Page 87

la cruz de Jesús no fuera más alta que las de los dos ladrones; sin embargo, era menester hacerla más alta, porque, por culpa de los obreros, no había sino espacio donde poner la inscripción de Pilatos. Los sacerdotes pretendían utilizar esa circunstancia para suprimir la inscripción, que les parecía injuriosa para ellos, pero Pilatos no consintió y tuvieron que hacer la cruz más alta, añadiéndole un nuevo trozo de madera. Toda esta serie de cosas contribuyeron a que la cruz tuviera su forma definitiva: sus brazos se elevaban como las ramas de un árbol, separándose del tronco, y se parecía a una Y, con la parte inferior prolongada entre las otras dos; los brazos eran más estrechos que el tronco, y cada uno de ellos había sido añadido por separado. También habían clavado un tarugo a los pies para sostener los pies del condenado. Mientras Pilatos pronunciaba su juicio inicuo, vi que su mujer, Claudia Procla, le mandaba el anillo devuelto y, por la tarde de ese mismo día, abandonaba secretamente el palacio para unirse a los amigos de Jesús, y la tuvieron escondida en un subterráneo de casa de Lázaro, en Jerusalén. Más tarde, ese mismo día, vi un amigo de Nuestro Señor grabar, sobre una piedra verdosa detrás del Gábbata, dos palabras que decían: «Judex injustus» y el nombre de Claudia Procla; esta piedra se encuentra todavía en los cimientos de una casa o de una iglesia de Jerusalén, en el sitio donde estaba el Gábbata. Claudia Procla se hizo cristiana. Siguió a san Pablo y fue amiga personal de él. Una vez pronunciada la sentencia, Jesús fue entregado a los verdugos como una presa; le trajeron sus vestiduras, que le habían quitado en casa de Caifás; alguien las había guardado, y personas sin duda compasivas las habían lavado, pues estaban limpias. Los perversos hombres que rodeaban a Jesús le desataron las manos para poderlo vestir; arrancaron de su cuerpo, cubierto de llagas, la capa de lana roja que le habían puesto por burla y al hacerlo le abrieron muchas de las heridas; Él mismo, temblando, se puso su túnica interior, ellos le echaron el escapulario sobre los hombros. Como la corona de espinas era muy ancha e impedía que le cupiese la túnica oscura sin costura que le había hecho su Madre, se la arrancaron de la cabeza, y todas sus heridas sangraron de nuevo con indecibles dolores. Le pusieron también su sobrevesta de lana blanca, su cinturón y su capa; después le volvieron a ceñir por en medio del cuerpo la correa de puntas de hierro de la cual salían los cordeles con los que tiraban de Él; todo esto lo hicieron con su brutalidad y su crueldad acostumbradas. Los dos ladrones estaban a la derecha y a la izquierda de Jesús, tenían las manos atadas y llevaban una cadena al cuello; estaban cubiertos de lívidas cicatrices que provenían de la flagelación de la víspera; el que se convirtió después, estaba desde entonces tranquilo y pensativo. El otro, grosero e insolente, se unía a los verdugos para maldecir e insultar a Jesús, que miraba a sus dos compañeros con amor y ofrecía sus tormentos por su 85

La amarga pasion de cristo (ana catalina)  
La amarga pasion de cristo (ana catalina)  

:D

Advertisement