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LA ESCALERA DE LA ORACION Este es un pequeño método que tiene como finalidad que lo que has Orado lo puedas hacer vida. Cada escalón tiene un paso que te ayudara a Preparar, meditar, Contemplar, Asimilar Vivir y Anunciar la Palabra de Dios

ESCUCHA Dios quiere que le escuches. Escuchar es más que simplemente oír; escuchar es estar atento a lo que se te va a decir, es hacer caso, es tomar en cuenta lo que se te habla. La continua petición de Dios a tu vida es escúchame. “Escucha Israel…” Deuteronomio 6,4; y espera una actitud atenta a su voz, como el joven Samuel “Habla Señor, que tu siervo escucha” 1Sam3, 10 Dios quiere que le escuches a través de su Palabra. Pero se necesitan unas disposiciones: - Primero busca un lugar propicio en silencio. - Luego ponte en presencia de Dios y salúdale afectuosamente. - Vuelve a leer las pautas, subraya, busca el objetivo. - Lee detenidamente una cita, léela varias veces, imaginándote la escena. Si es posible apréndela de memoria. Grábala en tu corazón. MEDITACIÓN La meditación hace intervenir el pensamiento, la imaginación, la emoción, el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las CONVICCIONES DE FE, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Jesús. Métete en la escena, ponte de protagonista, fíjate en los personajes, en sus actitudes, en los verbos, detente en las acciones de Jesús. Usa la imaginación, haz una composición de lugar. Haz preguntas al texto, ¿Qué hace Jesús? ? ¿A quien se dirige? ¿Qué dice Jesús? ¿Por qué lo dice? ¿Para qué lo dice? Compara la cita con tu vida. ¿Qué me dice la cita?


Tras Escuchar y meditar la Palabra de Dios, ¿Qué le dices a Dios? puedo pedirle perdón, pedir ayuda para vivir lo que entiendo, pedir fidelidad para hacer su voluntad, agradecerle humildemente, alabarlo, hablarle afectuosamente. CONTEMPLACIÓN La contemplación es gustar y ver lo bueno que es el Señor. Quédate a solas con el amado de tu alma. Fija la mirada en los ojos del Maestro (Heb 12, 1-2). Percibe la mirada de misericordia con que mira tu vida y la de tus hermanos. La contemplación te lleva a ser UNO con Cristo, haciendo una Alianza de Amor con la Santísima Trinidad, en lo profundo de tu ser (cf Jer 31,33). Así como la fragua a miles de grados centígrados, derrite el mismísimo acero. Igualmente, la contemplación, que es contacto directo con el fuego del Amor de Dios, derrite todas nuestras resistencias, temores, desconfianzas, máscaras y esclavitudes. Además así como la fragua separa el metal de la escoria, igualmente la contemplación separa lo que es de Dios, de lo que es del mundo en nuestro corazón. ACCIÓN La felicidad está en obedecer y practicar lo que Dios nos dice: “Sabiendo estas cosas, serán dichosos si las ponen en práctica” (Juan 13, 17). “Háganme caso y disfrutarán con algo sustancioso”. El amor se transforma en obediencia confiada. Ya no obedeces por miedo o por cumplimiento del deber, sino por amor, por el deseo de ser UNO con Cristo. Es la vida lo que marca la autenticidad de la oración. Jesús encuentra su alimento, fuerza, energía y ganas de vivir, en hacer la voluntad del Padre. A un legista que se le acercó (Lc 10, 25-37), Jesús le manda escuchar la Palabra, después lo contrasta con la parábola del buen samaritano y por último le dice: “haz eso y vivirás”


escalera de la oracion[1]