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Necesidades de información sobre medio ambiente para trabajadores de PYME Percepciones sobre el riesgo químico en las empresas

Este informe se publica en el marco de ECOinformas, un proyecto del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud y la Fundación Biodiversidad que tiene como objetivo facilitar la adaptación de la pequeña y mediana empresa española a los nuevos retos medioambientales, fomentando a la vez su competitividad.

Para más información:

www.ecoinformas.com Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) Dirección: Calle General Cabrera, 21. 28020 Madrid. Teléfono: 91 449 10 40. Fax: 91 571 10 16

Acciones cofinanciadas por el Fondo Social Europeo en un 70% (para Objetivo 1) y un 45% (para Objetivo 3) y por la Fundación Biodiversidad, en el marco de los Programas Operativos de 'Iniciativa Empresarial y Formación Continua' 2000-2006.

ACCIONES GRATUITAS dirigidas a trabajadores activos de PYMEs y profesionales autónomos relacionados con el sector medioambiental que desarrollen su actividad en España.

El Fondo Social Europeo contribuye al desarrollo del empleo, impulsando la empleabilidad, el espíritu de empresa, la adaptabilidad, la igualdad de oportunidades y la inversión en recursos humanos.


Necesidades de informaci贸n sobre medio ambiente para trabajadores de PYME Percepciones sobre el riesgo qu铆mico en las empresas


Febrero 2006 Edita:

Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) ISTAS es una fundación de CC.OO. que promueve la salud laboral, la mejora de las condiciones laborales y la protección del medio ambiente.

Autor:

Rafael Gadea Merino.

Colaboración:

Agradecimientos:

Manuel Garí Ramos, Aitana Garí Pérez. En la elaboración de este estudio ha colaborado RANDOM. A Dolores Romano por su colaboración en el diseño de los instrumentos de recogida de información y en la realización de las entrevistas y a Miquel Crespo y Ana Isabel Gimeno por su colaboración en la realización de las entrevistas. A los técnicos y delegados de prevención que han contribuido con su tiempo y sus conocimientos a la realización de este estudio.

. Cofinancian: Producción: Nota previa:

Depósito Legal:

Fundación Biodiversidad y Fondo Social Europeo. Paralelo Edición, SA. Vivimos en un mundo en el que hay hombres y mujeres, pero el lenguaje es incapaz de reflejar de forma fluida esta realidad. Por facilidad de lectura, en ocasiones en este documento hemos optado por plegarnos a la convención que otorga a los sustantivos masculinos la representación de ambos géneros. Pedimos disculpas a todas las mujeres, trabajadoras, delegadas y técnicas que se verán mal representadas en este documento. M–14680–2006 Impreso en papel reciclado


Índice Presentación

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Introducción

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Metodología

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1. ENCUESTA TELEFÓNICA 2. GRUPOS DE DISCUSIÓN 3. ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD

1. CARACTERÍSTICAS DEL RIESGO QUÍMICO EN LAS EMPRESAS 2. INFORMACIÓN Y PERCEPCIÓN DEL RIESGO 2.1. Fuentes de información 2.2. Conocimiento y percepción de los riesgos 3. GESTIÓN DE LOS RIESGOS QUÍMICOS EN LA EMPRESA 3.1. Percepciones 3.2. Implicación de las empresas en la prevención 3.3. Actividades preventivas 3.4. Información y formación en riesgos químicos 3.5. Procedimientos de gestión de los riesgos 3.6. Gestión medioambiental 4. ACTITUDES DE LOS AGENTES SEGÚN LOS DELEGADOS DE PREVENCIÓN 4.1. Actitudes de los empresarios 4.2. Actitudes de la Administración pública 4.3. Actitudes de los trabajadores 4.4. Papel de los delegados de prevención

12 12 13 13 15 17 17 17 18 20 21 22 24 24 25 25 26

Conclusiones

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Resultados de las técnicas utilizadas

29 29 29 31 33 35 36 39 41 43 43 46 47 48 49 49 51 51 51 52 53 55 56

Resumen de resultados

1. RESULTADOS DE LAS ENCUESTAS 1.1. Características personales 1.2. Información sobre el uso de los productos químicos 1.3. Las fuentes de información 1.4. Papel de la empresa como fuente de información 1.5. Fuentes de información y papel de los delegados de prevención 1.6. Percepciones sobre la actividad preventiva de la empresa 1.7. Conclusiones 2. RESULTADOS DE LOS GRUPOS DE DISCUSIÓN 2.1. Percepción general sobre los riesgos laborales 2.2. Conocimiento y percepciones sobre el riesgo químico 2.3. Percepciones sobre la prevención de riesgos químicos en la empresa 2.4. El papel de los delegados de prevención en materia de riesgos químicos 2.5. Desafíos en materia de prevención y control de riesgos químicos 2.6. Conclusiones 3. RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS 3.1. El nivel de riesgos químicos en las empresas 3.2. Información y percepción del riesgo 3.3. La gestión de los riesgos en la empresa 3.4. Protección de la salud y la seguridad de los trabajadores. 3.5. Gestión medioambiental 3.6. Conclusiones

Anexos ANEXO I. ANEXO II. ANEXO III.

Cuestionario de gestión del uso de productos químicos (delegados de prevención) Entrevistas exploratorias Índice de tablas 3

57 61 64


Presentación La exposición a sustancias químicas en los lugares de trabajo constituye uno de los riesgos más importantes para la salud de los trabajadores. Un estudio muy reciente estimaba que en España se estarían produciendo cada año entre 3.000 (estimación más baja) y 9.000 (estimación más alta) casos de cáncer debido a exposiciones laborales y entre 2.000 y 4.000 muertes por cáncer laboral. Es sabido que la mayoría de los agentes cancerígenos laborales son sustancias o productos químicos. Esto supone que la exposición a productos químicos en el trabajo es más letal que los propios accidentes de trabajo, que siempre se han considerado la primera causa de muerte laboral. Ello es así porque la inmensa mayoría de los cánceres, y otras enfermedades debidas a la exposición a productos químicos, sencillamente no se registran y por tanto no aparecen en las estadísticas laborales. En definitiva, no aparecen como un problema capaz de suscitar la atención de los poderes públicos y de la opinión pública. Por otro lado, las actividades productivas y de servicios son una de las fuentes de contaminación del medio ambiente más importantes y en particular lo son los productos químicos producidos o utilizados que finalmente son incorporados al medio ambiente a través de los vertidos a las aguas, la emisiones a la atmósfera, los residuos sólidos al suelo o incluso incorporados en los propios bienes de consumo. Y, sin embargo, las percepciones, las actitudes y las conductas de los más directamente (afectados) relacionados con el problema, los empresarios y los trabajadores y sus representantes, los delegados de prevención, no se adecúan a la dimensión del problema. Los empresarios, los trabajadores y los delegados de prevención son, en general, poco conscientes de la importancia de los riesgos químicos en sus empresas. A esta, digamos, «distorsionada» percepción del riesgo contribuye sin duda la falta de información, pero también, entre otros factores, la falta de proximidad, ya sea temporal (entre la exposición y la aparición del cáncer pueden pasar varias décadas) o geográfica (los efectos de la contaminación abarcan todo el planeta). Para cambiar esta realidad, para encontrar los hilos de los que estirar para mejorar la situación del riesgo químico en las empresas, es necesario conocer en profundidad sus determinantes, las causas objetivas y también las percepciones y actitudes de los agentes. No es la primera vez que nos proponemos indagar en la situación de la prevención de los riesgos laborales y medioambientales en las empresas, a partir principalmente de la propia opinión de los interesados: empresarios, delegados sindicales, trabajadores y técnicos. Este trabajo es una muestra más de esta línea de investigación que nos ha dado ya muchos frutos y de la que esperamos muchos más. Joaquín Nieto Secretario Confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente de CC.OO. 5


Introducción En este informe se presentan los resultados de la investigación sobre necesidades de información de los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas (PYME) sobre aspectos medioambientales de la actividad de las mismas, en especial referidos al riesgo químico derivado de la producción o uso de productos químicos. Los objetivos específicos del estudio han sido: ■ Conocer el nivel de información que empresarios, delegados de prevención y los propios trabajadores tienen sobre los riesgos químicos presentes en sus empresas. ■ Conocer la percepción que los técnicos en prevención de riesgos laborales y los delegados de prevención tienen sobre el uso de productos químicos y su repercusión en el medio ambiente y en la salud y seguridad de los trabajadores. ■ Conocer la actitud de los empresarios, los delegados de prevención y los propios trabajadores ante los riesgos para la salud y el medio ambiente de la exposición a productos químicos. ■ Conocer la opinión de los técnicos de prevención de riesgos laborales y los delegados de prevención sobre la actitud y el comportamiento de las empresas ante los riesgos químicos. La población de referencia la componen las empresas y los trabajadores de algunos de los sectores más representativos de los sectores industrial y de servicios: industria del metal; industria química, caucho y plásticos; industria textil; industria de la madera y del mueble; industria de las artes gráficas y servicios de limpieza. Se ha recurrido a diversas estrategias para la obtención de la información: encuestas telefónicas y grupos de discusión en los que han participado delegados de prevención y entrevistas en profundidad en las que han participado técnicos de prevención de riesgos laborales. En aras de la brevedad y la claridad de la exposición se ha optado por presentar los resultados de las diferentes técnicas utilizadas de forma resumida. El lector interesado podrá tener acceso a los resultados completos en la página web del proyecto ECOinformas: http://www.ecoinformas.com

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Metodología El proyecto de investigar las necesidades de información sobre riesgos químicos de los trabajadores ha seguido la estrategia indirecta de buscar información sobre una amplia gama de aspectos relacionados con los conocimientos, actitudes y comportamientos de los empresarios, delegados de prevención y los propios trabajadores frente a la gestión del riesgo químico en las empresas. Se ha diseñado una doble estrategia de búsqueda de información primaria basada en entrevistas telefónicas a delegados de prevención (información cuantitativa), grupos de discusión con delegados de prevención y entrevistas en profundidad con técnicos de prevención de riesgos laborales (información cualitativa).

1.

ENCUESTA TELEFÓNICA

Se elaboró un cuestionario (Anexo I) sobre gestión del uso de los productos químicos en la empresa para ser utilizado como entrevista telefónica dirigida a una muestra representativa de delegados de prevención de los siguientes sectores: industria del metal; industria química, caucho y plásticos; industria textil; industria de la madera y del mueble; industria de las artes gráficas, y servicios de limpieza. El cuestionario fue diseñado por profesionales de ISTAS y otros expertos en temas de riesgos químicos. La mayoría de las preguntas del cuestionario son cerradas, salvo tres preguntas referidas a uso de productos o sustancias químicas y otras dos en las que se incluye la posibilidad otros/as. Las preguntas se organizaron en la encuesta en tres apartados: 1. Datos personales. 2. Información sobre el uso de los productos químicos. 3. Uso de productos químicos y prevención y gestión de sus riesgos. Para la selección de los delegados a entrevistar se utilizó la base de datos del sindicato CC.OO., que mantiene un registro actualizado de sus delegados de prevención. En total se obtuvieron, siguiendo un proceso aleatorio, 1.507 registros correspondientes a delegados de prevención de CC.OO. de los sectores de interés y que abarcan el conjunto del territorio español. Un número más del doble de los necesarios para obtener la muestra de 540, distribuidos de la siguiente manera.

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Tabla 1. Muestra inicial diseñada (n=540) Sector

Hasta 29 trabajadores

Más 30 de trabajadores

Total

Industria del metal Industria química Industria textil Industria del mueble Industria de la impresión Limpieza Total

45 45 45 45 45 45 270

45 45 45 45 45 45 270

90 90 90 90 90 90 540

Las entrevistas telefónicas fueron realizadas por una empresa especializada en investigación de mercados y estudios de opinión. Las encuestas se realizaron entre el día 23 de enero al 7 de febrero de 2006. No fue posible completar las previsiones de la muestra debido a problemas de registro de la base de datos. En la tabla se muestran los datos relativos a la muestra finalmente realizada. Tabla 2. Muestra finalmente realizada (n=409) Sector

Hasta 29 trabajadores

Más 30 de trabajadores

Total

Industria del metal Industria química Industria textil Industria del mueble Industria de la impresión Limpieza Total

75 44 12 56 29 27 243

68 34 9 22 11 22 166

143 78 21 78 40 49 409

El error muestral para la muestra final (409 entrevistas), calculado bajo la hipótesis de un universo infinito, con la mayor incertidumbre posible (p=q=50), y un margen de confianza de 95,5%, es de +4,94% para los datos globales. Simultáneamente a la realización del trabajo de campo se supervisaron el 10% de las entrevistas realizadas. 9


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2.

GRUPOS DE DISCUSIÓN

Los objetivos específicos de los grupos de discusión incluían los siguientes: ■ Percepciones generales sobre la situación de la prevención de riesgos laborales. ■ Percepciones y conocimiento de los agentes químicos y de los riesgos asociados. ■ Actitudes de los distintos agentes hacia la prevención de riesgos químicos. ■ Acciones desarrolladas en materia de prevención de riesgos químicos y valoración de éstas, específicamente en lo referido a formación. ■ Necesidades de formación en materia de prevención de riesgos químicos. Los participantes en los grupos de discusión fueron delegados de prevención de empresas madrileñas de los siguientes sectores: metal, industria gráfica, madera, muebles, limpieza y químico. Se realizaron cuatro reuniones de grupo, tal como se observa en la Tabla 3. Tabla 3. Grupos de discusión realizados Grupo Delegados de prevención de empresas del sector metal Delegados de prevención de empresas de sectores artes gráficas, madera y muebles Delegados de prevención de empresas de sectores limpieza y textil Delegados de prevención de empresas del sector químico

Participantes 8 8 8 6

La captación de los participantes se realizó mediante la aplicación de un cuestionario de reclutamiento diseñado según los criterios que definen el universo del estudio. El guión que se utilizó en las reuniones de grupo fue diseñado sobre la base de los objetivos específicos del estudio. La realización de los grupos de discusión corrió a cargo de la misma empresa que realizó las entrevistas telefónicas.

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3.

ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD

El objetivo de estas entrevistas fue recoger información sobre: ■ Información y formación a los trabajadores. ■ Apreciación sobre los tipos y niveles de riesgo de los sectores. ■ Existencia o no de políticas de gestión del riesgo químico en las empresas. ■ Procedimientos o criterios de medio ambiente, seguridad y salud en la compra de productos. ■ Normas de seguridad en el manejo de productos. ■ Evaluación de impactos ambientales. ■ Evaluación de riesgos de seguridad y de higiene (salud). ■ Medidas para prevenir y controlar la contaminación. ■ Medidas de seguridad en las instalaciones y planes de emergencia. ■ Medidas de protección individuales y colectivas. Se realizaron seis entrevistas a técnicos de prevención de servicios de prevención y de la Administración pública. Los entrevistados fueron seleccionados atendiendo a criterios de conocimiento y experiencia en los sectores objeto de estudio. Las entrevistas fueron realizadas por técnicos de ISTAS siguiendo un guión semiestructurado (Anexo II), utilizando grabadora y en los lugares de trabajo de los entrevistados.

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Resumen de resultados 1.

CARACTERÍSTICAS DEL RIESGO QUÍMICO EN LAS EMPRESAS

■ El riesgo químico presente en los sectores de actividad (metal, química, textil, artes gráficas, madera y mueble y limpieza) objeto de este estudio se puede considerar, en general, como de un nivel de riesgo alto para la seguridad y la salud de los trabajadores, en opinión de los técnicos entrevistados. El nivel de riesgo de estos mismos sectores en relación con el medio ambiente sería también alto, con la matización de que el sector más preocupante, según se desprende de las entrevistas, es el de la industria química. Sin embargo, como veremos más adelante, una mayoría de los delegados entrevistados (61%) opina que en sus empresas no existen riesgos químicos o éstos son poco importantes. En estos sectores se han identificado algunos procesos productivos como más susceptibles de presentar riesgos. Es el caso de los procesos de acabado (barnizado, lacado, pintado...) en la fabricación de muebles, de tintado y estampado en el sector textil, de limpieza de metales y operaciones de corte en el metal, de impresión off-set y serigrafía en artes gráficas y la mayoría de los procesos en la industria química. Los productos químicos de más frecuente uso en estos sectores son los disolventes y desengrasantes (22%), las pinturas y barnices (14%), los productos de limpieza (13%), los aceites y otros productos orgánicos (7%), colas (5%), ácidos (5%) y tintas (4%). La exposición a este tipo de productos es muy frecuente dado que son de uso diario en las empresas. ■ Los riesgos químicos, con independencia del sector de actividad, suelen estar localizados en zonas concretas de la empresa. El nivel de riesgo depende en gran medida de que el proceso sea manual o esté automatizado. Y otros factores, como que la empresa pueda estar sometida a exigencias de normas de calidad o producir para clientes que le exigen buenas prácticas en prevención de riesgos, influyen en buena medida en el nivel de los riesgos. El tamaño de la empresa parece ser otro de los factores que condiciona el nivel de los riesgos, aunque por razones diferentes. Se afirma, por ejemplo, que el riesgo en las empresas más grandes es menor por la existencia de procesos más organizados y tecnificados, lo que supone menos manipulación directa de los productos. Se señala incluso que este tipo de empresas, aunque utilicen una mayor cantidad de productos químicos, disponen de más información y técnicos y suelen tener los riesgos evaluados, lo que les permite tenerlos más controlados. También se aduce que las mencionadas normas de calidad y la necesidad que tienen algunas empresas de presentar una imagen «ecológica» favorece que los riesgos estén más controlados. Por su parte, los delegados de prevención integrantes de los grupos de discusión coinciden en esta opinión y añaden que en las grandes empresas la situación de la prevención es más favorable porque en estas empresas los trabajadores pueden ejercer mayor presión. 12


2.

INFORMACIÓN Y PERCEPCIÓN DEL RIESGO

2.1. Fuentes de información ■ Etiquetas y fichas de seguridad Las etiquetas de los envases son las fuentes de información sobre riesgos al alcance de los trabajadores y, también, las más utilizadas. Así lo ponen de manifiesto los delegados, tanto los entrevistados como los de los grupos de discusión y los técnicos de prevención. A este respecto, una gran mayoría de los delegados entrevistados señalaron que todos o, al menos, la mayoría de los productos que utilizan tienen etiquetas de seguridad (93%). Por su parte, los delegados de los grupos de discusión manifiestan que la única información disponible sobre las características de los productos con los que trabajan se encuentra en las etiquetas de los productos, aunque matizan que éstas no siempre están disponibles para los trabajadores. Los técnicos, por su parte, opinan que la información sobre los riesgos químicos y su prevención está disponible, además de en las etiquetas de los envases y las fichas de seguridad de los productos, en los documentos de evaluación de riesgos. Aclaran que en general los envases originales de los productos químicos están etiquetados, pero no así, en muchas ocasiones, los envases que la empresa utiliza para trasvasar el producto desde el envase original. Opinan, también, que respecto a la existencia de información en la empresa sobre los riesgos de los productos y su utilización para la prevención, ha habido un progreso importante desde la entrada en vigor de Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la normativa específica sobre protección de los trabajadores frente a los riesgos químicos. Afirman que hoy en día, por ejemplo, es habitual la utilización de la fichas de seguridad en las empresas medianas y más grandes y en aquellas empresas que disponen de recursos de prevención internos. En muchas ocasiones, en estas empresas, las fichas se ponen a disposición de los trabajadores y, aunque en las pequeñas también se dispone de las fichas de seguridad, no se suele hacer uso de ellas, «se archivan conforme llegan». Un aspecto importante referido a la información contenida en las etiquetas y fichas de seguridad es su adecuación al nivel de comprensión de los sujetos a los que va dirigida, es decir ¿se entiende la información de las etiquetas y de las fichas de seguridad, principales recursos informativos de las empresas? La respuesta casi unánime de los técnicos es que esta información no es entendible por el empresario o el trabajador, a no ser que éstos hayan pasado por un curso de formación. Alguno opina, por el contrario, que la información de las fichas es entendible «siempre y cuando se ponga un poco de interés». Para los delegados de los grupos de discusión las etiquetas resultan ininteligibles. La sensación que esto les produce es de completa incertidumbre, a lo que contribuye la percep13


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ción de que muchos de los productos químicos son altamente tóxicos y, sin embargo, están autorizados. Sin embargo, la opinión de los delegados es menos unánime. Para más de las tres cuartas partes de estos delegados (77%), la información (símbolos y frases) de las etiquetas se entiende perfectamente. El 23% restante considera que hay problemas para entender dichas etiquetas. El 25% de los entrevistados que llevan entre 6 y 10 años en la empresa consideran que «se entienden sólo a medias» y aquellos que llevan trabajando más de 10 años indican que «se entienden muy poco» en un porcentaje mayor (7%). En relación con lo anterior, se interrogó a los delegados acerca de si consideraban que estas etiquetas eran útiles y suficientes para advertir de los riesgos del manejo de sustancias tóxicas; la mayor parte de los entrevistados (72%) contestaron que las etiquetas son útiles y contienen información suficiente para apercibir de los riesgos y la manera de prevenirlos. Un porcentaje significativamente más bajo (52%) de los delegados de la industria textil apoyan esta afirmación, mientras que los delegados con una edad de entre 46 y 55 años declararon, en cotas más elevadas, que les parecen útiles y suficientes (79%). Uno de cada cuatro entrevistados (24%) indicaron que no les parece que baste con este instrumento para prevenir los riesgos. Los delegados de prevención de entre 36 y 45 años son, en mayor medida que el resto, de esta opinión (31%). Los delegados entrevistados opinan que los trabajadores hacen uso, en buena medida, de las etiquetas de seguridad. El 32% de los delegados afirman que el uso de la etiquetas es frecuente y el 42% afirman que los trabajadores hacen uso de las etiquetas de forma ocasional. Por otro lado, cabe señalar que los delegados entrevistados que trabajan en empresas relacionadas con la limpieza son los que con mayor frecuencia (35%) declaran que los trabajadores de su empresa «nunca» hacen uso de las etiquetas. En sentido contrario, la mitad de los delegados que llevan más de 10 años ejerciendo como tales declaran que los trabajadores de su empresa suelen leer las etiquetas del producto con frecuencia. ■ Otras fuentes de información Aunque las etiquetas de seguridad de los productos son la fuente de datos más accesible para los trabajadores, éstos pueden disponer de otras fuentes de información, como las fichas de seguridad, otras instrucciones o normas de seguridad escritas o formas orales de transmisión de la información. En relación con estas otras fuentes de información, uno de cada cinco entrevistados (21%) señaló que los trabajadores no disponen de información al margen de las etiquetas de seguridad. Los delegados que llevan ejerciendo esta labor desde hace menos de un año son los que, en mayor medida, declaran que los trabajadores no reciben más información que la que proporcionan las etiquetas (35%). Sin embargo, un 47% de los delegados declaran que los trabajadores reciben instrucciones verbales de los encargados y procedimientos de seguridad escritos (46%). Los cursos de formación y las charlas informativas son otros medios a través de los que se informa a los trabajadores, según dos de cada cinco delegados entrevistados (49% y 39%, respectivamente). Los delegados de prevención que trabajan en empresas químicas declararon, en proporción significativamente más elevada, que los trabajadores reciben cursos de formación (55%), mientras que este medio es significativamente menos empleado en la industria del mueble (28%), según lo declarado por los delegados de prevención de este sector. 14


Otra fuente de información, según los técnicos, es la propia evaluación inicial de riesgos, aunque consideran que ésta suele incorporar muy poca información específica sobre riesgos químicos o que estos últimos, en las evaluaciones iniciales de riesgos, muchas veces ni siquiera están bien identificados. También las evaluaciones específicas de riesgos químicos o evaluaciones higiénicas ofrecen más información, pero se considera que no son mayoría las empresas que disponen de estas evaluaciones, aunque sea cierto que se practican cada vez con mayor frecuencia, sobre todo en las empresas que tienen contratado un servicio de prevención. Otro problema añadido de las evaluaciones específicas es que en la mayoría de las ocasiones «no es posible una evaluación técnica del riesgo porque se carece de valores límite de referencia». Respecto al tipo de información que reciben los trabajadores en la empresa, los delegados contestan que se trata, sobre todo, de información sobre las medidas de protección que se deben adoptar (81%), indicaciones sobre cómo manejar y almacenar los productos (79%) e informaciones sobre los daños a la salud. Son muchos menos los que opinan que los trabajadores reciben información sobre los daños al medio ambiente (53%) o informaciones sobre cómo evitar los daños al medio ambiente (38%). 2.2. Conocimiento y percepción de los riesgos Los técnicos entrevistados opinan que tanto los empresarios como los trabajadores están poco informados y son poco conscientes de los riesgos químicos o que se tiene una cierta conciencia del riesgo, pero absolutamente insuficiente. Se matiza, sin embargo, que existe más conocimiento y conciencia en algunos procesos en los que el riesgo es conocido por la experiencia (cromados, barnizado...). Los delegados de prevención entrevistados dicen tener un nivel de conocimiento de los riesgos derivados del uso de productos químicos bastante aceptable. Opinan que tienen un nivel de conocimiento moderado o alto un 66% de los mismos, aunque un porcentaje no despreciable, del 31%, opina que su nivel de conocimiento es bajo o muy bajo. Esta opinión parece ser compartida por los técnicos, que creen que los delegados de prevención suelen tener más conocimientos y conciencia del riesgo que los empresarios o los trabajadores. Los delegados de empresas del metal y de la limpieza opinan que tienen un grado de conocimiento de los riesgos químicos mayor que el resto (3,2 y 3,3 puntos, frente a la media que es de 3 puntos). Los trabajadores del mueble, por su parte, perciben que sus conocimientos son significativamente inferiores (2,8 puntos, en una escala de 1 a 5). Los delegados de prevención parecen estar bastante familiarizados con la normativa de prevención de riesgos en general y de riesgos químicos en particular. Nueve de cada diez (89%) dicen conocer la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y aproximadamente la mitad dicen conocer la siguiente legislación: Ley de Protección de los Trabajadores contra los Riesgos Químicos, Ley de Protección de los Trabajadores contra los Agentes Cancerígenos, Reglamento sobre Clasificación, Envasado y Etiquetado de Preparados Peligrosos y Ley de Residuos. 15


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Sin embargo, los delegados manejan muy poca información de carácter medioambiental que está obligada a producir la empresa. El 73% de los mismos declaran que no manejan ningún tipo de documentación de estas características. No llegan en ningún caso al 20% los delegados que declaran que manejan la siguiente documentación: informes de emisiones, de evaluación del impacto ambiental, declaración de vertidos y declaración de residuos. No podemos valorar estos datos ya que no disponemos de valores de referencia (porcentaje de empresas de estos sectores obligadas a producir esta documentación). Una gran mayoría (79%) de los delegados entrevistados señalan que el manejo de estos productos químicos produce, sobre todo, enfermedades (de la piel, respiratorias, nerviosas...) y algo más de un cuarto (28%) indican que producen lesiones por accidente (salpicaduras, quemaduras...). Son muy pocos (6%) los que consideran que el manejo de estos productos químicos produce contaminación del medio ambiente. Entre los delegados de prevención que trabajan en el sector de la limpieza, hay una proporción significativamente más elevada (43%) que señala el riesgo de lesiones. Las lesiones por accidente han sido, en cambio, significativamente menos mencionadas por los entrevistados que trabajan en la industria del mueble (17%). Solamente un 18% de los delegados entrevistados afirma conocer la existencia de casos de trabajadores de la empresa que hayan sufrido algún daño (lesión o enfermedad) por exposición a productos químicos. En un porcentaje mayor (26%) responden afirmativamente los de la industria química y significativamente menor (9%) los de la madera y mueble. A los entrevistados que indicaron que en su empresa han existido casos de trabajadores que han recibido algún daño, se les preguntó si por esta causa la empresa adoptó medidas preventivas, de cara a evitarlo en ocasiones futuras. Casi tres de cada cinco de estos entrevistados han señalado que su empresa sí adoptó medidas preventivas después de ocurrir el suceso, con vistas a que no ocurriera de nuevo (57%). Los delegados de los grupos de discusión no se muestran capaces de identificar muchos riesgos relacionados con el uso de productos químicos; los principales riesgos químicos que identifican son los de incendio, intoxicaciones y consecuencias dermatológicas (alergias, por ejemplo). Los delegados de empresas químicas son los únicos que especifican riesgos. Frente a la pregunta sobre la posibilidad de que algunos productos sean cancerígenos, la incertidumbre es total. Pese a esta sensación de completa incertidumbre sobre los riesgos químicos, los delegados no reaccionan implicándose emocionalmente. Más bien, tienden a adoptar una actitud de resignación. La idea es fatalista en un doble sentido, por una parte frente al riesgo «éstos son los riesgos a los que me enfrento por el trabajo que desempeño», por otra parte ante la posibilidad de eliminarlo, porque la mayoría de los delegados creen que no hay sustitutos menos agresivos que los productos que utilizan actualmente. Los riesgos referidos a enfermedades profesionales, o riesgos a largo plazo, son mencionados tangencialmente en los grupos de discusión. Aunque los delegados reconocen que no tienen información suficiente para estimar el nivel de riesgos al que están expuestos, nadie manifiesta una preocupación especial por el tema. Más bien, admiten que es un asunto del que sólo tendrán noticias si adquieren alguna enfermedad en los próximos años. Y de todas maneras, afirman, no hay forma de saber, a ciencia cierta, a qué se deben las enfermedades que aparecen al cabo de un tiempo.

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Uno de los motivos de esta falta de preocupación por el tema, puesta de manifiesto por alguno de los delegados, es que, especialmente los más jóvenes, no tienen previsto desarrollar su carrera profesional en el sector, de manera que piensan que los riesgos a los que ahora están expuestos desaparecerán en cuanto cambien de sector de actividad.

3.

GESTIÓN DE LOS RIESGOS QUÍMICOS EN LA EMPRESA

3.1. Percepciones La mayoría de los delegados (61%) opina que en sus empresas no hay riesgos químicos o que éstos son poco importantes, aunque un porcentaje considerable (39%) opina que hay riesgos químicos importantes estén o no suficientemente controlados. Un porcentaje, mayor que la media (23%), de los delegados de la industria química opina que en este sector existen riesgos importantes y no están suficientemente controlados. Si a una extensión limitada del problema (39% de las empresas), en opinión de estos delegados, le sumamos la percepción de los delegados de los grupos de discusión de que los riesgos químicos ocupan un lugar secundario en el conjunto de sus preocupaciones, en correspondencia, al parecer, con el nivel de preocupación que el riesgo químico suscita entre los trabajadores –porque, al contrario que el accidente, «después de x años es cuando vas a sufrir las consecuencias (del riesgo químico), entonces, la gente, pues, le presta menos importancia»–, entonces tendríamos la percepción de que los riesgos químicos no se encuentran entre las primeras preocupaciones de los trabajadores y de los delegados de prevención, conclusión similar a la que se había llegado en otras ocasiones*. En este sentido, los delegados de los grupos correspondientes a los sectores de artes gráficas, maderas y muebles, y químico creen que las cosas han cambiado a mejor en los últimos años. Aseguran que hoy trabajan con menos productos agresivos y que éstos han sido reemplazados por otros menos dañinos. Esta opinión, sin embargo, no es compartida por delegados más críticos, como los del sector de la limpieza. 3.2. Implicación de las empresas en la prevención Uno de los aspectos en los que parece que haya más acuerdo entre los técnicos entrevistados y los delegados de los grupos de discusión es en la apreciación sobre la implicación de las empresas en la prevención. Ambos grupos de personas afirman que la gestión del riesgo químico en las empresas es muy deficiente. También coinciden en señalar que se aprecian, a este respecto, grandes diferencias entre empresas según sea su tamaño. En las más grandes existe un cierto nivel de gestión preventiva, sobre todo si la empresa dispone de recursos preventivos propios, por ejemplo, un trabajador designado con una formación de al menos nivel intermedio, lo que se aprecia como un elemento determinante. No obstante, afirman los técnicos, el problema en estos casos es que los trabajadores designados tienen otras tareas asignadas y pueden dedicar muy poco tiempo a las actividades preventivas. * Calera Rubio, Alfonso A.; Roel Valdés, José María; Casal Lareo, Amparo et al. «Riesgo químico laboral: elementos para un diagnóstico en España». Rev. Esp. Salud Pública vol. 79, nº 2, p. 283-295, 2005.

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A pesar de todo, en las empresas se realizan actividades preventivas, que normalmente se ponen en práctica a instancias de los servicios de prevención y en otras ocasiones a instancias de la Inspección de Trabajo, raramente a iniciativa de la propia empresa. Se apunta, por parte de los técnicos, que la existencia o no de actividades preventivas depende mucho del nivel de información y formación que tenga el empresario. La percepción mayoritaria en los grupos de discusión es que las empresas españolas no realizan acciones de prevención efectivas en materia de riesgos químicos. Prueba de ello, dicen los delegados, es que el tema de los riesgos químicos es un ámbito en el que los delegados deben dar una larga batalla con las empresas. Algunos delegados expresan la idea de que la situación en materia de prevención es tan negativa que incluso muchos de los técnicos del servicio de prevención o de la mutua se sienten desmotivados. A ello podría contribuir la falta de recursos para atender a las necesidades preventivas de las empresas pues, como apuntan los técnicos entrevistados, «el volumen de trabajo existente nos tiene desbordados». Los delegados no conocen bien el concepto de evaluación de riesgos y creen que los planes de prevención no se cumplen, desconfían de los resultados de las acciones en materia de vigilancia de la salud y valoran de forma muy negativa las acciones de formación. Los delegados de empresas de los sectores artes gráficas, maderas y muebles, y químico creen, no obstante, que las cosas han cambiado a mejor en los últimos años. Aseguran que hoy trabajan con menos productos agresivos y que éstos han sido reemplazados por otros menos dañinos. Esta opinión, sin embargo, no es compartida por delegados más críticos, como los del sector de la limpieza. 3.3. Actividades preventivas A continuación revisaremos más en detalle estas percepciones, comenzando con una visión general del tipo de medidas preventivas existentes en las empresas, según se desprende de la encuesta a delegados de prevención. Para éstos, la medida preventiva más frecuente en las empresas son los equipos de protección personal (EPI), el 86% de los trabajadores disponen de estos equipos. Le sigue la existencia de medios de atención de urgencia para el caso de accidentes (69%) y en menor medida medios de protección colectivos y la limpieza de los puestos de trabajo con medios adecuados (57%). En efecto, el empleo de EPI es también, a juicio de los técnicos, la medida de prevención más utilizada, fundamentalmente guantes y mascarillas respiratorias. El uso de estas últimas es muy variable, dependiendo de la tarea a realizar, utilizándose más en tareas con mayor exposición a productos peligrosos. La empresa las suele proporcionar, «otra cosa es que esas protecciones sean las más adecuadas para cada persona». En muchas ocasiones los trabajadores no las utilizan, pero hay muchos motivos por los que el trabajador no siempre lo hace, ya sea por presiones culturales (burlas de los compañeros), incomodidad de uso, molestia para la realización del trabajo, etc. Como puede apreciarse, en opinión de los delegados, las medidas tendentes a eliminar el riesgo (control de compras y sustitución) son las medidas menos frecuentes en las empresas. Esta opinión concuerda con la expresada por los técnicos cuando explican que en

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relación con las medidas preventivas dirigidas a asegurar la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores, aquellas que son de carácter inmediato se suelen aplicar cuando se identifican los riesgos, «pero cuando eso va a generar un gasto ya..., se deja para más adelante». Así, por ejemplo, la sustitución de productos peligrosos por otros que lo sean menos no es una práctica habitual, «no se procura utilizar los productos menos peligrosos porque no hay conocimiento de la peligrosidad de los mismos». Sin embargo, se puede constatar que se están comenzando a sustituir algunos productos por razones de salud laboral y, también, por razones medioambientales, porque normalmente ambos aspectos van de la mano, «el empresario que mira un aspecto mira el otro». Y se aportan algunos ejemplos como el de la sustitución de barnices con disolventes por barnices al agua en el mueble, asimismo la introducción de pinturas al agua en el metal, la sustitución del tricloroetileno, que tiende a desaparecer en el metal para limpieza y desengrase, por el percloroetileno. En ocasiones esta iniciativa se apunta a partir de un servicio de prevención, como en el caso del uso del tricloroetileno como quitamanchas en tejidos, que primero se sustituyó por percloroetileno y luego por heptano en el sector textil. En relación con la práctica de reducción del riesgo en origen, se señala que los propios productores y formuladores, en ocasiones, han reducido los porcentajes de sustancias peligrosas contenidas en los productos. Más de la mitad de los delegados entrevistados afirman que las empresas disponen de medidas de protección colectivas (sistemas de ventilación y aspiración...) y también opinan que este tipo de medidas preventivas están más o menos generalizados en función de los sectores. No es que sea una medida muy generalizada, pero tampoco es infrecuente en opinión de los entrevistados. Sin embargo, el problema detectado es que en muchas ocasiones estos sistemas no están bien diseñados, «no se realizan los estudios necesarios para ello», o no disponen de la potencia y caudal de aspiración suficientes o no se realiza un mantenimiento adecuado, todo lo cual los convierte en ineficaces. En otras ocasiones los sistemas de aspiración localizada no son practicables y sólo es posible recurrir a la mejora de la ventilación general. Otra de las actividades preventivas recomendadas por la higiene industrial es la de evitar exposiciones de trabajadores innecesarias, actividad que no se suele practicar porque, según opinión de algún entrevistado, «esto hay que hacerlo en fase de diseño del proceso, luego es complicado». Un caso aparte puede ser el del barnizado o pintado a pistola o en lijado (madera), en el que se utilizan cabinas con separación del resto de la zona de trabajo en la mayoría de los casos. Pero incluso en estos procesos las piezas pasan por una fase de secado, que suele estar ubicada en áreas próximas y no separadas de otros puestos de trabajo, con el resultado de que los trabajadores que los ocupan se ven expuestos a los disolventes volátiles contenidos en las pinturas y barnices. En muchas ocasiones el problema, se aduce, es la falta de espacio para poder separar las diferentes zonas de trabajo. Se ha abordado, también, el tema de la vigilancia de la salud en el que hay coincidencia entre los delegados y los técnicos, en primer lugar para referirse a ésta como la práctica de los reconocimientos médicos. Unos y otros afirman que las empresas suelen practicar reco-

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nocimientos médicos específicos para los riesgos químicos, «los servicios de prevención los han adoptado y la Inspección de Trabajo lo exige», argumentan los técnicos. Para los delegados de los grupos, los reconocimientos médicos específicos son más producto de la presión de los delegados y de las exigencias legales que de la preocupación por parte de los empresarios. Pero, aunque la mayoría cree que los controles de salud cumplen su fin, hay quienes dudan de sus resultados e, incluso, de que sean adecuados para detectar los problemas de salud asociados específicamente al puesto de trabajo. 3.4. Información y formación en riesgos químicos Algo más de la mitad (58%) de los delegados entrevistados y un 69% de los delegados de la industria química opinan que la empresa informa a los trabajadores sobre los riesgos químicos existentes. Sin embargo, la empresa no parece ser la fuente privilegiada de información sobre riesgos químicos para los delegados. Éstos afirman que obtienen la información en primer lugar del sindicato [(18%), a lo que abría que añadir que muchos de los cursos de formación a los que acuden los delegados los imparte el sindicato)], después del encargado o responsable de seguridad, de cursos de formación (15%) y de la empresa suministradora o del vendedor. El sindicato es, con mayor frecuencia, la fuente de información privilegiada entre los delegados de prevención de edades comprendidas entre los 36 y 45 años (24%). Por su parte, los delegados que llevan entre 6 y 10 años desempeñando esta labor acuden, con mayor frecuencia que el resto, al encargado o al responsable de seguridad (23%). Para los delegados que trabajan en empresas de limpieza, la fuente de información privilegiada han sido los cursos de formación (25%); sin embargo, sólo el 5% de los delegados de la industria del mueble han indicado que asisten a estos cursos formativos. Y, finalmente, los delegados del metal son los que en proporción significativamente superior al resto (13%) se informan a través de las etiquetas de seguridad. Respecto a la formación existente en las empresas sobre los riesgos, los delegados de los grupos de discusión se muestran particularmente críticos. Para ellos, la experiencia en materia de formación en prevención de riesgos laborales, y específicamente de riesgos químicos, es francamente negativa. Al menos en lo que se refiere a las acciones formativas que imparten las empresas y las mutuas. Los delegados creen que la formación es escasa o nula y es de muy mala calidad, de manera que no responde realmente a las necesidades de los trabajadores. La primera crítica apunta al propio concepto de formación. Los delegados acusan a los empresarios de no realizar acciones formativas propiamente dichas, algunos aseguran que las empresas tienden a entregar folletos informativos a cambio de formación. El factor que explica las carencias en materia formativa es, a juicio de los delegados, el económico. La formación que se imparte es generalista y poco práctica. Los delegados coinciden en señalar que los contenidos de las acciones formativas son demasiado generales y que no responden a las necesidades de formación del puesto de trabajo específico. Este tipo de formación desincentiva a los trabajadores, según los delegados. Otra crítica habitual es la falta de actualización de los contenidos de las acciones formativas. Los delegados se quejan de que deben asistir una y otra vez a los mismos cursos. 20


La falta de especificidad y el carácter excesivamente teórico de las acciones formativas son consecuencia, según los delegados, de la inadecuada preparación de los formadores. De éstos se dice que no conocen los puestos de trabajo específicos y que, en ocasiones, no manejan los temas adecuadamente. Por último, hay un tema práctico que juega en contra de la formación en prevención; es el hecho de que las acciones formativas tienden a desarrollarse fuera del horario laboral, lo que desincentiva la participación de los trabajadores. Continuando con la formación, en los grupos de delegados la palabra concienciación es la más repetida a la hora de hablar de la necesidad de mejorar en prevención de riesgos químicos. Sin embargo, los delegados no tienen nada claro que la forma de conseguir mayor conciencia sobre el tema sea la formación. Aun así, los delegados creen que la formación que se imparte debe cambiar, y que ello contribuirá a concienciar a los trabajadores. Las demandas en materia de formación están directamente relacionadas con las debilidades de las acciones formativas que hemos revisado. Es decir, se trata de mejoras de contenidos y metodología. Sin embargo, no hay mención de contenidos específicamente referidos a los agentes químicos ni a la prevención de estos riesgos. Las características de la formación que se demanda se pueden resumir de la siguiente manera: la formación ha de ser más específica y práctica, mantenida en el tiempo (formación continua), el diseño de la formación debe ser consensuado, en horario laboral, impartida por formadores especializados y bien preparados, que transmita no sólo conocimientos, que tenga en cuenta las percepciones y actitudes y que se imparta formación a los jóvenes antes de que se incorporen al mercado de trabajo. 3.5. Procedimientos de gestión de los riesgos Hemos visto que en las empresas se realizan en mayor o menor medida actividades preventivas en relación con los riesgos químicos y que existen diferentes opiniones respecto a la calidad de las mismas. Nos ha interesado conocer no sólo la existencia o no de actividad preventiva, sino también el cómo se realiza, es decir, cómo se gestiona. En lo que a la gestión se refiere, los técnicos de prevención opinan que la mayoría de las veces estas actividades no están procedimentadas. Las empresas no suelen disponer de procedimientos escritos de gestión del riesgo químico. No disponen, por ejemplo, de procedimientos o protocolos de compras, «no hay en general un criterio de selección en la compra de los productos químicos..., la compra se orienta más hacia la calidad del producto final». Respecto al almacenamiento, a pesar de ser un tema «perfectamente regulado en la legislación», no suele haber un almacenamiento adecuado, «se almacena sin criterios de selección, en armarios convencionales y en algunos casos en armarios cerrados con llave, pero generalmente no en lugares adecuados para las características de seguridad de los productos». Tampoco se dispone de normas de seguridad salvo que en algún caso «se edite un manual». En las empresas medianas suele haber un lugar de almacenamiento separado, 21


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señalizado y con una o dos personas encargadas del mismo, pero otra cosa es que haya una correcta gestión del mismo en relación con el orden, la separación de productos incompatibles, etc. Un técnico opina que en general se cumple la normativa respecto al etiquetado, envasado y almacenamiento de productos químicos. Al igual que para otras actividades preventivas no existen procedimientos implantados de comunicación e información a los trabajadores. ¿Por qué?, «pues porque la empresa habitualmente no genera esta iniciativa...». De igual manera otras actividades, como las evaluaciones específicas de riesgos químicos, se suelen hacer por iniciativa de los servicios de prevención ajenos. En algunos sectores con riesgo de incendio, como el de la madera y mueble, suele haber planes de emergencia e incluso hacerse algún simulacro. Pero en general no hay planes de emergencia «con los contenidos y el protocolo de actuación de un plan de emergencia. Hay estudios de riesgos de incendio, vías de evacuación, señalización..., pero planes de emergencia como tal no existen». Otra cosa son las empresas afectadas por el Decreto 1254/1999, sobre accidentes graves, que sí disponen de esos planes. 3.6. Gestión medioambiental Hasta el momento hemos tratado los riesgos químicos básicamente desde el punto de vista de su gestión en relación con la salud de los trabajadores. En este capítulo nos centraremos en la gestión desde el punto de vista de la protección del medio ambiente. Tanto la gestión de residuos sólidos como las emisiones a la atmósfera y los vertidos a las aguas están regulados por disposiciones administrativas. Eso implica que las empresas están sometidas a procesos de autorización y licencia y la Administración vigila que se cumpla la reglamentación. Comenzaremos por observar la percepción de los delegados. Para la mayoría de ellos (60%) en la empresa no hay riesgo para el medio ambiente o bien existen algunos riesgos pero no son importantes. Un 29% cree que los riesgos son importantes, pero están suficientemente controlados y un 10% considera que no están controlados. Los delegados de la industria química, por su parte, afirman en mayor proporción que el resto (41%) que en la empresa hay riesgos importantes suficientemente controlados. Respecto a la gestión de los riesgos, casi uno de cada tres entrevistados declara que su empresa no lleva a cabo ninguna medida de protección medioambiental (32%). En los casos en los que las empresas adoptan medidas lo hacen por este orden de preferencia: a) Encargar a una empresa especializada la retirada de los residuos peligrosos (40%). b) Recoger los residuos peligrosos y almacenarlos en compartimentos estancos (37%). c) Colocar sistemas de filtrado para evitar la contaminación del aire exterior (16%). d) Evitar el vertido de productos contaminantes en los desagües o sumideros (14%).

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Los delegados de prevención que trabajan en el sector de la limpieza declararon, en mayor medida que el resto, que su empresa no lleva a cabo ninguna acción para proteger el medio ambiente (61%). La medida de encargar a una empresa especializada la retirada de los residuos peligrosos ha sido significativamente más señalada por los delegados de empresas de industria de la impresión (76%). Un porcentaje de delegados del metal mayor que la media (50%) afirman que la empresa recoge los residuos peligrosos y los almacena en compartimentos estancos. Lo mismo ocurre con los delegados de la madera (26%) respecto al uso de sistemas de filtrado para evitar la contaminación del aire exterior y con los de imprentas (25%) respecto a evitar el vertido de productos contaminantes en desagües o sumideros. Los técnicos entrevistados opinan que en general los residuos, vertidos y emisiones están controlados, aunque esto no significa que con relativa frecuencia «haya un residuo mal gestionado, algún vertido puntual que supere los límites permitidos, pero cuando esto se detecta se pone el correspondiente expediente sancionador y se procura..., corregir la deficiencia observada en la inspección». Se afirma que la gestión ambiental de residuos, vertidos y emisiones es una práctica habitual por parte de las empresas, «la mayoría de las empresas ya tienen un inventario de los residuos que generan y conocen la forma de gestionarlos, las cosas han mejorado mucho en los últimos años». En la práctica la falta de gestión vendría dada por una falta de información, «lo que ocurre es que no siempre en la empresa hay una información de lo que es un producto peligroso». Se suele realizar una gestión de los residuos en las empresas medianas y grandes, aunque puede haber menos control en el caso de los vertidos al agua o emisiones a la atmósfera. En la gestión medioambiental se puede observar una clara diferencia entre los polígonos industriales de nueva creación y las zonas industriales antiguas de los años 60 y 70, «pues no había criterios de localización y la industria se implantaba en zonas, pues, sin urbanizar, en fin, polígonos que no disponían de los servicios mínimos, incluso algunos de alcantarillado, ni de agua corriente; entonces era frecuente en aquellos tiempos, que al no disponer de servicios y el medio ambiente estar más descuidado, pues son unos problemas ambientales que han derivado de aquellas épocas, pues de zonas contaminadas, vertederos incontrolados, zonas que había afección a ríos, a la flora y la fauna, pero provenientes de aquellas situaciones de localización industrial dijéramos que no tenían en cuenta criterios ambientales». También se señala, a este respecto, que existen diferencias entre las empresas localizadas en los polígonos o zonas próximas a las ciudades grandes, que cuentan con más infraestructuras de servicios y de vigilancia y control, y las empresas alejadas, situadas en el campo o en pueblos pequeños. Por otra parte, se señala la existencia de ciertos riesgos que escapan al control. Por ejemplo, el polvo de la ropa de trabajo que el trabajador se lleva a casa y donde se lava la ropa. Son pocas las empresas en las que la limpieza de la ropa de trabajo corre a cargo de la empresa. Otro ejemplo que se señala se refiere al riesgo medioambiental por la vía de los productos de consumo que contienen sustancias peligrosas, «no tóxicas o nocivas sino no biodegradables..., contaminantes», es el caso de las chapas y tableros que contienen formaldehído, aunque se afirma que «últimamente se está eliminando o reduciendo el uso del formaldehído sobre todo en partidas para la exportación».

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4.

ACTITUDES DE LOS AGENTES SEGÚN LOS DELEGADOS DE PREVENCIÓN

A continuación reseñaremos brevemente, por su interés, la opinión que los delegados de prevención de los grupos de discusión han manifestado respecto a las actitudes de los empresarios, de la Administración pública, de los trabajadores y de sí mismos (su papel como delegados de prevención). 4.1. Actitudes de los empresarios Anteriormente hemos visto que tanto los delegados de prevención de los grupos como los entrevistados eran de la opinión de que la gestión preventiva de los riesgos químicos en las empresas es bastante deficiente. A este respecto, los delegados argumentan que las empresas españolas no están dispuestas a gastar dinero en prevención, hasta el punto de que los medios que ponen a disposición de los trabajadores son los más baratos y, por lo tanto, no siempre los más efectivos. Se argumenta que «a los empresarios sólo les interesa ahorrar y gastar lo menos posible..., y no la seguridad y salud de los trabajadores..., porque esto supone un gasto importante para la empresa». Los delegados entienden que los empresarios perciben la prevención de riesgos como una cuestión que afecta y beneficia exclusivamente a los trabajadores y no como una oportunidad para mejorar la productividad y los beneficios de la empresa. Por otra parte, está el comportamiento de las empresas en relación con la conducta de los trabajadores. Las empresas son acusadas, fundamentalmente, de no controlar la conducta de los trabajadores y, específicamente, de no obligarlos a usar los EPI. A juicio de los delegados, esto es signo de que a los empresarios no les preocupa la seguridad y salud de los trabajadores y de que un mayor control supondría un aumento del gasto de las empresas. Hay un segundo hecho del que se culpa a las empresas y que contribuye a la falta de concienciación de los trabajadores: se trata de la falta de formación en prevención.

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4.2. Actitudes de la Administración pública Esta actitud negativa de los empresarios hacia la prevención se vería alimentada por el hecho de que los poderes públicos no ejercen la presión suficiente sobre las empresas para que cumplan la legislación. Explican, también, que los mecanismos que la Administración utiliza para hacer cumplir la ley, las sanciones económicas, no son efectivas porque al empresario le resulta más barato pagar la multa que solucionar el problema. Se reconoce también una mayor actuación de los poderes públicos, especialmente reconocible en los avances legislativos producidos en los últimos años. Esta mayor actividad se relaciona, también, con la siniestralidad, los delegados creen que la ocurrencia de accidentes crea una alarma social que ha obligado a la autoridades y a las empresas a mejorar en materia de prevención de riesgos laborales. La Administración sólo aparece como un factor mediador, es decir, como un agente que puede presionar a las empresas para que éstas cumplan con la ley. Por esto, las críticas a la Administración son bastante débiles y no tienen la carga emocional que se advierte en la percepción sobre los empresarios. Hay sólo un aspecto por el que la Administración es fuertemente criticada, las inspecciones. Los delegados aseguran que las inspecciones no cumplen su función, porque son anunciadas a las empresas con antelación (en vez de ser sorpresa) y porque sus resultados, en ocasiones, son consensuados entre la empresa y los inspectores. 4.3. Actitudes de los trabajadores El segundo factor que identifican los delegados como causa de la mala situación preventiva de las empresas es la actitud y conducta de los trabajadores. Los delegados atribuyen a los trabajadores falta de concienciación y conductas poco seguras o imprudentes por una parte, pero también incapacidad para exigir unas condiciones de trabajo seguras por temor a perder el trabajo, especialmente cuando se trata de trabajadores de más edad. Los factores que explican esta conducta de los trabajadores, según los delegados, tienen relación con las características del mercado laboral, que califican como precario e inestable, y con el comportamiento de las empresas. En todos los grupos aparece, por ejemplo, el tema de la inmigración como un factor que ha aumentado la competencia por puestos de trabajo y que repercute negativamente en las condiciones laborales (en materia de salario y seguridad). 25


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Los contratos temporales son otro elemento que, según los delegados, caracterizan el mercado de trabajo, y éste es un factor, a su juicio, fundamental para explicar el miedo de los trabajadores a exigir condiciones seguras y saludables. Estas características del mercado laboral, además, obligan a los trabajadores a estar más preocupados de su productividad, como medio para asegurar su puesto de trabajo, que de su seguridad y salud. Esto significa que, en muchas ocasiones, los trabajadores actúan bajo un nivel de presión que juega en contra de hábitos seguros. La contratación temporal, además, tiene la consecuencia de que los trabajadores que se incorporan a la empresa no cuentan con la formación necesaria para estos sectores de actividad, lo que aumenta los riesgos laborales. 4.4. Papel de los delegados de prevención El rol de los delegados de prevención en materia de riesgos químicos es un tema que aparece espontáneamente, asociado, fundamentalmente, al hecho de que se encuentran situados entre la empresa y los trabajadores, lo que genera conflictos con ambos. La queja de los delegados sobre la poca confianza que tienen los trabajadores en sus representantes es habitual, a pesar de los logros que dicen haber conseguido. Se sienten presionados por las exigencias de los trabajadores y, al mismo tiempo, creen que no cuentan con el apoyo real de éstos, debido a su miedo a implicarse en las reivindicaciones. Por otra parte, frente a la empresa, los delegados sienten que en ocasiones cumplen una función más bien decorativa; la empresa los acepta sólo como una forma de cumplir la ley, pero a la hora de la verdad no les tiene en cuenta. Este conflicto de rol aparece, también, en relación con el sindicato. Piensan que su labor no consiste en actuar contra la empresa y al mismo tiempo tienen la percepción de que los sindicatos están más preocupados por fomentar las denuncias a las empresas que por apoyar la actuación de los delegados. En este último aspecto, el del apoyo del sindicato, se plantea la queja de que éste no disponga de técnicos suficientes en número y preparación. 26


Conclusiones 1. La opinión sobre el nivel de riesgo químico existente en las empresas de los sectores estudiados diverge según provenga de los técnicos o de los delegados de prevención. Los técnicos parecen valorar la existencia de un nivel de riesgo más elevado en las empresas que los delegados. 2. El riesgo, en todo caso, se considera que está ligado a determinados procesos productivos y al uso más frecuente de determinadas familias de productos químicos. 3. El nivel de riesgos depende de diferentes factores, entre los que merece la pena destacar el tamaño de la empresa, su nivel tecnológico o grado de mecanización del proceso productivo, de estar sujeta a normas de calidad y de la necesidad de presentar una buena imagen exterior. 4. La fuente de información de los riesgos del uso de los productos químicos más accesible y utilizada por los trabajadores son las etiquetas de seguridad. El uso de las fichas de seguridad parece estar más limitado a las empresas de cierto tamaño, como mínimo medianas empresas. 5. Existe un cierto desacuerdo en la apreciación del nivel de comprensibilidad de las etiquetas, los delegados entrevistados opinan mayoritariamente que los contenidos de las mismas son comprensibles para los trabajadores, mientras que los técnicos y los delegados de los grupos de discusión opinan lo contrario. 6. Los delegados entrevistados opinan, además, que la información de las etiquetas les parece útil y suficiente para conocer los riesgos y prevenirlos y que los trabajadores hacen bastante uso de esta información. 7. Existen en la empresa, además de las etiquetas, otras fuentes de información a disposición de los trabajadores, como son la instrucciones escritas o verbales de los encargados, las charlas informativas y los cursos de formación, principalmente. 8. Las evaluaciones de riesgos no parecen ser una fuente de información significativa. 9. Las informaciones que con mayor frecuencia reciben los trabajadores se refieren a las medidas de protección que se deben adoptar, indicaciones sobre cómo manejar y almacenar los productos y los daños para la salud. Son menos las informaciones referidas a los daños al medio ambiente. 10. Según parece, los empresarios y los trabajadores están poco informados y son poco conscientes de los riesgos químicos, mientras que los delegados de prevención estarían mejor informados. Sin embargo, los delegados de prevención se muestran incapaces de identificar las sustancias químicas de los productos que usan e identifican pocos daños a la salud provocados por los productos químicos. 11. Los delegados de prevención manifiestan conocer algunas normas relacionadas con los riesgos químicos, pero hacen poco uso de los documentos que obligatoria27


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mente han de tener las empresas relativos a la gestión de los riesgos químicos para el medio ambiente. 12. Los delegados perciben al riesgo químico más frecuentemente relacionado con enfermedades que con accidentes. Uno de cada cinco reconoce la existencia de casos concretos de daños a la salud en la empresa ocasionados por productos químicos y algo menos de la mitad afirma que en esos casos la empresa no adoptó medidas para prevenir nuevos casos. 13. La opinión más generalizada es que la gestión de los riesgos químicos en las empresas es bastante deficiente, aunque se reconocen avances en los últimos años y que las cosas son diferentes en las empresas grandes. 14. En relación con lo anterior, aunque se reconoce que las empresas realizan ciertas actividades preventivas, lo hacen más a iniciativa o por presiones de otras instancias, como los servicios de prevención, la normativa existente o los trabajadores y sus representantes, que por iniciativa propia. 15. Las medidas de prevención más frecuentes en las empresas son el uso de EPI y «en menor medida» los medios de protección colectiva. Son mucho menos frecuentes las medidas de eliminación o reducción del riesgo en origen, como el control de compras o la sustitución de productos peligrosos. 16. Los medios de protección colectiva son en muchas ocasiones ineficaces, por un mal diseño o por falta de mantenimiento, en opinión de los técnicos de prevención. 17. Técnicos y delegados afirman que las empresas suelen practicar reconocimientos médicos específicos para los riesgos químicos, pero que esto es consecuencia de la presión de los servicios de prevención, de la normativa o de los propios delegados de prevención. 18. Los delegados de los grupos son muy críticos con la formación que se imparte a los trabajadores en las empresas y subrayan las características que, a su juicio, ésta debería reunir y actualmente no reúne. La formación ha de ser más especifica y práctica, mantenida en el tiempo (formación continua), el diseño de la formación debe de ser consensuado, debe ser realizada en horario laboral, impartida por formadores especializados y bien preparados, que transmita no sólo conocimientos, que tenga en cuenta las percepciones y actitudes y que se imparta formación a los jóvenes antes de que se incorporen al mercado de trabajo. 19. Las empresas carecen de procedimientos de gestión de los riesgos químicos: compras, almacenaje, comunicación e información, emergencia. 20. Respecto a las actividades de protección del medio ambiente, se afirma por parte de los técnicos que la gestión de residuos, vertidos y emisiones es una práctica habitual en las empresas. Los delegados, por su parte, no son tan optimistas y aunque la mayoría afirma que sí se realizan actividades, opinan que éstas se refieren sobre todo a la gestión de residuos y en mucha menor medida a emisiones y vertidos.

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Resultados de las técnicas utilizadas 1.

RESULTADOS DE LAS ENCUESTAS

1.1. Características personales En la Tabla 4 están representadas las características personales de los delegados de prevención entrevistados. La gran mayoría son hombres (86,3%), excepto en el sector de limpieza donde las mujeres son mayoría (67%). En cambio, hay una presencia significativamente mayor de hombres en la industria química (94%), en la industria del metal (94%) y en la industria del mueble (97%). Tabla 4. Características de las personas encuestadas. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % SEXO Hombre 86,3 Mujer 13,7 EDAD Hasta 35 años 23,2 Entre 36 y 45 38,9 Entre 46-55 30,8 Más de 55 años 7,0 SECTOR ECONÓMICO Industria del metal 35,0 Industria química 19,1 5,1 Industria textil Industria del mueble 19,1 Industria de la impresión 9,8 12,0 Limpieza TAMAÑO EMPRESA 59,4 Hasta 29 trabajadores De 30 y más trabajadores 40,6 TIPO DE CONTRATO 97,6 Fijo Temporal 1,2 AÑOS TRABAJADOS EN LA EMPRESA 2,2 Dos años o menos Entre 3 y 5 años 9,3 23,5 Entre 5 y 10 años Más de 10 años 64,5 AÑOS COMO DELEGADO DE PREVENCIÓN Menos de un año 9,8 25,7 Entre 1 y 2 años Entre 3 y 5 años 32,5 22,2 Entre 6 y 10 años 9,0 Más de 10 años

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Prácticamente siete de cada diez entrevistados tienen una edad de entre 36 y 55 años (70%). Los delegados de prevención de 56 años o más tienen una representación minoritaria en la muestra (7%). Los sectores más representados son el metal (35%), la química (19%) y el mueble (19%). Una ligera mayoría (59%) pertenece a empresas de menos de 30 trabajadores y casi todos (98%) tienen un contrato de trabajo fijo. Casi dos de cada tres delegados de prevención llevan más de diez años trabajando en la empresa en la que ejercen dicha labor (65%). Entre los delegados de prevención que trabajan en la industria del mueble hay una proporción significativamente mayor de entrevistados que desde hace más de 10 años trabajan en la empresa (76%). También entre los entrevistados con una edad comprendida entre los 46 y los 55 años este porcentaje es significativamente mayor (87%). Se observa, además, una sobrerrepresentación masculina entre los entrevistados que llevan más de 10 años desempeñando la labor de delegados de prevención (97%). Podríamos resumir los datos señalando que, aproximadamente, la muestra se divide en tres partes iguales: el 36% de los delegados llevan hasta dos años ejerciendo esta labor; el 33%, entre 3 y 5 años, y el 31% más de 6 años. Como conclusión general debemos señalar que el grado de experiencia de los delegados derivado de la cantidad de años que llevan realizando sus funciones es elevado. Como se observa en la Tabla 5, tres de cada cinco delegados de prevención consideran que tienen un nivel de conocimientos moderado sobre sus funciones como delegado de prevención (63%). Uno de cada cuatro entrevistados considera que sus conocimientos son altos o muy altos y el 13% de los delegados de prevención a los que se les realizó la entrevista comentaron que los conocimientos con los que cuentan son escasos o muy escasos. Los delegados que cuentan con una experiencia de entre tres y cinco años y los que llevan desempeñando dicha función entre seis y diez años consideran, en proporciones significativamente más elevadas que el resto, que su grado de conocimiento sobre estas cuestiones es alto (29% y 32%, respectivamente). Del mismo modo, los entrevistados que trabajan en empresas de 30 o más trabajadores consideran también, en un porcentaje más elevado que el resto, que poseen conocimientos «altos» (29%). Con respecto a los sectores cabe señalar que los delegados de prevención del sector del mueble consideran, en un porcentaje mayor, que tienen un grado de conocimiento «bajo» sobre sus actividades y funciones (17%); mientras que los delegados del sector textil declaran, en mayor medida que el resto, que tienen un nivel de conocimientos sobre estas cuestiones «moderado» (86%).

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Tabla 5. Nivel de conocimientos y experiencia como delegado de prevención. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % NIVEL DE CONOCIMIENTOS SOBRE SUS FUNCIONES Y ACTIVIDADES COMO DP Muy alto Alto Moderado Bajo Muy bajo NIVEL DE EXPERIENCIA EN RELACIÓN CON SUS FUNCIONES Y ACTIVIDADES COMO DP Muy alto Alto Moderado Bajo Muy bajo

2,7 22,2 62,6 10,3 2,2 2,2 24,4 57,2 14,7 1,5

En relación con el nivel de experiencia, la mayoría de los entrevistados declararon que su experiencia en este terreno es «moderada» (57%). Casi tres de cada diez entrevistados (27%) creen que tienen una experiencia alta o muy alta y el 16% de los delegados consideran que no tienen, aún, la experiencia necesaria. Se observa, al igual que ocurría anteriormente, que hay una proporción significativamente superior de entrevistados de las empresas más grandes (30 trabajadores y más), que consideran que su nivel de experiencia en relación a sus funciones y actividades es «alto» (29%). Casi tres de cada diez entrevistados (27%) creen que tienen una experiencia alta o muy alta y el 16% de los delegados consideran que no tienen, aún, la experiencia necesaria. 1.2. Información sobre el uso de los productos químicos Los delegados se dividen a partes aproximadamente iguales (1/3) entre quienes dicen tener un nivel de conocimiento alto o muy alto sobre los riesgos químicos, quienes consideran tener un nivel de conocimiento moderado y quienes opinan que tienen un nivel bajo o muy bajo. Tabla 6. Nivel de conocimientos sobre los riesgos químicos. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % NIVEL DE CONOCIMIENTOS SOBRE LOS RIESGOS QUÍMICOS Muy alto Alto Moderado Bajo Muy bajo

2,2 25,9 40,1 28,4 3,4

Los delegados de prevención que trabajan en empresas de la industria del metal y de la limpieza opinan que tienen un grado de conocimiento mayor que el resto (3,2 y 3,3 puntos, frente a la media que es de 3 puntos). Los delegados de la industria del mueble, por su parte, perciben que sus conocimientos son significativamente inferiores (2,8 puntos, en la escala de 1 a 5).

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A la pregunta de «señala cuáles son los dos productos o materiales más utilizados en la empresa», los delegados apuntan que los productos químicos de más frecuente uso en estos sectores son los disolventes y desengrasantes (22%), las pinturas y barnices (14%), los productos de limpieza (13%), los aceites y otros productos orgánicos (7%), colas (5%), ácidos (5%) y tintas (4%). Sin embargo, tres de cada cuatro delegados no saben decir las sustancias químicas que componen los productos que identifican. La exposición a este tipo de productos se supone muy elevada, dado que son de uso frecuente. El 90% de los delegados afirman que estos productos se usan de forma diaria en las empresas. En general, los delegados de prevención perciben que los productos utilizados presentan riesgos para las personas que los manipulan (Tabla 7). De hecho, tres de cada cuatro entrevistados (74%) consideran que las sustancias manejadas en el proceso productivo en su empresa, o en el desarrollo normal de las tareas laborales, son nocivas para la salud. Tabla 7. Consideración sobre la peligrosidad de los productos. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % GRADO EN QUE CONSIDERA QUE ALGUNAS DE LAS SUSTANCIAS SON DAÑINAS PARA LA SALUD Mucho Moderadamente Poco Nada

35,5 38,1 17,6 8,8

En este sentido no hay grandes diferencias en función del sector de actividad. Parece, en todo caso, que los entrevistados pertenecientes a la industria de la limpieza presentan una cierta tendencia a considerar que los productos manejados son peligrosos en mayor medida que el resto. Se ha utilizado para ello una escala de «peligrosidad» (de 0-3 puntos, en que 0 era «nada peligroso» y 3 era «muy peligroso”) con la que hemos medido esta cuestión, y en la que estos delegados han puntuado la nocividad de los productos con 2,2 puntos (significativamente por encima de la media, que es de 2 puntos). Cabe señalar, por otra parte, que los delegados de prevención que llevan más de 10 años ejerciendo esta labor consideran, en proporciones significativamente más amplias, que los productos utilizados son «poco peligrosos» (30%). Del mismo modo, los entrevistados de entre 46 y 55 años declararon en mayor medida que el resto que no son «nada dañinos para la salud» (15%). Los delegados han señalado, sobre todo, que el manejo de estos productos producen enfermedades (79%) y casi tres de cada diez entrevistados (28%) han mencionado que los productos que se utilizan en su empresa producen lesiones por accidente (salpicaduras, quemaduras). Entre los delegados de prevención que trabajan en el sector limpieza, hay una proporción significativamente más elevada que indicó este tipo de daños en comparación con la que nos encontramos en el resto. Las lesiones por accidente han sido, en cambio, significativamente menos mencionadas por los entrevistados que trabajan en la industria del mueble (17%). 32


1.3. Las fuentes de información Gran parte de los entrevistados señalan que todos o, al menos, la mayoría de los productos que utilizan tienen etiquetas de seguridad (90%). Los delegados de prevención que trabajan en la industria del mueble y los entrevistados cuya empresa tiene 30 o más trabajadores, declaran, en mayor medida que el resto, que estos elementos están presentes en la totalidad de productos que manejan (91% y 87%). Tabla 8. Nivel de etiquetado de los productos. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % ¿TIENEN ETIQUETA DE SEGURIDAD LOS ENVASES DE LOS PRODUCTOS...? Todos La mayoría Algunos Ninguno No lo sé

83,4 6,6 3,2 4,4 2,4

En general, los delegados de prevención consideran que las instrucciones de las etiquetas se entienden; casi cuatro de cada cinco, el 77% de los entrevistados, así lo han declarado. El 23% restante considera que hay problemas para entender dichas etiquetas. Tabla 9. Nivel comprensión y utilidad de las etiquetas de los productos. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % ¿SE ENTIENDE EL SIGNIFICADO DE LA INFORMACIÓN DE LAS ETIQUETAS...? Perfectamente A medias Muy poco Nada No lo sé ¿ES ÚTIL Y SUFICIENTE PARA ADVERTIR SOBRE LOS RIESGOS...? Perfectamente A medias Muy poco Nada No lo sé

77,4 15,2 5,0 0,5 1,8 77,4 15,2 5,0 0,5 1,8

Los delegados que llevan seis o más años han declarado en proporciones significativamente mayores que no se entienden: el 25% de los entrevistados que llevan entre 6 y 10 años en la empresa consideran que «se entienden sólo a medias», mientras que aquellos que llevan trabajando más de 10 años indicaron, en proporciones más elevadas que el resto, que se entienden «muy poco» (7%). Asociado a esta cuestión, se interrogó a los delegados acerca de si consideraban que estas etiquetas son útiles y suficientes para advertir de los riesgos en el manejo de sustancias tóxicas. La mayor parte de los entrevistados (72%) considera que las etiquetas son útiles y suficientes a la hora de prevenir los riesgos asociados al manejo de los productos químicos. Los 33


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trabajadores de la industria textil han declarado en menor proporción que perciben la utilidad de las etiquetas (72%), mientras que los delegados con una edad de entre 46 y 55 años declararon, en porcentaje más elevado, que les parecen útiles y suficientes (79%). Uno de cada cuatro entrevistados (24%) indicó que no le parece que baste con este instrumento para prevenir los riesgos asociados. Los delegados de prevención de entre 36 y 45 años son, en mayor medida que el resto, de esta opinión (31%). Preguntamos a los delegados si los trabajadores reciben las instrucciones necesarias para leer las etiquetas de seguridad de los productos. Llama la atención el hecho de que uno de cada cinco delegados haya declarado que los trabajadores nunca reciben instrucciones para leer las etiquetas de seguridad de los productos (Tabla 10). Los delegados que llevan trabajando entre 6 y 10 años en la empresa y los entrevistados cuya empresa tiene hasta 29 trabajadores son los que en proporciones superiores a las que nos encontramos en el resto han declarado que «nunca» se dan dichas advertencias (30% y 25%, respectivamente). Tabla 10. Nivel de uso de las etiquetas de los productos. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % LOS TRABAJADORES RECIBEN LAS INSTRUCCIONES NECESARIAS PARA LEER LAS INSTRUCCIONES DE SEGURIDAD Sí, con frecuencia Sí, a veces Nunca No lo sé LOS TRABAJADORES LEEN LAS INSTRUCCIONES DE SEGURIDAD Sí, con frecuencia Sí, a veces Nunca No lo sé

49,3 26,8 21,3 2,6 31,5 42,3 20,5 5,8

Recogemos a continuación el uso real de estas etiquetas de seguridad (Tabla 10). Para ello, hemos preguntado a los entrevistados si sus compañeros de trabajo las leen. En general, se leen las etiquetas de los productos, aunque uno de cada cinco delegados de prevención ha declarado que los trabajadores de su empresa nunca leen las etiquetas de seguridad (21%), en el caso de los delegados de limpieza esta cifra alcanza un 35%. En sentido contrario, los entrevistados que llevan más de 10 años ejerciendo de delegados de prevención han declarado, en cotas más elevadas, que los trabajadores de su empresa suelen leer las etiquetas del producto con frecuencia (50%). Se interrogó a los delegados entrevistados sobre la disposición de información adicional a las etiquetas de seguridad para la prevención de riesgos químicos. Uno de cada cinco entrevistados (21%) señaló, como se observa en la tabla recogida a continuación, que los trabajadores no disponen de información al margen de las etiquetas de seguridad.

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Los delegados que llevan ejerciendo esta labor desde hace menos de un año son los que en mayor medida declararon no recibir más información (35%). Tabla 11. Otras fuentes de información sobre riesgo químico para los trabajadores. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % INFORMACIÓN ADICIONAL A LAS ETIQUETAS Instrucciones o procedimientos de seguridad escritos 45,5 Instrucciones verbales de los encargados 46,5 Charlas informativas 38,9 Cursos de formación 39,9 No disponen de información adicional 20,8 Fichas de seguridad de los productos 2,4 No necesitan información 0,2

Las vías más comunes en que se informa a los trabajadores son, según casi la mitad de los delegados entrevistados, instrucciones verbales de los encargados (47%) y procedimientos de seguridad escritos (46%). Los delegados de prevención que llevan en la empresa más de diez años han declarado en proporciones más elevadas que el resto que los trabajadores reciben instrucciones directas de los encargados (51%). Los cursos de formación y las charlas informativas son los medios a través de los que se informa para dos de cada cinco delegados entrevistados (49% y 39%, respectivamente). Los delegados de prevención que trabajan en empresas químicas declararon, en proporciones significativamente más elevadas, que los trabajadores reciben cursos de formación (55%), mientras que este medio es significativamente menos empleado en las industrias del mueble (28%). Las empresas más grandes (30 trabajadores y más) tienen más medios informativos adicionales que el resto: instrucciones escritas (58%), charlas informativas (47%) y cursos de formación (46%). 1.4. Papel de la empresa como fuente de información Como es obvio, el papel de la empresa en la prevención de riesgos laborales y en la información sobre los productos que se manejan en las mismas es esencial. El hecho de que sea esencial no significa, necesariamente, que las empresas desempeñen dicha función. Preguntamos a los delegados si su empresa informa a los trabajadores sobre los productos químicos que se utilizan, la mayoría (58%) opina que sí frente a un 42% que opinan que no. Entre los entrevistados que indicaron que su empresa sí informa (58% del total), encontramos proporciones significativamente superiores entre los delegados de la industria química (69%) y entre los que llevan más de 10 años trabajando en la empresa (62%). El tipo de información que los trabajadores reciben de la empresa viene recogida en la Tabla 12. Como se observa, las informaciones más frecuentes tienen que ver con medidas que deben adoptar los trabajadores para su propia protección (81%).

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Tabla 12. Tipo de información que los trabajadores reciben de la empresa. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % TIPOS DE INFORMACIÓN Información sobre daños sobre la salud Información sobre daños sobre el medio ambiente Medidas de protección a adoptar por el trabajador Indicaciones sobre cómo manejar y almacenar los productos Indicaciones para evitar daños al medio ambiente Su empresa no informa

71,1 52,7 80,8 79,1 38,1 3,3

En las empresas de la industria del metal este tipo de información es, según los delegados, significativamente más común (90%). Con una proporción análoga, nos encontramos que los trabajadores reciben, además, instrucciones sobre cómo manejar y almacenar los productos (79%). La información sobre posibles daños a la salud de los productos químicos es dispensada en siete de cada diez empresas de los delegados de prevención entrevistados (71%). Algo más de la mitad de los entrevistados (53%) han declarado que su empresa les transmite información sobre daños al medio ambiente, y casi dos de cada cinco (38%) reciben indicaciones para evitar daños al medio ambiente. 1.5. Fuentes de información y papel de los delegados de prevención Las vías por las que los delegados reciben información sobre los riesgos químicos se recogen a continuación. Tabla 13. Fuentes de información sobre los riesgos químicos para los delegados de prevención. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % FUENTES DE INFORMACIÓN Del sindicato 18,3 Del encargado o responsable de seguridad 15,2 14,4 De cursos de formación De la empresa suministradora o del vendedor 12,0 De las fichas de seguridad 9,3 De las etiquetas 8,3 A través de la mutua / de la empresa encargada de la seguridad 6,4 6,1 No reciben información de ninguna entidad De la experiencia 4,2 De folletos o literatura técnica 2,9 1,2 De la evaluación de riesgos A través del servicio de prevención 0,7 0,7 OTRAS NS 0,2

Los sindicatos son la principal institución que se encarga de informar a los delegados de prevención acerca de estos productos (18%). Los delegados de prevención que tienen una edad de entre 36 y 45 años han mencionado en mayor medida que el resto a esta entidad (24%). También hay un peso relativo importante de otras fuentes de información: los encargados o responsables de seguridad se encargan, en el 15% de los casos, de transmitir dicha información. Los delegados que llevan entre 6 y 10 años desempeñando esta labor acuden, con mayor frecuencia que el resto, a estas personas (23%). También parece que 36


estos trabajadores (20%) tienen una importancia significativamente mayor, como fuente de información, en las empresas más grandes (30 trabajadores y más). Una proporción de delegados del 14% son informados a través de cursos de formación. Uno de cada cuatro delegados que trabajan en empresas de limpieza han indicado este medio informativo (25%), proporción significativamente superior a la del resto de los sectores. Sólo el 5% de los delegados de la industria del mueble ha indicado, en cambio, que asisten a estos cursos formativos. Los delegados del metal son los que en proporciones significativamente superiores a las del resto (13%) se informan a través de las etiquetas de seguridad. Cabe señalar, además, que en las empresas de menor tamaño (hasta 29 trabajadores) los delegados han indicado, en mayor medida que el resto, que se informan a través de su propia experiencia (6%). También nos ha interesado conocer el uso que los delegados hacen de la legislación como fuente de información. A este respecto, los delegados están, en general, familiarizados con las leyes sobre riesgos químicos. Sólo el 9% no conoce ninguna de estas leyes. Los niveles de desconocimiento son significativamente más elevados entre los delegados que trabajan en pequeñas empresas (hasta 29 trabajadores, un 12%). Nueve de cada diez (89%) entrevistados conocen la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), que es la normativa más conocida entre los delegados de prevención. Tabla 14. Grado en que los delegados de prevención conocen la legislación de interés. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % NORMAS Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) 89,0 Ley de Protección de los Trabajadores contra los Riesgos Químicos 56,2 45,2 Ley de Protección de los Trabajadores contra Agentes Cancerígenos Ley de Residuos 45,2 44,0 Reglamento sobre Clasificación, Envasado y Etiquetado de Preparados Peligrosos No conoce ninguna 8,6

Algo más de la mitad de los entrevistados han declarado que conocen la Ley de Protección de los Trabajadores contra los Riesgos Químicos (56%). Esta ley es más conocida por los delegados que llevan entre 6 y 10 años ejerciendo dicha función (73%). La Ley de Residuos, el Reglamento sobre Clasificación, Envasado y Etiquetado de Preparados Peligrosos y la Ley de Protección de los Trabajadores contra Agentes Cancerígenos son conocidas por una proporción análoga de entrevistados (45%). Esta segunda ley es más conocida por los delegados de prevención de industrias químicas (56%) y por los que llevan trabajando en las empresas más de diez años (49%). Los delegados de la industria del mueble son los que en menor porcentaje (35%) conocen esta norma. La Ley de Residuos es más conocida entre los delegados que llevan más de diez años desempeñando esta labor (65%). 37


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Otra fuente de información al alcance de los delegados son los documentos de la empresa relacionados con determinados aspectos de la gestión medioambiental de las empresas (residuos, emisiones...). Tabla 15. Grado en que los delegados de prevención utilizan los documentos de la empresa de interés medioambiental. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % NORMAS No ha manejado ninguno Declaración de residuos Evaluación de Impacto Ambiental Declaración de vertidos Informe de emisiones

73,1 18,8 16,9 15,4 13,9

La mayor parte de los delegados de prevención no hace uso de estos documentos (73%). Los entrevistados más jóvenes (hasta 35 años, 82%), los delegados que llevan menos de un año ejerciendo dicha labor (90%) y los trabajadores de empresas de hasta 29 empleados (79%) son los que en mayor medida indicaron no manejar dicha documentación. Entre los que los utilizan, parece que el documento más usado es la Declaración de residuos (19%) y la Evaluación de Impacto Ambiental (17%). Por último, para aproximarnos a la labor desempeñada por los delegados, recogemos a continuación las actividades desarrolladas por éstos. Tabla 16. Grado en que los delegados de prevención utilizan los documentos de la empresa de interés medioambiental. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % NORMAS Informar a los trabajadores sobre los riesgos Recoger quejas y opiniones de los trabajadores Informar a la empresa sobre la existencia de riesgos Solicitar información a la empresa o al servicio de prevención Realizar propuestas preventivas Investigar la existencia de riesgos químicos en la empresa Denunciar a la Inspección de Trabajo No ha realizado ninguna actividad No ha realizado ninguna actividad porque no era necesario Otras NC

68,0 60,6 50,4 49,4 40,8 32,0 11,2 10,8 1,5 0,5 0,2

Uno de cada diez delegados no realizan ninguna actividad a pesar de desempeñar dicha función. Entre los delegados de empresas de hasta 29 trabajadores esta proporción es significativamente superior (14%). Principalmente, los delegados de prevención se involucran con el resto de trabajadores, tanto para informarles acerca de los riesgos (68%) como para recoger sus quejas y opiniones (61%). Por otro lado, también se relacionan con la empresa, ya que han indicado que le informan sobre la existencia de riesgos (50%) y que le solicitan información (49%). Dos de cada cinco, por su parte, han declarado que realizan propuestas de prevención de riesgos laborales (41%). 38


Un porcentaje menor, casi un tercio, investigan la existencia de riesgos químicos en la empresa y solamente uno de cada diez recurren a la Inspección de Trabajo para realizar denuncias (11%). En general, los delegados de la industria química realizan, en proporciones más elevadas que el resto, todas las actividades mencionadas anteriormente. 1.6. Percepciones sobre la actividad preventiva de la empresa Hasta aquí hemos hablado de la labor de los delegados de prevención. El análisis que desarrollaremos a continuación se relaciona con los riesgos que los delegados perciben que hay en sus empresas y el control que las empresas realizan sobre dichos riesgos. En primer lugar, vamos a recoger las percepciones de los delegados sobre la existencia de riesgos para la salud de los trabajadores y para el medio ambiente y su nivel de control (Tabla 17). Tabla 17. Percepción de los delegados sobre la existencia y control de riesgos químicos para la salud y el medio ambiente en la empresa. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % PERCEPCIONES RIESGO SALUD No hay riesgos químicos para la seguridad y la salud de los trabajadores Hay algunos riesgos químicos, pero no son importantes Hay riesgos químicos importantes, pero están controlados Hay riesgos químicos importantes y no están suficientemente controlados PERCEPCIONES RIESGO MEDIO AMBIENTE En mi empresa no hay riesgo para el medio ambiente En mi empresa hay algunos riesgos, pero no son importantes En mi empresa hay riesgos importantes, pero están suficientemente controlados En mi empresa hay riesgos importantes y no están suficientemente controlados PERCEPCIONES ACTITUD DE LA EMPRESA La empresa desconoce la existencia de estos riesgos La empresa no les concede la importancia que merecen Muestra interés por eliminarlos o controlarlos, pero las medidas no son adecuadas Muestra interés, pero la inversión escapa a las posibilidades de la empresa

18,3 42,5 25,2 13,9 24,9 35,9 29,3 9,8 5 55 25 15

Analizaremos ambos aspectos de manera conjunta. La mayoría de los delegados (61%) opina que en la empresa no hay riesgos para la salud y para el medio ambiente o éstos son poco importantes (el mismo porcentaje para ambos aspectos). Opinan en un porcentaje mayor (25%) que no hay riesgo para el medio ambiente, frente a que no hay riesgos para la salud de los trabajadores (18%). Es, de todas formas, un porcentaje elevado (39%) el que opina que en las empresas hay riesgos para la salud y para el medio ambiente estén o no controlados. Los delegados de prevención de la industria química son los que en mayor medida han advertido acerca de la existencia de estos riesgos y de la falta de control sobre los mismos (23%). 39


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Por otra parte, los delegados opinan de forma mayoritaria (55%) que la empresa no concede a los riesgos la consideración que merecen y uno de cada cuatro opina que las medidas adoptadas no son las adecuadas. Se pregunta a continuación sobre el tipo de medidas que adopta la empresa para controlar los riesgos químicos. En la tabla que sigue hemos incluido las principales medidas señaladas por los delegados de prevención. Tabla 18. Percepción sobre las medidas que adoptan las empresas para controlar los riesgos para la salud y el medio ambiente. España, 2006 (n=409 delegados de prevención de varios sectores) % MEDIDAS DE CONTROL DE RIESGOS PARA LA SALUD Los trabajadores disponen de medidas de protección personal Existen medidas de atención urgente en casos de accidente Se dispone de medios de protección colectiva suficientes La limpieza del puesto de trabajo se realiza con frecuencia Los trabajadores con riesgo de exposición pasan un reconocimiento médico específico Existen normas de seguridad escritas y conocidas sobre riesgos de exposición Los trabajadores con riesgo de exposición disponen de tiempo para aseo Hay una política de sustitución de productos peligrosos existentes por otros Procura no utilizar productos peligrosos mediante un estricto control Ninguna de las anteriores MEDIDAS DE CONTROL DE RIESGOS PARA EL MEDIO AMBIENTE Encargar a una empresa especial la retirada de residuos ... Recoger los residuos peligrosos y almacenarlos en compartimentos estancos Ninguna de las anteriores Colocar sistemas de filtrado para evitar la contaminación del aire exterior Evitar el vertido de productos contaminantes en los desagües ... Reciclaje No ha tomado ninguna medida especial No adoptan ninguna medida porque no es necesario Colocación de depuradora Separación de residuos OTROS

86,1 68,9 57,5 57,2 49,1 47,2 41,8 33,3 23,2 4,2 39,6 36,9 26,9 16,1 14,4 3,4 3,2 1,5 1,2 1,0 1,0

Según los delegados, la medida preventiva más frecuente para el control de los riesgos para la salud en las empresas son los equipos de protección personal (EPI), el 86% de los trabajadores disponen de estos equipos. Le sigue la existencia de medios de atención de urgencia para el caso de accidentes (69%) y en menor medida medios de protección colectivos y la limpieza de los puestos de trabajo con medios adecuados (57%). Las medidas preventivas dirigidas a eliminar el riesgo en origen, como no utilizar los productos peligrosos o sustituirlos por otros menos peligrosos, son las menos frecuentes, 23% y 33% respectivamente, según los delegados. En relación con la protección del medio ambiente, las medidas más frecuentes se refieren al control de residuos, recogida (37%) y retirada controlada (40%). Más de uno de cada cuatro delegados afirma que la empresa no realiza ninguna de las actividades preventivas de la lista relacionadas con el medio ambiente. Se tenía interés en saber si los delegados conocían casos en la empresa de daños por exposición a productos químicos y en su caso cuál había sido la actitud de la empresa.

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La respuesta es que casi uno de cada cinco delegados de prevención ha indicado que en su empresa algún trabajador ha sufrido daños derivados de la exposición a productos químicos (18%). Los delegados de prevención que pertenecen a empresas de la industria química, han señalado que algún compañero se ha visto afectado en proporciones significativamente mayores que el resto (26%). Los de la industria del mueble, en cambio, indicaron en mucho menor porcentaje (9%) que ha habido daños por exposición a estos productos. Por otro lado, casi tres de cada cinco de estos entrevistados han señalado que su empresa sí adoptó medidas preventivas tras el conocimiento del caso, con vistas a que no ocurriera de nuevo (57%). En las empresas de mayor tamaño, la proporción de entrevistados que indicaron que la empresa sí tomó medidas asciende al 76% del total, porcentaje significativamente mayor que el resto. En todo caso, el 43% de estos delegados de prevención afirma que la empresa no tomó ningún tipo de medida tras el incidente. Con respecto al papel de la Inspección de Trabajo, más de uno de cada tres entrevistados ha señalado que la Inspección de Trabajo nunca ha visitado su empresa (36%). Esta proporción es significativamente superior en las empresas de limpieza (63%). Sin embargo, los delegados de prevención de empresas del sector del mueble han indicado, en proporciones significativamente superiores, que han sido visitados por un representante de dicha institución (83%). A los delegados de prevención que indicaron que su empresa había sido evaluada por la Inspección de Trabajo se les preguntó si dicha visita había dado como resultado un aviso o sanción administrativa y la respuesta ha sido que la visita de la Inspección de Trabajo resultó en una sanción a la empresa en tres de cada diez casos (30%). Y, finalmente, en relación con el control de la Administración sobre la conducta medioambiental de las empresas, sólo el 6% de los delegados de prevención declaran que su empresa ha sido denunciada o amonestada en alguna ocasión por contaminar el medio ambiente. 1.7. Conclusiones a) Las características que definen el perfil de delegado que nos encontramos son las siguientes: mayoritariamente son hombres (86%), con una edad de entre 36 y 55 años (70%), con contrato indefinido (98%) y que llevan más de diez años trabajando en la misma empresa (65%). b) Los entrevistados perciben, en general, que sus conocimientos sobre sus actividades y funciones como delegados de prevención se ajustan o están por encima de sus necesidades. Del mismo modo, también valoran que su experiencia en el desempeño de dicha labor es elevada o se ajusta a lo «normal». c) Los delegados se dividen en partes aproximadamente iguales (1/3) entre quienes dicen tener un nivel de conocimiento alto o muy alto sobre los riesgos químicos, quienes consideran tener un nivel de conocimiento moderado y quienes opinan que tienen un nivel bajo o muy bajo. Los delegados son capaces de identificar algunos de los productos químicos de uso en la empresa; sin embargo, tres de cada cuatro delegados no saben decir las sustancias químicas que componen los productos que identifican.

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d) Los productos químicos son utilizados en estas empresas con una muy alta frecuencia, que alcanza, en la gran mayoría de los casos (90%), la frecuencia diaria. e) Los delegados perciben la peligrosidad de dichas sustancias. Tres de cada cuatro perciben que el manejo de estos productos producen enfermedades (79%) y casi tres de cada diez entrevistados (28%) han mencionado que los productos que se utilizan en su empresa producen lesiones por accidente (salpicaduras, quemaduras). f) La fuente de información sobre los riesgos de los productos químicos más accesible y usada por los trabajadores son las etiquetas de seguridad. g) La mayor parte de los envases de los productos utilizados portan etiquetas de seguridad. Parece que, aunque para algunos delegados, las instrucciones contenidas en estas etiquetas no son inteligibles, para la mayoría sí lo son y se consideran, en general, como medio útil de información al trabajador. h) En todo caso, una importante proporción de delegados (uno de cada cinco) ha señalado que no se dan las instrucciones a los trabajadores para la lectura de dichas etiquetas. Una proporción análoga de delegados ha considerado que los trabajadores, en general, no leen estas etiquetas. i) Sólo seis de cada diez entrevistados indicaron que la empresa informa de los productos químicos que se manipulan (58%). Esta información va dirigida, especialmente, a las medidas que debe adoptar el trabajador para su propia protección. Los sindicatos son, para los delegados, la fuente de información más importante sobre los riesgos derivados del uso de sustancias químicas. j) Además de las etiquetas de seguridad, existen otras fuentes de información sobre riesgos químicos para los trabajadores en la empresa, principalmente instrucciones escritas y verbales de los encargados, así como charlas informativas y cursos. Sin embargo, las fichas de seguridad no constituyen una fuente de información para los trabajadores. k) La mayoría de los delegados opina que la empresa informa a los trabajadores. Las informaciones más frecuentes tienen que ver con medidas que deben adoptar los trabajadores para su propia protección (81%) e instrucciones sobre cómo manejar y almacenar los productos (79%). Otro tipo de información sobre posibles daños a la salud de los productos químicos es dispensada, aunque es menos frecuente la información que la empresa les transmite sobre daños al medio ambiente. l) Con respecto al conocimiento de normativa sobre riesgos químicos, los delegados están, en general, familiarizados con las distintas leyes sobre control de riesgos químicos. Utilizan en cambio, en proporciones muy bajas, los documentos sobre protección del medio ambiente de las empresas. m) Los delegados se encargan, sobre todo, de informar a los trabajadores sobre los riesgos derivados del uso de estos productos y de relacionarse con la dirección de la empresa para solicitar o transmitir información.

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n) La mayoría de los delegados opina que en la empresa no hay riesgos para la salud y para el medio ambiente, o que éstos son poco importantes. Es de todas formas un porcentaje elevado (39%) el que opina que en las empresas existen riesgos para la salud y para el medio ambiente, estén o no controlados. ñ) Por otra parte, los delegados opinan de forma mayoritaria que la empresa no concede a los riesgos la consideración que merecen y uno de cada cuatro opina que las medidas adoptadas no son las adecuadas. o) Casi uno de cada cinco delegados han declarado que en su empresa ha habido algún tipo de accidente derivado del manejo de estas sustancias (18%). Y una mayoría afirma que en estos casos la empresa ha adoptado medidas preventivas para evitar la aparición de nuevos casos. p) Finalmente, en relación con el papel de control de la Administración, casi un tercio de los delegados afirma que la empresa fue sancionada tras la visita de la Inspección de Trabajo, pero sólo un 6% de los delegados manifiesta que su empresa ha sido denunciada o amonestada en alguna ocasión por contaminar el medio ambiente.

2.

RESULTADOS DE LOS GRUPOS DE DISCUSIÓN

2.1. Percepción general sobre los riesgos laborales En general, los delegados tienen la percepción de que en las empresas se trabaja en condiciones inseguras, dado que sienten que están expuestos a riesgos que normalmente no están controlados. Las excepciones a esta percepción se encuentran entre los trabajadores de empresas grandes de todos los sectores. Aunque la percepción predominante es que, en general, en las empresas españolas la situación en materia de prevención es desfavorable, los delegados creen que las empresas grandes constituyen la excepción. Esto tendría su explicación en que en las empresas grandes los trabajadores pueden ejercer mayor presión, que éstas están sometidas a más exigencias y que disponen de más medios para invertir en prevención. La explicación a esta situación parte de un doble razonamiento. Por una parte, los delegados de prevención afirman que, en general, las empresas no cuentan con los medios necesarios para la prevención (equipamientos adecuados, información sobre riesgos, procedimientos para actuar en caso de emergencia, etc.). Por otra, estos delegados opinan que los trabajadores muchas veces actúan de manera imprudente y que no siempre utilizan los medios de protección personal puestos a su disposición. ■ Actitudes de los empresarios Respecto a las empresas, los delegados argumentan que las empresas españolas no están dispuestas a gastar dinero en prevención, hasta el punto de que los medios que ponen a disposición de los trabajadores son los más baratos y, por lo tanto, no siempre los más efectivos. Se argumenta que «a los empresarios sólo les interesa ahorrar y gastar

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lo menos posible..., y no la seguridad y salud de los trabajadores..., porque esto supone un gasto importante para la empresa». Salvo alguna excepción, la prevención de riesgos se percibe como una cuestión que afecta y beneficia exclusivamente a los trabajadores. Por esto, los delegados tienden a hablar de gasto de dinero y no de inversión. A ello se añade la escasa conciencia que tienen los empresarios sobre la importancia de la prevención de riesgos laborales, e incluso del beneficio que ello reportaría a la propia empresa, «no tienen conciencia que sacarían más beneficio si el trabajador estuviera en un ambiente cómodo, agradable y más sano...». Esta actitud negativa de los empresarios hacia la prevención se vería alimentada por el hecho de que los poderes públicos no ejercen la presión suficiente sobre las empresas para que cumplan la legislación. Explican, también, que los mecanismos que la Administración utiliza para hacer cumplir la ley, las sanciones económicas, no son efectivas porque al empresario le resulta más barato pagar la multa que solucionar el problema. La Administración sólo aparece como un factor mediador, es decir, como un agente que puede presionar a las empresas para que éstas cumplan con la ley. Por esto, las críticas a la Administración son bastante débiles y no tienen la carga emocional que se advierte en la percepción sobre los empresarios. Hay sólo un aspecto por el que la Administración es fuertemente criticada, las inspecciones. Los delegados aseguran que las inspecciones no cumplen su función, porque son anunciadas a las empresas con antelación (en vez de ser sorpresa) y porque sus resultados, en ocasiones, son consensuados entre la empresa y los inspectores. ■ Actitudes de los trabajadores El segundo factor que identifican los delegados como causa de la mala situación preventiva de las empresas es la actitud y conducta de los trabajadores. Los delegados atribuyen a los trabajadores falta de concienciación y conductas poco seguras o imprudentes por una parte, pero también incapacidad para exigir unas condiciones de trabajo seguras por temor a perder el trabajo, especialmente cuando se trata de trabajadores de más edad. Los factores que explican esta conducta de los trabajadores, según los delegados, tienen relación con las características del mercado laboral, que califican como precario e inestable y con el comportamiento de las empresas. En todos los grupos aparece, por ejemplo, el tema de la inmigración como un factor que ha aumentado la competencia por puestos de trabajo socavando las condiciones laborales (en materia de salario y seguridad). Los contratos temporales son otro elemento que, según los delegados, caracterizan el mercado de trabajo, y éste es un factor, a su juicio, fundamental para explicar el miedo de los trabajadores a exigir condiciones seguras y saludables. Estas características del mercado laboral, además, obligan a los trabajadores a estar más preocupados por su productividad, como medio para asegurar su puesto de trabajo, que por su seguridad y salud. Esto significa que, en muchas ocasiones, los trabajadores actúan bajo un nivel de presión que juega en contra de hábitos seguros.

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La contratación temporal, además, tiene la consecuencia de que los trabajadores que se incorporan a la empresa no cuentan con la formación necesaria para estos sectores de actividad, lo que aumenta los riesgos laborales. Por otra parte, está el comportamiento de las empresas en relación con la conducta de los trabajadores. Las empresas son acusadas, fundamentalmente, de no controlar la conducta de los trabajadores y, específicamente, de no obligarlos a usar los EPI. A juicio de los delegados, esto es signo de que a los empresarios no les preocupa la seguridad y salud de los trabajadores y de que un mayor control supondría un aumento del gasto de las empresas. Hay un segundo hecho del que se culpa a las empresas y que contribuye a la falta de concienciación de los trabajadores. Se trata de la falta de formación y prevención. El tema, sin embargo, no aparece espontáneamente en las reuniones, como un factor de carácter general, sino más bien asociado a la prevención de riesgos químicos, específicamente (excepto cuando es asociado a la formación de los trabajadores con contrato temporal, como hemos visto). Por esto, esta cuestión se trata en este estudio al abordar específicamente el tema de los riesgos químicos. Por último, hay un elemento que aparece en todas las reuniones: la incomodidad del EPI. Este es un factor que desincentiva su uso. ■ Comparación con el pasado Si bien, como hemos visto, la idea generalizada es que la situación en materia de prevención es negativa, los delegados reconocen importantes avances en relación con el pasado. Uno de los primeros factores mencionados para explicar este cambio es la mayor actuación de los poderes públicos, especialmente reconocible en los avances legislativos producidos en los últimos años. Esta mayor actividad se relaciona, también, con la siniestralidad. Los delegados creen que la ocurrencia de accidentes crea una alarma social que ha obligado a las autoridades y a las empresas a mejorar en materia de prevención de riesgos laborales. Otro factor que tiene un amplio consenso es el relativo a la edad de los trabajadores. Todos coinciden en que los trabajadores más jóvenes están más concienciados sobre los riesgos y la importancia de la prevención. Así, la incorporación de las nuevas generaciones ha mejorado la situación en materia de prevención porque los jóvenes tienen hábitos más seguros. También se señala como factor de progreso la actuación de los sindicatos y de los propios delegados de prevención, que son identificados como un factor de avance en materia de

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seguridad. Se valora como especialmente importante el apoyo que los sindicatos prestan a los delegados. Por último, se señalan dos factores relacionados con la actuación de las empresas y que tienen que ver con el desarrollo del propio mercado. Por una parte, los delegados piensan que las empresas están cada vez más preocupadas por su imagen pública, lo que las obliga a respetar la ley y a hacer esfuerzos en materia de prevención y control de riesgos. Por otra parte, se menciona la implantación de sistemas de calidad como un factor que favorece las actuaciones en materia de prevención. 2.2. Conocimiento y percepciones sobre el riesgo químico Los riesgos químicos parecen ocupar un lugar secundario en el conjunto de las preocupaciones de los delegados de prevención, en correspondencia, al parecer, con el nivel de preocupación que el riesgo químico suscita entre los trabajadores. Porque, al contrario que el accidente, «después de x años es cuando vas a sufrir las consecuencias (del riesgo químico), entonces, la gente, pues, le presta menos importancia». La percepción de que se presta más atención al accidente que a otros riesgos se atribuye, también, en algún caso a los propios sindicatos. Los delegados encuentran dificultades para nombrar los agentes químicos con los que trabajan, excepto en el caso de trabajadores del sector químico. Así, por ejemplo, los del sector metal sólo mencionan el «cicloritile», del que se dice que es cancerígeno, y los aceites; los de los sectores de artes gráficas, madera y muebles mencionan los catalizadores y los disolventes; los de los sectores textil, limpieza, mencionan el «regrás», el amoníaco, los tintes y los limpiadores en general. Los únicos delegados que mencionan, cada uno, varios agentes químicos son los delegados de empresas del sector químico (farmacéuticas, empresas dedicadas al control de plagas y una distribuidora de droguerías). Los delegados manifiestan que la única información sobre las características de los productos con los que trabajan se encuentra en las etiquetas de los productos, que, además, no siempre están disponibles para los trabajadores y que resultan ininteligibles. La sensación que esto produce es de completa incertidumbre, a lo que se añade la percepción de que muchos de los productos químicos parecen altamente tóxicos y, sin embargo, están autorizados. Los principales riesgos químicos que se identifican son incendios, intoxicaciones y consecuencias dermatológicas (alergias, por ejemplo). Los delegados de empresas químicas son los únicos que especifican riesgos. Frente a la pregunta sobre la posibilidad de que algunos productos sean cancerígenos, la incertidumbre es total. Hay, incluso, un entrevistado que conoce un caso de cáncer en su empresa, pero no sabe si se puede atribuir al ejercicio de su profesión. Pese a esta sensación de completa incertidumbre sobre los riesgos químicos, los delegados no reaccionan implicándose emocionalmente. Más bien, tienden a adoptar una actitud de resignación. La idea es fatalista en un doble sentido, por una parte frente al riesgo: «éstos son los riesgos a los que me enfrento por el trabajo que desempeño»; por otra parte, ante la posibilidad de eliminarlo, porque la mayoría de los delegados creen que no hay sustitutos menos agresivos que los productos que utilizan actualmente. 46


Los riesgos referidos a enfermedades profesionales, o riesgos a largo plazo, son mencionados tangencialmente. Aunque los delegados reconocen que no tienen información suficiente para estimar el nivel de riesgos al que están expuestos, nadie manifiesta una preocupación especial por el tema. Más bien, admiten que es un asunto del que sólo tendrán noticias si adquieren alguna enfermedad en los próximos años. Y, de todas maneras, afirman, no hay forma de saber, a ciencia cierta, a qué se deben las enfermedades que aparecen al cabo de un tiempo. Uno de los motivos de esta falta de preocupación por el tema, manifiesta alguno de los delegados, es que, especialmente los más jóvenes, no tienen previsto desarrollar su carrera profesional en el sector, de manera que piensan que los riesgos a los que ahora están expuestos desaparecerán en cuanto cambien de sector de actividad. 2.3. Percepciones sobre la prevención de riesgos químicos en la empresa La percepción mayoritaria es que las empresas españolas no realizan acciones de prevención efectivas en materia de riesgos químicos. Prueba de ello, dicen los delegados, es que el tema de los riesgos químicos es un ámbito en el que los delegados deben dar una larga batalla con las empresas. Los delegados no conocen bien el concepto de evaluación de riesgos y creen que los planes de prevención no se cumplen, desconfían de los resultados de las acciones en materia de vigilancia de la salud y valoran de forma muy negativa las acciones de formación. A continuación se revisa cada una de estas percepciones. Los delegados de empresas de los sectores de artes gráficas, maderas y muebles, y químico creen no obstante que las cosas han cambiado a mejor en los últimos años. Aseguran que hoy trabajan con menos productos agresivos y que éstos han sido reemplazados por otros menos dañinos. Esta opinión, sin embargo, no es compartida por delegados más críticos, como los del sector limpieza. La mayoría de los delegados no sabe si en sus empresas se ha realizado una evaluación de riesgos y desconocen si existen planes de prevención, aunque suponen que no los hay. La situación no es mejor para los delegados que afirman que sus empresas han realizado la evaluación de riesgos, éstos desconfían del trabajo que realizan algunas mutuas y más aún del trabajo que desarrollan los servicios de prevención propios. Algunos delegados expresan la idea de que la situación en materia de prevención es tan negativa que incluso muchos de los técnicos del servicio de prevención o de la mutua se sienten desmotivados. Todos los delegados señalan que las empresas en las que trabajan realizan actividades de vigilancia de la salud, «controles de salud», pese a que en algunos casos éstos sean producto de la presión de los delegados y respondan a los requerimientos de la ley, más que a la preocupación por parte de los empresarios. Pero, aunque la mayoría cree los controles de salud cumplen su fin, hay quienes dudan de sus resultados e, incluso, de que sean adecuados para detectar los problemas de salud asociados específicamente al puesto de trabajo. 47


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■ Valoración de la formación en prevención de riesgos laborales La experiencia en materia de formación en prevención de riesgos laborales, y específicamente de riesgos químicos, es francamente negativa. Al menos en lo que se refiere a las acciones formativas que imparten las empresas y las mutuas. Los delegados creen que la formación es escasa o nula y es de muy mala calidad, de manera que no responde realmente a las necesidades de los trabajadores. La primera crítica apunta al propio concepto de formación. Los delegados acusan a los empresarios de no realizar acciones formativas propiamente dichas, algunos aseguran que las empresas tienden a entregar folletos informativos a cambio de formación. El factor que explica las carencias en materia formativa es, a juicio de los delegados, el económico. La formación que se imparte es generalista y poco práctica. Los delegados coinciden en señalar que los contenidos de las acciones formativas son demasiado generales y que no responden a las necesidades de formación del puesto de trabajo específico. Este tipo de formación desincentiva a los trabajadores, según los delegados. Otra crítica habitual es la falta de actualización de los contenidos de las acciones formativas. Los delegados se quejan de que deben asistir una y otra vez a los mismos cursos. La falta de especificidad y el carácter excesivamente teórico de las acciones formativas son consecuencia, según los delegados, de la inadecuada preparación de los formadores. De éstos se dice que no conocen los puestos de trabajo específicos y que, en ocasiones, no manejan los temas adecuadamente. Por último, hay un tema práctico que juega en contra de la formación en prevención: las acciones formativas tienden a desarrollarse fuera del horario laboral, lo que desincentiva la participación de los trabajadores. 2.4. El papel de los delegados de prevención en materia de riesgos químicos El rol de los delegados de prevención en materia de riesgos químicos es un tema que aparece espontáneamente, asociado fundamentalmente al hecho de que se encuentran situados entre la empresa y los trabajadores, lo que genera conflictos con ambos. La queja de los delegados sobre la poca confianza que tienen los trabajadores en sus representantes es habitual, a pesar de los logros que dicen haber conseguido. Se sienten presionados por las exigencias de los trabajadores y, al mismo tiempo, creen que no cuentan con el apoyo real de éstos, debido a su miedo a implicarse en las reivindicaciones. Por otra parte, frente a la empresa, los delegados sienten que en ocasiones cumplen una función mas bien decorativa, la empresa los acepta sólo como una forma de cumplir la ley, pero a la hora de la verdad no les tiene en cuenta. Este conflicto de rol aparece, también, en relación con el sindicato. Piensan que su labor no 48


consiste en actuar contra la empresa y al mismo tiempo tienen la percepción de que los sindicatos están más preocupados por fomentar las denuncias a las empresas que por apoyar la actuación de los delegados. En este último aspecto, el del apoyo del sindicato, se plantea la queja de que éste no disponga de técnicos suficientes en número y preparación. Sobre el tema de la formación que imparten los sindicatos hay opiniones encontradas. La mayoría de los delegados valora positivamente la formación en prevención que ha recibido de su sindicato; sin embargo, algunos cuestionan la calidad de esta formación. 2.5. Desafíos en materia de prevención y control de riesgos químicos La palabra concienciación es la más repetida a la hora de hablar de la necesidad de mejorar en prevención de riesgos químicos. Sin embargo, los delegados no tienen nada claro que la forma de conseguir mayor conciencia sobre el tema sea la formación. Aun así, los delegados creen que la formación que se imparte debe cambiar y que ello contribuirá a concienciar a los trabajadores. Las demandas en materia de formación están directamente relacionadas con las debilidades de las acciones formativas que hemos revisado. Es decir, se trata de mejoras de contenidos y metodología. Sin embargo, no hay mención de contenidos específicamente referidos a los agentes químicos ni a la prevención de estos riesgos. Las características de la formación que se demanda se pueden resumir de la siguiente manera. La formación ha de ser más específica y práctica, mantenida en el tiempo (formación continua), el diseño de la formación debe de ser consensuado, en horario laboral, impartida por formadores especializados y bien preparados, que transmita no sólo conocimientos, que tenga en cuenta las percepciones y actitudes y que se imparta formación a los jóvenes antes de que se incorporen al mercado de trabajo. Además, sería necesario emprender otras iniciativas para la mejora de la prevención en las empresas, como incentivar a las empresas para que hagan prevención y, también, sancionar si es necesario a los trabajadores cuando no cumplen las normas. 2.6. Conclusiones a) Los delegados de prevención tienen una visión bastante crítica del estado actual de la prevención de riesgos laborales en las empresas y responsabilizan de la mala situación a las actitudes negativas hacia la prevención de los empresarios y de los propios trabajadores principalmente, pero también a la ineficaz actuación de los poderes públicos para hacer cumplir la ley. b) La actitud negativa de los empresarios se concreta en la falta de interés por la salud y seguridad de los trabajadores, la preocupación exclusiva por evitar costes y la percepción de que invertir en prevención no es rentable. c) La actitud negativa de los trabajadores se concreta en la existencia de conductas inseguras y de actitudes pasivas, poco reivindicativas, por miedo a perder el trabajo, y una mayor preocupación por la productividad que por su seguridad y salud. 49


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d) La actitud negativa de los poderes públicos se concreta en la falta de voluntad y medios para hacer cumplir la legislación. e) No obstante, los delegados valoran que la situación actual muestra avances importantes respecto al pasado, avances que atribuyen a la existencia de una mejor legislación en materia de prevención de riesgos laborales, a que los trabajadores jóvenes están más concienciados y son más exigentes, a la actuación de los sindicatos y de los propios delegados y a que las empresas necesitan mejorar su imagen. f) Los riesgos químicos y su prevención no forman parte de las prioridades de los delegados, según ellos mismos reconocen. Esto está en correspondencia con el escaso nivel de preocupación que estos riesgos suscitan entre los trabajadores. g) Los delegados muestran un escaso conocimiento de este tipo de riesgos, de hecho tienen dificultades para mencionar los agentes químicos con los que trabajan, muestran una completa incertidumbre sobre las consecuencias que los productos químicos tengan sobre la salud en el largo plazo, manifiestan desconocer, por ejemplo, si trabajan o no con productos cancerígenos. Manejan poca información y mantienen una cierta actitud fatalista sobre los riesgos y la posibilidad de prevenirlos. h) Los delegados piensan que en las empresas se realizan pocas actividades preventivas relacionadas con los riesgos químicos y desconfían de la eficacia de alguna de las actividades preventivas que se realizan, como la vigilancia de la salud y la formación. i) La formación que realizan las empresas en materia de prevención, y específicamente en riesgos químicos, es valorada de forma negativa. Se afirma que es generalista y poco práctica, que los contenidos son siempre los mismos, que hacerla fuera de horas de trabajo desincentiva la participación y que muchas veces se sustituye por folletos informativos. j) Los delegados manifiestan estar expuestos al mismo tiempo a presiones por parte de los trabajadores y por parte de la empresa y viven diferentes formas de conflicto de rol en relación con los trabajadores y en relación con los sindicatos. k) Los delegados piensan que la mejora de la prevención en las empresas pasa por elevar el nivel de conciencia y muestran una clara ambigüedad respecto al papel que le atribuyen a la formación en ello. Lo que sí tienen muy claro es que el tipo de formación que se imparte debe cambiar de forma radical y definen las características de esta nueva formación. También apuntan hacia otras iniciativas necesarias como incentivo de los empresarios y, si es necesario, la sanción de los trabajadores que incumplen las normas. 50


3.

RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS

3.1. El nivel de riesgos químicos en las empresas La mayoría de los técnicos entrevistados valoran la existencia de un riesgo químico alto para la salud y seguridad de los trabajadores en los sectores estudiados y únicamente uno de los entrevistados entiende que el nivel de riesgo es bajo en el sector textil. Respecto al riesgo para el medio ambiente, también el nivel se considera alto, aunque se matiza que en este aspecto la industria química sería la más preocupante. No obstante, se reconoce la existencia de determinadas fases de los procesos productivos como más susceptibles de presentar riesgos, como es el caso de los procesos de acabado (barnizado, lacado, pintado...) en la fabricación de muebles, los procesos de tintado y estampado en el sector textil, la limpieza de metales y operaciones de corte en el metal, los procesos de impresión off-set y serigrafía en artes gráficas y la mayoría de los procesos en la industria química. También se recoge la idea de que, independientemente del sector de actividad, el riesgo depende de otros factores, como la localización de los riesgos en zonas concretas de la empresa, el hecho de que los procesos sean manuales o estén automatizados, o de que la empresa pueda estar sometida a exigencias de normas de calidad o por producir para clientes que le exigen buenas prácticas en prevención de riesgos químicos. El tamaño de la empresa parece ser otro de los factores que condiciona el nivel de riesgos, aunque se aducen razones diferentes. Se opina, por ejemplo, que el riesgo en las empresas más grandes es menor por la existencia de procesos más organizados y tecnificados, lo que implica menos manipulación directa de los productos. Se dice incluso que en las más grandes, aunque se manipule una mayor cantidad de productos químicos, se dispone de más información y técnicos y se suele tener los riesgos evaluados, lo que permite tenerlos más controlados. Esto ocurre también por influencia de las normas de calidad y la necesidad que tienen las empresas de presentar una imagen «ecológica». 3.2. Información y percepción del riesgo Los técnicos entrevistados opinan que tanto los empresarios como los trabajadores están poco informados y son poco conscientes de los riesgos químicos o que se tiene una cierta conciencia del riesgo, pero absolutamente insuficiente. Se matiza, sin embargo, que existe más conocimiento y conciencia en algunos procesos en los que el riesgo es conocido por la experiencia (cromados, barnizado...) y, también, que los delegados de prevención suelen tener más conocimientos y conciencia del riesgo. La información sobre los riesgos y su prevención se encuentra contenida en las etiquetas de los envases, las fichas de seguridad de los productos y en los documentos de evaluación de riesgos. Los técnicos opinan que en general los envases originales de los productos químicos están etiquetados, pero no así los envases que la empresa utiliza para trasvasar el producto desde el envase original. 51


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Respecto a la existencia de información en la empresa sobre los riesgos de los productos y su utilización para la prevención, ha habido un progreso importante desde la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la normativa específica sobre protección de los trabajadores. Hoy día, por ejemplo, es habitual la utilización de la fichas de seguridad en las empresas medianas y más grandes y en aquellas empresas que disponen de recursos de prevención internos. En muchas ocasiones, en empresas medianas y grandes, las fichas se ponen a disposición de los trabajadores. En las pequeñas empresas también se dispone de las fichas de seguridad, pero no se hace uso de ellas, «se archivan conforme llegan». Un aspecto importante referido a la información es su adecuación al nivel de comprensión de los sujetos a los que va dirigida, es decir, ¿se entiende la información de las etiquetas y de las fichas de seguridad, principales recursos informativos de las empresas? La respuesta casi unánime es que esta información no es entendible por el empresario o el trabajador, a no ser que éstos hayan pasado por un curso de formación. Uno de los técnicos opina, por el contrario, que la información de las fichas es entendible «siempre y cuando se ponga un poco de interés». Otra fuente de información es la propia evaluación inicial de riesgos; sin embargo, se considera que suele incorporar muy poca información sobre riesgos químicos o que éstos, en las evaluaciones iniciales de riesgos, muchas veces ni siquiera están bien identificados. También, por supuesto, las evaluaciones específicas ofrecen más información pero el problema es que muchas empresas no disponen de estas evaluaciones, aunque se practiquen cada vez con mayor frecuencia, sobre todo en las empresas que tienen contratado un servicio de prevención. Otro problema añadido es que en la mayoría de las ocasiones «no es posible una evaluación técnica del riesgo porque se carece de valores límite de referencia». 3.3. La gestión de los riesgos en la empresa Los entrevistados opinan que la gestión de la prevención se suele encomendar a los servicios de prevención y que la empresa raramente toma la iniciativa. Consideran que para que la empresa se haga cargo de sus obligaciones preventivas, «se le tiene que empujar» de una forma u otra, bien sea mediante la presión de los trabajadores, la existencia de obligaciones reglamentarias, la recomendación del servicio de prevención o por la intervención de la Inspección de Trabajo. La gestión del riesgo químico presenta, en general, grandes deficiencias aunque se pueden apreciar grandes diferencias entre pequeñas y medianas o grandes empresas. En estas últimas existe un cierto nivel de gestión preventiva, sobre todo si la empresa dispone de recursos preventivos propios, por ejemplo un trabajador designado y con una cierta formación al menos de nivel intermedio, lo que se aprecia como una cuestión clave. No obstante, el problema en estos casos es que los trabajadores designados tienen otras tareas asignadas y pueden dedicar muy poco tiempo a las actividades preventivas. A pesar de todo, en las empresas se realizan actividades preventivas (que normalmente se ponen en práctica a instancias de los servicios de prevención y en otras ocasiones a instancias de la Inspección de Trabajo). Así, por ejemplo, a nivel de compra de productos se

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puede tener la precaución de adquirir los menos peligrosos o dejar de utilizar alguno en concreto (formaldehído en la madera, tricloroetileneo en el textil...), se hacen evaluaciones específicas de riesgos, se ponen algunas medidas correctoras, se proporcionan EPI a los trabajadores, existe un cierto control del almacenaje de los productos. Se puntualiza que la gestión del riesgo depende mucho de la información y formación que tenga el empresario. Pero las actividades mencionadas raramente están procedimentadas, las empresas no suelen disponer de procedimientos escritos de gestión del riesgo químico. No disponen, por ejemplo, de procedimientos o protocolos de compras, «no hay en general un criterio de selección en la compra de los productos químicos..., la compra se orienta más hacia la calidad del producto final». Respecto al almacenamiento, a pesar de ser un tema «perfectamente regulado en la legislación», no suele haber un almacenamiento adecuado, «se almacena sin criterios de selección, en armarios convencionales y en algunos casos en armarios cerrados con llave, pero generalmente no en lugares adecuados para las características de seguridad de los productos». Tampoco se dispone de normas de seguridad, salvo que en algún caso «se edite un manual». En las empresas medianas suele haber un lugar de almacenamiento separado, señalizado y con una o dos personas encargadas del mismo, pero otra cosa es que haya una correcta gestión del mismo en relación con el orden, la separación de productos incompatibles, etc. Un técnico opina que en general se cumple la normativa respecto al etiquetado, envasado y almacenamiento de productos químicos. Al igual que para otras actividades preventivas, no existen procedimientos implantados de comunicación e información a los trabajadores. ¿Por qué?, «pues porque la empresa habitualmente no genera esta iniciativa...». De igual manera otras actividades, como las evaluaciones específicas de riesgos químicos, se suelen hacer por iniciativa de los servicios de prevención ajenos. En algunos sectores con riesgo de incendio, como el de la madera y mueble, suele haber planes de emergencia e incluso hacerse algún simulacro. Pero en general no hay planes de emergencia «con los contenidos y el protocolo de actuación de un plan de emergencia. Hay estudios de riesgos de incendio, vías de evacuación, señalización..., pero planes de emergencia como tal no existen». Otra cosa son las empresas afectadas por el Decreto 1254/1999, sobre accidentes graves, que sí disponen de esos planes. Se señala, finalmente, la falta de recursos técnicos en los servicios de prevención para atender todas las necesidades; el volumen de trabajo, se dice, los tiene desbordados. 3.4. Protección de la salud y la seguridad de los trabajadores En relación con las medidas preventivas dirigidas a asegurar la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores, se asegura que aquellas que son de carácter inmediato se suelen aplicar cuando se identifican los riesgos, «pero cuando eso va a generar un gasto ya..., se deja para más adelante». La sustitución de productos peligrosos por otros que lo sean menos, por ejemplo, no es una práctica habitual, «no se procura utilizar los productos menos peligrosos porque no

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hay conocimiento de la peligrosidad de los mismos». Sin embargo, se puede constatar que se están comenzando a sustituir algunos productos por razones de salud laboral y, también, por razones medioambientales, porque normalmente ambos aspectos van de la mano, «el empresario que mira un aspecto mira el otro». Así, por ejemplo, se señala la sustitución de barnices con disolventes por barnices al agua en el mueble, asimismo la introducción de pinturas al agua en el metal, la sustitución del tricloroetileno que tiende a desaparecer en el metal para limpieza y desengrase por el percloroetileno. En ocasiones la iniciativa parte de un servicio de prevención, como en el caso del uso del tricloroetileno como quitamanchas en tejidos, que primero se sustituyó por percloroetileno y luego por heptano en el sector textil. En relación con la práctica de reducción del riesgo en origen, se señala que los propios productores y formuladores, en ocasiones, han reducido los porcentajes de sustancias peligrosas contenidas en los productos. Los sistemas de aspiración, como medida de control de la exposición, están más o menos generalizados en función de los sectores. No es que sea una medida muy generalizada, pero tampoco es infrecuente en opinión de los entrevistados. Sin embargo, el problema detectado es que en muchas ocasiones estos sistemas no están bien diseñados («no se realizan los estudios necesarios para ello»), no disponen de la potencia y caudal de aspiración suficientes o no se realiza un mantenimiento adecuado, todo lo cual los convierte en ineficaces. En otras ocasiones los sistemas de aspiración localizada no son practicables y sólo es posible recurrir a la mejora de la ventilación general. Otra de las actividades preventivas recomendadas por la higiene industrial es la de evitar exposiciones innecesarias de trabajadores, actividad que no se suele practicar porque según opinión de algún entrevistado, «esto hay que hacerlo en fase de diseño del proceso, luego es complicado». Un caso aparte puede ser el del barnizado o pintado a pistola o el lijado (madera), en el que se utilizan cabinas con separación del resto de la zona de trabajo en la mayoría de los casos. Pero incluso en estos procesos en los que las piezas pasan por una fase de secado, ésta suele estar ubicada en áreas próximas y no separadas de otros puestos de trabajo, con el resultado de que los trabajadores que los ocupan se ven expuestos a los disolventes volátiles contenidos en las pinturas y barnices. En muchas ocasiones el problema, se aduce, es la falta de espacio para poder separar las diferentes zonas de trabajo. La medida de prevención más utilizada es el uso de equipos de protección individual, fundamentalmente guantes y mascarillas respiratorias. El uso de estas últimas es muy variable, dependiendo de la tarea a realizar, hay tareas con más exposición a productos peligrosos en los que se utilizan más. La empresa las suele proporcionar, «otra cosa es que esas protecciones sean las más adecuadas para cada persona». En muchas ocasiones los trabajadores no las utilizan, pero hay muchos motivos por los que el trabajador no siempre las utiliza, por presiones culturales (burlas de los compañeros), incomodidad de uso, molestia para la realización del trabajo, etc. Los reconocimientos médicos que se practican en las empresas suelen ser específicos para el riesgo químico, «los servicios de prevención los han adoptado y la Inspección de Trabajo lo exige», se argumenta.

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En las entrevistas se preguntaba expresamente por el tratamiento que recibían los trabajadores sensibles y la respuesta mayoritaria era que cuando aparecen estos casos, las empresas suelen retirarlos de la fuente de exposición y ubicarlos en otro puesto de trabajo, aunque algunos entrevistados dicen tener conocimiento de que en algunos casos el trabajador afectado ha tenido que dejar la empresa. 3.5. Gestión medioambiental Tanto la gestión de residuos sólidos como las emisiones a la atmósfera y los vertidos a las aguas están regulados por disposiciones administrativas. Eso implica que las empresas están sometidas a procesos de autorización y licencia y la Administración vigila que se cumpla la reglamentación. Se opina que en general los residuos, vertidos y emisiones están controlados, aunque esto no significa que con relativa frecuencia «haya un residuo mal gestionado, algún vertido puntual que supere los límites permitidos, pero cuando esto se detecta se pone el correspondiente expediente sancionador y se procura..., corregir la deficiencia observada en la inspección». Se afirma que la gestión ambiental de residuos, vertidos y emisiones es una práctica habitual por parte de las empresas, «la mayoría de las empresas ya tienen un inventario de los residuos que generan y conocen la forma de gestionarlos, las cosas han mejorado mucho en los últimos años». En la práctica la falta de gestión vendría dada por una falta de información, «lo que ocurre es que no siempre en la empresa hay una información de lo que es un producto peligroso». Se suele realizar una gestión de los residuos en las empresas medianas y grandes, aunque puede haber menos control en el caso de los vertidos al agua o las emisiones a la atmósfera. En la gestión medioambiental se puede observar una clara diferencia entre los polígonos industriales de nueva creación y las zonas industriales antiguas de los años 60 y 70, «pues no había criterios de localización y la industria se implantaba en zonas, pues, sin urbanizar, en fin, polígonos que no disponían de los servicios mínimos, incluso algunos de alcantarillado, ni de agua corriente, entonces era frecuente en aquellos tiempos, que al no disponer de servicios y el medio ambiente estar más descuidado, pues son unos problemas ambientales que han derivado de aquellas épocas, pues de zonas contaminadas, vertederos incontrolados, zonas que había afección a ríos, a la flora y la fauna, pero provenientes de aquellas situaciones de localización industrial dijéramos que no tenían en cuenta criterios ambientales». También se señala, a este respecto, que existen diferencias entre las empresas localizadas en los polígonos o zonas próximas a las ciudades grandes que cuentan con más infraestructuras de servicios y de vigilancia y control y las empresas alejadas, situadas en el campo o en pueblos pequeños. No obstante, se señala la existencia de riesgos que escapan al control. Por ejemplo, el polvo de la ropa de trabajo que el trabajador se lleva a casa y el lugar donde se lava la ropa. Son pocos los casos en los que la limpieza de la ropa de trabajo corre a cargo de la empresa. Otro ejemplo que se señala se refiere al riesgo medioambiental por la vía de los productos de consumo que contienen sustancias peligrosas, «no tóxicas o nocivas sino no biodegradables..., contaminantes». Es el caso de las chapas y tableros que contienen formaldehído, aunque se afirma que «últimamente se está eliminando o reduciendo el uso del formaldehído sobre todo en partidas para la exportación».

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3.6. Conclusiones a) Se considera por parte de los técnicos entrevistados que existe un alto nivel de riesgo químico en los sectores estudiados y que el riesgo se localiza en determinados procesos, con la salvedad de la industria química en la que el riesgo se encuentra en la mayoría de los procesos. Existe acuerdo en que el nivel de riesgo se relaciona con el tamaño de la empresa, a mayor tamaño menos riesgo, con el nivel tecnológico de la empresa y con el hecho de estar o no sometida a normas de calidad. b) Los empresarios y los trabajadores están poco informados y son poco conscientes de la existencia de riesgos químicos en sus empresas. c) Las fuentes principales de información disponibles en las empresas son las etiquetas y las fichas de seguridad de los productos y en menor medida las evaluaciones de riesgos. d) La información contenida en las etiquetas y fichas de seguridad es poco útil en la medida en que no es entendible por personas que no disponen de una formación específica previa. e) Las evaluaciones iniciales de riesgo no constituyen una buena fuente de información sobre los riesgos químicos, al estar éstos recogidos de una forma muy parcial. f) Las empresas no disponen, en general, de procedimientos de gestión de los riesgos químicos. g) En las empresas, sobre todo en las medianas y grandes, se realizan actividades preventivas relacionadas con el riesgo químico, pero no por iniciativa del empresario sino por presiones de los propios trabajadores, de los servicios de prevención o de la Inspección. h) Las actividades preventivas relativas a los aspectos fundamentales, como el control de compras de los productos, el almacenamiento o las medidas de protección de los trabajadores, presentan deficiencias importantes. i) Existe una importante falta de recursos técnicos, tanto en las empresas como en los servicios de prevención, para hacer frente a las necesidades preventivas. j) Aunque la actividad de sustitución de productos o procesos peligrosos por otros que no lo sean o lo sean menos, es escasa en las empresas, se conocen algunos casos de sustitución. k) La vigilancia de la salud ha mejorado sustancialmente con la aplicación de protocolos específicos en función de los riesgos. l) La gestión medioambiental de las empresas ha mejorado mucho en los últimos años, aunque se observan importantes diferencias entre empresas nuevas y antiguas y entre empresas localizadas en la proximidad de las ciudades y las alejadas de las mismas. m) Existen riesgos medioambientales no controlados, por ejemplo cuando los productos producidos incorporan sustancias no biodegradables o cuando las sustancias químicas impregnan la ropa de trabajo y ésta se lava en casa.

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Anexo I Cuestionario de gestión del uso de productos químicos (delegados de prevención) Objetivos ■ Conocer el nivel de información que los dd.pp. tienen sobre el riesgo químico. ■ Conocer la percepción que los dd.pp. tienen sobre el nivel de riesgo existente en la empresa. ■ Conocer la actitud de los dd.pp. ante la exposición al riesgo químico. ■ Conocer la opinión de los dd.pp. sobre la actitud y el comportamiento de la empresa. ■ Conocer el comportamiento de los dd.pp. frente al riesgo químico. Cuestionario sobre gestión del uso de productos químicos Fecha de la entrevista: ....... / ...................../ 2005 Realiza la entrevista: ...................................................... Hora de comienzo: ......... : ........... horas Hora de finalización: ......... : ........... horas I. DATOS PERSONALES 1. Año de nacimiento: 2. Sexo:

19...... Hombre ( )

Mujer ( )

3. Población donde trabaja: ............................................ 4. Sector de la empresa donde trabajas: Industria del metal ( Industria química ( Industria textil ( Industria del mueble ( Industria de la impresión ( Limpieza ( 5. Tipo de contrato:

Indefinido ( )

) ) ) ) ) )

Temporal ( )

6. Tiempo que llevas trabajando en tu empresa actual: .............. años 7. Tiempo que llevas como delegado de prevención: .............. años 8. Número de trabajadores en tu centro de trabajo actual: Menos de 50 ( ) De 50 a 100 ( ) 9. ¿Cómo calificarías tu nivel de conocimientos en relación con tus funciones y actividades como delegado de prevención? Bajo ( ) Muy bajo ( ) Moderado ( ) Alto ( ) Muy alto ( )

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10. ¿Cómo calificarías tu nivel de experiencia en relación con tus funciones y actividades como delegado de prevención? Muy alto ( ) Alto ( ) Moderado ( ) Bajo ( ) Muy bajo ( ) II. INFORMACIÓN SOBRE EL USO DE LOS PRODUCTOS QUÍMICOS Si entendemos por riesgo químico los efectos negativos que sobre la seguridad, la salud humana y el medio ambiente pueden tener los productos y sustancias químicas, en cualquiera de sus formas: sólidos, líquidos o formando gases, humos, vapores, etc. 11. ¿Cómo calificarías tu nivel de conocimientos en relación con los riesgos químicos? Muy alto ( ) Alto ( ) Moderado ( ) Bajo ( )

Muy bajo ( )

12. ¿Sabrías decirme qué tipo de materiales o productos químicos se utilizan habitualmente en tu empresa? (pinturas, barnices, desengrasantes, fijadores...) ................................................................................................ 13. ¿Puedes decirme cuáles son los dos materiales o productos más utilizados? ................................................................................................ 14. ¿Con qué frecuencia se utilizan estos productos? Diariamente ( ) Una vez por semana ( )

Una vez al mes ( )

15. ¿Sabrías decirme el nombre químico de algunas de las sustancias que componen estos productos? ................................................................................................ ................................................................................................ 16. ¿Consideras que algunas de estas sustancias son peligrosas o dañinas para la salud? Mucho ( ) Moderadamente ( ) Poco ( )

Nada ( )

17. ¿Qué tipo de daño pueden producir? ( ) Lesiones por accidente en los trabajadores: salpicaduras, quemaduras, etc. ( ) Accidentes mayores: explosiones, incendios, etc. ( ) Enfermedades en los trabajadores: de la piel, respiratorias, nerviosas, cáncer, alteraciones en la reproducción, etc. ( ) Contaminación del medio ambiente: residuos sólidos, líquidos, emanaciones de humos, gases, etc. III. USO DE PRODUCTOS QUÍMICOS Y PREVENCIÓN Y GESTIÓN DE SUS RIESGOS 18. ¿Tienen etiqueta de seguridad los envases de los productos químicos que se utilizan en la empresa? No lo sé ( ) Ninguno ( ) Algunos ( ) La mayoría ( ) Todos ( ) 19. ¿Se entiende el significado de la información (símbolos y frases) que contienen las etiquetas? Perfectamente ( ) A medias ( ) Muy poco ( ) Nada ( ) No lo sé ( ) 20. ¿Piensas que la información de las etiquetas es útil y suficiente para apercibir del riesgo y la manera de prevenirlo? Sí ( ) No ( ) No lo sé ( ) 21. ¿Se dan las instrucciones necesarias a los trabajadores para que lean las etiquetas de seguridad de los productos químicos? Sí, con frecuencia ( ) Sí, a veces ( ) Nunca ( ) No lo sé ( ) 22. ¿Los trabajadores suelen leer las etiquetas de seguridad del producto? Sí, con frecuencia ( ) Sí, a veces ( ) Nunca ( ) 58

No lo sé ( )


23. ¿Disponen los trabajadores de alguna otra información además de la etiqueta del producto? ( ) Instrucciones o procedimientos de seguridad escritos ( ) Instrucciones verbales de los encargados ( ) Charlas informativas ( ) Cursos de formación ( ) Otras ........................................................................ 24. ¿Qué contiene la información sobre los productos químicos proporcionada por la empresa? ( ) Información sobre daños sobre la salud ( ) Información sobre daños sobre el medio ambiente ( ) Medidas de protección a adoptar por el trabajador ( ) Indicaciones sobre cómo manejar y almacenar los productos ( ) Indicaciones para evitar daños al medio ambiente ( ) Otras ........................................................................ 25. ¿De dónde obtienes normalmente la información sobre los riesgos de los productos químicos? ( ) De la empresa suministradora o del vendedor ( ) De las Etiquetas ( ) De las Fichas de seguridad ( ) De la Evaluación de riesgos ( ) Del encargado o responsable de seguridad ( ) De cursos de formación ( ) Del sindicato ( ) De folletos o literatura técnica ( ) De la experiencia 26. ¿Conoces la existencia de alguna de las siguientes leyes relacionadas con los riesgos químicos? ( ) Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) ( ) Ley de Protección de los Trabajadores contra los Riesgos Químicos ( ) Ley de Protección de los Trabajadores contra los Agentes Cancerígenos ( ) Reglamento sobre Clasificación, Envasado y Etiquetado de Preparados Peligrosos ( ) Ley de Residuos 25. ¿Has manejado alguna vez alguno de los siguientes documentos sobre protección del medio ambiente de la empresa? ( ) Evaluación de Impacto Ambiental ( ) Declaración de residuos ( ) Declaración de vertidos ( ) Informe de emisiones 26. ¿Qué tipo de actividades has desarrollado como DP en relación con los riesgos químicos? ( ) Investigar la existencia de riesgos químicos en la empresa ( ) Informar a la empresa sobre la existencia de riesgos ( ) Informar a los trabajadores sobre los riesgos ( ) Recoger quejas y opiniones de los trabajadores ( ) Solicitar información a la empresa o al Servicio de Prevención ( ) Realizar propuestas preventivas ( ) Denunciar a la Inspección de Trabajo 27. ¿En relación con los riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores derivados del uso de productos químicos, cuál de las siguientes afirmaciones se ajusta más a la realidad de tu empresa? ( ) En mi empresa no hay riesgos químicos para la seguridad y la salud de los trabajadores ( ) En mi empresa hay algunos riesgos químicos, pero no son importantes ( ) En mi empresa hay riesgos químicos importantes, pero están controlados ( ) En mi empresa hay riesgos químicos importantes y no están suficientemente controlados

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28. ¿En relación con los riesgos para el medio ambiente derivados del uso de productos químicos, cuál de las siguientes afirmaciones se ajusta más a la realidad de tu empresa? ( ) En mi empresa no hay riesgo para el medio ambiente ( ) En mi empresa hay algunos riesgos, pero no son importantes ( ) En mi empresa hay riesgos importantes, pero están suficientemente controlados ( ) En mi empresa hay riesgos importantes y no están suficientemente controlados 29. En el caso de existir riesgos importantes insuficientemente controlados, ¿cuál de las siguientes afirmaciones se aproxima más a la realidad de tu empresa? ( ) La empresa desconoce la existencia de estos riesgos ( ) La empresa no les concede la importancia que merecen ( ) La empresa muestra interés por eliminarlos o controlarlos, pero las medidas puestas en práctica no son suficientes ( ) La empresa muestra interés por eliminarlos o controlarlos, pero la inversión necesaria escapa a las posibilidades de la empresa 30. ¿Qué tipo de medidas preventivas se han adoptado en la empresa para evitar la contaminación del medio ambiente? ( ) Evitar el vertido de productos contaminantes en los desagües o sumideros ( ) Recoger los residuos peligrosos y almacenarlos en compartimentos estancos ( ) Encargar a una empresa especializada la retirada de los residuos peligrosos ( ) Colocar sistemas de filtrado para evitar la contaminación del aire exterior ( ) Ninguna de las anteriores 31. ¿Cuáles de las siguientes medidas preventivas se han adoptado en la empresa para eliminar o controlar los riesgos químicos? ( ) Procurar no utilizar en la empresa productos peligrosos mediante un estricto control de compras ( ) Hay una política de sustitución de productos peligrosos existentes por otros menos peligrosos ( ) Existen normas de seguridad escritas y conocidas por los trabajadores sobre cómo realizar tareas con riesgo de exposición a sustancias químicas ( ) Se dispone de medios de protección colectivos suficientes como sistemas de producción en circuito cerrado, señalización de seguridad, campanas de aspiración, medidas de ventilación general, medios de extracción localizada, etc. ( ) La limpieza de los puestos de trabajo se realiza con frecuencia y con métodos adecuados para evitar la acumulación o dispersión al aire de contaminantes ( ) Los trabajadores disponen de medios de protección personal: mascarillas respiratorias, guantes de seguridad, etc. ( ) Existen medios de atención urgente para casos de accidente: fuentes lavaojos, duchas de seguridad, botiquín de urgencia, etc. ( ) Los trabajadores con riesgo de exposición disponen de tiempo para el aseo personal ( ) Los trabajadores con riesgo de exposición pasan un reconocimiento médico específico para estos riesgos ( ) Ninguna de las anteriores 32. ¿Conoces si algún trabajador de la empresa ha sufrido algún daño(lesión o enfermedad) por exposición a proSí ( ) No ( ) ductos químicos? 33. ¿En caso afirmativo, ello ha motivado la adopción de medidas preventivas? Sí ( ) No ( )

No lo sé ( )

34. ¿Ha visitado la Inspección de Trabajo la empresa en alguna ocasión? Sí ( ) No ( )

No lo sé ( )

35. ¿La o las visitas de la Inspección de Trabajo han concluido con un apercibimiento o sanción a la empresa? Sí ( ) No ( ) No lo sé ( ) 36. ¿Ha tenido la empresa alguna denuncia o advertencia de la Administración por contaminación del medio No ( ) Sí ( ) ambiente? 60


Anexo II Entrevistas exploratorias Entendemos por riesgo químico los efectos negativos que sobre la seguridad, la salud humana y el medio ambiente pueden tener los productos y sustancias químicas, en cualquiera de sus formas: sólidos, líquidos o formando gases, humos, vapores, etc. En la entrevista se pretende recoger información sobre la gestión del riesgo químico en las empresas de los siguientes sectores: ■ Industria del metal ■ Industria química, caucho y plásticos ■ Industria textil ■ Industria de la madera y del mueble ■ Industria de las artes gráficas ■ Servicios de limpieza Los entrevistados deberían tener experiencia en alguno de los sectores indicados y en conjunto se deben cubrir todos los sectores. Los aspectos de la gestión que nos interesan son los siguientes: ■ Información y formación a los trabajadores ■ Apreciación sobre los tipos y niveles de riesgo de los sectores ■ Existencia o no de políticas de gestión del riesgo químico en las empresas ■ Procedimientos o criterios de medio ambiente, seguridad y salud en la compra de productos. ■ Condiciones de almacenamiento ■ Normas de seguridad en el manejo se productos ■ Evaluación de impactos ambientales ■ Evaluación de riesgos de seguridad y de higiene (salud) ■ Medidas para prevenir y controlar la contaminación ■ Medidas de seguridad en las instalaciones y planes de emergencia ■ Medidas de protección colectiva ■ Medidas de protección individual Guión para las entrevistas DATOS PROFESIONALES 1. Ámbito de trabajo a) Administración pública b) Mateps c) Servicios de prevención d) Sindicato e) Consultoría 2. Años de experiencia a) menos de 5 años b) entre 5 a 10 años c) entre 10 y 15 años d) mas de 15 años 61


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3. Sexo a) hombre b) mujer 4. Titulación a) Ingeniero superior b) Ingeniero técnico c) Otras titulaciones superiores d) Otras titulaciones de tipo medio Cuestionario 1. Tipos y niveles de riesgo químico de los sectores 1.1. Pregunta principal: ¿Cómo calificaría el nivel de riesgo del sector ..........................................? Preguntas de apoyo: ¿Es diferente el nivel de riesgo en función del tamaño de la empresa? ¿Existen subsectores con especial exposición a riesgos químicos? ¿Cuáles son los procesos más expuestos a riesgo de accidentes químicos? ¿Cuáles son los procesos con más riesgo de exposición a tóxicos? ¿Cuáles son los procesos con más riesgo de contaminación del medio ambiente? 2. Conocimiento del riesgo 2.1. Pregunta principal: ¿Los empresarios y los trabajadores conocen la existencia de riesgo químico en sus empresas? Preguntas de apoyo: ¿Qué tipo de información sobre los riesgos químicos manejan? ¿Los productos suelen estar correctamente etiquetados? ¿Disponen de las fichas de seguridad y se hace uso de ellas? ¿La información disponible en unas y otras es entendible por los empresarios y trabajadores? ¿Qué otras fuentes de información se utilizan en las empresas? ¿Las empresas suelen disponer de una evaluación de los riesgos químicos? 3. Políticas de gestión del riesgo químico en las empresas 3.1. Pregunta principal: ¿Existe una gestión y planificación serias de la prevención de los riesgos químicos por parte de las empresas? Preguntas de apoyo: ¿Cuáles son los principales problemas u obstáculos para que se lleve a cabo correctamente la prevención de riesgos químicos en el sector? ¿Los empresarios están informados y preocupados por el tema? ¿Hay apoyo por parte de los técnicos de medio ambiente de las Administraciones? ¿Funcionan adecuadamente los Servicios de Prevención? ¿Hay técnicos de prevención suficientes? ¿Los trabajadores tienen suficiente información sobre los riesgos? ¿Existe algún tipo de control por parte de la Administración (inspecciones, sanciones, etc.)? 62


4. Procedimientos para la gestión del riesgo químico 4.1. Pregunta principal: ¿Disponen las empresas de protocolos o procedimientos para la gestión de los riesgos químicos? Preguntas de apoyo: ¿Disponen las empresas de procedimientos o criterios de medio ambiente, seguridad y salud en la compra de productos químicos? ¿Disponen de lugares adecuados para el almacenamiento seguro de los productos químicos? ¿Disponen de normas de seguridad en el manejo se productos? ¿Disponen de procedimientos reglados de información y formación de mandos y de los trabajadores? ¿Disponen de procedimientos, normas y medidas de seguridad en las instalaciones? ¿Disponen de planes de emergencia? 5. Protección de la salud 5.1. Pregunta principal: ¿Disponen las empresas de las necesarias medidas para la protección de los trabajadores frente a los riesgos químicos? Preguntas de apoyo: ¿Se procura eliminar los riesgos siempre que es posible? ¿Se procura utilizar los productos más seguros y menos tóxicos? ¿Se suelen introducir cambios en los procesos productivos o sustituciones de productos peligrosos? ¿Se evitan las exposiciones a tóxicos innecesarias (trabajadores en tareas o puestos de trabajo expuestos a contaminantes procedentes de otras tareas o puestos de trabajo? ¿Existen sistemas de ventilación y aspiración suficientes? ¿Se proporciona a los trabajadores de equipos de protección individual (EPI) adecuados? ¿Se practican reconocimientos médicos específicos a los trabajadores? ¿Qué conducta se sigue con los trabajadores sensibles? 6. Protección del medio ambiente 6.1. Pregunta principal: ¿Disponen las empresas de las necesarias medidas para la protección del medio ambiente frente a los riesgos químicos? Preguntas de apoyo: ¿Se realizan programas de prevención de la contaminación? ¿Se realizan planes de minimización de residuos, vertidos y/o emisiones? ¿Se almacenan los residuos peligrosos en recipientes estancos? ¿Se entregan los residuos peligrosos a un gestor autorizado por la Administración? ¿Se controla la presencia de sustancias peligrosas en los vertidos a través de desagües, alcantarillas, emisarios, etc? ¿Se controla la presencia de sustancias peligrosas en las emisiones al aire exterior a través de ventanas, sistemas de ventilación o extracción o chimeneas? ¿Se comprueba la presencia de sustancias peligrosas en los productos fabricados por la empresa? 63


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Anexo III Índice de tablas Tabla 1.

Muestra inicial diseñada

9

Tabla 2.

Muestra finalmente realizada

9

Tabla 3.

Grupos de discusión realizados

10

Tabla 4.

Características de las personas encuestadas. España, 2006

29

Tabla 5.

Nivel de conocimientos y experiencia como delegado de prevención. España, 2006

31

Nivel de conocimientos sobre los riesgos químicos. España, 2006

31

Consideración sobre la peligrosidad de los productos. España, 2006

32

Tabla 8.

Nivel de etiquetado de los productos. España, 2006

33

Tabla 9.

Nivel comprensión y utilidad de las etiquetas de los productos. España, 2006

33

Tabla 10.

Nivel de uso de las etiquetas de los productos. España, 2006

34

Tabla 11.

Otras fuentes de información sobre riesgo químico para los trabajadores. España, 2006

35

Tipo de información que los trabajadores reciben de la empresa. España, 2006

36

Fuentes de información sobre los riesgos químicos para los delegados de prevención. España, 2006

36

Grado en que los delegados de prevención conocen la legislación de interés. España, 2006

37

Grado en que los delegados de prevención utilizan los documentos de la empresa de interés medioambiental. España, 2006

38

Tabla 16.

Actividades de los delegados de prevención. España, 2006

38

Tabla 17.

Percepción de los delegados sobre la existencia y control de riesgos químicos para la salud y el medio ambiente en la empresa. España, 2006

39

Percepción sobre las medidas que adoptan las empresas para controlar los riesgos para la salud y el medio ambiente. España, 2006

40

Tabla 6. Tabla 7.

Tabla 12. Tabla 13. Tabla 14. Tabla 15.

Tabla 18.

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Necesidades de informacion sobre medio ambiente para trabajadores de PYMES.  
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