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Alternativa Montevideo, 1º de Septiembre de 2010 - Época II Nº 9

Habrá investigación Ante la noticia del archivo de la causa penal seguida contra los hermanos Peirano y otros directores del ex Banco Montevideo, que ha generado tanta polémica, se ha determinado que se investigue en diferentes ámbitos. Es así que, tras varias reuniones internas del Frente Amplio, se realizará una investigación interna. Asimismo, siguiendo el pedido del Partido Colorado, en el día de hoy, se formaliza una comisión investigadora en el seno de la Cámara de Senadores, aunque sería únicamente para tratar el procedimiento de aprobación de la norma que derogó el art. 76 de la Ley Nº 2.230 (continúa en la página siguiente).

Fotos: frenteamplio.org.uy ; urbanfreak.net y la republica.com.uy

Documento

Contrato en OSE de $ 60.000

Sobre “Qué tupé”, análisis del doctor en Historia Marcos Cantera Carlomagno

Columna

Diputado Cantero realizó Pedido de Informes Más información en pág. 4

Entrevista a Cecilia Eguiluz

140 caracteres

Equipo unido, medidas sociales

por Pedro Bordaberry

y auditorías

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Por otra parte, se supo que el abogado Gustavo Salle presentó una denuncia penal ante el Juzgado del Crimen Organizado que dirige el doctor Jorge Díaz, pidiendo que se investigue si Fernández incurrió en el delito de conjunción del interés público con el privado al firmar la promulgación de la derogación del artículo 76 de la ley 2.230 que benefició a los procesados en la causa por el cierre del Banco de Montevideo y ser co-defensor de uno de ellos, según informó Búsqueda. En aquel momento Fernández era secretario de la Presidencia. El mismo figura desde 2006 como patrocinante de Domingo Ratti junto a su esposa, la abogada Cecilia Salom. En declaraciones a La

República, Fernández había sostenido que esa defensa la llevó adelante su esposa aunque él haya firmado como abogado en la causa. "Yo no estaba en eso", dijo. El escrito que publicó Búsqueda días pasados situó a Salom y Fernández como los defensores de Ratti y dice que pueden actuar "indistintamente". El líder colorado Pedro Bordaberry señaló a Observa.com que “Nos preocupa que primero se dudara sobre una investigadora y que ahora se quiera limitar su trabajo. ¿Por qué se va a limitar? Me parece que lo que hay que hacer ahora es investigar hasta el final y supongo que el FA estará de acuerdo”.

Alternativa es una publicación quincenal producida con la colaboración de adherentes y de amigos de Alternativa Independiente, así como por el apoyo, con artículos de opinión e información, de otros actores políticos, sociales y técnicos, cuyo objetivo es difundir las actividades de interés social, cultural y político que hacen a nuestro país, al Partido Colorado y a nuestra Agrupación, así como se ponen en conocimiento artículos de los diversos medios de prensa, que pueden resultar de interés especial. Nota: Las opiniones e informaciones vertidas son de exclusiva responsabilidad de quienes suscriben los artículos, no comprometiendo la opinión de la publicación ni de la agrupación política. Contacto: Tel. 099.777.269, e-mail: alternativa520@gmail.com Dirección: Fitzgerald Cantero Piali. Coordinación General: Leonardo Monzillo Costa. Colabora en este número: Jorge Alejandro Suárez Saponaro

140 caracteres Por Pedro Bordaberry “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Lo que antecede es considerado el cuento más corto de la lengua española e hizo célebre a su autor, el escritor guatemalteco Augusto Monterroso. Es lo que se llama el microcuento o minirelato donde lo más importante no está dentro de él sino fuera. El relato tiene siete palabras (51 caracteres) y por mucho tiempo fue considerado el cuento más corto en idioma castellano. A Hemingway, un abanderado de la síntesis, se le atribuye un


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relato aún menor, de tan sólo seis palabras: “Vendo zapatos de bebe, sin usar” (32 caracteres). Lo importante en estos minirelatos de grandes de la literatura universal no es lo que está dentro sino lo que está fuera de ellos, lo omitido de forma deliberada. Pero sobre todo el texto es un disparador. En el caso del de Hemingway uno se pregunta que le pasó al bebe, quién vende los zapatos, porqué lo hace, etc., etc. El escritor, al escribir, construye medio puente y el lector construye su otro medio puente. El buen escritor es el que deja espacio para la reflexión del lector. Hemingway y Monterroso eran dos maestros en ese sentido. Al recibir el primero el premio Nobel le agradeció a su primer jefe en el Kansas City Star que colocaba una estela bajo el vidrio de su mesa que decía: “Escriba con frases cortas y precisas, no se haga el artista”. Sostenía don Ernest que “si un escritor sabe lo suficiente sobre lo que está escribiendo, puede omitir cosas que sabe. La grandeza del movimiento de un iceberg se debe a que solo un noveno del mismo esta fuera del agua”. Afirmaba que “la prosa es arquitectura, no decoración de interiores, el barroco pasó de moda”. Un gran arquitecto, el alemán nacionalizado norteamericano, Ludwig Mies van der Rohe, dejó como legados los cánones de la arquitectura moderna: “Menos es más” y “Dios está en los detalles”, además de obras monumentales en Nueva York, Chicago, la República Checa y Alemania. Ese era además uno de los postulados que seguía Pablo Picasso que afirmaba que “pintar como los pintores del Renacimiento, me llevo unos años, pintar como los niños, me llevo toda la vida”. Jorge Luis Borges afirmaba que “en sus comienzos todo escritor es bizantino, pero si trabaja duro puede llegar a la sencillez” y agregaba “a la compleja sencillez”. ¿A qué viene todo este elogio de la sencillez, de la simpleza, de la brevedad? se preguntará el lector. Se debe a esta escalada de críticas que surgieron en nuestro país contra el uso del twitter como instrumento de comunicación con la gente. “Lo acaba de criticar Calamaro” bramaron desde el “Se dice” de la página de un diario, sin reparar que los “Se dice”, son tan breves como el twitter. “Es como el diario de un adolescente” dijo otro crítico ahora devenido en ultra conservador de las comunicaciones. “Nos pone a todos los periodistas en igualdad de condiciones de acceso a la información” dijo un confundido defensor de la libertad de prensa. “En 140 caracteres no se puede profundizar una opinión” remató un defensor de las matemáticas. Este último recuerda el cuento de Borges en el velorio de su madre. Una mujer se acerca a darle el pésame y le dice “Pobre Leonor, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si hubiera esperado un poquito mas…”. Don Jorge Luis con su ironía característica contesta “Veo señora que es usted devota del sistema decimal”. No se dan cuenta que hay distintos tiempos para la comunicación. Tiempo para la comunicación rápida y momentos para escribir una columna, para explayarse largamente. Esto no lo determina uno sino el medio de comunicación. Es sabido que no es lo mismo escribir una columna en el diario que hacer una declaración al noticiero de las 8 de la noche o un reportaje en una radio, por ejemplo. Por ello recurro al twitter, a facebook, escribo columnas semanales y de tiempo en tiempo, participo de reportajes más extensos. Hay que pensar en el interlocutor imaginario, el que lee, escucha o se comunica. Durante el día recibe mensajes cortos mientras hace otras cosas. Tranquilo, al comienzo de la jornada o al final tiene más tiempo para recibir mensajes más largos. Pero que los mensajes sean largos o cortos no quiere decir que sean adolescentes o no profundos. En twitter permiten 140 caracteres pero Hemingway y Monterroso hicieron obras de arte con menos de la mitad. Es que menos, a veces, es más. Fuente: facebook.com/pedrobordaberryherran/lacolumnadelosviernes


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¿Otro caso Fabregat?

Suculento contrato en Ose El Diputado de Vamos Uruguay, Fitzgerald Cantero Piali, presentó un pedido de informes respecto a la contratación que realizó el directorio de las Obras Sanitarias del Estado (OSE) a Adriana Marquisio, por un salario mensual de $ 60.000. El legislador solicitó que se le informe: ¿Bajo qué procedimientos se realizó la contratación?; ¿Hubo un llamado abierto para ocupar ese cargo?; ¿Cuáles eran las necesidades del organismo para tal contratación?; y si ¿Marquisio recibirá algún otro tipo de beneficio o compensación además del salario mencionado?, entre otras preguntas. Marquisio fue presidenta de la Federación de Funcionarios de OSE y una de las promotoras de la reforma constitucional del 2004, por la cual se estatizó el suministro de agua potable. Según informara el diario El País, por Pablo Melgar, la citada no es experta en comunicaciones y su carrera funcional se ha desarrollado como administrativa en la sucursal de Ciudad de la Costa, Canelones. Marquisio, que se identifica como frenteamplista independiente aunque sus compañeros las ubican como votante del Partido Socialista, fue hasta hace pocas semanas vicepresidenta de FFOSE, cargo al que renunció.

FFOSE para analizar la renuncia de Marquisio. En un principio se manejó la posibilidad de impulsar su desafiliación en la asamblea del sindicato, pero finalmente acordaron decidirlo más adelante. En la reunión varios funcionarios cuestionaron la decisión de Marquisio y señalaron su preocupación por el nombramiento que surgió de parte del Directorio de OSE. El secretario general de OSE, Daoiz Uriarte, le justificó a El País que Marquisio tiene capacidad para manejar las comunicaciones internas del organismo por su pasado sindical y haber encabezado la campaña por el "plebiscito del agua" de 2004. Consultada por El País, Marquisio señaló que su experiencia en comunicaciones se reduce a la actividad sindical. "En el organismo trabajé en el relacionamiento con los trabajadores, depende de lo que se crea que es la comunicación", señaló la nueva asesora de OSE. Su cargo quedó en reserva, por lo que cuando finalice este período de gobierno, y si el siguiente no le renueva el nombramiento, Marquisio volverá a la oficina de Ciudad de la Costa.

Foto: larepublica.com.uy

Hace algunas semanas un grupo de funcionarios y sindicalistas de base se reunieron en la sede de

Hazte amigo en Facebook del Diputado Fitzgerald Cantero Piali


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Entrevista a Cecilia Eguiluz, Secretaria General de la Intendencia salteña

Equipo unido, medidas sociales y auditorías Han transcurrido más de 45 días de gestión de la nueva administración de la Intendencia Municipal de Salto. La Secretaria General de la Intendencia, Cecilia Eguiluz, en entrevista concedida a esta publicación, destacó en este tiempo “la unión del equipo que hemos conformado para comenzar con este desafío, así como también el respaldo permanente que nos da nuestro Intendente, Germán Coutinho.” Dentro de los temas que se han podido ejecutar, destaca la rebaja del boleto de ómnibus en un 50%, empresa que es propiedad de la propia Intendencia. Aseveró que “Esta medida de la rebaja del boleto que fue una promesa de campaña”, y en una primera evaluación han determinado un “aumento de casi el 80% en la venta de boletos. Nuestro concepto es que la empresa de ómnibus es una empresa social.” Asimismo, señaló como relevante “la donación que realizó el Intendente, del Mercedes Benz municipal que estaba destinado a uso personal” de quien sea el jerarca. “La donación se hizo a un grupo oncológico del departamento de Salto que había solicitado el apoyo económico de la Intendencia y utilizarán este recurso para la culminación de la obra "Casa Amiga" que albergará a pacientes y familiares.” Por otra parte, como aspectos negativos, dijo que se han encontrado con “desorden en algunas áreas de la Intendencia que no nos han permitido avanzar como queríamos en varios temas.” lo que motivó, según la Secretaría General, “la necesidad de tener que establecer auditorias e investigaciones internas por situaciones que fuimos encontrando sobre todo en el área de turismo”. En los próximos meses, Eguiluz marca como temas importantes a desarrollar “los proyectos sociales, algunos que ya hemos comenzado, y la necesidad de trabajar en la captación de inversiones, entre otras cosas a través de 2 licitaciones que hemos encaminado que refieren al pozo de Termas de Arapey y a la Consultoría del Parque Agroindustrial que fue postergado en la administración anterior”. Cifras 53 ómnibus componen la flota con que cuenta la Intendencia de Salto. 12 son las líneas que recorren la ciudad. 7 kilómetros es la distancia máxima que recorren.


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Cuadro de situación de un drama cotidiano

La inseguridad en Argentina Por el doctor Jorge Alejandro Suárez Saponaro El problema de la seguridad pública en Argentina no es algo nuevo. Desde mediados de los 90 comenzó a instalarse en la opinión pública el debate sobre el creciente índice de hechos delictivos, especialmente delitos contra la propiedad en el Gran Buenos Aires. En aquel entonces quedó reflejado los graves problemas que atravesaban los organismos vinculados a la seguridad, en particular las fuerzas policiales, así como la necesidad de revisar la legislación existente por ser inadecuada. En 1997 queda reflejado las limitaciones del Estado en la materia, con la crisis de la Policía de la provincia de Buenos Aires – conocida como “La Bonaerense” – seriamente cuestionada por los alto niveles de corrupción, abusos e incapacidad para enfrentar el creciente problema delictivo. La decisión política de entonces fue su disolución. La poderosa fuerza policial, de 45.000 efectivos, fue reestructurada íntegramente, bajo un modelo descentralizado. Asimismo se aprobaba un nuevo código procesal penal, sumamente cuestionado por especialistas.

El discurso político de entonces hacía énfasis en mejorar la eficacia policial, como si eso fuera la clave para combatir el creciente delito. En cuanto a la situación de las cárceles; la situación de millares de presos alojados en comisarías; el delito perpetrado por menores de 18 años; la alta tasa de reincidencias; y la grave situación social del conurbano, con altos índices de desempleo, deserción escolar, emergencia habitacional, crecimiento de las “villas miseria”, falta de inversiones en áreas claves (cloacas, agua potable, centros de salud, espacios verdes, educación), hubo escasas acciones. Las consecuencias ser harían sentir en el mediano plazo. La Ciudad de Buenos Aires no estaba exenta del flagelo de la inseguridad. Las relaciones entre las autoridades de la Ciudad y el gobierno nacional, por ser de partidos políticos diferentes, dificultaba la puesta en marcha de acciones concretas. El gobierno federal desplegó efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval, sustrayéndolos de sus funciones tradicionales, con la finalidad de reforzar la

vigilancia de determinadas zonas de la capital argentina. La presión de la opinión pública y las dificultades para encarar una solución, llevó a convocar al Consejo de Seguridad Interior. En un documento de trabajo difundido en 1999, se hacía hincapié en un conjunto de medidas a implementar. Entre ellas, reformar los códigos penal y procesal penal; modificar los códigos de falta locales para actuar como “dique” de contención de conductas antisociales; necesidad de mecanismos de coordinación entre las autoridades federales y provinciales; esfuerzo en la prevención en delitos contra la propiedad, modificar la legislación en materia penal – juvenil; mayor grado de interoperabilidad entre fuerzas policiales; regulación de los servicios de seguridad privada; regionalización de la lucha contra el delito,


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optimizando los recursos nacionales y locales; acordar entre los principales partidos una política de estado. La seguridad, junto con los problemas económicos, en particular la falta de trabajo, serían los ejes de las campañas electorales. Los medios de comunicación dividieron las diversas posturas sobre el tema, en dos bandos antagónicos, los “garantistas” y los partidarios de la “mano dura.” Mientras tanto el problema se agudizaba. El crecimiento de policías muertos en cumplimiento del deber en el período 2001 – 2004 deja bien en claro la magnitud del problema. No solo el robo, o la violencia perpetrada hacia las víctimas era el problema, sino que sale a la luz, el crecimiento del tráfico de drogas; la aparición de verdaderas organizaciones criminales dedicadas al secuestro, robo, tráfico de armas y droga, que ejercen el control de facto de barrios pobres del área metropolitana. El secuestro seguido de muerte de Axel Blumberg, moviliza a toda la sociedad con marchas multitudinarias frente al Congreso Nacional, junto a la recolección de más de 4.000.000 firmas reclamando un conjunto de medidas concretas, entre ellas la reforma del código penal, elevando penas para determinados delitos, en

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especial el homicidio en ocasión de robo; secuestro extorsivo; reducción de la edad de inimputabilidad para menores; incremento de penas para delitos contra la integridad sexual, tenencia ilegal de armas, y limitaciones en el régimen de excarcelaciones. La reacción del gobierno fue minimizar las cifras publicadas en medios de comunicación masiva y hablar de la existencia de una “sensación de inseguridad.” No obstante desplegó fuerzas de Gendarmería y Prefectura en zonas “calientes” como el complejo habitacional conocido como “Fuerte Apache” y en el barrio de emergencia “La Cava”. Ahora el drama de la inseguridad no se reducía al Gran Buenos Aires, sino que ya afectaba a las grandes aglomeraciones urbanas del Interior, tales como Rosario, Mendoza, etc. Tendencia que se observaba desde fines de los 90. Así llegamos al 2010 con un elevada tasa de criminalidad, con una legislación inadecuada incapaz de dar respuestas al creciente delito juvenil, caracterizado por su violencia, generalmente que terminan en homicidios; el tráfico de drogas y la aparición del “paco” verdadero flagelo para los barrios carenciados; cárceles sobrepobladas; alta tasa de reincidencia; fuerzas

policiales afectadas por la corrupción, problemas de equipamiento, adiestramiento deficiente; un poder judicial limitado por el presupuesto, que impide la creación de nuevos juzgados, incorporar nuevo personal, infraestructura adecuada, unidades fiscales especiales para los crímenes de alta complejidad; serias limitaciones en materia de coordinación de los organismos provinciales y federales; ausencia de políticas activas en grupos sociales de alto riesgo; existencia de organizaciones del crimen organizado que ejercen el control efectivo de zonas concretas en el Área Metropolitana, dedicadas a actividades que van desde el narcotráfico, mercado negro de armas, trata de personas, etc. Frente a este contexto, el liderazgo político, es incapaz de alcanzar un consenso, ya sea por oportunismo, o cuestiones de índole ideológica. Este último aspecto, sin ninguna duda constituye el principal elemento que restringe la puesta en marcha de medidas concretas. Visite

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Interior

Se promueve crear la figura del guardián de espacios públicos En sesión de la Junta Departamental de Durazno, el edil colorado José Pedro Varela planteó su preocupación por la explotación razonable de los recursos naturales y un desarrollo sustentable de nuestro medio ambiente. Dentro de lo que fue el programa de gobierno de su sector en lo departamental, el edil, Dr. José Pedro Varela, recordó las propuestas sobre cómo desde la Intendencia Municipal se podía colaborar con el Ministerio del Interior para tener una ciudad segura y de que forma alguna de estas propuestas podían colaborar con la preservación del medio ambiente. Si bien la propuesta general es muy amplia, donde se plantea, por ejemplo, la creación de un centro de monitoreo urbano y otras medidas novedosas, también hay medidas concretas a este tema, que "bien diseccionadas puedan dar muy buenos resultados", expresó el legislador. "Nos referimos a la creación de los Guardianes de plazas, bosques, y espacios públicos", afirmó. La idea de Varela es "una guardia municipal de no más de 20 funcionarios, con el asesoramiento adecuado de la policía, (porque no podemos largar a la calle gente sin preparación), organizados en rondas y por turnos, con un par de vehículos. Estos pueden desarrollar tareas preventivas ante actos de vandalismo contra los espacios públicos, los monumentos, la depredación del bosque nativo o la extracción de arena en lugares inadecuados", agregó. Esta guardia municipal de plazas, bosques y espacios públicos "colaboraría con la policía ante hechos presuntamente delictivos, se trata de avisar a ésta, no intervenir en la represión, sólo avisar a la policía", aclaró. Otros de los argumentos manejados pasa por "colaborar hasta en el mantenimiento de los espacios públicos, cuando hay deterioro, falta una lamparilla, roturas, coordinadamente con las oficinas competentes de la Intendencia, pueden avisar y llegar a una reparación rápida sin que sean los ediles o los vecinos quienes denuncien estos hechos, cansados de que las cosas no se reparen a tiempo" Varela destacó que estas medidas preventivas y de mantenimiento van a colaborar con la policía - adelantando el apoyo del Jefe de Policía con quien ya se ha entrevistado sobre el tema-, "haciendo una ciudad más segura, colaborando, con la Intendencia en la lucha contra la tala indiscriminada o la extracción de arena, y la preservación de los espacios de esparcimiento, avisando las irregularidades encontradas para su pronta reparación", finalizó el curul Colorado (V.U.). Fuente: Durazno Digital

Frases y dichos Luis Alberto Lacalle, presidente del Directorio nacionalista, descartó que la derrota de noviembre de 2009 pueda explicarse por errores personales, ya que la diferencia con respecto a la coalición de izquierda fue de 200.000 votos, lo que no puede ser fruto de un “mínimo tropezón”. Entrevistado por En Perspectiva, calificó de “simplificación” y “error de apreciación” el considerar que su partido esté identificado con los sectores más altos de la sociedad. Consultado sobre si los blancos deben adaptar su mensaje para sintonizar mejor con las demandas de la población, el actual senador manifestó que su "misión” es ofrecer alternativas a la realidad, expresó a El Espectador. "Lo que condiciona la posibilidad de estudio de los proyectos es la urgencia política que hay detrás de cada tema". A su entender, "cuando la mayoría viene resuelta para hacer valer su condición de tal, se acortan los plazos y se vota desconociendo, incluso, el pedido que pueda hacer algún legislador. Se aprueba a lo loco y después hay que andar corrigiendo un error tras otro", dijo el senador colorado Ope Pasquet a El País en nota de Raúl Mernies y Sebastián Cabrera.


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Diputado Fitzgerald Cantero adhirió a la Declaración Universal sobre Bienestar Animal El Diputado de Vamos Uruguay, Fitzgerald Cantero Piali, formalizó su apoyo a la Declaración Universal sobre Bienestar Animal (DUBA), en el marco de una reunión que mantuvo con un representante para Sudamérica de la Sociedad Mundial para la Protección Animal, WSPA por su sigla en inglés, Ricardo Mora, acompañado de una delegación de la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal. Dicha declaración es un conjunto de principios sobre el bienestar animal, por el cual se reconoce la importancia de la capacidad de sentir y percibir de los animales, para respetar sus necesidades y para poner fin a la crueldad que sufren. Además reconoce los beneficios que el bienestar animal representa tanto para éstos, como para las personas que interactúan con ellos. Se trata de un acuerdo intergubernamental, que sirve para guiar a los Estados miembro de la ONU, al momento de formular sus políticas relacionadas con los animales a nivel nacional y regional, incentivando el despliegue de iniciativas y de legislaciones de protección animal. Uruguay fue pionero en legislar sobre la protección y bienestar animal, sancionando en 1918 la Ley Nº 5.657, y más recientemente se aprobó la Ley Nº 18.471. “Sería muy importante que Uruguay adhiera oficialmente a esta declaración, sumándose a los países que ya lo han hecho. Nuestro compromiso con la vida, y con el bienestar de los animales, está en el ADN de nuestra ideología: el Batllismo” afirmó el diputado Cantero Piali. El texto de la declaración www.losanimalesmeimportan.org

De izquierda a derecha, de pie, Ricardo Mora por la WSPA; Ricardo Púrpura, delegado de las sociedades protectoras de animales ante la Comisión Nacional Honoria de Bienestar Animal – CNHBA; Tiziana Crosara, secretaria de la CNHBA; Homero Cabanas, presidente de la CNHBA; Leonardo Monzillo, asesor jurídico, y el diputado Cantero Piali. Fotos gentileza de Ricardo Mora. Fuente: Prensa y Comunicaciones de Vamos Uruguay

puede

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www.wspa-latinoamerica.org

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Biografía cuenta trompada de Néstor a Cristina La periodista Silvina Walger publicará una "escandalosa" biografía de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de la cual la revista Noticias publicó un adelanto. Según el texto, algo poco pensado ocurrió la noche de 2008 en que el vicepresidente Julio Cobos dio su famoso "voto no positivo" a las retenciones a las exportaciones del agro. Néstor Kirchner le habría pedido a su esposa que renunciara a la presidencia. Ella se negó y lo insultó, sugiriendo que en todo caso él fuera quien se marchara. "Esto le valió, cuentan, que el presidente paralelo, su marido, le propinara una sonora trompada", según la crónica de Perfil. "El golpe fue en serio y a Cristina hubo que trasladarla. Algunos dicen que a Olivos, otros juran que recaló en una clínica". Alberto Fernández habría sido testigo de la "tinellización presidencial". En los días siguientes Néstor insistió con la renuncia, y Cristina le habría dicho que "es muy fácil diseñar la estrategia de renunciar y tirarle el gobierno por la cabeza al vicepresidente, total la boluda que lo tiene que hacer soy yo". "Es por el proyecto", le habría dicho su esposo, más calmado. "Salvo que creas que es mejor tener que irte hecha mierda más adelante". La escena terminó de desesperar a Alberto Fernández y no hubo manera de retenerlo. Así Cristina perdió un apoyo de cuya falta no pudo reponerse. Fuente: Montevideo Portal

Cifras

Ocupación de centro de estudios 6.400 estudiantes están inscriptos en el Instituto de Profesores Artigas (IPA). 200 estudiantes participaron de la última asamblea que decidió la ocupación. 81 lo hicieron a favor. 77 en contra y 10 se abstuvieron. 32 se retiraron de la asamblea antes de votar. Fuente: Últimas noticias

Asentamientos 256.958 personas viven en asentamientos. 5.074 aumentó la cantidad de personas que vive en situación precaria entre 2008 y lo que va de 2010. 61.525 es el número actual de viviendas construidas en asentamientos. En el año 2008 eran 58.695. 335 asentamientos hay en Montevideo (59,6 % del total). En Flores, no se encontraron asentamientos. 26 son los nuevos asentamientos que se registraron en todo el país, entre 2008 y lo que va de 2010. 66,8% de los asentamientos irregulares tienen predominio de viviendas construidas con materiales durables y el resto son materiales menos durables como chapas, nylon, maderas. 63,4% de los casos los asentamientos se ubican en terrenos que pertenecen al Estado, un 27,2% se crean en propiedades de particulares y el restante 9,3% en terrenos fiscales (puentes, vías del tren). Fuente: Observa.com.uy


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Sobre 'Qué tupé. Batlle-Beltrán ¿Duelo o asesinato?' Por el doctor en Historia”Marcos Cantera Carlomagno * “‘Gordo, feo, inmoral, autoritario, resentido, libertino, anticlerical, soberbio y asesino. 'Qué tupé. Batlle-Beltrán. ¿Duelo o asesinato?', del periodista Diego Fischer, plantea la hipótesis de que Washington Beltrán fue asesinado por José Batlle y Ordóñez durante el duelo de 1920 Nos engañaron. La historia que nos dijeron es mentira. Pero ahora yo les cuento la verdadera. Pretender saber la verdad sobre un episodio del pasado es una quimera. La historia no es una ciencia exacta ni existe un método que nos haga llegar a la infalible verdad ni hay fuentes capaces de hablar por su propio peso. La historia es interpretación subjetiva de una larga serie de elementos. Por más veleidad de objetivismo que tenga el historiador, es suficiente con elegir un tema para sumergirse en un baño de subjetividad. Igual de sonámbulo anda quien condena a una sociedad pasada por ser víctima del libertinaje, del moralismo o de la hipocresía, pues no ha entendido que forma parte indisoluble de su presente y de su escala de valores; que no puede escapar ni a uno ni a otra y que, por ende, todo juicio que emita sobre ese pasado estará indefectiblemente condicionado por los valores del tiempo y la cultura a las cuales pertenece. De ahí que la historia, toda la historia, sea historia contemporánea. De ahí que no haya una historia definitiva. De ahí que cada generación escriba sus propias historias a través de sus propios lentes. La reseña de un libro del periodista Diego Fischer (Qué tupé, Batlle-Beltrán ¿Duelo o asesinato?) debe comenzar por recordar previamente esos dos postulados centrales. Qué tupé está centrado en el duelo que el 2 de abril de 1920 enfrentó a José Batlle y Ordóñez y Washington Beltrán y en el cual este último murió. El planteo de Fischer (entrevista en "El País" del 8/8/10) es contundente: "La historia que se contó hasta ahora no era la verdad"; "Hay otra historia -con documentos que la comprueban- que estuvo sepultada por muchas razones. Obviamente, la mayor es política: intereses muy mezquinos". En una hipótesis escalofriante, Fischer sostiene haber descubierto que el verdadero motivo de Batlle para retar a duelo a Beltrán no fue limpiar su honor sino asesinar a un rival político en franco ascenso y eliminar, con un balazo, la amenaza que Beltrán representaba para sus "mezquinos" intereses personales y partidarios. La prueba fehaciente de esta teoría es un documento cuya objetividad el autor pone fuera de duda pues se trata de un acta judicial: "¿Quién puede refutar un expediente judicial?", se pregunta ("El País", 8/8/10). El honor en juego. El eje del libro es un duelo de honor. Recordemos entonces que los hombres siempre han usado la fuerza bruta para dirimir sus problemas. Una pelea entre dos personas podía solucionar pequeños y grandes conflictos: hace más de 3.000 años, David enfrentó en duelo a Goliat y liberó a su pueblo del peligro filisteo. Pero el duelo consensuado entre dos personas de los estratos superiores de la sociedad, quienes siguiendo una serie de códigos formales o informales resuelven una cuestión de honor, es un fenómeno con raíces en la Edad Media europea. La razón de ser de este tipo de duelos es lavar un agravio al honor personal.


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Y como repitió Calderón en sus obras, las manchas al honor tenían necesariamente que ser lavadas con sangre. Es decir, con la sangre de quien las había causado. Participar en un duelo implicaba un acto de heroísmo, pues se ponía en riesgo la vida en aras de ese honor. Y si bien las armas usadas podían ser relativamente inofensivas (espadas sin punta ni filo), el desafiante podía elegir usar pistolas. En ese caso, la probabilidad de que uno de los dos involucrados muriera era alta. Con el tiempo, la práctica del duelo se hizo ilegal en la mayoría de los países, pero tratándose de "caballeros", las autoridades hacían la vista gorda. Si el escándalo generado era muy grande se tomaban algunas medidas formales -se arrestaba a los implicados o se iniciaban procedimientos policiales-, cuyo único objetivo real era complacer a una opinión pública momentáneamente exaltada. Pronto las aguas volvían a su cauce cotidiano y los arrestados a su casa. Uruguay no era una excepción. El Código Penal de 1889 tipificaba el duelo como delito y establecía una serie de penas según la participación de cada uno en el mismo (penas que nunca llegaron a aplicarse, a pesar del centenar largo de combates famosos que tuvieron lugar en esos años). Pero el desenlace del duelo entre Batlle y Beltrán llevó a un cambio en la legislación, promulgándose cuatro meses más tarde la Ley 7.253 ("ley de duelos"), cuyo fin era reglamentar la práctica de esos enfrentamientos. La misma fue derogada por la Ley 16.274, de julio de 1992. El último duelo de la historia uruguaya fue protagonizado por los generales Seregni y Ribas en 1971. En 1918, Washington Beltrán, Leonel Aguirre y Eduardo Rodríguez Larreta fundaron "El País". A partir de ese momento la guerra verbal entre "El Día" y "El País" fue en constante ascenso. Un artículo de Aguirre ("Batlle-Brum"), que Batlle consideró ofensivo para su honor, derivó en el duelo Batlle-Aguirre, en enero de 1920. Fue en Pando y a sable, terminando Batlle herido en un brazo. Menos de tres meses después, el 1º de abril, "El País" publicó un artículo editorial ("¡Qué toupet!") en el que Batlle no sólo era llamado "el campeón del fraude" sino que también era acusado de mentiroso, de ladrón y de manipulador de la política nacional. Ofendido, Batlle, que tenía 64 años, envió sus padrinos y Beltrán, de 35, aceptó el reto. Sería a pistola y dos disparos cada uno. Al otro día, los duelistas y sus padrinos se encontraron en el Parque Central. Bajo una lluvia por momentos intensa, Batlle y Beltrán hicieron sus disparos. Al segundo balazo, Beltrán cayó al suelo. El proyectil le había penetrado por la axila derecha, cortándole la aorta antes de salir por la espalda. Murió en el acto. Tratos y (mal) tratos. El libro de Fischeres un cuadro de paleta pobre, pues consta de sólo dos colores: blanco y negro. La primera docena de capítulos, por ejemplo, son estrictamente alternados: uno trata a Beltrán y el otro (mal) trata a Batlle. Fischer pinta a Beltrán como un joven idealista, honesto hasta la médula, trabajador incansable, brillante en lo intelectual, hermoso físicamente, más bueno que el pan y lleno de inmejorables ambiciones. Batlle es su antítesis. Beltrán es creyente, Batlle es descreído. A Beltrán le sonríe la vida, a Batlle lo atormenta la muerte. En la descripción de una fotografía de Beltrán, Fischer dice que la imagen muestra "una mirada penetrante. La ceja derecha levemente levantada en un rostro armónico (...) y un mentón ligeramente anguloso retratan a un hombre de aspecto muy varonil" (p. 39). Batlle, por el contrario, tenía "un aspecto rudo" y una "figura poco agraciada". Todo su ser era un insulto a la armonía, pues medía 1,92 y pesaba 140 quilos. Y como si fuese poco, sufría una enfermedad que lo había transformado en un monstruo, en algo grotesco que más recordaba a una pera que a un humano: chico en la mitad de arriba y grande en la de abajo (p. 49).


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El burdo maniqueísmo en el trato a los dos actores centrales del drama se extiende a las otras personas. Beltrán y su esposa Elena eran fervientemente católicos. Lo primero que hicieron en el hogar común fue construir una ermita con la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. Elena "iba diariamente a misa" (p. 56) y rezaba el rosario en casa todas las tardecitas (p. 173, 205 y 217). Esta profunda devoción cristiana de Beltrán era la contracara del espíritu "jacobino" de Batlle, incansable perseguidor de la Iglesia. Sus medidas para laicizar a la sociedad uruguaya ocupan ocho páginas del libro. Pero en vez de intentar descubrir si a Batlle lo movía una postura filosófica, un principio ético o una posición ideológica, Fischer insiste en que las raíces del "anticlericalismo combatiente" de Batlle no debían buscarse "en el positivismo imperante en los ámbitos académicos y políticos europeos" sino "en dolorosas experiencias personales" (p. 32). Ya lo anuncia el nombre de ese capítulo: "Y a la pasión y al rencor se los vistió de doctrina". Moraleja: la secularización de la sociedad uruguaya es una consecuencia del resentimiento de Batlle. Familias antagónicas. De la misma manera, los Beltrán y los Batlle representan para Fischer dos modelos familiares antagónicos. Los primeros fueron novios, se casaron con todos los papeles en regla, anunciaron el acontecimiento en las crónicas sociales y partieron de viaje de bodas a Europa. Los Batlle, por su parte, eran una tribu de Piedras Blancas en donde parientes mayores en varios grados, hijos legales, hijos ilegales, hijastros y sobrinos asociados convivían bajo el férreo mando de su cacique. Como si eso fuera poco, Batlle estaba amancebado con la esposa de su primo, el cual era borracho, jugador y golpeador empedernido (p. 47). Con ella tuvo varios hijos naturales que no fueron inscritos en las fechas en que nacieron. En sus actas oficiales hay datos incorrectos. "Todo ello", concluye Fischer, "indica la precariedad legal en que vivían Batlle y Matilde" (p. 52). A lo largo de una página y media, el autor inventa un diálogo entre César, hijo de Batlle, y su padre. El niño llora por el aislamiento que sufre por parte de sus compañeros de escuela, que le gritan "bastardo" y no lo invitan a sus cumpleaños. La sociedad hiende Montevideo los trataba como a parias. Pero mientras Matilde "se había acostumbrado a los desplantes que las mujeres de su propio círculo solían hacerle por vivir en concubinato con Batlle", su marido "descargaba su ira contra la Iglesia y los católicos en las páginas de 'El Día' y hacía del anticlericalismo una de sus principales banderas políticas". No en vano ese capítulo se llama "El precio de la transgresión". De esta forma grosera, Fischer reduce el accionar de Batlle en un plano fundamental para la formación del Uruguay moderno al simple resentimiento de un hombre frente a una sociedad que lo condenaba por vivir "en el pecado" y que le reprochaba "el asumir conductas propias de la clase baja y de gente ignorante" (p. 52 a 54). El Colegiado. No menos infeliz es Fischer cuando define otra de las grandes empresas de Batlle: la reforma colegiada. "Batlle había madurado la idea luego de visitar Suiza, pero ¿qué encerraba su propuesta? ¿Un afán de profundizar la democracia? ¿O había encontrado la fórmula institucional para dividir y seguir reinando?" (p. 61). Una vez más, la política de Batlle en un aspecto crucial como lo era la construcción de un mecanismo de descentralización del Poder Ejecutivo se convierte para Fischer en motivo de las peores sospechas. Cuando Batlle había ejercido la Presidencia unipersonal, había "abusado" del poder. Cuando la pretendía colectivizar, su fin era "dividir y seguir reinando". Es decir: hiciera lo que hiciera, siempre estaba mal; su actividad política estaba condenada de antemano debido a esos "intereses muy mezquinos" que lo guiaban. Evidentemente, un gordo feo no podía tener buenas intenciones... En su intento de demolición de Batlle, Fischer acude a mecanismos de asombrosa simpleza. Le dedica, por ejemplo, todo un capítulo a la repatriación de los restos de José Enrique Rodó, quien había muerto en


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Italia en 1917. ¿Tiene algo que ver esta persona y este hecho con el duelo Batlle-Beltrán? No. Entonces, ¿por qué se incluye en el libro? Se incluye en el libro porque Rodó se había peleado con Batlle debido a su política religiosa. Como indica aquel refrán español ("Todo sirve para el convento, decía Juan, y llevaba una monja a cuestas"), todo aquello que pueda servir para desprestigiar a Batlle es útil a los fines del libro, tenga o no tenga que ver con el tema del mismo. ¡Qué tupé! Blanco y negro. El blanquinegro del autor no es individual sino colectivo: todos los colaboradores de Beltrán eran excelentes, destacados y prestigiosos; todos los que estaban en contra de Batlle (incluso colorados como Rodó) eran honestos; todos los miembros del círculo de Batlle eran indignos; todos los que rodeaban a Beltrán pretendían únicamente el bien de la Patria; todos los que rodeaban a Batlle perseguían intereses mezquinos. Un caso estelar es el de Baltasar Brum, a quien Fischer dedica un capítulo llamado "El terrible Baltasar". Brum era, según Fischer, masón y mujeriego. Batlle lo adoptó políticamente pues "su juventud, su fama de donjuán y sus lazos con la masonería le auguraban una gran carrera política que los hechos confirmaron". De yapa, Brum era mentiroso como su jefe (p. 85 a 88). Fischer sostiene ("El País", 8/8/10) que la parte de ficción en su libro apunta a "hacer fluir la realidad". La idea ilusiona por lo simpática, pero el resultado asusta por lo malo, pues con ayuda de la ficción el autor altera diametralmente lo que dicen las fuentes. Veamos dos ejemplos de los muchos que hay. En un diálogo inventado, Beltrán le dice a su mujer que está feliz porque "el Partido Nacional logró el mayor número de representantes en la Asamblea Constituyente". Pero a la página siguiente, el lector descubre que esas elecciones las ganó el Partido Colorado, que obtuvo 109 escaños contra los 105 del Partido Nacional (p. 69 y 70). El 27 de diciembre de 1919, Beltrán le escribió al presidente Brum para avisarle que estaba recibiendo amenazas de muerte. Entre otras cosas, "una persona" le había advertido "de un presunto plan" para matarlo. Eso, solamente eso y nada más que eso es lo que dice la fuente escrita. Sin embargo, a partir de ahí, Fischer inventa un largo diálogo entre Beltrán y un soldado anónimo que le avisa que lo quieren matar. El soldado le asegura haber estado apostado en la quinta de Batlle y allí haber oído que en el escritorio del líder colorado se decía que era necesario "sacarse de encima" a Beltrán y a otros líderes opositores (p. 103 a 107). Es de esta manera -multiplicando vaguedades, creando estados de ánimo, produciendo diálogos fantasmagóricos, generando impresiones y sumando supuestos sin fundamento- que el autor sostiene que va a cambiar la historia, endosándole a Batlle el asesinato de Beltrán. ¿Y las pruebas? Ahora bien, ¿cuál es la prueba de que la historia oficial sobre la muerte de Beltrán no es la verdadera? La base sobre la cual se apoya todo el andamiaje de Fischer es el famoso expediente judicial. La fuente que nadie puede refutar. Analicemos pues el corazón mismo de esta fuente: la autopsia que los forenses Moreau y May le hicieron al cadáver de Beltrán y el parte médico que emitieron el 6 de abril de 1920. El acta firmada por Moreau y May establece dos cuestiones fundamentales. Una aclara que el orificio de entrada de la bala era "de dos centímetros de largo por uno de ancho", mientras que el de salida era "de un centímetro de diámetro". La otra establece que "en cuanto a la naturaleza del proyectil, no es posible determinarlo, aunque llama la atención la herida irregular de la aorta" (p. 168). Este año, el conocido forense Guido Berro Rovira elaboró un comentario sobre el informe de esa autopsia. En él podemos leer, a propósito del corte en la aorta: "Es cierto, llama la atención, sin perder de vista que la elasticidad y consistencia de la pared de la aorta puede deformar el orificio... (pero) resulta muy llamativa su forma estrellada y no puede descartarse que el proyectil tuviera alguna particularidad, como ser marcado..." (p. 261, cursivas en el original).


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En buen romance: lo único que sabemos a través del parte forense es que la herida de la aorta era llamativa por lo irregular. A 90 años de distancia, Berro Rovira especula sobre la causa de esa irregularidad e incluye entre los posibles motivos la idea de un proyectil marcado. Pero como no hay pruebas de ello, agrega inmediatamente "no podemos avanzar más" (p. 169 y 261). Sin embargo, y con el método de usar la ficción para decir cosas sin apoyo en las fuentes, Fischer inventa el siguiente diálogo entre los dos forenses: "-Curiosa la herida, ¿no? -comentó Moreau-. Secciona casi la mitad posterior de la arteria. -Sí, realmente. Escomo una estrella de siete puntas, propia de las balas marcadas -dijo May..." (p. 167, puntos suspensivos en el original). De esa manera, sin elementos de juicio en su haber y practicando el arte de convertir una pluma en gallina, el autor de Qué tupé pone en boca de uno de los forenses algo que éste no dijo ni dejó escrito. La metamorfosis que resulta de esto es alucinante: la herida llamativa de la aorta (según el parte forense) se convierte, en el diálogo de Fischer, en "una estrella de siete puntas, propia de las balas marcadas". La conclusión cae por su propio peso: "Si la bala que mató a Beltrán estaba efectivamente marcada, corresponde preguntarse quién ordenó hacerlo" (p. 171). Señores, así de fácil se fabrica un asesinato. Ahora sólo falta encontrar un asesino. Una hipótesis endeble. Sin embargo, es necesario comentar otros dos elementos que desmienten la hipótesis de Fischer. El primero es que las pistolas fueron cargadas por el armero (José Cazot) y que tanto las mismas como las balas fueron previamente inspeccionadas por los cuatro padrinos. El segundo, de mayor contundencia aún, es el dato que anotan los forenses: el orificio de entrada de la bala es mayor que el de salida. Si la bala hubiese estado marcada al estilo dum-dum, como Fischer describe en su capítulo, "¿Qué es una bala marcada?", el efecto de la misma dentro del cuerpo de Beltrán hubiese sido devastador. Ése era, justamente, el motivo por el cual se marcaban las balas en la punta. Pero salvo el corte en la aorta, el interior del cuerpo de Beltrán no mostraba heridas. El proyectil traspasó de derecha a izquierda ambos pulmones sin dejar mayores rastros y el corazón quedó íntegro. Una bala marcada, con su efecto expansivo, no sólo hubiera destrozado indefectiblemente los órganos internos sino que también hubiera producido un orificio de salida desparejo y mayor al de entrada. En cambio, el mismo fue parejo y menor. De esta manera, la hipótesis del asesinato que esgrime el libro cae por completo. Primero, porque no hay apoyo alguno en las fuentes; segundo, porque si se hubiera tratado de una bala marcada el resultado no hubiera sido una herida "llamativa" en la aorta sino un destrozo devastador en muchos órganos internos; tercero, porque un proyectil de ese tipo no produce un orificio de salida parejo y menor al de entrada, como el que tenía el cuerpo de Beltrán. Entonces, si el famoso documento judicial, supuestamente irrefutable, sobre el cual el autor apoya todo su libro no avala la hipótesis del asesinato, ¿de dónde sacó Fischer tal teoría? La respuesta a esta pregunta la tenemos servida en el capítulo "Washington cayó en una trampa" (p. 177 a 179). Allí se transcribe una carta que la suegra de la víctima le mandó a un hijo, a nueve días de la muerte de Beltrán. La Sra. de Mullin sostiene que su yerno había sido víctima de "la trampa que hacía meses le había sido preparada por los ases que le dieron muerte; pues el revólver era de Brum y la mano homicida fue la del Gran Capitán que hace años acogota al país". Es lógico que la misiva estuviese dominada por el profundo dolor de la mujer, cuyo odio por "la Gran Bestia", como llama a Batlle, quien en Beltrán pudo desahogar "sus anhelos sanguinarios", parece no tener límites. Según la autora de la carta, el motivo principal de Batlle para eliminar a Beltrán había sido "la prédica


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que Washington hizo en la Cámara a favor de la Iglesia Católica". Por eso, Beltrán era un mártir "muerto por la causa de la verdadera Libertad", ésa que defendió frente al avance de la "para siempre desgraciada secta laicista". "El artículo de Washington", resume la mujer, "no fue sino un pretexto. No quisieron darle carácter de crimen y en realidad no fue sino la ejecución del asesinato programado" (p. 178). Una hagiografía. Resumamos. Qué tupé tiene ingredientes de novela e ingredientes de investigación histórica. Pero si como novela es insuficiente, como investigación histórica es deficiente. Sin embargo, el libro es eficiente como hagiografía, que es el género literario que trata la vida de los santos. Según Fischer, tanto Washington Beltrán como su esposa Elena eran dos santos en el mejor sentido que le da la Real Academia a este concepto: "Persona de especial virtud y ejemplo" y "perfecto y libre de toda culpa". Nada malo hay en eso pues, como hagiografía, Qué tupé cumple un cometido y es el de satisfacer la necesidad de aquellos lectores que se interesan por las buenas obras de las buenas personas en su larga y sufrida lucha contra el mal, especialmente cuando ese mal está encaramado en el poder. Éste es, justamente, el proceso básico de creación del mártir, quien -y nos remitimos nuevamente a la Real Academia- es aquella "persona que padece muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la religión cristiana". Todo esto encaja perfectamente con los Beltrán: Washington defendió los intereses de la Iglesia ante los embates del "furibundo anticatólico" Batlle (p. 38) y pagó con su vida esa enemistad, mientras que a partir de la muerte de su esposo, Elena dedicó el resto de su existencia al servicio de Dios. Como escribe Fischer: "(Elena) abandonó por completo la vida social. Cuando no estaba asistiendo aun enfermo, se encontraba en la iglesia ayudando en mil quehaceres o dando una mano en las obras de los padres redentoristas" (p. 217). Cuando murió, a los 58 años, se descubrió que portaba un cilicio como faja, para flagelarse: "Había cumplido hasta el último instante de su vida lo ordenado por el sacerdote de la parroquia del Perpetuo Socorro: sufrir el dolor físico todos los días y ofrecérselo a la Virgen por el descanso eterno de su marido" (p. 231). Elena Mullin se había vuelto "Elena de Jesús" (p. 232). Diego Fischer no oculta sus simpatías por el Partido Nacional. En una democracia, tiene todo el derecho de pertenecer o pronunciarse a favor o en contra de una determinada fuerza política. Es comprensible y aceptable que esa simpatía partidaria lo haya llevado a identificarse con el trágico des tino de Washington Beltrán. Lo que no es comprensible ni aceptable es que ese intento por glorificar a una persona con la cual siente empatía implique convertir a su contrincante en un personaje perverso y despreciable; un ser movido por intereses mezquinos, manipulador de la opinión pública y, de yapa, asesino. El planteo de Fischer es especialmente equivocado si se tiene en cuenta que José Batlle y Ordóñez no sólo es una de las mayores figuras políticas de la historia nacional y el principal responsable de un proceso reformista que transformó a un país atrasado y hundido en el caos en el primer Estado de Bienestar Social moderno de la historia sino que, además, fue uno de los contados líderes políticos uruguayos con visión de futuro, con proyección internacional y con un bagaje ideológico consistente. El duelo entre Batlle y Beltrán representa uno de los momentos más crudos en la historia del Uruguay a comienzos del siglo XX. Si Fischer hubiese sido más cuidadoso en el manejo de sus fuentes, más sobrio en sus juicios y menos fantasioso en su planteo, la obra hubiese contribuido a enriquecer una importante página de la historia uruguaya. Pero la combinación de maniqueísmo e inconsistencia que eligió como método de trabajo nunca ha dado buenos resultados. Qué tupé es otra prueba de ello”. Trascripción de lo publicado en www.vamosuruguay.com.uy, tomado del Semanario “Búsqueda” – Jueves 19 de agosto de 2010.

Alternativa - Época II - N° 9 - 1° de setiembre de 2010  

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