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Universidad Tecnológica de Pereira. Abril 19 de 2010.

Breve reseña histórica del proletariado Colombiano En 2008, los trabajadores de la caña paralizaron durante mas de 50 días 8 ingenios en el Valle del Cauca; miles de corteros demostraron al país la increíble fuerza de la clase obrera, que muchos consideraban desarticulada e incluso desaparecida. El proletariado Colombiano, la moderna clase trabajadora, encontró su origen con los esclavos libres, campesinos desarraigados de su tierra y artesanos arruinados por las políticas del libre cambio a finales del siglo XIX. Los artesanos vieron arruinar sus talleres masivamente por las políticas librecambistas del gobierno Liberal. Se calcula que para la época de la gran Colombia existían 610.000 trabajadores ocupados en labores artesanales, sin embargo ya para 1870 se habían disminuido a la mitad: no sólo se arruinaron económicamente sino que fueron perseguidos violentamente.

Vamos Juntos proceso parece no haber terminado, y sigue sucediendo hasta el día de hoy de mil formas y maneras diferentes, como puede constatarse en las calles de nuestra ciudad. Una parte importante de esta mano de obra libre fue explotada por capitales extranjeros que formaron parte del inicio del capitalismo en Colombia, como los 25.000 jornaleros de la United Fruit Company en la costa atlántica, los mineros de Antioquia y Chocó o los núcleos obreros del beneficio, trilla y exportación del café.

Igualmente los campesinos sin tierra comenzaron a invadir Bogotá y Medellín, que se consolidaron como las principales ciudades y apenas se formaban las primeras industrias que poco a poco absorbían parte de la mano de obra libre. Sin embargo, la industrialización no llegaba y el país vivía en una suerte de degradación permanente a causa del crecimiento pauperizado de las ciudades. Miguel Samper, un historiador Bogotano del siglo XIX, decía: “las calles y plazas de la ciudad están infestadas de rateros, holgazanes y aun locos… hay calles y sitios que hasta cierto punto les pertenecen como domicilio”, ese

La hegemonía conservadora que duró hasta el año 1930, generó una gran crisis y descontento popular donde confluyeron las luchas de los indígenas en el Huila y Tolima, de las ligas campesinas en el sumapaz con las huelgas obreras. Sumado a esto, el impacto e influencia de la revolución Bolchevique en Rusia (1917) hizo que prendieran entre los trabajadores las ideas socialistas: para 1926 se funda el Partido Socialista Revolucionario (PSR), primer órgano político de la clase obrera, donde resaltan luchadores como Raúl Eduardo Mahecha, quién dirigió la huelga

2 de los petroleros en el Magdalena Medio y luego la huelga de las bananeras; igualmente María Cano, destacada agitadora y difusora de las ideas socialistas por todo el país, en un momento en que era impensable que una mujer pudiera jugar un rol por fuera de la tradición patriarcal; donde llegaba María Cano llenaba plazas y era ampliamente seguida por el pueblo, apodada “la flor del trabajo”. Compañero de lucha de María Cano y oriundo de Pereira, Ignacio Torres Giraldo, un intelectual de origen humilde que llegó a ser precursor del comunismo en Colombia junto con el periodista Luis Tejada. Como una imagen para la historia, el segundo congreso del PSR estuvo presidido por Manuel Quintín Lame, el mítico indígena caucano que lideró la resistencia de sus pueblos y que estuvo encarcelado más de 100 veces. Todos estos personajes quedan en la memoria como las primeras voces de la rebeldía de nuestro pueblo en el siglo XX. Si bien el PSR carecía de un análisis marxista de la estructura económica y social en Colombia,


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Vamos Juntos e ignoraba el carácter de la revolución, nunca concilió con el sistema ni estuvo dispuesto a negociar y venderse a las clases dominantes, lo que llevó a que sus líderes fueran encarcelados y perseguidos, y algunos exiliados. El PSR nunca aceptó una plataforma electoral y fue partidario de una vía insurreccional, como lo atestigua la revuelta del Líbano (Tolima) (1). En las décadas siguientes, con los gobiernos liberales, se da un formidable auge de la industrialización y de todas las fuerzas productivas, aun cuando se debilitan las inversiones extranjeras por causa de la crisis económica mundial de 1929. En este período la clase obrera terminó a la cola de la política del partido

liberal que gobernaba, dado que la burguesía en el poder se ganó el apoyo del joven Partido Comunista y de los sindicatos, utilizándolos para sus propios fines, castrando toda su combatividad revolucionaria, aprovechando su bajo nivel de conciencia política, a cambio de algunas mejoras en las condiciones de vida y de trabajo. Fue por esto que el gobierno de López Pumarejo le concedió a la clase obrera demandas que venía presionando con fuerza de tiempo atrás: derecho de huelga, salario mínimo legal, jornada de 8 horas, pago de vacaciones y días festivos, cesantías y seguridad social. Después de la segunda guerra mundial se vivió un auge del capitalismo, expresado en Colombia en una creciente ola de inversiones extranjeras y en la verdadera industrialización del país. Es después de este período que el país perderá su carácter agrario y se transformará lentamente en un país de ciudades: Bogotá, Medellín y Barranquilla duplican su población, mientras que Cali la triplica. Esto generó una situación revolucionaria que el gaitanismo trató de canalizar con dos reivindicaciones reformistas para el pueblo: redistribución económica y participación política; dichas

1 José Gonzalo Sánchez, Los bolcheviques del libano, editorial ecoe, Bogotá, 1981.

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aspiraciones de corte democrático y nacionalista estuvieron respaldadas por una movilización social de enorme magnitud, sin embargo, Gaitán no aspiraba a rebasar los estrechos límites de las instituciones de la democracia representativa, excluyendo cualquier transformación revolucionaria. Luego el fenómeno de la violencia significó una oleada reaccionaria contra los derechos conquistados por el pueblo en las décadas pasadas; el proletariado se opuso a la represión política, por ejemplo, en 1947 el número de huelgas fue el mayor presentado hasta la fecha, algo semejante sucedió en las revueltas del 9 de abril con la muerte de Gaitán y el levantamiento del bogotazo que no fue solamente en Bogotá. En barrancabermeja la clase obrera tomo la dirección del levantamiento ese día. La llamada “comuna de barranca”. La comuna ejerció el poder político durante 9 días a través de la junta revolucionaria, desarmó la policía y formó una milicia popular, controló el sistema de comunicaciones, aprovisionó víveres y estructuró un plan de defensa que incluía minar los alrededores de Barrancabermeja, bloqueo del aeropuerto y patrullajes por el río Magdalena(2).

sustitución de importaciones, durante el llamado Frente Nacional, donde los partidos liberal y conservador se alternaron en el poder 16 años; mientras la clase obrera sufría un reflujo, los campesinos profundamente golpeados por la violencia bipartidista se levantaban en armas por todo el país. A su vez el movimiento insurgente coincidía con la organización de miles de campesinos en asociaciones que pasarían a las acciones de hecho e invadirían las fincas de los terratenientes con la consigna “la tierra para el que la trabaja”: el 21 de febrero de 1971 en acciones coordinadas se tomaron 800 latifundios con participación de 60.000 familias de campesinos y jornaleros agrícolas.

Las décadas siguientes continuaron el desarrollo industrial en función de la 2 GONZALO BUENAHORA, La Comuna de Barranca, Ediciones Gráficas Leipzig, Bogotá.


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Vamos Juntos Para entonces en las ciudades se desarrolla una nueva forma de lucha, los paros cívicos, al tiempo que se da un aumento de las movilizaciones y las huelgas, donde participan además ampliamente los estudiantes.

descargaban las mercancías y hacían posible el comercio con el resto del mundo; los trabajadores del petróleo, que fueron famosos durante años por su organización y su voluntad inquebrantable, obligaron al estado, con una huelga histórica, a crear la Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL) pues todo el petróleo Colombiano era saqueado por las corporaciones norteamericanas, inglesas y holandesas.

Este auge revolucionario venia extendiéndose por toda América Latina y era reflejo del auge de las luchas a nivel mundial, que tiene sus paralelos en el resto de América, coincide con una oleada mundial (la guerra del Vietnam, el Mayo Francés, la Revolución Cultural China, el movimiento negro en los EEUU) que sacude el sistema dominante. El punto culminante de este período en Colombia lo constituyó el paro cívico de 1977, una huelga general que se manifiesta como la respuesta a la naciente burguesía financiera colombiana y a los grandes monopolios que comienzan a consolidarse en el país y cuyo primer representante en el estado es el presidente Alfonso López Michelsen. Los años siguientes, hasta el fin del siglo XX estarán marcados por el crecimiento y consolidación de los monopolios criollos, como el grupo Santodomingo, el grupo Ardila Lulle o el Grupo Antioqueño, asociados y ligados con la mafia y el imperialismo.

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Trabajador petrolero Nos limitamos aquí a hacer un breve esbozo histórico de nuestro país y de la lucha de los obreros, a rasgos generales. Sin embargo vale la pena recalcar algunas particularidades. Donde los obreros han sido más rebeldes y combativos ha sido, como era de esperarse, en aquellos sectores de la producción claves para el capital y para la inversión extranjera: la FEDENAL agrupaba a los braceros y cargadores de los puertos a todo lo largo del río Magdalena, la principal vía de comunicación del país en aquellos tiempos, el sindicato más fuerte a comienzos del siglo XX, agrupaba a los braseros y coteros que

Ligados a los enclaves de inversión extranjera y a la explotación que las potencias hacen de nuestro pueblo y nuestros recursos, los trabajadores nunca han dejado de luchar contra la opresión. 80 años después de la famosa huelga y masacre de las bananeras, el paro de 10.000 corteros de Caña en el Valle tuvo en jaque 54 días a los ingenios azucareros, una de las industrias más grandes del país, denunciando que las condiciones de explotación, miseria y saqueo no han cambiado mucho para los trabajadores después de un siglo. A pesar de más de cien años de lucha y organización, de conquistas, victorias, reveses y derrotas, los trabajadores y trabajadoras colombianos viven hoy uno de los peores momentos de su historia: varias reformas laborales y pensionales han acabado con viejas conquistas y derechos adquiridos

6 después de años de lucha; la mecanización creciente, la apertura económica y la deslocalización de grandes empresas han dejado sin empleo a miles e incluso millones de obreros que han engrosado la informalidad y el desempleo; los sindicatos, como forma y modelo de organización de los trabajadores han sido cooptados o desarticulados, y debido a la perdida de su carácter clasista y revolucionario representan una débil resistencia. ¿Qué hacer ante un panorama tan desolador? Ante todo los trabajadores deben comprender que cualquier conquista, beneficio o derecho adquirido bajo el sistema de explotación no será más que una excepción mientras el sistema siga en pie, pues el asunto no es hacer más humana o menos dura la explotación sino acabar definitivamente con ella. Es por ello que a pesar de todas sus conquistas y luchas los trabajadores en Colombia no han obtenido la que debería ser la principal de todas sus reivindicaciones: un país (y un mundo) nuevo, libre de toda explotación, opresión y desigualdad, donde puedan edificar una sociedad a la medida de sus necesidades e intereses, un mundo a la altura de todas sus ilusiones, y no este en el que vivimos, dominado por el interés mezquino y la ley absoluta de la ganancia.


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Vamos Juntos LUNES OBRERO (Luis Vidales)

A un silbato duro todos se aunaron

Mañana, furgón de cola del tiempo,

Con el hambre, tigre a medio domar,

Atestado solo de obreros.

Los ojos comidos por peores hambres

La ciudad maduró en su resplandor,

Y el vestido ulcerado de remedios, pasaron.

Ya no se sabe que se hicieron.

Era que los llamaba el pito,

Aquí ha quedado, la lluvia, regadera de

Gallo de humo que canta el amanecer de los

Pobres.

Esclavos.

Aquí están las pisadas, borradores, Memoriales de vida, testimonio, Y están, también, casi inútiles, los últimos Faroles. Rudo color de burguesia, Son las esquinas pedazos de alba y policia. Ciudad, ¿que hiciste de tus hombres?

Luis Vidales, destacado poeta colombiano y militante comunista, considerado como el padre del vanguardismo en nuestro país, seriamente comprometido con las luchas de nuestro pueblo.

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