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Secretaria de Investigación Histórica Secretaria Técnica Museológica Secretario de Preservación y Conservación Secretario de Programación y Relaciones Institucionales


ÍNDICE Introducción ¿Qué son las artesanías? ¿Cómo reconocemos una artesanía? ¿Qué dicen los artesanos y artesanas de las artesanías? ¿Qué dicen los artesanos y artesanas del “ser artesano”? En Argentina, ¿las artesanías siempre existieron? ¿Qué son las artesanías contemporáneas? ¿Por qué es importante promover la actividad artesanal? ¿Cuál es la legislación actual sobre artesanías en Argentina? ¿Qué materiales utilizan los artesanos y artesanas? ¿Por qué encontramos artesanías contemporáneas en el Museo de Arte Popular José Hernández? ¿Qué es la Bienal de Artesanías de Buenos Aires? ¿Cómo está constituida la colección de artesanías contemporáneas del Museo? ¿Se pueden visitar talleres de artesanos/as? ¿Existen escuelas de artesanías? ¿Existen centros o instituciones de artesanos/as? ¿Dónde puedo comprar artesanías contemporáneas? ¿Dónde puedo buscar más información sobre artesanías contemporáneas?


1º premio madera Fernando A Doboué


INTRODUCCIÓN

La Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, en cumplimiento de su misión –establecida en la Ordenanza N° 41081 con la que el entonces Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires la creara en 1987– aborda, a través de una serie de guías, distintos aspectos del patrimonio. Lo novedoso de este material que presentamos es su asequibilidad. Las guías, de fácil lectura, son un recurso pedagógico, tendiente a fortalecer la conciencia ciudadana en torno al valor de aquellos bienes que reconoce como su propio patrimonio. Estas guías pretenden convertirse en un dispositivo estratégico, que permita cumplir, a un tiempo, con la investigación –supuesto necesario para debatir qué significa el patrimonio en una sociedad tan multifacética y compleja como la de la megalópolis porteña–, y con la consecuente difusión de los productos resultantes de la reflexión anterior, de manera que interpelen nuevos y bienvenidos debates. Es que el patrimonio, en tanto construcción social, no es algo dado, “ni un fenómeno social universal ya que no se produce en todas las sociedades humanas ni en todos los períodos históricos” (Prats, 2004: 20), es un artificio que, a partir del concepto de construcción –Luckman–, remite siempre a una hegemonía social y cultural: “universos simbólicos legitimados”, lo que, a su vez, también alude a una manipulación, incluida en el concepto de invención que destaca Hobsbawm, entendiendo como tal a “procesos de descontextualización y recontextualización”. Lo que le permite afirmar, al citado Llorenç Prats, que toda invención para arraigar y perpetuarse necesita devenir en construcción social, o sea, explicarse a través de una dinámica continuada de apropiación. Llegado este punto, es necesario subrayar que lo definitorio, en el patrimonio, es su carácter simbólico, es decir, la capacidad de representar simbólicamente una realidad.


INTRODUCCIÓN

De ahí que el patrimonio haya dejado de ser una arena reservada a los/as especialistas –lo que no significa que no sean necesarios sus aportes, lo son y mucho, obviamente, desde una complementariedad surgida de las múltiples miradas de las varias disciplinas que elaboran conocimiento en torno a él–; lo que subrayamos es la insoslayable participación de una comunidad en el re-conocimiento de sus bienes patrimoniales. Por ello, las guías han sido pensadas para aportar, a públicos no entrenados –los que hacen sus primeras reflexiones sobre el hecho patrimonial–, mecanismos de identificación de y con los bienes patrimoniales, primer paso para su consecuente salvaguardia y preservación. Es indudable que el patrimonio está afectado por todo tipo de riesgos, desde el tráfico ilícito de los bienes culturales, hasta su reificación por parte de un mercado que lo considera una mercancía más, y desde la especulación inmobiliaria, al falseamiento de sus significados más profundos. A estos factores, no son ajenos el desconocimiento, la insuficiente regulación, la visión elitista de los/as especialistas, la primacía del interés privado e individual por sobre lo público y colectivo, en síntesis: el no reconocimiento y, por ende, el no ejercicio de los derechos culturales. No por casualidad, la primera guía aborda la temática de las artesanías urbanas. Desde hace varios años, la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, juntamente con el Museo de Arte Popular José Hernández, han venido trabajando y produciendo conocimiento sobre la cuestión, lo que se ha traducido en bienales, exposiciones temporales y permanentes, catálogos, jornadas y publicaciones. En fin, la Ciudad cuenta, desde hace años, con un espacio amigable para que los artesanos y artesanas exhiban sus obras. Valgan estas palabras para reconocer la labor pionera de Ana María Cousillas, alma mater de estas iniciativas que contaron con el apoyo de quien fuera Secretaria General de la


CPPHC, Leticia Maronese, concretado en uno de los volúmenes de la serie Temas de Patrimonio Cultural: “La artesanía urbana como patrimonio cultural”. A ellas, nuestro reconocimiento.

La ampliación del campo del patrimonio cultural La inclusión de las artesanías dentro del campo del patrimonio es reciente y no ha sido sin conflictividad. En 1989, mediante la Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular, se plasma el accionar de UNESCO en la búsqueda de formas jurídicas de protección para esas manifestaciones culturales, y en 2003, a través de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, se fundamentan las acciones de preservación de bienes culturales de esta naturaleza en todo el mundo. De esta forma, se puso en discusión la preeminencia de una visión básicamente monumentalista del patrimonio cultural y empezó a asumirse un enfoque más global y antropológico. Este proceso permitió que los conocimientos tradicionales, los saberes, los sistemas de valores y las manifestaciones artísticas se consideraran expresiones fundamentales en la identificación cultural de los pueblos y empezaran a generarse políticas públicas que pusieran en marcha estas novedosas orientaciones. En la Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular –1989–, UNESCO define a la cultura tradicional y popular como: El conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundada en la tradición, expresadas por un grupo o por individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en cuanto expresión de su identidad cultural y social; las


normas y los valores se transmiten oralmente, oralmente, por imitación o de otras maneras. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, la músi- ca, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costum- bres, la artesanía, la arquitectura y otras artes. Ahí mismo, se sostiene que la cultura tradicional y popular “debe ser salvaguardada por y para el grupo”, para lo cual es necesario identificar, conservar, difundir y proteger tanto las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, como los instrumentos, objetos, artefactos y lugares culturales –que les están referidos– que las comunidades, los grupos y hasta los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural. Pero para poder dimensionar la problemática que explica este abordaje históricamente tardío por parte de los organismos internacionales y nacionales, resulta necesario hacer algunas reflexiones sobre el viejo concepto de “cultura popular”, punto de partida para comprender en todo su alcance el de “artesanía”.

La “cultura popular” Ya, a partir del siglo XVI, los saberes populares empiezan a ser vistos con desdén y desconfianza, en la medida en que aparecen en escena “los especialistas” protegidos por las mismas condiciones de racionalidad de sus discursos. El advenimiento de una cultura erudita, aunque en manos de una población por demás minoritaria, transforma los marcos sociales y culturales del pasado. Resulta destacable que, al censurar a la cultura popular, se fue constituyendo, paradójicamente, un campo propicio para su estudio, lo que comenta De Certau (1999: 47) al establecer: “el nacimiento de los estudios consagrados a la literatura de cordel (…) está ligado a la censura oficial”. Será recién a fines del siglo XVIII que surja un entusiasmo por lo popular, una “rusticofilia” –en palabras del mismo De Certau– que, como la otra cara de Jano, muestra/esconde el temor


INTRODUCCIÓN

de una sociedad cuyas jerarquías tradicionales empiezan a desdibujarse en el marco de una ciudad que se degrada. El siguiente e inevitable paso será el escape a una Arcadia original, encarnada en la vida rústica del campo, visto como reservorio de un pasado siempre mejor. Idealización del pasado, de lo popular y de lo nacional, marca de agua del Sturm und Drang, primero, y del Romanticismo, después, que explicita la reacción contra la razón y los preceptos de la Ilustración. Valga como botón de muestra el ejemplo que nos acerca la literatura: el siempre adolescente Werther y su concepción de un pueblo/niño al que hay que mantener en su pureza original. Es que, como lo hace el personaje de Goethe, lo popular aparece asociado a la naturaleza, a lo verdadero, a lo ingenuo, a lo espontáneo, a lo no contaminado, a la infancia. A la naturaleza indómita, se une el gusto por las grandes gestas del pasado y la exaltación del genio creativo, la singularidad, la imaginación y la autenticidad, valores que se oponen al disvalor de la imitación y del preceptismo. Para las clases dominantes, la amenaza no estará circunscripta a lo popular asociado a la vida campesina, sino a un proletariado que se va consolidando en las ciudades. De allí que se haya afirmado que el arte popular es todo lo que produce o se conserva en el pueblo, lejos de la influencia urbana, y, de ahí, la tensión que encierra el concepto de artesanía urbana. Quizás problematizar la “artesanía urbana”, sea un camino virtuoso para desenmascarar la pervivencia de una visión culturalista que insiste en presentar al “pueblo” como un buen salvaje, como lo puro que se preserva y se encierra allende las ciudades, como un reservorio de los “verdaderos valores”, al tiempo que oculta las disputas, los conflictos y las hegemonías propias de una dimensión política que tiende a ser soslayada. “La popularidad se constituye en una especie de infancia de la cultura, pureza de un origen social (…) arraigada en la historia” (Ibídem: 58).


INTRODUCCIÓN

Es que, en el breve, prolífico y cruel siglo XX, la cultura ha pasado a ser terreno de una neocolonización. En efecto, como se ha vuelto rentable la fabricación de significantes, es necesario cubrir, como dé lugar, todas las carencias del deseo – aun “inventariadas, negociadas y explotadas por los medios”–. De este modo, el acto de la representación democrática que era propio del siglo XIX es sustituido por la recuperación de significados estandarizados que destinan al consumo y que transforman al pueblo en público. La cultura aparece como un campo de lucha, en una sociedad dividida en la que entra en tensión la tecnocratización del progreso económico y la folklorización de las expresiones cívicas.

Un recorrido por la institucionalidad de las artesanías El clima de época del Romanticismo se explica a través de la centralidad de la burguesía, cuyo accionar discurre en el siglo XIX, enmarcado en el contexto de una política liberal, de una ciencia que evoluciona hacia el progreso y de un expansionismo colonial que abre el mundo a nuevos mercados, “una ideología favorable a la libertad, (…) a la creatividad (…) y a la legitimación de un eurocentrismo cultural”, en las coordenadas de la gran empresa capitalista que pasa a ser “una expresión de los valores esenciales [de la patria] (convenientemente definidos y legitimados de acuerdo con los intereses de las clases dominantes) (Prats, Ibídem: 24). Es que la nacionalidad, o la calidad de Nación, al igual que el nacionalismo, son artefactos culturales construidos desde el poder, siempre por una clase particular: ...la creación de estos artefactos a fines del siglo XVIII fue la destilación espontánea de un cruce complejo de fuerzas históricas discretas pero que, una vez creados, se volvieron modulares, capaces de ser transplantados a


una gran diversidad de terrenos sociales, de mezclarse con una diversidad correspondientemente amplia de constelaciones políticas e ideológicas (Anderson, 1993: 21). Nuestra sociedad no fue la excepción. Una cultura docta se enfrentó a una cultura popular, y una cultura regional, a una nacional, constructos de múltiples entramados que fueron dando cuenta de las luchas por el dominio y la hegemonía. Recordamos a Balandier para afirmar que no existen sociedades sin historia, suscribiendo, así, que la idea de sociedades inmóviles es pura ilusión. Cuando, en la década del cuarenta, se crea el Museo de Motivos Populares José Hernández, el propósito fue salvaguardar las manifestaciones culturales de los pueblos originarios y de los criollos amenazados por la reproductibilidad industrial y un mercado turístico entonces aún incipiente. “Las artesanías eran consideradas como arte popular, en su doble acepción: como industria cultural y manifestación artística (…) como supervivencias culturales asociadas, justamente, a grupos indígenas, criollos y mestizos” (Bialogorski, 2004: 35). Eran tiempos en los que se temía que dichas expresiones desaparecieran o se distorsionaran, transformadas en “motivos típicos” (Cousillas, 2003). No casualmente, por la misma época, en Brasil, se cristalizaba el trabajo pionero de Mario de Andrade en la Campaña de Defensa del Folklore Brasileño, creada en 1947. En Argentina, será en la década del sesenta, con los aportes de Augusto Cortázar, que las artesanías pasarán a ser pensadas como patrimonio de aquellas comunidades asociadas, “de modo exclusivo con un pasado hispano criollo” (Ibídem). Para la investigadora, recién a partir de los ochenta, las artesanías serán vistas “como bienes simbólicos ligados a la economía de mercado y a las industrias culturales (Ibídem).


El concepto de artesanías empezó, entonces, a ampliarse e incluir el denominado por Cortazar (1976) “patrimonio de las comunidades folk”, que pusieron en juego novedosos materiales y técnicas alejadas de lo que, hasta entonces, se consideraba propio de la tradición cultural. Estas manifestaciones encontraron su epicentro en la Ciudad de Buenos Aires donde, a fines de los sesenta, el surgimiento de las ferias visibilizó la producción artesanal (Rotman, 2004: 17) que iniciaría un derrotero que incluye la creación del Centro Municipal de Promoción Artesanal, en 1980, eventos como De la Feria al Museo –2000, 2001– y la Ley 1348 que, en 2004, instituye la muestra Bienal de Artesanías de Buenos Aires. Hoy, en pleno 2011, se presenta una nueva publicación para abordar la cuestión de las artesanías urbanas, al tiempo que se encara otra Bienal desde la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y del Museo de Arte Popular José Hernández, museo que por el hecho de serlo “posee esa capacidad mágica de sacar un artefacto artístico de su contexto de producción y ponerlo en danza con otros” (Rinesi, 2011: 18) Es que, como señala García Canclini, las artesanías ostentan la belleza de lo que sobrevive, son referencias culturales, objetos y prácticas apropiados por la cultura en la construcción de sentidos de identidades.

Lic. Mónica S. Capano Secretaria General de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Historico Cultural de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires


INTRODUCCIÓN

Referencia Bibliográfìca Anderson,B. (1993) Comunidades imaginadas Mexico, Fondo de Cultura Económica. Bialogorski, M. Artesanías y patrimonialización en el Museo de Arte Popular “José Hernández”: el Banco de la Memoria del Campo Artesanal En: L. Maronese (comp.) (2004) La artesanía urbana como patrimonio cultural Buenos Aires, CPPHC Cousillas, Ana M. (2003) “Reflexiones sobre la gestión del patrimonio cultural artesanal en un museo de la ciudad de Buenos Aires (1997-2003) Ponencia presentada en el Coloquio “Museos a la vista. Públicos, espacios y gestión en los museos. Ciudad de México, Museo Nacional de Antropología Levi Strauss, Laurent (2003) El patrimonio inmaterial y diversidad cultural: El nuevo decreto para la protección de los Bienes Inmateriales En: Registro del Patrimonio Inmaterial Brasilia, Min. Cultura Iphan Funarte Rinesi, e. (comp.) (2011) Museos, arte e identidad. Buenos Aires, Gorla Rotman, M. Ferias de Artesanías en la Ciudad de Buenos Aires: Memorias de una producción cultural. En L. Maronese (comp.) (2004) La artesanía urbana como patrimonio cultural Buenos Aires, CPPHC Unesco Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial Paris 17 de octubre de 2003


¿QUÉSONLASARTESANÍAS?

El concepto de “artesanía contemporánea”, incluso la noción misma de “artesanía”, implica una construcción social e histórica. Estas construcciones son el resultado de discursos que provienen de distintos ámbitos y actores sociales: organizaciones gubernamentales, gestores/as culturales, ONGs, académicos/as, experto/as y, por supuesto, de los artesanos y artesanas. La artesanía muestra una variación posible respecto a objetos utilitarios convencionales elaborados industrialmente, individualizados frente a los productos masificados. Forman parte de la vida cotidiana y generan un lazo afectivo con los usuarios/as. En toda artesanía, hay una búsqueda por parte del artesano/a que la produce de atraer, emocionar e impresionar al público. Esto se logra a partir de la estética, la calidad, la originalidad y el modo de elaboración de su producto. Se entiende por artesanía un conjunto de objetos que: - Son producidos manualmente con la asistencia de herramientas de baja complejidad tecnológica. - Muestran un alto grado de transformación de la materia prima en base a un oficio específico. - Son utilitarios pero, además, dan cuenta de un plus estético. - Poseen un valor cultural reconocido y aceptado en algún sector de la sociedad. El Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas -MATRA- , establece una tipología de las artesanías que, con diferentes matices, habitualmente es usada para reglamentos en ferias y salones del país.


Según el MATRA, las artesanías se clasifican en:

Artesanía indígena Es aquella que consiste en una producción de bienes útiles, rituales y estéticos, condicionada directamente por el medio ambiente físico y social, que constituye la expresión material de la cultura de la comunidad. Se manifiesta en unidades étnicas relativamente cerradas, con la finalidad de satisfacer necesidades sociales, simbólicas y religiosas, entre otras.

Artesanía tradicional Consiste en la producción de objetos mediante tecnologías resultantes de la fusión de las culturas americanas, africanas y europeas. El/la artesano/a tradicional domina la totalidad del proceso productivo, que es transmitido de generación en generación, como expresión fundamental de su cultura y factor de identidad de la comunidad.

Artesanía contemporánea o neoartesanía. Se trata de la producción de objetos útiles y estéticos a partir de una nueva valoración de los oficios. En su producción, se sincretizan los elementos técnicos y formales procedentes de otros contextos socioculturales y de otros niveles tecnoeconómicos. Culturalmente, estas artesanías tienen una característica de transición hacia la tecnología moderna o hacia la aplicación de principios estéticos de tendencia universal o académica. Tienden, además, a destacar la creatividad individual expresada en la calidad y originalidad del estilo. Generalmente, se desarrolla en centros urbanos.


¿CÓMORECONOCEMOSUNAARTESANÍA?

“En general, las artesanías comprenden una serie de activi“En “En general, las artesanías comprenden una serie de actividades especialmente manuales y de carácter creador que implican la fabricación de objetos de uso doméstico en los que ha quedado impreso el sello personal del autor. Por este motivo, ninguna pieza es exactamente igual a otra.” Joyera textil, Lilia Breyter. “Las artesanías deben tener diseño y creatividad, e identificar al artesano.” Artesana en cuero, Mirta Ostroff. En las ferias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en algunos locales comerciales, podemos encontrar artesanías junto a objetos industrializados de diseño, manualidades y obras de arte. Se diferencian de los productos industrializados porque las piezas artesanales: - Cuentan con una particularidad en su elaboración que muestra el carácter artesanal, aun cuando se trate de objetos creados en serie. - Responden al estilo del/a artesano/a que las crea. - Poseen una funcionalidad reconocible.


¿QUÉDICENLOSARTESANOSYARTESANAS DELASARTESANÍAS?

“La artesanía es un arte que se crea con las manos, en el cual se va dejando vida. Vida, historia y sentimientos. Cada pieza guarda mucho del artesano… Cuando vamos creando una pieza le decimos que la amamos, le contamos todas nuestras cosas, lleva toda nuestra energía y nos deja la energía de la naturaleza”. (Artesana de Tierra del Fuego, 2010) “La revalorización del trabajo manual y los oficios que, por la industrialización, se están perdiendo, dan un toque personal a cada artesanía que el artesano produce en su disciplina, adoptando también las nuevas tecnologías que provee el mundo moderno”. (Artesano de Buenos Aires, 2009) “Todo lo que me rodea tiene que ver con la artesanía, mis herramientas, los cacharros que usamos para cocinar a diario. Es otra forma de concebir lo que nos rodea ¿una taza comprada en un bazar o una hecha por mí?“. (Artesano de Buenos Aires, 2009)


¿QUÉDICENLOSARTESANOSYARTESANAS DE“SERARTESANO”?

“Ser artesano es la actividad que me posibilita la expresión creativa a través de técnicas y materiales, utilizando las manos como principal herramienta. También incentiva aptitudes como la constancia y la autosuperación, dando lo mejor de uno mismo y permitiendo trascender a través de la obra realizada“. (Artesano de Pergamino, provincia de Buenos Aires, 2007) “Ser artesana para mí fue optar por una forma de vida que implica una actividad laboral. Expresa una forma de ver el mundo e incluye una ideología. El día a día en el taller profundiza el oficio y la especialización, obliga a la recreación permanente de los diseños para alimentar de energía a los objetos, sobre todo cuando se busca, como en mi caso, una producción no seriada”. (Artesano de Buenos Aires, 2009) “Ser artesano en el plano material significa autonomía económica y abordar el tiempo del trabajo desde un lugar creativo, de contemplación, alejado del despotismo del reloj y los condicionamientos del sistema. En el plano espiritual, es lo que me hace bien, donde encuentro un refugio. Es una forma de transformar, plasmar y transmitir sentimientos, pensamientos y cosmovisiones. Es haber encontrado un material, en mi caso, las fibras vegetales, la madera, los tintes para teñir, con el que necesité relacionarme, descubrirlo, conocer sus secretos, sus posibilidades y limitaciones, transformarlo, resignificarlo”. (Artesana de Buenos Aires, 2009).


¿LASARTESANÍASSIEMPREEXISTIERON ENARGENTINA?

En Argentina, hasta fines del siglo XIX las artesanías no eran vistas como tales ni denominadas de esta manera. Eran bienes producidos por las industrias provinciales y formaban parte del campo económico (se comercializaban, se consumían o se exportaban). El concepto de artesanía surge frente a la industrialización del país y a la necesidad del Estado Nacional de construir lazos con el pasado a través del reconocimiento de un patrimonio cultural común. Recién a principios del siglo XX, se las incorporó como parte del patrimonio nacional, al considerarlas supervivencias ligadas a un pasado indígena y criollo, posicionándolas dentro del campo cultural.

¿QUÉSONLASARTESANÍAS CONTEMPORÁNEAS?

Las artesanías contemporáneas, también llamadas “urbanas” o “neo-artesanías”, se diferencian de las artesanías tradicionales en que: - Presentan una mayor variedad de técnicas y procedimientos originales. - Son elaboradas con materiales de diversas facturas. - Los diseños responden a la inspiración artística del autor/a. La artesanía contemporánea realiza cruces con la tecnología al incorporar materiales industriales o de desecho y formatos inspirados en la moda, que favorecen su transformación y dinámica. Se encuentra en constante tensión con la cultura globalizada.


¿PORQUÉESIMPORTANTEPROMOVERLA ACTIVIDADARTESANAL?

Las artesanías dan cuenta tanto de manifestaciones plásticas que muestran valores artísticos, como de los procesos de construcción de nuestra identidad. Para los productores y productoras, es una forma alternativa de insertarse en el mercado y de ofrecer al público objetos que se diferencian de los que son producidos industrialmente. Es un modo y una filosofía de vida. La actividad artesanal puede verse, en términos de desarrollo sustentable para distintas poblaciones, como un proceso socioambiental que plantea la necesidad de manejar los recursos naturales sin agotarlos ni deteriorar de manera irreversible el medio ambiente, lo cual debe conducir a compatibilizar el crecimiento económico, la equidad social y la continuidad del potencial natural.

¿CUÁLESLALEGISLACIÓNACTUALEN ARGENTINASOBREARTESANÍAS? Si bien la UNESCO permite identificar a “las técnicas artesanales tradicionales como patrimonio inmaterial”1 y la Ley Nacional de Patrimonio menciona la importancia de la promoción de las artesanías, no hay en Argentina hasta el momento una ley nacional específica. Desde hace algunos años, sin embargo, se contempla la importancia de legislar acerca de este tema y se han elaborado algunos proyectos así como se han sancionado algunas leyes con carácter provincial2. 1 http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?lg=es&pg=00057 2 Por ejemplo en Jujuy: http://defensorjujuy.gov.ar/leyes/5122.pdf. Buenos Aires: http://www.gob.gba.gov.ar/legislacion/legislacion/l-13157.html Chubut: http://www.chubut.gov.ar/cultura/sitio/archives/017240.php Salta http://www.culturasalta.gov.ar/index2.php?option=com_content&do_ pdf=1&id=831


¿QUÉMATERIALESUTILIZANLOS ARTESANOSYARTESANAS?

Tradicionalmente, los artesanos y artesanas han utilizado materiales como la madera, metal, cuero, lana, hilo, fibras vegetales, arcilla, vidrio, papel, piedra, pluma, entre otros. Con el tiempo, se han incorporado otros materiales como semillas, pársec, plástico o porcelana fría. Una de las características que se observan en la actualidad respecto a los materiales y las técnicas es su fusión en la obra. Así, podemos encontrar piezas de vidrio y cuero, técnicas textiles aplicadas al metal o a la joyería, por citar algunos ejemplos.


¿PORQUÉENCONTRAMOSARTESANÍAS CONTEMPORÁNEASENELMUSEODEARTE POPULARJOSÉHERNÁNDEZ?

Porque el Museo, como organismo técnico permanente del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no sólo conserva, investiga y difunde un patrimonio artesanal ya consagrado, sino que la institución misma es uno de los agentes constitutivos y constituyentes del campo artesanal contemporáneo desde mediados del siglo XX. Como tal, tiene por objetivos dar cuenta de la heterogeneidad del campo artesanal y jerarquizar estas manifestaciones, tal como se llevó a cabo con las artesanías tradicionales a través de distintas gestiones respecto del patrimonio cultural. En el año 2003, se crea el Programa de Artesanías Urbanas, por una decisión conjunta entre la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Museo, afirmando la artesanía como patrimonio cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los objetivos del Programa son: – Formar una colección de artesanías contemporáneas. – Realizar relevamientos de artesanos/as de la Ciudad de Buenos Aires como así también de los diversos agentes vinculados a la actividad artesanal. – Organizar el Concurso de la Bienal de Artesanías de Buenos Aires. – Realizar estudios de público con un enfoque predominantemente cualitativo y de manera sistemática, a fin de registrar y analizar las opiniones vigentes acerca de las artesanías urbanas. – Asesorar a los artesanos, a las artesanas, a las autoridades, a las organizaciones públicas o privadas que apoyan desde distintos lugares a las artesanías y a sus productores y productoras.


¿QUÉESLABIENALDEARTESANÍAS DEBUENOSAIRES?

La Bienal de Artesanías de Buenos Aires es un concurso de artesanías que se realiza cada dos años, en el marco de la Ley 13483. Pueden participar los artesanos y las artesanas que comercialicen sus piezas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es organizada por el Museo de Arte Popular José Hernández, dependiente de la Dirección General de Museos, y la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El jurado del concurso se renueva en cada convocatoria y tiene la facultad de otorgar Premios Adquisición y Menciones por rubro. Los Premios Adquisición pasan a formar parte de la colección permanente de artesanías urbanas del Museo. Los rubros que están contemplados son a) Alfarería/ Cerámica; b) Cuero; c) Madera; d) Metal; e) Textil; f) Vidrio; g) Otros materiales. La primera Bienal se realizó en el año 2005. Se reiteraron en el 2007 y 2009 y hay una prevista para el año 2011. A lo largo de las tres ediciones de este concurso, se advierte la capacidad de innovación y la creatividad de los/as artesanos/as. Es destacable la calidad que se observa en las artesanías denominadas de fusión, ya que reúnen diversos materiales y tradiciones artesanales. Es también notable la creciente participación de artesanos y artesanas del interior del país que comercializan sus obras en Buenos Aires.

3 http://www.cedom.gov.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley1348.html


¿CÓMOESTÁCONSTITUIDALACOLECCIÓNDE ARTESANÍASCONTEMPORÁNEASDELMUSEO?

En el año 2004, dando inicio a dicha colección, la CPPHC adquirió 40 obras pertenecientes a reconocidos artesanos y artesanas contemporáneos. Actualmente la colección está conformada por: – Los Premios Adquisición, resultantes de los concursos de la Bienal. – Compras que realiza la Asociación Amigos del Museo y la CPPHC. – Donaciones.

¿SEPUEDENVISITARTALLERESDE ARTESANOSYARTESANAS?

El Programa de Artesanías Urbanas ofrece la posibilidad de disfrutar de ciclos de visitas a los talleres de los/as artesanos/as que resultaron premiados/as en los concursos de la Bienal de Artesanías de Buenos Aires. Se han realizado visitas a talleres que trabajan con vidrio, platería, cerámica, cuero, textil, entre otros. Estos ciclos se realizan cada dos años, en el año en que no tiene lugar la Bienal. En estas visitas, los/as artesanos/as muestran sus talleres y sus herramientas y cuentan cómo eligieron y cómo aprendieron el oficio. Además, ofrecen al público la incursión en alguna de las técnicas de la especialidad.


¿EXISTENESCUELASDEARTESANÍAS?

Algunas de las escuelas que existen en la Ciudad de Buenos Aires son: Complejo Educativo de Joyería Libertad 185 Piso 1 – 4382-1800 info@institutocej.com.ar www.institutocej.com.ar Centro Cultural Ricardo Rojas- UBA Corrientes 2038 – 4954-5521 cursosrojas@rec.uba.ar www.rojas.uba.ar Escuela de Joyería Contemporánea Lezica 3955 – 4982-3698 Escuela de Joyería y Engarce Valentín Gómez 3828 – 4863-1481 Escuela Nacional de Cerámica Nº 1 Bulnes 45 – 4863-3844 Escuela Técnica Raggio. Ebanistería y Orfebrería Av. del Libertador 8635 – 4701-1791 raggio@buenosaires.edu.ar www.escuelaraggio.edu.ar Instituto Universitario Nacional Argentino Av. Patricios 740 Piso 1 – 4812-6262 visuales.iuna.edu.ar


¿EXISTENCENTROSOINSTITUCIONES DEARTESANOS?

Algunas instituciones dedicadas a la difusión y promoción de las especialidades artesanales son: Asociación de Artesanos Italianos en Argentina Marcelo T. de Alvear 1149 entrepiso – 4611-5869 info@artesanoasitalianos.com.ar www.artesanositalianos.com.ar Centro Argentino de Arte Cerámico Perú 1420 – 4362-3131 arteceramico@datamarkets.com.ar www.arteceramico.org.ar Centro Argentino de Arte Textil Viamonte 1728 2ºE – 4371-7591 info@caat.org.ar www.caat.org.ar CMD Centro Metropolitano del Diseño Villariño 2498 - 4126-2950 info@cmd.org.ar www.cmd.gov.ar Fundación Pro- Tejer Av. del Libertador 1311 / Vicente López – 4794-8584 info@fundacionprotejer.org www.fundacionprotejer.org MATRA- Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas Alvear 1690 – 4129-2400 info@correocultura.gov.ar www.cultura.gov.ar


¿DÓNDEPUEDOCOMPRARARTESANÍAS CONTEMPORÁNEAS?

Pueden comprarse artesanías en ferias de la ciudad de Buenos Aires, en los talleres de los artesanos y las artesanas, en locales comerciales o por internet (sitios web, redes sociales). Algunas ferias de Buenos Aires son: Taller Arte Pasaje San Lorenzo Pasaje San Lorenzo y Defensa Sábados y domingos de 12 a 20 Feria Patio del Cabildo Av. de Mayo 500 (y Bolívar) Jueves y viernes de 11 a 18 Plazoleta Santa Fe (Plaza Italia) Av. Santa Fe y Uriarte / Palermo Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 Vuelta de Rocha Av. Pedro de Mendoza y Del Valle Iberlucea / La Boca Jueves y Viernes de 11 a 20 Plaza Intendente Alvear (Plaza Francia) Av. Libertador y Av. Alvear / Recoleta Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 Plaza Manuel Belgrano Av. Juramento, Vuelta de Obligado, Cuba y Echeverría / Belgrano Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 Parque Lezama Av. Brasil y Defensa / Barracas Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 Plaza Dr. Bernardo Houssay Av. Córdoba y Junín / Barrio Norte Martes a viernes de 11 a 18 Parque del Centenario Av. Díaz Vélez y Campichuelo. Sábados, domingos y feriados de 11 a 20


Algunos de los sitios donde buscar más información: – Sitio del Museo de Arte Popular José Hernández: www.museohernandez.org.ar – Sitio web de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires: http://www.buenosaires.gob.ar/areas/cultura/cpphc/ artesanias_urbanas/index.php?menu_id=30931 – AA.VV. (2004). La Artesanía Urbana como Patrimonio Cultural. Temas de Patrimonio Cultural Nro. 10. Buenos Aires: Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.


¿Que son las Artesanías Contemporáneas?  

Diseño y diagramación de la Segunda Guía de la colección de las guías de la Comisión para la Preseración del Patrimonio Histórico Cultural d...

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