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Presidente y director de adjunto Oscar j. Martinez valdes

director general veronica hinojosa de narro

director comercial alan narro de hiinojosa

En portada: Esqueleto reconstruido del Titanopsaurio

2 indice

ejecutivos de venta berenice moreira gonzales carlos jimenez salinas

administracion german trejo lopez jesus huerta lara manolo salinas casas

diseno editorial

3 los dinosaurios eran de sangre caliente

laura ramirez gil talento saltillense

jefe de diseno

6 el pterosaurio mas grnade conocido vivio en brasil

7 pez primitivo

veronica hinojosa de narro

edicion y correccion alan narro de hinojosa

fotografia de portada

9 los dinosaurios se

veronica hinojosa de narro

extinguieron... por falta de hembras

portada museo del desierto

11 la mayor coleccion de fosiles

agradecemos la colaboracion

de la edad de hielo encontrados en el centro de la

museo del desierto ICN

12 robados los restos del esqueleto encontrado en coll de nargo

relic revista de paleontologia saltillo, coahuila ano 1 no. 1 fecha de publicacion mayo 2014

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U

n estudio con mamíferos actuales descarta la hipótesis sobre la cual se sustentaba la ectotermia de los dinosaurios. La metodología utilizada en esta investigación permite además observar en los huesos de los mamíferos si los cambios medioambientales actuales pueden poner en peligro una población.

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La revista Nature publica un estudio que analiza las líneas de paro del crecimiento (LAGs) en los huesos de un centenar de rumiantes actuales, representativos de la diversidad específica y ecológica de este grupo de mamíferos. Los resultados muestran que la presencia de estas líneas no es un indicador de una fisiología ectoterma (que no genera calor interno), como se había pensado, ya que todos estos mamíferos de sangre caliente las tienen. Este estudio desmonta así el argumento clave de la hipótesis que los dinosaurios podían haber sido reptiles de sangre fría. El trabajo lo firman investigadores del Institut Català de Paleontologia

Miquel Crusafont (ICP) en colaboración con un investigador del Instituto Polar de Noruega. Las LAGs se ven en cortes de huesos como unos anillos oscuros parecidos a los que encontramos en los troncos de árboles. Los anillos se forman, en los mamíferos estudiados y en los árboles, durante la estación desfavorable (el invierno o la estación seca), en la que se detiene el crecimiento del organismo por falta de recursos. La presencia de LAGs en huesos era, hasta ahora, considerada el indicio de ectotermia más claro, ya que se relacionaba el paro

estacional de crecimiento con la incapacidad del animal de mantener una temperatura corporal más o menos constante (endotermia) durante la estación de pocos recursos. Como nos explica la investigadora de ICREA y paleontóloga del ICP Meike Köhler, El estudio que hemos hecho es muy potente, por la cantidad de material y la diversidad de especies con las que hemos trabajado, pero no lo diseñamos para encontrar la respuesta a la termofisiología de los dinosaurios. Nosotros pretendíamos conocer mejor la fisiología


de los mamíferos actuales y queríamos entender cómo el ambiente los afecta: cómo cambia su crecimiento en función de latemperatura exterior, de las lluvias o de la disponibilidad de alimentos y agua. Entender bien este hecho era un primer paso para poder fundamentar después discusiones en la investigación paleontológica sobre la fisiología de animales que vivieron hace millones y millones de años. Pero los investigadores se dieron cuenta de que lo que observaban en los huesos de los diferentes rumiantes desmentía el argumento principal sobre la fisiología ectoterma de los dinosaurios. Muchas hipótesis parten de la premisa que los grandes mamíferos -animales endotenmos por excelencia— no

presentan líneas de crecimiento en sus tejidos duros, ya que no necesitan parar su crecimiento en respuesta a las condiciones externas de temperatura. De hecho, como en casi todas las especies de dinosaurios se han observado estas LAGs, muchos científicos consideraban que los dinosaurios eran reptiles de sangre fría. El artículo que publica hoy la revista Nature presenta el primer estudio sistemático, basado en una muestra extensa de mamíferos y

representativa de una gran diversi-

dad de ecosistemas, que demuestra que las LAGs no indican una fisiología ectoterma sino que nos hablan de cómo cambia la fisiología (el metabolismo) de un animal

“Este descubrimiento abre una importante linea de trabajo en el mundo”.

Revista National Geographic

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en función de los cambios endocrinos estacionales, tanto en animales de sangre fría como de sangre caliente. Estos cambios son una herencia común de todos los vertebrados, una especie de reloj interno que regula las necesidades de los animales en función de la oferta estacional de recursos. Aunque estos cambios fisiológicos tienen un fuerte componente genético, también son funcionales y responden con su intensidad a las condiciones ecológicas en las que se encuentra el animal. Los factores ecológicos condicionantes son más bien las lluvias y las restricciones de alimento y

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agua, y no tanto la temperatura exterior. Este descubrimiento abre una importante línea de trabajo en la conservación de la biodiversidad actual de nuestro planeta. La investigadora Meike Köhler comenta: Puede sorprender un poco que hasta ahora no se hubiera hecho un estudio sistemático similar para probar o desmentir si sólo los ectotermos dejan estas marcas en los huesos durante su crecimiento. En el fondo, hay tantas cosas que no sabemos, que la ciencia no avanza siempre linealmente. Las ideas de alguna forma ya hacía tiempo que estaban en el aire, pero el trabajo que hemos publicado las ordena y las basa en da-

tos. De hecho, algunos trabajos ya habían cuestionado esta hipótesis y entre la comunidad científica internacional cada vez había más consenso sobre el hecho de que las LAGs quizás no eran indicadores de ectotermia. Del mismo modo, habían aparecido ejemplos de mamíferos que sí parecían tener LAGs en los huesos. Este trabajo cierra definitivamente este debate. En el estudio han participado también los investigadores del ICP Xavier Jordana, profesor de posgrado de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y Nekane Marín, doctoranda de la misma Universidad.


E

l fósil de un pez óseo que vivió hace 419 millones de años en el sur de China ha sido encontrado y contribuye a completar el puzzle de la evolución de los animales vertebrados con mandíbula, entre los que se encuentra el ser humano.

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Según publica la revista Nature, Un equipo de científicos del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Beijing, es el responsable de este hallazgo, que se encontraba muy bien conservado y presenta una mezcla de rasgos de los peces con aleta radiada (más primitivos) y de los peces con aleta lobulada (más evolucionados). Los científicos explican que, al tener rasgos de los dos tipos de peces óseos, el guiyu oneiros es una pieza intermedia de su evolución que indica que

la división de peces de aleta lobulada y de aleta radiada, antes de la aparición de tetrápodos, se produjo antes de lo previsto, hace como mínimo 419 millones de años. Este hallazgo es una prueba de que los vertebrados con mandíbula tienen una “larga historia”.


U

n experto en infertilidad del Hospital Sant Luke en Sant Louis (Missouri, EE.UU) acaba de publicar un artículo en Middle EastFertility Society Journal donde propone que los dinosaurios se extinguieron por la ausencia de suficientes hembras. Hace unos años en el 2004, David Miller y Jonathan Summers sugirieron que los dinosaurios tenían una estrategia reproductiva similar a los cocodrilos actuales, según la cual la temperatura determina el sexo del embrión en desarrollo dentro de los huevo.

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Por ejemplo en los aligatores americanos, una temperatura baja de incubación se desarrollan más hembras, mientras que si la temperatura es alta se desarrollan más machos. Si los dinosaurios tenían una estructura reproductiva dependiente de la

temperatura, los cambios climáticosproducidos como consecuencia de la caída del impacto tuvieron la consecuencia de un mayor número de machos y escasez de hembras. En estas consecuencias los linajes de dinosaurios se extinguieron. El artículo que se encuentra en prensa ahonda en esta hipótesis.


actuales (aves) tienen el sexo determinado genéticamente y no hay factores relacionados con la temperatura de incubación para producir machos o hembras. No existe ninguna evidencia que el sexo de los dinosaurios tuviera relación con las variaciones de temperatura. Además tortugas y cocodrilos, grupos en los cuales el sexo dependen de la temperatura, sobrevivieron a los cambios climáticos posteriores al impacto, por tanto la hipótesis de Silber (inicialmente propuesta en el 2004) no dan una buena respuesta a esta contradicción.

Con esta propuesta se introduce una hipótesis sobre el mecanismo último que desencadeno la extinción los dinosaurios, aceptando la caída del meteorito como el agente asesino. Los investigadores dibujan el escenario de esos miles de años después del impacto y como fue el mecanismo de extinción.

Con esta explicación se asume que los dinosaurios se extinguieron poco después de la caída del objeto extraterrestre, pero ya en la base del Paleoceno. La propuesta se basa totalmente en una inferencia que no tiene porque ser cierta. De hecho los dinosaurios 10


león americano, así como huesos de lobos, tigres dientes de sable, caballos, bisontes, coyotes, linces e incluso un mamut colombiano, conservado en un 80%, con los colmillos intactos y que han bautizado como “Zed “El nombre Zed significa el comienzo de una nueva era de investigación y descubrimientos, es el símbolo que puede revolucionar nuestro conocimiento sobre esta área”, dijo John Harris, del Museo de Historia Natural de la ciudad y director de la investigación.

El área donde se han localizado l Museo de Historia Natural estos restos se encuentra dentro de la zona llamada Mid-City, a unos de Los Ángeles(California) 10 kilómetros del centro de la ciuha anunciado el descubrimiento, en pleno corazón de dad. El yacimiento apareció bajo un centro comercial que estaba la ciudad, de más de 700 restos siendo demolido. fósiles que datan de la última era glacial, hace entre 10.000 y 40.000 Entre los restos más llamativos se encuentran el cráneo de un años.

E 11


L

os restos del esqueleto que los investigadores del ICP estaban extrayendo desde el lunes de la semana pasada en Coll de Nargó fueron robados la noche del jueves al viernes. Los hechos fueron denunciados a los Mossos d’Esquadra que han abierto una investigación. Hay antecedentes sobre el expolio de fósiles en la zona a pesar de que la legislación vigente prohíbe la extracción sin autorización y su comercialización. El pasado lunes, el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont inició la campaña de excavaciones en Coll de Nargó (el Alt Urgell) con el objetivo

de extraer un esqueleto de un pequeño vertebrado encontrado algunas semanas atrás por un miembro de la ADAU, la Associació d’Amics dels Dinosaures de l’Alt Urgell. Los trabajos estaban en su fase final y los investigadores preveían extraer el fósil el mismo viernes para trasladarlo a Bellaterra para su restauración y posterior estudio. Cuando los investigadores llegaron al yacimiento viernes por la mañana, el fósil ya no estaba. Los hechos fueron denunciados a los Mossos d’Esquadra que desplazaron una unidad de la policía científica que identificó roderas y huellas frescas cercanas a la zona e inició una investigación para tratar de recuperar la

pieza. Se desconoce el móvil del robo y no se descarta ninguna hipótesis. El yacimiento de Pinyes de Coll de Nargó es uno de los más importantes del mundo en huevos de saurópodo de hace unos 70 millones de años y en él se encontró la puesta de huevos de dinosaurio más completa de Europa. Se da la circunstancia que algunos yacimientos de la zona habían sido objeto de expolio años atrás. Ángel Galobart, jefe del Grupo de investigación de Mesozoico del ICP ha comentado que “El hallazgo de este fósil había levantado mucha expectación, pues era la primera vez que se encontraba un esqueleto que parecía bastante entero en un lugar que

parece claramente que era una zona de nidificación”. La parte visible del esqueleto estaba formada por cinco o seis vértebras y huesos que podrían pertenecer la extremidad superior del animal. Se desconoce si se trataba de los restos de una cría de dinosaurio o de algún depredador de éstos. Sobre la desaparición, Galobart ha dicho que “este robo es una doble pérdida, por un lado por la ciencia pues es una pieza única que podría aportar mucha información sobre el comportamiento nidificador de los dinosaurios, pero por otro también lo es para el público general y, sobre todo, por el pueblo de Coll de Nargó y la comarca del Alt Urgell que han apostado por el turismo cultural desde hace ya unos

años y que están luchando por tener un museo donde se expongan los hallazgos de dinosaurios de la zona”. Desde el año 1993 en Cataluña los restos fósiles de vertebrados, como los dinosaurios, se encuentran incluidas dentro del patrimonio cultural catalán y por tanto protegidas. Jordi Galindo conservador del ICP ha comentado que “la Normativa actual, vigente desde el año 2002, equipara el grado de protección del patrimonio paleontológico en el arqueológico, los robos, destrucciones o daños. Al patrimonio paleontológico tienen la misma consideración legal que los realizados en un yacimiento arqueo-

lógico. “Las actuaciones sobre el patrimonio paleontológico como la prospección, excavación o documentación de restos fósiles, deben estar autorizadas por el Servicio de Arqueología y Paleontología, dependiente del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña.



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