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Universidad Tecnológica de Pereira. Septiembre 27 de 2010.

Las causas de la deserción

La deserción podría ser considerada un problema normal si no alcanzara tasas tan altas y escandalosas, que en algunos países de la región sobrepasan bastante las tasas de estudiantes graduados, y en nuestro país las igualan.

La deserción universitaria quizá sea el problema más severo que enfrentan los sistemas educativos del continente. Lejos de aparecer como un simple evento coyuntural o determinado por una sola causa, sus orígenes parecen intrínsecos al sistema mismo, y según concluye una investigadora de la Universidad d e l a S a b a n a “ l a d e s e rc i ó n universitaria es un factor inherente al proceso de educación” 1 , parte íntegra del modelo actual de Universidad, y como no decirlo, de

sociedad. Es como el desempleo, estructural al sistema capitalista (no puede, ni quiere eliminarlos). La deserción podría ser considerada un problema normal si no alcanzara tasas tan altas y escandalosas, que en algunos países de la región sobrepasan bastante las tasas de estudiantes graduados, y en nuestro país las igualan. Es decir, la mitad de los estudiantes Colombianos desertan. La cifra más optimista del Ministerio de Educación es de 48%,

1 Amparo Vélez y Daniel Fernando López, “Estrategias para vencer la deserción universitaria”, informe final de un estudio en la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de la Sabana, Bogotá.

Vamos Juntos pero el mismo ministerio ha aportado cifras de 50% 2, de 52% 3 y de 53% 4. Si tenemos en cuenta que estas cifras en general no cuentan la “mortalidad académica”, que corresponde a los estudiantes expulsados del sistema por bajos promedios y bajo rendimiento, la cifra total de jóvenes que ven frustradas sus aspiraciones de formación es muy alta: cercana o superior al 60%. Entonces, ya que la deserción es “inherente” al sistema educativo, ¿de qué sistema estamos hablando, que desecha más de la mitad de sus integrantes en un sofisticado colador de múltiples variables y complicaciones? Como afirmó éste periódico en su número anterior (Vamos No. 15) el gran telón de fondo son las causas económicas: en la mayoría de los casos la deserción en Colombia coincide con la

2 enorme apertura educativa de los años 90 y del gobierno Uribe, pero esta apertura no es otra cosa que el auge y florecimiento de Universidades y programas privados con altos costos. Es cierto que la cobertura ha aumentado, pero es cierto también que hace tres décadas el 70% de la oferta educativa era subsidiada por el estado y ofrecida en Universidades públicas, mientras hoy la oferta estatal apenas alcanza un 30%. La gran mayoría de los estudiantes están matriculados en Universidades Privadas, institutos o programas académicos de carácter privado y autofinanciado, e incluso muchos dentro o en convenio con Universidades Públicas cuyos costos son muy elevados y difíciles de mantener. La deserción se convierte así en un fenómeno inevitable, “inherente” al sistema. La privatización es la otra cara de la masificación: Su resultado obvio está a la vista.

2 UN Periódico, “Deserción universitaria”, No. 126, Bogotá. 3 La Prensa, “Alto porcentaje de deserción universitaria es considerada como una verdadera 'tragedia nacional”, Junio 20 de 2005. 4 El Periódico, “Aumentó la deserción universitaria en Colombia”, Junio 22 de 2009.


Vamos Juntos En números anteriores explicamos cómo aquello obedece, más que a un nuevo modelo de Universidad, a reestructuraciones profundas impuestas por el imperialismo y sus bancos internacionales a muchos países pobres y oprimidos del mundo (entre ellos el nuestro) adelantadas como receta mágica para América Latina durante los años 80 y 90. Los objetivos de esta política - bautizada como Neoliberalismo - no son otros que abrirle la puerta al gran capital, principalmente extranjero, para que haga negocios donde antes no podía: la salud, la educación, los recursos y reservas naturales, las empresas públicas estatales… Sin embargo y aunque las causas económicas pesan bastante, un juicio que no tenga en cuenta otros factores puede ser fácilmente descalificado por simplista. Las cosas no son tan sencillas, máxime cuando múltiples estudios y análisis de casos revelan que además de la falta de dinero o los altos costos, el estudiante se enfrenta en muchas ocasiones a un sistema educativo hostil, en el que sus conocimientos, acumulaciones sociales y culturales chocan con la monolítica formalidad

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universitaria. La universidad se revela como una institución sumamente hostil a un porcentaje importante de nuevos admitidos, lo que explica la teoría de la “falta de adaptación a la vida universitaria”, como queda claro con las estadísticas que concentran la mayoría de desertores en los primeros cuatro semestres; de allí entonces que buena parte de los

académica; en el que sus habilidades y saberes previos no alcanzan para satisfacer las demandas de los cursos y los exámenes; en el que la expectativa de vida profesional es cada vez más difusa y lejana, mientras el mundo laboral ofrece ingresos inmediatos; en el que la inversión cada vez es más costosa (la matrícula) y la ganancia más improbable en un país que ha visto caer dramáticamente los salarios de sus profesionales mientras convive con un alto desempleo crónico. Factores como estos y otros, hacen que la universidad deje de ser “atractiva” rápidamente para un porcentaje importante de estudiantes que, presionados por sus familias y obligaciones abandonan la vida

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programas que la UTP ofrece contra la deserción estén centrados en monitorias y tutorías, inducciones, cursos de “adaptación” a la vida universitaria, etc. Según teóricos e investigadores de la deserción universitaria como Vincent Tinto, múltiples variables como causas académicas, individuales o sociales son decisivas. Pueden identificarse hasta 36 variables diferentes que influyen directamente en la deserción, tan disímiles que van de “factores psicológicos o emocionales” hasta “incómoda distancia entre la vivienda y la universidad” 5 Los conflictos y problemas de la s o c i e d a d i m p a c ta n e n to n c e s poderosamente el ámbito universitario, convirtiendo un conflicto que se revela como académico en una consecuencia del orden social “Si bien se reconoce que el proceso educativo en sí puede favorecer o disminuir el problema, no basta solamente con un mejoramiento o cambio en las acciones educativas para actuar en este último sentido. Está implicado y debe ir acompañado por acciones de

5 Gloria Patricia Calderón, “Deserción académica universitaria”, www.abacolombia.org.co


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Vamos Juntos todo el sistema político, económico y social, como fenómeno histórico y estructural.” 6 La maternidad temprana, los problemas de movilidad en las grandes ciudades, la falta de atractivos de ciertas carreras o profesiones - por citar algunos ejemplos - son problemas de la sociedad contemporánea y causas identificadas de deserción. La crisis de la academia, que empieza con el desplome de la educación formal y sus índices (comprensión de lectura, habilidades matemáticas, ubicación históricogeográfica) hacen de la mayoría de j óve n e s d e h oy a n a l fa b eta s funcionales que difícilmente encajan dentro de los requerimientos educativos universitarios en “un brusco choque para el individuo en el tránsito de la educación secundaria a la universitaria”7. Las nuevas generaciones desarrollan habilidades de otro tipo, más acordes con la televisión, la cultura de masas o la alienación virtual e informática, que con las aspiraciones de formar una carrera profesional u

obtener un título. Máxime cuando las posibilidades de ascender socialmente y mejorar los ingresos a través de una carrera universitaria se hacen más y más lejanas, en palabras de investigadores de la Universidad de Ibagué: “Existen bastantes evidencias para sostener que el valor de la educación se ha ido modificando y desplazando por otro t i p o d e fo r m a s s o c i a l e s d e interacción, de distinción individual y colectiva donde la formación universitaria está en el centro de una crisis contemporánea explicada, en parte, por las inconsistencias entre las promesas adjudicadas a las disciplinas y las profesiones y las posibilidades de realización del individuo en la sociedad y en los sistemas de producción y de consumo.” 8

que el Estado pretende llevar al 50% en la próxima década, mientras por otro lado la mitad de aquella cobertura se pierde irremediablemente con la deserción. Aquella deserción crónica, “inherente” y “natural” nos lleva pues a una reflexión más profunda: ¿Quiénes son los damnificados y beneficiados con el actual orden de cosas? Evidentemente los grandes damnificados son los estudiantes desertores que pierden esfuerzos en un intento inútil; por otro lado, buena parte de las instituciones educativas públicas que requieren recursos del Estado y los obtienen en proporción a los estudiantes matriculados; también las

6 instituciones privadas, que subsisten con la matrícula de sus estudiantes. Pero hay un gran beneficiado de fondo, que baila en una enorme danza de ganancias mientras los desertores y los estudiantes sufren las duras y las maduras para sostener la inversión que significa educarse en un país donde la mayoría de la oferta educativa es privada o costosa: esos beneficiados de la crisis son las entidades bancarias y financieras que otorgan créditos educativos principalmente el ICETEX prestamos de los que dependen por lo menos el 20% de estudiantes matriculados (215.910 créditos sólo del ICETEX durante el 2009, según Simón Gaviria 9) y que el estudiante debe pagar, graduándose o no. La política de ampliación de cobertura y masificación de la universidad cumplirá muy pronto 20 años en su forma y modelo actual, ya que va de la mano con la “gloriosa” y “democrática” constitución de 1991 y su ley reglamentaria para la educación superior: la conocida y famosa ley 30, un

Ante estas cifras y perspectivas reaparece la relación escandalosa entre cobertura y deserción: incremento desmedido e irresponsable en la ampliación de cupos en Universidades e instituciones técnicas y tecnológicas,

6 Ibíd. 7 Mauricio Rojas y Diana Carolina González, “Deserción estudiantil en la Universidad de Ibagué”, Revista Zona Próxima No. 9, Diciembre de 2008 8 Ibíd.

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9 Simón Gaviria, “Fracaso en el crédito de educación superior”, Portafolio, 5 de Agosto

de 2010.


Vamos Juntos espécimen típico de legislación neoliberal. Ampliar la cobertura descargando el peso sobre los hijos de las clases trabajadoras y medias es un completo y rotundo fracaso en términos académicos, administrativos y sociales. La mayoría de los artículos e investigaciones consultadas sobre deserción coinciden en afirmar que el golpe social y psicológico para el estudiante desertor es más grande de lo que creemos y sus implicaciones muy graves porque se genera una enorme masa de adultos jóvenes frustrados y decepcionados. Estos jóvenes han sido utilizados para engordar el capital financiero sin recibir nada a cambio, perdiendo años, esfuerzos y recursos de su vida o sus familias. Veinte años no han sido suficientes para consolidar la catástrofe y el Estado insiste en ampliar la cobertura al 50% con el mismo modelo que lo ha hecho hasta ahora. La forma como pretenden lograrlo es, obviamente, con más créditos, más privatización y más endeudamiento para los jóvenes pobres. Lo dice el representante a la Cámara Simón Gaviria, hijo del ex 10 Ibíd.

7 presidente que importó el Neoliberalismo a Colombia: “con los mismos recursos que tenemos hoy podríamos otorgar más de un millón de créditos para la educación superior 10”. Finalmente vamos atando cabos. Poco importa la tasa de deserción en el futuro modelo donde la matrícula es financiada por los estudiantes, porque las pérdidas serán asumidas por el bolsillo del desertor. Pero si importa - y mucho - la tasa de cobertura, porque implica más y más jóvenes endeudados, es decir más créditos, más intereses y más ganancias para el capital financiero. ¿Qué la mitad nunca se van a graduar? Eso a los bancos no les importa, los negocios son los negocios y las obligaciones se cumplen, o en su defecto se hacen cumplir, como vemos por televisión cuando les quitan la casa - con antimotines y todo - a los deudores del UPAC. El que tenga ojos para ver que vea y el que quiera entender… que entienda.

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De las crónicas de la ciudad (Jairo Aníbal Niño, 1977) El señor presidente, olisqueando su pañuelo empapado en agua de lavanda, se paseaba por el mercado público en cumplimiento de su promesa electoral, de que cada ocho días se pondría en contacto con el pueblo. Saltó con agilidad un pequeño charco de agua podrida y se puso a estrechar manos sudorosas y de una aspereza de piedras de volcán. De pronto, se dio cuenta que su finísimo reloj de oro había desaparecido. Se empinó en la punta de sus zapatos de charol y vislumbró el correr desalado de un muchacho. Con todas las fuerzas de sus pulmones gritó: ¡Al ladrón! ¡Al ladrón! ¡Agarren al ladrón! ¡Maten al ladrón! Entonces la muchedumbre se abalanzó contra el ladrón. Su guardia personal, solo pudo rescatar un par de ensangrentados zapatos de Charol. Jairo Aníbal Niño 1941-2010 Escritor, poeta, dramaturgo y artista colombiano, destacado cuentista y autor de numerosas obras principalmente de literatura infantil. También asumió posturas críticas y comprometidas con las luchas populares, en series de cuentos como "puro pueblo" o en obras de teatro como "Monte calvo". Sus poemas y pequeños relatos son leídos y recordados por generaciones de colombianos.

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