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PARCO NO QUERÍA MOVERSE.


«¡QUÉ DESCANSE EN PAZ!», DIJERON.


¿POR QUÉ LOS MARIACHIS? ¡VÁLGAME EL CIELO!

¡MARIACHIS!


A LA QUINTA RANCHERA, PARCO YA NO PUDO MÁS Y DECIDIÓ SALIR DE SU TUMBA PARA HACER CALLAR A TODO EL MUNDO.


PARCO SE VISTIÓ CON LO QUE ENCONTRÓ. TOMÓ EL CAMINO Y SIGUIÓ A RULFO QUE, ALLÍ A LO LEJOS, TROTABA. LOS PÁJAROS SEGUÍAN CANTANDO, SEGUÍAN CONSTRUYENDO SUS NIDOS EN LAS CEIBAS, SEGUÍAN


TENIENDO UNA BENDITA PUNTERÍA. LAS COSAS SEGUÍAN PASANDO. , DIJERON! Y HASTA LOS PÁJAROS MINTIERON.

«¡DESCANSE EN PAZ!»


PARCO AKIARA  
PARCO AKIARA  
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