Issuu on Google+

Actualización 1: La Idea del Bien en el pensamiento cristiano: En esta actualización nos disponemos a analizar la influencia del pensamiento de Platón en la religión cristiana, y más concretamente, la influencia de la Idea del Bien. Para ello, creemos conveniente contextualizaros en el pensamiento de Platón sobre los dioses a través de como los concibe en sus obras. Así pues, para Platón los dioses son simples y perfectos, no son una excepción en cuanto a su determinación de que ninguna conducta empírica puede ser modelo de conducta moral (esto quiere decir que aún perfectos, no se deben imponer como modelo de conducta moral). Para Platón, Dios es perfecto, es (como las Ideas), inmutable, no faltándole nada de belleza ni perfección. Y como no le falta nada de perfección, no se puede decir de Dios que provoque nada malo ni ruin, ni siquiera tendrá que ver con la confección del destino, ya que eso es defecto de los humanos. Con esto podemos ver, rápidamente, dos grandes diferencias con el pensamiento religioso cristiano, ya que este, a través de la Iglesia, sí que establece que la conducta de Dios, o la que él marca, ha de ser modelo a seguir, y se sintetiza en la conducta dogmática cristiana. La otra gran diferencia es que en pensamiento cristiano sí atribuye a Dios la capacidad del castigo y de otras cualidades alejadas de la virtud, y que Platón atribuye solo al ser humano. Así pues, vemos ahora útil recordar que a la Idea del Bien se le ha sido encontrada por diversos teólogos una función religiosa, derivada de sus otras funciones. La ontológica (la Idea del Bien es la causa del ser, de la perfección y de la existencia), la epistemológica (también es causante de la cognoscibilidad de las restantes Ideas), y la ética y política (es necesario el conocimiento de la Idea del Bien para encauzar correctamente la vida privada y la política). Podemos ver que la Idea del Bien tiene varias similitudes con la concepción cristiana de Dios, ya que este será en la religión cristiana el hacedor de todo lo real, es la causa del orden del mundo tanto el del real (sensible) como el del cielo (inteligible) y se encuentra en mayor o menor medida en todo lo que existe. También cabe destacar que en el pensamiento cristiano, y más particularmente en la Iglesia, se considera fundamental conocer y seguir las doctrinas de Dios (del Bien) para guiarse rectamente en la vida privada. Incluso también en la vida política, ya antes el pensamiento cristiano dictaba que el gobernante habrá de ser el rey, por derecho divino. Por otra parte, otra similitud que vemos en el pensamiento cristiano con el platónico, es el mito del Demiurgo, que actúa amasando la materia, cual Dios creador, para dar lugar a la realidad, hecha a semejanza de las Ideas. Recordemos que este mito no es más que un recurso didáctico que emplea Platón para enseñar como la realidad está realizada a imagen y semejanza de las Ideas, sin alcanzar su perfección. Podemos concluir ahora que el pensamiento platónico guarda en su obra una gran cantidad de similitudes con el pensamiento cristiano, tanto en su forma de entender a las divinidades como en la forma de explicar el origen del mundo, y que la mayor de estas es la Idea del Bien.


Platón y el pensamiento cristiano