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reviven a villa

Fieles aseguran que el General ha tomado por asalto el cuerpo de algunos de ellos para hacer curaciones a su pueblo


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La fauna

en un dos por tres Por Alfredo García

faya, el consejero de corazones

Día del Maestro 1. 2. 3. El implacable calor está influyendo negativamente en el aprovechamiento escolar, sobre todo en los turnos vespertinos. Muchas escuelas elementales de Monclova y Torreón cuentan con aire acondicionado: no estaría mal empezar a pensar en una medida semejante para los planteles de Saltillo. Las aulas diseñadas por el distinguido arquitecto y funcionario Pedro Ramírez Vázquez, mitad ladrillo y mitad cristal, no detienen del todo los climas extremosos, ni el gélido invierno ni el agobiante verano: no está de más intentar los auxilios que ofrece la tecnología.

| Diccionario de autores

Que los maestros sigan cultivándose bajo la sombra tutelar de otros maestros, los que mejor estimen y recuerden. Como Santo Tomás, quien ya en la madurez solía decir, refiriéndose a su maestro San Alberto Magno: “No sé decir nada digno de Alberto”. O como fray Luis de León, quien después de pasar veinte años en prisión por causa de intrigas académicas y cortesanas, retomó su cátedra en la Universidad de salamanca y plantándose ante sus alumnos, les espetó: “Pues bien, como decíamos ayer…”. Hoy más que nunca, la infancia y la juventud están ayunas de ejemplos constructivos, de autoridad moral, de sabiduría de la vida.

Semanario

Ilustración: Samuel Magaña

Obscenidad: Todo término científico derivado del griego o del latín oculta una obscenidad: Gustave Flaubert.

Si yo fuera presidente

¿Se imagina sentado en la silla que ahora ocupa Felipe Calderón?

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Yo haría todo por la gente que más lo necesita, dicen que el Gobierno tiene mucho dinero y que ha ayudado a mucha gente, pero en realidad no es así.

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La Sombra de Rigo Tovar, que ahora nació en Saltillo, está dispuesta a hacer presentaciones a beneficio de toda la gente que lo necesite.

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Ayudaría a los tragafuegos, a los vendedores de periódicos, a toda la gente que

está imposibilitada para trabajar, esa sería mi máxima ilusión. Darle ‘chanza’ a la gente que, como yo, ya está en el cincuentón, para que agarráramos trabajo todos, que no nos despreciaran porque estamos en una edad grande ¿sabes que la edad es la que te da le experiencia?, y sabemos trabajar.

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Promovería la unión entre la familia, porque si te desunes y no practicas el bienestar común entre tu familia, estás acabado, yo también tengo hijos y no me gustaría

Francisco Javier Tienda, La Sombra de Rigo Tovar

que cayeran en las drogas. Que proyecten amor. Quiero que la familia se una y unida ¡contra todo carnal!

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¿Por los invidentes? Yo diría que el sueño más grande de mi vida es hacer casas grandes para los niños. Casi quiero llorar porque para mí los niños son lo máximo.

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Y a parte pos... darle gusto a la gente en el cotorreo, en lo que estamos y proyectar amor, como lo proyectó Rigo Tovar.

LA LICUADORA

Nadie es homogéneo, análogo, todos son una mezcla de… Una pizquita genética de fulanito, otra de menganito y una cucharadita de perenganito. Si no lo crees, ve cómo metes en una licuadora un tantito de éste, más del otro y un puñito de aquél, y luego verás quién sale:

Ritchie Valens

Chiva Loca

Viruta

Marco Kalionchis

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Al menos en Coahuila, el festival del Día del Maestro se distinguió por su austeridad. Habrá lap tops, pero será hasta diciembre. Mientras tanto, los mentores del estado deberán concentrarse en dos tareas: llevar a feliz término el año escolar, así como en imprimirle vuelo y pasión a los festejos del (Bi)centenario, que han arribado a su quinto mes prácticamente sin pena ni gloria. Es cierto que el último tercio, el que corre del 16 de septiembre al 20 de noviembre, será el más intenso, pero es necesario preparar ese clímax con anticipación, para que resulte apoteósico.

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| Prohibido NO Tocar

Escríbele a: maximoverso@gmail.com

Por Máximo Verso

S

i algo tenía claro al momento de salir con alguien, era que no debían pasar de los 24 años. Y no porque yo sea un enfermo que busque carne fresca,

Cuestión de madurez

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Semanario

sino por una sencilla razón: a esa edad, ellas todavía no dominan el arte de la manipulación. La verdad mi política me funcionó bastante bien porque mientras yo las buscaba chiquitas, ellas preferían la aparente madurez de mis treintas y me veían con ojos de admiración,

tanto, que hasta les daban risa mis bromas. Todas eran, cada una en su momento, guapas, tiernas, comprensivas, entregadas, atentas, consentidoras, detallistas, digamos que ideales para hacer vivir a cualquiera en un eterno paraíso. Lo único malo era que terminaban perdidamente enamoradas y yo, no podía con semejante responsabilidad. Con esto no quiero sonar egocéntrico, no se equivoquen, estoy consciente que no se enamoraban de mí por mis atributos sino por inmadurez. Incluso podría asegurar que muchas de ellas traían el vestido de novia en la cajuela, cosa que realmente me causaba terror porque yo no quería nada serio y cuando se daban cuenta de que mis intenciones eran muy pero muy ligeras, huían despavoridas de mi frialdad.

| Ménage à trois

Por todo lo anterior y por Cinthia, me di cuenta que debía subir mi rango de edad. La conocí en una cata de vinos en Monterrey (tip: buen lugar para ligar). Yo iba con un amigo que acaparó la atención de dos diputados a quienes les daba una cátedra de democracia. Ella era amiga de una de las atareadas anfitrionas así que, solitarios y aburridos los dos, nos conocimos en la mesa del Chianti, supongo que ambos buscábamos algo de caracter que nos hiciera pasar la noche más amena. No pasaron ni dos copas de vino cuando ella dijo: ¿Y no quieres probar otra cosa? Mentiría si dijera que no me sorprendió su pregunta y que no hallé qué decir, sólo atendí con la misma inmediatez de su impulso, tomé las llaves del auto y la encaminé hacia el elevador. No sean ordinarios, no lo hicimos en el elevador, sino en la azotea del edificio. Prohibido no tocar.

Únete al trío y opina en: http://untriodetres.blogspot.com/

¿Festejamos a los maestros? Ella dice: ¿No son suficientos los meses de vacaciones, los mega puentes de cuatro días, los asuetos que demanda el sindicato o los 90 días de aguinaldo a los que ningún mortal puede aspirar? Para los profes de México esto no sólo es una obligación pagada por nuestros impuestos, ahora resulta que también tendrán sus laptops gratis, a cargo del erario, por supuesto. Es increíble que esta horda de profesores comandada por Elba Esther Gordillo reciba todo cuánto pide, cuando es incapaz de ofrecer educación de calidad a los mexicanos. Y ahí está la cuestión, ellos piden y piden, pero no puedencumplir con su trabajo: educar. Y no les pidan que se sometan a una evaluación, porque se indignan, pero los mexicanos no lo hacemos cuando vemos a profes que tienen dos plazas para jubilarse con un salario más alto, o que tratan a las plazas magisteriales como herencias para hijos o parientes, o como botines de partido. ¿Celebrar a los profes de México, de Coahuila? ¿A los hombres y mujeres que trabajan poco, ganan mucho y cuya vocación se mide en regalos, prebendas y comisiones en los partidos políticos o en puestos públicos? Nuestros profes son burócratas, regidores y gobernadores, pero ¿maestros? Desgraciadamente, no. Él dice: Yo no tengo ninguna queja por lo que los maestros reciben. ¡Hasta me parece poco! ¿Dos meses de vacaciones? ¡Que les den cuatro! ¿90 días de aguinaldo? ¡Que les den 180 y le agreguen un bono! ¿Laptops? ¡Que también reciban al menos una computadora de escritorio para sus casas! ¿Festejos faraónicos? ¡Que les hagan uno cada mes! ¿Que eso cuesta mucho? Pues eso depende de lo que cada quien considere mucho. O, en otras palabras, es mu-

Dicen que tres cabezas piensan mejor que una... ¿será?

cho comparado con qué. ¿Acaso no le debemos a los maestros todo lo que somos? Después de nuestros padres, son los maestros las figuras más importantes en nuestras vidas y eso deberíamos agradecerlo. No cualquier país puede presumir de contar con un gremio que se ha empeñado tanto en mantener un segmento de la población en el analfabetismo; en alejarnos de los libros; en enseñarnos a comunicarnos usando el menor número posible de palabras; en dejarnos claro que el desarrollo es algo indeseable. Lo que pasa es que todos ustedes son unos malagradecidos, unos ingratos incapaces de reconocer lo mucho que le deben a los maestros que han tenido el privilegio de conocer. Gay dice: Para malos profes basta un botón. ¿Qué no se supone que si nos gobierna uno, al menos deberíamos tener un estado mejor educado, con mejor presupuesto, con buenas escuelas, con tecnología de punta, con un índice bajo de analfabetismo, con profesores capacitados y con nuevas generaciones de niños bien preparados? ¡Pues no! Para empezar la SEC (Secretaría de Educación y Cultura) se ha convertido en un botín electoral en Coahuila, en una vaca ordeñada por un partido y la mayoría de los profes (algunos muy, pero muy burros) se han convertido en soldaditos amaestrados del tricolor. A nivel nacional ni hablemos, Elba Esther Gordillo maneja el sindicato como mejor le conviene y en lugar de velar por la educación, vende los votos de los maestritos a quien le llegue al precio. Si quieren que los respetemos, deberían de salir a las calles y alzar la voz y mandar al carajo a la novia de Chuky (obvio Gordillo) y demostrar que no son unos títeres. ¡Sueñaaaaaaaaaaa, con un mundo nuevo!


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reviven a

villa

Fieles aseguran que el General no se ha olvidado del pueblo y cuentan que cada que lo llaman, viene del más allá para hacer justicia divina. Aquí la historia de una fe que ya tiene arraigo en Saltillo por JESÚS peña f o t o s : l u i s sa l c e d o v i d e o : o ma r sa u c e d o

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icen las crónicas que fue un bandolero, un asesino y un violador, lo cierto es que la gente de los barrios y de las colonias populares de la ciudad, suelen acudir a él para pedirle milagros o favores especiales. ¿Pero quién es realmente este Francisco Villa que ha encontrado a personas secuestradas, localizado autos robados y hasta librado de la justicia a quienes se lo piden?

“Esto es como el Vaticano, déjame poner ese término, tiene que haber un milagro para empezar a canonizar, para hacer un santo, igual con el fenómeno de Villa y hasta de Emiliano Zapata, la gente cree que hacen milagros o ayudas espirituales, es una verdad”, dice Gilberto Castillo, esotérico. Lo único que se sabe es que el furor por esta figura emblemática de la Revo-

lución Mexicana, cuyo nombre aparece en los libros de historia, mas no en el santoral, comenzó a cobrar auge en Saltillo, impulsado por los seguidores del Niño Fidencio, hace más de 20 años. “Esto viene del año 1940, en que unas personas de Ciudad Juárez le empezaron a pedir a Villa protección para pasar a Estados Unidos, para hacer contrabandos y se los cumplió, de

ahí se empezó a esparcir la devoción”. Desde entonces, católicos, creyentes de Jesucristo, la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, rinden culto al General, dentro de una fe que se ha dispersado desde Chihuahua hacia Coahuila, Nuevo León, Durango y hay quienes se atreven a afirmar que hasta Estados Unidos. “No hay una comunión entre la iglesia, la que tú quieras, y Francisco Villa o la Santa Muerte, porque no somos aceptados en nuestra creencia, mas sí somos aceptados como devotos de la iglesia o de una fe”, declara Castillo. Los altares que sus devotos de Saltillo han erigido en su honor, son sólo una expresión de la fe que hace que los creyentes de Doroteo Arango le ofrezcan copas de licor y cigarros fuertes a cambio de los milagros realizados. “He tenido conocimiento por gente muy allegada, sobre todo de Chihua-hua, que es muy milagroso, sobre todo en los problemas entre familias, pleitos y protecciones. Esta

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creencia es muy fuerte en los estados del norte”. El apogeo del culto se refleja además en la afluencia de clientes a las tiendas que venden productos esotéricos como lociones, inciensos, veladoras, cuadros, oraciones y aguas espirituales, que llevan en su etiqueta la marca del General. “Le dan tequila, puros y figuritas de mujeres, ya sean de cera o fetiches que se hacen con tela, o que vendemos preparados, eso es lo que pide en su altar Francisco Villa”. Amas de casa, estudiantes, profesionistas,, hombres de todos los oficios y hasta niños son los portadores de esta fe, que ha permeado ya en muchas esferas sociales. “La gente viene por una fe, por una devoción, si quieres de la hoja del árbol que se mueve, el tener una fe y una devoción hace que puedas tener una buena salida a un problema, no necesariamente tiene que ser de brujería. Claro que si tenemos una fe y una devoción real nos van a ayudar, nos van a escuchar”. Semanario anduvo a salto de mata por la ciudad, robándose las historias y la crónica que hoy presentamos sobre una devoción, que a casi 87 años del asesinato del Centauro del Norte, se niega a morir. “Sigue vivo en la tradición popular”, remata Gilberto Castillo.

La visita

Que mi padre que está en los cielos, mi hermano Fidencio, mi cuarta y mi caballo, te cuiden donde quiera que vayas, criatura” Sanador villista

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Yo sé que la gente no me lo va a creer, pienso mientras me encuentro tumbado boca abajo en el suelo, sobre un jorongo de cuadros oscuros y sintiendo en mi espalda, por la que escurre sudor frío, el peso de un pie descalzo y robusto que me presiona. “Yo te voy a quitar ese cansancio pelao, vamos a trabajar ese cansancio”, dice la voz aguardentosa, al tiempo que sus dedos gruesos me restriegan el esqueleto y se oye el tronido seco de mis huesos. “Aaah”, el dolor sale de mi boca en forma de gemido. “Levántate cabrón”, me ordena, como a alguien que va a ser pasado por las armas, luego hurga mi estómago con sus dedos, hace girar mi cabeza con sus manos rasposas y escucho ahora cómo se resquebraja mi pescuezo. “¿Cómo has estado, cabrón?”, me pregunta y con la palma de sus manos comienza a golpear ambos lados de mi pecho, luego me pasa su cuarta de cuero por el cuerpo y echa una plegaria. “Que mi padre que está en los

cielos, mi hermano Fidencio, mi cuarta y mi caballo, te cuiden donde quiera que vayas, criatura”. Pero lo que más me asusta es que sin saber que es un reportero al que acaba de curar sus achaques, remata: “y que sigas difundiendo mi imagen como hasta ahora, cabrón”. Estupefacto vuelvo a mi lugar en aquel cuarto de paredes encaladas y techo de lámina, donde una multitud se achicharra esperando su turno para hablar con el General. ”¿Quien sigue?”, vocifera una muchacha gruesa, de piel tostada y pelo largo que se le pone delante. “¡Pura pinche teporocha!”, dice y trepa sus pies descalzos sobre los de la chica, luego golpea su pecho con la palma de las manos, le da unos manazos tronados en la frente y le arrea unos cuartazos en la espalda y las corvas. La mujer suelta el llanto, el General seca con sus manos regordetas las lágrimas de la muchacha y se las unta en la cara. “Ya, ya pasó cabrona. ¿Cómo se portado aquel?”, la interroga. “Pos ya toma menos, General”, responde la mujer. “Ahorita que llegues lo vas a encontrar bien tranquilito al cabrón. Bueno, ái le prendes una veladora a mi hermano Zapata”, suplica y santigua con la cuarta la cabeza de la mujer. Será mentira, será verdad, la gente de la calle Hortensias, en la colonia Valle de las Flores, asegura que todas las tardes de domingo el espírItu del general Pancho Villa baja a la tierra sobre el cuerpo de un hombre al que todos llaman el “Hermano Chuy”, para sanar enfermedades y conceder cualquier milagro. Ya hace un rato que estoy aquí, después que una mujer chaparra y morena, que lleva amarrada al cuello una pañoleta celeste, hubo anunciado mi arribo a la morada del general. “¡General!”, ya llegó uno nuevo General”, dice, norteña hasta las cachas. “¡Que pase!”, responde desde adentro una voz como de cañonazo. Veo entonces a ese hombre moreno, delgado, de cabello chino y bigote ralo, que está vestido con camiseta y pants blancos; que anda con pies descalzos y lleva al cuello un crucifijo, un listón azul en la cintura y en la mano derecha una cuarta de pata de venado y cuero. “¡Qué pasó, pelao!”, me dice el General mirándome a los ojos y


me hace sentar en una silla junto al hormiguero de mujeres con críos en brazos, hombres madurones, niños, muchachos y chamacas casaderas, que de pie o sentadas sobre sillas o en una cama en la que se ve un sombrero y las barbas de un sarape, contemplan la escena. Llevan todos una pañoleta celeste anudada al cuello. De las paredes del cuarto cuelgan pistolas, fotografías del General Villa con su sombrero y sus cananas, imágenes de la virgen de Guadalupe y de la patrona de San Juan de los Lagos, Al fondo, junto al General, hay un altar en el que se divisa, entre luces de veladoras, un bulto del Niño Fidencio. En la pieza suena a todo volumen, la canción de “El Siete Leguas”. El hombre de blanco, sobre el que ha bajado el espíritu del General, platica con una mujer canosa, de rostro ajado y delantal de cuadritos. “Es su guardia”, me avisa al oído una señora que carga una niña en el regazo. “Entonces qué, cabrona, ¿te fuiste al pinche baile o qué?”, le pregunta el General a la mujer canosa, que se halla parada junto a él en torno a la congregación. “No, pos tú no viniste pa’ llevarme”, le contesta la mujer y prendiéndole un puro en la boca suelta: “¿vas a querer la pipa, General?”. “No y vas a ver que un día de éstos voy a venir por ti para llevar-

te al baile, cabrona”, espeta Villa. “¡Ah la chingada!”, respinga la mujer. La multitud ríe afablemente, en tanto la mujer canosa y del delantal se ocupa ahora en repartir copas de Tonaya que los asistentes, sin chistar, beben hasta el fondo y de un sólo trago. Pintan la atmósfera los corridos de Villa, cantados por Antonio Aguilar: Cuantos jilgueros y zenzontles veo pasar, pero qué tristes cantan esas avecillas, van a Chihuahua a llorar sobre Parral, donde descansa el General Francisco Villa. “¿Ve ese retrato que está colgado ahí?”, dice el General dirigiéndose a mí, “sí”, le respondo y contemplo una fotografía a blanco y negro que cuelga de la pared a mis espaldas. Mis manos están mojadas y no dejan de temblar. “¿A ver cabrón, quién es?, me pregunta, “no sé, General”, digo encogiéndome de hombros y sintiendo como esa copa de Tonaya que dio la mujer canosa raspa en mi garganta y me quema las tripas. “Es mi hermano Fierro, ese cabrón sí que fue un guerrero revolucionario, mi Fierrito”, dice el General. Después llama entre la multitud a un niño como de 10 años,

moreno y de pelo al rape: “Y este que ve aquí, este cabrón, es mi soldado, mire...”, ruge tomando por los hombros al chiquillo. “¡General!”, profiere de entre el gentío una de las mujeres. “¿Eh?”, prorrumpe el General ondeando la cuarta. “¿Ya servimos la comida ?”, pregunta la muchacha. “Ta güeno”. Al cabo de unos minutos aparecen en el cuarto unas mujeres repartiendo gorditas de maíz rellenas de nopalitos con huevo, bañadas de chille rojo, y tortas de papa lampreada, que llevan cargando en sartenes de peltre. Los corridos de Villa suenan a todo lo que da.

Vas a ver que un día de éstos voy a venir por ti para llevarte al baile ca...”. Espíritu de Villa, en voz del joven sanador.

Los de a caballo no se podían sentar, y los de pie no podían caminar, entonces Villa les pasa en su airoplano, y desde arriba les dijo good bye. “Ya comieron todos general, ¿podemos empezar?”, dice la mujer de pelo canoso y delantal de cuadritos, aquella a quien Villa ha escogido como su guardia. En eso para la música. “Que pase el primero”, dice el General azotando al viento con la cuarta, como si quisiera amansarlo. Una mujer se planta frente a él, Lunes 17 de mayo de 2010 VANGUARDIA 9


Gentes, ya me voy a retirar, alguien en otra parte me necesita y me está llamando, gentes me voy a retirar” Espíritu despidiéndose de los fieles.

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se suelta llorando y a un resoplido de Villa cae desmayada. La guardia la toma en sus brazos, la coloca en el suelo y le tapa la cara con un frazada blanca. La muchacha está como dormida y se oye que ronca. “Ya criatura, yo me encargo de ese cabrón, voy a mandarlo a la chingada, en estos días, esta semana, vas a ver”, le dice el General que logra reanimarla con unos masajes en la cabeza. La mujer se levanta tambaleándose y vuelve a su sitio en el cuarto que bulle de calor. “El que sigue”, manda la voz ronca del general y un muchacho alto y con panza cervecera se encara con él. “¿Vas querer pegue, general?”, le increpa la guardia, el hombre de blanco junta las manos como formando un guacal y la mujer le vacía un chisguete de Tonaya. “Hasta cuándo vas a entender, pelao – le dice al muchacho y le rocía el mezcal sobre la cabeza –, no te duele ver a tu madre desvelándose todas las noches, cabrón. Un día voy a venir por ti pa llevarte al pedo, esa sí que va a ser peda, ¡no chingaderas!, ni ganas te van a quedar...”. El muchacho no atina a contestar ni a levantar la cabeza. “Ándale pues criatura, y ái me le prendes un rayito de luz a mi

hermano Malverde”. El calor fustiga en el cuarto de paredes encaladas y techo de láminas. Avanza la tarde, uno a uno los asistentes a la curación van pasando delante del General. Algunas mujeres para pedirle que aleje a sus maridos de la borrachera, otras le ruegan que les conceda ser madres y las solteras para que les mande novio. “Sí, ya estás crecidita criatura, ya estás en edad de merecer, ¿aunque se enoje tu abuela?, ¿qué tiene?, nomás no vaya a salir con una chingadera”, se oye que le dice a una niña como de 13 años, mientras barre su cuerpo con un limón. “Aquí nomás cuentan tú y ella cabrón, manda a la chingada las malas lenguas, criatura”, le aconseja a otro muchacho que sostiene con sus manos un par de veladoras. “Listo, cabrón y que mi Dios que está en los cielos, mi cuarta y mi caballo, te abran camino. Me traes una bolsa de café hervido”. De pronto el general se agarra la cabeza y se jala los cabellos, como si estuviera recibiendo el llamado de algún espíritu. “Gentes, ya me voy a retirar, alguien en otra parte me necesita y me está llamando, gentes me voy a retirar”, dice retorciéndose.

“Sí, pero no para siempre”, responde al mismo tiempo la multitud. “Gentes, me están estirando pa’ otro lado, ya me voy a retirar”. “Sí, pero no para siempre”, reza en coro otra vez la muchedumbre y mira con azoro a aquel hombre en trance, que empieza a dar tumbos hasta que cae rendido en una silla. “Qué fue...”, dice volviendo en sí y como si acabara de despertar de un largo sueño. “Bajó el General”, contesta la mujer del delantal a cuadros. “Ah, con razón acabé tan jodido”, dice el hombre de blanco. La congregación abandona poco a poco la morada. Yo me quedo pensando que nadie me lo va creer.

Ser villista

Serían las 2:00 de la madrugada cuando a Juan Francisco López Loera, que dormía en la habitación con su esposa y sus dos hijas, lo despertó el trote de unos caballos y el azote de una cuarta. El miedo recorrió su espalda, Juan Francisco sabía que no era un sueño. “Yo pensaba que se andaba metiendo alguien, porque se oía que caminaban, como que zapateaban. Se oía que andaba un caballo aquí adentro y después los cuartazos, pero era un trote del caballo, así


muy clarito. Dije ‘aquí no tenemos caballos’. Mi esposa se levantó y le pregunté: ‘¿estás oyendo’”. Juan Francisco asegura que aquella noche fue el alma del general Villa quien lo visitó en su casa de la colonia Lomas Verdes. “Le dije ‘qué onda mi General, usted nunca le tuvo miedo a nadie, ¡ayúdeme!’, porque todos tenemos miedos, hasta el más valiente”. Juan Francisco lo cuenta en la sala de su vivienda, tapizada con fotografías del general y adornada con dos altares, en los que Juan suele ofrendare varas de incienso, cigarros y copas de tequila blanco, al busto de Villa que su mamá, quien se ha encargado de inculcar a la familia esta devoción por el general, le regaló. “Le ponenos una veladora, una copa de vino, el vino se consume, nosotros decimos ´¡pos el general se la tomó!`, narra Reyna Loera, la madre de Juan. Y platica que fue hace tres años cuando junto con sus hijos se inició en el culto hacia la figura del revolucionario. Por aquellos días a su esposo le fue detectado un tumor en el estómago y ningún médico había conseguido sanarlo, hasta que por recomendación de unas amigas Reyna lo encomendó al espíritu, del general Villa. “Su salud mejoró, desde enton-

ces le digo, ´General saca adelante a mi familia´ y gracias a Dios que salimos. A ratos lloro con él, le digo ´General , échamela la mano en esto` y me la ha echado, primeramente Dios, la Virgen de Guadalupe y el General”, dice Reyna presumiendo un gran cuadro donde se ve al general Villa luciendo a hombro un largo sarape. Juan Francisco sabe bien de los milagros que Pancho Villa ha realizado entre quienes lo veneran: “Hubo un tiempo en que tuvimos crisis, yo sentía que no me rendía el dinero. Caí en una depresión, me sentía impotente, pero dije ´primero están mis niñas que yo` y le empecé a pedir al general ´¡ayúdame!, para que me vaya bien en el trabajo`, después cosita que compraba me rendía bastante, por eso yo digo que si viviera Francisco Villa me iría con él, para pelear por mis niñas, por mi familia”. No por nada Lupita, la hermana menor de Juan, le prende todos los días al general uno de esos cigarros fuertes que a él le gustan. “El cigarro ya se lo acabó, se lo ponemos prendido y lo va consumiendo”, relata la muchacha, quien muestra en sus llaveros la fe que siente por Villa, lo mismo que Juan, que siempre lo lleva en la parte trasera y el tablero de su

camioneta. ”¿Y tus hijas qué dicen de esto, Juan?”, le pregunto al muchacho que en el acto hace venir a Leslie, una niña que a lo mucho aparenta tres años. ¿Quién es tu novio?, le pregunta Juan a la pequeña. “El General”, responde la niña sin titubear. En medio de la charla, Juan va hasta el altar de Villa y baja la loción rosa mexicano que tiene en la etiqueta la marca del General. Dice que nunca sale de casa sin ponérsela, por algo será: “Atrae hasta a las muchachas, pero no le digas a nadie, ¿por qué crees que el General tuvo sus mujeres?”, comenta. Desde la cocina se escucha la advertencia de su esposa Irma Yolanda, también devota de Villa: “Va a ver ahorita que se vayan”. “Igual de enamorado que el General”, suelta la mamá de Juan, todos ríen. “Creo que cuando nos vayamos vas a necesitar la ayuda del general”, le digo a Juan. “¡Cacerolazos por todos lados!”, vuelve a decir la madre de Juan y todos irrumpen en carcajadas. “No, aquí está el general”, vocifera Juan como encomendándose a Villa.

Yo pensaba que se andaba metiendo alguien, porque se oía que caminaban, como que zapateaban. Se oía que andaba un caballo aquí adentro y después los cuartazos, pero era un trote del caballo, así muy clarito. Dije ‘aquí no tenemos caballos’. Mi esposa se levantó y le pregunté: ‘¿estás oyendo’” Juan Francisco López Loera asegura haber recibido la visita de Villa.

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Jesús Camacho no sólo se viste del Centauro del Norte, también hace curaciones a través de él. Sabe que Villa no es un santo pero asegura, es muy bueno para hacer favores.

¿Quién es Villa?

Ha recuperado cosas robadas, carros; ha encontrado a gente que estaba secuestrada. Las personas vienen y lo buscan, le piden, más que nada, protección y que les rinda el dinero”. Jesús Camacho Vázquez, cajita de Villa en la colonia Bellavista.

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¿Quién es realmente ese Pancho Villa que hasta la gente recurre a él para pedirle que le ayude a encontrar a un familiar secuestrado, localizar un carro robado o a ganar pleitos legales?, me pregunto, cuando miro a Jesús Camacho Vázquez sacar de una maleta la ropa que el Centauro del Norte usa cuando está “trabajando”. “Ha recuperado cosas robadas, carros; ha encontrado a gente que estaba secuestrada. Las personas vienen y lo buscan, le piden, más que nada, protección y que les rinda el dinero”, dice Camacho, quien asegura que desde hace seis o siste años el espíritu del General baja a su cuerpo para curar enfermedades y conceder a sus fieles de la colonia Bellavista todo género de favores. “Viene de todo: niños, estudiantes que le piden al general que los ayude en la escuela; albañiles, profesores, licenciados, doctores, viene de todo aquí”, detalla, en tanto va colocando una a una las prendas del general sobre la cama, que está al lado del altar con los retratos de Villa y el Niño Fidencio. “Este es su sombrero, éstas sus chaparreras, aquí está su camisa, su paño, sus cananas, su cinto”. La cosa empezó un día que Jesús fue invitado a Espinazo, Nuevo León, y una materia del Niño Fidencio le reveló que él tenía el

don de bajar el espíritu de Francisco Villa. Jesús debía ayunar 42 días, dedicar a Dios y a la Virgen de Guadalupe el mismo número de rosarios y cumplir la penitencia de cargar el madero e ir de rodillas desde el pirul hasta la iglesia de Fidencio, en Espinazo. “Desde entonces el general ha hecho muchos favores, no es un santo, pero hace favores”, advierte y enseña las balas que sirven de talismán para quienes creen en Villa. “Hay escapularios, que es un morralito con piedras, cuarzos, una bala y una moneda”. Dice que por sus milagros el general se ha hecho de tantos seguidores en Saltillo, como en Chihuahua y hasta en el otro lado. “Gracias a Dios que nos ha dado este don para ayudar a la gente”, reza al tiempo que sostiene en sus manos un cuadro con la imagen de Villa, uno de los tantos retratos que la gente le ha regalado al general a cambio de favores cumplidos. – La historia dice que Villa era un bandolero y un violador, ¿por qué le pide?”. “Todo lo que se dice de él son mentiras, el 90 por ciento es mentira, el 10 por ciento es verdad, y eso porque él se lo platicó a otra gente. Él nunca abusó de una mujer, nunca abuso del poder que tenía y ayudó a bastante gente”,

objeta frente al altar, plagado de imágenes de la Virgen de Guadalupe, Jesucristo y San Judas Tadeo, custodiadas por agua bendita, la Biblia y veladoras. – ¿Cobra el general por los favores?– – No, lo más que deja la gente son 25 pesos, un peso. Este don lo manda Dios y el niño Fidencio, y a la gente que no sirve o que quiere estafar, se lo van quitando porque Dios manda para ayudar, no para perjudicar”. Luego le pregunto si el general estaría dispuesto a dar una entrevista para Semanario. “No, a él no le gusta hablar, lo único que le interesa es ayudar a su gente”, advierte y empieza a empacar la ropa que el general usará en su próxima misión a Espinazo.

Villa: el amanSa diablos

A doña Andrea Moreno nadie se lo contó, ella jura y perjura haber visto muchas veces al espíritu del general expulsar demonios de cuerpos poseídos. Sucedió en la Iglesia Fidencista “Nacimiento de Cristo”, que se halla situada en el corazón de la colonia Nueva Tlaxcala. “Los agarraba a cuartazos en el suelo, les pegaba con su fuete y de rato la gente se levantaba como si nada, sin golpes, sin nada”, platica de frente al altar


que la congregación ha erigido en honor del general. “Sí, él trabaja mucho con el de allá abajo, yo creo que por su fuerza guerrera....”, asegura. Luego me cuenta la historia de la camisa de Villa que adorna el altar, relata que hace 16 años se la donó a la iglesia un general de Espinazo, un domingo que la misión viajó hasta allá para venerar al Niño Fidencio. “Dijo ese general ´yo por esa misión, sí me quito la camisa`, y se quitó la camisa, desde que la regaló no se ha lavado, no se ha quitado de ahí”. Después me enseña detalladamente el altar, donde cuelga una repisa rodeada de fotografías del General, en una de las cuales se ve a Villa al lado de una de sus mujeres. “Ái están sus cigarros, sus veladoras, su busto, su paliacate, ya protegido, y el caballito en el que acostumbra tomarse su tequila. Los demás son retratos que le han regalado”. “A ver, póngase junto al altar para tomarle una fotografía”, le pido, “no, porque el general se enoja, pa qué quiere que me diga de groserías”. – ¿A usted le habla? – Sí – ¿Qué le dice? – Me da ánimos, cuando ando con la pila baja, narra doña Andrea y con su bendición la emprendo de regreso por las calles de la Nueva Tlaxcala.

La amenaza

“Nomás que vaya a ser para mal el reportaje, que me vayan a perjudicar, porque voy y les pongo una corretiza a puros cuartazos, no yo, ¡el General!”, la amenaza suena como el tableteo de una ametralladora en los labios de María Magdalena González Arriaga, “Luego mucha gente dice que no es cierto, pero el que no tiene fe, no tiene nada, aquí en este lugar lo que cuenta es la fe. Yo les he dicho ´si hay fe, hasta una piedra les va a salvar la vida”, dice la mujer con su voz áspera y gruesa, mientras accede a posar para la cámara ataviada con el traje del general del que sobresale su camisa con el logo de la CFE. “Ya se los haiga, si el general baja ahorita y los agarra a cuartazos”, masculla, al tiempo que se cala el sombrero. “¿Usted lo puede bajar a capricho? – No, ellos tienen sus días, yo me preparo, tengo que estar en ayuno, no puedo comer hasta que él me de órdenes, porque podemos tener una recaída, está el es-

tómago lleno y no sabemos cómo nos va recibir el ser. Pero no puede venir a cualquier hora ni a cualquier lado, tiene sus lugares para recibir a la gente, yo me preparo un día antes, me pongo en velación desde en la noche y le pido con mucha fuerza a los generales para poderlo traer al globo terrenal “¿A cuáles generales”, la vuelvo a interrogar, “a Zapara, a Valentín de la Sierra, que fue soldado mano derecha”, detalla y muestra las carrilleras de cuero que un muchacho le regaló a Villa por haberlo salvado cuando su camioneta estuvo a punto de irse a un arroyo. “Dice el muchacho ´no sé como se detuvo la camioneta, nada más sentí el aroma a vino del general`. Él trabaja con vino y cigarros”, precisa. – Cómo habla el general – Es muy maldiciento, dice ´¡órale! hijos de la chingada, a ver a qué horas, les estoy hablando ¡cabrones! Se enoja porque no le sirven pronto la copa, porque no le dan rápido el cigarro, porque no le dan la cuarta, sus armas. Malena, como la llaman sus conocidos, es más bien chaparra, rolliza, de cara redonda y una voz como de trueno, que hace temblar las paredes del cuarto donde hace 10 años hizo levantar un altar dedicado al Niño Fidencio, la Niña Aurorita y el general Villa, seres de los cuales es materia y a quienes, asegura, debe el grande milagro de que su nieto y su hija estén vivos. “Mi hija estuvo a punto de perder la vida en su último parto, tenía una piedra en la vesícula, los doctores dijeron que estaba grave y que le iban a sacar al niño antes de tiempo. Yo la encomendé al Niño y al General y ellos, no sé en qué momento, le recogieron la piedra, los doctores estaban sorprendidos”, relata la mujer, quien se dice Fidencista desde que contaba ocho o nueve años. – ¿Hay envidias entre los villistas? “Mucha gente comenta que yo cobraba y me estuvieron mandando a quien me checara, pero esto no es negocio... se trata de ayudar a las personas espiritualmente”. – ¿Vienen muchos a ver al general? – Aquí yo junto unas 50, 60 personas, niños o ya hombrecitos que les gusta ver al general, platica y con su voz de estallido de cañón. Antes de irnos nos lanza otra vez la amenaza: “Ya les dije, si es para mal el reportaje, les voy a dar una correteada con la cuarta, no yo, el general”.

La señora Andrea Moreno es devota del espíritu de Villa y lo visita en el altar que le han puesto en la congregación fidencista.

Lunes 17 de mayo de 2010 VANGUARDIA 13


| Claro que ud. lo sabe

| Los menesteres del ocio

|| Por Miguel Agustín Perales

|| Por Alfredo García

1.- Los hijos de los mexicas nobles eran educados en el … ■ a) temazcal; ■ b) calmécac; ■ c) temalácatl; ■ d) calpulli.

Semanario

2.- “El arte es la afirmación más alta y más intrépida de la libertad”. Esta caracterización del arte se debe a … Revueltas. ■ a) Rosaura; ■ b) Fermín: ■ c) Silvestre; ■ d) José.

4.- … es el papá de Mafalda en la conocida historieta de Quino. ■ a) Manuel; ■ b) Álvaro; ■ c) Ángel; ■ d) Víctor.

6.- … fue el primer ser humano nacido en la Antártida. ■ a) Gabriel González Videla; ■ b) Gustavo Adolfo Martínez Zuviría; ■ c) Carlos Argentino Daneri; ■ d) Emilio Marcos Palma. 7.- En …, víctima de su exuberante imaginación, Sherlock Holmes se lleva uno de los más estrepitosos chascos de su carrera detectivesca. ■ a) El rostro amarillo; ■ b) La marca de los cuatro; ■ c) Una aventura regia; ■ d) Las dos manchas de sangre 8.- El … de este mes se conmemora el aniversario 90 de la muerte de don Venustiano Carranza. ■ a) 18; ■ b) 23; ■ c) 21; ■ d) 20.

Respuestas: 1) b; 2) d; 3) a; 4) c; 5) b; 6) d; 7) a; 8) c.

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3.- Según la mitología griega, los gemelos … fueron los que levantaron los muros de Tebas. ■ a) Anfión y Zeto; ■ b) Folo y Zeto; ■ c) Anfión y Epeo; ■ d) Folo y Epeo.

5.- … es el nombre del actor cómico conocido como “Mantequilla”. ■ a) Joaquín García; ■ b) Fernando Soto; ■ c) César González; ■ d) Sergio Ramos.

superméndez

Gato. “No se necesitan luces para ver claro”: Pablo Picasso. Pintar de memoria. “Está bien copiar lo que uno ve, pero más vale dibujar lo que uno guarda en la memoria. Es una transformación en la cual la imaginación colabora en la memoria”: Edgar Degas. El lenguaje de los colores. “Los colores son un lenguaje en que se entrega lo silencioso, lo eterno, lo inmenso; un lenguaje más sublime que los sonidos porque, cual llama de eternidad, brota inmediatamente del ser mudo y renueva el alma”: Hugo von Hoffmanstahl. Destrucciones. “Una obra de arte debe ser armoniosa en su conjunto: no hay lugar en ella para detalles superfluos. Todo lo que no es útil en una pintura es destructivo”: Henri Matisse. Trabalenguas mentales. “El arte no reproduce lo visible, lo hace visible”: Paul Klee. Verdades asequibles. “Todos sabemos que el arte no es la verdad.

El único superhéroe de Saltillo y la región (incluyendo Ramos)

Es una mentira que nos hace ver la verdad, al menos aquella que nos es dado comprender”: Pablo Picasso. Zen. “La naturaleza se piensa dentro de mí”: Paul Cezanne. Paisaje humano. “El paisajista es un imbécil. Lo que importa es exclusivamente la figura humana.. El paisaje no pasa de ser algo secundario”: Henri de Toulouse-Lautrec. Autoatentados. “Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?”: Clara Schumann. Incrédulo lector. El diabólico virtuoso del violín Niccoló Paganini (1782-1840) llegó a poseer para su uso personal cinco violines Stradivarius y dos Amatti. ¡Aunque usted no lo crea! Es bueno saberlo. Los tendones del dedo anular están conectados a los del dedo corazón, lo cual lo hace el dedo más débil de la mano.

Por J. Latapí


VIDEÓDROMO

Chicas sin Freno pese a que la película tiene una trama gastada, drew barrymore le inyecta un carisma innegable haciendo una buena comedia

Por más raro que parezca, Chicas sin Freno es una película dirigida por Drew Barrymore que además de entregar bien el mensaje positivo de facto contenido en este tipo de películas, resulta bastante buena. A pesar de que la cinta tiene una trama gastada, la actriz y ahora realizadora la inyecta de un carisma innegable que hace que te encariñes con esta pequeña pero finalmente triunfante comedia. Bliss (Ellen Page) y su mejor amiga Pash (Alia Shakwat) sueñan con largarse de Bodeen, Texas, el pueblito tejano redneck en el que viven. Su madre (Marcia Gay Harden) sueña con que su hija adolescente se convierta en la reina de belleza local, pero Bliss tiene otros planes, aunque no sabe precisamente cuáles son. Esto cambia durante un viaje a la capital tejana de Austin, cuando descubre la Liga Tejana de Roller Derby, un agresivo concurso deportivo en el que dos equipos de

mujeres luchan por anotar puntos al patinar alrededor de un óvalo. Bliss asiste a las pruebas, y las Hurl Scouts, un grupo capitaneado por Maggie Mayhem (Kristen Wiig), la aceptan en el equipo, bautizándola como Babe Ruthless. Ahora Babe, antes Bliss, deberá conciliar su nueva vida, que mantiene escondida de su madre, con las exigencias de su familia conservadora, y en el proceso descubrir realmente qué es lo que ella quiere de la vida. Ya sé que lo que acabo de escribir anteriormente suena como a cientos de películas genéricas de historias deportivas sobre éxito improbable y eventual superación a través de la perserverancia y la amistad, la película está bien actuada, y Drew Barrymore, que me parece mejor directora que actriz, por cierto, encuentra y explota detallitos en cada uno de sus actores que nos hacen olvidar que estamos viendo una película que al parecer ya hemos visto antes (Footloose, Rudy, Jamaica Bajo Cero, etcétera, etcétera). Chicas sin Freno sí tiene sus típicos montajes de superación y romance acompañados por música indie ad-hoc a lo que estamos vien-

Semanario

do, pero Barrymore, trabajando con un buen guión escrito por Shauna Cross (una chica que no sólo escribió un libro sobre este deporte sino que durante años participó en él), logra momentos cálidos y buenas puntadas cómicas que le añaden originalidad a la película. Se viene a la mente, por ejemplo, una discusión entre Bliss y Maggie en el coche, en donde las actrices tienen una plática heart to heart que se siente sincera y genuinamente actuada, dándole una innegable calidéz al trabajo debut de Barrymore como directora. Ellen Page como Bliss es bastante buena, y la actriz, que se diera a conocer con Juno en el 2007, evidentemente entiende bien su personaje, y lo interpreta bien. Ademas de ser mona y sarcástica, parece inocente, esta joven actriz sabe cuando subir el tono de su actuación para

Radar

representar muy bien la historia de oruga que se convierte en mariposa, como ocurre de facto en este tipo de películas. Marcia Gay Harden, como la madre de Bliss, es excelente en su papel de neurótica pueblerina, pero al mismo tiempo tiene unos brotes de emoción muy sinceros en una actuación formidable, y el resto del elenco, además de haberla pasado bien trabajando, se compromete. En lugar de explotar lo “alternativo” del ambiente del Roller Derby y tranformar la película en una especie de empaquetado cool para su consumo en masa, Barrymore obviamente respeta y conoce a su público, y nos entrega una película sincera sobre superación y descubrimiento personal que viene cargada de un mensaje feminista muy positivo que no cae gordo y que, al contrario, nos divierte.

Suena a…

Por Esteban Cárdenas

escardenas@vanguardia.com. mx

Los mixes de la serie Dj Kicks de la disquera ¡K7 son un accesorio básico para cualquier fiesta casera, en donde quieres que la gente baile y no te esté dando lata con que si tienes algo de Pesado o lo más nuevo de Kabbah (¿así se The Juan escribe?) para ambientar la reMaclean unión. • Dj Kicks Es frustrante poner un disco • 2010 en una fiesta y que la gente no lo disfrute, casi tanto como escoger una película en el cine para un grupo de gente y que ésta resulte una porquería (me ha pasado varias veces). Lo bueno con la serie DJ Kicks es que esto rara vez pasa, ya que todas sus mezclas suelen ser preparadas por artistas de muy buen gusto, y son buenas para ambientar una reunión tranquila (Kruder and Dorfmeister, Four Tet) o una bo-

rrachera enloquecida (Annie, Hot Chip, Erlend Oye) sin tener que preocuparte por la música. ¡K7 ha contratado a artistas muy diversos para preparar mezclas de su selección musical. El más reciente en la serie es la edición de The Juan Maclean, en donde el artista neoyorquino que ha trabajado de cerca con la disquera DFA y su fundador James Murphy, para sorpresa de muchos de sus seguidores, presenta en la entrega número 32 de la serie una colección de house de Detroit, minimal techno, disco funk y disco espacial finísima. Maclean, que tiene sus raíces en el punk y en el electro de la disquera DFA, escarba en su colección enciclopédica de música bailable para seleccionarnos temas diseñados para que la gente se mueva. Si bien hay miles de mixes de house por ahí rondando en el internet, el Dj Kicks de Maclean destaca entre el montón por su buen gusto, su timing preciso (Maclean grabó esto con dos tornamesas, una mixer y ya), y su excelente selección de temas. Si no puedes contratar un DJ para tu siguiente fiesta, este mix es una buena segunda opción.

Erlend Øye • Dj-kicks • 2002

Dimitri from Paris • Night Dubbin’ • 2009

Metro area 43

• Fabric • 2008

VANGUARDIa Lunes 17 de mayo de 2010 / www.semanariocoahuila.com

Drew Barrymore • 2009

Por Esteban Cárdenas

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Semanario: Reviven a Villa  

Fieles aseguran que el General ha tomado por asalto el cuerpo de algunos de ellos para hacer curaciones a su pueblo

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