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Alternativa L ib e rt a d , S ie m p re L ib e rt a d Montevideo 27 de agosto de 2012 Época II

Nº 56 ¿Calle o Codificador? Por Pedro Bordaberry Pág. 2

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Por las calles de Montevideo Por Alejandro Guedes Pág. 4 …………...……… Maestros comunitarios: ¿extensión pedagógica o retención pedagógica? Por Rodolfo Balakier Pág. 5 ………………

¿Seguros que no hay inflación? Estos últimos días se han hecho sentir subas de precios en artículos de primera necesidad, como carne, pollo, harina y pan. Aunque se aduzcan motivos como el impacto de los precios internacionales o la estabilización del dólar, o el clima, es decir, que “la culpa la tendrían los demás”, cierto y notorio es observar que ya no se llega a fin de mes. Quien recorre comercios en los últimos días del mes, observa, escucha y percibe comercios más vacíos de público, que se recurre al “tarjetazo”, quejas de comerciantes y consumidores, que no hacen más que evidenciar lo que números fríos y lejos de la realidad diaria no reflejan, que los precios que suben son los que más se sufren y que los ingresos no alcanzan.

Además: * Un Mercosur sin leyes ni principios. Por Julio María Sanguinetti Pág. 7 * El gobierno del Frente Amplio incumplió con el país Pág. 9 * Los bosques de la Antártida. Pág. 12

Puede sostenerse, entonces, que la realidad del papel y la realidad vivida en carne y hueso, son diferentes. La “sensación” de la población cada vez está más lejos de esos números; hecho que viene acaeciendo desde hace un largo tiempo. Lejos está ello de la “hermosa” realidad que quiere pintar el gobierno. Claro que una cosa es pintarla y Imagen: cambio.com.co otra padecerla.


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¿Calle o Codificador? Por Pedro Bordaberry 21 años al país. Fue profesor, abogado, catedrático, diputado por Durazno, Ministro de gobierno y del Tribunal Superior de Justicia. Se casó con una uruguaya, enviudó y se volvió a casar. No sólo fue el autor del Código Civil sino que participó de forma determinante en el de Comercio (obra de Eduardo Acevedo) y redactó el de Minería. Tristán Narvaja es el nombre de una calle de la ciudad de Montevideo. Famosa por su feria de los domingos de mañana en la que se mezclan los vendedores de frutas y alimentos con los de antigüedades, libros, revistas y un sinfín de objetos más. También famosa por el Gran Sportman, el bar en el que generaciones de estudiantes y profesores pasamos los tiempos libres entre clase y clase. La calle Tristán Narvaja desemboca en 18 de Julio justo frente a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y la Biblioteca Nacional, ésta fundada en 1815. De ahí que es parada obligada, junto al más pequeño Uni, de los concurrentes a los centros de estudio. Pero Tristán Narvaja es más que el nombre de una calle del barrio Cordón. Él fue el autor del Código Civil uruguayo. Una pieza maestra del Derecho que, con pocos cambios y adaptaciones, nos rige desde 1868. ¡Vaya obra la de Tristán Narvaja! Un Código que en lo sustancial se mantiene vigente desde hace más de 140 años. Nacido en Córdoba, Argentina, llegó a los

Con justicia esa calle que desemboca en la Facultad de Derecho y la Biblioteca Nacional lleva su nombre. El Código Civil por él redactado es un compendio de principios, soluciones, lógica y sensatez que sobrevive a los años. Entre los conceptos que maneja se encuentra uno que refiere a la conducta que una persona debe tener en determinadas situaciones: la del buen padre de familia.

Vamos 10520 y el diputado Fitzgerald Cantero Piali le invitan a un almuerzo con

Pedro Bordaberry Domingo 21 Octubre de 2012 12 Horas

“Chacra San Francisco “ Por reservas y consultas: info@vamos10520.com.uy


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Ante la difícil cuestión de establecer como se debía proceder en determinadas situaciones (uso de cosas que no le pertenecen a la persona o similares) Narvaja recurrió a ese concepto del “bonus pater familias”. Principio que desde hace siglos reconocen jurisdicciones tanto del Common Law (“reasonable person” o “good family father”) como la nuestra. La forma de proceder del padre de familia es un estándar de uso, de precaución o diligencia, una manera de proceder con cuidado y respeto. Si bien puede parecer relativamente indeterminado puede concluirse en que es un proceder que cuida que no exista daño ni a las personas ni a los bienes. Sobre la diligencia del buen padre de familia, contemplada en el artículo 1813 entre otros, existía hasta ahora una interpretación pacifica y unánime. Sin embargo, esta semana apareció una nueva: el padre de familia que vende drogas como la pasta base sería beneficiado con atenuantes e incluso evitaría ir a prisión.

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Quiere decir que, en esta nueva interpretación del concepto el buen padre de familia, este ya no sería quien procede con determinados cuidados para no causar daño a personas o cosas. En realidad sería quien procede haciendo daño y por eso hay que beneficiarlo con atenuantes penales. Esta propuesta es tan disparatada como otra que también surgió hace unas semanas consistente en que sea el Estado quien venda la marihuana porque “como es un negocio lucrativo lo debe asumir el Estado” según afirmaron desde el Frente Amplio y la Presidencia de la República. Lucrativos también son los robos de bancos, las rapiñas y los asaltos. ¿También estarán pensando en que el Estado los asuma? Tanto desatino parece haberse originado en que confundieron la calle con el Derecho y la Justicia. Fuente: facebook.com/pedro Bordaberry

Tal la desnorteada propuesta que surgió

Alternativa es una publicación semanal producida con la colaboración de adherentes y de amigos de Alternativa Independiente, así como por el apoyo, con artículos de opinión e información, de otros actores políticos, sociales y técnicos, cuyo objetivo es difundir las actividades de interés social, cultural y político que hacen a nuestro país, al Partido Colorado y a nuestra Agrupación, así como difundir artículos de los diversos medios de comunicación, que pueden resultar de particular interés. Nota: Las opiniones e informaciones vertidas son de exclusiva responsabilidad de quienes suscriben los artículos, no comprometiendo la opinión de la publicación ni de la agrupación política. Contacto: Tel. 099.777.269, E-mail: alternativa520@gmail.com Dirección: Fitzgerald Cantero Piali. Coordinación General: Leonardo Monzillo Costa. Colaboran en este número: Pedro Bordaberry; Alejandro Guedes; Rodolfo Balakier; Julio María Sanguinetti.


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Por las calles de Montevideo Por Alejandro Guedes (*) Un grupo de vecinos se levanta todas las mañanas como de costumbre, y se encuentra con un panorama para nada agradable frente a su casa. El basural cada vez es más grande y atrae roedores, con lo cual las enfermedades derivadas de la situación están al orden del día. Reclaman a las autoridades municipales y departamentales y se esboza la tibia respuesta burocrática que desde hace 22 años alimenta el descreimiento de los montevideanos. Los resultados brillan por su ausencia y allí aparece nuestra agrupación. Días atrás estuvimos recorriendo Junto a Fitzgerald Cantero y varios vecinos el barrio Nuevo parís. Particularmente la extensión de la calle Yugoeslavia, desde María Orticochea hasta Islas Canarias. Allí existe un predio donde se ha creado un gran basural, punto de focalización de roedores y enfermedades vinculadas a los propios desechos que pueden atentar contra la salud de los vecinos que habitan frente al basural que se aprecia en la imagen. Para colmo de males (con denuncia de los vecinos de por medio) la zona se veía afectada por un corte de luz que en su momento llevaba una semana de duración. A ello se agrega que en horas de la noche el ambiente no es el mejor como para andar circulando por la calle, ni mucho menos tomar un mate en el jardín. Seguramente muchos lectores se sientes identificados con esta situación, se reitera en cada esquina, en cada contenedor de basura, en cada campo baldío, con cada clasificador que no sabe pueden existir condiciones más dignas para su tarea. Pero dicen que Montevideo es de todos, y aplaudimos o a lo sumo miramos atónitos. Pero dicen que Montevideo cambia y tratamos de auto convencernos de que ello es así. Pero dicen que Montevideo es alternativo, y claro que sí. Es una de las pocas capitales que cumple todo tipo de funciones salvo los cometidos básicos. (*) Licenciado en Ciencia Política por la UdelaR.


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Maestros comunitarios: ¿extensión pedagógica o retención pedagógica? Por Rodolfo Balakier. preparaba el desayuno al levantarse hasta el final de su jornada laboral.

Hace algunos días pude presenciar una mezcla de documental y entrevista en un conocido canal de cable propiedad de la intendencia capitalina. Acostumbrado a asociar este canal el clásico autobombo al cual el gobierno de Montevideo nos tiene acostumbrados, contadas veces le sintonizo con intención de informarme más allá del zapping habitual. Pero esta vez el programa llamó mi atención ya que estaba centrado en la vida de una maestra que desempeñaba su labor en una escuela del barrio Casabó, en el Cerro. A lo largo del mismo se mostraba al espectador un día en la vida de esta docente, desde que

Lo interesante era que la docente también desempeñaba funciones como Maestra Comunitaria, por lo cual después de finalizado su horario de trabajo en la escuela, caminaba junto con un grupo de alumnos a un salón prestado por un club barrial a continuar con su tarea. También se relataba como una vez por semana concurría a los domicilios de algunos niños a fin de dar clases de alfabetización a las familias. Hasta aquí todo bien, es más, me parecía una excelente propuesta integradora la de acercar al docente a los hogares a fin de buscar una atención personalizada para aquellos niños más carenciados y/o más rezagados en sus conocimientos. Ahora bien, lo que llamó verdaderamente mi atención fue el contenido que impartía a los niños tanto en el salón barrial como en dentro de los hogares. Mientras que durante las

“clases” en el salón se limitó a danzar en rondas, con sus alumnos, bajo el ritmo de un par de cantigas tradicionales de los Masai, lo que pude ver de su función “alfabetizadora” en los hogares se ciñó a un par de charlas referidas a valores de convivencia y a labores vinculadas a la preparación de una huerta orgánica en el patio trasero de las viviendas. ¿Dónde estaban los contenidos para “complementar” la formación de los niños más rezagados? ¿Dónde estaban los contenidos de enseñanza? ¿Dónde estaba el conocimiento, única herramienta plausible que el docente puede brindarle al alumno? Indudablemente danzar en ronda y carpir la tierra no son contenidos suficientes para justificar la existencia de un Maestro Comunitario que debe ser complemento indispensable del proceso de formación del alumno. Y en ese momento recordé mi formación en Magisterio, las evaluaciones PISA, los datos sobre el Plan Ceibal


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y la inevitable sensación de vivir en el país del “átalo con alambre”. ¿Qué proyecto pedagógico puede tener un Maestro Comunitario que egresó de los mismo Institutos Normales donde se formó quien escribe, dónde al cabo de los años de preparación egresamos con más dudas que certezas? ¿Qué proyecto curricular puede emerger de un sistema que implementó el Plan Ceibal a capricho de un presidente, sin preparar previamente a los docentes sobre cómo, por qué y para qué usar las laptops en clase? ¿Qué contenidos podemos pretender que enseñe una maestra a la que no se le orientó respecto a lo que debe enseñar o al menos para qué sirve la función de Maestro Comunitario? La respuesta estaba a la vista: danza africana y horticultura. Y si para muestra alcanza un botón las pruebas están al alcance de la mano. El concepto de Maestro Comunitario se gesta en la sana intención de complementar la actividad curricular de clase, sustituyendo la figura del “maestro particular” al que

los niños de sectores más favorecidos pueden aspirar. Es el concepto de “discriminación positiva” introducido durante la administración de Germán Rama con la creación de las Escuelas de Tiempo Completo, y el cual supo ser atacado una y otra vez por los intelectuales de izquierda de nuestro país, hasta que llegaron al gobierno claro está. Ahora bien, cuando un padre o madre de Pocitos le paga a su hijo un maestro particular para que lo apoye en su actividad de clase, da por descontado que no lo encontrará con su niño danzando alegremente en el living durante el tiempo que, se supone, esta enseñándole aquello que no pudo comprender en la escuela. Por qué entonces esa misma lógica no se puede aplicar a los niños más carenciados que han de recurrir a un docente comunitario. Será pues que la idea de nuestro gobierno no es complementar la formación de los mismos sino más bien la de retenerlos a fin de que no deambulen por la calle. Si así fuese dicha política no será más que el fiel reflejo de aquel dicho

que versa “pan para hoy, miseria para mañana”, ya que sin buenas bases curriculares ese niño de hoy se trasformará en el liceal desertor del mañana. Dejando de lado esa posibilidad lo cierto es que la absoluta carencia en planes estructurales a largo plazo es la causa central del problema. La figura del Maestro Comunitario está, pero deambula a la deriva sin saber bien para qué. Su función queda al libre albedrío de quien ejerce dicha función, la noción de “libertad de cátedra” mal entendida. En la lógica de las “inversiones” de la izquierda uruguaya, donde lo malo es bueno y viceversa, donde la mala palabra, la grosería y la falta de respeto (cultivadas desde la cabeza de gobierno) son asociadas a lo popular y esperable, parece que la función del maestro ya no radica en formar alumnos para un futuro promisorio, sino más bien se orienta a retener niños para un futuro lleno de incertidumbre.

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Un Mercosur sin leyes ni principios Por Julio María Sanguinetti (Publicado en La Nación, de Argentina, 25.08.2012)

Asunción vio nacer el Mercosur. En marzo de 1991 se firmó el tratado constitutivo, que cuajaba varios años de maduración de la idea de una integración comercial liberalizadora y una mayor sintonía en las políticas económicas. Los primeros ocho años fueron de avance sustantivo en todos los frentes, pero la devaluación brasileña, en enero de 1999, dejó al desnudo la fragilidad de la institucionalidad y la asimetría en el peso de las decisiones de cada Estado. A partir de ese momento, ya nada fue igual y vinieron desconocimientos de sentencias de los tribunales (caso del corte de un puente internacional entre la Argentina y Uruguay), constantes medidas de restricción en el comercio (la Argentina viene de instalar un complejo proceso de proteccionismo, respondido por Brasil con medidas retorsivas) y una incongruencia creciente en las políticas macroeconómicas. Veintiún años después, ahora en Mendoza, se suspende de un plumazo al país natal del Mercosur y se abandona definitivamente el valor jurídico de los tratados. Si Asunción lo bautizó, Mendoza, en estos inolvidables 28 y 29 de junio, le dio la extremaunción a un herido grave. La suspensión de Paraguay fue una arbitrariedad. El acuerdo de Ushuaia, que estableció la cláusula democrática como condición para todo Estado miembro, prevé claramente que en caso de existir violaciones institucionales se deben realizar consultas y que sólo en el caso de que ellas sean infructuosas se podrá ir a las sanciones. En el caso, no medió la menor consideración. Tres miembros, sin siquiera escuchar al otro, resolvieron suspenderlo, al grito de que se trataba de un golpe de Estado. La caída del presidente Lugo se produjo por un juicio político, previsto en la Constitución paraguaya, a raíz de un sangriento episodio ocurrido en la ocupación de un predio rural. La Cámara de Diputados acusó y el Senado condenó. De 125 legisladores, sólo 5 votaron en contra de la remoción. Y asumió, también como lo manda la Constitución, el vicepresidente, tan electo popularmente como el presidente, al igual que los legisladores. Desde ya que no hubo intervención militar ni policial ni violencia social alguna para influir en el resultado. Todo ocurrió dentro del sistema jurídico del país. Se alega que se actuó demasiado rápido y puede ser cierto. Pero no son los países vecinos quienes puedan juzgar ese tema procesal, cuando los órganos constituidos lo han hecho de un modo tan claro y abrumador. No entramos a discutir si la resolución fue oportuna, tan cerca del final del mando del presidente Lugo, ni si el incidente lo ameritaba. Lo que es indiscutible es que todo ocurrió dentro del sistema y que el doctor Franco, el hoy presidente, quien no participó de las decisiones, no es un usurpador y solamente puede ser desconocido por un ejercicio abusivo y


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prepotente de gobiernos vecinos, que asumen sobre el Paraguay una inaceptable tutoría. Como si todo lo reseñado fuera poco, se resuelve, a tambor batiente, ingresar al Mercosur a Venezuela, cuya incorporación había sido negada por el Parlamento paraguayo. Del modo más frangollado que se pueda pedir, se aprovecha la coyuntura y sin que medie la unanimidad de las aprobaciones legislativas, como exige el Tratado de Asunción, se hace entrar por la ventana a un país que, además de su constante violación de libertades públicas, no tiene la menor condición para integrarse al Mercosur. Simplemente porque éste se basa en la libre circulación de mercaderías entre los socios y Venezuela posee un comercio totalmente administrado por el Estado. Producido ese desenlace e intentando justificar que había salido de Montevideo con una posición y terminó con la contraria, el presidente uruguayo afirmó que "lo político supera ampliamente lo jurídico" y que "en los hechos la política entró a sustituir lo que no funcionaba". Hasta llegó a decir que como probablemente la próxima elección la gane el Partido Colorado paraguayo, habría que aprovechar el momento para introducir a Venezuela. Quien le contestó de inmediato fue su propio vicepresidente, Danilo Astori: es un "grave error incorporar como miembro pleno a Venezuela"; "no se puede avasallar la ley por la política"; "se desconocieron normas legales institucionales que considero fundamentales para todos los miembros del bloque y que están en la base de la propia existencia del Mercosur. El retroceso más grande y más grave que ha sufrido el Mercosur en toda su compleja historia es que ahora la única institucionalidad válida no es la de los tratados, no es la de los mecanismos que nos protegen a todos y requieren largas y trabajosas negociaciones. Ahora dependemos de las decisiones de los presidentes de los países". En el terreno de la legalidad internacional, el Mercosur se ha deslizado a un decaimiento generalizado. Como dice el vicepresidente Astori, a partir de ahora todo puede esperarse de una reunión presidencial. No importa ya el tratado fundacional ni los acuerdos posteriores. Todo puede ser rebasado al impulso de decisiones presidenciales, que suelen ser el producto de momentáneos arrebatos emocionales. Si esto ocurre en el terreno jurídico, nada mejor se advierte en el escenario político. Está claro que si el presidente es "amigo" -como es el caso- se lo defiende a cualquier precio; y si no lo es, se lo desconoce arbitrariamente, como ocurre hoy con el doctor Franco. Aún peor: se ha aceptado pacíficamente el más grosero intervencionismo en la política interna de un país. El canciller venezolano, Nicolás Maduro, se trasladó a Asunción y se reunió ostensiblemente con la cúpula militar paraguaya, que felizmente le respondió como debía, ateniéndose a sus mandos institucionales. ¿Alguien imagina en diciembre de 2001 o enero de 2002 a un canciller brasileño conferenciando con los generales argentinos sobre las alternativas políticas abiertas por la caída de De la Rúa, en aquel caótico proceso que produjo cuatro presidencias en dos meses? Lo ocurrido en Mendoza es un salto atrás inconmensurable en el proceso de integración regional, en la validez de los estatutos internacionales y en el reconocimiento de sus principios inspiradores. En nombre de la democracia, se han desconocido todos los valores que la sustentan. Ya no hay ley ni principios. En nombre de solidaridades o enemistades políticas, se actúa sin las limitaciones del derecho. Ni el principio de no intervención ha quedado en pie. A Foto: ultimasnoticias.com.uy partir de ahora, todo es válido. Y es muy triste reconocerlo.


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El gobierno del Frente Amplio incumplió con el país “… Creo que debemos rescatar que esta es una buena instancia de debate; no es politizar nada, sino discutir sobre rumbos, resultados, números y situación de algo tan importante como es la Educación. Como bien dijo el señor Senador Larrañaga, junto con el señor Senador Amorín fuimos testigos presenciales y participantes del Acuerdo realizado en este verano, que se terminó de acordar en enero y fue presentado en febrero. En ese momento dijimos –y hoy lo reiteramos aquí– que lo más difícil no era lograr el Acuerdo sino concretarlo, llevarlo adelante, porque era la segunda vez, en dos años, que todo el sistema político hablaba de un acuerdo en materia educativa y el Gobierno y la oposición se tendían la mano para salir adelante… Frente a las dos interpretaciones existentes sobre los Acuerdos, es decir, la del Gobierno –la del Frente Amplio– y la del Partido Nacional, entendemos –lo decimos claramente– que, efectivamente, ha habido incumplimiento… Pero cumplir con una parte no es cumplir. Cuando uno interpreta el Acuerdo a la luz de las normas interpretativas, debe remitirse especialmente a lo que se establece en el artículo 1301 del Código Civil: “Los hechos de los contrayentes, posteriores al contrato, que tengan relación con lo que se discute, servirán para explicar la intención de las partes al tiempo de celebrar el contrato”. Entonces, todos salimos de los Acuerdos declarando lo mismo, que es diferente a lo que se declara hoy. Pero aún hay más: existe una confesión del participante

privilegiado de ese Acuerdo: el señor Presidente de la República, quien recientemente ha declarado a la prensa que no puede cumplirlos. Por lo tanto, creemos y sentimos que se incumplió, no con nosotros –no vamos a tener la arrogancia de decir eso–, sino con el país… ¡Injusto es quien priva a 12.500 jóvenes y niños de poder comenzar las clases en tiempo y forma; ese es el injusto! Es injusto quien no toma medidas para recuperar los días de clase perdidos; ¡ese es el injusto! Sabemos que el señor Ministro no lo es, pero sí lo son quienes en este momento se están oponiendo a recuperar los días de clase perdidos. No ver los problemas que actualmente padece el sector de la Educación y elegir determinadas cifras para compararse, me recuerda aquel cuento de Hans Christian Andersen –uno de los más famosos escritores de cuentos de hadas para niños– llamado “El traje nuevo del emperador”, donde narraba la historia de un rey al que le decían que andaba vestido con ropas de seda fabulosas, pero en realidad andaba desnudo. Eso es lo que hoy siento cuando escucho las explicaciones que se brindan sobre este tema. Quizás todo esto quede mejor reflejado con el nombre del libro, “Cuentos de Hadas para Niños”, que con el del propio cuento. Hoy día ni siquiera el señor Presidente de la República cree lo que se ha dicho acá; quizás habría que mostrarle esta presentación del Ministro a él y no a nosotros… Como decía el contador José Pedro


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Damiani –recordado integrante de nuestro Partido–, “los números no mienten; mienten los que hacen los números”… es cierto que se han hecho cosas –hay que reconocerlo–; es cierto que se está trabajando con la mejor intención –también hay que reconocerlo– y nadie está cuestionando al señor Ministro ni a sus asesores por no poner energía ni buena voluntad para sacar adelante la Educación. Sin embargo, ¡tenemos la obligación de decirle al rey: “No es cierto que usted está vestido; usted está desnudo”! El Parlamento tiene el deber de decírselo, porque negar la realidad no ayuda… Quizás, una de las cosas más graves que hoy está sucediendo es lo relativo a la repetición en Educación Secundaria Básica, y la verdad es que no encontré estos datos en el documento que nos entregó el señor Ministro. En el 2000, el porcentaje de repetición en el primer año liceal era de 23.9%, y en el 2010 ese porcentaje se elevó al 30,2%, lo que implica un aumento de casi siete puntos… Creemos que en esta interpelación a todos nos debe quedar una sensación extraña: como que uno habla de una cosa y otro habla de otra cuando, en realidad, estamos hablando del mismo país. Por un lado, se pinta un desastre y por otro, se pinta que está todo bien; pienso que no debe ser así. El Gobierno parece entender que lo estamos culpando por no hacer nada; no es así. Lo estamos culpando por no hacer lo correcto; por lo que entendemos legítimamente que no es lo correcto. Reconocemos la buena intención, pero también pensamos que todos debemos tener más humildad, reconocer que tenemos problemas, que hay que recuperar el espíritu de pioneros de nuestra

educación, como lo fueron José Pedro y Jacobo Varela, Enriqueta Compte y Riqué, Pedro Figari, José Enrique Rodó, Antonio Grompone, Juan Pivel Devoto y Germán Rama, y trabajar todos en el cumplimiento de eso que tanto nos costó, que fueron los acuerdos. Cuando hablamos del Acuerdo de 2012 no nos tenemos que olvidar que en realidad el Acuerdo es de 2010; que el de 2012 solamente agregó cuatro puntos y se remitió, en todo, a lo acordado en 2010… Me preguntaba cuándo iba a aparecer el concepto de la “herencia maldita”, que siempre es culpable de todos los males. ¡Finalmente, ha aparecido! Hace ocho años que están en el Gobierno y me parece que ya es el momento de empezar, por lo menos, a hablar de la herencia del Gobierno anterior y no del de hace quince años. Ese es el camino… Otra cosa que se ha repetido –y no quiero dejar pasar– es que se entiende que el incumplimiento de los acuerdos se centra exclusivamente en el incumplimiento del programa de Fortalecimiento de los Centros Educativos o del Promejora. Quiero decir que eso no es así; el incumplimiento es mucho más grande. Es el incumplimiento de las metas del Acuerdo Multipartidario de 2010, que se ha reconocido aquí que no se van a cumplir. La meta de alcanzar con la modalidad de Escuelas de Tiempo Completo al 100 % de los niños en situación de pobreza y cubrir totalmente el quintil más desfavorecido –lo cual significaría contar con un total de 300 Escuelas de Tiempo Completo–, no se va a cumplir; la meta de lograr que al final del quinquenio el índice de repetición en primer año no supere el 10% de la matrícula, no se va a cumplir; la meta de asegurar la enseñanza de una segunda lengua –particularmente inglés, o portugués– en todas las Escuelas de


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Tiempo Completo, como primera etapa para lograr la cobertura de la totalidad de la matrícula de Educación Primaria, no se va a cumplir; la meta de construir 58 centros educativos de Educación Media Básica, que permitan atender a la totalidad de los adolescentes entre 12 y 15 años, localizados de tal forma que faciliten la integración social de los estudiantes, tampoco se va a cumplir. Así podría seguir, pero no quiero aburrir al Cuerpo. Creo, señor Presidente, que si el Gobierno entiende que no se van a cumplir las metas objeto del Acuerdo Educativo, tiene que llamar de nuevo para replantearlo; eso es lo que tiene que hacer.” Palabras del senador Pedro Bordaberry extraídas de la sesión de interpelación al ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, cuya versión completa puede consultarse en www.vamosuruguay.com.uy


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Los bosques de la Antártida Las perforaciones oceánicas durante la expedición 318 del Integrated Ocean Drilling Program (IODP) en el margen continental de la Tierra de Wilkes (Antártida oriental) han permitido recuperar muestras de sedimentos con polen fosilizado de palmeras y árboles similares a los actuales baobabs para reconstruir el clima del pasado. La investigación, que publicó Nature, demuestra que durante el Eoceno inferior, cuando la Tierra experimentó el clima más cálido de los últimos 65 millones de años, la Antártida estaba cubierta de bosques tropicales y subtropicales, hace unos 52 millones de años. “La presencia de polen de palmeras y de árboles descendientes del baobab indican que las temperaturas invernales en las áreas costeras del continente eran de más de 10º C”, indica a SINC Carlota Escutia, una de las autoras del estudio e investigadora en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC). Los estudios en las zonas de bajas latitudes señalan también que el clima terrestre era cálido en el continente antártico. Esta reconstrucción del clima del Eoceno demuestra además que el interior de la Antártida era menos cálido, conclusión a la que los científicos han llegado debido a que el continente albergó bosques de Araucaria –similares a los bosques de Nueva Zelanda en la actualidad–. Sin embargo, a pesar de la oscuridad polar durante el invierno austral, el continente en ese momento no llegó a helarse. “La Antártida estuvo sin hielos durante el Eoceno, hasta hace unos 34 millones de años, cuando se formó el casquete de hielos”, informa la experta que fue investigadora principal y cochief científica de la expedición 318. A esto se añaden las concentraciones de CO2 hace unos 52 millones de años, que eran más de dos veces las concentraciones actuales. “Condiciones que se esperan alcanzar en nuestro planeta hacia finales de este siglo o el siguiente”, advierte Escutia. Clima pasado para entender el futuro Según las predicciones del informe del 2007 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en los próximos 100 a 200 años, las concentraciones de CO2 pueden alcanzar valores similares a los existentes, cuando la Antártida no sostenía casquetes de hielo como los actuales. El estudio publicado apoya esta hipótesis. “El estudio de condiciones ambientales en el pasado durante periodos de elevadas temperaturas y CO2 proporciona un mejor conocimiento de los procesos climáticos en el pasado. Esto nos ayuda a obtener un mejor entendimiento de los procesos climáticos futuros”, subraya la investigadora. Fuentes Sinc; ecoticias.com; innovaticias.com

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