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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 2.06.2012

WILSON MORFE

El antitrujillismo de Fidelio Despradel empezó en 1957

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El ritmo en la música popular Voy a analizar las letras del villancico “El martiniqueño” como ritmo vocal, musical y literario y cómo, sin traspasar los límites del ámbito de la cultura popular… este subgénero musical... permanece... en la memoria... Página 6

La poesía de Angel Rivera Juliao

Ángel Rivera Juliao es un poeta dominicano perteneciente al Movimiento Interiorista donde es reconocido como uno entre los mejores creadores del género. Página 7

Ángeles y demonios interiores Página5

El arte y el dinero El crítico Amable López Méndez inicia con este artículo una reflexión sobre los factores que concurren para determinar el valor de una obra de arte. Reconoce que se trata de un tema difícil de abordar por las opiniones diversas. Página 8


HOY

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Sábado 2 de junio de 2012

Zona Areíto Areito

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José Antonio Marina (Pensador y escritor español) Creo que la situación de la economía es absolutamente indecente y, lo peor de todo, todo el mundo lo sabía y nadie ha hecho nada LA GUÍA

DENIS MOTA ALVAREZ

LIBROS

Un siglo de poesía en la región Este 1 de 5

A

dentrarse en la tarea de delimitar el concepto de poesía en la región Este del país y establecer los pilares de las construcciones conceptuales que han servido a los poetas, de las diferentes provincias y de los diversos estadios históricos, para articular una poesía entre los influjos y los reflujos del desamparo, el caos, la complejidad y la inestabilidad de una colectividad histórica, caracterizada -en sus raíces- por el rigor asfixiante y autoritario del haterismo, la manigua, las intervenciones extranjeras, las gestas cívicas de repudio a estas intervenciones –desde populares guerra de guerrillas que los yanquis etiquetaron como “gavillerismo”-, el establecimiento de corporaciones transnacionales con poder económico y político sobre la población y la progresiva fusión de etnias y culturas, que fueron aportando los componentes y los valores, las ideologías y las creencias religiosas que han crecido y desarrollado en el paisaje hatero e inconmensurable cañaveral, coadyuvando a la formación y al imaginario del discurso literario y, en consecuencia, poético de la región. A pesar de los escenarios arriba descritos, a finales del siglo XIX y principios del XX, en San Pedro de Macorís -tierra de poetas, primero, y, tiempo después, de peloteros-, la poesía nace, pica y se extiende desde allí por la región y más tarde por todo el país, desde la principalía de los hermanos Gastón y Rafael Deligne, quienes trazaron coordenadas líricas que todavía perduran en alma nacional. Gastón Fernando Deligne nació en Santo Domingo, en 1861, publicó en vida los poemarios Soledad, 1887, y Galaripsos, 1908, por varias décadas fue considerado nuestro poeta nacional, por la riqueza emocional y filosófica de su poesía, de cierto dejo romanticista. Escribió poemas de gran aliento, como Angustia, dedicado al también poeta Arturo Pellerano Castro, y ¡Ololoi!, dedicado a Américo Lugo: “Yo, que observo con vista anodina /cual si fuesen pasajes de China… /Tú, prudencia, que hablas muy quedo,/ y te abstienes, zebrada de miedo; /tú, pereza, que el alma te dejas /en un plato de chatas lentejas/ (…) /y ¡oh tú, laxo no importa!, que aspiras /sin vigor, mirando, no miras…”, poema en que hace una radiografía social de finales y principios de los siglos diecinueve

REPUBLIQUE DOMINICAINE. REGARDS SUR UNE ÎLE AUX MILLE TRÉSORS.

LA LUCHA POR LA DIGNIDAD

y veinte. Rafael Deligne, hermano menor, también nació en Santo Domingo, en 1863, poeta de tendencia romántica. Obras: “La justicia y el azar” (drama en versos) 1894, “Milagro” (narración en verso) 1896, “Vidas tristes” (drama en prosa) 1901, “En prosa y verso” (artículos, cuentos y poesías), 1902. De su poema Nupcias: “La nueva esposa lánguida camina /hacia la alcoba oliente de azahares, /donde preside maternal Lucina /la tropa inquieta de los dioses Lares”. Me detengo en esta primera entrega en los poetas Gastón y Rafael Deligne, que aunque nacieron en Santo Domingo, desarrollaron su quehacer literario en San Pedro de Macorís entre finales y principios de los siglos XIX y XX. Fueron dos poetas vitales para la poesía regional y nacional. Fernando, de gran profundidad filosófica, fuerza vital y una visión patriótica. Ambos poetas y hermanos pasan sus últimos años en San Pedro de Macorís, en donde se les otorga la condición de petromacorisanos. Sin embargo, la vida de ellos discurrió de forma trágica. A los cincuenta y un años, Fernando, horrorizado ante los síntomas de la lepra y los recuerdos de la agonía muerte de su hermano Rafael acomete suicidio en 1913. La antorcha poética fue recogida, entre otros, por Quiterio Berroa, Armando Oscar Pacheco, Porfirio Herrera, Federico Bermúdez, los Ducoudray, Virgilio Díaz Ordóñez (Ligio Vizardi), Pedro Mir, René del Risco Bermúdez hasta los poetas vivos Norberto James y Federico Jóvine Bermúdez, más los jóvenes actuales, quienes hacen de San Pedro de Macorís el Olimpo de la poesía dominicana.

Este texto del gran pensador español José Antonio Marina y de la jurista María de la Válgoma es el tipo de libro que nadie debiera dejar de leer. Es, utilizando las palabras del introductor, una descripción de la lucha de los hombres y las mujeres por ser ellos y, de paso, es una exposición de ese retablo maldito que presenta a los Hitler, Stalin, Pol Pot y muchos parecidos. “La lucha por la dignidad” forma parte de los libros compactos de Anagrama, de Barcelona, España. La edición es del 2005.

A primera vista este libro parece un escrito de promoción turística. Pero es mucho más. Es un libro de la embajada dominicana en Francia que tiene el propósito de mostrar al turista extranjero, sobre todo al francés, que la República Dominicana es más que Puerto Plata y Punta Cana. Es un texto de 78 páginas, en francés, escrito por los intelectuales Laura Faxas, la embajadora dominicana en París; Glenys Tavarez, Roberto Cassá, Carlos Hernández, Soraya Aracena, Delia Blanco, Dagoberto Tejada, Víctor Avila, Darío Tejada, Marianne Tolentino, Jeannette Miller, Hugo Tolentino, Acsamary Guzmán, Josefina Alvarez, Rubén Silié, Mateo Morrison, Carlos Dore y cuatro autores más.

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LA PRUEBA EN LOS PROCESOS CONSTITUCIONALES La autora de este texto, la doctora Ana Zenobia Giacomette Ferrer, es una jurista colombiana consagrada, dedicada a la autoría de libros y a la enseñanza universitaria. Se le considera una jurisconsulta de primer nivel en materia constitucional. La edición dominicana de “La prueba en los procesos constitucionales” fue auspiciada por el Comisionado de Apoyo a la Reeforma y Modernización de la Justicia. La presentación está a cargo de su director, Perfecto Acosta Suriel, y está prologada por el eminente jurista Eduardo Jorge Prats, autor de varios libros sobre derecho constitucional. La obra consta de cuatro capítulos. Tiene 281 páginas. Su distribución es gratuita. _ ____________________________________________________________________________

MI CAMINO. LA VIDA Y LA OBRA DEL PADRE DEL PENSAMIENTO COMPLEJO. Edgar Nahum Morin, de 91 años, es uno de los grandes pensadores franceses de todos los tiempos. Político, filósofo e investigador científico. Este libro es una hermosa y profunda conversación de Morin con Djénane Kareh Tager, una destacada periodista francesa. La conversación lleva al lector por el itinerario de vida de Morin, con la oportunidad de leer las explicaciones y sentidos que el filósofo ofrece sobre las distintas etapas de su vida, en la política, su expulsión del Partido Comunista Francés, sus investigaciones y su gran hallazgo: el pensamiento complejo o la epistemología de la complejidad. Es un libro de 284 páginas, de la serie Autobiografía, de Editorial Gedisa. Edición del 2010.

LA HISTORIA/Fuente: Portal Bibliófilo Enmascarado

1924

EL TRES DE JUNIO fellece Franz Kafka, escritor checo que escribió en alemán. Su obra, a pesar de no ser muy extensa, se la considera de gran influencia en la literatura del siglo XX. Es autor de “La metamorfosis”

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1898

EL 5 DE JUNIO nace Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español, perteneciente a la Generación del 27, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Es el poeta más influyente y popular de la literatura española del siglo XX.

1875

EL 6 DE JUNIO nace Thomas Mann, escritor alemán nacionalizado estadounidense, premio Nobel en 1929, uno de los escritores más importantes de su generación. Autor de “Los Buddenbrook”, “La montaña mágica” y numerosos relatos breves.

1980

FALLECE EL 7 DE JUNIO Henry Miller, novelista estadounidense, autor de las conocidas novelas “Trópico de Cáncer” y “Trópico de Capricornio”.

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1917

2011

NACIÓ EL 7 DE JUNIO Gwendolyn Brooks, poeta estadounidense, primera autora negra ganadora del Premio Pulizter de poesía en 1950, por su segundo libro de poesía, “Annie Allen”.

FALLECIÓ EL 7 DE JUNIO Jorge Semprún, político y escritor español en lengua francesa. Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.


ÁNGELA PEÑA

Viaje por la historia

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Un anti trujillista entre los Trujillo RAFAEL SEGURA

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apá no tenía más fortuna que una casa grande que le costó 47 mil pesos; 25 mil pesos invertidos en la “Casa Grisolía” y 125 mil en el “Banquito de los Ibarra”, revela Fidelio Despradel para explicar que Arturo Despradel no se enriqueció en el trujillato a pesar de que fue dos veces ministro de Relaciones Exteriores, “el más joven, con 35 años”; de Interior y Policía, gobernador del Banco Central, rector de la Universidad de Santo Domingo, embajador en Brasil, entre otros cargos. Refiere que Guido D’Alessandro, el constructor del Palacio Nacional, era como hermano de su padre y le aconsejó vender la vivienda que éste tenía en la “Rosa Duarte” esquina hoy “Pedro Henríquez Ureña” para fabricarle otra y con la economía realizar la inversión y abrir la cuenta bancaria. Entonces vivieron en la “Cayetano Rodríguez 15”, de Gascue, donde Fidelio agregó nuevos amigos: los mellizos Ravelo, Tomás Troncoso, Freddy Ginebra, Payeyo García Troncoso “y ahí me hice íntimo de Miriam Jiménez, la mamá de Soto Jiménez y de Flavio Jiménez, hijos de Cuchico Jiménez”, otro funcionario del trujillato. Así de impresionante es la memoria de Fidelio, que vivió también en las avenidas “George Washington” y “Bolívar esquina Elvira de Mendoza”, y que de cada escuela, actividad, vecindario, recuerda amigos con características y destinos. Del colegio “Luis Muñoz Rivera” cita a Johnny Contín, Modesto Díaz, “que lo mataron el 30 de mayo”; Hellen Martínez, Purita Acevedo, Ivonne Haza, Nelson Lugo, Pedro José Trujillo, “que era un comparón”, y a sus profesores Flérida de Nolasco, Ernestina Matos, los esposos Poncio y Amelia Sabater, él de historia y geografía y ella, de matemáticas, “me enseñó a razonar, no a repetir de memoria”. Por ese especial método de aprendizaje recibió, años después, una agresión del profesor “Castro Colón”, de matemáticas, que usaba la memorización y quien le ordenó ir a la pizarra a demostrar “que el radio es perpendicular a la tangente en el punto de contacto”. Fidelio respondió con argumentos propios pero el profesor quería una solución embotellada y lanzó enojado un borrador sobre el alumno que pudo evadir el golpe agachándose. En el recreo recibió expresiones de admiración de sus condiscípulos pero especialmente de Asdrúbal Domínguez, que le comentó: “Yo quiero ser tu amigo”. Castro Colón, buen educador pero al que acusaban de calié, manifiesta, lo respetó como alumno y Domínguez inició con él una amistad que terminó con la muerte del reconocido izquierdista al que admiró sobremanera. Otros de sus maestros en “La Normal” fueron “Mangual, Chevalier, Mañón”, Virgilio Travieso, que era, además, instructor de básquetbol. Fidelio compartía la secundaria con el “Servicio Militar Obligatorio”, que duraba seis meses durante los que lo apresaron con frecuencia porque “llegaba sucio, cansao, resacao. Los mellizos Ravelo y yo nos sentábamos atrás y nos tirábamos en el suelo”. Narra que entonces bebía como un alambique porque la única diversión de los jóvenes era esa, después de estudiar “como un loco” de lunes a viernes. Al nadador y pescador formidable que conserva un valioso archivo documental le acompañaban rifle, careta, chapaleta en sus viajes de vacaciones a Boca Chica, Jarabacoa, Macao, La Romana, Guayacanes, La Matica y Puerto Plata. La Normal le servía también como cancha de básquetbol al igual que el Centro Social Obrero. “Me hice un basquetbolista rudo”, exclama. En el “Golfito Tenis Club” practicó ese deporte y ping-pong con Máximo Bernal, Virgilio Travieso, “Varilla Lugo”, Gilberto Guerra, Tulio Martí, Mariano Defilló y otros que, aunque mayores que él, le enseñaron a jugar. Pertenecía al equipo de “Codofalto”. Tuvo novias y hasta una intensa relación con una muchacha de “vida licenciosa” pero a ellas ni a las que han sido sus esposas les fue infiel. “El izquierdista tiene mucha relación con la moral y la visión social, nunca

Fidelio Despradel estaba enterado de la masacre a través de Yuyo, que siendo íntimo de Ramfis, era del 14 de Junio”.

Ligia Bonetti Guerra, Canki Despradel, Ike Pichardo, Angelita Trujillo y Fidelio

Arturo Despradel y Cordell Hull, con quien Trujillo firmó el pago de la deuda externa

Rafael Trujillo, Arturo Despradel, el general “Larguito”, entre otros

Arturo Despradel, nombrado embajador en Brasil, junto a su esposa María Cristina Roques y sus hijos Carlos, Carmen Cristina y Fidelio Despradel.

he salido con dos a la vez, eso es parte de mí, he tenido una sola conducta en la vida”.

Universidad y política. En 1954, este gran lector que se define como estudiante brillante pero rebelde por sus inasistencias y porque no hacía las prácticas escolares, ingresó a la universidad luego de graduarse bachiller en ciencias físicas y matemáticas. Recuerda entre sus compañeros universitarios al “capitán García Germán”, a Claudio Caamaño, José Israel Cuello, Guillermo Santoni, Asdrúbal Domínguez, Quique Acevedo. En la academia se tomó en serio los estudios de arquitectura. Cuenta que Fernando Howellemont, Luis Álvarez, Franklin Laroca, Naorí García, Frank Joseph Thomén, que cursaban medicina, le proporcionaban drogas para no dormir, permanecía hasta las 3:00 de la madrugada estudiando y a las 7:00 estaba en el trabajo. La “mentalidad” antitrujillista que se despertó en él entre 1957 y 1958 cuando seguía

la conquista del espacio por los rusos, no iba a misa ni confesaba y era antiyanqui, se acrecentó en 1959. “Juntarnos para hablar mal de Trujillo era común”. Pero un día, Tony Barreiro, Asdrúbal Domínguez y él decidieron pasar a la acción. “Yo estaba enterado de la masacre a los expedicionarios a través de Yuyo D’Alessandro, que siendo íntimo de Ramfis, era del 14 de Junio”. Además, en una visita a Virgilio Ortiz Bosch que fue operado de una afección pulmonar en el hospital “Salvador B. Gautier”, vieron amarrados a las camas, masacrados, a patriotas de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Entonces planificaron pegarle fuego al único depósito de gasolina de la época para explotar la tubería. Guillermo Santoni, Tony Barreiro, Asdrúbal Domínguez, Pichi Mella y Fidelio serían los protagonistas de esta trama que “dejaría a Trujillo sin combustible”.

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do/Por Edwin Espinal

Inmigrantes y adelantos tecnológicos

Encuentros

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Instituto Dominicano de Genealogía

MU-KIEN SANG

P

rácticamente de manera concomitante con la puesta en servicio del telégrafo y nueve años después que fuera inventado por Alexander Graham Bell, en agosto de 1885 se tendió un “hilo telefónico” entre el Palacio de la Gobernación y la fortaleza San Luis de Santiago, obsequiado por el general Gregorio Luperón. Este enlace comunicacional, aunque limitado a la conexión de los enclaves político y militar de esa ciudad, resultó pionero en el país, pues la primera Estación de Teléfono Urbano fue inaugurada en Santo Domingo un año después por el estadounidense Preston C. Mason, a quien le había sido concesionada la explotación de su central telefónica en 1884. Aunque no estuvo vinculado a los inicios de la presencia del teléfono en el país, cabe hacer mención del estadounidense Lowell Shaurman Whipple Kirkpatrick, quien participó de la expansión de la Compañía Dominicana de Teléfonos después de su instalación en 1930. Whipple nació el 14 de abril de 1893 en Kings Bridge, New York. Fue hijo de Nelson Morris Whipple Morris y Emma Caroline Kirkpatrick Swinnerton. Ingresó en 1908 al United States Marine Corps, donde fue entrenado como operador y técnico telefónico en el departamento de comunicaciones. Sirvió en las bases navales de Filadelfia y San Juan de Puerto Rico. En 1913 empezó a trabajar para el Dominican Customs Receivership como capitán de uno de los Revenue Cutters (guardacostas) de esa institución, asignado para custodiar el distrito de Barahona en las costas del Sur-Oeste de la isla, desde Punta Palenque hasta la frontera con Haití. Su guardacostas, el No.2, se perdió en el “mar de leva” que hizo encallar al USS Memphis frente a las costas de Santo Domingo en 1916. En 1925 fue capitán del vapor de carga-remolcador “Romanita” de la South Puerto Rico Sugar Company, que transportaba la caña cosechada en La Romana hasta el ingenio azucarero de la compañía en Guánica, Puerto Rico. En 1926, decidió residir en la República Dominicana de manera definitiva. En ese mismo año adquirió la nacionalidad dominicana y fue oficial en la tripulación del yate del presidente Horacio Vásquez hasta 1929. Entre 1929 y 1930 laboró en la fábrica de hielo y cerveza instalada por el empresario norteamericano Charles H. Wanzer, precursora de la Cervecería Nacional Dominicana. En marzo de 1931 entró a trabajar en la Compañía Dominicana de Teléfonos, ocupando la posición de jefe de cuadrillas de Instalaciones Interurbanas. En ese mismo año, pasó a Santiago, donde tuvo a su cargo la instalación de la central telefónica que sustituyó a la ya entonces obsoleta central de la Compañía de Teléfonos Urbanos de Santiago, adquirida por la Compañía Dominicana de Teléfonos. En 1935 fue administrador de la estación de la Compañía Dominicana de Teléfonos en Puerto Plata, y a principios de 1940 fue promovido como administrador de la División Norte de la Compañía Dominicana de Teléfonos con sede en Santiago. Murió el 3 de mayo de 1945 en un incendio que afectó las oficinas de la compañía en esa ciudad. Se casó el 16 de septiembre de 1934 con María Rosa de Jesús Llenas Díaz (Marosa) (1908-1998), hija de Enrique Llenas Domínguez y Ana Díaz Andreu. Fue padre de Elizabeth Ramona Whipple Llenas (1935), quien se casó en 1956 con José de Jesús Álvarez Bogaert (Ucho); Lowell Shaurman Whipple Llenas (1936), médico, quien se casó con Carmen Aura Girbes Jiménez y luego con Brenda Isabel Jorge Santiago, y Emma Carolina Whipple Llenas (1940), esposa desde 1961 de Eduardo Fernández Pichardo. Fue padre también de Lillian Alicia Whipple.

Carta a mamá Impregnada llevo en mi memoria la nostalgia permanente de tu mirada. Es ahora, adulta, cuando extraño más que nunca tu ternura. Añoro mi miedo terrible a tu cólera. Tus gestos y muecas que objetaban o aprobaban sin palabras. Recuerdo cuando, a mi lado, comunicabas inquietudes y problemas. Era entonces inmensamente feliz al sentirte madre-amiga y no madre-juez implacable. Recuerdo como ahogabas penas y desilusiones pedaleando sin cesar tu vieja máquina singer. Remendando, cosiendo no sé qué. He querido ofrendarte, mamá, estas simples -muy míaspalabras de amor. No sé, si son tardías mis palabras, quizás pronunciadas un poco antes, nos hubiésemos ahorrado algunas lágrimas.

Mu-Kien, 1983.

Mi siempre querida y adorada mamá:

D

ecidí escribirte después de las fiestas de celebración de tu día, convertida por esta sociedad de mercado en una vulgar mercancía. Es increíble, mamá, ver cómo la ley de la oferta y demanda ha llegado tan lejos que ha mercantilizado los sentimientos, incluso el más bello y noble, como es el que los hijos sentimos hacia las mujeres que nos regalaron la vida. Han transcurrido 13 largos años de tu súbita partida. Desde que te fuiste, la vida tuvo que seguir su agitado curso. A pesar del dolor que nos dejó tu ausencia, tus nueve extensiones de vida tuvimos que levantarnos, como lo hiciste tú cuando algún suceso te golpeaba. Seguimos caminando por los senderos de nuestras vidas, llevando el peso de las ausencias tuya y de papá. Tus nietos han crecido y algunos ya han procreado sus propios hijos. Muchos ya son adultos y comienzan a construir sus vidas. Tus hijos, para emularlos a ustedes, a ti y a papá, decidimos continuar con la obra de la unidad. A pesar de lo numerosa que se ha convertido tu descendencia (¿sabes que somos más de 50?), intentamos sembrar en ellos el sentido de pertenencia al universo familiar, como forma de forjar sus identidades sobre la base de valores tan importantes como preciados: la comprensión de la diversidad y la presencia incondicional en el dolor y la alegría. Tus hijas, las cinco mujeres que cubriste con tus alas protectoras, compartimos nuestras preocupaciones y nos apoyamos, a pesar de nuestras diferencias temperamentales. A veces nos preguntamos ¿qué habría hecho mamá en esta situación? Confieso que en mis momentos de mayores dificultades, te llamo con mi corazón acongojado y te pregunto insistentemente: mamá, ¿qué hago?, ¿qué puedo hacer?, ¿qué me aconsejarías? Y, después de atormentarme con las preguntas que te formulo, encuentro la paz en el camino. Tus nueve hijos viven y vivirán eternamente agradecidos por tus desvelos, por tu sabiduría de mujer pueblo, sabia por naturaleza y no por instrucción, por tus abrazos, tus atenciones, por tu capacidad cada uno se sintió especial e importante en tu vida, por tu silencio cómplice, por tu ejemplo de trabajo incansable, por tus consejos atinados y hasta por tus errores. Te sabíamos con orgullo que eras humana, producto de una sociedad que te excluía, y que sin embargo, gracias a que luchaste por romper el círculo vicioso de la exclusión, rompiste los moldes

de una sociedad conservadoramente tirana. Mucho ha cambiado la sociedad que dejaste. Ya nuestro Santiago natal no es tan pueblerino. Poco a poco va configurándose en una pequeña urbe. Los santiagueros, sin embargo, todavía conservan el orgullo ancestral de pertenecer a la ciudad más importante del Cibao y se enorgullecen (nos enorgullecemos) de formar parte de una región que ha crecido para contrarrestar el peso de la capital. Mucho he cambiado yo. Cuando te fuiste, aunque ya me había abierto camino como historiadora, ensayista y maestra; ya hoy con más de medio siglo vivido, sigo en el mismo trayecto, pero sin la aprehensión ni la presión de antes. He comprendido que el verdadero motor de las cosas se sustenta en el amor, la pasión y el trabajo constante. Amar lo que deseamos ser y hacer, solo puede lograrse con la constancia y la pasión que le pongamos a las cosas. He aprendido, a fuerza de desventuras, tropiezos y reflexiones, que la vida es una oportunidad y un regalo y que el secreto está en el equilibrio: la familia, (nuclear y ampliada), la amistad sincera, el trabajo y el disfrute de las pequeñas cosas. Te cuento que sigo amando la poesía. Todavía recuerdo el momento difícil que pasé contigo, cuando descubriste mi vieja mascota con poemas de adolescente enamorada. Lo encontraste, me preguntaste y te respondí con mentiras piadosas, porque no podía soportar que supieras que buscaba con ansias la materialización del amor. Me preguntaste sobre los libros que leía. Solo te enseñé los de poesía. Te mostré los libros pequeños de la Editorial Lozada que había publicado las obras de Neruda. Me preguntaste sobre los otros y te respondí con el silencio. No tenía la fuerza para decirte que leía libros que incentivaban mi deseo de luchar por una sociedad mejor. Hoy recuerdo con nostalgia ese episodio dramático de nuestra relación. Mi vida adulta a tu lado fue maravillosa. Te disfruté, al igual que todos tus hijos, como compañera de aventuras. Al faltar papá, tu amor eterno, llenaste tus días con los nuestros. Eras asidua a nuestras fiestas. Nuestros amigos fueron tuyos, y hasta nos sorprendiste con tu sentido de libertad, de amplitud de pensamiento y tu tolerancia amorosa a la diversidad. Gracias de nuevo mamá. No me alcanzarán los días de mi existencia para agradecerte todo y cuanto hiciste por nosotros, tus hijos, nietos, yernos y nueras. De nueve hijos tuviste 17, porque nuestros compañeros de vida se sintieron bendecidos con tu bondad y con tu amor. Los nietos que no te conocieron físicamente, te conocen bien porque nos hemos encargado de hacerlo. Todos te disfrutamos y todavía añoramos tu risa, tus llamadas, tu frase permanente de “Hola Amore”. Así quería celebrar tu día. En la declaración de verdadero amor, sin regalos caros ni baratos, sin la premura del mercado. Me hacía daño convertir en vulgar mercancía un amor tan puro, sincero y eterno.

mu-kiensang@hotmail.com


LEONARDO BOFF

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HOY

Cómo lidiar con nuestros ángeles y demonios interiores

E

l ser humano es una unidad compleja: es simultáneamente hombre-cuerpo, hombre-psique y hombre-espíritu. Detengámonos un momento en el hombre-psique, es decir, en su mundo interior, urdido de emociones y pasiones, luces y sombras, sueños y utopías. Así como hay un universo exterior, hecho de órdenes-desórdenes-nuevos órdenes, de horribles devastaciones y de emergencias prometedoras, así también hay un mundo interior, habitado por ángeles y demonios. Ellos revelan tendencias que pueden llevarnos a la locura y a la muerte, y energías de generosidad y de amor, que nos pueden traer autorrealización y felicidad. Como observaba el gran conocedor de los meandros de la psique humana C.G. Jung: el viaje rumbo al propio Centro, debido a estas contradicciones, puede ser más peligroso y largo que el viaje a la Luna y las estrellas. Entre los pensadores de la condición humana, hay una cuestión nunca resuelta satisfactoriamente: ¿cuál es la estructura de base de nuestra interioridad, de nuestro ser psíquico? Son muchas las escuelas de interpretación. Resumiendo, sostenemos la tesis de que la razón no aparece como la realidad primera. Antes de ella hay todo un universo de pasiones y emociones que agitan al ser humano. Por encima de ella está la inteligencia, por la cual intuimos la totalidad, nuestra apertura al infinito y el éxtasis de la contemplación del ser. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma es sin razón. Ella simplemente está ahí, indescifrable. Pero ella remite a dimensiones más primitivas de nuestra realidad humana, de las que se alimenta y que la atraviesan en todas sus expresiones. La razón pura kantiana es una ilusión. La razón viene siempre impregnada de emoción y de pasión, hecho aceptado por la moderna cosmología. La cosmología contemporánea incluye en la idea de universo no solo energías, galaxias y estrellas, sino también la presencia del espíritu y de la subjetividad. Conocer es siempre entrar en comunión interesada y afectiva con el objeto del conocimiento. Apoyado por una pléyade de otros pensadores, siempre he sostenido que el estatuto de base del ser humano no reside en el cogito cartesiano (en el yo pienso, luego existo), sino en el sentido platónico-agustiniano (en el siento, luego existo), en el sentimiento profundo. Este nos pone en contacto vivo con las cosas, percibiéndonos parte de un todo mayor, siempre afectando y siendo afectados. Más que ideas y visiones de mundo, son las pasiones, sentimientos fuertes, experiencias germinales, el amor y también sus contrarios, los rechazos y los odios avasalladores, lo que nos mueve y nos pone en marcha. La razón sensible hunde sus raíces en el surgimiento de la vida, hace 3.8 miles de millones de años, cuando irrumpieron las primeras bacterias y comenzaron a dialogar químicamente con el medio para poder sobrevivir. Ese proceso se profundizó a partir del momento en que surgió el cerebro límbico de los mamíferos, hace más de 125 millones de años, cerebro portador de cuidado, de ternura, cariño y amor por la cría. Es la razón emocional que alcanzó nivel autoconsciente e inteligente con los seres humanos, pues también somos mamíferos. El pensamiento occidental es logocéntrico y antropocéntrico y puso siempre bajo sospecha la emoción, por miedo a perjudicar la objetividad de la razón. En algunos sectores de la cultura se creó una especie de lobotomía, es decir, una gran insensibilidad ante el sufrimiento humano y los padecimientos por los cuales ha pasado la naturaleza y el planeta Tierra. En los días actuales nos damos cuenta de que es urgente, al lado de la razón intelectual irrenunciable, incluir decididamente la razón sensible y cordial. Si no volvemos a sentir con afecto y amor a la Tierra como nuestra Madre y a nosotros como la parte consciente e inteligente de ella, difícilmente nos moveremos para salvar la vida, sanar heridas e impedir catástrofes. Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia hu-

mana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible. Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individuación, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skin-

ner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros. Lo que podemos afirmar es que independientemente de las distintas escuelas psicoanalíticas el hombre-psique se ve obligado a integrar creativamente su universo interior siempre en movimiento, con tendencias diabólicas y simbólicas, destructivas y constructivas. Por aciertos y equivocaciones vamos procesualmente descubriendo nuestro camino. Nadie podrá sustituirnos. Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros mismos.

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El ritmo en la

música popular V

DIÓGENES CÉSPEDES

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oy a analizar las letras del villancico “El martiniqueño” como ritmo vocal, musical y literario y cómo, sin traspasar los límites del ámbito de la cultura popular, ya que es una pieza festera para divertir y entretener, este subgénero musical venido de la literatura permanece aunque sea una vez al año, en Navidad, en la memoria de las generaciones sucesivas de dominicanos. ¿Qué es un villancico? Ángel Lacalle lo define así: “El villancico es una composición poética popular, de número variable de versos –de ordinario entre dos y cinco–, con estribillo para la música de la fiesta navideña. Fue frecuente, a finales del siglo XVI, el villancico eclesiástico, compuesto para las fiestas de las grandes catedrales. Junto a estas variedades, el villancico profano.” ( Teoría literaria. Barcelona: Bosch, 1951, 133). Esta última variedad es la que en algunos países hispanoamericanos ha adoptado el nombre de aguinaldo. Con el tiempo, el villancico eclesiástico evolucionó y perdió su adjetivo. Con la industria del disco moderno en el siglo XX, solo a la variedad religiosa se le llamó villancico. A la profana se le denominó aguinaldo, pero a veces este subgénero puramente festero aparece mezclado con lo divino en alabanzas a la Virgen, al Niño y los santos. Los compositores están en libertad de mezclar géneros y subgéneros y para realizar tal, se trasforman las reglas. Tal es el caso del aguinaldo cantado por Rafael Colón y otros intérpretes, uno de cuyos versos dice que vinieron los Magos de Oriente, con su botellita llena de aguardiente. Los aguinaldos puertorriqueños tenían mucha prensa en las emisoras de nuestro país desde la era de Trujillo hasta el decenio de 1970. El más famoso era el que decía: “Vengo del olivo/voy pa l’olivar/ Un año que viene/y otro que se va.”// Pero con las letras de “El martiniqueño”, si las leemos sin oír la interpretación de Pipí Franco, nada nos indica que estamos en presencia de un aguinaldo o villancico profano. El ritmo musical a que están sometidas las letras es lo que nos indica, en su estructura melódica, que se trata de un villancico profano o, mejor en nuestra cultura, de un aguinaldo. Entonces, el ritmo musical es la unidad dialéctica con dominante (significant e), sin anulación de la voz y las letras o discurso (significados) y estos dos últimos conservan su propio ritmo, separable del ritmo musical. Así como el merengue tiene un ritmo “en compás de 4/4 (cuatro cuartos) y no en compás de 2/4 (dos cuartos) o ¢ Binario”, como lo demostró el compositor Manuel María Miniño en el estudio al libro sobre los merengues de Luis Alberti (ed. Bibliófilos, p. 27), esta última estructura es la que indica que estamos en presencia de un merengue y no de otra pieza musical. Siempre se creyó que se ejecutaba en compás de 2/4, pero esto se debió a que la forma en que están escritos los merengues, los acentos están colocados incorrectamente. Miniño afirma que eso se ve en los merengues de Alberti de antes de 1940 transcritos en compás de 2/4, y los que vinieron después, en compás de 4/4 y con indicación de los acentos. Así se aprecia que técnicamente nuestro merengue se ejecuta en compás de 4/4. Se transcribían en compás 2/4 para facilitar la ejecución de los músicos que no sabían leer la partitura. Así, dice Miniño, el músico académico caía, consciente o inconscientemente, durante la ejecución en ritmo de dos batutas (Ibíd.). Leamos ahora las letras de “El martiniqueño”: “Yo soy el martiniqueño/y quiero ver mover tu cintura/bailando el martiniqueño/con salero y con sabrosura.//¡Qué contenta está/esa mulata con su bailar!/¡qué contenta está/cuando suenan este cantar!//¡Ay, qué bailar tan bien/el que lleva esa mujer!/¡Ay, qué caliente va/el meneo de sus pies!//¡Que contagioso, este ritmo loco y sensual/y hasta mí, nena, me dan deseos/de yo bailar.” El ritmo vocálico en É acentuada en la mayoría del texto reparte la sonoridad a través de los versos internos y en algunos finales de estrofa rimada. El resto se reparte en Á acentuada en los versos finales con las pa-

labras está 8(dos veces)/bailar (dos veces en posición final y una en posición mediana), cantar/va/sensual/bailar. El vocablo “cintura” (acentuado en Ú, en el segundo verso, mantiene el eco sonoro en sabrosura y lo atenúa en las úes inacentuadas de mulata/cuando suenan/mujer y sensual, vocablos todos asociados por paronomasia con mulata, personaje protagónico del aguinaldo simbolizador de una virgen. Se ve por este análisis que el sentido del texto como unidad no es ajeno a la ideología del cortejo amoroso y de admiración encomiable del sujeto que narra, y que no es otro que el yo. Cuando el yo se enuncia, sea en este texto popular o en uno de intención artística o literaria, no tiene necesidad de recurrir al cuento folklórico o popular, ni a la historia ni a la mitología. Esta no recurrencia a discursos ideológicos es un indicio de valor relativo o absoluto de la obra. Pongo un ejemplo para ilustrar lo que digo: En pintura, Antoine Watteau es el único pintor del siglo XVIII que no cuenta historias ni mitos ni relatos en sus cuadros, por eso sobrevive su nombre, pese a la saña en su contra luego de la Revolución francesa con su teoría del arte comprometido. Tres ejemplos de obras de Watteau (Gilles, Peregrinación a Citeres y Regreso de Citeres), no hay recurrencia a estas tres ideologías, contrariamente a David que recurre a los Horacios, Marat o Napoleón para realizar su arte o la mayoría de los pintores de su época recurrían a los temas manidos de las mitología griega y romana, cuando no a la mesopotámica. Esas É acentuadas de los cuatro primeros versos de la primera estrofa marcan el sentido del ritmo, de la fiesta y del enamoramiento de la mulata no dicho por el narrador que cae embelesado con la forma de bailar del personaje objeto de admiración. Igual que como cayó el personaje balzaciano Sarrasine en estado de trance orgásmico al oír el canto del castrado en uno de los teatros vaticanos. El arte es un obrar en el otro de modo tal que le transforma. Si no logra esto, no es arte. Ni en literatura ni en otro dominio. Lo que el yo de “El martiniqueño” enun-

cia, el oyente y el danzante lo viven. No es un cuento o narración, como el cuento de la guinea en el merengue de Guandulito. Yo no me identifico con ese cuento de la guinea y sus hijitos, pero sí con la mulata, que lleva esa gracia y dominio del baile. Cumple el aguinaldo con su funcionamiento fiestero. No así ese guarapo cantado por Guarionex Aquino y Arístides Incháustegui titulado “José Clemente”, un negro más narrado que sujeto, que se enamora locamente de una mulata, invento quizá de los españoles o portugueses esclavistas y que sobrevivió a la independencia latinoamericana y caribeña hasta hoy. ¿Por qué? Porque la misma composición folklórica uno la encuentra, con variantes lingüísticas por supuesto, en Puerto Rico y Venezuela. Pero un solo verso es fatal para la folklórica composición “José Clemente” como ideología del racismo colonial en contra del negro y de sus aspiraciones de mezclarse con la clase mulata luego de la abolición de la esclavitud. Una india de pelo lacio/de ojos morenos que al cielo van/No puede querer a un hombre/De pasa tan colorá. El currutá que le agrega Guarionex Aquino a este último verso es el equivalente del español Olé, del “Está bien” del español hispanoamericano o del Bravo italiano para aprobar simultáneamente letras, voz y música. El negro José Clemente es rechazo de plano. Todavía no ha sido legitimado. La protagonista de la narración dice ser india, quizá una acomodación dominicana tardía por mulata, la cual se opone al negro por ser católica, religión simbolizada por “ojos” que al cielo van, opuesto a la brujería como atributo natural del negro tipificado por la cultura blanca. Como natural es el estado de José Clemente cuando el verso alude a “un hombre”, lo cual es algo genérico y la india de pelo lacio no se atreve a sustituir a “hombre” por “negro”, que es el significado racista del verso “De pasa tan colorá”.


Poesía

AREÍTO

Sábado 2 de junio de 2012

Ángel Rivera Juliao desde la “Tierra Vertical”

Á

MELANIA EMETERIO RONDÓN

HOY

ngel Rivera Juliao es un poeta dominicano perteneciente al Movimiento Interiorista donde es reconocido como uno entre los mejores creadores del género. Bajo el influjo de este movimiento ha producido varios poemarios: “Memoria de Sal”, “Ángel de Luz” y “Tierra Vertical”. En cada uno de estos poemas está impreso su arte que discurre entre imágenes y expresiones trascendentes que revelan un poeta sobrado de inspiración y de motivos, y acorazado por una regia vocación para el género. Juliao es médico pediatra de profesión y oficio, condición que no le ha limitado el desarrollo de su entrañable vocación poética. Las poesías de este autor rezuman una aquilatada formación cultural que le hace dueño de un vocabulario culto con el que hilvana y estructura sus ideas. Sus versos no son rimados, sino libres, y es variado el número de ellos en la construcción de las estrofas. Es desde su especial sensibilidad que surgen versos como estos: ¡ Ay. Si en vez del cuerpo/Se me viera flotar el alma Limpia y transparente como las aguas/De algún río, tal vez inexistente En “Tierra Vertical” se advierte, además, la reiteración de interrogaciones, preguntas sobre la existencia, que traducen un mundo interior de angustias, temores. En medio de la variedad temática, hay en este poemario tres tópicos en los cuales el poeta se adentra con gran intensidad, ellos son: el tiempo, la luz, y la muerte. Particularmente el tiempo domina casi todo el escenario del poemario. Ante lo imposible de controlar lo fugaz y el misterio del tiempo, el poeta hace una síntesis del deseo, dice: Quiero que el tiempo sea un objeto/manejable y digerible Una cápsula de prisa comprimida/Para que sean eternas las rosas En estos versos está presente la rosa como simbología. El último verso sirve de conclusión o el remate de ese pensamiento: “Para que sean eternas las rosas”. En esa simbología que es la rosa está el ser, el deseo de eternidad, la vida, y cotidianidad como tiempo transcurrido que pasa sin sustancia. Es en la poesía “El Tiempo” y en “Borgeando”, donde más se cristaliza la razón y la obsesión del poeta ante la figura del tiempo. Aquí se anida la presencia del miedo a la nada, al olvido, el tránsito al vacío:

Yo sé que no hay reloj que pare/ La fecha para mí irrevocable En que un día o una noche ¡quien sabe!/Habré de irme a otra parte. Ante la imposibilidad de manipular el tiempo manejándolo como cualquier objeto, el poeta dice: Quisiera que el tiempo fuera un lugar/Y no esta sustancia/Para sitiarlo y tocarlo/ Y entrar en él sin darme cuenta/ Que lo he visitado./Un lugar distante del reloj /Sin rutas ni coordenadas/Un calendario que empiece y termine en cero En el tema de la luz, Juliao se deja sentir como un poeta en búsqueda del misterio universal, se siente la presencia de un yo sediento de luz frente al misterio. En su libro “Ángel de Luz” es donde mejor desarrolla esta preocupación por la luz y el misterio. Esto se puede apreciar en la poesía “Viaje hacia la luz”: Voy a mis laberintos de cal y sangre/ Donde húmedas claridades horadan imágenes Toda sombra es un olvido de la luz/ La imposible negación de las presencias El inexacto silencio/ La insondable soledad del misterio. En “Tierra Vertical”, a modo de sentencia el poeta dice: Y será breve escarceo de la luna /Y el temblor de las estrellas. Yo quedaré al alba anochecido /Y cerraré los ojos para mirar la luz En Juliao es persistente el tono y el aliento existencial. Es bajo este influjo que se presenta la poesía “Simbléresis de la Noche”, la más emblemática de “Tierra Vertical”, y quizá de todas sus poesías que gozan de ese modo particular de sentir la propia humanidad desde ese aliento de un dolor arraigado. Veamos: La tarde cuece un pan oscuro/ Con levadura de sombra /Al fuego del ocaso. Resina de nubes / cáscara de niebla /velos de rocío…/ Negra, muy negra la noche viene Es una poesía escrita y pensada en un lenguaje culto y de acuciosa profundidad. Las palabras seleccionadas adquieren una dimensión y un liderazgo que va más allá del valor gramatical y del lexical. Pero el tono más doliente, y de mayor acentuación pesimista se envuelve en los más finos contrastes que se plasman en estos versos: La espesa noche cóncava y azul/Mansa y podrida/Cerca y distante Pero nunca, nunca más oscura ni más gris/Como este dolor que a mi ser desnace.

En “Simbléresis de la Noche” hay un desahogo hondo de amargura y desaliento donde la noche es el centro, la razón y las consecuencias de lo que brota en ese ser perturbado. Hay un tributo a la noche, pero no cualquier noche, sino la del desgarro, la que tiene calificativos funestos: una noche muy negra, honda, inmensa, cóncava, gris, sombra del día. Es aquí donde vierte y rezuma amargura y exasperación, una amargura que bordea los límites de la resistencia humana, es como si estuviera llegando al umbral emocional y espiritual, una situación crucial de la existencia, y que solo el poeta puede plasmar en conmovidos versos: “como este dolor que a mi ser desnace”. Juliao se coloca como cultor de versos que calan en el dolor humano desde lo más profundo. Rivera Juliao tiene la virtud de poder expresarse interpretando lo que son signos de estos tiempos llamados de postmodernidad, donde la incertidumbre, el miedo, la inseguridad y el vacío interior caracterizan y consumen la existencia humana. Por eso se vive con ansiedad en un presente en cuyo discurrir deja la estampa de un futuro sombrío. Se proyecta una visión pesimista e individualista de la vida, y el ser se gasta en el deseo de entender los misterios que agolpan su imaginación y distorsionan el sentido de la existencia en sí. Esta visión del mundo, que como síntesis está presente en estas poesías, encaja en el análisis que hace el siquiatra José Miguel Gómez, quien en su libro “Éxito y agonía de la postmodernidad” dice que “En la postmodernidad, el inconsciente colectivo ha decidido no confrontar de forma adulta sus traumas, más bien ha decidido minimizarlos, negarlos, victimarse o despersonalizarse ante la confusión que se vive y se respira, debido a la incomprensión, a la indiferencia, a la competitividad desigual, a la inequidad, a la exclusión y a la pobreza espiritual y moral” . Leamos con avidez al poeta Ángel Rivera Juliao, y por su estatura poética reclámese para él otro sitial, otras avenidas que le conduzcan hacia espacios distantes del que circundan los mares de esta parte de La Española.

lidiamelania@claro.net.do

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AREÍTO

Sábado 2 de junio de 2012

Arte Contemporáneo

HOY

Gerard Ellis, Ataque a la Piñata, 2010. Cortesia de Lyle O. Reitzel Gallery.

Clara Ledesma. Sin titulo, mixta sobre tela,36x27 pulgadas. Circa 1965. Cortesía de Mesa Fine Art.

El arte y el dinero ¡Una relación atractiva, expansiva e incontrolable!

L

AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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a noche del pasado martes 15 de mayo, correspondiendo a una gentil invitación de Juan José Mesa, en su calidad de anfitrión de la galería Mesa Fine Art y miembro del Consejo de Dirección del Centro de Estudios del Arte Caribeño (CEARCA), tuve la oportunidad de participar como moderador del interesante coloquio titulado “¿Qué determina el precio de una obra de arte?”. Como había de esperar, el dialogo fue siempre fragmentario, contradictorio, complementario y todavía más fascinante. El panel y auditorio se completaban con “especialistas” de la talla del reconocido crítico de arte y curador Abil Peralta Agüero, el Arquitecto y catedrático Gamal Michelén, así como una participación considerable de artistas, coleccionistas, investigadores y amantes del arte, motivados especialmente en la búsqueda de alguna “luz”, si es que fuera posible, a la hora de confrontar la trama de intereses que traspasan el estado actual de la economía del arte: la inflexible, atractiva y poderosa relación entre arte y dinero; entre las industrias culturales, el mercado de las imágenes y la economía global. Aunque entiendo que sería imposible definir objetivamente la artisticidad de los objetos estimados como “obras de arte”, también es cierto que, casi siempre, la valoración de tales objetos se basa en criterios extra-artísticos, especialmente a partir de que vayan extraviando su “funcionalidad” en los museos y las colecciones. Entonces, a la hora de hablar de precios es necesario tener en cuenta los valores incorporados o asociados, en su mayoría, establecidos por razones y consecuencias de la museografía-la institución-, el coleccionismo y el comercio del arte. Entre los principales de estos criterios que inciden en la valoración económica de la obra, destaca el “reconocimiento” del autor. Sobre este aspecto disertaba lúcidamente Gamal Michelén, advirtiendo que la incorporación del valor de “la firma” surge cuando los pintores y escultores del Renacimiento deciden aconsejar el uso de su nombre personal como “marca de fábrica”. Y este criterio de la importancia o renombre del autor incide en el precio de tal manera que la autentificación o falsificación de la firma de un artista llega a provocar escándalos, “descalabros” y efectos de consecuencias impredecibles, desde luego, más en el aspecto comercial o financiero que en la creatividad y en la producción artísticas. “A menudo se cuestiona el valor de una obra de arte en función del costo per se de la misma y del artista que expone, lo que se traduce en un lamento para algunos y un dolor de cabeza para otros, sostiene Juan José Mesa, quien, abordando el aspecto de la incidencia de los costos de producción en el precio de las obras de arte, puntualizaba: “Lo primero que debe-

Raúl Recio, “La muerte del merengue”, homenaje a Tatico Henríquez.

El galerista Juan José Mesa y el artista Ramón Oviedo

mos tener claro es que todos los artistas, sin importar si son emergentes o consagrados, tienen un costo de producción que anda más o menos igual para ambos. El pincel, el lienzo, la pintura y el marco…, por ejemplo, no tienen descuentos en función de si se es principiante o maestro”. Además de ser uno de los más activos propiciadores del espacio del diálogo sobre, desde y a través del arte en el Santo Domingo de las últimas dos décadas, Juan José Mesa es un galerista experimentado y exitoso. Como resultado de esta experiencia, él reflexiona a profundidad y aporta datos reveladores sobre las claves de la dinámica del mercado del arte en el contexto caribeño. Incluso, a la hora de establecer los pormenores del “precio final”, llama la atención sobre el “valor intrínseco o tangible” y el “valor extrínseco” de la obra de arte. “Ese valor tangible puede calcularse sin ninguna dificultad a través de un caso de negocio, significando que el precio de toda obra parte de un costo de producción en el que no interviene el ingenio del creador. A esto se le suman otros elementos tan necesarios –como los enunciados– que tienen a su vez que conjugarse para establecer el “punto” por centímetros (o pulgadas) y eliminar la subjetividad u otros parámetros determinantes en el mercado secundario”.

Entre los factores que determinan lo que Juan José Mesa define como “valor extrínseco”, se imponen el contexto cultural, la formación académica, el empleo de materiales especiales, las premiaciones y reconocimientos recibidos por el autor; la procedencia del objeto-en razón del estatus socioeconómico de su propietario-; la cronología e historicidad; el “background” museográfico y la excepcionalidad de la obra-en relación a su pertenencia o no a una serie completa-, así como su unicidad en contraposición a su multiplicidad en forma de copia o reproducción. En efecto, estos factores pueden resultar determinantes para establecer la diferencia de precio entre las obras de los artistas del pasado y del presente. Y no resulta difícil admitir que estas cifras constituyen apreciaciones altamente operativas en los ámbitos comerciales y financieros. Asimismo, el precio de una obra de arte tiene que ver con la importancia que la crítica especializada, las instancias sociales, políticas y culturales, concedan a la personalidad, al “discurso” y a la producción de un artista específico. En última instancia, el precio es efecto de los juegos del poder económico y financiero de las instituciones y los coleccionistas. El precio dispara la ficción y las cifras se tornan espectaculares, absurdas, vertiginosamente expansivas y todavía más contradictorias: mientras más costosa, más “artística” le parecerá la obra al coleccionista. La inversión y comercialización del arte se soporta en el principio de que “es arte lo que vale dinero y se revaloriza”. En la atractiva, expansiva e incontrolable relación entre el arte y el dinero; entre cultura y economía, el artista se considera exitoso cuando su obra se vende “cara”. El signo “valor de ventas”, determina los niveles de éxito del artista. ¿ Es asi, realmente?...

AREITO  

suplemento,periodico

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