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8.1. Introducción.................................................................................................Pg.02 8.2. La naturaleza humana y el sentido de lo humano....................................Pg.05 8.2.1. La teología natural.......................................................................Pg.05 8.2.2. Dificultades en el concepto de naturaleza humana..................Pg.06 8.2.3. Los fines de la naturaleza humana.............................................Pg.07 8.2.4. Naturaleza humana y ética..........................................................Pg.08 8.3. La sociedad actual: algunas claves para su comprensión.......................Pg.11 8.4. Cultura y diversidad: la tolerancia de la diversidad..................................Pg.17 8.5. Conclusiones................................................................................................Pg.21 8.6. Fuentes consultadas...................................................................................Pg.23

Para ver el trabajo completo de forma resumida en Prezi, sólo tiene que hacer clic en el siguiente enlace: “Tema 8: Ideología, Diversidad y Cultura”.

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Según la Real Academia de la Lengua Española, ideología significa “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza

el

pensamiento

de

una

persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etcétera”. Por tanto, se puede decir que el concepto de ideología hace referencia a la forma de pensar de una persona a nivel individual o de varias personas a nivel grupal en cuanto a una temática en concreto. Partiendo de la premisa anterior, es evidente que, a lo largo de la historia, han existido y coexisten personas con diferentes ideologías, provocando que se formen grupos

de

semejantes

ideologías,

generalmente mayoritarios, o personas de ideología independiente que se sienten excluidos de los grupos mayoritarios y acaban perteneciendo a grupos minoritarios que comparten la misma ideología. Por ello, tomando como referencia la forma de pensar que se ha tenido con respecto a la diversidad a lo largo de la historia, es imposible no mencionar los modelos que abordan la concepción y el tratamiento de la diversidad que se han ido desarrollándose con el paso del tiempo: ‐

En primer lugar, surgió el modelo de prescindencia, el cual consideraba que el origen de la diversidad era religioso y que las personas diferentes no aportaban nada y se debía prescindir de ellas (dividido a su vez en el

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submodelo eugenésico: a través de políticas eugenésicas; y el submodelo de marginación: excluyéndolas y usándolas como objetos de caridad).

Posteriormente, surgió el modelo rehabilitador, el consideraba que el origen de la diversidad era científico y que las personas diferentes debían ser rehabilitadas para normalizarse y volverse semejantes a las demás

Finalmente, surgió el modelo social, el cual consideraba que el origen de la diversidad era social y que el entorno, al no encontrarse adaptado a las necesidades de las personas, era el que dificultaba su inclusión y, por tanto, debía ser modificado. Una vez conocido cómo ha ido evolucionando el tratamiento de la

diversidad, consideramos que es el

momento

de

definir

con

precisión qué es lo se entiende por el concepto de diversidad. Según la Real Academia de la Lengua

Española,

diversidad

significa “variedad, desemejanza, diferencia,

abundancia,

gran

cantidad de varias cosas distintas”. Por tanto, se puede decir que el concepto

de

diversidad

hace

referencia a la pluralidad de elementos diferentes que existen. Además, dada la gran variedad de diversidad que existe, que atendiendo a Melero (2002) puede ser simplificada con el concepto de cultura de la diversidad, consideramos que es necesario hacer especial énfasis en que absolutamente todos los tipos de diversidad (social, lingüística, cultural, visual, motora, auditiva, etcétera) contribuyen a la conexión, el enriquecimiento mutuo y el crecimiento colectivo de la sociedad que se producen con la convivencia pacífica, basada en el diálogo, por el hecho de que todos los miembros de la sociedad somos diversos, es decir, que todas 3


las

personas

formemos

parte de la diversidad, entendiéndose

como

tal

una situación normalizada y totalmente generalizada. Como dato que nos ha parecido interesante y teniendo en cuenta que la extensión del reconocimiento, la aceptación y el respeto por la diversidad como una cualidad en lugar de un defecto son los pilares básicos que sustentan esta nueva realidad, nos gustaría concluir añadiendo que, desde algún tiempo, se vienen incluyendo el calendario internacional días que conmemoran la diversidad con el objetivo de facilitar la reflexión y la toma de conciencia sobre la misma, encontrando varios días: ‐

21 de mayo: Día Mundial de la Diversidad de la Cultura para el Diálogo y el Desarrollo.

28 de junio: Día Mundial de la Diversidad Sexual.

28 de septiembre: Día Mundial de la Diversidad Auditiva.

9 de octubre: Día Mundial de la Visión.

3 de diciembre: Día Internacional de la Diversidad Funcional.

En lo referente a la estructuración del presente trabajo, a lo largo de los siguientes capítulos trataremos de recoger cómo el ser humano ha ido desarrollándose a lo largo de la historia respecto a su propio proceso de evolución como ser humano que comparte el mismo espaciotemporal junto a otros seres y cómo han ido configurándose las relaciones entre ellos.

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El ser humano es un ente intrínsecamente perfectible: perfecciona al mundo, da finalidades a las cosas al tenerlas, y actuando, se perfecciona a sí mismo, este es el sentido de lo humano.

8.2.1. La teleología natural Los seres vivos tenemos una característica

bastante

relevante:

tendemos a crecer y desarrollarnos para poder alcanzar la perfección y, en consecuencia, nuestros fines. Como es evidente, este proceso de evolución continua se encuentra estrechamente relacionado con la idea del bien y del mal, siempre que tomemos como referencia que esta idea enuncia que hay que hacer las cosas más adecuadas –es decir, las mejores- para alcanzar la plenitud; si no fuese así, caeríamos en las garras del averno. Debido a esto, nuestra naturaleza radica en conseguir desplegar todas nuestras habilidades para alcanzar el bien final, por lo que necesitamos desarrollar nuestras capacidades, de la mejor forma posible, al máximo para conseguir alcanzar la perfección. Si buscamos la perfección, significa que tenemos el anhelo, la inquietud de ser más de lo que somos porque precisamente nuestra naturaleza así nos determina nuestro crecimiento personal. Así pues, a la naturaleza también se la conoce como principio de operaciones dado que todo parte desde ella. En consecuencia, la naturaleza de todos los seres –dentro de los cuales nos encontramos los seres humanos especialmente- es de carácter final o teológico. 5


Teniendo en cuenta lo anterior, la teología que nos invade nos indica la dirección para alcanzar la plenitud que tenemos a nuestro alcance. Todos los seremos humanos disponemos de una teología que nos permite desarrollar nuestras tendencias para perfeccionarlas al máximo.

8.2.2. Dificultades del concepto de naturaleza humana Comprender lo qué significa el ser humano y su relación con la naturaleza humana es bastante difícil de delimitar si caemos en el dualismo. De esta forma, si tendemos a pensar que el ser humano posee una naturaleza abstracta, que no obedece a causas espacio-temporales, que es estática y determinada, estaremos cayendo en el dualismo. Si tendemos a pensar que el ser humano posee una naturaleza concreta debido a que históricamente suceden una serie de acontecimientos que varían y conforman nuestra forma de ser, estaremos alejándonos de forma adecuada del dualismo. No obstante, tenemos que evitar otorgarle demasiada importancia a los factores

circunstanciales

porque,

si

no,

estaremos

acercándonos

exclusivamente al modelo historicista o relativista, ya que este modelo hace referencia a que todos somos diferentes debido a que vivimos en distintas épocas, pertenecemos a culturas muy variadas, etcétera, y, aunque tenga parte de razón, no se tienen en cuenta uno de los principales factores: la diversidad. Atendiendo a este modelo, no existiría la naturaleza humana, sino la diversidad humana: todos variamos de forma continuada. Otro modelo bastante reduccionista es el racionalista. Este modelo parte de la premisa de que es necesario hacer una ciencia exacta del hombre (al igual que sucede con el modelo historicista o relativista). Así, la naturaleza humana puede ser considerada, por un lado, que está por encima del espaciotemporal

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mientras que, por otro lado, puede considerarse que lo único que existen son individuos concretos.

8.2.3. Los fines de la naturaleza humana Los

seres

humanos

asimilamos como algo propio y natural el desarrollar nuestras capacidades para conseguir los objetivos que nos planteamos, es decir, un fin concreto. En consecuencia,

desarrollamos

especialmente las capacidades superiores, de entre las cuales destacan inteligencia, voluntad y tesón para alcanzar la verdad y el bien. De esta forma, centramos la inteligencia en buscar el conocimiento de la realidad, es decir, de todo aquello que nos rodea, y cuando lo alcanzamos, logramos alcanzar la verdad, que es precisamente el bien propio de nuestra inteligencia: tenemos que abrirnos a lo real.

Sólo de

esta

forma,

conseguiremos alcanzar

aquello que es

verdaderamente bueno a través de la perfección continuada de nuestra voluntad y tesón. Partiendo de la premisa anterior, lo natural en los seres humanos, al igual que en todos los demás seres, es el fin hacia la cual nos dirigimos. Pero, este fin, no puede comprenderse de un modo cronológico puesto que, de esta forma, sólo los seres humanos que lograran alcanzar la perfección y la edad estipulada conseguirán la verdadera naturaleza humana. Así, personas como los bebés, los ancianos, las personas con dificultades, etcétera, no habrían sido capaces de conseguir esa naturaleza o la hubiesen perdido debido a sus hándicaps. Por ello, esta forma de concebir el fin de la naturaleza humana debe realizarse de forma más radical: los seres humanos somos, tanto la verdad como bien, debido a que, efectivamente, ya desde los inicios de nuestra 7


existencia queremos alcanzar la verdad y predicar con el bien, por lo que precisamente por eso mismo nos movemos hacia los demás desarrollando nuestra propia historia personal. Así, se refleja que es evidente de que por naturaleza, desde el origen de los tiempos, tenemos el fin, el cual se encuentra en tensión a lo largo de nuestra existencia hasta que llegamos a alcanzarlo. Llegados a este punto, todo cambia: ¿seremos capaces de ser aquello a lo que, desde el origen de los tiempos, estamos predestinados? ¿Conseguiremos los fines de la naturaleza humana? Son preguntas para reflexionar. Ante estas cuestiones, se acepta la idea de que la naturaleza de los seres humanos trasciende así misma sobre nosotros mismos, es decir, somos capaces de superarnos infinitamente a nosotros mismos. Es más, precisamente la naturaleza humana es la autotrascendecia, es decir, tenemos la capacidad de abrirnos y poseer los fines que son inherentes a nosotros: sólo somos nosotros mismos cuando conseguimos ir más allá de lo que somos, aunque esto se presente como una posibilidad remota, pero adecuada a la grandeza de nuestra apertura como seres humanos. Si renunciásemos a ello, estaríamos renunciando a la grandeza de la vocación que todos los seremos humanos tenemos por naturaleza. Adentrándonos en el ámbito teológico, este fenómeno de renuncia significaría renunciar a la llamada que Dios ha hecho en todos nosotros.

8.2.4. La naturaleza humana y la ética Teniendo en cuenta todo lo anterior, podría definirse que la naturaleza humana radica en que los seres humanos tenemos que luchar por lo que queremos, hecho que nos incita a que alcancemos el fin que más se nos adecua, no conformándonos con cualquier fin y dando lo mejor de

nosotros

mismos

para

conseguir alcanzar la perfección. Así, se plantea el compromiso de 8


que la capacidad de acción de los seres humanos consiste en atrevernos a ser quienes somos, la cual sólo se encuentra en nuestras manos: podemos acertar o fracasar. Profundizando en cuestiones éticas, sería interesante conocer mejor qué

significa

este

concepto.

Entendiéndose la ética como la manera en la que empleamos nuestro tiempo y la libertad de la que gozamos para poder desarrollarnos como un ser completo, sólo a través de decisiones libres lograremos alcanzar la naturaleza humana: esta se irá realizando y perfeccionado debido a que las diversas decisiones a las que tenemos que hacer frente, paulatinamente, provocan que nos vayamos convirtiendo en mejores puesto que, inherentemente, se desarrollan también nuestras capacidades. De esta forma, los seremos humanos somos éticos porque, si no, no seríamos lo que somos. Si encima añadimos que resulta que en toda la existencia ya se encuentra incluida la posibilidad de lo mejor, parece ser irremediable que existen personas con vidas “fracasadas”. De hecho, si no fuese así, podría parecer que existen diferentes opciones que, aunque

diferentes,

se

consideran

igualmente válidas. Así, si nos comportamos de forma justa o injusta, por ejemplo, esto podría estar ocasionado por una decisión emocional, aunque esto conllevaría que existiese una diferencia entre valor de la actitud de ser justo o injusto. En la práctica, no sucede así ya que la justicia es lo más aclamado mientras que la injusticia repele más.

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Actualmente, a nivel mundial, la sociedad se encuentra en un periodo de transición inestable en el que tiene que hacer frente a una gran cantidad de cambios profundos y acelerados que se están produciendo y a la incertidumbre de los efectos que puede conllevar esa transformación progresiva a corto plazo. Partiendo de la premisa anterior, podemos decir que la sociedad actual es el fruto de la interacción de muchos tipos de factores cuya repercusión más inmediata se refleja en los cambios que sufre la realidad que vivimos. La economía, la política, la cultura, la religión, la tecnología, etcétera, son ejemplos de elementos presentes en nuestra vida diaria de cuya magnitud e influencia no somos todavía realmente conscientes. Algunos de ellos son beneficiosos para todos debido a que no sólo facilitan las relaciones entre todos los miembros de la sociedad, sino que también se fomenta el enriquecimiento mutuo a nivel grupal (los distintos tipos de diversidad). Sin embargo, otros tantos son dañinos para el ser humano y la sociedad de la que forma parte (como el autoritarismo). Además, el pasado, que está asociado a lo obsoleto, es algo que no preocupa a la sociedad actual. Asimismo, el futuro a largo plazo, que se cierne muy lejano, incierto y amenazante, tampoco preocupa a la sociedad. Es evidente que algo ha cambiado. La tendencia actual concentra toda la importancia en el aquí y ahora, en lo que pueda pasar hoy en lugar de mañana. Por tanto, lo 10


realmente importante es lo que sucede en el presente, en el día a día de la vida, concediendo especial importancia a los cambios que se viven en lugar de los que están por venir. Dada la situación, podría decirse que el lema que se sigue es “carpe diem” debido al “tempus fugit”. A estas alturas, es parece evidente que

la

educación

juega

un

papel

fundamental en la formación personas que ayudan en el futuro a mejorar el mundo en el que se encuentran, ya sea mediante la reconstrucción de la vieja sociedad o a través de la creación una nueva sociedad que se adapte a las exigencias contemporáneas. Pero quizá estemos equivocados con el rol a desempeñar por parte de los educandos ya que, atendiendo a Camus (2009), “cada generación, sin duda, creyó que debía cambiar el mundo. La mía sabe que ella no lo hará. Su tarea, sin embargo, tal vez sea más importante. Consiste en impedir que el mundo se destruya”. Tomando como referencia las palabras de este autor, el objetivo de la educación del siglo XXII ha cambiado: no se trata de formar personas que sepan hacer frente a las situaciones adversas del futuro para conseguir mejorar el mundo, sino para intentar que no desaparezca porque el mayor enemigo de la especia humana es el propio ser humano, que está llegando a límites insospechados y ocasionando problemas de envergaduras inimaginables cuyas consecuencias todavía no pueden ser valoradas ya que, como dice Coupland (2010), “el problema con el futuro es que no nos parece que sea como pensábamos que sería”. Por este motivo la educación del presente (se educa para el futuro educando en y para el presente) es la que nos importa: es la única forma de afrontar la realidad que se nos avecina y creemos que merece la pena intentarlo. Haciendo balance de las características que más definen a nuestra sociedad actual, hemos llegado a la conclusión de que las siguientes que van a presentarse a continuación son las más significativas sin lugar a dudas:

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Nuevos

modelos

de

agrupación

familiar: la tipología de las familias es muy diversas (parejas heterosexuales, parejas

homosexuales,

personas

solteras) así como las nuevas formas de poder tener descendencia (vientre de alquiler, inseminación de óvulos y semen). De igual forma, al haber aumentado la tasa de divorcio, muchas familias han visto cómo sus miembros han ido reduciendo o, por el contrario, aumentado. Así pues, sin lugar a dudas, la familia tradicional ya no es la única forma de agrupación familiar.

Aumento de la esperanza de vida: las mejores condiciones de vida de los seres humanos han mejorado debida a varias razones, de entre las cuales destacan la estructuración de la jornada laboral, los ingresos para poder vivir, la farmacología para erradicar enfermedades, etcétera. Estos avances en diferentes áreas (laboral, económica, médica, etcétera) han provocado que, en consecuencia, las personas podamos vivir más año y hacer frente a más dificultades. El aumento de la esperanza de vida, no obstante, también está provocando que muchas personas con enfermedades terminales vivan más años de los que realmente ellos quisieran si la eutanasia estuviese aprobada.

Mayor presencia de la mujer en el mercado laboral: la mayoría de las mujeres del siglo XXI, especialmente las jóvenes, no buscan dedicarse únicamente al hogar y los hijos que tengan cuando contraigan matrimonio, sino que se están formando

(ESO,

Bachiller,

Ciclos

Formativos y Universidad) para poder acceder al mercado laboral al igual que 12


hacen los hombres, es decir, las opciones de formación académica y profesional se encuentran disponibles para ambos colectivos. Es más, en los estudios superiores se está evidenciando que las mujeres realizan más estudios de carácter postobligatorio que los hombres, por lo que en consecuencia tampoco es de extrañar que estas se encuentren prácticamente insertadas en el mercado laboral al igual que ellos.

Consumismo: la tendencia de la sociedad es de consumir para mejorar su calidad de vida. Entre algunos ejemplos, a veces consumimos para sentirnos mejor con nosotros mismos (ropa, calzado, arreglos corporales a través operaciones de cirugía estética especialmente), para darnos lo que creemos que nos merecemos (objetos o caprichos de valor) o para cubrir nuestras necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud). En definitiva, sea por lo que fuese, tendemos a consumir más como única forma de conseguir una mejora en nuestras vidas.

Mayor tasa de violencia: las circunstancias

ambientales

que nos rodean, así como posibles factores genéticos, están repercutiendo en que la violencia sea una acción más común de lo que nos gustaría

que

fuese.

Su

continua presencia en los medios de comunicación así como en videojuegos influyen en que ésta sea considerada como una forma rápida y eficaz de solucionar problemas, en lugar de utilizar el diálogo

Aumento de la obesidad: aunque puede ser considerado como una forma de consumismo más (cuando comemos para sentirnos mejor), lo cierto es que la obesidad se plantea más como un problema de salud. El exceso de consumo de determinados alimentos como la bollería industrial o 13


comida rápidas están provocando que aumente esta tasa debido al alto contenido calórico que contienen. Esto quiere decir que, a pesar de que sabemos que abusar de este tipo de comida no es sano, sin embargo los ingerimos porque nos gustan.

Avances científicos y tecnológicos: en las diversas áreas de desarrollo, especialmente en aquellas enfocadas hacia la mejora de la calidad de vida del ser humano, se están produciendo continuos avances científicos y tecnológicos. Teléfonos móviles inteligentes o vehículos que se encienden sólo con el tacto son sólo algunos de los ejemplos que intentan mejorar tecnológicamente la vida del ser humano, por lo que no es de extrañar que paulatinamente vayamos incorporándolos en nuestro día a día.

Baja natalidad en países desarrollados: la inestabilidad política y socioeconómica de muchos países ha provocado que se produzca un descenso generalizado de la tasa de natalidad debido a que la sociedad no se ve con suficientes recursos materiales y personales como para hacerse cargo de una gran cantidad de hijos. Así pues, prefieren tener menos hijos para poder atender a cada uno de la mejor forma posible.

Expansión de las grandes ciudades: los municipios pequeños e incluso las pequeñas barriadas han ido siendo habitadas por las personas debido a circunstancias económicas y laborales. Así pues, al igual que las grandes han ciudades han aumentado más todavía su espacio y su número de habitantes porque toda la actividad laboral se concentra allí, se han producido algunos casos en los que algunos municipios se han poblado tanto que incluso han provocado que se llegasen a conformar ciudades nuevas a partir de barrios existentes.

Competitividad e individualismo: son los valores que priman en la sociedad actual. Para ser el mejor, a nivel individual, es necesario competir con los demás. Al haberse instaurado la política de que sólo los 14


mejores consiguen serlo realmente, se buscan crear situaciones de competitividad para demostrar el valor individual de cada uno de nosotros.

Mayor diferenciación con respecto a la élite: debido a la inestabilidad política y socioeconómica así como a la corrupción, la riqueza cada vez se encuentra peor repartida. Los ricos cada vez tienen más y los pobres cada vez tienen menos. Es curioso cómo precisamente ahora es cuando se empiezan a vislumbrar los efectos de una nefasta y no transparente gestión.

Más contaminación que provoca mayor calentamiento global: seguimos sin reciclar lo suficiente y sin gestionar el uso eficiente de la energía. En consecuencia, estos actos provocan que aumente la contaminación en sus diferentes variantes (acústica, lumínica, del agua, del suelo, del aire, térmica y radioactiva).

Extensión de las nuevas tecnologías: es evidente que los diversos avances tecnológicos han provocado la creciente tendencia hacia la digitalización de la información y su almacenamiento en la nube, derivando en diferentes formas de usarlo, entre las cuales destacan el e-commerce (compras) e-learning (aprendizaje con ordenadores) y mlearning (aprendizaje con dispositivos móviles como tablets y smarthphones).

Crecimiento de la alimentación funcional: aunque el consumo de la bollería industrial y la comida rápida se están expandiendo cada día más, se ha notado cómo la alimentación funcional ha experimentado un ligero crecimiento. Por ello, siendo conscientes de nuestros malos hábitos alimenticios, estamos más interesados en comer alimentos saludables.

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Para empezar nos gustaría ahondar aún más en los términos de cultura, diversidad y tolerancia que a lo largo de este apartado vamos a hacer referencias. Según Wikipedia, el término cultura tiene muchos significados interrelacionados, pero en el uso cotidiano se emplea normalmente para referirse a “los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver sus necesidades de todo tipo”. Así, cada país se caracteriza por tener su propia cultura, que está influenciada por varios factores, como son la música, la forma de vestir, la tradición, la religión… ; pero también puede darse el caso que en un mismo país haya diferentes culturas. El concepto de diversidad se refiere a la diferencia entre personas, animales o cosas, a la variedad, a la infinidad o abundancia de cosas diferentes, a la desemejanza, disparidad o multiplicidad. Así pues, existen muchos tipos de diversidad (cultural,

lingüística, biológica, genérica, ecológica, sexual,

funcional…) Respecto al nuevo concepto, el concepto de tolerancia, éste se usó en sus orígenes históricos en contextos religiosos. En los tiempos modernos, sin embargo, la influencia del pensamiento ilustrado contribuyó a desplazar el centro de interés en la tolerancia de los problemas religiosos hacia cuestiones más estrictamente de orden político y

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acoso moral. Y en los días actuales, el primer plano de la atención abarca otras diferencias que, en términos generales, se suelen calificar de diferencias étnicas, lingüísticas o culturales. Se dice que una persona realiza un acto de tolerancia cuando, en atención a razones y a pesar de tener competencia para hacerlo, no impide algún acto de otra, cuya ejecución lastima sus propias convicciones. Como

se

puede

observar, estos tres términos son muy amplios y pueden tener muchas definiciones. Pero nosotros nos vamos a centrar en algo más específico como es la tolerancia a la diversidad cultural. Con esto nos estamos refiriendo a las diversas culturas que coexisten a nivel mundial y en determinadas áreas. La diversidad cultural es algo muy positivo y todos los seres humanos debemos luchar a favor de ella mediante la preservación y promoción de las culturas existentes y el diálogo intercultural, comprendiendo y respetando al otro. El Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo es el 21 de mayo. Por tanto, cada individuo tiene una identidad cultural y la diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, del arte, de la música, de las creencias religiosas, de la dieta… Es muy importante que exista un equilibrio sano entre los diferentes grupos culturales que existen en el mundo para que todas las culturas puedan defenderse, protegerse, coexistir y contribuir tanto para la paz, la reducción de la pobreza y la unión social. Autores como Mayor Zaragoza (1999) decían así: “El día en que logremos desplazar la cultura de la fuerza, de la imposición, de la violencia, de la guerra, por la cultura de la tolerancia, del diálogo y de la paz, entraremos en una nueva época, en la que los seres humanos habrán alcanzado la altura de su grandeza”.

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En efecto, debemos reconocer la intolerancia como uno de los problemas más graves de nuestra sociedad que debemos de resolver, es decir, el rechazo de las diferencias que existen entre los individuos y las culturas, que debilita los principios democráticos y la paz mundial. Asimismo, el racismo, es decir, la afirmación de la superioridad de unas razas sobre otras; el etnocentrismo, es decir, la voluntad de un grupo étnico de crear una identidad nacional única eliminando la cultura y la lengua de otros grupo étnicos; el nacionalismo planteado de forma extrema, es decir, la creencia de que una nación es superior a las otras y tiene derechos sobre ellas, acompañado a menudo de la xenofofia, es decir, el odio y la hostilidad hacia los extranjeros, asociados a la idea de que son los responsables de los males económicos, especialmente del desempleo; la animosidad religiosa que sitúa en una posición de fuerza o que privilegia a las personas cuya fe es oficialmente considerada como la única interpretación auténtica de la verdad religiosidad o espiritual. Todo esto, puede ser trabajado a través de la educación y así evitamos dichos problemas, haciendo de la diversidad una fuente de desarrollo y progreso; así como en la necesidad de adoptar una nueva perspectiva educativa, intercultural, que logre hacer compatible la igualdad de derechos con el derecho a la diversidad. Por tanto, debemos defender que todos somos al mismo tiempo iguales y diferentes y que es necesario avanzar simultáneamente en la construcción de la igualdad y en el respeto a la diversidad. Según

la

UNESCO:

“la

educación puede ser un factor de cohesión si procura transformar la diversidad en un factor positivo de entendimiento

mutuo

entre

los

individuos y los grupos humanos y al mismo tiempo evita ser un factor de exclusión social [...] El principio es que las escuelas deben acoger a todos los niños, independientemente de sus condiciones

físicas,

intelectuales, 18


sociales, emocionales, lingüísticas, culturales u otras. Deben acoger a niños discapacitados y niños bien dotados, a niños que viven en la calle y que trabajan, niños de poblaciones nómadas o remotas, niños de minorías lingüísticas, étnicas o culturales y niños de otros grupos o zonas desfavorecidos o marginados… Las escuelas tienen que encontrar la manera de educar con éxito a todos los niños, incluidos aquellos con discapacidades graves… El mérito de estas escuelas no es sólo que sean capaces de dar una educación de calidad a todos los niños, con su creación se da un paso muy importante para intentar cambiar actitudes de discriminación, crear comunidades que acojan a todos y sociedades integradoras” (2004). Hoy existe una nueva confianza en la capacidad de la educación para luchar contra la discriminación. Pero sabemos que el medio para conseguirlo no consiste simplemente en compensar las limitaciones de los niños o de las familias que se encuentran en situación de desventaja, sino que es necesario transformar toda la sociedad. La escuela es el lugar idóneo para aprender a construir activamente la paz, la tolerancia y la solidaridad, y la investigación educativa una herramienta necesaria para averiguar cómo conseguirlo. También, la psicología puede ayudar a comprender cómo surgen y cómo pueden evitarse las actitudes que conducen a la intolerancia, y contribuyendo a desarrollar actitudes de aceptación y respeto hacia la diversidad. Es decir, para favorecer la tolerancia la psicología debe explicar los procesos, las diferentes oportunidades que subyacen a dichas diferencias, y debe diseñar los cambios que es preciso llevar a cabo para hacer realidad la igualdad de derechos, incluyendo en este sentido, el derecho a la propia identidad.

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La realización de este trabajo nos ha permitido, por un lado, profundizar más en cuestiones teológicas acerca de la naturaleza del hombre y, por otro lado, para reflexionar acerca de lo importante que es fomentar actitudes de aceptación y respeto no sólo en el ámbito educativo debido a la heterogeneidad de la realidad educativa, sino en el ámbito social porque no sólo vamos a la escuela, también nos relacionamos en otros espacios. Como es evidente, las personas adultas no sólo compartimos entornos en los que se proporciona formación, sino entornos donde se ejercen profesiones y entornos dedicados por completo al ocio y el tiempo libre. Así pues, necesitamos de actitudes favorables hacia la diversidad y eliminar estereotipos, prejuicios y discriminación que tengamos hacia la misma, los cuales sólo podrán conseguirse a través de varias técnicas psicosociales que, al menos, reducen y mejoran las relaciones entre los grupos heterogéneos: control consciente de los estereotipos, legislación contra la discriminación y contacto directo, ante las cuales vamos a detenernos especialmente: ‐

La primera técnica psicosocial, el control consciente de los estereotipos es una de las más difícil de alcanzar porque requiere de un esfuerzo constante y deliberado de intención, atención y tiempo, es decir, que no es un proceso que se realiza de forma automática.

Respecto a la segunda técnica, la legislación contra la discriminación, creemos que es conveniente hacer especial énfasis en que la legislación nunca eliminará por completo la discriminación, pero reduce notablemente la frecuencia y la gravedad de los actos con el paso del tiempo: en las leyes podemos recoger normas sociales con conductas aceptables y rechazadas que los ciudadanos deben cumplir, por lo que, paulatinamente, las normas irán desempeñando una función educativa debido a que enseñan cómo deben las personas comportarse y, en 20


consecuencia, cuando ellos sean conscientes, a través de procesos de autopercepción o reducción de disonancia (incoherencia entre lo que se piensa y lo que se hace), intentarán hacer lo posible para cambiar sus actitudes negativas y adecuarse a las conductas aceptables.

En relación con la última técnica, el contacto, es importante destacar que, a través del mismo entre personas de diferentes grupos, se desarrollan actitudes mutuas más positivas debido a tres razones. En primer lugar, el simple hecho de estar cerca provoca que desarrollemos actitudes más favorables. En segundo lugar, la exposición conjunta provoca que seamos capaces de reconocer mayores semejanzas que diferencias entre los grupos, por lo que la atracción se empezará a manifestar en actitudes más positivas. En tercer lugar, los estereotipos empezarán a perder solidez porque recibiremos información que no concuerda con ellos. Finalmente, se acabará produciendo la reducción de la ilusión de la homogeneidad exogrupal. La naturaleza del ser humano es un concepto bastante ambiguo que le ha

costado años de estudio al propio ser humano para llegar a conocerla. Sin embargo, actualmente, la naturaleza del ser humano se encuentra, más que nunca, influida por factores de diversa índole (económico, político, social, cultural, religioso, tecnológico, etcétera), por lo que, desde nuestro punto de vista, es posible que la naturaleza experimente cambios más significativos con el paso del tiempo. No obstante, el fin de ser los mejores, sigue prevaleciendo en nuestra naturaleza humana, tal como se evidencia en los valores de competitividad e individualismo que se fomentan en las sociedades de hoy en día, en las cuales quien no lo consiga, será excluido. En nuestra opinión, valores como la aceptación, el respeto, la tolerancia y la solidaridad son pilares clave para conseguir una escuela inclusiva que forme a ciudadanos con actitudes pacíficas y democráticas. Sólo aquellos que sepan solucionar conflictos a raíz del diálogo, serán capaces de alcanzar la verdadera naturaleza humana: ser mejores personas.

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Bibliografía ‐

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ECHEITA, G. (2007). Educación para la inclusión o educación o educación sin exclusiones. Madrid: Narcea.

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LÓPEZ MELERO, M. (2004). Construyendo una escuela sin exclusiones: una forma de trabajar en el aula con proyectos de investigación. Málaga: Ediciones Aljibe.

SALMERÓN, F. (1998). Diversidad cultural y tolerancia. Barcelona: Paidós.

Webgrafía ‐

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Concepto de Tolerancia en WIKIPEDIA. Consultado el 1 de abril de 2014 en http://es.wikipedia.org/wiki/Tolerancia

La naturaleza humana en MONOGRAFÍAS. Consultado el 30 de marzo de 2014

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http://www.monografias.com/trabajos33/naturaleza-

humana/naturaleza-humana.shtml 22


Tema 8. Ideología, Diversidad y Cultura