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Ensayo acerca de la revista “Víalterna” 1 Edición N°12 Una producción de “Laboratorio Narrativo”

En esta ocasión, la revista decide tomar la violencia como tema principal desde el punto de vista de las condiciones humanas, un tema que en realidad poco se profundiza y debería tomarse más en cuenta a la hora de narrar sucesos que tienen que ver con acontecimientos violentos. El tema fue elegido debido a una gran pregunta de acuerdo a los resultados del plebiscito ¿Colombia está lista para la paz? Muchas personas afirmarían que los colombianos estamos listos para la paz, pero lo que no tienen en cuenta es que no se debe mezclar el agua con el aceite, no se puede decir que se está listo para la paz cuando en realidad no se sabe el verdadero significado de paz, jamás se ha vivido dicha paz y no se vivirá si se continúa viviendo con el mismo pensamiento retrogrado. Con la misma disputa entre “liberales y conservadores2, con el mismo cuento de “por qué lo tengo que hacer yo si lo puede hacer otro”, “es que no puedo ir al paro porque me echan del trabajo”, “eso de ir a gritar y volear pancarta no es lo mío, aquí tranquilito estoy bien” ¿Usted cree que la toma de la bastilla pasó para que estén diciendo semejante canallada? “-Hablemos de Colombia-“me pide mi amigo Tyler de Luisiana. – Hablemos de las cosas lindas que te gustan de Colombia- Yo me quedo sin palabras, se me hace un nudo en la garganta y se me aguan los ojos.- Yo sé muy bien que ustedes tienen mucho más que violencia, y eso lo puedo comprobar por la forma en que te expresas cuando hablas de cómo te duele cuando mis amigos te preguntan si vendes droga. – Sinceramente yo no sabía que decir, no sabía en qué pensar, y no sabía que hacer- ¿Por qué habrías de querer ser británica cuando vives en uno de los países más diversos del planeta?-. A diferencia de mi mama, yo no nací en un periodo de violencia como el que se vivió durante los años de pablo escobar, yo no conozco muy bien quienes fueron las Bacrim o como asesinaban a personas inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros, ni siquiera sabía que en Armenia, en la pequeña pero acogedora ciudad en la que vivo, se habían presentado hechos tan atroces como la masacre de los conservadores que hizo ese tal Echavarría. Lo que yo si sabía, es que muchas personas han perdido a un ser querido a causa de la violencia, solo que lo había reprimido, lo había guardado en lo más recóndito de mi alma, para que no me duela, para ser fuerte, para no tener que afrontar algo que ni siquiera se manejar. Esta edición de Víalterna, me ha ayudado a lidiar con dichos recuerdos. Una señora que nos ayudaba en la casa nos contó que había perdido a su marido a causa de “se equivocaron” o “lo confundieron con el que era” en una tienda del barrio donde vivía. El papa de una de mis compañeras de primaria salió un día de su casa y no regreso jamás, 1 Universidad del Quindío Comunicación social y periodismo María Valentina Naranjo Sánchez


nunca lo encontraron. Su mama, hermana de un año y ella se tuvieron que mudar al putumayo con los abuelos maternos, ya que el papa era quien trabajaba y sostenía la casa. En uno de los barrios en los que viví decían “Mataron al colis , ya podremos vivir más tranquilos” Pero lo que nadie o pocos sabían es que la mama del tal colis estaba devastada, lloraba a cantaros y hasta se había desmallado en varias ocasiones ya que su niño, su muchacho, el que “no supo cómo manejar porque era muy jodido” le habían “descargado” como dice Paula Gaviria en su crónica Diecisiete caballos de fuerza, unos cuantos tiros. No sabían si había sido una deuda que tenía de cuando salió de la cárcel o si había sido parte de la famosa “limpieza social”. Yo no viví en el barrio de Bellanira, pero sé muy bien a que se referiría cuando mencionaba que los vecinos se asomaban a las ventanas, en medio de su curiosidad para saber, si el ruido que habían escuchado eran balas o pólvora. Mi padrastro me ha enseñado la diferencia entre dichos sonidos “Si es pólvora, se escucha una especie de eco, pero si es una bala entonces el sonido es seco” Él siempre me recuerda que si escucho disparos me debo tirar al suelo o esconderme en algún lugar, no me puedo asomar a la ventana y tampoco me puedo desesperar. “Tienes que estar tranquila y atenta, ¿bueno?” Yo en realidad siempre tomaba esas lecciones como un juego y como unas simples palabras que solo las usaba para sembrar el terror en mi cerebro y esas cosas. Yo muy inocentemente, le pregunto “como voy a saber la diferencia entre uno y el otro si jamás he escuchado un disparo”. Esta pregunta dio su respuesta por si misma hace unos meses…Eran aproximadamente las 1:24 am, yo estaba escuchando música y leyendo en mi cuarto con la luz encendida cuando de un momento a otro escucho dicho sonido particular. Al principio resultó familiar (solo es pólvora) luego se escuchó uno y otro. Al no percibir el eco, al escuchar los gritos, el escándalo, personas pidiendo ayuda, el frio que recorrió mi cuerpo, un carro que frenó en seco, una moto que aceleró y una muchacha que llorando y gritando suplicaba “por favor” comprendí a la perfección que aquel sonido, el sonido, aquella “pólvora sin eco” eran en realidad, disparos.

Via alterna edicion  
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