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REVISTA LITERARIA

Nueve musas

Calíope Clío Érato Euterpe Melpómene Polimnia Talía Terpsícore Urania .

2012/Nº 1

Miscelánea: La poetisa Safo de Lesbos fue recompensada con el cumplido de Miscelánea: ser llamada “la décima musa” por Platón

Arte Sin Fronteras Venus La vestia


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Nueve ueve musas es el producto de ladesesperacióny la de la búsqueda: de un refugio, de un lecho poético; poético de un lienzo en donde asentar el cúmulo de realidades transparentes que me avienta el universo. He conocido musas celestes de carne y hueso y musas malditas de exuberancia viva; de cada una, una me quedé con su bitácora de viaje. Quien uien quiera que me conozca sabe sa mi deleite por su cuerpo de tinta… … A mis lectores les pido que no confíen confíe en mí. Es mi casa un laberinto donde levitaAsterión;corren el riesgo de quedar cautivospor cautivo siempre entre las telas de mis amadas doncellas y susletras;; sin embargo al que quiera seguirme, le doy la bienvenida a una nueva etapa.

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SUMARIO

1. Actitud Narrativa / Cuentos - La musa - Raros culpables 2. Musa de hoy, musa de siempre: Alejandra Pizarnik - Lectura: El camino del espejo 3. Poesía: La memoria en el silencio – de una antologíaantología4. Movimientos - Net art - Ciber poesía 5. Clarice Lispector - Lectura: Felicidad clandestina 6. Trotando el mundo - Poeta de montaña 7. La novia del viento: Alma Malher 8. El Beso

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1. Actitud Narrativa

La Musa

Hay algo en la forma de sus ojos. No puedo asegurar si se trata de una cuestión fisonómica o simplemente de la intensidad de su mirada. La descubrí una gélida mañana de Julio. Yo repasaba como siempre los mil y un argumentos que justificaban mi soledad de treinta dos años, cuando en medio de una bocanada de humo espeso que explotó de la punta de mi cigarro, cigarro sentí por primera vez el escalofrío en la curva de mi espalda. Quizás sea apropiado, antes de aventurarme a la descripción del fantástico evento que me tiene atrapado desde aquella mañana, que indague en algunos a pormenores concernientes a mi persona. Tal vez a modo de intentar hilar acontecimientos o puntos clave que puedan esclarecer más o menos el suceso que he relatado en breves líneas anteriores.

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Soy Alterio Arredondo. Nací de madre sin risas y de padre ausente.Mi condición sucedió cuando decidí recluirme entre las cuatro paredes de una habitación prácticamente vacía, o más bien debo decir, desprovista de detalles. Sucede que la lujuria de las cosas, producen en mi un raro estado casi alterado de nausea incontrolable, algo así como un empalagamiento barroco y grotesco del cuál intento huir permanentemente, por lo tanto, la habitación prácticamente vacía, desprovista de detalles, ha parido de mí un escriba insoportablemente solitario. Insondable la soledad que ha obrado a sus anchas transfigurándome en un esclavo del silencio. Me declaro un obsesivo cazador de las palabras aún no dichas que se acurrucan entre las entrañas del silencio…que delicia, que saturación exquisita de ausencias transparentes e intangibles que habitan conmigo, en la desolación voluntaria en la que he decidido permanecer.Existo en ésta fábula. Existo entre la estupidez de las cosas. Soy. Me excuso si he torcido el curso de los hechos. Acaso creí oportuno desnudarme un poco en este manuscrito a mano alzada manchado de tinta añeja y cenizas desprolijas.Tal vez, al releerlo, ésta catarsis sintáctica atestigüe a mi favor en caso de necesitar ser exonerado, no porque algún crimen cometido o por cometer vaya a tenerme de protagonista, simplemente humano soy y ando hambriento de perdón, como todos. Todavía recuerdo, como si fuera ayer y no hubieran transcurrido largos dos años desde la llegada de Amanda, la brisa invernal, gélida y fantasmal que se colaba por la hendija entreabierta del ventanal de mi cuarto. A duras penas Venus La vestia


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logra la Señora Vivas, casera de la pensión, hacerme cerrar la ventana durante el invierno. Amo el hielo haciéndome vivir los huesos. Me arrebata la danza grisácea que hace el viento colándose por agujeros abiertos de objetos que deliberadamente se dejan copular por esos átomos de escarcha. Mágica quietud, la del invierno: Concluyen mis pensamientos, mientras Julio amanece opaco, sin rojos, amarillos y naranjas. Aún faltan algunos minutos para la llegada de Amanda y tengo el impulso de sentarme frente a una hoja en blanco, hace varios días que no escribo y la sequía ya empieza a carcomerme la carne amenazando con borrarme del mapa. Abro la ventana aún más, quizás la absurda vorágine sin pausa del bizarro holograma que trascurre entre las calles, logre despertarme curiosidad, aunque sea un poco. De repente, en medio de una bocanada de humo espeso que explota en la punta de mi cigarro, siento por primera vez el escalofrío en la curva de mi espalda.Ella me está mirando, ha clavado sus extraños ojos negros en mí. Lo ha hecho hasta en mi alma, lo presiento inmediatamente. Una corriente eléctrica me nace desde la punta de los dedos y me recorre por completo, entonces me atrevo a creer en conexiones inexplicables, en vidas entrelazadas, en encarnaciones anteriores. Aún no volteo a verla de frente, tal vez preso de estupor, quizás perplejo de terror ante éste arrebatamiento, impensado, inesperado, inconfundiblemente providencial.Llevado por un impulso mi mano busca tinta, tanteando en medio del mareo, entre la nada de mi mesa. ¿Ha llegado la musa? me interrogo imperiosamente. Busca un sí mi mente aturdida. Lo corrobora un nuevo

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escalofrío, esta vez en la nuca, en los hombros, en la piel y escribo en pocos minutos un verso sublime, una obra nunca antes conquistada del reino de la pureza. Se me resbala una lágrima tibia que también, inexplicablemente, me hace vivir los huesos y se me anuda el estómago y un gemido profundo me brota de los labios y se me escapa por los dientes una partícula negra de dolor que se desintegra frente a mis pupilas. Bajo la mirada. Me detengo en el papel blanco que palpita sobre la nada de mi mesa, mi tenue pulso ha dibujado una palabra. Me incorporo lentamente. Siento miedo. El miedo que provoca la ruptura inesperada de la soledad. Me doy cuenta que en mi espacio hay algo más que la inercia del vacío en mi habitación desprovista de detalles y amenaza un desborde de pánico con llevarse mi cordura. He sido detectado. He sido descubierto, aquí, agazapado entre los vértices metálicos de la dantesca quermés concurrida de rostros puntiagudos. Mi musa me ha buscado por rincones lúgubres de mi ciudad atestada de laberintos y me ha encontrado. Me ha avasallado impunemente. Dedico varios minutos para recuperar el ritmo de la respiración, un desconocido sentimiento de algarabía que ha hecho palpitar descontroladamente mi corazón en el pecho. Sin saber, yo la esperaba. Ha sido mi inconsciente el que aventó pistas, el que pintó líneas blancas en su camino. Ahora tengo la certeza. Pero… estoy siendo descortés, continúo de espaldas, pienso, mientras acomodo la garganta. Giro sobre mis talones para verla, para perderme aún más en el refugio de este embrujo matinal de Julio que ha quebrado la rutina de Venus La vestia


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días anteriores, idénticos, casi calcados. Y la encuentro. Estoy en medio de un ahogado suspiro cuando mis pupilas se entrelazan con las suyas. No sé si estoy preso del espanto o maravillado ante su cuerpo pequeño. No sé si echarme al suelo a llorar desconsoladamente maravillado o si dejar que me aplaste la minúscula nimiedad de lo increíble; la minúscula nimiedad de lo indecible.Ella no aparta de mi rostro sus ojos oscuros. No deja de reconocerme en la estela de mi aroma. No deja de olfatearme en la calma inmóvil que nos envuelve. Y a mí, súbitamente, me pone de rodillas el amoroso absurdo de dejarme inspirar por una rata. La he bautizado Amanda. Fue en una ceremonia breve, entre ella y yo.Amanda es una doncella frágil de vaporosas túnicas blanquecinas que se escabulle algunas mañanas del hedor de un mundo al cual no pertenece, viene a contarme versos que deambulan perdidos por la mugre de recovecos que aún tienen espacio, para albergar belleza…

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Raros culpables

A Pedro “el hachero” Suárez se lo llevaron preso durante las vísperas de Navidad del año 1996. Algunos pormenores de la historia me los contó uno de los oficiales encargados de su arresto, Luciano Cámpora, que en aquella época, andaba de amoríos con mi hermana Lucía. —Mira Mira Luciano que yo tengo la costumbre de escribirlo todo—lo lo sentencié, exonerándome de futuros reclamos. —Para Para eso te lo cuento—respondió, cuento respondió, visiblemente acongojado—si acongojado no, el nombre de “el hachero” va a quedar manchado para siempre. La cronología de los hechos es de suma importancia en este tratado de argumentos os si se pretende limpiar el buen nombre de Pedro Enrique de las Nieves Suárez, tal como lo bautizara su madre, Eulalia Simes y lo anotara su padre, Joaquín Ismael, el 14 de Febrero del año 1952. El apodo de “hachero” le llegaría a los 18 años, cuando se batió a duelo por honor con Francisco Espíndola, revelando de manera irrefutable su habilidad para cortar un grueso pino en cinco minutos. Estaba en juego en esa pulseada,

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no solamente dejar en claro quiénera superior en el rubro, además se intentaba captar la atención de la extranjera recién llegada a la ciudad Sureña de San Martín de los Andes, la futura difunta en cuestión. Pedro era un muchacho sencillo, provenía de una familia declase media, trabajadora y revestida de valores tradicionales. Se hizo hombre creciendo en la intemperie del trabajo, en el aserradero de su padre, noble yprovinciano, siguiendo al pie de la letra las enseñanzas de su madre. La gente lo quería por “bonachón”, al menos ése fue el término que más escuché al definirlo; cuando poco satisfecha con el relato de Luciano, me aboqué con ahínco en una suerte de investigación privada para revelar los misteriosos acontecimientos de aquel fatídico suceso y realizar la tarea encomendada con certezas más que con supuestos. Yo me había enterado de la muerte de la francesa por el diario local y,, al igual que la mayoría de las personas en el pueblo, me sentí estremecida del espanto al leer los detalles. Nos tomó por sorpresa cuando se reveló la identidad del supuesto asesino, ya que nadie había encajado a Pedro ni en la categoría de sospechoso. —No podíamos creer cuando nos llegó la orden de allanar su casa y apresarlo—Me había dicho Luciano— —con los muchachos no queríamos ir, imaginate, decirle a Pedro que estaba detenido por el crimen de su esposa. El hachero y la francesa se casaron el 21 de Enero de 1973 en contra de las voluntades familiares de ambas partes. Los padres de Pedro le decían “la rea

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esa” y los padres de Jacqueline se referían a él como “el pobretón sin futuro”. Sin embargo, el tan poco alentador panorama, no impidió que los dos priorizaran sus ganas de contraer matrimonio y así lo hicieron. —Mi papá estuvo en el casorio—me comentaba Luciano— —casi lo mata de un infarto la noticia. Con el tiempo los dos fueron superando a fuerza de pura indiferencia los notables desaires de sus respectivas familias. Pedro construyó una cabaña en el bosque cerca del cerro Chapelco y continuó con el trabajo en el aserradero y Jacqueline se dedicó a las artesanías, actividad que la acompañaría hasta sus últimos días y por la cuál sería conocida en cada tienda turística. Yo seguía sin encontrar un indicador que me pusiera en la vereda de la hipótesis policial, hasta que me encontré con Rosita Fernández, una antigua empleada doméstica de la casa paterna de Jacqueline. Precisamente, habían sido las declaraciones de esta mujer las que alertarona la policía, obligándolos a desviar la mirada hacia el descartado Pedro Suárez. Según Rosita, la vida del matrimonio no era como se veía desde afuera. Ella lo sabía a ciencia cierta ya que en más de una oportunidad le tocó asistir a Doña Sandrine, la madre de la francesa, en sus ataques de llanto por las cosas que pasaban. — ¿Qué cosas pasaban Rosita?—la interrogué, sin tanto rodeo. —Yo ya le dije lo que sabía a la policía querida, ¿usted de dónde es?

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—Soy de la revista “Patagonia informa”—le respondí orgullosa—estoy escribiendo un artículo.Después de lo que pasó, me parece que es justo ¿no le parece? —Creo que sí. Verá, yo nunca pensé que por mi declaración lo iban a meter preso a ese pobre muchacho, nunca les sugerí siquiera que Pedro tuviera algo que ver, yo sólo les conté de esa noche. Hizo silencio, demasiado para mi gusto y después de casi diez minutos interminables continuó con su relato: —La francesa esa estaba bastante mal de la cabeza, nadie lo notaba porque vivía llena de pastillas; todo le vino de golpe cuando se enteró que no podía ser madre. Después, de puro desequilibrada, se puso a hacerle la vida imposible a ese chico. Esa noche, habían venido a cenar a la casa de la Señora Sandrine, Don Luke ya se había muerto y la pobre se sentía muy sola, yo los pesqué discutiendo en la cocina, ella tenía uno de esos ataques de furia que le agarraban seguido y él estaba contra la pared recibiendo manotazos como loco. Entonces, ya harto, creo yo, la agarró del cuello y le dijo que si no lo dejaba en paz la iba a cortar en pedazos. Eso fue lo que le conté a la policía, nada más, nunca se me pasó por la cabeza decirles que yo sospechaba de él; pasa que como la encontraron en partes… habrá sido por eso. Verdaderamente se trataba de toda una revelación. Siempre se los había visto tan bien juntos al hachero y a la francesa que pensar en semejante relación era descabellado.

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—Era tarde cuando llegamos—me decía Luciano—él estaba tomando un café, sentado en la cocina, tranquilo como siempre. Fue tan amable que hasta me daba pena ponerle las esposas. —Así,, sin vueltas lo dijo –continuó Luciano— —“soy culpable, la maté”;para mí, que lo conozco desde chico, fue un golpe durísimo. Me resultó inimaginable verlo con un hacha cortando a la francesa. Pero estaba más que claro, sus declaraciones lo determinaron así. Cinco días después del arresto de Pedro Suárez una vecina denunciaba movimientos extraños en la casa contigua a su vivienda. Luciano Cámpora fue el primero en llegar al lugar. Después de tocar la puerta durante diez minutos y al escuchar sollozos dentro de la casa, pistola en mano, derribó la puerta mientras solicitaba refuerzos. Una pestilencia le golpeó la cara no bien hubo cruzado el umbral de la puerta, a medida que determinaba que desde la habitación, llegaban los sonidos. —Nunca en mi vida pensé que iba a tener que ver algo semejante—me decía Luciano, con los ojos a punto de estallarles de espanto— —Ahí estaba Francisco Espíndola, lleno de sangre, vociferando como un loco, con el cuerpo de una mujer despedazado sobre la cama. Las muestras de ADN determinaron que correspondían con las huellas dactilares encontradas en el cuerpo de Jacqueline Dupont. Al día siguiente, Pedro Suárez era liberado sin explicar por qué se había hecho responsable del tremendo asesinato de su esposa.

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Cuando llegué a su cabaña, ya caía el sol en el horizonte. Había telefoneado primero para solicitarle me recibiera en su domicilio y me concediera una entrevista. Pedro se negó, me dijo que no le importaba andar limpiando su nombre. De todas formas, ignorando sus peticiones, me presenté con la esperanza de convencerlo. Toqué la puerta. Me recibió algo indiferente al presentarme. —Señorita, le dije por teléfono que no me interesa. —No es para la revista Pedro, mi visita es extraoficial, soy amiga del oficial Luciano Cámpora, usted conoce a su Padre. Me miró en silencio unos minutos y después me preguntó: — ¿Luciano fue quien encontró a Espíndola verdad? —Así es. — ¿Cómo está él? —Muy afectado—respondí, sincera. Bajó la mirada y me hizo pasar. Me senté en una mesa de madera rústica que reinaba en el comedor. Me ofreció una taza de café, acepté amablemente. — ¿Qué quiere saber?—me preguntó, a secas. —Lo que todo el pueblo quiere saber ¿Por qué se declaró culpable, Suárez?— Le pregunté, sin rodeos y mirándolo directamente a los ojos.

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Suspiró profundamente, como si en ese suspiro hubiera querido ahogarse, finalmente respondió: —Jacqueline así lo hubiera querido. La certeza en su afirmación atravesó mi corazón con una puñalada de desconcierto. —Pero si usted es inocente, Pedro— lo interrumpí animosamente— ¿Por qué su esposa hubiera querido que declarara lo contrario? Nuevamente hizo silencio, ésta vez durante más de cinco minutos, después dijo: —Es que para ella; yo siempre era culpable. ¿Por qué no serlo de su muerte también? Me quedé sorbiendo el café caliente. Ambos permanecimos invadidos por un silencio incalculable. Mi mente, atascada de interrogantes y conjeturas, no podía frenar la confusión indiscriminada de pensamientos y emociones; divagaba, tratando de descifrar la verdadera trastienda en la vida de ese hombre, pero por más que lo intentaba, no podía encontrar ninguna conclusión lógica que me explicara semejante simbiosis insana. Terminé mi café y me retiré saludándolo cordialmente. Él me estrecho la mano con fuerza, mientras yo, sin salir de mi estupor, ya no buscaba respuestas.

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No supe qué publicar en la revista, revista de hecho, respeté la voluntad del hachero y no limpié su nombre con el artículo de mi investigación y los argumentos de su inocencia. De vez en cuando lo veo

en

el

pueblo,

tranquilo y “bonachón” como c siempre, con esa enfermedad de culpable que lleva sobre sus hombros, mbros,hasta casi con orgullo, diría yo.

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MUSA DE HOY MUSA DE SIEMPRE

Alejandra Pizarnik "Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón. Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos". Alejandra se quedó grabada en mi memoria, en mi piel y en mi tinta. Supe quién era ella después, cuando llevada por el arrebato de nuestro encuentro, yo naciendo ella perdurando, pude tener en mis manos un pequeño tomo de bolsillo en dónde había una bibliografía resumida; el enamoramiento fue mutuo e inmediato y conviví extasiada con la tersa levedad de su fantasma todo el tiempo que su poesía estuvo transformándome en mí. No podía dejar de de incluirla en este primer suplemento. suplemento. La amo demasiado. demasiado Ella fue la primera mujer que me arrebato y me invitó a fusionarme con el dulce espanto contradictorio de las letras, con el eterno resplandor sin tiempo de ser una “poetizadora” poetizadora” que todo lo poetiza.

Sólo la sed He dado el salto de mí al alba.

el silencio

He dejado mi cuerpo junto a la luz

ningún encuentro

y he cantado la tristeza de lo que

cuídate de mí amor mío

nace.

cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra

Estas son las versiones que nos propone: un agujero, una pared que tiembla...

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18 Caminos del espejo I Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. II Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche. III Como una niña de tiza rosada rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia. IV Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene. V Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral. VI Cubre Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste. VII La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos. VIII Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo. IX Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones. X Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro. XI Al negro sol del silencio silencio las palabras se doraban. XII Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla. XIII Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.

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19 XIV La noche tiene la forma de un grito de lobo. XV Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. iento. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al vviento. XVI Mí caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma. XVII Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa. XVIII Flores amarillas constelan constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento. XIX Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra memoria oria del la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la mem cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En ese sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.

Alejandra Pizarnik

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20 2. La memoria en el silencio …de antología

Nos desvanecemos frente al vacío, sin pena y sin gloria. Resbalando entre la minúscula quietud del día

tengo el corazón resquebrajando que ha detenido su marcha sólo para vernos morir. Tengo el corazón resquebrajando sus vestiduras entre mis manos, sangrando la divina comedia del olvido, a punto de caer en la brea de la noche

audaces demonios

y sus audaces demonios. ¿Acaso no les dijiste que eras mía? ¿Acaso no les mostraste que estábamos a salvo porque así lo habíamos planeado desde antes?

Tu cuerpo brilla detrás de la cortina de humo que vomita tu cigarro; mi alma levita reptando entre las sábanas de semejante apócrifo simulacro y mientras tu blanca desnudez irrumpe en mi pecho como una flecha envenenada, descubro, mordisqueando la humedad de mi piel que reacciona ante lo salvaje,

que llegamos a ese momento

que llegamos a ese momento; al desconsolado instante, estático en la suprema levedad del infinito. ¿Acaso no ves que me congelo? que quiero licuarme hasta las entrañas,

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21 que suelo volverme atroz como el silencio más profundo, que me duelen hasta los huesos tan solo con predecir tu ausencia…

una luz explota de repente

Una luz explota de repente. Los valles del mundo se desploman sin previo aviso, sin decirme a dónde debo correr para rescatar los últimos destellos del beso que me diste ayer.

Suena una música lenta que en medio de un delirado embrujo satura los rincones de nuestra habitación reseca y por las hendiduras de la ventana escucho voces, que desde más allá me invitan, invita a desmarañar ésta ridícula pantomima del destino. ¿Acaso no les dijiste que amar es más que suficiente? Ya no importa… No llores. No dejes que nada arruine

el éxtasis de este ocaso y sus flores blancas

el éxtasis de este ocaso y sus flores blancas; Los dos sabemos que mañana empezaremos a encontrarnos enco de nuevo.

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22 La ordinaria epopeya de días repitiéndose en la incauta levedad del silencio, me conecta con el destello de tu sonrisa; con el diminuto espacio, casi imperceptible, de tu luz reinando entre la violencia estúpida de las cosas…

Estoy de rodillas ante la pureza de tu mirada santa; atestiguando la transfiguración a la que te redime el amor verdadero.

Explotan en mi oído las palabras muertas que deambulan en el estruendo del apocalipsis cotidiano, mientras ando buscando la manera de fusionarme con la delgada línea de esos otros mundos paralelos en donde también te amo.

Las finas estalactitas de la tierra clamando

Explotan en mi oído las palabras muertas

dulzura me apuñalan la planta de los pies, entonces levito a encontrarme con el reparo de tu piel que me espera.

Afuera, ya retumba mi voz invisible gritando tú nombre, redactando la imagen profética de nosotros dos encontrándonos antes y después en la vorágine sin pausa del universo que no conoce del tiempo.

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23 El mudo vaivén de las hojas muriendo su otoño como espigas de agua mensajera, mensajera divagan que son ninfas paseándose por el viento, mientras yo las observo agazapada en la proa de mi nave silente.

Explotan mis sentidos con la tinta que transpira desde las entrañas de la tierra, entonces me propongo salir/me de mí hacia el reino del vacío donde se acumulan las huellas de mi viaje.

¡Qué mundo! ¡Qué profundo el silencio!

VESTIDA DE MUERTE

Súbitamente tu mano no invisible despierta la memoria de mi piel

VESTIDA DE MUERTE

dormiday me estremezco, inevitablemente.

El ocaso enciende a sus hijos que dormitan y profetizan a viva voz la suerte de mis días asistidos por la interferencia de tus roces

¡Qué delirio en la eternidad de la nada! Pero el delirio es verte

Y me e provoca éxtasis esta autopsia de mi sentir, no le temo a la desnudez, ni al tiempo, ni a mi propio tiempo. Ando buceando la irrealidad sin párpados que e me nublen el paisaje; ando tratando de encontrarme para encontrarte encontrarte...

con el rostro blanco deambular por la casa vestida de muerte.

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“Me gusta esa imagen” comentó la legendaria coreógrafa Carolyn Carslon cuando una voz en el fondo del salón exclamó: La vida es un pájaro atrapado en el corazón. Inmediatamente, comenzó com a desplazarse por el espacio, a contorsionar elásticamente su cuerpo y a extender sus brazos en una danza rítmica que evocó a un ave surgiendo de su pecho…

3. Movimientos 4. http://www.poesiavisual.com.ar/ http://www.poesiavisual

Netart art El nombre Net.Artt surgió de un error informático producido en el envío de un correo electrónico enviado por Vuk Cosic a una lista, donde lo único legible en el mensaje era Net.Art Net.Ar

Cosik trabajaba en ese momento en el mundo del arte en la red y pensó que era un nombre perfecto rfecto para las actividades en las que estaba involucrado: de esta manera habría nacido el término que luego se convirtió en toda una cultura con infinidad de entradas en la red. Meses después, Cosic mandó ese mensaje a Igor Markovic quién consiguió, a través tra de un software, descifrar el mensaje, y resultó ser simplemente un manifiesto donde se culpaba a las instituciones artísticas tradicionales de todos los pecados posibles. Con esto se creó el mito que dio a entender que el nacimiento del término Net.Art fue un "ready-made" / arte encontrado. Ésta innovadora corriente artística artís propone varios postulados; por ejemplo introduce la NO LINEALIDAD, originando la desaparición del del “texto unitario” creado por la imprenta. Los textos están ligados a otros textos mediante enlaces; de ésta manera cada lector puede elegir qué camino seguir, seguir formando parte de la creación de la obra. Un buen

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25 ejemplo es IOVEONE (JUDY MALLOY -1995) en la obra, las páginas de un diario pretenden explicar una historia de amor. GENERACIÓN DE TEXTOS significa que algunas obras dejan que el ordenador sea cómplice en la creación, gracias a un sistema de base de datos construida por el artista y un programa que permite la extracción selectiva de esos datos. STOP MAKING SENSE (MARIO HERGUETA 1997) El texto en internet no es estático por lo que gozan de una intensa MOVILIDAD TEXTUAL pudiendo incluso contar con diversas características sonoras y visuales como es el caso de AVATAR (RICHARD BARBEAU 1999). Ya que las obras pueden derivar a otros sitios de la red diseñados por otros artistas a los que se hace participe en el discurso, existe CONECTIVIDAD como es el caso de WILL & TESTAMENT (OLIA LIALINA, 1998) obra en la que, el artista, plasma su última voluntad en línea haciendo donación de sus pertenencias digitales. En STORY PROBLEM (TERRY FORD Y ERIK LOYER, 2000) se puede advertir una de las grandes particularidades de éste movimiento; la COLABORACION ENTRE EL ARTISTA Y EL ESPECTADOR permitiendo en la red, la interacción permanente, pudiendo derivar en otro importante recurso: la COOPERACIÓN RELACIONAL, cuyo resultado es una experiencia de cooperación; incluso entre decenas de personas. DREAMED (FREDERIK BELZILE, 1996) DICOTOMIA/REALIDAD/SIMULACION; en la red se altera la percepción de la realidad, se introduce al usuario en un universo virtual, en otra realidad conectada o no, a la realidad fuera de la red. THE LIGTH ON THE NET de MASAKI FUJIHATA, es una gran obra en la cual, el público desde internet, puede ver una escultura de luz de un edificio público de Japón y modificar las luces encendidas o apagadas y en OUIJA de KEN GOLDBERG los internautas pueden, con el teclado, activar una tabla ouija real ubicada en el laboratorio de Goldberg.Como último recurso propuesto nos encontramos con FRAGILIDAD DE LA IDENTIDAD un concepto que hace alusión a la identidad bajo sospecha del autor, cuestionando también la identidad del internauta. Identidad real y virtual no tienen porque coincidir. Jugar con la identidad y transgredir sus convenciones resulta liberador. La facilidad para ocultar la propia personalidad o para construir una personalidad ficticia relativiza la importancia del autor y establece un juego de complicidades con el usuario quien puede jugar también a la simulación. Un maravilloso ejemplo es MOUCHETE, una identidad virtual creada por un colectivo artístico holandés. Refiere a que en la red no existe la diferencia entre ser un artista o una obra de arte. Cada “netartista” explora las posibilidades de la red, aportando algo nuevo en cada una de sus obras. En este arte es asombroso descubrir cómo cada artista se convierte en un inventor de nuevas formas de comunicación e interacción,

en un constructor de NUEVAS

EXPERIENCIAS.

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CIBERPOESÍA La ciberpoesía (también llamada "poesía electrónica" o "poesía digital") es la rama de la ciberliteratura en la que predomina la función estética del lenguaje. Técnicamente Técni se caracteriza por el empleo de diversos recursos tecnológicos, desde el simple hipertexto, la animación bi- o tridimensional, tridimensional hasta las más avanzadas interfases de realidad virtual. virtual La ciberliteratura, literatura digital o literatura electrónica designa a aquellas obras literarias creadas específicamente para el formato digital -principalmente, principalmente, aunque no sólo, para Internet-, Internet y que no podrían existir fuera de éste, es un fenómeno relativamente reciente (sus primeras manifestaciones se remontan a los años 80´s) y está siempre en proceso de transformación, con la aparición arición de nuevos géneros. Además, la propia evolución técnica de internet y la aparición de nuevas tecnologías y herramientas la modifican constantemente. Por lo tanto es difícil prever su evolución en el futuro.

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La fría quietud de tu silencio arrasa dee a poco con la eterna liviandad del tiempo. Me detengo frente a tu mirada, petrificado en un orgasmo de luces reveladoras, y veo tu cuerpo volverse el destierro del universo hacia el remanso de tus labios que explotan como peces en un bravo mar de lava.

Te transformas de repente en una musa de acero que predica nuevas profecías de amantes muertos sobre mi piel que se resquebraja ante la lujuria de tus falanges.

Eres el vivo retrato de un sueño de ausencia. De un paraje desolado en dónde, como un oasis de agua transparente, reinas callada resucitando con cada beso que se escapa de mi boca…

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Escribir es tratar de entender, es tratar de reproducir lo irreproducible…

CLARISE LISPECTOR

Clarise Lispector es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del Siglo XX. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileño. Nació en Ucrania pero siendo muy pequeña su familia se trasladó primero a Recife y posteriormente a Río de Janeiro. Escribió su primera novela a los 24 años, Cerca del corazón salvaje, la cual la hizo merecedora del premio Graca Aranha. En el contexto de la nueva Literatura brasileña, su obra se destaca por la exaltación de la vivencia interior y por el salto de lo psicológico a lo metafísico. En el plano ontológico se produce el encuentro entre una conciencia y un cuerpo, en estado de materialidad neutra. En su narración pueden identificarse varias crisis: crisis del personaje ego, resuelta no a través del intimismo, sino en la búsqueda consciente de lo supra individual, crisis de la narración a través de un estilo inquisitivo; crisis de la función documental de la prosa novelesca. De su vasta producción cabe destacar: Los cuentos Lazos de familia; La legión extranjera y las novelas La imitación de la rosa; Agua viva; La hora de la estrella y Un soplo de vida. Murió en Rio de Janeiro a los 56 años.

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No se puede no leer a Clarise Lispector. Tarde o temprano se llega a ella. Mi primer contacto fue en un taller literario en dónde tuve que experimentar la inmensa tarea de analizar uno de d sus cuentos más conmovedores: “Felicidad clandestina”. No me resulta fácil poner en palabras lo que ese relato me produjo al terminarlo en mi recorrido silencioso; lo único que me surge compartir en este momento es una respiración profunda, casi agoradora. La frase inicial, sin rodeos, sin s tapujos, tan honesta que amedrenta, me atropelló sin reservas: “Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo,medio ,medio amarillento.Teníaun busto enorme, mientras que todas nosotras todavía éramos chatas”.Sin chat saber cómo continuaban los sucesos, suce inmediatamente me dejé atrapar por la descripción descarnada de su antagonista e intuí que estaba por adentrarme en los pasajes de una historia memorable y así fue. No sentirme identificada con su pesar resultó imposible, posible, mucho menos no transitar a su lado el ajetreo lastimoso en pos de su deseo, en pos de su pasión literaria; debo confesar que me dejé avasallar por un partidismo frenético, por un desmesurado sentimiento victorioso cuando la verdadera heroína irrumpe pe sin previo aviso. La conclusión de lo narrado es sublime. Me dejó flotando en el suspiro final, la dicha del romance eterno entre el escritor y las letras…

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Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía éramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos.Detrás escribía con letra elaboradísima palabras como "fecha natalicio" y "recuerdos".Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos, toda ella era pura venganza. Cómo nos debía odiar esa niña a nosotras, que éramos imperdonablemente monas, altas, de cabello libre. Conmigo ejerció su sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le interesaban.Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como al pasar, me informó que tenía “El reinado de Naricita”, de Monteiro Lobato.Era un libro gordo, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer, para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.Hasta el día siguiente, de alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no vivía, flotaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo y ya caminaba por la calle a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, y no me caí una sola vez.Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era sereno y diabólico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba Venus La vestia


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aún en su poder, que volviese al día siguiente. Poco me imaginaba yo que más tarde, en el curso de la vida, el drama del "día siguiente" iba a repetirse para mi corazón palpitante otras veces como aquélla. Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin faltar ni uno. A veces ella decía: Pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana se lo presté a otra niña. Y yo, que era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se ahondaban bajo mis ojos sorprendidos. Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa, humildemente, su negativa, apareció la madre. Debía de extrañarle la presencia muda y cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortado de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, madre buena, entendió a fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: ¡Pero si ese libro no ha salido nunca de casa y tú ni siquiera querías leerlo! Y lo peor para la mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos espiaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena le ordenó a su hija: Vas a prestar ahora mismo ese libro. Y a mí: Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras.¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer. ¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo. Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada. A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo.

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Me adormecí entre los hilos transparentes del de camino. Por debajo de mis párpados, la imagen de ancestrales bitácoras de viaje, mee guiaron por las minúsculas partículas partícul de un sol calmado, que noo dejaba de sonreír desnudo, apresurado a explotar en poemas por or la línea de mi boca. El eco del vacío se prolongó hasta mis huesos, invitándome nvitándome a renacer en la quietud de la inalterable belleza que anidaba en las manos del silencio;en ncio;en las finas vestiduras de una extraña dama blanca y sus palabras con aroma a viento de montaña. Me transformé sin querer….y al hacerlo me encontré con vos. vos

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Palabras de vos que se extinguen renazco.. Mientras yo renazco Genera nueva piel sobre la antigua, Busco nuevas estrategias Y aabsorvo bsorvo nuevas letras nombren.. Que no te nombren Voy a procurarte un cautiverio, algunos… Un lugar dónde algunos …podrán ver lo que fuiste alguna vez. yo… Y todo para que yo …no olvide lo que fui. Salvarte para salvarme.

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Soy la imagen repetida y matutina de mi espejo. Una infiel copia de mí misma. En la foto, soy la beba de chupete rosa. Por momentos, un trazo fino de Dalí, en ocasiones un insulto entre vecinos. Soy el beso que niego y que suplico y también la sombra que me sigue y que no me deja en paz. Soy la disciplina, disciplina, la regla y el rebelde. Soy tuya casi siempre. Soy mía, casi, casi e inevitablemente soledad. Después de todo me lo tengo merecido …nunca quise ser piedra.

V.OS Palabras en extinción de Soledad de Otaduy Capilla del Monte- Córdoba Venus La vestia


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“La novia del viento” ALMA MAHLER Musa de genios

Me encontré con Alma sin querer, serpenteando desinteresadamente por la web, con c el vapor espeso de una taza de café explotando en formas extrañas y un deseo en stand by, el de convertirme en una gota de agua gélida, de esas que deambulaban por el cristal de mi ventana, sólo para saber que hay detrás de un suspiro de invierno. Lo primero que llamó mi atención fue el encabezado de un blog: “Demasiado mujer para un solo hombre, demasiado genial para un hombre hombre corriente”; inmediatamente pensé: Tengo que saber quién es esa mujer…después descubrí que la había conocido desde siempre. Desde su infancia, Alma se desenvolvió en un ambiente privilegiado, creado en torno a su padre, Emil Jakob Schindler, Schindler un hombre quee a pesar de no poseer un gran talento como pintor, fue capaz de reunir a su alrededor a los más renombrados artistas, bohemios y notables de la Viena de la transición entre los siglos XIX y XX. En contra de lo que cualquier mujer de su época hubiera hecho, hecho, Alma Schindler supo romper con los estigmas que la sociedad le imponía por ser mujer y siempre actuó con libertad, sin represiones y manifestando su opinión sobre cualquier tema por controvertido que fuera. Desinhibida en todas sus relaciones, que dieron on comienzo con fugaz y apasionado romance con su profesor de piano el compositor Alexander Von Zemlinsky, fue amante y fuente de inspiración de muchos poetas, pintores, músicos, escritores, científicos y hasta de un sacerdote, con quienes mantuvo apasionados apasionados romances aunque tuviera que sufrir a lo largo de su vida graves reveses como la pérdida de varios hijos y nunca encontrar el amor definitivo que le hiciera sentir que su búsqueda, había terminado. Venus La vestia


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De los amantes que pasaron a lo largo de su vida, yo me detuve en Gustav Klimt. Él la besó por primera. En su diario personal, Alma describe detalladamente sus tres grandes romances: Zemlinsky, Malher y Klimt. Misteriosamente, cada episodio de su amorío con Gustav Klimt es relatado semanas más tarde, la explicación de lo ocurrido lo deja plasmado en su autobiografía: “Aquí nuestro amor fue

cruelmente destruido por mi madre; ella rompió su palabra de honor al leer los balbuceos que escribí en mi diario y por lo tanto, sabía todo acerca de mi aventura amorosa. Y-horror de horrores- ¡que leyó que Klimt me había besado! No pude evitar preguntarme si tal vez no fue ella la que verdaderamente inspiró al genial pintor a dejar plasmada la experiencia en uno de los cuadros más bellos que he visto en mi vida: “El beso”

Musa amada, musa odiada; sea como sea, Alma Marie Schindler inspiró la obra de artistas maravillosos y en algunos de los cuales, despertó pasiones tortuosas y obsesiones escandalosas, como en el pintor Oskar Kokoschka quien ordenó a la fabricante de muñecas Hermine Moss, una muñeca tamaño natural de alma como sustituto de su amor perdidoy a la cuál inmortalizó, enfermo de amor, en una obra “Gustav entró que en mi vidalacomo mide primer gran amor, pero yo era una niña inocente, maestra refleja tortura su desconsuelo.

totalmente absorta en mi música y alejada de la vida en el mundo real. Cuanto más sufría por este amor, tanto más me hundía en mi propia música y así, mi infelicidad se convirtió en la fuente de mi mayor felicidad”

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La novia del viento

Así escribía Kokoschka a la fabricante de su inusual encargo: “Si Usted es capaz de llevar a cabo ésta tarea, ya me gustaría que me engañe con la magia de tal manera, que cuando la vea y la toque pueda imaginar que tengo a la mujer de mis sueños por delante de mí” La muñeca fue terminada en Febrero de 1922. La desilusión del pintor fue inmensa; la muñeca apenas si podía satisfacer sus deseos sexuales y eróticos por lo que, muy pronto, la muñeca se convirtió en no más que un modelo de naturaleza muerta. El artista tomó el lugar de un amante infeliz y por medio de una gráfica metamorfosis de la muñeca le dio nueva vida a Alma como una “figura del arte”.

Devoción

El final del fetiche ocurrió en 1932 con una declaración del artista: “Finalmente después de haberla pintado y dibujado una y otra vez, decidí acabar con ella, pues me las había arreglado para curarme por completo de mi pasión. Así que se me dio por una gran fiesta, con champán y música de cámara; mi doncella Hulda exhibió a la muñeca en todos sus vestidos por última vez al amanecer. Yo estaba bastante borracho, como Venus La vestia


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todos los demás. La decapitamos en el jardín, y se rompió una botella de vino tinto sobre su cabeza…”

La muñeca de Alma

El 7 de Noviembre de 1901 contrae matrimonio con músico Gustav Malher, posponiendo en un principio, no sólo su vida social si no su amor por la música y sus dotes de compositora. Tuvo con él dos hijas, una de las cuáles, la mayor,María Anna, murió repentinamente causando en Alma un golpe profundo del que no pudo recuperarse del todo. Rápidamente, Alma, se convierte en musa indispensable para su marido que la idolatraba. Las composiciones de los últimos años de su vida son inimaginables sin Alma. La liberación de Alma llega en 1910, cansada de su vida de “ama de casa” y de soportar la “prohibición de componer música”, encuentra su escapatoria en los brazos de un prometedor y joven arquitecto, Walter Gropius; hecho fatídico para el gran músico que lo llevará incluso al diván del mismísimo Sigmund Freud. Muere un año después, víctima de una enfermedad incurable que bien pudo tratase de una profunda tristeza. Tal vez el amor serio y formal de Gropius asustó a Alma, o quizás ella, libre de nuevo, lo dejó y empezó una nueva etapa. En 1911 comienza una colaboración como asistente del biólogo y músico Paul Krammerer, surgiendo entre ellos un amor tortuoso y extremo; a tal punto que Krammerer llegó a amenazar a Alma de pegarse un tiro en la cabeza sobre la tumba de Malher si no se casaba con él. Todo muy romántico pero Alma no se casó con él y Krammerer no se pegó un tiro. Apenas había salido de semejante tormentosa relación cuando conoce al pintor Oskar Kokoschka, con quien vive una arrolladora y excesiva pasión que la hizo huir desesperadamente de él dejándolo sumido en la locura y el delirio; tal como se mencionara al principio del artículo; desvarío que lo llevaría a encargar la famosa muñeca de Alma. Venus La vestia


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Tras abandonar al pintorr vuelve con Gropius que aún seguía enamorado de ella, contraen matrimonio en 1915 y tienen una hija, Manon, que muere muy joven. El matrimonio terminó en fracaso. Alma vuelve entonces a ser infiel; en n 1917 conoce al poeta judío Franz Werfel, Werfel once años más joven, quien encuentra en Alma a su salvadora, a su diosa, alguien a quien le otorga su completa admiración. Un U año después de su encuentro, Alma queda embarazada. El bebé nace prematuramente, pr víctima de la lujuria insaciable de Werfel que simplemente no podía contenerse. Tres meses después el pequeño muere; “como consecuencia de la mala semilla de Werfel” anotaba Alma en su diario.. De todos modos dedicó su vida a cuidar a “Franzl” “Franzl que era “un pequeño pájaro que necesitaba de su protección”; protección” y fue precisamente gracias a esa protección y a la gran ambición de Alma que Werfel logró su carrera internacional, culminando en la novela “Los cuarenta días de la musa Dagh” y dos de sus obras obra filmadas en Hollywood “la canción de Bernadette” y “Jacobowsky el coronel” Finalmente en 1932, conoce al último de sus amantes; tras la consagración del cardenal de Viena, Alma ofrece una gran cena para varios dignatarios eclesiásticos, eclesiásticos entre los cuales se encontraba Johannes Hollnsteiner, un joven sacerdote, profesor de teología y para muchos en ese momento el futuro cardenal de Viena. Alma se enamora de él, desatando todo tipo de rumores y comentarios en la sociedad vienesa. Había tenido a sus pies a músicos, sicos, pintores, poetas…y ahora un representante de Dios en la tierra se rendía ante ella. Duró poco ese amor, pues lo avatares de la represión nazi hicieron que finalmente, después de varios traslados, se asentara a los 66 años en Nueva York, después de la l muerte de Werfel en 1945. Sus contemporáneos llegaron a llamarla despectivamente “la viuda de las cuatro artes”, de todas formas es innegable que estuvo íntimamente ligada a los movimientos artísticos más importantes del Siglo XX, pocas mujeres en la historia historia del arte han sido una fuente de inspiración tan notable y han influido en tantos hombres de talento. talento Para muchos de sus biógrafos, Alma siempre fue, hasta en los últimos años de su vida, una tirana emocional, tanto con sus maridos como con sus amantes amantes e incluso con sus amigos, sin embargo, y a pesar de ser una figura tan controvertida y que provocó sentimientos sumamente extremos en todas las personas que se cruzaron por su vida, se puede afirmar con certeza que fue una mujer ante la que nadie pudo mostrar indiferencia.

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El beso El silencio se aparea con la noche entre los acordes de una palabra filosa.

Andan como vampiros hambrientos los os pájaros noctámbulos velando elando por los muertos que ue se pasean sin ropa;

Se asemeja a un infierno mí desdicha cha sin testigos…

Ando descalzo entre las brasas de la locura, deambulando como un loco en busca de tu beso y la curva de tu espalda.

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Quien busca la belleeza en la verdad es un pensador, quiien busca la verrdad en la belleza es un artista. Venus La vestia

Nueve Musas  

Revista Literaria

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