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Suena el timbre. Lía y sus compañeros entran en clase tras unas largas vacaciones. Los pequeños se van tranquilizando al seguir las indicaciones de la profesora.


Al empezar la clase, todos se presentan, pero Lía se fija en Jorge, un nuevo compañero de la clase, que está sentado en la última fila, callado y serio.


En el recreo, Lía se acerca a Jorge para intentar conocerlo. Al empezar a hablar se da cuenta de que

este

es

tímido,

pero

la

pequeña

conversación que mantienen es suficiente para coger confianza.


Al volver a clase, LĂ­a le ofrece a Jorge sentarse a su lado. Se les pasa la clase volando y, en el mejor momento, suena el timbre.


Al acabar las clases, todos los compañeros se reúnen y llaman a Lía. Pero ella está despidiéndose de Jorge. Cuando este se va, ellos empiezan a mofarse de Lía por hablar con Jorge.


Lía cuenta a sus padres que ha hecho un nuevo amigo muy tímido y buena persona, pero tiene una duda: ¿Por qué es tan distinto a sus padres? Su madre le contesta que Jorge es adoptado.


Al día siguiente, Lía cuenta a sus compañeros que Jorge es adoptado. Cuando entra, la profesora impone silencio. Al preguntar a qué se debía el alboroto, varios niños gritan a la vez que Jorge es adoptado con tono vacilón.


Entonces la profesora pregunta: ¿Alguien sabe qué es ser adoptado? Todos se quedan en silencio y Lía levanta la mano. - Significa – dice- que creces en el corazón de tu madre en lugar de en su vientre.


La adopción