Issuu on Google+

El secreto del tesoro perdido

Victoria Werner Feij贸o


¡No! ¡Otra vez lluvia no! –grité desesperada al levantarme de la cama-. Estaba lloviendo otra vez. Había estado toda la semana lloviendo, y lo que es peor, ¡Se acercaban las vacaciones, y si seguía lloviendo así, en vez de ir a la playa, vamos a ir a esa aburrida isla! Me levanté de mala gana y me fui a desayunar. Eran las 8:30, Sábado. Mañana empezaban las vacaciones y el tiempo lo arruinaría todo!!! -¡Mamá!grité .- ¿Qué pasa?-me preguntó.- ¿Puedo invitar a Mélodie a comer a casa?.- Dale- respondió. Fui a mi cuarto a llamarla y daba ocupado. Aproveché la ocasión y me fui a pasear a mi perro Randal por el parque. (Me empapé toda).

A la vuelta me encontré con mi mamá revisando papeles. Le pregunté que hacía y me respondió, - Nos vamos a la isla de vacaciones -. ¡No,no nos vamos a ir ahí! –grité-. Pero no me respondió,por lo que tuve que darme por vencida. Después de cenar,mamá pidió que hagamos las valijas de lo que ibamos a llevar al viaje. Subí a mi cuarto y me dispuse a escribir en una lista todo lo que iba a llevar,que no era poco. Cuando estaba por empezar a escribir me acordé de Randal y bajé a preguntarle a mi papá que ibamos a hacer con el. Me respondió que lo iban a cuidar los vecinos. Que pena,me hubiera gustado que Randal viniera con nosotros a la isla. Subí de nuevo a mi cuarto y ahí si que empezé con la lista:


Cosas que llevar a la isla: .Lupa .Mochila .Cámara de fotos .Juegos .Cuaderno .Pala .Balde .Alcancía .Marcadores, lápices, gomas… Había marcado todo. Lo único que faltaba era empacarlo. Cuando llegó la hora de dormir leí media hora y me dispuse a dormir. Después de todo, no creo que este viaje sea tan malo…

Cuando me desperté a la mañana siguiente no tuve tiempo de desayunar. Ya en el auto, comencé a sacar fotografías, por desgracia, salieron mal, ya que seguía lloviendo. Cuando llegamos, casi me desmayo.¡ Era increíble! ¡Nunca había visto algo tan lindo! Les pedí a


mis papás de ir a recorrer la isla y me dijeron, por suerte, que sí. Mientras caminaba por un bosque, me encontré con un hombre.

Le pregunté quién era y no me respondió. Lo único que hizo fue darme un mapa y salir corriendo. Miré el mapa que tenía en la mano, ¡¡¡y vi que se trataba de un tesoro!!! De inmediato abrí mi mochila y recordé que tenía 2 sándwiches de tomate, por lo que podía ir en busca del tesoro sin morirme de hambre. Lo primero que decía en el mapa era que había que cruzar el mar para llegar a otra isla, donde me esperaría la siguiente prueba. Pensé en cómo iba a cruzar el mar. Luego vi que en la orilla había una canoa preparada para salir. ¡Mmmm…! ¡Qué curioso!-pensé-. Pero ahora no importaba eso, tomé la canoa y zarpé. Cuando divisé la otra isla, salté de la canoa y penetré en la espesura de un bosque. Miré de nuevo el mapa, y decía que: Una VEZ QUE HAYAS LLEGADO A LA ISLA,SIGUE DERECHO HASTA… ¡No pude leer más porque pasó un cuervo y me arrebató lahoja de la mano! ¡Maldito cuervo!-lo maldecí-. Seguí hacia delante, como había dicho lo que pude leer del mapa.


El descubrimiento Tras haber avanzado caminando unas 2 horas, exhausta, llegué hasta una palmera. Debajo de ella, había una cruz roja. ¡Había encontrado el tesoro! Empecé a cavar con mi pala. Estuve cavando como 1 hora, hasta que llegué a un cofre. Intenté abrirlo con todas mis fuerzas pero no pude, tenía una cerradura. ¡Maldición! -grité-.Empecé a pensar que poray el cuervo me había sacado el mapa justo en la parte que iba a leer adónde estaba la llave. Justo cuando terminé de pensar eso, cayó el mapa del cielo!!! Me apresuré a leer lo siguiente: La llave se esconde en la siguiente isla. Eso es todo lo que decía, lo guardé por las dudas, y empecé a navegar con mi canoa, hasta llegar a esa “otra isla”. Cuando llegué empecé a investigarla, preguntándome si podría estar en cualquier parte. De pronto apareció en frente mío un mono con una llave en la mano. Supe que era la llave del cofre. Traté de sacársela pero no me dejó. Lo tuve que perseguir por toda la isla, fue un desastre . Por fin lo agarré y le quité la llave. Me subí a la canoa y regresé hacia la isla del tesoro. Tardé una media hora en encontrar de nuevo la cruz, y cuando la encontré, me apresuré a abrir el cofre. A que no saben lo que había adentro… ¡1 000 monedas de oro! Las agarré todas y las metí en la alcancía, en la mochila, en los bolsillos, en las zapatillas… ¡Era ricaaaaaaaaaaaaa………!

El regreso Cuando hube llenado todo con monedas de oro, me dispuse a regresar a casa, pues mis padres deberían de estar preocupados. Me subí a la canoa y regresé. Cuando entré en la cabaña mis papás me abrazaron fuerte y confesaron que estaban preocupados por mí. Les conté lo sucedido y se quedaron boquiabiertos, sobre todo cuando les mostré el oro. Gritaron al unísono,-¡Somos ricooooosssss……!-. pero mi mamá se apresuró a decir, -No, nosotros no somos ricos, la rica es nuestra hija, y todo ese oro le pertenece-. Hubo gritos de hurra por


toda la casa. Cuando fue la hora de acostarse pensĂŠ, -Creo, que a partir de ahora, voy a querer pasar todas mis vacaciones aquĂ­-.

FIN


Este libro fue escrito el 27 y 28 de septiembre de 2012 $ 24,00 ó € 4,00 ó U$ 5,00 Si el que compre este libro desea otro ejemplar del mismo, debe enviar un mail solicitándolo a: victoriawerner2001@gmail.com ó llamando a: 4782-4729 Esta es la primera edición de este libro.


El secreto del tesoro perdido