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NOS TENEMOS ENTRE NOSOTRAS

Sistematización de acompañamientos realizados por socorristas en La Pampa (2015-2017)


PARA ABORTAR NOS TENEMOS ENTRE NOSOTRAS Sistematización de acompañamientos realizados por socorristas en La Pampa (2015-2017)


I - Introducción Las socorristas somos feministas que damos información y acompañamos a las mujeres y personas con capacidad de gestar que deciden abortar.1 Somos una Red nacional que se sostiene a partir de cuatro aspectos: la existencia de una línea telefónica pública como primer acercamiento a las mujeres que requieren información, el encuentro cara a cara para poder establecer estrategias para la interrupción, el acompañamiento durante el proceso de aborto y el seguimiento durante los controles postaborto. El Socorro existe desde 2012, cuando Las Revueltas de Neuquén iniciaron este activismo cuerpa a cuerpa. En los últimos cuatro años, además, se han desarrollado herramientas para sistematizarlos. En este sentido, se puede precisar que en la Red hemos entrevistado a 14.752 mujeres y acompañado a 12.081 (lo que representa el 81,9% de todas ellas). Las socorristas nos inscribimos en la historia hecha por mujeres rebeldes y amuchadas. Somos mujeres feministas, activistas, autoconvocadas con el ideal de construcción colectiva, sorora y horizontal para acompañar/acompañarnos en un hacer diario. Mujeres que integramos otros múltiples espacios, que nos cruzamos y entrecruzamos, que nos enlazamos para armar tejidos feministas en todos los territorios sociales que habitamos. Pertenecemos a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que forma parte de nuestra genealogía política feminista junto a la Línea Más Información Menos Riesgo (pionera en acompañar e informar a las mujeres sobre el uso del misoprostol con su manual Cómo hacerse un aborto con pastillas, herramienta fundamental para un aborto seguro y autónomo). Nuestro hacer se sostiene en la convicción de que la existencia de medicación segura para abortar, el conocimiento sobre cómo usarla y la posibilidad de acceder a ella nos permite lograr un poder sobre nosotras mismas y sobre nuestras decisiones.2

1 Algunas aclaraciones sobre el lenguaje: a lo largo del texto utilizaremos las diferentes expresiones de lenguaje inclusivo con terminaciones “x” y “e” sin ningún tipo de distinción especial. Del mismo modo, usamos de manera mayoritaria la expresión “mujeres” aunque incluimos las identidades disidentes y no binarias de personas con capacidad de gestar.

En Argentina la medicación que se consigue para realizar un aborto es el Oxaprost, medicamento que no es de uso ginecológico y se vende únicamente con receta. Su costo en julio de 2018 llega a los $3.500,00.

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Cuando desde La Pampa nos acercamos de manera colectiva al socorrismo ya la Red sistematizaba sus acompañamientos. Si bien estábamos acompañando desde un poco antes, a mediados de agosto del año 2015 junto a la presentación del libro Código Rosa de Dahiana Belfiori, el Socorro Santa Rosa hizo pública su línea telefónica. Fue también ese mismo año que se profundizó la herramienta que nos permite relevar y documentar anónimamente los acompañamientos en aborto que realizamos. Asimismo, las informaciones recabadas por la “protocola” comenzaron a plasmarse en una plataforma desarrollada por la Universidad del Comahue que permite volcar, integrar y guardar los datos de toda la Red. Lo que presentamos a continuación es una selección e interpretación de los resultados de la labor socorra en nuestro territorio.3 La información que se desprende de la protocola es muy valiosa y nos permite abarcar tres aspectos de nuestro hacer: quiénes abortan, cómo lo hacen y cómo las acompañamos. En principio, da indicios sobre quiénes son las mujeres que abortan acompañadas por socorristas. Sabemos que solo podemos dar cuenta de aquellas que han tenido acceso a nuestro teléfono, y que no es representativa de todas las mujeres que abortan en La Pampa. Pero también reconocemos que es una muestra inestimable que posibilita identificar las vulnerabilidades que el sistema capitalista patriarcal produce en nosotras. Estos datos nos permiten (de)mostrar quiénes son, qué hacen, cuáles son las estrategias y recursos que utilizamos las mujeres para decidir sobre nuestros cuerpos. Los datos dicen que existimos, los datos presionan, marcan caminos, los datos hacen que pasen otras cosas… Y hoy los datos muestran que las mujeres venimos abortando más allá de la ilegalidad. Abortamos a pesar del Estado. Asimismo, los datos recabados nos permite conocer y aprender sobre el uso del misoprostol, conocer sus efectos, su efectividad y, de este modo, poder acompañar mejor a las mujeres que nos llaman. Por último, la protocola también sirve para revisar, entender y mejorar nuestra propia práctica socorrista. Fuimos creciendo en los acompañamientos y pensamos nuevas estrategias a partir de la existencia de este instrumento. Tenemos estos aprendizajes para compartir con las mujeres que abortaron acompañadas por nosotras, con las que abortaron y no nos conocían, con la sociedad, con aquellxs que no quieren ver el aborto cotidiano y con lxs que bancan el 3 Las lecturas e interpretaciones presentes en este escrito surgen a partir de la fundamental tarea que la Comisión de Sistematización de Socorristas en Red viene desarrollando desde 2014 y específicamente en el trabajo de análisis publicado en abril de 2018.

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derecho a decidir. Y tenemos mucho para compartir con el sistema de salud ahora, antes de la IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), y también tendremos para compartir cuando lo sea (¡porque lo será!). Sabemos que nuestros conocimientos son valiosos para todxs. Y como acto de amor y de rebeldía los presentamos públicamente en estos tiempos tan verdes y, para nosotras, tan magenta. Los datos compartidos en esta publicación fueron recolectados y sistematizados por las socorristas de Santa Rosa y de General Pico en cada uno de nuestros encuentros con las mujeres durante los años 2015/16/17. La existencia de estas dos grupas en La Pampa fue motor de estrategias de cuidado, de vinculación, discusiones políticas y de acompañamiento. Nos tenemos para sostenernos en los lazos que tendemos hacia las mujeres que acompañamos. Fuimos muchas las que a lo largo de este tiempo llevamos adelante este hacer abortero. Actualmente somos más de 16 socorristas en las dos grupas pero muchas más las que construimos los resultados que nos permiten hacer esta presentación: Evelyn, Belén, Karen, Sol, Maricel, Viviana, Anaclara, Paula, Lucía, Ana, Sofía, Érica, Josefina, Rosana, Mariana, Pamela, María, Dagna, Laura, Erika, Luciana, Victoria, Romina, Eugenia, Cintia, Emiliano, Belén, Karen, Verónica, Florencia, Daniela. El Socorro es un espacio dinámico de vinculaciones afectivas y de cuerpas en acción. Y esto con la misma intensidad que nos agota y tensiona, nos llena de energía y nos alienta a seguir.

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II - Desarrollo Mujeres acompañadas por socorristas: cuántas son, dónde viven y cómo nos encuentran Nuestro acompañamiento consta de un contacto inicial telefónico que luego se organiza en tres momentos: el primer encuentro, el acompañamiento durante el aborto y el seguimiento post. Cuando una mujer nos llama pautamos un encuentro personal. Allí nos conocemos y nos acercamos a su situación de vida, damos información sobre el uso seguro de misoprostol y planeamos juntas las estrategias a seguir. A lo largo de los tres años sistematizamos 300 acompañamientos. Sistematizar implica seguir una cuidadosa y extensa lista de preguntas y aspectos que completamos durante los tres momentos. Por distintas cuestiones propias de la dinámica de los acompañamientos o de la situación particular de las mujeres, no siempre podemos registrar todo y un registro incompleto no puede volcarse a la plataforma informática. En consecuencia, 300 fueron los acompañamientos que sí pudimos incluir en el sistema de la Red y otros quedaron por fuera de este registro. Del total de acompañamientos registrados el 14,7% fueron realizados el 2015, 42% en el 2016 y 43,3% en el 2017. Esta suba abrupta entre el primer y el segundo año y un leve aumento en el tercero es un aspecto que se suele repetir en las distintas grupas que componen la Red. Esto lo entendemos porque, el proceso de conformación de la grupa y la puesta en marcha del mecanismo socorrista requiere tiempos, capacitaciones y pruebas que pausan la difusión en los momentos iniciales (sabemos que cuando el número telefónico se hace público, ponemos las cuerpas para acompañar, adquirimos el compromiso de seguir adelante). Una vez que el Socorro se ha instalado el volumen de entrevistas y acompañamientos crece y se equilibra. De todas las mujeres que concurrieron al primer encuentro, el 80,6% fueron acompañadas por socorristas y un 8% accedió a un aborto seguro a partir de las redes que tendimos con efectorxs de salud y sin nuestro acompañamiento sistematizado. El porcentaje restante (12,4%) decidió continuar el embarazo, tuvo un aborto espontáneo o no volvió a contactarse con nosotras. 6


Mujeres entrevistadas y mujeres acompañadas por socorristas Acompañadas

2015 2016 2017

90,1% 2,3% 44 83,3% 74,6%

Derivación médica y aborto

5,5% 12%

126 130

Continúan con sus embarazos, no se vuelven a comunicar, aborto espontáneo

Es interesante reconocer las variaciones en la cantidad de acompañamientos a lo largo de los años. El número de mujeres acompañadas por las socorristas disminuye: 90,1% en 2015, 83,30% en 2016 y 74,6% en el 2017. Este descenso se da en consonancia con la suba de los abortos de las mujeres con seguimiento únicamente del sistema de salud en nuestra provincia. Es decir, existe una participación mayor de les efectores y una posibilidad de las mujeres de sentirse acompañadas por el sistema de salud. Informadas sobre su derecho las mujeres tuvieron un acceso al sistema público o privado acordado y articulado por socorristas. La recepción de mujeres en el sistema de salud, como afirma la Red, nunca se da sin obstáculos pese a la existencia del Protocolo de Atención Integral para Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo emitido por el Ministerio de Salud de la Nación en abril de 2015 (realizado en consonancia al fallo F.A.L.). Dichos obstáculos pudieron sortearse gracias a las redes establecidas con el personal de salud comprometido con garantizar el acceso a los derechos contemplados en las leyes vigentes.4 Si bien las grupas socorristas estamos en Santa Rosa y General Pico y nuestra intervención empieza localizada en nuestras ciudades, el alcance con el paso del tiempo se extiende a otros territorios. El primer año del Socorro puede notarse que la cantidad de acompañamientos se abultan en la ciudad capital (64%), cifra que luego se estabiliza alrededor del 53% para los años siguientes. En el caso de General Pico, los acompañamientos siempre fueron alrededor del 24% del total. Ya para el segundo año hay un movimiento interesante: comenzamos a sumar acompañamientos de mujeres provenientes del oeste de Buenos Aires así como residentes de otras provincias (situación cada vez más frecuente hoy). 4 Las referencias a la Red surgen del texto “Sistematización de acompañamientos a abortar. Realizados en el año 2017 por Socorristas en Red (feministas que abortamos)”, publicación de la Red como aporte al debate en el Congreso Nacional sobre la despenalización del aborto en Argentina. Abril de 2018.

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Realicó Parera Alvear Luiggi América Arizona Trenel Gral. Pico Winifreda Conhelo Quemú Pellegrini V. Mirasol Anguil T.Lauquen Victorica Catriló 30 de Agosto Telén Toay Tres Lomas Santa Rosa Saliqueló M.Riglos Doblas Rivera

Gral.Acha

25 de Mayo

Guatraché

Santa Rosa................... 53% Gral. Pico....................... 24% Resto Prov. de LP....... 16% Provincia de Bs. As....... 5% Otras Provincias............ 2%

La Adela

Los datos muestran que hay un incremento de 4% a 7% en acompañamientos del oeste de la provincia de Buenos Aires entre 2016 y 2017. Consideramos que esto tiene que ver con la extensión y difusión del Socorro pampeano a partir de la confianza que se construye en torno a nosotras. El mapa con el indicativo de los lugares en que residen las mujeres que hemos acompañado es una muestra de esta ampliación. Visto desde esta perspectiva, sumando los 3 años, podemos reconocer que el 23% de los acompañamientos se realizan en lugares donde no hay socorristas. Esto implica toda una ingeniería de lazos y articulaciones, tanto de la propia socorrida que a veces tiene que viajar a Pico o Santa Rosa, como de las socorristas, que acomodamos nuestra agenda vital para concretar encuentros a partir de horarios de colectivos y posibilidades de viaje de las mujeres, afilamos el teléfono para llamadas a larga distancia y hasta se buscamos datos sobre efectorxs de salud o activistas en los lugares de origen de las mujeres para potenciales puntos de sostén. Las redes para abortar se construyen a partir de múltiples caminos. Una de las preguntas que le hacemos a las mujeres es cómo se enteraron del Socorro. Esto nos permite reconocer los modos en que circula la palabra abortera. A lo largo de todos los años, dos opciones se destacan: por Internet 8


(22%) y por una amiga (21%) son los medios en que las mujeres se han enterado de nosotras. Como tercera y cuarta referencia mencionan el personal de salud (13%) y otra usuaria (10%).5 La masividad y anonimato de internet (que incluye otros medios de comunicación ya que sabemos que las primeras opciones del buscador en internet son las noticias periodísticas a partir de los informes que se presentan sobre nuestro quehacer socorrista de las sistematizaciones anuales locales) contrasta -con la misma tendenciacon la intimidad que genera el lazo estrecho de confianza con una amiga “recomendadora”. ¿Cómo se enteraron del Socorro?

34%

10%

% 13%

22%

21%

Internet/Folletos...........................22% Amiga...............................................21% Personal de Salud................................13% Otra usuaria............................................10% Otras opciones.......................................34% * Activista / Familiar / Amigovie / Amante / Medios de Comunicación / Exusuaria / Talleres / Charlas / Pareja / Pareja no estable / Expareja / Intervenciones callejeras / Cartelería

Por otro lado, el movimiento de les efectores de salud es de 14%, 17% y 8% para cada año. Esta pequeña suba y luego la baja del porcentaje pensamos que se relaciona con el proceso de vinculación con el sistema así como las dinámicas propias de la salud pública durante el 2017 en nuestra provincia. Existe una suba entre el primer y el segundo año que podría tener que ver con que nos fueron conociendo, fuimos estableciendo redes y siendo una opción para aquellxs efectores de salud que no permiten el acceso a los derechos de las mujeres por cuestiones personales o por contextos laborales desfavorables. Esto es notable principalmente de parte de efectores del sector privado (aunque no excluyente) ya que también del sistema público recibíamos “derivaciones” de mujeres. Mientras que a partir del 2017, la baja del porcentaje puede tener relación con la estructura que el propio sistema de salud público armó para permitir el ejercicio del derecho en algunos centros de salud de la provincia, esto quiere decir, que ya estaba abierta la opción de derivación interna dentro del sistema de salud público. Las opciones de respuesta a esta pregunta son numerosas. Para el análisis solo tomamos las que tienen mayor porcentaje acumulado. Las opciones son: es exusuaria, otra usuaria, amiga, amigo/x, familiar, activista, pareja, pareja no estable, expareja, amigovix/amante, internet/redes sociales, talleres/charlas, intervenciones callejeras, folletos/cartelería, personal de salud, medios de comunicación, otro.

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Por último, conocer el Socorro a través de “otra usuaria” nos permite seguir el boca en boca abortero. Poner en palabras el aborto propio permite ayudar a otra mujer que desea abortar. Las mujeres establecemos redes de complicidad que hacen que la información circule. También nos reconforta saber que si una mujer a la que acompañamos pasa nuestro número telefónico es porque confía en nosotras para interrumpir un embarazo no deseado y lo verbaliza. En estos tres años nos enorgullece haber contribuido a aumentar la cantidad de veces que se dijo “yo aborté”. Aborto en las casas y las calles pampeanas. Algunas características sobre las mujeres que acompañamos: Sobre sus edades El mayor porcentaje de entrevista se da con mujeres entre los 20 y los 29 años: 52% (2015), 54% (2016) y 61% (2017). En todos los casos se mantienen porcentajes similares salvo la disminución de las mujeres de menos de 14 hasta 19 años de 16% en el 2015 a 10% en 2017. Si sumamos, como propone la Red, hasta los 34 años los números son: 68% (2015), 69% (2016), 76% (2017). Como se ve el porcentaje sube notoriamente este último año superando el promedio de la sistematización nacional que es del 72,9%. La proporción de mujeres acompañadas en los 3 años así como sólo en el 2017 se mantienen en sintonía con los porcentajes de la Red. 1% 10% 15%

4%

10%

% 27%

30%

menos de 14 años.................1% 15 a 19 años..........................10% 20 a 24 años................... 30% 25 a 29 años.................... 27% 30 a 34 años....................15% 34 a 39 años..........................10% más de 40 años..................... 4%

72%

Con estos datos y como ya lo ha concluido la Comisión de Sistematización de Socorristas en Red, podemos desmitificar la afirmación que reza que “las que más abortan son las adolescentes”. Cuanto más nos alejamos de ser niñas o adolescentes más autonomía tenemos sobre nuestras decisiones y sobre la posibilidad de una maternidad elegida. Por otro lado, si ponemos el foco en los segmentos de edad más jóvenes y más adultas, si bien el número desciende también debemos resaltar que son las poblaciones más 10


vulnerables no solo por su realidad social sino que pueden presentar mayor riesgo físico para llevar adelante un embarazo. Sobre su nivel de instrucción (educación formal) Para poder analizar la instrucción dividimos en tres grupos: aquellas mujeres que no han cumplido con la educación formal que prevé la ley de educación argentina, aquellas que sí la cumplieron y aquellas que la sobrepasaron. La primera salvedad que hay que hacer es que la mayoría de las mujeres entrevistadas están, según el ordenamiento de nuestra etapa escolar, en la formación de terciario y universitario. Sin embargo, en la suma de los 3 años las mujeres acompañadas muestran en un 35,3% que no cumplieron con el ciclo de formación requerido, mientras que el 33,3% cumplió con el mínimo requerido y el 31,3% ha continuado con una formación más allá de lo que dispone la obligatoriedad. La paridad de los datos no permite establecer una relación entre los estudios y el aborto de las mujeres que acompañamos, sin embargo es evidente que una gran parte de ellas están fuera del sistema educativo o no alcanzaron la instrucción mínima.

31%

%

35%

Educación obligatoria incompleta................. 35% Secundario completo......................................... 33% Estudios terciarios / universitarios................. 31%

33%

Sobre sus condiciones laborales e ingresos Antes de detallar los resultados queremos explicar que utilizamos como punto de análisis de este apartado los aportes del informe de sistematización de la Red a nivel nacional en el que se toma para analizar la condición laboral de las mujeres a partir del salario que perciben. Esta aclaración tiene sentido en tanto reconocemos que hay un sinnúmero de trabajos vinculados al cuidado de personas y al sostenimiento de la vida cotidiana, al trabajo doméstico y de supuesto “amor” que son llevados adelante por las mujeres que no son registrados. Obviamente es un trabajo invisibilizado. 11


En el trianual, la cifra acumulada muestra que las mujeres que acompañamos tienen en su mayoría trabajo remunerado 60,3% y un 39,7% no lo tiene. Del grupo que sí tiene (181 mujeres), el 53,6% dice que es formal y el 46,4% lo clasifica como informal. Esta cantidad de mujeres que tienen trabajo en situación de formalidad ha aumentado del 27,3% en 2015, 28% en 2016 al 38,46% en el 2017. Por el contrario se ha mantenido los vínculos laborales informales y disminuyó el porcentaje de mujeres que no tienen trabajo. En líneas generales, las cifras muestran que con el paso del tiempo hemos acompañado mujeres con mejor inserción en el mercado laboral formal. ¿Tienen trabajo remunerado?

NO 39,7

% SÍ 60,3

informal 46,4

%

53,6 formal

Para analizar el ingreso (más allá de si tiene un empleo formal/informal, precario/no precario) seguimos también la propuesta que la Comisión de Sistematización de Socorristas hace en este punto para el año 2017 que es la de dividir los segmentos de salario según el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM). Para el año 2015 tomamos $5.588 que es SMVM acordado el 1 de agosto de 2015; para el 2016, $7560 que es el SMVM definido el 1 de septiembre de 2016 y en 2017 tomamos lo que propone la Red de $8860 pautado el 1 de julio de 2017. La tendencia que predomina a lo largo de los años es que las mujeres que acompañamos se encuentran por debajo del SMVM. En el acumulado trianual esta cifra llega al 60,8%. Si bien puede verse un descenso en estos porcentajes si seguimos el año a año (78,3% en 2015, 62% en 2016 y 54,76% en 2017) e incluso visualizarse un leve ascenso de quienes mejoran su situación frente al SMVM, la realidad es que las mujeres no logran revertir la situación de romper el SMVM y superarlo. 12


Ingresos menor al Salario Mínimo Vital y Móvil mayor al Salario Mínimo Vital y Móvil igual al Salario Mínimo Vital y Móvil

78,3%

62%

54,7% 24,3%

15%

17,8% 14,9%

4,3% 17,4%

23%

27,4%

2015

2016

2017

%

60,8%

tr ianual

A la invisibilidad del trabajo doméstico se suma la realidad del dinero recibido, la informalidad laboral, que se conjuga, entre otros factores, con los índices de precariedad con los que las mujeres organizan su vida. Conocer el “universo material” de las mujeres nos acerca al panorama con respecto a la (in)dependencia económica y de allí al grado de autonomía que tienen para la gestión práctica del aborto. Vale decir, este aspecto es fundamental en el momento de pensar interrumpir una gestación porque las mujeres necesitan dinero para comprar las pastillas. Las mujeres que no trabajan, ni reciben ningún tipo de asistencia, tienen una autonomía muy limitada ya que dependen de otrxs que les den el dinero para poder abortar. Claramente, los recursos económicos afectan las estrategias que puedan darse para lograr el objetivo. Sobre su cobertura de salud De las mujeres acompañadas por nosotras en los 3 años, la mayoría no cuenta con obra social (61%), como pasa con el ingreso que mencionamos antes. Si bien puede verse un descenso en estas cifras con el paso del tiempo (2015 fue del 65,9%, 2016 fue de 63% y en 2017 fue de 58,46%) lo que predomina es la falta de obra social.

¿Tienen obra social?

SÍ 41,54%

% NO 58,46%

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En el contexto actual de falta de cobertura (y de derechos) para las mujeres, la obra social es importante: contar con ella posibilita el acceso rápido y sin costo a un recurso que es muy valioso como es la ecografía pre y postaborto, así como los métodos de anticoncepción con los que promovemos cerrar el proceso. Por el contrario, quienes no cuentan con una obra social deben enfrentar las barreras de la salud pública y su propia burocracia. Un sistema que no parece reconocer el beneficio (en costos, riesgos, etc) que la rapidez en la intervención tiene tanto para el propio sistema como para la mujer a la hora de las interrupciones. Sobre sus creencias religiosas La pregunta de la protocola apunta a religiones y no creencias en general para poder establecer la incidencia, si la hay, de los mandatos religiosos al momento de abortar. Sabemos que las mujeres religiosas también abortan. Es un contrafáctico pensar lo contrario porque los datos nos lo demuestran: las creyentes abortan más allá de los mandatos religiosos o las variantes morales pautadas por su dogma o fe. En nuestros acompañamientos, los porcentajes acumulados de los tres años muestran que existe una paridad entre las mujeres que forman parte de alguna religión (49%) y las que no (51%). La paridad indica que tanto las mujeres que pertenecen a una religión como las que no abortan de igual manera. La ¿son creyentes? adscripción a una religión, en comparación a los datosnacionales, es en una amplia proporción menor (13,7% de diferencia). Más NO allá de esta distancia, compartimos con la Red 49 SI que quienes dicen tener una creencia 49 pertenecen en su mayoría a la religión católica y evangélica.

%

Sobre las violencias machistas De las 300 mujeres entrevistadas en los 3 años, el 55% dijo no haber percibido violencia por el hecho de ser mujer; mientras que, el 45% sufrió algún tipo de violencia en algún momento de su vida. De estas últimas, el 32% no hizo denuncia y el 13% sí. A su vez, este grupo reconoce que las violencias más frecuentes son la emocional y física. Se puede inferir que las mujeres toman sobre todo esas dos formas de violencia como termómetro de reconocimiento. Claramente, es un parámetro muy alto que impide

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detectar microviolencias de la vida cotidiana o prácticas violentas más solapadas o menos evidentes. Podemos notar que entre 2015 y 2017 se da un ascenso del reconocimiento de la violencia que pasa del 41% a 61%. Los números del 2017 de La Pampa mantienen el mismo porcentaje que en la sistematización de la Red para ese mismo año. Pero, a su vez, esta cifra invierte la tendencia pampeana de los años anteriores donde la cifra de “no reconocimiento” era más fuerte (2015: 59% y 2016: 69% no visualizaban la violencia y 39% en el 2017). Este cambio en 2017 creemos que ha sido favorecido por la ampliación y visibilización promovida desde el movimiento feminista a partir de acciones públicas. No consideramos que haya más cantidad de actos de violencia sino que las mujeres se han abierto a detectarlas, reconocerlas y verbalizarlas. Parte de ese descubrir de las violencias vividas y la posibilidad de decirlas encuentra su expresión en las exposiciones públicas y en redes sociales de las situaciones presentes y pasadas atravesadas por violencias machistas que abarcan todos nuestros ámbitos vitales: trabajo, instituciones de salud, espacios de recreación, familia, pareja, entre otros. 18% 23%

10%

16%

21% 45%

59%

69%

39%

2015

2016

2017

No sufrieron violencia machista Si, sufrieron violencia, no denuncian Si, sufrieron violencia, denuncian

Ahora bien, se reconocen y verbalizan más las violencias pero no se hacen más denuncias. Esto es notable en nuestras cifras: en 2015 fueron 18% las mujeres que denunciaron y en 2017 esta cifra baja al 16%. En la sistematización de la Red tampoco hay mucho porcentaje de denuncia: el 71% no ha denunciado y, en nuestro caso, la cifra asciende al 74,68%. Consideramos, junto a la Red, que entre las motivaciones para no denunciar es posible que afecte que las situaciones de violencia se corresponden con otros momentos vitales de la mujer cuando no contaba con recursos para hacerla y que el reconocimiento actual de la violencia viene a “destiempo” o en un proceso de “acumulación” de violencias naturalizadas. Sin embargo, queremos agregar otros factores desestimulantes para la denuncia como la incapacidad del Estado para dar respuestas, las dificultades ante un sistema judicial patriarcal y la falta de un entorno que las acompañe. Asimismo, la 15


sobreexposición de la víctima al denunciar conlleva una decisión muy importante que muchas veces las deja solas en relación a su familia y allegados, a merced del violento. La denuncia en muchos casos supone una exposición y revictimización que no están dispuestas a vivir y con miedo a las represalias. En este contexto, la no denuncia es un mecanismo de supervivencia. Sobre sus maternidades y decisiones vitales A lo largo de los 3 años la mayoría de las mujeres con las que nos entrevistamos tienen hijes. Aunque los porcentajes en cada año han ido variando (70,5 % en 2015 y 63% en 2016 y en 2017). La mayoría de las mujeres que están pensando en interrumpir su embarazo ya han sido madres (64,3%). Este porcentaje es mayor al de la Red para el año 2017, que ronda el 57,2%.

¿Tienen hijes?

NO 35,7

% SÍ 64,3

Algunas de las ideas reaccionarias sobre el aborto vinculan la decisión de abortar con el desconocimiento de qué significa ser madre, o con un acto egoísta o irresponsable. A diferencia de estos prejuicios sostenemos que las mujeres a las que hemos visto y acompañado conocen qué es la maternidad y la interrupción de un embarazo no puede desligarse de eso. Nos interesa también visibilizar las decisiones previas sobre la maternidad y reproducción que han tenido las mujeres a las que entrevistamos. En la suma de los tres años, el 11% afirma haber transitado abortos provocados anteriormente. Este número posibilita una doble lectura. Por un lado, es una minoría con respecto al total de acompañamientos. No es una práctica habitual y mayoritaria de las personas gestantes. Creemos que el aborto en contexto de legalidad IVE no será la práctica no reproductiva más usada por las mujeres aunque sabemos que hoy la clandestinidad y los obstáculos del sistema de salud y de ciertas instituciones de la sociedad impiden la posibilidad de decidir y que, por eso, son muchas las obligadas a una maternidad forzada. Por el otro, el número de mujeres que han accedido a un aborto voluntario va creciendo a lo largo de los años: 2,3% en el 2015, 11% en el 2016 y 14% en el 2017. Esto permite reconocer un sector de mujeres que decide sobre maternar o no más allá de las disposiciones legales. Las mujeres eligen. Los abortos existen. 16


En relación a la decisión de maternar o no una de las preguntas de nuestra protocola aborda la causa del embarazo. A nosotras como socorristas no nos importa por qué quedaron embarazadas, no evaluamos ni juzgamos. Solo nos importa si quieren interrumpir un embarazo y cómo ayudarlas. De todos modos, analizar esta variable también nos indica la necesidad de una ley de IVE. Si tenemos en cuenta los grados de decisión de no gestar, de no usar método anticonceptivo o las situaciones de violencia podemos reconocer que la mayoría de las mujeres (59,7%) llevan adelante distintas acciones relacionadas con la anticoncepción, acciones más menos efectivas, serias, informadas. Del mismo modo que la mayoría elige un método anticonceptivo luego de la interrupción del embarazo (61,3%). Es decir, estas mujeres tienen prácticas de no reproducción, aunque luego queden embarazadas. ¿Porqué quedaron embarazadas?

32,7% 59,7%

% 7,6%

Decisión de no usar MAC Violencia Falla de acción de anticoncepción

El 59,7 % de las mujeres manifestaron distintas acciones de anticoncepción, es decir, hubo una acción para no quedar embarazadas. En estas opciones se incluyen prácticas anticonceptivas (“coito interrumpido” o el “calendario del ciclo menstrual”), el mal uso y la falla de los anticonceptivos. Otro elemento para tener en cuenta son aquellas respuestas que indican situaciones de violencia vividas por las mujeres (7,6%). Esto se reconoce en las opciones: “violencia sexual”, “él no quiere que yo use un método anticonceptivo”, “él no quiso usar método anticonceptivo”. Incluimos en esta categoría la opción “no tiene acceso” ya que lo entendemos como una responsabilidad del Estado permitir el suministro de métodos gratuitos de anticoncepción. Por otra parte, a lo largo de los años ha cambiado el modo de tipificar los motivos por los cuales las mujeres están dispuestas a interrumpir su embarazo y a su vez, la protocola nos permite asentar una amplia cantidad de respuesta posibles. Para hacer un mejor análisis combinamos opciones, del mismo modo que lo propone la Comisión de Sistematización de la Red. Para el acumulado trianual, las razones dadas en orden son, primero, con un 17


31,4% aquellas que se referían a cuestiones vinculadas a la maternidad (“no quiero ser madre”, “no quiero ser madre ahora”, “no quiero volver a ser madre” y “tengo muchos hijxs”); 29% “proyecto de vida”; 21% “económico”; 13,5% relacionadas con la pareja (“sin pareja”, “con esta pareja no quiero tener hijxs”); 2,6% “salud”; 1,1% “violencia”; 0,8% “otro”.

0,6% 0,8% 2,6% 0,5 % 7,4% 6,1%

29,6%

%

5,8 %

21%

21%

proyecto de vida........................29,6% econónico....................................... 21% muchos hijxs................................ 2,9 % no quiero ser madre.................. 1,7% no quiero ser madre ahora...... 21 % no quiero volver a ser madre... 5,8% sin pareja......................................... 6,1% con esta persona no quiero tener un/x /hijx / otrx hijx.................. 6,2% motivos de violencia.................. 0,5% motivos de salud......................... 2,6% violación......................................... 0,6% otro................................................... 0,8%

2,9% 1,7% Las elecciones predominantes coinciden a lo largo de los años y en relación a lo que plantea el Informe de Sistematización Nacional para el 2017. Se mantienen entre las causales el proyecto de vida, los motivos económicos, las decisiones vinculadas con la maternidad. Estos tres motivos aparecen más parejos en las entrevistas que hemos realizado si lo comparamos con la Red y demuestran una coherencia general de las mujeres en relación a ellos como un trípode que cimienta su vida: maternidad - proyectos - economía. Motivos para abortar. Comparación con SenR

Proyecto de vida

2017 SenR

25,5

26,1

21

20,6

Vinaculados con la maternidad

36,5

43,4

Vinculados con la pareja

12,8

5,8

Violencias

0,9

1,7

Salud

2,4

1,8

Otros

0,9

0,6

Económico

18

2017 LP


Si tomamos solo el 2017 y lo comparamos con los datos nacionales tanto “proyecto de vida” como “económico” son semejantes. Sin embargo, existe una diferencia con respecto al lugar de la pareja en relación a la decisión que a lo largo de los tres años mantiene en La Pampa un 14-12%. Otro aspecto porcentualmente diferente refiere a las cuestiones de salud como motivo para decidir abortar. Es decir, en nuestros datos reconocemos que el vínculo de pareja tiene una importancia mayor que en la Red, del mismo modo las decisiones vinculadas a la maternidad tienen menor peso en nuestras protocolas que en el total nacional. Abortar acompañada: redes de sostén e historias de vida Existen muchos modos de estar sostenida y acompañada durante el proceso de aborto. En los párrafos siguientes desagregamos las distintas maneras que la protocola nos provee. El recorrido por estas respuestas permite reconocer el círculo de sostén con el que cuenta la mujer que decide abortar: por su pareja, por amigas o por familiares. Esta es parte de la despenalización social del aborto. Entonces, la mujer pone el cuerpo y otrxs son parte de este proceso. Un aborto que queremos que cada vez sea más social y colectivo. Es uno de nuestros objetivos: llenar de palabras los abortos, convertirlos en parte de una complicidad pública y amorosa que reafirma vínculos en el propio entorno de las mujeres que ejercen su derecho. Como comentamos antes, para dar información, las socorristas nos encontramos con las mujeres, para conocernos y para tender estrategias de acompañamiento adecuado a cada circunstancia. La mayoría de las mujeres van solas al primer encuentro. A lo largo del tiempo analizado, esta situación empieza a revertirse y disminuye: 62%, 66%, 57% respectivamente para cada año. Es decir, cada vez más socorridas comparten su decisión de abortar al menos con alguien que las acompaña desde el primer momento. Además, en los 3 años baja el porcentaje de mujeres que fueron acompañadas por sus parejas: 18%, 12% y 11% respectivamente; mientras sube de manera notoria las que son acompañadas por amigas: 7%, 9%, 17%. Parejas y amigas son las respuestas más frecuentes sin distinción de años. ¿Van acompañadas al 1º encuentro? no 62%

sí 38%

2015

no 66% 2016

sí 34%

no 57%

sí 43% 2017

19


A la hora de saber si las mujeres están acompañadas en su decisión de abortar, la protocola permite que ellas nos cuenten todas las opciones que tienen. Es decir, técnicamente es una pregunta con respuestas múltiples que nos da un panorama abierto. Existe un pequeño porcentaje de mujeres que afirma no estar acompañada por nadie de su entorno (8,7% en el acumulado). Cifra que ha bajado de 11%, 12% a 7% en 2017. Estas mujeres encuentran el primer acompañamiento en las socorristas que, muchas veces, les permite a partir de sus decisiones y situaciones de vida poder contar en su círculo cercano y buscar más complicidades. Como sucede con las compañías del primer encuentro con socorristas, la pareja y las amigas son las respuestas más frecuentes a la consulta de “si están acompañada en la decisión”: la pareja en un 34,6% seguido por un 26,5% de una amiga (ambas cifras para el acumulado trianual). Tal como sucede con el acompañamiento en el primer encuentro, con el devenir en el tiempo hay una disminución de la “pareja” y un aumento de la “amiga” en el apoyo de la decisión. En el 2015 la “pareja” tuvo el 48% de respuestas y amiga 16%: en 2016 fue 31% a 25% y en 2017 35,9% a 32,7% A su vez, aparece una tercera figura que es “algún familiar” (21,4 %). ¿Están acompañadas con la decisión de abortar? sí 89% no 11% 2015

sí 93%

sí 88% no 12% 2016

no 7% 2017

Existe una tercer aspecto en el acompañamiento que relevamos las socorristas: si están o no acompañadas en el momento en el que usan las pastillas. Del total de mujeres para el trianual, al momento de comenzar con el proceso de aborto, el 87,6% de mujeres dice estar acompañada. Esto no quiere decir que hay alguien en su casa porque una mujer que aborta puede estar perfectamente en la soledad/tranquilidad de su espacio físico si no tiene condición especial de salud o física en riesgo y si está dentro del primer trimestre. El acompañamiento implica que hay alguien que sabe que está usando las pastillas en ese momento, que está pendiente, atentx y listx para ayudarla si lo necesita. Este cuidado de la mujer que aborta incluye otros cuidados (y otra ingeniería sorora): el cuidado de sus hijxs, la cobertura de horas de trabajo, la predisposición para acompañarla a una guardia si fuera 20


necesario. En el acumulado el 12,4 % sólo está acompañadas por socorristas, mientras el mayor porcentaje nuevamente recae en el acompañamiento de la pareja 36,7% y una amiga 22,8%. ¿Están acompañadas al momento de usar las pastillas? sí 92,5% no 7,5%

sí 88%

sí 84,5% no 15,5%

no 12%

2015

2016

2017

Si tenemos en cuenta esos tres aspectos del acompañamiento en el acumulado trianual podemos reconocer cómo los factores fundamentales son la pareja (38,47%), la amiga (28,44%) y la familia/madre (22,45%) y 10,62% el resto de las respuestas. 6 ¿Quiénes acompañan? (2015-2017)

pareja amiga familiar otres

Encuentro

Decisión Momento uso

Pareja

33,33

37,96

41,85

Amiga

31,62

29,01

26

Familiar/Madre

23,07

23,45

20,7

Otres

11,92

9,56

11,45

Si bien la opción “pareja” es la más numerosa, podemos reconocer que en el acumulado hay una organización de menor a mayor entre el encuentro (33,33%), la decisión (37,96%) y el momento del uso (41,85%). Una distribución de manera inversa presenta la “amiga” que está presente en un 31,62% en el encuentro, acompaña en la decisión un 29,01% y está en el momento del uso de la medicación un 26%. Quienes no varían en porcentaje de acompañamiento en los tres momentos son “lxs familiares/madre” (23,07% en el encuentro, 23,45% en la decisión y 20,7% en el momento del uso). Sabemos que en muchas de las respuestas la mayoría está vinculada con el acompañamiento de la pareja, también sabemos que para el momento del uso, muchas de las mujeres viven con ellos de ahí que son acompañantes obligados del proceso. Las tres preguntas a las que venimos haciendo referencia en este apartado tienen las siguientes opciones: pareja, expareja, pareja no estable, familiar, amiga, amigo/amigx, amigovio/amante, amigovia/amante, madre, activista, otrx.

6

21


Abortos, proceso y efectividad Del total de mujeres que fueron acompañadas, la amplia mayoría (86,8%) aborta en el primer tratamiento (primera administración) sin distinción importante si seguimos año a año. Esto también continúa dentro de la tendencia de la Red. En nuestro caso, si bien hay un descenso entre las cifras del 2015 al 2017, lo que persiste es que el aborto en el primer tratamiento es lo suficientemente abultado -de 85% para arriba por año-. Estos números coinciden con los números de efectividad del medicamento Oxaprost que es el que se comercializa que tiene misoprostol (85-87%) en el 1° tratamiento.7 Casi la mitad de las mujeres que hacen un aborto lo hacen en la semana 9 y 12 (48% del total para los 3 años) seguida de quienes se encuentran con menos de 9 semanas de gestación (37%). Es destacable que es muy reducido el número de quienes necesitan abortar pasado este primer momento (13 a 15 y + de 16 semanas). Edad gestacional al momento del uso de la medicación

hasta 8 semanas...................35,5% 9 a 12 semanas................... 49,6% 13 a 15 semanas.................... 9,5% 16 a 19 semanas.....................2% mas de 20 semana...............3,3%

85%

2%3% 9,5%

%

35,5%

49,6%

En este sentido, un proyecto de IVE permitiría un acceso seguro a la mayoría de las mujeres que hoy toman la decisión en la clandestinidad. Las mujeres que se acercan en el segundo trimestre de gestación siempre tienen un situación de vulnerabilidad: situaciones adversas en sus entornos familiares, situaciones de vulnerabilidad social, violencia o han sido violentadas por el sistema de salud que ha negado información para que puedan acceder a un aborto seguro o han propuesto tratamientos inseguros y sin información confiable. A la efectividad en el primer tratamiento se suma la seguridad del procedimiento que puede evidenciarse en los bajísimos porcentajes de 7 Es fundamental que el país produzca misoprostol que sea tenido en cuenta como medicamento de uso obstétrico y que sea permitido el uso de mifepristona para acceder a abortos más seguros, menos costosos, efectivos, rápidos y menos dolorosos.

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quienes tuvieron que concurrir a una guardia médica en las 72 hs posteriores al uso de la medicación (que en el acumulado trianual no llegan al 10%). Vale decir que 9 de cada 10 mujeres no necesitaron concurrir a la guardia médica. Esto también se mantiene en paridad con las cifras detalladas por la Red a nivel nacional. ¿Concurren a la guardia médica? SÍ 10

% NO 90

En el caso del Socorro La Pampa se evidencia un aumento en la concurrencia a la Guardia Médica en comparación con las que muestra la Red. Por un lado, esta pregunta apunta a la necesidad de la mujer de concurrir a la guardia médica. Esto depende de su percepción o de su decisión. Algunas mujeres deciden concurrir inmediatamente después del inicio del sangrado, no porque este sea excesivo sino porque así lo desean. Por otro lado, creemos que esto también se puede deber a la articulación que se ha establecido, sobre todo el último año, con el sistema de salud. En este sentido, a partir del vínculo con el sistema de salud, muchas veces, lxs médicxs recomiendan a las mujeres concurrir a revisación los días siguientes al uso del medicamento. Esta práctica que no es necesaria es parte de la propuesta del sistema y cada mujer elige si concurrir o no. No hay un aumento del riesgo, lo que baja es la clandestinidad del proceso. Los datos de necesidad de asistencia al servicio de salud puestos en conexión con el resultado del aborto en primer tratamiento muestran la efectividad del medicamento como método seguro de interrupción de embarazo en el primer trimestre. A esto se le suma los datos de las ecografías realizadas postaborto. Para nosotras es fundamental el cuidado después del aborto pero también sabemos que es una decisión de la mujer. La mayoría de las socorridas concurre a control médico post (58,4%), un porcentaje no concurre porque ha tenido que ir a la Guardia Médica dentro de las 72 horas siguientes al uso del medicamento, un 14,3% no va porque no lo considera necesario y el 20,6% no se vuelve a comunicar con las socorristas luego del aborto. De las que van a control médico y se les indica ecografía (solo a un 5% no se les indica) el 77,3% no tiene restos. Esto también habla de la 23


seguridad del medicamento y de la importancia de la información adecuada que implica no solo la cantidad de pastillas de misoprostol, la mejor edad gestacional para abortar sino los cuidados con el sangrado y las infecciones. Esperar los tiempos del cuerpo, atentas a él, es algo que fuimos aprendiendo también nosotras. Es mejor no intervenir sobre el cuerpo de las mujeres y darles pautas claras de control de sangrado. Ese es un aprendizaje que también deben hacer lxs medicxs. Del reducido grupo que tuvo la necesidad de ir a la guardia médica, la mayoría le contó al equipo médico que la asistió que usó pastillas para abortar. Las cifras muestran que la comunicación ha ido in crescendo con el pasar del tiempo de 50% en 2015 a 79% en 2017. Cuentan que usaron pastillas en la guardia médica sí 50% no 50% 2015

sí 42%

no 58% 2016

sí no 21,43% 78,57% 2017

Algo similar ocurre entre quienes concurrieron al servicio de salud para control post aborto (que fue un 61% de mujeres promedio en los 3 años): 6 de cada 10 mujeres mujeres que hicieron sus controles postaborto contaron en el servicio médico que habían usado medicamentos para abortar. Esto también fue creciendo de 48% en 2015 pasando por 59% en 2016 hasta llegar al 75% en 2017. Cuentan que usaron pastillas en el control postaborto

no 52%

sí 48%

2015

no 41%

2016

sí 59%

sí no 74,55% 25,45% 2017

La verbalización puede verse favorecida por el trato recibido de parte de les efectores de salud. En promedio, el 66% manifestó haber sido tratada “bien” y un 24% “muy bien” en la guardia. Y entre quienes fueron al control post aborto estas cifras son inversas pero igualmente positivas: 57% “muy bien” y 48% “bien”. Parte del acompañamiento que hacemos desde el Socorro incluye la articulación con el sistema de salud en nuestro territorio. Si bien este vínculo ha ido variando en el tiempo, la conexión, recepción y acogida de mujeres es permanente y, desde nuestros acompañamientos, instamos a concurrir a 24


a controles postaborto y a elegir un plan de anticoncepción. En estas charlas desmitificamos las ideas negativas sobre contar y clandestinizar el aborto. El verbalizar y visibilizar los abortos ante les efectores es parte de un proceso que trata de construir junto con ellas la legitimidad del derecho que están ejerciendo El acompañamiento de las socorristas es permanente. En todos los años las cifras de asistencia y contacto telefónico es notable: el 97% aborta con nosotras y el 85% de las mujeres se mantiene comunicada con el Socorro. La importancia de contar con un sostén como el Socorro así como con espacios amigables en el ámbito de la salud permiten la verbalización y mejoran la situación de la mujer en proceso de aborto, donde pueden sentirse acompañadas.

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III. Conclusión Para abortar nos tenemos entre nosotras Esta sistematización es el producto de mucho esfuerzo lleno de amor feminista. De trabajo, de pensamiento y de acciones de muchas mujeres, mujeres de todos lugares del país que han puesto el cuerpo para acompañar otras. Acompañar es un hecho amoroso-político y compartimos la libertad que nos provoca hacerlo. Esta sistematización también es el producto de la construcción colectiva de nuestra grupa y conlleva múltiples aprendizajes. Conocimos lo difícil que es vincularnos de manera horizontal y colectiva. Pudimos reconocer que no solo era importante acompañar a mujeres, aprendimos que sistematizar nuestros acompañamientos nos permitía armar mejores estrategias de cuidado. Conocimos más del uso del misoprostol para abortar de manera segura. Supimos que sistematizar datos es una herramienta para visibilizar la práctica y que nuestras historias cotidianas sirven para presionar al estado. En estos tres años aprendimos a pensarnos desde el territorio. Y allí pudimos establecer lazos con efectorxs de salud. Con algunes estrechamos vínculos, convertimos una articulación en un lugar donde pensar estrategias sororas de acompañamientos, planeamos juntes presionar el sistema cuando cierra sus puertas, maltrata, victimiza y abusa de su poder. Del mismo modo que creamos estos espacios de resistencia, seguimos encontrando a efectores que continúan sosteniendo la distancia entre las socorristas y elles. Tenemos un caudal de aprendizajes sustentados en el afecto, en la escucha atenta y en el cuidado entre nosotras. Esto define la práctica socorrista y es su acciónpolítica más fuerte. Nombramos el aborto en voz alta para que sea ley. La despenalizacion y legalizacion del aborto puede saldar una deuda con la sociedad. Esperamos que este librito contribuya a ello. Esperamos que sea leído por todes, que circule, que se multipliquen las veces que digamos “yo aborté”. La práctica de abortar de manera acompañada socava las ideas normalizadoras de los cuerpos y la vida de las mujeres y permite hacerlo sostenido por el amor colectivo y feminista. Ellas nos contaron sus historias, 26


las conocimos por un pequeĂąo lapso de tiempo, y construimos una confianza basada en la necesidad de que nuestros deseos tuerzan los mandatos. Para abortar nos tenemos entre nosotras.

Socorro Santa Rosa en Socorristas en Red La Pampa, agosto 2018

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Socorro Santa Rosa (feministas que abortamos) en Socorristas en Red

La Pampa, agosto 2018

PARA ABORTAR NOS TENEMOS ENTRE NOSOTRAS  

Sistematización de acompañamientos realizados por socorristas en La Pampa (2015-2017)

PARA ABORTAR NOS TENEMOS ENTRE NOSOTRAS  

Sistematización de acompañamientos realizados por socorristas en La Pampa (2015-2017)

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