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el hilo dorado muestra de poesía argentina reciente Selección y notas de Enrique Solinas Prólogo de Mario Pera

soledad CASTRESANA patricio FOGLIA natalia LITVINOVA felipe HERRERO gabriel GÓMEZ SAAVEDRA natalia ROMERO lucio MADARIAGA valeria TENTONI fernando MÁRQUEZ verónica YATTAH tom MAVER tony ZALAZAR VALLEJ & CO


enrique solinas (Buenos Aires, 1969). Colabora con publicaciones argentinas y del exterior. Es docente de Literatura Argentina, de Literatura Latinoamericana y de Literatura y Mística. Ha publicado en poesía Signos Oscuros (1995), El Gruñido (1997), El Lugar del Principio (1998), Jardín en Movimiento (2003), Noche de San Juan (2008), El gruñido y otros poemas (Antología poética, 2011), Corazón Sagrado (2014). Invocaciones — cuatro poetas en la voz del mito— (2012); y en cuento La muerte y su conversación (2007). Ha obtenido varios premios por su labor literaria; y, recientemente, la Beca de Residencia Shanghái Writing Program (2014). Fue invitado al II Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2007), al IX Festival Internacional de Poesía de Granada (2013) y al IV Festival Internacional de Poesía Latinoamericana de Lima (2013). Ha sido traducido al inglés, italiano, griego, portugués y chino.


el hilo dorado muestra de poesĂ­a argentina reciente


el hilo dorado muestra de poesía argentina reciente Selección y notas de Enrique Solinas Prólogo de Mario Pera

soledad CASTRESANA patricio FOGLIA natalia LITVINOVA felipe HERRERO gabriel GÓMEZ SAAVEDRA natalia ROMERO lucio MADARIAGA valeria TENTONI fernando MÁRQUEZ verónica YATTAH tom MAVER tony ZALAZAR VALLEJ

& CO


VALLEJ

& CO

el hilo dorado. muestra de poesía argentina reciente Primera edición: mayo 2015 © Vallejo & Co., 2015 Email: vallejoandcompany@gmail.com © Enrique Solinas, 2015 Email: enriquesolinas@hotmail.com © Soledad Castresana • Patricio Foglia • Natalia Litvinova Felipe Herrero • Gabriel Gómez Saavedra • Natalia Romero Lucio Madariaga • Valeria Tentoni • Fernando Márquez Verónica Yattah • Tom Maver • Tony Zalazar

Edición: Mario Pera

Selección y notas: Enrique Solinas

Diseño de portada y diagramación de interiores: Mario Pera

Publicación digital. Queda autorizada la reproducción de esta publicación, en todo y en parte, previa solicitud de autorización por escrito del editor.


Prólogo

Si bien Argentina es un país reconocido en el ámbito literario por los grandes narradores que ha legado a las letras mundiales, su tradición poética ha sido (y es) igual de trascedente para el escenario poético hispanoamericano. Es imposible dejar de mencionar, cuando hablamos de poesía argentina, a grandes creadores tales como Juan Laurentino Ortiz, Oliverio Girondo, Alfonsina Storni, Roberto Juarroz, Antonio Porchia, Alejandra Pizarnik, Alberto Girri, Juan Gelman, Joaquín Giannuzzi o Néstor Perlongher, todos los que han ofrecido una obra poética que se caracteriza, en mi opinión y esencialmente, por la forma tan personal (casi autobiográfica) de acercarse a la lírica, lejos de la conformación de una estética grupal o de un movimiento poético con un estilo único. Ello se ha reflejado por décadas en las que los poetas mencionados, y muchos otros más, han desarrollado una voz independiente y generalmente vinculada a lo más intrínseco de sí, en cuanto a su procedencia socio-cultural, étnica e, incluso, en relación a su género. Es indudable que el periodo de violencia política y dictadura militar que vivió Argentina entre las décadas de 1960 y 1983, pasando por la Guerra de Malvinas, marcaron


[8] a toda una generación de literatos quienes, además de vivir un extenso periodo de represión, terror y guerra interna, veían además cómo los ánimos revolucionarios latinoamericanos de aquella época gestaban algunos cambios sociales importantes en países como Cuba o Chile. En aquel periodo, la situación socio-política argentina era más que indignante: prohibiciones, encarcelamientos, desapariciones, torturas, muertes, etc. Los poetas argentinos de aquel tiempo no eran, ni podían ser, ajenos a una barbarie que atacaba a sus familiares, amigos y compatriotas. La protesta llegó entonces como quizá sea más efectivo, por medio de la pluma y de la metáfora como elementos de denuncia ante las atrocidades y la barbarie del régimen militar. Sin embargo, las décadas del terror pasaron, los tiempos cambiaron, tras el retorno a la democracia y a la libertad, y con el ingreso al segundo milenio de la era cristiana las nuevas generaciones de poetas argentinos han abierto sus horizontes para desarrollar un camino propio en el forjamiento de su poética. En dicho panorama germinó una nueva hornada de poetas con preocupaciones, tonos y estilos muy diferentes pero que comparten algunos elementos en común tales como la voluntad de separación, de escisión de las generaciones poéticas precedentes; el no ceñirse sólo a lo literario para la búsqueda del objeto poético; así como una intención de alejamiento de los estilos inmediatamente anteriores, el neobarroso y el neosubjetivismo, que gozaron de una mayor notoriedad y gran cantidad de adeptos. Se evidencia, de tal manera, un afán por la independencia y por mantenerse en lo que creo es un “sano aisla-


[9] miento”, cuya búsqueda del individualismo no ha alejado a estas nuevas voces de una confluencia, de cuando en vez, de unirse y/o distanciarse por tramos. Así como sucede en otros países de la región, la poesía argentina más reciente evidencia también, entre otras características, una voluntad de concresión y de síntesis así como la experimentación en cuanto a nuevas formas de su expresión. Cuando le ofrecí al poeta Enrique Solinas hacer una muestra de la más reciente poesía argentina, confié en su criterio de selección de los jóvenes autores que, teniendo diferentes backgrounds, le ofrecieran a los lectores una visión de parte del actual panorama poético de su país. El criterio de juventud abre el debate, y en esta ocasión se zanja con una decisión arbitraria por fijar como edad máxima los 35 años cumplidos a la fecha de composición de esta muestra, marzo de 2015. En El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, Solinas ha realizado una selección que me parece acertada, en tanto que se ha elegido a doce poetas, ocho bonaerenses y cuatro procedentes de ciudades del interior del país; siendo la elección casi equitativa en cuanto a género, puesto que se ha escogido a cinco mujeres y a siete hombres, elementos que nos ofrecen una visión bastante certera de buena parte de la última poesía argentina. No quisiera dejar pasar la ocasión para mencionar que esta selección no conforma una lista excluyente o taxativa, menos canónica, sino tan solo pretende situar en la escena literaria hispanoamericana, y por qué no mundial, una muestra de la poesía más joven producida en la Argentina del siglo xxi, a través de la obra poética


[10] de doce autores1 que esperamos, aunque será el tiempo el que lo dirá, logren la consolidación de una significativa y fructífera obra lírica. A la par, quiero agradecer a todos los que han hecho posible esta muestra, por la disposición pero, por sobre todo, por el esfuerzo y la seriedad para realizar este proyecto que contribuye, sin lugar a dudas, a la mayor difusión de la poesía en lengua española.

Mario Pera

1

El orden de presentación de los poetas es el establecido por el seleccionador de la muestra, quien lo ha determinado así para permitir una lectura individual a la par de una lectura colectiva que articule a todos los poemas y a los poetas en su conjunto. La muestra contiene, además, una foto personal y una biodata proporcionadas, para esta edición, por cada uno de los autores.


Poetas de la muestra


© Gastón Santos

[13]

Soledad CASTRESANA (La Pampa, 1979)

Licenciada en Letras. Ha publicado los poemarios Carneada (2007) y Selección natural (2011). También se incluyeron poemas suyos en las antologías Poetas argentinas (1961-1980) (2007), Última poesía argentina (2008) y Un libro oscuro (2011). Su tercer libro de poemas, Contra la locura, recibió la primera mención en el Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2014 - Ecuador, y será publicado en 2015 por El Ángel Editor de Quito.


[14] Sobre la poesía de Soledad Castresana

El universo poético de Soledad Castresana gira en torno a la naturaleza. Su interés se centra en cómo el hombre se instala en el mundo e interviene en los espacios naturales, con el gesto de quien llega al mundo y se apropia de él. Los impulsos vitales sobredimensionan su condición y es así que el sexo, el movimiento de la vida, suelen ser pulsiones inmediatas que dejan una impronta reflexiva. Al mismo tiempo, hay un misterio en la naturaleza que nos excede, y por esta razón ese misterio emerge imantado de poiesis. Es así que la imagen cobrará un protagonismo fundamental y el espacio habitado se transforma en un lugar intenso, insólito, extraño.


Poemas


[17]

I Mi sexo mandaba señales a los sentidos a mis espaldas mi sexo rebalsaba a los costados. Yo frotaba las muñecas entre sí. Orgías de peluches. Los caballos copulaban como los perros y los novillos montaban novillos para mirar más lejos. Parece que desde el corral no se ve hacia afuera. Los eucaliptos se restregaban contra los hongos contra los musgos. Las violetas rastreras, contra la puerta de la capilla. Las campanas sonaban a sexo a mis ojos. Entrábamos en puntas de pie para que el cristo desnudo en la cruz no levantara los ojos.


[18]

III Crin Dorada cerró el relincho en el pecho erecto, las patas cortas, los vasos salvajes. La polvareda sobre peones y chicos y moscas. Con la furia del grito trabado en las espumas de la boca —garganta que no sabía frenar— se tragó sus huevos y corrió. Alambrados, pastos puna, osamentas. El galope maldecía los filos y las manos. Mi sexo fosforescía a los cuatro vientos. Yo pensaba en Crin Dorada. Soñaba montarlo. (De Carneada)


[19]

La supervivencia del más leve Una libélula persigue a un colibrí. Fascinada intento sumarme al cortejo y olvido la gravedad de la especie. (De Selección natural)


[20]

Como los tigres En este rincón de la tierra habíamos armado el mundo: un jardín con flores y frutas y algunos animales pequeños. Creíamos que el perfume, como un alambre de púas, ahuyentaría a las fieras y a los hombres. No sabíamos nada sobre el arte del refugio. Vinieron los tigres y los pájaros. Ahora descansan. El tiempo para ellos es abrir una naranja y ver caer el jugo entre las hojas. También llegaron los hombres. Viven igual que los tigres. Primero el padre, después los hijos nos usan el cuerpo como una casa.


[21]

Canci贸n de cuna No voy a cantarte porque cada sonido que sale de esta boca resuena en mi pecho, en el tuyo y en la caja oscura de tu cuarto. Entonces, todos los muros se llenan de ruido y ya no puedo cerrar los ojos. No voy a cantarte porque no hay luz y tengo miedo de las palabras que no duermen. (De Contra la locura)


© Gustavo Gottfried

[23]

Patricio FOGLIA (Buenos Aires, 1985)

Ha publicado los poemarios Temperley (2011), Lugano 1 y 2 (2014) y el poemario ilustrado La Escafandra (2015). Forma parte de diversas antologías nacionales. Ha compilado y prologó, junto con Marcelo Díaz, la antología de poesía y ciencia ficción argentina contemporánea Los fuegos de Orc (2015). Actualmente coordina, junto con Tom Maver, el sitio web www.malonmalon.com.ar


[24] Sobre la poesía de Patricio Foglia

En la poesía de Patricio Foglia lo narrativo atraviesa el espacio poético y el dictum transcurre en tono coloquial, a veces para mostrar su intimidad, otras veces para describir aquello que llamamos realidad y es subjetivo. El interés está puesto en la descripción de lo concreto y en las reflexiones/interpretaciones/asociaciones que se pueden hacer sobre ese fenómeno poético. Para Foglia, el mundo es creación constante y es la palabra la que lo construye, lo inaugura, para enunciar y comprobar aquello que existe, para expresar aquello que podrá ser.


Poemas


[27]

Dicen que julio los prepara y agosto se los lleva pero mi abuela murió en verano, a finales de febrero en una cama del Santojanni que conseguimos gracias a un amigo que teníamos en la municipalidad y las últimas palabras de mi abuela no me las acuerdo pero me acuerdo de la vista de su ventana en la terapia intermedia que daba al patio interno del hospital y de un árbol, ahí, abajo, en ese mismo patio, lleno de hojas verdes y sin pájaros como tratando de hacer silencio y me acuerdo también de las enfermeras y enfermeros del turno mañana del turno tarde del turno noche de su trabajo de hormigas blancas con sus antenas y sus barbijos sus ojos fríos, de insecto pensativo que guarda distancia, para hacer bien su tarea y una vez llegué y la estaban levantando a mi abuela, sobre sus hombros, para llevarla en andas y ella se dio cuenta de que yo estaba ahí y me saludó con la mano desde su caravana de hormigas blancas más allá del patio interno y su árbol directo hacia el sol, al final de la tarde. (inédito)


[28]

La madera Con la madera de la cruz de Cristo están hechas las balsas del mundo, las cunas que naufragan africanas, escapando de la guerra al trabajo de la guerra al frío de la navidad. Con la madera los durmientes del tren la espera de prostitutas de travestis de clientes de mujeres con la cena hecha aunque el marido llegue tarde y siempre se retrase, de la casa al trabajo del trabajo a los problemas, con el tránsito y con la madera de la cruz de Cristo los dientes apretados, el rechinar de los asientos del subte línea B y las mesas de los cafés, con escritores mediocres, escritores virtuosos, todos todos con la presión en el pecho, de los cantores de tango que se olvidan la letra de puro borrachos, el farolito de un barrio que ni siquiera existe y el recuerdo, la distancia entre la muerte y el sueño de un pirata acodado en su navío, contemplando el mar y el puerto y una isla a lo lejos, los instantes previos al acecho a la isla y sus nativos, a sus ídolos de madera. Con la madera de la cruz


[29] el poste en el que me recuesto y espero en Corrientes y Scalabrini Ortiz un colectivo que no llega, pero el viento sopla fuerte y me trae el rumor de la luna de la noche en Palestina, y hermanos y hermanas que nunca tuve pero con quienes me encuentro, solitario. (inĂŠdito)


[30]

Versiones de la lluvia La lluvia existe para que puedan existir los charcos con sus sapos y los perros negros que al fragor de la lluvia, observan cómo su pelaje se convierte en un manto de tintes plateados y gracias a que existe la lluvia el olor a pasto mojado, las canaletas, el diario en la puerta para que puedas secarte las zapatos, los fraternos paraguas prestados. La lluvia existe para que puedan besarse, bajo la lluvia esos dos, por última vez sin saber que es la última vez: mañana saldrá el sol y ella se dará cuenta de que ya no siente lo mismo que nada es igual, y entonces, levantará el teléfono y le dirá Jorge es mejor que nos juntemos hay algo que tenemos que charlar Según dicen también, en cierta mítica ocasión, llovió tanto que la tierra fue, ante los ojos de Dios, una nube espesa, una bruma como la del mar cuando está bravo y las plantas miraban azoradas una foto del sol en la mesita de luz y lloraban los arbustos, los árboles gigantes


[31] todos lloraban, ahogados por los rincones. Me regocijo de sĂłlo pensar que Dios es el personaje central de mi telenovela de la tarde esa que tanto me hace llorar sobre todo los dĂ­as nublados, mientras plancho. (inĂŠdito)


[32]

Yugoslavia viaja en barco al Mundial del 30 Viajamos en un barco de hierro frío, hermoso, enorme como los Alpes. Los camarotes no abundan así que dormimos amuchados envueltos por la red de uno de los arcos. Entrenamos muy duro los primeros días en la cubierta, bajo el sol pero ahora todos los balones, las redes y los arcos están en el fondo del mar y los delfines se ríen de nuestra puntería: uno llegó a confesarme que se hizo hincha nuestro después de vernos entrenar, como un acto de misericordia las ratas, en cambio, fueron más gentiles y no opusieron tanta resistencia dos de cada tres roedores fueron cazados y convertidos [en pelotas y aunque perdimos la mitad de nuestras medias y a nuestro defensor estrella, muerto en combate (que en paz descanses Zlatko Vujović, la Patria te recuerda!) pudimos entrenarnos un día más, una tarde inolvidable gracias a Zlatko, a las medias, a la batalla de las ratas en la cubierta del sol, con el océano como tribuna como un estadio vacío lleno de agua y aire en dónde flotamos o volamos mientras el aliento del océano parece anónimo aunque yo creo escuchar la voz de mi padre insultando al juez de línea


[33] y el sol me va a matar, este vaivén me va a matar estoy mareado, a punto de caerme, pero logro sujetarme a un compañero levanto la vista y está el horizonte: estoy orgulloso de ser [yugoslavo! un periodista acerca su micrófono y nos pregunta: ¿Están [preparados? Estamos preparados, vamos a dar pelea nuestro técnico es un viejo lobo de mar y el mundial Moby Dick: Uruguay nos espera como una ballena desaforada que sale a nuestro encuentro y estamos desarmados: ya no quedan arpones, ya no queda [balones en la cubierta del barco que nos lleva sin camarotes, bajo el sol, en los Alpes, en el mar este es sin dudas el mejor momento de mi vida. (inédito)


© Fernando Quiceno

[35]

Natalia LITVINOVA (Gomel-Bielorrusia, 1986)

Ciudadana argentina. Poeta y traductora de poetas rusos. Ha publicado Esteparia (2010), reeditado en el año 2013 en España y en Uruguay, Balbuceo de la noche (2012), Grieta (2012, reeditado en España y en Costa Rica), Rocío animal (2013), Todo ajeno (2013) y, en coautoría con el poeta Javier Galarza, Cuerpos textualizados (2014). Compiló y tradujo las antologías de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin, El ruido de la existencia (2013), y El espejo equivocado (2013) de Cherubina de Gabriak. En 2015 la editorial Vaso Roto publicará sus versiones de Innokenti Ánnenski. Actualmente dicta cursos en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, y coordina la sección dedicada a las letras argentinas de la revista Ombligo. Ha participado en el ix Festival Internacional de Poesía de Nicargua, en 2015.


[36] Sobre la poesía de Natalia Litvinova

La poesía de Natalia Litvinova tiene como centro de su poética la imagen, en donde el lenguaje surrealista predomina para atravesar distintas profundidades del decir. A partir de la imagen, el poema va expresándose y muestra distintas capas de la realidad que son develadas por el sujeto de la enunciación, donde lo paradojal e insólito se manifiestan. Es así que la imagen evoluciona en metáfora y luego en símbolo, retroalimentado los significados existentes, creando así climas ricos en significaciones e inmersos en contextos de un silencio que habla.


Poemas


[39]

El día que nací recuerdo el día que nací. llovía y los árboles soltaban todos sus frutos, la fertilidad de los ríos era capaz de matarnos. recuerdo el día que nací. tenía los ojos ciegos, la boca muda y el alma intocable. mi padre me prestó su mano para que yo no supiera qué hacer con ella. amo las manos de mi padre, origen de toda creación y de la fe. recuerdo los abismos del vacío, los límites, el calor del alba sobre mi nuevo rostro. mis manos extendidas al no saber.


[40]

Por lo que se debe rezar como una casa incesante o como una despedida innecesaria es la vida y se repite por eso arrodillada rezo por la resurrecci贸n de alg煤n santo por la palabra no sujeta a la muerte por el ojo que es linterna miedosa del que regresa del otro lado (De Esteparia)


[41]

Una muerte clara Nunca vi una muerte tan transparente, junto a mi ventana, entre las ramas de los abedules. Nunca vi una muerte tan desamparada, robando cobijo a los niños gitanos ante la caída de un filo de nieve. Nunca vi una muerte que, sin pronunciar nombre alguno, abrazara cualquier cuerpo, con minuciosa suavidad. Nunca volví a ver una muerte tan clara, como aquel septiembre del año invisible, cuando la patria se extinguía como un animal preciado, y sólo yo lo supe. (De Grieta)


[42]

Tatuar Escribir es ir hacia la herida para curarla con veneno. Los dioses lamen poemas y escupen oraciones. Cuando no escribí encontré mi reflejo en el ojo ciego de un caballo. Mi madre no ve las frases que tatué en su vientre.


[43]

Cortar Quiero cortar la oscuridad en dos para elegir de quĂŠ lado [estar. Matarla sin que se dĂŠ cuenta. Que tiemble como una perra [bajo la lluvia cuando le muestre mis colmillos. Voy a beber tu sangre, oscuridad. No me lleves. (De Todo ajeno)


© Carolina Sólimo

[45]

Felipe HERRERO (Buenos Aires, 1985)

Poeta, librero y editor. Dirige la serie Egeo de la editorial Lisboa, la misma que publica a renombrados poetas de habla hispana. Su poesía ha sido parcialmente traducida al inglés. Herrero ha sido, además, incluido en distintas antologías de su país y del extranjero. Ha publicado Legua roja (2011, 2013), pirueta solar (2011), El cálido viento de la noche (2012), Noruega / Norway (2012), Impureza de los días (2014) y Glaciar (2015, en prensa).


[46] Sobre la poesía de Felipe Herrero

La poesía de Felipe Herrero halla su centro en la conversación íntima entre el yo poético y un tú, como también en la expresión de su interioridad. Cuando esto sucede, el poema encuentra su sentido y el lenguaje se potencia, expresando el decir en imágenes de registros variados que van desde lo coloquial hasta lo tradicionalmente lírico. Se trata de una poesía íntima, cálida, humana y vivencial. Directa, fresca, autorreferencial.


Poemas


[49]

TE AMO por caminar descalza —sin prejuicio— iluminada te amo cuando se desprenden de tu frente algunas hojas de una canción lejana de río y madreselva te amo por dejar descalzo el camino el momento que respira de nosotros la sombra ya no hay paz en mi memoria de tu cara cuando llega la hora de distancia es tu cara mi único refugio


[50]

A MatĂ­as Duarte DEJAR EN LA MESITA la memoria salir a caminar en manga corta doblar la esquina y doblarla pasar a la siguiente hoja echar al olvido la flor primera aplicar un conocimiento a otro a otro en manga corta llegar al punto de desconocerlos a todos y desdoblar las cosas falsearlas


[51]

LA LLUVIA SIGUE mojando las paredes los dedos siguen rasgando la guitarra personas charlan cuando dormimos cuando morimos y la lluvia sigue arreciando las baldosas igual que ayer igual que hoy el mundo continua como un campo de batalla


[52]

TE ENVÍO en un sobre abierto mis palabras y canciones mi acto de creación más puro toda fuerza de flores rojas árboles plantas fuertes toda esa vida te envío mi voz ronca cargada de paisajes y cristales repleta del mundo nutrida por cien estrellas que largan su color e iluminan la tierra fértil te envío, por último, un abrazo una canción esperanzada en ese abrazo mi persona mi rostro de poeta (De Paseo de cristal, inédito)


[53]

Jóvenes Estoy dormido. Vivo así, como un ente de un lado a otro, lo decido. Una vez me desperté, fue tan siniestro el mundo. Tan consumido en sí mismo, joven. Inventamos la rueda, y siempre nos quedamos en la rueda, creemos ser el eje de “la rueda”, el núcleo. Para nosotros nada más existe fuera de la periferia de esa rueda. Todo parte de ese punto y hasta la periferia llega, no más. Por eso llegamos a la intemperie recluida y somos intemperie antisocial. Por eso me gusta pensar en los árboles, no tienen núcleo o periferia. Ellos buscan el sol, son compañeros de la vida.


[54]

De vida a vida Algunas tardes me siento en el patio de casa. En silencio, escucho al tránsito de la vida cantar sus formas, sus ritmos. Considero que mi cuerpo late en el estudio del mundo natural. Me incorporo, oigo las frutas del árbol cantar su canción, ellas chorrean en mi mano; un tajo que sangra su vida llega a mí. Luego el silencio. El gato llega a mis pies y se frota, mira atento mi hacer cotidiano. Vuelvo a la silla, vuelvo a mirar al cielo. Naranja cae por mis manos. (De Dulce paso, inédito)


© Mariela Romero

[55]

Gabriel GÓMEZ SAAVEDRA (Tucumán, 1980) Ha publicado la plaqueta Huecos (2010) y el libro de poemas Escorial (2013). Sus obras han sido incluidas en diversas antologías, medios gráficos y digitales, de alcance nacional e internacional. En 2010, ganó el Premio Municipal de Literatura San Miguel de Tucumán - Género Poesía (Región n.o.a.). Fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes, para perfeccionarse en poesía como becario del programa «Pertenencia: puesta en valor de la diversidad cultural argentina».


[56] Sobre la poesía de Gabriel Gómez Saavedra

La poesía de Gabriel Gómez Saavedra es profundamente lírica, en su sentido más original. El poema expresa un pensamiento que las imágenes sintetizan de manera cruda y bella en un lenguaje elaborado, rico en matices. La naturaleza acompaña al sujeto de la enunciación con la naturalidad característica de quien convive con ella y puede describirla, cuestionarla, sentirla.


Poemas


[59]

El hueco Ser siendo la nada es atraer al punzante tañido del hueco. Se contrae o se dilata, se entrecorta o bien fluye en un despojado arroyo de pisadas lajosas; y aquí se acurruca, él y el lacito que lo acompaña trenzado con las lonjas de mis propias células. Que si el hormigueo de las palabras teje la seda de la utilidad, o si bajan con su llovizna movedora del ritmo de los títeres… Esto o lo otro… La etiqueta o la carne del contenido, y la humanidad en el medio sin poder cerrar los párpados. Todo es insoportable dentro del hueco, hasta la brisa en las alas del colibrí que contiene los pétalos


[60] de mujeres lejanas; la trama articulada en la red arácnida dormida en el ángulo de la habitación. Incluso el verso me llega pesado, bestial, mientras el cerebro se alborota dentro de su líquido. ¿El camino está, es único o espera en grupo? Por ahora sólo tengo un bastón blanco para reconocerlo y la cuna cóncava del hueco acariciando la luz con sus vendas negras.


[61]

Loco al sol Una sorda manga de langostas o desflorados ademanes de pirpintos erizan las innumerables sombras cachorras que peregrinan en ida y vuelta por mi esófago hasta hacerse adultas. Ésos que estaban ahora son sólo puntos desmoronados, como la distancia cuando hospeda a las manos o como palabras pintadas en las ruinas de la desmemoria. Importan (arden pero acompañan) los que susurran su dialecto cercano. Ellos tiran mi cabeza hacia atrás y abren duramente mi mandíbula reiniciando, a partir de la garganta, el numen de luz flotante que hago caer al cielo. (De Huecos)


[62]

Casa A Cuny Sabe que la casa remoja su pulso en la orilla de los años y los espejos. Sabe que aún bajan a beber de la piscina murciélagos razantes. Como inquilino de la habitación trasera diagramará el conjuro que descabece la biografía de su nada (por si otro amanecer marchita). Pero, atrofiada la tarde funde eucaliptos linderos y ahoga su naranja en los vidrios de la tapia. La lechuza puede salir breve a chillar su calavera.


[63]

El sepulturero Un último incienso pasa por sus ojos y ya no quiere preguntarse cómo y por qué asumió la forma de lo respirable esta paciente voracidad descendida por la rama del calendario. Sabe que basta una grieta para inventariar las pertenencias, llámense calle que siempre parece abordada por el último auto de turistas cargando una carie por el lente, casas en torcimiento o hijo viajando, cual sabueso, tras algo parecido a la dignidad. Hasta que la grieta, plena, deje pulular, crecientes, las tertulias de los silencios; ésos que se buscan un contenido inmemorialmente perdido. Siempre y de soslayo el quetupí le ultrajó la oreja crepuscular pero ya ni eso,


[64] ni las dinámicas odiosas a las que suelen obligar las inundaciones cuando tiranizan por su casa, lo despabilan. Ayer tuvo que entregar un muerto, los familiares lo trasladaban a un cementerio privado (observó que habían barreteado más placas de bronce). Ayer también, soñó de siesta que la Virgen le entregaba su manto antes de desmoronarse, y que él lo olvidaba sobre una silla distraído en dejarse esgrimir como una cerveza más por la fiesta patronal y su música recalcitrante. Catador manso de la ceniza con la sombra inclinada acariciando de sobrevuelos este jardín igualitario de huesos, dones, honores y mentiras. (Los años dan en la transpiración y en la artritis.) ¡Deje ya de percutir la pala desafilando la tierra, que el pozo responde a su estatura! Total, todos aprenderemos a familiarizarnos con un racimo de plásticas flores


[65] para saciar la necesidad de desalinearnos del riego. (De Escorial)


[66]

La música de Tucumán ¿De qué tumulto se hizo esta música? ¿Hasta qué voces tuvo que hundirse la voz para embarrarse de múltiples pulsos y encontrarse? ¿Por qué la aborda un coro de asombrosos dioses mutilados como un azúcar peligroso? ¿Por qué para nombrarse toma versos con la boca rebalsada por un aire verde y caótico? ... ¿Qué ornitólogo registró este pájaro desvariado que bebió el pulmón de todo pájaro para darse el tiempo del vuelo en la búsqueda desesperada de la síncopa? ¿De dónde viene la música de Tucumán?... ¿Hasta dónde se irá... mientras mis manos, pies y oídos sangran el agua incinerada de su entidad? (inédito)


© Sebastián Hacher

[67]

Natalia ROMERO (Buenos Aires, 1985)

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Dirige la librería-tienda virtual A Cien Metros de la Orilla (www.acienmetros.com.ar), especializada en poesía, nueva narrativa y editoriales independientes. Ha publicado en poesía Nací en verano (2014). Forma parte de antologías nacionales y colabora con revistas literarias y blogs. Dicta talleres de poesía y de escritura tanto individuales como grupales. Algunos de sus poemas pueden leerse en: www.todaslascostas.blogspot.com.


[68] Sobre la poesía de Natalia Romero

La poesía de Natalia Romero narra la vida desde un lugar de constatación y aprendizaje. La naturaleza es asombrosa, a veces acompaña al motivo del poema, otras veces la naturaleza acciona sobre el yo poético y de allí sobreviene la reflexión. En un lenguaje simple, cotidiano, urbano, Romero describe el mundo y lo comparte, para que formemos parte de él.


Poemas


[71]

Monte Hermoso Escalamos la montaña de arena. Se queman las plantas de los pies nos acostumbramos pisamos con fuerza queremos llegar al centro de la tierra. El médano dorado parece un meteoro. Nosotras lo queremos es nuestro refugio del verano. Desde lo alto cerramos los ojos nos tiramos y rodamos por la superficie plana de la playa. Estamos lejos de la cima otra vez. Tenemos arena en los ojos las uñas los oídos la boca. Masticamos los granos que se disuelven como el azúcar de los copos o la sal del mar. Te miro, estás riendo te ves tan parecida a mamá.


[72] El sol del mediodía nos deja la piel cada vez más roja. En el cielo no hay una sola nube. Al costado del monte unos cardos, unas flores amarillas que me recuerdan a los penachos que crecían en nuestro balcón. Miramos otra vez la cima. A lo lejos suena el mar. Después de varias escaladas iremos a zambullirnos hasta quedar transparentes como las algas.


[73]

Última fotografía Ella camina adelante, él se queda parado frente a un árbol de flores recién brotadas. Ella no se da vuelta para mirarlo pero sabe que se detuvo: no salta más la tierra detrás suyo, haciendo nubes rojizas no ruedan las piedritas del camino con el arrastre de sus zapatillas de lona. Él levanta la vista, ella está en el centro de la vía y flamean los volados de su vestido azul. Su figura se hace cada vez más chiquita pasa una camioneta con ovejas y cabras y levanta todo el polvo de la ruta hasta desdibujar las líneas que bordean el camino.


[74]

Cascada Llegamos al valle. Hay que subir la montaña después de pasar el sendero por el que nos llevó la camioneta que nos levantó en la ruta. Yo no sé quién soy entonces no pregunto adónde vamos, me dejo llevar. El cielo está despejado y el sol retumba sobre el camino liso de tierra seca. Todo es dorado a esta hora de la tarde. Somos varios los que vamos hacia la montaña algunos de los chicos están desnudos bajo esas toallas anudadas a la cintura. Yo disimulo, mi piel está roja cada vez más roja pero pienso que es parte de la entrega a la naturaleza. Es solo naturaleza, me digo. Caminamos durante un rato largo el suficiente como para perder la noción del tiempo. Vas adelante y ya no veo ni el contorno de tu espalda. El calor sube por la tierra y empaña el horizonte.


[75] La montaña está adentro de otra montaña. Cruzamos unos troncos sobre el río Tengo tanto miedo de que me lleve la corriente pero veo el suelo de piedras plateadas y las piso con fuerza, me sostengo. El agua de la cascada cae como si cayera sin tocar nunca nada. Hay que meterse por debajo de un túnel detrás de la piedra más grande y ahí, adentro de la montaña el mundo huele a roca y el color es terso y el frío es seco. Cruzo la caída del agua con brazadas grandes el peso del agua me empuja. Al abrir los ojos mi boca casi está muerta. El cielo se abre entre los árboles.


[76]

Película El dique está casi vacío este verano y el sol me guía por la marca que deja sobre el agua, esos brillos como chispas en la superficie marcan la profundidad. Me acuerdo de la película que vi la noche antes del viaje. El actor contaba los años que su hijo viviría sin él después de su muerte. No quiero pensarlo pero lo pienso: cuántos son los años que ya vivo sin vos cuántos me quedan sin nombrarte más. Podríamos haber venido alguna vez a esta casa. A veces, hago como si habláramos por teléfono. Te cuento que te encantaría cómo quedó la zona tan arbolada


[77] y tranquila en esta ĂŠpoca. Te cuento de los frutos nuevos del ciruelo del ceibo que se secĂł en la esquina. Es extraĂąo no recordar un tono en la distancia de la voz. El agua me llega a la cintura me estiro, sumergida todos los sonidos forman un mismo cuerpo.


[78]

Aguacero Cuando pasamos el río Sauce Grande la ruta es toda de niebla si seguimos el sendero del agua llegamos a la playa, hay lagunas de lluvia por el camino el campo se vuelve océano. Pienso que puedo morir ahora. Vemos solo líquido que nos cubre creemos estar al refugio en el auto que nos lleva. El agua es un cuerpo inmenso no se corta, nunca sangra. Adelante un auto hace luces intermitentes rojo amarillo rojo la cortina de agua lo cubre todo. Seremos libres devueltos por la tormenta sin más abrigo que la lluvia. Caen sapos del cielo me dijo mi abuelo yo los vi. Había olor a mar. (De Nací en verano)


© Marco Zanger

[79]

Lucio MADARIAGA (Buenos Aires, 1985)

Periodista colaborador en publicaciones del país y del exterior, en prensa gráfica como también en radio y televisión. En 2014 fue uno de los ganadores del Concurso Binacional ArBol (Argentina-Bolivia) organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación Argentina, y por el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, Estado Plurinacional de Bolivia. Ha publicado el libro de poemas Materia Oscura (2015).


[80] Sobre la poesía de Lucio Madariaga

La poesía de Lucio Madariaga surge a partir de un registro lírico donde la imagen rural domina la escena. A veces en forma de celebración y, otras tantas, como padecimiento ante una realidad que se muestra hostil. Se trata de una poesía plena de imágenes y de música; una lírica que reflexiona sobre el estado del yo poético en un contexto salvaje, instintivo, bello.


Poemas


[83]

Metamorfosis a la intemperie No haber nacido animal es una de mis secretas nostalgias Clarice Lispector

Una noche te soñaste tocando cumbia en un matorral y estabas solo, sin pesares, conquistando luciérnagas con tu piel, saltando como una rana loca de humedad, regando el roce de tu acrobacia junto al rocío, rodeado por un cortejo de moscas con olor a jazmines, corriendo desbocado y revolcándote en estrellas. Un día despertaste y la profecía se había cumplido: eras un animal.


[84]

Barriletes rurales Cualquier lluvia cae muriendo y recordando Rodolfo Alonso

Voces de chicharras

—agujas chinas— penetran la ventana improvisada del rancho Los alguaciles de la ropa tendida a la intemperie alertan La lluvia de invierno duele en la cara del abandono Me retuerzo en la lona helada del catre y sueño: fósforos móviles

para sazonar melodías internas de pájaros que condenan al resguardo de la lluvia el desierto de los hombres


[85]

A la sombra del tilo Viene del monte un aroma a casuarina y lujuria recién lavada que me envuelve Arrojo los dados minerales: números tallados por la constancia del viento astillan mi suerte Ella gotea hacia arriba y cae desnuda pero dispuesta No hay dádivas para este corazón señor de la mañana Altagracia en derredor, no tengo más verdad que un salvaje palmar y el éxtasis en puntas de pie de saber que este amor se come con las manos.


[86]

Monte Porte de sustancia sabia, sonido a piedras invisibles, dulce cajón que despierta canjea fe de entierros y silencio por mandarinos y miel, pequeñas columnas de la mañana. Tu sola presencia estremece la condición de niño insecto. El claro, órgano de luz, la persuasión tiembla. Noche se abre de canto, festeja honor de circunferencia [perfecta: tambor, celo de bruma y cachorros que braman entre brotes, secretean pimientos y planean trincheras en el pequeño mundo escondido que resiste contra todo aserradero. (De Materia oscura)


[87]

Pasto mojado quién interpreta los músculos cuál de esos engendros mueve los hilos preguntabas mientras tus manos se enroscaban como si esperaras el tren quise verte a través de la tela no parecías de este barrio había algo demasiado brillante el algodón olía a quema se dilataban mis pupilas qué esa intensidad qué es viento fuerte que gana un rincón dame la mano te dije vamos al borde detrás un hueco adelante un abismo los pies raspaban la tierra era de mañana en Baraiba jugamos a vaciar el tanque australiano nos suspendimos en el pasto mojado cerramos los ojos (De Baraiba, inédito)


© Eduardo Tentoni

[89]

Valeria TENTONI (Buenos Aires, 1985)

Abogada y periodista cultural. Ha editado las revistas Pájaro, La Quetrófila y #puentesur. Además, desde 2011 edita la Audioteca de poesía contemporánea (www.audiotecadepoesia.blogspot.com). Ha publicado en poesía Batalla sonora (2009), Ajuar (2011) y Antitierra (2014). En narrativa publicó el libro de cuentos El sistema del silencio (2012). Forma parte de antologías poéticas nacionales e internacionales, y textos suyos circulan en plaquetas, revistas y publicaciones on line. En 2013 participó como guionista en el documental El abrigo del viento.


[90] Sobre la poesía de Valeria Tentoni

La poesía de Valeria Tentoni tiene su centro en la expresión del discurso. Su originalidad radica en la forma de transmitir el motivo del poema, haciendo uso de un tono contemporáneo, descriptivo, directo, donde el amor y las reflexiones sobre la poesía y el género son preocupaciones constantes a la hora del decir. La belleza aquí es verdad, en un momento histórico en el que la misma ha desbordado su cauce para expandir las fronteras clásicas hacia el futuro.


Poemas


[93]

LA CASA SE INUNDÓ porque las ratas pusieron en el desagüe sus nidos las hojas taparon las canaletas. Encontramos manchas de [humedad con figuras abrumadoramente imprecisas. Talaron el árbol, pusimos piedras sobre el tronco guillotinado. Yo lloraba en un estúpido charquito de barro. Había un gato negro acurrucado en la puerta y cuando abrí entró, dijiste. Se va a llamar Michael Jackson y no va a entrar en la habitación, acordamos. Compraste alimento en el quiosco le serviste agua en una maceta que olvidó el inquilino anterior. Cuando llegué, el gato estaba entre las piedras que detenían el avance trunco del árbol. Era un minúsculo pompón desgreñado. Saqué las piedras, una por una. Tuve miedo de que estuviese muerto. El gato no se movió hasta que giró la cabeza muy despacio y me clavó sus ojos amarillos. Uno de ellos estaba hundido por la presión de las espinas. Era más bien horrible. Estaba aterrado pero sostenía la mirada, algo que muchas de las personas [que conozco


[94] ya no pueden hacer. Escapó hacia el lavadero. Le dejé una bufanda de lana por cuna, le dije que todo iba [a estar bien. En una lata vacía mezclé polvo blanco y agua de la canilla. Ahora eso es leche que espera por la confianza de nuestro [gato, por un día en el que no haya nada de qué escaparse. Por la mañana encontramos que algo había comido. Pero ya no estaba ahí. Yo estoy en el poema, ahora, preguntándome si existió o no ese animal oscuro entre nosotros. Yo estoy en el poema, ahora, cambiando los tiempos verbales a pasado.


[95]

TODAVĂ?A algunas de nosotras abrimos las piernas, nos torturamos con cera vegetal, creemos en la suavidad como atajo para el amor, hablamos de cosas sin importancia, siempre son cosas sin importancia las que llevan a dos personas (o mĂĄs) a la cama, pero siempre es una sola fija estĂĄtica y terminal la que lleva a alguien a tragar millones de posibilidades de futuro contoneantes creyendo que con eso mejorarĂĄ el brillo de su pelo.


[96]

QUIERO REVENTARME contra el futuro como un insecto de esos que se convierten en estrellas en la ruta sobre el cielo polarizado de un parabrisas ajeno.


[97]

ELLOS HABLABAN FUERTE o no tanto, se entrevistaban con rubias importadas y aseveraban cosas con fuerza, como si con eso las aseguraran en el mundo. Yo dije que no tenía opinión formada sobre el asunto y sentada sobre mis talones me dispuse a planchar mi papel de cupo femenino para que no tuvieran que gritar más fuerte porque todo da igual, pero yo no puedo decírselos. Salí y me siguieron los perros, eran cinco o seis y algunos ladraban querían jugar conmigo y yo estaba sola. El parque era tan perfecto que no puedo describir los caminos ni los árboles ni la noche ni los perros, tan despiertos hasta que llegó el taxi y el chofer me retó porque estaba sola y yo iba a decirle que siempre estamos solos y nos cuidan los perros pero a nadie le gusta que le expliquen las cosas en las que se cree maestro.


[98]

EL AMOR ES UN TORO MECÁNICO del que nadie se baja [con elegancia. Una atracción de feria abandonada, desafiando la intemperie. Todos se paran frente al toro y se dicen Yo puedo con él. Todos, sin excepción, confían en sus talones y se montan a la violencia eléctrica de su lomo. Confían todavía cuando el movimiento se inicia, como si una mano poderosa e invisible echase una ficha al aparato sin previo aviso. El clic metálico se recorta en el sonido, una topadora minúscula derribando al silencio de un empujón. Entonces todo comienza, y ya no hay manera de emprolijar el cuerpo, esa forma de la que antes creíamos tener dominio y que ahora se nos revela como si hubiese estado esperando su turno comiéndose las uñas desde que le pusieron nombre. Si yo fuese un ratón preferiría


[99] perder mi cola en la trampa antes que mi queso. Una y otra vez. (De Antitierra)


© Fabián Gómez

[101]

Fernando MÁRQUEZ (Santa Fe, 1987)

Ha realizado estudios en Filosofía y en Artes y, actualmente, es profesor en Letras. Participó en performances, lecturas públicas e intervenciones literarias. Museo de lo inútil es su primer libro de poemas, aún inédito.


[102] Sobre la poesía de Fernando Márquez

La poesía de Fernando Márquez expresa el mundo desde un lugar reflexivo, íntimo, profundo, en donde el pensamiento tiene gran protagonismo a la hora del decir. La gramática del poema aparece entrecortada y el efecto logrado es la encantación ante un discurso mental. Por momentos la imagen surreal atraviesa la palabra, como punto de fuga, para luego volver al pensamiento puro. De esa manera, Márquez logra una poesía inquietante, sólida, altamente sugestiva, en el límite exacto entre poesía y filosofía.


Poemas


[105]

EN EL TECHO cuelgan pedazos de pintura. con el tiempo y la gravedad caen. cuando los encuentro les pongo nombres. arriba, Dios. ahĂ­ estaba sintiendo el peso de lo que se pierde se hace cielo


[106]

SOBRE UNA MESA crece y descansa el polvo, copas en fila rota reflejando el color y la muerte de las flores, unos cubiertos cruzados, crucificando la superficie, las sombras de una botella abierta de boca contra el cielo junto a los platos unos sobre otros apilados al borde de la nada, donde no hay nada, ni arriba ni abajo ni costado, salvo la plenitud del espacio que sobrevuela una mosca, el fondo de los vasos, la mesa en fin, nada fuera de lugar las cosas dispuestas de tal manera como piezas de una partida aĂşn por resolver


[107]

TODAVÍA LO RECUERDO La tarde moría, y la sombra de un gorrión se desvanecía [sobre mi vientre Estaba intacto Estaba indemne Estaba entero Había sido salvado Acá estoy, dije Afuera todo sigue igual Todo el mundo sigue La certeza de delirantes, la enfermedad del deseo La mugre metida entre los rincones Hay enumeraciones que hacer, hay anotaciones que seguir Los monólogos no sirven Esto no más que una ilusión Sin embargo, acá estoy Ciudadano del mundo A un paso de caer Los pies fríos, las ideas calientes Poema: se lo que tengas que ser pero dilo todo Esto no alcanza Los cielos se vacían Nada es real Nada es


[108]

EL GESTO VOLCADO SOBRE LAS MANOS para beber y comer de ellas la fuente que todo lo sustenta eso, es todo


[109]

NO No soy Es decir, soy todo lo que no soy No soy Allen Ginsberg ni Walt Whitman, No fui ni nunca lo seré, pero lo intenté: Anhelé la santidad con los pies desnudos Lastimé mis ojos, destruí mi alma Extremé todas las posibilidades Y no me arrepiento Fui puro hasta que aprendí las contradicciones Leí la vida de todos los santos Vi la muerte en los zapatos de un extraño Amé y mentí Fui huérfano Fui un soberano Tuve toda la fortuna del mundo Lo que tuve, lo di Con las manos y olieron a hierba (¿Qué hiciste con tu vida?—preguntaron— Coseché naranjas ¿Qué hiciste con el aburrimiento? Naranjas coseché) También Gasté todas mis virtudes contra puertas cerradas Desprecié el arroz frío No me hice entender Ojalá hubiera tenido más de una vida, una


[110] Se la hubiera dedicado a mi madre Ojalá hubiera tenido todas las contraseñas del mundo Fueron tantas Tantas Cosas Absurdas: La miel untada, los duraznos calientes bajo tierra A veces gritar y callar para que todos los idiomas me [entendieran de una vez Copiar sin culpas (con culpas), hacer preguntas estúpidas Practicar primeros planos con películas de Bergman Leer Observar Histéricas lectoras Devotas de Pizarnik Pronunciar mis oraciones, encontrar la salvación entre [palabras terminadas en –mente Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición, ¿no? Oh dios, ora pro nobis Estoy aturdido Estoy tan cansado como carne sobrealimentada Mi problema es que pienso demasiado, mi mente es una [bestia suelta en una habitación No me pregunten Las noticias alertan que somos demasiado Y estamos solos


[111] Recibo mensajes que nunca responderé Ofertas que jamás aprovecharé Tengo sueños vacíos rellenos con manchas de humedad Tengo sueños, sí Last night i dreamt that somebody loved me Hoy, 17 de febrero cumpleaños veintisiete: No logro escribir el poema y la música arrasa con las [multitudes ¿Acaso esto se trata de una broma neurótica? ¿Sos vos? ¿A qué hora murió Jesucristo? No importa, dirás adiós de todos modos A vos te hablo (Todavía recuerdo como leías Con gestos verosímiles Tu divinidad era verosímil Tus pies encogidos también eran verosímiles Es que a veces duele Y es que a veces ¿cómo puede soportarse?) La belleza es una ciudad abandonada un cielo quemado, la noche las flores rotas del ciruelo que encontré [en mi imaginación después de haber cenado huevos cocidos sobre la cama en [el jardín En fin No soy


[112] Nada soy y llegué más rápido que cualquier otro a ningún [lugar. Amén. (De Museo de lo inútil, inédito)


© Josefina Itoiz

[113]

Verónica YATTAH (Buenos Aires, 1987)

Ha publicado en poesía Ella salta la espuma de las olas (2009), Allá es mañana (2013) y Los perros también se van (2014). Participó en la antología de cuentos del concurso del Fondo Nacional de las Artes 2008, en la antología de poesía El Rayo Verde 2013 y 2014. Desde 2012 realiza entrevistas sobre los procesos creativos para su blog Sigamos Tramando (www.sigamostramando.blogspot.com.ar) y actualiza el blog de poesía Ella salta la espuma de las olas (www.ellasaltalaespumadelasolas.blogspot.com). Actualmente, coordina talleres de escritura.


[114] Sobre la poesía de Verónica Yattah

La poesía de Verónica Yattah tiene la condición de ser sutil, precisa, autorreferencial, cálidamente femenina. En un dictum cuidado las imágenes y el decir encuentran una síntesis que es propicia mientras haya un tú con el cual interactuar. Se trata de una bella poesía de arraigambre lírica, en la que por momentos aparece la narratividad, pero en su medida justa, y el resultado es una lírica preciosa, intensa.


Poemas


[117]

2 El caballo deja el temor para más adelante. Al caballo no le asusta el campo abierto, el monte, las estrellas de noche. Me subí a este caballo para no volver y para no llegar. Él lo sabe y por eso Galopa

Galopa

Galopa

En el fondo no hay nada. Ahora: viento frío, su piel y la mía roce rotundo, perfecto. No aceptamos más que un mar en el final, sonido de olas calcado


[118] de otros mares, de otras olas. No aceptamos mรกs que nuestro encuentro y este viento sobre la cara.


[119]

11 Otro día soleado en casa de mamá. Ya no cocina ni lava la ropa bajo la parra. Tiende su cuerpo al sol, su cuerpo conocido. Luego se levanta, toma una uva, toca, se demora con ella. La prueba y sonríe, me mira con esa placidez que sólo sienten los que descubren algo. (De Ella salta la espuma de las horas)


[120]

SE SACUDEN LOS PAPELES en el barco. Yo también tengo que hacer equilibrio para no caerme. Son como libros abandonados estas hojas mojadas en medio de la cubierta. Las olas dejan de ser olas y entonces miro: una foto desteñida y la tinta que ya no dibuja un nombre, sino manchas. Me alegro por quien sea que haya perdido su nombre y arrojo las hojas a tierra de nadie, ahora que el barco vuelve a moverse. (De Allá es mañana)


[121]

PARA LLEGAR A TU CASA no hace falta un colectivo es un camino, una ele que evité durante días. Hay excusas como seguir yendo al almacén cruzando la avenida. Esa avenida es una frontera, una división, una zona de peligro. Pero hoy me decido y salgo a buscarte. En esto estoy cuando cae una hoja. En el camino hay una plaza donde nos vimos cuando todavía hacía frío. Algo de estos perros me detiene, la lengua de un labrador sobre mi mano. Yo, que no entiendo a los animales, hoy me entrego al roce de mis dedos sobre su pelo. Una señora pregunta dónde queda la iglesia, un nene logra por fin enganchar la sortija, un estrépito de risas y la calesita se detiene, hombres y mujeres transpirados haciendo gimnasia. ¿Y para qué ir hasta el final? Hay un perro mirándome de frente como diciéndome “quedate”. Pero los perros también se van y lo que queda si algo queda, es la hermosura de su rastro.


[122]

ME PEDÍS QUE TE ATE EL PELO. Con el inicio del viento y los álamos balanceándose cerca del muelle decís "haceme un peinado". Tomo tu cabello como a un racimo de uvas. Como a uvas de una naturaleza muerta entre seguir mirando y atacar hundo mis dedos en tu pelo, lo envuelvo con mis manos. Ahora queda libre tu nuca y tu columna vertebral es el camino de una gota. Hasta disolverse, esa gota de agua recorrerá tu espalda. Es un descenso que estremece. Entonces suelto tu pelo y te abrazo quién sabe si por primera o por última vez. (De Los perros también se van)


© Nadina Marquisio

[123]

Tom MAVER (Buenos Aires, 1985)

Poeta y traductor, principalmente, de poesía estadounidense. Ha publicado algunas de esas traducciones en su blog Hasta Donde Llega la Voz (www.hastadondellegalavoz. blogspot.com.ar). Desde el 2013 edita, junto a Patricio Foglia, el blog Malón Malón (www.malonmalon.blogspot.com.ar). Ha publicado en 2009 el libro de poemas Yo, la incesante nieve y, en 2015, saldrá a la luz su nuevo libro de poemas, Marea Solar.


[124] Sobre la poesía de Tom Maver

La poesía de Tom Maver halla su origen en el acontecer de la vida. Expresa con palabras sencillas un pensamiento reflexivo ante la realidad que lo rodea. De esa manera, los enunciados aparecen con naturalidad en un aquí y en un ahora atemporal, resaltando su condición de simpleza y de universalización. Es una poesía íntima, de pensamiento y emoción, en donde el yo poético susurra el poema con la fuerza del viento.


Poemas


[127]

AHORA QUE ESTÁS DE VUELTA y otra vez sos resistente al paso del tiempo sentís una dulce dejadez, sacás de la valija cosas desgastadas y apilás en canastos lo que ya no te sirve. En fin, no hay horarios para la impuntualidad de los regresos, y viendo tus bolsos semi vacíos, comprendés que no hay lugar para lo que perdiste. Pero ahora, en el lavadero donde el sol seca tu cara y tus manos y el aire se llena del perfume de la ropa limpia colgada de las sogas, te invade una nueva predisposición, unas ganas de que nadie más que vos, en esta paz, sea quien se quede planchando los pañuelos de la despedida.


[128]

HABLARTE MIENTRAS DORMÍS es lo más parecido que conozco a escribir un poema. Sujetada a tu respiración, amagás con irte, con quedarte. Es como si no estuvieras del todo y esa suerte de intermitencia me va guiando en lo que digo. Paso la mano por tu cuerpo y se hunde en el puente que atraviesa de ayer a hoy y te pierdo y te sigo en el pasaje. ¿Qué se oye, qué dirección toma ese largo devaneo? Las frases te acarician el cuerpo, te tapan y sin querer te olvidan en su afán de acomodar el rasgueo de tu respiración al tono oscuro de mi voz. ¿Qué le hace a uno alargar más y más la declaración, hasta casi sabotearle lo poco que tiene que decir para quedarse revoloteando


[129] alrededor del silencio como de un fuego que mantiene despierto al enamorado de las palabras? ¿Qué duración, qué soledad atraviesa el insomne con la sospecha de que, quizá, no esté solo en la inmensa noche? Es posible que más tarde llegue de algún lugar inexistente para mí y sin terminar de abrir los ojos estire la mano, diga alguna cosa y yo, del lado del día, en medio de la nada, la oiga mansamente.


[130]

Beautiful, beautiful, beautiful, beautiful boy John Lennon

A VECES ME DA POR PENSAR que mi padre se está volviendo cada vez más chico para que yo lo conozca por completo. ¿Por qué será que los hijos desconocemos la infancia de nuestros padres? ¿Acaso por exigirles esa paternidad no los dejamos de algún modo huérfanos? Ahora es como si él estuviera en busca de una edad exacta en que envejecer y hacerse chico vayan de la mano. Lo veo como si creciera frente a mis ojos para llegar a tiempo de ser mi padre dejando cosas atrás, historias que los hijos apenas llegamos a conocer, demasiado ajenas, y que no podemos averiguar sin que nuestros pensamientos se vuelvan borrosos. Después de una vida de haber aprendido el arte de perder hasta lo más preciado


[131] sin que parezca algo terrible, me pidió que hiciera lo mismo, pues su labor como padre, aseguraba, consistía en que yo, eventualmente, prescindiera de él. Sé que el tiempo no pasó por su vida sin transformarse en algo contradictorio con dos direcciones opuestas y a la vez reconciliadas en su corazón de padre y de hombre que también está solo yendo hacia los extremos de la edad hasta volverse tan grande o tan chico su amor, que no se lo ve, acaso por la sencillez de su entrega, que sólo se conforma en dar y en darse.


[132]

ESTAS PIEDRAS dispersas ¿qué fueron: una muralla, una columna, una estatua griega? No sé qué dicen. Hablan diferentes lenguas al responder de dónde vienen las partes de mi corazón. Me asusta que en su desvarío llegue un punto en que empiezan a hablar cuerdamente acerca de su locura. No razonan en su pasión sino que apasionan su razonamiento hasta velar las explicaciones Yo sigo el curso sacudido de sus desacuerdos porque me sirve para descifrar lo que en verdad piensan acerca de cuando estaban unidas y yo aún sabía lo que pasaba en mi corazón. (De Yo, la incesante nieve)


© Yilmar Siva

[133]

Tony ZALAZAR (Chaco, 1980)

Profesor en letras y fundador del Ananga Ranga Taller, sello editorial con que el publicó varias obras de autores regionales y propias, entre las que se destacan Ser de ruido (2006) y Quherencia (2009). Realizó las antologías Ida y Vuelta (Poesía actual de Chaco y Corrientes), Poemas con Famosos, Parrincestos —reescrituras poéticas— e Hijo e pluma. Ha publicado el libro de cuentos Carece de Madurez (2013), en la colección Mulita. Con El Teje Animal, proyecto que coordina con Aymará Yulan, publicó los libros-objeto Diario íntimo de un Chancho (2014) y CroniCanino (2015) tejidos a crochet. Ha participado en varias antologías: Los Poetas Interiores, Círculo de poesía y Panorama InterZona, entre otras. Actualmente, coordina el taller literario Paraná-Dar en el Centro Cultural Siete Corrientes.


[134] Sobre la poesía de Tony Zalazar

La poesía de Tony Zalazar se origina en un contexto que influye en aquello que se quiere decir. Naturaleza y poema parecen ser elementos inseparables en este universo salvajemente vivo y bello, en donde las palabras seducen y expresan en tono popular la vida, porque el yo poético vive y dice, siente y piensa. Así es la operatoria en este universo poético en el que lo cotidiano es trágico y forma parte de la naturaleza. Novedad y tradición presenta esta poesía que es bella, emotiva y necesaria.


Poemas


[137]

El Vale y las víboras Yarará, culebra o falso coral captura el Vale en sus carpidas, y moribundas las deja sobre el plano del machete. Las sopesa y sonriente las arroja, las levanta hasta los cables de alta tensión. Las víboras rebotan ante las patadas, —los voltios parecen resucitarlas— hasta que enroscadas al cable entre voleadoras de caracú y algunas parasitarias ofician de guirnaldas para el barrio.


[138]

Los tres y el cobre Un auto viejo, ancho y gordo se oxida en el baldío. Por la siesta el Rata, el Vale y Sofía conducen sus fantasías desde el volante del auto inmóvil. Hunden sus traseros en los resortes que los elevan y tocan palancas y botones omnipotentes. El Vale ve un cablecito rojo y otro amarillo, los estira y se estiran, los muerde y sabe a metal. Se va y vuelve con tres cuchillos. Pelan el cobre y pelan el auto. El auto queda sin venas, oxidándose y con guardia policial.


[139] Los tres compran mortadela pan y coca con lo que reciben en la casa de las bobinas. (De Ser de ruido)


[140]

II A veces la muerte parece lógica / y se presenta en huesitos de [tus abuelos. En las noches de cielo limpio mamá peinaba, en sus regazos, mi infancia, y marcando desde el patio una estrella aquel es tu abuelo me decía cuando morís te vas al cielo y tu alma se hace estrella. Gracias al rito de su amor la muerte sólo fue una luz que ya distante iluminaba mis noches. Y en la muerte de un ser querido / nacen ojos como estrellas para [el cielo.


[141]

VI Hay animales /que con la muerte de su amo /se mueren también. Miro una foto de mi padre y comprendo por fin a mi perro que de ojitos diluidos y temblante volvía de sus revolcones en la osamenta. ¡Cómo huele y cuánto duele esta distancia! La necesidad de empañarnos los ojos /que tienen los muertos/ [nunca la podremos saciar.


[142]

Por sustratos En el sustrato de estos ojos está intacto el jardín de mamá, están sus manos como raíces hundiéndose en la tierra y están sus dedos que disuelven terrones, desentrañan cizaña y extirpan como quistes esos bulbitos crecientes que sólo dan maleza. Está mamá con las manos sucias limpiando la tierra ablandando la sequedad y dándole a los surcos el agua y la bosta que amortigüen el sueño de la semilla que reanimen a los gajitos arrancados como al descuido por ahí. Ahí está ella en cuclillas poniendo el lomo de su mano ante el golpe del agua que deja caer de la jarra. Antepone su mano siempre


[143] y la agita con ternura para que el peso del agua no aplaste al brote no ahogue a la semilla ni desentierre nada que no deba. Así florece el jardín entre sus manos raíces, regadera, escudo manos que esparcen el perfume del querer entre insectos que lo celebran. En el sustrato de estos ojos está intacto el jardín de mamá, si algo florece lindo en mi mirada sólo es por el sustrato que lo impulsa por lo bonito de esta vida que nos riega, y nada más. (De Quherencia)


Ă?ndice


Prólogo ............................................................................................... 7

Poetas de la muestra .................................................................... 11 Soledad Castresana (La Pampa, 1979) ............................ 13 Sobre la poesía de Soledad Castresana .................... 14 Poemas ................................................................................... 15 I ............................................................................................ 17 III ......................................................................................... 18 La supervivencia del más leve ................................ 19 Como los tigres ............................................................. 20 Canción de cuna ........................................................... 21

Patricio Foglia (Buenos Aires, 1985) ................................ 23 Sobre la poesía de Patricio Foglia ............................... 24 Poemas ................................................................................... 25 Dicen que julio los prepara y agosto se los lleva… ................................................................... 27


La madera ........................................................................ 28 Versiones de la lluvia .................................................. 30 Yugoslavia viaja en barco al Mundial del 30 ..... 32

Natalia Litvinova (Gomel-Bielorrusia, 1986) ................ 35 Sobre la poesía de Natalia Litvinova ......................... 36 Poemas ................................................................................... 37 El día que nací ............................................................... 39 Por lo que se debe rezar ............................................ 40 Una muerte clara .......................................................... 41 Tatuar ................................................................................ 42 Cortar ................................................................................ 43

Felipe Herrero (Buenos Aires, 1985) ......................... 45 Sobre la poesía de Felipe Herrero 46 Poemas 47 TE AMO… ...................................................................... 49 DEJAR EN LA MESITA… ......................................... 50 LA LLUVIA SIGUE… ................................................. 51 TE ENVÍO… ................................................................... 52 Jóvenes .............................................................................. 53 De vida a vida ................................................................ 54

Gabriel Gómez Saavedra (Tucumán, 1980) ................... 55 Sobre la poesía de Gabriel Gómez Saavedra .......... 56 Poemas ................................................................................... 57


El hueco ............................................................................ 59 Loco al sol ........................................................................ 61 Casa ................................................................................... 62 El sepulturero ................................................................ 63 La música de Tucumán .............................................. 66

Natalia Romero (Buenos Aires, 1985) .............................. 67 Sobre la poesía de Natalia Romero ............................ 68 Poemas ................................................................................... 69 Monte Hermoso ............................................................ 71 Última fotografía .......................................................... 73 Cascada ............................................................................ 74 Película ............................................................................. 76 Aguacero ......................................................................... 78

Lucio Madariaga (Buenos Aires, 1985) ........................... 79 Sobre la poesía de Lucio Madariaga ......................... 80 Poemas ................................................................................... 81 Metamorfosis a la intemperie ................................. 83 Barriletes rurales .......................................................... 84 A la sombra del tilo ..................................................... 85 Monte ................................................................................ 86 Pasto mojado .................................................................. 87

Valeria Tentoni (Buenos Aires, 1985) ............................... 89 Sobre la poesía de Valeria Tentoni ............................. 90


Poemas ................................................................................... 91 LA CASA SE INUNDÓ… ......................................... 93 TODAVÍA… ................................................................... 95 QUIERO REVENTARME… ..................................... 96 ELLOS HABLABAN FUERTE… ............................ 97 EL AMOR ES UN TORO MECÁNICO… ........... 98

Fernando Márquez (Santa Fe, 1987) ............................... 101 Sobre la poesía de Fernando Márquez .................... 102 Poemas ................................................................................. 103 EN EL TECHO… ........................................................ 105 SOBRE UNA MESA… .............................................. 106 TODAVÍA LO RECUERDO… ............................... 107 EL GESTO VOLCADO SOBRE LAS MANOS… ..................................................... 108 NO… ............................................................................... 109

Verónica Yattah (Buenos Aires, 1987) ............................ 113 Sobre la poesía de Verónica Yattah ........................... 114 Poemas ................................................................................. 115 2 ......................................................................................... 117 11 ....................................................................................... 119 SE SACUDEN LOS PAPELES ................................ 120 PARA LLEGAR A TU CASA ................................. 121 ME PEDÍS QUE TE ATE EL PELO ...................... 122


Tom Maver (Buenos Aires, 1985) ..................................... 123 Sobre la poesía de Tom Maver .................................... 124 Poemas ................................................................................. 125 AHORA QUE ESTÁS DE VUELTA .................... 127 HABLARTE MIENTRAS DORMÍS ................... 128 A VECES ME DA POR PENSAR ......................... 130 ESTAS PIEDRAS ........................................................ 132

Tony Zalazar (Chaco, 1980) ............................................... 133 Sobre la poesía de Tony Zalazar ................................ 134 Poemas ................................................................................. 135 El Vale y las víboras .................................................. 137 Los tres y el cobre ....................................................... 138 II ........................................................................................ 140 VI ...................................................................................... 141 Por sustratos ................................................................. 142


Este libro de terminó de elaborar el día 27 de mayo del 2015, fecha en que se conmemora el sétimo aniversario del fallecimiento del poeta Alejandro Romualdo; y en el año en que celebramos el 110 aniversario del nacimiento de los poetas Carlos Oquendo de Amat (1905-2015) y Xavier Abril (1905-2015).


Otros títulos Mirando sobre el heno. Muestra de poesía peruana reciente AA.VV. Jorge Eduardo Eielson. Homenaje 90 años AA.VV. Sebastián Salazar Bondy. Homenaje 90 años AA. VV.


VALLEJ & CO

el hilo dorado muestra de poesía argentina reciente

En El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, el poeta Enrique Solinas ha realizado una selección que me parece acertada, en tanto que se ha elegido a doce poetas, ocho bonaerenses y cuatro procedentes de ciudades del interior del paí� s ; siendo la elección casi equitativa en cuanto a género, puesto que se ha escogido a cinco mujeres y a siete hombres, elementos que nos ofrecen una visión bastante certera de buena parte de la última poesí� a argentina. Mario Pera


El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente