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Maracaibo, domingo, 23 de agosto de 2009  POLÍTICA  VERSIÓN FINAL  9

una respuesta militar? Cuartel polarizado

Las diferencias políticas propias de una Venezuela polarizada políticamente, fácilmente pueden apreciarse en los cuarteles militares, según el Teniente Coronel (r) Joel Acosta Chirinos. “La institución militar es sencillamente el pueblo en armas, es una expresión de los civil, si al pueblo le duele el estómago, también a los militares. La FANB, divida también, no apoya las posiciones guerreristas”. Tal realidad rebajaría de por sí el potencial bélico del país. El militar retirado argumenta que “al no tener moral y disposición cualquier fuerza armada es capaz de sucumbir. Están prácticamente derrotadas”. “Podemos tener los mejores cañones, los mejores aviones y fusiles, tanques, pero si no están manejados por un soldado dispuesto a la victoria, lógicamente no la va a lograr. Venezuela tiene esa debilidad, estamos divididos y esa fractura en la moral nacional repercute en todos los sectores y hasta en la institución castrense. Chávez puede ser fácilmente juzgado por haber polarizado al país, y dejarnos en esta posición, expuestos a cualquier ataque de enemigo extranjero”.

FOTOS: AP/WILDI RIVERO

La voz del pueblo es Dios Juan Quintero, experto en Asuntos Fronterizos y Seguridad Nacional de la Universidad Rafael Urdaneta, (URU) sostiene que toda política exterior de un país debe estar altamente soportada por la opinión pública de los ciudadanos que viven en ese país. “Si analizamos los escritos de la derrota de Estados Unidos en Vietnam, nos confirman esta tesis. Extensos documentos corroboran que durante la década de los sesentas y principios de los setentas, el rechazo nacional hacia la guerra de Vietnam era contundente, razón por la cual sostienen que la intervención no fue exitosa”, dijo el catedrático. Quintero opina en 98 por ciento que ninguna guerra convencional se dará entre Venezuela y Colombia. “Es sencillamente inconcebible”, dice, al tiempo que asegura

que el propio Gobierno nacional lo sabe. Pero deja un dos por ciento de margen. “Debo incluir una posibilidad por más baja que sea, así es la política. Argentina lo demostró en 1982, cuando atacó al imperio británico en las islas de las Malvinas. Nadie pensaba que agredirían bélicamente a la Gran Bretaña, tomaron el mundo por sorpresa. Leopoldo Galtieri, presidente de Argentina, buscó el apoyo en el nacionalismo del su pueblo y lo logró” Finalmente terminaron derrotados por el imperio británico. “Los mejores asesores de Chávez saben que un intento de reacción militar puede tener costos muy altos y que no vale la pena”, manifiesta el experto. En mayo de 2008, luego del incidente entre Colombia y Ecuador, donde efectivos del ejército colombiano

incursionaron en suelo ecuatoriano para dar muerte a Raúl Reyes, número dos de las Farc, conflicto en el que Chávez decidió participar activamente mandando 10 batallones a la frontera, el rechazo nacional fue totalmente contundente. Madres venezolanas que vieron partir a sus jóvenes hijos soldados en convoyes, salieron a las calles a manifestar su pleno desacuerdo. Sociedad civil, estudiantes y empresarios encabezaron marchas para fustigar la posición guerrerista del Presidente, en un conflicto que no tuvo ninguna injerencia directa con Venezuela. Ahora nuevamente vuelve a responder con la misma tentativa, “la guerra”, ante una decisión “soberana” de Colombia de dar entrada a militares de EE UU a siete de sus bases. Una posición que han

respetado los presidentes Lula Da Silva, de Brasil, sólo exigiendo explicaciones sobre los alcances de las operaciones, Michelle Bachelet, de Chile, Alán García, de Perú y Fernando Lugo, de Paraguay. Todos ellos han acordado que es una decisión ”soberana”. El medidor de la calle sólo espera a que Chávez arremeta con más ahínco. No ha anunciado aún el envío de batallones a la frontera, y aunque ha advertido que “soplan vientos de guerra” ha devuelto a su embajador a Bogotá. Las vías diplomáticas son entonces la mejor salida al conflicto como resultó ser en 2008. Pero el Jefe de Estado apuesta al radicalismo en la amenaza, cuando es sólo el soberano el único que debe autorizar una respuesta militar. Ya EE UU y Vietnam así lo demostraron.

Diario Versión Final  

Año 1, Edición 340

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