Issuu on Google+

52 ESPECIAL NIEMEYER

Martes 14.12.10 EL COMERCIO-LA VOZ DE AVILÉS

Niemeyer do Brasil En su país natal, encarna la esperanza y da sentido a la máxima de ‘Ordem e progresso’

EDUARDO GOMES Diseñador gráfico Estudio Vagoom

M

aestro de las curvas, gurú del hormigón forjado, influyente arquitecto internacional... Niemeyer es todo eso, pero también algo más. El binomio NiemeyerBrasil está hecho como argamasa. Es impensable visualizar el país sin la huella del genio: edificios, monumentos o ciudades que, gracias a la belleza de sus obras, se convierten en magníficas postales. También es innegable lo que el país le aporta, o mejor, cómo él supo inspirarse en Brasil para trazar, encofrar y expresar nuestras riquezas naturales y humanas. A los brasileños nos enorgullece presumir de los iconos que aportamos a la cultura global: Pelé, Vinicius, Tom, Santos Dummond… Creemos que ayudamos a construir un mundo mejor, más llevadero, feliz. Internacionalmente, Niemeyer es reconocido por haber innovado reintroduciendo las formas orgánicas en la arquitectura, abriendo paso al retorno de la plástica sin detrimento de la funcionalidad, previendo el agotamiento del racional-funcionalismo, adelantando el postmodernismo e imprimiendo alma a los edificios. En Brasil, es reconocido por todo esto, pero sobre todo por profesar, a través de la arquitectura, el humanismo, la solidaridad y el orgullo patrio. A mis abuelos ya les hablaban de la ‘potencia Brasil’, país del futuro, un futuro que no acaba de llegar, pero no perdemos la esperanza. Y Niemeyer encarna esa esperanza, esa garra. Imaginen en los años 50 ver surgir una ciudad futurista en medio de la nada. Es Brasilia, inédita y todavía inigualada. Dio significado a la máxima del positivismo comtiano ‘Ordem e progresso’, presente en la bandera de Brasil desde 1889. Niemeyer contribuye a construir la infraestructura simbólica del país. Es el responsable de una «nueva arquitectura» y de ‘arquitectar’ el inconsciente colectivo de los brasileños. A Salvador, mi ciudad natal, Niemeyer regaló dos proyectos muy anecdóticos y representativos: una plaza para un ‘terreiro’ de candomblé (religión africana otrora prohibida y perseguida por la iglesia católica o los militares) y una

escultura en homenaje al amigo y compañero del Partido Comunista de Brasil Carlos Mariguella, fundador del grupo armado Alianza Libertadora Nacional, enemigo público número uno de la dictadura militar. El ‘Terreiro da Casa Branca’ es el lugar de culto de candomblé más antiguo de Brasil. Era frecuentado por intelectuales como Jorge Amado y Pierre Verger y por políticos. La plaza que proyectó en los 80 está dedicada a Oxum, deidad de las aguas. Cuentan que Oxum, mediante el juego de ‘búzios’ (conchas), dirigió detalles del proyecto, pidiéndole que preservara el bosque de bambúes y construyera un espejo de agua. Aceptar este encargo demostró su comprensión de Brasil y su cultura popular, asumiendo un compromiso con las poblaciones marginadas y homenajeando el patrimonio cultural afro-brasileño. El monumento a Marighella es la lápida de su tumba. Realizada en hormigón, muestra la silueta en bajo relieve de un cuerpo acribillado, brazo alzado y puño cerrado. Es su homenaje al combatiente asesinado en Sao Paulo en 1969. Lo diseña en 1979 cuando sus restos son trasladados a Bahia y devueltos a sus familiares. Niemeyer es Brasil, compleja suma de contradicciones, territorio rico por naturaleza y panteón de la desigualdad social. Un comunista que proyecta catedrales y espacios dedicados al culto. Arquitecto de una capital y militante contra-sistema. Su obra siempre ayuda a maravillar, a soñar, a apreciar el entorno o a mirarse a uno mismo. Siempre fiel a sus raíces, conocedor enamorado de su país e inconformista empeñado en cambiar las cosas.

En Brasil, es reconocido por su obra, pero sobre todo por profesar, a través de la arquitectura, el humanismo, la solidaridad y el orgullo patrio

Luna. Vista desde las columnas del Palacio de Planalto, sede de la Presidencia brasileña en Brasilia. :: RICARDO MORAES / REUTERS


Niemeyer do Brasil | Especial Centro Niemeyer