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Hace mucho tiempo, en un sólo bosque convivían todos los animales. El bosque era majestuoso, de enormes árboles y lagos plateados. Un buen día algunos castores se despertaron con ganas de hacer travesuras, sin pensar en todo el daño que podían causar a sus amigos del bosque. Un malvado cocodrilo llamado Granúa, vio las intenciones de aquellos traviesos castores y aprovechó la situación para llevar a a cabo sus fechorías. Les convenció para introducirse en el inmenso árbol y hogar de Malak. En su casa, e ste búho sabio poseía un pequeño laboratorio donde realizaba pociones para mejorar la vida de los habitantes del bosque. Granúa quería robar dichas pócimas para sus malévolos fines, que era engañar a los habitantes del bosque y tenerlos como esclavos. Los inquietos castores, robaron esas pócimas y comenzaron a jugar con ellas. A uno de ellos se les cayó una cerca de donde descansaba Granúa. Al caer al suelo, la pócima provocó un gran incendio, ardiendo la mitad del bosque. Los castores se asustaron mucho y corrieron en busca de sus grandes castores (Bora, Lemming, Rusty, Lekes, Kibu, Nalú y Taité). Granúa al intentar huir se quemó media cola. Los castores llamaron a Keeo para pedirle ayuda con el fin de solucionar esta situación, pues Keeo (que era el castor más fuerte, inteligente y valiente), siempre tenía recursos para arreglar los problemas. Keeo aconsejó a los grandes castores y castorcillos que construyesen un dique para parar el fuego, mientras que él rescataría a los animales que se encontraban en la zona del fuego. Keeo estuvo durante días trasladando a los animales a la zona del dique. Cuando finalizó su proeza durmió mucho tiempo debido al cansancio. Al despertar de su largo sueño, se vio rodeado por todos los habitantes del bosque. Todos hablaron con Malak para agradecer de alguna manera a Keeo lo que había hecho. Entonces Malak creó una pócima que al tomarla Keeo podría hablar y comprender la lengua de todos los animales. Los grandes castores castigaron a Granúa y a algunos animales egoístas que no ayudaron en la construcción del dique. Ellos eran: una hiena llamada Guayón, que mentía y se burlaba de todos los animales; un cóndor que se llamaba Cardú, que echaba siempre la culpa a los demás sin mover una pluma; y la mofeta Tufo que no respetaba las normas de higiene del bosque. Estos cuatro animales, fueron castigados a vivir para siempre en la parte quemada del bosque, mientras el resto de los habitantes disfrutaban de la maravillosa detrás del dique. Desde entonces Malak sobrevuela el bosque vigilando que ningún castor vuelva a hacer travesuras y enseñando sus cinco consejos. Malak cedió su enorme casa, una inmensa haya, para que ahí pudieran los grandes castores instruir a los nuevos castores y les mostraran el camino hacia la selva See one.

Cuento castores  

Cuento de Scouts Castores

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Cuento de Scouts Castores

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