altísimo. Allí deberá entregar su angustia y esperar que el Señor lo ministre, que le manifieste la perspectiva celestial de la situación. Este proceso puede ser tan intenso como la misma lucha que sostuvo Jesús en Getsemaní. Tuvo que volver tres veces a orar hasta que aseguró la óptica correcta de lo que venía por delante. Y así lo afirma el autor de Hebreos, cuando comenta: «quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios» (Heb. 12.2). Conclusión: A David le resultó natural entrar a la presencia de Dios, para fortalecerse, porque este proceso se había convertido en un hábito en su vida. En el Salmo 25, declara: «A ti, Oh Señor, elevo mi alma. Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, que no se regocijen sobre mí mis enemigos. Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será avergonzado; sean avergonzados los que sin causa se rebelan. Señor, muéstrame tus caminos, Enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día. Acuérdate, Oh Señor, de tu compasión y de tus misericordias, que son eternas» (1–5). Siempre resulta difícil buscar al Señor en medio de la tormenta si no era esta nuestra costumbre cuando nos iba bien en la vida. La amargura del momento nos seduce a mirar hacia adentro, a concentrarnos en la intensidad del dolor que estamos padeciendo. Solamente aquellos que han disfrutado en pleno de las delicias del Señor resistirán esta tentación y fijarán, sin titubear, los ojos en Aquel que es la esperanza de los que enfrentan dificultades.


Lecciones para el Judas que hay en todos nosotros El mejor ejemplo para considerar el tema del respeto en las relaciones lo encontramos en la historia de Judas. Este discípulo de Jesús será recordado eternamente como el más infame traidor de todos los tiempos. Sin embargo, somos unos necios si pensamos que su historia no puede llegar a ser la nuestra. A pesar de todos los privilegios de que disfrutaba como un íntimo colaborar de Jesús, el joven y prometedor discípulo se convirtió en un monstruo poseído por Satanás. Si pensamos que nosotros nunca seríamos capaces de hacer algo tan despreciable, es porque no hemos dado atención a la advertencia que encontramos en la Biblia. El pecado es un asesino que no discrimina, y quienes piensen que son inmunes a él, son los más vulnerables de todos. Del trágico ejemplo de Judas surgen cuatro advertencias que merecen nuestra consideración: Primero: La relación con la santidad no es ninguna garantía de que eso nos volverá santos. Unirse a una buena iglesia y cultivar relaciones con personas maduras espiritualmente debe ser una prioridad para nosotros. Necesitamos influencias buenas y positivas. Pero, asociarnos con creyentes maduros no alimentará nuestras almas, de la misma manera que la mesa de un restaurante no puede alimentar a un cuerpo. Para crecer en sabiduría y desarrollarnos sanos y fuertes espiritualmente, debemos digerir personalmente lo que Jesús ha ofrecido. Pero, para que eso suceda, debemos ser obedientes a la verdad que recibimos a través de su Palabra. De lo contrario, nos engañamos a nosotros mismos,

nos convertimos en nuestros peores enemigos y afectamos trágicamente las relaciones con nuestros semejantes. Unos viejos versos de C. J. Wright, en su libro Jesús, la revelación de Dios: su mensaje, su misión de acuerdo con Juan, lo expresan muy bien: Todavía hoy, como en la antigüedad, el hombre le pone precio a su lealtad; no por treinta piezas, Judas lo entregó, sino que, por ellas, fue él quien se vendió. Segundo: La corrupción moral en secreto es más terrible que la corrupción moral visible. No hay un cáncer más mortífero que el que no es detectado a tiempo, y lo mismo sucede con el pecado. El mantener cuidadosamente oculta nuestra naturaleza pecaminosa nos impide aplicarle el remedio que Jesús proveyó por medio del regalo de la salvación. Uno de sus discípulos escribió después: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). El no confesar el pecado para recibir el perdón nos obliga a enfrentarnos con sus fatales efectos, de maneras que causarán sin duda más daño después. En el caso de Judas, eso acabó con él. Tercero: Satanás y sus demonios buscan todas las oportunidades para actuar contra el Señor. Varios pasajes de la Biblia enseñan que la persona que vive con pecados no resueltos es un receptáculo ideal, por medio del cual, el diablo puede atacar a las personas y los planes de Dios (Génesis 4:6-7; Efesios 4:25-27; 5:15, 16: 1 Pedro 5:6-8). Al comienzo, la persona parece (cont. pág. 19)


¿Tienes tú algún tipo de prejuicio? Leer Juan 1:45-45 Este pasaje presenta una pregunta y una respuesta. Ambas provienen de hombres sinceros y de buenos principios. Natanael, un hombre devoto; Felipe, un honesto discípulo de Jesús. Pero Natanael era una pobre víctima del prejuicio. Si Felipe le hubiera dicho que Jesús venía de Roma o de Jerusalén, entonces Natanael lo habría aceptado sin problemas. Pero, ¿de Nazaret? ¿Podría salir algo bueno de esa ciudad pequeña e insignificante? Según el diccionario, "prejuicio" es: "juicio u opinión, generalmente negativo, que se forma de antemano y sin el conocimiento necesario". La Biblia nos dice que no juzguemos (Mateo 7:1). Peor aún es prejuzgar, pues ni siquiera nos hemos tomado la molestia de reunir alguna información, analizarla y llegar a una conclusión. Muchas veces hemos sido víctimas de prejuicios, ya sea basados en sexo, edad religión, o clase social. Otras veces hemos sido nosotros los que hemos actuado con prejuicio. De cualquier manera el prejuicio es totalmente incorrecto, no agrada al Señor y debemos evitarlo. El prejuicio tiene diferentes raíces. A veces tenemos prejuicios por ignorancia. No conocemos el asunto, ni tampoco nos interesamos por saber. Simplemente condenamos. Otras veces tenemos prejuicios porque fuimos educados así y las tradiciones controlan nuestra manera de actuar. A veces, el prejuicio nace del orgullo. Consideramos que nuestras opiniones son superiores a las de los demás, y no estamos dispuestos a ceder ni un milímetro. También podemos actuar con prejuicios porque no salimos del círculo de personas que piensan igual a nosotros, y no damos valor a aquellos que piensan de manera diferente. ¿Cuál es el remedio contra el prejuicio? Felipe le dijo a Natanael: "Ven y ve." Investiga por ti mismo. Analiza y emite tu juicio a partir de esa investigación y no a partir de lo que pensabas con anterioridad. Trata de conocer a la persona por la que

has sentido algún prejuicio. Muchas veces una cierta actitud en una persona ha hecho que nos formemos un concepto equivocado de ella, y después de un tiempo de tratarla nos hemos dado cuenta del error. Quizás estaba pasando por una situación muy difícil, o quizás es muy tímida, o tiene algún trauma psicológico por problemas de la niñez. En fin, puede haber un sinnúmero de causas en el comportamiento de una persona que no tienen nada que ver con sus principios, o sus sentimientos, o sus intenciones. Pero por encima de todo esto envuélvete en el espíritu que nos describe Filipenses 2:3: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo." Actuando de esta manera estarás rechazando todo prejuicio y permitiendo que el Espíritu Santo controle tus emociones, tus pensamientos y tu manera de actuar. Si te encuentras en una situación en la que sientes que estás actuando con prejuicios, o si sientes que alguien está actuando contigo prejuiciadamente, pide al Señor que tome control de tu mente y tu corazón, y que te de discernimiento espiritual para identificar y rechazar todo concepto equivocado. Ora por esa persona, y pide a Dios que te dé la oportunidad de ministrarla en su nombre. ORACION: Padre santo, te ruego que eches fuera de mí todo prejuicio o concepto mal fundado, y que tu Espíritu Santo me ayude a tratar a todos los que me rodean con amor y humildad, estimándolos como superiores a mí. Que todos puedan ver en mí el carácter y el corazón de Cristo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.


Lecciones para el Judas que hay en todos nosotros ser inmune, pero cuando Satanás ha hecho todo el daño posible, deja que ese receptáculo sea devorado por el propio pecado que contenía. Cuarto: Ningún pesar es comparable con el remordimiento del que descubre demasiado tarde que no comprendió a Jesús y que despreció su amor. La herramienta principal de Satanás es el engaño, el cual utiliza para falsear el pecado y la motivación no resuelta, con el fin de utilizarlos para sus propósitos. Una vez que ha terminado de usar a alguien, Satanás desenmascara cruelmente la verdad para revelarle las consecuencias de sus torpes decisiones. La avalancha de sentimientos de culpa, de humillación, de remordimientos, de auto condenación y de desesperación puede ser abrumadora. Jesús, por el contrario, dijo (y sigue diciendo): «Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:31-32). ¿Me permite que le haga una pregunta? ¿Dónde se encuentra usted en todo esto?

Menopausia: Disparador de colesterol Es posible que aumente su nivel al llegar a esta etapa. Nuevas evidencias indican que la menopausia —y no el proceso natural de envejecimiento— está detrás de los aumentos de colesterol que se registran en mujeres de mediana edad. Cuando las mujeres se acercan a esta etapa, muchas muestran un incremento considerable en los niveles de colesterol, lo que a la vez incrementa el riesgo posterior de ataque cardíaco, dice la profesora Karen Matthews, epidemióloga de la Universidad de Pittsburg. En casi todas las mujeres estudiadas,

los niveles de colesterol subieron en el mismo momento de la menopausia: el LDL, o colesterol “malo”, creció en un

casi 10 por ciento dentro de los dos años de ocurrido el último período menstrual de la mujer. Esta etapa de la vida es un gran momento para hacer un cambio y asegurarse tener el peso saludable, hacer ejercicio y no fumar, concluye Matthews. ¿Literatura cristiana en creole para la evangelización? Solicita la carta a los Romanos (creole), y el evangelio de Juan (creole-español) a: difusion.ministries@gmail.com


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