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Algunos de los islotes de la laguna estuvieron poblados por pescadores desde la época romana, pero solamente en la Edad Media la zona comenzó a adquirir importancia, introduciéndose en la órbita bizantina y separándose cada vez más de las ciudades de tierra firme, que se convirtieron en lombardas. En la Antigüedad esta región estaba habitada por el pueblo véneto. Cuando los germanos empezaron a invadir Italia en el siglo V, los habitantes de algunas ciudades (Padua entre otras) se refugiaron en estas islas. Se establecieron y llegaron a tener su propio gobierno presidido por 12 tribunos, tantos como islas principales había. Casi desde el principio esta comunidad fue autónoma y obtuvo su independencia en el siglo IX; el gobierno de la ciudad lo ostentaba un dux o dogo, cargo de carácter vitalicio, no hereditario. En el siglo IX, mientras que la mayor parte de Italia estaba en manos de los francos, el pequeño Estado lagunar encontró en las islillas del Rialto su centro político y su nuevo núcleo de agregación urbana; el dogo (doge en veneciano) que ejercía el poder, apoyado por la aristocracia local, consiguió la autonomía del Imperio de Oriente y comenzó así para Venecia una secular y gloriosa historia de dominio sobre el mar, de intensos tráficos comerciales con Oriente y extraordinario desarrollo artístico, con rasgos de gran originalidad, ya que Venecia no era ciudad completamente oriental, ni del todo occidental, sino un punto de fusión original y dinámico de las dos tradiciones. Venecia no conoció el periodo feudal ni el comunal: fue una república aristocrática (también inédita), con un dogo (dux) elegido y coadyuvado por organismos colegiales. En Alta Edad Media, Venecia se expandió gracias al control del comercio con Oriente y a los beneficios que esto suponía, expandiéndose por el mar Adriático. El apogeo de Venecia alcanzó su cénit en la primera mitad del siglo XV, cuando los venecianos comenzaron su expansión por Italia, como respuesta al amenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán. Venecia supo aprovecharse de todos los cambios que ocurrieron en Occidente:


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Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos. Acertó al aliarse con el Imperio bizantino contra los normandos. Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.

En los siglos XV-XVI, Venecia llegó al apogeo de su poder, se extendió en tierra firme y combatió con éxito contra los turcos, contemporaneamente su pintura renovó la tradición italiana (basta citar los nombres de Bellini, Carpaccio, Giorgione, Tiziano, Tintoretto y Veronés). La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el principio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazó las corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra los turcos. En 1797, fue invadida por las tropas de Napoleón. A la firma del Tratado de Campo Formio, se repartió el territorio de la República entre Francia y Austria. Durante los siglos XVII y XVIII, decayó económicamente y políticamente, aplastada por las demás potencias europeas. En 1797 perdió su independencia al ser anexionada forzosamente a Austria; en 1866 se unió al Reino de Italia. Venecia está rodeada de una laguna donde solo son navegables canales aparentemente invisibles, que no fueron marcados con troncos hasta la llegada de Napoleón; eso le valió siempre como gran defensa marítima. En sus aguas encallaban fácilmente las naves que no conocían los fondos, así es que era como una ciudad atrincherada dentro de grandes murallas. Las murallas de Venecia son los bancos peligrosos de arena que quedan casi al descubierto en bajamar. Para llegar desde el Adriático había que conocer los pasos. Venecia, construida en un archipiélago de 118 pequeñas islas junto al mar Adriático, es famosa en el mundo por sus, aproximadamente, 150 canales. Las islas están conectadas por unos 400 puentes. Sus canales componen un gran entramado a modo de calles que parten del Gran Canal, que es como una gran avenida por donde discurren multitud de embarcaciones, grandes y pequeñas, siendo estas últimas las conocidas góndolas. Son muy útiles los transportes colectivos o vaporetto (a modo de barco-bus). En la parte antigua del centro los únicos medios de desplazamiento son las embarcaciones privadas, los taxis (lanchas de coste prohibitivo) y los traghetti: barcas muy parecidas a una góndola pero sin decoración, que hacen de puente en diversos puntos del Gran Canal. La clásica embarcación veneciana es la góndola, actualmente usada fundamentalmente para turistas, bodas, funerales y otras ceremonias. La mayoría de los venecianos viajan en vaporetto, que cubren rutas regulares a lo largo del Gran Canal y entre las distintas islas lagunares. Además muchos de ellos poseen barcas o lanchas motoras a modo de automóvil.


El Aeropuerto de Venezia Marco Polo se encuentra en tierra firme, conectado a la ciudad por autobús, ferrocarril y un servicio marítimo llamado Alilaguna que recala en varios puntos de la ciudad siendo la plaza de San Marcos el fin de su trayecto. La ciudad está dividia en seis barrios o sestieri, llamados Dorsoduro, Santa Croce, San Polo, San Marco, Canareggio y Castello. Las franjas horizontales que llevan las góndolas representan a todos los sestieri más la isla de La Giudecca. Entre las islas lagunares más grandes, destacan Torcello (Torseo), Murano (Muràn), Burano (Burán), San Servolo, La Zueca, San Giorgio Maggiore (San Zorzi Magior) -aunque forma parte del sestier de San Marco-, Pellestrina (Pełestrina,), Poveglia, San Clemente, San Francesco del Deserto (San Francesco del Dexerto), San Lazaro degli Armeni, San Michele dei Morti, Santa Maria della Grazia, Sant'Erasmo, Le Vignole (Vignołe), Lido di Venezia, La Giudecca (que forma parte de Dorsoduro) o Chioggia (Cióxa). Tiene además tres bocas de puerto que comunican la laguna con el mar, y regulan el flujo de las mareas: Lido, Malamoco y Cióxa. En estas bocas de puerto se encuentra en construcción el (Proyecto Moisés), que pretende literalmente separar las aguas como lo hizo Moisés cuando la laguna se enfrente a una inundación extraordinaria. La ocurrida el 4 de noviembre de 1966 fue la mayor desde que se toman mediciones (llegó a unos catastróficos 1,94 m sobre el nivel del mar). En febrero de 1986, el agua subió hasta 1,58 m. y recientemente, en 2008, se alcanzó la cota de 1,56 m. Estadísticamente la marea sube un centenar de veces a lo largo del año, cifra que va en aumento debido al cambio climático. El citado proyecto Moisés se inició en 2003 y tiene como finalidad la instalación de un sistema de diques móviles en las tres bocas de puerto, cuyo gasto previsto ascenderá a más de 4.134 millones; finalizando probablemente en 2012.

Venecia goza de una fama legendaria por su amplio patrimonio artístico y largo historial como referencia de la pintura europea. La riqueza de los poderosos de la ciudad (la Iglesia, los políticos y ciertos comerciantes) permitió mantener un prolongado patrocinio sobre pintores, arquitectos y demás artistas: desde Gentile Bellini en el siglo XV hasta Francesco Guardi a finales del siglo XVIII, pasando por Giovanni Bellini, Tiziano, Giorgione, Sebastiano del Piombo, Tintoretto, Veronés, Jacopo Bassano, Giambattista Tiepolo, entre otros. Curiosamente, muchos de estos artistas habían nacido en otras localidades y acudieron a Venecia atraídos por su pujanza. El estilo de los sucesivos pintores de Venecia mantuvo algunas características comunes (colorido cálido y rico) que irradiaron su influencia por media Europa. La llamada «Escuela veneciana» influyó en maestros tan diversos como Rubens y Velázquez, y fue decisiva en la génesis de la pintura pintura barroca en el siglo XVII. La arquitectura de la ciudad experimentó un periodo especialmente brillante durante el Renacimiento, con arquitectos como Mauro Codussi, Pietro Lombardo, autor de bellísimas iglesias, y Jacopo Sansovino, que construyó la monumental Biblioteca Marciana. Andrea Palladio y Vincenzo Scamozzi también dejaron obras notables en la Venecia renacentista. Posteriormente destacará Baldassare Longhena.


En Venecia nació Antonio Vivaldi, una de las cimas de la música barroca, el 4 de marzo de 1678 (muerto en Viena el 28 de julio de 1741). Otro de los grandes de la música, Richard Wagner, falleció en la ciudad el 13 de febrero de 1883. Igualmente el gran compositor Ígor Stravinski, aunque murió en Nueva York, quiso que sus restos fueran llevados a Venecia y reposan hoy en el cementerio de San Michele. Todo ello es reflejo de la importancia de la ciudad no sólo como lugar de origen de muchos genios, sino sobre todo como inagotable fuente de inspiración a lo largo de la historia de poetas, músicos, pintores y todo género de artistas.

Venecia  

La ciudad de venecia

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