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EL ESTADO Y LA PREVENCION SOCIAL, SITUACIONAL E INSTITUCIONAL DEL DELITO.

MARTIN VERRIER1

El delito es un fenómeno social que hasta hoy no ha sido tratado con la especificidad técnica necesaria. Se ha trabajado únicamente sobre sus efectos en forma parcial, impulsando reformas legales y modificando la organización policial a través de espasmódicas medidas que respondieron siempre a necesidades coyunturales. Es necesario plantear una novedosa visión de la política criminal y la prevención del delito divorciada de la ciencia penal como factor determinante en la prevención de delitos.2 La utilización de la condena penal como instrumento de represión y prevención posee un alcance sumamente limitado.

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Vale el ejemplo en

este caso de los Estados Unidos, hoy el país con mayor tasa de encarcelamiento y si bien los índices de seguridad mejoraron, lejos esta de ser el país con menores tasas de criminalidad del mundo. La inseguridad se resuelve a partir de la aplicación de diversas políticas públicas, tal como sucede con la educación y la salud. De esta última es que es posible tomar conceptos como prevención primaria, secundaria y terciaria orientada a evitar la comisión de delitos. El fin buscado no solo consiste en la reducción real de las tasas de criminalidad, sino también en la reducción de la sensación de inseguridad que hoy agobia, la mayoría de las veces justificadamente, al ciudadano.

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Especialista en seguridad. Licenciado en Relaciones Internacionales, Universidad de Belgrano. Maestrando en Estrategia y Geopolítica, Instituto de Estudios Superiores del Ejercito. 2 Son muchos los países que en la actualidad y a partir de la aplicación de modernos programas de prevención del delito, han abandonado la idea de una política criminal jurídico-centrista. (Tuck , 1988) 3 Dicha funcionalidad se funda básicamente en una faceta negativa, la disuasión a partir de la pena potencialmente aplicable y una faceta positiva, a partir de la readecuación del individuo tras su paso por la cárcel.


En términos simplificados, la cantidad y tipo de delitos cometidos son resultado de la confluencia de tres factores: una víctima indefensa o vulnerable, la ausencia de vigilancia o barreras de disuasión y un autor motivado a cometer el ilícito.

Teniendo en cuenta estos tres factores es que el Estado tiene la facultad de incidir en la situación previniendo el delito. Desde el punto de vista de la víctima es posible concentrarse en brindar capacitación sobre la prevención de delitos, especialmente a poblaciones vulnerables como menores y ancianos. Es sumamente necesario el trabajo en conjunto con la comunidad. Es de conveniencia para el estado y sus habitantes trabajar en una aspecto que hasta ahora se ha trabajo poco, la capacitación para ciudadanos con el objetivo de evitar que se transformen en victimas de delincuentes.4 De la mano de este tipo de programas, es deseable que el estado implemente programas provincial de asistencia a la víctima, que habilite al Estado a contener a quien ya a sufrido un delito al tiempo que se trabaje para evitar que vuelva a ser víctima de ello. El Estado debe imponer el mayor costo y dificultad posible a quien prevea cometer un delito. En este sentido la herramienta fundamental es el mapa del delito y la base de datos de delitos cometidos, base de datos que deberá conformar un sistema estadístico centralizado. Las experiencias internacionales demuestran, tras un análisis georreferenciado, que la mayor cantidad de delitos cometidos se concentra en áreas determinadas.

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Ver Van Dijk y De Waard.


El Estado tiene la responsabilidad de diseñar el espacio público de manera tal de dificultar la acción delictiva, como así también de custodiar activa y preventivamente el espacio público, en lo que se denomina “estrategia de prevención situacional”. En otros términos, el espacio público 5 como medio ambiente donde interaccionan delincuente y víctima, debe ser recuperado y modificado por el Estado para reducir las posibilidades de que el ilícito ocurra, aumentando el esfuerzo o el riesgo que debe superar el delincuente para llevar a cabo su accionar y simultáneamente reduciendo la recompensa material de delinquir. Aunque se trata de una problemática que afecta a la población en general, los municipios con mayor cantidad de población en estado de vulnerabilidad social, muestran niveles delictivos superiores a la media provincial en lo que respecta a crímenes violentos. En estos municipios existen barrios y zonas enteras donde la presencia estatal ha sido reemplazada por organizaciones criminales. Esta presencia ya endémica en estos barrios, alimenta un círculo vicioso en el que la criminalidad se aprovecha de la situación de exclusión de parte de la comunidad y a la vez que la permanencia de las organizaciones criminales impide a la población acceder a una mejora en la calidad de vida. El resultado de dicho ciclo vicioso suele ser el incremento de la violencia y el aislamiento de dicho barrio. Resulta el tipo de estrategia preventiva más importante y redituable en términos humanos y económicos, la prevención de ingreso a la vida delictiva, mediante técnicas de prevención social. Diversos estudios internacionales demuestran que un pequeño grupo de individuos son responsables de la mayoría de los delitos y este grupo se empequeñece a medida que se agrava el tipo de delito. 6 En este sentido existe un conjunto de factores de riesgo que influyen en el ingreso de estas personas a la actividad delictiva. Para el Estado es más conveniente estratégica y económicamente implementar medidas de este tipo, que por otra parte siempre resultan medidas menos violentas y económicamente más eficiente que la utilización posterior de los sistemas de justicia y seguridad. 5

Es en el espacio público donde un delincuente motivado, una víctima indefensa y la ausencia de vigilancia dan lugar a la comisión de muchos de los delitos. Felson y Cohen (1979). 6 DANGEROUS PEOPLE Criminal Careers and “Career Criminals” edited by Alfred Blumstein, Jacqueline Cohen, Jeffrey A. Roth, and Christy A. Visher. Washington, D.C.: National Academy Press, 1986.


Una vez que el delito fue cometido, el Estado debe actuar con la mayor celeridad y eficacia posible. Así, el autor de un ilícito debe ser aprehendido, procesado y condenado de modo tal de que le impongan las medidas que el sistema legislativo prevea para el caso. CUADRO DE PREVENCION DEL DELITO

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La imposición de sanciones penales no resulta un método de prevención demasiado eficaz pero tiene el no menos importante efecto de incapacitación temporal del delincuente para delinquir y de disuasión a quien pretenda cometerlos, pero principalmente, será una oportunidad que el Estado tendrá para intentar re socializar al individuo. Si el Estado logra este último objetivo, habrá roto el círculo vicioso al que ingresa quien delinque. En conclusión la capacidad estatal para la prevención delictiva depende del éxito en la aplicación simultánea de estrategias de prevención social, situacional e institucional en lo que refiere a la prevención del delito y estrategias relativas a la eficiencia estatal de las agencias de justicia, policía de investigaciones, Ministerio Público Fiscal y sistema penitenciario en lo referido a la reacción y represión estatal frente al delito.


CUADRO DE REACCION ESTATAL ANTE LA COMISION DE UN DELITO

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En materia de represión del delito el Estado también debe ser más eficiente, en velocidad y calidad del servicio de justicia, en la capacidad de la policía para llevar a cabo investigaciones, en la eficacia del Ministerio Público para instruir las causas y en el éxito del sistema penitenciario para readaptar y re socializar al condenado previamente a su excarcelación y posteriormente a la misma. En este último caso se hace necesario revisar el control de las medidas cautelares, de las excarcelaciones y beneficios de libertad anticipada y el funcionamiento del patronato de liberados.


CUADRO DE ESTARTEGIAS DE PREVENCION SOCIAL Y SITUACIONAL DEL DELITO


EL ESTADO Y LA PREVENCION SOCIAL, SITUACIONAL E INSTITUCIONAL DEL DELITO.