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VANGUARDIA | lunes 13 de dicIEMBRE de 2010 | No. 252 | www.semanariocoahuila.com

Periodismo de investigación

¿UN CORTE

DE PELO? ¡Cuidado! en esta estética ella hace algo más que un cambio de look...


2 VANGUARDIA Lunes 13 de diciembre de 2010


WikiLeaks: ¿el final?

1.

Con la captura del franco australiano Julian Assange, el escándalo mundial de WikiLeaks cierra su primera etapa. Como todo, este hito arroja una suma de pérdidas y ganancias. Todavía no sabemos exactamente quiénes son los perdedores y los ganadores, si las grandes potencias occidentales alineadas en torno a Estados Unidos por un lado, o los medios de comunicación y la opinión pública internacional por el otro. Nada está oculto bajo el sol, cuya luz penetra hasta los últimos recovecos de los búnkers de seguridad o los archivos de los consorcios industriales y los laboratorios de investigación científica. Pero por otra parte, ¿hasta qué punto debe darse a conocer información reservada que pone en riesgo la vida de millares de personas en distintos puntos del mundo?

La fauna

Por Alfredo García

2.

Hasta ahora el mundo virtual, tan vasto, complejo y peligroso como el mundo real, se rige por las leyes del mercado, de la libre concurrencia, del clásico “dejar hacer, dejar pasar”. No obstante que en los vericuetos de la supercarretera se esconden amenazas tan temibles y tan concretas como la pornografía infantil, el secuestro y la extorsión, el robo de identidad, el fraude bancario, la Red ha demostrado ser un recurso imprescindible para millones de personas en el campo comercial, el académico y el de entretenimiento. ¿Estados Unidos y las potencias europeas tomarán la decisión de censurar la Red, como hacen China, Cuba, Tailandia? (En el mundo islámico, muy pocas personas tienen acceso a esta herramienta global.)

| Diccionario de autores

3.

Los valores en que fundan su legitimidad el neoliberalismo, el capitalismo global, la economía de mercado están en entredicho. Julian Assange y su empresa WikiLeaks representan sólo la etapa inaugural del que será sin duda uno de los fenómenos más importantes del siglo XXI: la democratización de la información. La comunidad del conocimiento, en ejercicio de su capacidad de voto y de veto, puede influir cada vez más en la toma de decisiones de los gobiernos. El ciudadano común, informado y organizado, puede tener en las estrategias de gobierno el mismo peso que detentan hasta ahora los corporativos financieros, las agrupaciones patronales y las empresas multinacionales. La moneda está en el aire: Estados y ciudadanos tendrán que escoger entre la censura indiscriminada y la libertad responsable.

Semanario

Ilustración: Estefanía Barrera

Paz: ¿De qué sirve estar en paz si los demás sólo quieren pelea? (Ezra Pound).

Si yo fuera presidente

¿Se imagina sentado en la silla que ahora ocupa Felipe Calderón? Patricia Sepúlveda, antropóloga

1.

Se habla de la pésima educación, pero se quedan con los brazos cruzados. Yo anularía el SNTE, que ha tenido secuestrado al país, ya que no permite que la educación avance. Ciertamente se invierte mucho en educación, más que en otros países, pero todo se pierde en las decisiones sindicales, que entorpecen el progreso.

2.

Incrementar el empleo. ¿Qué pasa cuando sale un chico al mundo real? ¿De qué sirve prepararlo, si por mucho esfuerzo que se haga, no hay oportunidad de desarrollo en Saltillo? Nos

hace falta incrementar y buscar opciones.

corrupción de los mismos sistemas de seguridad que ya existen. Porque luego se pelean unos contra otros, y vemos que los mismos policías defienden a los grupos delictivos. No se puede.

3.

Yo pondría, en vez de diputados y senadores, una asamblea de científicos e intelectuales con las capacidades necesarias para aconsejar y direccionar al Presidente. Son ellos quienes mueven al país, pero no se les hace caso. Que se aproveche el talento mexicano.

4.

5.

Yo creo que debería existir una policía secreta, acá de las buenas, que se encargue de limpiar la

Qué padre sería que de un día para otro, la gente ganara bien. Que en vez del salario mínimo, les dieran algo digno. Si la gente gastara dinero, se movería la economía, y accionaría más mecanismos sociales.

LA LICUADORA

Nadie es homogéneo, análogo, todos son una mezcla de… Una pizquita genética de fulanito, otra de menganito y una cucharadita de perenganito. Si no lo crees, ve cómo metes en una licuadora un tantito de éste, más del otro y un puñito de aquél, y luego verás quién sale:

Arturo López Gavito

Lucius Malfoy

Sting

Julian Assange

VANGUARDIa Lunes 13 de diciembre de 2010 / www.semanariocoahuila.com

en un dos por tres

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Semanario

| Claro que ud. lo sabe

| Los menesteres del ocio

|| Por Miguel Agustín Perales

|| Por Alfredo García

1.- … es conocido como el Pintor Musical de México.

5.- … fue el introductor del positivismo en México.

a) Pepe Villa, b) Chava Flores; c) Pepe Guízar; d) Agustín Lara.

a) Gabino Barrera; b) Porfirio Parra; c) Francisco Bulnes; d) Gabino Barreda.

2.- Ópera sin anestesia, programa de Radio Concierto, es conducido por ...

6.- Santa … de Siracusa, cuya fiesta se conmemora el 13 de diciembre, es la abogada para las enfermedads de la vista.

Fátima y María. Respecto a su hija favorita, Mahoma, el último de los profetas, dijo: “La primera persona que ingresará al Paraíso es Fátima, la hija de Muhámmad. Su ejemplo en esta comunidad es como el ejemplo de María, la hija de ‘Imrân (La virgen María purísima) entre los Hijos de Israel.” Abu l-Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh alHashimi al-Qurashi, miembro de las dos viejas familias de los Quarashi y de los Hachemitas de La Meca, convertidas actualmente en las familias dinásticas principales de los países islámicos (gobiernan actualmente Jordania y Marruecos), y conocido más familiarmente en esas naciones como Muhammad o Mahoma, tuvo siete hijos varones y cuatro hembras. Los varones perecieron en la infancia o en la guerra y de las hijas, la única que se logró fue Fátima, casada en la infancia con Alí, un sobrino del profeta. En sus 63 años, Mahoma tuvo nueve esposas –algunos historiadores afirman que fueron veinte-, pero Fátima fue hija de su primer matrimonio, habido en su juventud con Jadiya, una opulenta viuda de 28 años de edad. Con frecuencia el Profeta decía también: “Cuando anhelo percibir el perfume del Paraíso me acerco a Fátima.” Asimismo la llamaba “la madre de su padre”, por la manera tan solícita como su hija menor lo cuidó durante la vejez. Casada a los diez años de edad con su tío Alí –otras tradiciones dicen que a los 19-, Fátima falleció a los 26 años, después de haberle dado cuatro hijos. Otras palabras del Profeta en el mismo

a) Luly Fuentes; b) Alejandro Reyes; c) Gerardo Herrera; d) María Elena Arreola.

a) Lucía; b) Magdalena; c) Inés; d)Cecilia..

a) un planeta de rotación retrógrada; b) un agujero negro que se halla en el centro de la Vía Láctea; c) una antigalaxia; d) un sol ya desaparecido, pero que aún podemos ver. 4.- … es amiga de Mimí, la “amiguita” del ratón Mickey. a) Clarabella; b) Petunia; c)Daisy; d) Karabella.

7.- Galileo Gall es un frenólogo que aparece en …, novela de Mario Vargas Llosa. a) Pantaleón y las visitadoras; b) Elogio de la madrastra; c) El hablador; d) La guerra del fin del mundo. 8.- La conocidísima capilla del Santo Madero se encuentra en …, ciudad coahuilense. a) Ramos Arizpe; b) Viesca, c) Parras; d) Ciudad Acuña.

Respuestas:1) c; 2) b; 3) b; 4) a; 5) d; 6) a; 7) d; 8) c.

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3.- Se da el nombre de Sagitario A* a …

superméndez

tenor fundaron de una vez por todas el feminismo islámico –que existe, aunque las feministas occidentales se sonrían, al igual que existe el feminismo hindú o el chino-: “Es como si viera a mi hija Fátima en el día del Juicio Final montada sobre una cabalgadura de luz, y que tanto a su diestra, como a su siniestra, en frente suyo y por detrás, se mueven siete mil ángeles y Fátima conduce hacia el Paraíso a las mujeres creyentes de mi comunidad. Entonces, toda mujer que lleve a cabo las cinco oraciones diarias, ayune en el mes de Ramadán, realice la Peregrinación a la Casa de Dios (en La Meca), dé el Zaqat de sus bienes (una especie de diezmo), obedezca a su esposo y quiera a ‘Ali ibn Abi Talib, entrará al Paraíso por medio de la intercesión de Fátima. Ciertamente que Fátima es la mejor mujer del Universo.” El feminismo islámico está fundado en valores semejantes a los que sustentan a la mujer cristiana, modelada ésta por el culto a la Virgen María. Las propias mujeres de esta cultura han desmentido a las feministas europeas, haciéndoles saber que no padecen ningún tipo de despotismo emocional o moral, y que están conformes con su destino en el seno de sus comunidades de origen. En fin, el destino de la mujer, antiquísimo como el de sus compañeros varones, no es cosa que se resuelva en un siglo, ni de una sola manera excluyente, por cuanto ambos géneros humanos llevan conviviendo cerca de 400 mil años sobre la tierra.

El único superhéroe de Saltillo y la región (incluyendo Ramos)

Por J. Latapí


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VANGUARDIA 5


ci贸n Por Redac

ad... Se d iu c la n e o id rr Un rumor ha co oca que un grupo de en b cuenta de boca sus encantos tras una en mujeres escond . Tal parece que es la ia est茅tica de colon ejor afrodisiaco para lm clandestinidad e alor esta Navidad. c quienes buscan

LAS OTRAS. LAS DE SIEMPRE 6 VANGUARDIA Lunes 13 de diciembre de 2010


...

N

o son pocos los que saben que tras esa fachada de estética unisex se esconde un centro de prostitución. Para llegar, hace falta preguntar un par de pistas para llegar a la colonia donde los mismos vecinos dan las indicaciones correctas de cómo llegar.

Luego de haber girado hacia el sur en una de las larguísimas calles que conectan la ciudad con la Sierra de Zapalinamé, es fácil ubicar la pequeña construcción con el exterior morado. Una de las cosas que más sorprende, es que ni siquiera se necesita entrar para que te ofrezcan el servicio. Afuera, dos muchachas en shorts, que apenas les cubren algo de piel, están al pendiente de cualquier cliente conocido o sospechosamente interesado. En caso de que uno las llegue a pasar por alto y entre a la estética, aún se está a tiempo. Primero te dan la bienvenida y te dicen que si quieres un corte. –No, vengo por lo otro– es la respuesta clave para que el paraíso se abra. Con solo mencionar esas palabras, te pasan a un cuarto trasero. Abren una puerta y justo entonces tus ojos pueden ver lo que el espíritu se niega a concebir. Cuatro paredes sin pintura sobre las cuales se pueden apreciar las sombras de, por lo menos, 15 mujeres. Y digo mujeres para referirme al género, porque las hay de todas las edades. Están, como dicen ellos, las “tiernitas”, y también “con experiencia”. Asemejan una serie de muñecas inertes esperando su feliz comprador. Sentadas la una a la otra, lo único que se puede decir vivo en ese confinamiento son sus cuerpos, porque a decir por su mirada, el alma la tienen adormecida. –Elige la que quieras– dice la encargada. Algunos hombres inician con naturalidad, pero otros como yo, ni siquiera se atreven a mirarlas a los ojos. Es un misterio lo que pasa por la mente de quienes acuden a estos escondrijos, y mucho más misterio el de aquellas féminas, de quienes ni el nombre se puede saber.

Ellas no se esconden, dicen que son las incondicionales, las que nunca se rajan, las que brillan como luciérnagas en los lugares más oscuros de Saltillo, aquí sus historias... Por Redacción

Fue difícil no visitar ese lugar cuando la mayoría de las personas con las que había hablado lo mencionaban. El letrero de neón que resalta en un callejón cercano al bulevar Fundadores promete diversión. Estaba a unos diez pasos de la puerta cuando cinco taxis pasaron a mi lado, levantando el polvo y algunos papeles del piso. Frenaron en sincronía, como si lo tuvieran ensayado, y al abrirse las puertas, todas al mismo tiempo, bajaron 5 mujeres de cada auto. Los tacones altos y las minifaldas apenas se diferenciaban entre sí. No perdieron tiempo, y entraron directamente al establecimiento, por una puerta cromada abierta de par en par. Yo les seguí el paso.

Una vez ahí, ellas –todas– se metieron al baño y yo me senté en uno de los sillones. Por un momento la música caribeña que tocaba el ensamble de esa noche de jueves me hizo olvidarme de mi misión. Los sonidos eran tan claros y fuertes, que casi se podían ver las notas en el aire, mezcladas, casi difuminándose, con el humo de los cigarros que se perdía con rapidez entre algunas figuras masculinas de traje, y quienes atendían el lugar. De vuelta a esta realidad, intentaba pensar a quién podría pedirle información, cuando una chica se sentó a mi lado. Me dijo que se llamaba Daniela y que me veía muy novato como para estar en un lugar como ese. Le respondí que en efecto, era la primera vez que visitaba un lugar así, y le pedí que me explicara la mecánica. Lunes 13 de diciembre de 2010 VANGUARDIA 7


Se venden mucho (las más jóvenes). Los clientes casi siempre son señores ya grandecitos. Yo se las recomiendo grandes, que ya sepan y aguanten un poquito más. Pero al cliente lo que pida”. Administradora

Una vez que ya se ha decidido quién es la mujer que se va a “comprar”, la encargada ha cumplido su trabajo. Es fácil de intuir por la escabrosa, pero disimulada sonrisa que dibuja en sus rostros. Un detalle apenas perceptible. Ella –llamémosle Vicky– se levanta de la silla, cuida que su ropa no se desacomode, lo voltea a ver a uno para hacerle una mueca que se queda entre sonrisa y llanto, pero que supone el agradecimiento por haberla escogido. Entonces le indica a uno el camino que conduce al cuarto de al lado, que está en iguales o peores condiciones que el anterior. Es inevitable no ver al rincón, ahí donde está la cama individual con las sábanas rotas y unas cobijas que pueden ser verdes, azules o grises –y sabrá qué otros– dependiendo del día. Lo que pasa después, ya va por cuenta de cada quién. Según la encargada, una mujer que seguramente tiene 40 años y su pelo rojo refulge como el sol –por ahora, ya que gusta de tintarse el pelo con frecuencia–, las más buscadas son las jovencitas. –Se venden mucho. Y casi siempre son señores ya grandecitos. Yo las recomiendo grandes, que ya sepan y aguanten un poquito más. Pero al cliente lo que pida. En el cuarto de la negociación se siente frío y hay una atmosfera hostil, las paredes sucias revelan quizá lo gastado de la habitación. Esto debía ser el paraíso pero es la última sensación que inspira porque el ambiente empuja a no permanecer mucho tiempo. Vicky ya sabe de qué se trata. Es su cuerpo a cambio de dinero. Es difícil acertar en su edad, pero ciertamente es de las más jóvenes. Intento platicar con ella y hacerle ver que yo no la voy a usar pero casi no habla, sus movimientos son mecánicos, como ensayados, y muestra siempre una actitud sumisa, se le nota que desearía salir corriendo, que le da vergüenza. Según los rumores de algunos clientes, la mayoría de las chicas que

Bueno, la cosa se mueve así. Tu puedes elegir cualquiera de las chicas de allá –dijo señalando hacía la barra–. Ellas vienen si quieren, y si no, no. Por estar aquí contigo, son $200 pesos. – ¿Y qué podemos hacer aquí? – Pues podemos platicar, o me sacas a bailar. Me gustan las cumbias. Una de las muchachas que habían entrado al baño, le hizo una seña para que fuera hacia allá. – ¿Y si quiero algo más? –la interrumpí. – Si me caes bien, puedes tocarme, pero calmado. Por sacarme de aquí son $800, más el servicio que quieras, y yo pago el cuarto, pero eso lo hablamos después, ¿sale? Piénsalo y ahorita me dices. Se levantó, caminó hacía el baño y mandó un beso antes de perderse tras un muro de concreto. Al regresar le di un billete de $200 sin mencionar palabra alguna. Ella sacó una cartera de piel y lo guardó. Le hizo la seña a un mesero para que viniera: “Primero invítame algo de tomar ¿sí?”. Accedió a una cubeta de cerveza. – Cuéntame algo… –la abordé apenas dio el primer trago. – ¿En serio que nada más quieres platicar? –respondió como si nunca nadie hiciera eso. – ¿Es tu nombre real? ¿Daniela? – Pues sí. ¿No parece? 8 VANGUARDIA Lunes 13 de diciembre de 2010

– ¿Segura? No te creo. – Bueno, la verdad no. No esperaba que me dijera eso con tanta facilidad. Su nombre verdadero era Xochitl –incluso me enseño su credencial de votar–, pero no le gustaba mucho porque sonaba muy raro y le parecía “muy mexicano”. El de Daniela lo tomó de su abuela, quien era francesa. “Se pronuncia Daniel, pero se escribe con doble ele y una ‘e’ al final; Danielle”. Tenía 38 años, pero aparentaba 10 menos. Su voz aguda, entre tierna e ingenua, junto con la expresión tan viva de su rostro, hacían creer que simplemente no pertenecía a la vida nocturna en donde uno paga por compañía y regatea caricias. En varias ocasiones me dijo que si quería podía acariciarla por el cuello, la espalda e incluso las piernas; le repetí que sólo quería hablar. Intento llevar mis manos a sus muslos, y sólo entonces me di cuenta; a diferencia de las demás –que vestían faldas y tacones– llevaba unos jeans ajustados, una blusa que si a caso dejaba ver una diminuta franja de su cintura, y unos converse. Cuando estaba por terminarse la segunda botella de cerveza, me contó que se había casado una vez y tenía tres hijos. –Mira, deja te enseñó las fotos que traigo en el celular– pronunció sin que yo lo esperase. La pantalla refulgente que nos iluminaba el rostro


Pues así en la semana, caen unos 20 ó 25, ya 30 son muchos. Yo no sé si sea mucho o no, pero soy de las que más piden” Sexoservidora

se encuentran ahí viven en las cercanías de la colonia, y pocas son traídas de otros lugares. Mary también trabaja ahí. Volví otro día a conocerla y por lo que me contó tiene más experiencia. En caso de que fuera cierto, tiene 39 años, y más de 20 ofreciendo su compañía. Su imagen embona perfectamente en el cliché del oficio; pelo algo alborotado cayendo por diferentes partes de su rostro, maquillaje cargado, ni delgada ni obesa. A diferencia de Vicky, Mary sí entabla una conversación con los clientes, tal vez porque está acostumbrada a todo tipo de personas. – ¿Viene mucha gente? – Ps sí y no. – ¿Cómo es eso? – Pues así en la semana, caen unos, qué serán, 20 ó 25, ya 30 son muchos, pero también pasa. Yo no sé si sea mucho o no. Pero soy de las que más piden, entonces me va bien. Este lugar que de estética sólo tiene la fachada, se suma a la lista de establecimientos que son conocidos por las autoridades –al menos por algunos policías–. – ¿Los vecinos saben que hacen esto aquí?

rompía la atmosfera íntima creada por las lámparas a media luz que pendían del techo, impregnado tonos sepia al bar. En el celular, señaló a un muchacho de aproximadamente 12 años, quien resultó ser su primogénito. Después conocí a sus dos hijas, luego a su papá, a su hermana, y a “unos amigos que ni tiene caso decir su nombre”. Creí haberme ganado su confianza, aunque también podía ser que así tratase con todos los clientes. De pronto la voz del cantante irrumpió con potencia en cada rincón de aquel bar e invitaba a pasar a la pista de baile; una plataforma de madera muy bien conservada que se elevaba unos 50 centímetros del suelo. – Ven, te dije que me gusta bailar. De la mano, Daniela me llevó hasta la pista, me abrazó, y sólo entonces me atreví a preguntarle qué había pasado con su matrimonio y cómo es que alguien como ella, había terminado ahí. Así, abrazos y guiados por la música, confesó que su ex-esposo se llamaba Ernesto, y la dejó por desconfiado. Creyó que ella lo estaba engañando, pero nada qué ver. Él sabía bien que ella inició en este mundo a la edad de 22, cuando se fue de la casa de sus papás y tenía que pagar la universidad. Quería ser maestra; le gustaban mucho los niños. De hecho, ahí se conocieron. Dos años después lle-

– Pues yo creo, de alguna manera se enteran. – ¿Y no dicen nada? – No sé. No me importa lo que digan de mi trabajo. – ¿Y los polis no las han detectado? – Na, qué va. Si ellos vienen a visitarnos como cualquier otro cliente, de repente hasta nos piden un ‘descuentito’. Y eso que aquí hasta con 80 pesos se puede obtener un poco de placer, o bien, si se quiere algo más, la tarifa puede elevarse hasta los mil pesos, según la chica y el servicio que se pida. Las cuotas se pagan con la mujer del pelo rojo, quien aguarda en la estética a que todo acabe. Los billetes los pone en un cajón entre peines, atomizadores y tijeras. “Muchas gracias, cuando quiera aquí lo esperamos” dice sonriendo a todos los clientes que se van. Al salir de ahí, algunos fingen haberse cortado el pelo, haciendo poses y ademanes, llevándose sus manos a la cabeza como acomodando su nuevo corte. Es muy probable que ellos ni siquiera hayan volteado a la pared que está junto a la puerta, en donde están escritos los precios con letras blancas. “Niños 20, hombres 40, mujeres 60. Cortes de ocasión, peindos , tratamientos 80”.

(Los polis) vienen a visitarnos como cualquier otro cliente y de repente nos piden un descuentito” Sexoservidora

gó su primer hijo. Su esposo le dijo que mientras estuviera con él, no tenía que trabajar, que él le daría todo; Se salió de la escuela y se fue a vivir con él. Así fue durante 10 años, en los que también nacieron sus otras dos hijas. Sin embargo, un día Ernesto llegó a su casa tan borracho, que ni siquiera fue capaz de abrir la puerta él mismo. Una vez que Daniela lo hizo, él comenzó a gritarle que le había sido infiel y que ella era una cualquiera. Luego de varias discusiones, se divorciaron. Fue por eso que volvió a los bares, las cantinas, y a donde pudiera conseguir algo de dinero. – ¿Y qué pasó con eso de ser maestra? –le pregunté cuando aún nuestros cuerpos estaban cerca. – No da para mantener a tres niños. – ¿Lo intentaste? – No, pero tengo amigas que sí. – ¿Y por qué no buscar otra opción? – Cada quien toma sus decisiones, ¿no? Creo que una se acostumbra a que el dinero puede más que los sueños. Suspiró. Se apartó de mí y regresó al sillón donde estábamos al principio. Le pedí una disculpa por si mis palabras la habían incomodado. –No eres tú–, suspiró de nuevo, –es que ni siquiera sé por qué estoy contándote mi vida. No es como que te importe–. Lunes 13 de diciembre de 2010 VANGUARDIA 9


“Me daban desde $100 a $250 pesos ¡Nombre! Imagínate… por dos o tres veces al día” Alondra

– ¿Cuánto traís? – No pues, nada más 50. ¿Me alcanza? Se quedó pensando unos segundos. Le dio otro toque al cigarro. – Vámonos. Media hora. – ¿Y qué incluye? – Pues lo normal… Diálogo con sexoservidora

10 VANGUARDIA Lunes 13 de diciembre de 2010


Sacudió su cabeza, creo que para despejarse de aquellos pensamientos, y se sentó en mis piernas sin que yo pudiera evitarlo. –Esto es por lo que vienes, ¿no?–, me dijo mientras pasaba sus manos por su cuerpo. Se insinuaba con tal agresividad, que su intención podía llegar a tocar mi alma. Le repetí que sólo quería hablar. No estoy seguro de si eso la molestó, o simplemente ya se había hartado que no fuera como los demás clientes. Instintivamente, Daniela miró su reloj sin disimularlo, como si supiera con exactitud cuánto tiempo había pasado. – Bueno, como quieras, de todas formas ya se acabaron las dos horas. Me tengo que ir. – Está bien. Gracias por todo. Me dio un beso en la mejilla y comenzó a alejarse. No había dado ni tres pasos cuando se detuvo y volteó. – Oye, pásame tu teléfono –dijo a la par que sacaba su celular de los apretados jeans. No esperaba que lo hiciera, en especial luego de su aparente molestia. – Claro. Pero tú también pásame el tuyo- le respondí. Me dijo que le llamara un día; que si al fin me animaba podía contratarla “sin compromisos, pero con paga”, o que si seguía de inocente, podíamos seguir platicando. Que la verdad, le hacía falta que alguien la escuchara, aunque fuera de vez en cuando.

CON PERMISO DE SU ESPOSO

La única condición para que escribiera su historia, fue que en vez de su nombre real, dijera que se llamaba Alondra. Siempre quiso ese nombre, desde que era niña. Así, al menos por un momento, podría tenerlo. Me indicó en dónde se encontraba un cuarto vacio. Ahí suelen descansar o hacer privados –lo que suceda primero–. Al entrar, prendió la luz, cerró la puerta y accedió a contarme parte de su vida y de su oficio. Contrario a lo que muchas puedan decir, luego de la necesidad, ella le agarró el gusto a la profesión. Y por qué no iba a hacerlo si, además de haber sido su primer trabajo y darle el dinero suficiente para vivir, según ella, más o menos bien, también conoció a su esposo. La edad a en la que Alondra inició en esta profesión no le avergüenza, dice con una tono que se puede confundir entre el orgullo y la resignación. Al fin y al cabo 15 años “son perfectos para que decidas lo que vas a hacer el resto de tu vida”. Sus primeros clientes fueron sus mismos compañeros de secundaria. Esos que la buscaban porque además de bonita –es alta, morena y de ojos café claro y un cuerpo esbelto–, “era muy cachonda”. – Llegaban los chavitos y me decían que los besara y así. Eso fue lo primero que hice. Cobrar por besos. Todo mundo sabía que yo lo hacía. – ¿Cuánto cobrabas? – Unos 10 pesos. Y sí me los daban. Aunque a los que se veían más mensos, así como que necesitados, les tumbaba más. Hubo veces que me daban $20 o $30 pesos. Según me dijo, lo hacía porque le gustaba sentir que tenía el control de algo en su vida. Y es que a esa edad, “por más denigrante y patética que pudiera haberse visto, era la única manera de sobrellevar las cosas que traía adentro”. Sin embargo, hablar del divorcio de sus padres, de cómo su tío había intentado abusarla y de los problemas de drogas que tenía su hermano mayor –en los que luego envolvió a Alondra–, sería remover cosas que ella ya asimiló, y no ve la necesidad de contarlas. No accedió a eso cuando le pedí una entrevista. Cuando los besos le parecieron “muy infantiles”, quiso pasar a lo que hacían los grandes.

– Empecé a cobrarles por tener sexo con ellos. Me daban desde $100 a $250 pesos –me comenta sonriendo–. ¡Nombre! Imagínate… lo hacía dos o tres veces al día. Sacaba un promedio de doscientos. – ¿Lo hacías todos los días? – Pues a veces sí, y a veces no. Dependía de cómo me sintiera. Este comportamiento le hizo fama ya no sólo entre sus compañeros, sino en la cuadra dónde vivía. Con el tiempo, ya tenía algunos clientes que la frecuentaban. Relatar cómo Alondra llegó a la situación en la que vive ahora también le parece inútil; prefiere decir otro tipo de detalles. Por ejemplo, que a ella, su marido le da permiso –comenta mientras saca su cartera y me muestra la foto de un hombre de bigote y sombrero, indicándome que es él–. Y no sólo eso, cuenta que la apoya y hasta le echa porras. –Mientras traigas dinero, no falte nada, y me cumplas, haz lo que quieras– le dice. Ella está contenta, o al menos dice estarlo. – También ponle ahí que tengo tres hijos y que los quiero mucho. Que los llevo a la escuela y sí los cuido, porque luego hay unas que nomás no. De hecho ellos saben lo que hago y no les da pena – ¿Tú les dijiste? – Sí, para que se vayan sacando esos prejuicios de la cabeza. Digo, es un trabajo como cualquier otro ¿qué no? Y… pues ya. Con eso tienes.

A CAMBIO DE NADA

Si fuera cualquier otra situación, diría que a Esther la encontré, por casualidad, vagando por el periférico a las 3 de la mañana, y ya. Que a lo lejos, su silueta a contra luz no perdía el detalle de sus curvas, más bien le daba cierto aire hollywoodense. Diría que fuimos dos personas sin la mínima intención de encontrarnos, pero no era así; ella a penas iniciaba su turno y yo la estaba esperando. Apenas me vio y se acercó, perdiendo a cada paso aquel encanto de cine, y adquiriendo uno más bien prohibido. Sabía su oficio; mientras se acercaba levantaba de vez en vez un poco de su falda. El humo de su cigarro se elevaba hasta perderse entre los laberintos de sus chinos negros y esponjados, o confundirse con la neblina de la madrugada. – ¿Tienes frió? –me preguntó – Sí, algo. – ¿Y no quieres que te caliente? Me dijo que ofrecía sus servicios en unas bodegas que estaban cerca de ahí. Que podía ser adentro para que no me pegara el frío, o si era más ‘loco’, podíamos hacerlo en la puerta o en la banqueta, “para sentir más morbo”. – ¿Pero y la policía? –le pregunté sorprendido. – Nombre, no pasa nada. – ¿Segura? – Ps sí. Son cuates y clientes. Hasta nos pueden echar el ojo por aquí, para que nadie se acerque. Cuando le pregunté por el precio, me miró de arriba abajo antes de responder. Le dio un toque al cigarro y preguntó: – ¿Cuánto traís? – No ps, nada más 50. ¿Me alcanza? Se quedó pensando unos segundos. Le dio otro toque al cigarro. – Vámonos. Media hora. – ¿Y qué incluye? – Pues lo normal… Al ver su ímpetu, preferí decirle que mejor no. Que mejor la buscaba mañana para traer más ‘feria’, y que se pudieran hacer más cosas, que igual y le traía más clientes. Esther nada más se río. Lunes 13 de diciembre de 2010 VANGUARDIA 11


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VIDEÓDROMO

Las Crónicas de Narnia: Las Travesías del Viajero del Alba Semanario

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VANGUARDIa Lunes 13 de diciembre de 2010 / www.semanariocoahuila.com

Aunque es un poco mejor que las anteriores, paradójicamente le hace falta magia. Michael Apted 2010

Por Esteban Cárdenas

Las Travesías del Viajero del Alba es la tercer cinta basada en los populares libros del autor C.S Lewis, y nos cuenta las aventuras de un grupo de chicos que viajan al mágico mundo de Narnia. El Viajero del Alba es el primer barco que ha visto Narnia en siglos. El rey Caspian lo ha construido para encontrar a los sie-

te lords, siete hombres buenos que su malvado tío Miraz exilió cuando usurpó el trono hace muchos años. El viaje fantástico lleva a Edmund y Lucy Pevensie junto con su primo Eustace Scrubb y el Rey Caspian a las Islas del Este, más allá del llamado Mar de Plata. Para evitar la destrucción de Narnia y detener la misteriosa neblina verde que viene de la Isla Obscura, los chicos deberán encontrar las Siete Espadas de los Siete Lords, en unas aventuras fantásticas que involucran un río que convierte todo lo que toca en oro, varias criaturas mágicas

y, como en las otras películas, una serie de enemigos bastante siniestros. El comienzo es emocionante, pero desafortunadamente entre este explosivo inicio y un final conmovedor, la película se estanca y navega el mundo de Narnia con las velas desinfladas. Lo más rescatable de la cinta es la actuación de Will Poulter como el insoportable Eustace Scrubb, el primo de Lucy y Edmund. Los efectos especiales son bastante buenos, y el resto de las actuaciones son decentes, pero a la película le hace falta algo que la haga

Radar

Suena a…

Por Esteban Cárdenas

escardenas@vanguardia.com.mx

Daft Punk Tron: Legacy Soundtrack 2010

destacar de entre tantas cintas similares; no conozco bien el material de inspiración, pero es un hecho que esta serie no tiene la magia y el encanto que hizo que los libros se convirtieran en una de las series infantiles más vendidas de todos los tiempos. La serie de Narnia no es fatal, y tiene sus detalles buenos, pero no deja de impresionarme como una película sobre un mundo fantástico que debería de ser una aventura épica impresionante nunca deja de sentirse intrascendente y olvidable.

El tecno, más que cualquier otro género, puede caer con facilidad en genéricos y trivialidades olvidables para la pista de baile, pero si está bien hecho, también puede ser inteligente y emocional. Con la banda sonora de Tron: Legacy, Daft Punk comprueba que la música electrónica puede tener la resonancia emotiva de una buena balada, y logran un disco bastante decente que combina los sonidos de una orquesta con ochenta y cinco integrantes con la música sintetizada de uno de los grupos más influyentes de los últimos años. El disco muestra una clara influencia de compositores como Vangelis y Phillip Glass, y combina elementos avant-garde y

electrónicos con orquestaciones cinematográficos más clásicas, logrando un sonido original que, supongo, irá bastante bien con la película. Técnicamente, el primer soundtrack que lanza este dueto francés es sorprendente. Estuvieron grabándolo durante dos años, y la importancia que los estudios Disney le dieron a la música de la película es tal, que la cinta está editada al ritmo de la música, y no al revés. Unos buenos audífonos nos permiten descubrir detalles de la grabación y de la producción que un melómano podrá apreciar durante días, y aunque no es tan pop como sus primeros discos, es una excelente adición al cuerpo de trabajo de Daft Punk.

Vangelis Blade Runner 1992

Ed Rec Vol. 3 Ed Rec Vol. 3 2008

Wendy Carlos Walter Carlos´Clockwork Orange 1972


Lunes 13 de diciembre de 2010

VANGUARDIA 15


16 VANGUARDIA Lunes 13 de diciembre de 2010


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