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EL VIAJE HACIA LA FELICIDAD

PROYECTO DE SERIE DE FICCIÓN


FICHA DEL FORMATO PRESENTA CIÓN TRATAMIENTO NARRATIVO TRATAMIENTOAUDIOVISUAL PLAN DE VIABILIDAD PLAN DE PRODUCCIÓN PRESUPUESTO PLANES DE FINANCIACIÓN ANEXOS

La felicidad no llega de forma automática. No se consigue ser feliz de la noche a la mañana, sino a costa de un trabajo paciente, realizado día tras día. La felicidad se construye, lo que exige esfuerzo y tiempo. Para ser feliz hay que saber cambiarse a uno mismo. Luca y Francesco Cavalli-Sforza

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3.1. Introducción El contenido narrativo sigue tres líneas: Microhistorias. Los testimonios vitales de los usuarios del taxi. Individuos o parejas que cuentan sus historias optimistas, duras, cómicas, dramáticas... a la cámara fija del interior del taxi. Tramas secundarias. Algunas de las tramas secundarias están protagonizadas por los personajes de reparto: Virginia, nos mostrará el mundo de la universidad. Las relaciones entre estudiantes, el compañerismo y la rivalidad entre profesores. Nur, hija de Virginia, vive con su colla de amigos el último año de Instituto. Berna, por su trabajo policial, nos acercará al lado más oscuro de la ciudad portuaria. Fernando, ex-socio y cuñado, se mueve entre las intrigas de los poderosos Sixto maniobra desde el sindicato de taxistas. Otra historias de personajes que en algún momento conectan con el taxista. La trama principal. Que tdos líneas convergentes: Los recuerdos del pasado que culmina con el accidente de finales de los 80 y la peligrosa investigación del presente.

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3.2. Personajes A continuación, hacemos una breve presentación los personajes de reparto tanto en el capítulo piloto, como a lo largo de toda la primera temporada. En el anexo I del documento, los explicamos en profundidad.

La radio habla de crisis. Afloran los escándalos de corrupción

1. Ricardo (54 años): Taxista y personaje principal. 2. Virginia (40 años): Ex-mujer de Berna, amiga y confidente de Ricardo. 3. Nuria (17 años): Hija de Virginia y Berna, estudiante. 4. Fernando (55 años): Ex socio y cuñado de Ricardo. Antagonista principal. 5. Berna (42 años): Amigo policía de Ricardo. 6. Sixto (50 años): jefe del sindicato de taxistas, antagonista de Ricardo.

3.3. Otros elementos narrativos básicos 3.3.1. El taxi El espacio del taxi será al mismo tiempo oráculo para los clientes y buhardilla-refugio desde donde reflexiona el taxista en la soledad de la noche. Para los primeros funciona como una cámara fija (tipo cámara café) que registra sus experiencias. Una cámara junto el espejo retrovisor puede cumplir este objetivo. Al taxista, sin embargo, lo filmaremos desde el exterior, a través de las ventanillas frontal o lateral; y desde un punto bajo (contrapicado) del asiento del copiloto. A los ususarios les llaman la atención dos aspectos del taxi: la decoración y el sonido. Al funcionar como hogar de nuestro personaje contiene objetos que reflejan sus preferencias en cuanto a música (sobre todo jazz), cine, libros, etc. El sonido de la radio pude dar mucho juego: la música, la voz, las noticias... establecerán un diálogo con el taxista y servirán de excusa para la conversación con los clientes. También dispone de unas pantallas frente a los asientos traseros donde suelen verse fragmentos de sus películas favoritas.

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Además de imágenes de las grandes damas del jazz: Ella Fitzgerald, Sara Vaughan, Billie Holiday... el taxi está lleno de libros, en la bandeja, en el maletero, que Ricardo va prestando.

3.3.2. El poder en la sombra Personajes del núcleo duro del poder económico que dominó España durante el franquismo, apoyó a diversos partidos en la transición sin renunciar a mantener una fuerza activa que actuó como contrapeso. Fueron responsables de la violencia contra trabajadores y jóvenes demócratas: palizas, atentados, amenazas, asesinatos... Al principio de los 80 apoyaron el golpe de estado del 23F, pero movieron sus influencias para no ser detectados ni, lógicamente, juzgados por ninguna de estas causas. Pero no perdieron ni un ápice de su poder asentado en el control del dinero, del aparato judicial y bendecidos por la cúpula de la Iglesia. Colocaron a sus protegidos en instituciones claves. Marta, la mujer de Ricardo, estaba a punto de publicar un completo reportaje de investigación sobre estos personajes. Tras su muerte “accidental”, dos de sus colaboradores en la investigación “desaparecieron” en los siguientes dos años. Al reconstruir los últimos meses de la muerte de Marta descubre Ricardo estos datos e intentará encontrar a estos personajes. En primer lugar unos matones intentaran disuadirlo. Bernardo, el policía, recibirá instrucciones de sus superiores para que le impida seguir por ese camino.

3.4. Capítulo piloto. Título: Mens sana... Escaleta. 01. Ext. Anocheciendo. El mar y las calles de la ciudad Atardece junto al mar. La silueta de una persona se recorta contra las últimos rayos. Es Ricardo que ha buscado un momento de meditación. Se vuelve. Sube a su taxi aparcado junto a la arena y arranca. Circula por caminos secundarios. Entra en la autovía donde se une al tráfico. Las luces de la carretera y de los primeros edificios de la ciudad van encendiéndose. Penetra en la ciudad envuelto por el intenso tráfico. Pasa junto a las grúas y

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depósitos de contenedores de la zona portuaria. La gente se cruza por la calle. El blanco del taxi genera un halo luminoso que lo distingue de los demás. Una mujer le hace el alto. Una vez dentro, Ricardo pregunta: ¿Dónde vamos? Mientras vemos al taxi circulando y a Ricardo conduciendo van apareciendo los créditos principales. El título de la serie aparece cuando el taxista hace su pregunta. Junto al taxi de Ricardo pasa una ambulancia. La ambulancia llega a las puertas del hospital. 02. Int. Noche. Hospital. Un paciente en camilla es ingresado en el quirófano de urgencias. Tras la puerta queda una chica joven, que dice ser la secretaria. Pasa un tiempo. Una mujer de unos 40 años, muy alterada, se interesa por el paciente. Es Rosa, su mujer, y el médico le cuenta que ha tenido un derrame cerebral y no se sabe que evolución puede tener. Se produce una tensa situación entre la jóven y la mujer del accidentado, que se resuelve con el abandono de la primera que no puede contener las lágimas. Pasan las horas. La mujer permanece junto al paciente. En confidencia con su hermana, que la visita, reconoce que su matrimonio no iba bien, que incluso el hijo no se hablaba con el padre. 03. Interior. Día. Casa de Virginia. Virginia en la cocina preparando el desayuno. Nur, su hija, solo quiere un café. Virginia le advierte que un buen desayuno es fundamental. Suena el timbre. Ricardo trae unos croisans recién hechos. Virginia se apunta. Nur no. Virginia critica la obsesión de las jóvenes por el peso y la “vida sana” como una imposición social. Nur defiende que sentirse bien con el propio cuerpo es algo importante, es fuente de equilibrio. Nur se va a clase. Ricardo comenta su intención de hablar con Fernando, el hermano de su mujer. Virginia no está segura que valga la pena remover un pasado que tanto le ha perjudicado. Ricardo asegura que necesita al menos saber donde “descansa” Marta, para despedirse y pasar página definitivamente. 04. Interior. Día. Despacho de Fernando. Tras una espera la secretaria deja entrar a Ricardo en el despacho de Fernando. Lo recibe con mucha frialdad, sin ocultar que no es bien

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recibido. Ricardo le felicita porque las cosas le van tan bien como cuando fueron socios, y aclara que solo quiere saber cómo fueron los últimos días de Marta. Tras el accidente que tuvieron hace más de veinte años, él quedo en coma y no se enteró. Fernando le recuerda que para su familia él es el único culpable. Ricardo piensa que después de tantos años las heridas están cerradas, pero Fernando le deja claro que no. Le niega cualquier información. Le advierte que deje a su familia en paz y no remueva el doloroso pasado. 05. Interior. Noche. Hospital. Rosa, la mujer del paciente, ha pasado muchas horas sin salir del hospital. Pasea por el pasillo de la sala. Llama al móvil. No se lo cogen. Deja un mensaje de voz a su hijo rogándole que olvide su disgusto y pase a ver a su padre. Viene su hermana, que ya sabe que el marido puede quedar paraplégico. Rosa le confiesa que está hecha un lío. Estaban a punto de separarse, pero ahora... La hermana la obliga a ir a casa a ducharse y descansar. 06. Exterior. Amanece. Puerta del Hospital. Rosa sale del hospital y hace el alto a un taxi. Es el de Ricardo. A Rosa le llama la atención el aspecto del interior: fotos de cantantes de jazz, carteles de películas, algunos libros en la bandeja. Suena Blue in Green de Miles Davis. ¿Una mala noche?, dice Ricardo, a menudo a la luz del día las cosas no se ven tan negras. Tras un momento de indecisión ella le cuenta su situación. Él reconoce que a veces las palabras o la música, no pueden dar consuelo, solo compañía. Le propone apartar el resto de sentimientos que la enbotan y concentrarse solo en uno: ¿quiere o no a su marido? Quizá la vida le está dando a su matrimonio una segunda oportunidad, que él Ricardo, nunca tuvo con su mujer. Le envia por bluetoth una canción a su móvil. 07. Interior. Día. Bar en el barrio de Virginia y Ricardo. Ricardo con Berna, ex de Virginia y policía. Ricardo le ha resumido el encuentro con Fernando. Berna le recuerda que la familia de Marta le acusó de homicidio involuntario, pero el juez no lo admitió a trámite, por falta de pruebas. Aún así habrá un expediente policial, dice Ricardo. No aclarará lo que buscas, pero lo miraré, contesta Berna.

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Virginia se une a ellos. Comentan el caso de Rosa, la mujer que ha tomado el taxi. Berna lo ve claro. Si se deja llevar por sentimentalismos y no hace lo que tenía previsto hacer, dejar al marido, tarde o temprano lo lamentará. Para ser feliz hay que saber decir que no a lo que te aparta de tu camino. Junto a un paralítico amargado, al que ya no quería, ella será una desgraciada. Ricardo no comparte este juicio. Virginia aporta datos de estudios recientes: la salud no es un factor determinante de la felicidad. Entre las personas que han tenido problemas graves de salud, superada una primera fase traumática, no se aprecia una disminución del nivel de bienestar. Ricardo aporta una verdad que aprendió en su estancia en el Tibet: la dicha egoísta no es felicidad. O es compartida o no es felicidad. 08. Interior. Día. Casa de Virginia. Entra Nur seguida de una amiga. Dejan las mochilas tiradas y se sientan en el sofá. Ambas arrastran complejo por sus cuerpos. Una querría las tetas más grandes. La otra el culo más pequeño. El que si les gusta es el culito de Raúl un compañero de clase. Juegan a recordar al actor más deseable en la escena más sensual. Suena el timbre. Es otra amiga. Es un poco regordeta, y al ver de que iba el tema de conversación, cuenta su experiencia: durante muchos años vivió, como todas sus amigas, obsesionada por las dietas. Cada lunes empezaban una nueva. No hay una que no haya probado, junto con su madre. Se hizo experta en calorías, compatibilidad de alimentos, etc. Pero nunca se sentía a gusto. Su cuerpo seguía a lo suyo y no le respondía. Hasta que un día comprendió que nunca sería como las flacas de sus compañeras y decidió destacar sus otros encantos: unas curvas rotundas, un gran sentido del humor y el valor de la amistad. Desde entonces no anda nada mal de novios y vive más feliz. 09. Día. Interior taxi. Un cliente habla desde su asiento del taxi. Su pasión era el motor: rallys, rutas de 4 x 4... pero una esclerosis múltiple le dejó en silla de ruedas. Nunca dejó que eso le afectara. Se juntó con otros afectados y montó una asociación de Karts adaptados que organizó varios campeonatos. Ahora disfruta más corriendo maratones con su handbike. Su secreto: aprovechar que dispone de tiempo para cuidar a los amigos. Todas las mañanas tras

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hacer unos kilómetros con el triciclo adaptado, se sienta a llamar, enviar mensajes y mails a sus amigos. Algunos le dicen pesado, pero en el fondo todos agradecen que alguien piense en ellos, organice las excursiones, los encuentros, las cenas... Se puede ser muy feliz sin gozar de buena salud. 10. Exterior. Día. Zona portuaria Andando por el interior de la zona de carga y descarga de contenedores. Buen ambiente, dice Ricardo refiriéndose al ir y venir de grúas y camiones. Para todos los gustos, contesta Berna. Aunque no sea el Baltimore de The Wire, según la ONU es el primer punto de entrada de drogas en Europa. Menos cadáveres de prostitutas hemos encontrado de todo. Pero la inmensa mayoría prefiere ignorar que esto también es parte de la ciudad. Se sientan a tomar café en un chiringuito para trabajadores. Berna le entrega a Ricardo una carpeta con copias del expediente de su caso, mientas le comenta que no hay nada nuevo. Ricardo lo mira, ráfagas de fashbacks le recuerdan el accidente. Su mujer y él discutiendo en el coche. La carretera de noche. La luz deslumbrándolo. El golpe. Él en coma... Efectivamente no parece que haya nada de interés, excepto un detalle: la fecha de defunción de Marta está firmada dos días después del accidente. Berna no ve nada de raro, pero Ricardo le dice que a él siempre le dijeron que murió al poco de llegar al hospital. 11. Interior día. Hospital. Ricardo en las dependencias administrtivas del hospital que los atendió tras el accidente. Los empleados del hospital le aseguran que no pueden añadir nada a los datos recogidos en el certificado de defunción. Es lo único que conservan en archivo. Respecto al médico que lo firmó hace años que dejó el hospital y no tienen ni idea de dónde puede estar. 12. Interior día. Hospital. Rosa está junto a su marido cuando recobra el conocimiento. Acude el médico de guardia y tras revisar las constantes, le pone al día de la situación y las previsibles secuelas: la parálisis, quizá temporal, de una parte de su cuerpo. El enfermo queda en silencio. Al rato le dice a su mujer que comprende que nada de lo sucedido cambie la situación entre ellos dos. Rosa sale de la habitación. No puede contener las lágrimas. Busca un pañuelo y lo

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saca junto con el móvil. Sólo ahora descubre que ha recibido un archivo de música. Tras un momento de duda le da al play y suena “La vida es bella” en versión de Noa y Miguel Bosé. 13. Interior día. Taxi de Ricardo. Sube un cliente. Es una mujer mayor. Pide ir al hospital. Es enfermera desde hace muchos años. Reconoce que la situación laboral no es la mejor pero a ella le gusta su trabajo. Ricardo le propone una escena de película con una enfermera de protagonista. Se trata de El Paciente Inglés donde una vitalista Juliette Binoche cuida a su enfermo mientras vive un romance con un oficial artificiero hindú. Llegan al hospital. Saliendo por la puerta, la enfermera le agradece la escena y le confiesa que lo conoce. Que lo tuvo de paciente hace muchos años, cuando él estuvo en coma. ¿Recuerda algo más de lo que sucedió esos días? interroga Ricardo. Tengo buena memoria, admite la enfermera. ¿Le importa que venga a recogerla mañana al final del turno y hablamos? insiste Ricardo. Sin problemas, concluye la enfermera, mientras abandona el taxi. 14. Exterior día. Puerta del Hospital. Rosa y su marido salen del hospital. Él en silla de ruedas. Van cogidos de la mano y a pesar del cansancio, con una sonrisa en los labios. Desde un lugar apartado los observa un chico de veintitantos. Rosa y su marido esperan taxi. Cuando están a punto de entrar en el vehículo, el chico sale a su encuentro y aprieta la mano de su padre. Ricardo contempla la escena desde la parada de taxis. Rosa lo ve y le sonríe. Suena de nuevo ” La vida es bella”.

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Sinopsis de los capítulos de la 1ª Temporada

Capítulo 2. El cuarto jinete. Ricardo habla con la enfermera que lo reconoció, y le confirma que Marta estuvo con vida dos días en el hospital. Siente no poder decirle nada pero le sugiere hablar con uno de los anestesistas que intervinieron en su momento. Ricardo comenta el asunto con Virginia. A pesar de su distanciamiento final, Marta y él se quisieron con locura. En analepsis o flashback vemos cómo se conocieron en los últimos años del franquismo. Fue una cita clandestina. Ambos llevaban una revista Triunfo bajo el brazo. No se conocieron por sus auténticos nombres sino por seudónimos. Ella era Rosa (por Rosa Luxemburgo) y él, que hacía sus pinitos en el cómic, Morta (por Mortadelo y Filemón). Siguiendo estrictas normas de seguridad llegaron a una casa del Barrio del Carmen que no sabían a quien pertenecía. En ella había todo lo necesario para confeccionar y reproducir unos panfletos. Ricardo se ocupaba de la parte gráfica y Marta de la redacción del texto. Pasaron la noche juntos imaginando un futuro sin dictadura y dándole a la impresora “vietnamita”. Al amanecer, agotados pero radiantes, acudieron al campus a distribuir la propaganda a otros compañeros y realizar una pintada: abajo la dictadura. Ya no se separarían. Ricardo intenta hablar con su cuñada, la mujer de Fernando. Va a buscarla a su chalet en una urbanización de lujo. Ella no le guarda el mismo rencor que su marido pero no puede contarle nada. Ricardo insiste y ella le ruega que no la presione. Que olvide el pasado, que no pierda el tiempo con Fernando, por su bien. Vuelve al puerto a hablar con Berna. Éste anda muy liado. Esa madrugada han ardido 3 camiones en el parking de la zona de carga, dentro de uno de ellos, dormía un camionero que murió calcinado. Sospecha un ajuste de cuentas entre los grupos que controlan la estiba de los barcos. Tradicionalmente han sido grupos locales, pero otros intentan introducirse. El tráfico de

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mercancías, legales e ilegales, es de tal magnitud que hay mucho dinero en juego. Berna le pide que siga por la zona y permanezca con los oídos atentos. Tras un par de servicios y alguna espera atenta, Ricardo detecta algo sospechoso y se lo comunica a Berna: un guarda de seguridad relaja las medidas de control ante determinados cargamentos. Esa noche un tipo entra en el taxi. Le indica la dirección de un barrio bastante apartado. Al llegar, mientras simula que paga el servicio, otro tipo desde fuera abre la puerta y arrastra fuera a Ricardo. Consiguen encajarle algunos golpes, pero Ricardo les rocía con spray, se escurre y logra huir con el taxi. Finalmente Berna, que ha interrogado al guarda y ha ampliado esa línea de investigación, reúne indicios para seguir unos camiones hasta una zona industrial, donde descubre un depósito de coches de lujo robados. En la acción policial, los sospechosos intentan defenderse, pero Bernardo logra detener a dos. El incendio de los camiones tenia un doble objetivo: desviar la atención de la policía hacia los estibadores y eliminar al camionero que estaba chantageando a los ladrones. Es cosa de los rusos que cada vez son más osados. Al recapitular, Berna y Ricardo llegan a la conclusión que los agresores del taxi no tenían relación con la trama del puerto. ¿Quién los habrá enviado? Una mujer sube al taxi. Hace unos meses que murió su hija y después de días muy duros, aunque es algo que no puede manifestar delante demucha gente, se siente feliz. Es lo que ella le pidió y lo consigue recreando los mejores momentos vividos y disfrutando de su nieta y las pequeñas cosas de cada día. Finalmente Ricardo se hace con el anestesista que atendió a su mujer. Está jubilado y no le gusta recordar el pasado. Pero hablan sobre la felicidad en la vejez y el final de la vida: Para quién ha aprovechado cada instante de su vida para ser mejor persona y contribuir a la felicidd de los demás, la muerte no es la decadencia final, sino el término sereno de una vida bien vivida. ¿Y si no ha sido así? cuestiona el médico. Para hacer el bien siempre hay tiempo,

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sugiere Ricardo, y le consuela con Epicuro: “la muerte no tiene nada que ver con nosotros, pues, cuando estamos aquí, la muerte no está, y cuando la muerte está aquí, nosotros ya no estamos.” Esta reflexión despierta la simpatía del anestesista y le da un único dato: el hijo que esperaba Marta no llegó muerto al hospital. Capítulo 3. El dinero. Ricardo centra sus pesquisas en el hospital. Virginia mueve sus contactos entre los médicos universitarios y confirma la inexistencia del certificado de defunción del hijo. En sus conversaciones con otros profesores de la universidad nos enteramos que Virginia también tiene sus antagonistas. Un catedrático de su departamento le acusa de haber desvelado las irregularidades cometidas mientras daba clases en el extranjero (sueldos irregulares, plaza cubierta por un profesor asociado no cualificado, publicación de trabajos de investigación de dudosa autoría...). Ella mantiene que, aunque conocía la situación, no la destapó. Pero el catedrático no la cree, le bloquea cualquier posibilidad de prosperar y le hace la vida imposible. Ricardo vuelve a ver a Fernando. Le encuentra, rodeado de autoridades (el alcalde de la ciudad y la presidenta de la Comunidad Autónoma), en pleno acto de inauguración de una fase del Centro de las Ciencias que ha realizado su empresa. Al alcalde le está diciendo que pronto tendrá la confirmación de los inversores americanos y, si estos dicen adelante, no puede haber obstáculos burocráticos. El alcalde le contesta que un decreto de autorización de explotaciones petrolíferas es un asunto estatal con gran carga política y no de papeleo. Que la prensa y la oposición se le echarán encima si no se hacen bien las cosas. Ricardo se acerca a Fernando, le ruega la verdad sobre el hijo muerto y le reprocha los matones que le envió. Fernando le niega autoridad moral para reclamar cualquier información (provocó el accidente) y le acusa de paranoico. Él nunca enviaría un par de chorizos. Le sacudiría directamente.

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Cena en casa de Virginia. En la radio suenan las primeras filtraciones de casos de corrupción en la Comunidad. Virginia lo ve como un síntoma de la impunidad de gentes que llevan demasiado tiempo en el poder. Apuesta por un cambio político. Ricardo cree que sólo un cambio de valores puede devolver la esperanza a la gente. Virginia pone el acento en la modificación del sistema. Ricardo cree en la transformación personal de cada individuo. Sobre el problema del catedrático vengativo el taxista le sugiere, para empezar, que descarte cualquier sentimiento negativo porque, si éste le domina, la única perjudicada es ella. Y, desde la tranquilidad, si quiere averiguar quién denunció al catedrático que piense en alguien cercano a él que se beneficiara del caso. Un usuario del taxi, ex ejecutivo cercano a los 60 años, confiesa que al quedar en paro pensó que su vida había acabado. Pero le dió vueltas a las sugerencias que en algún momento le hizo Ricardo y ha descubierto que puede ser más feliz viviendo con mucho menos. Al no obtener respuestas de la familia, el taxista se dirige al cementerio. El enterrador es un viejo compañero de borracheras de los 70 y le ayuda a encontrar el panteón de la familia de Marta. Un personaje sospechoso sigue sus pasos. Cuando consigue darle esquinazo, por la noche, fuerza la verja y penetra en el panteón. Por fin encuentra la tumba de su mujer. En la lápida se nombra a la madre y al niño que esperaba. Contemplándola recuerda en flashback la tarde del 3 de marzo de 1976. Marta y él se están besando apasionadamente en el sofá en su casa de estudiantes. Suena el timbre y entra un compañero. - ¡Os creía en Vitoria! -dice el recien llegado-. - Salimos esta noche, Marta quiere escribir sobre la huelga desde dentro, contesta Ricardo. - Pues, por unas horas, habéis tenido suerte. Poned la radio. “Miles de trabajadores y sus familias estaban reunidos en asamblea en la

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Iglesia de San Francisco de Asís... la policía ha rodeado el templo y tras lanzar botes de humo, ha abierto fuego real sobre los que salían huyendo... el recuento provisional suma 5 muertos y 45 heridos de bala...” Marta y Ricardo se miran horrorizados. De vuelta al presente, Ricardo duda entre seguir o abandonar la búsqueda. Sabe que lo más sabio es vivir el presente, pero desgraciadamente, con lo que ha averiguado, su espíritu no logra la paz. En un arrebato corre la lápida de mármol y descubre que sólo está el féretro de la madre. Ni rastro del hijo. Capítulo 4. Los hijos. El descubrimiento en el panteón despierta en Ricardo nuevos interrogantes. ¿porqué escondieron el cadáver del bebé? No sabe para donde tirar, pero una mujer que sube al taxi le habla de los casos de bebés desaparecidos en diversos hospitales, durante los años 80. El taxista no cree que haya mucha relación, pero se entrevista con uno de los promotores de la causa. Se entera de la dimensión enorme que tiene el asunto y de lo poco que avanza en el terreno judicial. Han pasado muchos años y las pistas se han borrado. En varias ocasiones le cuentan en el taxi como avanzan las pesquisas. Una vez escuchados los casos que denuncian, su escepticismo crece. El perfil habitual es de familias con pocos recursos cuyos bebés, sospechan, han ido a familias con dinero que no podían tener descendencia, en un tiempo en que la fertilización artificial aún no había despegado. La familia de Marta no habría consentido algo así. Pero ¿y si el asunto no es de cambio de familia sino de una adopción encubierta? Ricardo emprende una serie de seguimientos y vigilancias a la familia de su mujer. No descubre nada raro. Intenta hablar con una sobrina que podía tener la edad de su hijo (sabían que era varón), pero no existe ningún primo que responda a ese perfil. Recuerda en flashback cuando Marta y él vivían juntos. Él ya ejercía de arquitecto, asociado con Fernando, triunfaba gracias a los contactos del suegro. Ella se había especializado en periodismo de

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investigación y seguía la pista de grupos fascistas que siguieron dando mucha guerra en los primeros años de la democracia. Marta le echaba en cara que se apartara de sus principios y Ricardo le pedía que evolucionara y se adaptara a los tiempos de cambio. El encuentro con la sobrina le vale una nueva bronca con Fernando. No está dispuesto a consentir que Ricardo escarbe en los trapos sucios de la familia, teniendo entre manos la gran operación de su vida. Aunque no le gusta la violencia, le amenaza directamente con hacerle la vida imposible. Virginia dando clase de historia en la universidad. Hace un repaso de la evolución del pensamiento occidental que resume su propia visión del mundo: la filosofía de las luces y su apuesta por la razón y el progreso frente a la superstición y el oscurantismo. En las partes del mundo en las que no ha penetrado esta revolución, los valores de libertad e igualdad, en especial la igualdad de la mujer, no han prosperado. El respeto a todas las culturas no significa que no se pueda denunciar sus carencias. Virginia habla con un compañero de facultad. La actitud vengativa del catedrático no es nueva, tiene una larga lista de damnificados, pero no se le ocurre quien pudo ir a por él en este caso. Capítulo 5. Cuando gana tu equipo. Cegada la vía familiar, Ricardo acude a viejos amigos de su mujer. Uno de ellos es un periodista, Jesús, que después de haber pasado por diversos medios sobrevive en la sección de deportes de un periódico local y haciendo colaboraciones con diversos medios digitales. Son seguidores de equipos de fútbol distintos pero disfrutan un buen rato lanzándose puyas. Le confiesa que escribiendo sobre fichajes, entrenadores y chanchullos de los directivos, ha encontrado el equilibrio. Aquí se notan menos las presiones de los dueños del periódico sobre lo que se debe o no publicar. Injerencia que en algún momento fue tan asfixiante que le colocó ante la tesitura de abandonar el periodismo. Pero reconoce que no sabe o no

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tiene valor para hacer otra cosa. No puede ayudar a Ricardo. A pesar de la amistad, no vivió de cerca los últimos meses de Marta, ya que su trabajo la mantuvo aislada. Sólo dos personas colaboraban en su trabajo pero, desgraciadamente, ambos han desaparecido. Virginia se pone en contacto con un antiguo colaborador del catedrático: éste no lamenta que se destapara el asunto, la actitud caciquil del profesor era de sobra conocida. Su departamento era su reino de taifas. Pero él no tuvo nada que ver. En realidad nadie se benefició del asunto, excepto la mujer del catedratico que consiguió tener más “amarrado” al marido. Virginia entra en contacto con la esposa. Se trata de una mujer culta y de buen gusto, ejerció la medicina pero ya está retirada. Al principio es refractaria a las preguntas de Virginia. Pero como han pasado tantos años y ya está divorciada, acaba reconociendo que fue ella la que filtró la información. Lamenta los daños colaterales pero en su momento fue la última arma que le quedaba para poner freno a las infidelidades y al menosprecio de su marido. Él nunca lo supo y ahora a ella le da igual, porque ha pasado página. Finalmente Virginia le dirá al catedrático la verdad y el viejo profesor quedará noqueado por la revelación. Berna, que también conoce a Jesús, el periodista deportivo, se entrevista con él para recopilar información sobre un caso de desaparición de una joven que tenía relación con un directivo del equipo de fútbol local. Jesús le pondrá al día de un mundo que tiene fuertes lazos con el poder económico y político. Nur tiene que hacer frente a una situación inesperada: una de sus amigas, que va a un colegio de monjas, ha quedado embarazada y no sabe que hacer. La amiga se lo ha contado a una monja muy tolerante, que conecta muy bien con las alumnas, pero otra monja se entera y quiere avisar a dirección y expulsarla, causándole un doble desastre. Nur se lo cuenta a su madre. A Virginia no le caía demasiado bien la joven que siempre alardeaba

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ser feliz gracias a sus convicciones religiosas, e intentaba convencer a Nur de la necesidad de creer en algo. A pesar de todo, Virginia responde a la petición de Nur y entre ambas ayudan a la amiga a tomar una decisión.

Capítulo 6. Cifras y letras. Ricardo está ahora convencido de que su hijo no murió y alguien de la familia sabe donde está. En el chiringuito del puerto, Berna se entrevista con un tipo que nos suena. Resulta ser uno de los colaboradores de Fernando. Tras este contacto, Berna intenta disuadir a Ricardo de su inútil obsesión. Le hace ver que nada de lo averiguado tiene entidad suficiente y solo le servirá para despertar la venganza de la familia de Marta. Ricardo agradece su buena intención pero reconoce que ni con el yoga ni con sesiones de meditación es capaz de quitárselo de la cabeza. Contacta con la viuda de Juanjo, uno de los colaboradores de Marta. Le cuenta cómo se le detectó el cáncer y lo rápido que se desarrolló todo el proceso. Fue como si la desgracia se hubiera cebado con ellos. A ella también le diagnosticaron la enfermedad, pero era más superficial y logró salir. De su marido no conserva nada, puesto que vendió la casa de la ciudad y pasó varios años recuperándose en el pueblo. De haber algo estará allí. Berna vuelve a insistir en la contradicción que supone para Ricardo predicar vivir en el presente y seguir esclavo del pasado. Tras un rato discutiendo, Ricardo cree ver algo más que interés personal en su recomendación. Le pregunta si no tendrá algo que ver la entrevista con el ayudante de Fernando. Berna, puesto al descubierto, se destapa. Le asegura que su cuñado no tiene nada que ver, pero que sí ha recibido fuertes presiones de su jefe directo. Éste le ha insinuado que si logra apartar a Ricardo de sus pesquisas le espantará a los de asuntos internos que quieren empapelarlo por unas pruebas desaparecidas en un caso importante. Deciden mantener la apariencia de colaborar ante el jefe de policía para intentar averiguar de dónde vienen las órdenes. Tratamiento narrativo


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La viuda del colaborador le pasa a Ricardo unos papeles viejos y desordenados rescatados de la casa del pueblo. Leyéndolos, recuerda, en flashback, la pasión que Marta ponía en su trabajo. Tras el intento de golpe de estado del 23F, algunos no quedaron convencidos de que todos los culpables hubieran pagado. Pero se impuso el “sentido de estado” y se extendió la consigna de no hurgar más en el tema, incluso entre los excompañeros de partido. Pasaron los años, pero Marta no se resignó y siguió nadando contracorriente. Continuó investigando y pisando callos a muchos poderosos que habían jugado un papel, como mínimo, ambiguo. A pesar del embarazo, de la distancia que se había instalado entre ellos y de alguna amenaza recibida, Marta siguió adelante. En los papeles que ahora tiene delante no parece que haya nada especialmente significativo: relación de actos violentos de los ultras, fichas de los procesados por el 23F. Algún nombre de los que en su momento se barajaron como apoyos de los golpistas. Nada nuevo, nada concreto. Hay sin embargo un icono dibujado y un código alfanumérico que no consigue descifrar.

Capítulo 7. Un fuego vengador. Ricardo, sin ninguna esperanza, se dirige al que fue domicilio del antiguo colaborador de Marta intentando encontrar alguna pista de la que tirar. Pero la casa está vacía y con aspecto de abandonada. Preguntando a los vecinos le dicen que los que la compraron tuvieron que dejarla por algún problema de construcción, aluminosis o algo así. En la hemeroteca encuentra información más precisa: lo que se detectó en la casa fue un índice de radioactividad superior al normal. Una empresa especializada realizó la descontaminación pero nadie quiso volver a habitarla. Sigue la pista de la empresa descontaminadora y no le facilitan ningún dato. Es información reservada y le invitan a marcharse. Al salir, junto a la nave, ve un cercado al que se prohíbe el paso.

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Vuelve por la noche, salta la verja y husmea entre las máquinas, vehículos, bidones. Un vigilante lo descubre y en un momento se presentan dos tipos con perros. Consigue escabullirse sin enfrentarse a ellos, pero logra reconocer a uno: fue el que le agredió en el taxi. Huye como puede, pero le da tiempo de ver el logo de algunos vehículos viejos. De vuelta a casa, ve similitudes entre el icono de los papeles de Marta, los del periodista muerto y el de los vehículos. Hace una búsqueda en Google y ve que es una versión antigua del logo de una empresa americana. Indagando descubre que la desinfectadora pertenece al mismo grupo. La matriz americana es en realidad un fondo de inversiones. Se trata de Country Street Bank & Trust y es en realidad un auténtico monstruo de las finanzas con acciones significativas en los principales bancos (Santander, BBVA, Sabadell...), monopolios energéticos (Endesa, Iberdrola, Repsol), grupos industriales y medios de comunicación. Está presente en todos los centros de poder económico. Si esta multinacional intervino en la muerte del periodista, ¿tuvo algo que ver con la muerte de Marta? ¿El choque que provocó su muerte fue un accidente?

Capítulo 8. Toda la fuerza de la ley. En el salón de club de golf se encuentran cuatro personajes poderosos. Son un juez, un banquero, un político y Fernando, el cuñado de Ricardo. Hablan de la inminencia de cerrar el trato con los americanos. De los increíbles beneficios que habrá para todos y del peligro que supone que, precisamente ahora, un familiar de Fernando meta las narices donde no le llaman. Fernando les asegura que lo detendrá de una puñetera vez. Virginia le echa una mano a Ricardo para desentrañar la relación que puede haber entre los papeles de Marta y el fondo de inversión americano. Virgina se entrevista con compañeros de universidad que han investigado las redes que relacionan a los más poderosos del planeta. Averiguan que no fue hasta principios de los 90 que la compañía en cuestión empieza a

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invertir en los sectores clave de la economía española. Buscan a continuación sus representantes en España y aparecen varios nombres de empresarios, banqueros y un juez. Las iniciales de sus nombres coinciden con algunos de los caracteres del código encontrado. Con Berna vuelve al expediente del accidente. No se hizo un estudio exhaustivo, puesto que se achacó a un fallo humano. Es una vía muerta. Ricardo había bebido más de la cuenta. El informe de alcoholemia lo confirma. Pero solo da una cifra. En el expediente del hospital, los análisis de sangre confirman el alcohol, pero también la presencia de otros compuestos. Se trata de aceleradores de la intoxicación etílica. Ricardo recuerda en flashback los instantes anteriores al accidente. Estaba en una fiesta oficial. Él bebió, pero no más que otras veces. Sin embargo, ahora recuerda vagamente un detalle que nunca antes le pareció significativo. Un conocido tropezó con él y al haberle vertido la copa, entre risas, le ofreció otra llena. Su mujer, que ni bebía por el embarazo ni le gustaban ese tipo de fiestas, le pidió que se marcharan. Cuando iban los dos en el coche, y enmedio de una de sus agrias discusiones, él empezó a sentirse mal, la vista se le nubló, se salió de su carril y se estampó contra un muro. Sus sospechas se dirigen hacia Fernando. El conocido que le cambió la copa era íntimo suyo. Se dirige a encontrarse con él. Pero Fernando ha movido ya sus hilos. En un registro policial encuentran droga en el vehículo de Ricardo. Él es detenido. En una sala de interrogatorios Ricardo se encuentra con Fernando. Lo tiene en sus manos y le dicta las condiciones para salir del atolladero: abandonar la ciudad y no dejarse ver por allí. Ricardo le acusa del accidente que causó la muerte de Marta. Fernando le tilda de desquiciado, de inmaduro, de inventarse películas. No llegan a acuerdo y Ricardo queda detenido.

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Capitulo 9. Cria cuervos. Berna, sin poder reabrir oficialmente el expediente, inicia la búsqueda del tipo que le cambió la copa a Ricardo antes del accidente. Jesús, el periodista, intenta encontrar al tercer colaborador de Marta. Se sabe que no volvió a publicar nada, que se fue de la ciudad y que, al tiempo, llegó la noticia de su muerte. Pero a Jesús hay algo que le llama la atención, aunque lo consideraba una casualidad. Desde no hace mucho tiempo hay un columnista que publica en un medio digital con un estilo sospechosamente parecido al del tipo que buscan. Con engaños al medio digital, averigua la identidad actual y el domicilio del colaborador. Virginia consigue un abogado que detecta un defecto de forma en la identificación y cadena de custodia de la droga incautada en el taxi. El juez lo toma en consideración y fija libertad bajo fianza. Sixto el jefe de la asociación de taxis quiere revocar la licencia de Ricardo, pero éste se le enfrenta y decide seguir de servicio. Ricardo acude al gran chalet en la montaña donde vive Roger, el ex-periodista. Espera que salga de casa, fuerza una puerta y entra. Recorre todas las habitaciones, confirma que se trata de la persona que busca,. Una foto del periodista joven le permite identificarlo. En flashback vemos a Marta discutiendo con el compañero que tanto la admiraba y la deseaba. Empezaban a surgirle dudas de la conveniencia de seguir adelante con la investigación, ante el pacto de silencio que se habia instalado en el país. Marta le animó a continuar o a abandonar el barco y borrar su nombre del trabajo. Algunos papeles y fotos atestiguan que Roger se enriqueció súbitamente a finales de los 80, tras el accidente. Pero no encuentra nada relacionado con el trabajo de Marta. Ni dossiers, ni documentos, ni Cds, ni memorias USB... El ordenador que utiliza es portátil y seguramente lo lleva siempre encima. Por unos folios impresos averigua su e-mail.

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Capitulo 10. Si eres conocido no eres poderoso. Berna encuentra al tipo que busca, porque fue interrogado en su momento y ratificó la borrachera de Ricardo. Max ahora es ejecutivo de una multinacional. Casualmente de Country Street Bank & Trust. Recibe al policía pero no tiene nada que añadir a lo dicho en su momento. Es más si el caso no está oficialmente abierto moverá sus contactos para que le paren los pies al policía y deje de incordiar. El juez, el banquero, el político y Max el ejecutivo de la CSB&T se reúnen de nuevo. A través de la exposicón que hace este último, se delatan como los auténticos amos del cotarro. Son los que mueven los hilos del poder económico, que ahora se concreta en la inversión del fondo americano en las prospecciones petrolíferas cerca en la costa, que las autoridades están a punto de autorizar. Pero también controlan el poder político: mantienen al partido en el gobierno, mientras apadrinan formaciones de una nueva versión de la extrema derecha. Han abandonado la parafernalia franquista y adoptado un discurso populista antieuropeo, opuesto a los políticos clásicos, xenófobo y anti-islámico. Manejan el poder judicial: un grupo de jueces coinciden con sus ideas y no dudan en retorcer las leyes para que sirvan a sus intereses. En sus conversaciones queda claro que si alguien es muy conocido no es realmente poderoso y también que no son nuevos en esto: su poderío viene de lejos. Mandaban con Franco, siguieron en la transición, continuan en la primera década del 2000 y tienen planes para la expansión de la ultraderecha populista en las décadas futuras. Llega Fernando. Le echan en cara la chapuza de la detención de Ricardo. Éste lo achaca a la falta de profesionalidad de la policía y a la intervención del juez. Fernando cree que podrá encauzarlo. Pero cuando sale, los otros tres deciden tomar por su cuenta medidas más drásticas. Pau, un amigo de Nur, friki de la informática, le ayuda a Ricardo. Envía un mail gancho al ex-periodista. Roger contesta exigiendo que lo borren de la base

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de datos. Es suficiente para saber su IP. A partir de aquí Pau penetra en su ordenador y tras rastrear los discos duros encuentra en la carpeta “seguro de vida” los documentos de la investigación de Marta. Capitulo 11. Caballo de Troya. Max hace una visita a Roger. Le avisa de las indagaciones de Ricardo, pero el experiodista lo tranquiliza. Ha hecho bien las cosas y no darán con él. Asegura que el material que considera su “seguro de vida” está bien protegido. Entre fanfarronadas y medias palabras, (ya nunca utiliza papeles, ni en su tgrabajo ni en nada; ha migrado a lo digital), Roger delata dónde protege el material. En un momento de descuido, Max hace una llamada perdida con su móvil. Al instante alguien penetra en la casa y liquida a Roger. Max accede al ordenador, no sabe donde buscar, pero relee los últimos mails y al ver el enviado por Pau, sus sospechas se confirman. Alguien ha penetrado recientemente en la máquina y ha descargado documentos. Para Ricardo la alegría por el acceso a los documentos dura poco, Cuando Pau se los enseña comprueban que el contenido está encriptado. Ricardo les dice a Nur y Pau que ya han hecho bastante. Pau asegura que podría intentar descifrarlo pero necesitará tiempo. Nur insiste en hacerlo. Ricardo, que sólo había aceptado su ayuda de forma puntual, intenta disuadirles. Virginia sabe nada de esto y no le haría gracia. Nur, a escondidas de Ricardo y su madre, en lugar de ir al Instituto, vuelve al estudio de Pau para animarle a seguir. Pasa un día y los avances son escasos. Nur se ocupa de la intentencia. Le lleva comida y bebida. Vigila los ordenadores cuando él no tiene mas remedio que salir. En las idas y venidas de Nur, alguien le sigue y llega hasta el estudio de Pau. Ricardo sigue con su actividad de taxista, no está dispuesto recibir órdenes de nadie. Esto le vale el enfrentamiento con Sixto y algunos de sus seguidores. Crece al tensión en la base del taxi y en las paradas donde coincide

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con ellos. Por fin, tras un día y una noche consiguen dar con el tipo de cifrado utilizado. Pau llama a Ricardo, le dice que le envía los archivos a su correo. Ricardo aún tiene que completar su turno de noche. Nur sale del estudio de Pau para volver a su casa. Habia dicho a su madre que estaría estudiando con una amiga. Al poco de salir ella, Pau escucha sonidos extraños, apaga las luces y sube, con lo puesto, a la azotea de la finca. Unos extraños entran en su estudio. Al no encontrar a nadie se desahogan destrozando los ordenadores. Nur va por la calle camino de su casa. Pau ha logrado bajar de la azotea y corre a avisarla de lo ocurrido. No tiene móvil para llamarla. Cuando está apunto de alcanzarla, unos tipos la abordan y la introducen en una furgoneta. Pau intenta evitarlo pero le golpean y le dejan sangrando inconsciente sobre la acera, ante la llegada de unos viandantes. Capitulo 12 Ricardo comienza a leer detenidamente su contenido. No puede evitar recordar la vehemencia y valentía de Marta, que él no quiso compartir. En flashback vemos a su mujer trabajando en casa, sorprendida por la envergadura de sus hallazgos, pero sin poder contarselo a su marido. Efectivamente, el material demuestra que Marta estaba apunto de desenmascarar, con abundantes pruebas, que entre otros, un conocido juez, un famoso banquero y un grupo inversor americano, estaban detrás de los grupos ultras que protagonizaron palizas, atentados e incluso asesinatos en la transición. Financiaron y apoyaron activamente a los golpistas 23F y, si hubiera triunfado, tenían un elaborado “plan de limpieza” de elementos indeseables. Y cómo movieron sus influencias para que no les alcanzara el brazo de la justicia. Se deshicieron de Marta, haciendo caer las sospechas en Ricardo. Acabaron con Juanjo provocándole un cáncer sin dejar huellas y compraron a Roger que para protegerse, guardó la documentación en su poder.

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Fernando, acuciado por los poderosos, ha decidido actuar personalmente. Coge un arma de su despacho y parte en su vehículo. Ricardo se dirige a reunirse con Berna para estudiar cómo utilizar la documentación encontrada, cuando recibe una llamada angustiada de Virginia. Nur no aparece. Ricardo y Virginia reciben en casa de ésta una llamada: si quieren volver a ver a la chica no pueden hablar con la policía, deben abandonar la búsqueda y entregar todo el material que hayan localizado. Capitulo 13 En ese momento, Ricardo decide tirar la toalla. Nada, ni la memoria de Marta, ni su sentido de la justicia, justifica que puedan hacer daño a Nur. Siguiendo las instrucciones acude a una nave de las utilizadas por los equipos de America’s Cup. Un paradógico entorno, con un exterior de diseño y un interior desmantelado, con restos de lo que fueron oficinas, exposiciones, tiendas, etc. Ricardo se dirige al puerto en su taxi. El Mercedes-Benz de Fernando le sigue. Ricardo recorre las naves hasta que se encuentra con Max, el tipo de la multinacional americana. Desde su posición de control de la situación no tiene inconveniente en reconocer que él le cambió la copa provocando el accidente que acabó con Marta, y que su único error fue no acabar con Ricardo cuando estaba en coma. Junto a él, un esbirro sujeta a Nur. Ricardo le entrega los documentos y le asegura que nadie más los conoce (excepto Roger el ex-periodista que Max ha eliminado) y no ha hecho copias, porque no quiere jugar con la vida de Nur. Sin embargo, una vez entregado el material, Max no cumple su palabra y se dispone a disparar sobre Ricardo. Cuando está apunto de hacerlo aparece Fernando, Max se sorprende. Ricardo duda, pero aprovecha para dar un golpe al esbirro y hacerse con

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Nur. Fernando dispara al esbirro. Max dispara a Fernando. Ricardo golpea con una barra a Max dejándolo fuera de combate. Fernando está herido, pero mientras esperan la ambulancia, reconoce a Ricardo que no tenía ni idea de que la gente con la que estaba tratando hubiera tenido algo que ver con la muerte de su hermana. Mientras se llevan a Max, éste les asegura que nada podrán contra él. Sus apoyos están en todas las instancias de poder, y les repalda el dinero. Han salido de ésta pero Ricardo tiene claro que no puede enfrentarse con los poderes ocultos, sin poner en peligro a la gente que quiere. Una vez más los poderosos se ha salido con la suya. Decide empaquetar la documentación y jura a Virginia que no va a hacer uso de ella. Aún así su relación ha sufrido un duro golpe. Nur es lo más importante para Virginia y la obsesión de Ricardo por el pasado la ha puesto en peligro. Pero el desenlace no ha despejado todas las incognitas: ¿murió el hijo que esperaba Marta? y si no fue así ¿Dónde está? ¿Lo oculta Fernando y la familia de Marta? Para encontrar las respuestas, habrá que esperar la segunda temporada.

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¿DV? Tramas