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underground boys antologĂ­a

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underground boys antología Ó

PORTADAS:

Lechedevirgen Trimegisto & ANGAT Calavera Prólogo: Renée Sade

Underground manifiesto: Carlos Salcedo Odklas Jorge M. Molinero Jordi Kapde Iván Rojo Ricard Millás Felipe Zapico Jorge Tamatz Juanes Carlos Salcedo Odklas Rubén Jaular (Firefish) Mikel García Santos Mario Rodríguez Díaz (RORSCHACH KOVACS) Andrés Mauricio Cabrera Trevor Kusuhara José Manuel Vara Lechedevirgen Trimegisto Alberto Trinidad Epílogo: André Breton, Nick Zedd & Vara Portadas alternativas: LVT & Angat C art.

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Ó Beatriz Marcos Oteruelo (Renée Sade)

Escribir es una ocupación solitaria, perturbadora.

autista y

Sabemos por las huellas dactilares que dejó el pintor Leonardo Da Vinci, que metía los dedos en el óleo, moldeando las capas de pintura con la mano, aplastándolas y añadiendo otras nuevas hasta alcanzar el efecto de relieve deseado. Así debería seguir trabajando el artista, el escritor, como un artesano del lenguaje y del pensamiento, moldeando y amasando la estructura y

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underground boys antología el contenido de la historia como si de un panadero o de un pintor se tratara. El ejercicio literario no es el arte de la palabra “ perfecta “, de la estética alegórica ni retóricas ruines; la literatura habrá de ser razón de la sensibilidad humana para transformar realidades, para soñar despiertos y construir mundos soñados en la dimensión de las letras entintadas que van como saltimbanquis en cada renglón. Hoy soy yo la que sueña insomne con todos estos hombres que aullan sin ruido. Pastora de esta manada de lobos famélicos, lobos con sed de plasma, lobos que han provocado que durante una semana, siete maravillosos días, haya tenido sólo en funcionamiento mi centro de placer en el cerebro, mi circuito de recompensa. Siete maravillosos días liberando endorfinas y oxitocina. Siete días sintiendo cada uno de los ocho mil nervios de mi clítoris conectados con mi espina dorsal. Siete maravillosos días calada en vuestro lenguaje. El responsable de esta antología llena de vísceras, sexo y perturbación es Vara , un activista de mujeres encorsetadas en verbos prohíbidos, un neurótico de psiques enfurecidas, un loco del lado oscuro que sólo vuelve cuando es preciso. Flagelador de instintos psicóticos que azota nuestro lado más reptiliano para poder sobrevivir en un mundo caótico, corrupto y miliciano, Vara....un líder sin máscara. Me someto ante vuestra mirada lasciva rasgáis mi ropa presos de vuestra licantropía

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underground boys antología laméis mis pezones al ritmo de mis Chasquidos articulares mordéis mis labios desmembrando mi nervio trigémino mamo de vuestros glandes el esperma de la enajenación Mi clítoris es un nido de húmedas lenguas

donde procrean diversos verbos verbos que nos unen verbos que me hacen gritar verbos con los que llego al clímax de este poema

Beatriz Marcos Oteruelo (Renée Sade) Febrero 2013

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Carlos Salcedo Odklas

“La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú” -Frank Zappa.

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La fiebre golpea con fuerza la derrama por la cama y por mis dedos.

sien

y

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Cuando José Manuel Vara me sacó de mi ensimismamiento etílico para liarme en otro de sus descabellados proyectos me vi obligado, entre agotados suspiros, a sacarme la mano del calzoncillo y preguntarme el qué y el porqué de todo esto. Es difícil definir qué es el underground. Hablando de arte, que es lo que nos concierne ahora, se podría decir que es la rama situada por debajo de lo comercial y establecido. Pero, en un giro extraño (o quizás no tanto) de los mecanismos sociales a la vez sirve de raíz y abono para esto último, ya que, irónicamente, muchas veces el underground acaba convirtiéndose en la moda, e incluso suele ser utilizado de excusa por avispados cerebros del marketing para darle la vuelta a la tortilla y convertirlo en otra etiqueta destinada al consumo de un sector de público específico, con lo que, a veces, pierde todo su valor e inocencia a la vez que su razón de ser y pretensiones. No obstante esta falta de sinceridad afecta más a los imitadores que a los pioneros y suele ser fácil de detectar por el ojo atento. El paso del underground a las alturas muchas veces es misterioso y no responde a características fácilmente visibles. ¿Quién podría imaginar que un escritor como Charles Bukowski, que publicaba sus delirios en periódicos underground y revistillas de poesía y cuyas únicas líneas temáticas eran sus borracheras, resacas y aventuras en curros de mierda, podría acabar convirtiéndose en uno de los escritores más populares y vendidos del siglo pasado? Sin duda alguien lo imaginó, su editor John Martin, que se 8


underground boys antología jugó todas sus pertenencias a la carta del viejo indecente, y ganó. Gran parte del arte que acaba siendo consumido por las masas florece en las cloacas del underground. Podrían citarse cientos de casos fácilmente analizables a posteriori pero no tanto en su germen. ¿Cómo imaginar, a principios de los 80, que bandas de música como Metallica, Megadeth o Slayer, compuestas por niñatos granujientos y desaliñados escupiendo riffs absurdamente veloces y atronadores acompañados de letras que eran odas a la violencia serían los que, años después, llenarían estadios y venderían millones de discos? ¿Cómo explicarle hace décadas a George A. Romero o a Tom Savini que, a principios del siglo XXI, el género de los muertos vivientes sería uno de los más rentables dentro del engranaje de Hollywood, moviendo millones, con series en prime time y películas protagonizadas por grandes estrellas, sin que se partieran de risa y te pidieran un poco de lo que te estabas metiendo? La cuestión llegados a este punto sería dilucidar si al llegar a las masas el underground deja de ser sincero, y eso lo determina la integridad del artista, porque el underground nace de la sinceridad, de la integridad. Cuando una persona decide emprender la agotadora carrera de expresarse por medio de alguna disciplina artística ante él se abren dos senderos, sobre sus hombros se materializan dos personajes que le susurran al oído. Uno de ellos le dice que se fije en lo que está pegando en ese determinado momento, que se fije en lo que está en lo más alto de las listas de éxitos, en lo que da dinero, y le aconseja que produzca una imitación de ello para alcanzar la gloria lo más pronto posible. El otro 9


underground boys antología le aconseja que solo escuche a su interior, que dé forma a toda esa rabia y frustración, a esa angustia y dolor, y la exprese de la forma que considere más sincera, sin importar que resulte incomprensible o ridícula para los lumbreras que se apresuren a juzgarla, le aconseja que no flaquee ante la incomprensión, el silencio o los dedos acusadores. Por supuesto ninguno de los dos senderos garantiza el éxito, eso depende del destino, que sin duda es un cabrón cruel que se divierte con las cabriolas más inesperadas, pero, aún asumiendo el más que seguro fracaso, aquellos que son sinceros con sus convicciones al menos pueden morir enarbolando un satisfactorio corte de mangas eterno, y descansar en paz, en el infierno. Este libro podrá ser bueno o malo, eso lo decidirá el paladar del lector, condicionado por sus gustos y apetencias en el momento de su lectura, pero desde luego afirmo, con la cabeza bien alta, que es sincero, y ya es más de lo que te ofrecen tus políticos y dirigentes, sin ir más lejos. Para la selección de textos que te brindamos a continuación hemos apostado por lo más bajo, por escritores desconocidos que en su mayor parte no han publicado nada, en muchos casos por autores que dan sus primeros pasos en esta carrera de fondo, que pueden tener un estilo fallido o sin pulir, pero que se expresan con sinceridad, que gritan con ilusión y rabia, que aúllan a la luna impulsados por una angustia más grande que ellos mismos. Algunos autores están asomando la cabeza en este frío lago y dando que hablar con sus blogs y publicaciones, como es el caso de Mario Rodríguez Díaz (Rorschach Kovacs), otros son tan undergrounds que ni siquiera se molestan en hacerse un blog,

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underground boys antología como es el caso de Ruben Jaular, cuyas aportaciones me llegaron escritas a bolígrafo en folios sospechosamente manchados. Se ha apostado por la sangre joven (Mikel García Santos tan solo tiene 21 años). Se ha apostado por la rabia, la violencia, la contracultura, los malos modos, la inocencia, la ilusión, el dolor, el inconformismo, la duda... Se ha apostado por el más puro underground. El underground tiene distintas capas y adopta distintas formas, aquí encontrarás muchas de ellas, leerás distintos enfoques, distintas aproximaciones, distintas normas y reglas, pero, para que nos entendamos, ninguno de estos autores está intentando ser el siguiente Ken Follet. Solo están intentando encontrarse a sí mismos, encontrar su voz, su público, algunos puede que ni estén buscando nada de esto y simplemente sigan su inercia autodestructiva. Nadie sabe cuantos se quedarán por el camino, cuantos tirarán la toalla, si alguno alcanzará el reconocimiento o si les espera la demencia y los contenedores. En cualquier caso siempre se podrá tener este volumen como muestra del panorama del subsuelo en un determinado momento del tiempo y el espacio. Aquí es cuando llegamos al porqué. El porqué de este libro también responde a un impulso, a un deseo sincero, el de José Manuel Vara y un servidor, enfermos enamorados del underground, de bucear entre los escombros y extraer las perlas más valiosas bajo nuestro prisma, por supuesto siempre subjetivo y sujeto a error. El caso de Vara tiene mucho mérito, el tío ya tiene una edad, una familia, un trabajo, obligaciones, y aún así mantiene la ilusión, casi infantil, de descubrir estos tesoros y enseñárselos a todo el mundo, para que vean lo que él ve y sientan lo que él siente,

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underground boys antología para ello emplea su valioso tiempo, de forma desinteresada, en hacer llegar este tipo de obras a la gente, ya de por sí bombardeada por el exceso de oferta e información, apática y desconfiada, y el cabrón ni siquiera pide nada a cambio. Es la filosofía del underground, el apoyo mutuo, el sentimiento de hermandad y pertenencia, la sana rivalidad por encontrar los tesoros en el fango y mostrárselos a otros enfermos como tú, porque, cómo decía Zappa, si has llegado hasta aquí es porque has venido tú. Vara y yo simplemente hemos realizado un pequeño trabajo de campo para ahorrarte parte del camino. Y lo seguiremos haciendo mientras el cuerpo y la ilusión aguanten las embestidas. Puede que esto sea el principio de una colección (su hermana Underground Girls va por el segundo volumen) o puede que no, en cualquier caso la propuesta será siempre la misma, bucear en la mierda y salir sonrientes con tesoros que mostrar. Me recuerda a cuando de pequeño iba con los amiguetes a un vertedero cercano a mi casa en los extrarradios de Madrid en busca de extraños objetos, restos de juguetes y revistas, roídos peluches, bellos artefactos sin utilidad aparente pero que llamaban tu atención y estimulaban tu imaginación. Por suerte hay cosas que nunca cambian, por suerte la ilusión es la misma en este momento que entonces, incluso tras las innumerables hostias que me ha dado la vida con el caer de los años. Aunque siempre se ha caracterizado por situación miserable y tormentosa se puede decir vivimos buenos tiempos para el underground, nuevas tecnologías son un arma poderosa para buscadores intranquilos, los frentes que se abierto con las ediciones digitales y distribución por Internet no pueden tomarse a

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su que las los han la la


underground boys antología ligera, constituyen el sueño de los que siempre han apostado por un camino alternativo, por los que no se resignan a que sus gustos, a que sus vidas, sean dirigidas por unos caminos previamente asfaltados. Sin la tiranía de las editoriales y el yugo de papel es la hora de que el underground se expanda como la enfermedad que siempre ha sido, una enfermedad que es a la vez un antídoto contra la manipulación y los muertos vivientes, por todo ello la labor que está realizando Vara y su tentáculo editorial Neurotika Books para acercar de forma independiente y gratuita todas estas obras al público es digna de respeto y elogio sea cual sea tu postura al respecto de la propuesta. Mi mérito no es tan grande como el de Vara, no hago nada en mi día a día salvo beber y mendigar, penar en solitario por las calles desiertas y mirar a las paredes desconchadas. Solo he servido de apoyo moral en la distancia y he aportado unas cuantas recomendaciones de autores, los tesoros que he encontrado en mi vertedero particular. También he aportado un puñado de poemas que tenía tirados por la habitación y un relato viejo bastante extenso, del principio de mi producción. Lo he decidido así ya que pese a tener material que considero más afinado este representa mis inicios y contiene ese espíritu underground y violento de manera intacta. También estoy escribiendo esto, y no creas que no supone un esfuerzo tremendo, hace frío, dentro y fuera, y me estoy constipando, además he tenido un día de mierda. Llevo tres días sin dormir porque estaba persiguiendo a un tipo que me debe dinero, conseguí localizarlo hoy a las 7 de la mañana. Por suerte el encuentro no fue excesivamente violento y aunque no conseguí la pasta sí conseguí una fecha límite para el pago tras varias amenazas, eso, la reciente fiebre y la

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underground boys antología falta de sueño me pusieron bastante tenso y corrí a refugiarme en mi habitación de alquiler ante el aterrador amanecer y el florecimiento de las personas que, como hongos, empezaban a surgir por todas partes. Una vez allí me dirigí al baño para echarme agua en la cara e intentar relajarme, pero para ir hasta allí tenía que pasar por la habitación de uno de los inquilinos, que sufre síndrome de Diógenes. La habitual peste me abofeteó una vez más, pero esta vez, presa del cansancio y la fiebre, provocó que se me cruzasen los cables. Derribé la puerta de su habitación de una patada. No estaba en su interior, pero sí toda la basura acumulada durante siglos de la que surge el inenarrable hedor. Agarré un puñado de bolsas de basura y comencé a llenarlas indiscriminadamente con todo lo que encontraba a mi alrededor, de forma demente, mientras sufría violentos tics y arcadas, entre gritos. Lo metí todo en las bolsas, restos de comida, prendas de vestir, latas, botellas, revistas, crucifijos, una bolsa de plástico con un excremento dentro, comida de perro, ceniceros, bufandas, mecheros, bolígrafos, pelotas de golf, libros, cartones... Llené 14 bolsas de basura, 14 bolsas de basura, 14 jodidas bolsas de basura, y tras llenar esas 14 bolsas de basura miré a mi alrededor y parecía que no hubiese hecho absolutamente nada. Me retiré a mi habitación derrotado dándome cuenta de que hay cosas contra las que es imposible luchar, la locura, la mierda, el descontento, la fiebre y los gérmenes que me invaden por momentos y a los que siento apoderarse de mi cuerpo mientras tecleo y sudo tirado en la cama... pero al menos, y esa es la tabla de salvación de muchos de nosotros, pobres náufragos, podemos escribir sobre todas estas cosas.

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underground boys antología Y así es el underground, los vampiros que van al instituto han quedado lejos, las recetas para el soufflé de chocolate han quedado lejos, los misterios de la capilla sixtina han quedado lejos, el siglo XVI y sus intrigas políticas han quedado lejos, las tramas detectivescas al amparo de códigos bíblicos han quedado lejos... Solo queda la mierda rodeándote, la tristeza y el vacío cubriendo el hueso, las cicatrices en los brazos, las arrugas en la frente de tanto fruncir el ceño, los callos en las manos, el agujero en el dedo gordo del calcetín por el que asoma una deforme uña amarilla... y, sobre todo, queda el deber de narrarlo, no para conmover ni para iluminar, eso también quedó lejos, sino como una lucha y un deber con uno mismo, sin perfumes ni apariencias, ser capaz de quitarte la máscara en mitad del baile de disfraces, la crónica de una lucha sin fin en un mundo a la deriva, una hemorragia mortal que intentas cubrir con una hoja de cuaderno, como poner una tirita en un miembro amputado, igual de inútil, igual de inocente. Seguramente los chicos del underground no merezcamos más, seguramente la humanidad no merezca más, y muy probablemente merezca menos. Estoy agotado. Los brazos del ángel tiran de mis hombros hacia atrás, por suerte aún lo veo sonreír mientras sus alas se deshojan. Me largo de este puto texto, ¡adiós zorras! Ahora sólo quiero cerrar los ojos y tener una buena pesadilla que me evada de todo esto. Como las que vas a encontrar dentro de este volumen de puro y auténtico UNDERGROUND.

Carlos Salcedo Odklas. Febrero de 2013.

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jorge m molinero, poeta minúsculo con aires de grandeza, invisible e inculto nací en La Rondilla en el 76 escribo ni por necesidad ni por hobby, simplemente me dio por ahí en vez de jugar al mus tengo un blog, la juventud del otro, donde vuelco mis mierdas http://elhombreinvisible-invisible.blogspot.com.es/ he publicado los libros, versos en el desierto (agotado) y la noche que llovieron impermeables, ilustrado por Óscar R. Cardeñosa, que no está agotado porque vosotros no queréis

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A Peter Tras el diluvio, la noche en la que llovieron impermeables. Cuando como perros vagabundos, con el olfato perdido en el naufragio. Ateridos, sin remedio ya en nuestra derrota. Sin mĂĄs huesos para roer que los propios.

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underground boys antología A Luis Miguel Rabanal Y las piernas de Kathleen Turner. Sangraban las absurdas decepciones de cuando el viento en Trigueros. Entre el galleo y la neblina perdiéronse los cantos de las chicharras. Barrió el patio -no había otro día-. Se esparcieron los despojos de todos los besos derramados a los pies de una cama en la que los muelles dejaron de gemir. Hace tiempo. En los flecos de la escoba yace el submundo inquieto de un déjà vu repetido hasta la saciedad. Ella con un vestido de flores por las rodillas. A veces también Anna Magnani. Y huele a pan recién hecho. En horno de leña.

UN MUNDO EXTRAÑO

Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera hay tanto idiota ahí fuera Vetusta Morla

Vengo de un mundo extraño, ajeno a las reglas y los corsés, donde no importa que se quiebre la voz por cantar con el alma desnuda.

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En mi mundo no se cuentan sílabas y los comentarios de texto se prohibieron por matar la emoción.

Las mujeres lucen orgullosas arrugas, pliegues, calorías; ninguna se aclara con maquillaje el oscuro color de su ojete.

Vengo de un mundo en el que el ángulo recto es un pecho de mujer.

Un mundo en el que la meta no es llegar sino enredarse en la floritura que dictaron las entrañas y el corazón.

AQUELLA PELIRROJA

aquella pelirroja entraba dentro del amplio abanico de mujeres que nunca se fijan en un tipo como yo

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underground boys antología a pesar que las rayban falsas me daban un cierto aire a rockstar

caminaba marcial armada con un vestido blanco por encima de las rodillas nada virginal -sabía bien lo que se hacía-

en la calle (era agosto) ni un alma imaginé unas pestañas tintadas de azafrán bajo esas gafas excesivas tan de moda se acercaba los dos evitábamos el sol la boca marmórea de impasible cariátide mi corazón se mudó a una de las carótidas

crucé los dedos

pasó a mi lado desdeñosa dando de comer a los cerdos mi alma destartalada

los sueños culearon al echar el freno de mano pero

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underground boys antología me quedé con su cara su escote su culo (me di la vuelta) sus piernas que eran lonja con todo el pescado vendido a almas vendidas

entró directa al número uno de mujeres que me pienso calzar cuando sea un poeta famoso

NECESIDAD CASI VITAL

Al mono primordial lo llevas dentro y oculto Pero con gran frecuencia se te escapa José Emilio Pacheco ¿te has despertado alguna vez en mitad de la noche con la polla tan dura que duele?

¿has sentido la necesidad casi vital de tener que eyacular por simple impulso animal, como un mandril?

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underground boys antología si duermes solo, no es mayor problema, te la meneas y ya está.

lo malo es si estás con una mujer. quedaría fatal cascársela a su lado mientras duerme y utilizar sus bragas como simple papel higiénico.

tampoco creo que sea muy buena idea tocar a su hombro despejado toc, toc hey cariño, ¿qué tal si me haces una paja ahora?

ninguna te va a entender, créeme, sé de lo que hablo.

queda por delante toda una negrura renqueante nerviosa rara

tan rara que creo que merece realmente la pena

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underground boys antología escribir un poema sobre ello.

eyaculas remordimiento, ella ignora que por un momento es relegada a actriz secundaria, ni se entera cuando vuelves a la cama.

te despiertas antes que el despertador chille su orden incesante y monótona. ha vuelto la hinchazón y tienes que vomitar antes del desayuno una noche a medio dormir.

TARDES VANAS

Se me va el tiempo en vanas ensoñaciones en pornografía fatua y elucubraciones, en buscar mentiras elegantes para llevarte a la cama.

Único propósito sin enmienda.

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underground boys antología Pierdo el tiempo y no me importa aunque no regresen a mi reloj las horas derrochadas. Malgasto el momento en desnudarte solamente en mi cabeza reprendida de canas y entradas. Pero soy adicto a la pereza y a las tardes anémicas de murmullos.

Por eso no llamo a tu puerta. Por eso imagino tus tetas. Con eso me basta para ser feliz, escribir algún poema y vaciar mi escroto.

EMPEÑADO

Sigo empeñado. Sigo empeñado en jugar al balón, empeñado en vestir mis camisetas más viejas, empeñado en escribir canciones, y sobre todo, empeñado en ti. Y en tu boca. Empeñado en amarte.

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underground boys antología GARABATOS

Pasaba la tarde revoloteando por el campo grande buscando alguna flor interesante. Te encontré en un banco rodeada de parejas en celo, dibujando garabatos en los márgenes de un libro de Leonard Cohen. Bailamos un vals a la orilla del estanque. Di un euro al rumano del acordeón de dientes dorados, comimos un helado (qué sabores hay ahora más extraños) nos devoramos con los ojos (no era el sitio para dar un espectáculo)

Fuimos a casa I´M A SOULMAN, BABY. Hicimos el amor en la cocina

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underground boys antología sin perdernos la cara. Era tanto el ardor que encendimos la campana. Compartimos un cigarro y como todas las noches cenamos congelado. Y escribí sobre ti mientras a mi espalda dibujabas garabatos.

ORFEO

Salgo de la puta ciudad con los deberes hechos y la basura sacada a tiempo, buscando batirme al sol con alguien de verdad. Llevo los bolsillos llenos de plomo para aniquilar quimeras y un fósforo mojado apuntando a la mecha de mi último cartucho, esperando darme de bruces con la realidad. Voy con las ganas de comerme el mundo y follarme a todas sus mujeres, cansado de esperar el tren de tu cuerpo

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underground boys antología en los andenes llenos de tipos que me roban el billete una y otra vez. Pero resurges en todos los labios -sabes que nunca aprendoy otra vez el poeta canta solo tu pérdida. Repetida mil veces por mirar atrás.

FAST FOOD

Antes de marcharte envuélveme mil besos, para llevar, por favor, y así sentir tu aliento cada despertar.

Antes de partir envuélveme el recuerdo de tus pechos en papel de regalo, por favor.

Me servirá de estímulo every night a la hora de masturbarme.

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underground boys antología EL ENANO

El enano que mientras volaba se creía Superman, con la única preocupación de caer dentro de la colchoneta, hoy respira con dificultad, atrapado bajo las facturas sin pagar que cayeron de la estantería tras el terremoto.

El enano olvidado por todos los que nos emperramos en devolverle su dignidad, hoy continúa sin zafarse de la burla atroz de quienes no se atreven a mirar.

El enano al que hoy encontré, mira al cielo, cuenta estrellas y le siguen dejando a deber.

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underground boys antología Ningún dios va a bajar del cielo a limpiar la suciedad que arrastran sus pies.

El enano que mientras volaba se creía Superman, hoy comprueba de verdad en sus huesos el sabor desabrido de la gravedad. Sus lágrimas coaguladas son perlas con sabor a bitter kas detrás de unas gafas rotas que le prestó Clark Kent.

EMPEÑADO II

Aprovecho que el pisuerga pasa por aquí - más revuelto de lo habitual- para volver a decir y, perdona que me repita,

¡cabeza de ajo, cabeza de ajo!

que sigo empeñado en amarte.

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underground boys antología FIEBRE según los días, te abre los brazos o te rasga el corazón con una duda Alfredo González Soy pobre y no tengo dinero para drogas.

Por eso bajo a la calle desnudo, el pelo calado. Buscando la fiebre desesperado. Buscando en su regazo las palabras que hagan sangrar tus miedos olvidados.

Aterido. Alucinado. Vislumbrando versos en los molinos.

Creyéndome desahuciado con el corazón herido. Imaginando el dolor que niegas al seguirme amando.

Me siento, espero a ver si algo compongo. Mas sólo nacen malos versos vacuos de una fabada sin triste compango

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underground boys antología que se creen con aroma de tomillo. Tumbado en decúbito lateral esperando un sueño que me aleje de la realidad de estar vacío. No, no lloro. Es moco líquido que resbala por mi cara.

LUNA Pido, por pedir que no quede pido las nubes que alientan mis poemas... Pablo Guerrero- Javier Álvarez

por pedir, que no quede pero dime para qué quieres la luna. sabes que yo te la traigo a riesgo de dejar mi vida atada a la cola de un cometa.

la luna es sencillamente un satélite de roca inservible agujereada

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underground boys antología además aunque la veas tan pequeña tan sola, tan triste por la huida del Starman de Bowie, desea seguir reinando en su cielo enredando mareas y provocando partos.

dime para qué quieres la luna, si con toda la ropa que no te pones no va a entrar en nuestra habitación.

EL QUE ROMPE PAGA

El que rompe paga y se queda con los cascos

Bajo por el ascensor enredado en frases sueltas para un POEMA mezcladas con pensamientos porqués imágenes y peros

La dispersión es uno de mis mayores defectos

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underground boys antología

Ardían sus dedos las uñas decoradas con estrellas otomanas Qué distinta es la lluvia en el mar Esclavos de nuestros sueños de grandeza

Una araña teje su trampa en el botón de alarma

Amar es sencillamente ponerte siempre por delante Es difícil ver ahora huevos blancos Mujeres desnudas leyendo mis poemas Mujeres de uniforme que desean cambiar de piel Me gusta retirar sus rizos del final de la espalda cuando acaba de ducharse

Muchachas gordas mordisquean con suspiros las gomas milán

Firmo sin sangre en las venas Morir a destiempo no es una heroicidad Comprar leche La servilleta se ha impuesto al trapo Mujeres desnudas en duchas nebulosas Veneno para príncipes herederos Y peros

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underground boys antología y más peros

Abro la puerta del ascensor espera la señora María agarrada al brazo de su nieta embarazada La vida y la muerte viajan en el mismo vagón Juegan al ajedrez

Bergman se adelantó a este poema decapitado sin comas ni puntos y aparte Macabro como hacerme un rosario con tus dientes de marfil

EMPEÑADO III

Cabeza de ajo sigue escudriñando cada esquina de la cama. Loco. Aspira con ansia el olor de unas bragas olvidadas. Repite una y otra vez Repite una y otra vez ¡vuelve!

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underground boys antología Cabeza de ajo sigue empeñado en amarte.

En amarte.

LA SANGRE NO ES TAN ROJA

LA sangre parece más roja en las películas de serie B cuando al caer te descalabras la cabeza como un limón seco lanzado con odio contra la pared.

Un hilillo recorre tu faz aturdida, te alerta. Es muy escandalosa, sí.

Te avisa que algo no va bien.

Lo malo es tropezar, tropezar. Tropezar sin llegar al suelo pétreo y punzante. Darte cuenta de todos tus malditos errores a deshora para una sutura que

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underground boys antología pinte una cicatriz recordándote dónde no pisar nunca más.

HANK Y MARIO

qué buen insomnio si me desvelo sobre ti Mario Benedetti

El amor es para la gente real Charles Bukowski

Leo en la cama. Muchas veces, Hank, Mario y alguno que otro buen amigo me ayudan a menudo con versos atascados.

Ha llegado el calor y ella también lee. De lado. Acaricio su espalda, desde el cóxis hasta el atlas. Tirita, se da la vuelta y me sonríe a la par que se muerde sutilmente el labio inferior. Aparto los libros y relego de nuevo a la poesía a un segundo, tercer o trigésimo plano. Sus manos queman el cansancio, el deseo humeante enciende su fruta de temporada.

Los besos, son tantos, que algunos huyen al cielo del paladar. Ayudarán 36


underground boys antología mañana a sobrellevar 8 horas de azul. Después de hacer cosas y mimos que no contaré aquí, en un acto insólito de caballerosidad, duermo.

En sueños, Mario me susurra versos llenos de símiles y magníficas metáforas, dispuesto a que la poesía recupere el trono perdido. Y Hank me dicta una subespecie de poema decadente con versos a máximo volumen gritando ME LA FOLLÉ DOS VECES anoche.

Lo más seguro es que escriba dos poemas cuando regresen las heladas. La poesía se hizo para el invierno, cuando no hay chicas tomando el sol y las piscinas están cerradas.

POR LA GATERA . Me abolló el coche doce o trece veces y sin saber cual fue mi error / aparcó mi corazón de resina a la primera / que manda cojones. Se deshizo de las esposas que la hice con los blisters de todas las latas de cerveza que nos bebimos.

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underground boys antología Se escapó por la gatera mientras cortaba las uñas de mis pies (tenía médico al día siguiente / ya se sabe que vas por un catarro y acabas con un dedo de látex en el culo).

Se marchó a las terrazas de los áticos de Madrid / buscando al cocodrilo que adivina el significado de los sueños. Como la gustaba mucho el circo / decía que yo era un payaso y todo / luchó por ser funámbula en las cuerdas de tender las derrotas sin estrenar y quedó escarchada con los brazos en cruz al no prevenir la helada imprevista.

Se fue / sus ojos preguntaban la razón de amar a un poeta y no a un obrero que cobrara a primeros de cada mes / con ásperas manos que marcaran sus tetas con sucias uñas llenas de fracaso. Partió sin saber que la hacía llorar

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underground boys antología para degustar de un solo bocado en sus mejillas rayadas por la almohada un río mezcla de dulce y salado.

Se fue y ahora es una veleta que siempre señala el sudoeste / y nadie se pregunta el porqué.

EMPEÑADO IV

Va siendo hora de contar algo más que trucos de magia cojos y descabezados.

Ha llegado el momento de decirte con el sombrero de copa escondido lo que te quiero.

Ponte el nimio tanga que entraba con la etiqueta que te regale por cumpleaños. En un segundo acabaré por demostrarte todo lo inside of you que pueda que, de verdad, te amo.

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underground boys antología POR NO DARLES UN CACHETE

por no darles un cachete ahora que no se puede he decidido hacer caso a supernanny y he castigado a mis últimos versos al rinconcito de pensar

por volverse mansos por querer ser como los demás por seguir tan jóvenes las reglas

yo siempre les enseñé a mancharse el babi a romper la fila a salirse un poco al pintar y a encoger con disimulo los postes de mochila

los he castigado a pensar por qué cojones se empecinan en disfrazarme de poeta

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underground boys antología

JURO NO VOLVER A HACERLO

la última vez que te vi llovía granizado de menta / no te ofrecí mi paraguas / juro no volver a hacerlo

alegar falta de memoria para intentar esconder mi evidente ignorancia / juro no volver a hacerlo

intentar mentirme a mi mismo / decir que ya no la quería / llenar después la almohada de vinagre juro no volver a hacerlo

creerme muy gracioso con cuartetos otoñales de rima más que previsible:

Vuelve el frío que oculto se escondía tras las esquinas del extenso otoño para morir al albor de otro día

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underground boys antología bajo el nórdico comiéndote el coño juro no volver a hacerlo

desenterrar el corazón exponer tu sexo / mostrar tus tetas a tantos ojos extraños juro no volver a hacerlo

enseñar borracho el culo delante de tus amigas / juro no volver a hacerlo

o sí

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underground boys antologĂ­a

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underground boys antología 19 DE OCTUBRE /La tristeza se midió por gramos de aspirina/ /alguien me contó cuentos que no recuerdo/ /y me dijeron”sueña despierto”/ y empece a llorar como solo saben llorar los niños/ boca arriba/ /boca abajo/ /chillando/ si considero un acto heroico el suicidio pero no aún necesario si es que se muere cada día... cada anochecer... ..cada noche de luna/cada nana, cada puta que duerme en las camas/ /es otoño y los relojes se detienen/ los amigos se van.. y los amores se dispersan como setas de “trompetes de la mort”.. roto no es la palabra ni retazo ni hueco.. si me das, bailo... si te doy me estiras de la manga/ y llueve ahora y escucho algo de Portishead. Música barata para dormir y anochecer vidas susurro y mentiras

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underground boys antología 13 DE NOVIEMBRE

/Se desvistió de la noche/ /desnuda / cuerpos trémulos/ /huecos/rotos/violados/ / clavículas y húmeros/ /vientre reventado/ /memoria vacía/ /La noche/ /erraba se condenaba/ /bordeando la simiente/ /en una espesura de un bosque de encinas/ /clavadas/ /Estacas de hueso de marfil/ /alguien clama: / RESPETO/ igualdad o tal vez/ /ecuanimidad/ /suspiran al dormirse/ / las encinas/ /llenas de resina formando estalactitas/ / invertidas/ /amor/ /Amor/

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underground boys antología /Amor/ /Esperanza / /amor/ /Amor/ /Amor/ /La ciudad mientras/ /semi destruida/ /rota y fracasada de boletos de la once/ se preguntaba el porque de las cosas/ /…....Algunos locos, locos que se miraban con las pupilas dilatadas/ /los ojos rojos de llorar deambulando........../ /…........culebras malnacidas y retorcidas.........../ /...no hacían sino que enroscarse.../ /...Mirarse absortas/ ojos mirando el desorden de lo surrealista, de Matisse formulando cábalas freudianas, se tambaleaban igual que muescas de hojaldre, derretidos, en un octubre fétido, de calor... corporal en cárceles forjadas de hormona y semen... El castigo es evidente... La perra mira,

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underground boys antología la perra,desmira, no atiende.. sueña.. se preña de mucosidad y excreciones duras como bolitas cannabicas. Y la muerte... El muro siempre allí... Pero ella advierte que ésta noche el mundo dejo de girar dos segundos.. y tres vigésimas de segundo... Ella sin embargo.. La loca, la Enajenada, dormía, en el pecho urdido por panales de obreros, al servicio y sumisión de un cuarto desgajado, sucio, cutre, puto, dormido... dormido... …. La Barcelona dormida, mientras se edificaba la torre de Babel mas alta del mundo entero.

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1 En la inercia de estos días opacos que dilucidan miedo, a veces, ansiedad que sabe a uñas mordidas, siempre existe un punto de haz blanco al que agarrarse. En mitad de estas noches negras cómo el hollín, en la que muchas veces, te mueres de miedo en tu cama, mirando crepitar la vela de sal, hay algo dónde agarrarse, una imagen, un pensamiento, la perra qué duerme a tu lado. En esta herida sangrante, dentro de esta hemorragia que no cesa, tu cuerpo ya se ha puesto a trabajar... 48


underground boys antología he clavado firmemente los cimientos, de esta casa... de tal modo qué no hay ni viento, ni tormenta, ni marea, a la que temer.

2/3 Ando errante, bajo este sol robado de julio que sufrimos en octubre. Ando los parques, dónde un día urdimos un cordón umbilical que nos habría de unir. En la cama, en mi cuarto, deseo vehemente fundirme con las sábanas y la colcha y dormir, dormir hasta reventar los sueños. Por qué la vida ha tomado un cáliz incierto. Siento que soy una cáscara de nuez puesta en el mar que zozobra. Me gustaría reír sonoramente. Mostrar otra cara posible, pero hoy por hoy, es imposible. Hoy olvido deprisa la realidad por que llevo por dentro una jauría

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underground boys antología de termitas que devoran mis entrañas poniendo a la luz mi cuerpo malherido. Las quemaduras de cigarro en la piel van ciactrizando. Espero, que toda esta vaguedad sea dentro de un tiempo no lejano, cuando el frío se coma las carcasas de los edificios, aquí en la ciudad, la oscuridad reine y la lluvia acucie, un recuerdo guardado en algún sitio de mi corazón.

4 Los huesos sobresaldrán como muestra del horror de una ciudad dividida desde su origen y que lo será a su partida. Aúlla un viento de ceniza que trae de las tierras interiores olor a quebranto. Nadie sabe qué ha sucedido y las ancianas se llevan las manos a la cabeza. Cuerpos descarnados empiezan a deambular, sin rostro, sin mueca, 50


underground boys antología ojos comidos por la gran explosión. Sugieren los gemidos sugiere a fuego, la carne se cae a tiras. Cuerpos desnudos con ropa hecha a jirones. Qué trae esta guerra de bombas silenciosas? Qué traerá? 5 La monotonía circundante a esta vida se acopla con este invierno rancio, descafeinado y átono. Tengo la cabeza hueca y golpean en mis sienes termitas que taladran desde dentro,derribando los contrafuertes de mi mismo. Un anciano sin ojos y de labios azulados me persigue por el entramado de calles de mi ciudad. Me quiere atrapar y romper el estómago. Dependo de pastillas para ver. Para no ver. Para tener un espejo cóncavo delante de mis ojos arrasados. Eres mis peor pesadilla.

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6 Se cae un pedazo de tiempo, resbala un tercio de minuto, una baba de instante. Y sigo aquí, mirando cómo las cosas cambian de perspectiva tras el calidoscopio... Te he intentado mirar, recorrer tu camino, otra vez, cómo antes pero todo se ha obstruido, las calles han explotado de cuajo dejando a la luz las entrañas de hierro y cemento el viejo cine, en ruinas no era sino un edificio cadáver de vigas, suciedad, polvo. El cielo al que fijado la vista no es cielo, es antesala de cuarto de operaciones, rojizo y nebuloso, es cadáver postrado. Es monstruo. La gente anda perdida, errante...no hablan, susurran.

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underground boys antología Los niños tienen ojos comidos por la noche y no se ríen y no sonríen ni miran a sus madres, estertorosos, caminan Y te sigo buscando, y sigo y te busco en esta enormidad grotesca. Pero te fuiste con la ultimo aliento de vida de este mundo dejándolo huérfano

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the Rip Te explotarán los tímpanos. Te reventarán los ojos. Por un momento sentirás el miedo que yo siento. Sentirás el vacío que golpea mi pecho cada vez que cierro los ojos por la noche. Se te caerán las uñas, se te despegaran, para dejar a la vista, muñones. Te sentirás confuso y no sabrás hacia dónde huir para hacer callar los martillos que vociferan en tu cabeza. Sudarás tanto que no olvidarás jamás el olor que desprende tu cuerpo.

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underground boys antología Te tambalearás. Y te caerás al suelo. Nadie te va a levantar del suelo. Por qué te vas a sentir por unos momento tan desahuciado como yo me siento.

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Si es que existe una verdad, esta será mas difusa e irreal que nunca. Vomitaré tu imagen, tu pelo, tus ojos grandes para no tenerte nunca mas dentro... Beberé para olvidar. Por qué estoy convencido que se bebe alcohol para olvidar, para anestesiar. Saldré esta noche, qué se conjura de nubes infladas y gruesas, rayos y truenos para revolver las conciencias y no dejar dormir,para mantener el insomnio mientras dure el aguacero... saldré a resolver el paso, convencido que puedo saltar tu sombra, a ti entero, Ya no esperaré delante del cine... ni callejearé con algún propósito... simplemente pondré mecromina

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underground boys antología en mis heridas que empiezan a cicatrizar beberé para olvidar... y tendré en mis manos una verdad hecha de papel..

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Hablar de ti o de mí me evoca a proponer sincronismos. Casualidades que tejen un cúmulo de despropósitos alrededor de ésta, nuestra pista de baile. Me empapo de ti, de todo cuanto puedo sobre ti. Guardo una mirada.. Una sonrisa... La cojo con la mano y la cazo. Y la congelo y así, siempre será reclusa mía, habitará en mí. Sonrío. Te sonrío con la certeza calculada de que tu también me sonríes por dentro. Soy un lobo hambriento y me muestro cómo soy, animal y desalmado, sin mostrar piedad o sentir pena alguna...

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underground boys antología Voy a saco, sin medir la caída de la altura, o si ésta será dolorosa. Siempre lapidando cualquier posibilidad de mar en calma, por qué tus ojos ojos sugieren tormenta, y yo no espero menos... espero des de la vertical de la habitación.... mirando,observando... siempre observando...

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Hay quién colecciona mariposas agujeradas con alfiler tras un marco y en cristal... Hay quién colecciona momentos únicos con personas singulares... Los hay quién guarda noches insomnes... Solos o acompañados. Con la mirada extaviada en los techos altos de cualquier edificio del Ensanche en Barcelona o contando estrellas difusas que parpadean en el cielo, mientras se abrazan en cualquier campo de grama, al extra radio de la ciudad Hay quienes se muere de miedo con cualquier película de “Jaume Balagueró”, propongamos, “Frágiles”...

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underground boys antología otros superan o se sienten cerca del miedo de ésta u otras películas que eso sí, invitan a morderse las uñas. Los hay que fuman y fuman... los hay con ojos verdes y otros con ojos azules. Los hay que duermen de costado y por el contrario los hay que duermen en posición fetal. Hay quién sucumbe al sexo rápidamente. Los hay que no pueden casi terminar y sudan y resoplan... Pero sobretodo los hay que están a medias en esta vida y hubiesen preferido no estarlo. Y vagan por aquí o por allá, solitarios, contando todas esas cosas de la tercera persona del plural.

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No cabes en este mundo, no cabes en este sistema, eres improductivo innecesario... un parto no consumado, eres basura

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underground boys antología estiércol. No mires con ojitos de miel tratando de despertar lástima despierta tú de tu pesadilla, no tienes escapatória. Toma tus pastillas y sigue riéndole las gracias, las putas bromas, al amigo de turno. Pero sobretodo, estate quietecito, escucha mucha música con el spotify y sigue pensando dónde está el “banner” ese del qué hablan que hay que clickear.

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Comerse el viento concedido tras esta calle negra, levantar la vista arriba, arriba... y ver un vuelo preñado de palomas. Conducir errado de caminos, centelleando mis pupilas, sobrevuelo esta ciudad derruida. Qué si una farola me enseña su risa,

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underground boys antología devolverle, el cambio, y la propina. Nadar entre luces y también sombras, volver a construirse, volver a componerse, espero tus ojos, tu mirada de vidrio, reflejándose en los míos.

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Castigadas por el paso del tiempo, una sequedad evidente, mis manos, vacían la terquedad de estos días encendidos. Iluminado por la luz verde de luciérnagas camino, por esta ciudad de metal y polvo, cuándo la noche arropa con un manto negro los edificios, los parques, las glorietas... los árboles acarician un cielo,

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underground boys antolog铆a peinado de nubes de algod贸n rojas, las calles exudan la humedad con la que mojan las aceras, y de repente, algo se interpone entre el cielo y yo, nieva, caen copos c贸mo cientos de polillas blancas volando, y la ciudad asume el fr铆o con tos, vieja e impredecible, esta Barcelona, se viste de blanco, marfil de diente, nieva, en silencio.. sigue la nieve, en silencio..

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http://ivanrojo.wordpress.com/

Blog de Iván Rojo, dedicado a relatos cortos de temática negra, realismo sucio y directo, y en menor medida, fantásticos y de ciencia ficción, totalmente inéditos y sorprendentes. Entre las influencias del autor se pueden encontrar escritores como: Chuck Palahniuk, Ray Bradbury, Irvine Welsh, Bret Easton Ellis, etc.

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underground boys antología CELEBRACIÓN DEL AMOR

-¿A qué coño estás esperando? Arranca de una puta vez. Fue lo que mi padre le dijo a mi madre cuando por fin se subió al coche. Bueno, más bien lo subieron. Unos cuantos hombres, hartos de aguantar sus gilipolleces. Lo cogieron en volandas y lo dejaron caer desdeñosamente sobre el asiento del copiloto. Un intenso tufo a alcohol barato se extendió de inmediato por todo el habitáculo. Los desgastados amortiguadores se hundieron un palmo bajo su peso, y yo, en el asiento de atrás, sentí que me hundía un poco más en el pozo ciego que era mi vida. Miré el reloj de pulsera. Las tres de la madrugada. Mediados de septiembre. Levanté la vista hacia el extremo norte del valle. El cielo brillaba en un límpido azul marino. Ni rastro de las brumas cálidas que opacaban las noches tan solo quince días antes. Se acababa el verano. La brisa ya bajaba fresca de las montañas, y solo un grillo cantaba en algún lugar de la oscuridad circundante. No lo bastante alto, sin embargo, como para acallar las voces de aquellos hombres, que maldecían e insultaban a mi padre mientras se alejaban de vuelta al salón de banquetes. El viejo llevaba una botella medio vacía de güisqui DYC en la mano y bastantes más centilitros de alcohol en las venas. Boqueaba. Las aletas de la nariz se le abrían desmesuradamente y emitían un desagradable gorgoteo mucoso cada vez que inspiraba. Supongo que la parte sabia de su cuerpo se esforzaba por oxigenar su sangre. En cualquier caso, faltaba mucho para que se le pasara la borrachera. Yo lo sabía perfectamente. Había

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underground boys antología desarrollado la capacidad de calcular el punto exacto de los ciegos de mi padre. Así que sí: sabía que aquello duraría toda la noche. Todavía quedaba mucho que aguantar. Y, de golpe, me invadió el cansancio. Un cansancio extraño, lento, pesado. El cansancio que producen las certezas impuestas. Una extenuación indescifrable, irresoluble y perpetua, de origen casi divino, como la que debían de sentir los bueyes obligados a arar de sol a sol las tierras resecas en las que me había tocado nacer. Recuerdo haber pensado eso mientras observaba al perfil abotargado de mi padre recortado contra el parabrisas sucio y las brillantes estrellas. Un hilillo de saliva espesa le resbalaba despacio desde la comisura izquierda de sus labios hasta la barbilla. En un gesto torpe, quiso limpiárselo con la manga del brazo con que sostenía la botella. Al hacerlo el güisqui se le derramó sobre la pechera, y balbuceó algo parecido a una blasfemia. Joder, aquel guiñapo me daba vergüenza. Lo sabía desde hacía tiempo, desde siempre, pero ahora ese agotamiento del que acabo de hablar me transmitía un sentimiento aún peor: la pura resignación. Ese pedazo de carne maloliente desparramado sobre el asiento del acompañante era mi padre. Lo mejor sería aceptarlo de una puta vez. Pero, joder, bastaba con echarle un vistazo fugaz para saber que eso era algo difícil de asumir. Detrás de su oreja izquierda giraba una de las sombrillitas de papel con las que habían adornado los sorbetes de limón servidos durante el banquete. Fucsia. Definitivamente, el viejo era un puto payaso. Supongo que algo parecido le pasaría por la cabeza a mi madre, pero lo cierto es que, igual que yo y como siempre, no tuvo cojones de decir ni una palabra. Se limitó a girar la llave en el contacto, y empezó a conducir hacia casa.

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underground boys antología Calculé que el camino nos llevaría tres cuartos de hora. Demasiado tiempo como para no tener que presenciar otra de sus broncas. No veía la hora de llegar a casa, meterme en la cama, taparme las orejas con la almohada y quedarme dormido. Intenté distraerme contando las farolas que íbamos dejando atrás. Treinta y nueve mientras recorríamos las calles del pueblo. Luego nos adentramos en la carretera. Allí no había alumbrado. Solo estrellas, campos oscuros y de tanto en tanto las luces de alguna granja en la distancia. Doradas. Cálidas. Acogedoras. Casas mejores donde vivir. Casas buenas. O así me parecieron. También quise contarlas. Pero no tenía sentido. Estaban demasiado espaciadas en la noche. Así que me tumbé boca arriba en el asiento. Mientras miraba los arañazos en el techo acolchado del viejo Ford pensé que daría lo que fuera por crecer. Crecer de golpe. Que al despertar a la mañana siguiente tuviera que afeitarme o examinarme del carné de conducir. Que tuviera que ir a trabajar, a la cola del paro o a cualquier sitio que justificara salir de casa y, con suerte, no volver jamás. Igual que había hecho Flaco una tarde nublada del invierno pasado. Alargué el brazo y metí los dedos en las tripas de espuma amarillenta del acolchado. Flaco siempre tuvo unas garras fuertes. Y, joder, sabía cómo tocarle los huevos a mi padre. Echaba de menos a aquel galgo. Era idiota, y quizá por eso también era valiente. Me sentía más seguro cuando él viajaba a mi lado en el asiento de atrás. Pero no podía reprocharle que se hubiera largado. Ni los perros pueden vivir eternamente con las costillas rotas. -Siéntate como un hombre, cojones –soltó entonces mi padre desde el asiento del copiloto. Las palabras se enredaban en su lengua. Mal síntoma.

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underground boys antología Cuando las frases le daban problemas recurría a explicarse a base de puñetazos contra quien tuviera más a mano. Por suerte para mí, esta vez acertó a añadir-: Que no tenga que repetírtelo, maricona. Le obedecí. Pegué la espalda contra el respaldo tan recta como si la tuviera fijada con velcro al tapizado, y procuré no temblar demasiado. O al menos no de un modo muy visible. Mi padre odiaba a los cobardes. Y, para él, todo el mundo lo era. También yo. Cada día me decía docenas de veces que era un puto nenaza y que no entendía cómo podía llevar su misma sangre. Así que, ya digo, le obedecí. Tenía doce años. Veníamos de la boda de una sobrina de mi madre. Una chica gorda y pelirroja que en realidad ni siquiera era mi verdadera prima sino la hija de una prima segunda de mi madre, creo. En fin, una de esas personas con las que compartía unos pocos e irrelevantes genes pero que, ya por aquel entonces, me importaba menos que los gusanos de seda que escondía en una caja de zapatos debajo de la cama. Sobre todo después de que una mala noche, en uno de sus arrebatos de locura, a mi padre le diera por comprobar de qué color era el humo que los capullos emitían al arder. Al día siguiente gasté los pocos céntimos que había en mi hucha en comprarme una nueva remesa. Y al poco otra, y luego otra y otra. Y juré mantener aquellos rollos de seda a salvo hasta que llegara el día en que pudiera encargar que me hicieran un traje con ella. Ese sería el día en que me largaría de aquel estercolero. Una gilipollez, sí. Pero, ¿qué queréis? Fantasear con la cara que pondría el viejo al verme marchar trajeado y resplandeciente me daba fuerzas para mantenerme a flote.

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underground boys antología Por suerte no volví a verla nunca. A mi medio prima pelirroja, quiero decir. Su recuerdo aquella noche es todo cuanto conservo de ella. Y no es bueno. No parecía feliz durante el banquete. Tampoco su flamante marido, un chaval canijo con la nariz enorme. Ambos se limitaron a comer en silencio en la mesa presidencial, y ni siquiera se besaron cuando se lo reclamaron a gritos los primeros invitados en caer borrachos, mi padre entre ellos. Aquello me indignó. Ahora imagino que una semilla no deseada llevaba ya unas semanas germinando en la tripa fofa de la gorda. Pero entonces no entendía por qué aquellos dos pringados habían decidido casarse, ni para qué coño habíamos ido a su estúpida celebración. De allí solo íbamos a sacar problemas. Así que estaba enfadado con mi madre. Ese tipo de situaciones siempre acababan con una paliza para ella, para mí o para los dos. Mi padre no necesitaba ninguna excusa para ponerse hasta las cejas de güisqui todos los días, pero tampoco era cuestión de ponérselo fácil encerrándolo durante horas en un salón con barra libre. Por supuesto, las cosas sucedieron tal y como me había estado temiendo. El mal suele ser inevitable, pero siempre se ve venir de lejos. Antes del segundo plato mi padre ya iba del revés y se había ganado un buen puñado de enemigos a base de soltar obscenidades a algunas mujeres y burlarse de los trabajos de sus compañeros de mesa. De hecho, me sorprendía que el gigantón barbudo que se sentaba justo delante de él, al que, según alcancé a oír, llamaban Leo El Loco, todavía no hubiera saltado sobre la mesa y le hubiera retorcido el cuello como a un pollo con aquellas manazas. Mi padre había estado riéndose del labio leporino del pobre hombre

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underground boys antología durante toda la cena. Pero El Loco sabía encajar. Aguantó el tipo como un campeón demostrando que tal vez su apodo no fuera del todo justo. De vez en cuando (supuse entonces que para contener las ganas de desmontar a hostias a mi padre) se mordía el labio defectuoso en una mueca que provocaba que las carcajadas del viejo resonaran en todo el salón de banquetes. Pero nada más. Desde la mesa en la que me habían sentado con el resto de niños, yo rezaba por que al Loco se le hincharan las pelotas y se decidiera de una puñetera vez a romperle a mi padre todos los huesos. Pero cuando comprendí que aquel gigante no iba a alegrarme la noche, mis oraciones se orientaron hacia otra súplica: que el viejo la pillara tan gorda que quedara inutilizado al menos durante un par de días. Que enfermara de verdad y nos permitiera vivir un tiempo en paz, aunque tan solo fuera lo que restaba de fin de semana. O, puestos a soñar, que se cayera de espaldas y se desnucara contra la plataforma rodante en que habían traído la tarta nupcial. O que un oportuno ictus le hiciera caer de bruces sobre la fondue de chocolate y se abrasara su puta jeta hasta que esta quedara tan deformada como su alma. No sé, algo que le dejara realmente jodido y lo más a merced posible de los demás. Es decir, de mi madre y de mí. A menudo, lo admito, me sorprendía a mí mismo fantaseando con la posibilidad de torturar a mi padre desvalido. Recordaba la vez en que un repartidor de gas butano lo había encontrado hecho un trapo bajo el puente del Río Seco. El viejo nunca nos dijo si se había caído o si lo habían tirado. Decía, con un deje de orgullo en la voz, que algunas cosas no deben ser escuchadas por las mujeres y los niños. Así de gilipollas era el viejo. A mí, la verdad, me importaba un huevo cuál

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underground boys antología hubiera sido la causa de aquella caída. Lo maravilloso eran sus consecuencias: cuatro costillas rotas y una luxación en la cadera. El cabrón tardó casi dos meses en recuperarse lo suficiente como para pillarme desprevenido. Fue una buena temporada, joder. La mejor de mi infancia, me atrevería a decir. Paz y tranquilidad. Integridad. Y durante todo ese tiempo aproveché para poner en sus calcetines las garrapatas que le quitaba a Flaco. El viejo no podía doblarse para quitárselas o rascarse. Me encantaba oírle maldecir y chillar como un cerdo. En la mesa de los niños había desde mocosos con pañales hasta el capullo de Richi, que tenía quince años pero parecía un marine curtido en Irak. Metro noventa, la piel requemada por el sol y el pelo rubio cortado a cepillo. Las niñitas no le quitaban los ojos de encima. Algunas ni siquiera se molestaron en probar el rosbif. Con la barbilla apoyada en las manos escuchaban embobadas todas las gilipolleces que decía aquel chulo de tres al cuarto. Básicamente sobre sus proezas en el equipo de fútbol y sobre el miedo que le tenían la mayoría de profesores del instituto. Richi también nos explicó, con una perenne sonrisa de sorna, que lo habían sentado en la mesa de los críos porque a principios del verano se había follado a la nueva novia de su tío, y el cornudo había amenazado con matarlo si le obligaban a compartir mesa y mantel con él. Pero, claro, era su tío el que tenía suerte de que no los hubieran sentado juntos, decía Richi, porque estaba hasta las pelotas de aquel vejestorio llorón y se moría de ganas de partirle los dientes. Aunque, continuó diciendo Richi, si ese pesado que se había subido a una mesa y no paraba de patear copas y platos seguía dando por saco un minuto más,

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underground boys antología sería él quien probara sus puños. El pesado era mi padre, claro. Y Richi lo sabía muy bien, igual que el resto de chavales de mi mesa. Todos me miraron fijamente y en silencio después de la amenaza de aquel chulo. Sabía que esperaban una reacción por mi parte. Que saliera en defensa del viejo y así pudieran divertirse un rato viendo cómo el aprendiz de marine me daba una buena manta de hostias en el jardín de la parte trasera del restaurante. Por supuesto, no moví un músculo ni dije una sola palabra. Bajé la vista al plato y jugueteé con una de las coles de Bruselas de la guarnición a la espera de que aquel trago pasara de una puta vez, concentrado en que mi tenedor no temblara demasiado. En cuanto comprendieron que no iba a entrar al trapo, los chicos empezaron a burlarse de mí. Me llamaron Cagao, Comemierda, Gallina y otras estupideces por el estilo. Y cuando el coro de insultos se desvaneció, el propio Richi concluyó en voz muy alta que yo era aún peor que mi padre, porque el viejo sería un borracho apestoso pero, joder, al menos los tenía bien puestos. No le extrañaba nada, dijo para terminar, que mi padre fuera por ahí diciendo que creía que su hijo le había salido chupapollas. Todos se partieron de risa menos la niña que tenía a mi derecha. Era la pequeña de la camada del farmacéutico. La había visto alguna vez sentada tras el mostrador del negocio de sus padres, siempre muy callada, muy quieta y muy seria. Recuerdo que, por alguna razón, mi madre sentía especial respeto por aquella familia. Los de la farmacia son la única gente decente de este puñetero páramo, solía decirme. Si alguna vez tienes ocasión, pégate a ellos como una lapa y no te sueltes hasta haberles chupado toda la sangre. Y cada vez que me mandaba a comprar alguna pomada

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underground boys antología para los moratones, cortes o quemaduras que nos hacía nuestro hijoputa particular, insistía en que diera las buenas tardes al entrar y al salir y terminara cada frase con un Señor o Señora, según el caso. Bueno, pues miré de reojo a la niña. Permanecía en silencio, con la espalda muy recta y sus delgadas manos descansando lánguidas sobre el regazo con las palmas hacia arriba. De tanto en tanto juntaba el índice y el pulgar de cada mano durante unos segundos. Me pregunté si estaría meditando. Había leído algo al respecto en un pequeño libro que había encontrado una madrugada en uno de los contenedores de la gasolinera. Estaba rebuscando algo comestible entre la basura. El hambre me corroía las tripas. Había sido una noche muy larga. Poco antes de la cena había tenido que salir de casa cagando hostias. El viejo tenía en la mano la navaja oxidada con la que despellejaba los pollos y los conejos y no paraba de murmurar locuras entre dientes mientras andaba pasillo arriba y abajo. Mi madre, sin siquiera avisarme, había atrancado la puerta de su habitación, y aquello había vuelto más loco de lo normal al viejo. No necesité que me mirara más de dos veces con esos ojos rojos de alcohol y sangre y la navaja aferrada en su puño para escabullirme. En fin, el caso es que el librito hablaba sobre el autocontrol y la capacidad de abstracción y el amor hacia uno mismo como principio de todos los demás, y lo ilustraba con una serie de dibujos de personas en posturas que me recordaban a la que exhibía mi vecina de mesa. -Oye, ¿estás meditando? –le pregunté en voz baja para evitar que las burlas de los demás se reactivaran.

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underground boys antología La niña no contestó. Ni siquiera me miró. Sin apartar la vista de algún punto indeterminado de la pared enmoquetada de enfrente, parpadeó tres veces seguidas muy despacio, como a cámara lenta, y exhaló por la boca el aire de sus pulmones. -Sí, estás meditando. Lo he leído en un libro. Dice que el ritmo de la respiración es fundamental para alcanzar la relajación profunda. La niña giró entonces la cabeza hacia mí. Pude ver las manchas oscuras que se le extendían bajo los ojos. Eran de un morado intenso, prácticamente negro. Tenía los labios resecos y observé con cierta repulsión que su cuidado peinado no disimulaba del todo un par de calvas en el lado derecho de su cabeza. Tampoco esta vez los movió en absoluto, así que fui yo quien siguió hablando: -Además, eso mantener la cuerpo. Como verdad que lo

que haces con los dedos sirve para energía fluyendo a lo largo de tu un circuito en On. No estoy loco, de he leído.

Solo entonces se dignó a dirigirme la palabra. Con un hilo de voz, como si pronunciar cuatro palabras la agotara físicamente, dijo: -No sé si estás loco, pero te aseguro que no estoy meditando. Simplemente me encuentro mal. Me cuesta mucho mover los brazos. Y tengo la tripa muy hinchada-. Miré su vientre. Era verdad: parecía que tuviera una pelota bajo la falda. Ella prosiguió-: Creo que mi padre me está envenenando. Esos polvos fosforescentes que guarda en la caja fuerte. No debí contarle a mamá lo que me hace los viernes por la noche. Un escalofrío nacido en algún punto de conocimiento que todavía no había superado

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mi la


underground boys antología calidad de intuición se derramó a lo largo de mi espina dorsal. Sentí la necesidad de decirle algo a aquella niña. Algo que la ayudara a sentirse mínimamente mejor. Pero me resultaba difícil explicarme teniendo en cuenta que no alcanzaba a comprender del todo la magnitud de su tragedia. No, no llegué a decirle nada. Y, además, en ese momento el vocerío del salón de banquetes se incrementó de golpe. Mi padre seguía subido a su mesa. Bailaba patéticamente y se había desabrochado el cinturón. Los pantalones se le escurrieron hasta los tobillos. Y remató el espectáculo enseñando su culo fofo y blanco nuclear a los presentes. Cuando quise darme cuenta la niña había desaparecido de mi lado. La vi a lo lejos, abandonando la fiesta con su familia por una puerta lateral. Su padre le rodeaba el cuello con el brazo. Pude verlo de espaldas. Encorvado, esmirriado y con el pelo de la nuca cortado con precisión quirúrgica. Sin esa sonrisa con la que atendía a la clientela de su farmacia y después de haber oído lo que su hija acababa de contarme, solo pude pensar que mi padre no era el único demonio que había conseguido escapar de los infiernos. Un rato después mi viejo vomitó sobre el chal de una señora y al poco se quedó dormido en uno de los sillones que rodeaban la pista de baile. Mi madre aprovechó la ocasión para ponerle verde y lamentarse de su suerte con otras invitadas. No pude evitar sentir náuseas al oírla. ¿De verdad eso era todo lo que podíamos hacer al respecto? ¿Esa era la forma de solucionar nuestro problema? Fue entonces cuando por primera vez caí en la cuenta de que mi madre era igual de culpable de nuestra mierda que el borracho de mi padre. Hablaba con orgullo de su desgracia. Se sentía cómoda en el

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underground boys antología papel de víctima. Como si sintiera que con su desdicha estaba ganándose el cielo o alguna gilipollez por el estilo. Fue un momento muy triste. Es duro tener doce años y comprobar que ni siquiera tu madre va a mover un puto dedo para ayudarte. Por eso no le devolví ninguna de las miradas cómplices que me lanzó a través del retrovisor mientras conducíamos hacia casa. Ya digo, solo pensaba en mi perro Flaco. En dónde estaría. En si habría preñado a alguna perra. En si sería feliz. Joder, deseaba de verdad que así fuera. Noté que los ojos se me humedecían. El viejo roncaba abrazado a su botella en el asiento del copiloto y no estaba en condiciones de enterarse de nada, pero me negaba a que mi madre se diera cuenta. De repente odiaba la idea de que ella pudiera llegar a saber nada acerca de mis sentimientos. No se lo merecía. No tenía derecho. Ya no. Así que refugié la mirada en el paisaje al otro lado de la ventanilla. Las estrellas titilaban en el agua de mis ojos. Se deshacían en filamentos de un azul plateado. Y pensé si morir sería algo parecido a eso, una desintegración indolora y luminosa. Algo chocó entonces contra el morro del coche. Mi madre hundió el pie en el pedal de freno y salí proyectado contra el asiento de mi padre. En cuanto me incorporé miré por la luna trasera. Había un bulto tendido sobre el oscuro asfalto. Me asaltó un mal presentimiento, absurdo pero muy intenso. Habíamos atropellado a Flaco, estaba seguro. Los gritos de mi padre me hicieron volver la vista hacia el interior del coche. Se había estampado contra el salpicadero. El güisqui se había roto entre sus manos, que ahora aferraban crispadas el cuello afilado de la botella. Parecía presa de un

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underground boys antología ataque de pánico. Chillaba como un jodido cerdo. Parecía un animal asustado. Pero de pronto se calló, apretó las mandíbulas y dio un respingo en el asiento para ponerse de rodillas sobre él. Con ojos desorbitados esgrimió el filo de la botella alternativamente contra mi madre y contra mí. Muchas veces, muy rápido. Le temblaba el brazo. Le temblaban los labios. Y tuve la certeza de que ni mi madre ni yo saldríamos vivos de aquel coche. Y de que nuestra muerte no sería un apagarse tan plácido y resplandeciente como el de las estrellas del Universo. Pero, nunca me he explicado cómo, el viejo logró contenerse. A la velocidad del rayo abrió la portezuela del coche y saltó a la carretera. Corrió los metros que le separaban del animal atropellado y se arrodilló a su lado. Me decidí a salir. Flaco era lo único bueno que me había pasado en la vida; si aún estaba vivo, tenía que estar con él en sus últimos momentos. Mi madre intentó mantenerme dentro del coche. Me cogió por el brazo con una fuerza que jamás le habría supuesto, pero conseguí zafarme. Fuera, la noche había dejado se ser fresca para convertirse en fría. El aire que bajaba de las montañas me resecó la nariz en tan solo un segundo. Los surcos de mis lágrimas me picaban al enfriarse sobre mis mejillas encendidas. Y noté, sobre todo, cómo a cada paso que daba en dirección a mi padre y a mi perro me flaqueaban un poco más las rodillas. Sin embargo logré acercarme lo bastante como para, a la luz roja de los pilotos traseros del coche, comprobar con alivio que aquel animal peludo no se parecía en nada a Flaco. Se trataba de una cabra. Sangraba por la boca y le faltaba la mitad de una pata delantera. Sus enormes ojos negros todavía

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underground boys antología contenían un tenue resplandor de vida. Le duró poco. Mi padre empezó entonces a gritar como el puto tarado que siempre había sido, mientras, llorando a moco tendido y con la sombrillita de papel todavía detrás de la oreja, apuñalaba con furia a aquel pobre animal. De pie en la carretera, contemplando aquella carnicería, me di cuenta de que no sentía la menor pena por la cabra. Quien me la inspiraba, profunda y dolorosamente, era el desgraciado del viejo. Y también mi madre, incapaz siquiera de salir del puto coche. Y comprendí que esa pena era la única forma en que jamás se manifestaría el amor que sentía por aquel par de mal nacidos. Porque, joder, les quería. Una ráfaga de viento arreció entonces, trayendo el tufo del abono de los campos negros que nos rodeaban. El hedor de las vidas que se pudrían en ellos. Y me alegré en lo más puro de mi corazón de que, vivo o muerto, Flaco no estuviera con nosotros. Yo, mejor o peor, podría soportar todo aquello. Y así fue.

LA GUERRA HA TERMINADO

Soy un peón de la partida. Vas a tener que asumirlo. Así que mueve la cabeza como si lo entendieras. Finge un momento y déjame decirte que serraré listones de madera para la valla de tu jardín. Recogeré la basura frente a tu casa unifamiliar. Plantaré flores en el parque y las pisarás al pasar. Intentaré que me concedas cinco minutos para una encuesta. Repondré tus yogures de soja en el frigorífico del supermercado. Te serviré

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underground boys antología el capuccino. Los domingos aspiraré los pelos de tu perro de pedigrí de la tapicería de tu monovolumen. Me tumbaré bajo tu retrete para arreglar la última fuga. Tendré callos en las manos y alguna uña partida. Te llenaré el depósito del Volvo. Barreré las hojas de las calles por las que pasearás al caer la tarde. Los días de partido estaré debajo de la gorra que veas cuando te lleve las pizzas a casa. Y cuando llegue la nieve me vestiré de Papá Noel y años después me encontrarás en un cajón con tu hijo en mis rodillas. Y no te odiaré por todo ello. La lucha de clases se luchó y perdió hace ya mucho tiempo. Simplemente el tratado de paz fue más benévolo contigo a cambio de que entregaras tus pupilas en prenda. Dejaste de verme a mí. También dejaste de ver el sol. Y a estas alturas no sé si me cambiaría por ti. Pero a los verdaderos culpables, a esos hijos de puta sin nombre ni cara que consiguieron que nos olvidáramos de nosotros, no dudaría en cortarles el cuello.

TODOS LOS SANTOS

Si lo reduzco a lo mínimo es 1 de noviembre. La gente se acuerda de los que se fueron. Sacan brillo a sus zapatos y les compran un ramo de flores muertas a la puerta del cementerio. Todo eso. Luego se toman una caña y unas bravas en el bar de enfrente. Todo eso. Al fin y al cabo el día de todos los santos es como un domingo gigantesco, profundísimo, de contundencia letal. Y en realidad no me apetece nada sacar el taxi. Me gustaría quedarme en casa y, no sé, empezar la última maqueta que me he comprado. Una abadía románica. 76


underground boys antología Sant Joan de Caselles, siglo XII, Andorra (creo, el folleto informativo no es muy detallado y está en sueco, creo también). Ni siquiera estoy seguro de que sea una abadía; no es muy grande; tal vez no pase de ermita. Pero son 2.900 piezas y si las traduces a minutos obtienes un buen montón de horas ocupadas. 53,70 euros más que bien invertidos, gastos de envío incluidos. Sí, estaría bien poner un poco de música y llegar a levantar aunque solo fuera una pared de la iglesia. Exacto: como Eggers pero en pequeño. Y tal vez encontrar en la perfección de su arquitectura de juguete la inspiración necesaria para buscar en la agenda del móvil el número adecuado, marcarlo y pasar el día de los muertos en el cine, viendo cualquier peli, buena o mala, sintiéndose un poco vivo. Lo que pasa es que, claro, hay que pagar. Las maquetas, la casa, la comida, los suministros, los vicios. Y por otra parte es bastante probable que la hipotética llamada acabara sin respuesta tras ocho o nueve tonos. Así que dan las siete y ya estoy al volante. El frío ha llegado. Desde el interior del coche es como un enemigo sigiloso esperando su ocasión aplastado contra la cara externa del cristal. Empañándolo, arañándolo con pequeñas esquirlas de hielo cuando activo el limpiaparabrisas. Acaba de empezar a llover, débilmente. Menos trabajo para hoy, sin duda, pero en el fondo me resulta una buena noticia. Cada mañana sin excepción me digo que fue mala idea continuar con el taxi. Debería haberse ido a la tumba con mi padre. Supongo que esa es mi opinión al respecto a cualquier hora y en cualquier lugar, pero se revela con implacable contundencia cuando salgo del garaje de buena mañana y tomo la V-40 en dirección a la ciudad, que cobra poco a poco forma

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underground boys antología y color conforme se impone el amanecer. Es increíble que no conozca a ninguna de las 800.000 personas que viven en sus tripas. Bueno, a dos o tres. Pero esas no se subirían a mi taxi. Supongo que no tengo nada que reprocharme. Ocurrió de repente, como es lo habitual. Un buen día te levantas, suena el teléfono y un desconocido te dice que tu padre ya no va a pagarte los estudios ni el techo ni las lentejas. Al día siguiente estás en lo alto de un pequeño monte en la otra punta del país. Ese era su deseo, te había dicho mientras te daba el pésame alguien que parecía conocerle bastante bien. Y, claro, qué vas a hacer sino irte hasta allí y mirar cómo el viento se lleva torpemente sus cenizas mientras tomas conciencia de tu nueva vida, mientras empiezas a comprender lo jodido que le tuvo que ser encargarse de ti solo, mientras echas de menos más que nunca a la madre que no conociste. Por otra parte, vale, tienes veinte años, todo podría ser aún más trágico, pero no eres más que un crío y no tienes ni puta idea de qué hacer con tu vida. Optas por lo fácil. Por lo que te parece más fácil. En realidad optas por lo inmediato, lo que estás acostumbrado a ver. Y como te dan facilidades para subrogarte en su licencia y todo lo que tienes que hacer es estudiarte un poco el callejero, la cosa está clara. Ahora, quince años después, todavía lo estaría más; raro es el coche que hoy en día no disponga de GPS. El mío no es la excepción. Sigue lloviendo cuando paro frente al bar donde desayuno. Las gotas se clavan como agujas en el dorso de mis manos. Hace un frío de cojones. Hay tres colegas de profesión en la barra. Dos de ellos me saludan con un leve movimiento de cabeza al verme entrar. Hago lo propio. El otro opta por

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underground boys antología fingir que no se ha dado cuenta de mi presencia. Una vez le oí decir Pero ese de qué va, se cree mejor que nosotros. No sé, gilipolleces. El caso es que mejor así. No, no me gusta lo que hago. No me gusta tener que limpiar el coche tres veces por semana, sintonizar la radio a gusto del cliente, soportar conversaciones que ni me van ni me vienen. Y seguro que a mis tres colegas tampoco. Así que no, no me creo mejor que nadie. Simplemente nunca he sabido disimular. Supongo que por eso mismo me tomo el café de un trago y vuelvo al taxi. Gran Vía es un buen sitio para recoger clientes un día como hoy. Gente con pasta que prefiere ahorrarse tener que dar vueltas y vueltas alrededor del cementerio en busca de un hueco. Gente con pasta que prefiere ahorrarse el euro del gorrilla. Lo que pasa es que todavía es un poco temprano y no hay mucho movimiento. De hecho casi no hay ni competencia. Dentro de tan solo media hora la cosa se animará. Me detengo frente a otro bar con la intención de meterme y hacer un poco de tiempo. No he apagado el motor cuando se abre la portezuela trasera derecha y una mujer se sube al taxi. Una mujer mayor, apenas a un lustro de la ancianidad, perfectamente enlutada. La clásica esposa devota de familia bien/muy bien. Tal vez sea por la lluvia que lo salpica pero su bolso centellea como si se tratara de charol. Sus pendientes también brillan, igual que el broche que luce en la solapa del abrigo. Elegante, sin duda, muy elegante. Y en algún momento muy lejano en su vida tuvo que ser bastante guapa. Me pregunto si mi madre habría llegado a ser una anciana así de haber tenido ocasión de envejecer. A juzgar por las escasas fotos parece que no. A juzgar por lo que parió, es obvio que no.

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underground boys antología Me da los buenos días, se los devuelvo y cuando estoy a punto de preguntarle por puro protocolo adónde vamos es ella la que habla. Que si puedo llevarla a Villar de Hogueras. El dinero no es problema, añade enseguida, fije usted el precio que le parezca. Sobra decir que no tengo ni puta idea de dónde está eso. La mujer no ayuda demasiado. De repente parece sumirse en una especie de narcolepsia, en un estado de agotamiento extremo. Apoya la cabeza contra la ventanilla y hunde la barbilla en su pecho. Los ojos se le mueven deprisa detrás de los párpados cerrados. Tal vez debería preguntarle si se encuentra bien pero lo que hago es buscar en el GPS. Provincia de Soria. 382 kilómetros. Casi 800. Me lo pienso durante unos momentos. La mujer respira cada vez más profundamente. Se diría que se ha dormido. Al final decido aceptar. Una buena paliza, pero sacaré más que dando vueltas por la ciudad durante doce horas. Y la mujer tiene pinta de ser una buena pasajera. Callada, discreta, a lo suyo. Me giro y le doy dos golpecitos en el hombro. No hay reacción. La zarandeo ligeramente. Entreabre los ojos. Al verme se sobresalta un poco. Se remueve sobre el tapizado de eskai y aferra el bolso que lleva en el regazo. Le indico el precio. Ya le he dicho que el dinero no es problema, me dice. Y cierra los ojos y vuelve a reclinarse sobre la puerta, los dedos huesudos todavía apretando con fuerza su bolso. El viaje no tiene nada de particular. Tráfico tranquilo, ni rastro de retenciones. La gente estirará el puente hasta última hora del día. La lluvia nos acompaña todo el tiempo. Ni un atisbo de cielo azul. Al contrario, es como si avanzáramos hacia el centro de la borrasca de la que hablaban ayer en las noticias. Las nubes cada vez más densas, negras y grandes. Como montañas. Me gusta.

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underground boys antología El ruido de las ruedas sobre el asfalto mojado. Ni un bocinazo, ni un insulto. No necesito poner la radio para que las voces se superpongan a nada. Solo yo y la viuda durmiente atrás. Es casi como estar solo, como estar en un viaje de placer. Sí, me gusta. Hasta que caigo en la cuenta del tiempo que hacía que no salía de la ciudad. Ni siquiera soy capaz de calcularlo. Un trueno explota realmente cerca. La viuda sale de su letargo por primera vez desde que nos pusimos en camino. Queda mucho, pregunta con voz pastosa. Por el retrovisor observo que se está recolocando la dentadura. Quizá sea más vieja de lo que me había parecido. Unos pocos kilómetros, contesto. Muy bien, verá el cementerio desde la carretera; es un camino de tierra; espero que no esté muy embarrado; cójalo. Veinte minutos después enfilamos el camino. Ningún problema, el firme está en buenas condiciones. Me dispongo a detenerme a las puertas del cementerio cuando la mujer me dice que continúe. ¿Adónde? Siga, son solo un par de kilómetros. Fuera llueve cada vez más fuerte. Las montañas que nos rodean ahora son de verdad, de tierra roja. Regueros de agua sucia se deslizan por sus laderas. Me imagino arrastrado por una avenida. No sé si esto es buena idea, le digo a la anciana. Por favor, ya estamos llegando, ya estamos, es aquí mismo, replica ella. Me detengo sin apagar el motor. Espéreme aquí, me dice, será un momento. Y abre la portezuela y sale a la intemperie. Se adentra en la hierba enfangada que flanquea el camino. Los zapatos se le hunden en el barro, los tobillos se le hunden en el barro. Es casi milagroso que una mujer de esa edad conserve la vertical en tales condiciones. La veo alejarse bajo la lluvia incesante, perplejo. Unas decenas de metros más allá, desdibujada por la cortina de agua pero lo bastante cerca como para poder apreciar sus

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underground boys antología movimientos, se detiene bajo un árbol. El tronco y las ramas peladas parecen muy blancos en contraste con el cielo plomizo y el luto de sus ropas. Entonces se arrodilla y saca del bolso algo que centellea en el aire a pesar de la poca luz cuando golpea con ello el suelo una y otra vez. Se me eriza el pelo. Un escalofrío lento y profundo que se prolonga durante todo el minuto que la mujer dedica a apuñalar la tierra con una furia impropia de su edad. De vuelta a la ciudad no cruzamos ni una palabra. Igual que a la ida, dormita durante casi todo el trayecto. Únicamente cuando la dejo en la dirección que me indica y me paga lo convenido me mira a los ojos y me dice Nunca le gustaron los cementerios; al menos eso se lo concedí; a veces me arrepiento; era un auténtico cabrón. Y sale del taxi dejando un montón de fragmentos de barro reseco sobre el tapizado. Pero creo que voy a pasar de limpiarlo.

EN POTENCIA

Creedme: lo del coche no es ninguna tontería. Verlo brillar justo ahí y no saber si irse en él a cualquier parte o quedarse contemplándolo. Transformarlo en realidad o limitarse a cuidarlo. Conservarlo intacto, perfecto. Acariciarlo como se acaricia la potencialidad de las posibilidades. Tal vez encerarlo los domingos por la mañana aquí mismo, en la gasolinera, mientras decenas de familias paran a repostar combustible para seguir con sus vidas con ciertas garantías de progreso.

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underground boys antología Así que apuro el cigarrillo y me planteo todo esto mientras los rodillos arrastran poco a poco mi coche hacia el sol pálido del invierno. Un perro sin collar se acerca con desgana trotona al surtidor número 3. Olisquea algo en su base. Por un momento se diría que va a levantar la pata pero no lo hace. Lo que levanta es la cabeza para mirar en dirección a mí. Puede que un perro me viniera bien. Calor animal. Pero enseguida comprendo que incluso sus ojos estúpidos me traspasan, que en realidad solo observan algo a mi espalda. Tengo la tentación de girarme, pero me contengo. Aguanto la mirada del perro con la esperanza de que me dedique algún gesto de reconocimiento, aunque sea de simple curiosidad. Entonces sacude el lomo y prosigue su camino hacia la nada con la misma indolencia con la que llegó. Y yo no hago otra cosa que seguir su escualidez con la mirada mientras me hundo más y más en mis dudas. Por eso es posible que no caiga en la cuenta de la existencia de ese tipo hasta su quinto o sexto bocinazo. Asomado por la ventanilla de un todoterreno rojo hace gestos apremiantes con su rechoncho brazo izquierdo desde el otro extremo del túnel de lavado. Tardo unos segundos en percatarme de que van dirigidos a mí. Los segundos necesarios para darle la última calada al cigarro y para que el hombre decida bajarse del coche, dar unos pasos hacia mí y soltarme ¿Qué cojones haces? Muévelo de una puta vez. Observar que lleva el botón de los vaqueros desabrochado me llena de una repentina desolación. Y el hecho de que el triángulo de carne que queda a la vista entre sus pantalones y el primer botón de la camisa me recuerde a la textura rugosa y peluda de las cortezas de cerdo no ayuda precisamente a que me sienta mejor. Acércate más, pienso. Atrévete, atrévete, atrévete, me repito, y

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underground boys antología muevo los dedos dentro de mi bolsillo en busca de la llave más afilada. Quiero que desaparezca de mi vista. Le deseo la muerte. Como si fuera lo más natural del mundo, tal vez lo sea, deseo matarlo o al menos que se desplome ahí mismo. Que todo el colesterol de su cuerpo porcino se vuelva de pronto más inteligente y decida acumularse en el mismo punto de su sistema arterial. Pero como el ritmo y la gravedad y todo lo aprendido empujan y empujan, en lugar de prolongar el desafío a ver si hay suerte la lógica se impone como en un fogonazo del inconsciente y casi sin darme cuenta me subo a mi Ibiza y arranco procurando no pensar demasiado en lo difícil que es elegir, por no hablar de elegir y acertar. De modo que meto primera deseando que esta vez la prisa y la corriente me lleven por el buen camino. Al fin y al cabo, supongo que lo recordaréis, me he tomado el día libre y dispongo de unas cuantas horas más de lo normal para equivocarme, rectificar y volver a fallar. Que trabajar es una mierda lo sabe todo el mundo. Está claro que de vez en cuando tienes que tratar con gente que te dice que trabajar es necesario para mantenerte dentro del perímetro aceptado como natural y seguro por eso que llaman sociedad. Incluso hay quien emplea palabras como positivo, enriquecedor, digno o ennoblecedor para referirse a la jodienda de trabajar. Normalmente se trata de personas que han conseguido ser ese uno entre un millón que por alguna razón incomprensible siempre ha tenido muy claro su plan vital, y que además han conseguido ser ese uno entre mil millones que han alcanzado lo que siempre han deseado alcanzar en el terreno laboral. En la vida, por resumirlo. Pero, bueno, esa selecta minoría me la trae bastante

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underground boys antología floja. Por lo general se trata de profesionales liberales sin remordimientos a la hora de dar codazos en los dientes a cualquiera que se atreva a rivalizar con ellos en su carrera profesional o bien ejemplares de esa especie hedionda autodenominada El/La Artista que consideran que pintar un cuadro puede cambiar el mundo, y encima esperan que la humanidad entera se lo agradezca. En fin, gente que no sabe lo que es la vida real. Pero, bueno, esto de empezar un extraño día libre lavando el coche por primera vez en años me ha despertado imágenes casi olvidadas. También es posible que haya lavado el coche porque por las noches me sobrevienen determinadas visiones, pero eso sería asunto del loquero al que nunca volveré. Sea como sea, tengo un buen recuerdo relacionado con un túnel de lavado. Unos diez años. Mi padre, mi hermano y yo dentro de un Opel Corsa atravesando despacio el torbellino azul y amarillo. Los tres callados mirando a través del cristal más próximo. Cada uno dedicado a sí mismo y a la vez a los demás. Un instante de comunicación no verbal al cubo. Como dentro de una burbuja de jabón industrial, espuma y colores giratorios, lejos de la tensión y los gritos y cosas por el estilo, imaginad lo que os dé la gana. En fin, un lugar seguro y tranquilo. Un oasis momentáneo. Un minuto de serenidad. Hasta el ruido de las cerdas al golpear la chapa me viene a la mente como algo agradable, acogedor. Y quizá por eso me pongo a pensar en mi padre. Después de aquel túnel de lavado las cosas siguieron su curso habitual durante demasiados años y con muy pocas burbujas en las que esconderse. Quiero decir que el paso del tiempo fue acentuado hasta la ruina el deterioro de lo importante, y lo 85


underground boys antología cierto es que cuando se dio la situación de que la empresa donde trabajaba mi padre se fue a pique no le dediqué la menor preocupación a la nueva realidad. Obra del distanciamiento, imagino. Pero el caso es que mi padre tuvo que buscar soluciones y desde hace un par de años trabaja de camarero en un hotel de lujo de lunes a viernes en un pueblo costero que hay doscientos kilómetros hacia el sur. Justo hacia donde me doy cuenta de que estoy dirigiéndome. Nunca he ido a verlo desde que está allí. Me limito a comer con él los sábados en eso que llaman “casa de mis padres”, aceptar sin excepción, por supuesto, el dinero que me ofrece cuando mi madre no ronda cerca, y luego sin siquiera tomar el café desaparezco del mapa hasta la semana siguiente. Y así las cosas van más o menos bien. Ni tan solo le llamo por teléfono. Y ahora, mientras conduzco hacia el sur, esa certeza empieza a hacerme sentir mal. Eso de preferir sin excepción gastar mis últimos céntimos de saldo en llamar a alguna de esas que no me importan para ver si tomamos unas cervezas y acabamos follando en lugar de marcar el número de mi padre y preguntarle cómo está. Joder… Creo que la explicación reside en el miedo a los silencios. Y en el miedo a las palabras. Él acabaría la conversación mandándome un beso, un abrazo, lo que fuera, y no sé si sabría devolvérselo. Me pongo nervioso y paro en un área de servicio. La cafetería está llena de gente. Me resulta raro. Un lunes a media mañana y tanta gente en movimiento. Tomándose un descanso con café y bollos, sí, pero en movimiento. Me siento en un taburete y le digo a la camarera que me ponga un orujo de hierbas con la esperanza de que un control de carreteras e impida llegar a mi destino. La tipa no me oye o finge no oírme. Probablemente esto último porque está

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underground boys antología escribiendo un sms de espaldas a la ventanita en la pared por la que con una frecuencia tiránica se asoma el cocinero, también jefe a juzgar por el modo en el que mira el bar. Está bastante bien. Me refiero a la chica, claro. Así que decido tocarle un poco los cojones. Levanto la voz de manera considerable y repito mi pedido. Ella gira un poco el cuello y me dedica una cara de perdonavidas. Pero al instante se le ablanda el gesto y viene directa hacia mí con la que a lo mejor es la mejor de sus sonrisas. Me asusto un poco, me yergo en el taburete. Me dice: -¿Nos conocemos de algo? -Creo que no. -Sí, sí… Yo a ti te conozco. Otra loca, pienso. Digo: -Seguro que no. El orujo, por favor. -Tú eres amigo de Equis. Sí, lo era. Le digo: -No conozco a ningún Equis. El orujo. -¡Claro que sí! Una noche hará cosa de un año en no sé dónde. Tu colega se lió con mi amiga Jeni y tú al final pasaste de mí. Ya caigo. Le digo: -Oye, por favor, ya te conocemos, y tengo prisa.

he

dicho

que

no

nos

Entonces la chica se inclina un poco sobre la barra. Sujetador rojo. Más que previsible teniendo en cuenta su rubio de bote. Se acerca más y más, baja el tono y con una sonrisa que ya no es la mejor que tiene sino otra muy diferente me dice:

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underground boys antología -Pues cuando quieras acabamos lo que empezamos. Vale, no tengo explicación racional para lo que grito a continuación: -Mi orujo, cojones. Mi orujo o te juro que monto tal follón que te echan a la puta calle ahora mismo, zorra. Como supongo que es natural, soy yo el que está al sol del área de servicio diez segundos después. Pensando en todo lo que ocurre y se escapa de mi control a lo largo de cualquier día. A lo largo de mi vida. Y mientras contemplo los camiones estacionados y las colillas en el suelo y ese autobús escolar que vete a saber adónde lleva de excursión a niños que quizá no estén vivos mañana, comprendo que da igual. Que está bien que las cosas se compliquen, se frustren, que nunca lleguen a materializarse de modo tan perfecto como en la cabeza. Mejor salir de aquí con la idea de que podría haberme follado a la camarera en el almacén o en el lavabo o entre esos pinos grises de ahí, antes que haberlo hecho. Mejor pillar el cambio de sentido y conducir de vuelta a casa con la sensación de que mi padre seguirá haciendo gala de su mala hostia entre los ricachones a los que sirve que llegar al hotel y verlo de aquí para allá con una bandeja en la mano y dándole las gracias por nada a todo cristo. Pese a lo que diga Carlito Brigante, mejor seguir pensando que por mucho tiempo que pase, la gente no pierde fuerza. Y que vas a tener que quererla como es. Aunque nunca se lo digas.

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underground boys antología ENREDADERAS

El humo del cigarrillo dibuja enredaderas De un azul etéreo mientras La vida continúa en el mundo exterior. Supongo. Acabo de colgar a Kiki. Suele probar suerte los viernes. Quería ir al cine. O a cenar. O a algún pafeto. Quería bailar. Pasar un buen rato. Es lo que ha dicho. En realidad lo que quería es Beber unos tragos y Acabar durmiendo conmigo. Al fin y al cabo lo lleva Escrito en su nombre. Estoy cansado, le he dicho. Ella ha insistido. Estoy muy cansado, le he repetido. Y, joder, es la pura verdad. Cansado de locas. Cansado de sucedáneos.

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underground boys antología Cansado de cansarme por su culpa. Ya no me producen el menor Efecto placebo. Hace tiempo que el segundo de clímax No compensa el pre ni el post. Toda esa cháchara sobre la almohada. Toda esa pereza. Supongo que cuando sea viejo de verdad Echaré de menos enredarme. Pero ahora me cansa. Tal vez es que aunque aún no sea viejo, Ya me he hecho mayor. O, yo qué sé, puede que simplemente Te eche en falta. Hoy, al menos.

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underground boys antología

á

Información sobre mí Sexo Hombre Profesión diseñador grafico y dibujos animados Ubicación barcelona, catalunya, España Introducción una dentellada en la yugular, convierte un poema en arte. Películas favoritas blade runner, el exorcista, las vacaciones del señor hulot, el septimo sello, la jungla de cristal, solaris, el imperio contraataca, el hombre elefante, podria estarme horas y horas poniendo titulos... Música favorita pondre grupos; pixies, louis amstrong, the white stripes, beethoven, john williams, joe 91


underground boys antología lamborghinni, jonnhy cash, florian fryke y popol vuh, rolling stones, ella fitgerald, camaron de la isla, cypress hill, duke ellington, danny elfman, bob marley, maria bethannia, al igual que en las peliculas, no podria parar de escribir... Libros favoritos mujeres- bukowski, tratado de ateologia, soy leyenda, la hermandad de la uva-john fante, cuentos de canterbury-chaucer, tristan e iseo, y cualquier libro de poesia.

“Considero que casi todo el mundo, sea artista o no, está un poco loco. En algunos se ve más que en otros, y el artista que lo es, no se esconde, ya que su excentricidad puede ayudarle a atraer al público. También hay gente muy cuerda que sabe cómo hacerse el loco, y locos que saben cómo hacerse pasar por cuerdos. Tan sólo es una cuestión de inteligencia. Pero sí, creo que el genio y la locura van muy cogidos de la mano, incluso cuando nadie los ve, se pegan el lote y se quedan agustísimo”. 92


underground boys antología

Hombres sintéticos.

Mientras pisas el acelerador te das cuenta de lo rápido que vas. Los pistones sufren el castigo de tus zapatillas recién estrenadas. Cabalgas a más de ciento sesenta por hora por la autopista de tu propia existencia. Te gustaría besar a una encantadora dama de piel suave y dientes como un collar de perlas, pero enseguida vuelves a la realidad cuando te das de bruces contigo mismo. En una ciudad donde el hombre trata de anular la integridad de la mujer, los rumores se convierten en certeza en cuanto la verdad se abre de piernas. Algunos tipos con ínfulas de caballero andante se muestran exultantes ante la vacuidad de su discurso acerca de la vida. Una vida resumida en los periódicos deportivos y en el poso de las jarras de cerveza rancia. Y no son logros precisamente lo que encontramos cuando nos muestran sus entrañas con una sonrisa de niño juguetón dibujada en su rostro. No. El mundo no es el mejor lugar para una casta de hombres sintéticos. Deberían tratar de regresar por el camino más rápido hacia su madriguera y quedarse bien quietos, para no lastimarse los unos con los otros. En un planeta donde la mentira se viste con sus mejores galas, cientos de hombres con la conciencia rasurada cantan la misma canción y se dan la mano por el motivo más nimio. Como un grupo de chimpancés tocándose los testículos tras los cristales de un zoológico sin guardias. La verdad dispara escusas con los labios pintados mientras suena el piano de Ellington y los niños miran de reojo a sus padres cuando estos no les miran. La

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underground boys antología inexperiencia desconfiada agarrando la mano de un supuesto ejemplo a seguir. Nos educa la codicia en su intento de mantener su conciencia limpia como el trasero de un bebé. Te detienes cuando te das cuenta de que deberías estar casado y con hijos. Te has hipotecado la vida con las palabras y no hay manera de volver atrás. Debes seguir tecleando tu propio porvenir, aunque aquellos que necesiten fichar al salir del trabajo no estén invitados a su funeral. Ni tampoco al tuyo. Morir solo ahogado en conceptos que ni un erudito podría comprender. Alzar el vuelo mientras las estadísticas de tu blog suben como la espuma. This is the end.

Llevamos veneno en los bolsillos.

Seguiremos saliendo por las noches para contemplar un hermoso cadáver durmiendo en sabanas de terciopelo. Sueños inconclusos incapaces de reflejarse en un espejo. Jóvenes en actitud heroica sintiéndose libres con una botella medio llena en la mano, buscándose a ellos mismos en garitos con demasiado humo. Demasiada música venenosa autopista del cerebro.

corriendo

por

la

Seguiremos conduciendo con prisas sin fijarnos en el paisaje, locos por sentir cualquier cosa nos fiamos del diablo con vaqueros ajustados. Nos salen abscesos en los órganos genitales por culpa de una noche de excesos que no recordamos con total

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underground boys antología nitidez. Damos besos detrás de las cortinas cuando todo el mundo está mirando. Si me sigues sonriendo de esa manera voy a tener que arrancarte los labios. Salpicando al mundo con nuestro ego encendemos cigarrillos compulsivamente mientras asentimos con la cabeza. El veneno que tratan de vendernos ya lo tenemos en el bolsillo hace horas, días, años… una jodida eternidad con el rímel de las pestañas corrido. Practicamos la genuflexión a modo de suplica constante en un medio hostil, un escenario vestido de franela con púas venenosas. Nos pinchamos y sonreímos mientras morimos lentamente. Somos el pelotón que espera a la muerte en primera línea de fuego. Morimos para ser historia, cantamos las gestas del pasado de otros seres que no darían el dedo meñique por nosotros. Todo forma parte de la rueda. Una rueda que gira y gira hacia el ocaso de la eternidad. Esperamos milagros en las puertas del averno, sabiendo que nunca van a llegar. El milagro eres tú moviendo el trasero. Elegimos la vida en un catalogo de lencería barata. Practicamos sexo cuando podemos, cuando queremos, dando rienda suelta a nuestras fantasías creadas por otros. Necesitamos ser aceptados i tratamos de pensar de una forma universal, tratando de enfocar nuestra desesperación eligiendo la vida. Nos creamos una coraza que llamamos orgullo y la paseamos por los jardines de una realidad latente, oscura, superficial, que arde en deseo y solo quiere que le arranquen el sujetador a mordiscos. Seres perdidos en el laberinto del subconsciente sonriendo después de ser noqueados. Una y otra y otra vez. 95


underground boys antología Barajando las cartas de la suerte en la apoplejía de sus pensamientos.

Nadie quiere obligarte a que hables latín.

El blanco de un documento vacío te quema las retinas. Mirándote en un espejo, amas en secreto a tus dedos, poseídos por el huracán de recuerdos y falsos movimientos ejercidos a modo de práctica en el tablero de tu existencia. Te detienes ante ti mismo y escupes en el suelo cuando ellos quieren que escribas. Debajo de tu ventana, agachados, hablan por la noche y te llaman cuando las puertas del tercer sueño justo acaban de abrirse. Eres lo que nunca quisiste ser. Respiras porque los demás lo hacen y ni tan sólo te hundes en las arenas movedizas de tu propia perdición. Levantas el brazo y tratas de hacerle un saludo militar a la ignorancia, que se aleja montada en un caballo demasiado viejo, demasiado mezquino como para ordenarle que de la vuelta atrás. Tus dedos tratan de crear un destello reflejado en los trozos de espejo que hay esparcidos por el suelo. Tu sueño desmenuzado por las aspas de un ventilador que nunca cesa de girar, como una pesadilla en la media noche del diablo. Te bebes un vaso lleno de problemas sentado encima de aquellos logros que tus ancestros esperan que saques a relucir. Pero no lo haces. Porque nunca conociste a tus antepasados y el concepto de honor y gloria es una idea surgida de una película de héroes con el mentón perfectamente rasurado.

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underground boys antología Antihéroe. Carne de cañón para la literatura de subterfugio. Hablas de amor y muerte con la chica de ojos como canicas, cuyo pelo ondeando al viento es una aventura en alta mar. Un recuerdo bajo las estrellas en un velero bizantino. Os besáis en un jardín de plantas carnívoras y los besos se transforman en promesas que sabes que nunca se van a cumplir. Por tu parte las palabras sirven a modo de espada en un duelo con la zona oscura del raciocinio. Por la suya, las palabras sin voz no se atreven a bajarse las bragas bajo las lágrimas de un dios demasiado ocupado en reflejarse en un espejo limpio como el rostro de una virgen. Sigues en tu afán de encontrar una dosis de amor en las catacumbas del averno. Los vampiros te observan a través de la ventana, gritan tu nombre en la oscuridad para que les invites a beber de tus venas. Desde dentro de tu habitación inhalas el humo de tus victorias y bebes toda la poesía del mundo mientras te ríes de los hijos del diablo. Te ríes de ellos para provocarlos. En realidad te seduce la idea de alojar algún pequeño ser maligno en el interior de tu pecho. Pero nadie lo hace. Nadie quiere cuerpo y ponerte a hablar en latín.

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entrar

en

tu


underground boys antología

Over the edge.

Si escribir se te hace duro, prueba a golpear el teclado como si te fuera la vida. Lanzando uppercuts a través de la nada enzarzado en una lucha escritor-maquina-de-las-mentiras. Si de verdad quieres esgrimir tu vida en plan escritor trata de que las palabras salgan intactas del interior del saco de los tormentos, como un relámpago iluminando conciencias apagadas por la caja de la verdad efímera. Si necesitas edulcorar tu vida con poemas ilustres cesa en tu empeño de dinamitar el arte con tecnicismos tratando de atrapar libélulas en una piscina de falsa gloria. El mundo simplemente gira para ti, y para nadie más. Así que no lo hagas más complicado y simplemente pronuncia en voz alta todas las palabras que encuentres en tu escenario. Si no puedes ver nada más que muertos en vida caminando por las calles con las ropas rasgadas y el alma conectada a un módem, pues joder, díselo a la cara. El despertar del hombre no es más que un pensamiento ignifugo por el aliento de los mentirosos, que golpea con los guantes desabrochados en la gran lona de sus vidas renqueantes. Levanta el dedo y señala al ignorante, tiéndele la mano o regálale un libro. Es curioso que a las personas que menos falta les hace que les regalen un libro, terminan siendo beneficiarios del conocimiento. Una y otra vez. Acumulando conceptos y palabras que simplemente riman en la apoplejía de un aspirante a erudito de salón de estar. Si, trata de esquivar al fotógrafo de su propia desdicha y lánzate al abismo con los brazos 98


underground boys antología abiertos. Al final del túnel existe alguien que va a tenderte la mano, aunque sea para apretarte en el cuello. El ser humano no sabe estar sólo, ni tan siquiera cuando va a disfrutar de toda una eternidad para él solito. Y si crees que siempre que comienzas a escribir sobre los que escriben, terminas hablando de la muerte, escúpele a la cara al que diga que lo haces mal, puesto que la falta de buenos poetas y el exceso de poesía sufren en su condición de eterna deidad poético-maléfica. Los malos escritores convertidos en Shiva deambulan por los cafés celebrando la victoria de sus 190 páginas imprimidas en una rotativa con las paredes desconchadas. Los que realmente saben, nunca se dan cuenta de ello. Si crees que escribir es duro, prueba a golpear el teclado como si te fuera la vida. Y vuelta a empezar.

Terminaciones nerviosas.

Las terminaciones nerviosas estallan al final del camino. Te pican las piernas. Te pican tanto que te sientes como un mutante con seis brazos que no cesa en su empeño de aliviar el escozor. Eres como el tipo que aparece al principio de ‘A scanner darkly’, sólo que no ves insectos del tamaño de una cartera saliendo de tu pelo y cayendo al fondo de la bañera. Picor. Escozor. Autechre brotando feliz por los altavoces llenos de cosas apiladas, fichas del casino y una cabeza de plástico de Spiderman. Plástico. Te gusta cómo suena la palabra plástico. Es tan moldeable que te recuerda a tu primera 99


underground boys antología novia, desnuda, con las piernas cruzadas, jugando con la cabeza de Spiderman. ‘Es tan moldeable’ plástico’.

decía.

‘Claro,

porque

es

de

Aquel diálogo de veinteañeros tratando de jugar a ser los protagonistas de una película generacional, te saca de tus casillas ahora mismo. Y te produce mucho picor. Te rascas de una forma tan violenta que ves el final de tus terminaciones nerviosas. Parecen racimos de uvas con todos los granos arrancados. Arrancados y tirados al suelo como las medias rotas de tu primera novia. Tus dedos sangran toda la rabia que puede caber en una habitación de seis metros cuadrados. Si las paredes hablaran estarías condenado al ostracismo, castigado sin poder volver a entrar todo el tiempo que duran las cinco temporadas de ‘True Blood’. Sin Spiderman. Sin Autechre. Sin las fichas del casino. Sin poder escribir mientras tus dedos se convierten en pequeños arqueólogos sin látigo que hurgan en la piel de tus piernas hasta encontrar el final de tus terminaciones nerviosas. Te acuerdas de aquella vez que hiciste llorar a tu primera novia porque la dejaste sentada en un banco sin saber que decir. ‘Tenemos que dejarlo, pero estaría bien seguir viéndonos’. Te acuerdas perfectamente de la vez que te dijo ‘No’, cuando dos semanas más tarde te diste cuenta de lo estúpido e inmaduro que eres a veces y te quedaste sentado en un banco viendo como se alejaba. Sin girarse. Sin importarle tu triste cara de niño grande y tu cabeza de plástico de Spiderman. Sentado en la cama te rascas las piernas con la efusión digna de un actor porno que lleva demasiado tiempo sin correrse. Insistes. Los pequeños

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underground boys antología arqueólogos de tus manos necesitan un descanso. Eres la patética versión de Renfield encerrado en una sala con las puertas cerradas sin ningún insecto que llevarte a la boca. Ni tan sólo uno del tamaño de una cartera. Cómo los que caen al suelo de la bañera cuando te enjabonas las ideas. Decides no levantarte hasta que los huesos de las rodillas te miren con aquel blanco similar al de los ojos de un poseído. Te acuerdas de tu primera novia. Te acuerdas de cuando la abrazaste aquella tarde en la cuarta fila de un cine medio vacío. En la pantalla la niña Regan bajaba las escaleras mientras su boca se mostraba divertida. Sus ojos en blanco eran como el hueso de tus rodillas. Su expresión alegre sólo quería decir una cosa: el diablo siempre está contento. Cuando terminó la película salisteis a la calle y encendisteis un porro. Hierba. Algo que suavizaba la realidad cuando te sentías demasiado inseguro. Y después de ver ‘El exorcista’ te sentías exactamente de la misma forma. El diablo era lo único que te hacía dudar de la bondad humana y de la belleza del rostro de tu primera novia. Te acuerdas de demasiado cuando habitación. Encerrado contigo mismo.

estás

en

tu

Y quien dice que después de las cosas que piensas no eres tú el que está poseído.

Desde el abismo.

Escribo desde el abismo, desde las entrañas del raciocinio para compensar todos los años sumidos en

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underground boys antología cantos etéreos y viajes al sótano de la humanidad. Desde el altar de mis propios fantasmas diviso la cruel y errática historia de un hombre sin pasado ni presente que avanza arrastrando los pies por el camino de su vida. Levanta polvo, hace ruido, pero no se siente orgulloso de sentir los latidos de su corazón. Experimenta con el mejor regalo que le otorgaron los dioses, se bebe su vida en tugurios con la luz apagada… despierta al caos mientras fríe una salchicha. Nadie se salva de sí mismo. En las puertas del purgatorio una dama con el pelo negro besa con furia y le sonríe cuando se acerca a ella. Es guapa. Demasiado. Su aliento es un cenicero abandonado en el infierno… de su boca solo salen palabras que cicatrizan viejas heridas. El hombre sin alma necesita besos sin dueño y negociar con las resacas; su vida perece dentro de una botella que va la deriva. La némesis de las sonrisas perladas le obliga a teclear el teclado hasta que le sangran los dedos. El continuo relampagueo cobra vida en un documento en blanco. Escribe la historia de su vida mientras las velas perecen en una habitación a oscuras. Nada es tan poco importante como el tedio de una vida sentada en las gradas. El espectador fotografía los pequeños detalles que conforman la existencia humana y se nutre de emociones ajenas. El escritor es un vampiro de experiencias externas. Las palabras se agolpan como víctimas en el fondo del abismo. Nadie se salva. El trágico final se alimenta de las lágrimas de los condenados.

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underground boys antología Elogio de la locura.

Del mismo lugar de donde procede el arte, se eleva una luz en el cielo que guia al condenado a practicar el antiguo y noble oficio de la locura. Siguen arrastrando las suelas de los zapatos con la mirada vesánica, hipnótica, casi drogada. Agarran una cuerda invisible y no quieren optar a otra cosa. Se oyen tambores en las azoteas. Comienza el baile del infortunio, de la fealdad, de las sonrisas sin dientes. Se retuercen en una condenada danza que no parece tener final... trenzando descalzos el elogio de su locura.

Parece sonreirles la demencia en su estado más vivaz. Lenguas sin dueño, carcajadas sin freno, aliento de serpiente enzarzada en su primer y más veraz pecado... la fatalidad precede a las palabras sin sentido, a la mordaz dentellada de lo absurdo. Cogidos de la mano cantan alabanzas al Dios de la adversidad.

Poetas y pintores, con los pies negros de andar por calles sin nombre, se pierden en la parte más alta de un edificio con las paredes sucias...e imitan a las gárgolas que en actitud indiferente, endurecen su cuerpo y su alma. Claman por un cielo sin estrellas y lloran la pérdida de su corazón. Un corazón de piedra que late con la misma disonancia que un aprendiz de violonchelista.

Se dispersan en grupos de tres y escupen sangre y quejidos al benevolente y barrigudo hombre de a

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underground boys antología pie. La masa los maldice y arremete contra el arte y la palabra vacía.

Escritor, poeta.

Un escritor es un observador nato, una mente inquieta que escarba en las paredes de la sien.

En constante búsqueda del conocimiento las ideas se transforman en un pájaro sin nido, sin destino fijo, que ve al mundo como un andén sin trenes ni pasajeros. La belleza de la palabras puede vislumbrarse a través de un vaso vacío, el vino ingerido se torna un dragón que descansa en la cúspide de sus pensamientos y en ocasiones despierta, deseoso de alimentarse de la virginidad de una doncella con los ojos vendados. Triste condición la del poeta errante que sigue los pasos de su predecesor, esta vez muerto y con el alma diluida en bourbon.

Escribe, recita, remata la culminación del arte con un disparo a bocajarro. La acción toma el rumbo equivocado. Un teclado es un arma de doble filo, una declaración de principios escrita con la pluma del patito feo. La hermosura de una mujer tostándose al sol levanta muertos de su tumba y acribilla pensamientos que, con los brazos cruzados, defienden la postura de un ególatra poseedor de la razón más absurda. Un escritor es el

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underground boys antología pasajero de su propia vida, el actor secundario que alguna vez será protagonista, héroe de sus propias historias, tortuga sin caparazón en un mundo sin depredadores. Un poeta es su peor enemigo. En la cima de su montaña exhorta palabras y escupe el conocimiento que siempre quedó relegado a palabras teñidas con el rimel corrido. La sandez es su hermana. Ella vive cogida de la mano del artífice de la palabra con los zapatos desabrochados.

Le apaga cigarrillos en la palma de su mano para mitigar con gritos la absurda realidad. Vive, exhorta, convierte un papel en un cuadro sin pintura. El ególatra cree redimirse en un documento en blanco y pide a gritos la redención de su nombre. El renacimiento vive en el piso de arriba y aporrea el teclado hasta las dos. El anhelo se corta las uñas y fuma cigarrillos franceses en la casa de Patty Smith. Su novio era fotógrafo. Su perdición fue el clamor de un retrato sin voz, de una batalla sin contrincante en un campo con una única flor marchita. La liberación del deseo se clava unas tijeras curvadas y Patty tiene que fregar toda la porquería. Un escritor no es una fregona con ínfulas de cantautor, un escritor es un caballero sin espada que resbala en un charco de sangre y sonríe al levantarse, aun cubierto del clamor rojo de una vena seccionada. Escribe, dispara palabras sin rumbo, golpea con el poder de un púgil en el tercer asalto...

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underground boys antología

Fuel my fire.

reacción espontánea. pensamiento ignífugo. no todo lo que escribes es bueno. la necesidad de crear se transforma, muta en formas imposibles que nunca regresarán al punto inicial. lo que muchos llaman inspiración es una patada en el trasero del subconsciente o en el mejor de los casos, un beso plantado en mitad de la cara. labios de carmín en una cara quemada por una pantalla de plasma. las retinas son gotas de helado resbalando por la barbilla y los dedos están cansados de teclear. escribir es un trabajo. la comunión existente entre pensamiento y actividad física te transforma en patas de araña sufriendo una variedad de ataque epiléptico. las ideas se disparan, la sangre de los inocentes avanza sin mostrar clemencia. palabras, sudor, sangre fría y valor en cápsulas. todos somos hijos de la misma madre.

las palabras se disparan bajo la implacable supervisión de un aspirante a loco que libera sus orgasmos espirituales mediante el incesante movimiento de sus dedos. teclea y sangra. una mujer de cabellos rojos te espera impaciente en la cama; un soplo de cordura en la llanura de los pensamientos más salvajes. el alboroto toma forma dentro de la cabeza. las sienes son una cárcel de pensamientos e ideas confusas. muere por tus palabras, traga saliva y mira hacia adelante; la vida se extingue en un parpadeo de pestañas largas. una mujer hermosa chasquea los dedos y te mira

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underground boys antología desnuda. la amas, pero también amas a las palabras. el sexo es la auténtica comunión. el amor solo son dos seres anulados por ellos mismos remando en un mar de confusión. ¡qué hermoso debe ser sentirse confundido!

en lo alto del abismo los fantasmas del pasado son meras alusiones a los actos más pueriles. bombas de recuerdos en mitad de la calle. las mujeres rechazadas llevan guantes de boxeo y no sienten compasión. sonrisas con los dientes partidos, ojos hinchados de amor. lo único que vas a besar es la lona al final del tercer asalto. solo pueden salvarte tus propias palabras, las diminutas cagadas que profieres cuando la oscuridad arremete fuerte, lo más fuerte que puede. ella sigue esperando en la cama, sus ojos son azules, su sexo es rojo. piensas en apagar la pantalla porque no todo lo que escribes es bueno. amor y sexo, que tierna confusión de vocablos.

Inyección. A la edad de 37 años el mundo te parece un patio de recreo donde puedes hacer todo lo que te venga en gana. Seducir sin necesidad de hablar, bailar en camas de faquir, escribir sobre la muerte, hablar con el espíritu santo mientras te frotas las pelotas antes de acostarte. La diversidad invita a mezclar conceptos. Reinvéntate. Súbete al caballo de la innovación y quédate con el prójimo. Vivimos en un mundo saturado donde las crisis de guionistas invitan al remake de sobremesa con efectos en 3D. Tecnología punta para refritos con aceite de oferta. Nidos de avispa con el alquiler demasiado alto a modo de viviendas, saldos bancarios de 107


underground boys antología películas de la Hammer, reporteros que trapichean en el mercado negro… Aquí todo el mundo quiere cobrar y no hacer nada. Sales a la calle y miras directamente al sol. Si tuviera ojos te desafiaría con la mirada. Bajas la vista y media docena de hadas explotan a dos centímetros de tu cara. Como en un suicidio colectivo en un mundo surgido del celuloide. Hombres y mujeres que agarran una cuerda y se dejan llevar. Hombres que tratan de nadar a contracorriente porque lo leyeron en un libro de edición de bolsillo. Henry Miller, Charles Bukowski, John Dos Passos… el rebelde sin causa lee cómodamente en zapatillas de ir por casa. Somos jóvenes hasta que decimos basta. Nos miramos al espejo y tomamos una decisión. Las arrugas de tanto reír nos ayudan a decidirnos. Ya está bien de flotar en una nube de ideales. Es hora de matar al cerdo y sacarle provecho. Conoces a la chica de tus sueños impresa en un cartel publicitario. Montones de mujeres altamente deseables a modo de reclamo. Hombres que se quitan la camiseta y vende sus abdominales al mejor postor. Acudimos al gimnasio y nos dejamos la piel para equipararnos a una tendencia. Lo malo del asunto es que no nos ganamos la vida en publicidad. Queremos y deseamos, firmamos cheques, creamos cuentas, deslizamos tarjetas por las ranuras de nuestra propia perdición. Vivimos nuestra propia edad media siendo esclavos de un señor feudal carente de afecto. El espíritu de la autosuperación fingida te fustiga con una enorme sonrisa en la boca. Escribes algo parecido a literatura para no tener que consumirla. Robas en la biblioteca municipal 108


underground boys antología los libros que tú mismo pagaste con tus impuestos, con la escusa de que le estás haciendo un favor a la sociedad dejándoles sin Irvine Welsh o Patrick de Wilt. Eres un mártir literario. Un salvador del intelecto con la suela de las zapatillas demasiado gastadas. Cientos de rostros se arremolinan a tu alrededor cuando recitas versos en bares con restricción para los fumadores. Bostezos absolutamente justificados por parte de aquellos que no tienen nada más que hacer que venir a verte. Reclamas el aplauso ensalzando al epíteto homérico en un poema que escribiste sin demasiada soltura. La autocomplacencia es pura masturbación del ego. Lo único que quieres es follarte a la chica que te mira sonriendo en la cuarta fila. La invitas a cerveza y la besas cuando crees que nadie te está mirando. Enciendes un cigarrillo de hierba y ¡zas! La magia servida en bandeja de plata con acabados en oro y estucado.

La banda sonora del purgatorio. caminamos por la calle, si. todos vamos hacia la misma dirección. al final del camino encontramos una puerta negra que suspira hedor de lejía barata. una figura con una capucha de chandal negra lleva una guadaña con cinta americana en la empuñadura. lleva puestos los cascos, quizás se aburra. siempre brota la misma canción de Richard Hawley; nos recibe con una sonrisa dibujada en la cara, una de aquellas sonrisas que no invitan a nada. Darlin', nos dice, y nos pone una mano huesuda en el hombro. lleva las uñas pintadas de negro. es la versión contemporánea de la muerte. para ser más creíble 109


underground boys antología debería llevar algún tema de The Black Keys cargado en el mp3, pero nosotros no podemos elegir, hemos bajado a la calle y debemos seguir la corriente o se nos tachará de outsiders, de tránsfugas de la sociedad. y eso no sería bueno.

nos invita a entrar en su piso. en el recibidor hay una fotografía de Mary Shelley y Lord Byron besándose. son ellos, en serio. decenas de personas con el semblante consumido por el cáncer de garganta o con malformaciones de dysplasia deambulan por el salón. algunos toman ginebra en vasos de vidrio con rodajas de limón y escuchan Careless Whisper. la estancia toma un cáliz distinto cuando una mujer con un parche en el ojo pone un disco de The Beastie Boys. Sabotage rompiendo las fibras de los altavoces, ya no existe ningún trasero postrado. todos saltan en el piso forrado de moqueta. el purgatorio está de capa caída, se derrama liquido por todas partes.ya nada es como antes, cuando la gente esperaba su turno con una taza de té en la mano y una pasta seca en la otra.

el inframundo adopta la misma tendencia que su hermano menor. los cielos también padecen una crisis existencial como nunca la habían sufrido. las creencias se tornan herencias sin valor, las divinidades lloran con la cabeza hundida en la almohada, rodeados de ositos de peluche con botones en los ojos. los pecadores bajan en motocicleta al infierno, algunos lo consideran más divertido que bajar por las escaleras dando saltitos como lo hizo Dante. los elegidos suben al cielo en un ascensor. Edvard Grieq se encarga de amenizarles la

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underground boys antología ascensión. se necesita un poco de pomposidad para entrar a lo grande en el reino de los cielos. algunos se conforman con Eartha Kitt cantando Santa Baby, pero la inmensa mayoría prefiere la música clásica. la vida y la muerte se cogen de la mano en el portal de su casa. sus uñas pintadas lanzan destellos en los ojos del condenado. nadie puede salvarse.

Celebridades.

Nada ni nadie puede pararle los pies a una celebridad. El ego se convierte en un monstruo del rock and roll que avanza a orgulloso por el mundo: observando el lento avance de la sociedad por encima del hombro, bailando en un charco de Chardonnay, robando el destello de los flashes en recepciones repletas de lujo y sexo entre bastidores… la rectitud del hombre baja en una tabla Rip Curl por las cañerías del desagüe. Sesiones de inhalación habitaciones sin pestillo, y a la mujer y los sitúa Celebridades adolescentes

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de su vida, risas en el sexo libera al hombre en un plano ‘celestial’. con ganas de volverse


underground boys antología adultos de la noche al día, divorcios y bodas arrasando en la sala de proyecciones de su vida, seres que endiosan a su cuenta corriente e idolatran sus talonarios… celebridades llenando las arcas de su propia existencia. El mundo es su propio parque de atracciones. Las prioridades se tiñen de terciopelo y plástico brillante. Mucho ruido al taconear por el enlosado. Aquí están, ya han llegado. Los músculos de la sonrisa se petrifican como la expresión del Joker. Sus vidas son una triste parodia de la existencia. Drogas, sexo, vehículos sin límite de velocidad haciendo vibrar el asfalto. Y los demás nos quedamos con cara de gilipollas viéndolos pasar. El espectador de su vida se nutre de los logros de un ‘dios’ contemporáneo que esgrime su vida privada en un corcel de colores estridentes. El ejemplo se nutre de las miradas bobaliconas del ciudadano de a pié. Las celebridades se suben en un pedestal de gloria efímera que los cubre de éxito circunstancial mientras que el marketing los sitúa en el filo de un abismo de postergación. ¿Quién engaña a quien? Los periodistas los cubren de gloria y miseria, como serpientes viscosas nunca sabes qué tipo de veneno llevan en los colmillos, a veces la diosa de la exaltación los besa directamente en los labios de la misma forma que el infortunio comercial puede arrojarlos a un pozo repleto de lágrimas olvidadas… la vida es cruel hasta para un dios terrenal. Se vislumbra el amanecer de un nuevo ídolo de las masas, vestido por la magnificencia de un emperador

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underground boys antología del consumismo emergente se erige como héroe de las masas. Héroes sin nombre que eluden impuestos y pierden su propia vergüenza en los escenarios: mañana, toda la verdad en vuestro quiosco más cercano.

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underground boys antología

El Imprevisto.

Aquella tarde tenía bien cubiertas las espaldas. Esta vez no iba a tener que engañar a nadie, ni a nadie le importaba ya lo que pudiese o no hacer. No sólo me había dejado mi novia, irremisiblemente, sino que mi amante más pertinaz y mi último entretenimiento se habían fugado juntas, después de que se me hubiese ocurrido mezclarlas en una ocasión en la que se me había ido la olla de mi parte más oscura y lúbrica.

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underground boys antología Aquel club, bueno aquel puticlub siempre había sido motivo de risa y bromas entre los amigos y también las amigas, a todo el mundo le parecía un nombre muy adecuado, oportuno y original. Así, pues aquella tarde indiqué por medio del intermitente derecho mi intención de girar y al pisar el freno quedó claro que iba a parar. Estacione allí, en medio de la explanada, aquí no tenían esas vallas o mamparas que tanto había visto junto a la nacional IV, para proteger la privacidad de los puteros. Aquí era una explanada monda y lironda, mal asfaltada (si es que alguna vez lo había estado) y peor iluminada. Si tengo que decir la verdad era la primera vez que iba a un comercio de estos, no por nada, más que nada que por follar y por un móvil nunca había tenido necesidad de pagar. Pero nunca es tarde, para casi nada. Lo que si había asistido a miles de conversaciones, cuentos, historias y fabulaciones. Mi amigo el calefactor siempre decía que lo mejor es ir según abren que están duchaditas y primorosas, el periodista ditirámbico afirmaba que mejor cuando hay pocas para elegir que sino es mucho peor y te vas con la que no deberías, el husmia siempre esperaba al final acechando a la que menos se había movido en toda la noche para ver si conseguía un descuento o un extra gratis….y así un extraordinario catálogo de referencias, invenciones y mareos. Entré en el sitio de las luces de colores, y todo se volvió rojizo o similar. Las chicas que se agrupaban en la esquina de la barra, se volvieron displicentes sin decidirse por cual iba a atacar la primera. Que atacó, y vaya si atacó. 115


underground boys antología Mientras yo me quedaba cautivado con la camarera rubia, una negra impresionante se me acercó, y mientras preguntaba a la camarera que si sólo era camarera y antes de que pudiese contestarme, la negra me metió mano como casi nadie me lo había echo nunca (ahora recuerdo aquella preciosa lesbiana, que me dio mi merecido bien dado), sobre todo por lo imprevisto (por mi) y la camarera rubia me dijo con voz de gatita que no sólo era camarera…pero mis partes ya estaban en manos de otra, nunca tan literalmente. Antes de darme cuenta estaba pagando, a la chica le dieron una llave, algo doblado dentro de un plástico y un condón (pensé, joder sólo un condón, esto tiene que ser rápido). Me cogió de la mano y subimos las escaleras iluminadas por otra luz rojiza, tan rojiza que casi era negra…bueno, yo me entiendo. Antes de darme cuenta estaba con los pantalones en el suelo, y los calzoncillos por allí andaban, en un bidé que aun hoy no se de donde cojones había salido me escaldó la polla y me abrasó los huevos, que quedaron jabonosos de ese gel de Mercadona que produce no se qué secuelas…ni donde. Subiendo los brazos hasta el techo ella se quedó desnuda al tiempo que de un manotazo me tiró en la cama, donde previamente había puesto la cosa doblada una especia de sábana desechable –eso esperaba- pero sobre todo ajustable, eso era lo más importante. Se metió el condón en la boca y antes de que se me pusiese en forma me la amarró y al meterla en su boca me puso el puto condón, joder qué habilidades tenía la tía, y ahí empezó a meneármela dentro de su boca, yo de lo acojonado que estaba no sabía si intentar tocarle algo, además de que todo estaba lejos de mis manos, el culo en casa dios, las tetas 116


underground boys antología a contramano y del coño mejor no hablar porque todavía no se lo había ni visto. Yo, que me creía un amante dentro del percentil de lo normal, vamos que casi todas parecían irse a gusto, me encontraba allí intentando saber qué tenía que hacer, moviendo los brazos sin llegar a ningún lado y con miedo a que entrasen los kosovares por la puerta y me pusieren el culo a modo. De repente casi de un salto se ensartó en mi polla, más bien me ensartó a mi dentro de ella. Y en cuatro movimientos mientras perdía la mirada más allá de mi, mucho más, eyaculé de forma absurda, sin orgasmo y con una enorme sensación de vacío, o no, yo que sé. Ella estaba vestida, echándome de la cama y recogiendo la sábana, metiendo en una bolsa el condón con mi resumen de vida y casi sin darme tiempo a atarme los zapatos ya estábamos en la planta baja y yo saliendo como sin querer mirar a la camarera rubia, de mirada lánguida y pechos exuberantes. En el coche puse a todo volumen una canción que no recuerdo y volví a la carretera, pero seguía sin saber a dónde dirigirme. Ni yo ni mi vida.

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underground boys antología

DATOS PERSONALES. NOMBRES Y APELLIDOS: JORGE TAMATZ JUANES SEVILLA. POBLACION: MEXICO DF PAIS: MEXICO CORREO ELECTRONICO: tamatzjuanes@hotmail.com NACIONALIDAD: MEXICANA.

SEMBLANZA CURRICULAR DE JORGE TAMATZ JUANES,

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underground boys antología Nace en 1971 en la Ciudad de México. Lleva veinte años trabajando en el medio del performance y las artes alternativas. Colaboró a finales de los ochentas con el Sindicato del Terror, y en el año 1994 fundó los Invasores, junto a Manuel Mutis y Rafael Sabazius, con los que tuvo presentaciones en espacios como el Foro Sol, Palacio de los Deportes, Ex Teresa Arte Actual, Museo del Chopo, Multiforo Alicia, varias galerías y espacios alternativos y giras en Puebla y Tlaxcala. Ha colaborado en performances, talleres y proyectos multimedia con Roció Boliver “Congelada de Uva”, Colectivo Binaria. Katya Tirado. Iko Rojas. Marcelli Antúnez, fundador de la Fura des Baus y PVC teatro Barcelona. Estudio etnología en la ENAH, carrera que abandonó ya casi al terminar para dedicarse de lleno a la investigación artística. Publicó el libro de poemas “La siniestra cúpula del pterodáctilo”. Creó el colectivo de arte multidisciplinario Escuadrón Mutante, que se presentó en diversos espacios culturales. En sus últimos trabajos, Tamatz Juanes ha enfocado su trabajo artístico a los medios digitales y de video, realizando varias páginas web y CD roms como freelance para el medio de artistas y galerías. Ha realizado los siguientes trabajos de video y animación, producidos de manera independiente y proyectados en diversos foros nacionales y extranjeros:

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underground boys antología Realizo la animación del CD interactivo Alejandro Jodorowsky en México basado en las fabulas pánicas y producido por el CITRU. Sus más recientes trabajos son “Anarquimia, las razones de la locura”, libro ilustrado por computadora, que apareció parcialmente publicado en el suplemento cultural “Ciclo literario de Oaxaca” con un tiraje de diez mil ejemplares y en la revista “Eje Central” del Distrito Federal, donde se expresan a manera de pequeñas fabulas sus principales inquietudes, y la serie de novela gráfica Doktor Hybridus. En 2009 escribió y dirigió la exitosa temporada de la obra multidisciplinaria Pakal 2012, el retorno, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y de la que se produjo un DVD. En Octubre 2010 obtuvo en EU la beca de apoyo para artistas Propeller Found con el colectivo Space Charros y con la que realizará una exposición en la galería 400 de Chicago. Por otra parte, se ha dedicado a impartir talleres y dar conferencias sobre performance y arte multimedia. Recientemente dio en la escuela de pintura y escultura la “Esmeralda” y en Ex Teresa arte actual, entre otros diversos espacios culturales, un taller de performance con la Congelada de Uva, donde se encargo de la parte teórico histórica. En septiembre 2012 presento “la siniestra cúpula del pterodáctilo, una retrospectiva de sus trabajos de video en Ex Teresa, arte actual

Páginas web: www.myspace.com/tamatzjuanes http://juanestamatz.blogspot.com/

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underground boys antología www.virtualgallery.com/tamatzjuanes

CATALOGO DE VIDEOS DE TAMATZ JUANES EN YOU TUBE Sylikon Klan: http://www.youtube.com/watch?v=woigZvlHQQ4&context= C48a5765ADvjVQa1PpcFNe885pZ0GW_bNZKcO_SOVBCwkSDggnG Js= Infrahumano Parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=9V5w1wCCWOM Parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=b6clUWpDFl8 Efímero 3: http://www.youtube.com/watch?v=BI5732PuAEc&context= C483677cADvjVQa1PpcFNe885pZ0GW_T5i71GlQSzWWKsxKWlBw DI= Quema de Brujos http://www.youtube.com/watch?v=Nw7-ADmkz4c Ciudad Chaos: http://www.youtube.com/watch?v=esF-mKakVjE Pakal 2012 el retorno Parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=_HntDpXFTKM Parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=dkee_EQ3Kvo Parte 3: http://www.youtube.com/watch?v=bF7m89Y5xSQ Parte 4: http://www.youtube.com/watch?v=fB4KpUs_yUU Parte 5: http://www.youtube.com/watch?v=pHMnTczrwmM

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underground boys antología Space Dreams Capitulo 1: Viaje infinito. http://www.youtube.com/watch?v=H5cFRy211WY Capitulo 2: La diosa multicolor. http://www.youtube.com/watch?v=j3ezdPHZj3M Capitulo 3: Maquina Cósmica. http://www.youtube.com/watch?v=eqax50ng3X0 Otros trabajos multimedia: Video documental de diversos trabajos de Video sobre festival multimedia en la Colonia Roma con diversos colectivos: http://www.youtube.com/watch?v=_DXMfcsB Escuadrón Mutante http://www.youtube.com/watch?v=OYKC7JeDu0YYSQ Anuncio para la empresa de comida mexicana de Chicago Tamalli Space Charros: http://www.youtube.com/watch?v=R80A-lG4crg Performance Pavo Navideño (en crudo y sin edición) http://www.youtube.com/watch?v=CcW7VBxrH1U EL DESTRUCTOR DE MUNDOS.... .. .. .. .. "Ahora me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos." .... Robert Oppenheimer uno de los creadores de la bomba atómica citando el Bhagavad-Guitá..... .. .. .. .. Alvarado salió de la cantina “La Corneta” muy cargado de cubas de Don Pedro y se interno en las calles del Centro Histórico de la ciudad de México.....

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underground boys antología Era martes 13, 3 de la tarde y ya se le habían acabado los bonos para seguir chupando..... La única opción de sobrevivencia era vagar e intentar talonear algunos pesos para curarse la cruda y continuar con la borrachera..... Tener nueve hijos y una esposa gorda, chimuela y gritona, que siempre te pide el gasto cuando no tienes y además te reprocha que andes bebido, no hace muy antojoso regresar al hogar a descansar..... En San Idelfonso, frente al Templo Mayor Azteca, vio una fila inmensa de gente más o menos bien vestida. .... De pronto a Alvarado se le ilumino la gris tarde mirando a través de una reja una ancestral pirámide mexica en ruinas..... Pensó: “en las exposiciones a veces suelen dar cocteles gratis y ese es un museo” y pues en realidad aunque iba tambaleante y balbuceante, tenia instinto de zorra para encajarse en los eventos a beber de gorra. .... Sus amigos le llamaban el “caza cocteles”..... “Las reliquias de Buda” decía el imponente cartelón a la entrada de San Idelfonso, que Alvarado nunca vio, pues la exposición le importaba madre..... “Solo dos días en México se expondrán más de mil reliquias sagradas de Buda y de otros Maestros budistas que viajan por el mundo. .... Estas reliquias se conservarán de manera permanente dentro del corazón de una magnífica estatua del Buda Maitreya que se está construyendo en Kushinagar, India, y cuya finalización está prevista para el 2012..... La Misión encargada del Reconocimiento Internacional de los Custodios de las reliquias, llevan el mensaje de paz, armonía y regocijo que implican las reliquias en sí mismas, por todo el mundo..... Los lamas integran a la exposición que se realiza en cada país a representantes de otras creencias y religiones, tratando de rehacer la paz, humildad y armonía entre los pueblos del mundo, realizando un

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underground boys antología tributo al Buda, símbolo de paz y sabiduría, a través de sus reliquias. .... Las reliquias son pequeños cristales que se obtienen tras la cremación de los maestros budistas..... Estas pequeñas perlas blancas se guardan es estupas: delicados relicarios de oro que custodian la reliquia. .... Se dice que cada una de estos cristales guarda en su interior una galaxia y tiene poderes de crear armonía y sanación en quien las toca y las contempla..... Estas reliquias son adoradas por millones de personas en toda Asia y el mundo.”.... .. .. Por la inercia y el vale madrismo del borracho que busca la barra libre para saciar su sed, Alvarado se dejo ir colando ente la gente que esperaba desde hace horas ver tan trascendentales piezas, algunos en actitud de devotos orando y realizando canticos, como si fueran a encontrarse con el Buda mismo en vivo y en directo..... Otros mas en plan de curiosos, algunos hablando por teléfono celular y nadie, quien sabe porque, a lo mejor por el ambiente “alivianado” y “cosmopolita”, le dijo nada a Alvarado de su osadía al colarse y eso que había una fila de dos calles y hacia un calor del averno. .... No se si por mala pata, por distracción del cuerpo de seguridad de San Idelfonso, por azar o dictamen de la gracia divina, pero el borracho logro llegar hasta primera fila en cinco minutos. .... No había licor y en lugar de eso servían un horroroso e insípido te frío de azafrán con color de orina que solo le causo mas nausea y mareo del que de por si traía, nada mas darle un trago. .... Y en poco tiempo, como por arte de magia, se vio frente al salón donde estaba el altar sagrado budista, sin zapatos y sin saber realmente que chingados hacia ahí, ante al fracaso en la búsqueda del coctel gratis añorado..... “Se prohíbe hablar” dijo una mujer blanca extranjera vestida de túnica naranja con autoridad

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underground boys antología y Alvarado mejor se callo los balbuceos, pues fue la primera vez que temió que descubrieran su borrachera y lo sacaran arrastrando de las greñas a la calle..... .. .. OOOMM. Olor penetrante a incienso, bruma, velas, mandalas, oraciones en idiomas desconocidos, líquidos extraños fosforescentes, múltiples flores chingame la pupila, un altar con un enorme buda Maitreya de oro al centro y alrededor y sobre una base de vidrio, las maravillosas piezas de joyería labradas en el mismo precioso material dorado, para ser guardianas de los restos de los iluminados santones convertidos en cristales radiantes. .... Emociones desbordadas ante ídolos, lágrimas mojigatas, arrobamientos new age, telas de seda bordadas con budas como manteles de postín, un par de monjes orientales pelones que daban las bendiciones a la salida del salón templo..... Todos se creían soñados hasta que….... El cerebro de Alvarado se nublo por tanto exotismo, gente amontonada, aromas penetrantes y sobre todo, el cruzon de te de azafrán y cubas de Don Pedro adulteradas por el cantinero de “La Corneta”. .... Su organismo intoxicado no aguanto el mareo de la inconsciencia. .... El cuerpo inerte de Alvarado cayo de bruces sobre el altar, destrozando con su peso bruto la base de vidrio y haciendo que todas las adoradas piezas sacras que multitudes adoraban se fueran al piso, donde se hicieron añicos .... Algunas joyas místicas fueron aplastadas por su esquelético cuerpo..... Mil restos de Budas rodaron igual que canicas: galaxias que se destruían por un borracho..... La estatua de Maitreya de 200 años de antigüedad se había partido al caer como alcancía desechada, quedando decapitada al lado de la cabeza de Alvarado que dormía la mona sobre el caos..... Un pedazo de vidrio puntiagudo que se quebró con el impacto le abrió escandalosamente la cabeza a Alvarado, quien ni se inmuto por la herida hundido

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underground boys antología en el profundo sopor causado por los vapores etílicos..... Su sangre negra comenzó a manar copiosamente creando un caudal sobre las flores, los restos de los estupas rotos y toda la parafernalia religiosa hecha mierda, ante la mirada atónita y el pánico de todos los constreñidos visitantes que presenciaban el “apocalipsis ahora” en México DF..... Un grupillo de señoras copetudas y enjoyadas gritaban de horror y asco, una anciana se desmayo de la impresión, una niña de moño lloraba “Mataron a Diosito”, un gordo rubio con cara de cerdo se mordía los labios de rabia: “Como puede ser que a un borracho lo dejen hacer esto delante de nuestras familias, que pasa con nuestras autoridades, que imagen vamos a dar de nuestro país” .... Un monje chino se hinco a orar y pedir perdón a Dios por traer las piezas sacras budistas a territorios tan salvajes como el mexicano..... Los demás se quedaron fríos y paralizados viendo el cuerpo inerte y teñido de rojo del alcohólico entre las ruinas..... A nadie le preocupo la salud de Alvarado mientras se desangraba..... Pareciera que las piezas inanimadas sagradas que destruyo sin querer queriendo tuvieran mayor importancia que su vida. .... En vez de compadecerse por su accidente, ya lo odiaban instantáneamente sin conocerlo. .... A Alvarado lo querían linchar estas buenas almas alarmadas y de maldito apestado no lo bajaron..... Por suerte Alvarado no escucho nada ni recordó nada..... ¡Policía, policía! gritaron los testigos de la atrocidad del ebrio y la voz se hizo extensiva a toda la fila, “como es posible que hayan dejado entrar a este hombre en ese estado”..... Dos policías adiposos, prietos, de corte militar, sin mirada ni risa, agarraron lo que quedaba de Alvarado entre los escombros: un despojo sanguinolento como santo Cristo, y lo sacaron arrastrando en medio de insultos a su madre que toda la interminable fila le profería sin saber su

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underground boys antología nombre, masas desilusionadas porque su “ilustre” compatriota, teporocho sin rostro, había destruido el templo oriental portátil y gracias a su “chiste” se habían perdido del tour religioso después de haber pasado media tarde haciendo una inútil cola..... Lo único que lograron los de la fila como respuesta de Alvarado, fue una ablución de vomito verde con olor a brandy barato, mientras se convulsionaba congestionado..... La sociedad mexicana no es una sociedad que entiende, tolera o perdona..... Quiere castigo y represión, esta ávida de venganza contra quien sea y busca sangre: .... A Alvarado le dieron 8 años de cárcel sin derecho a fianza en el reclusorio norte y primera plana de los periódicos y cobertura especial en los noticiarios nacionales por tres días. Además de unas sendas madrizas por parte de la autoridad..... Los medios de comunicación lo pintaron como el peor vicioso degenerado que merecía todo el peso de la ley..... Alvarado no se acordaba de nada al otro día, a pesar de que su embriaguez casi causa un conflicto internacional..... Después en México llego el olvido mediático y el mito efímero de Alvarado (los famosos cinco minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol) paso a ser una anécdota curiosa de la idiosincrasia del mexicano..... .. .. Sin embargo los orientales nunca olvidan:.... Desde ese martes trece por la tarde, los budistas de todo el mundo reconocieron a Alvarado como un avatar o encarnación del dios hindú Shiva en su aspecto oscuro, le llamaron el destructor de mundos (en realidad lo fue, pues desmadro varios relicarios de su religión que veneraban desde hace centurias y que creían galaxias vivientes, aunque Alvarado nunca actuó con mala intención) y el proyecto de la gran escultura en la India se vino abajo pues ya no había nada que adorar mas que escombros.....

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underground boys antología Se convirtió en Oriente en el símbolo de lo que una mala borrachera puede hacer. Una especie de tsunami humano..... Alvarado es el primer mexicano en entrar realmente en la mitología del Tíbet, aunque como un demonio..... FIN.... .. .. Nota relacionada con este cuento. .... Realice esta historia histeria que llevaba tiempo dándome vueltas por la cabeza, pero no había acabado de escribir. Inspirado en el reciente caso del joven de 22 años, José Luis Romo; que ebrio arrollo a un policía en el sur del DF para evadir el alcoholímetro y llevo colgado al gendarme en el cofre de una camioneta a toda velocidad mas de un kilometro hasta estrellarse aparatosamente contra la estatua del papa Juan Pablo II, a la que derribo y daño con el choque y que de paso, también hizo trizas la camioneta ultimo modelo que conducía, matando al policía capitalino por el terrible impacto. .... José Luis, estudiante de derecho, salió casi ileso y le espera una larga pena de cárcel por homicidio doloso o como se llame y por denuncias de la iglesia en su contra acusándolo de derribar la escultura del papa, aunque el chavo no recuerda ni lo que hizo..... Fue la estrella de los medios durante tres días..... Sin saber por que, en la peda etílica, obnubilado por Dionisio pantera, José Luis destruyo de manera inconsciente los símbolos institucionales mas significativos del control y la represión del pueblo mexicano: la policía y la iglesia y como en el caso de Alvarado, el destructor de mundos, tampoco lo hizo con mala intención..... No quería dañar directamente a la familia del policía afectado, solo lo hizo por dejarse llevar por la inercia de la velocidad de escape..... Un amigo, Manuel Mutis, me sugirió hacer una nueva carta del tarot:.... El borracho, el policía y el papa.....

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underground boys antología A ver como interpretan este arcano..... MAGO MELCHOR Aquí quisiera citar a un mitológico personaje del performance en México que sin duda rompía la barrera de los sexos y de todo tipo de contradicciones al respecto. Mago Melchor. Faquir XXX. Real hermafrodita, no transexual. Tenía tetas de mujer caídas, un pequeño y flácido pene, una proto vagina, además de un ano muy redondeado y profundo por los constantes actos de circo sexual. Su cuerpo decrepito estaba marcado por el esqueleto (por algo represento a la muerte en el tarot chilango del fotógrafo mexicano José Raúl Pérez) y su chimuela sonrisa de bruja pertenecía al inframundo. De pronto actuaba como un viejo y ¡zas¡ en otro instante se convertía en una anciana. Persona dual y alquímica que podía tener más de cien años. Quizás doscientos. Nadie sabia su edad, era un ser intemporal. Desnudista decadente (la belleza implícita en la fealdad) y provocador de situaciones extraordinarias nato. Travesti envestido de estropajos de colores sicodélicos arrancados de los baúles de saldos de los años 70 (o desde esa época los usaba y no se los había cambiado) y una gorra con hoyos y telarañas. En su pelo cochambroso de hechicera escaldrufa traía normalmente una trenza quebrada por el maltrato, peinado por las canas. "La gente cree que soy así de pervertido en la vida real, que hago esto de introducirme por el ano cosas al estomago cotidianamente, pero esto es arte. No entienden la diferencia" decía Melchor "Varios machos de dinero dejaron a sus viejas por mi porque les proporcionaba todo: soy hombre y mujer a la vez . Nadie les daba esos placeres sexuales." Melchor fue modelo profesional de dibujo y pintura de la escuela nacional de artes plásticas de DF por

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underground boys antología muchos años, donde posaba para los alumnos en posición de yoga, por ejemplo parado/a de cabeza o sostenido/a por un solo pie durante largas sesiones. Se transportaba bastantes kilómetros, a su elevada edad, para trasladarse en autobuses de su casa en el norte de la ciudad, a su centro de trabajo, al extremo y lejano Xochimilco sureño, fácil dos horas y media de camino, por un pobre sueldo honorario del cual sobrevivía en situaciones precarias. Habitante underground de una vecindad en ruinas cercana a la Villa donde se encuentra el santuario guadalupano. Deidad viviente perdida y olvidada de las vestidas y los marimachos. Gran narrador/a de historias: Decía que había nacido en el seno de una tribu aborigen de Nueva Zelanda, de aquellos que usan tatuajes en la cara, y que por su insólito carácter de hermafrodita, considerado de mal hado por la etnia, iba a ser sacrificado/a. Su madre lo/a tuvo que sacar oculto/a del continente austral para salvarle la vida. De púber ejerció de Prostituto/a en una tribu africana de donde tuvo que huir porque no soportaba el constante y agobiador servicio sexual que tenia que brindar a los varones negros de cuerpos musculosos y miembros grandes, que lo/a tenían exhausto de tanta acción y que lo salieron a cazar como animal salvaje cuando se enteraron del desesperado escape por la selva del atribulado mago, pues lo consideraban un tótem viviente imprescindible para sus orgías caníbales. Se salvo de milagro de ser devorado y partió en un barco. Viajo por la india en un circo ambulante en compañía de la serpiente pitón más grande del mundo. Ambos personajes, humano y animal, por sus características insólitas, eran considerados dioses vivientes y recibían miles de visitantes, entre devotos y morbosos. Eran la gran atracción.

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underground boys antología Conocedor de los grandes secretos de los brujos negros y blancos, llego como muchos, por casualidad a México D.F. y aprendió en Veracruz la técnica de trance de los voladores de Papantla "que le cortan el cuello a unas gallinas negras antes del descenso como ofrenda, pero están atrasados frente a otros magos del mundo" decía el Faquir XXX. Modelo de Siqueiros y varios pintores importantes, presumía haber desnudado públicamente en los años cuarenta a la poetisa Pita Amor, cuando era joven y bella y antes de acabar en la fealdad y la locura lúcida, por medio de un abracadabra, en la Alameda Central frente a los atónitos ojos de todos los paseantes dominicales. Gustaba de abrazar a los jóvenes masculinos, como gran maricón y cruzar las calles pintarrajeado/a de golfa y vestido/a de cortas prendas, diciendo apasionadamente yo soy tu querida, levantándose la mini falda y mostrando los flácidos y colgantes genitales a los automovilistas estupefactos ante tan bizarra escena. Se sentía una puta/chichifo ultra cotizada y tenia razón pues era único. Solo he visto dos hermafroditas reales en mi vida, el otro/a lo vi en Zipolite Oaxaca, era un prostituto e iba acompañado de dos fornidos marinos de la armada mexicana bien pasados y calenturientos que buscaban pastillas sicotrópicas. Melchor era experto/a en trucos de cuerdas. Prestidigitador/a e ilusionista consumado. Contaban que pario de su vientre un hijo que fue luchador pero falleció muy joven. Se llamaba "La Incógnita" Tenía una casa en la costa de Veracruz donde narraba sin rubor que se metía a bañar al mar cuando nadie lo veía y los delfines lo penetraban en medio de la noche, haciendo una fiesta orgiástica. Humano- animal- marina. "Los delfines son como perritos, lloran cuando uno se sale del mar y los deja solos." "Pero nomas que no se enteren los del pueblo porque me linchan" Cultivaba en su huerta el árbol de donde según el sacaban el papel del dólar

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underground boys antología Decía que con unos pases mágicos podía pegar como perros a una pareja de amantes o recién casados haciendo el coito y dejarlos ensartados varios días, desesperados por lo embarazoso de la situación y sin que los familiares y sistemas de salud pudieran hacer nada al respecto. Mientras el se reía del cuadro detrás de las puertas, como el Guasón (Melchor odiaba las escenas de romanticismo barato y el sentimentalismo) hasta que el final los desencantaba por que ya había sido suficiente y por fin quedaban libres de su atadura carnal. A la hermana pequeña de un amigo la curo de una supuesta diabetes por medio de péndulos giratorios e hipnosis. Sus actos de faquirismo performance, consistían en meterse objetos grandes por el ano. Su objeto favorito para introducir era una botella de brandy presidente que lavaba religiosamente para no contraer infecciones (Melchor le tenia pánico al Sida), con jabón y agua para que resbalara mejor a través del orificio anal y no se atorara y después la hacia girar como un malabarista dentro de su estomago y la devolvía por el mismo ano, sin aparentemente sentir dolor alguno. Tenía otro acto de su repertorio llamado la "Gallina ponedora" donde sacaba bolas de beisbol por el mismo orificio trasero como si pusiera huevos, mientras simulaba el aleteo y los gestos del plumífero. Melchor tenía un manejo del cuerpo y un control del dolor que nunca he visto en ninguna persona. A pesar de la avanzada edad, su figura era sumamente elástica y resistente. A Josua Okon, supuesto artista plástico mexicano, casi lo deshereda su familia cuando su tío Rabino vio escandalizado el acto de Melchor de la botella de presidente en la Feria del rebelde, realizado en la galería la Panadería Colonia Condesa DF , (1994) durante la toma de posesión del presidente Ernesto Zedillo, evento donde yo participe exponiendo varios libros objeto.

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underground boys antología Desde ese acto "maldito" se hizo un cisma entre diversos artistas "jóvenes" de la ciudad de México porque algunos sacaron el cobre de que eran fresas y dijeron que el acto de Melchor era obsceno e inadmisible. No nos volvimos a dirigir la palabra. Conocí desde ese día a muchos que no digerían los actos del Mago y que incluso despreciaban al personaje por cochino y diferente. Para ellos Melchor era un ser incomprensible y enigmático. Más allá de sus propios valores morales y familiares, que en sus límites y cuadros, era lo único que asimilaban. El acto extremo estrella de Melchor era que le llevaras un burro macho con el pene erecto que decía podía penetrarlo hasta tocarle el corazón y crearle un multi orgasmo. Aseguraba que conocía a un nagual que por un dinero se convertía en caballo frente a las cámaras y cuyo oficio era el robo de ganado. Transmutado en equino seducía a las yeguas que secuestraba y las vendía el mercado negro. Para los alquimistas el hermafrodita era el ser primigenio. En el principio de los tiempos no había distinción de sexos. Fue el ser original. El huevo del que todo surgió. El hermafrodita conoce ambas posiciones sexuales. El sabio ciego Tiresias, que fue hombre, mujer y después hombre de nuevo debido a designios divinos en la mitología griega, conocía también esta posición doble. Su ceguera fue causada por la diosa Atenea que lo castigó por haberla sorprendido mientras se bañaba y vio, como ultimo rayo de luz, todos los atributos corporales de la Diosa de la sabiduría al descubierto. A cambio de su desgracia Zeus le dio el don de prever el futuro y una vida longeva. Años después sorprendió a dos serpientes apareándose y se convirtió en mujer y siete años después volvió a encontrase a otras dos serpientes en situación similar y recupero su sexo original. Se consideraba por esto la persona de más conocimiento al que consultaban dioses y héroes.

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underground boys antología Fue árbitro en una discusión entre Hera y Zeus sobre quien experimentaba mayor placer sexual, hombres o mujeres, pues era el único ser humano que había poseído los dos sexos a la vez. Mediaba entre los dioses y los hombres por su androginia. Melchor hizo una gran obra manifiesto de su fealdad, de su tenebristamente hermosa y transgresora decrepitud y de su situación bisexual insólita. Estés donde estés te recordamos, magazo. NO ME GUSTAN LOS FRIOS EXTREMOS, ME PARALIZAN COMO A UN REPTIL...NO ENTIENDO COMO PUEDE HABER GENTE VIVIENDO EN LUGARES HELADOS COMO ISLANDIA, CANADA, RUSIA Y DICEN ACOSTUMBRARSE AL CLIMA... LOS RUSOS LE GANARON A NAPOLEON Y A HITLER PORQUE A LAS TROPAS, AL BAJARSE LOS PANTALONES PARA OBRAR, SE LES CONGELABA EL CULO Y EL PIRRIN. QUE FEA MANERA DE MORIR...CONGELADO

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GOTH TEEN 1.

Era el colofón perfecto para uno de los años más intensos de su vida. Vanessa estaba sentada frente a su espejo. Era un espejo con historia. Anteriormente había sido de su abuela, ¿cuantas cosas habría visto ese espejo? ¿Cuantas confesiones habría oído? Ella misma había estado frente a el muchas veces, contándole sus secretos a la imagen reflejada. El espejo se había convertido con el paso de los años en un pequeño

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underground boys antología santuario, crecía como si fuera un ser vivo, alguna especie de planta. Alrededor de el Vanessa había ido colocando diversos recuerdos, fotos de sus amigos, familiares, mascotas, recortes de revistas, papeles con poemas o dedicatorias, muñequitos... En fin, todo un collage que servía de marco para su imagen en el centro. En ese espejo se resumía su vida. Al mirarse fijamente en él el pasado y el presente formaban una sólida unidad. Se giró a un lado, luego al otro, estudiándose. Finalmente se acercó y abrió todo lo que pudo el ojo derecho y con la mano derecha se extendió otra capa de kohl negro, seguidamente hizo lo mismo con el otro ojo. Volvió a mirarse. Por fin había llegado el gran día, llevaba meses esperándolo, llevaba años esperándolo, pero por fin había llegado. Todo llega. Tarde o temprano todo llega. Extendió la mano y cogió un trozo de papel embutido entre dos fotos al lado derecho del espejo, el pasaporte al paraíso, ¿cómo un simple trozo de papel podía albergar tantas esperanzas, tantos sueños? Una vez más repasó lo que ponía en el, había memorizado cada una de sus letras, cada curva en la grafía del logo, cada matiz, cada centímetro del dibujo. XIMERA. JUEVES 19 DE NOVIEMBRE. SALA LEVIATÁN. Apertura de puertas: 20:45. Artista invitado: 21:45. Ximera: 23:00. ENTRADA GENERAL. Ya está, se acabó la espera. Llevaba meses mirando la entrada a diario, contando los días restantes. La cuenta finalmente había llegado a cero, ese día era hoy. Apoyó la entrada en la mesita frente a ella, delicadamente, como si fuese de cristal. Volvió a mirarse en el espejo, miro a un lado, luego al otro, "¡perfecto!", pensó. Seguidamente abrió uno de los cajones de la mesita, sacó un collar de perro con pinchos y se lo puso, era una perra. Cogió del mismo cajón unos largos guantes de rejilla y se los puso, se miró, era toda una perra. Sonrió maliciosamente, se veía preciosa y, a su manera, desde luego lo era. "Bueno, y ahora

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underground boys antología el toque final" se dijo mientras desenroscaba el tapón de su pintura de uñas Black Diamond, apoyó la mano en la mesita y comenzó a pintarse el índice de la mano izquierda con delicadeza. La mesita también estaba plagada de recortes y fotos uniendo esta con el espejo. Entonces reparo en su fotografía. Por un instante dejó de pintarse y clavó su mirada en la foto, no pudo evitar que le afectara, estaba reciente, sólo habían pasado dos meses desde que rompieron. Se acercó a la mesa para verla más de cerca. Era una foto pequeña, de un fotomatón, hecha al principio de su relación, cuando todo era perfecto, de hecho fue la primera foto que se hicieron juntos, y la única que ella conservaba de el. Cuando pasó aquello y todo se fue a la mierda Vanessa, presa de la rabia, arrancó del espejo todas sus fotos y las quemó, pero esta quiso conservarla, estaba bien querer enterrar el pasado pero también debería haber algo que nos recordara que aquello sucedió, que no fue solo un mal sueño, tenía sentido que este fuese el único recuerdo de esa relación, la primera foto de ellos juntos, tan felices, tan ingenuos... Alejandro. Nunca pensó que un nombre tan común algún día le haría estremecerse tanto, que un nombre tan común soportara ahora una carga tan inmensa. Alejandro. "¡Maldito sea ese nombre!" Lo echaba de menos. Seguía echándole de menos cada día, aunque se hubiese portado como un hijo de puta. Quizás fuera un hijo de puta pero, le había enseñado tantas cosas, eso era innegable, sin su influencia seguramente ella sería una persona muy distinta. 2. Vanessa comenzó a interesarse por la música a los trece años, siempre había sido una chica un poco rarita. Le gustaba estar sola. En el patio del

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underground boys antología colegio mientras el resto de chicas se reunían para jugar a la comba ella se recostaba contra una pared con su eterno cuaderno y se ponía a dibujar, dibujaba personajes de proporciones irreales, demasiado estilizados, en posturas imposibles, dibujaba calaveras aladas, mariposas de fuego y cosas igual de inverosímiles. Casi siempre estaba sola, sola con sus dibujos. Un día en el patio un chico se le acercó, ella estaba con la cabeza hundida en su cuaderno, como siempre. -Hola, ¿qué dibujas? Cuando levantó la cabeza no pudo creérselo, tardó en reaccionar, era Carlos. Carlos también era algo rarito, tenía un año y medio más que ella y estaba un curso por delante, en el cole eso parecía bastante. A ella siempre le había llamado la atención, no era como los demás, no se pasaba el día chinchando a las chicas pegándoles chicles en el pelo o escupiéndolas, tampoco se le veía en el patio jugando al fútbol o al baloncesto, casi siempre estaba solo, en algún rincón mirando al infinito, y siempre tenía unos cascos en los oídos que le servían de barrera existencial contra el mundo exterior. En el patio ella muchas veces se había dedicado a espiarle, observando en silencio sus movimientos. Se sentaba en algún sitio y se comía su bollo tranquilamente, en silencio, solo. De repente se levantaba, sacaba su enorme walkman del bolsillo, lo abría, daba la vuelta a la cinta y volvía a sentarse, y así se quedaba hasta que sonaba el timbre para volver a clase. A ella ese comportamiento le parecía muy curioso, ¿qué estaría oyendo todo el rato en esos cascos? Se sentía atraída, sentía una gran curiosidad ya que intuía que eran personas parecidas a las que no parecía importarles lo más mínimo el mundo real, como dos pequeñas barcas zarandeándose en un mundo devastado por el diluvio. Alguna vez pensó en decirle algo pero ella era una chica tremendamente tímida y el estaba rodeado de un aura de impenetrabilidad absoluta. Carlos, por su parte, se encontraba en una situación similar, sentía curiosidad por esa

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underground boys antología extraña niña que se pasaba los recreos ensimismada en su cuaderno, ¿qué plasmaría en el, en ese cuaderno? ¿Acaso no escribía ya lo bastante en clase? Nadie salía al recreo con un cuaderno. Pensaba en ello día tras día y finalmente su curiosidad fue tal que decidió acercarse a investigar. Ella no lo vio llegar y el noto que la había asustado con su repentina presencia y su pregunta. -¿Eh? -Te he preguntado qué haces. -¿Eh?.. Er... Nada... Cosas. -Ya pero, ¿qué cosas? -Tonterías. -¿Puedo verlo? -Bueno, pero no te va a gustar. Vanessa dejó el cuaderno a Carlos y observó atentamente como este lo abría y pasaba su mirada por las páginas, escudriñaba cada leve cambio en su expresión. Estaba tremendamente asustada, nadie veía nunca sus dibujos y estaba convencida de que el pensaría que eran malos y que ella estaba loca. -Jajaja, vaya, este es muy bueno. -¿En serio? -Sí... Y este. -Gracias. Carlos recorrió todas las hojas, a veces se detenía en alguna en particular y esbozaba una sonrisa. Vanessa se sentía cada vez más feliz, menos insegura de sí misma. -Vaya, dibujas muy bien, ojalá supiera dibujar yo así. -Muchas gracias, es sólo práctica, si quieres te enseño. -Eso sería guay -Jajajaja. -Me gustan tus dibujos porque son muy tétricos, a mi también me gustan mucho los monstruos y todas las cosas deformes y raras. -Sí, lo se, me he fijado en tu camiseta, mi madre nunca me dejaría llevar una camiseta así.

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underground boys antología Carlos llevaba una camiseta de Metallica con uno de esos dibujos de calaveras tan característicos del estilo de Pushead. -¿Te gustan Metallica? -No lo se, nunca los he oído, no escucho música. -Eso no puede ser, tienes que oírlos. Carlos metió la mano en su cazadora y sacó el walkman, extrajo la cinta que había dentro y luego de otro bolsillo sacó una funda, metió la cinta dentro de la funda y se la ofreció a Vanessa. -Toma, escúchalo, seguro que te gusta. -Vaya, muchas gracias. Vanessa miró la caja de la cinta y se sintió atraída de inmediato, en ella se veían un par de hileras de cruces, como en un cementerio y coronándolo todo el logo de letras afiladas de Metallica, en ese momento sonó el timbre que marcaba la vuelta a las clases. -Jo, mierda, a clase... Bueno, ya me contaras si te gusta la cinta. Por cierto, me llamo Carlos. -Yo Vanessa. -Sí, ya lo se, hasta luego. Cuando llegó a su casa Vanessa cogió la radio de la cocina y se la llevó a su cuarto, puso la cinta y apretó el play. Nunca en su vida olvidaría ese momento. Jamás había oído una música así. Era fuerte, muy fuerte, tanto que lo primero que hizo fue bajar el volumen aterrada. Se sentía como si estuviera haciendo algo malo, no quería que sus padres se enteraran de lo que estaba escuchando, se sentía asustada pero a la vez atraída por ese enjambre de sonidos estridentes escupidos a toda velocidad. No entendía las letras pero notaba la rabia en la forma de cantar, alguna vez, de repente, toda esa ira se calmaba, pero incluso los pasajes tranquilos eran de una belleza muy extraña e inquietante, perturbadora, y entonces, todo se aceleraba otra vez. Vanessa estaba completamente hipnotizada por aquello y antes de que se diera cuenta el viaje acabó, la cinta llegó a su fin. En ese momento se sintió confusa, como si acabase de despertar de un extraño sueño.

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underground boys antología ¿Qué había sido todo aquello? Volvió a escuchar la cinta de nuevo, y luego otra vez. Con cada escucha se desvanecía el efecto sorpresa pero era sustituido por otra sensación, empezaba a saber las partes que vendrían luego y sentía la emoción de todo aquello, se sentía como si intentase domar a una bestia salvaje. Acudían imágenes a su cabeza que acompañaban los sonidos, eran imágenes lúgubres, como sus dibujos. Empezaba a conectar las cosas, empezaba a ver más allá, a sentir la conexión, la angustia, el grito desesperado de la agonía con un fin, todo encajaba dentro de una nueva estructura extraña, estaba descubriendo al mismo tiempo el marco, el contenido y las conexiones de un mundo completamente nuevo para ella. Escuchó la cinta una y otra vez, hasta que de repente su madre entró en la habitación he hizo que ella también regresase a ese lugar común. -Vane, ¿qué es eso que escuchas? -Nada, una cinta, me la ha dejado un amigo del colegio. -Uy, qué de ruido, es muy ruidoso ¿no crees? No me gusta que escuches esas cosas, ¿has hecho ya los deberes? -Aún no mama. -Pues hala, se acabó la música, ponte a estudiar. Su madre se llevó la radio y ella notó un vacío enorme, el silencio la aplastaba, no podía dejar de pensar en lo que había experimentado, en cómo se había sentido. También pensaba en Carlos, ahora entendía el porqué estaba siempre con los cascos en los oídos, ¿quién querría escuchar la cacofonía del mundo corriente pudiendo escuchar aquello? Al día siguiente en el recreo volvió a ver a Carlos he intentó, torpemente, explicar todo aquello que había sentido. Después de ese día se hicieron grandes amigos, se pasaban los recreos juntos, alejados de todos los demás, hablando de música y dibujando, cada día

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underground boys antología esperaban con ansia el recreo y cada día parecía este durar menos. Las clases acabaron y llegó el verano, para entonces Carlos y Vanessa eran inseparables, iban juntos a la piscina y pasaban juntos las tardes tumbados en la hierba comiendo gominolas. Carlos fue dejándole más música a Vanessa. El poseía un filón en la colección de discos de su hermano mayor pero había que cogerlos poco a poco y devolverlos impolutos para que el no se cabreara. De esta forma Vanessa fue conociendo más y más bandas y fue aficionándose a la música metal: Judas Priest, Iron Maiden, Megadeth, AC/DC... En fin, todo lo clásico. Empezaron a formarse un criterio y a discutir sobre los nuevos hallazgos, Vanessa se sentía atraída por los sonidos más extremos, Megadeth, Testament, Sepultura... Mientras que Carlos sólo soportaba esas bandas durante un rato y prefería cosas mas calmadas y melódicas como Iron Maiden, Helloween o Saxon, aún no tenían nombres para referirse a las diversas tendencias musicales, pero les sobraba entusiasmo y podían tirarse horas discutiendo sobre cuales eran mejores, ninguno daba su brazo a torcer. Consiguieron unos pequeños altavoces para el walkman y solían irse a un enorme parque a las afueras a escuchar música hasta que tenían que volver a casa. Una de esas tardes y con el "Before the dawn" de Judas Priest de fondo se dieron su primer beso. Era la primera vez para ambos y a pesar de lo torpes y extraños que se sentían fue un momento bastante bonito que recordarían para siempre. Fue bonito que dos niños así, estando perdidos en el amanecer de sus vidas, pudieran encontrarse y compartir algo sincero y puro durante un tiempo, descubrir cosas que les marcarían para el resto de sus vidas. Pero nada dura eternamente y un día Carlos apareció en su lugar de reunión como de costumbre, solo que esta vez venía sollozando, intentando retener las lágrimas ante Vanessa, intentando hacerse el valiente. -¿Qué te pasa?

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underground boys antología -Mis padres... Me han dicho... Que nos vamos. -¿Que os vais? ¿A dónde? -Nos mudamos. Al norte, lejos de aquí... ¡Yo no quiero irme! En ese momento no pudo hacerse el valiente por más tiempo y estalló en lágrimas. Vanessa lo abrazó intentando consolarle, en lugar de eso ella también se puso a llorar. Poco después llegó el temido día del adiós. Fue un momento bastante triste, plagado de lágrimas. Se intercambiaron recuerdos, Vanessa le dio su colgante de gato junto con algunos de sus dibujos favoritos, Carlos por su parte la dio su cinta de Metallica, aquella que empezó todo. Sólo hacía cinco meses que se conocían pero a esas edades cinco meses son como cinco años. Prometieron no olvidarse nunca, y lo cumplieron. También prometieron volver a verse algún día pero no se volvieron a ver nunca más. Esta perdida supuso un shock para Vanessa y el resto del verano transcurrió gris para ella. Volvía a estar sola, encerrada en sí misma, en sus dibujos, pero, al menos Carlos le había descubierto un mundo nuevo, la música, algo más para acompañarla siempre allá donde fuese, y ella se fue aficionando cada vez más, metiéndose más en ese mundo que le alejaba del otro, el real, que cada vez le gustaba menos. Al principio lo tuvo muy jodido para conseguir música nueva ya que se abastecían de la colección del hermano de Carlos, pero al menos consiguió un buen cargamento en la época que estuvo con el y escuchaba una y otra vez las cintas de sus grupos favoritos. Cuando cumplió 15 años y siendo ya toda una iniciada le pidió a sus padres un bajo eléctrico como regalo de cumpleaños. Ya no quería ser más una simple oyente, si esa música la hacía sentir tanto con su escucha pasar al otro lado y convertirse en interprete debería ser algo supremo, una sensación inigualable que quería experimentar a toda costa. Estaba obsesionada con la figura de Jason Newsted, bajista por aquel entonces de Metallica, observaba

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underground boys antología las fotos en las revistas y se conmocionaba, especialmente con las fotos del directo, aquella expresión de éxtasis con los focos del escenario bañando su cuerpo... Quería ser el, quería estar allí, experimentar eso. Tenía un objetivo, un objetivo que se tornaría obsesión. Tras intentarlo de mil maneras distintas consiguió que sus padres accedieran y le compraran un modesto bajo de marca Fender. Para su sorpresa aquello resultó muchísimo más complicado de lo que se imaginaba y por más empeño que ponía no conseguía ni acercarse al sonido de sus ídolos, no obstante era tenaz y no tenía amigos así que a base de clases y practicar hasta el desfallecimiento poco a poco empezó a ver, y sobretodo a oír, avances en su técnica. En tan solo un año avanzó lo que otros recorren en cuatro. Sacrificio, constancia, no había otro modo. A veces se sentía mal viendo como sus compañeras de clase hacían vida social y hablaban de chicos y de sitios en los que habían estado, pero cuando llegaba a casa, cogía su bajo y practicaba, siempre mirando su enorme póster de Jason, intentando comunicarse con el, entonces toda esa pena y aislamiento se desvanecía y las horas volaban sintiendo que se adentraba en algo más grande que ella misma. A los 16 ya podía tocar bastantes de sus canciones preferidas y consideró que debía dar un paso más y formar una banda, desde ese momento fue su única obsesión, algo enfermizo, formar parte de una banda, formar parte de una banda de metal. Buscó en los periódicos y preguntó a todo el mundo y finalmente encontró un sitio a su medida. Se hacían llamar Insomnio y buscaban bajista. Concertaron una cita con Vanessa, ella era un año mas joven que ellos (a excepción de Javier, el batería, que le sacaba dos), no obstante cualquier duda se disipó cuando tocó con ellos sin dificultad una resultona versión del "seek and destroy". La

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underground boys antología aceptaron y ella por fin se sintió parte de algo, de algo grande que daba sentido a todo lo demás. Ansiaba cada día de ensayo. Ensayaban en el garaje de la casa de Javier y como eran jóvenes sin dinero ensayaban todos los días, no solo porque no tuvieran otra cosa que hacer, sino, lo que es más importante, porque no querían hacer ninguna otra cosa. Ahí fue donde conoció a Alejandro. El era el guitarrista de la banda, le pareció atractivo nada más verle, aparte le admiraba. Alejandro tocaba bastante bien y parecía saberse todas las canciones de todos los grupos existentes, le aconsejaba sobre técnica, le enseñaba teoría y temas de grupos y, sobretodo, le descubrió nuevas bandas, bandas que la marcarían y expandirían su horizonte musical: Devin Townsend, Meshuggah, Fantomas, Bauhaus... Bandas más extrañas e inquietantes que el thrash y death que ella escuchaba por aquel entonces, pero, sobretodo, y eso era algo que ella le agradecería eternamente, le descubrió a Ximera. La primera vez que los escucho sufrió una conmoción, era la música mas agónica y perturbadora que ella había oído jamás, creaban unas atmósferas tan asfixiantes que, como en el síndrome de Sthendal, tenías la impresión de que en cualquier momento te llegaría la muerte. Nunca se había enfrentado a algo así. Estaba sola en casa durante esa primera escucha. Sus padres habían salido y ella aprovechó para fumarse un porro en la ventana y poner el cd, a mitad de la primera canción ya se había olvidado del porro, de la habitación y de sí misma. Cuando acabó el primer tema se sentía excitadísima, estuvo tentada a ponerlo otra vez pero prefirió ver qué le deparaba el segundo tema, y este resultó ser aún mejor. Escuchó todo el cd del tirón, sudando, confusa. Luego lo escuchó de nuevo. Se sintió otra vez como cuando años atrás escuchó por primera vez a Metallica. Estaba profundamente impresionada por esa música, todo lo demás pasó a un segundo plano. Mientras los temas caían como un bombardeo ella

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underground boys antología ojeaba el libreto del cd, el aspecto de los integrantes de Ximera era igual de perturbador que la música que creaban, respondían a los extraños nombres de Mol, Spax, Odklas, Krosh y Hécate. Su imagen estaba muy cuidada, con abundante maquillaje, lentillas de colores, ropa sadomasoquista, etc... Todo ello medido y pensado para proyectar una imagen efectista e impactante. Vanessa estaba cada vez más fascinada. Al día siguiente quedó con Alejandro para fumarse unos porros en el parque, cuando el llegó no pudo ocultar su agradecimiento. -Joder tío, ese cd que me has pasado, el de Ximera, es alucinante. -Molan ¿verdad? -Joder, es lo mejor que he oído nunca, me quedé toda la noche escuchándolo una y otra vez. -Son los putos amos. -Tienes que pasarme más. -Solo tienen ese, bueno, hay por ahí una maqueta pero no la tengo. -Es increíble, es justo lo que yo quiero hacer, han dado con la clave. -Sí, deberíamos tirar por ahí, creo que afinan en si. -Vamos a sacarnos algún tema... ¡Qué coño! Vamos a sacarnos todo el disco. -Jajajaja, tardaríamos siglos. -Dios, es que, en serio, estoy alucinada con ellos, me encantaría formar parte de esa banda, sería mi sueño. -Vaya, gracias, te recuerdo que ya tenemos una banda, nos llamamos Inmortal. -Tenemos que currárnoslo mazo, están a otro nivel, hay que superarles. Siguieron hablando durante horas, se sucedían los porros, hablaban de sueños, de esperanzas, de alcanzar a sus ídolos renunciando a todo lo demás si hacía falta, ¿podría haber algo mejor que estar en una banda como Ximera? Recorriendo el mundo, haciendo lo que les diera la gana, componiendo una música inmortal, nada podía superar aquello. Planeaban cómo conseguirlo, primero tendrían que

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underground boys antología cambiar su afinación y no tirar tanto de clichés en sus composiciones, pero sobre todo, sacrificio, encerrarse a ensayar todo el día si hacía falta, comprometerse en cuerpo y alma, no había otra forma. Últimamente no ensayaban demasiado, era época de exámenes pero, ¿a quien le importaban los exámenes? La prioridad debía ser la banda, Vanessa y Alejandro lo veían así, pero Javier y Jose eran de otro parecer, se preocupaban de su futuro de una manera más pragmática, el grupo era un hobby, el más importante, pero un hobby al fin y al cabo, hacía varios días que ellos no aparecían por los ensayos a causa de los exámenes. Siguieron fumando y hablando de todo ello, del compromiso para alcanzar un sueño, luego relajaron un poco el tono de su conversación y charlaron sobre las virtudes y defectos de Marilyn Manson. Estaban bastante fumados y sin saber muy bien como, de repente, estaban enrollándose. No era algo chocante, estaba claro que ambos llevaban mucho tiempo deseándolo y ocurrió con una naturalidad pasmosa, tampoco hablaron de ello ni le dieron muchas vueltas. Ahora se sentían más unidos frente al mundo y se convirtieron en el motor indiscutible de Inmortal. Componían sin parar, ensayaban sin parar y discutían sin parar con los otros dos por su aparente falta de compromiso. Pasaban todo su tiempo juntos, en casa de uno o del otro, o en la calle, metidos en antros heavys bebiendo cerveza, fumando porros y hablando de su música. Alejandro ya tenía 18 así que conseguía la bebida en las tiendas, por su parte Vanessa tenía 17 pero aparentaba más y nunca le pedían el carnet cuando intentaban entrar a algún nuevo garito. Para Vanessa los primeros meses tras aquel beso fueron bastante intensos, fue época de descubrimientos, el alcohol, el sexo, y los primeros escarceos con drogas algo más duras, todo ello por mediación de Alejandro que servía como maestro de ceremonias en todas sus iniciaciones. La llevó a garitos, le presentó a gente y a sustancias diversas, ( por aquel entonces se sacaron la famosa

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underground boys antología foto en aquel fotomatón) todo ello regado con la música de Ximera, la banda sonora de su peculiar decadencia. Fue un día grandioso cuando Ximera sacó su segundo disco, "Los gritos enoquianos". Para entonces Ximera se había convertido en un grupo tremendamente popular, sus continuos escándalos inundaban las páginas de las revistas del sector, tenían una imagen de tipos tremendamente extraños, pervertidos y locos. Los escándalos se sucedían, incidentes durante los conciertos, suicidios de fans, manifestaciones de agrupaciones religiosas y constantes discrepancias entre sus miembros. Todo esto provocó la salida de Odklas y Krosh de la banda, dos de sus pilares fundamentales. Este hecho fue una gran conmoción para los fans y para la banda, por un momento todo pendía de un hilo, pero fueron sustituidos y su segundo disco se esperaba con una impaciencia inusitada. Vanessa y Alejandro estaban como locos, llevaban horas haciendo cola en la tienda de discos para hacerse con su copia, parecía que la suerte estaba a su favor ya que la salida del disco coincidió con la fecha del 18 cumpleaños de Vanessa, ella pensaba que era una señal, estaba totalmente convencida de ello. También coincidió que los padres de Alejandro se fueron a pasar el fin de semana al pueblo dejando el piso entero a su disposición, toda una suerte de extrañas coincidencias, y ellos pensaban aprovechar esa oportunidad para hacer una escucha del disco por todo lo alto. Pillaron porros, alcohol y una pizca de cristal, un menú de lo más apetecible, sin duda. Las puertas de la tienda de discos se abrieron de par en par causando una revolución, la gente salía histérica con sus flamantes copias del disco, algunos se montaban en el coche y lo ponían a todo volumen, los temas parecían atronadores. Por fin llegó su turno. Compraron un cd para cada uno y salieron escopetados de ahí. Se dirigieron a toda prisa a casa de Alejandro, sus manos temblorosas

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underground boys antología recorrían cada página del libreto, estudiando cada foto, los nombres de cada tema, las letras. Al llegar a casa de Alejandro fueron corriendo a la habitación e introdujeron el cd en el equipo sin siquiera quitarse los abrigos, si en ese momento se hubiese ido la luz sin duda les habría dado a ambos un ataque al corazón. Las puertas del infierno volvieron a abrirse de par en par. Allí estaban de nuevo, en toda su grandeza, el nuevo trabajo de Ximera. La primera impresión era fabulosa, no podían hacer ningún comentario, estaban demasiado concentrados en la música, de vez en cuando alguno soltaba un "¡joder!" o un "¡madre mía!" y eso eran todos los comentarios que se atrevían a hacer por ahora. Al tercer tema Alejandro pensó que ya era hora de estrenar el cristal, se metieron un buen chute con sabor a medicina, luego se tumbaron en la cama. -Es jodidamente fabuloso, este disco es increíble -Dijo Alejandro mientras Vanessa se liaba un porro. El disco acabó, la droga subía, todo ello demasiado deprisa. -No jodas, no puede haberse acabado ya, ponlo otra vez, ponlo otra vez. -Decía Vanessa con desesperación. Pusieron otra vez el cd y le dieron otro tiento al cristal. Cada vez se sentían más alejados de la realidad, bien por una cosa o por la otra, estaban flipando, volados, los gritos de Mol inundaban la habitación, el bajo de Spax les taladraba el cerebro, el nuevo guitarra, Amón, no lo hacía nada mal, la batería de Hécate sonaba como los tambores del infierno y Gorgo, el otro nuevo, lo coronaba todo con sus extraños sonidos electrónicos, creaban un lienzo de la desesperación donde Alejandro y Vanessa se hundían cada vez mas, sintiendo cada acorde como latigazos en su alma, la droga le daba la puntilla a todo esto. Inevitablemente acabaron follando como locos al cabo de un rato. También fue un gran día cuando se anunciaron las fechas de la gira. Tocarían en su ciudad dos

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underground boys antología días seguidos, el 19 y el 20 de Noviembre. Ximera habían aprendido muy bien la lección de gente como Kiss, Rammstein o Rob Zombie y sus directos se calificaban por la prensa como una experiencia única, un derroche de efectos de luz, pirotecnia y performance que convertía el show en algo aterrador, místico, grandilocuente y apocalíptico, fueron votados por toda la prensa como la gira del año. Ximera, pudiendo llenar estadios, habían preferido tocar en salas cubiertas y de menor aforo para construir un espectáculo integral, así la puesta en escena, los efectos y la decoración no se limitaban al escenario sino a todo el recinto. Alejandro y Vanessa volvieron a hacer cola durante horas para asegurarse una entrada para el concierto y consiguieron su objetivo comprando tickets para los dos días. Aún faltaba mucho para el show, estábamos en Abril, pero ya tenían las entradas y nada impediría que fueran a verlos. No había día en que no comentaran entusiasmados el tiempo que quedaba, las drogas que llevarían y como se lo iban a pasar esa noche, fue entonces cuando ocurrió. Aquel no fue un gran día. Vanessa nunca pensó que fuera posible algo así, su amor era eterno, o lo parecía, ahora no sabía si todo no había sido mas que una enorme mentira. Corrió hasta llegar a su casa, estaba sin aliento y todo su cuerpo vibraba, no quería llorar pero tampoco podía evitarlo, la imagen venía una y otra vez a su mente para torturarla. Nunca imaginó que Alejandro pudiera traicionarla a ella de esa forma tan ruin, ¿por qué? ¿Qué había hecho mal? No lo entendía, por mas que lo pensaba no lograba entenderlo y esa maldita imagen se repetía una y otra vez en su cabeza, cada gesto. Estaba algo borracha y eso no hacía mas que empeorar la situación. Arrancó todas las fotos de Alejandro del espejo y las fue quemando poco a poco en la ventana mientras las lágrimas recorrían su cara. El nuevo disco de Ximera sonaba a un volumen prudencial. Esa noche no pudo dormir, no pudo tocar, no pudo evadirse, sólo le salían lágrimas.

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underground boys antología Alejandro intento excusarse, lo achacó a las drogas, decía que no sabía lo que hacía. Pero sí que lo sabía, solo que en ese momento le dio igual, quizás por culpa de las drogas, quizás no, pero le dio igual todo. Los siguientes meses no fueron fáciles para ella, Alejandro la llamaba y le mandaba mensajes pero ella decidió no contestar, había sido traicionada, se acabó. Lo malo es que al perder a Alejandro también perdió el grupo y de repente se veía sin las dos cosas que se habían convertido en los pilares de su vida. Cada vez que pensaba en ello alucinaba, no se puede estar seguro de nada, tienes sueños, esperanzas, cosas... Y de repente... ¡Zas! Estas sin nada. Esa es la realidad y no sabes cómo ha llegado hasta ahí. El tiempo fue pasando, lenta y melancólicamente. Vanessa se volvió más rebelde, para preocupación de sus padres que ya no sabían que hacer con su niña. La veían llegar tarde a casa, borracha, se encerraba en su habitación, comía poco, cada vez más delgada, más pálida, con mala cara y soltando malas contestaciones a la menor oportunidad. La situación en casa era cada vez más tensa, había gritos y discusiones cada dos por tres, portazos, lloros... Luego estaba lo que sus padres no veían. Vanessa bebía cada vez más, se liaba con cualquier chico que le invitara a un par de rayas de coca. Todo le daba igual, "¡no future! ¡Hasta que pete la patata!". Salía sin dinero y se camelaba a los chicos para que la invitaran a alcohol y drogas, todos se dejaban engañar, por supuesto, Vanessa no era tonta, hacía uso de su físico, les hacía albergar esperanzas de un polvo y todos, como perrillos salidos, obedecían cada una de sus ordenes con la esperanza de poder frotarse un poco contra ella, a veces se los follaba y a veces no, dependiendo de si le gustaban, por supuesto. No era ninguna hermanita de la caridad, ahora sería mala, cruel, interesada, dio su confianza a alguien y este le fallo, no volvería a cometer el mismo error.

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underground boys antología 3.

Llegó el gran día, el colofón perfecto para uno de los años mas intensos de su vida. Esa noche, en tan solo unas horas, tendría delante a sus ídolos. Ximera estaban en su ciudad. Mol, Spax, Hécate, Amón y Gorgo, ¡por fin! ELLOS. Dentro de poco los tendría delante, a escasos metros. Intentaba imaginarse donde estarían en ese momento, quizás en el hotel, o ya en el recinto, dando entrevistas. Retiró la mirada de la pequeña fotografía y continuó pintándose las uñas, Alejandro también estaría por allí y esperaba no encontrárselo, rezaba por no encontrárselo. Miró el reloj. Había quedado con tres amigas para ir al concierto en el coche de una de ellas. Se miró por ultima vez en el espejo, estaba radiante, un autentico súcubo salido del infierno, un ángel negro de la desesperación. Abrió uno de los cajones de la mesita, miró bajo las bragas y cogió una pequeña bolsita de plástico. Examinó su contenido, estaba todo. Guardó la bolsita en su escote, guardo la valiosa entrada en el bolso y salió por la puerta. Sus padres estaban en el salón. -Me largo. -Mírate, pareces una puta. -Dijo indignado su padre. -Cuídate hija. - Su madre fue algo más cariñosa, quizás su padre también lo hubiese sido si supiera que esa era la última vez que veía a su pequeña hija, quizás. Al bajar, sus amigas ya estaban esperándola en el coche, salía humo por las ventanillas, Edurne, Laura y Sandra, todas con sus mejores galas, una buena reunión de perrillas del infierno. Vanessa montó en el coche, tenían puesto Combichrist a todo volumen. -¡Quita esa mierda y pon Ximera joder! -Fue su saludo.

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underground boys antología -¿Qué tal zorrita? -Le preguntó Sandra, la conductora. -Joder, nerviosísima, ¿vosotras sois conscientes de lo que vamos a ver? -Pufff... Calla, calla. -Qué tal, ¿habéis conseguido las drogas? -Claro tía, ¿por quien nos tomas? ¿Y tu parte?. -Aquí, por supuesto. -Dijo zarandeando la bolsita que llevaba en su escote. -Pues.....¡¡¡¡RUMBO AL INFIERNO!!! -Rugió Sandra. -¡¡¡¡¡WOOOOOOO!!!!! -Contestaron sus cohortes.

4.

Spax acababa de terminar otra entrevista, odiaba las putas entrevistas. No tenía ni idea de lo que le habían preguntado ni, por supuesto, lo que había contestado. No le importaba nada, estaba en piloto automático. "Bueno, ya esta bien", pensó y se levantó de la silla, se fue a la otra habitación sin decir nada y cerró de un portazo. Su entrevistador puso cara de extrañeza. Troy, su manager, se disculpó y fue tras el. Llamó tímidamente a la puerta. -Spax, Spax... -Nadie contestó. Decidió entrar. -¿Qué coño haces Spax? Sal ahí, este tío es de la Metal hammer. -Qué le follen, y a ti también. -Dijo mientras dibujaba una exageradísima raya de coca en la fina mesa de la suite. -No me hagas esto, sólo has aguantado tres preguntas. -Tres más de las necesarias, además, ya nadie lee las revistas. -Lo dirás tu.

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underground boys antología -¿No te he dicho ya que te follen? ¿Dónde coño está la absenta? -Tranquilízate, tenemos un concierto. -Tranquilízate tu, yo soy un profesional. Dijo, antes de doblar el lomo y aspirar una gruesa linea blanca que serpenteaba sobre la mesa.

5.

Cuando llegaron al recinto las chicas estaban nerviosísimas y ya algo pedo. Cada una se había encargado de una droga y no se habían privado de nada. Tenían coca, speed y pastillas, aparte de los inevitables porros, tanto de hachís como de maría. También llevaban una botella de ron y otra de vodka, vamos, una buena fiesta que se suele decir, se supone que no todo era para hoy, había que guardar para mañana, se supone. Aparcaron el coche y dividieron las drogas, dándoles unos tientos a medida que las dividían. Decidieron por el bien común dejar una parte del cargamento en el coche y se aprovisionaron con otro tanto para cada una. Edurne, una de ellas, no cogió speed, odiaba esa mierda, para compensar cogió una pizca más de coca. Dentro del recinto no se podían meter botellas, así que decidieron empezar a bebérselas antes de entrar para entrar ya borrachas. Al acercarse comprobaron que las dos colas para entrar eran monumentales, algunas personas llevaban ahí desde la noche anterior, la gente se arremolinaba, se oía la mezcla de miles de voces al unísono, como un gran zumbido, algunos estaban bebiendo. La gente paseaba alrededor de las filas, disimulando, estudiando la situación. -Mierda, mira cuanta peña, deberíamos haber venido antes joder -Gruñó Vanessa. -Bah, no te preocupes, ya me he visto en esta otras veces, decidme, ¿a qué hora se habrían las puertas? -Dijo Sandra balanceando ya la mandíbula.

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underground boys antología -A las 20:45, en teoría -Contestó Laura. -Bien, vamos a sentarnos por ahí a beber, a las 20:40 nos ponemos delante del todo, en el lateral de alguna fila, cuando abran las puertas, al principio, esto será un caos absoluto, ya lo he visto antes, en ese momento, aprovechando el caos nos colamos por el lateral, algunos se quejarán o nos miraran mal, ¡qué les jodan! Yo no pienso ver el concierto desde atrás. -Eres la mejor Sandra. Se alejaron un poco y se tumbaron a beber en el césped, más gente hacía lo mismo, trazando sus oscuros planes, poniéndose pedo, todos impacientes, ilusionados. Dieron buena cuenta de la bebida y esnifaron un poco. Conocieron a un par de tíos, eran de otra ciudad, su acento las hacía reír. Casi se les pasa la hora de apertura de puertas. Se colocaron estratégicamente según lo planeado. Sandra tenía razón, algunos las miraban mal conscientes de lo que tramaban, había más gente que tramaba lo mismo disimulando a su alrededor. La apertura se retraso 15 minutos pero, en efecto, cuando se produjo aquello se convirtió en el caos. Todo el mundo empezó a gritar alocadamente, el aterrador grito de la masa, nuestras chicas intentaban meterse por un lateral a empujones, ya no las miraban, cada uno estaba concentrado en sí mismo y en avanzar hacia la puerta. Consiguieron colarse sin dificultad, se miraban unas a otras sonrientes ya que en un segundo se habían librado de una hora de cola. Vanessa estaba embutida entre la gente, avanzando a pequeños pasos, rodeada de gritos, pendiente de no perder a sus amigas que estaban ligeramente por delante. Las vio entrar, luego llegó su turno. Uno de los seguratas rompió su entrada, la registró muy por encima y la dejó pasar sin problemas. Cruzó la puerta, sus amigas la esperaban, todas se abrazaron alocadas. -¡¡Ya estamos dentro, ya estamos dentro!! -¿Veis como no ha sido tan difícil? -Eres la mejor Sandra.

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underground boys antología -Bueno, a repostar al baño ¿no?. Vanessa era un torrente de emociones drogadas. Se dirigieron todas juntas a los baños. A su alrededor la gente corría, se abrazaban, gritaban, el ambiente era inmejorable. Ya en el baño Laura se metió en un retrete con Edurne a pintar unas rayas. Vanessa y Sandra esperaron fuera su turno. Vanessa se echó mano al escote y sacó la bolsita, y de ella una pequeña pastilla de color marrón, la partió por la mitad y se tragó una de ellas, luego cogió la otra mitad y se la colocó en la lengua, Sandra la miraba a los ojos con una sonrisa diabólica, acercándose a ella. Vanessa la cogió del cuello y la acercó a sí, introdujo su lengua con la pastilla en la boca de Sandra, esta aceptó el regalo sin dejar de mirarla, tragó y luego agarro a Vanessa de su larga melena, empezaron a morrearse apasionadamente. Se abrió la puerta del baño, Edurne salía frotándose la nariz, miró a sus amigas besándose y empezó a excitarse. -Vaya vaya, ¿repartís amor? -¡Baño libre - Dijo Laura saliendo de el mientras se tocaba su pelo rubio. Sandra soltó a Vanessa y se metió al baño sin dejar de mirarla, entornó la puerta. Vanessa partió otra pastilla por la mitad y repitió la operación anterior, esta vez probando los labios húmedos de Edurne y Laura respectivamente, luego entró al baño, allí estaba Sandra trabajando sobre la taza. -Esto casi está, hazte un turulo. Vanessa obedeció enroscando un ticket de una tienda de ropa que encontró en su cartera, luego se lo colocó en la puta de la nariz y agachó el lomo, miró ambos tiros yaciendo sobre la taza, le gustó lo que vio, Sandra no había escatimado. Se decidió por el de la izquierda y aspiró profundamente. La droga subió por su nariz como el disparo de un rifle, le lloraron los ojos. -Joder, puto Yusuf, ¿de dónde sacará esta coca? -Dijo mientras se frotaba los ojos.

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underground boys antología -Joder, esto es la hostia -Replicó Sandra levantándose con los ojos centelleantes. Vanessa miró a Sandra, era una de sus mejores amigas, la había ayudado mucho últimamente para superar lo de Alejandro, estaba loca, como una puta regadera, pero también era muy noble con sus amigos y siempre se podía contar con ella para lo verdaderamente importante. Sandra volvía locos a los chicos con su belleza y su descaro y al verla ahí, con su corto pelo rubio con mechas rosas y su maquillaje entendía perfectamente el porqué. Sandra cerró cuidadosamente su bolsa de drogas y la guardó, ella había elegido las bragas como lugar mas apropiado para ello. Vanessa miraba como Sandra las guardaba, la postura hacía parecer que se estuviese masturbando y empezó a excitarse muchísimo, la imagen, la situación, el estar en un minúsculo retrete viendo como la despampanante Sandra introducía su mano bajo aquellas braguitas rojas hacía que se le nublara la vista, sentía un enorme amor fraternal por aquella persona y, a la vez, el deseo de follársela como una salvaje, no sabía porque pasaba esto por su mente y tampoco intentaba explicárselo, solo podía mirar la mano de Sandra en su ropa interior, estaba hipnotizada. No pudo aguantar más y se abalanzó sobre ella, puso sus manos a ambos lados del rostro de Sandra e introdujo su lengua apretándose contra su cuerpo, podía sentir sus pechos contra los suyos y la mano de Sandra atrapada repentinamente en su ropa interior. Empezaron a besarse, jugueteando con sus lenguas, los piercing de sus bocas tintineaban alegremente. Vanessa empezó a bajar una mano lentamente por el borde del cuerpo de Sandra hasta llegar al pantalón, sacó la mano de Sandra de allí e introdujo la suya mientras seguía besándola, Sandra soltó un pequeño gemido. Vanessa pudo notar la bolsita de las drogas ahí apretada, la apartó un poco buscando la abertura de la entrepierna y empezó a introducir lentamente un dedo por ella, Sandra gemía y su respiración se aceleraba aún más. Vanessa se sentía poseída, presa de un deseo irresistible, notaba la excitación de Sandra, su

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underground boys antología aumento de temperatura, el aceleramiento de su pulso, estaba embriagada por su olor, por el sabor de su pintalabios, empezó a notar como Sandra se humedecía a medida que su dedo se adentraba aún mas en ella, sentía todo esto con una nitidez inusitada. -Vaya... No sabía que te gustaban estas cosas... Espero que no sea por la droga -Dijo Sandra entre gemidos. -Te deseo. Entonces sonó un golpe en la puerta, era Edurne. -Venga tías, ¿qué coño estáis haciendo? Hay que pillar sitio. Vanessa retiró la mano de forma instintiva, estaba confusa, la voz de Edurne le había devuelto a la realidad, ¿qué había pasado? ¿Qué era todo aquello? Notaba un torrente de sensaciones confusas, las drogas le estaban pegando pero bien. Sandra se acercó a ella y le cogió la mano, aquella que hace un momento la masturbaba, la alzó y localizó el dedo en cuestión, concretamente el dedo medio, miró fijamente a Vanessa. -Si de verdad te gusta esto yo estoy dispuesta a irme contigo luego -Dijo, y posteriormente se introdujo el dedo de Vanessa en la boca saboreando sus propios fluidos. Vanessa notaba su lengua fría jugueteando y empezó a excitarse de nuevo, sonó otro golpe. -¡Vamos tías joder! Os dejamos aquí. -Venga, vamos con ellas, ya habrá tiempo -Dijo Sandra mientras abría la puerta y salía de allí, Vanessa tardó un poco mas en reaccionar. Salieron del baño, Vanessa empezaba a encontrarse bastante pedo, los sonidos y las formas se desdibujaban, adquirían una textura nueva, era muy extraño pero no sentía temor, estaba encantada con la situación. La gente pasaba a su lado, miró la camiseta de un chico que venía hacia ella, en la camiseta estaban los integrantes de Ximera envueltos en fuego. El chico se acercaba y cuando estuvo a su altura vio como la fotografía de Spax parecía salir de la camiseta y mirarla fijamente,

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underground boys antología luego la sonrió, duró un segundo, el chico ya la había pasado y se alejaba, Vanessa no podía creer lo que había visto, agarró a Laura del hombro. -Joder tía, ¿has visto eso? -¿El qué? -El chico... Eh, la camiseta, Spax... Puff, voy to pedo. -Ya te veo ya, vaya carita tienes, relájate que te va a dar algo, jajaja. Siguieron avanzando entre la gente, Vanessa abría y cerraba los ojos intentando enfocar sin éxito, todo parecía extraño a su alrededor, un par de veces creyó ver a Alejandro pero luego no conseguía saber si había sido real o no. Cada vez se hacía más duro avanzar, el espacio entre personas era menor, Sandra se detuvo. -Bueno, yo creo que de momento nos quedamos aquí, voy a ir a por agua no os mováis. Sandra se alejó y volvió al cabo de un rato con unas botellas de agua, Vanessa agarró una con desesperación, no tenía nada de saliva, creía ahogarse y eso le hacía sentirse mal, pero para su sorpresa solo pudo dar un pequeño sorbo a la botella. Se miró la mano, el color era extraño, los dedos se movían, eso también era extraño, se quedó un rato mirando fascinada como si fuera la mano de otro. De repente todo se volvió negro y la gente empezó a gritar, Vanessa levantó la cabeza asustada, notaba que la empujaban, no tenía saliva. -¡¡¡Ya salen los teloneros tía!!! Apareció el grupo invitado. Lo primero que Vanessa pudo ver fue al guitarrista, un tío con coleta que llevaba una especie de bozal. La gente empezó a saltar a su alrededor, la situación por un momento se tornó angustiosa, Vanessa pensó en ir hacia atrás, no se encontraba dueña de su pedo, se le estaba yendo de las manos, empezaba a angustiarse, pero de repente esa sensación se transformó en euforia y comenzó a saltar. Miraba a sus amigas y las quería, se abrazó a Laura, la más cercana, esta le abrazó a su vez y empezaron a saltar las dos juntas. En el escenario un tío alto daba gritos en un micrófono, inundándolo todo,

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underground boys antología gesticulaba como un loco, se arrodilló en el suelo mientras gritaba, luego se fue corriendo al otro lado y Vanessa vio al bajista, que estaba haciendo headbanging como un loco, no veía a los guitarras. Miró un momento detrás suya, no podía ver el final del recinto, un mar de cabezas estaba tras ella, se fijó en algunas, eran caras extrañas, desencajadas y desenfocadas, volvió a mirar adelante, ahora ante ella se erguía un tipo grande como una montaña con el pelo largo y una guitarra explorer, juraría que la estaba mirando, ella dio un grito y levantó un puño como respuesta, el guitarra le sacó la lengua y se fue hacia otro lado, vio a Sandra a la izquierda sonriéndola, toda la gente botaba a su alrededor, el ruido era brutal, Laura la agarró del hombro, se acercó a ella y le dio un beso, notó que con el beso iba incluida una pastilla, cogió el agua y se la tragó. Los tres cuartos de hora de los teloneros pasaron volando, de repente las luces se encendieron y la música cesó, Vanessa no se enteró mucho de esa transición, la cabeza le daba vueltas, la gente se relajó y ellas se replegaron. -Joder, han estado de puta madre -Dijo Edurne -La hostia, estoy flipando -Dijo Laura -Joder tías, vaya pedo llevo -Aportó Vanessa. -Me han molado mazo ¿los habíais escuchado? Preguntó Sandra. -Yo sí, son la hostia, se llaman Fine, tengo que pasarte el disco -Se ofreció Laura. -Hazlo tía. Y ahora Ximera joder, pufff, no puedo más, voy a meterme un tirazo. -¿Aquí? -No creo que nadie se indigne. Sandra se echó mano al pantalón y sacó su bolsa. "Bah, paso de pintar" dijo introduciendo una tarjeta en la bolsa y sacando el borde con una buena montaña que pasó a formar parte de ella, luego ofreció, ninguna dijo que no. Tenían drogas de sobra así que empezaron a dar buena cuenta de ellas mientras esperaban el gran momento, Edurne fue a por más botellas de agua y tardó una eternidad en volver, las demás ya la daban por

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underground boys antología perdida, pero volvió, balbuceó que se había encontrado con un amigo. Se palpaba la impaciencia en el recinto, a las 23:00 empezaron a oírse silbidos. Vanessa estaba a punto de estallar, por un momento le entró el pánico, se sentía agobiada, faltaba aire, su corazón corría a mil por hora, por un momento deseó no haberse metido tantas drogas, era consciente de no estarse enterando muy bien de la situación, pero se sentía tan extasiada que al momento le dio igual todo, la hora había llegado y si tenía que morir ahí sería una muerte inmejorable, intentaba controlar su respiración, equilibrar su cuerpo para no caerse. De repente las luces se apagaron, instintivamente gritó con todas sus fuerzas y todo el recinto gritó con ella, la hora había llegado.

6.

Empezó a sonar la intro del primer tema del nuevo disco de Ximera, aquello era la locura, la gente miraba el escenario y se tocaban las caras, el pelo, los brazos. De repente Vanessa notó un inmenso calor a su espalda y un zumbido, giró la cabeza y vio dos enormes torres de fuego que se elevaban en los laterales a mitad del recinto. Una explosión en el escenario la hizo girarse otra vez, volvió a sentir miedo, aquello parecía una pesadilla, la intro seguía, una sucesión de ruidos extraños y gritos. Otras dos columnas de fuego surgieron del escenario, el calor la golpeó como una bofetada y la luz la cegó por un momento, abrió los ojos y entonces los vio. Comenzó el tema y la gente se volvió completamente majara, no se distinguía la música con los gritos, la gente se empujaba sin piedad. Vanessa se concentró en mirar abajo y apartar a la gente para no caerse, estaba convencida de que si

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underground boys antología caía moriría pisoteada por la multitud, se sentía aterrorizada, volvió a pensar en salir hacia atrás pero tenía que aguantar costase lo que costase, ya no sabía donde estaban sus amigas, estaba concentrada en sobrevivir. No pudo mirar al escenario durante el primer tema, tenía que concentrarse para no caer, buscar la estabilidad bajo sus pies. Sonó el segundo tema, también del nuevo disco, uno de los más cañeros, la gente se sacudía presa de extrañas convulsiones. Vanessa seguía intentando sobrevivir, miraba de vez en cuando hacia el escenario y distinguía un poco a sus ídolos pero tenía que volver de nuevo la mirada al suelo y a la gente de su alrededor intentando crearse un espacio vital. Cuando terminó el tema pudo mirar hacia arriba y vio a Mol ante ella, era un tipo enorme y musculoso que impresionaba bastante, con el torso desnudo bañado en sangre, agarraba el micrófono y miraba al vacío con cara de psicópata, dio un grito gutural y sonaron dos explosiones que volvieron a cegarla, ahora no veía nada, la gente gritaba y todos comenzaron a saltar al unísono. Vanessa saltaba con ellos. Reconoció el tema "¿hacia dónde te diriges?", era uno de sus preferidos, la embargó una increíble emoción, de repente se sintió poderosa, no tenía miedo de caer y morir, comenzó a saltar y recitar el tema, sentía los empujones de la gente más grande pero no le afectaban , era de acero. Con su puño en alto pudo fijarse un poco en el escenario. Había dos jaulas a los lados con gente dentro que se retorcía y gritaba, en lo alto de una enorme plataforma estaba el grandísimo kit de batería de Hécate, se le podía ver aporreándolo todo. También en la plataforma estaba Gorgo, su atrezo era impresionante e intimidante, los artilugios a su alrededor simulaban un quirófano, estaba rodeado de teclados y aparatos extraños que emitían luces aun más extrañas, llevaba una bata blanca manchada de sangre, un gorro y una mascarilla de cirujano, de los teclados colgaban brazos cercenados, Amón, el guitarra, estaba en el otro extremo, no podía verlo bien, encima no paraba de moverse de un lado a

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underground boys antología otro, pero sin duda su corazón estuvo a punto de explotar del todo cuando pudo ver claramente frente a ella a Spax, el bajista, su preferido, estaba ahí, AHÍ, enfundado en cuero negro, con una especie de capa que flotaba tras el, llevaba la cara pintada de gris y un extraño parche, parecía un demonio, de repente se quedaba quieto, balanceaba la cabeza y ponía gestos de lo mas extraño. Vanessa estaba en otro mundo, ensimismada viendo a Spax ahí delante, suplicaba porque el la mirase. No oía bien la música debido a sus propios gritos y los de la multitud pero conocía el tema y lo cantaba con todas sus fuerzas sin apartar sus ojos de el. "¿Hacia dónde te diriges? Sabes que no hay salida Es lo que querías Ahora lo tienes Muere dulcemente Porque estamos hambrientos" Cuando acabó el tema notó que estaba llorando, se sentía inmensamente feliz, venían imágenes a su cabeza, un torrente de imágenes, aleatorias, sin conexión aparente, gente, situaciones, sentía que ese momento era importante, que tendría que recordar esa sensación más allá de las drogas, intentar conservar esta sensación, había un más allá, no eran solo las drogas, había algo más ahí, esa sensación de plenitud, esa realización, toda la mierda diaria quedaba lejos ante un momento así. La gente se tranquilizó un poco y aunque seguían apiñados había menos sensación de inestabilidad. Vanessa había recuperado las fuerzas, volvía a sentirse un poco dueña de sí y del pedo, la angustia disminuía, ahora todo era euforia. Y la euforia la dominó durante el resto del show, un show bastante espectacular, Ximera tenían un montaje abrumador, los temas se sucedían plagados de efectos de luz y pirotécnicos,

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underground boys antología bailarinas semidesnudas durante uno de los temas, cabezas de bebes de plástico colgando del techo en otro, espuma, confeti, incluso una especie de robot que simulaba un androide femenino semidesnudo que al final del tema se arrancaba su propia cabeza, todo aderezado con la contagiante histeria de la multitud. Sin duda para ella uno de los momentos álgidos fue el solo de bajo de Spax. La iluminación pasaba de verde a rojo mientras Spax hacía alarde de su enorme abanico de técnicas, Vanessa estaba hipnotizada, intentando que no se le escapase ni una nota, durante el solo alguien le pasó una pastilla, ¿quién sería? ¿Alguna de sus amigas o alguien del público? ¿Qué cantidad le habían dado? ¿Una, quizás media? No le importaba, se la tragó sin vacilar mientras mantenía su vista fija en Spax. Los temas fueron cayendo uno tras otro hasta llegar al final con el imprescindible "Ximera" provocando la histeria general, el público, ya terriblemente exhausto, dio todo lo que le quedaba en este último tema que finalizó con un derroche de explosiones pirotécnicas. Las luces se encendieron, la banda se despidió lanzando al público púas de guitarra y baquetas, luego desaparecieron. Vanessa tardó un buen rato en reaccionar, en afrontar que ese era el final, que todo había acabado. Al principio nadie se movió y gritaron pidiendo más, desesperados, presas del pánico, sin querer creerse que toda esa espera haya desembocado en algo tan intenso pero a la vez tan breve, pero la banda no volvió a salir esa noche. Después de un buen rato los gritos fueron haciéndose más débiles y la gente empezó a salir de la sala. Vanessa miraba a su alrededor, toda la borrosa realidad vibraba y se desdibujaba como presa de un único latido, notaba un hormigueo por todo su cuerpo y una sensación de pesadez en su cabeza, no podía mantener los ojos completamente abiertos, intentaba sin éxito enfocar algo pero no podía hacerlo por mucho tiempo, fue consciente de la enorme carga sensorial que las drogas y el show le habían proporcionado y se agarró la cabeza intentado, sin

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underground boys antología éxito, controlarlo. Tenía que encontrar a sus amigas y salir de allí, hacía un buen rato que las había perdido de vista. Miró confusamente a su alrededor buscando un rostro familiar, vio una interminable sucesión de caras empapadas en sudor, vio miradas extraviadas, ojos asesinos, vio maquillajes corridos, agonía, pero no vio a ninguna de sus amigas. Buscó entre su ropa y localizó el teléfono móvil, intentó encenderlo, tardo un rato en despejar su mente lo suficiente para dicha tarea, estaba muy pedo, cuando consiguió reunir la suficiente cordura se dio cuenta de que estaba sin batería, ¿qué hacer ahora? Optó por retirarse hacia un lateral alejándose de la masa que enfilaba hacia la salida y mirar desde allí, si no tenía éxito saldría al exterior a probar suerte, seguramente todas estarían igual y acabarían encontrándose, eso pensó, así que se apoyó en una barra intentando cargar algo de cordura en su mente para la vuelta a la realidad. 7.

Brent también tenía un problemilla con las drogas, le gustaban demasiado, sobre todo últimamente se le estaba yendo de las manos el asunto de la coca, no obstante era imprescindible en su trabajo, necesitaba estar despierto y comunicativo, necesitaba estar constantemente alerta. Llevaba con los chicos desde que empezó todo, era colega de Spax desde la infancia, compartían el sueño de romper con todo y crear una banda de éxito y todo lo que ello conlleva, mujeres, drogas... Desparrame al fin y al cabo. Por desgracia el no tuvo tanta suerte. Formó varias bandas, Megalodon, Grandpa o Suspiria, pero todas acabaron yéndose por el retrete como tantas otras bandas en este preciso momento, mientras lees esto, siempre por lo mismo, falta de resultados, falta de

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underground boys antología tiempo, falta de dinero, egos desmesurados, la mierda de siempre. El había estado ahí desde que se formó Ximera, siempre habían tenido algo los cabrones, sabían lo que querían y cómo lograrlo y todos estaban al mismo nivel de compromiso, Brent soñaba con que algo pasara y echaran a Hécate de la banda, como íntimo de Spax sabía que el sería el sustituto, por desgracia eso no pasó nunca. Todo sucedió muy deprisa y el fue testigo de cómo su colega saboreaba las mieles del éxito. Se alegraba enormemente por el pero no podía dejar de tener un poso de amarga envidia. No obstante el también se benefició del éxito de Ximera, Spax consiguió meterle en nomina como "asistente personal", pagado por la compañía de discos y los promotores, era lo mas cerca que podría estar de su sueño y, desde luego, infinitamente mejor que trabajar en una fabrica de conservas de 7 a 3, se podría decir que su vida era bastante peculiar. Su misión era la de ejercer de hombre de confianza de la banda y suministrarles ciertos "elementos indispensables para el proceso creativo", es decir, buscar drogas, mujeres, organizar fiestas y escuchar locuras. En los seis años desde que la banda obtuvo popularidad internacional y las giras se hicieron más y más grandes había visto de todo, situaciones delirantes, gente extraña, visiones surrealistas y depravaciones varias que la inmensa mayoría de la gente no podría ni creer, tenía en mente recopilarlas todas en una novela cuando tuviese que buscar un tren de vida más pausado. Los años que pasó estudiando turismo no habían sido en vano como el pensaba cada vez que acudía a clase, gracias a ello ahora sabía ingles, francés, castellano y algo de alemán, lo justo para defenderse casi en cualquier parte. Básicamente su día a día consistía en llegar un día antes del show a la ciudad indicada y empezar a "establecer contactos", Ximera consumían una cantidad industrial de drogas allá donde iban y era mucho más fácil y seguro conseguirlas en los sitios en cuestión que llevarlas consigo, básicamente Brent

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underground boys antología se ponía en contacto con gente de la prensa especializada o fans y les prometía pases de backstage a cambio de información, era bueno tratando con la gente y tenía un sexto sentido para saber dónde se tramaban las cosas, el dinero nunca era problema, una banda de esas características pasaba ya a ser una empresa por sí misma, solo había que apuntar lo que hiciera falta en "gastos varios" y alguien lo pagaría. Una vez con las drogas en su poder aprovisionaba a los chicos y escuchaba sus locuras, a veces le mandaban algún recado que el realizaba de la mejor manera posible. Le gustaba considerarse una especie de escudero. El, por supuesto, sacaba tajada de unas formas y otras, adoraba su trabajo, vaya que si. Lo mejor venía tras los shows, Ximera eran unos depravados de cuidado, dales a unos inadaptados sociales dinero y fama y nunca sabrás lo lejos que podrán ir, y a ellos les gustaba ir bastante lejos, desde luego. Las fiestas tras los conciertos eran épicas y todas acababan en monumentales orgías donde se aseguraba el estar presente y recoger lo que a los chicos les sobraba, es increíble lo que ciertas fans estaban dispuestas a hacer, no se negaban a nada, Brent estaba convencido de que todo lo visto y experimentado en sus periplos de "asistente" le imposibilitarían de por vida para buscarse una novia normal. Muchas de las chicas que entraban y salían de las habitaciones de hotel tenían parejas, incluso esposos, vidas decentes, trabajos serios, pero cuando estaban con sus ídolos se dejaban hacer de todo, grabar, fotografiar, todo tipo de vejaciones y abusos soportados con sonrisas complacientes cegadas por la estela de la fama. Todo se movía por el vicio, la obtención de placer, eso hacía girar el mundo. En este caso el placer de estar con un ideal, con una "estrella del rock", ello transformaba a esas chicas capacitándolas para cosas que jamás harían con un mindundi normal como su novio. Por otra parte los chicos no se privaban de nada, estaban engullendo hasta el poso el "rockstar way of life", se sentían en la obligación moral de hacerlo, ¿por qué no?

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underground boys antología Y ahí estaba el, el pequeño satélite que orbitaba en su onda. Era como esos pequeños peces que se arriman a los peces grandes, era un parásito sí, lo sabía y le daba igual porque se lo pasaba en grande. Era su hora, el concierto terminaba y sabía lo que tenía que hacer, "pero antes, un tirito", pensó. Puso el dosificador bajo su aleta nasal y aspiró, "mucho mejor, ahora, al tajo", su mirada de experto depredador buscaba entre la multitud, sabía perfectamente los gustos de cada miembro de la banda en cuanto a vicios se refería, ahora se trataba de mujeres, de probar la carne del país, turismo gastronómico que se suele decir, divisó a dos pelirrojas que seguro serían del agrado de Amón, altas, delgadas, no excesivamente jóvenes (Amón era el único de la banda al que podía considerarse como de gustos no pedófilos). Se acerco a ellas, sabía cómo hacerlo, era su trabajo, lo más importante es que se viera bien la tarjeta de asistente con el logo del grupo, el resto lo harían ellas solas. Como no podía ser de otra forma cuando se les insinuó la posibilidad de conocer a la banda fueron presas de la histeria, suplicaron por llevar a sus amigas, Brent echó una mirada, las amigas estaban bastante bien, admitidas, pases de backstage entre lloros y agradecimientos y a seguir, cinco chicas en cinco minutos, así era el circo del rock. Brent prosiguió con su cacería y no le fue nada mal, reclutó a 15 chicas entre el público en unos minutos, todas jóvenes y apetecibles, las mandaba al matadero con sus pases especiales, y ellas encantadas. Entonces la vio. Era una chica que estaba sola en una de las barras, larga cabellera negra y escultural figura, no aparentaba mas de 17 o 18, era una presa fácil, miraba desorientada a su alrededor, Brent la abordó. -Hola, ¿buscando a alguien? -Eh... Hola, sí, a mis amigas, supongo que ya habrán salido. -¿Te ha gustado el concierto?.

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underground boys antología -Puffff, ha sido increíble, estoy impaciente por verlos de nuevo mañana. -Sí, la verdad es que montan un gran show. -Oye, ¿y ese pase? ¿Trabajas con el grupo?. -Sí, soy parte del staff. -Vaya, increíble, ¿qué haces, montar el escenario?. -Jajajaja, no, soy el asistente personal del grupo. -Me tomas el pelo. -No, para nada, míralo tu misma -Brent le tendió el pase, Vanessa intentó descifrar como pudo las letras en movimiento. -Dios, es increíble, ¿los conoces personalmente? -Claro, soy su asistente, somos uña y carne. -Joder, yo daría lo que fuera por conocerles. -¿Lo que fuera? -Preguntó Brent picaronamente. -Sin duda, lo que fuera, les adoro, son dioses. Brent estuvo tentado de pedirle algún favor sexual a esa exuberante chiquilla pero no estaba muy por la labor, sencillamente no tenía ganas, estaba demasiado puesto y sabía que más tarde tendría a su disposición un buen puñado de chicas iguales que ella, hacía unos años habría matado por una oportunidad así, pero ahora podía permitirse el lujo de rechazarlas. -Quizás hoy sea tu día de suerte. -En serio, ¿por qué? -Resulta que aquí tengo un pase de backstage que lleva tu nombre. Al sacar el flamante pase de uno de sus bolsillos vio como la mirada de Vanessa se encendía presa del nerviosismo, se sentía poderoso, adoraba esa sensación. -¿En serio? ¿Lo dices en serio? No puede ser verdad, ¡te quiero! ¡Te quiero! -Sí, ya lo se, anda toma. -Joder, no me lo creo, ¡voy a conocerlos! -Seguro que a Spax le encantas, eres su tipo. -Venga ya, no me vaciles, Spax es mi preferido, joder, joder, ¡¡muchas gracias!!

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underground boys antología Vanessa no pudo evitar abalanzarse sobre Brent y darle un gran abrazo, no podía creérselo, sin duda esta noche estaba resultando mágica, sentía un amor inmenso hacia la creación, hacia Dios, había disfrutado del mejor concierto de su vida y ahora el destino le brindaba la posibilidad de acercarse a sus ídolos, de hablar con ellos y conseguir unos autógrafos, todo le pareció maravilloso, por fin la suerte la sonreía. No dejó de abrazar el rechoncho cuerpo de Brent, lo adoraba, gracias a el su sueño se cumplía, y además no le había pedido nada, ella habría hecho lo que fuera, incluso follárselo, pero le daba el pase sin pedir nada, era sin duda un ángel. Cuando empezó a cubrirle de besos y con esos turgentes senos apretados contra el Brent empezó a notar una ligera erección, se apartó de esa chica antes de que perdiera el norte, todavía tenía cosas que hacer, debía reclutar a unas cuantas más antes de que salieran todas del recinto, ya habría tiempo de catar alguna. -Venga chica, jajaja, tranquila. Mira, ¿ves aquel tipo a la derecha del escenario? Enséñale el pase y el te llevará a los camerinos, seguramente nos veamos luego por allí. -Gracias, gracias, no se como agradecerte esto. -Bah, no es nada, me encanta hacer feliz a las chicas guapas, luego nos vemos. Vanessa vio alejarse a Brent entre la multitud y volvió a mirar asombrada su pase, seguía sin creérselo pero era verdad. Caminó hasta el lateral del escenario, había un gorila inmenso allí que la miraba con desconfianza, le tendió su flamante pase y el gorila esbozó una sonrisa. -Todo recto y a la derecha. Ahí estaba ella, en medio del meollo. Tras el escenario un enjambre de operarios revisaban cosas y se gritaban unos a otros, ella siguió avanzando por el pasillo, giró a la derecha y vio una puerta al fondo flaqueada por otros dos gorilas, se aproximó a ellos. -Hola.

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underground boys antología -Qué quieres. -Sí... Eh, tengo un pase. Uno de los gorilas lo cogió para revisarlo más de cerca, luego la cacheó, el tipo la metió mano pero a ella no le importaba, estaba presa de la emoción y no apartaba la vista de la puerta con el flamante logo del grupo. -Está bien, pasa. Las puertas se abrieron, vio un enorme salón plagado de mesas y sillones, en su interior había gran cantidad de gente, muchas chicas histéricas en grupos, tipos que hablaban unos con otros sujetando copas de diversos colores, fotógrafos y gente extraña aquí y allá, era justo como se había imaginado estas cosas, las mesas rebosaban de botellas y comida. Se acercó a una de ellas y se sirvió un vodka con zumo de piña, se lo ventiló de un trago, lo necesitaba, el exceso de drogas habían secado completamente su garganta, la copa le supo a gloria, pudo notar toda la travesía del liquido en su organismo y como le fortalecía, se sirvió otra. Miró a su alrededor y en una esquina vio a Mol, estaba ahí, estaba ahí joder, hablaba con un tipo que sostenía una grabadora, estaba flaqueado por dos gorilas y una multitud de curiosos, en su gran mayoría chicas que babeaban de incredulidad, en otro extremo divisó a Gorgo y a Amón que hablaban con la gente y firmaban autógrafos, Amón reía alegremente acompañado de dos chicas pelirrojas, las cogió de la cintura, dijo algo al oído de uno de los gorilas de su lado y desapareció con ellas por una puerta al fondo, no se veía a Spax ni a Hécate por ninguna parte, se dirigió hacia Gorgo y espero a que terminara de hablar con unos chicos, luego llegó su turno. Estaba nerviosísima, balbuceó algo al respecto de lo importante que era su música para ella y lo grande que le había parecido el concierto, Gorgo la miraba con aspecto serio, imponía bastante con las plataformas y el maquillaje pero resultó ser bastante agradable. Vanessa le tendió su entrada con mano temblorosa y el la firmó. En ese momento escuchó gritos al otro extremo de la sala y cuando se giró no pudo creer

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underground boys antología lo que veían sus ojos. Spax y Hécate bajaban tranquilamente por unas escaleras. La gente empezó a arremolinarse a su alrededor sacando fotos y tendiendo diversos objetos para que los firmasen, Vanessa estaba tan conmocionada que no se atrevió a acercarse, se bebió la copa y se sirvió otra mientras miraba la escena desde su posición. "Maldita sea, las chicas jamás van a creerme, ojala estuviesen aquí" pensaba mientras veía como Spax se fotografiaba con la gente. Siguió bebiendo su copa e intentando llevar las riendas de sus emociones, no quería cagarla, ahora no, era consciente de estar volada por causa de las drogas y no quería decir ninguna estupidez, no quería parecer una fan histérica más ante los ojos de Spax. Pensaba en qué decirle, en cómo decirlo, tenía que medirlo todo al milímetro, su mente corría a mil por hora. Spax firmaba autógrafos y se sacaba fotos cada vez más cerca de ella, su pulso se aceleraba cada vez más, empezó a sentirse un poco mareada, Spax estaba cada vez más cerca. Finalmente estuvo a su altura y Vanessa olvidó todo lo que había estado planeando, le cogió de un brazo y no dijo nada, Spax se giró para mirarla. -Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? -Dijo sintiéndose atraído de inmediato. -Ehhh...Yo...Yo...Te amo -Balbuceó Vanessa. -Jajajaja, vaya, eso si que es un saludo, ¿cómo te llamas preciosa? -...Va...Vanessa. -Mmmm, Vanessa, ¿te encuentras bien? -Estoy un poco nerviosa. -Tranquila, no voy a hacerte daño. -Eres increíble, me encanta tu música. -Gracias, a mi me encantas tu. Vanessa rió nerviosamente, no sabía qué hacer ni qué decir, tenía la garganta seca y cada vez que decía algo su propia voz le sonaba ridícula, Spax estaba ahí, delante de ella y era incapaz de decir nada, de hacerle entender lo importante que había sido en su vida, la de veces que su música le había acompañado en los momentos difíciles, quería darle las gracias por todo aquello, por estar con ella

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underground boys antología cuando todos los demás la abandonaban. Spax la miraba fijamente, llevaba unas lentillas negras que daban a sus ojos el aspecto de los de un tiburón. -¿Seguro que estas bien Vanessa? -Sí, es que no me creo que esto esté pasando. -¿Quieres que te firme la entrada? -Sí, por favor -Al decir esto volvió a quedarse bloqueada y tuvo que ser Spax el que cogiera la entrada de su mano, se sintió ridícula. -¿Qué bebes Vanessa? -¿Esto?... Eh...Vodka con zumo de piña. -Me encanta el vodka. -Sí, ya lo se, es tu bebida preferida. -Jajajaja, veo que has hecho los deberes ¿eh? -Jijijiji. -¿Cuántos años tienes Vanessa? -Dieciocho. -Vaya, perfecto. Mira, aquí hay demasiada gente, quizás quieras tomarte otro vodka conmigo a solas. -¿En serio? Claro, claro que quiero. -Bien, espera un momento. Vanessa no creía lo que estaba pasando, el mismísimo Spax la estaba seduciendo, el hombre de sus sueños le tiraba los tejos y ahora iría con el al paraíso, o al infierno, o a donde quisiera llevarla, lo seguiría hasta el final. Vio como Spax decía algo al oído de uno de los gorilas y regresaba a su lado. -Sígueme Vanessa. Fue tras el sin decir nada, notaba la mirada de envidia de las chicas que estaban por allí, se sentía la chica más afortunada del mundo. Spax la condujo a una sala y cerró las puertas, estaban completamente solos, en la sala había un par de sofás de cuero negro bastante grandes y una mesita de cristal, la luz era tenue. -No me gustan las multitudes, si por mi fuera estaría siempre solo pero la fama es lo que tiene Se lamentaba Spax mientras abría una botella de vodka. Vanessa no sabía que decir, era surrealista, estaba sentada en un sofá hablando con su ídolo,

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underground boys antología estaban solos y ella que no era una ingenua sabía que tarde o temprano estarían follando como locos, estaba cada vez más excitada pero no conseguía soltarse, el aura de Spax aún le intimidaba demasiado, era incapaz de verlo como una persona normal. -¿Tomas drogas Vanessa? -Sí, a veces. -Bien, voy a hacerme unas rayas, ¿te apetece? -Claro, tengo yo algo por aquí. -Dijo acercándole su bolsita. -Vaya con Vanessa, ¿no te privas de nada eh? -Bueno, hoy era un día especial, aunque nunca imaginé que tanto. Spax abrió la bolsita y sacó uno de los paquetitos, lo abrió, olió el contenido un par de veces y luego se untó un poco un dedo con la coca, después frotó el dedo en sus labios. -Mmmm, no está mal, pero creo que la mía está menos cortada, te agradezco mucho la invitación pero guárdala para ti, yo tengo de sobra. Devolvió la bolsa a su propietaria y sacó otra de su pantalón, esta de mucha más envergadura, la abrió y volcó despreocupadamente todo su contenido sobre la mesa, Vanessa alucinaba, frente a ella se levantaba un montículo de al menos siete gramos así a ojo. -¡¡Joder!! -Ya bueno, soy un perdido, lo se, sírvete. Vanessa separó una buena porción y dibujó dos enormes rayas con su carnet de la biblioteca, luego se hizo un turulo con un recibo del banco y aspiró, no notó ningún tipo de picor y su primera reacción fue pensar que la coca era muy mala, pero acto seguido noto un enorme subidón en la cabeza, no era mala no, era muy buena. -Joder, esto está de puta madre. -Sí, mi fiel escudero no suele fallarme. -Joder qué disparo, es justo lo que necesitaba, toma -Dijo acercándole el turulo a Spax. -Gracias, tengo el mío.

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underground boys antología Spax sacó un turulo de plata con un pequeño esqueleto en la punta y esnifó, Vanessa notaba cada vez más los efectos de la droga y empezó a soltarsele la lengua de forma incontrolada. -Joder, no me creo esto, todo esto, estar aquí, contigo, metiéndonos, creo que en cualquier momento voy a despertar y todo habrá sido un sueño, bueno, no quiero parecer la típica, ya sabes, la típica fan histérica, pero, bueno, no se, es que es tan fuerte, tan inesperado, tenerte aquí, joder, estas aquí, conmigo, y, vaya, no se, es mágico, bueno, jajaja, también estoy bastante pedo, pero, es que es alucinante, no sabes lo que significa tu música para mi, lo que ha significado siempre, cómo me ha acompañado, cómo me ha hecho sentir, es mi vida, la música es mi vida, ¿sabes? Yo también toco, toco el bajo, como tu, tengo un grupo, bueno, ya no, lo tenía, pero se jodió, ¿sabes? -¿En serio? -Dijo Spax que, seriamente y sin mirarla, dibujaba otras dos rayas. -Sí, nos llamábamos Inmortal, hacíamos metal, un metal bastante pesado, con toques de groove, de thrash, intentando ser originales, sin rayarnos tampoco en exceso, buscando el riff, ya sabes, versioneábamos un par de temas vuestros, aunque no los tocábamos tan bien claro, pero lo intentábamos, entonces todo se fue a la mierda porque yo me lié con el guitarra y, bueno, ya sabes, supongo que pasábamos mucho tiempo juntos, o, no se, la verdad es que no se lo que pasó, pero, bueno, el caso es que se jodió, joder, está buena la zarpa, el caso es que... -Toma anda -La interrumpió Spax acercándole otra enorme raya en una bandejita. -¿Otra? Puff, no se, me ha subido mucho la anterior, está de puta madre, mira, no paro de rajar. -¿Significa que no quieres? -Bueno vale. Vanessa aspiró, no pudo hacerlo de una sola vez pero acabó metiéndose todo, esta segunda le subió de una manera brutal, se sentía pletórica,

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underground boys antología llena de energía y con el chico de sus sueños, ¿podía la vida ser mejor? -Joder, joder, madre mía, está de puta madre esto ¿eh? Puff, qué globo, esta coca, creo que es la mejor que he probado, me siento genial, puff, en fin, que lo que te decía ¿qué te decía? ¡Ah si! ¿El grupo no? Bueno, el caso es que me lié con el guitarra y todo se jodió, mi sueño es formar parte de un grupo como Ximera, ojalá fuese parte de Ximera, nada me gustaría mas que eso... -Desnúdate. -¿Qué? -Desnúdate, quiero ver tu cuerpo. Vanessa tardó un poco en reaccionar, Spax la miraba fijamente con aquellos ojos de tiburón, ella sintió un poco de miedo, pero sabía perfectamente a lo que venía y quería hacerlo. Empezó a desabrocharse el corsé, tras el calló el sujetador, miraba las reacciones de Spax que la miraba fijamente. -Sí, así, muy bien pequeña. Empezó a acariciarse los pechos, se sintió hermosa, estaba cada vez más excitada y quería excitar a Spax más de lo que el pudiese soñar, quería quedar en su recuerdo como la mejor, no una simple fan más, quería ser la mejor, que el la recordara siempre y la buscase, se sentía capaz de ello a medida que se acariciaba los pechos, lamiéndose los pezones, sabía que era una chica muy atractiva, superior a la media, y ahora con el subidón estaba convencida de ser la chica mas excitante de la tierra. Notó que Spax empezaba a tocarse tímidamente la entrepierna sin dejar de mirarla y eso la excitó aún mucho más, lo estaba consiguiendo, estaba excitándolo, se quitó la falda y se la tiró encima mirando su reacción. Se acercó a el y se le sentó encima frotándose contra el, notó el bulto en su pantalón, Spax permanecía impasible. Vanessa introdujo uno de sus dedos en la boca de Spax y notó que este lo chupaba como un niño pequeño, acto seguido se echó hacia atrás y empezó a masturbarse delante de el intentando exagerar sus gemidos. Spax no pudo aguantarlo por

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underground boys antología más tiempo y se abalanzó sobre ella como un animal sobre su presa y empezó a besarle el cuello furiosamente, el bulto de su pantalón era cada vez más grande, ambos se habían rendido por completo a la lujuria, aquello era un festival de manos y lenguas entrelazadas. Vanessa arrancó la camisa de Spax recorriendo cada centímetro de su torso con la lengua, bajó hasta el pantalón y notó aquella cosa a punto de reventar, desabrochó el pantalón para dejarla en libertad, ante ella se alzaba la enorme polla de su ídolo, empezó a chuparla, Spax la agarró del cuello para dictar el ritmo. Al cabo de un rato la apartó de el y arrancó sus pequeñas bragas, la giró y empezó a tomarla salvajemente por detrás, como a una perra. Vanessa gemía de placer, en ese momento vio abrirse la puerta, una enorme figura entró y se quedó observando el espectáculo, era Mol. -Vaya, habéis empezado la fiesta sin mi ¿eh cabrones? Mol observó la enorme montaña de coca en la mesita y la pequeña niñita gimiendo y no supo por cual empezar, se decidió por la mesa, sacó su turulo y esnifó directamente del montículo, echó la cabeza hacia atrás, se frotó la nariz y luego se bajó los pantalones, Spax seguía embistiendo repetidamente a su pequeña fan, Mol puso su polla frente a la cara de Vanessa. -Prueba un poco de esto pequeña, te gustará. Vanessa obedeció presa de la excitación y empezó a chupar el miembro de Mol, tras un rato en esta posición Spax se tumbó en el sofá, agarró a Vanessa de la cintura y la puso sobre el, empezó a metérsela por el culo lentamente, aquello estaba prieto, Vanessa soltó un grito de dolor pero no se quejó, antes de que se diera cuanta ya la tenía toda dentro, Spax sonrió a Mol. -Venga tío, enséñale a esta niña lo que es el placer. Mol se situó cuidadosamente sobre Vanessa y la penetró, ella nunca había sido penetrada por dos tíos a la vez, le costaba creer lo que estaba pasando, el dolor era muy intenso pero el placer lo

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underground boys antología era aún mas, ante ella podía ver la aterradora cara de Mol con los ojos desorbitados, se asustó y cerró los ojos mientras sentía esas dos enormes pollas taladrándola. Mol estiró su brazo derecho y sacó una navaja de su pantalón, sin mediar palabra cortó con ella a Vanessa, un largo pero poco profundo corte a lo largo del pecho, ella gritó, aquello empezó a no gustarle, su sangre manaba de la herida corriendo como un río sobre ella, Mol estaba cada vez más fuera de si, empezó a lamer la sangre. -Oye... Me estáis haciendo daño, despacio... por... favor. Mol empezó a rodear con su enorme mano el cuello de Vanessa y apretó, primero suavemente, luego más fuerte, Vanessa comenzó a sentir que le faltaba el aire, Mol apretó más fuerte, Vanessa abrió los ojos y empezó a mirarle con incredulidad, ya no le gustaba todo aquello, intentaba inútilmente apartar la mano de Mol de su cuello, el apretó con más fuerza, se miraron fijamente, los ojos de Vanessa parecían a punto de salirse de sus órbitas, empezó a golpear a mol y a hacer unos ruidos muy extraños, luego todo su cuerpo empezó a convulsionarse como si estuviera recibiendo una descarga eléctrica, como un pobre pececillo fuera del agua, Mol y Spax eyacularon salvajemente dentro de ella soltando unos poderosos gemidos, Vanessa no volvió a respirar nunca más. Mol se incorporó, su aspecto ya intimidante de por si lo era ahora aún mas con la cara y la polla cubiertas de sangre. -Dios, esto es la puta hostia. -Mierda Mol, ¿te la has cargado? -Supongo. -No, joder, otra vez no, estás loco. -A quién le importa, una zorrita menos. Spax se inclinó sobre Vanessa intentando reanimarla. -Déjalo tío, está más tiesa que mi abuela. -Joder, ¡joder! ¡Puto zumbado! No podemos ir por ahí cargándonos a la gente. -¿Por qué no? -Mierda, estás loco.

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underground boys antología -Venga, no es para tanto, seguro que antes de morirse esta perra disfrutó como nunca. -Estás enfermo. -Tu si que estás enfermo, antes no te importaba tanto, mírate, ahí lamentándote, coño, empiezas a recordarme al puto Odklas. -Creo que ya no me gustan estas cosas. -Pues te jodes, es nuestra misión, el caos, la muerte, estamos aquí para eso o es que ya lo has olvidado. -Eran otros tiempos. -Claro, antes no éramos nadie, ahora podemos, podemos hacerlo, estas zorras vienen a nosotros como las moscas a la mierda, una tras otra, cuando no eramos nadie ni nos miraban las muy putas, entonces soñábamos con prenderle fuego al mundo, con destruirlo todo, ¿acaso ahora con la puta fama y la pasta te estas volviendo conformista? ¿Acaso te has olvidado de por qué estamos aquí? Encerrado en tu puta mansión con piscina, esnifando en los grammys con estrellas del pop, me das lastima, si hemos llegado hasta aquí es porque la providencia así lo ha querido, se nos ha dado el poder para hacer lo que soñábamos, pero todo tiene un precio, es un camino del que no hay retorno posible, tenemos que llevarlo hasta el final, sean cuales sean las consecuencias, ¿o prefieres volver a currar en una gasolinera? -Mierda, pagaremos por todo esto. -Claro que pagaremos, acabaremos en la cárcel, o linchados, seguramente tarde o temprano nos tuesten en la silla eléctrica, y así es como debe ser, se cerrara el círculo, el odio se alimentará del odio, pero hasta que ese momento llegue tenemos la misión de extender la rabia tanto como podamos, tal y como le prometimos a El. -Estamos condenados. -Siempre lo estuvimos Spax, "do what thou wilt". -No me salgas ahora con el capullo de Crowley anda. -Seguro que es mejor para ella.

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underground boys antología -Esta chica también tenía sus sueños, dijo que quería formar parte de un grupo como el nuestro. -Vaya, qué tierno, me vas a hacer llorar. Pues cumplamos su última voluntad, será parte del grupo, parte del espectáculo. -Mierda. -No te dejes vencer por la debilidad Spax, somos ángeles exterminadores, hay misioneros en África ayudando a los pobres, nosotros estamos en el otro plato de la balanza, ha de haber un equilibrio, yo a veces también me rayo pero así es como debe ser, es para lo que se nos ha puesto aquí, para lo que se nos ha dado el poder. -Mierda. -No me dejes tu también tío, sabes que tengo razón y aunque te duela es lo justo, ¿qué pensabas? ¿Que todo serían risas y drogas? Esto es mucho más importante que nosotros mismos. -Tienes razón Mol, siempre la has tenido. -Así me gusta, entra en razón. -Sí. -Ahora date la vuelta, se lo que necesitas para sentirte mejor. Mol miró con una sonrisa ensangrentada a su compañero, este se giró y se puso en posición. -Así, muy bien -Dijo Mol mientras se metía más coca, ya directamente con la mano. Su polla volvía a estar dispuesta, agarró a Spax por la cintura y comenzó a follárselo, Spax gemía de placer, así debía ser, no había salida.

8.

Las luces se apagaron, la gente gritaba alzando sus manos, sudorosos, locos, drogados, dispuestos a disfrutar del segundo concierto de Ximera. Lleno absoluto. El show transcurría con normalidad, el grupo estaba pletórico, especialmente Mol y Spax que presos de una energía

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underground boys antología inagotable corrían arriba y abajo por el escenario llevando a su público al paroxismo total. Variaron ligeramente el setlist estrenando entre el delirio dos nuevos temas, dejaron para el final uno de sus himnos que Mol presentó ante la locura general. -Este tema está dedicado a todos vosotros, los que habéis hecho posible que estemos aquí cumpliendo nuestros sueños, a los caídos y los que caerán, ¿hacia dónde te diriges? Miles de cuerpos sudorosos entonaron la letra. "¿Hacia dónde te diriges? Sabes que no hay salida Es lo que querías Ahora lo tienes Muere dulcemente Porque estamos hambrientos" Mol miró a Spax, ambos sonrieron. Mol se dirigió al publico, llevaba una gran bolsa de basura en la mano. -¿Estáis hambrientos? La gente gritó. -¿¡ESTAIS HAMBRIENTOS?! Entonces abrió la bolsa y de ella extrajo pedazos de carne que comenzó a arrojar a la audiencia, la gente se empujaba intentando cogerlos, Mol continuó lanzando más pedazos, lanzó una mano, un tipo la cogió y empezó a morderla como un loco, todos chillaban, continuó lanzando mas pedazos. -¿¡ESTAIS HAMBRIENTOS?! Spax miraba satisfecho a la gente mientras Mol arrojaba la carne, dos columnas de fuego se elevaron tras el, de unos aspersores del techo comenzó a caer una lluvia de sangre sobre el público congregado abajo, la gente bailaba, abrían sus bocas hacia el techo, perdían la razón, sus rostros se desencajaban, Mol miró el espectáculo y esbozó una enfermiza sonrisa "para esto estamos aquí, y no estamos solos".

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underground boys antología 9. Alejandro salió del recinto y miró a su alrededor, se preguntaba si Vanessa estaría por ahí, no era capaz de olvidarla, la había echado mucho de menos durante los conciertos, por momentos la había sentido muy cerca, a su lado, recordaba toda su historia de amor con ella, lo importante que este grupo era para ambos y lo mucho que deseaban este concierto, ahora, por estúpido la había perdido, y nunca se lo perdonaría. Buscó a Ernesto, su compañero, lo encontró apoyado contra una pared, se abrazaron al verse. -Joder tío ha sido la hostia el concierto ¿eh? -La puta hostia, Alex, la puta hostia, mucho mejor que el de ayer. -Sí, y el efecto nuevo de la lluvia de sangre ha sido increíble. -Ya te digo, yo estaba completamente volado. -Cogí un trozo, una mano, estaba que te cagas hecha, la mordí, daba miedo tronco, parecía real. -Ya te digo, qué craks. -Joder, espero que esta puta sangre falsa salga bien, esta es mi camiseta preferida. Se alejaron calle abajo, coreando los temas de sus ídolos. Poesía

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underground boys antología DEUDA PÚBLICA Con una pena tan grande como para ocultar el odio al sol camino. En el cielo cientos de pájaros coordinados danzan en perfecta unidad, como un ballet, tan sencillo, tan sincero, que he de apartar la mirada. Nosotros, reptamos, nosotros, la humanidad, nos deslizamos, a una muerte evidente. Todos juntos sin saberlo hacia el rojo crepúsculo caminamos. Un matadero inmenso ante mis ojos, maquinas deglutidoras de hombres, ojos vacíos en cascaras roídas, seres licuados perdiendo todo a cada paso, bolsillos repletos de agujeros, horarios que despedazan sus articulaciones, ¡Moloch! ¡Moloch! No puedo soportarlo y escapo temblando de angustia. Maldita cobardía que no me permite ser libre y reír ante la ceguera y la evidencia, disfrutar del espectáculo en mi privilegiado palco. La hora se acerca.

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underground boys antología Quién tenga oídos que oiga. Ubres como conchas resquebrajadas, injurias, maldiciones y automutilación, patetismo que me hace arrancarme la cara sentado en el escalón de tu portal, despreciado, golpeado, llorando piedras como puños. Praderas de huesos porosos. Meadas de absenta manchando mis pantalones al amanecer. Otro yo en mí violando a la arrogante de sobacos peludos. La cohorte cocainómana temblando ante el cajero. La lucha sin cuartel de mi sangre en mi sangre. He intentado ser sincero y aún cuando no era consciente todo ha sido para pagar mi deuda contraída con Dios. Sólo intento dar las gracias de manera odiosa y honesta, tal como merece el páramo infinito. Y para vosotros, que el miedo os impide pagar el tributo y saborear la bendita maldición de la existencia, para vosotros ¡panda de Judas! Cuyas riquezas tienen menos valor que una montaña de oro y diamantes, para vosotros van mis maldiciones.

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underground boys antología Castígalos señor pues bien saben lo que hacen. Camino. Con estas letras que no cambian ni el color de tus ojos siquiera. Un fracaso honesto. Otro anhelo sacrificado al gran volcán. Saboreo la derrota más dulce de la historia. Brindando con los poetas de alcantarilla. Buscando ojos abiertos en la oscuridad. El bastión, la esperanza desesperada de la carne y el alma. Vosotros. Reptiles. Tranquilos como jueces, en vuestros tronos de sangre y cráneos, cucarachas que quisieron ser hombres. Vosotros, maquinando ocultos en aquelarres nocturnos, besando el ano del diablo, frotando vuestras huesudas manos, alevosos. Vosotros, tristes criaturas, no os merecéis chupar mi polla, y aún así es mi único deseo esta noche. Chupad pues esta es mi carne. Leed pues esta es mi sangre.

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3 BORRACHOS A las 3 de la mañana me dio por salir. No iba a hacerlo pero llevaba horas solo encerrado escribiendo y creía merecer algún tipo de recompensa. Me metí en un garito con buena pinta y al poco se me juntaron 3 tipos borrachísimos

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underground boys antología y feos como el culo de una horuga siempre atraigo a esta gente. Uno de ellos era inteligente muy inteligente aún con su pedo podía analizar a la gente de forma locuaz y precisa el cabrón podía ver. Otro el más feo de todos (y ya es decir) me contó sus penas el pobre solo necesitaba amor. El otro solo bebía y bebía y bebía. Miraban a las chicas con lujuria y con tristeza como a monolitos erigidos a una supuesta dicha negada por el destino de forma cruel e inmerecida. Inmerecida ya que puedo corroborar que estos 3 borrachos eran más nobles humanos y a su manera

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underground boys antología BELLOS que la mayoría de personas a las que la sociedad enferma admira. El caso es que yo no estaba tan pedo como ellos ni soy ningún redentor así que dije que iba a fumar y también los deje tirados.

LOS MALDITOS

Caminando hacia la pensión en la que vivo. Un pie detrás de otro y detrás otro. Y la soledad es la única mujer que me espera al llegar. Allí estarán: El tío de la habitación 4: No le hablan sus hijos, ni su mujer. De su habitación sale una peste atroz a beoda jubilación. Ya está todo recorrido. Ya está todo el pescado

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underground boys antología vendido. El tío de la habitación 3: Te pide un euro pal café, su ojo izquierdo hace tiempo que no ve, secuelas del accidente en la mina. Se mete Prozac, olanzapina y ziprasidona, el desayuno de los campeones, antes de regalar su pensión a las tragaperras. El tío de la habitación 6: Tiene síndrome de Diógenes. Sólo viene a dormir. Su habitación parece un bazar chino, y ahí se mete cuando llega apestando a vino. Uno más entre sus trastos. Me meto en mi habitación, la número 2. Hace frío porque el gasoil está por las nubes. Aquí estamos: Los perdedores los malditos los marcados los vencidos. Dicen que todo es posible. Díselo al niño sin piernas que quería ser Ronaldo, al chaval sirio escondido entre cadáveres,

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underground boys antología o a mi pequeña gatita tuerta y sidosa. El destino nos marca como a reses, un dedo desde lo alto nos señala. "Ya está todo el pescado vendido, y estos son los elegidos"

EL CAMINO DE LA LITERATURA Escribirlo es soportarlo. ¡Puta! ¡Más que puta!

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é

RUBEN JAULAR PEREZ (FIREFISH)

ASESINO´S BABIES Vuela cartucho. Vuela hacia la máscara. Destroza ciegas membranas oculares, hasta deleitarte con cada metralla surgida del amor desenfrenado. Retoza con todas tus zorritas de mierda que te hacen hinchar el pecho como un pavo (mi cabeza es un horno).

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underground boys antología "Hemos roto las defensas hasta llegar a meta". He hecho desaparecer mi cipote entre mis muslos, así me entra el maldito fusil del macho bravuconeado. Fui un niño bonito y alegre y me volasteis la puta cabeza; me volasteis el sexo, Gran Falo de los Cielos; nenas hambrientas adorando el vertiginoso caballo. En la barra asesino putas, pelucas rosas, corridas como balazos, rostros bestiales, "ignoras nene en lo que te convertirás si montas en un descapotable". Te violaré en una de mis crisis neuróticas provocadas por el whisky, mientras cargas tu pistola en una de tus crisis provocadas por el tequila. "Hemos roto las defensas de nuestro pequeño; ya no se abrirán sus ojos como platos al ver helados de cucurucho en el quiosco del parque".

NO WOMAN ¿Quién necesita una mujer cuando el horror consuela tus noches de insomnio? ¿Quién necesita una mujer cuando la masturbación es el único placer matutino? ¿Quién necesita una mujer cuando sientes que solo tu tienes el poder de la razón? ¿Quién necesita amor cuando tu corazón las odia a todas y cada una de ellas? Enciérrate en tus sueños de hombre normal.

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underground boys antología poco a poco tu psicopatología te dará tranquilidad; enciérrate en una ideología consecuente, poco a poco tu mano te guiará a la libertad. En llamas, en sangre, estrangulamiento, aniquilamiento de todo sentimiento; purgando todos los demonios, ella es la culpable de la situación. Que agache la cabeza para rebanársela, que se arrodille para sodomizar su único agujero servible, que llora y gima de dolor del cual tu ya no sientes, porque eres feliz y actúas como debe ser. Soy tu ángel protector.

(sin titulo) Besa la punta de las botas de diferentes colores. Siete pecados, siete virtudes. Besa cada pecado hecho carne, relámete en tus pútridas virtudes, por favor, dame siete besos. Siete chakras de mierda. Y un millón de botas pisoteando mi boca ansiosa de tus besos. Siete besos, siete deseos. Desea terroríficamente la dulce muerte, arrodíllate ante el altar de la lujuria, mientras siete demonios te colocan encima el sangrante yugo del placer. Siete pollas, un solo coño abierto; siete Papas aniquilando todas tus esperanzas. Siete astillas de madera santa clavadas bajo tus párpados. La llama que arde bajo tu almohada quiere obligarte a ponerte las botas, y a correr sin mirar atrás,

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underground boys antología a la oscuridad de siete sonrisas. Siete vidas pasadas, siete látigos. Diez dedos que intentan sujetar tu existencia. PODÍAMOS... Chúpamela, hasta que se parta tu columna vertebral. Soy pequeño pero matón. Y mis palabras son de piraña. Era delfín, no llegué a rey, pero en mi mundo no hay reglas para la descendencia. Soy uno de ellos. Y tu podías... tu podías... chúpamela, fuego frío, quiero que acabes conmigo. Me como piedras. Puedo comer de todo, pero no trago tu mundo. Podía... yo también podía... chupártelas. VENENO La puta se pinchó conmigo y se la metí hasta sangrar. Anoche lloré y por la tarde me cagué en Dios en mi mutismo; eché una partida con mis cojones y volví a sangrar y a correrme. Pensé en tus pómulos y ya nada me parece dulce. Quisiera arrancarme los ojos y regalarlos junto a una pluma blanca. Anoche no pude llorar, la puta me obligó a cerrar la boca. Soltar de mi cuerpo un veneno

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underground boys antología para meterme otro, y ya nada es dulce. BESTIALIDAD Veo ya que en la tierra de María nada es virgen, y todo perece porque sus entrañas ya no aceptan semillas nuevas. Por muy maligno que sea, lo nuevo siempre ha de probarse, ¿verdad? Sí, atravesar la carne con un alfiler helado entre las uñas, o rajar la membrana interdigital de los pies con una cuchilla; es horrendo pero estás vivo. La sangre siempre se tornará negra, la beberás mojando los labios y sabrá a... podredumbre. Y a la tumba te quedará poco camino. Sale humo de tus heridas y contagiarás tu esperma cancerígeno: sí, el cáncer, oxidado y maloliente; un trozo de metal flotando en líquido verde y espeso. Se te escurre un ojo por tu mejilla, muérete ya; horrorízate más por el aniquilamiento de tu alma, el envase es totalmente inútil. ANTICHRIST TERRITORIAL PISSINGS Soy vuestro anticristo, soy lo que odiáis y lo que cagáis, lo que teméis cuando alrededor anochece, lo que moja cuando no llueve. Soy una mierda y lo soy todo, soy la nada que se come a sí misma; soy vuestro espectáculo en blanco y negro pero sin tubos catódicos. Quemo y no dejo ceniza,

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underground boys antología lloro y soy todo un diluvio; tu bestia incontrolable y babosa de odio y amor. La nieve que se cuela por tu nariz y tu inyección de locura; soy la orina de los pijos y la esquina de las putas; soy tu flor marchita en el vertedero; la risa narcótica de los drogadictos frustrados. Arrancaré vuestros párpados y os tiraré de la lengua; destriparé vuestras entrañas y os comeré el corazón. Soy vuestro sueño futuro y el residuo de tu presente laboratorio; el ácido en vuestros ojos y los alfileres hundidos entre la carne de tus uñas. Ámame y témeme; no me importa vuestra vida sino vuestra muerte, y sembraré mis semillas de destrucción. Te veo en tu vida y Siempre Amaré Tu Antinatural Naturaleza. Soy tu asteroide y tu luna maléficamente ilusoria. Soy vuestro minuto de insolencia y una hora de depresión; lo que bebéis es mi sangre que corría por tuberías subterráneas. Soy tu vestido de novia en el infierno, soy la corbata en tus genitales, la polla en tu boca y el picor bacteriano en la piel de tu cara. Lo que amo es lo que soy y lo que odio es tu felicidad. Nací para matarte muriéndome yo y morí cuando me hablaste. Soy tu vómito matutino y la aspirina de la resaca. El trueno silencioso y la semilla no germinada; la tumba abierta y el beso apocalíptico. Soy el grito ahogado a un oído sordo y el regalo de cumpleaños de un ciego,

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underground boys antología el dedo medio arrancado y la diapositiva salvadora en un desierto. La manzana llena de gusanos y el himen rajado y desechado; fornico con el de al lado y bailo al son de las llamas. Soy tu mierda, cómeme. En un solo segundo solucionaré todos los problemas del mundo. Soy vuestro anticristo, dame la mano y os la arrancaré; mis lágrimas son lluvia ácida sobre la selva de tu vida. Escúpeme y me lo tragaré, pero siempre llega una hora definitiva final. PARQUE LASCIVO Acaricio el botón de tus pechos de algodón, y me voy al nirvana en una pipa de hachís. La autoridad llama a la puerta mientras cierro todas las ventanas en mi agujero; nadie entra porque lo he pagado yo, excepto la cura barata de la puta. Tienes que quitarte el disfraz y maquillarte la cara con sangre y leche; tumbarte boca abajo y bañarte en frío vodka bajo el cielo anaranjado. Aquí no hay inteligencia, y todos nos arrastramos babeando tras las faldas olorosas del sueño perfecto. Colúmpiate y tírate al fango, donde todos te esperamos riendo drogados, masturbándonos con tu novio o novia. Celebramos nuestra lasciva humanidad.

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Actualmente, Mikel García Santos (Bilbao, 1992), estudia Derecho a desgana en la Universidad Pública Vasca y publica relatos en su blog Escritos de un Solitario Demente, un blog leído por cuatro gatos, más por compasión que por devoción. Su trabajo está impregnado de numerosos tintes escatológicos o sexualmente guarrillos aunque de vez en cuando le da por escribir cosas un poco más profundas. Ávido lector de Bukowski, Palahniuk, Easton Ellis o Hunter S. Thompson (entre muchos otros), su meta en la vida es llegar a ser un escritor de verdad sin morir de hambre en el intento. Correo electrónico: mikel.g_7@hotmail.com nosoypalahniuk@gmail.com Página web: http://escritosdeunsolitariodemente.blogspot.com.es /

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underground boys antología ORFANATOS Y BISACODIL Sábado noche. Para un veinteañero esto significa fiesta, alcohol, follar, drogas, masturbarse en Chatroulette… Pero para mí, desgraciado de mí, significa trabajar hasta bien entrada la madrugada en el McDonal’s del centro. Es una manera más de pagar el alquiler. Pensé en hacerme chapero ya que, aun con todo, te dan por culo menos que en este sitio, pero decidí que el sexo anal forzado no era para mí. Lo que aprendes en este lugar de Happy Meals y Big Macs, es en creer en los milagros. Sino, no se explica como al “hombretón” de doscientos kilos sentado en la mesa cinco y que viene a cenar aquí todos los días, a ese que no mastica la comida sino que la engulle, no le hayan reventado las arterias y el corazón de toda la basura rica en colesterol que come aquí. Tampoco se explica como el chaval de la mesa siete pueda estar tan delgado cuando viene tres o cuatro días a la semana a comerse cuatro Happy Meals para poder conseguir todas las figuritas coleccionables del Caballero Oscuro que vienen de regalo con el menú. Ni lo de la anciana de noventa años a la que no le ha dado un infarto después de comerse una Cheese Burger grasienta con patatas fritas y McFlurry de postre. De un modo u otro, creo que este lugar es una especie de Lourdes del mundo de las hamburgueserías. Un santuario. Puede que este lugar, además de mugre y suciedad, también tenga algo mágico, místico. Pasen y vean. Somos cuatro los lacayos que trabajamos aquí: Para empezar, tenemos a Francis, un imbécil integral que se hace llamar Monster Cock 69 en su cuenta Premium de Fuckbook. Tiene como foto de perfil la imagen de un pene erecto de unos veinticinco centímetros que, obviamente, no es suyo y manda invitaciones de amistad a todas las chicas jóvenes que aparecen desnudas o semidesnudas en su

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underground boys antología foto de perfil. Cada vez que dice ir al baño a “plantar un pino”, en realidad, se conecta a su cuenta de Fuckbook desde su iPhone y se casca una paja con una mano mientras que con la otra chatea con una neoyorquina que no para de decirle que está caliente y que se está venga a tocar aquí y allá. Una vez, volvió del baño con la mano llena de esperma blanquecino y se puso a manipular la comida. -Tío, límpiate las manos antes de tocar la comida – le dije. Y contestó: -¿Qué más dará? ¿Es que acaso te la comes tú? Luego, tenemos a Tracy, también conocida como “La Melones”. El porqué del apodo salta a la vista: dos tetas como mi cabeza de grandes. Y el encargado, un hombre cuarentón que se pasa por aquí de vez en cuando (cuando le sale de la punta del nabo más bien), sabe explotar eficientemente este par (enorme par) de cualidades de Tracy. Le hace llevar camisetas de licra ajustadas y con mucho escote, tan prietas que a penas dejan que el oxígeno llegue a sus pulmones. Unas camisetas que dejan el 80% de sus pechos al descubierto así como su terso ombligo. Esto, es algo que no soporto. Me parece indignante que el encargado obligue a La Melo… a Tracy a vestir camisetas tan prietas y pequeñas que no dejen lugar a la imaginación. En más de una ocasión, he estado a punto de acercarme a él y atacarlo con mis diatribas feministas de mi época de instituto, pero a la hora de la verdad me lo he pensado mejor ya que, cuando uno se masturba, un buen recuerdo (como las tetas todo prietas de La Melones) puede ser infinitamente mejor que el video más visto de Pornhub. Además, no voy a negar que me alegra la vista todos los días. ¿Y esa cara? ¿Qué pasa? ¿Es que nunca has visto a un hipócrita? Y por último tenemos a Dave. ¿Qué podría decir yo de Dave? Un buenazo, guapo, encantador, con mucha labia, seductor… Dios, que ganas de partirle la cara de una ostia. Le odio, es lo más tedioso que he conocido en toda mi puta vida. Como masticar

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underground boys antología cristal. Como darse descargas eléctricas en la polla. El mero hecho de mirarlo me provoca tal repulsa que me entran ganas de arrojarle el aceite hirviendo de las patatas fritas a su bonito rostro. El muy cabrón se tira el rollo de que de niño era muy pobre para llevarse a la cama a todas las tías. Al parecer, se crio en un barrio marginal o gueto de esos todo jodidos. Según cuenta, su padre, un alcohólico y maltratador, abandonó el hogar familiar al de poco de nacer el pequeño Dave, dejando a éste y a su madre sin nada, en la absoluta ruina. La madre entró en una depresión y se enganchó al caballo, o a la coca, o al speed (No recuerdo bien) y empezó a desatender a su querido hijo Dave para irse a jugar al bingo con el fin de conseguir algo de pasta para su próxima dosis. Nunca tenían para comer, la madre se gastaba en drogas lo poco que ganaba en el bingo. Esta situación se prolongo varios años hasta que los servicios sociales le quitaron la custodia del niño y Dave se crio desde entonces en orfanatos de mala muerte. Al menos, eso es lo que él dice. Yo no me creo una palabra. En mi opinión, es un rollo que suelta a las chicas para ligar con ellas. -Yo quería ayudarla – suele decir –. A pesar de que nunca estuvo ahí, yo quería ayudarla a que se pusiese bien, a que dejará la droga. Pero los servicios sociales no me dejaron, me llevaron con ellos separándome de mi propia madre. Aquí es cuando a las tías se les caen las bragas y tienen claro que se lo van a follar. -Pero con mi esfuerzo y el sudor de mi frente conseguí salir adelante – dice – y tener todo lo que tengo en la vida. ¿Todo lo que tiene? ¡Por el amor de dios! ¡Pero si trabaja en el McDonal’s igual que yo! Ni que fuera Bill Gates… -¿Qué tal va el fin de semana? – me pregunta el muy asqueroso cuando entra al restaurante para comenzar con su turno. -Hasta ahora bien, gracias.

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underground boys antología Hay un silencio. Sabe que no le trago y eso le jode un huevo ya que soy el único que le arrancaría la cabeza. Para todos los demás es un chico adorable. Para mí es como la gonorrea. -Pues mi fin de se presenta estupendo – dice –. Antes he estado echando unas canastas y mañana… -No me interesa – le corto, y atiendo al cliente que espera en el mostrador. El tío al que atiendo me pide una Big Mac con patatas y Coca-Cola. Le sirvo lo suyo, pero añado ingrediente secreto: en la Coca-Cola diluyo un buen chorro de Bisacodil sin que nadie me vea. Para los que no tengáis un tío farmacéutico ni sufráis de estreñimiento, os diré que el Bisocadil es un laxante, más concretamente, un laxante estimulante, es decir, uno de los tipos de laxante más potentes del mercado. Son tan fuertes que si se abusa de ellos pueden causar adicción y daños en los tejidos del intestino. Cuando se abusa de su consumo, el intestino se vuelve dependiente de dicho laxante haciendo que las paredes intestinales se contraigan y que la mierda deje de fluir por tu colon si no es con la ayuda de los laxantes. Lo que va a ocurrir a continuación, es que, todas aquellas personas a las que he vertido laxantes en sus bebidas (que son muchas), van a sentir unas ganas enormes de cagar de un momento a otro y van a ir corriendo al baño. A evacuar litros y litros de diarrea que caerá en todas las direcciones. Algunos puede que acierten y el chorro de mierda liquida caiga dentro de la taza (excluyendo los furiosos salpicones), pero la mayoría no será capaz de controlarlo y la diarrea acabará estrellándose contra el suelo del baño o la taza del váter. Algunos ni si quiera serán capaces de llegar al baño y harán sus necesidades encima. ¿Qué por qué lo hago? Pregúntale a Dave a ver a quien le toca limpiar los baños hoy después del curro.

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underground boys antología UN DOMINGO MÁS

Hay mañanas en las que lo mejor que puedes hacer es cascarte una paja y quedarte a dormir en la cama. Al menos, se está calentito entre las tibias sábanas y las pajas no dejan de ser una respuesta a las atrocidades del mundo, puede que no especialmente buena, pero son una respuesta. Concretamente, aquella mañana de domingo me despertó una llamada de Angie, mi novia. Eran las seis y media de la mañana. ¿Quién coño se pone a llamar a las seis y media de la mañana un domingo? Hace falta ser cruel, inhumano y sádico. Descolgué de todos modos. -¿Sí? -Buenos días, Mick – me dijo –. Soy yo, Angie. -Buenos días, cariño – dije, aunque en ese momento le hubiese metido el cariño por el culo. Las seis y media de la mañana… -¿Como estás? – me preguntó. -Cansado. -Me refería por lo de la carta – dijo – ¿La has leído? – yo no tenía ni idea de qué coño me estaba hablando. -¿Qué carta? – pregunté, aunque la verdad es que me la traía floja la puta carta. -La que te he pasado por debajo de la puerta esta mañana. -No, no he leído ninguna carta. -Pues léela cuanto antes – me dijo con un tono de preocupación. -Sí, lo haré – contesté, aunque primero dormiré un poco más si me dejan, pensé. -Cuídate, Mick. Y colgó. Aquello me pareció raro, pero me eché a dormir de todas formas. Dos horas más tarde sonó el despertador, tenía que ir a trabajar. Así es, hijoputa, un domingo por la mañana. Resacoso y muerto de sueño.

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underground boys antología Me levanté e intenté apagar el despertador nuevo que había comprado Angie para cuando se quedaba a dormir en mi casa. Aquel bicho diabólico no dejaba de sonar y emitía una canción de La Oreja de Van Gogh que daba ganas de volarse la tapa de los sesos. Era horrible. Después de varios intentos fallidos, desesperado, cogí el despertador con mis manos y lo lancé contra la pared con todas mis fuerzas. Un estruendo terrible y el trasto quedó hecho añicos, pero al menos el silencio y la paz reinaron en la habitación. Recogí los trozos más grandes que quedaron desperdigados por el suelo y los metí debajo de la cama. Mierda, pensé, me espera una semana de no follar y de malas caras por esto. Luego me metí al baño y eché una larga meada para empezar a expulsar las toxinas etílicas que había metido en mi organismo la noche anterior. Joder, hacía tiempo que no perdía el conocimiento bebiendo, un mes o así. Media meada acabó en las baldosas del baño. Fui a la cocina e hice café. Me acordé de la carta. Caminé hasta la puerta de la entrada. Ahí estaba, en suelo, junto a la puerta. Era de color rosa. Tuve el presentimiento de que sería algo muy cursi y pasteloso. Tampoco me molestó mucho, en el fondo creo que me gustan esas cosas. Por un momento me sentí fatal por lo del despertador. Recogí la carta y me la llevé a la cocina para leérmela mientras me bebía el café. La carta decía cosas como que hacía un año que no me quería y que necesitaba ser libre, que no había podido ir de Erasmus el año pasado por estar saliendo conmigo y que iba a aprovechar ahora para ir a Italia a estudiar, a Roma o así. Joder con la cartita de las pelotas, pensé. Me bebí el café, me vestí y me fui a trabajar. Estaba incrustada. Rascaba con fuerza con el estropajo pero el pedazo de mierda no conseguía desprenderse de la taza del váter. Ese es el

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underground boys antología problema con los chavales de mi edad, pensé, les engañan con la coca y como resultado se esnifan cocaína cortada con una gran cantidad de laxante, lo que les lleva a no poder controlar sus esfínteres y cagan descontroladamente en cualquier esquina. Y pensar que mientras yo limpiaba los apestosos baños de esa discoteca Angie podía estar chupándosela a un spaghetti de esos. Comiéndole su pizza pepperoni. Joder, que puto asco. Traté de no pensar demasiado en ello, pero por alguna razón me venían a la cabeza Mario y Luigi montándoselo con mi novia. Bueno, exnovia… Terminé de limpiar ese váter y pasé al siguiente. Eran cinco váteres en total y otros tantos en el baño de chicas. En el segundo me encontré un zurullo de los buenos pegado al suelo. Enorme, de proporciones colosales y aún fresco. Simplemente, me negué a limpiar esa mierda, no podía más. Salí del cuarto de baño y fui directo adonde el jefe. El huevón de él siempre estaba sentado en una mesa leyendo el periódico y bebiendo whisky escocés del bueno mientras daba órdenes sin levantar su enorme y seboso culo de la silla. El cabrón era rico, pero tenía a un pequeño ejército de esclavos trabajando para él. Muchas horas y poco sueldo, ese era el secreto de su éxito. Cualquiera se hace de oro así. Me acerqué a él. -Hay una mierda enorme en el suelo del baño de los tíos – le dije. Sin levantar la vista del periódico, le dio un sorbo a su copa de whisky y dijo: -Bueno, ¿y? Ve y límpialo. -No pienso hacerlo. ¡Estoy harto de limpiar mierdas! -Mira, niñato soplapollas – me dijo, y alzo la vista del periódico –, ahora mismo vas a entrar a ese baño y vas a limpiar toda la mierda que te encuentres o te juro que te despido y hago que no te vuelvan a contratar ni en el peor antro de esta puta ciudad. Mi jefe tenía mucha influencia y poder. Era muy buen amigo del alcalde, otro cerdo. Me di la vuelta

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underground boys antología y volví al cuarto de baño a enfrentarme a la gran cagada. Ahí estaba, inmensa y majestuosa, casi brillante debido a la luz que emitían los apliques del techo. Todo me pasó por la cabeza entonces: la resaca, la chiflada de Angie y sus macarroni, la horrible canción del despertador, los zurullos, el cabrón y esclavista de mi jefe… Aquello era demasiada humillación en un solo día para un ser humano. Asqueado, cogí un trozo de mierda con mi mano derecha, salí del baño con el trozo en la mano, me acerqué a la mesa del jefe y se lo lancé a la cara. -¡Joder, que puto asco! – empezó a gritar mientras intentaba quitarse la mierda de color marrón oscuro de la cara – ¡Puto asco! – la viscosa mierda le cubría toda la cara, los ojos, la boca…Todo – ¡Creo que voy a vomitar! – y de hecho lo hizo, echó la pota ahí mismo. La vomitona, su cara llena de mierda apestosa… La escena daba bastante asco. -¡Que te jodan, putero de mierda! – le grité. Después, me lavé las manos y salí de allí. No volví nunca más. Volviendo a casa paré en un supermercado que me caía de camino y compré una botella de vino y cervezas. Llegué a casa y bebí mientras me juraba que no volvería a enamorarme de una tía que estuviese loca. Las locas están bien, me ponen todo cachondo, pero acaban por mandarte al manicomio, o al otro barrio. En fin, de lo malo malo ya no tenía que preocuparme por lo del despertador.

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underground boys antología P DE PORNO

Dani se hace amigo mío, me consigue un gangbang inédito de Rebeca Linares y ahora amenaza con cortarme la polla si no le entrego la contraseña de mi cuenta de Blogger. -Tú eliges – me dice –. O me das tu contraseña o te quedas sin polla – y con una mano me sostiene la punta del pene a la altura del glande y con la otra sujeta las tijeras que utilizo para cortar las tripas de pescado. Dani me ha puesto un pañuelo de seda con cloroformo en la cara, me ha atado a una silla con una soga gruesa y vieja y me ha bajado los pantalones. En este preciso instante, acerca las tijeras a mis partes y mi polla queda expuesta entre los dos afilados filos de las tijeras. La guillotina testicular. Y Dani dice: -La contraseña o tu polla. Y pensar que hace tan solo unos minutos nos la estábamos cascando con un anal de Yurizan Beltran. Y pensar que hicimos lo mismo con Nicole Ray. Y con Stoya. Y con Riley Steele y Jesse Jane en un apasionado lésbico. Uno de los filos de la tijera roza mi pene, es un acero inoxidable más frio que un iceberg. Y yo le pregunto si realmente estoy obligado a darle mi contraseña. Y Dani contesta: -No estás obligado a nada. Siempre puedes quedarte sin polla y ya está. Lo que Dani quiere hacer, es robarme el pequeño imperio que he creado: mi blog “P de Porno”. Quiere la contraseña que le de acceso al blog en concepto de dueño, quiere usurparme mi identidad virtual, quiere llevarse la fama y los beneficios que este blog me aporta. P de Porno, uno de los blogs

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underground boys antología pornográficos que más visitas registra al día. Y lo dirijo yo. Al menos de momento. Así que aquí estoy, en pelota picada en mitad del salón de mi casa decidiéndome entre el blog que me da de comer todos los meses o mi resplandeciente polla que brilla debido a la luz proveniente de la lámpara de araña que cuelga del techo. Eduardo Manos Tijeras, mi luminoso pene y yo, el “ Sexñor Pajilleitor”. Dani comienza a cerrar la tijera haciendo que sus gélidos filos empiecen a presionar mi pene. Y, entonces, mi mente retrocede para recordar todo el proceso que me ha traído hasta esta situación. Retrocedo un día. Estoy sentado en el escritorio de madera de mi dormitorio frente a mi ordenador portátil. Toda la habitación está a oscuras salvo por la luz que emite la pantalla del ordenador. Una luz cegadora que me provoca dolores en la cabeza y en los ojos. Tengo que revisar los comentarios que la gente ha escrito en los dos últimos videos que he colgado. Son las doce de la noche y aún no he cenado por lo que me levanto y voy a la cocina con la intención de prepararme algo que me proporcione cierto aporte calórico. A pesar de lo que pueda parecer, este trabajo resulta agotador. Cuando comencé con esto del blog lo hacía por puro entretenimiento, colgaba uno o dos videos por semana y cada video no llegaba ni a las cien visualizaciones y los comentarios que los cibernautas escribían en el blog se podían contar con los dedos de una sola mano. Pero hace dos años la cosa empezó a cambiar. Se corrió la voz y el número de visitas y de comentarios del blog fue ascendiendo progresivamente hasta que P de Porno se convirtió en uno de los blogs pornográficos de mayor tirada del país. Y poco después, empecé a repartir porno a escala internacional, ni siquiera China consiguió censurarme. Ello supuso una mayor dedicación al blog: más comentarios que leer, más comentarios

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underground boys antología irrespetuosos que borrar, más videos que colgar (hasta tres o cuatro al día)… Hasta tuve que dejar mi trabajo en el McDonal’s. Total, para la mierda que me pagaban… Abro la nevera y lo único que me encuentro es mostaza y kétchup caducados desde hace dos meses y algo de jamón york de aspecto dudoso, tan dudoso que parece tener un color azulado. Aparto con los dedos el moho que descansa sobre los bordes del jamón y meto un par de lonchas entre dos rebanadas de pan de molde. Somos lo que comemos. No es que no tenga dinero para hacer la compra, el problema es que me falta tiempo. El blog ocupa todo mi tiempo y mi ego, es como esa novia pesada que todos los tíos odian pero que yo anhelo. Sí, soy esclavo de un blog porno. Internet os hará libres. Le doy un mordisco al sándwich que me acabo de preparar y al instante se me quita el apetito. Escupo la masa de pan y jamón mohoso de mi boca y tiro el resto al cubo de la basura que está a rebosar y apesta. Si somos lo que comemos, yo soy esencia de sándwich de jamón mohoso con pan seco desde el culo hasta la cara. Cuando tu blog se convierte en uno de los blogs porno más visitados del planeta, cuando superas los 5 millones de visitas diarias y los comentarios se cuentan por cientos, infinidad de empresas relacionadas con el mundo del porno o del sexo llaman a tu puerta con un fajo de billetes calentito esperando a que les publicites en tu blog. Desde pastillas contra la eyaculación precoz de dudoso control médico hasta técnicas de alargamiento de pene. Webs de citas que te garantizan sexo seguro. Muñecas hinchables de “un realismo asombroso”. Webcams porno. Novias rusas por cinco euros y por un euro más te llevas a otra de regalo. Y todas estas empresas se pelean por conseguir un pequeño hueco en tu blog. La microcongestión sexual. Un puto crucero sexual de sol a sol. Y así es como me gano la vida: con publicidad engañosa.

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underground boys antología Vuelvo a mi portátil, a mi lugar de trabajo, y me pongo manos a la obra. Primero empiezo por los comentarios del trio formado por Asa Akira, Jenna Presley y un tío muy afortunado cuyo nombre no me he tomado la molestia de investigar. No son actrices que estén entre mi lista de favoritas pero al gran público les gustan y eso es lo que importa. Todo por la masa de pajilleros adolescentes y no tan adolescentes. Borro algún que otro comentario irrespetuoso hacía algún visitante o dirigido hacía mi mismo y paso al siguiente video: un bukkake de Dakoda Brookes. Es una de mis actrices favoritas pero la técnica del bukkake no es algo que me llame especialmente la atención, de hecho, me parece degradante y asqueroso a más no poder. Esta técnica consiste en que una tía es rodeada por un montón de tíos que se corren en su cara hasta que le queda totalmente cubierta de esperma. Ríos de semen mezclados con kilos de maquillaje y rímel corrido. Lo dicho: vomitivo. Borro unos cuantos comentarios que dicen cosas como “la puta de ella se lo tenía merecido” o “le metía la polla en la boca hasta matarla de asfixia”. Es lo malo que tiene este trabajo, tener que soportar comentarios estúpidos de imbéciles integrales. También hay un comentario que me llama la atención:

“por la pasta que le pagan, yo me tragaba toda esa lefa”. Y lo más jodido de todo, es que seguro que

habla en serio. Hay otro comentario colgado por “Conejita Lulú” que dice que “el video es

degradante. El porno trata a las mujeres como objetos”. Y no le falta razón, no podría estar más

de acuerdo con ella. Es lo que el ser humano lleva haciendo toda la vida: convertir a personas en objetos y a objetos como una muñeca hinchable en personas. Sigo ojeando comentarios estúpidos e hiperhormonados cuando doy con uno de un tal “Danifuckingmachine” que, a primera vista, parece de gran utilidad. El comentario dice así: “Hola,

Sexñor Pajilleitor. Soy un gran admirador de su blog y me gustaría saber si le interesaría obtener 260


underground boys antología en primicia un video inédito de un gangbang de Rebeca Linares de su última peli que aún está rodando”. A pesar de que piense que, en mi modesta opinión, Rebeca Linares ya no es lo que era (la cagó al implantarse esas enormes tetas de plástico), lo que me propone mi admirador Danifuckingmachine me parece de gran utilidad para colgarlo en el blog. Todo por la masa de pajilleros adolescentes y no tan adolescentes. Así que le respondo que me interesa y que, por favor, me conteste lo antes posible. Aunque éste pueda parecer un trabajo sencillo, en realidad, resulta más complejo de lo que parece. Un solo error en el teclado de tu ordenador y en vez de un video de Tori Black cuelgas un video cuya primera escena es un tío lamiendo un pene de veinticinco centímetros. Si eso pasase, el blog quedaría saturado de comentarios amenazantes e increpantes hacía mi persona. Pero, aun con todo, sería el video más visto del año. Homosexualidad reprimida creo que lo llaman. Termino con los comentarios y cuelgo un video más para dar por finalizada la labor de hoy. El video trata de un vejestorio de sesenta años que se folla a su sobrina veinteañera. Ver como la chica chupa la arrugada polla del viejo. Ver como el viejo le da por culo mientras su enorme y redonda barriga golpea contra la espalda de la chica. Ver a la chica lamer el sucio ojete del viejo. Todo eso tan repugnante es lo que la gente criticará. Y verá una y otra vez. Todo eso tan repulsivo, se convertirá en el video más visto del mes como poco. Todo por la masa de pajilleros adolescentes y no tan adolescentes. Estoy decidido a apagar mi portátil cuando recibo un comentario de Danifuckingmachine. Me dice que prefiere darme el video en persona, en un CD. Le digo que como quiera y le doy mi dirección, la de mi casa, le doy la puta dirección de mi casa a un tío que acabo de conocer en un blog porno. Y me contesta que le cae cerca y que mañana se pasará a entregarme el CD con el gangbang de Rebeca Linares.

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underground boys antología Después de eso, me tomo un par de aspirinas con un poco de agua y me meto a la cama y desconecto de las tetas siliconadas, los coños sometidos a rejuvenecimiento vaginal y las pollas de veintimuchos centímetros. A la mañana, siguiente me despierta el timbre proveniente de la puerta de la entrada. Después de varios timbrazos que retumban como estampidas en mis tímpanos, me levanto a abrir. Al otro lado de la puerta, de pie, hay un hombre de unos veintipocos años. Es alto y escuálido, como una torre de huesos. El largo y rubio pelo le cuelga en la cara, haciendo que sus grasientas greñas doradas le tapen casi por completo sus pequeños ojos marrones. Me quedo mirándole de arriba abajo, esperando a que diga algo. -Hola, me llamo Dani. Hablé anoche contigo por el blog… Ya sabes Danifuckingmachine… Le faltan dos dientes: un incisivo superior y un canino inferior. -Sí, ya me acuerdo… – le digo. Se me queda mirando un rato como con ojos de adoración y dice: -¿Eres el Sexñor Pajilleitor? -Por favor, llámame Lucas. Le invito a pasar, tomamos algo y me enseña el video, que viene contenido dentro de un CD que tiene una enorme X dibujada con permanente negro en su cubierta. Para mi asombro, tenía razón. Es un video inédito que no había visto antes. No es que me ponga demasiado, pero va a hacer furor en el blog. -Es todo tuyo – me dice Dani. Le doy las gracias y me dice que se ha traído unos videos por si quiero “aliviarme”. Me parece un poco raro pero tampoco quiero hacerle el feo así que acepto su ofrecimiento y ponemos los videos mientras nos masturbamos. Lo bastante separados el uno del otro. Cada uno con su polla. Cada uno sus pajas. No penséis mal. Y así hasta que se hace de noche y Dani me coloca un paño lleno de cloroformo en la cara antes de despedirse. Y me despierto con la polla al aire y

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underground boys antología entre los filos de una tijera. Nunca confíes en un tipo que acabas de conocer en un blog porno. Y creo que ese es todo el proceso, creo que es aquí donde lo deje. Dani vuelve a repetir eso de: -La contraseña o tu polla. Y, además, añade: -Última oportunidad. Contaré hasta cinco. Contará hasta cinco, eso es todo lo que tengo. Contará hasta cinco y me quedaré sin polla. Uno. Con su sonrisa desdentada y sus grasientas greñas colgándole por todos lados dice: -Dos. Si le doy la contraseña del blog, se quedará con mi cuenta y todos los ingresos que recibo gracias a la publicidad de las rusas a cinco euros, desaparecerá. Tres. Y tendré que volver arrastrándome al McDonal’s, suplicando para que me devuelvan mi antiguo trabajo de mierda. Cuatro. Además, ¿Quien me garantiza que no me cortará la picha de todas formas? ¿Por qué iba a dejarme vivo y con la cola coleando? Le va a dar la contraseña su puta madre. Y los filos de acero de la tijera empiezan a hacer presión y yo cierro los ojos para no mirar. Para no mirar como un trozo ensangrentado de polla cae al suelo. Para no mirar como la sangre de color rojo oscuro empieza a salpicarlo todo impregnando mis piernas, mi ropa y el suelo. Chorros de sangre fluyen al igual que un rio bravo por el interior de lo que me queda de pene manchándolo todo. Del trozo de polla que yace en el suelo sobresalen un millar de venas azuladas y rojizas que emanan borbotones de sangre formando un enorme charco a su alrededor. De la base de mi polla, de la base de lo poco que me queda de polla, cuelga una enorme vena azul que gotea sangre a un ritmo frenético. Si queréis saber lo que se siente imaginaros el rodillazo en los huevos que vuestra novia os dio

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underground boys antología cuando se enteró de que os tirabais a su mejor amiga. Ahora multiplicar ese dolor por veinte millones y añadirle sangre, mucha sangre, e infinidad de venas sanguinolentas y un trozo de pene muerto. ¿Lo tenéis ya? Pues bien, ni con esas podríais haceros una mínima idea de lo que se siente. Vuelvo a cerrar los ojos y me desmayo. Pierdo el conocimiento. Para llevar a cabo la reimplantación microvascular del pene se debe contar con el trozo del pene amputado y limpiarlo, pasarlo por una solución fisiológica estéril y colocarlo en una bolsa de plástico también estéril y con cierre automático que se mantendrá en agua nieve. Éste, es el primer paso para reimplantación microvascular del pene. Te pueden reimplantar el pene hasta 18 horas después de la amputación. Incluso si te lo han cortado con las tijeras con las que le quitas las tripas al pescado. Después, te llevan a quirófano y te practican una anastomosis uretral en la que se realiza la unión microvascular de la vena dorsal, la arteria dorsal y los nervios dorsales del pene, es decir, te cosen todo lo que se supone que tendría que estar unido. Todo ello, con un catéter metido en la uretra, en el agujero de la polla por la que sale el pis y el semen. Los médicos me han dicho que mañana me darán el alta y que podré seguir con mi vida normal, que no me preocupe por nada. Claro, me han cortado la polla y yo no debo preocuparme. Como me la han cosido no pasa nada, no te jode. Aún me duele y no es que luzca muy bonita. Pero me alivia saber que está ahí y que se alzará cada vez que lo necesite. Al menos hasta que cumpla cierta edad, ya sabéis, nada es para siempre. Cierro los ojos e intento dormir. Mañana será otro día. Por cierto, la contraseña era: 1 2 3 4.

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underground boys antología HAIKUS A ADRIANA LIMA Los rayos de sol se colaban por las rendijas de mis persianas iluminando el poster de Adriana Lima en ropa interior que tenía pegado al techo del dormitorio. Tan solo llevaba lencería fina con transparencias y me miraba con deseo, como diciendo <<ven y fóllame>>. Menuda diosa. Tumbado en la cama, deslicé mi mano hasta mi entrepierna y me empecé a masturbar. <<Oh, Adriana. Sí, sigue así. Qué bien la chupas>> También tenía un poster de Bob Dylan en la pared de enfrente de la cama, de cuando tocó en la explanada del Museo Guggenheim en Bilbao. Pero Dylan no me pone tanto. <<Eso es, Adriana, acarícialas. No te olvides de las pelotas>>. El concierto, por cierto, estuvo bien. Fue mi primer concierto de Dylan. El pobre tenía la voz un poco cascada y no se le entendía gran cosa pero le acompañaba una gran banda y la experiencia fue única. <<¿Te gusta comérmela, Adriana?>> <<Oh sí, tienes una polla enorme>> contestó Adriana. Y me corrí en su boca. Bueno, en realidad, me corrí en las sábanas. Fue una buena descarga, las sabanas quedaron empapadas en semen, una gran mancha húmeda y viscosa. Bah, llevo dos meses sin cambiar las sábanas, un poco más de sustancia no les va a hacer daño, pensé Me levanté y, aún erecto, caminé hasta el cuarto de baño para limpiarme mi miembro con algo de papel higiénico. Después, meé. Es mi rutina, siempre hago lo mismo desde que aquel profesor de biología del instituto nos lo aconsejó. Nos contó que, después de corrernos, a los tíos siempre se nos quedan restos de semen en el interior de la uretra y que ese semen puede solidificarse llegando incluso a obstruirla. Por eso hay que mear, el pis se lleva esos restos de semen maloliente. No sé si esa teoría tiene algo de verídico, pero yo cada vez

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underground boys antología que me corro intento echar una buena y placentera meada para asegurar. Nunca se sabe. Me rasqué el culo y me fui a la cocina. Hice café y desayuné sin prisas, no tenía que ir a trabajar, estaba en el paro. Hasta hacía poco trabajaba de contable en un edificio de oficinas del centro de la ciudad, pero me despidieron hacía nada. Una injusticia, la verdad. Me acusaron de colocar cámaras ocultas en el baño de mujeres. Además de despedirme, me denunciaron. Tenía la vista previa del juicio en una semana. Qué puedo decir, me tendieron una trampa. Como no tenía nada que hacer, decidí sentarme a la mesa y continuar con la tarea que había dejado a medias el día anterior, escribir unos haikus de amor a mi querida Adriana Lima:

Labios carnosos mi polla en tu boca cállate y traga ¿Menearás tu mi polla morcillona hasta correrme? Victoria’s Secret, ¿cuánto dinero quieres por su libertad? Ya lo sé, no soy lo que se dice un experto en esto de los haikus, pero dicen que lo importante es el detalle. Ya sé que todo esto de los poemas de amor es un poco cursi, pero que queréis, soy un romántico. Siempre lo he sido y siempre lo seré. No sé porque a las mujeres les cuesta tanto quererme. Metí los haikus en su sobre y escribí con un bolígrafo la dirección del domicilio de Adriana en Londres que había sacado de internet hacía unos meses. Terminé de desayunar, me vestí y fui hasta la oficina de Correos. Al cabo de unos días recibí respuesta. Era una citación judicial por acoso. Al parecer, a Adriana

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underground boys antolog铆a no le gust贸 mi trig茅simo quinta carta de la semana. Que desconsiderada. Se me cay贸 un mito.

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“Soy un mono encerrado en una jaula de cemento y ladrillo, un mal amante, un fracasado, y, por encima de todo, un alcohólico. Todas mis ex me adoran, dado que he dado un nuevo esplendor a su vida con mi ausencia. Idolatro sin pudor a Bukowski, Carver, Baudelaire, Palahniuk, Cioran, Kundera, Dostoievski… a cualquiera que consiga arañar mi conciencia, que me estremezca, que supure inteligencia y honestidad. No sé escribir, empecé hace dos años con la intención de engañar a alguna fémina amante del malditismo pero, naturalmente, he fracasado también en ello. Son demasiado inteligentes. Por eso me gusta hacerlas mías en relatos de sexo irracional y decadencia disfuncional; sublimación creo que se llama. Joder.”

Blog: http://hermosadecadencia.blogspot.com.es/

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Me despiertan los gritos de la calle. Miro el reloj, son las tres de la tarde. Me incorporo despacio de la cama, me sube una arcada. Espero con los ojos cerrados a que pase. Llevo varios días bebiendo, y siempre, al despertar, tengo que correr al baño a vomitar es una forma desagradable de empezar el día estoy seguro de que hay formas más limpias y rápidas de suicidar la conciencia en estas fechas pero nunca dije que fuera demasiado inteligente. Cojo aire y salgo de la habitación esperando que la luz mutile con saña mis ojos sin embargo todo está oscuro, los gritos siguen afuera, ¿qué coño sucede? Salgo al balcón y lo veo: miles, millones de arañas de todos los tamaños inimaginables caen del cielo, peludas, negras, blancas, rojas, transparentes… cubren con sus cuerpos el cielo en un gigantesco crespón la gente huye, intenta protegerse en los soportales, algunos se arrodillan en mitad de la calle y rezan histéricos

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underground boys antología se escuchan choques de metal contra metal, gritos, sirenas, cristales rotos ¿el fin del mundo se ha adelantado un par de días? Sonrío ante la idea, pero me jode, todavía tengo cinco botellas de Absolut esperando. Me tumbo en el suelo de la terraza, boca arriba, incrédulo entonces las siento caer sobre mí, como tijeras de neón enmohecidas recorriendo mi cara, mis brazos, mis piernas empiezo a reírme, por fin la locura me abraza con cierta pasión: “bien, adelante, venid pequeñas putas, sois el mana, sois mi soma” Abro la boca, pozo de muerte, madriguera de amor empiezan a caer dentro, a inundarme, se deslizan por mi garganta mi boca se transforma en una cloaca de vida algunas empiezan a luchar, pero es demasiado tarde, no hay escapatoria las compuertas se cierran lentamente, empiezo a masticar me inunda el sabor del marisco rancio me levanto, entro en mi habitación, alzo la botella de vino de anoche y la termino. Aquello termina de bajar a mi estomago. Tengo una erección. Me tumbo unos instantes y me quedo dormido. No sé cuanto tiempo pasa, pero cuando despierto y miró por la ventana, todo ha vuelto a la normalidad. El miedo, sinónimo de religión, desaparece, el hombre civilizado sale de su caverna de nuevo. Busco información por internet, sin embargo no hay vídeos ni imágenes, alguien habla de una conspiración mundial para drogarnos con el agua. Hay miles de versiones sobre lo sucedido, diferentes personas en el mismo lugar han visto caer del cielo cosas totalmente diferentes: ratas, bebes, ninfas, dinero, cucarachas, condones, jeringuillas, difuntos, nieve…así ad infinitum.

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underground boys antología De pronto tengo un insight, una loca explicación: Dios ha eyaculado sobre nosotros, y nuestros cerebros, incapaces de procesar esa información, limitados como están ante la visión de algo imposible de entender, de adaptar al lenguaje, a nuestros sentidos, han creado un espejismo de apariencia normal, diferente en cada uno, pero necesario para evitar la locura. Pero si eso es cierto, entonces, al tragarlo, me he convertido en su puta. Me introduzco los dedos en la boca, necesito vomitar, pero no soy capaz, de hecho no siento nada, ni resaca, cansancio, hambre, sed… es como si mi cuerpo hubiera transcendido, no me atenaza ni siquiera el deseo sexual. La divinidad, su poder, recorre mis venas, soy el hijo bastardo de Dios, podría hacer cualquier cosa, el mundo es arcilla en mis manos, tengo una oportunidad única de recrearlo a mi antojo, de… Rompo una botella y me secciono la yugular. La sangre salpica con dignidad la pared.

+**** Le ordeno que se desnude. De rodillas. Sobre la cama. Separa las piernas. Ábrete. Mi mano es una fusta. Golpes moderados. Marca roja sobre sus nalgas. Expuesto. Humillado. Su polla dura, enhiesta. Habla sin permiso. Indisciplinado. Mi pie en su cabeza, hundiéndole contra el colchón. Pide perdón. Empieza a chuparlo. Le observo excitada. Empiezo a acariciarme el clítoris, miles de terminaciones nerviosas, hinchado, húmedo, mientras me follo su boca con el pie. Es suficiente. Le ordeno ponerse en posición de nuevo. Empiezo a acariciarle. Primero un dedo. Poco a poco. Dentro. Fuera. Gime. Empiezo con el segundo. Un poco más

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underground boys antología rápido. Bien. Buen perro. Es el momento. Doble dildo, con arnés. Casi iguales. Me lo introduzco lentamente. Ajusto las correas. Lubrico su parte. Me mira asustado. Queja. Azote. Empiezo a presionar. Gime. Dolor. Me aferro a su cintura para hundírselo. Grita. No paro. No puedo. El placer es demasiado intenso. El dildo atraviesa mi coño con cada nueva embestida. Me muevo como si fuera un hombre follándose a una puta, ajeno a todo excepto su placer. Él sigue gimiendo de dolor pero empieza a moverse a mi ritmo. El consolador está casi entero dentro de él. Acelero. Me corro. No me cuesta nada, me encanta poseerlo así. Le ordeno darse la vuelta. Se tumba boca arriba y se sujeta las piernas en alto. Me coloco encima de él. Sigo metiéndosela, mi cara pegada a la suya, diciéndole obscenidades. Ya no se queja. A la pequeña zorra le empieza a gustar. Aumento el ritmo, se la clavo con fuerza mientras le miro a los ojos. Su polla se balancea de un lado a otro. Sé que quiere tocarse pero no le he dado permiso. Se la cojo, empiezo a masturbarle. No tarda mucho en correrse, con fuerza, manchándose todo el pecho. Me embadurno los dedos y le obligo a chuparlos, a limpiarme. Y en ese momento, mientras se la saco lentamente del culo, al observar su mueca al tragárselo, vuelvo a correrme. ******************** “…la noche apuñala con su mirador de falsas estrellas en vez de besar mis cicatrices, quemabas con sal y desdén mis alas de feliz funambulista lo llamabas amor cuando en realidad era(s) un océano de deshechos llenando mi boca, secando mi sexo llegaste a convencerme de que necesitaba tu dolor para sentirme viva. Pero al final, como la orilla de una grieta que abraza el vértigo, he aceptado que hace tiempo que murió el latido de

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underground boys antología nuestro futuro…” Esta es una parte de lo que te digo en la nota ya ves, además de cirujana, soy poeta. una mujer ideal nunca entenderé por qué me has tratado así. Pero no quiero que haya rencores en nuestra despedida no quiero volver sobre el tema de Laura ni al hecho de que te acostaras con ella en nuestra cama tampoco a tus continuas mentiras y chantajes emocionales supongo que así es el amor te hace madurar, relativizar todo quitarle importancia incluso te pido perdón por drogarte y te doy instrucciones para el postoperatorio sí, en la nota de despedida. Está en la mesa, junto a tus testículos. ***************** El amor es una carta de suicidio una soledad, un estertor, un descosido de semen, un nudo en las venas una promesa de felicidad antes de desflorar, de horadar la carne un peso muerto, un ronquido, una necedad. Mi corazón, antes de conocerte, era una cloaca de silencio cruel como el de una ventana tapiada. Metáforas como rendijas que flotan en habitaciones separadas fractales por omisión como las cicatrices de tu boca. (¿Hay un corazón detrás de tu ropa, de tus plumas escarchadas?)

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underground boys antología “Ven aquí, mi amor, vamos a matarnos en la mentira” me dices y sin rendir pleitesía al vértigo que me provocas me empujas la cabeza entre tus muslos hacía ese coño de féretro anémico de sentimientos. Y bebo tu mundo, trago tus aguas saladas pero en vez de fundirme en tu misterio mi lengua se hiela, mi corazón se congela. “Tengamos un aborto esta noche, pero no intentes desvirgar mis sentimientos” me dices (Estás enferma) Los cuervos chillan en tu cabeza, el eco golpea tu cráneo miles de hormigas ebrias de sangre supuran de tu cuerpo. Y mientras la guadaña juega en la rayuela me mutilas con tus uñas negras y rotas atravesando mi saco de huesos. Cuando todo ha acabado me acunas entre tus brazos apenas respiro mi corazón late entre tus labios sonríes y me lanzas por la ventana, hacía el cielo “Vuela, vuela libre” me dices Y me elevo desde el quinto piso rápidamente hacia el suelo donde el asfalto me aplasta con su bendición. ********** Miro al cielo en búsqueda de algo (un espejo se hace añicos) y el silencio sobrecoge con su virtud atea. Eyaculo sobre la piedra varias veces y veo crecer una rosa blanca

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underground boys antología y totalmente muerta. Otra botella, ave de rapiña brindis a la nada a su secreto. Alimento la flor con la negra savia de mi huida. La gente muere lentamente allá afuera como esclavos sin apenas darse cuenta. Y el amor en su trono purpura de sudor se convierte en violencia y tormento en venas fatigadas llenas de vómito. La bebida sodomiza como charcos de agua sucia que se estremecen sin entender por qué siguen ahí. ¿Ganar, perder? ¿Para qué, si el mundo nos va a olvidar de todos modos? La literatura es una puta que finge orgasmos Dios apuesta al caballo equivocado tus cenizas caben en un dedal. No me atrevo a conocerme a mi mismo no me atrevo a mirar a recordarme. Y antes de que las mentiras destruyan mi cuerpo (lágrima de estiércol reja de jardín) beso a la serpiente en la boca y extiendo el antebrazo para terminar con la farsa. Pero justo en ese momento los peces del acuario gritan: “Jesucristo era Judas, y murió en la horca ajeno a las voces de su cabeza”

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underground boys antología Y el genio disputa su partida de ajedrez con la Muerte mientras la música pide una noche más. Solo una noche más.

El tricornio y el consolador. Me llamo Mauricio y soy policía desde hace más de veinte años, un hombre con mayúsculas, con los cojones como el toro de Osborne. Si hay que meter una paliza, ya sea dentro o fuera de casa, soy el ejemplo a seguir. Mi mujer, ese animal de compañía que encharca las bragas al pensar en su alcaldesa Ana Botella, es sobre el papel mi pareja perfecta, lubricando su coño a mi antojo. Convivimos sin que las cosas terminen de funcionar. Supongo que el único momento de pasión de su vida fue con su amante, es una lástima que este desapareciera de repente y todas sus entelequias se vieran frustradas. La pobre envió durante varios años cartas de amor no correspondidas hasta que finalmente, resentida, se resignó a mi verga y a mis lunas de hiel. Nunca sabrá que su Romeo, después de la paliza que le metimos en comisaría y las dos noches que pasó con un par de violadores en el calabozo, tenía sobradas razones para desaparecer y nunca atreverse a contestar sus misivas. A veces leo alguna de ellas y me sobrecojo ante esa exultante fantasía que hace presa de las mujeres: “(…)

Ganar o perder lo que me humedece es el riesgo. Siento el clítoris tembloroso solo con recordar tu voz. Esa voz penetrante, grave, 276


underground boys antología borracha de vino y ansiedades que me penetraba hasta lo más hondo. Soy un premio ya conquistado antes de que me bajes las bragas. Te recuerdo marcando el camino con tu saliva, arrodillado, haciéndome arder. Tu lengua agujereándome mientras tu nariz rozaba mi clítoris febril y enfermo de tamaño. Esa música de fondo como si quisieras adoctrinarme mientras te suplicaba, te imploraba, que me la metieras, que me follases, necesitando que me compensaras todo el tiempo pedido. Sentirte caliente, duro, entrando en mí, saborear el sabor de tu semen en un solo latido, sin sentido y sin final mientras bebemos de nuestros orgasmos. Te amo y te amaré siempre, nos conocimos con un beso de despedida, nunca te olvidaré” Qué bonito. De todas formas he descubierto que lo que realmente me gusta no es follarme a mi esposa en la misma posición aburrida del misionero con el Cara Al Sol de fondo. No. Lo que realmente me gusta es que me sodomicen, que me den por el culo. Pero no un puto homosexual, mierda, ojalá mueran todos de alguna enfermedad más perfeccionada. Solo me dejo sodomizar por una mujer. Podría ahorrar dinero y pedírselo a su esposa, pero en plena menopausia eso erosionaría la poca lucidez que le queda. Por eso recurro a Carla. Carla es majísima, una puta de alto postín, todo artificial: tetas, culo, labios…me gusta sus preliminares cuando empieza a chuparme los huevos y va bajando. Cuando me penetra con su consolador me humaniza, casi consigue por unos instantes que desaparezca esa necesidad de violencia que me provocan esos putos perroflautas de Sol. Si tuviera algo de poder acabaría con todos esos gilipollas, esos anarquistas okupas de mierda que ralentizan el buen devenir de ese maravilloso país: España. Y que me dices de Cataluña…cada vez que veo las noticias se me revuelve el estómago con todos esos independentistas, antipatriotas de mierda, exigiendo derechos. Si pudiera me follaría a todas

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underground boys antología esas putas afrancesas y les obligaría a chuparme el cimbrel en condiciones y en castellano. Me quedo con las fachillas de Madrid: prepotentes, un poco idiotas, pero acostumbradas a bajarse las bragas cuando es necesario. A veces pienso en chupar una polla mientras Carla me sodomiza, son extrañezas pasajeras, fruto del stress del trabajo. No soy un jodido gay, no tengo necesidad de ir al psiquiatra a medicarme. Solo tengo curiosidad. Por eso compré aquellas revistas, con escenas de perros pasándolo bien. Se lo propuse a Carla pero no era su campo. Me puso en contacto con Sandra. Sandra si lo hace, ella tiene su propio perro, es hermoso ver como se la folla Marcus, su pastor alemán, con ese enorme falo. He pensado mucho en ello: lo que me excita es la sumisión, la denigración de la mujer, me gusta cuando Marcus se corre y la llena con esa enorme cantidad de semen y ella tiene que permanecer quieta porque el glande del perro está totalmente inflamado y tiene que seguir dentro de ella durante unos minutos hasta que por fin puede sacarla sin hacerse daño. Me gusta ver como se la folla brutalmente mientras me la chupa. Una mera esclava…menos que eso: un simple animal. Pero Sandra disfruta con ello, le gustan las emociones fuertes, desgraciadamente se rompió la magia al darme cuenta de ello. Quizá sea un poco misógino, quizá debería dar un poco de libertad a mi hija. Pero cuando vi ese condón no pude evitar darle una ostia, aún es muy joven para follar, para vestir con esa ropa de puta. Joder, solo pido un poco de respeto en mi propia casa. ¿Qué coño es eso de que necesito controlar mi ira? Alguna vez rompo algo y tengo que tomar medidas disciplinarias para mantener el orden, pero eso no es motivo para encerrarse en su habitación y poner esa puta música tan deprimente. Cuando nos vino a ver ese asistente social del

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underground boys antología colegio diciendo esas tonterías de que la niña no comía, me reí y empecé a limpiar mi arma reglamentaría H&K -rutina habitual en las sobremesas familiares-, ¿estamos locos? Mi hija es delgada porque es su constitución, la veo comer todos los días, joder, en mi casa siempre hay comida, para eso me mato a trabajar. Menudo gilipollas. Que no me lo cruce cuando voy de servicio porque no sale de comisaria. Al final encontré a Regina, adicta al caballo, pobrecita, es duro para ella a sus treinta y cuatro aparentar veinte años más y ver como su hija le hace la competencia en la esquina de enfrente. He intentado hacer un trio con las dos pero no quieren. Es cuestión de tiempo. De momento me conformo con el servicio gratuito que me ofrenda previa amenaza- en el asiento de atrás de mi coche. Me gusta su boca, ahogarla con mi enorme polla llena de postulas –a saber el motivo…- y ver como se derraman sus lágrimas de rimen, como se retuerce cuando mis pequeños soldaditos pasan por su garganta. Este es el puto paraíso: violar la boca de una puta. Soy ateo, no puedo aspirar a más. Ahora sin embargo estoy de mala ostia: han ingresado a mi hija. Dicen que pesa menos de cuarenta kilos, el médico me lo recalca con tono desaprobador, como si tuviera la culpa. Mi mujer llora desconsolada. La tienen entubada, con quince años. Bueno, está claro que necesito liberar tensiones. Vuelvo con Esther, me gusta hablar con ella. Es una mujer grandota, tetas caídas, pocos dientes, conserva ese talante vetusto de pueblo, esa risa sincera a pesar del aliento perpetuo a semen rancio. Esta ajada, cuando miras a sus ojos vislumbras una puerta entornada llamada esperanza, que va cerrándose irremisiblemente sin ni siquiera la protesta de un portazo. Me cuenta sus experiencias, hoy la han pagado por comer la mierda de un tío y dejar que le vomiten encima. Más tarde se lo ha encontrado en el

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underground boys antología supermercado con su mujer y su hija pequeña. La felicidad de un matrimonio se basa en volcar el vómito reprimido en ella, a veces literalmente. Sabe que tengo potencial para el sadismo, para romper los límites de la degradación establecida. Pero es complicado, ya ha tenido sexo con animales, películas de bondage, violaciones, reconstrucción de colon. Incluso su falta de dientes mejora las felaciones. Ha hecho de la miseria sexual, de la barbarie, su razón para vivir, su forma de definirse como individuo. Me mira inquisitiva, esperanzada, pero ¿Qué puedo ofrecerle yo cuando golpearla es un simple preliminar, un bostezo existencial, cuándo ha hecho del castigo sexual una rutina? No se me pone dura y seguimos hablando. Me enseña fotos de un antiguo novio de su juventud, me habla del pueblo, de su familia, de su primer aborto, me dice que nunca la quisieron, que la prostitución es como la guerra: una excusa para mostrarte como realmente eres, un animal. Dice que bebe demasiado, que su madre murió el año pasado y no se atrevió a ir al entierro. Le hubiera gustado llevar una vida normal y ser madre. Mierda, casi me enternece, no podré volver aquí. Sería como escupir en un pozo seco. Me despido. Ya es de noche, Madrid está podrida por dentro. No me gustan las drogas, Franco no se drogaba, pero la noche es larga. Voy al poblado de siempre, nadie se percata, la policía es clientela fija. Me meto un par de rayas. La cocaína en vez de hacerme hablar me pone introspectivo. La imagen de mi hija en el hospital, con ese tubo en la boca, mirándome con odio cuando fui a verla… Joder, me he follado a yonquis de su edad con más ganas de vivir que ella. Me siento un monstruo. Me meto otra raya, que extraño es este impulso que nos empuja a seguir a pesar de todo. Bebo un trago de la petaca. Me gusta conducir borracho con la sirena a toda leche, me encantaría ir a Sol o cualquier otro sitio, y en medio de una

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underground boys antología manifestación romper la cabeza a algún perroflauta, sino fuera por las denuncias, por esta mierda de democracia de pacotilla… Es curioso donde me ha llevado la vida con cuarenta y cuatro años. Yo quería ser dentista, pero en algún momento se torció todo. Quizá no luché lo suficiente, o quizá me dejé llevar por las circunstancias del momento, adaptándome para sobrevivir. Genio o genocida, al final lo único importante es el presente. Saco la nota de suicidio de aquella yonqui a la que encontramos muerta hace unos días: “Explicar

el suicidio en una nota es una incoherencia, normalmente es un simple arrebato, la cuerda, el puente, el gas, la pistola. Nadie da explicaciones de porque Mozart acabó en una fosa común, de porque si tienes un gatillazo siento que la culpa es mía, de porque elegimos no elegir y no abrir la puerta al superyó. Sé que hay gente que me quiere…pero no me comprenden, y si no eres capaz de comprenderme no puedes aceptarme. No sabes porque lloro cuando estoy sola, y por eso me siento sola en tu compañía. Ya ni siquiera me siento viva con la música, cuando escribo, cuando me masturbo…lo siento. Y te pido perdón porque sé que es cosa mía, mi percepción, mi forma de enfocar las cosas, sé que no hay razón para quejarme, que no tengo perspectiva…pero no puedo evitar sentirme así. Simplemente sobrevivo. Podría ir al psicólogo, pero es como la fe ¿de qué serviría a un ateo? Me enamoro sin pensar, de ojos gastados, sin brillo, que tienen miedo a los espejos, coleccionistas de llamadas perdidas, de mails sin respuesta, a rebufo de la funeraria. Así soy yo: complicada, caótica, inservible, de las que se apoyan en la barra de algún bar, inmutable a invitaciones sórdidas o canciones de amor porque esperan que la ginebra haga efecto para volver a aquel verano donde sonaba esa canción y Él, por fin, me sacaba a bailar. La vida, como siempre, tenía otros planes. Pero no quiero enmarcar ese viejo neón estropeado de la 281


underground boys antología nostalgia…solo pienso en la nieve…blanca, pura, apocalíptica, un réquiem de luz que lo inunda todo sin dejar ninguna pista al enemigo. Y dejas tus huellas, esperanzada en ese simple legado, mientras caminas ignorante hacia el Sol que hará desaparecer todo detrás de ti. Pero conozco esa verdad, noto el frio tras el cristal del segundero que marca la marcha fúnebre, y aunque hay cierta ternura contenida en este epigrama separado por comas, no espero que mis palabras sean un gran acontecimiento, todo es tan fugaz como los ojos verdes de ese conductor de autobús que, sin interés, flirtea conmigo. Ya siento el cansancio, el veneno circulando por mis venas, actuando, desatando ese instinto atávico de supervivencia. Subo el volumen, rechazo la llamada, no hay nada por lo que merezca la pena resistir…” Llamo a Silvia, le digo que tengo coca y caballo. Llego a su cuarto, está sembrado de fotos suyas antes y después de la operación: antes era Silvio y tenía polla. Ahora tiene una vagina de juguete. Lo bueno es que te la puedes follar sin condón. Le gusta poner la música muy alta, creo que lo hace para joderme. Día equivocado. La ato como siempre y empiezo a follármela sin preliminares, me gusta el tacto de esta vagina de mentira, de virgen incapaz de lubricar. Le duele y mi empatía me empuja a meterle sus bragas en la boca y aumentar el ritmo. No consigo correrme y entonces saco la porra y empiezo a golpear esa cara que tanta cirugía y hormonas ha necesitado. No destrozo nada hermoso, solo una patética mentira. La sangre me salpica, es divertido, excitante, intercalo mis crueles penetraciones con golpes en sus pechos de porcelana, en su rostro amorfo ya por las lesiones. Le arranco un pezón para devolverle la conciencia. Necesito que siga despierta, sus bragas están rojas de sangre y sufre espasmos. Me rio, la vida tiene sentido: golpear, penetrar, matar. Soy un puto psicópata. Y sí: al final somos los únicos supervivientes. Vivís en un mundo de horror. Welcome

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underground boys antología La chica del abrigo rojo. Estoy loca. Es algo muy difícil de asumir. No es algo mutable, como una parte de mi cuerpo que pueda cambiar en un quirófano o en un gimnasio, tampoco es una limitación de mi carácter sobre la que poder aplicar alguna técnica conductista. No, es una definición de mí misma. Algo que siempre irá conmigo. Como ser diabético o alcohólico. Y es curioso, porque muchos problemas mentales surgen a raíz de la incapacidad de aceptarse a uno mismo, ¿en qué me convierte eso, en una loca al cuadrado? Pensé mucho en eso de pequeña, mientras iba de una institución a otra, encerrada en pequeñas habitaciones blancas, atada a la cama, la cabeza llena de algodones, la boca seca y sin vida. Al final llegué a un acuerdo con las voces, ninguna quería continuar así. La tristeza de nuestros padres, de nuestros carceleros, se podía evitar. Solo teníamos que disimular, rellenar los test de forma adecuada, comportarnos como los demás, decir lo que ellos querían escuchar. Todo fue bien. Poco a poco la alegría volvió a sus vidas. Y yo siempre tenía los espejos cuando las voces requerían también su tiempo y su luz. Nunca se lo conté a nadie, seguía con mi vida, sorprendida de que fuera tan fácil engañarlos a todos, fingir ser normal. Durante la adolescencia se agravó más, y cuando el ruido de mi cabeza se hacía demasiado insoportable me iba a otra parte de la ciudad a beber, a drogarme, donde nadie pudiera reconocerme y asustarse por mi comportamiento. Era una doble vida, entre el grupúsculo de gente adinera, con su carrera, sus masters, sus planes impecables, y el otro, lleno de juergas malolientes de madrugada, de sexo en la calle, de disociaciones y locura.

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underground boys antología Han pasado muchos años. Años donde mi actuación como la hija, la mujer, la amante, la amiga, la profesional, ha sido perfecta. Todos sonrientes cuando entro en la habitación. Ningún asomo de duda en sus rostros. Pero ahora, esta noche, el otoño me parece la imagen perfecta de la desesperación. Arboles llorando hojas amarillas, cicuta, melancolía recorriéndoles como savia, pudriéndoles las raíces. Me rozo distraídamente la mejilla mientras releo tus palabras, esas palabras que destrozaron mi hermetismo, mi insensibilidad. Esas palabras que llegaron al núcleo de mi ser, que me apuñalaron con sus aristas, que me hicieron confesarle todo por primera vez a alguien. Que estúpida me siento. Fútil. Yerma. La conclusión es que las personas no son ni significaban nada, todo es una gran impertinencia de los sentidos, horizontes de carne pudriéndose poco a poco, el alma desdoblándose mientras la sobrevalorada sensibilidad deja un hueco efímero tras de sí. No es amor, solo endorfinas. Y nunca deja de llover. El humo se aglutina dentro de mi boca, deshaciéndose, huyendo entre mis comisuras. Las voces te odian y te anhelan. Todas ellas. Me piden que te llame, existir un poco más dentro de ti, impedir el desvanecimiento, el influjo de. Pero en vez de eso una de ellas se hace con el poder y empieza a escribir una interminable, ilegible – ininteligible- carta de amor, intentando, no sé, explicar los silencios, las caricias al aire, el asco alimentándose de si mismo dentro de mi venas calcinadas. Y aunque te conté lo más importante, hubo otras cosas que no quise compartir, supongo que porque sabía que eran avisos ineludibles del final. Mis pesadillas, por ejemplo. En ellas todo al principio esta iluminado con una extraña luz añil. Y ahí, en

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underground boys antología medio de la nada, estás tú, ajeno, distante, dándome la espalda. Es curioso, pero a pesar de la repetición, las sensaciones son siempre las mismas, me siento asustada, atenazada por una sensación de desgracia inminente y empiezo a llamarte, a suplicarte que te des la vuelta, que me cojas entre tus brazos y me consueles. Pero tú sigues ahí, sin moverte, como una mascara inerte colgada de una pared. Al final todo empieza a desdibujarse, a volverse violento, las voces hablan por mí, te insultan, te golpean, mis manos se convierten en cuchillos que te abren en canal, la tonalidad de la luz va cambiando a un rojo oscuro. Y en ese momento de tu interior sale una yo más joven, sin cicatrices, brillante, de un blanco incólume. Ella me mira fijamente, levanta sus manos hacía mi cuello y empieza a asfixiarme. Intento soltarme, golpearla, pero su tenaza es demasiado fuerte. Siento como entro en pánico, como mis pulmones arden, estallan los vasos capilares de mis ojos, el mareo, la náusea. Se hace eterno. Y mientras ella aprieta más y más, tú ahí, observando impasible como muero. Las voces solo son elipsis de conciencia, como este humo que invade la habitación a su antojo, difuminando la oscuridad, intentando frenar el temblor de manos de tu ausencia. Empiezo a comprender que por mucho que corra sin mirar atrás, hasta quedarme sin aliento, no podré olvidar. El monstruo seguirá ahí, sangrándome la respiración, viciando el aire con gritos entumecidos. Arrojo el teclado al suelo, una voz masculina grita de frustración. No, dejemos de escribir, ¿para qué forzar la transcripción de pensamientos? Solo consigo algo inocuo, sin sentimiento, impermeable al sentido que quiero darle, cenizas de ideas como uróboros fagocitándose, como intentar sumergirme en la espuma de la soledad y solo conseguir atragantarme, sin ni siquiera astillar el hueso. La putrefacción de cada metáfora solo agrava las distancias.

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underground boys antología Pero los recuerdos me sobrevienen, como pequeñas explosiones en el campo de minas de mi cerebro, mezclando los quizás con los ojalá. Una parodia de la realidad. Eso éramos tú y yo. Solo carne abierta deslizándose por las sabanas. Aguja e hilo. Haikus demasiado largos. Sentimientos arrugados que lanzábamos contra una papelera enfebrecida, como la sombra alargada y deforme de las tardes de verano que representaba el desecho de una foto antigua, de un sentimiento antiguo, cuando aún éramos nosotros, bucólicos y entumecidos. Y a pesar de todo sigo anhelando perderme en tu piel, lamer tus huesos, vivir de nuevo el accidente, la lluvia escurriéndose por el cristal empañado por las embestidas, tu pie en mi mejilla, tus hilos arañando mis muñecas, abriéndome de piernas, haciéndome bailar toda la noche. Entonces me fijo en el suelo. Hay un reguero de sangre, gotitas aquí y allá recorriendo todo el pasillo, como la evidencia de un crimen. Me levanto asustada sin ser consciente de lo que sucede, me quito el camisón, me arrodillo y empiezo a limpiarlo. Pero resulta absurdo, cuanto más me esfuerzo en limpiar más sangre aparece por todas partes. Tardo en darme cuenta que son mis propios brazos los que gotean. Me rindo. Estoy agotada. Me dejo caer como un parasito sobre las baldosas frías, empapándome de la vida que huye de mi cuerpo, deshilachándose lentamente del fluir del tiempo, de mi existencia. La voz más desagradable despierta en mi cabeza, es la de mi madre, suena como unas uñas deslizándose por la pizarra. Me increpa que me levante, que estoy manchando todo, que soy una guarra y una puta. Me incorporo. Voy dando tumbos hasta el baño. Eludo el espejo. Todo palpita, me siento mareada. Abro el grifo de la bañera y me meto dentro. El agua empieza a caer sobre mi piel ensuciándose con mi sangre. No hay banda sonora, solo frío y

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underground boys antología temblores. Cada vez me siento más pequeña, el griterío insoportable de mi cabeza va desvaneciéndose poco a poco, la bañera abarca todo mi mundo. Después de un tiempo inconexo dejo de arder, ensayo una sonrisa justo antes de caer, de ser arrastrada junto al agua por el sumidero. ** Ahora, semanas después, he vuelto aquí, al infierno de batas blancas, charlas en círculo, pastillas y ojos opacos. Por eso, cuando estoy sola en mi despacho, miro al espejo y vomito todas mis quejas, la frustración, pidiendo algo de paz, de libertad. Pero las voces siempre me contestan: “No podemos

dejarte morir todavía, hay mucho trabajo que hacer. Necesitamos un ejército”

Suspiro. Y por un instante pienso en él. Pero ahora solo hay odio. Que muera también. Hay que seguir con el plan. Es lo único que tiene sentido. El alzamiento está cerca. ***Epílogo*** Médico: “Hola, bienvenidos a “Segunda Oportunidad”, la mejor clínica psiquiátrica del país. Pasen por aquí por favor. Como ya saben toda el mérito del programa es gracias a la Doctora Isabel Sierra, ella fue la que fundó esta institución privada con su propio dinero hace ya casi diez años. Ahora la vamos a conocer. Es alguien impresionante, una benefactora de la humanidad, ha conseguido progresos increíbles con pacientes crónicos que habían sido desahuciados de las demás instituciones. Tendrán que perdonar mi efusividad, pero como compañero de profesión solo puedo dar las gracias por tenerla cerca y aprender de sus métodos. ¿Esas noticias de hace un par de semanas? Rumores sin fundamento, se lo puedo asegurar, simplemente se tomó unas vacaciones. Hay mucha gente que está interesada en contar con ustedes como inversores y son capaces de todo para ello.

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underground boys antología Les puedo asegurar que ella es un ejemplo para todos de entereza y serenidad, y aquí, entre estos muros, estos rasgos son imprescindibles para nuestro trabajo. Y para el resultado final. Bueno, ya estamos aquí, ahí está su despacho. Un momento por favor…”

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é

Superhéroe del siglo XXI Bogotá se cae a pedazos. Bogotá está llorando, la ventana da cuenta de eso. El cielo se desmorona mientras pienso qué voy a hacer. Truena, la mierda de siempre: los recuerdos bañados en lluvia se deslizan por la ventana mientras el granizo intenta romperla. "Lo que te hace feliz luego termina por matarte" pienso mientras me revuelco un rato más en la cama.

Ring/Ring/¡Mierda! ¿quién putas es?/ Los sonidos de un imbécil en busca del silencio. -Hola- pregunté mientras me acomodaba el pene. Siempre se puede morir de un corte directo a la lengua. Ni hablar de las putas cremalleras.

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underground boys antología - ¿Sí, hola? ¿Hablo con el señor Miguel Sanabria?contestó un autómata tras algún escritorio lleno de teléfonos. Putos callcenters. - No, el murió...creo que se atragantó con una pizza, o algo así-. - ¿En serio? ¡Uff! ¡Disculpe, mi más sentido pésame!- dijo sin ningún atisbo de dolor en la voz. Pura y franca hipocresía. No lo culpo, no se puede querer al desconocido. Igual, a veces es más fácil odiar al conocido, como que con el tiempo se alcanza a ver más mierda de la que uno está dispuesto a soportar: resabios, mañas, costumbres chocantes y todo lo que implica tener consciencia del lugar en que se está parado en el mundo. - No...tranquilo. Soy su hermano, estamos devastados...- dije intentando calmar la risa. - Bueno...¡espero tenga una feliz tarde!-. - Sí, creo que me pediré una pizza...¡hasta luego!. - Pe/pero, ¿no era que su hermano había muerto atragantado con una?- preguntó, captando la broma. Su voz destilaba ira: oración tras oración parecía comprender mejor su posición de imbécil en el planeta. Tan sólo otro gordo tras un escritorio de alguna vieja oficina del centro de Bogotá. - Siempre se puede morir de un infarto post-pajacontesté, no sin antes soltar una leve risa. - ¡HIJO DE...!-.

Tun/Tun/Traackk/El sonido de las mierdas al caer.

Me reí un rato. Pobre imbécil, jodido tras una silla, buscando vender algún seguro, algún plan de telefonía celular. Otro más que trabaja para que algún otro mucho más lejos viva como un rey sin mover un puto dedo. No éramos diferentes, lo único era que el había sido hoy el entrevistador, yo el entrevistado. En la vida sólo se cambia de papeles, de roles. En la vida se juega con una misma máscara que va cambiando con las perspectivas que se tienen enfrente. De resto somos la misma basura. Cagamos, tomamos, inhalamos:

Nos masturbamos. Así la verga se nos caiga a pedazos.

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underground boys antología Decidí hacerme una buena paja. Hacía frío, el día estaba jodídamente lluvioso como para pegar un salto a la calle. Quería algo de aguardiente, pero las provisiones se habían agotado hace unos buenos días. Me quedaba media botella de vino, un tinto argentino que no estaba nada mal. Lo bebí de dos sorbos, antes de disponerme a los placeres del sube-baja. Si algo bueno tiene la "autocontemplación" es que no importa dónde ni cuándo, siempre se puede disponer a sentirse bien con uno mismo. Mi pene era una bandera mal izada. Mi pene era el reflejo de un soldado de mil batallas sin ninguna medalla. Mi pene era una casa embargada y a punto de rematar. Mi pene era ¡Ah! ¡MIERDA!

Plaj/Tin/Tin/Arriba-abajo/Arriba-abajo/ El soldado cae en una batalla de aeróbicos televisivos. Cerré los ojos. El mundo era un lugar mejor. El mundo siempre era más tranquilo luego de una paja. La gente no lo entendía, a veces parecía que aquello les molestase. Pero la calma que venía tras el agite de las vísceras y el retorcer de los ligamentos, desparramándose en cálido chorro sobre el pecho, lo valía. Lo valía todo. Eso sí, mejor era cogerse una mujer, pero no siempre se encuentra alguna dispuesta a perder el tiempo bajo un ariete disuelto en cortos pero sustanciales encuentros. Me limpié con una camisa que luego lancé a un rincón del cuarto. Cerré los ojos un buen rato... esperando a que algo pasara. La lluvia había mermado, pero aún se sentía el leve golpeteo sobre la ventana. Me perdí un rato, dándole pequeñas caladas a un cigarrillo que se había encontrado con mi boca. Estaba cansado, dormí un rato. Me despertó un sueño de mierda. Se la estaba chupando a un negro mientras Ava Devine despuntaba con un dildo mi blanco culo. La cosa no podía ser peor, de fondo sonaba I wanna be sedated de los Ramones, dando paso al aluvión de chorro blanco que se colaba tras mis cejas. Sentí lástima por aquellas que se la habían tragado, por otras tantas que les había caído directamente a los ojos.

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underground boys antología El blanco se hacía negro, el negro sabía blanco. Sinestesia. Grité ¡PUTA VIDA! ¡NEGRO HIJO DE PUTA! Estaba solo. En mi cuarto. Era de noche, prendí la radio. Un bajo se agitaba en un slap furibundo, podía verlo: golpes fuertes, chocantes, rabiosos. Una guitarra se colaba, buscando su lugar, "¡PUTO SOLO! ¡MEGADETH!". No había nada mejor que Trust. Me puse otra camisa y salí a la calle. Afuera, un imbécil intentaba coger un bus. Olía a mierda, agitaba su brazo frenéticamente, buscando que alguien lo viese: buscando que alguien se detuviera a contemplarlo. De su axila se desprendía un aroma dulzón, una mezcla de sudor y loción barata que se cocía debajo de aquel traje. Los putos oficinistas, con la mierda de siempre. Los putos y olorosos oficinistas, con su mirada agobiada y su cara estreñida, con sus axilas sudorosas y sus comentarios pseudo-inteligentes, pseudo-

intelectuales, post-apocalípticos.

Sentía lástima y asco por ellos. Sentía unas ganas de hacerme una paja y llenar la calle con mi esperma, dejar de lado las basuras y la mierda que se escurría bajo tierra, en numerosas tuberías que acabarían en algún río, en mi carne, en mis verduras, en mi cerveza, ¡EN MI MALDITA CERVEZA! Corrí hacia la tienda más cercana. Unas dos cuadras, mas o menos. Me detuve, hice la pregunta que nunca falla, la que siempre llena de esperanza los días en que todo se fue a la mierda...los días en que se tiene qué trabajar, maldición bajo la cual los oráculos de la libertad claman la emancipación del hombre, su evolución. La tergiversación más cínica, lo que no cuenta la prensa es que el puto trabajo lo deja a uno desgastado, jodido, con los músculos magullados y la cabeza inundada de inodoros y noticias... -Señor, ¿a cuánto la botella de aguardiente?pregunté, intentando retomar el aire. - A veinte mil...- contestó con cierto aire resentido. Con cierto aire que me recordó que hoy era martes, y que aquel tipo tenía que trabajar al otro día. Me envidiaba, lo sabía.

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underground boys antología - Regáleme una, también unas cervezas, por favor-. -¿Cuántas?-. - Unas seis...si puede también póngame una botella de vino en la bolsa, por favor- contesté con cierta preocupación. Le debía dinero, el hijo de puta se acordaba. Rió. Era su momento de vengarse. - Claro, ¡claro!- gritó entre bufidos que se asemejaban a una risa- pero...me debe treinta mil pesos, vecino-. - Tranquilo, coja hoy el sobrante y mañana traeré el resto- dije, intentando ocultar el resto de billetes que tenía en la billetera. - Hum... ¡JAJAJAJAJA, NI MIERDA, O PAGA TODO O NI MIERDA!- Gritó, lanzando golpes sobre el mostrador. De su boca se escurría una baba verdosa, espesa, casi coagulada. El hijo de puta se había vuelto loco, no lo culpo, para eso es el mundo. Estamos encarcelados bajo el seguro social, el trabajo, los impuestos, las facturas y toda esa mierda que impide clavarse un buen trago o una buena cagada sin complique. - No tengo, pero como le acabo de decir, mañana le traigo todo-. - ¡NI MIERDA, BORRACHO CABRÓN!-. - ¡A LA MIERDA SU PUTO TRAGO!- grité, no sin antes escupir en el suelo. Al salir, me percaté de que el resto de estancos estaban cerrados. "Estoy jodido" pensé. Sabía que al llegar sólo me esperaba un apartamento oscuro, un gato pedorro, una alacena plagada de cucarachas, y un puto televisor. "¡Carajo! ¡A esta hora sólo dan las putas noticias!" grité para mis adentros. Caminé, las dos cuadras que me habían tirado a aquella puta tienda. Las dos cuadras que me separaban de la insatisfacción del trabajo, de las facturas, de las bombas que caían a diario en este país de mierda. Bogotá nunca será un lugar para descansar. Bogotá no es más que otro cementerio más sobre el cual follar. Al entrar, saludé al gato y me fui corriendo al baño. Una cagada bien espesa se asomaba, caliente, de las buenas. Prendí un cigarrillo. Corrí la

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underground boys antología persiana. "Ojalá alguien la huela...ojalá" pensé mientras mi culo eructaba.

Poema: No puedo escribir: Sucio desencanto. No puedo escribir No me fluye una mierda Las palabras se entrecortan al instante en que brotan Demasiado cargadas, espesas Coagulando heridas que no han sangrado Los versos se chocan entre sí, y no tienen sentido. ¿Qué putas tiene sentido? Me pregunto mientras tomo aire Escupo al suelo, miro a la ventana No tengo respuesta, la respuesta es nada “Nada, ni un carajo” digo mientras golpeo las paredes Con insultos que parecen proclamas Con la rabia que no termina de encarcelarse en mis entrañas. Y no surge una mierda De los versos queda un puto cadáver exquisito Uno involuntario, poco surrealista Demasiado abstracto Y me surge una pregunta Una, sólo una Demasiado estúpida, demasiado importante: ¿Qué mierda puedo hacer? ¿No tengo nada para decir? ¿Dónde putas se fue todo lo que quería escupir? Tan sólo una pregunta que se encuadra en muchas:

¿Para qué vivir? ¿Para qué vivir? ¿Para qué vivir?

Me repito mientras recuerdo Que en la nevera no tengo mucho Tan sólo una botella de vino Una de tantas

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underground boys antología Y lo digo mientras pienso Que mañana será un día Uno de tantos En los que me encontraré con otros náufragos Con imbéciles con los sueños destrozados Demasiado cansados como para permanecer parados Extraviados ante tantos faros Mesías de lo profano Entre las putas, en el desierto de cemento Con los ojos arañados Con un poema encabronado: De esos sucios De esos que manchan las paredes de los incautos Las consciencias de los felices, de los maravillados De aquellos que desfilan en el asfalto Con el cemento en los brazos Abrazando una puta vida En la que son tan sólo otros extraños.

Vivir para la poesía: vivir para el sucio desencanto.

Poema: La mujer de mis años mozos. La mujer de mis años mozos, Tiene el culo lleno de botox, Una cara estirada, La sonrisa quebrada. Creada inconforme, Vagó por los años, Desfilando su rostro deforme, De labios naturales, Y curvas originales. Decían que al salir la noche, El labial no la tocaba, Que para eso estaban las mascaradas, Y que a ella no le gustaban.

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underground boys antología Acosada por los otros, Mujer con sus buenos mozos, Fue perdiendo la gracia, Las curvas y su fragancia, Echándose al olvido, Tras los brazos de un gordo con el pene caído. Y así se dedicó al mal sexo, A la comida en exceso, Desfilando con su culo amorfo, Clavado en los ojos de aquel puto orco, Que se preguntaba “¿qué haré para devolverla?, ¿Para traerla a sus veinte de vuelta?”, Mientras se masturbaba, como si nada.

Poema: Ring Fantasma Escupiendo veneno se quiebra mi lengua Ya la saliva no aguanta Está cargada, rancia, demasiado pesada Y aún tengo palabras para tirar. Mis ojos, perdidos Difuminando rayos de luz que se pierden en la noche

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underground boys antología En un antro que poco vale Revolviendo el rojo con el amarillo Y formando un collage de atisbos De recuerdos que se vierten bien adentro Y que ya no quieren mirar para delante A la noche que está oscura y ya no se puede caminar

Perdido bien adentro.

Mis pasos son las garras de metal de la máquina Que está oxidada y no tiene quien la mantenga “Falta poco, falta poco” me repito Tocaré el suelo, no podré pararme ¡Mierda, no es mi casa! ¡la billetera, los papeles! ¡Mierda, aquí no va a ser! Rompo el piso, deslizo, caigo. No oigo, la música está muy dura Y pienso en diálogos pasados Conversaciones extraviadas en la memoria Mentiras contadas para calmar las ansias ¡Ya será mañana, tranquilo! ¡hay que llegar, este no es lugar para morir! En el suelo, mis pies son tentáculos fuera del agua Resbalan Mis ojos ven negro y rojo, amarillo erosionado Rostros agolpados, burlones, con muecas de arrogancia ¿Si es esto? ¿Si es aquí? Y no oigo nada, sólo viejas palabras que ya se fueron Que nunca se llevó el viento, soplé en dirección contraria La saliva se me escurre, aún tengo palabras Aún tengo rabia. Me levanto, me limpio la sangre que escurre Sonrío, me llevo mi copa ¡A la mierda con todos! ¡Mejores golpes me he llevado! En el ring de mi vida No tengo esquinas Y el entrenador ya no me grita Caigo, me levanto, aguanto Golpeo al aire, al enemigo no veo Caigo, me levanto, aguanto Golpeo los días

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underground boys antología Se quiebran mis huesos Sonrío, Escupo al suelo Aún no he perdido, en el suelo y bien jodido Me queda mi jab, aún hay un golpe que puedo lanzar Esta pelea podré ganar. Atrapa Moscas El karma va por dentro. Por fuera soy normal. Todo muy normal. Me clavo una paja antes de dormir, leo alguna mierda en el bus, escucho música mientras cocino. Todo muy normal. Pero la mierda a veces sale a flote. En pequeñas manías, en pequeños síntomas que nunca denotan la calidad precisa de la enfermedad. Yo no la conozco, pero lo que sé es que de vez en cuando la poseo. Pero eso no me hace anormal, es más, creo que todos lo hemos vivido alguna vez. Recuerdo un día cualquiera del 2008. Llevaba tres años viviendo en aquella ciudad, y de vez en cuando el tenue calor del recuerdo me invadía: perdido en una calle, azotando mi bicicleta contra el piso de asfalto, soltando pedalazos con furia. Era más joven, no me conocía. No me había muerto, al menos eso creo, o bueno, no ese día. -Disculpe…-Dijo una señora de vestido rosado y pronunciado escote- ¿Podría bajarle a la música? Es que tiene a todo el edificio desesperado-. - Sí… bueno, pero nunca ando aquí, y alguna vez quisiera sentirme en casa-Contesté, intentando calmar mis piernas que se mecían a lado y lado, como dos fideos danzando sobre el aire. La señora lo notó. Me veía, con ese leve asco con que algunas personas perciben lo extraño. Sus ojos deambulaban por todo mi cuerpo, buscando una breve sintonía, algún deje de cordura.

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underground boys antología -¿Está borracho?- atinó a preguntar, afilando su lengua sobre sus rojos y carnosos labios, cual cuchillo sobre la roca. - No…- dije mientras ponía una mano sobre la mesa del teléfono junto a la puerta- No sé… bueno, llevo mis días aquí encerrado. Pero sí, he tomado uno que otro trago. -¡Uff! ¡Pues no serán pocos!- mencionó con una leve mueca de disgusto, sobre aquella boca roja y carnosa, que parecía querer desparramarse sobre mi cuerpo- El apartamento está atestado de licor. Mire nada más el suelo… Miré. Miré con la cabeza cargada de dudas. Con un collage entre los ojos que no parecía tener sindéresis: Rojo/Basura/Chorro/Negro/Rojo/Rojo/Negro/Rojo Me sujeté la cabeza. Cerré los ojos. Me froté los párpados con fuerza, apretándolos y aflojándolos, intentando encontrar algún sentido a aquello. La señora hablaba, cada vez más fuerte, más chirriante, más rápido, con más saliva volándome a la cara, con más cercanía, con más rabia/rápido/rápido/rápido/RÁPIDO/RÁPIDO/¡RÁPIDO!/¡ RÁPIDO!/¡¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡R ÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!¡RÁPI DO!¡RÁPIDO!¡RÁPIDO!/AJJJJJJJ AHHHHHHHHHHHHHHHHHHJJJ/BRUURR/EL sonido de la rabia rompiendo un espejo. -PP-ero ¿Qué le pasa?- me preguntó, ya sin tanta arrogancia, con la cabeza en todas las direcciones. Sus pupilas zumbaban por aquel estrecho pasillo de un segundo piso cualquiera, cual moscas merodeando en casa ajena. La tenía. Mi grito había sido el estallido del miedo contra la raqueta de electricidad.

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underground boys antología - Ahora sí…- dije, bajando la mano derecha…suavemente, suave, suave…casi en detención.- ¿Ahora sí… qué?- preguntó, con cierto deje en la voz. Con esa ternura, esa inocencia que vuelve en los momentos de mayor indefensión. - ¡AHORA SÍ NO GRITAS, EH, PERRA DE MIERDA!Contesté, tocándome los huevos con furia. Mi saliva golpeó su rostro como un jab en busca de una quijada en el décimo round. Cerró los ojos, miró al suelo. Le empecé a pegar con mi mano izquierda. Golpeaba sus manos, cada vez con más fuerza. Sus brazos se agitaban en el cielo, su boca roja se zarandeaba en busca de algún atisbo de tranquilidad. Su labial se corría…se perdía contra el rosa de su vestido. Se fundía en el. Su sudor caía…se deslizaba ligeramente, como una bailarina de ballet en un callejón oscuro. - ¡EH, MALPARIDA! ¡GRITA, PERRA!-. Seguí insistiendo. Deslicé la izquierda sobre sus tetas. Eran cálidas, es más, mejor hervientes. Llenas de años, con algunas pequeñas estrías que se asomaban en el roce con sus axilas. Me veía…ya no tenía miedo. Arrastré su mano, al principio esquiva, luego más sensata…sí, sensata. -¡Cógelo, tranquila!…¡Eso, mierda!-. No hablaba. Sus ojos eran un par de esquirlas que se mecían con el agite del momento. Lo tocó/lo meneó en su boca/atravesé su garganta/hacía gárgaras/ algo no iba bien, todo estaba bien/algo no iba bien, todo estaba bien/algo no iba bien, todo estaba bien/ ¡algo no iba bien, todo estaba bien!/¡QUÉ MIERDA, VA BIEN!/¡QUÉ MIERDA, VA BIEN!/¡QUÉ MIERDA, VA BIEN!/¡QUÉ MIERDA, VA BIEN!/¡QUÉ MIERDA, VA BIEN!/TRACK TRACK/TRACK/TRACK/PAM/PAM/PAM/¡OH!/¡OH!/¡OH!/¡OH!/¡ OH!/¡OH!/¡OH!/¡OH!/¡AJJJ!/

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underground boys antología TRRRRRRRRRRRAJJ/Despierta, Blanca-nieves/¿Pero qué putas?/Devuelta a la realidad. -¿Qué pasó?- pregunté a la señora de al lado. Tenía unos treinta y dos años. Vestía un lindo vestido rosado, muy escotado, que respingaba su busto y lo dejaba a la merced de mis hambrientos y juveniles ojos. - Nos estrellamos…-contestó, viendo hacia delante, como si buscase una explicación.-No sé bien…el bus se movió, yo iba medio dormida, no me fijé bien. -Mierda…-. Al fondo, el conductor intentaba calmar a la gente. Mencionaba algo referente al embrague, un problema con el freno. Al parecer estábamos vivos de milagro. Al parecer el transporte público es un asco y si te duermes, mueres. Agitaba sus brazos, los movía con furia, intentando darse a entender ante una turba de oficinistas sudorosos y estudiantes dormidos. Eran las siete de la noche, y Bogotá no duerme…fallece, pero no duerme. El agua caía sobre las ventanas, golpeando con fuerza, intentando hallar su lugar entre la multitud. La gente lo impedía, cerraba con furia. Casi con asco. -¡Uff! Esto como que va para largo- exclamé. - Sí…bueno, menos mal estamos vivos- contestó la mujer del vestido rosado. Sus senos ya empezaban a escurrirse, a volverse agua. Leves brotes se asomaban, su brassier se tornaba molesto. Lo intuí por los intentos fallidos por hacer de sus manos el abanico preciso para aquel monte. -Bueno, sí…como sea-. Aquello fue como una felación. Un puto Cuni Linguis. Una invitación al show del blanco y tierno culo de Juan Gónzalez, sobreviviente de uno de los

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underground boys antología tantos accidentes de tránsito que se eyaculan sobre las calles. Como si la ciudad tuviese vida, las calles reclamaban su lugar en el gran pastel del Jet-set, erigiéndose como divas de los más incipientes estragos en torno a la movilidad. Ya me las imaginaba yo: -¡Cuarenta y cinco! ¡Cuarenta y cinco!-. - ¿Qué fue, Séptima?-. -¡Hoy un par de borrachos se mataron en un carro!-. -¿Ahh si?-. -Sí, iban como a 150 km/h… ¡Los vieras saltar!-. - ¿Se te vinieron en la cara?-. -¡Sí! ¡Sí! ¡Hirviendo sobre mi cara!-. - ¡Ahhh Séptima! ¡Afortunada tú, que aún recibes sangre en la boca!-. Mi cabeza era un juego de ajedrez en el que los peones empezaban a masturbarse sobre la reina, pretendiendo el rey hallar consuelo en su último fiel lacayo: la cordura. Como si importara, la sangre se estallaba contra mi cráneo y de los pensamientos difusos sobre el sexo callejero, volví a la señora del vestido rosado, que no paraba de decir estupideces. -¡Es que con este clima no se puede andar tan rápido!- Gritaba, sumida en la más profunda indignación. -Sí…bueno. igual es complicado mover toda una ciudad como Bogotá en estos buses- Contesté, viendo como cada vez más gente se amontonaba en torno al conductor.

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underground boys antología -¡Berraco sistema masivo! ¡Aquí nos quieren es matar!- Rezongaba mi acompañante, tornando su rostro en todas las direcciones. La gente respondía “¡Si! ¡Carajo! ¡Esto es un asco!” y cosas del estilo. De repente, un nuevo bus llegó y una rubia de chaleco amarillo dijo por un megáfono: “Atención, atención. Ya llegó el nuevo transporte. Se habilitarán las cuatro salidas del automotor, para que todos puedan ingresar de forma tranquila”. Al abrirse las puertas, la turba enfureció y en torno a un primitivo grito de guerra, corrieron contra el otro bus, aplastando lo que fuese en el camino. Todos querían llegar a casa. Seguían vivos, y en la ciudad llovía…nadie quería mojarse. Todos preferían morirse antes que estar mojados. Ojalá nunca contagiarse de gripa. Como siempre, llegar al apartamento era un suplicio. No encontraba las llaves (a pesar de estar siempre en el bolsillo izquierdo del jean) y en la nevera no había más que una botella de aguardiente y un par de cervezas. Quería comer algo…el aguardiente sabía rancio, y ya empezaba a extrañar alimento diferente al arroz. Me senté en la cama, y como si nada, una mancha negra se perdía en el techo. Extraviada, llamaba un rojo, un rosado. Rojo/Negro/Rosado. El ciclo no se interrumpía. Al verlo, sentí unas ganas irresistibles de clavarme una paja. “¿Pero qué mierda?” pensé, mientras me desabotonaba el jean. La agité con furia. Un orgasmo pluricolor se deslizaba en torno a los rezagos del mejor polvo que había tenido en mi vida. El labial se le corría, el vestido se rompía con ira, la mujer quedaba desnuda…y la secuencia se seguía. AJJJ/MIERDA/Pensamientos antes de morir en batalla. Me quedé un buen rato, absorto. Me detuve en una mosca que se zarandeaba por la ventana, hasta que el teléfono sonó…y sonó, y de la negra madera de la

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underground boys antología mesa se desprendían aquellas ráfagas de inhumano llamado. Contesté. - ¿Hola?-. -¿Sí?- respondió una voz femenina.- Mire, le habla Gloria Sanabria, del apartamento 205. Lo llamaba para preguntarle si era usted el que había estado poniendo esa música “metálica” a todo volumen-. - No…yo acabo de llegar- Repliqué, intentando calmar un leve dolor de cabeza que se avecinaba. - Mire, joven…ehh-. - Juan, señora-. -Mire, Juan. No sé si sepa, pero todo el edificio me ha puesto repetidamente quejas a mí, LA ADMINISTRADORA, de la bulla que hay en su apartamento todo el día-. -Señora, yo no he estado hoy…-. - Mire, mire joven. A mí no me vea la cara, todos sabemos que usted es el único que escucha esa música metálica…nada más esas camisetas de calaveras, ¡Del diablo!-. -Pero si no estuve hoy…-Contesté, presionándome con los dedos los ojos. La sangre parecía querer salírseme del cuerpo, y aquella vieja gritaba más que Phil Anselmo luego de Pantera.- Además, la camisa esa es de Iron Maiden.. no de-. - ¿No de qué? ¿Del diablo? Esos Biron Mayden son satánicos…¡QUITE LA MÚSICA!-. -¡Mire, mire, VIEJA HIJUEPUTA, que su marido no le rompa el culo todas las noches y que el redoblante de mis putas canciones le recuerde una pelvis azotándole el orto, no es mi problema…¿ENTIENDE? ¡ENTIENDE, HIJUEPUTA!- Grité, presionándome con más

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underground boys antología fuerza los ojos.-¡ME ENTIENDE, MALPARIDA! ¡AHORA NO GRITA, EH, PERRA DE MIERDA!-.

Tun/Tun/Tun/El sonido de la franqueza. Me hice otra paja. El mundo era un lugar mejor. La sábana estaba roja. La luna negra. El televisor rosado. Me bebí una cerveza. Apreté mis pupilas. Ya mañana sería otro día, y de seguro, los recuerdos de hoy se borrarían. Ojalá…no.

Lo real fue recuerdo: otra botella de Jack. - ¿Para qué mierda viniste si no haremos nada?- le pregunté mientras se acomodaba el brassier y las bragas.- Sabes que me emputa quedar iniciado…-. - ¡Ah, fue tu culpa!, medio te toco y ya estás desabotonándote el jean… es como cuestión de calmarse- contestó aquella de ojos claros y piel nívea. Sus ojos se turnaban entre el azul y el verde con cada cambio de ánimo intempestivo que surgía del momento. - ¡JUEPUTA, SI LO TOCAS ASÍ SEA MÁNDATELO A LA BOCA!- Gritó un imbécil que intentaba controlar una erección entre su furia. - Ya…está bien. Siempre es lo mismo, sólo quieres sexo y ya- Decía tras dar varias caladas al cigarrillo. La habitación se hacía más pequeña tras el humo que parecía consumirlo todo. Sus ojos estaban extraviados, ausentes, lejanos.

Todo se había ido a la mierda, y el lo sabía.

Desde hacía varios días que nadie entendía muy bien lo que ocurría. La relación se suscribía a la costumbre y no parecía que ninguno de los dos estuviese inconforme con ello. De hecho, hasta hace unas dos semanas ambos parecían estar bastante contentos, tanto que sus cuerpos destilaban sexo y faltaba el tiempo para suplir los momentos. Ni Luisa ni Javier lo entendían muy bien. Pero era lo que había.

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underground boys antología Aquel día habían decidido pasar una tarde juntos y conversar algunas cuestiones que parecían estar jodiendo la relación. Monotonía, distancia, lazos estropeados por el devenir del tiempo, etc. Tan sólo se habían dicho excusas estúpidas que ninguno iba a aceptar por su misma falta de coherencia. No era esa mierda y ambos lo sabían. - Amor… ¿tú sabes que te amo, no?- preguntó Luisa. - A veces pareciera que no- Contestó Javier mientras se abotonaba la bragueta. - Es que no entiendes… todo estaba muy bien, pero de un momento a otro ya no me siento yo misma, pareciera que Luisa Correa se hubiese ido muy lejos y que ahora sólo quedase una extraña- Dijo tras un sorbo a la cerveza. Sus manos temblaban un poco, algo inquietas.

Paj/Shhh/El sonido de las latas al caer.

- ¡MIERDA, LA CERVEZA!-. - Disculpa… no ando pendiente. ¿Si ves?, es lo que te decía-. - ¿Ahh?-. - ¡POR ESO TE DIGO, NECESITO UN HOMBRE QUE ME ESCUCHE, QUE ME ENTIENDA Y ME VALORE!- Exclamó tras unos ojos verdes que poco a poco se llenaban de un tinte rojizo. - Jajajajaja, ¡la mierda de siempre!. Tu no necesitas ni mierda, ¡ni siquiera hablas, carajo!. Supuestamente tenías algo que decirme, pero ni eso… al llegar me cogiste como si nada hubiera ocurrido y luego me frenaste cuando te bajé la mano a las bragas. ¡NO ENTIENDO UNA MIERDA!- Gritó mientras tiraba un vaso contra el suelo. - ¡Si ves! ¡Ya estás gritando otra vez!- Dijo Luisa mientras una lágrima se dibujaba en su rostro. Javier lo sabía. Todo era mierda/farsa/estupidez/hipocresía. Todo era tan sólo un show que la muy puta había previsto en el camino a su casa. Se notaba, ni siquiera le había tomado mucho tiempo. Todo era forzado, previsible. Bastante empalagoso. Y entonces decidió perderse un instante en sus pensamientos. La cerveza bajaba espesa por su garganta mientras los recuerdos se

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underground boys antología dibujaban nuevamente en su memoria, como si fuese una realidad que aún hoy se seguía viviendo.

Diciembre 22 del 2007.

La bella y la bestia se sujetan de la mano mientras caminan por una pista de baile en la que ya no queda nadie. Al parecer todos se habían ido. El imbécil tomaba una botella de vino mientras la puta le recordaba que su traje era blanco y que cualquier mancha sobre el sería fatal. No importaba, eso era tan sólo un anexo de un gran instante. Lo importante era estar allí, sujetar su mano, verla a los ojos y disfrutar de la compañía mientras el licor hacía su efecto. - ¿Me quieres?…-¿Ah? ¿Ah?-.

Septiembre 18 del 2012.

- Ya no me quieres, ¿no?- Preguntó Luisa mientras se acomodaba los pantalones. Estaba de pie y la historia ya necesitaba su desenlace. - ¿No quieres bailar?- Indagó Javier tras un largo trago de cerveza. De la comisura de sus labios se escapaba una pequeña baba que ya empezaba a coger espesura. - Ya estás borracho otra vez…-

1, 2, 3 pasos. 3 campanas. 2 Instantes.

- Adios, Javier…Espero seas feliz-. - ¡Pero si aún nos queda el amanecer! ¡Mierda!…-. La puerta se cerró. Nuevamente estaba allí, solo, perdido entre los recuerdos. Ya no había con quien bailar. Tomó otro sorbo de cerveza y decidió esperar. “Tal vez en algún momento nos volvamos a encontrar” pensó mientras se servía un trago de whiskey. Lo odiaba, pero no le quedaba nada más. La odiaba, pero la necesitaba para continuar. Al final sólo tenía aquella botella de Jack.

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Miss Verano Tv Es un plató muy grande. Enorme. Muchas chicas depositan sus cálidos culos sobre el gran sofá blanco que ha preparado el show de televisión. La presentadora, que no es más que una rubia teñida de nariz carroñera, no puede evitar desprender una mirada despectiva hacia las chicas que oscilan entre los 17 y 18 años. Algo que el público realmente necesitaba: Carne fresca. —Bueno señoritas...me van diciendo el nombre y el lugar donde nacieron. ¡Y ustedes mis queridos televidentes estén atentos porque pronto tendremos a la nueva miss verano 2012! —Anunció la rubiecita pretenciosa. Todas ellas empezaron a decir sus nombres. Era como escuchar una gran lista de comida china, sonaban un poco raro, pero se sentía apetitoso. Y allí estaba mi borracha, una hermosa morena de anchas caderas y culo prieto. Se presentó: —Buenas noches, me llamo Rosie Rodríguez nací en República Dominicana.

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underground boys antología Le pasó el micrófono a la siguiente: —Buenas noches —Dijo otra—, me llamo Jessica Lamb y soy de Chile. Y así sucesivamente. Una vez acabado el menú las hicieron desfilar. Todas mostraron su ostentoso cuerpo pre-quirúrgico. Había un ambiente caliente en el programa. La presentadora que para entonces había elegido a una de ellas, la más fea para declararle la guerra, aprovechó que la cámara no la enfocaba para fisgonear su nariz y sacar un inmenso moco disecado, luego se lo lanzó a Jessica Lamb. Fue un tiro acertado. Terminaron de desfilar y el productor les anunció que se podían retirar. Pero antes de que la cámara regresara a la presentadora, pude ver que aquel tipo estaba sujetando del brazo a mi Rosie. Ésa es mi chica —me dije. 57 minutos después sonó el teléfono. Era Rosie: —Mi amor, ¿me viste en la tv? —Tienen una presentadora de mierda —dije. — ¿Cómo desfilé? ¿Qué tal estaba? ¿Se notó el tatuaje del tobillo? —Tranquila, nena. Lo menos que miran son los tobillos en televisión. —Me han dicho que soy una de las favoritas. — ¿Quién? —Will Thomas — Dijo—, así se llama el productor, después de qué acabó la presentación, salimos, me invitó a comer a un lugar elegantísimo donde sirven bichos del mar, me dijo que nunca había visto una hembra morocha como yo, que tenía un culito respingón, y unas tetitas decentes, que fácilmente podría hacer dinero en el mundo de los espectáculos, ya sabes todo ese rollo pre-coito que largan los productores sucios. Pensé que después de todo era afortunada porque las demás chicas se fueron a sus casas, así que después de cenar me llevó a su departamento de la playa y me metió un buen polvo en la terraza. — ¿Se la chupaste bien? —Si, me costó un poco, la tiene curveada hacia arriba. Como un arco.

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underground boys antología —Buena chica. Últimamente no tenemos nada decente para beber. —No te preocupes. Will me aseguró que va a hablar con el jurado. Y yo le creo a Will, tengo una conexión psíquica con los hombres que me acuesto. —Te espero en casa, Honey. —No me esperes despierto...todavía sigo en la casa de Will, creo que quiere otro polvo en la piscina, ¿Puedes creer que tiene una piscina en la terraza? —Creo que solo un estúpido puede tener una piscina en la terraza frente a la playa. Luego colgó. Creo que este verano vamos a beber con clase. En realidad no se llamaba Rosie, se llamaba Jenny, utilizábamos ése nombre cuando se acostaba con algún pez gordo. Jenny o Rosie llegó a la 5 o 6 de la madrugada, no lo sé muy bien, me había dormido sobre el sofá con la televisión encendida, siempre he sido amante de las películas que dan más allá de la medianoche. Entonces escuché el rumor de las llaves al girar el pomo, era un ruido estruendoso, pareciera que le faltase aceite, muchas veces Jenny me insistió en mudarnos al 403, un departamento más arriba, dicen que tiene dos aires acondicionados y una preciosa vista del parque a dos calles de aquí. Seguro que no le suena el pomo. Yo permanecía echado. El plan era parecer casual, hacerme el dormido hasta que me hablasen. No venía sola, se escuchaban sonidos guturales masculinos. Era Will. —Éste es mi hermano Bernie —Me señaló. —No parece Republicano—Dijo él. —Es hijo del segundo matrimonio de mi madre. Ella se acercó y me golpeó la cabeza. — ¡Arriba cabronazo, hay visita! Me limpié los ojos con las manos, suelen salirme enormes lagañas. —Hola Rosie, ¿quién es el afortunado? —Respondí. —Bernie éste es Will, Will como te dije...este es mi hermano Bernie.

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underground boys antología Me ofreció la mano. Las estrechamos: Traje Armani, corbata Pietro Baldini, reloj Patek Philippe y zapatos con piel de becerro, parecía un buen chico. — ¿Quieres algo para tomar, Will? —Gracias Bernie, pero me tengo que ir. —Seguro que tienes que ir a contar lingotes de oro, ¿verdad? —Jajaja, no es para tanto, tengo que organizar algunos detalles del certamen de belleza. —Y, ¿cómo la ves a mi hermanita?, no me mientas, dime si va a ganar o no. —Creo que si, reúne todas las cualidades para llevarse el título. —Tienes razón, es una buena hembra. Jenny o Rosie me encajó una buena patada en la espalda y volé 2 metros. —Así no se habla de tu hermanita —Dijo—, Disculpa Will, algunos no salen de la pubertad todavía. Will se partía de risa. Luego hizo ademán de retirarse y Rosie lo acompañó a la puerta. Me levanté y fui a mear, se podía escucharlos cuchichear desde el baño, Rosie era una buena actriz o quizás él era un buen actor, en todo caso lo que importaba era el dinero. Cuando volví Will le estaba metiendo la lengua en la boca a Rosie y no sé por qué, pero eso me la puso dura. Así que papá Will sacó la billetera y le dio algunos billetes de veinte dólares a mi chica: "Cómprate algo bonito" dijo. Había que reconocer que el tipo tenía clase. Luego me miró y me hizo señal de adiós. "Adiós imbécil" susurré. Rosie cerró la puerta. Me dio el fajo de billetes: 160 dólares. Me los llevé a la nariz, olían a tinta recién impresa. Le vi cojear un poco de la pierna izquierda. —Odio tener sexo anal —Dijo sobándose. —Vamos a ducharnos, es una buena terapia para quitarse toda la mierda. Ella asintió. Llevé a Rosie a la ducha y la metí en la tina, la desvestí y tanteé el agua para que estuviera en

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underground boys antología buena temperatura. Sus tetas estaban duras y sus pezones puntiagudos. Ella permanecía inmutable mirando las paredes. Fui a la tienda de la esquina y compré un buen vino oporto. Lo escancié en dos copas y le llevé una a mi Rosie. Cuando entré a la bañera la encontré dormida. Así que la empecé a bañar suavemente con un paño húmedo, le quité el rimel y la pintura labial. Luego la alcé en mis brazos y la envolví en una toalla y la acosté en la cama. Tenía los ojos entreabiertos, dormilones. Una mirada hermosa. Me acosté a su lado y después de terminar las copas de vino, dormí junto a ella. Despertamos a eso de las 6 de la tarde gracias al móvil de Jenny. No paraba de sonar la canción Whatever Lola Wants de Sarah Vaughan. Rosie seguía dormida, la zarandeé un poco y contestó el teléfono, era el señor distinguido Will, había un ensayo de coreografía que tenían que practicar todas las modelos antes de que empiece la ceremonia, así que Jenny maldijo su suerte y se empezó a arreglar. Era la gran noche del concurso, el día de la elección, las chicas tenían que tener listos los vestidos de traje de baño y traje de noche. Enfrente de nosotros, en el departamento 305, vivía una mujer llamada Amanda, muy amiga de Rosie, ella le prestó los trajes, oscilaban entre 1500 a 2000 dólares. Amanda fue muy clara cuando nos encargó que sus vestidos volvieran intactos. Mis testículos estaban en juego. Esa noche me quedé solo otra vez. Jenny se había vestido rápido y se había largado como alma que lleva el Diablo, para ella era muy importante ganar ese concurso, era algo así como una cosa de honor. Prendí la vieja radiograbadora y puse algo de Stravinsky mientras pensaba en escribir una historia de todo esto, pero no se me ocurrió nada. A veces tenías la mente bloqueada de tanto alcohol, mujeres o facturas pendientes por pagar. Horas después encendí el televisor y allí estaba otra vez la rubia teñida cubriendo el gran concurso

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underground boys antología de Miss Verano en la televisión. Se veía una expresión de alegría en su rostro. Puede que en joven haya sido toda una belleza pero ahora, sin duda, estaba hecha mierda, demasiados porros de marihuana, quizás. Junto a ella estaba el productor Will Thomas, anunciando lo que iba a ser el premio para la ganadora. 5.000 dólares en efectivo, un viaje por toda Europa, 12 pares de sandalias, cosméticos, perfumes franceses, una docena de vestidos de las mejores tiendas nacionales, etc. La lista parecía larga. Yo me quedé pensando en lo primero. Cinco de los grandes. ¡Dios mío! Viajaría con Jenny a Valencia y nos casaríamos allí. Beberíamos como reyes. Dejaríamos por un tiempo ésta vida. Luego tocaron la puerta. Abrí. Era Amanda del 305. — ¿Sabes a qué hora transmiten el concurso? —Lo están dando ahora. Pasa, pasa. Cerré la puerta, otra vez el pomo. Odiaba ese ruido. — ¿Algo para tomar? —Solamente agua. —Aquí nadie bebe agua —Dije. —Entonces nada. Me serví una copa de vino. Y luego me senté junto a Amanda. Ella hizo una mueca de asco. —Con ustedes Jessica Lamb representando a Chile — Dijo la presentadora. Y salió Jessica en traje de baño. Más atrevida que nunca. Abrió los brazos y dio una vuelta. Parecía una muñeca. —De donde habrán sacado a esa ridícula, dijo Amanda. — ¡Por dios! ¡Pero mira qué tetazas! —Deben de ser operadas, a mi no me engaña esa zorra. —Eso explícaselo a mis pelotas, Amanda. Jessica sonrió al público, le guiñó un ojo al jurado y salió de donde vino. Luego salió otra chica, una tal Caroline de Canadá. —Lo que le falta a esta es lo que le sobra a la otra. —Pero mira esa combinación de tacos, bikini y coño, me vuelven loco. ¡Joder!

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underground boys antología —Tú perderías la cabeza por cualquier cosa —Dijo Amanda. Acabé con mi vino y fui a por más, pensé que todavía no salía Jenny así que me fui a mear. Cuando escuché a Amanda: —Bernie, apúrate ya sale Jenny. Y salió ella. La chica del tatuaje en el tobillo. Mi Jenny. No hay duda de que es la que mejor cuerpo tiene. —Y pensar que me follo ese cuerpo 6 veces a la semana. —Cualquiera diría que solo estás con ella por eso, Bernie. —Creo que estás celosa. — ¿Celosa de ti? ¡Jo! más celosa estaría de este sillón que alberga tu culo. Me abalancé sobre ella. — ¡Bernie, no! La tomé sus muñecas y lentamente lamí sus labios. — ¡Hijo de puta, suéltame! La solté. Amanda se echó a correr hacia la puerta dando un portazo. Bueno a veces funcionada y otras no. Ahora estaban anunciando el desfile de traje de noche. Pasaron todas las chicas otra vez, ninguna como mi morena. Me serví otra copa ¡Salud! Entonces llegó el momento esperado. — Y las tres finalistas son:... Caroline de Canadá! La gente aplaudió. — Como segunda finalista: Jessica Lamb de Chile. La gente abucheó. —Y...Rosie Rodríguez de República Dominicana. Salté de alegría. La gente también, la gente sabía apreciar un buen culo. Nunca subestimes a la gente. —Ahora les haremos una pregunta al azar a cada una. Y en base a ello se elegirá a la ganadora. Las chicas asintieron en medio de un silencio y suspenso. — ¿Caroline, qué es para ti la felicidad? Su traductor personal le tradujo a la chica. —Well, dijo la rubia, I am very proud to be here. For me the happiness is the smile of a child, the nature, and the power of god. And I know one day

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underground boys antología everybody gonna be happy forever. El público vitoreó de emoción. La canadiense sabía cómo hacerse querer. Caroline le pasó el micrófono a Jessica. —Jessica, preguntó el jurado, si pudieras cambiar algo en el mundo, ahora mismo. ¿Qué sería? —Primeramente, estoy emocionada por ser una de las finalistas, agradecer a mi familia por su apoyo, si pudiera cambiar algo del mundo sería la escasez del hambre, y también gracias a Sharon por el maquillaje y... —Es suficiente Jessica. Le interrumpió la rubia teñida. —Para ti, Rosie ¿Qué opinas sobre el efecto del calentamiento global en los polos? —Nadie me dijo que había esa clase de pregunta — Dijo Rosie. —Por favor, responda, señorita Rosie. —Bueno, global quiere decir globo y los globos no están bien. Señor Thomas ayúdeme. El jurado se asombró. —Lo siento Srta. Rosie, eso es todo. El jurado les pide a las 3 concursantes un último desfile. Nuevamente desfilaron las tres finalistas, pero yo vi los ojos vidriosos de mi Jenny. Apagué la TV temiendo lo peor y luego tomé un baño. A veces tenías que mandarlo todo a la mierda y relajarte. Es lo que hacen los grandes. Me acabé el vino y me recosté pensando en toda la farsa. Will Thomas era un cabronazo. Pero más cabronazos éramos nosotros, creyendo que podíamos ganar un estúpido certamen besando sus traseros. Dios mío, que poco se puede hacer en este mundo. Cuando llegó Jenny estaba destrozada. —No es gran cosa —Le consolé. No respondió, simplemente se echó un rato en la cama mirando el techo. El síntoma de la perdición. — ¿Quién ha ganado? —Esa gringa de mierda —Dijo Rosie. — ¿Caroline? —La misma. Entonces nos abrazamos mirando los dos hacia el techo.

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Extracto de la novela La mujer hueca (work in progress junto a Renée Sade) Intro El trauma, a veces, pasa totalmente desapercibido. Así esconde el momento mismo de su gestación, el instante en que fue creado y se ancló en el cerebro para siempre. Hay traumas de todo tipo, inclusive ficticios. Muchas veces le daba por pensar en esto, en la idea de la posibilidad de que todo aquello que impregnaba su existencia de

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underground boys antología negatividad no fuera más que una mera artimaña simulada por algunas sinapsis aleatorias. Muchas otras veces le daba por emborracharse y algunas otras, sencillamente, se limitaba a escribir. Pero, eso solía ocurrir de noche. Y cuando el alcohol había hecho sus efectos. Su vida era un devenir por extremos que gravitaban en torno a un hecho que podía ser una ficción barata de su encéfalo para justificar la vileza y la abyección de la mayoría de sus acciones. Para dar un sentido a su absurda relación con los demás, que se basaba en conceptos de interés a los que llegaba como consecuencia de una infinidad de herramientas psicológicas de carácter manipulativo. Su vida, en definitiva, era un caos. Y, en el fondo, le gustaba que fuera así y no de otra manera. El caos era una especie de motor repleto de engranajes mecánicos y orgánicos dotados de cierto orden obsesivo, de cierta escrupulosidad en cuanto a funcionamiento, de cierto orden aparente. En ese caos cohabitaba todo un torbellino de pequeños caos paralelos con nombre, habitualmente, de mujer. Mujeres que daban sentido a sus noches de furia desatada, donde él, Gabriel, daba rienda suelta a sus pulsiones más perversas y abyectas. Noches de sexo demente y drogadicción arrebatada. Un caos carnal donde el trauma, a veces, se revolcaba lujurioso para pasar totalmente desapercibido a los ojos de observadores inexpertos. Pero, lo que era inevitable era que el trauma no fuera o, lo que es lo mismo, no existiera. El trauma existía. Era real, tuviera una base real o pseudoficticia. Estaba allí, entre sus axones, entre sus dendritas, moviéndose a sus anchas bajo su corteza cerebral, segregando neurotransmisores que influían aquí y allá. Segregando. Supurando. Violando deseos propios y mutando en inconfesables. Trauma como perro en celo. Trauma como bestia. Etilismo violento de una silueta de persona humana que se aguantaba como podía los jirones de yo enganchados a un cuerpo, que, con regularidad, no sentía como propio. Muerte habitual de la conciencia. Muerte habitual de uno mismo, del control mental, de la capacidad de tomar

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underground boys antología decisiones. Sobredosis de endorfinas que producían alteraciones químicas irreparables e irreversibles. Sobredosis que le precipita a los abismos insondables de la locura o, en el mejor de los casos, a una desquiciada enajenación mental transitoria. El trauma era su vicio. El trauma era su vida. El trauma era él mismo. Trauma y persona compartiendo el mismo habitáculo óseo. Persona y trauma bajo la misma ropa, bajo la misma apariencia de persona normal. Trauma y persona escribiendo sobre otra gente con otros traumas, que escondían traumas todavía más oscuros que los suyos. Escribiendo. Implicándose. Ansiando vivencias que le hicieran sentirse algo más vivo, aunque no necesariamente más humano. Trauma. Follando con él a destiempo mientras la droga corría salvajemente por las venas. Trauma interminable. Trauma hiriente. Perversión latente en la antesala de su infierno particular en la tierra. A sus espaldas, un par de libros de poemas, una colaboración en el guión de una película que fue relativamente famosa, una novela inacabada y una página en blanco en la pantalla del ordenador desde hacía dos semanas, que no hacía otra cosa que recordarle que era un fracasado. Un fracasado y un politoxicómano de dolor ajeno, que traficaba con sueños desgarrados y vivencias que producían más heridas que las balas de delincuentes de segunda categoría. La página en blanco. Aquel color odioso que parecía escupirle a la cara. Blanco. El puto color de su trauma.

Bipolaridad Hubo un momento en que parecía que Bipolaridad hubiera dejado de respirar bajo la densa bolsa de tela blanca que envolvía su cabeza. Su cuerpo permanecía inmóvil en la misma posición en que habíamos empezado nuestro peculiar homenaje a la perversión de aquella noche. Boca abajo y con las manos firmemente atadas a la espalda con precinto

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underground boys antología barato transparente. Llevaba puesta la ropa interior rosa que tanto me gustaba. La bolsa de tela era especial. Hacía una especie de vacío, ya que se la fijaba al cuello también con precinto, para no dejar espacio alguno para el paso del aire. Noté su cuerpo caliente y cierta tensión en sus muslos, pero los brazos parecían dotados de cierta ingravidez y frialdad repentinas. Ella aseguraba que controlaba el tiempo que podía permanecer bajo aquella tela, plástica por su parte interior, como una membrana de cualquier célula. Y yo solía creerla. Miré distraídamente hacia la pared, donde una enredadera artificial adhesiva caía desde el techo hasta la cama. Miré porque buscaba cierto asidero real y físico al desquiciamiento progresivo al que se hallaba sometido mi cerebro en ese preciso instante. Bipolaridad había comprado cocaína. Un par de gramos. Y algo de Popper, porque aquella noche quería que practicáramos sometimiento, hipo asfixia y penetración anal. Vamos, la santísima trinidad de los excesos de la carne. Y allí estábamos, justo en el instante previo a mi eyaculación rabiosa en las cavidades rugosas de su recto, mientras observaba como se producía una especie de desvanecimiento bajo mi cuerpo, un desvanecimiento que podía representar un error a la hora de calibrar los riesgos, a la hora de sopesar las posibilidades de que algo podría salir mal. Éramos inconscientes en el fondo y en la forma. Éramos animales obscenos por vocación y adictos a una lujuria experimental que, a la larga, nos severos produciría daños cerebrales de carácter irreversible. Pero, allí estábamos, juntos. Un par o tres de veces por semana. En su casa o en la mía. Estableciendo la locura por regla de nuestros juegos sexuales viciados por emociones que ya hace tiempo habíamos dejado de sentir. Viciados por la propia adicción a la negación de cualquier tipo de placer. Viciados por el incontenible deseo de follar por el culo a una humanidad de la que no nos sentíamos nada apegados. Era una especie de catarsis o ritual para acabar con cualquier atisbo de sentimiento que se propusiera acceder a nuestros

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underground boys antología entramados neuronales. Era, en definitiva, una orgía visceral en honor del santo Trauma, de la divinización imposible del dolor interior, que ambos arrastrábamos desde mucho tiempo atrás. Escupí mi blasfemia en su interior y me deslicé suavemente hacia la derecha, al tiempo que mi polla salía de su culo. Miré hacia el techo, hacia la lámpara de tela rasgada a consecuencia de un viejo arrebato etílico. Hacia la lámpara que se empeñaba en conservar, aunque de vez en cuando produjera chispazos que, inevitablemente, acababan cayendo sobre nuestras espaldas. Giré la cabeza y la miré. Gotas de sudor me rodeaban los ojos. Gotas de sudor cocainómano. Movió ligeramente la cabeza y arqueó ligeramente la espalda. Me enganché unos segundos a la extraña visión de mi propio semen resbalando por su nalga derecha. Tardó unos segundos en fundirse con las sábanas. Entonces, movió la cabeza frenéticamente. Era la señal. Tensó las piernas y alzó un poco el tronco. De forma automática le retiré la bolsa de tela de la cabeza. Entonces observé su cara completamente amoratada a consecuencia de la falta de oxígeno. Se hacía evidente que habíamos conseguido ir más allá que en ocasiones anteriores. Le quité el precinto de la boca y le extraje el pañuelo de tela que había introducido en su boca y los pequeños algodones que había puesto en sus fosas nasales. Su larga cabellera rubia permanecía aplastada húmeda contra su cabeza, como si se acabara de dar una ducha. Tosió. Y volvió a toser y el silencio pareció espesarse en torno a aquel acto. Algo de sangre y moco cayó sobre la cama. Abrió la boca y tragó una bocanada del aire denso y viciado de la habitación. Luego, abrió los ojos. Eran marrones, del color de la madera de roble. Dejó caer la cabeza hacia un lado y me miró de forma extraña. -Sabes que nos asesinan en el mismo momento que nacemos.- Dijo de manera natural, como sin pensar, como si fuera una especie de dogma de fe o una verdad irrefutable. -Si tú lo dices.- Dije sin mucha pasión intentando no arriesgar nada. Generalmente, sus

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underground boys antología frases más inofensivas o incoherentes solían acabar en una bronca monumental. Y no me apetecía que nuestra particular versión de Apocalipsis Caníbal acabara de una forma violenta y descontrolada. Ella siguió hablando.

-Me refiero a que nos matan al nacer, a que nos abandonan a nuestra suerte en un mundo enfermo y triste. Todas las madres del mundo tienen la culpa de nuestro sufrimiento. ¿Sabes?. Lo saben perfectamente, saben de sobra lo que están haciendo. De alguna manera, se han puesto de acuerdo y nos matan al nacer para que sigamos viviendo con este dolor tan profundo. Con este vacío enganchado a nuestra piel. -¿Estás bien?-. La interrumpo y soy consciente de que me la estoy jugando. Pocas veces lo hago. Pero su discurso empieza a preocuparme, quizá por la repentina sensación de que mi organismo ha absorbido toda la droga que había inoculado. Me levanto de un salto y voy hacia la mesilla de noche que está a su lado. Corto algo de coca y me la meto por la nariz con un billete de diez como si me fuera la vida en ello. Preparo otro tiro y se lo ofrezco a Bipolaridad. La respuesta es un potente sonido de aspiración seguido de un poderoso jadeo de satisfacción. Me mira ansiosa y preparo otros dos. Repetimos la operación y yo añado de mi cosecha un par de tragos de Jack Daniels. La habitación parece latir sobre nosotros. La atmósfera parece coagularse. Tengo la poderosa sensación de que algo me arrebata de mi cuerpo y pugna por volverme una entidad no corpórea. Es extraño, pero es como un vaciamiento. Miro a Bipolaridad, que sigue atada sobre la cama. Es entonces, cuando siento el click en el interior de mis oídos. Es casi un sonido inaudible, como metálico. Una especie de arañazo interior. Algo que se podría definir como una explosión muy lejana, algo que me lleva a la ruptura, a una especie de fuga psicógena descontrolada. De repente, la habitación parece dar vueltas sobre sí misma, gravitando sobre un eje imposible. Bipolaridad me mira mientras un hilillo de sangre sale de su

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underground boys antología nariz. Le planto la botella de Jack en la boca y la hago beber a morro. El bourbon escapa de sus labios y empapa la sábana. Luego, la botella se me cae de las manos. Algo tira de mí y levito hacia una de las mesillas. Abro un cajón y saco un consolador doble. Uno de sus juguetes. Busco a fondo y encuentro un bote rojo de crema lubricante. Noto el bombeo de la sangre en mis testículos. Lo pongo todo encima de la cama, al lado de su cabeza. Corto otra raya y la comparto ansioso con Bipolaridad, que me mira con ojos desquiciados. Comienza el segundo asalto. Me pongo delante de ella y le echo lubricante por el culo. Tiro el bote a un lado y unto la crema en su ano, mezclándola con el semen. Le introduzco un par de dedos. Gime. Sabe lo que viene después. Le meto los mismos dedos en la boca y los lame con voracidad animal. La coca, a fin de cuentas, es de muy buena calidad. Cojo el consolador y se lo introduzco sin demasiados preámbulos ni miramientos en ambos orificios al tiempo. Y empiezo a darle a la muñeca como si me fuera la vida en ello. Un vaivén desbocado y lleno de cierta furia. Bipolaridad comienza a retorcerse. Sabemos lo que nos gusta. Son años de experimentar. Años. El sudor brota. El olor se intensifica. Su cabeza parece querer hundirse en las sábanas. Con la mano izquierda recorro su espalda. Le pego varias ostias en las nalgas. Le gusta. Jadea. Resopla. Mi mano derecha no para de subir y bajar. Le pillo un pezón y lo retuerzo. Luego, le cojo del pelo y le estiro hacia arriba, para que se quede mirándome. Muevo las caderas y le paso la polla por la cara. Al momento, su boca se abre y la atrapa entre sus labios. Empieza la batalla de la succión. Atrapo su nuca y la fuerzo a que se trague el miembro hasta los mismos cojones. Y la retengo en esa posición unos segundos. Su cara enrojece. Escucho los sonidos del ahogamiento en su garganta. La libero. Sigue chupando. Vuelvo a empujar su nuca con mi mano. Y giro mi polla hacia una de sus mejillas por el lado interior. Noto el calor. Extraigo el consolador doble y le empiezo a introducir la parte más gruesa por el orificio

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underground boys antología anal. Hay algo de resistencia, pero la venzo. Le clavo el aguijón de látex hasta el fondo. Igual que si estuviera clavando un cuchillo en la carne. Su culo tiembla. La inminencia del orgasmo acude como un tsunami para explotar contra mi mano, pidiendo más y más. Muevo el consolador frenéticamente, como si, en el fondo, quisiera hacerle daño. Entonces, mi polla estalla en el interior de su boca y le vuelvo a empujar la nuca contra mí obligándola a tragar mi semen, como tantas otras veces. Clavo el dildo nuevamente hasta el fondo de su recto y ahí lo dejo. Al instante, sale por su propia inercia resbalando de entre las nalgas y cayendo al suelo, después de rebotar sobre la cama. Saco la polla con violencia y la dejo respirar. Traga aire de forma nerviosa y un acceso de tos le sobreviene de inmediato. La deja salir y el estruendo parece capaz de agrietar las paredes de la habitación. Entonces, vuelvo a saltar sobre ella encaramándome a su espalda y le introduzco de nuevo la polla por el culo. En breve, se derrumbará exhausta, pero la coca la mantiene dura como una piedra. Así que aprovecho el momento. Embisto como una fiera herida mientras cojo el consolador y se lo meto en la boca. Ahora, Bipolaridad se arquea como una posesa y empieza a gritar. Pero son gritos mudos, que se clavan contra el látex de forma que se tornan inaudibles. Noto como si algo se rompiera en las intimidades de su recto mientras intento alcanzar su tráquea con la réplica del miembro de algún actor porno famoso. Mi polla parece navegar en un mar de lava. Algo allá abajo está caliente como el infierno, pero órdenes supremas me obligan a mantener las embestidas. Una y otra vez. Una y otra vez. Le saco el consolador de la boca y lo dejo caer al suelo. Rodeo su cuello con ambas manos y empiezo a apretar mientras soy consciente de la nueva acometida del semen, que pugna por salir. Quiero asfixiarla. Quiero matarla. Quiero reventarla por dentro. Bipolaridad vuelve a amoratarse. Sus manos luchan contra el precinto que las retiene atadas por la muñeca. Sus jadeos se tornan gritos ahogados. Sus ojos parecen a punto de

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underground boys antología explotar. Mis cojones estallando contra sus nalgas una y otra vez. Mi polla ardiendo. El semen caliente que fluye como río de lava por sus paredes intestinales. El orgasmo supremo. Las convulsiones de su cuerpo. Mi derrota física. MI caída al suelo soltando la presa. El golpe de mi hombro contra el terrazo. El bajón post cocaína. El hundimiento del ego. La inconsciencia del arrebato místico tras atravesar la antesala carnal del infierno de la mano de una tía que está incluso más loca que yo. La visión de las sábanas manchadas de sangre y semen y fluidos y lubricante. El éxtasis de ella. Su cuerpo sufriendo pequeñas convulsiones involuntarias. El orificio de su culo abriéndose y cerrándose espasmódicamente. Los pequeños desgarros en su garganta y en su intestino delgado. La visión absurda del esqueleto del consolador muerto en el suelo. Los restos de heces y sangre en su punta. El olor del sexo. La voracidad de los animales después del apareamiento. La química del estallido del placer tóxico. El sonido de las sirenas en la calle. Las repentinas ganas de vomitar. Ella lo hace en la misma cama porque no me ha dado tiempo apenas de quitarle el precinto. La miro. Miro su culo. Me gustaría volver a follarlo, pero me flaquean las piernas. Un hilillo de baba y sangre escapa de las comisuras de sus labios. Su cara cubierta de la enredadera de cabellos rubios empapados. Su respiración agitada. Su dolor en lo más hondo de su alma. Su trauma escondido. El que comparte conmigo. Lo que nos envilece y nos convierte en animales depredadores cargados de kilos de rabia contenida. Seres que comparten habitación ocasional y arrebatos de demencia. Enajenados sociales que hipotecan su tiempo en fieras batallas cuerpo a cuerpo. Locos por una sexualidad abyecta. Politoxicómanos de amor enfermo. Adictos a la carnalidad terminal. Aquella que nos condenará a los abismos de nuestra propia locura. Miro el techo. La lámpara sigue rota. Es lo único que tiene algo de sentido. Una hora después, la desato. No se inmuta apenas porque se ha quedado

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underground boys antología profundamente dormida. Me doy una ducha y pienso en la suerte que tengo. O en la desgracia. Disfruto de la ducha y del agua cayendo por mi cuerpo. Agua caliente que limpia la superficie de mis células y de mis terminaciones nerviosas. Agua purificadora. Salgo de la ducha y me seco con una de sus toallas. El lavabo está como siempre, desordenado. Un pequeño desorden que refleja el caos de su pequeño universo privado. Pero, no la critico por ello. MI mundo actual se encontraba en el mismo estado. Mi vista choca frontalmente con un pequeño libro de tapas negras que se deja ver desde uno de los cajones semi abiertos. Lo cojo presa de una repentina y absurda curiosidad. Es una especie de diario personal garabateado con trazo de yonki terminal. Lo abro por la última página y descubro que ha copiado una canción de Marilyn Manson en el espacio destinado al día de ayer. La canción lleva por título: “No me gustan las drogas, pero yo le gusto a las drogas”. Sin duda, toda una declaración de principios. NORMA DE VIDA BEBÉ "NOSOTROS SOMOS BLANCOS Y OH, HETEROSEXUALES Y NUESTRO SEXO ES MISIONERO." NORMA DE VIDA BEBÉ "NOSOTROS SOMOS DESERTORES Y ESTAMOS SOBRIOS NUESTRAS CONFESIONES SE TELEVISARÁN." TÚ Y YO SOMOS DOSIFICADOS Y ESTAMOS LISTOS PARA CAER LEVANTADO PARA SER ESTÚPIDO, ENSEÑADO A SER NADA EN ABSOLUTO, NO ME GUSTAN LAS DROGAS PERO LE GUSTO A LAS DROGAS NO ME GUSTAN LAS DROGAS, LAS DROGAS, LAS DROGAS, NORMA DE VIDA BEBÉ "NUESTRO DIOS ES BLANCO Y RENCOROSO NOSOTROS SOMOS ORINADOS, PROBADOS Y ESTAMOS ORANDO." NORMA DE VIDA BEBÉ "YO SOY SOLO UNA MUESTRA DE UN ALMA HECHA COMO UN SER HUMANO SIMPLEMENTE." NORMA DE VIDA BEBÉ "NOSOTROS SOMOS REHABILITADOS Y NOSOTROS ESTAMOS LISTOS PARA NUESTROS 15 MINUTOS DE VERGÜENZA." NORMA DE VIDA BEBÉ "NOSOTROS SOMOS EXHIBIDOS Y NOSOTROS SIMPLEMENTE ESTAMOS APUNTANDO COMO LOS

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underground boys antología CRISTIANOS EN UN SUICIDIO." TÚ Y YO SOMOS DOSIFICADOS Y ESTAMOS LISTOS PARA CAER LEVANTADO PARA SER ESTÚPIDO, ENSEÑADO A SER NADA EN ABSOLUTO, NO ME GUSTAN LAS DROGAS PERO LE GUSTO A LAS DROGAS NO ME GUSTAN LAS DROGAS, LAS DROGAS, LAS DROGAS Dejo el librito donde estaba y pienso en la complejidad del cerebro de Bipolaridad. Un cerebro machacado por las drogas desde hace años. Ella misma me contó que se había iniciado a los 14 años, al igual que en el sexo con una mujer mucho mayor que ella. Su historia no había sido fácil, pero ¿qué historia lo era?. Lo cierto es que, de alguna manera, me había hecho adicto a ella. Era como una especie de alma gemela o un desdoblamiento de personalidad en forma de mujer pseudo enajenada. Muchas veces había fantaseado con la idea de ser ella. De hecho, muchas veces había sido el detonante para alguno de mis violentos relatos cortos, que conseguía publicar en blogs de amigos escritores debido a su crudeza y bizarrismo extremos. Bipolaridad ya se había convertido para mí en una especie de droga o un espacio privado en el que me refugiaba cuando todo amenazaba con quebrarse a mi alrededor. Era consciente de que era un refugio donde el desequilibrio era la norma, pero eran esos momentos en los que precisamente una locura transitoria era lo que más necesitaba. Escapismo. Ruptura. Huída. Bipolaridad era como un oasis de carne dentro de un universo frío, deprimente y caótico. Su calor provenía de su propio infierno mental, pero para mí era suficiente. Suficiente. Vital. Necesario. Salgo del lavabo y giro a la izquierda y vuelvo a hacerlo hasta llegar a la pequeña cocina con la gran ventana que da a la calle. Ventana bajo la que dormita una lavadora de puerta algo oxidada bajo un montón de ropa sucia. Me sitúo frente a la nevera, la abro y cojo una cerveza. Me doy la vuelta, abro un cajón y la abro después de coger el maldito abridor. Me siento en una pequeña banqueta

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underground boys antología y de varios sorbos largos me bebo la botella. Pienso en mi mundo en descomposición mirando hacia el montón de ropa sucia que se acumula día a día sobre su lavadora. El universo de Bipolaridad ya está quebrado hace tiempo, desde que su pareja de toda la vida la dejó porque no soportaba sus continuas infidelidades y su consumo cada vez más elevado de cocaína. Creo que, de alguna manera, era capaz de entenderla. Como también podía entender la actitud de mi ex mujer cuando me pidió amablemente que me largara de casa. Los entiendo a todos, perfectamente. Soy consciente del daño que puede provocar la voracidad de nuestros cerebros. El ansia criminal de nuestra forma visceral de entender la vida. El arrebato de la urgencia del delito de estar vivos y necesitar la emoción pura y dura para seguir avanzando. El dolor de la violencia física, el dolor del sufrimiento interior, el dolor que exteriorizamos, el dolor que proyectamos hacia dentro, hacia el mismo epicentro de nuestra cordura. El dolor que acabará destruyéndonos inevitablemente. El dolor al que somos adictos desde que nos conocimos. El dolor que buscamos en la mirada cómplice del otro. El dolor abyecto. El dolor cotidiano. El dolor, en definitiva, que nos mantiene vivos alejándonos del coma de la normalidad. Me levanto y me voy de su casa. Aún tardará un par de horas en reaccionar. Quizá me llame luego por teléfono. Quizá no. Sus vacíos comunicativos son inexplicables, pero moderadamente justificables. Yo, a veces, también tengo mis periodos de hermetismo autista. De alguna manera son estados de transición necesarios para poder interiorizar todas las vivencias por extremas que estas sean. Es un mecanismo de defensa. Una especie de barrera que permite conservar algo que suelo llamar frágil equilibrio emocional. Si esa barrera estaríamos abocados a un abismo insondable de perversidad enajenada que machacaría sin el menor atisbo de compasión todas nuestras neuronas. Una especie de descompresión, como la que realizan los buceadores después de llevar algún tiempo a

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underground boys antología demasiada profundidad. Profundidad abisal. Pequeños infiernos privados. Cuartos aislados para jugar a la demencia a horas convenidas. Antesalas del dolor ajeno y del propio. Habitáculos aberrantes donde los humanos clonan en monstruos con fecha de caducidad y código de barras identificativos. Y en mitad de ese aluvión de pensamientos entro en el primer bar que hay al salir de casa de Bipolaridad. Pido un Jack Daniels y miro distraídamente la televisión. Casualmente, Marilyn Manson parece sonreírme desde la pantalla. A veces, todo parece tener sentido dentro del más infinito de los absurdos.

Vanessa Della Morte Vanesa DellaMorte no existe. Es un personaje de ficción como mi propia vida en los últimos meses. He quedado con ella en su casa. En su austera morada decorada con el gusto de las mujeres que juegan al rol de demostrarte que ganan más dinero que tú. De que son mejor que tú. Me gusta mirar su estantería repleta de libros de viajes, libros de autoayuda y todo tipo de medicinas alternativas. Vanesa es básicamente una hipocondríaca con apariencia de dinero. Elementos de diseño nos rodean formando un entramado de formas frías y vacías de contenido, como su propio corazón. Hueco de emociones sinceras. Por eso me ha llamado, para jugar al juego de la enajenación mental transitoria. Sé que es consciente de que sigo viendo a Bipolaridad y de que ese es el único vínculo que nos une. Hace años trabajé en su insignificante agencia de publicidad como generador de ideas para proyectos que nunca llegarían a materializarse. He traído la cámara de vídeo porque ella me lo ha pedido. Dejo de mirar los libros y observo el pasillo, largo como el corredor de la muerte. Al fondo, está el dormitorio y en el otro extremo sui despacho. Ella está allí ahora hablando por teléfono, que sostiene con su mano izquierda.

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underground boys antología En la mano derecha su nuevo juguetito, una pistola de fogueo, con la que, en ocasiones, mientras discute con alguien, me apunta. La miro y llego a la conclusión que su malsanidad me la pone dura. Su rostro de enferma mental. Su cara de vicio. Sus ojos de loca. Su boca de Joker de Batman. Su lengua inacabable, que lucha por mantener atrapada por la barrera natural de sus dientes. Sigue hablando por teléfono y moviendo la pistola arriba y abajo. Soy consciente de que quiere jugar al juego de nuestro viejo amigo pervertum, ese otro personaje inventado que de vez en cuando usamos para filmar videos abyectos. Llevo la careta en mi bolsa. La careta del payaso malvado. También llevo condones, la cámara de video, cintas para grabar al menos tres horas, una batería de repuesto, una navaja, precinto y gel lubricante. Voy hacia la cocina, que está al lado del dormitorio. No hace excesivo calor ni excesivo frío. Hace un día de temperatura jodidamente ideal. Cojo un vaso, le pongo hielo y voy al dormitorio a buscar la botella de Jack Daniels que compra especialmente para mí cada vez que vengo a su casa. Me sirvo después de echar la bolsa sobre la cama. Bebo un trago y me acerco a la ventana para mirar por ella. Una mujer de mediana edad atraviesa la calle como si fuese en cámara lenta. A veces, el delirio me sorprende en cualquier momento, sin previo aviso. La enfermedad mental sigue mis pasos de cerca. Entonces, escucho su voz a mis espaldas. Clara, concisa e imperativa. -Hoy quiero que me folles con esto. Me giro, pero ya sin hacerlo sé lo que voy a ver en su mano derecha. En efecto, la pistola está allí. Negra como la noche y con un cañón largo como su perversidad. Luego, la miro a ella. A los ojos. Le sonrío. Ella me devuelve la sonrisa. Ambos sabemos que somos unos cínicos hijos de mala madre. Media hora más tarde le estoy metiendo la puta pistola por su puto culo de lesbiana adinerada. Y media hora más tarde aún me voy de su casa dejándola sola con su mierda y su sangre en las sábanas y la puta pistola clavada en sus entrañas.

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pornoalquimista y criptozoologo de género puñal arma-mentista, performans cuir extremo

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underground boys antología 1991-actual Pornoalquimista & Criptozoologo de Género. performans cuir extremo / escatología y abyección / posporno y pornoterror/ artivismo disidente / magia y política Artista posdisciplinar y creador/director de “Gran Guiñol grupo artístico”.Su propuesta gira en torno al arte abyecto, el arte acción, el cuerpo sin organos (CsO), el cuerpo al límite, la teoría queer (cuir), el contrasexualismo, el epifenómeno, la pospornografía, las políticas anales, el arte extremo, la experiencia traumática/pánica y el ritual. Ha participado de manera activa en el circuito de arte acción y posporno desde hace ya más de 5 años. Cómo artista emergente su obra se ha mostrado junto con la de exponentes como Naief Yehya, Fabián Giménez Gatto, Rocio Boliver “La Congelada de Uva”, Sayak Valencia, La Fulminante, Guillermo Gómez Peña y La Pocha Nostra, Erika Lust, Bruce LaBruce, Annie Sprinkle, Diana J. Torres, Giuseppe Campuzano, Elizabeth Neira, etc. Su trabajo se ha expuesto en foros como “No.Por.No: simposio sobre pospornografía y cultura visual” en México, ”Dildo Roza” Festival internacional de cine posporno en Chile con el video “Aurora Borealis” el cual ha quedado nominado a mejor discurso estético y recientemente en la Bienal de Arte y Sexo ha ganado el premio a la categoría “El Más Porno” en la segunda edición del festival antes mencionado, con el vídeo “Pornucopia”, también quedando nominado a el premio mayor, así como en “Muestra Marrana” en España,”Primer muestra posporno” y “Feria Qüir” en Argentina, “Festival Sexuantes” en Perú, “Oslo queer festival” en Noruega, ”London underground film festival” en Londres, “Sexual Fiction in South: Artistic activism, sexual dissidence, posfeminist strategies and queer localization” en Estados Unidos, “La Situación Cuir: Disidencia sexual en/desde el Sur” en Colombia, entre otros. Igualmente se encuentra como gestor y director en

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underground boys antología la muestra de posporno latinoamericano “21nilla”, en Querétaro, México. Es mencionado dentro del libro “Pornoterrorismo” de Diana J. Torres y se ha colocado como uno de los pilares y referentes más fuertes del posporno en America latina y principalmente en México. También trabaja vídeoarte, arte objeto y obra plástica; además de generar textos teóricos de entre los que destacan las ponencias “Ano Malía: el esfínter anal como espacio político”, “Criptozoología de Género” o “¿Cómo hacerse un Cuerpo Sacrificial (CsA)?” Administra la plataforma virtual “Pensamiento Puñal” como un espacio para nuevas propuestas teóricas radicales, críticas y disidentes, a manera de antología punzocortante. Durante 2009-2011 se encargó de la gestión, producción, logística, diseño y publicidad de eventos contraculturales en la ciudad de Querétaro, por parte de “Gran Guiñol grupo artístico”. Ha aparecido, colaborado o publicado en: la revista Clarimonda, Suplemento Panóptico, Pornotopía, CUDS (Coordinadora Universitaria de Disidencia Sexual en Chile), Revista Vozal en colombia, Giornalettismo en italia, Neurotika Books en españa, La Testadura, Ciudad Q inventario territorial, RED ENELL, yonosoyunrebelde, Rojo Siena, MNKY magazine, Tribuna y diario El Presente; además de colaborar de manera mensual para Revista Artentado, con la sección “Puñaladas: la lengua filosa de un amarranavajas” escribiendo textos de opinión y crítica sobre arte extremo. Ha sido acredor al “Honoris Causa” por parte del CIPAM (centro de investigaciones patafísicas de México). También imparte el taller de performance y arte del cuerpo: “Cuerpos Insurrectos” y “Alquimia del Cuerpo”. En obra plástica ha expuesto de manera individual en el MCQ , “Catarsis” (2009) y “Akatharsia” (2012), y colectiva en “2012-2”, “Inventario Territorial”, “Judith en el Banquete de Holofernes” y su serie fotográfica “Lycantropías del Onanismo” fue seleccionada para la exposición colectiva “Masturbación cómo acto de Culpa” en Santiago de Chile.

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GRAN GUIÑOL: 2006-actual Creado y dirigido por Lechedevirgen Trimegisto, funciona como una pequeña plataforma contracultural para propuestas de artistas emergentes e independientes de la ciudad de Querétaro y en su más, de la república, para apoyar la difusión de su obra y para ampliar el sector dirigido a la contracultura en el estado y en el país. Además de insistir en una intensa búsqueda artística en nuevas propuestas experimentales, de calidad y no convencionales. A la fecha se han gestionado 5 eventos contraculturales en la ciudad de Querétaro: “PROYECTO COPRÓFAGO”, “PROYECTO COPRÓFAGO VOL.2”, “TESTICULA OCULARUM”, “PUCHA TRICOLORA”, “CISTICERCO DECEMBRINO” y más recientemente “CORPO PÁLIDO micro-muestra de arte de performance”, bajo el sello de Gran Guiñol, además de múltiples y diversas participaciones en la república y fuera de ella, exposiciones, proyectos sonoros, literarios, etc Algunos de los artista que han colaborado dentro del grupo han sido: Jacobina de Rivera, Bruta Cefalea, Los Shit Acrobats, Sweet Fingers, Holos, entre otros. El nombre del grupo surge del préstamo del nombre del teatro underground e icónico, francés, donde se media la calidad de las obras presentadas a través del número de espectadores que sentían malestar, vomitaban o abandonaban la sala en las presentaciones, concentrándose así en una postura reavivada de la contracultura, como resurgimiento de las premisas del “Teatre du Gran Guignol”. Sitio web: http://lechedevirgentrimegisto.blogspot.com/

"Lechedevirgen Trimegisto es un artista posdisciplinario, performer y Director de Gran Guiñol grupo artístico. Originario de la ciudad de Querétaro (Qro). Desde hace varios años viene 334


underground boys antología trabajando de manera independiente y ya se ha posicionado como uno de los actores importantes dentro del performance y sobre todo como un agente perverso de la contracultura actual." Manuel Noctis, Revista CLARIMONDA "Lechedevirgen Trimegisto, director de Gran guiñol grupo artístico, sabe lo que hace al explotar el formato pornográfico. El éxito de sus obras contraculturales y disidentes le ha permitido participar en diversos proyectos de nivel internacional. Cercano a Diana J. Torres, acepta la inclusión de su trabajo en la línea del pornoterrorismo. La exhibición en Chile de Aurora borealis, en el contexto del Festival Dildo Roza, ha sido uno de sus más recientes intervenciones" Juan Carlos Sánchez, Revista Chilena PORNOTOPÍA "...es alucinante. Me encanta especialmente porque es un claro ejemplo de cómo tomar ideas del pornoterrorismo y hacer algo completamente nuevo, potente, inteligente y cachondo." DIANA PORNOTERRORISTA blog "Pornoterrorismo" "Lechedevirgen Trimegisto (...)un compañero en la resistencia desde la performance abyecta, limitante y barroca. Un trabajo que se caracteriza por una poética de la desobediencia sexual, por un compromiso que desvincula las zonas erógenas que el heteropatriarcado ha denominado como correctas o reproductivas y así desorganizar ciertas estéticas asociadas a los cuerpos latinoamericanos que no se acomodan en la norma de la tradición sexual occidental." JORGE DÍAZ CUDS / coordinadora de disidencia sexual en Chile." "El Colectivo Gran Guiñol, dónde participa Felipe Osornio, alumno de la FBA, está muy reconocido a

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underground boys antología nivel internacional cómo uno de los pilares del performance pospornográfico" FABIÁN GIMÉNEZ GATTO entrevista en periódico Tribuna "Lechedevirgen Trimegisto silenciosamente confronta al espectador. Con un estilo joven y divertido trabaja en la idea o el concepto, elementos fundamentales para dar consistencia al arte y alejarse de la simple ocurrencia" AZUCENA R. GERMÁN, Artículo en Diario "El Presente" "(...) las representaciones efímeras pero telúricas –por lo que tiene del Grand Guignol: un poderoso psicodrama-, de Felipe Osornio Lechedevirgen Trimegisto que apelan a la conmoción cerebral, a esa alquimia (...) para transformar el cuerpo (esa frágil vasija del alma, para llenarla de nuevo) del espectador. Para que acontezca, así, la visión a través de la catarsis de la horadación, de la herida, con dirección al ojo de quien observa. He ahí el “punctum” que dijera Roland Barthes en cuanto a la fotografía y que Felipe, en un juego consciente voltea desde el peyorativo gay “puñal”, en daga dirigida hacia el mismísimo concurrente asombrado y transfigurado." De Pornoalquimia y otras dagas. Pé De J. Pauner

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underground boys antología EXTREMMOS & DETRAACTORES

“El placer sería despreciable si no fuese esa superación aterradora, que no es tan sólo propia del éxtasis sexual y que los místicos de distintas religiones, y en particular los cristianos, también conocieron. (...) esos momentos intolerables en los que nos parece que morimos, porque el ser en nosotros ya no está ahí sino por exceso, cuando coinciden la plenitud del horror y la del goce” Prefacio a “Madame Edwarda” Georges Bataille Dentro de la escena de arte actual no faltan exponentes que se integren a propuestas y posturas estéticas y creativas que involucren elementos irreverentes, escatológicos, abyectos y transgresivos. Mucha de la producción artística desde el boom de los años sesentas, se ocupa de este tipo de temáticas, desde pioneros como Duchamp y su urinario, hasta exponentes casi inexistentes y fugaces como David Nebreda y su rostro lleno de mierda. Mierda, sangre, semen, genitalidad expuesta, dolor, tortura mutilación, fluidos, cadáveres, rastros asquerosos, pruebas de acciones violentas, alteración del orden público, ataques a la moral, exploración de la muerte y la sexualidad, etc. El artista rompiendo las reglas. Revolucionarios o dementes paralfilicos sustraídos y elevados a la categoría de artistas.

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underground boys antología Genios de lo maldito o irreverentes payasos, abusivos, semidioses, etc. A todos ellos, y sus obras, se antepone la pregunta ¿Esto es arte? Seguida de una serie de rodeos sin respuesta, que termina con un montón de suposiciones sin trascendencia, sin una finalidad precisa. No es que la problemátización de estas prácticas no sea necesaria, es tan necesaria como la critica a cualquier tipo de obra artística, sin embargo , lo que si sucede es que la mayor parte de estas discusiones son causadas por un amplio y profundo sentimiento de inseguridad. Toda persona que se pregunta sobre algo duda de ello. Esto ocasiona la perdida de control sobre situaciones o aspectos, sobre la dominación de conceptos, de ideologías. Todo objeto que es tabú se convierte en sí mismo en prohibición, sin una explicación clara, pasa el tiempo y es desde sí la restricción total de ello. No se permite romper el tabú, porque si eso sucede se pierden los parámetros, se pierde el control. Los detractores del arte extremo, son presa de un miedo profundo. Ya sea desde una perspectiva erudita sobre la construcción artística contemporánea o desde una perspectiva simple de publico mediatizado por imágenes violentas, drogados y alienados, que ya no encuentran en estas escenas o acciones “terribles” , lo terrible de las mismas, cosa que ocasiona una decepción que no satisface su erróneo hedonismo, su hambre de sentirse llenos, satisfechos, gordos. Los detractores de estas propuestas, son en sí mismos, la respuesta a su propio problema. Todo artista, publico, gestor, curador, galerista, director, activista y demás personajes y actores del mundo del arte de hoy, que decida guardar distancia, discriminar, dudar, apartarse, censurar, criticar, escupir y maldecir este tipo de acciones y construcciones artísticas, denotan en sí mismos un terror irrefutable. ¿Terror a que? No al excremento o al dolor, o la pornografía o las imágenes viscerales y violentas, no se trata de un terror más que a lo prohibido, pero el miedo proviene de la PERDIDA de lo “Prohibido” , entendido como eso

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underground boys antología que debe establecer límites, que debe excluir, que debe mutilar, que debe clasificar, que debe mantener, que se aferra a la imposibilidad de un intersticio, de un avance, de una ruptura; en pocas palabras: todo repudio y ataque (justificado o no) al arte extremo, denota una respuesta inmediata a un profundo horror a ser sobre-pasado, ser sobresalido, a salir “fuera-de-si”, a perder el control. Este miedo pueril y voraz no tiene que ver con el uso de sustancias abyectas o de conceptualizaciones “enfermas” y “perversas”, este miedo infantil se presenta ante la idea de que si son permitidas este tipo de prácticas, entonces ya no sé tiene un parámetro claro para saber donde terminan las fronteras de lo que el hombre ha llamado arte, y además a osado pensarlo con límites, como sí se tratase de un pedazo de arena para gato donde puede orinar y cagar, sus tierras, su propio reino. Me atrevo a afirmar de manera completa, que toda negativa ante el arte extremo, es sólo una prueba más del poder y el porque de su existencia. Pensar que el arte tiene límites, que posee fronteras, es en sí ya una imposición muy vulgar y premeditada por parte del artista, del publico, de quien sea. El Arte como oficio, como profesión, como ritual, como hobbie, como terrorismo, como deconstrucción de otros aspectos de la vida humana, como idea, como filosofía, como terapia, como abstracción de relaciones humanas, como pretexto, como industria, como mercado, como apelación a la consciencia social, como el olimpo de la alta cultura, como mano derecha del gobierno o la iglesia, como gestor de instituciones, etc. El arte como arte. El arte como nada. El arte como todo. El arte como vida. El arte sin límites, porque lo abarca todo, y todo en ello se “artístiza”. El arte como proceso de creación es sólo una de las muchísimas caras de esta “cosa”, de este cuerpo sin orgános , de este “algo”. Esto comprueba la gran trampa, la gran decepción, que mantiene a los detractores y defensores de las buenas conciencias, de los antiguos maestros, y

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underground boys antología también de las vacas sagradas modernas (Picasso, Lucian Freaud, Bacon, Dalí y más curiosos especímenes del buffet de los libros de historia del arte contemporáneo) , rechinando los dientes de coraje, ante la imposibilidad de asirse a algo claro que sostenga sus juicios ante la incertidumbre del abanico “asqueroso y violento” de artistas que han sobre-pasado los límites, que han alcanzado los fuera-de-si, y entonces que le queda al espectador machado por sangre de Franko B, o a los que transitan una sala de Margolles entre vapores de muertos, o los que se preguntan porque miran de cerca una vaca partida en dos, con la firma de un tal Hirst, les queda la evasión, la triste evasión. Porque desde sus ojos, la batalla ya esta perdida, y prefieren no conferir a este tipo de experiencias estéticas y vivenciales, una vália a nivel artístico serio, prefiere desacreditarlas de manera ominiosa y purista, desecharlas no por sus errores, sino por sus características mismas, lo que equivale a decir “el land art no vale porque trabaja con la tierra”, pretende patéticamente cortar de un solo tajo la cabeza de la medusa sin balsa, sin comprender el mito. Ante todo arte es mito. Antes bien con culturas pasadas (según la microhistoria inexistentes e irrelevantes, pero según los románticos, más hermosas y mejores eras) ya se tenia este supuesto. El Arte como conexión al todo. Situado en medio de la magia y lo cotidiano. En medio del ritual y lo político. El arte extremo explora inevitablemente este antiguo y severo axioma, pero no es retrograda ( como querrán verlo los detractores), si bien pareciera un retorno al semidiós, al arquetipo del rol sagrado, no es por otra cosa, más que por que eso es la única composición prístina del arte. El arte busca a Dios y lo encuentra, cara a cara. Lo enfrenta, nos enfrenta con el, nos confrontamos, por el arte, en él. Y todo y sin querer, pero inevitable: a través del artista.

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underground boys antología La gran decepción del actual detractor del arte extremo, proviene de no querer aceptar que sus escuelas están construidas en arena, que el arte no es como lo plantea, y que lo “absurdo”, lo “grotesco”, lo “violento” , lo “abyecto” (como el detractor se empecina en nombrarlo) es muchas veces, más importante, más libre, más puro, más entero, más poderoso, más grande que él y sus planteamientos pasteurizados y enlatados. Prueba de ello es su sed por lo nuevo y su necesidad de consumir justificaciones teóricas o estéticas de las obras que presciencia, ya sea en cuanto a técnica o concepto. Entonces, si pasteurizado y enlatado: Manzoni enlato excrementos, ¿es arte? Poco importa, la simple discusión es la respuesta a la pregunta insoluble. No importa quien o como intente desacreditar estos actos “horribles y desagradables” , cuantas veces se piense y se planteen como el atajo o reducto más fácil para los artistas sin talento. Este tipo de acciones y propuestas extremas, construyen distopías únicas donde , si se esta en el estado de consciencia correcto (lo que el detractor denominara como “enfermo mental” ante sus pobres, pobres ojos tristes y legañosos) nos es posible encontrar un pedazo de lo “sagrado” , de lo indecible, de Dios. George Bataille habla de un estado extra-límitado, el fuera de los límites, a través de la interrelación entre el goce desmedido y el dolor extremo, la vida y la muerte en una danza única, que al final nos revela la belleza trágica; toda belleza es terrible, porque absorbe a quien la contempla, lo engulle, como lo haría un agujero negro. Es fácil comprender que muchos se sientan ofendidos y desplazados, no por ello habrá que generar conflicto, ante todo se piensa en el arte como un complejo de procesos inefables, que involucran lo incluyente, nunca lo excluyente y se habrá de tener paciencia, de todas formas si así esta escrito, esto se propagará como plaga.

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Kennedy, otra vez muerto. (Genealogía y Logística del asesinato) He matado a muchas personas, tal vez demasiadas. Nunca suficientes. Todas tenían familia, nombre, estado civil, dos ojos, tarjeta de crédito y a veces sonreían. Ellos tenían el mismo derecho de asesinarme, en términos objetivos, estaban en potencia de matar tanto como yo lo estuve. La única diferencia: ellos tenían miedo. La mayoría de las personas no comprenden por qué se les da muerte a otras. Es una ecuación sencilla. Es tan simple como ir por un helado. Uno se encuentra en el establecimiento, abierto a diversas posibilidades, todo siempre se resume a las decisiones, uno debe decidir si su helado será de limón, de vainilla, de fresa con crema, si llevará chispas de chocolates, si tendrá fruta, si será artificial o natural, de agua o de yogurt, si será en barquillo de galleta o en copa de cristal. La cuestión es decidir.

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underground boys antología Después vienen las responsabilidades: Uno no puede regresar el helado que ya compró, mucho menos si el sabor no es de su agrado, pues para entonces ya lo habrá probado, y el producto no puede volver a ser vendido. Uno se ve forzado a comer el helado, ya sea para llevar, o en el establecimiento, si uno se deshace de él, es mal visto debido a que hay mucha gente pobre que no tiene qué comer. Está prohibido desperdiciar. Lo mismo sucede con el asesinato, prescribo demasiado obvio el proceso como para volver a explicarlo, al menos supongo que las mentes perturbadas tendrán las herramientas para encontrar las similitudes tan exquisitamente explícitas. El asesinato no se planea, se ejecuta, las armas no se escogen, se encuentran. Es necesario señalar el “hambre de sangre” que tiene un asesino, misma hambre que tendría un niña por comer toneladas de helado, hasta que se le pare el cerebro y le de una graciosa embolia por el frío, interesante también es que el infierno es frío, tan helado que quema. En dado caso, según algunos, me esperan varias embolias. El “hambre de sangre” es proporcional a la calidad de la sangre de quien se le da muerte, no de manera fisiológica sino ontológica, de esta forma la sangre de una persona de la cual dependen muchas otras vidas, vale mucho más que la de un vagabundo olvidado y meado por perros en las noches, de esos que se cubren con periódico, pero no por ello es menos divertido. Un asesino necesita quitar la vida de miles de millones de personas para saciar esa “hambre de sangre” de por vida, la muerte marca la forma de vida de quien da muerte, es una reiteración necesaria para recordar el por qué se vive, la forma más sencilla de dejar de matar es saciar esa hambre, es matando al exceso, eliminar la duda para siempre, y para ello se necesita una matanza como ninguna otra, una carnicería, o bien la muerte de una persona tan importante que equivalga al dolor de miles de millones de personas más, tal es el

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underground boys antología caso del asesinato de líderes que representan a otras personas, en el mejor de los casos representan naciones enteras. Si yo pudiera escoger matar a una sola persona sobre la faz de la tierra, sólo esa y nada más esa, exigiría se me dejase tomar por segunda vez la vida de Kennedy, el presidente más querido en la historia de los Estados Unidos de América, pues su deceso marca un hito hermoso en la historia de francotiradores y asesinos profesionales, incluso en la de los aficionados, la delicadeza con la que se le ejecuta es digno de una oda, de poesía viva, de libros y relatos, de canciones y bailes. La muerte de Kennedy, representaría la hemorragia de toda una nación, en plena celebración, en pleno regodeo por ideales como la libertad, la igualdad y el respeto, cosas que no fueron lo suficientemente importantes para detener las dos balas que perforaron el cráneo del ex- presidente, brotando grandes chorros copiosos de sangre como si se tratase de las máquinas para servir bebidas a presión en las fuentes de sodas, ese color rojo escurriendo por el azul impecable ultramar de su traje, y el convertible transformado en carrosa fúnebre, entre flores y laureles, confeti de colores y una brisa suave de verano, el presidente se convierte en el cadáver más cotizado del planeta, el cuerpo sin vida más elegante y fino sobre uno de los carros más ostentosos de ese entonces: un rápido y nostálgico Lincoln de la Ford ; “bang, bang!” y nos encontramos frente un paradisiaco desfile de muerte sin resurrección a los ojos atónitos de millones de televidentes con la boca abierta y con los ojos empapados en patéticas lagrimas; la imagen de la primera dama resbalando por el capote, un suculento cuerpo de mujer refinada vestida como caramelo de color rosa pastel, con un lindo sombrerito, llorando la muerte de su esposo y tratando de escapar de la mirilla, sus tacones a medio caer, y su bolso salpicado de sangre, su trasero firme dentro de aquella falda de ese ajustado vestido, sus guantes blancos como la cocaína … la imagen más caliente y más excitante

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underground boys antología que jamás vi. Tuve una erección casi de inmediato la primera vez que contemplé el video. El simple hecho de saberse como el dueño de la mano que contiene el dedo que accionó el gatillo del arma de fuego, que pegó dos tiros a la cabeza de aquel hombre, y que con ello conmocionó por meses a una nación entera, que provocó llanto en la casa blanca, y desesperadas decisiones de estado, que le quitó la ilusión de la cara a miles de niños que veían los periódicos y la t.v. y decían: -Mami, quiero ser como él cuando sea grande… sólo de esa forma se podría saciar esta “hambre de sangre”, que aunque no lo parezca, es todo un pesar, el asesino es víctima de un hambre voraz por volverse verdugo; soñando con una era de oro donde en cada esquina halla guillotinas que accionar. “De acuerdo a esta gráfica, se observa que más de 3/4 partes de los asesinatos seriales ocurren en los Estados Unidos. Es una cantidad muy grande considerando el hecho de que solo 8% de la población mundial vive en Norteamérica. Luego sigue Europa, y el último "cacho del pastel" corresponde al resto del mundo. Debo remarcar el hecho de que, estas cifras corresponden al fenómeno del asesinato serial únicamente. Aunque hay otro tipo de asesinos y grotescos criminales en muchos …” Las estadísticas dicen muchas cosas. No hay nada que no se pueda poner en una gráfica. La cabeza ametrallada de Kennedy, en la morgue, floreciendo como un crisantemo de carne y hueso, chorreando sobre la plancha fría, una suculento manjar, no apto para viles caníbales, sino para los que devoramos la idea de la vida. Sin embargo, hace mucho tiempo atrás que mataron a Kennedy, Gandhi, Hitler, Marilyn Monroe, Elvis, Laika, la Madre Teresa y muchos otros ídolos y dioses; podría decidirme por dispararle al Papa pero eso sería muy obvio y sin estilo, reiterativo y fácil de adivinar, tiene más dignidad matar un perro, siempre hay un Papa, eso no es nada nuevo. De tal manera que si mato personas al azar, lanzando una moneda al aire, o haciéndoles

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underground boys antología preguntas triviales donde inevitablemente se van a equivocar aún sabiendo que se les va la vida en ello, si mato de esa forma, por convicción de mi ánimo, día a día, una persona diferente, sin importar lo que los hace supuestos “individuos” y los separa de los animales u objetos, y que les da derechos, será sólo porqué actualmente no hay líderes que valgan la pena, es mejor matar por las calles que planear el asesinato magistral de cualquiera de los líderes que existen actualmente, todos pobres en ideales, todos falsos y sin chiste, definitivamente antes hacían mejores líderes, mejores héroes. Ha falta de ellos, me he propuesto ser uno, pensando que incluso la antítesis de estos personajes, que de buena o mala gana venimos a ser nosotros: los asesinos, también podemos convertirnos en héroes, ¿¡Es a caso qué cuando toda la sociedad nos discrimina y nos escupe, no están liberándose de su propia culpa, de su repulsiva culpabilidad por su anónima existencia, qué acaso no exorcizan en nosotros sus peores demonios y sus ansias asesinas que suprimen a diario, qué acaso no les damos la oportunidad de convertirnos en sus chivos expiatorios, no les damos paz!? También nos convertimos en los únicos reguladores del orden social, pues nuestros asesinatos arbitrarios y azarosos (lo que la sociedad suele denominar como injustos) son los que preservan el control nacional, nosotros depuramos la humanidad, mueren los que mueren, no nos ponemos a hacerles un juicio estúpido como lo hacen las leyes, nuestras “injusticias” regulan el número de humanos, como lo hace la madre naturaleza con sus volcanes de pólvora y sus tsunamis de aceite hirviendo, incluso actuamos conforme a la gracia divina! ¡Con el juicio único e inexplicable que Dios mismo utiliza al quitar la vida cuando uno menos lo espera! Esto prueba que somos fieles siervos de lo sagrado y que no necesitamos complicaciones metafísicas ni teleológicas, que no nos es necesario llamar a nuestros actos libertinos “eutanasia” y que estamos orgullosos de la destrucción que nuestras manos

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underground boys antología pueden proporcionar, pues sin ella, no habría más creación, no habría más dialéctica. La mayoría de las personas no comprenden por qué se les da muerte a otras. Es una ecuación sencilla. Es tan simple como ir por un helado…

Pirulís & Papiroputas (Geopolítica y cartografía de una infancia macerada) Mi gitana de cabecera y mi psicoanalista coinciden en que yo sufrí más de lo posible, que soy un milagro de lo abominable y que para seguir viva tuve que haber matado a alguien. Los gritos etílicos de mi madre ebria la víspera del pavo, sonaban como miles de platos de porcelana cayendo al suelo: “¡Todavía tienes dientes de leche y ya te están obligando a menstruar!” Recuerdo haber usado como vestido la cortina del baño y haberme visto como espejismo en los muchos 347


underground boys antología reflejos del azulejo blanco. Azulejos salpicados por sangre como en una carnicería, como cuando del torso abierto de una res se escapan triunfantes tres gotas emisarias de catástrofe, arrastrándose como caballos heridos y sin jinete que las llore. Al cumplir los tres años de edad mi cuerpo aún no había sido tocado, pero al final del día –después de soplar las velas–, en merengue sobre la alfombra tuve que escribir “Auxilio”. No podía gritar: seguía con su calcetín en la boca. La vagina y el ano, ambos orificios completamente destrozados. Mi primera impresión: ya estoy muerta. Después del sexo violento y del sometimiento, él me solía consolar con dulces y susurros. Dicen que le dieron muerte a guillotina y que, como gesto amable, hicieron un arreglo floral en su garganta… El látex de los condones sustituye, al menos ontológicamente, el himen que nunca tuve. ¡Unicornios de mi papel tapiz! ¡Venid a ayudarme! ¡Rescatadme de este suplicio de costra de sangre y a veces excremento! Si por humano que soy no me corresponde misericordia, les ruego compasión como un simple pedazo de carne. ¡¿O es acaso que ni el más amable de los tapices de pared, oh dios del Olimpo perdido, habrá de dejarme escoger el predador que termine con mi vida?! ¡¿Me veré forzada a ser devorada internamente por este gusano blanco y venoso?! ¡¿Sodomizada en el suelo con el cabello entre los nervios, con los dientes hechos mierda, con las encías gritando, con la desesperación vertiginosa en mis pupilas?! Entonces miro en perspectiva la esquina más rosa y solemne y sagrada de mi cuarto en ruinas y grito: ¡Unicornios de mi papel tapiz! ¡Venid a ayudarme! ¡Rescatadme de este suplicio de costra de sangre y a veces excremento! Pero nadie viene. Nadie cabalga. Ni siquiera un príncipe sucio y perverso que me rescate de mi violador para luego hacer exactamente lo mismo. Incluso eso tendría más dignidad que ser fardo lubricado a fuerza de golpes y estocadas, sin

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underground boys antología salida, sin nadie que pelee un duelo a muerte por mí como trofeo. Por antonomasia me llaman Carnada. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Me desgarra. Necesito sentir vestido neoclásico amarillo pastel y peluca blanca húmeda. Saliva de dragón de komodo como lubricante. P.v.c. y kerosene para estar contenta y afín con el clima. La moda en París está llena de mujeres como yo. Antes tuve proxenetas por montones. Cada esquina era un nuevo infierno de fuego neón y yo la reina de almas caídas por tacones rotos. (Me vi a mí misma como estatua de mármol con bikini ajustado de lentejuelas, con los brazos abiertos en símbolo de aceptación, esperando el disparo de escopeta cargada de caramelos macizos y pastillas de menta para el mal aliento; me vi con siete agujas espectras de heroína en cada coyuntura de mi cuerpo, esperando encontrar venas vacantes y moteles en mis neuronas pues a la vida no se le acaban nunca las balas). Entonces era Mesías de putas y taxistas. Sólo había un problema: aún tenía corazón. Perdí las uñas tratando de escalar paredes blancas y arañando rostros y epitafios. He enterrado a todas mis madres biológicas. Tuve más de una porque el parto era complicado. La obstetricia del nuevo milenio en medio de pasteles de azúcar y almizcle. Siete años de edad: un día gris de primavera. Cada nube se veía forzada a cegar el sol. Me dejaron amarrada a un enorme palo de madera clavado en la tierra, desnuda, maquillada y con mantequilla de maní en la entrepierna irritada, víctima de mosquitos y lagartijas de colores fluorescentes. Me recordaba a mí misma a ese perro al que le hicieron meter las patas en un bloque de cemento, para dejarlo abandonado en mitad del parque hasta que el cemento se secara. Después de tres semanas el

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underground boys antología cuerpo del perro muerto colgaba hilarante de sus cuatro patas fracturadas. Había caído de lado, por el peso de la injusticia y la burla, como una escultura contemporánea. Me enamoré de la papiroflexia como me enamoré de aprender a mover las piernas, doblar, desdoblar, meter, sacar, etcétera. Mientras me dejaba tocar, morder y penetrar por millones de manos, bocas y penes de camioneroscolesterol-hamburguesas-con-papas-fritas, yo creaba grullas con tickets y servilletas usadas. Un día mi cuerpo también se convirtió en papel, pero no voló. Algunos seres vivos son necesarios para probar la mortalidad de los demás. Mis rodillas y codos coleccionan cicatrices y raspones, como heridas de guerra y medallas de conmemoración. Que alguien pare la llave que gotea. Desde pequeña pensé a Dios con vestido de novia, llorando en medio de un campo de alcatraces con una inmensa cascada de queso cottage de entre sus piernas, como aureola boreal caduca. Bebiendo margarita con agua de milagro, mallas y ligueros. Como un Dios a punto de casarse con el mismo Apocalipsis. Por suerte nunca contraje nupcias en las kermeses. Y un carrusel de cadáveres adorna mi alumbramiento tres veces negado por té de tila, por mis enaguas malditas empapadas de rojo crudo vigor, esperpenta de colores contrastantes y unos aretes grandes, labial mezquino, besos al aire. Cada uña de distinto color. Barnices de todas temporadas. Y cuando hube descubierto la endodoncia, el sexo oral y el sabor del semen, todavía no controlaba mis esfínteres y no sabía contar hasta 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 … inmisión (!), y las paredes embarradas de mierda. Tenía varias muñecas de porcelana. Todas me miraban con ojos compasivos y en la noche me despertaban gritándome: ¡PUTA! Cada territorio de mi cuerpo, cada línea imaginaria que separaba los continentes de piel y la pangea que me conformaba, fueron vendidos como baldíos de espacios amplios. Mi culo y mis nalgas redondas

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underground boys antología (ambas sonrojadas por efecto del fuste a contrapelo) habían sido subastadas en callejones y en esquinas por ebrios, parias, familiares y sacerdotes. Vendidas al mejor postor, a veces al más elocuente. Siempre quise ser una Pin-up. Un pedazo de papel de sensual contenido masturbatorio cuando aún no existía la pornografía, perforada por tachuelas de los extremos, colgada, estática, sonriendo. Probablemente nací para ser usada, como si desde el empaque la etiqueta anunciara por trompetas de ángeles transexuales: ¡¡Papiroputa!! Cualquiera diría que nací con experiencia. Yo sólo recuerdo que a pronta edad me parecía normal meterme los pirulís en mi atrofiada, pero recién estrenada vagina.

DIOS TIENE LABIO LEPORINO

Sobre Religión y arte de performance: lo sagrado y lo abyecto desde la acción performátiva. “El placer sería despreciable si no fuese esa superación aterradora, que no es tan sólo propia del éxtasis sexual y que los místicos de distintas

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underground boys antología religiones, y en particular los conocieron. (...) esos momentos que nos parece que morimos, nosotros ya no está ahí sino coinciden la plenitud del horror

cristianos, también intolerables en los porque el ser en por exceso, cuando y la del goce”

Prefacio a “Madame Edwarda” Georges Bataille.

A lo largo de su evolución, el arte de acción ha guardado una estrecha relación con caracteres ritualísticos y mágicos, la historia de la performance en el mundo del arte está plagada de personajes y acciones que nos remiten inmediatamente a un código -no sólo estético- de naturaleza ritual, muchas veces con correspondencias incluso de culto o de ideologías dentro de la vena de cierto tipo de prácticas religiosas. El arte y la religión siempre han estado ligadas, no por ello han mantenido la misma relación entre ellas. Pasamos de un arte al servicio de la iglesia como institución propulsora de proyectos artísticos y culturales dentro de la tradición del mecenazgo -edad media, renacimientoha un debilitamiento de la idea de religión como pauta de la creación artística -romanticismo- y por último a la conjetura y relectura de las teorías de la realidad y la espiritualidad humana (modernidad), hasta llegar a un estadio tan complejo como el de hoy en día -postmodernidad-, donde las interpretaciones y aproximaciones a lo “religioso” en términos artísticos abarcan propuestas de artistas como Andrés Serrano con su fotografía de un crucifijo dentro de la orina del propio artista, David Nebreda y sus automutilaciones tipo mártir y sus referencias al evangelio cristiano, Chris Ofilli y su madonna negra que nace de excremento de elefante, Cosimo Cavallaro con su escultura de Cristo en chocolate, el grupo COGAM con sus calendario de vírgenes transexuales, etc.

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underground boys antología Con respecto al arte de acción, es necesario mencionar exponentes míticos como lo son: Joseph Beuys, Herman Nitsch, Otto Mhuel, Ron Athey, Dominic Jhonson, Kira O´Reilly, Ron Pearlman, rudolf Schwarzkogle, Ana Mendieta, Juliana Snapper, Sucka Off, etc. Todos ellos guardan una relación con lo sagrado. Cada una de sus acciones más representativas, (pensar en Solar Anus de Athey) conectan directamente con la idea de Dios. Justamente para Ron Athey, el performer es un tipo diferente de artista, que desafía al público y adopta los roles sagrados, siendo así el más generoso de todos. Acciones como “Judas Cradle” o “Filoctetes” junto con Dominic Jhonson, nos dan la pauta a seguir a través de esta construcción performativa, Athey performa la glosolalia (hablar en lenguas), la sodomía, la incorruptibilidad de la carne, etc. Tópicos precisos que parten de una hegemonía judeo- cristiana, que bien le han valido epítetos como “El San Sebastian postmoderno”, y que lo conectan con la idea del artista de acción como un oráculo, un vehículo de lo sagrado, a través del arte extremo, el uso del dolor y la sangre, el sufrimiento del cuerpo, el goce y placer desmedidos sin fines pornográficos o masturbatorios, la sexualidad queer entendida como una vía a la santidad, etc. Ron Athey, y muchos otros performers ponen de manifiesto, y evidencian la relación entre lo abyecto y lo sagrado. Para recordar un poco sobre el concepto de lo abyecto: Kristeva menciona sobre lo abyecto: “No es por lo tanto la ausencia de limpieza o de salud lo que vuelve abyecto, sino aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no respeta los límites, los lugares, las reglas. La complicidad, lo ambiguo, lo mixto.” Según Julia Kristeva, en “Los Poderes de la Perversión” esta relación entre abyección y lo sagrado, constituyen un eje principal de la conformación del Yo; lo sagrado, entendido como eso que es limpio, puro, único, vivo, indecible y perfecto, se construye a partir de la destrucción

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underground boys antología de lo abyecto, y viceversa, lo abyecto demarcará en medida de lo sagrado, ambos comprenden una relación ambivalente y mixta, que en sí misma ya es abyecta, pero al mismo tiempo necesaria para la conformación y creación del todo. Cada práctica religiosa tiene prohibiciones, y restricciones que son completamente necesarias para encontrar lo sagrado. Todo aquello que es puesto dentro de un límite, necesita conocer sus fronteras. Siguiendo este tipo pensamiento, nos damos cuenta cómo es que ambos conceptos, lo sagrado y lo abyecto, encierran su relación con el otro. La duplicidad de pulsiones de vida y muerte, el Eros y el Tanátos, El placer y el dolor extremo, este binarismo conlleva a una revelación de valores de verdad. El centro de las teorías de arte de performance radical. Hablando ya de psicología, Freud apunta: todo aquello que es tabú, comenzó como una prohibición marcado por la relación con la idea de Tótem, de esta manera las prohibiciones del padre, se convierten en tabúes, y pronto pasan a significar ellos mismos la prohibición, después de cierto tipo de movimientos, eso que emitió la prohibición desaparece y subsiste la prohibición por si sola, de esa manera grandes tabúes como el incesto, dejan de importar por sus razones originales ( conservar el linaje de la familia de un mismo tótem) y se convierten en prohibiciones per-sé. Por lo que los tabúes conseguirán mantener los límites de las prácticas, en este sentido se parecerán a las prohibiciones en todo ritual, en toda religión, cada tabú provendrá de un “algo” que resultara abyecto, como sucede con la necrofilia o el canibalismo; en este sentido lo sagrado necesitara de lo abyecto no sólo constituirse como figura y forma, sino que dentro de lo sagrado también se preservará aquello que se rechaza, de alguna manera ambos caminos, el de la abyección y lo sagrado, nos llevan al mismo punto medio, inalcanzable, pero al que aspiramos desde el

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underground boys antología principio de los tiempos: la verdad última de las cosas, Dios. “Conocer el rostro de Dios” pareciera ser el fin último del arte de performance, del arte de acción, incluso tal vez del arte mismo. Todo fenómeno artístico se acerca a un epifenómeno teológico defendiendo la idea del artista como aquel que toma posición en la estrategia cosmológica, del orden de las cosas, el oráculo postmoderno entre la construcción del universo y nosotros como seres en el mundo. De esta forma podemos decir, que el performance y el arte de acción encuentran su punto más alto en cuanto logran comprenderse como medios de comunicación performativa con el mundo, y la verdad. Una acción poderosa logrará comunicar y “hacer sentir” la experiencia única de conocer a Dios, un fragmento de él se asoma en aquellos “fuera de sí” que comienzan desde el artista y que se contagian al público. He citado a Bataille al principio del texto con tal de hacer evidente la relación entre lo horrendo y lo sublime, lo más hermoso y lo más aterrador, el dolor, la sangre, el excremento, etc; todos esos elementos están estrechamente relacionados con lo que la religión denomina como sagrado. Guardan una relación atávica, y sólo a través de la conjunción de todos ellos es posible ver el rostro de Dios, el cual, lejos de ser “hermoso”, es belleza terrible, es tragedia hecha experiencia y por ello, tiene labio leporino.

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underground boys antología QUEER BORDERLINES

La Teoría Queer representa una disidencia total con respecto a las categorías y construcciones sexuales comunes, categorías universales como “homosexual”, “heterosexual”, “hombre”, “mujer” y demás son desechadas y destruidas. Toda heteronormatividad es abolida y se plantea una nueva plataforma para las relaciones humanas, donde las practicas sexuales, las practicas culturales de la sexualidad, y las características anatómicas (genitalidad) son cosas separadas y no necesariamente necesitan tener una supuesta “coherencia”. Es posible hablar de diferentes “roles” sexuales o diferentes papeles a desempeñar por una misma persona, sin una correspondencia predeterminada por cuestiones externas e impuestas por una sociedad. Toda practica sexual es una construcción cultural y social, y no está sujeta a ningún tipo de orden biológico o a reglas especificas de comportamiento. Este discurso se ha visto plasmado en el arte de performance, la importancia del cuerpo y la acción, será decisiva para completar o romper los

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underground boys antología paradigmas de la sexualidad. Desde el arte feminista hasta nuestros días, el cuerpo a ido cobrando una importancia sin precedentes, como arma política de denuncia y protesta, como para la resignificación de nuevas cartografías del cuerpo, que han incidido directamente en la comprensión de cada individuo sobre él mismo, la toma de conciencia y decisiones sobre la sexualidad de cada persona comienza desde el cuerpo, y termina de vuelta en él. Aquí me enfocaré en rescatar algo de lo más significativo del arte de performance desde la escena queer del arte extremo, dentro del arte corporal y arte de acción. A partir de esto, pretendo desarrollar un código para estudiar el cuerpo a nivel semiótico y simbólico, sus significaciones y sus representaciones poéticas, en pos de evidenciar la manera en que se conectan el discurso queer y la corporalidad performátiva, como centro de transacción y deconstrucción de los estudios de género y en general de la dimensión sexual del ser humano. Los límites del cuerpo como epicentro de las transformaciones en la esfera sexual humana, desde el arte de performance. Comenzaré con Guillermo Gómez Peña y su performance “Ciberpunk Chicano” o la pieza “Real Faces” con la Pocha Nostra, donde el concepto de “Descolonización del cuerpo” juega un papel crucial, pues éste afirma que somos “cuerpos ocupados” y que a través de la toma de conciencia de ello se puede proceder a dislocar-se, pues la identidad sexual pareciera estar dada de manera inmediata a través de mecanismos de la cultura y de la sociedad. El simple hecho de “Trans(des)vestirse” ,como lo hace Peña en esta pieza, genera un choque a nivel semiótico sobre las construcciones del cuerpo, a través del uso de diferentes prendas como un corpiño, un penacho, vestimenta de charro, tacones, labial rojo y aretes. A partir de esto, logra

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underground boys antología distorsionar y hablar de una identidad fragmentada, no sólo a nivel sexual, sino político y cultural, denominándose como un cyborg, androide mediático, un mexicano, parte chicano, parte gringo, parte máquina, parte hombre, parte mujer, y al mismo tiempo ninguno. Las prendas, la ropa, los accesorios de Peña tienen un papel importante, ya que vienen a significar partes aisladas de identidades dispersas, cada uno habla un idioma diferente, pertenecen a supuestos diferentes,y esto provoca que al verlos juntos en el mismo cuerpo, se rompa la ilusión y comience lo ambiguo, lo distinto, lo ajeno, lo diferente: lo raro. Otro exponente importante es Hector Falcón, con su serie “Metabolismo Alterado” performance donde el autor se somete a un riguroso régimen alimenticio y a la ingesta de esteroides para lograr deformar su figura, logrando así pasar de una complexión media a la figura de un fisiculturista. Todo el proceso es documentado y presentado como una crítica a los convencionalismos de belleza, a los estereotipos actuales donde los varones dejan de ser varoniles y se convierten en muñecos inflables, lampiños, feminizados, como si se tratara de encontrar la perfección a través del sacrificio de la propia corporalidad. Los cánones de belleza inculcados por los mass-media tienen una resonancia a nivel cultural sobre los cuerpos de miles de hombres y mujeres, Falcón se deforma-transforma, para dotar de significado a su proceso y convertirse en un reflejo vivo de lo que causan las estrategias heteronormativas para controlar los cuerpos de los individuos, masificándolos y volviéndolos maniquíes. Por otro lado, Dominic Jhonson, otro exponente del arte queer extremo, explora la masculinidad y la problematiza desde un nuevo punto de vista. En su performance “Filoctetes” ,junto con Ron Athey, ambos artistas se ven inmiscuidos en un drama bíblico donde se pone en relieve la incorruptibilidad de la carne, de la misma forma

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underground boys antología que con Peña, buscan una resignificación del cuerpo, esta vez en pos de lo sagrado. La pieza comienza con Jhonson que entra gateando, semidesnudo, vistiendo únicamente un suspensorio blanco y un casco estilo soldado romano. De pronto para, y expulsa desde su ano una bola disco tamaño miniatura. Esto dentro de otras acciones. Esta resignficación del ano, a nivel corporal, implica una nueva comprensión del cuerpo masculino. El concepto de masculinidad se ve atrofiado debido a que se subvierte el estatuto de virilidad y de lo varonil en el soldado romano. Todo esto se pierde en cuanto da-a-luz por el recto una esfera luminosa de multiples espejos. El uso del esfínter anal como receptáculo también será explorado por Ron Athey, y aún más a fondo en su pieza “Judas Cradle”, donde el artista se somete a la tortura homónima. Esta tortura consistía en dejar caer con las piernas abiertas y lentamente, al acusado de herejía, sobre una pirámide de madera sólida que poco a poco iba penetrando y desgarrando desde el ano a la víctima, siendo así la muerte por traición, la más dolorosa y vergonzosa. Sin embargo, Athey logra performarla y llevar sus significados a nuevos niveles. El ano ya no es un “espacio corporal” de vergüenza o castigo, sino que es parte de un todo relacionado con lo profano y lo sagrado. Se comprende como parte de un cuerpo que oscila entre ambos hemisferios: lo espiritual y lo corporal. Aquí la disidencia sexual de Athey se ve plasmada en proponer un método de tortura inquisitivo, con alto grado de heteronormatividad y construcciones sobre el cuerpo, a base de culpa y miedo, partiendo del dogma como una herramienta de placer. Ron Athey performa la sodomía en pos de una re-configuración de la cartografía corporal masculina. En su pieza “Solar Anus” podemos observar como es que dicho esfínter se convierte en un trono para lo sagrado, expulsando un largo collar de perlas y, posteriormente, siendo penetrado por largos y anchos dildos que salen de

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underground boys antología los tacones de las botas negras que porta el performer. Sus posiciones son completamente sexuales, sin embargo su actitud apunta a una beatificación a través de las sensaciones, abandonando lo sexual y convirtiendo el acto completo en una parusía del cuerpo doliente: del cuerpo raro. Definitivamente, el cuerpo y sus significaciones son parte fundamental de la naturaleza sexual humana. Es necesario comprender el cuerpo más allá de una simple herramienta o vehículo para el placer sexual, comenzar a verlo como un espacio geopolítico de propuesta, un espacio para la creación diaria, un intersticio que permita quitar y abolir las condiciones preconcebidas impuestas por un régimen heternormativo caduco, reglas sobre nuestra corporalidad que vienen dadas desde que nacemos y que nos atan a normas sociales, políticas y culturales. El arte de performance es un muy buen sitio para ampliar los horizontes del cuerpo y vernos desde nuevas latitudes, transformar nuestra realidad a partir de nuestra relación intima y pública con nuestros cuerpos.

Ano Malía

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ANO MALÍA _ el esfínter anal como espacio político y corporal para la deconstrucción y transgresión del concepto heteronormativo de masculinidad en occidente, desde el arte de performance Dedicado a la memoria de Melchor Zortybrandt de Java (Mago Melchor) "La gente cree que soy así de pervertido en la vida real, que hago esto de introducirme por el ano cosas al estomago cotidianamente, pero esto es arte. No entienden la diferencia" ANO MALÍA El esfínter anal como espacio político y corporal para la deconstrucción y transgresión del concepto heteronormativo de masculinidad en occidente, desde el arte de performance. Orificios y Salientes El cuerpo humano está compuesto a base de orificios y salientes, el cual, desde el comienzo de los tiempos, ha sido provisto de significaciones culturales, sociales y políticas, además de sus obvias implicaciones, como la diferenciación cultural de género o el uso especifico de la genitalidad para fines procreativos, dentro de la esfera de las diversidades sexuales y de las construcciones de género. El cuerpo ha cargado con grandes estigmas; la cosmovisión cultural, a partir del dogma judeocristiano, lo cargó de prohibiciones, haciendo imposible su exploración y denunciándola como pecado. Debido a ello, la integración de “cuerpo” y “mal”, dentro de las posturas ascéticas popularizadas en la Europa medieval y renacentista, fue tan fuerte como la unión de conceptos como “alma” y “bien”, en pocas

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underground boys antología palabras, el cuerpo siempre ha sido sede de los peores actos, fenómenos y rituales, ora fisiológicos, escatológicos o sexuales. Hoy en día, todo esto se ve reflejado en las aproximaciones culturales que despliegan los grupos sociales para con sus propios cuerpos. En ello encontramos barreras, pudor, reglas y normas, prohibiciones, practicas específicas y un sin fin de interpretaciones, de ficciones del cuerpo, de representaciones de sus funciones y de sus características simbólicas. El cuerpo es un reflejo del imaginario cultural, de la sociedad, apropósito de ello, en el texto “Puerco, Iracundo y Obsceno”, Alina Mazzaferro, menciona: “Se trata de un cuerpo delator: el hombre es transparente, a través de su cuerpo se percibe su moralidad, el mundo entendido como un espacio regido por un orden biológico” Efectivamente, los grupos sociales se vuelcan sobre “el cuerpo”, por lo que, a partir del trato que le dan, dejan ver tanto sus temores, como derrotas y victorias culturales, pues cada una de sus salientes y orificios, sus pliegues y superficies, están llenas tatuajes atávicos, así como de signos que, juntos, enarbolan mitopoéticas y geopolíticas, cartografías corporales. Divido al cuerpo en salientes: tejidos eréctiles, senos, pezones, pene, lengua, dedos, extremidades, etc; y en orificios: boca, ombligo, poros, vagina, oídos, fosas nasales, entre otros. Este binarismo corpóreo está altamente relacionado con las identidades sexuales, conceptos como: masculinidad y feminidad, se disputan entre salientes y orificios, tal pareciera que las construcciones milenarias en torno del cuerpo, se centran en asociar al cuerpo del hombre exclusivamente con el pene y el de la mujer con la vagina, marcando que lo masculino está ligado a lo activo, a las salientes, es decir, lo que penetra, y lo femenino, lo pasivo, a los orificios, osea lo que es penetrado. De tal forma el cuerpo del hombre, definido canónicamente como masculino, interviene como ente activo, y la mujer, con su deber

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underground boys antología femenino, funciona como receptáculo de dicha acción, en los rubros simbólicos, sociales y políticos; construyendo así, las concreciones de género alrededor de las fisonomías y la corporalidad, códigos de entendimiento social para el devenir de un equilibrio heteronormativo. Debemos entender la problematización de conceptos universales de “Masculinidad” y “Feminidad”, como imprescindibles, ya que al tiempo-espacio donde nos encontramos: la era de lo trans, lo hipertélico; es imposible seguir pensando al mundo dentro de un binarismo rígido, sin posibilidad a lo alternativo y las mutaciones. La fluctuación entre ambos conceptos constituye su deconstrucción, y con ello se reflexiona sobre ideas inscritas bajo una ideología heteronormativa, mutilante, caduca e insuficiente para estos fenómenos. Debido a ello, mi postura dentro del arte de acción, me permite valorizar el cuerpo más allá de construcciones clásicas de género y de identidad sexual, buscando en ello abrir una puerta a una sexualidad diferente, una apertura a nuevas formas de comprender el cuerpo y el mundo. Es por ello que me valgo de la transgresión al concepto de masculinidad, en pos de una deconstrucción y ampliación de los territorios que le corresponden al hombre y a la mujer. Ataco desde la perspectiva masculina por la simple razón de poder hablar desde mi mismo, debido a que de manera anatómica mi cuerpo es denominado como “masculino” y se pretende ejerza una identidad viril y heterosexual; es entonces que me es posible analizar esta cuestión no sólo desde la teoría, sino desde mi propio testimonio y cuerpo, pues justamente es a través de la comunicación que sostengo con mi cuerpo desde donde realizo mi trabajo como artista de performance. Breve Historia del Ano Además de un espacio político, el esfínter anal ha sido fuente de inspiración para numerosos artistas,

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underground boys antología y existen interesantes piezas de arte basadas en esta área del cuerpo, aunque la mayor parte del tiempo resultan crípticas y oscuras para el grueso del público, se mantienen escondidas en un ámbito underground de las manifestaciones artísticas y culturales, o en su caso: contra-culturales. Desde la antigüedad clásica se puede observar cómo es que se le ha dado primordial importancia al cuerpo en las representaciones artísticas, basta pensar en la figura del sátiro, que decora múltiples y diferentes productos culturales de la civilización grecolatina, para darnos cuenta de los acentos en los miembros sexuales, o aún con mayor anterioridad, al pensar en las venus de la etapa de las cavernas y sus amplias caderas y enormes culos. Sin embargo, la exploración del ano como objeto de reflexión artística se mantendrá como un tema extraño y poco reconocido hasta el romanticismo, donde se voltea directo al interior del artista, donde comenzará la búsqueda de nuevas significaciones para el cuerpo. Exponentes del realismo se preocuparán por mostrar una aproximación fidedigna de las cosas y será el caso de Courbet con su “Origen del mundo” donde un primer plano vaginal forma parte por primera vez del lienzo. Pero no será hasta el simbolismo donde podremos encontrar piezas de arte que mencionan ampliamente el esfínter anal, una de las obras más importante es “Los Estupros” poema construido entre Rimbaud y Verlaine, donde dedican toda una parte del texto a esta zona del cuerpo, el llamado “Soneto al ojo del culo”, del cual transcribo a continuación un fragmento:

Oscuro y arrugado como un clavel violeta entre el musgo respira humildemente oculto, húmedo aún del amor que la pendiente sigue de las nalgas blancas al borde del abismo. Esto constituye una de las primeras exploraciones del arte dentro del territorio anal. Más adelante la literatura se sumergirá dentro de este tema

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underground boys antología gracias a exponentes como Georges Bataille, donde quizás su obra más representativa sea “Ano Solar”, pues a través de una intensa búsqueda erótica logra generar un símil entre el mundo y lo anal. Al mismo tiempo las artes visuales comenzarán a interesarse por este tipo de temas, después del boom de la revolución sexual, fotografías como las de Pierre Moliniere, donde se exploran temas como el trasvestismo, el fetiche y por supuesto lo anal, con primeros planos del artista abriendo las piernas, dejando ver su ano colonizado por una roza blanca que ha sido introducida con todo y espinas “Rose Blanche”, o imágenes icónicas como la del autorretrato de Robet Mappelthorpe introduciendo un látigo de cuero, igualmente en su ano. Posteriormente el cine y otros métodos alternativos a las artes visuales tradicionales posaran su mirada en el orificio trasero, será Jhon Watters quien en su clásico del cine de transgresión “Pink Flamingos” nos muestre en la pantalla grande la secuencia de un ano abriéndose y cerrándose. El advenimiento del arte corporal con movimientos como el accionismo vienés, el grupo Gutai y el arte de la transgresión, causó la inauguración de categorías estéticas de lo abyecto y lo escatológico, donde por primera vez en la historia del arte eran explorados los terrenos sexuales en su totalidad, y con ellos el ano. Los Anales del Cuerpo De todas las partes del cuerpo masculino, la que más pone en duda su supuesta masculinidad, es no una saliente, si no un orificio, tal vez el orificio más escandalizado y estigmatizado a lo largo de la historia del cuerpo, el esfínter anal. El ano, es un orificio, una abertura a contra-punto de la boca, cubierto por mucosa, es por donde se deslizan las heces fecales, desechos corporales, hacia afuera de nosotros, gracias a la acción de un esfínter voluntario. Pero al mismo tiempo existe la posibilidad de verlo como una herramienta para el placer sexual, y por ende convertirlo en un

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underground boys antología orificio no sólo de salida, sino de entrada, volverlo receptáculo de cualquier saliente, inclina la balanza y pone en riesgo lo masculino del hombre, feminizando su virilidad al sodomizarlo, al pensar siquiera en su posibilidad erótica, pornográfica o sexual. La etapa anal, es aquella donde se supone aprendemos a controlar dicho esfínter y el objeto sexual es puesto justo en esa zona, según Julia Kristeva, es aquí donde el niño aprende a despreciar y abyectar los desechos, como la mierda, para no ver en ellos objeto de deseo alguno, y así conformarse, construirse y contenerse. El terror anal del que habla Beatriz Preciado, inculcado a todos desde la infancia, es el que contagia de prohibición todo lo relacionado a lo anal, desde el simple contacto con el esfínter, hasta el asco producido por el olor a mierda. “La Perversión infantil" según Hall Foster, donde el artista busca provocar y burlarse de la ley paterna, utilizando la mierda como vehículo transgresor, a través del cual pone en tela de juicio la autoridad del padre, encontrando una secreta fé por creer que en lo más profano se encuentra también lo más sacro, es otra de las manifestaciones culturales y psicológicas de lo anal. Estas y más son las construcciones teóricas y conceptuales alrededor del esfínter anal y sus agregados: defecar, sexo anal, enemas, la mierda, etc. El arte del cuerpo se ha ocupado principalmente de encontrar nuevas significaciones y signos en torno de lo corporal y sus implicaciones, estéticas y culturales. Dentro de los primeros discursos del cuerpo, donde jugó un papel muy importante el pensamiento feminista, podemos encontrar acciones y conceptualizaciones que convierten al cuerpo en un espacio plástico y político de crítica social, principalmente como herramienta artística y activista contra los dispositivos heteronormativos que marcaban una clara desigualdad entre hombres y mujeres, siendo éstas las primeras en levantar la voz a través de acciones icónicas como la quema de sostenes en el famoso “Freedoom Trash Can” en

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underground boys antología Atlantic City, durante la elección de “Miss América 1968”, así como la participación emblemática de artistas como Judith Butler, Chris Rush, Vicki Hodgetts, y muchas más que conformaron “Woman House Project” donde se entabla una comunicación con el espacio, con tal de resaltar los mecanismos de poder y opresión sexual sobre las mujeres, piezas de arte acción como “Semiotics of Kittchen” o “From eggs to Breast” ponen de manifiesto la relación entre el cuerpo femenino y el espacio domestico. Conforme el paso del tiempo, el cuerpo fue visto desde otros ángulos, y con ello explotado en diferentes terrenos. Las primeras manifestaciones de lo “masculino” en el arte de performance, ocurren después de la valorización del movimiento feminista como co-creador de una estética del cuerpo, y del arte corporal, todo esto sumado al action painting , generó que varios artistas encontrarán en el arte efímero, así como en los happenings, sus principales fuentes de producción, desde allí es donde se enarbolan los terrenos de crítica a la mayor parte de construcciones heteronormativas que suponen, y esperan, cierto tipo de comportamientos del hombre y la mujer; clasificaciones igualmente retrogradas y agotadas. La importancia del concepto de lo “masculino” se verá a lo largo de nuevos discursos que irán surgiendo después de la década de los 70´s, principalmente la aparición de la figura masculina se verá plasmada en concreciones de artistas como Vito Acconci con su pieza “Trademarks” donde se muerde a si mismo con tal de dejarse marcas que son usadas como huellas testimoniales, Joseph Beuys con “America Loves me” donde interactua con un coyote salvaje durante varios días, Chris Burden siendo baleado en el brazo en la acción “Shoot” , Bill Viola, Yves Klein, Paul MacCarthy, Bruce Nauman, Gunter Brus, entre otros. Todos ellos representan las múltiples caras de la figura masculina en la performance, sin embargo será hasta la aparición de la cultura Drag, donde comenzarán ataques frontales a la “masculinidad”, debido al despliegue de

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underground boys antología múltiples teorías de género desprendidas desde el feminismo y que aun hoy continúan su crecimiento y estudio, como la teoría queer, y la biopolítica. Cultura Drag y Cuerpos Poliedros Una de las principales aportaciones de la cultura Drag y la estética Camp, ha sido la hiperbolización de la masculinidad, desde el trasvestismo Drag Queen y Drag King, donde se pretende una reconfiguración de lo masculino, ya sea desde una subversión en pos de lo “femenino” o una apropiación para su recreación, hombres que al trasvestirse, generan una exageración de los rasgos femeninos, suprimiendo los masculinos, pasando de lo ambiguo a una máscarada de genero, donde la identidad sexual es claramente problematizada a través de su indicadores sociales y culturales, de la misma manera las mujeres que trasvestidas de hombre, logran señalar lo masculino y resumirlo en posturas, vestimenta, accesorios, actitudes y de más, ayudan a la deconstrucción del concepto de masculinidad, en un principio entendido como característica obligatoria del hombre viril que, por poseer pene, es masculino. En particular el movimiento Drag King, encabezado por Diane Torr y Del Lagrace Volcano, en los 80´s, aporta una construcción paradigmática de la producción de la masculinidad, donde a partir de la extracción de lo entendido como “masculino” se puede entablar un discurso de género, toda adherencia cultural ligada a lo masculino es tomado como útil dentro de este movimiento, y presupone la problematización de las características necesarias para comprenderse como “Masculino”. De esta forma una mujer puede masculinizarce a través de modificaciones corporales, ya sea desde la simple vestimenta y accesorios, hasta intervenciones quirúrgicas o la aplicación de esteroides, o testosterona. El arte de performance se apropiará de este tipo de ejercicios semióticos alrededor del cuerpo,

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underground boys antología Guillermo Gómez Peña, por ejemplo, en su trabajo en la Pocha Nostra, muestra una identidad fragmentada a partir del uso de diferentes prendas al mismo tiempo, el Trans(des)vestismo es una reestructuración cultural, política, social y de género, donde a partir de la incorporación de prendas cargadas de significación e implicación, se intenta una “descolonización” del cuerpo. Para Peña, somos cuerpos ocupados, nacemos con ciertas características anatomías y raciales, culturales y sociales, que nos convierten en un cierto tipo de persona, y la sociedad que rige estas construcciones nos exige y espera de nosotros el cumplimiento de dichos roles, cuando Peña se trasviste usando un penacho, un saco de mariachi, lápiz labial, tacones rojos, guantes largos y negros, un reboso por falda, una capa, portando una metralleta y hombreras para jugar fútbol americano; logra dislocar su cuerpo, ya no es más un hombre “masculino”, sino un cyborg, un híbrido, una quimera. Al atacar así los códigos corporales de vestimenta, el cuerpo se libera, las significaciones entre el uso de ciertas prendas y la manera de portarlas dan una nueva visión al acto de vestirse. De la misma forma Hector Fálcon, en “Proceso Anabólico” toma esteroides que modificarán su corporalidad, pasando de una complexión media, a la de un fisiculturista. Falcón busca una crítica a los estándares marcados por la sociedad heteronormativa y los mass media, donde a partir de falsas premisas imponen una cánon de belleza actual, el hombre es sometido a un sin fin de cambios con tal de seguir el ideal físico de la cultura de masas. Falcón se deforma-transforma, en pos de una revalorización de las características de la masculinidad, a nivel físico, se vuelve “tan masculino” que comienza a dejar de serlo: su corporalidad cambia y salen músculos por doquier, su piel se vuelve lampiña, los cuidados metrosexuales le dan una apariencia femenina, etc.

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Ano y acción TRANSGRESIONES A LO HETERONORMATIVO DECONSTRUCCIÓN DE LO MASCULINO A propósito del análisis de la deconstrucción del concepto de masculinidad desde el arte de performance, que implican una crítica feroz a la heteronormatividad que rige los cuerpos en occidente, y las prácticas culturales de la sexualidad tanto en hombres como en mujeres, comenzaré por estudiar y describir las piezas más representativas de arte acción, en cuanto a dichos temas. En la pieza “The Gold of my Ass” Paco Nogales elabora una crítica a la prohibición del uso del esfínter anal masculino sin otro fin más que el fisiológico, advirtiendo que mientras el culo de las féminas es deseable, el del hombre no. Lo heteronormativo es transgredido en medida que el ano es utilizado como contra-punto de la vagina en las mujeres, y por consiguiente es capaz de guardar cosas, es susceptible de sacar-de-sí, otra cosa que no sea solamente excremento. En la acción, Nogales enlaza las diferentes partes de un salón, invadiendo el espacio a través de un cordón dorado, que sale de su ano. Metros y metros de este hilo dorado entablan una comunicación con el espacio y lo habitan, creando una telaraña áurea, que dirige todo al ano del performer. Esta acción constituye una clara revalorización y re-significación al uso del esfínter anal, el hecho de que ese “despreciable y sucio lugar” se desprenda oro, implica la clara subversión de los conceptos heteronormativos, para Nogales el ano es un espacio de creación capaz de dar vida, un amplio lugar de redescubrimiento cultural, social y sexual. El ano como espacio que da vida, que se concibe como útero, es mistificado por Lee Adams en su pieza “The Lenguage of flowers” basado en la idea

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underground boys antología del cuerpo como generador de poesía y vida, este acto se centra en la visión de George Bataille acerca de las apariencias de los objetos, del transexualismo orgánico oculto en la naturaleza. Adams toma esta premisa para volverla pieza de performance, la acción consiste en permanecer en una complicada posición, dando el culo al aire, y dejando las piernas suspendidas, dejando caer el peso del cuerpo sobre la espalda alta y el cuello; del orificio anal sale un ramillete de flores blancas, que después se irán integrando hasta generar una liana verde que llega hasta el techo, como si del ano del artista naciera una enredadera eterna que se apoderara del espacio, el jardín colgante que elabora conceptualmente es una clara invitación a concebir al ano como una fosa, una composta donde la vida es posible, todo tipo de vida nace en oscuridad y humedad, y tal es el caso del ano de donde florece el acto. La masculinidad privada de la capacidad de dar a luz, de dar vida, de procrear, se subvierte, pensándolo como un equivalente de la matriz femenina, en dirección opuesta a la idea de que sólo las mujeres pueden tener “labor de parto”, Lee Adams logra dar a luz una floresta completa. Regularmente, dentro del régimen heteronormativo, existe la idea errónea de que la cavidad anal es un lugar prohibido, no debe tocarse, no debe mencionarse. La exploración de dicho terreno constituye un ataque directo a lo “masculino”, la virilidad se pierde en medida de que se vuelve pasivo al hombre. La sodomía como acto artístico comenzó a ser conceptualizado y expandido desde los accionistas vieneses. No sólo la idea de penetración anal, sino también la de retención o la de expulsión. Cuando el ano expulsa de sí una serie de objetos extraños, se dice que se ha profanado la masculinidad, como si esos objetos fueran culpables de la denigración y el dolor masculino. El temor al dolor anal opaca la necesidad natural de exploración corporal, el orgasmo de próstata fue denominado “Pecado Nefando” por la iglesia medieval

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underground boys antología y castigado con muerte en la Santa Inquisición, el coito anal, el sexo entre dos hombres, siempre ha sido penado, por leyes morales, culturales, sociales,etc. El poder del ano que expulsa, se ve claramente definido en acciones épicas como las de Melchor Zortybrandt de Java, fakir pionero del arte extremo mexicano, mejor conocido en la escena underground del Distrito Federal como “Mago Melchor”. Dentro de sus acciones más importantes se encuentra “El Cordón de plata”, una acción de alto control anal, donde desde su ano saca una larga tela plateada de catorce metros de largo, después expulsa seis pelotas de billar, y posteriormente introduce una botella de vino, haciéndola desaparecer adentro de sí, y volviéndola a sacar volteada, de cabeza. Este acto obsceno y atroz, denominado como algo antinatural e imperdonable, se convirtió todo un mito dentro del arte de acción mexicano y conforma una clara exploración del esfínter anal, no sólo como un espacio para dejarsalir cosas, sino como un recinto sagrado, pues todo el acto se lleva acabo con un fervor ritual. El uso del culo como el centro sexual y de significación es llevado a otro nivel por este personaje, mitad leyenda, mitad héroe anal. A pesar de aparente falta de justificación artística, Melchor enarbola un nuevo código de mitopoéticas al rededor de grandes saberes universales como el “hilo de plata” conducto por el cual se dice nos conectamos a nuestro “Ultra Yo” astral. Para el Mago Melchor, el ano y la exploración anal, es la principal herramienta fisiológica para encontrar la verdad. Al introducir objetos “inusuales” en su ano, problematiza la idea heteronormativa del culo como un espacio clausurado a los curiosos, y lejos de ser un acto denigrante, la sodomización se convierte en un ejercicio de dignificación corporal que conecta al individuo con un todo sagrado, al contrario de las prohibiciones sexuales y culturales de las sociedades heteronormativas. Dentro de las concreciones acerca del cuerpo como recinto de lo sagrado, nos encontramos con

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underground boys antología exponentes como Dominic Jhonson, quien al partir de la idea de un cuerpo sin órganos, puede llevar al extremo sus practicas performativas. La mayor parte de la obra de Jhonson se centra en una revitalización al discurso Queer, desde el arte de acción, su simbología personal incluye el uso de artefactos utilizados en los gay-clubs nocturnos y la deconstrucción de íconos que representan la masculinidad a nivel de imaginario colectivo, como es el caso de los supensorios jockstraps, que dejan el culo descubierto. En su pieza de arte acción “Filóctetes” donde a través del mito, el artista intenta involucrar su cuerpo más allá de los límites corporales, haciendo una crítica a la falta de interés social en la trascendencia. El performer se arrastra alrededor de la sala, vestido únicamente con el jockstrap, un casco de soldado romano y una banda al rededor de la cintura. Desde su ano expulsa una bola disco del tamaño de un puño. Esta acción trasciende sus significaciones obvias y se convierte en una crítica a la difícil situación social, en tanto a temas como el VIH, y la cultura gay, que desde la estructura de la teoría queer, representa un concepto confeccionado por lo heteronormativo de la cultura heterosexual y monogámica. La bola disco y el casco de soldado romano, remiten a una significación del dolor y de la sexualidad masculina, de la enfermedad y la muerte. La bola disco saliendo del ano de Jhonson se convierte en la esfera brillante que ilumina la noche de los raves y las salvajes fiestas de fornicación homosexual, un hermoso sol venéreo, que hace que reconsideremos el supuesto heterosexual del ano como un foco de infección. Otro sol importante dentro de las construcciones anales del arte de performance es sin duda alguna el ano solar de Ron Athey, artista de talla épica, que de hecho participó con Jhonson en “Filoctétes” y que es tal vez el máximo exponente del arte queer extremo. “Solar Anus” de Ron Athey, esta basado en el texto homonímo de Georges Bataille y en la estética de

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underground boys antología Pierre Moliniere, se trata de una pieza de arte de performance donde a través de la reconstrucción de las premisas del texto (dolor, placer, lo sagrado, lo profano, el erotismo y lo prohibido) se desarrolla una epopeya performátiva al rededor del trasvestismo y la conexión entre el movimiento del mundo y el movimiento sexual. El acto comienza con Athey sacando desde su ano una muy larga tira de perlas blancas, mismo que esta tatuado con rayos alrededor del esfínter, haciendo alusión al mismo sol, o incluso jugando con el termino anatómico de “radianes del ano” que denomina los pliegues que se hacen en torno de esta zona. Después de sacar todas las perlas, Athey toma asiento y tras portar una corona metálica, de color dorado, comienza intervenir su rostro a base de agujas e hilos, abriendo sus párpados y deformando su rostro, posteriormente se trasviste con unas medias de red y tacones rojos, a los que se les ha acondicionado dos dildos largos y negros, en la parte de los talones. El performer introduce un dildo tras otro gracias a un movimiento regular de piernas, la penetración continua y el movimiento del autodildaje, llevan al performer al éxtasis sagrado. En esta pieza encontramos como es que el ano se convierte en un lugar sacro, de y por donde se comienza la sacralización, el ano como blanco del designio de los dioses, y como espacio político para la elaboración de un discurso contrasexual, que aplasta devastadoramente toda premisa heteronormativa. Athey convertido en el astro rey, es capaz de crear planetas y sistemas solares enteros a partir de su esfínter sagrado. La performance en cuestión prueba la capacidad del ano por convertirse en un elemento poético y de alto grado simbólico, a nivel ritualístico, como se dio en muchas de las performances masculinas de los años 90, al relacionar el erotismo místico al sadismo y el masoquismo extremos dentro de las practicas sexuales periféricas y subversivas, siguiendo las premisas y teorías de Bataille. Así mismo, Athey explora el dolor corporal para

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underground boys antología introducirse en el mártir, en la carne incorrupta, la herida abierta, el cuerpo que no puede morir. La idea de tortura anal, es desarrollada por Athey al máximo y llevada a otro nivel con su pieza “Judas Cradle” una co-creación con la sopran Juliana Snapper, basada en “la cuna de judas” antiguo método inquisitivo para el castigo de los herejes, que consistía en la brutal sodomización del individúo a través del ano o la vagina, al dejarlo caer sobre un pirámide de madera sólida, destrozándolo poco a poco a base de desgarres musculares. Esta terrorífica y salvaje acción, alcanza su depuración estética en cuanto a lo simple de su ejecución y lo contundente de su contenido. La gran aportación de Athey a la historia del ano, y las practicas contra-sexuales, biopolíticas y queer extremas, es la reconfiguración de un artefacto de tortura heteronormativo y de castigo sexual dogmático judeocristiano, en un aparato del placer, del erotismo. La mística que desarrolla Athey al rededor de este orificio del cuerpo al introducirse en el pico de Judas, es aun más grande que muchas críticas a la religión y a los dispositivos de regulación sexual. El magno dolor al que se somete el ano del artista, representa toda las muertes causadas a raíz de concepciones caducas como pecado, o herejía, de acuerdo a las practicas homosexuales, y aún más de cualquier tipo de practica no heterosexual. La importancia de esta acción implica una destrucción total al concepto de masculinidad, donde el hombre, entre más viril, menos anal. Aquí la posible masculinidad de Athey es desvanecida por un “hermafroditismo anal” que no distingue entre sexos, y que se convierte en oráculo de género, en un espacio universal de transformación sexual, que es capaz de tragarse soles y estructuras piramidales. La imposibilidad mental de concebir a un “hombre” so-metiéndose por propia voluntad a esta práctica, como alternativa sexual y erótica, debido a lo difícil de su ejecución física y a lo peligroso de su fallo,

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underground boys antología cuestiona el arquetipo “masculino” que le tiene miedo al ano. Athey logra mostrar a un “hombre” con pene y “viril” que se introduce el mismo apocalipsis en el ano, y peor aún, lo logra. Esto destroza la estructura clave del concepto de “masculinidad” heteronormativo, que termina pareciendo una parodia del concepto de “feminidad” y viceversa. La “masculinidad” en occidente, constituye la mitad del campo sexual, un hemisferio de configuración corporal, la marca, la pauta a seguir de todos los que tenemos pene. De todos los que “nacimos hombres”. Es claro como es que lo único que no tenemos de correcto en nuestra supuesta corporalidad activa, una corporalidad lista a penetrar con miembros enormes y erectos hasta el fin de los tiempos, es el ano. El ano, agujero negro que se traga todo y que expulsa el asqueroso y diabólico excremento, lugar donde se llevan acabo actos bestiales como los besos negros, el coito anal, la coprofilia y la coprofagia. El ano, el enemigo eterno de la corporalidad “masculina”, misma que esta esclavizada a sus representaciones heterosexuales y heteronormativas. Un ano que no ensucia, un ano que habla, que muerde. El ano asesino. El ano sagrado. El ano que da vida. Conceptos inconcebibles para la mente de muchos de los “hombres blancos” de occidente, aún hoy en día. El arte de performance pareciera ser la primer gran vía de politización y simbolización de este esfínter, pero todavía es poco estudiado. Pensar al ano como espacio político de cambio social, es pensarnos a nosotros mismos como creadores de nuestro propio futuro de género. Defecar cobra otro sentido. La penetración anal cargada de simbolismo y semiótica del ano y la verdad. Una bandera para la liberación sexual, y para la reconfiguración de las sociedades, al alcance de la mano, o de los dedos. La abolición de la masculinidad heteronormativa comienza en el ano de cada uno de los hombres. La Ano-malía, es la vía.

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Foto: Herani Eríquez “Hache”

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PENSAMIENTO PUÑAL

Esta es una escritura triste, hirviendo a punto de ebullición. Escribo desde el filo de la tierra, desde el fin del mundo, el borderline de los últimos tiempos. Desde las heridas, desde las grietas, las cortaduras de un imperio fracasado, desde el espacio místico y ambiguo del cuartomundo, desde el cut—up intertextual de las postidentidades, porque ahora que me lees, esto soy: texto. Escribo para aquellxs que son el target, que nacen en medio de fuego cruzado, subordinadxs a los márgenes, teniendo terror a los baños del colegio, lxs que odian las mañanas y el desayuno forzado. Para lxs que quieren hacer de su vida una obra maestra, morir como Ana Mendieta, Unica Zürn o Fred Herko, saltar en el vacío. Volar. Para aquellxs que dar en el blanco significa una amenaza irónica, pues son de todos los colores menos el blanco.Cuerpos ocupados, desde la sala de operaciones abstracta, en el parto, líquido amniótico y sangre de madre, hasta el paredón, el ghetto, la cárcel, el hospital, apedreadxs, insultadxs, escupidxs, rechazadxs: impotentes. Para aquellxs que un mal día se dieron cuenta que llevan cara de indio, tez de estiércol, lxs que odiaron su cuerpo, para lxs pocohombres, lxs mariachis, lxs que constituyen un atentado a la masculinidad hegemónica, directa o indirectamente, lxs que son culpables de lo que no cometieron, culpables de llevar el pecado en la carne y vivir la penitencia. Para lxs que entienden el autosabotaje, la experiencia traumática, el hambre, lxs que dejaron la almohada empapada en lágrimas, lxs que dieron gritos en la regadera entre azulejos rotos y rastros de sangre. Para lxs que hemos aprendido a perder sangre. Para lxs que no nos dejan donarla. Sangre que sabemos sacarnos a punta de golpes, de

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underground boys antología abrasiones, de heridas flamígeras, de aparatos de autotortura DIY, sangrados caseros y públicos de cuerpos sometidos al filo, a lo punzante. Para lxs de las lágrimas negras tatuadas en el rostro, lxs que nos travestimos con rasguños, cicatrices y moretones, doncellas de hierro, clavos de cristo de Iztapalapa, para lxs que perdieron la conciencia en la cantina gayfriendly, y al día siguiente sentían que cagaban vidrio molido. Para lxs que crecimos entre la omnipresencia del VIH y los poppers, lxs que aprendieron a disparar un arma antes de saber leer las instrucciones, para lxs que frecuentan el último vagón del metro, la cajita feliz, la zona rosa, lxs de provincia, en callejones con orines y húmedos besos furtivos que cortan por barbas mal rasuradas. Para lxs prostitutxs, lxs desobedientes-obedientes, lxs sumisxs, lxs esclavos a distancia, moradores del cibersexo y mantras de placer. Lxs que se apagan cigarrillos en los brazos, lxs que se orinan encima, lxs que huelen su calzado y su ropa interior, lxs que se eyaculan el abdomen y lxs mirones, lxs delincuentes, lxs criminales, lxs más buscados. Habito en medio de fiesta y violencia, entre balas y adornos de papel china, carros alegóricos y obituarios, entre castillos de pirotecnia religiosa y procesiones de algodones de azúcar, santos cubiertos por telas púrpuras y narcomenudeo, grapas, tachas, trakas, chemos y monas de sabores. Niñxs chicleros, cilindreros, franeleros, limpiaparabrisas, tragafuegos, con labio leporino, a las espaldas envueltos en rebozos, mutilados, felices. Putitos, Vestidas con tacones de aguja, Chichifos deliciosos con vergas erectas empalmadas al abdomen, Mariquitas con angel-face, Jotas, Peluqueras, Vaqueros, Locas, Azotadas, Mayatones zumbantes, Muerdealmohadas emplumados, Soplanucas sudados, Chacales rabiosos, Padrotes jorobados, Machorras en motocicleta, Bigotonas, Traileras, Machas, Marimachas, Tortilleras, Guerreras, Guardaespaldas, Quimeras, Trans_formers, Operadas,

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underground boys antología Momias, Maniquís, Mantícoras, Nosferatus con maniquiur. ¿Por qué? Soy Puñal porque cuando doy sexo oral soy fakir, soy traga-espadas, experto en camas de clavos, carbones calientes y autoinmolación. Soy Puñal porque la gruesa aguja que me perforó la espalda en aquella biopsia de riñón a los 19 años todavía sigue adentro, pinchando un pedazo de tejido enfermo, por el trapo que tuve que morder, por el ardor de la anestesia, por la sensación de tener mi cuerpo desnudo boca abajo, descubierto como si se tratará de una violación, de la penetración que nunca me dieron, de ese pene erecto que nunca gocé, porque me dejaron orinando litros de sangre durante la noche más larga de mi vida, y en la mañana me sacaron en silla de ruedas, llorando. Soy Puñal por la cruz que cargo, por las siete espadas que le atraviesan el corazón a la virgen dolorosa, la misma que vi cuándo niño en misa de 11, obligado por mis padres a escuchar que iría al infierno, mientras me aterraban las imágenes sangrientas y brutales de mártires de madera, ánimas benditas del purgatorio, cristos negros con pies podridos encapsulados en féretros de cristal como blanca nieves, espaldas abiertas al látigo, costillas expuestas, agua bendita, pan de los domingos. Soy Puñal barroco, churrigueresco, estofado a mano en hoja de oro, artesanal; por la arquitectura colonial de las iglesias y conventos de donde vivo, con escenas de moros e indios muertos en sus nichos, ángeles blancos y santospatronos güeros, por ese mismo puto coloniaje que aún me jode los huesos y me estigmatiza el cuerpo, por que aprendí a decir “sí señor”, “mande usted”, bajar la mirada y tenerle horror al vacío. Soy Puñal de bronce, ciborg chapado a la antigua, mis gadgets son agujas, navajas y fileros, etnocyber-punk envuelto en alambre de púas, huiCholo atrapasueños. Soy moreno, mi piel de bronce bruñido como el cuerpo de Jesucristo en

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underground boys antología Apocalipsis 1:12: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.” Soy Puñal de colección, espécimen regional heredero de Chela Sandoval, de Jodorowsky, de Arrabal y Topor, del Pánico!, de Buñuel, de Anzaldúa, de Melquiades, de Mago Melchor, de Gómez-Peña, de la Congelada, de Paco X., de Giuseppe Campuzano, de Gurrola, de SEMEFO, de Polvo de Gallina Negra, entre muchxs otrxs. Heredero de la genética cultural de Cantinflas, de Tin tán, de Mago Septién, de Ramón Valdez y el profesor Jirafales, de Chinchín el tepor8 y Gabriel Retes, de los bultos en los pantalones ajustados de Pedro Infante y Jorge Negrete en plena movida cruising, de Agustín Lara y sus “dos puñales” de hoja damaesquina-mezquina, de Macario y su pacto con la muerte a través de un pollo rostizado, de Julio Esteban, de la “Risa en Vacaciones” y la “Carabina de Ambrosio” y un sin fin de mitologías mediatizadas. Porque soy “unos cuantos piquetitos” en la cara fresca de Khalo. Soy Puñal revolucionario, Charro Negro con las bolas de fuego, por cogerme toreros mariquitas amarillos y rosas de culos sabrosos y floreados, corcel semental sentimental con rifle en el ano en honor a Zapata, cuarto jinete del armagedón kitsch, PornoMariachi neón exhibicionista, excitado, erecto, eyaculando en la plaza de las tres culturas, enfrente de la cámara. Soy Puñal por lo pagano, por las limpias, porque como las balas rezadas nunca fallo, con bigote satánico tupido y enroscado entre mis dedos, estoy maldito, tengo el cuerpo demonizado, encarno el fenotipo latino del delincuente, del coyote, del sicario, del traficante, del brasero, del criminal, del vendedor de piratería, del narcomenudista, del indocumentado, del albañil, del desempleado, del drogadicto, del judas, del traidor, del chamuco, incluso del sex simbol. Custodio la entrada al infierno de cuerpos raros, diferentes. Dantesco,

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underground boys antología luciferino, Infrarrealista para «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial» El Diablito ¡Lotería! Soy Puñal por el filo de mi cuerpo como arma blanca, blanca por el brillo cegador de la plata y el mercurio, mas no por el régimen de mierda de dominación patriarcal occidentalista del hombre blanco, rico y heteronormativo. Porque mi cuerpo es el arma más poderosa, porque un Puñal se empuña a sí mismo, porque se empodera blandiendo su verga, desde niño “jugando espaditas” con otros niños como primer contacto erótico de caballeritos y pajes enamorados. Porque la agencia Puñal comienza por penetrarse el recto con el mango de un cuchillo de carnicero, dando el culo al aire, rasgando el cielo, amenazante, y termina por navajearse el abdomen atlético, tenso, sangrante. Soy Puñal y herida. Penetrador y penetrable. Cuerpo lleno de bordes, de filos, de fisuras y surcos. Una cartografía de suturas y cicatrices, paisaje de carne dividido por líneas imaginarias y táctiles, interseccional, trans-fronterizo, subalterno. Soy Puñal por el bisturí, porque cortó lo que me sobraba, por la contención-pérdida del sacrificio, por mi piel en el suelo plegada como un abrigo, por mis músculos expuestos, por mi cuerpo vació y sin órganos, mi cuerpo explícito, desollado. Porque el dolor es el secreto a voces del perfecto encerado, porque el brillo del Puñal está en sus ojos y se licúa llorando sangre, como santo milagroso. Por que la verdadera penetración es la que rasga el cuerpo, perfora el tejido y se clava donde no hay agujero. Soy Puñal, porque me clavo cuando me dan la espalda, porque para ellos soy traidor, por ir en contra de la ley natural, del orden social y las buenas costumbres, por penetrarles el culo hasta que sangran. Por ser abyecto, por traicionar a mi patria, a mi gobierno, a los deseos de mi madre y mi padre, a la biología y la genética, a la academia y las pinches “Bellas Artes”, al racismo, al clasismo y al sexismo, por decirle NO a ser un Macho, porque de macho cabrío sólo tengo la pata

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underground boys antología izquierda, por no ser un “hombre hecho y derecho”, por no procrear sino crear, por no golpear mujeres, por no matar jotitos, por no saber manejar o andar en bicicleta, por negarme a reproducir sus sistemas de control sobre mi cuerpo y la vida. Por ser antagonista, anti-héroe, escoger ser el fuego en lugar de Prometeo. Por ser la serpiente y no el águila. Ponzoña punzocortante. Soy Puñal alquímico, por ser forjado entre la política y la magia. Por el acto colectivo del desgarramiento ritual, por la transmutación de los metales: sube y baja la navaja, por el cuerpo como máquina experimental y la experiencia pánica de lo irracional, como al cortarme el brazo y ver mi tejido adiposo. Por el epifenómeno y la serendipia. Por lo afirmativo, por la fiesta de pueblo, por el Pandemonio, la Hecatombe, por la santa triada del humor, el terror y la euforia. Porque estoy al sur, porque así emigran las aves, porque mis performances son performans, porque Queer, aquí es Cuir, y entonces mis performans son Viacrusis, Cuirformans: Auto-apocalipsis: hacia una Mística Cuir. Soy Puñal sintomático, por la puta glomeruloesclerosis, porque se apodera de mis riñones, petrificándolos. Soy Puñal crónico, irreversible, enfermo, progresivo, por las 9 pastillas diarias, por sus efectos secundarios: calambres en las piernas, herpes zoster, mareos, un hambre insaciable, hinchazón del rostro, erupciones en la piel, con sueño y sin poder caminar; bomba molotov de corticoides, cocktail de clavos. Por la intravenosa, por los múltiples días de ayuno sagrado para aquellos análisis de sangre, por los moretones en el brazo, por ser confundido con un heroinómano, por la presión de la liga, por apretar el puño, por las muestras de orina, por la creatinina al azar o la proteinuria microscópica. Por el frío del material quirúrgico y la plancha de la morgue, por la bata del hospital y por las manos de las enfermeras y el estetoscopio. Soldadito de plomo ahogado en su propia orina. Por ser tratado como espécimen, como experimento de laboratorio,

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underground boys antología como una rareza, curioso, señalado, exotizado y diagnosticado por la tecno-ciencia. Por el autosabotaje de mi cuerpo vs mi cuerpo, por la estrategia trágica de lo auto-inmune, de lo inevitable. VIH prefabricado. Portador de malas noticias. No hay vuelta atrás, soy Puñal. Soy Puñal por lo obsceno(enescena) de mis cortes y superficies sangrantes, porque soy “actor” (pos)porno, porque soy cuerpo atrapado en lo (caleidos)escópico, por los enemas de convulsiónexpulsión. Soy Puñal porque no tengo huevos, porque me castraron cuándo niño, porque para tenerlos fui a buscar al conejo de los huevos de pascua, a la gallina de los huevos dorados y porque igual que Humpty Dumpty salte y me rompí en miles de pedazos, porque ninguno de ellos me salvó, porque nadie me supo encontrar, porque no llegue al final feliz, porque duermo con un oso de peluche, porque me aterra estar sólo, porque lo más hermoso es lo que más me destruye, lo más poderoso. Ser devorado por miles de mariposas, cubriéndome hasta que no quede nada, ni una partícula de mí. Soy Puñal encubierto, insider-outsider, entrandosaliendo de la piel, de las categorías y los presupuestos capitalistas del orden establecido, porque soy forajido y refugiado, porque no me ajusto a sus estándares, porque me obligaron y aprendí a volverme líquido, aprendí a habitar los límites, a mantenerme vulnerable. Porque me ven y dicen “Ni hablar mujer, tu traes puñal” y les contesto que lo llevo entre las piernas! Porque estoy infiltrado, porque soy terrorista, porque trafico armas con mi cuerpo, porque me trafico a mí mismo. A fucking Stab in the back of the old political system. Serial killer, Slasher político travestido de artista. Soy Puñal por no querer/poder identificarme con las lógicas maricas, por no tener el privilegio homonormativo de pertenecer a la clase alta, ser apuesto y limpio. Por no pasar el dresscode del gayness, por no tener “sentido de la moda” y por no seguir sus juegos con condones gratis y música

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underground boys antología dance, porque no sé bailar, porque no practico la jotez misógina heterofóbica, porque yo no vengo de un closet, vengo del averno, porque lo Gay es un puto estilo de vida, y lo Marica está siendo absorbido de manera acrítica e irreflexiva por la imposición/colonización de los QueerNewAgeHipsters, por el sonado “dinero rosa-mexicano”, porque creen que la palabra “queer” salió de “Queer as folk” y porque lo convierten en producto de consumo y lo peor! Lo consumen: labiales, bigotes falsos, tacones y gorros de fiesta, disfraces en lugar de indumentaria politizada, cerveza queer, restaurantes queer, papel higiénico queer, todo queer, posters de la Preciado, rockstars y pin ups queer, porque ahora todo “joto con huevos” se dice Marica, porque de este lado no hay suficiente testo gel, porque la ética de Vidarte no funciona en estos lares. Soy Puñal por las arcadas del vómito que ocasionan la salida de lágrimas, mismas arcadas de las puñaladas, porque me sé de memoria el camino al baño aun con los ojos cerrados, por la epistaxis que mancha mi camisa blanca, porque cuando sangras de la nariz conoces tragedia, porque levantas el rostro directo a la bóveda del cielo como si hicieras una plegaria, mientras aprietas el tabique esperando a que pare el sangrado, porque alguna vez casi me ahogo con esa sangre, porque paso a las 3am y mis padres pensaron en llevarme a urgencias, porque amanecí con un tapón coagulado que me impedía respirar. Por las burbujas del agua oxigenada. Porque mi cabello está maltratado, porque mi expansión es falsa y porque todos pronuncian mal mi nombre. Soy Puñal por los rasguños en mi espalda y los chupetones en mi cuello, por las mordidas en los labios, por los derrames oculares, por los moretones en los codos y rodillas, por la circuncisión que no me hicieron, por la mierda en mi prepucio, porque no voy a soportar la vejez de mis padres, porque a veces no miro cuando cruzo la calle, porque no me detengo enfrente de un autobús en movimiento, por el desprendimiento de mis uñas al rasgar la pared, por el rompimiento del frenillo

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underground boys antología de mi glande. Porque voy en la búsqueda eterna de la estrategia perfecta que me permita aniquilarme sin que mi meta sea morir. Para muchos, lamentablemente, Puñal, será solamente una denominación taxonómica más, lo describirán como una marica frustrada y violenta, encaprichada y llena de rencor. Sus ojos no verán más allá de lo que están acostumbrados a ver, y eso, eso será la ventaja. Sin embargo: No se trata de “Ser” Puñal, porque Puñal no es una categoría más, porque las categorías producen síndrome de Estocolmo, estancadas, totémicas, cerradas, camisas de fuerza, donde a través de la idea de “identificación” secuestran a quien la porta, Puñal es un espacio crítico de pensamiento radical. En el tarot las espadas simbolizan el lenguaje y el pensamiento, se trata pues de afilarse. No se trata de nombrarse Puñal, se trata de aPUÑALar, de volverse verbo, porque ante todo Puñal es acción en el mundo. Puñal no se conforma con la apropiación de la injuria, va más allá, Puñal se trata de un arma de doble filo, al tiempo que te haces daño, les haces daño; ver en el insulto una vía de redención y fiesta, se trata de dejar de pensar en defensas inútiles, para avanzar a ofensivas drásticas, se trata de concentrar la fuerza en el malestar, en el hambre, en el dolor de estomago, se trata de afilarse cada borde del cuerpo, de ser repetitivo porque solo así se saca el filo. Contradictorio y ambiguo, atentar contra la idea de “salud” por todas las vías posibles, atentar contra los límites corporales, que a su vez serán los límites culturales, pues somos maquetas en miniatura de donde somos formados, al mismo tiempo somos la presentación hologramática de la humanidad, en mi cuerpo descansan todos los seres vivos, lo que le pasa a mi cuerpo le pasa al mundo. Anima Mundis del Puñal. Porque Puñal no une, no busca hacer lazos, busca romper, busca separar, como la navaja que entra en la piel y deja una herida profunda, busca desgarrar para abrir camino a algo nuevo, a la sangre nueva brotando a borbotones rojos, porque a partir de la

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underground boys antología separación de la piel en dos se origina la cicatriz, cicatriz que une ambos continentes, piel nueva, más oscura, más sana, más resistente. Porque el Puñal no busca la mutilación, sino la multiplicación. Porque sus lógicas del corte son celulares y exponenciales. Porque el Puñal tiene aliados en medida de intercambio de fluidos y el festejo del dolor, de pactos de sangre, de abrir las heridas y juntarlas, de fiestas comunitarias en las zonas irracionales de lo inconcebible. Porque Puñal encuentra el punto de encuentro en la vulnerabilidad, porque todxs somxs vulnerables, todxs sangramos, todxs sentimos dolor. Porque para el Puñal, el dolor es el maestro, es la vía. El Puñal habrá de navajear el género, la discriminación clasista y el racismo, el abuso, la explotación y el control de cuerpos y mentes, navajear los dispositivos de poder que operan en y desde la cultura, sin embargo, se sabe inmerso en ellos, partícipe de ellos y construido a partir de ellos, su proceso de desactivación implica el quehacer-puñal, el collage, el corte-y-pega, el quebrantahuesos, el cadaverexquisito, el insideroutsider “entra sale la navaja”. Tolerante con lo ambiguo, en ese sentido será primo hermano político de la conciencia mestiza, el pensamiento diferencial, el feminismo ciborg del tercermundo, el transfeminismo anarkocuir y las estrategias decoloniales; así como de la psicomagia, el acto mágico y poético, el epifenómeno, la alquimia prehispánica y las fiestas paganas de los pueblos católicos, del tiempo santo y la verbena, del peyote brujo, del pánico y el pandemonio. Cuerpo sin Órganos, Cuerpo Explícito, Cuerpo Sacrificial afirmativo y festivo, en dirección hacia una mística cuir. Porque PUÑAL es acto creativo, es Arte. P U Ñ A L .

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ADVERTENCIA: Esto no es una “Receta Política”, se trata de un ejemplo acerca de cómo construir un pensamiento crítico y reflexivo.Esto no es una categoría sino un espacio de acción creativa y pánica. No podrás devenir Puñal, pero si podrás aPUÑALar el sistema. Un llamado a afilarnos y revitalizar la disidencia con sangre nueva. Ideología punzocortante, metáfora encarnada y propuesta mágico-radical. Noviembre, 2012. Puñal es un espacio crítico de pensamiento radical. En el tarot las espadas simbolizan el lenguaje y el pensamiento, se trata pues de afilarse. No se trata de nombrarse Puñal, se trata de aPUÑALar, de volverse verbo, porque ante todo Puñal es acción en el mundo. http://pensamientopunal.tumblr.com/

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BIO:

Alberto Trinidad nació en Barcelona el 25 de noviembre de 1975. Un día se puso a escribir y descubrió que, al plasmar ciertas palabras en un papel en blanco, los cielos, los mares y las cloacas de los cementerios cambiaban de apariencia. Desde entonces, vive encerrado en el hospital psiquiátrico de su cerebro. Allí ha escrito varios libros, de los cuales ha editado Minorías de uno (Ediciones Oblicuas, 2006), ¿Dónde está la ilusión? (Ediciones Oblicuas, 2009) —obra de teatro infantil— y El Arquitecto de Atmósferas (Ediciones Oblicuas, 2010). También ha participado en la antología de relatos Perversiones Oblicuas (2011), publicada por la misma editorial. Entretanto le han concedido permisos para salir se ha licenciado en Filología Hispánica y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y cuentan que fundó cierta editorial. En la actualidad prepara la publicación

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underground boys antolog铆a de su novela p贸stuma, la tercera de las cinco que ya ha escrito.

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underground boys antología EQUIS, ASTERISCO, EQUIS Te han dejado solo, desgraciado de las palabras. Nadie te ha leído nunca, y ahora desprendes a tu paso un rastro de sema y grafía quebrada; un nauseabundo rastro de mudez que nada tiene que ver con el silencio. Estás solo, como las palabras que olvidan lo que designan. Solo como la inmediatez de la muerte. Te alzas desnudo sobre los huesos de la derrota y contemplas la devastación de la vida. Nada de lo hecho ha perdurado. Ningún mar, ningún cielo, abre su entraña para acogerte al final del camino. Ningún cielo, ningún mar, se expande por tu piel para decirte quién fuiste… Tú, que no eres nada. Tú, que no eres nadie, te sientas en la roca deshabitada y fría, contemplas un horizonte por el que ya no sientes ningún tipo de querencia, y balbuceas tu tristeza, como si la muerte fuese alguien que pudiera compadecerse de ti. Estás solo, desgraciado de las palabras. Las sinuosas siluetas femeninas se escabullen por las grietas del amor hacia el estercolero de los hombres. Solo y mudo. Como un bailarín cojo, un pintor manco, como un músico sordo, una ola seca… Cómo pudiste hilvanar un lenguaje al margen de la humanidad, desgraciado. Solo a este lado del fracaso. Cómo pudiste exponerlo a los ojos de los otros sin prever las consecuencias. Nadie te ha leído nunca. Tu cuerpo se disuelve en una telaraña de caricias amputadas. Tu cuerpo se disuelve en una encrucijada de frases que nunca acertaste. Nadie te ha… Nadie te ha amado nunca, porque nunca estuviste dentro de ti. Desgraciado, escúpeme a la cara, estrangúlame, ahora que eres consciente de que solo me tienes a mí, de que únicamente me has tenido a mí durante toda esta farsa de vida. Arranca las hojas que nadie ha leído nunca y atragántame con ellas, húndelas en mi garganta hasta asfixiarme. Te odio, casi tanto como tú has aprendido a odiarme a mí. Acabemos con esto de una vez por todas. No hay nadie ahí fuera, desengáñate; nadie ha venido a

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underground boys antología contemplar la escena final. Siempre has estado solo: tus recuerdos son una ridícula patraña que se ha adherido a tu corazón como una sanguijuela inconsciente. Arrodíllate ante la evidencia, asesíname ahora que todavía te tienes en pie. Arráncame los ojos con la punta afilada de tu pluma y libérate de mí, del odio que inunda este mundo al que hemos sido desterrados. Como si al menos hubieras nacido. Desgraciado, contempla el amanecer al que no perteneces. Tanto esfuerzo solo ha servido para sembrar las burlas de los demás. Desgraciado de las palabras, sucumbe ante la sentencia. Mírame a los ojos, contempla tu condena. Mi condena. Cerremos los ojos, abandonemos la respiración. Valiente, emprende el paso definitivo, ahógame en ti, hundámonos en este mar de nada y digamos adiós al viento… como si hubiera alguien escuchando (y sintiendo) esta despedida. DIARIO DE LA AUSENCIA No existe el cielo, ni las manos de los pescadores alimentando de olas el mar, de olas sacrificadas el horizonte. De silencio, esta vida que se nos escapa de las manos. No nos hemos dado cuenta, quizás, pero hemos dejado de existir y este escenario en el que permanecemos no es más que un escaparate de Dios. Expuestos a la venta. Por si acaso el futuro nos adopta como saldo, como intercambio con otra existencia digna muy lejos de aquí. Pero no nos percatamos de nada. Somos tan egocéntricos e ingenuos que no nos damos cuenta de la muerte que rezumamos en cada palabra pronunciada, en cada parto ejecutado en nuestras decadentes maternidades. Necesitamos un Mesías, un profeta que nos encamine de forma definitiva a la desaparición, a la libertad de no haber existido nunca. Una Fe que nos libre de Dios, de este mundo; con la que poder afrontar la desgracia y la vergüenza de haber nacido. Una melodía escarbada en el silencio con la que podamos recitar, sin sentirnos culpables, que

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underground boys antología hemos fracasado. Alzarnos de nuestras sucias tumbas y gritar que nos arrepentimos de nosotros mismos, que nuestra vida no nos perteneció y que la devolvemos a su miserable creador. Escupir, todos juntos como una utópica humanidad hermanada, a la cara de ese Dios despreciable que se masturba contemplando la tragedia que construyó. No existe el sol aterrizando sobre el horizonte, ni los nidos de agua cobijando la lluvia de una tormenta de verano. No somos la esperanza de la Tierra, ni el sentido oculto de ninguna Naturaleza. Hemos reventado la membrana que nos separaba del vacío y nos hemos dado de bruces con la nada. Las montañas se invierten, el rugido de las raíces de la tierra se amansa como un mar vaciado. Abrimos los ojos y estrellamos nuestra mirada contra la ceguera definitiva. No hay tumbas en este cementerio divino, solo ausencia. La ausencia que nos funda, que nos vertebra. Cuando aquellos ridículos libros humanos hablaban de esencia se referían a esto: a esta tremenda e infinita ausencia que constituye nuestro origen. Necesitamos una voz que augure la pérdida definitiva, que se cubra de espanto y grite que dimitimos de esta vida; que nos arrancamos el corazón y el alma, viscosa de semen de Dios; que arrancamos de nuestros cuerpos la astucia de los sueños, la audacia del deseo, la inocencia de la esperanza; que aborrecemos la naturaleza de nuestro espíritu parapléjico. Una voz que grite, como un solo destino quimérico, que el suicidio colectivo de una raza, el asesinato masivo de su Dios, puede germinar en una ladera oculta del Universo. No hay condena mayor que la que nos impuso la vida. El oscilante y equilibrado vuelo de los pájaros nos saluda desde el otro lado del cielo. El vendaval del mar, con su susurro de bienvenida, nos recuerda los límites de nuestros cuerpos. Las gargantas abiertas del porvenir se atragantan de grito y pronuncian (con ese reconocible tartamudeo de las distancias) que nos hemos ido para siempre. No hay condena mayor que la que nos impuso la vida.

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underground boys antología Soy un ser muy pequeño, apostado en esta altura. He dicho todo, casi todo lo que tenía que decir. Alejado de la vida, abandonado de la muerte. Incólume al sentido. Soy un ser muy pequeño. Ven a besarme. Bésame y sellemos el punto y final de esta puta farsa con ese beso. Bésame y luego, ciegos, arranquemos los ojos del Dios que muere. ESPERARTE Hoy me he sentado en la orilla de tu despedida para esperarte. Limpio de tiempo y de promesas canceladas, de sentencias: me he sentado en la orilla húmeda de tu recuerdo, donde decidimos decirnos adiós, para esperarte. En esta medianoche en que asumo todas mis ausencias como la presencia que habrá de acompañarme hasta el final de mis días. Frente al mar en el que dibujo las olas de tus sueños adolescentes (preñados de los míos, de mis imposibles arquitecturas digitales sobre la piel de tu corazón recién estrenado). Sentado, olvidando las elipsis del hombre, los hiatos que lo separan de sí mismo, de la vida, de la realidad; desechando continuar ahondando en la herida universal que revela la inutilidad, el sinsentido, el vacío que poblamos, la nada que nos define. Me he sentado en la orilla en que nos separamos hace unos cuantos años y donde inauguraste el cadáver de mi juventud. Para esperarte. Diez años más viejo. Desprovisto de la frescura, del aliciente de la Aventura que escalaba las paredes jugosas de los locales nocturnos de la esperanza. Incapaz de llorar por la pérdida, desnudo de los disfraces con los que representé la farsa del mundo en los night-clubs de mi infancia. Para esperarte. Pare verte aparecer ataviada de la última casualidad imprecisa e improbable… Sentado, con las rodillas (el pensamiento blando que huye del análisis de los días) hundidas en la

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underground boys antología arena fría. Habiendo dejado atrás las ansias de matar, el hogar donde me esperan los hijos del porvenir. Sin venas que abrirme, ni piel blanca donde dibujar simpáticas cicatrices rojas con formas reconocibles (mis ojos, tu lengua, la Z literaria que nos fundó). Me he sentado en esta orilla en que partimos nuestra vida en tres, en la que el horizonte se deshizo en un crisol de posibilidades parapléjicas donde volcar la decadencia de la decadencia de la decadencia del mundo… Donde he dejado de ser yo para ser el que espera (el que te espera), donde mis arrugas delinean en mi rostro la carencia de mapas que me conduzcan a ti. Donde la melodía de mi voz se enreda en pentagramas de muerte que deletrean mi nuevo nombre. Para esperarte, como si fuera posible volver a verte. Como si estuviéramos a tiempo para una segunda oportunidad. Sí. Esta noche he salido de casa y me he desplazado hacia la playa pensando en todo lo que he dejado de ser. Y me he sentado en la orilla. En la orilla donde tus labios pronunciaron (con mi voz) que todo estaba perdido, y he decidido esperarte. Ahora que soy tan viejo y no recuerdo las noches de fiesta, de seducir a las jóvenes de húmedas miradas, que no recuerdo los motivos que me condujeron a apostar toda mi vida a un porvenir de dudosas certezas; ahora que de repente me veo exiliado del sentimiento, del amor que me vomitaste encima como si fuera la resaca de toda una infancia soñando conmigo (yo contigo), exiliado de haber comprendido que tus manos (tus dedos, tus caricias) eran los átomos que componían el único futuro posible donde habitar una vida. Estoy sentado en esta orilla donde nunca vas a regresar. Observando la noche sucia, el horizonte inasequible, el vaivén marino que pronuncia los siglos venideros sin mí. Y aquí sentado, salvado de no tener que volver al hogar donde se extingue la vida, redimido de reconocer que nunca cumpliré las promesas tan inconscientemente enunciadas, liberado de no tener que responder a la pregunta que me cuestiona tu ausencia…, simplemente te espero,

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underground boys antología sabiendo (tanto) que nunca aparecerás. Te espero, y en esa espera construyo el nicho de silencio que me reconcilia con la persona que vio tu espalda alejarse a lo lejos, cuando ni siquiera tenía conciencia de lo que significó perderte… para siempre. Sentado. Abdicado de mí. Del amor que sentí. De lo que un día imaginé para nosotros. Y así te espero, convencido de que nunca regresarás, esperando, insensible, que suba la marea, que me cubra; y desaparecer… habiendo olvidado que, un día, creí que pudimos haber sido felices. DIARIO DE AUSENCIA No acierto con las palabras que logren diseccionar la sombra de modo que logréis comprender que, tan sólo en sus entrañas, se halla el sentido de la vida, el origen de la verdad. Herederos de la luz, habéis sucumbido ante la certeza de un mundo que os presentaba los objetos como realidades indivisibles y concretas; ante la certeza de que erais uno entre los demás, unidad separada de los otros. Hechos un amasijo de identidad separada de vuestro origen, hechos una costra de falsedad apacible, os habéis erigido como dueños de un mundo que os representáis a vuestra imagen y semejanza, y que sustentáis sobre un abismo al que no os atrevéis a asomaros. Bien, yo soy el heredero del abismo, el sustento de la sombra de la cual apartáis la mirada; y aunque ciego, enfermo de vértigo y carente de un lenguaje verdadero, os revelaré ciertos secretos del mundo. A saber: Vuestros sentimientos (la manera como se elaboran) son el equivalente a cómo el cernícalo caga en el barro. Lo que vosotros llamáis sujeto, Yo, identidad posee menos solidez que cualquiera de las creaciones de la ficción literaria. Por decirlo de otra manera, vuestro Yo os pertenece tanto como una gastritis, es tan inercial y azaroso como el eructo tras la comida de la celebración de vuestras fiestas.

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underground boys antología La muerte, queridos míos, no os cancela. Aunque os cueste trabajo creerlo, lo que realmente os canceló fue vuestro nacimiento. No dispongo de más tiempo para revelaros la verdad de vuestra existencia. Ahora me subo a las ramas del bosque sacrílego de Duprey y me entretengo con las palabras que no soy capaz de acertar: Me acurruco en la matriz de la sombra, como quien se esconde en el fondo de un pozo esperando el advenimiento de la profundidad. Como quien reza a oscuras la llegada de la palabra muda que desenrede la patraña del lenguaje. Asumo el hogar de este pozo como el feto que me empuja a la muerte en lugar de a la vida. La muerte que me salve de haber nacido, de haberme abandonado al terrible devenir de la vida, donde todo es nada, donde no hay paso que no conduzca a la deserción del ser (lamento resultar tan ontológico, pero de esto trata la existencia). El feto que me prometa un antinacimiento. Que me alce entre los escombros del mundo conocido, que barra los cimientos de mis recuerdos desaprensivos, que me salve de haber sido hombre. El feto que surja de entre las piernas de un ser desconocido y amable, que no conozca la existencia de Dios y que rece con letanías ininteligibles acerca del fuego, del mar, de los horizontes partidos… Entonces podré gritar mi nombre en un llanto del que no pueda arrepentirme, un llanto que no me vincule a la nostalgia, al padecimiento… Un llanto que emerja del vacío que atraviese la nada del mundo y que permanezca indeleble en la cima del Universo. Con el que pronunciar —liberado de mí, de identidad, de vida, de enfermedades, de derrotas coleccionadas— los fonemas de tu nombre encajando en este hueco que me arde en la entraña de la sombra que soy incapaz de diseccionar. Porque tu nombre perfila mi silueta como la cerradura de una puerta que se abre con la llave que forjas en silencio allí donde habita el corazón inflamado de todas las ausencias.

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underground boys antología Y si balbuceo, recién no-nacido-nunca, será para hablar del amor, aquel del que nadie pudo hablar nunca. Porque en vuestro reino de luz, el amor es un destello semejante al pedo sonoro que precede a la diarrea… (empachados de mundo, de gente, de sentimientos –instintos del perro que babea, todos vuestros sentimientos son el instinto del perro que babea ante el metrónomo de Pavlov-). Eso he dicho… Y si balbuceo… será para prometerte, desnudo de lenguaje, que volveré teñido de ausencia y vacío con el objetivo de saciarte de un amor que consumiremos más allá (más acá) de lo que pudo ser imaginado. Y si balbuceo, será para acercarte al corazón de la noche, donde este feto de muerte te esperará para iniciar un nuevo amanecer, sin aurora, sin esperanza, sin vida… pero contigo.

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epílogo transgresor con la técnica de cut-up

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underground boys antología Nota: Gysin le mostró la técnica al escritor William S. Burroughs en el Beat Hotel. Juntos luego aplicaron la técnica tanto a escritos impresos como a grabaciones de audio en un esfuerzo para decodificar el contenido implícito de un material. Su hipótesis era que la técnica podía ser usada para descubrir el verdadero significado de un texto. Burroughs también sugirió que la técnica de recortes podía ser utilizada como un método de adivinar el futuro diciendo que "Cuando se cortan líneas de palabras el futuro se filtra".

“Me paseo con gusto entre esa oscuridad que supone la rivalidad de una mujer y un libro”. André Breton

"Me vi forzado a extraer la espantosa conclusión de que nunca me habría convertido en escritor de no ser por la muerte de Joan, y a comprender la magnitud hasta la cual tal evento ha motivado y formulado mis escritos. Vivo con la constante amenaza de la posesión, y una constante necesidad de escapar de la posesión, del Control. Entonces la muerte de Joan me puso en contacto con el invasor, el Espíritu Feo, y me llevó a una vida de lucha en la que no tuve otra elección que abrirme camino escribiendo". William Burroughs

“La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir”. Henry Miller

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underground boys antología Nosotros, que hemos violado las leyes, mandamientos y obligaciones de la escritura clásica; es decir, aburrir, tranquilizar y oscurecer a través de un desgraciado proceso dictado por la conveniencia práctica, nos declaramos culpables ante los cargos. Por eso insistimos en esto: “ordenad que os traigan recado de escribir, después de haberos situado en un lugar que sea lo más propicio posible a la concentración de vuestro espíritu, al repliegue de vuestro espíritu sobre sí mismo”.

Invocamos a una nueva generación de escritores que se atreven a desgarrar la paralizante camisa de fuerza de la teoría literaria en un ataque directo sobre cada sistema de valores conocido por el hombre. Por eso os recomendamos que ante el acto de escribir entréis en el estado más pasivo, o receptivo, de que seáis capaces. Nosotros proponemos que todas las escuelas de literatura sean dinamitadas y que nunca se vuelvan a hacer todos esos libros aburridos. Nosotros proponemos que un sentido del humor es un elemento esencial y más, que cualquier libro que no cause un shock no vale la pena ser leído. Por ello, prescindid de vuestro genio, de vuestro talento, y del genio y el talento de los demás. Todos los valores deben ser desafiados. Nada es sagrado. Todo debe ser cuestionado y confirmado para liberar nuestras mentes de la fe de la tradición. Decios hasta empaparos de ello que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. El crecimiento intelectual demanda que se tomen riesgos y que los cambios ocurran en los alineamientos políticos, sexuales y estéticos no importa quién los desapruebe. Nosotros proponemos ir más allá de todos los

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underground boys antología límites puestos o pre-establecidos por el gusto, la moralidad o cualquier otro sistema de valores que inmovilice las mentes de los hombres. Escribid deprisa, sin tema preconcebido, escribid lo suficientemente deprisa para no poder refrenaros, y para no tener la tentación de leer lo escrito. La primera frase se os ocurrirá por sí misma, ya que en cada segundo que pasa hay una frase, extraña a nuestro pensamiento consciente, que desea exteriorizarse. Resulta muy difícil pronunciarse con respecto a la frase inmediata siguiente; esta frase participa, sin duda, de nuestra actividad consciente y de la otra, al mismo tiempo, si es que reconocemos que el hecho de haber escrito la primera produce un mínimo de percepción. Pero eso, poco ha de importaros; ahí es donde radica, en su mayor parte, el interés del juego surrealista. Nosotros violamos el mandamiento y ley de aburrir a los lectores hasta la muerte en rituales de redundancia verbal y proponemos romper todos los tabúes de nuestra edad pecando todo lo posible. Que haya sangre, vergüenza, dolor y éxtasis, de una clase que nadie aún ha imaginado. Nadie saldrá ileso. No cabe la menor duda de que la puntuación siempre se opone a la continuidad absoluta del fluir de que estamos hablando, pese a que parece tan necesaria como la distribución de los nudos en una cuerda vibrante. Seguid escribiendo cuanto queráis. Confiad en la naturaleza inagotable del murmullo. Ya que no hay vida posterior, el único infierno es el infierno de rezar, obedecer leyes y rebajarse ante las figuras de la autoridad, el único paraíso es el paraíso de pecar, rebelarse, divertirse, coger, aprender cosas y romper tantas reglas como sea posible. Si el silencio amenaza, debido a que habéis cometido una falta, falta que podemos llamar «falta de inatención», interrumpid sin la menor vacilación la frase demasiado clara. A continuación de la palabra que os parezca de origen sospechoso poned una letra cualquiera, la

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underground boys antología letra l, por ejemplo, siempre la primera, y al imponer esta inicial a la palabra siguiente conseguiréis que de nuevo vuelva a imperar la arbitrariedad. Este acto de valor se conoce como transgresión. Nosotros proponemos la transformación a través de la transgresión -convertirse, transfigurarse y transmutarse hacia un plano más elevado de la existencia para llegar a la libertad en un mundo lleno de esclavos ignorantes. Recordad siempre lo que ya advirtió Confucio: “La ignorancia es la

noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas”. André Breton, Nick Zedd y Vara. Interzona 2013.

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PORTADA: Lechedevirgen Trimegisto & ANGAT Calavera Portadas alternativas: LVT & Angat C art. Prólogo: Renée Sade Underground manifiesto: Ca...

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