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Retratos de Delincuentes

Los crímenes que ahora se conocen de jóvenes significan que la política contrainsurgente amplio sus ámbitos de control a lo juvenil. La aplicación de la política de seguridad “democrática” que en lo rural ha significado un sin número de violaciones de derechos humanos de campesinas y campesinos bajo la modalidad de la ejecución extrajudicial y desplazamientos forzados familiares, amenazas de muerte, militarización cotidiana, sitiamiento, entre otros; se transforma en lo urbano en control social para el uso y consumo en los circuitos económicos del mercado sexual y de las drogas. La muerte de disidente político era y es algo justo, es mejor que herirlo o capturarlo. La muerte del opositor legal es justa. Lo distinto, lo disidente, lo disfuncional no tiene derecho a existir. Si la lucha contra el alzamiento armado no tiene límites, o mejor, en las palabras de la inseguridad, “los terroristas”, mucho menos, tales límites pueden beneficiar a quienes son poco adecuados para un orden social. Mientras persiste el conflicto armado interno en particular o con mayor intensidad en las áreas rurales de Putumayo, las operaciones de tipo paramilitar en lo urbano se destinan, ya no solo a lo que conciben como base social, apoyo o auxilio en las operaciones guerrilleras si no sobre todo a aquellos sectores sociales, que bajo un lógica moralista, se concibe como sujetos de la inseguridad, sujetos de peligrosidad pero al tiempo como mercancía y consumidores En pleno corazón de la implementación del Plan Patriota, Plan de Consolidación la estrategia paramilitar continúa existiendo alentando la “buena conciencia” que justifica el asesinato o la amenaza a sectores juveniles. Los blancos de los asesinatos conocidos en agosto pasado fueron anunciados cínicamente en redes de internet como Facebook. El listado de los nombres de los jóvenes era preciso y la amenaza también a quienes les daban tres días de plazo para abandonar el pueblo. Días después a menos de un minuto de una base militar de la brigada móvil 13 fue asesinado un joven, ese mismo día se habla de un listado, pero semanas atrás ya habían sido asesinados varios jóvenes con los mismos modos de operación de los victimarios. Días después un consejo de seguridad. Sus resultados la historia oficial. En Puerto Asís nada pasa, todo está normal y lo que sucede eventualmente son las reacciones de una culebra herida de muerte (las FARC) que han asesinado por problemas de drogas. Esa noche del Consejo de Seguridad otro joven fue asesinado La gente de a pié, el común, afirma que detrás de estas muertes y lista está la misma policía, la SIJIN, los 20 México, Enero 2011 Cooperación Voluntaria

paramilitares. Otras personas creen que estas muertes son represalias tomadas por la policía por el asesinato de los dos policías.. Este mismo día, en Puerto Caicedo, llegaron decenas de paramilitares con el retorno de alias “Mata Siete”, y allí también jóvenes están siendo asesinados. Y dos días después en la estrategia de la confusión circular un panfleto PUERTO ASIS PUEBLO DE MUDOS…MUERTE A POLICÍAS. En el cual se responsabiliza a la policía por las muertes de jóvenes y se les amenaza: “”por cada joven asesinado, será asesinado un policía”. La respuesta deja nuevas sombras de duda. Se incrementó la fuerza militar y policial en el casco urbano de Puerto Asís, sin embargo, llegada la noche éstos se repliegan, desaparecen de los barrios. Los secretos a voces indican que las lógicas paramilitares continúan. Comerciantes y “dueños” del pueblo avalan este tipo de actuaciones, se trata de mantener una imagen buena sin drogadictos, con prepagos que aseguren intereses económicos, proyecciones turísticas y/o hospitalarias para las petroleras y sus funcionarios. El Defensor del Pueblo hizo lo mínimo condenó las amenazas, intimidaciones y muertes violentas de adolescentes en el municipio de Puerto Asís y precisó a medios internacionales que en la zona de Puerto Asís, al sur colombiano, actúan desde las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hasta las llamadas Aguilas Negras y Los Rastrojos. Esos grupos “hacen presencia en algunos barrios de la cabecera municipal de Puerto Asís, ejecutando acciones violentas, dirimiendo conflictos comunitarios, imponiendo normas de conducta y de convivencia, intimidando, aplicando castigos contra personas socialmente estigmatizadas”, dijo Pérez en entrevista telefónica. Toda esa tragedia se asocia a la lógica del mercado global. El aseguramiento de la confianza inversionista se propicia con la militarización, la oferta sexual de primera y el consumo de drogas combinada con una buena imagen, la de la buena moral publicitaria. Los operadores internacionales deben contar con un espacio “adecuado”, “decente” para su relax y su diversión. Todos pueden ganar, ellos y sus casas matrices, los que matan con balas y los que pagan por matar, los creyentes en la estética maniquea que ven protegidas hipócritamente, las buenas costumbres, los que venden la “merca” a los jóvenes para su consumo mientras sean rentables. Estos son los costos colaterales del “progreso”, la muerte aleccionadora de los jóvenes, la estética urbana conforme a la globalización.

Boletín CADA UNO POR LA JUSTICIA No. 24  

Enero de 2011

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Enero de 2011

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