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VALORES HUMANOS María Valentina Varela

COLEGIO CENTRAL


Cuando nos referimos a tolerar podemos entender esta palabra es sentido “pobre” y en sentido “rico”: •

En sentido “pobre” (escaso, mínimo, precario, débil) damos a tolerar el significado de soportar; tener paciencia ante los errores y fallos de los demás; no agredir al que piensa distinto a nosotros; dejar en paz a la persona que nos ofende; no irritarnos ante la diferencia… ¡Ojalá todo el mundo tuviera, por lo menos, esta tolerancia!

En sentido “rico” (pleno, profundo, hondo, fuerte), damos a tolerar el significado de reconocer el pluralismo; respetar la diversidad; compartir con los demás las diferencias como algo positivo, beneficioso, enriquecedor… Queda claro que en este segundo sentido la tolerancia no es la actitud del débil, paciente, incapaz, tímido, pusilánime, resignado, impotente; ni tampoco la del perdonavidas, pedante, indiferente, elitista, “superior”, despectivo. . .

Si nos referimos a cómo debe educarse al niño en la tolerancia, con palabras de valor universal y concluyente, afirmaríamos que: “El niño de ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquier otro tipo. Ha de ser educado en un espíritu de compresión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que ha de consagrar sus aptitudes y energías al servicio de sus semejantes” LOS SIETE CABALLEROS DE COLORES Érase una vez, hace ya mucho tiempo, en el Reino de los Colores había siete caballeros: el rojo el anaranjado, el amarillo, el verde , el azul , el añil y el violeta . Todos eran valientes y osados, y estaban muy orgullosos de su color. El Caballero Rojo decía muy satisfecho: -Mi color es el más bonito. Mirad el fuego, las cerezas, las rosas rojas y las fresas. El Caballero Anaranjado le replicaba siempre: -Sí, pero el rojo es el color de la sangre, de la guerra. Sin embargo, el mío es el color de las naranjas y las mandarinas, y de las nubes cuando se pone el sol. Enseguida se entrometía el Caballero Amarillo: -Yo sí soy hermoso: mirad el sol, el oro, las margaritas, los limones y la miel. El Caballero Verde rompía a reír:


3 - Cuando las plantas y los árboles están fuertes y jóvenes, sus hojas son verdes. Mirad los montes, las praderas y los bosques. El mundo es verde cuando está vivo. Pero el Caballero Azul gritaba: -Si de algún color es el mundo, ése es el azul. Mirad el mar inmenso, y los lagos y los ríos. Azul marino para el agua y azul celeste para el cielo. El Caballero Añil decía con talante presumido: -Pero, de qué color es la uva, los higos, las moras. El color Añil es serio, solemne, magnifico. Para terminar, decía el Caballero Violeta: -El violeta es un color lleno de sentimiento, de emoción; es el cielo en el crepúsculo, el sonido de terciopelo que producen los violines. Sólo el nombre de violeta ya es pura poesía. Y cada uno de ellos se pasaba horas delante del espejo contemplando los reflejos de su color; porque todos se creían el mejor y sólo veían defectos de los demás. Un día, el rey blanco y negro y la Reina Rosa , les llamaron y les dijeron: -Estamos hartos de vuestras peleas y vuestras vanidades. Os ordenamos, que en adelante vayáis siempre juntos y no discutáis por vuestras diferencias… ¡qué aburrimiento si todos fuerais iguales! Se va a casar mi hija, la princesa Blanca, y quiero decorar la portada de mi palacio con el adorno más bello que nadie haya visto jamás. Os lo dejo en vuestras manos, Caballeros de Colores. Cada caballero empezó a pensar cómo contentar al rey y sólo se les ocurría adornar el palacio con un gran arco de su color. En la víspera de la boda, se reunieron y, cuando cada uno expuso su idea, empezó la misma discusión de siempre. Entonces, el Rey Blanco y Negro salió de su habitación y dijo a sus soldados: - Atrapad a esos Caballeros vanidosos y mandadlos donde no pueda volver a verlos nunca jamás. Obedeciendo las órdenes, los soldados atraparon a los Siete Caballeros de Colores. Los mandaron más allá de las nubes. ¡Oh, maravilla! Lo que ocurrió entonces fue algo que nadie podía imaginar. Allí más allá de las nubes, formaron el arco más bonito y esplendoroso que nadie había visto jamás: el arco iris. Todos los caballeros, cada uno con su color, pero junto a los demás. En el país entero, los ojos embelesados de todos miraban hacia el cielo: ¡Qué arco iris de colores! ¡Qué colores tan diferentes, y qué hermosos todos juntos! Parece, a la vez, una llama ardiente, una cesta de naranjas, un rayo de sol, un retazo de bosque, un sorbo de mar, una canasta de uva madura y el cielo en el crepúsculo, todo a la vez. ¡Era fantástico!


LA FE La fe es considerada como un valor personal, el cual comienza en la familia y en el hogar, y es el requisito indispensable para llevar a feliz término cualquier proyecto que se inicie. La fe es el ingrediente mágico para lanzarnos en paz de lo que se cree, con la certeza de que lo lograremos; al confiar y tener fe en lo que nos proponemos, con toda seguridad se alcanzara. Asimismo la fe se refiere a la intención de alguien al hablar o al actuar, que bien puede ser de mala fe (doblez, malicia, alevosía) o de buena fe (con verdad y sinceridad). CUENTO SOBRE LA FE El pequeño Roberto asistía a la primaria y la maestra les encargó una tarea: “investigan qué es la fe en Dios”. Intrigado, de regreso a casa le preguntó a su tío “¿Qué es la fe en Dios? Me la dejaron de tarea en la escuela”. Con una amplia sonrisa, su tío le respondió: “¿En verdad quieres saber lo que es la fe en Dios?”. “Si”, respondió Roberto. Bien, vamos a la playa y te lo enseñaré. Roberto vivía en las paradisíacas playas de Cancún. Una vez que llegaron, le entregó el chaleco salvavidas y las aletas. “Pero yo no sé nadar” dijo Roberto. “Lo sé”, le dijo el tío, “póntelos de todas maneras”. Lo hizo. “Ahora, comienza a caminar hacia el mar de espaldas. Llegará un momento en el que sentirás que tus pies no tocan tierra. Déjate ir y arrójate de espaldas. No te hundirás, ya que el chaleco te hará flotar”. Roberto estaba aterrado “No tío, no quiero”. “¡Hazlo!” Le respondió “Estaré junto a ti para que no temas. Así que tranquilo”.


5 Roberto confió en su caminaba de momento en el que tierra. Dudó. Pero de su tío, aparte de

tío. Mientras espaldas llegó un sintió que no tocaba recordó las palabras que lo tenía cerca.

En un acto de valor, ¡Ya no tocaba tierra! en el mar gracias al emocionado ante la

dio el siguiente paso Sin embargo, flotó chaleco. Se sintió experiencia y feliz.

Ambos salieron del su tío le explico:

mar. Camino a casa,

“En esto consiste la fe en Dios: el mar representa la vida. Yo represento a Dios y el chaleco representa la fe. Cuando te adentres en el mar de la vida y sientas que la lógica no puede ayudarte a salir a flote de tus problemas, hasta perder el piso, debes creer que el chaleco de la fe te salvará. Dios estará siempre cerca de ti, pero depende de que te atrevas a dar el primer paso de confiar en EL, vistiéndote el chaleco de la fe y arrojándote con el, para que puedas flotar en el mar de la vida con total paz y tranquilidad”. Roberto quedó maravillado con la explicación de su tío y le dio las gracias. Cabe mencionar que la maestra quedó impresionada con la tarea y sacó la nota más alta de la clase.

Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e incluso de todo creyente Santo Tomas de Aquino.


EL AMOR

El amor es el sentimiento más importante de los seres humanos. El amor es comprender, servir, dar, compartir, querer, respetar y convivir. A través del amor podemos compartir cosas buenas y malas con lo que nos rodean. No solo sentimos amor por nuestros padres, sino también por nosotros mismos, nuestros semejantes y por el medio ambiente que nos rodea EL AMOR Y EL TIEMPO Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría… como también, todos los demás, incluso el AMOR. Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento. Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda. La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” – No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR… Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo? No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: – Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación? Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”. – No AMOR… respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola. Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.


7 De repente una voz dijo: “Ven AMOR te llevo conmigo”. El AMOR miró a ver quién le hablaba y vio a un viejo. El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”. -”Ha sido el Tiempo”, respondió el Saber, con voz serena. -¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR, ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado? Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el AMOR en la vida.

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo Julio Cortázar

EL RESPETO Significa valorar a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad. El respeto se acoge siempre a la verdad; no tolera bajo ninguna circunstancia la mentira, y repugna la calumnia y el engaño. El respeto exige un trato amable y cortes; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida conyugal, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía de transparencia. El respeto crea un ambiente de seguridad y cordialidad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita las ofensas y las ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios. El respeto conoce la autonomía de cada ser humano y acepta complacido el derecho a ser diferente.

EL PLATO DE MADERA


¡Pobre abuelo! Había pasado la vida trabajando de sol a sol con sus manos; la fatiga nunca había vencido la voluntad de llevar el sueldo a casa para que hubiera comida en la mesa y bienestar en la familia. Pero tanto trabajo y tan prolongado se había cobrado un doloroso tributo: las manos del anciano temblaban como las hojas bajo el viento de otoño. A pesar de sus esfuerzos, a menudo los objetos se le caían de las manos y a veces se hacían añicos al dar en el suelo. Durante las comidas, no acertaba a llevar la cuchara a la boca y su contenido se derramaba sobre el mantel. Para evitar tal molestia, procuraba acercarse al plato, y éste solía terminar roto en pedazos sobre las baldosas del comedor. Y así un día tras otro. Su yerno, muy molesto por los temblores del abuelo, tomó una decisión que contrarió a toda la familia: desde aquel día, el abuelo comería apartado de la mesa familiar y usaría un plato de madera; así, ni mancharía los manteles ni rompería la vajilla. El abuelo movía suavemente la cabeza con resignación, y de vez en cuando enjugaba unas lágrimas que le resbalaban por las mejillas; era muy duro aceptar aquella humillación. Pasaron unas semanas y una tarde, cuando el yerno volvió a su casa, encontró a su hija de nueve años enfrascado en una misteriosa tarea: el chico trabajaba un pedazo de madera con un cuchillo de cocina. El padre, lleno de curiosidad, la dijo: - ¿Qué estas haciendo, con tanta seriedad? ¿Es una manualidad que te han mandado hacer en la escuela? -No, papá - respondió la niña. -Entonces, ¿de qué se trata? ¿No me lo puedes explicar? - Claro que sí, papá. Estoy haciendo un plato de madera para cuando tú seas viejo y las manos te tiemblen. Y así fue como el hombre aprendió la lección y, desde entonces, el anciano volvió a sentarse a la mesa como toda la familia.

Teniendo respeto y reverencia por la vida, entramos en una relación espiritual con el mundo Albert Schweitzer


9 LA HONESTIDAD La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y se relacionan con los conceptos de "honestidad" y "deshonestidad", existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos: el auto-engaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión. EL PASTORCITO MENTIROSO

Érase una vez un pastorcito que cuidaba su rebaño a cierta distancia de la aldea. Una vez pensó en gastar una broma para divertirse a costa de los aldeanos. Corrió a la aldea gritando a todo pulmón: - ¡Lobo! ¡Lobo! ¡Socorro! ¡Un lobo ataca a mis corderos! Los bondadosos aldeanos dejaron sus tareas y corrieron al campo a ayudarle. Pero cuando llegaron allá el niño se rió de sus molestias; no había ningún lobo. Otro día el niño les gastó la misma broma, y los aldeanos acudieron corriendo y nuevamente fueron objeto de burla. Hasta que un día un lobo entró en el corral y empezó a matar a los corderos. Muy asustado, el niño corrió en busca de ayuda. - ¡Lobo! ¡Lobo! - gritó - ¡Un lobo ataca mi rebaño! ¡Socorro! Los aldeanos oyeron, pero pensaron que era otra jugarreta y nadie le prestó la menor atención. Y el pastorcito perdió todas sus ovejas. Eso les sucede a los que mienten: nadie les cree, ni siquiera cuando dicen la verdad.


LA SABIDURIA

La sabiduría, es el conocimiento que tenemos en nuestro interior sobre algo y la manera eficiente de enseñarlo a otros. Sabiduría, es tener en nuestra mente y nuestro interior el aprendizaje de aquello que nos hace mejores personas cada día… Es saber la manera más razonable de actuar en una situación en la que prevalecen las emociones. Una persona sabia, es la que reconoce el momento de actuar, de hablar y de callar en su vida, es la que sabe cuándo debe seguir y cuando necesita descansar. LA TORTUGA Y LA LIEBRE Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el argumento, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre arrancó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible. Moraleja: Los lentos y estables ganan la carrera. Pero la historia no termina aquí: La liebre, decepcionada tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció sus errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser presumida y descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la hubiesen vencido. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo fue evidente. Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y estables. Pero la historia tampoco termina aquí: Tras ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. Como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr sobre una ruta ligeramente diferente. La liebre aceptó y


11 corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se preguntaba "¿qué hago ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso y terminó en primer lugar. Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan primeros. Pero la historia tampoco termina aquí: El tiempo pasó y tanto compartieron la liebre y la tortuga, que terminaron haciéndose buenas amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río con la liebre sobre su caparazón y, sobre la orilla de enfrente, la liebre cargó nuevamente a la tortuga hasta la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en un tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que aquella que habían experimentado en sus logros individuales. Moraleja: Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno, no seremos completamente efectivos. Siempre existirán situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas pueden enfrentar mejor.

Mucha gente especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres minoría de uno sólo, la verdad sigue siendo la verdad Mahatma Gandhi


LA RESPONSABILIDAD La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural. La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En el ámbito penal, culpable de alguna cosa, acto o delito. En otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad. LOS DOS VALIENTES El pato y el conejo vivían contentos y felices en una casita que poseían en las afueras de la ciudad. Eran tan buenos amigos, que por ningún motivo se hubiera separado para vivir cada uno por su lado, Si era la hora de jugar, lo hacían juntos; si tenían que estudiar, estudiaban juntos; hasta en la hora de la comida, el pato y el conejo tomaban su cubierto al mismo tiempo y se sentaban juntos como buenos camaradas. Cierto día, estando escondidos en el jardín, vieron a dos ladrones; eran el lobo y el oso que traían un gran paquete: - Escucha – decía el lobo a su compañero – Nos vamos a cubrir con el disfraz de caballo que traemos en el paquete. Así podremos entrar a robar en la casa del pato y del conejo, sin que ellos lo sospechen. - ¡ Ea !; ya hemos entrado en el patio. ¡chissssssss! ahora no hablemos nada, y vamos a trotar como si fuésemos un caballo de verdad, para que el pato y el conejo se lo crean. A ver si aprendes a trotar como es debido, porque lo estás haciendo a destiempo. Fíjate en mí: ¡plof, plof, plof! ahora vamos mejor… El falso caballo entró en la casa, pero el conejo se escondió detrás de la radio, y mientras el pato iba en busca de ayuda, comenzó a poner en práctica un plan que se le había ocurrido, imitando la voz de la emisora. - ¡Atención! ¡Atención, todos! … Se ha escapado del zoo un predilección por la carne de caballos para que corran a todos aquellos que parezcan llave. ¡Atención!

¡Atención! ¡Llamada de peligro! furioso león que siente especial caballo. Se avisa a todos los esconderse. Todos los caballos y caballos deben encerrarse bajo

- ¿Has oído? – preguntó por lo que me tomen por caballo. He visto entrar en la casa a un gigantesco. ¡Ya está en la un agujero, señor caballo, y a

bajo el oso – No me gusta nada ¡Auxilio! ¡Corro a esconderme! león enorme; un león sala…!. Voy a esconderme en usted le deseo suerte. ¡Menos


13 mal que al león le gusta con delirio la carne de caballo. Mientras él se ocupa de usted, a mí me dará tiempo a esconderme. ¡Usted lo pase bien! - ¡Amigo lobo! No tengo el menor deseo de seguir pareciendo un caballo. ¡¡ Eh!! Señor león, mire usted bien, no vaya a cometer un disparate. ¡Qué no somos ningún caballo! Todo lo más, somos dos burros, por esta ocurrencia de venir a robar dentro de un disfraz tan peligroso. ¡¡Hasta luego!! - No puedes dejarme solo, compadre oso. ¿Viste, acaso, medio caballo en algún lado? Pies: ¿para qué os quiero? ¡Señor león: donde quiera que esté usted, vea que soy un oso, y nada más ni menos que un oso, y bastante grande. - ¡Y yo, un lobo! Soy un lobo con sombrero de copa. ¿De dónde sacan que me parezca a un caballo? ¡Huyamos! ¡Huyamos!. - No corran tanto, señores ladrones. No hace falta que se den tanta prisa, porque el tal león no existe. Todo ha sido una treta del conejo para librarse de los malhechores. - Mientras tanto – explicó el pato –, he ido en busca de los guardias, y aquí estamos todos juntos. - Esta captura es sensacional – dijeron los guardias –, ¡A la cárcel con ellos! El alcalde premió al pato y al conejo con un hermoso vaso de naranjada, y por su gran comportamiento colocó en el pecho de cada uno la Medalla de Servicios Distinguidos en la caza de Ladrones. Y se pusieron a bailar muy contentos.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella Facundo Cabral


LA LIBERTAD La libertad es un valor tan fundamental que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la histórica sesión del 10 de diciembre de 1948, en París, la repite treinta veces, ya sea como nombre (libertad), como adjetivo (libre), como adverbio (libremente) o como verbo (liberar). Por la libertad se ha luchado, se ha muerto, se ha matado, se ha sufrido, se ha dañado, se ha escrito; ha habido guerras, revoluciones, amotinamientos, llantos, risas, héroes, mártires; han surgido teorías filosóficas, tendencias políticas, movimientos sociales, dictaduras y anarquías. Nosotros deseamos ser libres, que nos dejan hacer lo que queramos, que no nos sometan a ser servidumbres de ningún género. Y, naturalmente, nuestro hijo también lo desea y tienen todo el derecho a ello. En nosotros recae la obligación de enseñarle a serlo. Nos hallamos ante el valor más comprometido y más frágil; el más deseado y el más temido; el que se presta mejor a los chantajes y a los abusos; el que nos puede traer las mayores satisfacción y los mayores disgustos. Y, a pesar de todo, debemos educar en la libertad.

EL AUTOCAR Y EL FERROCARRIL En la plaza de la estación del ferrocarril, un autobús esperaba a los viajeros que debían llegar en el tren de las 9 de la mañana. Este llego con toda puntualidad y, durante los minutos en los que el tren aguardaba a que le dieran la salida y el autobús iba recibiendo a los pasajeros y sus equipajes, ambos entablaron esta conversación: -Querido autobús, tú haces lo que te viene en gana; puedes circular con plena libertad; vas por donde te apetece; se te antoja girar a la izquierda o a la derecha, nadie ni nada te lo impide; tú eres libre de verdad. ¡Qué suerte tienes! Yo, en cambio, siempre estoy sujeto a estas vías de hierro; ¡Que desgracia la mía si intentara salirme de estos rieles que marcan inexorablemente mi camino! -¡Cuánta razón tienes, viejo amigo ferrocarril! Yo puedo escoger mi ruta y cambiarla cuantas veces lo desee; puedo descubrir lugares nuevos, horizontes insospechados; incluso, si me apetece, me detengo en una pradera verde y descanso un ratito mientras mis ocupantes toman su almuerzo. Es cierto, pero no todo es tan bonito. ¿Tú sabes la cantidad de peligros a los que estoy expuesto a cada instante?


15 Debo andar de ojo avizor en cada paso que doy; los otros vehículos me asaltan por todos lados. ¡Ay de mí, si me disgusto un segundo! ¿Y si me salgo de la carretera? ¿Y si me arrimo demasiado a la cuneta? ¿Y si me deslumbra el automóvil de enfrente? La catástrofe puede ser monumental. -Es verdad, no se me había ocurrido. Mi sumisión a la vía reduce mi libertad, pero aumenta mi seguridad. Puedo circular kilómetros y kilómetros con los ojos cerrados y puedo alcanzar velocidades de en sueño...siempre que no me salga de mis pulidos rieles. No soy dueño de mi dirección: mi itinerario me lo marcan los demás; y los cambios de agujas me solucionan las encrucijadas que me podrían hacer dudar. -Sí, viejo tren. Nos ocurre cono a las personas ¿sabes? A más libertad, más riesgos, mayores peligros, más responsabilidad ante las decisiones. Es muy bello ser libre, pero también es muy difícil. El precio que hay que pagar por la libertad es altísimo, pero vale la pena. El dialogo quedo interrumpido por el silbido del jefe de estación que daba la salida al expreso Madrid – Barcelona. Al mismo tiempo alguien, dentro del taxi preguntaba en voz alta: -¿Por

dónde

vamos

a

pasar?

La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen Ramiro de Maeztu.


EL DIALOGO Dicho muy llamante, el diálogo es una conversación entre dos o más personas; pero, si lo consideramos precisar más su definición. Así, el diálogo es: •

Donde intercambiamos ideas.

Donde escuchamos las razones del otro.

Donde damos por supuesto que no poseemos toda la verdad.

Donde damos por supuesto que no todos pensamos lo mismo.

Donde estamos dispuestos a cambiar de opinión.

Los malos vecinos Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó: - ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente! Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Este estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel


17 día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza. Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos... Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie...

Una conversación es un diálogo, no un monólogo. Por eso hay tan pocas conversaciones: debido a la escasez de personas inteligentes. Truman Capote


LA ALEGRIA La alegría es la manifestación de la felicidad La felicidad es la plenitud de bienestar que sentimos dentro de nosotros, es la complacencia en lo que nos pasa o en lo que tenemos, es el gozo de un bien que poseemos. Aunque se trata de una realidad de la que todos hablamos, nos sería muy difícil salirnos de unas definiciones tan vagas como las que acabamos de sugerir. Además, cada persona tiene su propia versión de lo que es ser feliz. Sea la felicidad lo que fuere, en lo que estamos de acuerdo es que tiene efecto externo, visible, que es la alegría. Mientras que la felicidad se siente en lo profundo del alma, la alegría salta a la vista. ¿Por qué somos felices y, por lo tanto, estamos alegres? Porque tenemos lo que deseamos. La alegría tiene una estrecha relación con nuestras ambiciones y deseos. Si ponemos muchas condiciones a la felicidad, es decir, si necesitamos mucha para ser felices, es decir, si necesitamos mucho para ser felices, nos será más costoso estar alegres. Esto significa que debemos renunciar a nuestras metas y nuestros deseos, sino que debemos saber adaptarlos y parcializarlos de tal modo que podamos gozar de ellos poco a poco.

La cara perfecta Había una vez un muñeco de papel que no tenía cara. Estaba perfectamente recortado y pintado por todo el cuerpo, excepto por la cara. Pero tenía un lápiz en su mano, así que podía elegir qué tipo de cara iba a tener ¡Menuda suerte! Por eso pasaba el día preguntando a quien se encontraba: - ¿Cómo es una cara perfecta? - Una que tenga un gran pico - respondieron los pájaros. - No. No, que no tenga pico -dijeron los árboles-. La cara perfecta está llena de hojas. - Olvida el pico y las hojas -interrumpieron las flores- Si quieres una cara perfecta, tú llénala de colores. Y así, todos los que encontró, fueran animales, ríos o montañas, le animaron a llenar su cara con sus propias formas y colores. Pero cuando el muñeco se dibujó pico, hojas, colores, pelo, arena y mil cosas más, resultó que a ninguno le gustó aquella cara ¡Y ya no podía borrarla!


19 Y pensando en la oportunidad que había perdido de tener una cara perfecta, el muñeco pasaba los días llorando. - Yo solo quería una cara que le gustara a todo el mundo- decía-. Y mira qué desastre. Un día, una nubecilla escuchó sus quejas y se acercó a hablar con él: - ¡Hola, muñeco! Creo que puedo ayudarte. Como soy una nube y no tengo forma, puedo poner la cara que quieras ¿Qué te parece si voy cambiando de cara hasta encontrar una que te guste? Seguro que podemos arreglarte un poco. Al muñeco le encantó la idea, y la nube hizo para él todo tipo de caras. Pero ninguna era lo suficientemente perfecta. - No importa- dijo el muñeco al despedirse- has sido una amiga estupenda. Y le dio un abrazo tan grande, que la nube sonrió de extremo a extremo, feliz por haber ayudado. Entonces, en ese mismo momento, el muñeco dijo: - ¡Esa! ¡Esa es la cara que quiero! ¡Es una cara perfecta! - ¿Cuál dices? - preguntó la nube extrañada - Pero si ahora no he hecho nada... - Que sí, que sí. Es esa que pones cuando te doy una abrazo... ¡O te hago cosquillas! ¡Mira! La nube se dio por fin cuenta de que se refería a su gran sonrisa. Y juntos tomaron el lápiz para dibujar al muñeco de papel una sonrisa enorme que pasara diez veces por encima de picos, pelos, colores y hojas. Y, efectivamente, aquella cara era la única que gustaba a todo el mundo, porque tenía el ingrediente secreto de las caras perfectas: una gran sonrisa que no se borraba jamás.

Evita por encima de cualquier circunstancia, la tristeza; que tu alegría no sea fruto de las circunstancias favorables, sino fruto de ti mismo Erizando.


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VALORES HUMANOS

LA TOLERANCIA

Valor Humanos es aquello que hace buenas a las cosas, aquello por lo

LA FE

que las apreciamos, por lo que son dignas de nuestra atención y deseo. El valor es todo bien encerrado en las cosas, descubierto con mi

EL AMOR

inteligencia, deseado y querido por mi voluntad. Los valores dignifican y acompañan la existencia de cualquier ser humano.

El hombre podrá apreciarlos, si es educado en ellos. Y educar en los

EL RESPETO

LA HONESTIDAD

valores humanos es lo mismo que educar moralmente, pues serán los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre, como persona. Pero se necesita educar en una recta jerarquía de valores.

LA SABIDURIA

Los valores humanos, por tanto, es la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos. Los valores reflejan la personalidad de los individuos y son la

LA RESPONSABILIDAD

expresión del tono moral, cultural, afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad en que nos ha tocado

LA LIBERTAD

vivir. EL DIALOGO

LA ALEGRIA

María Valentina Varela Rincón Colegio Central


valores humanos