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Maracaibo, domingo, 23 de agosto de 2009  EFEMÉRIDES  VERSIÓN FINAL  15

Hoy se cumplen 164 años de la muerte de “El Brillante”, quien dejó un admirable legado de honestidad

Rafael Urdaneta, contra la corrupción hasta la muerte ARCHIVO

Antes de su muerte encargó devolver a la nación los viáticos que no usaría. “Estoy cansado de ser capullo”, escribió al general Montilla, tras vanos esfuerzos por hacer justicia.

hNació en Maracaibo el 24 Octubre 1788, donde estudió latín y filosofía. hEn 1810, estando en Bogotá se alistó en el ejército y llegó a Teniente Coronel en 1812. hBolívar lo nombró General de División en 1813. hEn 1819 fue nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Apure. hEn 1822 se le designó jefe militar de Cundinamarca (Nueva Granada). hLlegó a ser presidente de la Gran Colombia en 1830.

Hiram Aguilar Espina (Unica 2001) haguilar@versionfinal.com.ve

“D

evuelva los viáticos que no hemos tocado, no quiero que se diga que tomé un solo céntimo del erario público”, ordenó el general Rafael Urdaneta a su hijo Rafael Guillermo en el lecho de muerte. Desde París dictaba su testamento, y a pesar de que dejaba 11 hijos y una viuda “en la mayor pobreza”, como él mismo reconocía, la rectitud era lo primero. En aquella escena de 1845 lo recuerda el historiador Vinicio Nava Uribarrí. “Fue un hombre intachable, que anteponía sus principios a cualquier situación, haciendo a un lado incluso sus emociones”. Parecía que la sombra de la inmoralidad en su conciencia resultaba más pesada y dolorosa que aquella enorme piedra en su vejiga. Ya habían transcurrido 15 años de la partida de Simón Bolívar, de quien fuera el más leal amigo y compañero de batallas, y los vituperios de quienes despreciaban la honestidad no cesaban de perseguir a Urdaneta. Hasta la tumba pretendían acecharlo, por eso tomaba previsiones. El insigne maracaibero, nacido 55 años antes, el 24 de octubre de 1788, había librado la más fuerte de las batallas, y ahora partía a su descanso. No eran los 27 combates que sostuvo como comandante, los nueve sitios, los dos asaltos a fortalezas y los más de cien encuentros que sumó en once años continuos de campañas militares. Era la lucha contra la corrupción, por la correcta administración de justicia. Así lo subraya el cronista Orlando Arrieta, en su libro “El general Urdaneta administrando justicia”, donde revela la honda preocu-

VIDA Y OBRA

Autores, como Alfonso Pino, definen a Urdaneta como “una personalidad al servicio de la justicia y de la libertad”.

pación de “El Brillante” (como le llamaba Bolívar) con respecto a los asuntos de jurisprudencia. También lo hace el escritor León Alfonso Pino, en su obra “Dimensión de Urdaneta: una personalidad al servicio de la justicia y de la libertad”. El catedrático, abogado y economista Valmore Acevedo, rememora: “Los problemas de la administración de justicia en Venezuela se remontan a los tiempos iniciales de nuestra vida republicana”.

“Ya en 1828 Rafael Urdaneta, cuando hablaba de la necesidad de ‘una Constitución permanente cuyo principal objeto sea asegurar los derechos individuales’ mencionaba entre los temas a considerar “la detestable administración de justicia que se debe organizar y mantener con toda severidad para la consagración de las garantías individuales”. En ese camino, El Brillante debió hacer a un lado la amistad que durante mucho tiempo lo unió

con Francisco de Paula Santander y otros militares que, incluso, habían luchado junto a él. “En 1828, Urdaneta votó por la pena de muerte contra los hombres que pretendieron asesinar a Bolívar en Bogotá, en la llamada Conspiración Septembrina del 25 de septiembre”, narra Nava Uribarrí. Sin embargo, el Consejo de la Gran Colombia indultó a Santander, permutándole la ejecución por el destierro.

“Este hecho perturbó al General, a quien pareció injusto que aquel enemigo de Bolívar siguiera con vida, mientras los otros, entre ellos Padilla, el general que ganó la Batalla Naval del Lago, terminaron en la horca”, relata el historiador. “Estoy cansado de ser capullo”, escribió el héroe el 10 de octubre de 1828 al General Mariano Montilla, jefe superior de los departamento del Istmo (Panamá), Magdalena y Zulia, dando cuenta del proceso contra los conjurados por intento de magnicidio y de su disgusto ante las disposiciones que contravenían su moral, haciéndolo sentir inútil. El General de Brigada Héctor Bencomo Barrios, curador del Archivo del Libertador y miembro de la Academia Nacional de la Historia afirma: “Rafael Urdaneta, reunió todas las virtudes de un gran militar; tales como valor temerario, constancia, decisión, serenidad y fue, entre los tenientes de Bolívar, junto con Sucre, el de más elevados conocimientos estratégicos”. Pero reconoce que su mayor gloria fue el legado de honestidad y entrega a la patria, que hoy inmortaliza su nombre. Cuatro municipios (en Trujillo, Miranda, Lara y Táchira) llevan el epónimo; al igual que obras tan emblemáticas como el puente sobre el Lago de Maracaibo, diversas instituciones educativas, museos, plazas, una buena cantidad de recintos militares y batallones, así como numerosas condecoraciones, que honran su memoria. Desde aquel 23 de agosto y hasta éste, siguen haciendo falta hombres que defiendan los intereses de la nación sin esperar prebendas especiales a cambio; venezolanos y venezolanas que animen a Bolívar como Urdaneta cuando Santander incitó a la deserción del ejército que iría a la Campaña Admirable: “¡General, si dos hombres bastan para emancipar la patria, pronto estoy a acompañar a usted!”

Diario Versión Final  

Año 1, Edición 340

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