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La adoración de los pastores

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de 1630, entre los que podemos des­ tacar La transfiguración, obra pinta­ da para el desaparecido retablo de la iglesia del Salvador de Sevilla, el San Jerónimo de la Catedral de Sevilla, la Adoración de los Reyes, para la Cate­ dral de Cádiz, la Adoración de los pastores de Lebrija, Espera y Los Pa­ lacios, además de numerosas Inma­ culadas. Su carrera artística se desarrollo en­ tre Sevilla y Cádiz, donde se trasladó en 1635 para trabajar como Alguacil Fiscal del Real Almirantazgo, perma­ neciendo allí hasta su muerte en 1671. A pesar del éxito en su periodo de madurez, murió pobre, debido a una serie de problemas de salud que le impedían trabajar.

neas diagonales en la composición, a diferencia de la composición piramidal propia del Renacimiento. Si unimos las cabezas de los campesinos con una lí­ nea imaginaria, claramente aparecerá ente nosotros una línea diagonal, pode­ mos encontrar varias en esta pintura, y no es algo casual, es una composición en líneas diagonales planificada. Otro elemento particular de este perio­ do artístico es la representación natu­ ralista de los personajes representados. En el Renacimiento, periodo artístico anterior al Barroco, la idealización de la belleza no daba lugar al naturalismo propio del Barroco. Esta evolución ha­ cia el realismo no fue aceptado con fa­ cilidad. Algo similar sucedió con el anacronismo, que consiste en introdu­ cir elementos que no corresponden al periodo histórico que se está represen­ tando. El uso del anacronismo y el na­ turalismo fue duramente criticado, no solo por la iglesia, sino también por los fieles más pobres, que no querían ver a sus Santos como meros campesinos. Si observamos a los pastores de esta obra de Pablo Legot, no encontraremos en ellos el más mínimo atisbo de belleza idealizada, son personas normales, que trabajan en el campo y son representa­ das como tal, con sus ropas propias del S.XVII, sucias y desgastadas por el du­ ro trabajo. La Adoración de los pastores es un tema

La Adoración de los pastores que po­ demos ver en Los Palacios es una obra perfecta para ilustrar las carac­ terísticas del Barroco sevillano; el rompimiento de gloria, en el que se unen la vida terrenal con el mundo celestial a través de la apertura de las nubes, o incluso en ocasiones del te­ cho. El contraste de luces y sombras, que aporta dramatismo a la repre­ sentación. La difícil percepción de la santidad a través de la reconocida aureola es otra característica sutil, pero frecuente, el halo de santidad es apenas una línea dorada rodeando la cabeza de de los Santos. Otra parti­ cularidad del Barroco es el uso de lí­

bíblico, los pastores acuden a venerar al hijo de Dios, esta pintura pretendía estimular la exaltación religiosa, de manera que al contemplarla y escuchar la palabra de Dios, se repitiera la esce­ na de la adoración no en la pintura, si­ no en la propia iglesia. Ciertamente Pablo Legot no es un artis­ ta que podamos igualar en producción artística y fama a Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán o Bartolomé Es­ teban Murillo, pero el valor histórico y cultural de su obra debe ser valorado, no olvidemos nuestra historia ni igno­ remos nuestro patrimonio, pertenece a todos, y debemos valorarlo, respetarlo y conservarlo para futuras generaciones.

Retablo de la Iglesia Mayor de Los Palacios y Villafranca

por Isabel Barragán González

i nos adentramos en la Iglesia Mayor de Los Palacios, podre­ mos encontrar una interesante obra que forma parte de nuestro patrimonio histórico; La Adoración de los pas­ tores. Esta obra de grandes di­ mensiones fue realizada en 1634 por Pablo Legot, un artista que a pesar de haber nacido en Luxem­ burgo, podemos considerar anda­ luz, ya que vivió en Sevilla desde niño, adoptando las costumbres culturales sevillanas e iniciando aquí su carrera como artista. En su obra podemos reconocer las ca­ racterísticas propias del Barroco sevillano, como es el claroscuro (contraste de luces y sombras), el uso de modelos populares para sus obras y un buen estudio anatómico que les da un aspecto naturalista a sus personajes. Otro elemento que caracteriza las obras de Pablo Legot es el estudio y utili­ zación de diferentes grabados fla­ mencos e italianos como inspiración o copia en la composi­ ción de sus pinturas. Este aprove­ chamiento de los recursos gráficos es algo frecuente en el mundo del arte, y nos habla de la relación en­ tre artistas y obras de distinto ori­ gen. Pablo Legot fue un pintor de éxito, dedicado a la pintura de temática religiosa, aunque su camino en principio no tenía este sentido. Su primera ocupación fue la de maes­ tro bordador, iniciando su carrera como pintor a partir de 1628 en Sevilla. Este pintor consiguió un gran número de encargos a partir

Arte

La adoración de los pastores que podemos ver en Los Palacios es una obra perfecta para ilustrar las características del barroco sevillano

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Enero de 2013

Revista El Soberao  
Revista El Soberao  

Revista Cultural e Independiente de Los Palacios y Villafranca

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