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RECVET: 2006, 1(1): Sumario

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html

Sumario http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/sumario.pdf

Editorial - El comienzo ha sido duroEl camino no ha sido fácil http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/editorial.pdf

Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño (Dangerous dogs, dominance aggression (part 1): factors that depend on the owner) 010106 -

http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf

Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte2): factores asociados dependientes del perro (Dangerous dogs, dominance aggression (part 2) factors that depend on the dog) 020106 -

http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

Prevención de la toxicidad gastroduodenal en perros asociada al consumo de AINES: comparación entre el Omeprazol, Ranitidina y Misoprostol 030106 -

http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106.pdf

(Gastroduodenal toxicity prevention in dogs associated with Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs: Comparison of Omeprazole, Ranitidine and Misoprostol) http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106b.pdf Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro (Sarcoptic mange, clues of its importance in the diagnostic protocol of pruritus in dogs) http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/040106.pdf 040106 -

050106 -

Ayuno preoperatorio en perros

http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106.pdf (Preoperative fasting in dogs) http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106b.pdf

Sumario http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/sumario.pdf

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html

Editorial El comienzo ha sido duro Estimados colegas y amigos, no deseo ocupar este espacio más de lo imprescindible pues ya fueron explicados los motivos, propósitos y objetivos de RECVET. Tanto en la editorial de REDVET de marzo “Revista electrónica de Veterinaria (REDVET) y Revista Electrónica de Clínica Veterinaria (RECVET), dos publicaciones de Veterinaria.org” http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n030306.html#030616 como en la web de inicio de RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/presentacion.html y en su nº 0 de Presentación http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n002006/n002006.pdf Como todo comienzo, ha sido muy duro y el trabajo silencioso entre autores, revisores, miembros del Comité Científico y del Comité Editorial, sumado al proceso de maquetación, hicieron posible publicar el nº 1 de RECVET con cinco artículos, uno más del número mínimo que nos habíamos fijado como mínimo. Le hemos dado a la revista un formato, una estética, que confiamos sea de vuestro agrado, así como su contenido, sus cinco artículos, dos de ellos presentados en su doble versión, español e inglés, escritoss por nueve autores, veterinarios investigadores, de China, España y Filipinas. RECVET, Revista Electrónica de Clínica Veterinaria, tiene unos criterios más estrictos, en cuanto a forma y temática, que su hermana mayor Revista Electrónica de Veterinaria REDVET. Por ello nace con "personalidad" propia que suponemos se consolidará número a número en el transcurso del tiempo. Toda la Comunidad Virtual de Veterinaria.org puede y debe participar para que RECVET se consolide pronto, pero, de manera especial, aquellos colegas que de manera especial se comprometieron con nosotros a ello, y eso podremos comprobarlo pronto. Un cordial saludo. Andrés J. Flores Alés coordinador@veterinaria.org El camino no ha sido fácil Queridos amigos, el proyecto de RECVET se hace una realidad con este primer número. Estoy orgulloso de ver como un proyecto que empezó poco a poco y que ha ido tomando forma con el tiempo, culmina y da su fruto en este primer número. El camino no ha sido fácil pues a pesar de haber recibido artículos, muy pocos han contado con la calidad científica mínima exigida para su publicación. Espero que todos podáis disfrutar de estos artículos y lo que es más importante, os sirvan en la mejora de vuestro ejercicio, tanto profesional como facultativo. Me despido de todos vosotros animándoos e invitándoos a enviar más artículos que sirvan para la conformación y posicionamiento de una revista, que si bien es joven, en breve será una referencia internacional para todos los veterinarios hispanohablantes. Un fuerte abrazo a todos.

El comienzo ha sido duro – Andrés J. Flores Alés El camino no ha sido fácil – Joaquín Pérez Guisado http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/editorial.pdf

Joaquín Pérez Guisado pv1peguj@uco.es 1


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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño (Dangerous dogs, dominance aggression (part 1): factors that depend on the owner) Joaquín Pérez-Guisado1*, Andrés Muñoz-Serrano2 y Rocío López-Rodríguez1 ¹Departamento de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain. ²Departamento de Genética, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain. *A quien dirigir la correspondencia. Joaquín Pérez-Guisado Departamento de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain Tel: +34619883319 Fax:+34957212072. e-mail: pv1peguj@uco.es Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):1.

Recibido: 21 Marzo 2006 Aceptado: 13 Julio 2006

Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html concretamente en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf Revista Electrónica de Clínica Veterinaria REDVET® está editada por Veterinaria Organización®. Se autoriza la difusión y reenvío siempre que enlace con Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org y con REDVET®http://www.veterinaria.org/revistas/recvet

Resumen Actualmente, en los países desarrollados, el perro ha dejado de ser un animal de trabajo para convertirse en un miembro más de la familia. Sin embargo, muchas veces olvidamos que a pesar de que el ser humano tiene un sistema social análogo al del perro, puede resultar un gran error antropomorfizar en demasía esta relación. Cada vez son más frecuentes los casos reportados de agresividad por dominancia, llamando la atención que suelen darse en hogares en los que el perro es tratado tan bien como se trataría a una persona. Este tipo de conducta repercutirá negativamente no sólo a los propietarios del perro, sino también a él mismo, ya que los problemas de agresión son la primera causa de eutanasia en el perro. El objeto de nuestro estudio es determinar qué factores dependientes del dueño, pudieran estar asociados a la agresividad por dominancia, con el objetivo de que una vez conocidos, podamos asesorar a los propietarios de los perros de cómo deberían de tratarlos. Los resultados dejan claro que existen factores asociados a una mayor agresividad por dominancia, que son dependientes del dueño y se pueden modificar: el no haber tenido perros con anterioridad, no someterlo a entrenamiento básico de obediencia, que el dueño no sea el principal implicado en el entrenamiento de obediencia, consentir o mimar al perro, no emplear el castigo de tipo físico, adquirirlo con los propósitos de regalo-simple mascotaguarda-defensa-capricho, castrar a las hembras, dar comida húmeda, dejarle la comida indefinidamente y dedicarle poco tiempo en general y en sus paseos. Por otra parte hemos comprobado que existen otros factores que son dependientes del dueño 1 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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y no modificables que también se asocian a una mayor agresividad por dominancia: que el dueño sea mujer, que tenga un nivel elevado de estudios, que tenga una edad inferior a los 30 años y que haya una sola persona conviviendo con el perro o más de tres. No obstante hay que recalcar que estos factores se asocian a los anteriores, es decir, las personas que presentan estas características tienden a comportarse con el perro utilizando los factores modificables que se asocian a mayores niveles de agresividad por dominancia. Por ello, podemos concluir que lo que verdaderamente influye en la conducta dominante agresiva del perro esta relacionado con factores que podemos modificar. Palabras clave: agresividad | castigar | competitiva | consentir | dueño | dominancia | entrenamiento de obediencia | mimar | perros peligrosos | problemas de conducta |

Abstract Nowadays, in the industrialised countries the dog has stopped to be an animal for working and it has become a member of the family. Nevertheless, we usually forget that although the human being and the dog social system are analogous, the excessive anthropomorfic relationship with the dog could be an error. The dominance aggression cases are more popular in these times, and these aggressions usually occurs in homes with owners that treat the dog as a person. This dog’s behaviour problem will affect to the owner and the dog because dog’s aggression problems are the first reason of dog’s euthanasia. The objetive of our study is to determine which factors, that depends on the owner, might be connected to dominance aggression. This will help us to treat the dog on the right way. The results report that there are many modifiable factors, which are connected to higher levels of dominance aggression and which depend on the owner: first time ownership, a lack of obedience training, the fact that the owner is not the main obedience trainer, spoiling the dog, not using physical punishment with the dog, the fact that the dog was acquired as a present, as a pet, impulsively, or to defend/guard, spaying female dogs, giving the dog wet food, leaving food out for long periods of time and spending little time with the dog or going out for walks. There are other non-modifiable factors linked to higher levels of dominance aggression that also depend on the owner: female owners, a high level of education, owners under the age of 30, 1 or 3 family members. Nevertheless, it should be pointed out that these factors are subordinate to the modifiable factors. Hence, it is the modifiable factors that have the greatest influence on dominance aggression in dogs. Keywords: aggression | behaviour problems | competitive | dominance | dangerous dogs | obedience training | owner | punish | spoil |

1.- Introducción La agresividad por dominancia o competitiva es la que se establece a la hora de luchar por una posición jerárquica más ventajosa en el seno familiar, entre el perro y cualquier persona o perro de la casa (Landsberg y col., 1998) De todos los tipos de agresividad canina, la agresividad por dominancia es la más frecuente (Beaver, 1983; García-Belenguer y col., 1999; Manteca, 1996; Polsky, 1996): Beaver (1983) le da una frecuencia de presentación del 59,2%; según Manteca (1996) la agresividad por dominancia supone alrededor del 60% de los casos de agresividad en el perro y el 50% de los problemas conductuales del perro que son motivo de consulta. El perro es frecuentemente selectivo sobre quién quiere dominar (García-Belenguer y col, 1999; Landsberg y col., 1998; Manteca, 1996, 1998 y 2002; Polsky, 1996). 2 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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Los perros con agresividad por dominancia no suelen expresar esta agresividad con todos los miembros de la familia, así los que son claramente dominantes o sumisos con respecto al perro no suelen ser agredidos, sin embargo aquellos que no tienen una posición jerárquica definida suponen un desafío para el perro, siendo las principales víctimas de su agresividad (Uchida y col., 1997). Para Manteca (1996 y 2002) la agresividad por dominancia se mostrará sólo hacia las personas que percibe como subordinadas y cuando éstas se comporten como dominantes en una determinada situación. En función de las preferencias a la hora de agredir, los perros con agresividad por dominancia se pueden dividir en dos grupos (Overall, 1999): 1.- Aquellos que saben que tienen el control y que pueden obligar a sus dueños a satisfacer sus peticiones, es decir, tienen una posición jerárquica dominante definida y luchan por mantenerla. 2.- Los que están poco seguros de cuál es la posición jerárquica que tienen y usan la agresividad por dominancia para descubrir hasta donde pueden llegar. La mayoría de los perros son del segundo grupo, éstos reciben información de cuál es la reacción de sus propietarios ante la agresión, es decir, los prueban de la misma forma que los adolescentes probarían a sus padres (Overall, 1999). El trato que el dueño establece con el perro puede favorecer la agresividad por dominancia. Aproximadamente el 40% de las situaciones de agresividad por dominancia se producen con propietarios de perros no autoritarios, que no han sometido al perro a entrenamiento básico de obediencia o que lo han hecho pobremente (Grognet y Parker, 1992). Resulta crucial la respuesta del propietario a las primeras manifestaciones de dominancia del perro, a menudo cuando es muy joven, ya que si la respuesta consiste en ceder, la conducta dominante del perro se acentuará (Manteca, 2002). Los perros que exhiben conductas dominantes agresivas ante sus dueños suelen ser los que han sido mimados en exceso y tratados como personas (O'Farrell, 1997) (ej: dejar que se suba en la cama o en el sillón, que duerma en nuestra cama con algún miembro de la familia en los primeros meses de adquisición y la mayor incidencia en la agresividad por dominancia. Jagoe y Serpell (1996) asocian el hecho de dormir con el dueño con una mayor agresividad por dominancia; en la anamnesis del caso clínico de un perro con agresividad por dominancia se encontró que el entrenamiento de obediencia era tan solo ocasional y que los dueños lo habían consentido, dejándolo subirse en las camas-sofás y dándole restos o extras de comida siempre que lo pedía (García-Belenguer y col., 1999). La agresividad por dominancia incluye el gruñir, intentar morder, enseñar los dientes y morder (Overall, 1999; García-Belenguer y col., 1999). Es frecuente que en muchas ocasiones la agresión por dominancia se produzca sin ningún tipo de aviso ni de provocación (Cameron, 1997; Fatjó y col., 1999; Overall, 1999), aunque las señales del perro con agresividad por dominancia incluyen orejas hacia delante y rabo erecto (Crowell-Davis, 1991) u orejas hacia arriba y cuerpo desplazado hacia delante (Fatjó y col., 1999). La situación típica de agresividad por dominancia se da cuando el dueño intenta acariciarlo y el perro se revuelve intentándolo morder. No obstante la agresividad por dominancia no es sólo aplicable para una circunstancia concreta sino que deben de ser un conjunto de circunstancias en las que se observe esta conducta en el perro (Crowell-Davis, 1991; Overall, 1999). 2.- Material y métodos 2.1.- Población de estudio Hemos valorado un total de 406 perros (216 machos y 190 hembras) a través de una entrevista a sus propietarios. El estudio se realizó en 5 ciudades las cuales tienen en conjunto una población aproximada de 5 millones de habitantes. El entrevistador era siempre la misma persona (varón con 28 años) y los perros valorados convivían con la familia a la que pertenecían. Los propietarios de los perros eran entrevistados cuando sacaban su perro a pasear, invitándoles a participar en el estudio. La elección de los propietarios era de forma oportunista, de tal forma que se intentaba invitar a participar en el estudio a cualquier dueño que paseara a su perro, independientemente de su sexo, edad o apariencia. De todos los propietarios a los que se les invitó a participar en el estudio, aceptaron el 58%. 3 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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Todas las razas estudiadas tenían un mínimo de 4 perros. 2.2.- Descripción de la entrevista En la entrevista se recoge información sobre un gran número de posibles factores dependientes del dueño y del perro que pudieran estar asociados a la agresividad por dominancia y otros posibles problemas conductuales. Para evitar prolongar en exceso la extensión de este trabajo, sólo consideraremos los factores dependientes del dueño asociados a la agresividad por dominancia. Hemos valorado el grado de agresividad por dominancia a través de nueve situaciones. A cada situación se le da el valor de un punto cuando es positiva, es decir, cuando el perro gruñe, enseña lo dientes, muerde o intenta morder ante esa situación. El perro podrá obtener una puntuación que oscilará entre 0 y 9 puntos. Las nueve situaciones valoradas son: 1.- Intentar quitarle cualquier objeto o juguete sobre el que muestra un gran interés. 2.- Tocar su comida o intentar manipular el recipiente en el que está comiendo. 3.- Pasar cerca del perro cuando éste está comiendo o se está entreteniendo con uno de sus juguetes-objetos favoritos (por ejemplo un hueso). 4.- Molestar al perro cuando está descansando. 5.- Mirar fijamente al perro. 6.- Manipular el perro: acariciarlo, cogerlo en brazos, cepillarlo, tocarle la boca, ponerle el collar o bozal, cortarle las uñas, lavarlo, etc. 7.- Alguna persona de la familia intenta salir o entrar de la casa. 8.- Intentar contener o reprender algo que quiera hacer o está haciendo. 9.- El perro Intenta bloquear agresivamente el movimiento dentro de la casa de algún miembro de la familia Hemos valorado el grado de consentimiento del perro a través de 5 situaciones: que el dueño le de comida extra de lo que está comiendo, permitir que se suba en los sillones-sofás-sillas, permitir que se suba en la cama, permitir que duerma en nuestro dormitorio, permitir que duerma en la cama. Cuando la situación es positiva damos un punto por que cada perro tendrá una puntuación de entre 0 y 5 puntos. Consideramos que un perro ha recibido entrenamiento básico de obediencia cuando responde al menos a tres órdenes: tumbarse, sentarse, venir a la llamada, estarse quieto, soltar lo que tiene en la boca, etc. 2.3.- Estudio estadístico Los perros valorados pueden tomar valores que oscilan entre el 0 y el 9 según su grado de agresividad por dominancia. Al hacer el análisis estadístico hemos considerado el efecto que ejercen los factores sexo del perro, edad del perro, raza y el hecho de estar castrado por ser altamente significativos y poder influir en los resultados estadísticos obtenidos de otros factores, evitándose de este modo interpretaciones erróneas. Hemos empleado el SAS (2000) para realizar el siguiente análisis estadístico: 1.- Las variables, al ser continuas, las hemos analizado en primer lugar utilizando un análisis de varianza con el objetivo de ver si hay diferencias significativas. En el caso de que existieran dichas diferencias significativas, proseguimos el estudio con la prueba de Duncan, para ver cuántos grupos significativamente diferentes hay. 3.- Resultados 3.1.- Sexo del dueño. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros de las mujeres una mayor agresividad por dominancia que los de los hombres (2.02 frente a 1.12). 4 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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3.2- La edad del dueño. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), observándose una relación inversamente proporcional entre la edad del dueño y la agresividad por dominancia, siendo por tanto los perros de personas jóvenes (< 30 años) los que tienen una mayor agresividad por dominancia (tabla 1)

Tabla 1. Prueba de Duncan para el factor “edad del dueño” Edad del dueño

Agresividad dominancia media

< 30 años

1,64

A

> 30 y < 65 años

1,45

B

> 65 años

1,01

B

Grupo de Duncan

3.3.- La presencia de niños en la familia. No existe asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.4.- Número de miembros en la familia. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), siendo los perros que viven en familias con una sola persona o más de tres personas estadísticamente iguales y los que muestran mayor agresividad por dominancia (tabla 2).

Tabla 2. Prueba de Duncan para el factor “nº miembros familia” Nº miembros familia Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

>3

1,71

A

1

1,65

A

3

1,19

B

2

0,66

C

3.5.- Tener otros animales en la casa. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros que no conviven con otros animales en la casa una mayor agresividad por dominancia (1.87) que los que si conviven (1.28). 3.6.- Haber tenido perros con anterioridad. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros de dueños que no han tenido perros con anterioridad una mayor agresividad por dominancia (2.25) que los que son de dueños que si han tenido perros con anterioridad (0.96). 3.7.- Haber sometido al perro a entrenamiento básico de obediencia. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros que han sido sometidos a entrenamiento básico de obediencia una menor agresividad por dominancia (1.24) que los que no han sido sometidos a entrenamiento básico de obediencia (4.32). 5 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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3.8.- Quién es el principal adiestrador del perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros cuyo principal adiestrador es el dueño, una menor agresividad por dominancia (1.09) que aquellos adiestrados en los que el dueño no lo es (2.38). 3.9.- Quién suele darle de comer al perro, pasearlo o jugar con él. Ninguno de esto factores tiene (P>0.05)

asociación con la agresividad por dominancia del perro

3.10.- Establecer juegos competitivos con el perro. No existe asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.11.- El grado de consentimiento del perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), observándose una relación directamente proporcional entre el grado de consentimiento y el nivel de dominancia (tabla 3).

Tabla 3. Prueba de Duncan para el factor “grado de consentimiento del perro” Grado de consentimiento

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

5

4,48

A

4

3,59

B

3

2,94

C

2

1,46

D

0y1

0,79

E

3.12.- El tipo de castigo empleado con el perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), siendo el castigo de tipo físico el que tiene una menor agresividad por dominancia asociada. Por el contrario, el castigo únicamente verbal, es el que lleva asociado una mayor agresividad por dominancia media, siendo además significativamente igual al hecho de no castigar al perro (tabla 4).

Tabla 4. Prueba de Duncan para el factor “tipo de castigo empleado” Tipo de castigo

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Sólo verbal

3,41

A

No se castiga

2,98

A

Físico

0,95

B

3.13.- El nivel de estudios. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), observándose que los perros de personas con estudios universitarios son los que tienen una mayor agresividad por 6 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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dominancia (tabla 5)

Tabla 5. Prueba de Duncan para el factor “nivel de estudios” Nivel de estudios

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Universitario

2,37

A

Secundaria

1,18

B

< Secundaria

1.07

B

3.14.- La edad de adquisición y el lugar de adquisición del perro. Ambos factores no muestran asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.15.- La finalidad con la que se adquirió el perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), siendo la adquisición del perro con las finalidades de regalo, mascota, guarda de propiedad, defensa personal y por capricho, estadísticamente iguales y las que tienen mayores niveles de agresividad por dominancia. Por el contrario, las finalidades de animal de compañía y perro de tiro son estadísticamente iguales y las que tienen menores niveles de agresividad por dominancia (tabla 6)

Tabla 6. Prueba de Duncan para el factor “finalidad de adquisición” Finalidad de adquisición

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Como un regalo

3,17

A

Mascota

3,13

A

Guarda propiedad

3,08

A

Defensa personal

3,00

A

Capricho

2,87

A

Exposición canina

1,43

B

Cría

1,20

B

Caza

1,00

B

Animal compañía

0,73

C

Perro de tiro

0,67

C

3.16.- Haber tenido dueño con anterioridad. No existe asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 7 Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf


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3.17.- Castrar al perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), tanto en los machos como las hembras, estableciéndose el orden de agresividad por dominancia de mayor a menor: macho entero, macho castrado, hembra castrada y hembra entera (tabla 7). Como vemos la castración disminuye la agresividad por dominancia en los machos y la aumenta en las hembras.

Tabla 7. Prueba de Duncan para el factor “estar castrado” Tipo de perro

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Macho entero

2,46

A

Macho castrado

1,34

B

Hembra castrada

1,28

B

Hembra entera

0,65

C

3.18.- El tipo de comida. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), siendo los perros a los que se les da de comer alimento húmedo los que presentan una mayor agresividad por dominancia (tabla 8).

Tabla 8. Prueba de Duncan para el factor “tipo de comida” Tipo de comida

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Alimento húmedo

3,57

A

Desperdicios cárnicos

2,07

B

Pienso seco

1,47

B

Comida casera

1,32

C

3.19.- La frecuencia con la que se da de comer al perro. Existen diferencias altamente significativas (P<0.0001), teniendo los perros a los que se les deja la comida indefinidamente una mayor agresividad por dominancia que aquellos a los que e les retira la comida una vez que han terminado (3.65 frente a 1.38). 3.20.- El tiempo de paseo dedicado al perro. Existen diferencias altamente significativa (P<0.0001), observándose una relación inversamente proporcional entre el tiempo de paseo y el nivel de agresividad por dominancia (tabla 9).

Tabla 9. Prueba de Duncan para el factor “tiempo de paseo” Tiempo de paseo

Agresividad dominancia media

Grupo Duncan

Nada

3,02

A

0-30 minutos

2,05

B 8

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30-60 minutos

1,27

C

60-120 minutos

1,05

C

>120 minutos

0,18

D

3.21.- El tiempo de dedicación total hacia el perro. Existen diferencias altamente significativas observándose una relación inversamente proporcional entre el tiempo de dedicación total hacia el perro y el nivel de agresividad por dominancia (tabla 10).

Tabla 10. Prueba de Duncan para el factor “tiempo de dedicación” Tiempo dedicación

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

0-30 minutos

2,62

A

30-60 minutos

1,74

B

60-120 minutos

1,13

C

>120 minutos

0,48

D

4.- Discusión. En relación al número de miembros de la familia según Kobelt y col. (2003) no se observa asociación entre el número de persona que viven en la casa y los problemas conductuales del perro mientras que según Guy y col. (2001b) si existe asociación con la agresión canina siendo 3.13 personas la media que lleva asociada una mayor incidencia de problemas de agresión canina. Nuestros resultados confirman parcialmente dicha afirmación pues los perros que muestran mayor agresividad por dominancia son los que viven en hogares de más de 3 personas y de una sola persona. También hay estudios que sostienen que los perros mordedores son más frecuentes en familias que tienen niños (Gershman y col., 1994) o que la presencia de uno o más niños en la casa se asocia a una mayor incidencia de agresión frente a los propietarios (Guy y col. 2001a). Nosotros no observamos asociación entre la agresividad por dominancia y el hecho de que haya o no niños en la familia, esto no contradice lo anterior, ya que los estudios anteriores parten de bases de datos en las que se ha declarado la agresión o se considera al perro como agresor. Esto tiene el inconveniente de que es muy probable que cuando haya niños en la familia los padres sobreestimen la agresión, es decir, sean más rigurosos a la hora de considerar al perro como un peligro o incluso declaren casos que en la ausencia del niño no declararían. El hecho de ser el primer perro que adquirió el dueño se asocia a una mayor incidencia de problemas de agresividad (Kobelt y col., 2003) y más concretamente a la agresividad por dominancia (Jagoe y Serpell, 1996), datos con los que nuestros resultados están totalmente de acuerdo. También se ha visto que existe una correlación negativa entre el tiempo empleado por el dueño con el perro y el hecho de que no hubiera tenido perros con anterioridad, de tal forma que estos propietarios le dedican menos tiempo a su perro (Kobelt y col., 2003). Estamos totalmente de acuerdo, ya que estos propietarios se caracterizan además de por dedicarle menos tiempo a su perro: por entrenar menos al perro, por consentirlo más, por castigarlo más verbalmente que físicamente y por dedicarle menos Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf

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tiempo en general que en sus paseos. Es por tanto normal que los propietarios de estos perros tengan una mayor agresividad por dominancia ya que todos estos factores influyen en la misma. El entrenamiento de obediencia resulta de gran utilidad a la hora de tener perros con una menor prevalencia de agresividad por dominancia (Jagoe y Serpell, 1996); García-Belenguer y col., 1999 observan en la anamnesis del caso clínico de un perro con agresividad por dominancia que el entrenamiento de obediencia había sido sólo ocasional. No obstante, Voith y col. (1992) afirman que el no haber sometido al perro a entrenamiento de obediencia no influye en la agresividad por dominancia. Estamos totalmente de acuerdo con Jagoe y Serpell y García-Belenguer y col., pero no con Voith y col (1992), pues los perros que no recibieron entrenamiento básico de obediencia presentan mayores niveles de agresividad por dominancia que los que si lo recibieron. Además, si el adiestrador es el propio dueño del perro, éste manifestará menores niveles de agresividad por dominancia que si lo es otra persona, probablemente porque el perro relaciona la persona que le da las órdenes con la persona dominante, resignándose a una posición subordinada. El juego con el perro no representa un factor implicado en la agresividad por dominancia (Rooney y Bradshaw, 2002), independientemente del que sea (Rooney y Bradshaw, 2003), ya que éste tipo de juego es estructuralmente diferente al que tiene lugar entre perros y por tanto sus consecuencias no se pueden extrapolar (Rooney y Bradshaw, 2000). A pesar de que se pudiera pensar que en juegos competitivos con el ser humano, el perro lo que pudiera hacer es comprobar lo fuerte que es su dueño con vistas a un posible futuro desafío, está demostrado que el juego competitivo tampoco influye en la conducta agresiva del perro (Podsbercek y Serpell, 1997). Compartimos esta afirmación diciendo que nuestros resultados indican que establecer juegos competitivos con el perro no se asocia a la agresividad por dominancia del perro al igual que tampoco se asocia el tipo de juego favorito del perro. La actitud antropomórfica del dueño hacia su perro, consintiéndolo o mimándolo y tratándolo como una persona, provoca en el perro problemas conductuales como son las conductas dominantes agresivas hacia su dueño (O'Farrell, 1997). Este hecho también lo corroboran Guy y col (2001a) que observan asociación entre el hecho de haber dormido en la cama con algún miembro de la familia en los primeros meses de adquisición y la mayor incidencia en la agresividad por dominancia. De la misma forma Jagoe y Serpell (1996) asocian el hecho de que el perro duerma con el dueño con una mayor agresividad por dominancia. También García-Belenguer y col., (1999) observaron en la anamnesis del caso clínico de un perro con agresividad por dominancia que los dueños lo habían consentido, dejándolo subirse en las camas-sofás y dándole restos o extras de comida siempre que lo pedía. La única excepción la constituyen Voith y col. (1992) que sugieren que el hecho de consentir o mimar al perro no influyen en el desarrollo de problemas de agresividad por dominancia. Estamos totalmente de acuerdo con todos menos con Voith y col. (1992), pues efectivamente, cuanto mayor es el grado de consentimiento del perro, mayor es su agresividad por dominancia. El simple hecho de castigar al perro sólo verbalmente y no físicamente favorece problemas conductuales, como la ansiedad por separación (Takeuchi y col., 2001). De la misma forma, la falta de autoridad se asocia a la agresividad por dominancia (Grognet y Parker, 1992). Nuestros resultados confirman que los perros que son castigados sólo verbalmente, son los que tienen una media de agresividad por dominancia más alta, mientras que los que son castigados físicamente, son los que la tienen más baja, es decir los más efectivo es el castigo físico, lo cual confirma la postura de Solarz (1970) que lo considera el remedio más recomendable para restablecer la dominancia sobre un perro. No obstante hay que recalcar que habría que tener muy en cuenta el potencial físico del perro ya que podría resultar muy peligroso. García-Belenguer y col. (2001) afirman que en cachorros con agresividad por dominancia, el castigo de tipo físico es el remedio a emplear cuando el castigo verbal ya no es suficiente. No obstante hay que decir que es un tema que genera una gran controversia pues otros autores consideran que no se debe de utilizar el castigo de tipo físico con perros que tienen agresividad por dominancia (Crowell-Davis, 1991; García Belenguer y col., 1999; Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf

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Overall, 1999).En nuestros resultados se observa que el hecho de castigar sólo verbalmente al perro resulta más pernicioso que el no castigarlo ya que los perros que no son castigados tienen una media de agresividad por dominancia más baja, aunque sea estadísticamente igual. Esto se puede deber a que se potencie la actitud del perro, mediante una reprimenda que más que castigo es una forma de premiarlo, pues éste consigue llamar la atención del dueño sin ningún tipo de repercusión nociva para él. Lo que si tenemos claro es que entre perros y lobos los conflictos de dominancia se solucionan por la fuerza, siendo ésta la que establece quién debe de ser el dominante de la manada. Por ello, y teniendo en cuenta los resultados obtenidos, pensamos que es un error intentar tratar al perro como si de una persona se tratase, no empleando con él la fuerza física en las circunstancias en las que se lo merezca y como forma de dejar bien claro quién es el que manda. Aunque también debemos de decir que esto se debería de hacer para establecer o restablecer la dominancia sobre cachorros o perros que sean de pequeño tamaño o fáciles de dominar. No se deben de malinterpretar estos resultados y utilizarlos como argumento para ensañarse con el perro, ya que el castigo de tipo físico debería de ser más una forma de asustar y demostrar la dominancia que tenemos sobre el perro, que una forma de infligir un gran sufrimiento al animal. Deberemos intentar siempre asociarlo al castigo verbal (ejemplo: un “No” seco y contundente), de tal forma que el perro sea capaz de establecer esta asociación como consecuencia de su conducta y al final con el simple empleo del castigo verbal sea suficiente. Parece ser que existe asociación entre una baja conducta agresiva y dueños mayores de 65 años o que prestan un mayor tiempo de dedicación y paseo a su perro (Podberscek y Serpell 1997). Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, efectivamente los perros de personas mayores de 65 años son los que tienen una menor agresividad por dominancia (aunque ésta sea estadísticamente igual a los de 30-65 años) y además aportamos que los de personas menores de 30 son los que tienen unos mayores niveles de agresividad por dominancia. Esto es en buena parte debido a que el colectivo de personas con una edad inferior a los 30 años es que el que tiene una mayor prevalencia de propietarios que no han tenido perros con anterioridad y como ya dijimos éste es un factor asociado a una mayor agresividad por dominancia. Podríamos decir que la inexperiencia sería en buena parte la responsable a la hora de no tratar de la forma más conveniente al perro. En cuanto al tiempo de paseo y el de dedicación efectivamente influyen, existiendo una relación inversamente proporcional entre estos factores y la agresividad por dominancia. Creemos que esto puede deberse al hecho de que cuando el dueño le dedica tiempo de ocio a su perro, está de alguna forma reforzando el vínculo que existe entre ambos. Si el perro percibe que en dicho vínculo todas las actividades placenteras son dependientes de la autorización previa de su dueño, éste aceptará de forma natural una relación de subordinación. En cuanto a la castración hay diversidad de opiniones: en machos la castración puede disminuir la agresividad por dominancia mientras que en las hembras puede aumentarla (Crowell-Davis, 1991). Para Wright (1991) el orden de agresividad por dominancia es macho entero, hembra castrada, macho castrado y hembra entera, es decir, la castración disminuiría la agresividad por dominancia en los machos y la aumentaría en las hembras. Guy y col. (2001a,c) observaron que en perros mayores de un año, teniendo en cuenta el sexo y el hecho de haber sido castrados con anterioridad, el orden decreciente en cuanto a la frecuencia de agresión era: macho castrado, hembra castrada, macho entero y hembra entera, es decir, la castración actuaría como factor que favorecería la agresión tanto en los machos como en las hembras. En nuestros resultados se observa que la castración influye de forma diferente en machos y hembras, ya que en machos disminuye la agresividad por dominancia y en las hembras la aumenta. El propósito de adquirir al perro como mascota favorece su conducta agresiva (Podberscek y Serpell, 1997). Estamos de acuerdo en esto aunque con matizaciones ya que concretamente las finalidades de adquirir al perro como regalo, mascota, guarda, defensa y por su belleza son significativamente iguales y las que se asocian con una mayor agresividad por dominancia. Esto es debido a que tener un perro por el simple hecho de que nos gusto lo bonito que era, porque fue un regalo o porque queríamos tener una mascota, son finalidades Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf

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asociadas a una mayor grado de consentimiento con el perro. Probablemente porque los propietarios de este colectivo de perros es el más desinformado y no sabía la responsabilidad que exige tener un perro. En cuanto a las finalidades de guarda y defensa, el motivo debe ser muy diferente. Quizás el mismo dueño incentive y estimule en estos perros una conducta agresiva que haga que desarrollen con mayor facilidad su agresividad por dominancia. Otros datos que tenemos que considerar son la mayor agresividad por dominancia presente en perros: que son de mujeres, cuyos propietarios tienen estudios universitarios, a los que se les da de comer alimento húmedo y que se les deja la comida indefinidamente. Esto es debido a que la asociación existente el mayor grado de agresividad por dominancia y el mayor nivel cultural de los propietarios-que el dueño sea mujer-que se le de alimento húmedo-que se le deje la comida indefinidamente, es debida a la asociación existente entre todos estos factores y una mayor relación antropomórfica con el perro (consentirlo, no someterlo a entrenamiento básico de obediencia y no usar el castigo físico). También hemos comprobado que existe asociación entre la agresividad por dominancia del perro y el hecho que éste no conviva con otros animales en la casa. Posiblemente se deba a que esto favorezca que el dueño no le preste tanta atención a su perro o se trate de una simple asociación estadística fruto del azar. 5.- Agradecimientos A todos los propietarios de perros que desinteresadamente se han ofrecido voluntarios a la hora de contestar el cuestionario. Al Ministerio de Educación y Ciencia por la beca de investigación concedida y por tanto, por su contribución económica en la financiación de este proyecto. 6.- Bibliografía 1. Beaver, B. V., 1983. Clinical classification of canine aggression. Appl. Anim. Ethol. 10, 35–43. 2. Cameron D. B., 1997. Canine dominance-associated aggression: concepts, incidence, and treatment in a private behavior practice. Appl. Anim. Behav. Sci. 52, 265-274. 3. Crowell-Davis, S. L., 1991. Identifying and correcting human-directed dominance aggression of dogs. Vet. Med. 86, 990-998. 4. Fatjó J. , Martín S. , Manteca X. , Anor S. , Pumarola M, Palacio J. , 1999. Animal behavior case of the month (dominance aggression). J. Am. Vet. Med. Assoc. 215, 1254-1256. 5. García-Belenguer S. , Palacio J. , Allepuz A. y Fuentes N. , 1999. Caso clínico: Agresividad por dominancia. Clínica veterinaria de Pequeños Animales (AVEPA) 19, 243-248. 6. García-Belenguer S., Villén M. , Sánchez A. y Palacio J. , 2001. Agresividad por dominancia: diagnóstico precoz y tratamiento preventivo. Consulta de difusión veterinaria 85, 95-97. 7. Gershman K. A. , Sacks J. J. and Wright J. C. 1994. Which dogs bite? A case-control study of risk factors. Pediatrics. 93, 913–917. 8. Grognet J., Parker T.,1992. Further diagnosis and treatment of canine dominance aggression. Can. Vet. J. 33, 409-410. 9. Guy N. C. , Luescher U. A. , Dohoo S. E. , Spangler E. , Miller J. B. , Dohoo I. R. and Bate L. A., 2001(a). Risk factors for dog bites to owners in a general veterinary caseload. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 29-42. 10. Guy N. C. , Luescher U. A. , Dohoo S. E. , Spangler E. , Miller J. B, Dohoo I. R., Bate L. A. , 2001(b). A case series of biting dogs: characteristics of the dogs, their behaviour, and their victims. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 43-57. 11. Guy N. C., Luescher U. A. , Dohoo S. E. , Spangler E. , Miller J. B, Dohoo I. R.,Bate L. A. , 2001 (c). Demographic and aggressive characteristics of dogs in a general veterinary caseload. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 15-28. 12. Jagoe A. , Serpell J. 1996. Owner characteristics and interactions and the prevalence of canine behaviour problems. Appl. Anim. Behav. Sci. 47, 31-42. Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del dueño http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/010106.pdf

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte2): factores asociados dependientes del perro (Dangerous dogs, dominance aggression (part 2): factors that depend on the dog) Joaquín Pérez-Guisado1*, Andrés Muñoz-Serrano2 y Rocío López-Rodríguez1 ¹Departamento de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain. ²Departamento de Genética, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain. *A quien dirigir la correspondencia. Joaquín Pérez-Guisado Departamento de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, Campus de Rabanales, 14071 Córdoba, Spain Tel: +34619883319 Fax:+34957212072. e-mail: pv1peguj@uco.es Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1) 2.

Recibido: 21 Marzo 2006 Aceptado: 13 Julio 2006

Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html concretamente en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf Revista Electrónica de Clínica Veterinaria REDVET® está editada por Veterinaria Organización®. Se autoriza la difusión y reenvío siempre que enlace con Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org y con REDVET®http://www.veterinaria.org/revistas/recvet

Resumen En el presente trabajo pretendemos profundizar y completar el estudio de la agresividad por dominancia iniciado en esta revista. Mientras que en el trabajo anterior determinábamos qué factores dependientes del dueño se asociaban a la agresividad por dominancia, en el presente expondremos qué factores que son dependientes del perro se asocian a la agresividad por dominancia. También intentaremos determinar si la agresividad posesiva y por dominancia se pueden considerar el mismo tipo de agresividad y qué otros factores o características conductuales se asocian a la agresividad por dominancia. Los resultados de nuestro estudio dejan claro que la agresividad posesiva es la primera forma de manifestación y la forma más elemental de agresividad por dominancia. Los factores dependientes del perro asociados a una mayor agresividad por dominancia son: el sexo masculino, determinadas razas y grupos raciales, el tamaño pequeño, la capa dorada en el English Cocker Spaniels y la edad de entre 5-7 años. Además hemos comprobado que existen factores conductuales asociados a una mayor agresividad por dominancia como son: la lentitud a la hora de comer, el hecho de ser un perro miedoso, la conducta destructiva, la vocalización excesiva y la eliminación inadecuada, concretamente la eliminación de orina y de heces-orina.

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Palabras clave: agresividad | ansiedad por separación | competitiva | dominancia | edad | miedo | problemas de conducta | sexo | raza | tamaño |

Abstract The present paper tries to complete the previous paper of dominance aggression initiated in this journal. While in the previous paper we determined the factors linked with dominance aggression that depends on the owner, the aims of this paper are: to determine which factors that depend on the dog might be connected to dominance aggression, if possessive and dominance aggression are the same type of aggression and which behavioural factors are linked with dominance aggression. Our results show that the possessive-aggression is the first manifestation and the most basic form of dominance-aggression. The dog-dependent factors linked with a higher level of dominance aggression are: male sex, certain breeds and breed’s groups, small in size, the golden coat in English Cocker Spaniel and age between 5 and 7 years old. We also discovered certain dog behavioural factors that are linked with a higher level of dominance-aggression, such as: a long time spent eating, to be a fearful dog, destructive behaviour, frequent vocalization, inadequate elimination of urine or faeces-urine. Keywords: age | aggression | breed | competitive | dominance | fearful | |behavioural problems | separation anxiety | sex | size |

1.- Introducción Como ya dijimos en nuestro anterior trabajo la agresividad por dominancia o competitiva es la que se establece a la hora de luchar por una posición jerárquica más ventajosa en el seno familiar, entre el perro y cualquier persona o perro de la casa (Landsberg y col., 1998). La agresividad por dominancia incluye el gruñir, intentar morder, enseñar los dientes y morder (Overall, 1999; García-Belenguer y col., 1999) en las que el perro muestra las orejas hacia delante y rabo erecto (Crowell-Davis, 1991) u orejas hacia arriba y cuerpo desplazado hacia delante (Fatjó y col., 1999), es decir, muestra una clara actitud ofensiva. Es frecuente que en muchas ocasiones la agresión por dominancia se produzca sin ningún tipo de aviso ni de provocación (Cameron, 1997; Fatjó y col., 1999; Overall, 1999).Además también hay que decir que de todos los tipos de agresividad canina, la agresividad por dominancia es la más frecuente (García-Belenguer y col., 1999; Manteca, 1996; Polsky, 1996). El sexo del perro es influyente en la agresividad por dominancia del perro ya que existe unanimidad en considerar la agresividad por dominancia como un problema típicamente asociado al sexo masculino (Borchelt, 1983; Cameron, 1997; Crowell-Davis, 1991; Line y Voith, 1986; Manteca, 1996 y 2002; Overall y Love, 2001). Esto no nos debe de extrañar ya que los andrógenos son los principales responsables del mayor carácter competitivo y agresivo presente en la mayor parte de los mamíferos y como es normal el perro no iba a ser una excepción. Al igual que el sexo, la raza parece se que pudiera jugar también un papel importante, ya que hay multitud de estudios afirmando que existen unas razas con mayor agresividad por dominancia que otras (Crowell-Davis, 1991; Lund y col., 1996; Overall y Love, 2001; Takeuchi y col., 2001).

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Otro factor dependiente del perro que pudiera estar asociado a mayores características agresivas es su tamaño, ya que los perros de pequeño tamaño son los que tienden a agredir con mayor frecuencia al ser humano (Guy y col., 2001a,b). Sin embargo, como bien sabemos todos, las noticias más sensacionalistas que son divulgadas por los medios de comunicación, tienen siempre como protagonistas a razas de gran tamaño (>20 Kg) ya que como es normal, aunque los casos reportados sean escasos, la trascendencia del ataque de éstas razas es de mucha más envergadura y gravedad. Por último se ha comprobado que el color de la capa, en el English Cocker spaniel, también es un factor influyente. Los perros de una sola capa (negro y dorado) tienen mayores características agresivas que los bicolores (Podberscek y Serpell, 1997a,b; Pérez-Guisado y col., aceptado para publicación) dentro de los de una sola capa es el dorado el que tiene mayores características agresivas (Podberscek and Serpell, 1996; Pérez-Guisado y col., aceptado para publicación). 2.- Material y métodos 2.1.- Población de estudio Hemos valorado un total de 406 perros (216 machos y 190 hembras) a través de una entrevista a sus propietarios. El estudio se realizó en 5 ciudades españolas las cuales tienen en conjunto una población aproximada de 5 millones de habitantes. El entrevistador era siempre la misma persona (varón con 28 años) y los perros valorados convivían con la familia a la que pertenecían. Los propietarios de los perros eran entrevistados cuando sacaban su perro a pasear, invitándoles a participar en el estudio. La elección de los propietarios era de forma oportunista, de tal forma que se intentaba invitar a participar en el estudio a cualquier dueño que paseara a su perro, independientemente de su sexo, edad o apariencia. De todos los propietarios a los que se les invitó a participar en el estudio aceptaron el 58%. Todas las razas estudiadas tenían un mínimo de 4 perros. 345 de los perros valorados pertenecían a un total de 45 razas puras que hemos agrupado en los grupos que establece la ICF (International Cinologic Federation): • •

• • • • • • • •

Grupo 1 (Perros pastores y boyeros): Pastor alemán, Pastor belga y Rough collie. Grupo 2 (Perros tipo pincher, schnaucer y molosoides): Boxer, Bulldog inglés, Dobermann, Dogo alemán, Dogo argentino, Mastín español, Mastín napolitano, Presa canario, Schnaucer gigante, Schnauzer mediano, Schnauzer miniatura, Sharpei y Rottweiler. Grupo 3 (Terriers): American Pitbullterrier, American Staffordshire terrier, Bullterrier, Foxterrier, Staffordshire terrier, West higland terrier y Yorkshire terrier. Grupo 4: Teckel miniatura. Grupo 5 (Perros tipo nórdico-spitz y primitivo): Akita inu, Alaskan malamute, Chow-chow, Husky siberiano, Podenco andaluz y Samoyedo Grupo 6 (Perros de rastreo): Basset hound y Dálmata. Grupo 7 (Perros de muestra): Setter irlandés. Grupo 8 (Perros cobradores): English Cocker spaniel, Golden retriever, Labrador retriever y Perro de agua español. Grupo 9 (Perros de compañía): Bichón frisé, Bulldog francés, Caniche mediano, Caniche miniatura, Chihuahua, Lhasa apso, Pekines y Pug. Grupo 10 (Lebreles): Galgo.

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Hemos clasificado los perros en función de su peso en: en pequeños ( <10 kg), medianos (10-20kg) y grandes (>20 kg). Hemos estudiado el English Cocker Spaniels como tres razas diferentes (dorado, negro y bicolor) con la intención de ver si en relación a la agresividad por dominancia, podemos considerar que los tres colores son conductualmente diferentes. 2.2.- Descripción de la entrevista En la entrevista se recoge información sobre un gran número de posibles factores dependientes del dueño y del perro que pudieran estar asociados a la agresividad por dominancia y otros posibles problemas conductuales. En este trabajo sólo consideraremos los factores dependientes del perro y otros posibles problemas conductuales asociados a la agresividad por dominancia. Hemos valorado el grado de agresividad por dominancia a través de nueve situaciones. A cada situación se le da el valor de un punto cuando es positiva, es decir, cuando el perro gruñe, enseña lo dientes, muerde o intenta morder ante esa situación. El perro podrá obtener una puntuación que oscilará entre 0 y 9 puntos. Las nueve situaciones valoradas son: 1.- Intentar quitarle cualquier objeto o juguete sobre el que muestra un gran interés. 2.- Tocar su comida o intentar manipular el recipiente en el que está comiendo. 3.- Pasar cerca del perro cuando éste está comiendo o se está entreteniendo con uno de sus juguetes-objetos favoritos (por ejemplo un hueso). 4.- Molestar al perro cuando está descansando. 5.- Mirar fijamente al perro. 6.- Manipular el perro: acariciarlo, cogerlo en brazos, cepillarlo, tocarle la boca, ponerle el collar o bozal, cortarle las uñas, lavarlo, etc. 7.- Alguna persona de la familia intenta salir o entrar de la casa. 8.- Intentar contener o reprender algo que quiera hacer o está haciendo. 9.- El perro Intenta bloquear agresivamente el movimiento dentro de la casa de algún miembro de la familia 2.3.- Estudio estadístico Los perros valorados pueden tomar valores que oscilan entre el 0 y el 9 según su grado de agresividad por dominancia. Para estudiar ciertas variables estadísticamente, hemos considerado tres grupos de agresividad por dominancia: baja (0, 1, 2), media (3, 4, 5) y alta (6, 7, 8, 9). También hemos considerado el efecto que ejercen los factores sexo del perro, edad del perro, raza y el hecho de estar castrado por ser altamente significativos y poder influir en los resultados estadísticos obtenidos de otros factores, evitándose de este modo interpretaciones erróneas. Hemos empleado el SAS (2000) para realizar el siguiente análisis estadístico: 1.- Las variables continuas son analizadas en primer lugar utilizando un análisis de varianza con el objetivo de ver si hay diferencias significativas. En el caso de que existieran dichas diferencias significativas, proseguimos el estudio con la prueba de Duncan para ver cuántos grupos significativamente diferentes hay. 2.- Las variables discontinuas fueron analizadas mediante un análisis Chi-cuadrado.

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3.- Resultados 3.1.- El sexo del perro. Es altamente significativo, observándose que la mayor agresividad por dominancia se asocia a los machos pues éstos tienen una media de 2,03 y las hembras de 0,97. Además los valores superiores a 6 son sacados fundamentalmente por machos (77,27% de los machos y 27,73% de las hembras). 3.2.- La raza y grupos de la FCI (Federación Cinológica Internacional). Son altamente significativos siendo las razas con mayor agresividad por dominancia las pertenecientes a los grupos de la FCI 8, 9, 3 y 2, y las menos las del grupo 10, 4 y 7, vemos también que de forma genérica que no existen diferencias significativas entre las razas puras y las mestizas (tabla 1). Concretamente las 4 razas con mayor agresividad por dominancia y estadísticamente iguales son el Mastín napolitano, Cocker dorado, Foxterrier y Caniche miniatura (tabla 2). Tabla 1. Prueba de Duncan para el factor “grupo de la FCI”

Grupos FCI

Agresividad dominancia media

Grupo Duncan

8

1,94

A

9

1,80

A

3

1,57

B

2

1,52

B

6

1,35

B

Mestiza

1,32

B

1

1,31

B

5

1,15

B

7

0,35

C

4

0,33

C

10

0,00

C

Pura

1,53

B

Tabla 2.

Prueba de Duncan para el factor “ raza”

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Mastín napolitano

3,20

A

Cocker dorado

3,18

A

Razas

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Foxterrier

3,02

A

Caniche miniatura

3,00

A

3.3.- El tamaño. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), existiendo una relación inversamente proporcional entre el tamaño del perro y la agresividad por dominancia. Los perros de tamaño pequeño y mediano son estadísticamente iguales y los que tienen una media de agresividad por dominancia más alta (tabla 3). Tabla 3.

Prueba de Duncan para el factor “tamaño del perro

Tamaño

Agresividad dominancia media

Grupo Duncan

Pequeño

1,94

A

Mediano

1,71

A

Grande

1,15

B

3.4.- La edad del perro. Es altamente significativa (P<0.001), siendo el periodo de edad de máxima agresividad por dominancia el comprendido entre los 5 y los 7 años (tabla 4). Tabla 4. Prueba de Duncan para el factor “edad del perro en años”

Edad

Agresividad dominancia media Grupo de Duncan

X = 5-7

2,08

A

X> 7

1,41

B

X=3–4

1,26

B

X<2

1,15

B

3.5.- Juegos favoritos No existe asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.6.- Enfermar en las primeras 16 semanas de vida. No existe asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.7.- La velocidad con la que come el perro.

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Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), observándose una relación inversamente proporcional entre la velocidad con la que come el perro y su agresividad por dominancia (tabla 5). Tabla 5. Prueba de Duncan para el factor “velocidad con la que come”

Velocidad comer

Agresividad dominancia media

Grupo de Duncan

Lentamente

4,05

A

Forma intermedia

1,84

B

Rápidamente

0,69

C

3.8.- El hecho de sufrir alguna enfermedad. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), observándose que los perros enfermos tienen una media de agresividad por dominancia mayor que la de los sanos (1,94 frente a 1,45). 3.9.- La tendencia a morder: si existe asociación con la agresividad por dominancia del perro observándose diferencias altamente significativas y una relación directamente proporcional entre ambas de tal forma que a mayor agresividad por dominancia mayor frecuencia de morder (tabla 6). Resulta curioso resaltar que el perro empieza a morder cuando tiene una agresividad por dominancia superior a 3. Tabla 6. Prueba de Duncan para el factor “tendencia a morder”

Frecuencia de morder

Agresividad dominancia media

Grupo Duncan

Alta (>4)

8,86

A

Media (3-4)

5,88

B

Baja(1-2)

3,78

C

Nula (0)

0,93

D

3.10.- La predilección a la hora de morder a una persona. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), observándose que los perros con agresividad por dominancia media y alta tienen una mayor predilección a la hora de morder por los miembros de la familia (tabla 7). Tabla 7. Análisis Chi-cuadrado para el factor “predilección morder”. Agresividad dominancia

A.:Muerde familia

B: Muerde desconocido

C: A+B

Nadie

Alta (7-9)

60,01

8,97

31,02

0,00

Media (3-6)

28,32

15,90

12,23

43,55

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Baja (0-2)

0,45

4,23

0,85

94,47

3.11.- La predilección a la hora de morder a un miembro de la familia. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), siendo dentro del colectivo con perros que tienen agresividad por dominancia alta, la agresión hacia propietarios que viven solos con su perro la más frecuente. Dentro del colectivo de propietarios que conviven con más personas en el hogar las agresiones más frecuentes son hacia las personas que no están encargadas del adiestramiento del perro. Todo esto queda ilustrado en la tabla 8. Tabla 8. Análisis Chi-cuadrado para el factor “predilección morder a familia”

Predilección morder a familia

% Perros con agresividad por dominancia alta

Al único que vive con el perro

61,19

A personas no adiestradoras

21,64

A cualquiera

17,17

Otros

0,00

3.12.- Lugar de mordedura. Existen diferencias altamente significativas observándose que los perros con alta agresividad por dominancia prefieren a la hora de morder el miembro superior (Tabla 9). Tabla 9. Análisis Chi-cuadrado para el factor “lugar de mordedura”

Lugar de mordedura

% Perros con agresividad por dominancia alta

A: Manos-brazos

58,15

D: otros lugares

12,07

C: A+B

9,09

B:Pies- piernas

0,00

3.13.- Ser un perro que ladra, ser un perro testarudo y el grado de nerviosismo del perro. Ninguno de estos factores muestra asociación con la agresividad por dominancia del perro (P>0.05). 3.14.-Ser un perro miedoso. Existen diferencias altamente significativas (P< 0.0001), teniendo los perros miedosos una media de agresividad por dominancia superior a la de los no miedosos (2,31 frente a 1,20) Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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3.15.- Hacer destrozos. Existen diferencias altamente significativas (P< 0.0001), teniendo los perros que causan destrozos una media de agresividad por dominancia superior a la de los que no los causan (1,93 frente a 1,35). 3.16.- La eliminación inadecuada. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), teniendo los perros que eliminan inadecuadamente una media de agresividad por dominancia superior a la de los que no lo hacen (4,63 frente a 1,28). 3.17.- Qué elimina inadecuadamente. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), siendo la eliminación de orina la práctica más frecuente entre los perros con agresividad por dominancia alta seguida de la eliminación de heces y orina (45,45% frente a 40,91%). 3.18.- Vocalizar con frecuencia. Existen diferencias altamente significativas (P<0.001), teniendo los perros que vocalizan con frecuencia una media de agresividad por dominancia superior a la de los que no lo hacen (3,36 frente a 1,21). 4.- Discusión. Muchos autores consideran a la hora de valorar las situaciones asociadas a la agresividad por dominancia las que son de agresividad posesiva (Crowell-Davis, 1991; Dodman y col., 1996b; Uchida y col., 1997; Wright, 1991), es decir, consideran la agresividad posesiva como parte o expresión de la agresividad por dominancia. Otros autores la consideran como agresividades independientes como es el caso de Overall (1999), que dice que aunque la agresividad por dominancia no es la misma que la posesiva, puede ir asociada al mismo tiempo; o Borchelt y Voith (1982) y Borchelt (1983) que las consideran diferentes pero frecuentemente asociadas. En la valoración que hemos hecho de la agresividad por dominancia, tres valoraciones de las 9 presentes (las tres primeras), corresponden a la agresividad posesiva, es decir 3 puntos serían de la agresividad posesiva y 6 de la de por dominancia propiamente dicha. Sin embargo, cuando analizamos los resultados obtenidos, vemos en relación a las situaciones que valoran la agresividad por dominancia propiamente dicha, que el 100% de los perros con 1 o más puntos en estas situaciones tienen los 3 puntos máximos de la agresividad posesiva (tendrán una puntuación final de más de 3 puntos). También resulta interesante observar, que en la valoración global de la agresividad por dominancia, el 100% de los perros con agresividad por dominancia de entre 1 y 3 puntos, son perros que sólo han mostrado esta conducta en las valoraciones de la agresividad posesiva. Teniendo en cuenta estos resultados, resulta evidente que la llamada agresividad posesiva no es más que agresividad por dominancia y que es la primera forma o la forma más básica de manifestación de ésta. Por este motivo, aunque algunos autores argumenten para considerarlas como agresividades independientes, que la agresividad posesiva se puede dar sin que haya agresividad por dominancia (Overall, 1999), vemos que esto es debido a que el perro puede manifestar como mínimos rasgos de agresividad por dominancia aquellas situaciones relacionadas con la agresividad posesiva, sin necesidad de que su agresividad evolucione a formas más típicamente catalogadas como de agresividad por dominancia, pero teniendo en cuenta que éste es siempre el inicio hacia formas mayores de agresividad por dominancia, pues en éstas siempre está presentes las situaciones relacionadas con la agresividad posesiva. De hecho, hay estudios que afirman que es frecuente que los propietarios de perros con agresividad por dominancia, refieran como antecedentes, que su perro cuando era Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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cachorro tenía problemas de agresión en relación a la comida (Crowell-Davis, 1991; Manteca, 1998). Los problemas de agresividad por dominancia son típicos de machos (Borchelt, 1983; Cameron, 1997; Crowell-Davis, 1991; Line y Boith, 1986; Manteca, 1996 y 2002; Overall y Love, 2001), hecho que resulta claramente demostrado en nuestro estudio y que debe de responder al efecto que ejercen los andrógenos favoreciendo la conducta dominante o competitiva. Hay autores que consideran que la agresividad por dominancia es típica de razas puras (Crowell-Davis, 1991), nuestros resultados dejan claro que no existen diferencias significativas entre el grupo de razas puras y mestizas (medias de 1,53 y 1,33 respectivamente). Los perros mestizos tendrán, en cuanto a las factores que sean heredables, una contribución de los presentes en los padres por lo que habrá mestizos que por sus características genéticas tengan una mayor propensión hacia la agresividad por dominancia que otros. De tal forma que si la muestra de perros mestizos es amplia, considerando todo tipo de tallas y cruces, lo lógico sería que la media de agresividad por dominancia fuera estadísticamente igual a la media presente en la de las razas puras, que es lo que reflejan nuestros datos. Hay muchas opiniones sobre cuales son las razas con una mayor agresividad por dominancia: English Cocker spaniel (Lund y col., 1996), English Springer Spaniel (Takeuchi y col., 2001), English springer spaniel-Cocker spaniel-Labrador retrieverGolden retriever-Dálmata-Rottweiler-Pastor alemán (Overall y Love, 2001). De entre todas las razas valoradas, las 4 razas con mayor agresividad por dominancia y estadísticamente iguales son el Mastín napolitano, Cocker dorado, Foxterrier y Caniche miniatura. Si tenemos en cuenta los grupos de la FCI con mayor agresividad por dominancia y estadísticamente iguales tenemos que decir que serían el 8, 9, 3 y 2. En cuanto a la capa, en el English Cocker spaniel, ésta tiene un efecto influyente ya que se ha visto que los perros de una sola capa (negro y dorado) tienen mayores características agresivas que los bicolores (Podberscek y Serpell, 1997a,b; PérezGuisado y col., aceptado para publicación) y que dentro de los de una sola capa es el dorado el que tiene mayores características agresivas (Podberscek and Serpell, 1996; Pérez-Guisado y col., aceptado para publicación). Nuestros resultados dejan claro que el orden decreciente en la agresividad por dominancia del Cocker es: dorado, negro y bicolor. Se piensa que el tamaño pequeño es la que lleva asociado mayores problemas de agresión hacia el ser humano (Guy y col., 2001a, b) hecho que apoyamos con nuestros resultados, pues hemos hallado una relación inversamente proporcional entre el tamaño del perro y la agresividad por dominancia, de tal forma que el tamaño pequeño es el que lleva asociado una mayor agresividad por dominancia. Esta relación estamos convencidos de que es debida a la relación inversamente proporcional que hemos encontrado entre el tamaño del perro y la mayor tendencia a: consentir al perro, no someterlo a entrenamiento de obediencia, no castigarlo físicamente, pasearlo menos y dedicarle menos tiempo. Por lo que los perros de pequeño tamaño son los que más se consienten, menos se entrenan, menos se castigan físicamente, menos se pasean y menos tiempo se les dedica. La edad juega un papel importante en los problemas de agresión canina, ya que en la mayoría de los casos estos problemas se inician antes del año de edad (Guy y col. 2001b), aunque usualmente se desarrolla entre el primer y tercer año (Borchelt y Voith, 1982). A pesar de que la agresividad por dominancia aparece a edades tempranas, este problema no empieza preocupar al dueño hasta que el perro tiene entre los 6 y 24 meses (Cameron, 1997). Se observa que los problemas de agresión por dominancia empiezan a diagnosticarse, en el caso de los machos, cuando empiezan a ser maduros por ello suelen darse entre los 12 y 36 meses (1-3 años), mientras que en las hembras, esto Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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sucede antes de la madurez ya que se empiezan a darse entre las 8 semanas y los 11 meses de vida (Overall y Love, 2001). Nuestros resultados completan estos argumentos indicando que la agresividad por dominancia va ascendiendo progresivamente con la edad del perro, alcanzando su máximo en el intervalo de tiempo comprendido entre los 5 y 7 años y descendiendo a partir de aquí con la edad. Según Voith y col. (1992) existe una relación directamente proporcional entre el tiempo dedicado a comer por el perro y la mayor agresividad territorial, en nuestro estudio se demuestra que esto también pasa con la agresividad por dominancia. En cuanto a la predilección del perro mordedor a la hora de morder, existen discrepancias: muchos autores citan que éste siente mayor predilección por las personas adultas (Lund y col., 1996; Guy y col., 2001b); la edad media de las personas agredidas es de 32.5 años (Freud y col., 1997); el 60-75% de las agresiones se producen en menores de 20 años siendo el colectivo de entre 5-9 años el más afectado de todos (Overall y Love 2001); la edad media de las personas agredidas es de 15 años y la mayor incidencia se da en niños de entre 5 y 9 años, representando en este caso el 3,6% de las causas de urgencias para este intervalo de edad (Weiss y col., 1998). Teniendo en cuenta el sexo de la persona, agredida existe unanimidad en que el sexo más frecuentemente agredido es el masculino salvo escasas excepciones como la de Materr y Arbeitsgemeinschaft (1998) que señalan que el sexo femenino es el más frecuentemente agredido. A diferencia de este estudio hay multitud de estudios que afirman lo contrario: Freud y col. (1997) indican una distribución de frecuencias del 57,3% para los varones y 42,7% para las mujeres; el masculino es el más frecuentemente agredido, de media en el 65% de los casos (Wright, 1991); el sexo masculino es mordido con una mayor frecuencia que el femenino en una proporción de 1,5:1 (Overall y Love, 2001); los varones de todos los grupos de edad son los que resultan más frecuentemente mordidos ya que representan el 58,2% de todos los casos (Bandow, 1996); el 62,5% de los ataques de gravedad se produjeron en varones (Wright, 1985). En nuestros resultados, observamos que en la agresividad por dominancia, ésta se caracteriza por asociarse a agresiones contra el colectivo de personas que hay dentro del hogar, concretamente lo más frecuente es que sea por la única persona que convive con el perro y en el caso de hogares con más de una persona por los que no se ocuparon de su adiestramiento. Por tanto, no observamos asociación entre el sexo y la edad del agredido, con la agresividad por dominancia alta. Además hemos comprobado que existe una correlación positiva entre la agresividad por dominancia y la frecuencia con la muerde el perro. El problema que tienen los resultados de los autores anteriores es que parten de bases de datos en las que las agresiones son declaradas y como bien sabemos esto sólo pasa con los casos que entrañan gravedad. Es probable que el hombre sea menos desconfiado o arriesgue más ante situaciones que entrañen riesgo con el perro y que la mujer sea más precavida. De esta forma habrá más casos de agresión reportados en hombres que en mujeres, pero esto no querrá decir que el perro prefiera agredir o sienta predilección por el hombre. La mayoría de los estudios que hay, apuntan a que las partes corporales que resultan agredidas con una mayor frecuencia por el perro en personas que no son niños, son los miembros y más concretamente el miembro superior (manos-brazos) con la excepción de Wright (1991) que observa una frecuencia algo superior en las extremidades inferiores (42,8%) que las superiores (33,5%). El resto de estudios que hay dejan claro que el miembro superior es el más agredido (Bandow, 1996; Freud y col., 1997; Guy y col., 2001b; Overall y Love, 2001). El hecho de que sea el miembro superior la zona corporal más agredida es debido a que es el área más expuesta al perro (Bandow, 1996). En niños la cosa cambia pues la mayoría de los estudios hablan de la cabezacara-cuello (Bandow, 1996; Matter y Arbeitsgemeinschaft, 1998; Overall y Love, 2001; Weiss y col. 1998; Wright, 1991). La explicación que se da a que las zonas más agredidas en el niño sean la cabeza-cara-cuello es que su cabeza está a la altura de la boca del perro y a que es menos capaz que las personas de más edad a defenderse con Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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las extremidades (Wright, 1991). En nuestro estudio, los perros mordedores que se caracterizan por su alta agresividad por dominancia agreden sobre todo al miembro superior. El miedo puede favorecer la agresividad posesiva o territorial (Landsberg y col., 1998). Según nuestros resultados esta asociación también se establece con la agresividad por dominancia ya que los perros miedosos tienen una media de agresividad por dominancia superior a la de los no miedosos. Mientras que para unos autores la ansiedad del perro juega un papel importante en la agresión canina hacia el ser humano, ya sea ante miembros de la familia o extraños, e independientemente de la circunstancia que sea (Reisner, 2003), para otros, los problemas de agresión no están asociados a problemas de ansiedad (Borchelt, 1983). Nuestros resultados confirman la agresividad por dominancia se asocia a la ansiedad por separación. Además, de los tres tipos de problemas valorados en relación a la ansiedad por separación, el orden decreciente en relación a la asociación con la agresividad por dominancia es eliminación inadecuada, vocalización y causar destrozos. 5.- Agradecimientos A todos los propietarios de perros que desinteresadamente se han ofrecido voluntarios a la hora de contestar el cuestionario. Al Ministerio de Educación y Ciencia por la beca de investigación concedida y por tanto, por su contribución económica en la financiación de este proyecto. 6.- Bibliografía 1. Bandow, J. H. 1996. Will breed-specific legislation reduce dog bites? Can. Vet. J. , 37, 478-481. 2. Borchelt P. , Voith V., 1982. Classification of animal behavioural problems. Vet.Clin. North Am. Small. Anim. Pract. 12, 571-586. 3. Borchelt P. , 1983. Aggressive behavior of dogs kept as companion animals: Classification and influence of sex, reproductive status and breed Appli. Anim.Ethol. 10, 45-61. 4. Cameron, D. B. 1997. Canine dominance-associated aggression: concepts, incidence, and treatment in a private behavior practice. Appl. Anim. Behav. Sci. 52, 265-274. 5. Crowell-Davis, S. L. 1991. Identifying and correcting human-directed dominance aggression of dogs. Vet. Med. 86, 990-998. 6. Fatjó, J. , Martín S. , Manteca, X. , Anor, S. , Pumarola, M , Palacio, J. 1999. Animal behavior case of the month (dominance aggression). J. Am. Vet. Med. Assoc. 215, 1254-1256. 7. Fatjó, J. , Stub, C. , Manteca X. , 2002. Four cases of aggression and hypothyroidism in dogs. Vet. Rec. 151, 547-548. 8. Freud, H. K. , López, Colomés, J. L. , Serrano, Sainz, C. , Hernández Vidal P. 1997. Mordedura por animales. Estudio de 606 casos. Revista Clínica Española. 197, 560-563. 9. García-Belenguer, S. , Palacio, J. , Allepuz, A. , Fuentes, N. 1999. Caso clínico: Agresividad por dominancia. Clínica veterinaria de Pequeños Animales (AVEPA). 19, 243-248. 10. García-Belenguer, S. , Villén, M. , Sánchez, A. , Palacio, J. 2001. Agresividad por dominancia: diagnóstico precoz y tratamiento preventivo. Consulta de difusión veterinaria. 85, 95-97. 11. Gershman, K. A. , Sacks, J. J. , Wright, J. C. 1994. Which dogs bite? A casecontrol study of risk factors. Pediatrics. 93, 913-917. Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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12. Guy, N. C. , Luescher, U. A. , Dohoo, S. E. , Spangler, E. , Miller, J. B. , Dohoo, I. R. , Bate, L. A. 2001(a). Risk factors for dog bites to owners in a general veterinary caseload. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 29-42. 13. Guy, N. C. , Luescher, U. A. , Dohoo, S. E. , Spangler, E. , Miller, J. B, Dohoo, I. R. , Bate, L. A. 2001(b). A case series of biting dogs: characteristics of the dogs, their behaviour, and their victims. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 43-57. 14. Guy, N. C., Luescher, U. A. , Dohoo, S. E. , Spangler, E. , Miller, J. B, Dohoo, I. R. , Bate, L. A. 2001 (c). Demographic and aggressive characteristics of dogs in a general veterinary caseload. Appl. Anim. Behav. Sci. 74, 15-28. 15. Landsberg, G. M. , Hunthausen, W. , Ackerman, L. 1998. Manual de problemas de conducta del perro y gato. Acribia. Zaragoza (España). pp. 169-197. 16. Line, S. , Voith, V. L. , 1986. Dominance aggression of dogs towards people: Behavior profile and response to treatment. Appl. Anim. Behav. Sci. 16, 77-83. 17. Manteca, X. 1996. Etología Clínica Veterinaria del perro y del gato. Multimédica. Barcelona (España).pp. 15-67. 18. Lund, J. D. , Agger, J. F. , Vestergaard, K. S. 1996. Reported behaviour problems in pet dogs in Denmark: age distribution and influence of breed and gender. Prev. Vet. Med. 28, 33-48. 19. Polsky, R. H. 1996. Recognizing dominance aggression in dogs. Vet. Med. 91, 196- 201. 20. Manteca, X. 1998. Animal behavior case of the month (a dog with severe aggression toward its owers). J. Am. Vet. Med. Assoc. 213, 616-618. 21. Manteca, X. 2002. Etología Clínica Veterinaria del perro y del gato. 22. Multimédica. Segunda edición. Barcelona (España).pp. 1-83, 121-214. 23. Matter, H. C. , Arbeitsgemeinschaft, S. 1998. The epidemiology of bite and scratch injuries by vertebrate animals in Switzerland. Eur. J. Epidemiol. 14, 483490. 24. Overall, K. L. 1999. Understanding and treating canine dominance agression: An overview. Vet. Med. 94, 976-979. 25. Overall, K. L. , Love, M. 2001. Dog bites to humans-demography, epidemiology, injury and risk. J. Am. Vet. Med. Assoc. 218, 1923-1934. 26. Pérez-Guisado, J., López-Rodríguez, R., Muñoz-Serrano, A. Heritability of dominant-aggressive behaviour in English Cocker Spaniels . Appl. Anim. Behav. Sci. Aceptado para publicación. 27. Podberscek, A. L., Serpell, J. A. 1996. The English Cocker Spaniel: preliminary findings on aggressive behaviour. Appl. Anim. Behav. Sci. 47, 75–89. 28. Podberscek, A. L., Serpell, J. A. 1997a. Environmental influences on the expression of aggressive behaviour in English Cocker Spaniels. Appl. Anim. Behav. Sci. 52, 215-227. 29. Podberscek A. L., Serpell J. A. , 1997b. Aggressive behaviour in English cocker spaniels and the personality of their owners. Vet. Rec. 141, 73-76. 30. Reisner, I. R. 2003. Differential diagnosis and management of humandirected aggression in dogs. Vet. Clin. North. Am. Small. Anim. Pract. 33, 303-20. 31. Takeuchi, Y, Ogata, N, Houpt, J. A. , Scarlett, J. M. 2001. Differences in background and outcome of three behavior problems of dogs. Appl. Anim. Behav. Sci. 70, 297-308. 32. Uchida, Y., Dodman, N., De Napoli, J., Aronson, L. 1997. Characterization and treatment of 20 canine aggression cases. J. Vet. Med. Sci. 59, 397-399. 33. Voith, V.L., Wright, J.C., Danneman, P.J. 1992. Is there a relationship between canine behaviour problems and spoiling activities, anthropomorphism, and obedience training?. Appl. Anim. Behav. Sci. 34, 263–272. 34. Weiss, H. B., Friedman, D. I. , Coben, J. H. 1998. Incidence of dog bite injuries treated in emergency departments. J. Am. Med. Assoc. 279, 51-53. 35. Wright, J. C., 1985. Severe attacks by dogs: characteristics of the dog, the victims and the attack setting. Public. Health. Rep. 10, 55-61. 36. Wright, J. C. 1991. Canine aggression toward people. Bite scenarios and prevention. Vet. Clin. North. Am. Small. Anim. Pract. 21, 299-314. Perros peligrosos, la agresividad por dominancia (parte1): factores asociados dependientes del perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/020106.pdf

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html Prevención de la toxicidad gastroduodenal en perros asociada al consumo de AINES: comparación entre el Omeprazol, Ranitidina y Misoprostol (Gastroduodenal toxicity prevention in dogs associated with Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs: Comparison of Omeprazole, Ranitidine and Misoprostol) Víctor Ezquerro-Anderson1 y Hellen White1 Cínica Veterinaria “My best friend”, L/G LPL Tower, 112 Legaspi St, Legaspi Village, Makati City, Philippines

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*A quien dirigir la correspondencia. Víctor Ezquerro Anderson Clínica Veterinaria “My best friend”, L/G LPL Tower, 112 Legaspi St, Legaspi Village, Makati City, Philippines. Tel: (63-917) 804-4522 E_mail : victorezquerrov@hotmail.com

Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):3.

Recibido: 8 Junio 2006 Aceptado: 14 Julio 2006

Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html concretamente en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106.pdf Revista Electrónica de Clínica Veterinaria REDVET® está editada por Veterinaria Organización®. Se autoriza la difusión y reenvío siempre que enlace con Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org y con REDVET®http://www.veterinaria.org/revistas/recvet

Resumen Los antiiflamatorios no esteroideso (AINEs) se usan con frecuencia en veterinaria para el tratamiento de los problemas musculoesqueléticos. No obstante, en perros la mayoría de ellos tiene el problema de que suelen provocar úlceras e irritaciones gastrointestinales. Material y Métodos: un total de 107 perros (58 machos y 49 hembras) con problemas musculoesqueléticos y sin afectación de la mucosa gastroduodenal fue tratado con 20mg de Piroxicam al día durante un total de 10 días. Los perros estudiados tenían un peso de entre 20 y 40 kilogramos y se les asignó de forma randomizada y a doble ciego un determinado grupo de tratamiento preventivo: A (Omeprazol oral a 20mg por día), B (Ranitidina oral a 300mg por día), C (Misoprostol oral a 400µg por día), D (Placebo). Se realizó una endoscopia alta el día 1 para excluir del estudio los perros con afectación gastroduodenal y el día 11 para valorar los efectos lesivos grastroduodenales. Resultados: El undécimo día la prevalencia de problemas gastroduodenales era: del 40.63% en el grupo D o Placebo, del 22.22% en el grupo B o de la Ranitidina, del 8.69% en el grupo D o del Misoprostol y del 8% en el grupo A o del Omeprazol. El Omeprazol y Ranitidina se asociaron a una mejor tolerancia que el Misoprostol ya que éste provocó complicaciones diarreicas en el 34.78% de los perros tratados. Prevención de la toxicidad gastroduodenal en perros asociada al consumo de AINES: comparación entre el Omeprazol, Ranitidina y Misoprostol http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106.pdf

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Conclusiones: en los perros las toxicidad gastroduodenal asociada al consumo de AINES, concretamente al Piroxicam puede ser muy alta, en torno al 40%. Por este motivo los médicos veterinarios deberían de prevenir esta situación. Comparado con el placebo, el Omeprazol y Misoprostol reducen al quíntuple los daños en la mucosa gastroduodenal asociados al consumo de AINES, mientras que en la Ranitidina esta reducción es de tan sólo al doble. Debido a que el Misoprostol es más caro que el Omeprazol y resulta peor tolerado por tener asociadas complicaciones de tipo diarreico, la mejor opción terapéutica es el empleo del Omeprazol. Palabras clave: AINES| antagonistas H2 | inhibidores de la bomba de protones | misoprostol | omeprazol | ranitidina | úlceras gastroduodenales

Abstract Non-steroidal anti-inflamantory drugs (NSAIDs) are frequently used for the treatment of musculoskeletal disease in veterinary medicine. However, most NSAIDs also have various adverse effects including grastrointestinal irritation or ulcers in dogs. Material and Methods: 107 dogs with musculoskeletal disease and without gastroduodenal mucosal injuries were medicated with 20mg per day of piroxicam during ten days. They had a weight between 20 and 40 Kilograms and were randomly assigned to double-blind treatment in four groups: A (omeprazole 20 mg orally per day) B (ranitidine 300 mg orally per day), C (Misoprostol 400µg orally per day) and D (placebo) for ten days. Group A had 15 dogs, B 17 dogs, C 13 dogs and D 22 dogs. Upper endoscopy was used the eleventh day to detect surrogate end points of NSAID-induced gastrointestinal toxic effects and the first day to exclude dogs with gastroduodenal mucosal injuries. Results: At eleventh day the prevalence of gastroduodenal mucose abnormalities was: 47.63% in Placebo or D group, 22.22% in Ranitidine or B group, 8.69% in Misoprostol or C group and 8% in Omeprazole or A group. Omeprazole and Ranitidina were associated with a better tolerance than Misoprostol because group C had some diarrea complications in 34.78% of the dogs. Conclusions: In dogs, gastroduodenal toxicity associated to NSAIDs, specifically to Piroxicam can be very high, about 40%. For that reason vets would have to prevent this situation. Comparing with placebo, Omeprazole and Misoprostol reduce the prevalence of gastroduodenal mucosal abnormalities associated with NSAIDs toxicity by 5 times and Ranitidina by 2 times. Due to the fact that Misoprostol has diarrea complications and it is a more expensive drug, the best drug for prevention of NSAIDs gastroduodenal toxicity is Omeprazole. Keywords: gastroduodenal ulcers | H2-receptor antagonists | misoprostol | NSAIDs | omeprazole | proton pump inhibitors | ranitidine

Introducción Los antiiflamatorios no esteroideso (AINEs) se usan con frecuencia en veterinaria para el tratamiento de los problemas musculoesqueléticos y se reconocen sus propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias (Jonston y col., 1997; Lawson y col., 1971). No obstante, en perros la mayoría de ellos tiene el problema de que suelen provocar úlceras e irritaciones gastrointestinales(Daehler, 1986; Dow y col., 1990; Vonderhaar y Salisbury, 1993) debido a la supresión de la Ciclooxigenasa tipo 1 (COX-1), enzima que produce prostaglandinas con funciones fisiológicas en este tipo de tejido y sus células (Seibert y col., 1997).

Prevención de la toxicidad gastroduodenal en perros asociada al consumo de AINES: comparación entre el Omeprazol, Ranitidina y Misoprostol http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106.pdf

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Existen diferencias entre la toxicidad gastrointestinal según el tipo de AINEs, de tal forma que la Nabumetona e Ibuprofeno son unos de los que tienen una menor toxicidad gastrointestinal, por el contrario el Piroxicam, Flurbiprofeno, Meclofenamato sódico y el Ketorolaco trometaina son los que tienen una mayor toxicidad gastrointestinal (Henry y col., 1996; Macdonald y col., 1997; Singh, 1998; García Rodríquez y col., 1998). En medicina humana existen diversos fármacos usados para mitigar los efectos tóxicos gastrointestinales de los AINEs como son el Misoprostol, Inhibidores de la bomba de protones y los Anti H2. La pregunta es: ¿cuál sería la mejor terapia a seguir en el perro? Material y Métodos Un total de 107 perros (58 machos y 49 hembras) con problemas musculoesqueléticos y sin afectación de la mucosa gastroduodenal fue tratado con 20mg de Piroxicam al día durante un total de 10 días. Los perros estudiados tenían un peso de entre 20 y 40 kilogramos y se les asignó de forma randomizada y a doble ciego un determinado grupo de tratamiento preventivo: A (Omeprazol oral a 20mg por día), B (Ranitidina oral a 300mg por día), C (Misoprostol oral a 400µg por día), D (Placebo). Se realizó una endoscopia alta el día 1 para excluir del estudio los perros con afectación gastroduodenal y el día 11 para valorar los efectos lesivos grastroduodenales. Se consideraron como casos positivos aquellos que presentaron cualquiera de las siguientes anormalidades: úlcera (en la que se observaba rotura profunda de la mucosa superior a los 3 mm), erosiones (mucosa dañada superficialmente pero no en profundidad) y hemorragias de la mucosa. Los grupos de perros tratados fueron comparados usando una tabla de contingencia de chicuadrado con un intervalo de confianza al 95% ya que seguían una distribución normal. Tabla 1. Análisis Chi-cuadrado del factor “perros con lesiones gastroduodenales” Group

N (total perros/gupo) n (Perros+/grupo) % Perros+/grupo

A

25

2

8.000%

B

27

6

22.222%

C

23

2

8.696%

D

32

13

40.625%

*P<0.0001

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Resultados El análisis Chi-cuadrado mostró diferencias altamente significativas entre los porcentajes de perros afectados dentro de cada grupo (P<0.0001). El undécimo día la prevalencia de problemas gastroduodenales era: del 40.63% en el grupo D o Placebo (n=13), del 22.22% en el grupo B o de la Ranitidina (n=6), del 8.69% en el grupo D o del Misoprostol (n=2) y del 8% en el grupo A o del Omeprazol (n=2). Los resultados se pueden observar en la tabla 1. Las medicaciones fueron bien toleradas aunque el grupo C o del Misoprostol presentó una peor tolerancia pues se asoció a diarreas en el 34.78% de los perros tratados (n=8). Por el contrario, las complicaciones diarreicas en el grupo del Omeprazol y la Ranitidina fueron significativamente iguales: 4% para el grupo del Omeprazol o A (n=1) y 3.7% para el grupo del la Ranitidina o B (n=1). Discusión Hawkey y col. (1998) compararon el Omeprazol y Misoprostol en el tratamiento de úlceras y erosiones asociadas al consumo de AINES. Encontraron que el éxito alcanzado en ambas terapias en relación al tratamiento de las úlceras, erosiones y síntomas asociados al consumo de AINES era similar en ambos grupos aunque la terapia con Omeprazol se asoció con una mejor tolerancia y menos recaídas. Por su parte Yeomans y col. compararon el Omeprazol y la Ranitidina en la prevención de úlceras asociadas a AINES, observando que en los pacientes que tomaban AINES regularmente el Omeprazol previno úlceras más eficazmente que la Ranitidina. Nuestros resultados confirman que efectivamente, el Omeprazol es más efectivo que la Ranitidina y que el Omeprazol y el Misoprostol son igual de efectivos aunque el Omeprazol presenta la ventaja de tener una mayor tolerancia. Conclusiones En los perros las toxicidad gastroduodenal asociada al consumo de AINES, concretamente al del Piroxicam puede ser muy alta, en torno al 40%. Por este motivo los médicos veterinarios deberían de prevenir esta situación. Comparado con el placebo, el Omeprazol y Misoprostol reducen al quíntuple los daños en la mucosa gastroduodenal asociados al consumo de AINES, mientras que en la ranitidina esta reducción es de tan sólo al doble. Debido a que el Misoprostol es más caro que el Omeprazol y resulta peor tolerado por tener asociadas complicaciones de tipo diarreico, la mejor opción terapéutica sería el empleo del Omeprazol. Bibliografía 1. Daehler M. H., 1986. Transmural pyloric perforation associated with naproxen administration in a dog. J. Am. Vet. Med. Assoc. 189, 694-695. 2. Dow S.W., Rosychuk R. A. W., McChesney A. E. and Curtis C. R., 1990. Effects of flunixin and flunixin plus prednisone on gastrointestinal tract of dogs. Am. J. Vet. Res. 51, 1131-1138. 3. Jonston S.A. and Budsberg S.C., 1997. Nonsteroidal anti-inflammatory drugs and corticosteroids for the management of canine osteoarthritis. Osteoarthritis 27, 841-862. 4. Lawson D. D., 1971. Degenerative joint disease. The treatment of canine degenerative joint disease. J. Small Anim. Pract. 12, 101-103. 5. Vonderhaar M. A. and Salisbury S.K. 1993. Gastroduodenal ulceration associated with flunixin meglumine administration in three dogs. Am. J. Vet. Med. Assoc. 203, 92-95.

Prevención de la toxicidad gastroduodenal en perros asociada al consumo de AINES: comparación entre el Omeprazol, Ranitidina y Misoprostol http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106.pdf

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6. Seibert K., Zhang Y., Leahy K., Hauser S., Masferrer J. and Isakson P., 1997. Distribution of COX-1 and COX-2 in normal and inflamed tissues. Adv. Exp. Med. Biol. 400A, 167-170. 7. Henry D., Lim L.L., Garcia Rodriguez L.A., et al., 1996. Variability in risk of gastrointestinal complications with individual non-steroidal anti-inflammatory drugs: results of a collaborative meta-analysis. B.M.J. 312, 1563-6 8. MacDonald T.M., Morant S.V., Robinson G.C., et al., 1997. Association of upper gastrointestinal toxicity of non-steroidal anti-inflammatory drugs with continued exposure: cohort study. B.M.J. 315, 1333-7 9. Singh G., 1998. Recent considerations in nonsteroidal anti-inflammatory drug gastropathy. Am. J. Med. 105(1B), 31-8S 10. Garcia Rodriguez L.A., Cattaruzzi C., Troncon M.G., et al., 1998. Risk of hospitalization for upper gastrointestinal tract bleeding associated with ketorolac, other nonsteroidal anti-inflammatory drugs, calcium antagonists, and other antihypertensive drugs. Arch. Intern. Med. 158, 33-9 11. Hawkey C.J., Karrasch J.A., Szczepanski L., Walker D.G., Barkun A., Swannell A.J. and Yeomans N.D., 1998. Omeprazole compared with misoprostol for ulcers associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. Omeprazole versus Misoprostol for NSAID-induced Ulcer Management (OMNIUM) Study Group. N. Engl. J. Med. 338, 727-34. 12. Yeomans N.D., Tulassay Z., Juhasz L., et al., 1998. A comparison of omeprazole with ranitidine for ulcers associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. Acid Suppression Trial: Ranitidine versus Omeprazole for NSAID-associated Ulcer Treatment (ASTRONAUT) Study Group. N. Engl. J. Med. 338, 719-26.

RECVET® Revista Electrónica de Clínica Veterinaria está editada por Veterinaria. Organización®. Es una revista científica, arbitrada, online, trimestral y con acceso completo a los artículos íntegros. Publica preferentemente trabajos de investigación originales referentes a la Medicina y Cirugía Veterinaria desde el aspecto Clínico en cualquier especie animal. Se puede acceder vía web a través del portal Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org o desde RECVET® http://www.veterinaria.org/revistas/recvet Dispones de la posibilidad de recibir el Sumario de cada número por correo electrónico solicitándolo a recvet@veterinaria.org Si deseas postular tu artículo para ser publicado en RECVET® contacta con recvet@veterinaria.org después de leer las Normas de Publicación en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/normas.html Se autoriza la difusión y reenvío de esta publicación electrónica siempre que se cite la fuente, enlace con Veterinaria.org®. http://www.veterinaria.org y RECVET® http://www.veterinaria.org/revistas/recvet Veterinaria Organización S.L.® (Copyright) 1996-2006 Email: info@veterinaria.org

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* Corresponding author: Víctor Ezquerro Anderson Veterinary Clinic “My best friend”, L/G LPL Tower, 112 Legaspi St, Legaspi Village, Makati City, Philippines. Tel: (63-917) 804-4522 E_mail : victorezquerrov@hotmail.com

Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):3b.

Recibido: 8 Junio 2006 Aceptado: 14 Julio 2006

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Abstract Non-steroidal anti-inflamantory drugs (NSAIDs) are frequently used for the treatment of musculoskeletal disease in veterinary medicine. However, most NSAIDs also have various adverse effects including grastrointestinal irritation or ulcers in dogs. Material and Methods: 107 dogs with musculoskeletal disease and without gastroduodenal mucosal injuries were medicated with 20mg per day of piroxicam during ten days. They had a weight between 20 and 40 Kilograms and were randomly assigned to double-blind treatment in four groups: A (omeprazole 20 mg orally per day) B (ranitidine 300 mg orally per day), C (Misoprostol 400µg orally per day) and D (placebo) for ten days. Group A had 15 dogs, B 17 dogs, C 13 dogs and D 22 dogs. Upper endoscopy was used the eleventh day to detect surrogate end points of NSAID-induced gastrointestinal toxic effects and the first day to exclude dogs with gastroduodenal mucosal injuries. Results: At eleventh day the prevalence of gastroduodenal mucose abnormalities was: 47.63% in Placebo or D group, 22.22% in Ranitidine or B group, 8.69% in Misoprostol or C group and 8% in Omeprazole or A group. Omeprazole and Ranitidina were associated with a better tolerance than Misoprostol because group C had some diarrea complications in 34.78% of the dogs.

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RECVET: 2006, 1(1):3b. http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html Conclusions: In dogs, gastroduodenal toxicity associated to NSAIDs, specifically to Piroxicam can be very high, about 40%. For that reason vets would have to prevent this situation. Comparing with placebo, Omeprazole and Misoprostol reduce the prevalence of gastroduodenal mucosal abnormalities associated with NSAIDs toxicity by 5 times and Ranitidina by 2 times. Due to the fact that Misoprostol has diarrea complications and it is a more expensive drug, the best drug for prevention of NSAIDs gastroduodenal toxicity is Omeprazole. Keywords: gastroduodenal ulcers | H2-receptor antagonists | misoprostol | NSAIDs | omeprazole | proton pump inhibitors | ranitidine

Resumen Los antiiflamatorios no esteroideso (AINEs) se usan con frecuencia en veterinaria para el tratamiento de los problemas musculoesqueléticos. No obstante, en perros la mayoría de ellos tiene el problema de que suelen provocar úlceras e irritaciones gastrointestinales. Material y Métodos: un total de 107 perros (58 machos y 49 hembras) con problemas musculoesqueléticos y sin afectación de la mucosa gastroduodenal fue tratado con 20mg de Piroxicam al día durante un total de 10 días. Los perros estudiados tenían un peso de entre 20 y 40 kilogramos y se les asignó de forma randomizada y a doble ciego un determinado grupo de tratamiento preventivo: A (Omeprazol oral a 20mg por día), B (Ranitidina oral a 300mg por día), C (Misoprostol oral a 400µg por día), D (Placebo). Se realizó una endoscopia alta el día 1 para excluir del estudio los perros con afectación gastroduodenal y el día 11 para valorar los efectos lesivos grastroduodenales. Resultados: El undécimo día la prevalencia de problemas gastroduodenales era: del 40.63% en el grupo D o Placebo, del 22.22% en el grupo B o de la Ranitidina, del 8.69% en el grupo D o del Misoprostol y del 8% en el grupo A o del Omeprazol. El Omeprazol y Ranitidina se asociaron a una mejor tolerancia que el Misoprostol ya que éste provocó complicaciones diarreicas en el 34.78% de los perros tratados. Conclusiones: en los perros las toxicidad gastroduodenal asociada al consumo de AINES, concretamente al Piroxicam puede ser muy alta, en torno al 40%. Por este motivo los médicos veterinarios deberían de prevenir esta situación. Comparado con el placebo, el Omeprazol y Misoprostol reducen al quíntuple los daños en la mucosa gastroduodenal asociados al consumo de AINES, mientras que en la Ranitidina esta reducción es de tan sólo al doble. Debido a que el Misoprostol es más caro que el Omeprazol y resulta peor tolerado por tener asociadas complicaciones de tipo diarreico, la mejor opción terapéutica es el empleo del Omeprazol. Palabras clave: AINES| antagonistas H2 | inhibidores de la bomba de protones | misoprostol | omeprazol | ranitidina | úlceras gastroduodenales

Introduction Non-steroidal anti-inflamantory drugs (NSAIDs) are frequently used for the treatment of musculoskeletal disease in veterinary medicine and are recognized for their analgesic, antipyretic and anti-inflammatory properties (Jonston et al., 1997; Lawson et al., 1971). However, most NSAIDs also have various adverse effects including grastrointestinal irritation or ulcers in dogs (Daehler, 1986; Dow et al., 1990; Vonderhaar and Salisbury, 1993) caused by the suppression of Ciclooxigenase 1 (COX-1), which produces PGs for physiological roles within these tissues and cells (Seibert et al., 1997). Gastroduodenal toxicity prevention in dogs associated with Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs: Comparison of Omeprazole, Ranitidine and Misoprostol http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106b.pdf

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RECVET: 2006, 1(1):3b. http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html There are differences between the gastrointestinal toxicity of anti-inflammatory drug: Nabumetone and ibuprofen appear to have ones of the lowest risks for severe gastrointestinal toxicity. In contrast, NSAIDs with the highest risks during long-term oral use are piroxicam, flurbiprofen, meclofenamate sodium and ketorolac tromethamine (Henry et al., 1996; Macdonald et al., 1997; Singh, 1998; Garcia Rodriquez et al., 1998). In human medicine there are several drugs as protective agent to mitigate the adverse effects of NSAIDs in gastrointestinal level like Misoprostol, Proton Pump Inhibitors and Anti H2. The question is: which is the best option in dogs? Materials and Methods 107 dogs with musculoskeletal disease (58 males and 49 females) and without gastroduodenal mucosal injuries were medicated with 20mg per day of piroxicam during ten days. They had a weight between 20 and 40 Kilograms and were randomly assigned to double-blind treatment in four groups: A (omeprazole 20 mg orally per day) B (ranitidine 300 mg orally per day), C (Misoprostol 400µg orally per day) and D (placebo) for ten days. Group A had 15 dogs, B 17 dogs, C 13 dogs and D 22 dogs. Upper endoscopy was used the eleventh day to detect surrogate end points of NSAID-induced gastrointestinal toxic effects and the first day to exclude dogs with gastroduodenal mucosal injuries . These end points include the following mucosal abnormalities: ulcers (mucosal breaks greater than 3 mm with unequivocal depth), erosions (mucosal breaks of any size with no depth) or mucosal hemorrhages. The dogs with one of these mucosal abnormalities was classified as a positive case. Groups were analysed and compared using contingency table Chi-square analysis with a 95% confidence interval because they have a normal distribution. Table 1. Chi-square analysis to “dogs with gastroduodenal injuries in each group” Group

N (total dogs/group) n (+ dogs/group) % + Dogs/group

A

25

2

8.000%

B

27

6

22.222%

C

23

2

8.696%

D

32

13

40.625%

*P<0.0001

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RECVET: 2006, 1(1):3b. http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html Results Chi-square analysis showed highly significant differences between the groups (p<0.0001). Nevertheless group A and C were significant equals. At eleventh day the prevalence of gastroduodenal mucose abnormalities was: 47.63% in Placebo or D group (n=13), 22.22% in Ranitidine or B group (n=6), 8.69% in Misoprostol or C group (n=2) and 8% in Omeprazole or A group (n=2). Table 1 represent these results. Medications were well tolerated although Omeprazole and Ranitidina were associated with a better tolerance than Misoprostol because group C had some diarrea complications in 34.78% of the dogs (n=8). On the contrary diarrea complications in Groups A and B were statistically equal: 4% in Omeprazole or A group (n=1) and 3.7% in Ranitidina or B group (n=1). Discussion Hawkey et al. (1998) compared omeprazole with misoprostol for ulcers and erosions associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. They found that the overall rates of successful treatment of ulcers, erosions, and symptoms associated with NSAIDs were similar for the two doses of omeprazole and misoprostol. Maintenance therapy with omeprazole was associated with a lower rate of relapse and a better tolerance than miseroprostol. Yeomans et al. (1998) compared Omeprazole with Ranitidine for Ulcers Associated with Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs and found that in patients who use NSAIDs regularly, Omeprazole healed and prevented ulcers more effectively than did Ranitidine. We agree with both studies because we found that Omeprazole is as effective as Misoprostol, it is more effective than ranitidine and it has a better tolerance than Misoprosostol. Conclusions In dogs, gastroduodenal toxicity associated to NSAIDs, specifically to Piroxicam can be very high, about 40%. For that reason vets would have to prevent this situation. Comparing with placebo, Omeprazole and Misoprostol reduce the prevalence of gastroduodenal mucosal abnormalities associated with NSAIDs toxicity by 5 times and Ranitidina by 2 times. Due to the fact that Misoprostol has diarrea complications and it is a more expensive drug, the best drug for prevention of NSAIDs gastroduodenal toxicity is the Omeprazole. References 1. Daehler M. H., 1986. Transmural pyloric perforation associated with naproxen administration in a dog. J. Am. Vet. Med. Assoc. 189, 694-695. 2. Dow S.W., Rosychuk R. A. W., McChesney A. E. and Curtis C. R., 1990. Effects of flunixin and flunixin plus prednisone on gastrointestinal tract of dogs. Am. J. Vet. Res. 51, 1131-1138. 3. Jonston S.A. and Budsberg S.C., 1997. Nonsteroidal anti-inflammatory drugs and corticosteroids for the management of canine osteoarthritis. Osteoarthritis 27, 841-862. 4. Lawson D. D., 1971. Degenerative joint disease. The treatment of canine degenerative joint disease. J. Small Anim. Pract. 12, 101-103. 5. Vonderhaar M. A. and Salisbury S.K. 1993. Gastroduodenal ulceration associated with flunixin meglumine administration in three dogs. Am. J. Vet. Med. Assoc. 203, 92-95. 6. Seibert K., Zhang Y., Leahy K., Hauser S., Masferrer J. and Isakson P., 1997. Distribution of COX-1 and COX-2 in normal and inflamed tissues. Adv. Exp. Med. Biol. 400A, 167-170. 7. Henry D., Lim L.L., Garcia Rodriguez L.A., et al., 1996. Variability in risk of gastrointestinal complications with individual non-steroidal anti-inflammatory drugs: results of a collaborative meta-analysis. B.M.J. 312, 1563-6 Gastroduodenal toxicity prevention in dogs associated with Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs: Comparison of Omeprazole, Ranitidine and Misoprostol http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/030106b.pdf

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RECVET: 2006, 1(1):3b. http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html 8. MacDonald T.M., Morant S.V., Robinson G.C., et al., 1997. Association of upper gastrointestinal toxicity of non-steroidal anti-inflammatory drugs with continued exposure: cohort study. B.M.J. 315, 1333-7 9. Singh G., 1998. Recent considerations in nonsteroidal anti-inflammatory drug gastropathy. Am. J. Med. 105(1B), 31-8S 10. Garcia Rodriguez L.A., Cattaruzzi C., Troncon M.G., et al., 1998. Risk of hospitalization for upper gastrointestinal tract bleeding associated with ketorolac, other nonsteroidal anti-inflammatory drugs, calcium antagonists, and other antihypertensive drugs. Arch. Intern. Med. 158, 33-9 11. Hawkey C.J., Karrasch J.A., Szczepanski L., Walker D.G., Barkun A., Swannell A.J. and Yeomans N.D., 1998. Omeprazole compared with misoprostol for ulcers associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. Omeprazole versus Misoprostol for NSAID-induced Ulcer Management (OMNIUM) Study Group. N. Engl. J. Med. 338, 727-34. 12. Yeomans N.D., Tulassay Z., Juhasz L., et al., 1998. A comparison of omeprazole with ranitidine for ulcers associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. Acid Suppression Trial: Ranitidine versus Omeprazole for NSAID-associated Ulcer Treatment (ASTRONAUT) Study Group. N. Engl. J. Med. 338, 719-26.

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro (Sarcoptic mange, clues of its importance in the diagnostic protocol of pruritus in dogs) Carmen Lorente Méndez Dpto. Medicina y Cirugía Animal. Facultad Ciencias Experimentales y de la Salud. Universidad CEU- Cardenal Herrera.C/Seminario s/n. 46113 Moncada (Valencia), España Tfno: 00 34 961369000 ext: 1150 Fax: 00 34 961395272 Email: clorente@uch.ceu.es Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):4.

Recibido: 18 Julio 2006 Aceptado: 27 Julio 2006

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Resumen La sarna sarcóptica es una enfermedad ectoparasitaria bien conocida y ampliamente descrita, producida por el ácaro excavador Sarcoptes scabiei. Su incidencia se ha visto reducida en la mayoría de los animales de renta, sin embargo en la población canina su incidencia parece mantenerse estable. Es una enfermedad claramente pruriginosa y su presentación clínica puede ser variable de unos animales a otros, bien por reacciones individuales frente al parásito o por el extendido empleo de antiparasitarios. Su confusión con cuadros de dermatitis alérgica es bastante frecuente y ello conlleva el mal manejo de una enfermedad que de otra forma es fácil de curar. Este artículo realiza una revisión completa tanto de la enfermedad como del parásito que la produce, desvelando las claves de la importancia de la sarna sarcóptica en el diagnóstico diferencial de las dermatitis alérgicas en los cánidos. En el artículo se describen también las pruebas disponibles para su diagnóstico y los tratamientos adecuados para su control. Palabras claves: Sarcoptes scabiei, sarna sarcóptica, prurito, diagnóstico, tratamiento

Abstract Sarcoptic mange is a world known and widely described disease, produced by the burrowing mite Sarcoptes scabiei. In dogs the disease still being actual while in rent animals its incidence have been reduced. Sarcoptic mange is a highly pruritic disease. The intensity of the clincal signs can be variable between individuals due either to different reactions against the parasite either to the extended use of external antiparasitic products. The disease is easy to control and cure but severe process can be observed if it is misdiagnosed as allergic dermatitis. This article is a review of Sarcoptes scabiei and the disease it produces, in order to Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/040106.pdf

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attach the importance of sarcoptic mange in the differential diagnosis of canine allergic dermatitis. Diagnostic tests and treatment of the disease are also discussed. Key words: Sarcotes scabiei, sarcoptic mange, pruritus, diagnosis, treatment

Introducción La sarna sarcóptica canina es una enfermedad altamente contagiosa producida por Sarcoptes scabiei var canis, un pequeño ácaro excavador que provoca severo prurito en el hospedador. La incidencia de la sarna sarcóptica canina no parece disminuir en muchos países (Bourdeau, 2005), mientras que en grandes animales su aparición es excepcional, con excepción del sector porcino, donde produce grandes perdidas económicas (Lowestein y col., 2006). El término escabiasis se emplea en la enfermedad humana, sin embargo en veterinaria prefiere hablarse de sarna sarcóptica. La denominación de otra manera debería ser sarcoptosis, ya que las parasitosis animales se nombran añadiendo el sufijo osis al nombre de la especie del parásito responsable de la enfermedad (en medicina humana aceptaría el sufijo iasis) (Bourdeau, 2005). Etiopatogenia El parásito Sarcoptes spp es un parásito obligado, es decir todo su ciclo biológico, que viene a durar de 2 a 3 semanas, transcurre sobre el hospedador. La transmisión de la infestación se produce por contacto directo con un animal infestado, aunque también es posible contagiarse a partir de un ambiente contaminado, a pesar de la limitada capacidad de supervivencia del parásito en el medio ambiente. La supervivencia del ácaro fuera del hospedador se limita a 24-36h a 21º y 40-80% de humedad relativa (Arlian,1989; Arlian y col., 1984), y hasta 19 días a 10ºC y humedad relativa del 97%. La capacidad infestiva del parásito disminuye en el medio ambiente, por debajo de 20ºC, los parásitos no son capaces de moverse ni de penetrar la piel y a 34ºC mueren en 24h independientemente de la humedad (Mellanby, 1985).

Vista frontal de S.scabiei var. canis donde se puede apreciar con detalle la terminación en ventosa de sus extremidades anteriores.

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Los adultos son ovales con un diámetro de 200 a 400 y presentan dos pares de patas cortas delanteras y dos pares de patas rudimentarias traseras que se visualizan con dificultad debido a que no sobresalen del cuerpo. Presentan ano terminal, extremidades anteriores terminadas en formaciones con ventosa y largas cerdas en sus patas traseras. Los machos son más pequeños que las hembras y también portan ventosas en el cuarto par de patas. Las hembras excavan túneles en la epidermis donde depositan los huevos, de los que emergen larvas hexápodas que se desarrollan en protoninfas y tritoninfas que producirán machos y hembras adultos. Durante cada fase de desarrollo el ácaro suele abandonar los túneles que excava y sale a la superficie de la piel donde muda (Arlian y col., 1988). Sarcoptes scabiei var canis, como parásito permanente u obligado que es, debería presentar una alta especificidad de hospedador, sin embargo se han producido infestaciones en gatos inmunodeprimidos, zorros y personas de forma natural y, experimentalmente, en conejos, ovejas, vacas, cobayas, cabras y gatos (Borstein, 1991; Thomsett, 1968; Curtis, 2004). Esta falta de especificidad hace necesario el tratamiento de cualquier mamífero en contacto con el perro afectado para el control de la infestación. Sin embargo, la infestación en humanos es pasajera y se resuelve una vez tratado el animal.

Vista ventral de una hembra de S.scabiei, obsérvese la terminación en filamentos de las patas posteriores y que el 4º par de patas no sobresale del cuerpo. Vista de un macho de S. scabiei con presencia de ventosas en el cuarto par de patas. Respuesta inmune La respuesta inmunitaria inicial del organismo frente a una infección por Sarcoptes spp. es de tipo humoral, iniciándose de forma inmediata la producción de IgM e IgA específicas. Posteriormente los niveles de estas inmunoglobulinas van disminuyendo al tiempo que se incrementa la producción de IgG específicas. Se han identificado hasta 9 fracciones antigénicas del ácaro, responsables de la producción de anticuerpos (Arlian, 2000).

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La detección de IgG caninas específicas anti-sarcoptes es posible por método de ELISA, los niveles son detectables hasta 3 -5 semanas tras la infestación o 1-3 semanas tras el inicio de los signos clínicos (Bornstein y col., 1994). Diversas investigaciones han constatado que tanto las células de Langerhans, como los linfocitos T dérmicos, juegan un papel importante en el desarrollo de la respuesta inmunitaria del hospedador frente S.scabiei (Stemmer y col., 1996; Arlian y col., 1997). Se ha observado que la respuesta inmunitaria es más rápida en sucesivas exposiciones tras una primera sensibilización y se ha sugerido el posible desarrollo de una inmunidad protectora frente a la infección tras una primera exposición (Arlian y col., 1996; Lalli y col., 2004). Existe reacción cruzada con Dermatophagoides spp, de tal manera que del 64 al 100% de los perros con sarna sarcóptica presentan una reacción positiva en el test intradérmico con dicho ácaro (Prèlaud y col., 1995). Se ha descrito una sensibilización a los ácaros del polvo tras la infestación por S. scabiei, lo que podría explicar la persistencia de síntomas tras el tratamiento (Falk y col., 1980; Taskapan, 2001). Se especula sobre la existencia de portadores asintomáticos debido a la existencia de perros clínicamente curados que actúan como portadores tras un tratamiento adecuado. (Bourdeau, 2005) , probablemente porque sean animales curados y reinfestados o porque la eliminación del parásito no haya sido total". Manifestaciones clínicas

Distribución típica de las lesiones en sarna sarcóptica afectando orejas, cara y zonas ventrales del cuerpo. Afección ventral del cuerpo, se puede apreciar como las lesiones afectan la zona ventral del tronco delimitadas por una línea que va desde la porción media de la escápula a la rodilla. La principal manifestación clínica de la sarna sarcóptica es el prurito, siendo considerada como la enfermedad pruriginosa por excelencia. Las lesiones que observamos en el animal son consecuencia directa: por un lado de la actividad excavadora del ácaro y por otro lado del prurito generado por su presencia. Su distribución inicial es capricho de las apetencias del ácaro que prefiere zonas con poca densidad de pelo, siendo característica una distribución ventral de las lesiones en cuello, pecho y abdomen acompañada de afección de las extremidades y de los márgenes de los pabellones auriculares. Las lesiones observadas son eritema, alopecia, excoriaciones como lesiones secundarias al intenso prurito generado por el parásito, pápulas como lesiones primarias asociadas a la presencia del parásito y formación de placas compactas de descamación (costras) frecuentemente de color amarillento derivadas de la acción excavadora del parásito. La intensidad del cuadro parece que está más relacionada con el grado de hipersensibilidad provocado por el parásito que con la carga parasitaria (Bornstein y col., 1996; Arlian, 1997) Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/040106.pdf

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Se desconoce el tiempo de incubación exacto de la enfermedad, pero parece ser que en primo-infestaciones el cuadro clínico aparece pocas semanas tras la exposición (Scott y col., 2001). Frecuentemente, se puede observar la aparición de un reflejo podal de rascado tras el frotamiento intenso de los bordes auriculares. Esta sencilla prueba realizada durante la misma exploración física y dermatológica puede ser un dato de inestimable valor para establecer el diagnóstico de sarna sarcóptica. Un estudio muestra que el reflejo oto-podal aparece en un 82% de los animales afectados de sarna sarcóptica y si se tiene en cuenta la presencia de dermatitis del borde de la oreja y reflejo oto-pedal este porcentaje se incrementa al 90%. Aunque pueden existir falsos negativos, se estima que este signo puede tener una sensibilidad del 81,8% y una especificidad del 93,8% (Mueller y col., 2001).

Afección periocular y de los pabellones auriculares en un perro con sarna sarcóptica. Ver vídeo de reflejo ortopodal (540 KB) pulsando en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/reflejo_ortopodal.mpg

En esta imagen se puede apreciar la distribución típica de las lesiones en la sarna sarcóptica y la presencia de prurito y escoriaciones.

Detalle de pápulas en un perro con sarna sarcóptica.

En medicina humana existe una forma generalizada, costrosa y altamente pruriginosa producida por Sarcoptes scabie var hominis, denominada escabiosis noruega que se produce en individuos inmunocomprometidos y en la que el número de parásitos es muy elevado (Grabowski, 2004).

Lesiones papulares causadas por S. sacbiei var. canis en el antebrazo de una persona Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/040106.pdf

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Diagnósticos diferenciales El patrón dermatológico característico de la sarna sarcóptica es pruriginoso, acompañado de lesiones secundarias consecuentes. Los principales diagnósticos diferenciales serían: otras ectoparasitosis pruriginosas y las hipersensibilidades (dermatitis alérgica a la picadura de las pulgas, alergia alimentaria, dermatitis atópica y dermatitis de contacto), y en segundo lugar infecciones por Malassezia, pioderma y en ocasiones pénfigo foliáceo. Es fundamental incluir la sarna sarcóptica en el diagnóstico diferencial de cualquier cuadro pruriginoso y realizar las pruebas pertinentes para descartar su presencia antes de continuar con el protocolo diagnóstico de una dermatitis alérgica. La autora se ha encontrado con animales diagnosticados de dermatitis alérgica y mal controlados que en realidad estaban padeciendo una sarna sarcóptica. Pruebas diagnósticas La confirmación absoluta de la existencia de una sarna sarcóptica es la observación microscópica del parásito (100% especificidad), sin embargo el parásito suele ser difícil de encontrar (20% sensibilidad) (Bornstein y col., 1996; Scott y col., 2001) por lo que suele ser necesario recurrir a otras técnicas diagnósticas como la respuesta al tratamiento o la medición de IgG anti-Sarcoptes por ELISA (Curtis, 2001; Lower y col., 2001).

Raspado cutáneo en el que se observa la muda de dos ácaros. Visualización directa del parásito Microscopio óptico: Raspado cutáneo

al

Las muestras para la observación directa del parásito se toman mediante un raspado cutáneo superficial. Para ello se emplea una hoja de bisturí dispuesta perpendicularmente a la piel y suavemente se raspa una pequeña área de la piel sin profundizar en la dermis. El muestreo debe realizarse exclusivamente de la epidermis, no es necesario producir sangrado, ya que el ácaro habita en la capa más superficial de la epidermis (capa córnea). Se deben raspar un mínimo de 5 zonas incluyendo siempre márgenes de pabellones auriculares, codos, talones y lesiones papulares no excoriadas. La selección de estas áreas incrementa las posibilidades de encontrar al ácaro (del 20 al 50%). La observación del ácaro, huevos o deyecciones es suficiente para confirmar el diagnóstico, sin embargo la no observación del mismo no descarta el proceso y se debe recurrir a otras pruebas diagnósticas.

Observación con el objetivo de 4x de un raspado cutáneo con presencia de sarcoptes.

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Huevos y heces de S. scabiei en un raspado cutáneo. Detalle de las heces del parásito Deben realizarse un mínimo de 5 raspados, los codos son una de las zonas donde más probabilidades hay de encontrar al parásito. Diagnóstico sexológico Se puede realizar una medición de anticuerpos anti-Sarcoptes en suero del animal. Esta prueba tiene una sensibilidad del 84,2% al 92% y una especificidad del 89,5% al 96%, según diferentes estudios (Bornstein y col., 1996; Curtis, 2001; Lower y col., 2001). La infección debe llevar presente en el animal de 2 a 4 semanas para que sean detectados niveles de anticuerpos elevados. Tras el tratamiento los niveles de anticuerpos disminuyen y llegan a niveles de negativización en un periodo de 1 a 4,5 meses (Arlian, 1994; Lower y col., 2001). Respuesta al tratamiento La aplicación de un tratamiento específico a base de lactonas macrocíclicas y la curación del cuadro clínico compatible con sarna sarcóptica es diagnóstico de la enfermedad. La elección de un tratamiento como prueba diagnóstica se basa en una eficacia claramente documentada científicamente. En la tabla 1 se indican los diferentes tratamientos documentados en la bibliografía para el tratamiento de la sarna sarcóptica y se indican aquellos que cientificamente pueden emplearse como prueba diagnóstica. La biopsia de piel sólo es diagnóstica si se observa la presencia del parásito en el estrato córneo de la epidermis, ya que no existen características histomorfológicas diagnósticas de la infestación en ausencia de la sección del parásito (Morris y Dunstan, 1996). En consecuencia, no debe emplearse la biopsia de piel como prueba para el diagnóstico de la infestación, debido a que su baja sensibilidad no justifica su invasividad y coste. Tratamiento Una de las premisas del tratamiento es su aplicación al animal que padece la enfermedad y a todos los que conviven con él, de otra manera suele ser inefectivo. El tratamiento ambiental puede ser necesario en casos con densa población animal y malas condiciones de higiene. Sarna sarcóptica, claves de su importancia en el protocolo diagnóstico de prurito en el perro http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/040106.pdf

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Si el tratamiento se orienta como prueba diagnóstica se deben emplear lactonas macrocíclicas. Tradicionalmente se ha venido empleando la ivermectina vía subcutánea a dosis de 300 g cada 15 días, 3 veces, aunque la milbemicina oxima (Christenson, 1999; Berguall, 1998; Miller, 1996), moxidectina (Miller y col., 1996; Wagner y col., 2000) y doramectina también se han empleado (Jagannath, 1999). También se ha encontrado eficaz el empleo tópico (“pour on”) de ivermectina 1997).

(Paradis,

Hay que tener en cuenta las posibles reacciones idiosincrásicas a las lactonas macrocíclicas que pueden ocurrir en determinadas razas como collies, pastores ingleses y sus cruces. Estas reacciones se manifiestan por ataxia, midriasis, salivación, depresión y en algunos casos coma y muerte. En cualquier caso la dosificación empleada de cualquiera de estos fármacos para el tratamiento de la sarna sarcóptica está por encima de las dosis legalmente aprobadas para uso en pequeños animales. Por ello para su aplicación se debe solicitar la autorización del propietario, tras una correcta información; y evitar su uso en animales potencialmente susceptibles. La selamectina es la avermectina más recientemente desarrollada, tiene acción sistémica aunque se administra por vía tópica. Se ha demostrado su alta eficacia en el tratamiento de esta enfermedad, pudiéndose emplear para la prueba terapéutica diagnóstica (Shanks y col., 2000; Six y col., 2000). Esta legalmente aprobada y comercializada para su uso en perros y gatos y es segura en collies, perros pastores y cruces. Como prueba diagnóstica y tratamiento frente a la sarna sarcóptica se recomienda administrarla a dosis de 6-12mg/kg cada 3 semanas en los animales afectados (Curtis, 2004). El fipronil en solución al 0,25% se ha empleado para el control de esta enfermedad, sin embargo es necesaria la aplicación semanal y en cantidad elevada (6ml/kg) para optimizar su eficacia (Bordeau y col., 2000). Tabla 1.- Tratamientos de eficacia comprobada en la sarna sarcóptica Fármaco Ivermectina Ivermectina Ivermectina Milbemicina Milbemicina Moxidectina Selamectina Fipronil Imidacloprid +Moxidectin a Amitraz Amitraz

Vía SC PO Tópica (“pour on”) PO PO SC o PO Tópica: gotas Tópica: gotas o spray Tópica: gotas

Dosis 200-400µg/kg 200-400µg/kg 500µg/kg

Pauta Cada 14 días Cada 7 días Cada 14 días

Nº trat. 3 3 3

P.D.* Sí No No

2mg/kg 1mg/kg 250µg/kg 6-12mg/kg

Cada 7 días Cada 2 días Cada 7 días Cada 21 días

3-5 8 3-6 3

No No No Sí

0,25%

Cada 7 días

6

No

Cads 28 días

2

?

Tópica: inmersión Tópica: inmersión

0,025%

Cada 7 días

3-6

No

1,25% **

Cada 7 días

1-3

No

*.- P.D .- Empleo como prueba terapeútica diagnóstica ** .- Empleado asociado a tratamiento con antídoto por sus efectos secundarios

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Recientemente se ha desarrollado una combinación de imidacloprid 10% y moxidectina al 2,5% en gotas (“spot on”) que ha dado buenos resultados en el control de esta enfermedad (Krieger y col., 2005). Un tratamiento clásico es el baño de inmersión con amitraz al 0,025%, recomendándose baños cada 2 semanas. Este tratamiento no debe ser empleado en Chihuahuas, animales diabéticos, hembras gestantes o lactantes ni en cachorros por sus efectos secundarios. Previamente a la aplicación de este tratamiento sería aconsejable cortar el pelo al animal y aplicar un champú para eliminar detritus acumulados y mejorar el contacto del producto con la piel del animal y por tanto con el ácaro. El desarrollo de los nuevos productos acaricidas más seguros y eficaces ha dejado en desuso este tratamiento. Siempre son recomendables los baños terapéuticos con champús que ayuden a eliminar costras y escamas e hidraten y calmen la piel (Scott y col., 2001). Suele ser aconsejable un curso de 3-4 días de tratamiento con prednisona o prednisolona para calmar el prurito del animal. Pronóstico Una vez diagnosticado el proceso, el pronóstico es bueno, ya que con un correcto tratamiento la curación se produce en pocas semanas y no habrá recurrencias siempre que el animal no entre en contacto con animales infestados.

Conclusiones •

La sarna sarcóptica canina es una enfermedad actual y de frecuente presentación en la clínica diaria, como dato diremos que en los primeros 6 meses del 2006 la autora ha diagnosticado más de 7 casos en perros que acudían al centro de referencia para consulta de dermatología (costa este de España).

La sarna sarcóptica es una enfermedad altamente pruriginosa, siempre que se observe intenso prurito en un perro debe evaluarse la existencia de la enfermedad con las pruebas descritas anteriormente.

Es imprescindible el tratamiento de todos los mamíferos que conviven con el animal afectado (perros, gatos, conejos…), ya que todos ellos pueden actuar como reservorio y dificultar la resolución del problema.

El empleo de productos antiparasitarios externos de manera no rigurosa puede enmascarar la enfermedad y generar cuadros atípicos con prurito y lesiones más leves de lo habitual.

Se pueden encontrar reacciones intradérmicas positivas y títulos elevados de anticuerpos frente a ácaros del polvo en perros con sarna sarcóptica. Estos hallazgos pueden dar lugar a confusión si no se aplica correctamente el protocolo diagnóstico de la dermatitis atópica.

El primer paso en el protocolo diagnóstico de la dermatitis atópica es la aplicación de un tratamiento acaricida eficaz frente a la sarna sarcóptica.

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html

Ayuno preoperatorio en perros (Preoperative fasting in dogs) Xu-Wang Shiun1, Xao-Jung Lo1, Ogawa-Lin1. 1 The Pet Hospital: 7, Lane 136, Hsin Yi Road, Section 2, Taipei, Taiwan, Republic of China Telephone: 2162-2001; Fax: 2162-2237. *A quien dirigir la correspondencia. Xu-Wang1: xuwangshiun@yahoo.com

Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):5.

Recibido: 18 Junio 2006 Aceptado: 29 Julio 2006

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Resumen Con la esperanza de reducir el riesgo de problemas de aspiración pulmonar se utilizan rígidos protocolos de ayuno preoperatorio. Material y métodos: con una sonda nasogástrica se monitorizó el Ph de la parte distal del esófago en 213 perros anestesiados. Los perros fueron asignados aleatoriamente en un estudio a doble ciego en 5 grupos: el grupo-A con ayuno sólido y líquido de 12-16 horas antes de la cirugía, el grupo-B con ayuno sólido y líquido de 8-12 horas antes de la cirugía, el grupo-C con ayuno sólido y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, el grupo-D con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, y el grupo-E con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 2-4 horas antes de la cirugía. Resultados: el grupo A era estadísticamente igual al B y el D al E. Se encontraron las siguientes prevalencias de reflujo gastroesofágico: 34.78% en el grupo A, 33.33% en el grupo B, 78.05% en el grupo C, 4.65% en el grupo D y 4.78% en el grupo E. El 92.42% de los reflujos se caracterizaron por ser de naturaleza ácida. Conclusión: antes de realizar procedimientos que requieran anestesia general en el perro, es suficiente con un ayuno a sólidos de 8 horas y un ayuno a líquidos de 2 horas, siendo recomendable la ingestión de líquidos hasta 2 horas antes de la anestesia general pues reduce el reflujo. Palabras clave: Anestesia | aspiración pulmonar | ayuno | preoperatorio | prequirúrgico | reflujo | regurgitación

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Abstract With the hope of reducing the risk of anaesthesia-related pulmonary aspiration complications, rigid fasting routines before surgery have been enforced. Material and Methods: lower oesophageal pH was monitored in 213 anaesthetised dogs with a nasogastric tube. They were randomly assigned to double-blind treatment in 5 groups: group A-solid and water fasted for 12-16 hours before surgery, group B-solid and water fasted for 812 hours before surgery, group C-solid and water fasted for 4-8 hours before surgery, group Dgiven free water access for 4-8 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery, group Egiven free water access for 2-4 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery. Results: A and B groups were statistically equal likewise D and E groups. The following prevalences of gastro-oesophageal reflux were found: 34.78% in group A, 33.33% group B, 78.05% in group C, 4.65% in group D and 4.87% in group E. The 92.42% of the refluxes were acid. Conclusion: before procedures requiring general anesthesia in dogs, it is enough with a solid fasting of 8 hours and a liquid fasting of 2 hours before general anaesthesia. Keywords: Anaesthesia | fasting | preoperative | pre-surgery | pulmonary aspiration | reflux | regurgitation

Introducción Los problemas de aspiración pulmonar que acaban en fallo pulmonar (neumonía por aspiración y síndrome de Mendelson) han sido descritos en pacientes que son sometidos a cirugía, ya sea de emergencia o no (Edwards eta al., 1956; Bannister y Sattilaro, 1962; Olsson y col., 1986; Mellin-Olsen y col., 1996; Warner, y col., 1993; Søreide y col., 1996; Kluger y Short, 1999). Con la esperanza de reducir el riesgo de problemas de aspiración pulmonar se utilizan rígidos protocolos de ayuno preoperatorio (McIntyre, 1998). No obstante, las bases científicas de estos rígidos protocolos de ayuno en pacientes de cirugía electiva ha sido discutida por carecer de fundamento (Maltby y col., 1986; Phylips y col., 1993; Søreide y col., 1995). Basándose en la nueva información existente, muchas sociedades de anastesia se muestran más flexibles en estos protocolos, especialmente en el ayuno a líquidos, como agua, zumos sin pulpa, café o té (Strunin y col., 1993; Erickson y Sandin, 1996; Søreide y col., 1997; American Task Force, 1999; Ljungquist y Søreide, 2003; Spies y col., 2003). No obstante no se recomienda la ingestión de sólidos a partir de la mañana del día de la cirugía. Numerosos estudios controlados y metaanálisis han concluido que por el contrario, en pacientes que se deben de someter a cirugía electiva, la ingestión oral de agua y otros fluidos (agua, zumos sin pulpa, café o té) hasta 2 horas antes de la inducción anestésica no incrementa el volumen gástrico o la acidez (Maltby y col., 1986; Phylips y col., 1993; Søreide y col., 1995; American Task Force, 1999; Brady y col., 2003). Estos estudios fueron realizados tanto en varones como mujeres adultos y en diferentes países (Brady y col., 2003). Basándose en los nuevos hallazgos la mayoría de las sociedades nacionales de anestesia recomiendan hacer el ayuno a líquidos hasta 2 horas antes del cirugía electiva, tanto en pacientes adultos como niños y embarazadas que no están de parto (Strunin y col., 1993; Erickson y Sandin, 1996; Søreide y col., 1997; American Task Force, 1999; Ljungquist y Søreide, 2003; Spies y col., 2003). Sin embargo esto no es aplicable a los sólidos o bebidas ricas en grasa como la leche. Con estas nuevas recomendaciones no se han encontrado problemas asociados (Brady y col., 2003; Fasting y col., 1998). Para aumentar el margen de seguridad se recomienda que se haga ayuno a sólidos de al menos 6 horas (Søreide y col., 1996; Brock-Utne, 1996).

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En perros, la mayoría de los episodios de reflujo ocurren al poco tiempo de inducción de la anestesia y un ayuno preoperatorio demasiado prolongado se asocia con un incremento de la incidencia del reflujo y la acidez gástrica (Galatos y Raptopoulos, 1995). Material y Métodos Con una sonda nasogástrica se monitorizó el Ph de la parte distal del esófago en 213 perros anestesiados (116 hembras y 97 machos). Los perros tenían un peso de entre 7 y 65 kgs y fueron asignados aleatoriamente en un estudio a doble ciego en 5 grupos: el grupo-A con ayuno sólido y líquido de 12-16 horas antes de la cirugía, el grupo-B con ayuno sólido y líquido de 8-12 horas antes de la cirugía, el grupo-C con ayuno sólido y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, el grupo-D con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, y el grupo-E con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 2-4 horas antes de la cirugía. Consideramos que se trataba de un caso positivo de reflujo gastroesofágico cuando había paso de contenido estomacal al esófago. Todas las cirugías fueron realizadas entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde. Para la inducción anestésica se utilizó diazepan (IV: 0.3 mg/kg) + propofol (IV: 5-8 mg/kg) e inhalación de halotano (2-4%) y N2O (70%). Para el mantenimiento de la anestesia se usó anestesia inhalatoria de halotano (0-8-1.2%) y N2O (50%). Comprobamos que se trataba de una distribución normal, por lo que los grupos fueron analizados y comparados usando una tabla de contingencia del tipo Chi-cuadrado. Resultados El análisis Chi-cuadrado puso de manifiesto que los gupos A-B y D-E eran estadísticamente iguales *(P>0.05), es decir, A=B y D=E. No obstante, encontramos diferencias altamente significativas *(P<0.0001) entre los grupos A-B, C y D-E Se encontraron las siguientes prevalencias de reflujo gastroesofágico (Tabla 1): 34.78% en el grupo A, 33.33% en el grupo B, 78.05% en el grupo C, 4.65% en el grupo D y 4.78% en el grupo E. En los casos de reflujo (n=66) se encontró que éste era de naturaleza: ácida (pH < 6.5) en el 92.42% (n=61) de los casos, alcalino (pH> 7.5) en el 6.06% (n=4) de los casos y neutro (6.5< pH < 7.5) en el 1.52% (n=1) de los casos. Table 1. Análisis Chi-cuadrado para el factor “Reflujo Positivo”

Grupo

Total perros (n)

Reflujo positivo

% Reflujo positivo

A (12-16h de ayuno a sólidos-H2O)

46

16

34.78%

B (8-12h de ayuno a sólidos-H2O)

42

14

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E (8-12h a sólidos+ 2-4h al H2O)

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Discusión En perros, el ayuno preoperatorio demasiado prolongado se asocia con un incremento de la incidencia del reflujo y la acidez gástrica (Galatos y Raptopoulos, 1995). Numerosos estudios controlados y metaanálisis han concluido que por el contrario, en pacientes que se deben de someter a cirugía electiva, la ingestión oral de agua y otros fluidos (agua, zumos sin pulpa, soda, café o té) hasta 2 horas (Maltby y col., 1986; Phylips y col., 1993; Søreide y col., 1995; American Task Force, 1999; Brady y col., 2003) y la de sólidos hasta 6 horas antes (Søreide y col., 1996; Brock-Utne, 1996) de la inducción anestésica no incrementa el volumen gástrico o la acidez. Nosotros estamos de acuerdo con estas declaraciones ya que: 1.- El periodo de ayuno a sólidos más corto (grupo C: 4-8 h) tenía la prevalencia más alta de reflujo, sin embargo, un ayuno a sólidos superior a las 8 horas ya sea de entre 8-12 horas (grupo B: 8-12 h) o 12-16 horas (grupo A) tenía la misma prevalencia de reflujo, siendo mucho más baja que la del grupo C. 2.- El ayuno a líquidos (agua) hasta 2-4 horas (grupo E) antes de la cirugía tenía la misma prevalencia de reflujo que el de hasta 4-8 horas antes de la cirugía (grupo D), siendo en ambos casos significativamente mucho más baja que la de los grupos A y B que tenían un ayuno a líquidos superior a las 8 horas. Podemos completar las declaraciones anteriores afirmando que nuestros resultados muestran que el ayuno a líquidos no debería de ser superior a 8 horas y el ayuno a sólidos inferior a 8 horas, de tal forma que beber líquidos de 2 a 8 horas antes de la cirugía y no tomar sólidos 8 horas antes sería la mejor opción para evitar el reflujo. Conclusiones Antes de realizar procedimientos que requieran anestesia general en el perro, es suficiente con un ayuno a sólidos de 8 horas y un ayuno a líquidos de 2 horas, siendo recomendable la ingestión de líquidos hasta 2 horas antes de la anestesia general ya que éste reduce el reflujo. Bibliografía 1. Edwards G., Morton H.J.V., Pask E.A., Wylie W.D., 1956. Deaths associated with anaesthesia. A report on 1000 cases. Anaesthesia. 11, 194-220. 2. Bannister W.K., Sattilaro A.J., 1962. Vomiting and aspiration during anesthesia. Anesthesiology. 23, 251-64. 3. Olsson G.L., Hallen B., Hambraeus-Jonzon K., 1986. Aspiration during anaesthesia: computer-aided study of 185,358 anaesthetics. Acta. Anaesthesiol. Scand. 30, 84-92. 4. Mellin-Olsen J., Fasting S., Gisvold S.E., 1996. Routine preoperative gastric emptying is seldom indicated. A study of 85,594 anaesthetics with special focus on aspiration pneumonia. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 1184-8. 5. Warner M.A., Warner M.E., Weber J.G., 1993. Clinical significance of pulmonary aspiration in the perioperative period. Anesthesiology. 78, 56-62. 6. Søreide E., Bjørnestad E., Steen P.A., 1996. An audit of Aspiration Pneumonitis in gynaecological and obstetric patients. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 14-9. 7. Kluger M.T., Short T.G., 1999. Aspiration during anaesthesia: a review of 133 cases from the Australian Anaesthesia Incident Monitoring Study (AIMS). Anaesthesia. 54, 1926. 8. McIntyre J.W., 1998. Evolution of 20th century attitudes to prophylaxis of pulmonary aspiration during anaesthesia. Can. J. Anaesth. 45, 1024-30. 9. Maltby J.R, Sutherland A.D, Sale J.P, Shaffer E.A., 1986 Preoperative oral fluids: is a five-hour fast justified prior to elective surgery? Anesth. Analg. 65, 1112-6. Ayuno preoperatorio en perros http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106.pdf

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10. Philips S., Hutchinson S., Davidson T., 1993 Preoperative drinking does not affect gastric contents. Br. J. Anaesth. 70, 6-9. 11. Søreide E., Strømskag K.E., Steen P.A., 1995. Statistical aspects in studies of preoperative fluid intake and gastric content. Acta. Anaesthesiol. Scand. 39, 738-43. 12. Strunin L., 1993 How long should patients fast before surgery? Time for new guidelines (Editorial). Br. J. Anaesth. 70, 1-3. 13. Erikson L.I., Sandin R., 1996. Fasting guidelines in different countries. Acta Anaesthesiol. Scand. 40, 971-4. 14. Søreide E., Fasting S., Ræder J., 1997. New preoperative fasting guidelines. Acta. Anaesthesiol. Scand. 41, 799. 15. American Task Force on Preoperative Fasting, 1999. Practice guidelines for preoperative fasting and the use of pharmacological agents to reduce the risk of pulmonary aspiration: application to healthy patients undergoing elective procedures. A report by the American Task Force on Preoperative Fasting. Anesthesiology. 90, 896-905. 16. Ljungqvist O., Søreide E., 2003. Preoperative fasting. Br. J. Surg. 90, 400-6. 17. Spies C.D, Breuer J.P, Wichmann M., Adolph M., Senkal M., Kampa U., y col., 2003. Preoperative fasting. An update. Anaesthesist. 52, 1039-45. 18. Brady M., Kinn S., Stuart P., 2003. Preoperative fasting for adults to prevent perioperative complications. In. Cochrane Database Syst Rev 2003;(4). Hoboken: John Wiley & Sons. 19. Fasting S., Søreide E., Ræder J., 1998. Changing preoperative fasting policies. Does national consensus help? Acta. Anaesthesiol. Scand, 42, 1188-92. 20. Søreide E., Hausken T., Søreide J.A., Steen P.A., 1996. Gastric emptying of a light hospital breakfast. A study using ultrasonography. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 54953. 21. Brock-Utne J.G., 1996. Clear fluids, not breakfast, before surgery. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 507-8. 22. Galatos A.D., Raptopoulos D., 1995. Gastro-oesophageal reflux during anaesthesia in the dog: the effect of preoperative fasting and premedication. Vet. Rec. 137, 479-83.

RECVET® Revista Electrónica de Clínica Veterinaria está editada por Veterinaria. Organización®. Es una revista científica, arbitrada, online, trimestral y con acceso completo a los artículos íntegros. Publica preferentemente trabajos de investigación originales referentes a la Medicina y Cirugía Veterinaria desde el aspecto Clínico en cualquier especie animal. Se puede acceder vía web a través del portal Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org o desde RECVET® http://www.veterinaria.org/revistas/recvet Dispones de la posibilidad de recibir el Sumario de cada número por correo electrónico solicitándolo a recvet@veterinaria.org Si deseas postular tu artículo para ser publicado en RECVET® contacta con recvet@veterinaria.org después de leer las Normas de Publicación en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/normas.html Se autoriza la difusión y reenvío de esta publicación electrónica siempre que se cite la fuente, enlace con Veterinaria.org®. http://www.veterinaria.org y RECVET® http://www.veterinaria.org/revistas/recvet Veterinaria Organización S.L.® (Copyright) 1996-2006 Email: info@veterinaria.org

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RECVET- Revista Electrónica de Cínica Veterinaria RECVET http://www.veterinaria.org/revistas/recvet RECVET. Vol. I, Nº 01, Mayo-Agosto 2006 http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106.html

Preoperative fasting in dogs (Ayuno preoperatorio en perros) Xu-Wang Shiun1, Xao-Jung Lo1, Ogawa-Lin1 1 The Pet Hospital: 7, Lane 136, Hsin Yi Road, Section 2, Taipei, Taiwan, Republic of China Telephone: 2162-2001; Fax: 2162-2237. *A quien dirigir la correspondencia. Xu-Wang1: xuwangshiun@yahoo.com

Publicado: 30 Agosto 2006 RECVET: 2006, 1(1):5b.

Recibido: 18 Junio 2006 Aceptado: 29 Julio 2006

Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redcet/n010106.html concretamente en http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106b.pdf Revista Electrónica de Clínica Veterinaria REDVET® está editada por Veterinaria Organización®. Se autoriza la difusión y reenvío siempre que enlace con Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org y con REDVET®http://www.veterinaria.org/revistas/recvet

Abstract With the hope of reducing the risk of anaesthesia-related pulmonary aspiration complications, rigid fasting routines before surgery have been enforced. Material and Methods: lower oesophageal pH was monitored in 213 anaesthetised dogs with a nasogastric tube. They were randomly assigned to double-blind treatment in 5 groups: group A-solid and water fasted for 12-16 hours before surgery, group B-solid and water fasted for 812 hours before surgery, group C-solid and water fasted for 4-8 hours before surgery, group Dgiven free water access for 4-8 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery, group Egiven free water access for 2-4 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery. Results: A and B groups were statistically equal likewise D and E groups. The following prevalences of gastro-oesophageal reflux were found: 34.78% in group A, 33.33% group B, 78.05% in group C, 4.65% in group D and 4.87% in group E. The 92.42% of the refluxes were acid. Conclusion: before procedures requiring general anesthesia in dogs, it is enough with a solid fasting of 8 hours and a liquid fasting of 2 hours before general anaesthesia. Keywords: Anaesthesia | fasting | preoperative | pre-surgery | pulmonary aspiration | reflux | regurgitation

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Resumen Con la esperanza de reducir el riesgo de problemas de aspiración pulmonar se utilizan rígidos protocolos de ayuno preoperatorio. Material y métodos: con una sonda nasogástrica se monitorizó el Ph de la parte distal del esófago en 213 perros anestesiados. Los perros fueron asignados aleatoriamente en un estudio a doble ciego en 5 grupos: el grupo-A con ayuno sólido y líquido de 12-16 horas antes de la cirugía, el grupo-B con ayuno sólido y líquido de 8-12 horas antes de la cirugía, el grupo-C con ayuno sólido y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, el grupo-D con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 4-8 horas antes de la cirugía, y el grupo-E con ayuno sólido de 8-12 horas y líquido de 2-4 horas antes de la cirugía. Resultados: el grupo A era estadísticamente igual al B y el D al E. Se encontraron las siguientes prevalencias de reflujo gastroesofágico: 34.78% en el grupo A, 33.33% en el grupo B, 78.05% en el grupo C, 4.65% en el grupo D y 4.78% en el grupo E. El 92.42% de los reflujos se caracterizaron por ser de naturaleza ácida. Conclusión: antes de realizar procedimientos que requieran anestesia general en el perro, es suficiente con un ayuno a sólidos de 8 horas y un ayuno a líquidos de 2 horas, siendo recomendable la ingestión de líquidos hasta 2 horas antes de la anestesia general pues reduce el reflujo. Palabras clave: Anestesia | aspiración pulmonar | ayuno | preoperatorio | prequirúrgico | reflujo | regurgitación

Introduction Anaesthesia-related pulmonary aspiration leading to respiratory failure (Aspiration Pneumonitis; Mendelson’s syndrome) has been described in both elective and emergency surgical patients (Edwards eta al., 1956; Bannister and Sattilaro, 1962; Olsson et al., 1986; Mellin-Olsen et al., 1996; Warner, et al., 1993; Søreide et al., 1996; Kluger and Short, 1999). With the hope of reducing the risk of this complication, rigid fasting routines before surgery have been enforced (McIntyre, 1998). However, the scientific basis for these rigid fasting routines in elective patients has been challenged and found to be nonexistent (Maltby et al., 1986; Phylips et al., 1993; Søreide et al., 1995). Based on this new information, several national anaesthesia societies now have accepted more liberal fasting rules for clear fluids (water, clear juices, coffee, tea) (Strunin et al., 1993; Erickson and Sandin, 1996; Søreide et al., 1997; American Task Force, 1999; Ljungquist and Søreide, 2003; Spies et al., 2003). Intake of solids in the morning of elective surgery is still not recommended. Numerous controlled studies and meta-analysis have concluded that in otherwise healthy adults scheduled for elective surgery, oral intake of water and other clear fluids (tea, coffee, soda water, apple and pulp-free orange juice) up to 2 h before induction of anaesthesia does not increase gastric fluid volume or acidity (Maltby et al., 1986; Phylips et al., 1993; Søreide et al., 1995; American Task Force, 1999; Brady et al., 2003). The studies were performed in both male and females adults (the study was in adults), and in different countries (Brady et al., 2003). Based on the new data, most national anaesthesiology societies now recommend until 2-h fasting for clear fluids (water, tea, coffee, pulp-free fruit juices) in elective patients, both adults and children and including pregnant women not in labour (Strunin et al., 1993; Erickson and Sandin, 1996; Søreide et al., 1997; American Task Force, 1999; Ljungquist and Søreide, 2003; Spies et al., 2003). Importantly, this does not apply to milk, any other fat-containing fluids, or solids. No complications associated with the new and more liberal fasting guidelines have been reported (Brady et al., 2003; Fasting et al., 1998). To provide sufficient safety Ayuno preoperatorio en perros http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106b.pdf

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margins, the fasting period after intake of solids should not be less than 6 h (Søreide et al., 1996; Brock-Utne, 1996). In dogs most of the reflux episodes occurred shortly after the induction of anaesthesia and prolonging preoperative fasting is associated with an increased incidence of reflux and increased gastric acidity (Galatos and Raptopoulos, 1995). Material and Methods Lower oesophageal pH was monitored in 213 (116 females and 97 males) anaesthetised dogs with a nasogastric tube. Dogs had a weight between 7 and 65 kgs and were randomly assigned to double-blind treatment in 5 groups: group A-solid and water fasted for 12-16 hours before surgery, group B-solid and water fasted for 8-12 hours before surgery, group C-solid and water fasted for 4-8 hours before surgery, group D-given free water access for 4-8 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery, group E-given free water access for 2-4 hours and solid fasted for 8-12 hours before surgery. We considered a positive gastro-oesophageal reflux (GOR) when stomach contents were brought back up into the oesophagus. All the surgeries were done between 8:00am-06:00 pm. For anaesthesia induction we use diazepan (IV: 0.3mg/kg) + propophol (IV:4-8mg/Kg)+ inhalatory halothane (2-4%) and N2O (70%). For anaesthesia maintenance we use inhalatory halothane (0.8-1.2%) and N2O (50%). The distribution was normal and groups were analysed and compared using contingency table Chi-square analysis with a 95% confidence interval. Results Chi-square analysis showed not significant differences *(P>0.05) between A-B groups (A and B were statistically equal), and D-E groups (D and E were statistically equal). Nevertheless, there were high significant differences *(P<0.0001) between groups A-B, C and D-E. The following prevalences of gastro-oesophageal reflux were found (Table 1): 34.78% in group A, 33.33% group B, 78.05% in group C, 4.65% in group D and 4.87% in group E. In the positive cases (n=66) the reflux was: acid (pH < 6.5) in 92.42% (n=61) of the cases (n=66), alkaline (pH> 7.5) in 6.06% (n=4) of the cases and neutral (6.5< pH < 7.5) in 1.52% (n=1) of the cases. Table 1. Chi-square analysis to “Positive Reflux” factor

Group

Total dogs (n)

Positive Reflux

% Positive Reflux

A (12-16h solid and H2O fasted)

46

16

34.78%

B (8-12h solid and H2O fasted)

42

14

33.33%

C (4-8h solid and H2O fasted)

41

32

78.05%

D (8-12h solid+ 4-8h H2O fasted)

43

2

4.65%

E (8-12h solid+ 2-4h H2O fasted

41

2

4.87%

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Disscusion Preoperative fasting is associated with an increased incidence of reflux and increased gastric acidity in dogs(Galatos and Raptopoulos, 1995). Numerous controlled studies and metaanalysis have concluded that in healthy adults scheduled for elective surgery, oral intake of water and other clear fluids (tea, coffee, soda water, apple and pulp-free orange juice) up to 2 h (Maltby et al., 1986; Phylips et al., 1993; Søreide et al., 1995; American Task Force, 1999; Brady et al., 2003) and oral intake of solids up to 6 hours (Søreide et al., 1996; Brock-Utne, 1996) before induction of anaesthesia does not increase gastric fluid volume or acidity. We agree with these statements because of the fact that: 1.- The shorter fasting for solid (group C: 4-8 h) has the highest prevalence of reflux but a fasting for solids longer than 8 hours (groups A and B) has a lower prevalence of reflux. 2.- Fasting for fluids (water) until 2-4 hours (group E) before the surgery has the same prevalence of reflux than a fasting for fluids until 4-8 hours (group D). In both groups (DE) reflux was statistically much lower than in A-B groups (fasting for fluids higher than 8 hours). We complete the aforementioned statements saying that our results show that fasting for fluids shouldn’t be longer than 8 hours and fasting for solids shouldn’t be shorter than 8 hours. Drinking fluids 2-8 hours before surgery and fasting for solids longer than 8 hours are the best option to reduce the reflux. Conclusion Before procedures requiring general anesthesia in dogs, it is enough with a solid fasting of 8 hours and a liquid fasting of 2 hours before surgery. Drinking fluids until 2 hours before the general anaesthesia reduce the reflux. Bibliografía 1. Edwards G., Morton H.J.V., Pask E.A., Wylie W.D., 1956. Deaths associated with anaesthesia. A report on 1000 cases. Anaesthesia. 11, 194-220. 2. Bannister W.K., Sattilaro A.J., 1962. Vomiting and aspiration during anesthesia. Anesthesiology. 23, 251-64. 3. Olsson G.L., Hallen B., Hambraeus-Jonzon K., 1986. Aspiration during anaesthesia: computer-aided study of 185,358 anaesthetics. Acta. Anaesthesiol. Scand. 30, 84-92. 4. Mellin-Olsen J., Fasting S., Gisvold S.E., 1996. Routine preoperative gastric emptying is seldom indicated. A study of 85,594 anaesthetics with special focus on aspiration pneumonia. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 1184-8. 5. Warner M.A., Warner M.E., Weber J.G., 1993. Clinical significance of pulmonary aspiration in the perioperative period. Anesthesiology. 78, 56-62. 6. Søreide E., Bjørnestad E., Steen P.A., 1996. An audit of Aspiration Pneumonitis in gynaecological and obstetric patients. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 14-9. 7. Kluger M.T., Short T.G., 1999. Aspiration during anaesthesia: a review of 133 cases from the Australian Anaesthesia Incident Monitoring Study (AIMS). Anaesthesia. 54, 1926. 8. McIntyre J.W., 1998. Evolution of 20th century attitudes to prophylaxis of pulmonary aspiration during anaesthesia. Can. J. Anaesth. 45, 1024-30. 9. Maltby J.R, Sutherland A.D, Sale J.P, Shaffer E.A., 1986 Preoperative oral fluids: is a five-hour fast justified prior to elective surgery? Anesth. Analg. 65, 1112-6. 10. Philips S., Hutchinson S., Davidson T., 1993 Preoperative drinking does not affect gastric contents. Br. J. Anaesth. 70, 6-9. Ayuno preoperatorio en perros http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n010106/050106b.pdf

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11. Søreide E., Strømskag K.E., Steen P.A., 1995. Statistical aspects in studies of preoperative fluid intake and gastric content. Acta. Anaesthesiol. Scand. 39, 738-43. 12. Strunin L., 1993 How long should patients fast before surgery? Time for new guidelines (Editorial). Br. J. Anaesth. 70, 1-3. 13. Erikson L.I., Sandin R., 1996. Fasting guidelines in different countries. Acta Anaesthesiol. Scand. 40, 971-4. 14. Søreide E., Fasting S., Ræder J., 1997. New preoperative fasting guidelines. Acta. Anaesthesiol. Scand. 41, 799. 15. American Task Force on Preoperative Fasting, 1999. Practice guidelines for preoperative fasting and the use of pharmacological agents to reduce the risk of pulmonary aspiration: application to healthy patients undergoing elective procedures. A report by the American Task Force on Preoperative Fasting. Anesthesiology. 90, 896-905. 16. Ljungqvist O., Søreide E., 2003. Preoperative fasting. Br. J. Surg. 90, 400-6. 17. Spies C.D, Breuer J.P, Wichmann M., Adolph M., Senkal M., Kampa U., et al., 2003. Preoperative fasting. An update. Anaesthesist. 52, 1039-45. 18. Brady M., Kinn S., Stuart P., 2003. Preoperative fasting for adults to prevent perioperative complications. In. Cochrane Database Syst Rev 2003;(4). Hoboken: John Wiley & Sons. 19. Fasting S., Søreide E., Ræder J., 1998. Changing preoperative fasting policies. Does national consensus help? Acta. Anaesthesiol. Scand, 42, 1188-92. 20. Søreide E., Hausken T., Søreide J.A., Steen P.A., 1996. Gastric emptying of a light hospital breakfast. A study using ultrasonography. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 54953. 21. Brock-Utne J.G., 1996. Clear fluids, not breakfast, before surgery. Acta. Anaesthesiol. Scand. 40, 507-8. 22. Galatos A.D., Raptopoulos D., 1995. Gastro-oesophageal reflux during anaesthesia in the dog: the effect of preoperative fasting and premedication. Vet. Rec. 137, 479-83.

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