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DOCENTES, PROGRAMAS DE ESTUIDO E INSTITUCIÓN ¿INSTRUMENTOS NORMATIVOS O DE ORIENTACIÓN?

Los planes y programas obedecen a múltiples dinámicas, se destacan el burocrático-administrativo, donde aparecen como un elemento indispensable para estructurar el funcionamiento de la escuela, lo que paulatinamente va dando lugar a una visión administrativa de los mismos y deja de lado el proceso académico que subyace en ellos. La institucionalidad origina que los planes y programas sean aprobados por organismos centrales se les considere legalmente obligatorios. LA ESFERA BUROCRÁTICA La función de lo mínimo que se debe cumplir en un curso y sirven inicialmente a la institución como elemento central para planificar que cursos se deben abrir, que tipo de maestros se pueden asignar a los mismos, en qué secuencia se pueden llevar las asignaturas etc. Se considera una obligación del profesor elaborar su propio programa de estudios. Bourdieu dice que el sistema educativo, exista una mayor libertad para ajustas las temáticas a las condiciones de los alumnos a los procesos de investigación de cada docente y a los avances de la ciencia y la tecnología. LO ACADÉMICO Y LOS ACADÉMICOS Observar que no existe una crítica sostenida y fundada a la falta de espacios académicos en las instituciones de educación superior, ni sobre los efectos que esta falta de espacios ha tenido en los docentes de la institución. El problema es cómo establecer, promover o recuperar un espacio académico dentro de sí. Las universidades públicas tienen la facultad de establecer sus propios currículos, las demás instituciones, reciben sus planes y programas elaborados por instancias centrales.   

El trabajo individual del docente es Situación intelectual Procesos institucionales


El maestro está obligado a experimentar permanentemente sobre las formas más adecuadas para trabajar con ellos. Experimentación constante de ideas y estrategias de aprendizaje. El magisterio mexicano se basa en el idealismo, liberalismo y nacionalismo. Dilthey sugiere que la institución escolar responda históricamente a la situación social en la que se encuentra inmersa. Se trata de establecer, mediante el dialogo, la discusión de determinados fundamentos, la polémica abierta y las consensos indispensables, una orientación mínimamente aceptada por los académicos y estudiantes. Por medio de planes y programas de estudio, la escuela puede orientar un proyecto educativo como un espacio de autonomía relativa respecto de un proceso social.

Funciones, estructuras y elaboración de los programas Tensiones entre las perspectivas Institucional y didáctica Los planes y programas de estudio funcionan como un ordenador institucional, aspecto que dificulta la incorporación de la dimensión didáctica a la tarea educativa. Desde la perspectiva institucional, más ligada a la administración, el programa representa el conjunto de contenidos que deben ser abordados en un curso escolar y que los docentes tienen que mostrar a los alumnos como materia de aprendizaje. Por ello, en los hechos, pasa a un segundo término la dimensión académica de la actividad educativa y el análisis del papel que pueden desarrollar maestros y estudiantes frente al programa. ¿Visión uniforme o dimensión plural? Una discusión que no se realiza en nuestro medio es si los programas de estudio deben presentar una interpretación única del contenido y de sus formas de transmisión, o si, por el contrario, vehiculizan una propuesta curricular adecuada a las condiciones específicas de una escuela y de un grupo concreto de docentes y de alumnos.


Para poder clarificar algunos elementos de esta discusión es conveniente tener presente que, en el contexto de la pedagogía pragmática, emerge la idea de una programación uniforme, ordenadora de la tarea educativa. Algunos autores manifiestan de manera tajante el privilegio del punto de vista administrativo sobre el académico: "Actualmente [la institución] cuenta con programas detallados que incluyen objetivos, contenidos, metodologías, apoyos, bibliografía, etc. Igualmente se está sistematizando la evaluación, de suerte que no es el profesor a título individual quien decide cómo evaluar". Una mirada histórica nos permitiría afirmar que la multiplicidad de los fines de la educación fue reconocida antes de que se impusiese una perspectiva uniforme sobre los contenidos y resultados educativos. Entonces, la cuestión central es cómo establecer, mediante las actividades del aula, una coherencia entre problemas globales de la educación y técnicas de trabajo escolar. El dilema de la multiplicidad se puede estudiar también en la actualidad, a partir de la discusión llevada a cabo por algunos autores que se refieren al fenómeno en el ámbito cultural y proporcionan elementos muy valiosos. Atender la problemática de la multiplicidad resulta indispensable para abordar diversos problemas regionales, procesos culturales específicos, de grupos particulares que requieren ser tomados en cuenta en la construcción de planes y, sobre todo, de los programas de estudio. Los estudios sobre la escuela (en particular los efectuados desde la perspectiva etnográfica con la noción de currículum oculto o currículum en proceso) 54 reivindican de manera diversa la importancia que tiene el proceso educativo y los sujetos de la educación sobre lo establecido formalmente en el currículum. En este sentido, nuestra propuesta busca articular ambos elementos: la planificación curricular global, que organiza al conjunto del sistema educativo o a una institución escolar, y la necesidad de respetar los procesos, formas de trabajo y condiciones particulares de cada escuela, grupo de docentes y alumnos, y de su comunidad.


Delimitar el ámbito de las habilidades técnico-profesionales del maestro permitiría establecer en qué aspectos de la tarea educativa tiene la responsabilidad profesional de la acción. Desde nuestro punto de vista, el programa puede servir de articulación para analizar algunos de los sentidos que guarda su estructura formal.

UN DEBATE SOBRE LA ESTRUCTURA Si llevamos a cabo una reflexión respecto de los elementos que debe contener un programa escolar, encontramos que resulta un tanto complicado precisarlos. Por una parte, el análisis de los elementos que conforman un programa ayuda notoriamente a las instituciones educativas a ordenar la redacción y elaboración de los mismos, pero, por otra, su delimitación afecta a la necesaria singularidad que reclaman las condiciones particulares de cada situación educativa, así como a la visión que cada docente tiene sobre su trabajo pedagógico. Consideramos que para efectuar una discusión básica sobre los elementos de un programa escolar resulta indispensable tener presente que su estructura, por demás variada, depende de una articulación puntual entre: a) Un sistema legal o administrativo de la institución educativa, que establece las normas para presentar y aprobar los programas de estudio o, en su caso, establece los programas como instrumentos que deben seguir o cumplir los docentes. Algunas instituciones efectúan un planteamiento que podríamos calificar de "tramposo" para el docente. b) Una concepción educativa, que se adopta en la institución de manera explícita o implícita, pero que condiciona tanto el papel de los programas de estudio como los elementos que lo configuran. c) El papel (o la función) del programa en el contexto del plan de estudios. Existen diversos tipos de programas en un plan de estudios, en estrecha dependencia con el rol que se les asigna respecto del mismo, el cual


condiciona los elementos que conforman su estructura, así como la responsabilidad de elaborarlos. Una revisión preliminar sobre un conjunto de programas de estudio de diversas instituciones permite identificar algunos de esos elementos básicos, entre los cuales se destacan: la determinación de objetivos, en ocasiones generales y específicos; la precisión del contenido y su organización en unidades temáticas; el señalamiento de una bibliografía. Los programas del plan de estudios Una de las principales funciones que podemos identificar en un programa de estudios es posibilitar la visión global del plan del que forma parte. Acceder a todos los programas de un plan nos puede informar del proyecto educativo que adopta una institución por medio de la carga académica semestral o anual, del conjunto de disciplinas o problemas que se propone abordar y de su orientación global. Un elemento clave en la elaboración de este tipo de programas es que sean construidos a la luz de todos los contenidos que se pretende desarrollar en un plan de estudios. Quienes participan en su elaboración deben tener claridad sobre el conjunto de referentes conceptuales que permiten la selección y la organización de determinados contenidos. Finalmente, es necesario tener en cuenta a los sujetos de la educación, las condiciones de los estudiantes y de los docentes; es necesario también atender sus motivaciones y su situación psicosocial, así como a la necesidad de una visión cultural-antropológica que permita entender aspectos básicos de su identidad y de las condiciones laborales en las que el docente desempeña su tarea. Estos elementos constituyen el punto de partida, el marco referencial para la construcción de programas.


En la actualidad, hemos encontrado dos formas de presentar estos programas del plan de estudios: una alternativa se centra en la presentación de los contenidos básicos de un curso, mientras que otra privilegia la estructura de objetivos de desempeño. Como hemos expresado previamente, cada una de ellas obedece a la adopción explícita o implícita de una concepción educativa. Por nuestra parte, recomendamos que estos programas sean elaborados en relación con los contenidos.

1 el docente y los programas escolares  
1 el docente y los programas escolares  
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