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Ya falta menos Falta menos, y es que los pueblos seguimos caminando, a paso lento, retrocediendo cuando es necesario, haciendo rodeos, creando, descubriendo, construyendo el camino a la libertad, la justicia social, la igualdad y el respeto de la naturaleza y la madre tierra Somos tierra, decimos, no somos campo, para nosotros la tierra no es una mercancía, y cultivarla no es por negocios, luchamos contra los agro negocios y a favor de la vida. La vida campesina, indígena, enfría el planeta, mientras que la agricultura industrial que nos propone “el campo”, suma al calentamiento de la tierra con su paquete de agro tóxicos y combustibles haciendo que los alimentos viajen millones de kilómetros; nosotros los campesinos indígenas producimos gastando muy poca energía, abasteciendo mercados locales, alimentando a los pueblos. En ese camino tenemos que celebrar pasos muy importantes para nosotros. Ya estamos con el segundo numero de nuestra revista, desde la cual las voces campesinas indígenas, las voces de nuestro movimiento van a poder circular con más fuerza, una revista que pensamos cumplirá la doble tarea de compartir con nuestras comunidades de base y con todas las personas que se interesan de nuestras luchas. Es un paso importante porque consideramos que en estos tiempos una parte importante de la lucha se está dando y se dará en el ámbito de la comunicación. En ese marco debemos celebrar el enorme salto que significa la ley de medios audio visuales que se ha conquistado, y las organizaciones debemos ahora prepararnos para capitalizar ese salto en beneficio de la lucha popular. En setiembre de 2010 realizamos el Primer congreso Nacional del MNCI, un paso en un camino que tiene diez años de historia nacional, de lucha, de organización de defensa del territorio campesino y lucha por la reforma agraria y la soberanía alimentaria. Organizaciones campesinas rurales y urbanas de 11

provincias culminanos ese proceso en un gran congreso en Buenos Aires, mientras también en ese camino festejabamos los 20 años del MoCaSe, símbolo y ejemplo de la lucha por la tierra y la justicia social. Nuestras más de 60 centrales estuvieron abocadas a que en cada comunidad se reflexione y debata sobre el futuro de nuestro movimiento. Sabemos que la lucha es global, apostamos al camino latinoamericano, y vemos al ALBA como nuestro horizonte estratégico, como proyecto que presenta una ruptura con el capitalismo, ALBA desde el cual los pueblos construiremos nuestra alternativa, nuestra Soberanía Alimentaria y Reforma Agraria. Pensamos que en ese camino los gobiernos progresistas, aunque con muchas contradicciones, presentan oportunidades de avance en la marcha de los pueblos. Pero debemos sostener firmemente la bandera de la autonomía, los movimientos debemos tener posiciones autónomas y propias, siempre con la libertad de apoyar lo que sean avances y criticar y enfrentar las continuidades y retrocesos de los gobiernos. Así hoy el actual gobierno está sujeto a esas contradicciones, en el marco actual de correlación de fuerzas se han dado pasos importantes, sin embargo el poder económico sigue concentrado. Debemos trabajar hacia un movimiento de masas, urbano y rural de trabajadores, campesinos, indígenas, que nos permita provocar rupturas en el modelo económico, debemos detener el saqueo de los bienes naturales. Es prioritario garantizar el derecho universal a la alimentación y el único camino es el fortalecimiento de la agricultura campesina e indígena, para romper con el monopolio de la producción y comercialización de alimentos que detentan hoy los agros negocios. Para ello es necesario detener los desalojos campesinos, avanzar en la democratización de la tierra, inyectar recursos a las comunidades para mejorar la infraestructura de la agricultura familias y campesina y recuperar los mercados locales y populares. Largo ya venimos caminando desde cada rincón de nuestras comunidades, mucho territorio hemos recuperado, importantes producciones campesinas y experiencias de mercados populares e intercambios, de organización, de formación y educación, de escuelas campesinas, de colectivos de salud comunitarios, de solidaridad y defensa de los ddhh, de articulación política. Aquí estamos, pleno 2010, bicentenario de la lucha por la libertad argentina, en memoria de Moreno, Castelli, Belgrano, Artigas y tantos y tantas. Aunque los pueblos luchan desde siempre: Túpac Amaru, Bartolina Sisa, Juana Azurduy, Los pueblos originarios, las montoneras, los trabajadores. El Che, Agustín Tosco, Rodolfo Walsh, y miles de compañeras y compañeros, las madres, las abuelas... Falta menos, pero aún hay mucho por caminar, y desde bosques, montañas, pampas y barriadas seguiremos marchando... Movimiento Nacional Campesino Indígena CLOC Vía Campesina

1 / Revista FALTA MENOS / Marzo 2011

Editorial MNCI


ESCUELA DE LA MEMORIA Por qué seguir luchando Los días 10 al 16 de julio se realizo en la ciudad de Rosario, la Escuela de la Memoria Histórica del Movimiento Nacional Campesino Indígena, en donde participamos de todas las organizaciones que lo conforman, desde Nequen se invito también a cumpas del pueblo Mapuche. En la escuela se trabajo mucho el tema de tierras sin titulo de propiedad, desalojos, en donde las autoridades hacen oídos sordos a todos los reclamos que se hacen, también se trato la falta de trabajo digno y la discriminación a las comunidades Mapuce. Es por todo esto que las comunidades campesinas e indígenas se están organizando, porque estos atropellos, solo se pueden frenar si estamos unidos. Algunas familias abandonan las organizaciones

por falta de respuestas a corto plazo, pero esta lucha lleva mucho tiempo, es un proceso muy largo en el cual algunos cumpas van quedando en el camino, abandonando sus organizaciones. En Rosario también se realizaron talleres en distintos lugares en donde se están construyendo viviendas, donde pudimos compartir testimonios de otros cumpas, en donde se noto mucho la pobreza y la discriminación. Por eso a los cumpas del norte neuquino que no han podido visitar otras provincias, mi mensaje es que todavía estamos a tiempo para defender lo nuestro, no bajen los brazos que se puede!!!! Pero hay que ser militante!!!! Que significa: lucha, Compañerismo, comunicación, responsabilidad, compromiso y aprender a valorar lo que tenemos!!!!


3 / Revista FALTA MENOS / Aril 2010

1ra. ASAMBLEA DE JOVENES DEL MNCI

Las y los jóvenes del Movimiento Nacional Campesino Indígena nos reunimos el 30 y 31 de julio en quimili, en una de las sedes del MOCASE-VC, para reflexionar y compartir sobre nuestra militancia y proyectarnos como jóvenes en el marco de nuestro Primer Congreso Nacional. Partimos de un análisis de coyuntura que nos ha servido para ver con más claridad nuestra realidad territorial, nacional e internacional, ver que actores hay y quienes están de un lado y del otro. Como jóvenes organizados vemos que sufrimos las mismas consecuencias de un modelo político y económico capitalista que quiere imponer su proyecto agrominero exportador en nuestros territorios para saquear y contaminar nuestros bienes naturales, el ambiente, aumentar el cambio climático, la desigualdad social, la criminalización de la pobreza. Como jóvenes campesinos, indígenas y barriales organizados luchamos desde nuestras comunida-

des para lograr una reforma agraria integral que contemple la Soberanía Alimentaria, el respeto a nuestra identidad, a nuestros saberes y conocimientos ancestral en la salud, en la producción diversificada de alimentos, que respete nuestra forma de vida colectiva, nuestros valores de solidaridad, compañerismo. Ante esto, nuestro desafío es seguir fortaleciendo nuestra organización a nivel nacional, comprometiéndonos en multiplicar nuestra experiencia en otras y otros, formándonos colectivamente, asumiendo responsabilidades para ir creciendo y construyendo un futuro digno, donde todos y todas tengamos tierra, agua y herramientas para trabajar, semillas sanas para producir nuestros alimentos.

SOMOS TIERRA PARA ALIMENTAR A LOS PUEBLOS! ¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!


Documento Síntesis de la Primera Asamblea de las Mujeres del MNCI

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Marzo 2011

ASAMBLE DE MUJERES

Nosotras, mujeres, luchadoras, militantes, campesinas, urbanas, indígenas, trabajadoras reunidas en nuestra primera Asamblea del Movimiento Nacional Campesino Indígena ( MNCI) reivindicamos y reafirmamos nuestra lucha por la Soberania Alimentaria y la Reforma Agraria Integral en defensa denuestros territorios. Día a día, como nuestros ancestros, producimos, cuidamos a los animales, defendemos y luchamos por la tierra. Seguimos sosteniendo nuestro rol, como guardianas de las semillas. Producimos alimentos con nuestras familias, en forma comunitaria, recuperando prácticas ancestrales. Defendemos nuestros territorios para vivir de nuestro trabajo de manera orgánica, sana, cuidando el suelo, sin transgénicos. Desde nuestras organizaciones hemos aprendido a participar, a que nuestra voz sea escuchada, a valorarnos, a sentirnos capaces, a reconocernos como sujetos dederechos, a ser libres. Por eso nuevamente exigimos que nos respeten como seres humanos, como pueblos originarios, como campesinas y

urbanas, trabajadoras, que no haya atropellos, que no seamos explotadas, tener los medios para poder producir nuestros alimentos, que se protejan nuestros bienes naturales. Nos manifestamos en contra de la minería a cielo abierto, de la contaminación, de los monocultivos y de los agrotóxicos, impulsados por el modelo del agronegocio. Para poder seguir construyendo la vida en nuestros territorios, con escuelas, educación, salud, caminos, agua, para que nuestros niños y jóvenes puedan quedarse en ellos. Porque soñamos un mundo para todos y todas, una organización en donde compañeros y compañeras podamos participar, decidir, resistir, luchar. Porque somos capaces de parar topadoras, porque damos vida como las semillas, porque alimentamos como la madre tierra, porque hay que seguir sembrando semillas, y como a esas semillas hay que regarlas ….nos comprometemos: A apoyar a los compañeros y las compañeras que están resistiendo y se sienten solos en la lucha A participar permanentemente A resistir y quedar firmes ahí donde estamos A formarnos como militantes A enseñarles a nuestros hijos a luchar, a defender lo que es de ellos A marchar A acompañar a quienes recién se están sumando a la organización, formar y transmitir experiencias


A seguir siendo decididas, empujando y apuntalando la lucha A difundir nuestras prácticas y experiencias para que seamos más. A resistir y saber que vamos a seguir luchando por lo que nos pertenece, por lo que es nuestro, tanto en los barrios como en el campo. A llevar el compromiso a cada uno de los territorios. A seguir participando en reuniones, a promover los intercambios

A seguir asumiendo tareas importantes A trabajar por la autoestima de todas A tratar de cambiar nosotras primero para cambiar el machismo A romper con el individualismo y la propiedad privada. A que crezca el Movimiento porque nos hace saber que tenemos derechos. A crear relaciones más igualitarias entre el hombre y la mujer A aprender y compartir lo que sabemos. Saber que no estamos solas luchando sino que somos muchas nos da fuerzas para seguir construyendo ese mundo más justo y solidario que soñamos

CAMPAMENTO LATINOAMERICANO Entre los días 1 y 4 de agosto de 2010 se realizo el 10° Campamento de jóvenes latino Americano, organizado por el Movimiento Nacional Campesino Indígena en Santiago Del Estero Quimili, en la cede del MOCASE Vía campesina, en el cual participamos los jóvenes de cada una de las organizaciones que lo integran. En este encuentro se hicieron presente 900 jóvenes de distintas organizaciones del centro y norte de nuestro país, así también como del extranjero tales como Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Colombia, Venezuela, España, entre otros. En donde se hizo hincapié en talleres de reforma agraria, soberanía alimentaria, atreves de charlas y místicas. Expusimos el artesanal licor de miel y el proceso del ñaco, y como no podía faltar cerramos el taller con la tradicional chupilca en donde los espectadores pudieron degustar del trago, sorprendente desde ya, para ellos nunca visto. También presentamos cintos artesanales realizados en cuero hechos por manos artesanas.. Este encuentro se dio por finalizado el día 11 con una marcha en forma de protesta por las calles de Quimili convocada por unas 2000 personas aproximadamente, culminando por la noche con un gran espectáculo musical

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DE JOVENES

al aire libre con cultores del lugar y artistas reconocidos a nivel nacional en donde represento a Neuquén el músico oriundo de Cutral Có Rubén Patagonia. Fue una experiencia muy buena porque pudimos compartir culturas, lenguajes e ideas y nutrirnos de fuerzas para luchar por nuestras tierras que son y serán siempre del campesino ya que los jóvenes somos el futuro, y como dice el dicho “la unión, hace la fuerza”, unidos podremos contra los atropellos.


UNA VERDADERA FIESTA

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I CONGRESO NACIONAL - MNCI Y llegó nomás. El día más esperado del año llegó. Aunque la ansiedad hacia que los días previos pasaran muy lento, por fin amaneció aquel frío 11 de setiembre en Buenos Aires. Algunas personas habíamos llegado unos días antes a ultimar detalles para la gran fiesta que sería nuestro primer Congreso del Movimiento Nacional Campesino Indígena. El mismo estaba en el marco del V Congreso Internacional de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas a celebrarse en octubre en Quito, Ecuador. Por la mañana del 10 de setiembre, ya habíamos preparado el mejor clima al celebrar nuestra primer Asamblea Nacional de mujeres con la participación de más de 500 compañeras e invitadas de otros países como Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay. Las compañeras de estas naciones lograron conmover a todos los allí presentes al contar su experiencia de vida, que sumada a la de las cumpas que participan de nuestro movimiento contagiaron y emocionaron. Por supuesto, las abuelas de plaza de mayo también aportaron sus vivencias y luchas. Luego cerramos el día con una peña, meta guitarra y baile. Al despuntar el sábado 11 se realizó el plenario final de la Asamblea de Mujeres y ahí nomás nos dispusimos a preparar todo para la gran apertura de nuestro primer Congreso Nacional. Era una hermosa imagen la que nos daba el desfilar de colectivos repletos de compañeros y compañeras que al igual que los que ya estábamos en el lugar esperando, achicábamos los ojos para reconocer a esas personas con las que hemos compartido tantos momentos, tantas reuniones, tantas juntadas, tantas guitarreadas. De no creer lo que fue esa Apertura. Creo que me quedo corto si digo que fuimos más de 2000 personas rodeando un improvisado escenario formando una marea roja y verde que engordaba los ojos y colmaba el corazón de alegría. Se agitaban nuestras banderas de un lado a otro en las tribunas, se sucedían uno tras otro los gritos de orden, ni un metro más la tierra es nuestra, reforma agraria ahora, alerta que camina la lucha campesina por América Latina, entre otros y por supuesto el lema del Congreso: somos tierra para alimentar a los pueblos. Esa misma tarde comenzamos a compartir lo que habíamos discutido en cada una de las provincias, en cada una de las regionales y en cada una de las comunidades. Lo primero que compartimos fue como veíamos la realidad que nos rodea, el análisis de coyuntura, tanto en nuestro país como en Latinoamérica y el Mundo. El domingo por la mañana contamos desde cada organización lo debatido sobre la reforma agraria y por la tarde sobre la soberanía alimentaria. Es importante destacar que mientras las y los grandes

participábamos del Congreso, las niñas y niños del Movimiento Nacional Campesino Indígena realizaban su primer Congresito, logrando así no sólo poder juntarse, jugar y divertirse con las actividades preparadas (murgas, teatro, pelis, étc) sino garantizar que sus padres pudieran participar plenamente del Congreso. Cada tanto, durante el desarrollo del Congreso, aparecían los pequeños y las pequeñas a alegrarnos y contarnos lo que hacían. Esa misma noche volvimos a hacer una peña, esta vez más grande, donde cada provincia representada por compañeras y compañeros de cada organización realizaba algún número mostrando parte de su cultura, lo que resultó muy colorido y diverso. Todas las tareas durante el Congreso se desarrollaron con total normalidad, a pesar de que la lluvia y el frío por momentos dificultaba hacer lo programado, sobre todo debido a que estuvimos muy bien organizados y repartidos en las distintas comisiones. Entre todos y todas garantizamos la limpieza, la comida, la comunicación, la mística, étc. Acompañando el Congreso se montó una gran carpa para que compañeras y compañeros mostraran lo que producían y lo pudieran vender de primera mano a la gente entusiasmada que se acercó a conocernos. Por la mañana del lunes 13 compartimos cómo queremos que sea nuestro Movimiento y ya por la tarde luego de un Cierre lleno de colores y con mucha gente agitando y abrazándose nos empezamos a preparar para lo que fue el broche de oro para nuestro Congreso, la marcha hacia la Plaza de Mayo. Esa noche nos fuimos a dormir temprano ya que sabíamos lo importante que era estar bien frescos al otro día. Increíblemente la mañana del martes se mostró soleada y clara lo que motivó aún más nuestras ganas de hacerle conocer al resto de la sociedad lo que reclamamos y lo que proponemos. La marcha, que estuvo cargada de rojo y verde y poblada por unas 3000 almas comenzó en Puente Pueyrredón y luego de un recorrido de 40 cuadras terminó en la Plaza de Mayo donde ante la masa de gente reunida diversos artistas musicalizaron la tarde. También desplegamos allí nuestras producciones asombrando a la gente que pasaba por allí por la sanidad y calidad de las mismas. Ya cayendo el sol empezó la retirada a los pagos, entre abrazos, llantos y risas nos despedimos y con varios suspiros subimos a los colectivos, cansados un poco pero sin dejar de compartir lo que nos habían dejado esos días. Y así seguimos hasta el día de hoy evaluando el hermoso Congreso que pudimos realizar y más que nunca estamos seguros de que “somos tierra para alimentar a los pueblos”


JORNADA DE SOBERANIA ALIMENTARIA Y REFORMA AGRARIA La soberanía alimentaria es el reencontrarnos con la tierra. El día de ayer fue de emoción y reflexión. Por la mañana la mística de apertura coloco en la escena y en la multitud la memoria de los ritos y ceremonialidades indígenas, la tierra es la madre, la tierra es alimentos, alimentar es sagrado. Por la mañana las comisiones con los nombres de héroes populares latinoamericanos trabajaron fuertemente en el intercambio de saberes, experiencias productivas y organizativas en lo que hace a la soberanía alimentaria. En un ejercicio de rescate se trajeron al corazón de todos y todas modos de agricultura diversos a lo largo del país, los alimentos y recetas de nuestro pueblo, las tecnología tradicionales, las experiencias comunitarias de pastoreo, fabricación de conservas, agricultura campesina. Los usos tradicionales del monte, la corta de madera y de los frutos, la apicultura, las recetas medicinales campesinas. Al mediodía se trabajó con el documento síntesis, que es la herramienta con la que llegamos congreso de elegados y delegadas de las comunidades. El documento recorrió las once provincias de nuestro movimiento, las comunidades y zonales, y las regionales provinciales, siendo pulido y masticado de ida y de vuelta antes de llegar a la plenaria en buenos aires. El trabajo de recuperación y síntesis del documento lo hicieron los compañeros de base del movimiento, Leticia de MOCASE, Walter de UST, Mario y Horacio del MCC. Con la colaboración de la compañera Joziani de la Pastoral de la Tierra – Vía Campesina Brasil. La soberanía alimentaria raíz misma de la vía campesina parte de la idea de

“no depender del bolsillo para comer”, idea poderosa que sostiene al comer como un acto sagrado y que los alimentos no son mercancía de especulación. Por eso los campesinos y campesinas, los pueblos originarios, las mujeres, los vecinos de los barrios, las mujeres, hacemos la soberanía alimentaria desde nuestras comunidades, desde las organizaciones, con nuestras semillas y razas criollas, con nuestras artesanías


de la lucha contra las trasnacionales y el acaparamiento de tierras. Los compañeros Pablo (MOCASE- VC), Alberto, Ismael y Eduardo(MCC), completaron la idea de lo que pensamos y sentimos de la Reforma Agraria Integral en nuestras organizaciones. Hicieron un recorrido por las luchas históricas del mnci por tierra y agua y nos ayudaron a enfocarnos, relajarnos, saltar, respirar, y hacer silencio, mirarnos para adentro y recordar a los que se fueron. La conclusión del plenario: “Nosotros y nosotras, campo y ciudad arraigados a los territorios hacemos la reforma agraria: la producción colectiva y los campos comunitarios hoy son la luz de la reforma agraria que soñamos”.

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y agro-industrias populares, Somos tierra para alimentar a los Pueblos. La soberanía alimentaria marcha con nosotros hacia un proyecto político popular con nuestras articulaciones campo y ciudad y otras organizaciones del campo popular. Somos tierra y alimentarnos es re-econtrarnos la humanidad con la tierra. Luego de la comida el otro momento central de ayer fue la tarde con el panel de reforma agraria. la compañera Francisca Rodríguez de ANAMURI, Chile, una referente histórica de la Vía Campesina Internacional. “Pancha” nos ayudó a pensar la situación de la reforma agraria en el contexto histórico de la Vía Campesina


Un acercamiento a los conceptos de Soberanía Alimentaria y Reforma Agraria Integral

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ALIMENTOS Y DEMOCRACIA, UN CAMBIO NECESARIO El MNCI se fue construyendo desde los territorios y las provincias, conformado desde organizaciones e historias diversas. El Movimiento Nacional Campesino Indígena tiene dos consignas estratégicas: la Soberanía Alimentaria y la Reforma Agraria Integral. Son dos ideas bien arraigadas en nuestros lugares, que para alguien que no las conoce podría pensar como consignas sencillas y que sin embargo esconden un profundo entramado de cambio y construcción política; un nuevo paradigma civilizatorio.

del trabajo de las comunidades, de las familias, produciendo según su zona y sus tradiciones, respetuosa de los Biomas. En la Argentina de hoy el 80 % de los alimentos para consumo se producen de la agricultura familiar, campesina e indigena, en un 20 % de la tierra. El 80 % de la tierra produce “commodities”, que es como llaman los empresarios a lo que se produce solo para exportar, para lucrar en el mercado internacional. Se produce para el mercado exterior y no para otras personas, sino para satisfacer el lucro del capitalismo agroexportador. No importan las condiciones de vida, la salud, los sabores. Solo se busca maximizar la ganancia. Eso que los medios llaman “el campo” se ha vuelto en muchos casos una unión de rentistas que explotan la tierra como podrían hacerlo con cualquier otro negocio.

La poderosa idea de la Soberanía Alimentaria no es simplemente que todos y todas tengan algo para comer. Tiene un sentido con mayor alcance. Va en busca de las formas de la producción, de las lógicas de la distribución, del respeto por las culturas comunitarias. Se busca una producción respetuosa del ambiente, sin agrotóxicos que dañan a la fauna, a la flora y a la biodiversidad. Sin modificaciones genéticas con consecuencias funestas y poco estudiadas para la salud humana. Sin explotación del trabajo y con condiciones de producción dignas. Se trata

Se ha perdido la conexión con el territorio, hacia el trabajo de la mañana, el contacto con los animales, el alimentarse con lo que cada campo produce. En este modelo se produce para conseguir monedas extranjeras y las monedas no se comen. No se puede comer la soja transgénica, y ningún dueño de un feedlot se atrevería a comer la carne que produce, sabiendo los maltratos, la falta de condiciones y los fuertes cocteles químicos que se inyecta a los animales para la venta. Desde nuestras comunidades hemos demostrado que es posible generar alternativas diversas. Hemos construido pozos de agua, instalado energía solar, nos conectamos con radios FM, fundamos una escuela de agroecología, y hemos establecido mecanismos de producción y comercialización de los productos de nuestro trabajo que tienen como eje la


ción Verde ha impuesto. Es diferente de una produccón que impone el monocultivo, que agota los suelos, que asesina a la biodiversidad y que restringe la propiedad a las empresas y a los ricos. Es otra cosa que los pooles de siembra, donde los que “producen” son rentistas que manejan sus tierras desde una computadora. El nuestro es trabajo familiar sobre la tierra propia, y no trabajo explotado de unos pocos en condiciones infrahumanas. Es el derecho a la vida con dignidad y justicia, en todos los aspectos y por eso es Integral. Después de diez años de trabajo coordinado entre organizaciones y movimientos territoriales, llegamos a nuestro primer Congreso Nacional. No es la apertura, sino el lanzamiento de un largo proceso que se viene dando en las comunidades: de consultas, debates y definiciones de nuestras estrategias a mediano plazo y largo plazo. Al mismo tiempo somos convocantes del Diálogo Nacional para la Reforma Agraria, la Soberanía Alimentaria y el Desarrollo Rural integrado en coordinación con el CIP y la FAO. Queremos mostrar al mundo las posibilidades de nuestra voz, la fuerza de nuestras ideas, la importancia de lo que defendemos y la necesidad de construir juntos un horizonte de todos y todas, otro paradigma civilizatorio. Por eso damos este paso, que busca continuar un camino que no se puede transitar solos, sino en permanente construcción de alianzas en el campo popular.

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dignidad para los pueblos. La Reforma Agraria Integral no es un simple reparto de tierras. Hemos aprendido que no se puede esperar una reforma agraria por parte del Estado. Porque si las condiciones de vida no cambian, sino se puede construir una nueva forma de relacionarnos, de pensar el mundo, de definir la política, no sirve de nada un papel que asigna tierras. Es necesaria una transformación hacia una democracia participativa y solidaria, donde nuestras comunidades puedan decidir como se produce y cual es la forma de asentarse y relacionarse con el territorio, construir el buen vivir. Es todo lo contrario del modelo que intentan imponer desde las multinacionales de la agroindustria alimentaria: el de las topadoras y el desmonte, el de los desalojos a familias instaladas ancestralmente, el de las monótonas y lineales filas de plantas genéticamente modificadas que el modelo de Revolu-


I Congreso Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena -2010

DOCUMENTO SINTESIS SOBRE REFORMA AGRARIA INTEGRAL

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Nuestros antepasados, indígenas, originarios sembraban su propia alimentación: maíz, zapallos, porotos, criaban vacas, cabras y ovejas, hacían quesos y quesillos, hilos de lana que se teñían con tinturas del monte nativo. Recolectaban frutos del monte como la algarroba, el mistol, la tuna y hierbas y yuyos medicinales. Hacían mote, chilcan, patay, añapa, tulpo, tistincha, arrope y bolanchao para el invierno. Se guardaba en la troja para los animales. Los ranchos se construían con barro y pasto. Formaban parte de la tierra, de la naturaleza, ella los cuidaba, les daba alimento y abrigo. No existía la propiedad privada para trabajar, uno de los valores que prevalecía era el trabajo colectivo y comunitario.

La apropiación de la tierra en nuestro país se funda en procesos ilegítimos y violentos que fueron sucediéndose en distintos momentos de nuestra historia. Los invasores así impusieron sus conveniencias, un modelo capitalista que se valió de la violencia intentando suplantar nuestra historia y nuestra forma de vida. Sin embargo, las familias campesinas e indígenas no pudieron ser exterminadas, sino que por su resistencia y adaptabilidad histórica continuaron viviendo y produciendo en zonas marginales, bosques, montañas, selvas y desiertos de nuestro territorio y hasta incluso en las barriadas populares de las grandes ciudades. En los últimos 15 años la concentración de la tierra ha agravado las profundas desigualdades sociales en el campo. Así el 82% de los productores son familias campesinas que ocupan sólo el 13% de la tierra. Mientras que el 4% representado por el agronegocio se ha apropiado de casi un 65% de la tierra utilizada para la producción. El neoliberalismo de los años 90 expulsó a más de 300 mil familias campesinas, agudizando el éxodo rural a las zonas marginales de nuestras grandes ciudades. Aun así la pobreza persiste en el campo, según las estadísticas alcanza un 50 % de los pobladores.

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Nuestra Memoria Histórica territorial


Actualmente los empresarios nos quieren quitar la tierra, explotándola para la exportación y no para la alimentación del pueblo. El agronegocio se basa en grandes extensiones de tierras sin gente, desiertos verdes donde empresas transnacionales semilleras, farmacéuticas y de agrotóxicos encadenan la dependencia económica de los agricultores, empobreciendo la cultura productiva y convirtiendo al agro en una industria donde no hay comida ni trabajo. El agronegocio destruye el monte, envenena el ambiente, el agua, atenta contra las semillas criollas, contra la biodiversidad. Concentra la riqueza profundizando las desigualdades económicas, desalojando, usurpando, amenazando, criminalizándonos, expulsándonos de nuestros territorios, desarraigándonos y haciéndonos perder nuestra identidad. “Encierran en pocas hectáreas a muchos y muchas hectáreas son para unos pocos”. La producción está destinada a maximizar las ganancias, buscando la rentabilidad económica. Los políticos y la justicia son cómplices de todo esto. El agronegocio está representado por: • El monocultivo de soja ha destruido enormes superficies de bosques y liquidado otras actividades agropecuarias de valor local como la lechería, la fruticultura, el trigo y al maíz tan importante para la soberanía alimentaria. En algunas regiones, en lugar de la soja hay otros monocultivos con igual impacto social y ambiental: viñas de gran escala para exportación de vinos, olivos, pinos, eucaliptos y caña de azúcar. • Por el avance de la ganadería de alta intensificación en las zonas áridas y semiáridas del país, devastando enormes regiones boscosas con suelos de alta fragilidad para dar paso a la siembra de pasturas exóticas. Muchas de nuestras comunidades rurales son así expulsadas a los desiertos, zonas salinas y peladares. • En nuestras áreas de riego concentran un enorme potencial de producción diversificada de alimentos, vienen siendo ocupadas por grandes empresas industriales de empaques de frutas, conservas, olivícolas y vitivinícolas, donde se han eliminado enormes reservas de variedades de hortalizas y frutales con gran diversidad, salinizando suelos, negando el acceso al agua de riego, expulsando familias de agricultores y desmontando

grandes áreas de monte nativo. • Las reservas de aguas subterráneas son explotadas sin control por grandes estancias y multinacionales para el riego de la agricultura intensiva a gran escala en zonas áridas, lugares donde el recurso es un bien precioso. Por otra parte, los grandes desmontes comprometen gravemente la recarga de los acuíferos y la renovación del recurso. También la explotación minera nos afecta, por la contaminación, además de que consume gran cantidad de agua que también contamina. Como consecuencia del Agronegocio: • Nuestros militantes y compañeros que deciden enfrentar desalojos y topadoras son apresados, baleados, perseguidos, vigilados, golpeados por policías y matones como en otras épocas. Nada ha cambiado en las estructuras de las fuerzas de seguridad que son guardianes leales de empresarios y políticos corruptos. • Forman complejo financiero y productivo en el que se relacionan terratenientes, transnacionales, bancos y mercados externos para extraer recursos naturales de nuestra tierra y abastecer mercados lejanos garantizando siempre altos valores de rentabilidad. Aunque las ganancias quedan concentradas en unos pocos. • Produce un alto porcentaje de migraciones, provocando una concentración poblacional en las grandes ciudades, principalmente en el Gran Buenos Aires, llevando a que menos del 11% de la población continúe en el campo. La concentración urbana provoca sistemas desequilibrados en los cuales hay una gran demanda energética y contaminación. • La consecuencia más grave es la perdida de la soberanía de nuestro pueblo, teniendo en cuenta que una parte muy importante de nuestro suelo y su sistema productivo está en manos de transnacionales. Una Reforma Agraria Integral para la defensa de la vida campesina Estamos convencidos de que no puede haber desarrollo sustentable y justicia social en nuestro país si no se produce una profunda transformación del modelo agropecuario. Esa transformación implica una Reforma Agraria entendida como territorio abierto, compartido, donde podamos expresar nuestras costumbres, valorar nuestros saberes y donde primen la responsabili-

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La situación actual: el agronegocio y sus consecuencias


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dad, el respeto y el trabajo comunitario y donde construyamos relaciones igualitarias entre hombre y mujer. Queremos una Reforma Agraria para que nuestros hijos puedan vivir en el campo y disfrutar como lo hemos hecho nosotros. Nuestra Reforma Agraria Integral se basa en la participación y organización colectiva y autónoma en la toma de decisiones sobre lo que nos afecta: educación, salud, producción, comercialización, comunicación, cultura, deporte, recreación y arte. Reforma Agraria integral es recuperar la tierra y los medios para producir, los saberes ancestrales y la tecnología apropiada, la medicina popular, los hospitales, una formación crítica y transformadora de la realidad en las escuelas y otros espacios, para todas las familias campesinas indígenas que vivimos en el campo y para quienes hoy día viven hacinados en las grandes ciudades. El campo y la ciudad deben compartir, discutir e intercambiar porque el cambio debe ser para todos. Reforma Agraria Integral es la regularización de la tenencia de tierra de las comunidades campesinas indígenas de manera colectiva e inembargable. Es cambiar las leyes de uso del agua para que sean más justas. Un principio de esta Reforma Agraria es jerarquizar la función social de la tierra y el agua y dejar de considerar a los bienes naturales como mercancías. La tierra, el agua y los bienes naturales deben ser considerados de carácter social y natural. El derecho a la alimentación de los pueblos, es un derecho irrenunciable que se sostiene en la dignidad y la democratización real en el mundo agrario. Es la economía campesina indígena la que puede garantizar modelos de producción agroecológicos, que abastezcan a los mercados locales con productos sanos y diversificados, sin contaminar el medio ambiente y asegurando distribución de la riqueza, empleo digno y permanencia de las familias en el campo. La producción campesina indígena: apunta a la independencia económica, se basa en los vínculos de las comunidades, sostiene las economías de nuestro interior profundo, tiene a la mujer y al hombre de campo como compañeros, y se funda en el amor a la tierra y a la vida. Es importante desarrollar la agricultura urbana, las huertas agroecológicas y los mercados solidarios en las barriadas urbanas. Garantizar la permanencia en el campo de las comunidades campesinas indígenas constituyendo elementos legales y técnicos que garanticen sus territorios comunitarios y suspender todo tipo de

desalojos y apremios contra las mismas. Es fundamental establecer no solo la vuelta al campo sino construir alternativas en la ciudad para de millones de personas que se encuentra en los cinturones de las periferias. El desarrollo de infraestructura educativa rural, para que los jóvenes tengan acceso a estudios de todos los niveles adecuados a la cultura campesina indígena. Es necesario que las tecnologías contemplen nuestro modo de vida, conocimientos y nuestra forma de hacer, deben privilegiar el empleo de la familia en el campo, la industrialización a nivel de las comunidades, la autogestión, la biodiversidad, el respeto por los animales y el ambiente. Deben desarrollarse políticas para la protección de las semillas nativas y locales y potenciar la investigación y reproducción de nuevos cultivares locales. Las semillas son patrimonio de los pueblos y no pueden ser patentadas ni modificadas para evitar su libre reproducción. La producción campesina indígena debe contar con el desarrollo de mercados locales directos al consumidor y el apoyo estatal para el abastecimiento de todos los programas, y comedores oficiales con producción campesina indígena. En las ciudades también deben desarrollarse mercados solidarios con apoyo del estado en toda la logística para lograr que la producción campesina indígena abastezca a los barrios populares sin intermediarios. Nuestros productos y alimentos ancestrales deben ser defendidos y promovidos a nivel local y de país, sin barreras mentirosas e hipócritas como los protocolos de calidad y la llamada bioseguridad que apuntan a eliminar las producciones a escala local para dejar el camino libre a los productos de las transnacionales. La Reforma Agraria está en nuestro sueño, nuestro diario caminar, sabemos que hay mucho por hacer pero sentimos que los discursos no bastan, que hacen falta gestos sin ambages, coraje político. Un Programa de Reforma Agraria debe contemplar • Democratización del Agua y la Tierra prio rizando su función social. •

La vuela al campo desde la ciudad.

• Soberanía Alimentaria: promoción de la vida campesina indígena y sus valores.


• Desarrollo de un sistema de comercialización que permita que los alimentos sanos, y de calidad lleguen desde los productores a todos los argentinos sin atravesar los intermediarios que elevan los precios. • Un sistema de créditos y subsidios que fortalezca la producción campesina e indígena, que apoye a las familias que viven en el campo y trabajan la tierra con sus manos.

diversidad, multidisciplinar, agroecológica. • Subsidios para mejorar la infraestructura rural en cuanto a servicios: caminos, educación, salud y recreación de la juventud. • Ordenamiento territorial participativo y articulado con la sociedad civil. • Activa participación de las organizaciones campesinas e indígenas.

• Acceso a una educación basada en los valores de las comunidades, arraigo cultural,

DOCUMANTO SINTESIS SOBRE SOBERANIA ALIMENTARIA Nosotras y nosotros, los más de 1000 campesinos, indígenas, trabajadores rurales, compañeros urbanos, nos reunimos en Bs As en el I Congreso del Movimiento Nacional Campesino Indígena para fortalecer nuestra organización y reafirmar la SOBERANÍA ALIMENTARIA como una de nuestras banderas más fuertes de lucha…porque “somos tierra para alimentar a los pueblos”. El hambre en el mundo tiene causas políticas y las medidas para superarlo deben estar basadas en la justicia y la verdadera solidaridad y no en un asistencialismo perverso. Aumentar la producción de alimentos para superar el hambre es una falsa verdad. Esa lógica produjo más hambre y benefició a las empresas con mayores ganancias, las agroindustrias; quienes a través de la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el

Banco Mundial pretenden el control total de las cadenas alimentarias. Los cultivos transgénicos, los agrocombustibles, amenazan día a día nuestra soberanía alimentaria y afectan seriamente la economía de los pueblos. El método de producción agrícola sostenible ha sido sustituido por un método de producción comercial, planteado por las grandes trasnacionales. Las políticas neoliberales impuestas dedican una mayor cantidad de tierras y recursos a la producción de monocultivos para la agro- exportación que para producir alimentos para el pueblo. En los barrios de las ciudades ya casi no se produce y la calidad de los alimentos que se consumen depende del precio. Exigimos un cambio de modelo contrario a los

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I Congreso Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena -2010


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agro-negocios, un modelo que privilegie la agricultura comunitaria en los territorios, distribuyendo las tierras que están en manos de los que más tienen y menos producen para alimentar a los pueblos; facilitando el acceso al agua para todos y la apertura y mantenimiento de los caminos para el traslado de la producción. El problema no es de producción de alimentos, sino de cómo se producen, quién los produce, cómo se distribuyen y cómo se tienen acceso a los mismos. Para nosotros y nosotras, la SOBERANÍA ALIMENTARIA es el derecho que tiene cada estado y cada pueblo a la alimentación y a definir su modo de producción de alimentos de acuerdo con sus propias necesidades, dando prioridad a las economías y mercados locales y fortaleciendo la agricultura comunitaria. Alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles y producidos de forma sostenible y ecológica. El deber de los Estados es definir sus propias políticas sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos garantizando el derecho a la alimentación para toda la población con base a la pequeña y mediana producción, respetando sus culturas y diversidad, facilitando canales de difusión y de comercialización de las producciones, priorizando la compra de alimentos a las organizaciones en vez de a grandes empresas, promoviendo en las escuelas espacios de concientización y de formación en el derecho a la alimentación. Proponemos fortalecer la producción comunitaria de alimentos sanos y exigimos una política integral. BASTA DE MONOPOLIOS Y DE INTERMEDIARIOS EN LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS. La tierra, el agua y los bienes naturales deben cumplir una función social, en manos de comunidades campesinas, indígenas y urbanas que produzcan alimentos para los mercados locales y no forraje para los animales del 1º mundo. Para que este derecho sea realidad es indispensable la defensa de los territorios. No entendemos al territorio sólo como un espacio físico sino también como aquel lugar que abarca toda nuestra cultura, valores, memoria; donde viven los saberes y conocimientos sobre el manejo, uso y protección de nuestra madre tierra, de la biodiversidad, de los bienes naturales que nuestros antepasados nos han dejado y que nosotros seguimos defendiendo. Hacer realidad la SOBERANÍA ALIMENTARIA es aquello que hacemos cotidianamente: preser-

var nuestras semillas originarias, valorar a las mujeres como guardianas de las semillas en la historia de los pueblos. Cuidar nuestras aguas y bosques, nuestra biodiversidad. Encontrar nuestra capacidad de producir alimentos también en la ciudad, capacidad que nos fueron quitando, que nos fueron negando. Promover las ferias y los intercambios de la producción, exigir precios justos a nuestros productos, recuperar las comidas propias. Seguir formándonos, movilizarnos, articular y construir alianzas, participar y fortalecer nuestras prácticas y nuestra organización. SOBERANÍA ALIMENTARIA ES VOLVER A REENCONTRARNOS CON NUESTRA MADRE TIERRA en solidaridad con otros y otras en el campo y en la ciudad. Resistimos contra aquellos que destruyen la producción de alimentos de base campesina y los mercados locales, contra aquellos que aniquilan la soberanía alimentaria y nos vuelven dependientes de compañías multinacionales. La agudización de la crisis climática, el alza en el precio de los alimentos y el aumento del hambre confirman la importancia de esta lucha. Hoy, nos pronunciamos nuevamente en contra del modelo capitalista responsable del hambre en el mundo, el modelo de la agroindustria, la agro-exportación, el patentamiento de las semillas, la degradación de los suelos, el saqueo de los bienes naturales, la contaminación de las aguas, la comida chatarra en las ciudades, el consumismo, el enriquecimiento de unos pocos, el uso de agro-tóxicos, la fumigación de los territorios. Ante este modelo, la agricultura rural-urbana es la única alternativa para superar el hambre y para visualizar otro modo de vivir, el buen vivir. La soberanía alimentaria nos aporta la esperanza y el poder para conservar, recuperar y desarrollar nuestro conocimiento y nuestra capacidad para producir alimentos basados en la cooperación, la integración y el diálogo con la naturaleza. La única forma de cuidar nuestro planeta es sosteniendo una producción orgánica y ecológica, la que hacemos día a día los campesinos, los indígenas y los barrios de las ciudades. Seguiremos construyendo un desarrollo económicamente sostenible, socialmente equitativo y ambientalmente respetuoso de la Madre Tierra.


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COYUNTURA POLITICA El 2010 ha sido un año de una intensidad política importante, tanto en América Latina como en Argentina. Tanto por la ofensiva del capital transnacional y el imperio yanqui en la región, como la resistencia de los movimientos sociales y la dinámica de los gobiernos progresistas, que sumidos en importantes contradicciones han significado avances en políticas de integración regional y de ruptura con el proyecto neoliberal. El rol del ALBA como un nuevo paradigma en la construcción del socialismo y de la UNASUR como posibilidad de articulación y defensa de las democracias y los ddhh. Sin embargo la estructura económica de extracción y saqueo de los bienes naturales no ha sido modificada en la región, proyecto que expresa el

IIRSA y que materializa el agronegocio y la mega minería y la mayoría de los países de la UNASUR mantienen una enorme concentración de la riquezas y granes masas de trabajadores y campesinos en la pobreza. En ese contexto en la argentina se ha dado un aumento de actividad política, de participación y discusión y la organización, aun sin poder plasmar en una organización de masas, aun sin ser todavía un movimiento articulador de una agenda común de la fuerza social. Los últimos meses de 2010 se dieron varios acontecimientos políticos sobre los cuales el MNCI fijo su posición a través de comunicados de prensa, que presentamos a continuación. Convencidos de que para profundizar medidas transformadoras es imprescindible la organización de la clase trabajadora y su capacidad de marcar la agenda política. Esta debe ser la tarea primordial de los movimientos, conscientes de que el marco actual genera mejores condiciones para ello por lo que no debemos permitir el retorno de la derecha mas reaccionaria al gobierno.


Represión y Asesinato en Formosa

NI DERECHO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, NI DERECHOS HUMANOS Es momento de decir basta, es momento de detener de una vez y para siempre la perversa impunidad de los terratenientes y sus cómplices en los gobiernos y en la justicia. Dos vidas, un hermano originario y un policía, y varios heridos, son demasiada sangre para saciar la avaricia, la corrupción, el egoísmo que se traducen en el agronegocio, en la concentración de tierras, en la destrucción de los bienes naturales, en el hambre, en la desocupación y la inseguridad. El año pasado asesinaron a Javier Chocovar, en Tucuman, pero parece que esto no fue suficiente, ¿que es lo que debe suceder entonces? ¿Hacia donde vamos? En nuestro país la Constitución y varias leyes son muy claras en materia de los derechos de los pueblos originarios, como así también en el sistema jurídico internacional. Los territorios en manos campesinas, indígenas producen alimentos sanos para el mercado interno, trabajo digno, en ellos el monte, el agua y la tierra son cuidados y respetados. Pero cuando esos territorios pasan a manos “privadas”, el agronegocio o la minería los destruyen, saqueando y contaminando toda nuestra producción, desabasteciendo nuestros mercados, generando desempleo, hambre, todo conduce a la inseguridad. ¿Seguridad jurídica de las empresas y de los terratenientes o seguridad social de todos y todas?, ¿Alimen-

tos sanos para todos y todas o Comodities para exportar?, ¿Agricultura campesina indígena o agronegocio?. Estas contradicciones se resuelven con justicia social y respeto por los derechos humanos, con el fin de la impunidad policial, de la mala política, con el respeto a la constitución y con la distribución de la tierra. La violación sistemática de los derechos de comunidades campesinas y pueblos originarios fue motivo de una Intervención Federal en la Provincia de Santiago del Estero en abril de 2004. Trajo consigo una matriz diferente de relaciones entre estado y sociedad civil organizada. Quizás el remedio Federal en la provincia de Formosa podría ser la fórmula que construya otro horizonte posible de justicia y dignidad. Desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena nos solidarizamos con los hermanos de la comunidad Qom, con los compañeros, compañeras y familiares de los muertos y de los heridos. Exigimos también la inmediata investigación y el castigo de todos los responsables físicos e ideológicos de los crímenes. Repudiamos las declaraciones del gobierno y la justicia de Formosa con argumentos falsos y vergonzosos ante los crímenes. Exigimos al poder judicial, se ponga a tono con la legislación vigente y el respeto de los Derechos Humanos. Solicitamos al Gobierno Nacional tome las medidas necesarias para que la investigación se lleve a cabo y para que todos los responsables sean juzgados, mas allá de su rol institucional o político. Exigimos que se cumpla con la constitución nacional y se avance con legislación que proteja a las comunidades campesinas e indígenas, contemplando la propiedad comunitaria de la tierra en sus diferentes expresiones.

Somos Tierra para Alimentar a los pueblos! Movimiento Nacional Campesino Indígena CLOC Vía Campesina

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¿Es que la propiedad privada esta por encima de la vida?


LA MUERTE DE NESTOR KIRCHNER Apenas se enteró, el Pocho dijo “hierba mala nunca muere”. Casi como lo que habíamos sentido o pensado todos y todas, “hierba mala nunca muere”. Metáfora milenaria para expresar que son los buenos los que se van, mueren o desaparecen. Por lo que estamos recibiendo de la Argentina adentro, el sentimiento por Néstor es ese: se fue un hombre bueno, que fue gravitante como líder político. Un activo para la sociedad argentina y resultado de las luchas del pueblo. Con sus luces y sus sombras, pero un hombre que recreó la disputa política, que generará contradicciones, debates, que no pasó en vano su vida. Generó problematizaciones masivas, callejeras. Un peleador de la política, un apasionado, nos ha dejado alguien respetable. Cuando un pueblo ha parido alguien así, el horizonte se ve con esperanza. A la Argentina y Latinoamérica dejó huellas… Durante los 90 la resistencia popular, de los trabajadores desocupados y ocupados, de los campesinos e indígenas, de las mujeres fuimos creando las condiciones para el necesario cambio de rumbo. En ese proceso surgimos como movimiento campesino, deteniendo desalojos y recuperando territorios mientras que en las ciudades y pueblos, los movimientos piqueteros avanzaron en la lucha por la subsistencia hasta la insurrección de diciembre de 2001. La movilización popular y algunos sectores partidarios y económicos perjudicados por las políticas de

la Alianza pusieron en jaque al gobierno y desestabilizaron la Gobernabilidad, con el doloroso saldo de 30 muertos y cientos de heridos. Sin embargo los movimientos sociales no estuvimos en condiciones de resolver la cuestión del estado en el corto plazo. Fue el kirchnerismo el grupo político que logró en las condiciones de crisis económica y la movilización social, recuperar la gobernabilidad en base a incorporar demandas y discursos de los movimientos y de los sectores económicos. Estableciendo en alguna medida un pacto social que permitió recuperar parte del rol del estado y abrir paso a las políticas de DDHH, la integración latinoamericana, distribuir parte de la renta del estado entre los pobres, así como los enormes pasos en el campo de la cultura y la comunicación. Fue Néstor Kirchner quien con su pasión y pragmatismo construyo un “atajo” dentro del estado liberal y burgués. Arrebatando a la derecha una parte importante del poder estatal. Pero además dando pasos concretos y gestos simbólicos fuertes, condensó la historia de manera de que el pueblo argentino ha recuperado gran parte de la autoestima y la esperanza. Instalando de nuevo la confrontación y el conflicto como instrumentos pedagógicos y de lucha, es decir, devolviendo el sentido a la política. Las masas populares que han ido a despedirlo nos marcan una nueva etapa, dentro de un momento de inflexión de la política signado por disputas estratégicas como la implementación de la ley de comunicación audiovisual y la caída de Herrera de Noble y Magneto, de Clarín y La Nación, porque su caída implica un duro golpe a las corporaciones. Pero además época signada por el asesinato de Mariano Ferreira. No nos detendremos a analizar hoy lo que para nosotros son errores o desvíos, porque no pretendemos la santidad y la perfección ese análisis corresponde a otro momento. Es necesario estar alertas para detener cualquier intento de la derecha de arrebatarnos las conquistas logradas. Apoyaremos a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en ese sentido y acompañaremos las medidas que tiendan a profundizar el modelo.


FRENTE AL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA Pero no podemos dejar de mirar hacia adelante, porque el “atajo” no llega a ningún final, solo acorta el camino, y no será posible profundizar las políticas populares, caminar mas rápido, sin organizaciones de masas que empujen hacia adelante. Porque la tarea mayor aguarda, y esa tarea, la liberación nacional y latinoamericana, es la derrota del capitalismo y su superación a travez de una democraciaparticipativa, con los medios de producción en manos del pueblo, con la nacionalización de los bienes naturales y empresas de servicios, con la tierra en manos de los campesinos indígenas y pequeños agricultores, con soberanía alimentaria. Son enormes los desafíos, por eso hoy más que nunca, la unidad y el respeto a la diversidad son primordiales. La capacidad del acuerdo y el normal entendimiento de los disensos. El abandono de la autorreferencia y sectarismo y la conciencia de que la tarea primordial continúa siendo la organización popular y la formación política que nos permitan radicalizar al máximo la lucha de clases de acuerdo a los escenarios que se presenten. Nos solidarizamos y acompañamos en el dolor a la militancia, las organizaciones, los compañeros y compañeras Kirchneristas.

Repudiamos las agresiones y acciones violentas llevadas a cabo por la patota de la Union Ferroviaria. Repudiamos y lamentamos la muerte del compañero Mariano Ferreira. Otro compañero otras vidas: Mariano Ferreyra: desde la lejanías del monte, de los ríos, las montañas, las sierras, las piedra, los barrios nuestro dolor, nuestro silencio. El capitalismo venga de quien venga es un modelo de muerte: Gobiernos, partidos, operadores, punteros, empresas, sindicatos. Nuestra solidaridad con el compromiso de seguir la lucha hasta derrotar al modelo que mata todos los días a miles y millones de vidas en la argentina y en el planeta Sangre joven y trabajadora comprometida con la lucha del pueblo, riega una vez mas nuestra tierra. Pero sabemos , que como brota el arbol, asi brota la rebelion y la lucha de los pueblos. Nuestra tarea es fortalecer la organización y la unidad para forjar una nueva sociedad. La violencia contra nuestro pueblo, contra los trabajadores y militantes la repudiaremos siempre, venga de quien venga, sin importar a qué intereses responda. Exigimos que se realice un profunda investigacion hasta dar con los responsables materiales e intelectuales y se los condene. Nos solidarizamos con la familia, amigos y compañeros de Mariano. Lucha permanente contra las transnacionales! Contra el saqueo del Capital y el Imperio!

*Movimiento Nacional Campesino Indígena* *CLOC - Vía Campesina*

Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos!


José Gervasio Artigas

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LUCHADORES POPULARES En tiempos donde el poder español caía a causa de las guerras que sostenía en Europa y los levantamientos que soportaba en sus colonias en América, había todo tipo de intereses en juego, estaban los que querían quitarle el poder para tomarlo ellos y seguir abusando de los demás, estaban los que querían una revolución pero para acomodarse mejor solamente, sin hacer cambios profundos y estaban los menos que luchaban por una verdadera revolución, por una patria grande en América, donde no existiera la explotación del hombre por el hombre, donde todas las personas tuvieran las mismas oportunidades, sin importar si éstas fueran negras, criollas, indios o blancos, mujeres, niños ó ancianos, un mundo totalmente nuevo, sin opresión ni esclavitud ni desigualdades ni injusticias ni clases sociales. Uno de los que defendía esto último era José Gervasio Artigas, nacido en una familia estanciera rica en Montevideo el 19 de junio de 1764 y que de muy pequeño, y aún siendo un excelente estudiante se inclinó por las tareas rurales y ya a los 12 años escapó de su casa y optó por vivir en el campo sin lujos ni dinero, lo que lo llevó a conocer la dura realidad y los atropellos e injusticias que sufrían los peones rurales e indios de la zona. Así se convirtió en un bandido rural, justiciero, rebelde indomable y amigo de los pobres que encarnaba los valores compartidos con el paisanaje, quitándole a los que tenían de más para repartirlo entre los paisanos y los indios. Ya desde entonces se manejaban desigualmente e injustamente los recursos en el campo, el sistema para adquirir la propiedad era inaccesible a los pobladores humildes, no sólo por la cantidad de trámites y papeles que había que llevar y traer sino por el costo que debían afrontar. Por esto, los pobladores terminaban desalojados por acaparadores que mantenían las tierras incultas y ociosas. Artigas conocía esta situación, por eso actuó para expulsar a algunos de éstos ocupantes y participó de la asignación de tierras a un centenar de familias.

Además como soldado del ejército que defendió la patria de las Invasiones Inglesas, influyó en gente importante de la época, como el naturalista y geógrafo Félix de Azara que en un informe realizado en su misión a la Banda Oriental, los pagos de Artigas, denunció el acaparamiento de los suelos, el desperdicio de los recursos y el mal manejo de las estancias, y propuso dar libertad y posesiones a los indios, redistribuir las tierras a favor de los auténticos pobladores y los pobres, regularizar los títulos de dominio y construir iglesias y escuelas. Así también Azara le ayudó a Artigas a comprender mejor las irracionalidades e injusticias del sistema colonial, y difícilmente podía aceptar las masacres contra los indios que eran habituales en la época. También José Gervasio empezaba a comprender la necesidad de poner orden, aunque lo concebía a través de una política de integración de los gauchos, los indios y los pobres, por esto llegó a ser Capitán del ejército revolucionario, que buscaba eliminar a


los españoles en Montevideo. Además de militar, Artigas, fue un gran pensador y proponía un sistema de confederación cuyo gobierno general estuviera fuera de Buenos Aires, que después de la revolución de mayo venía siendo gobernada por los comerciantes y la clase alta y rica, que residían en la ciudad, y que abusando de su poder económico habían despojado de recursos y relegado a los campesinos, a los pobres, a los indios y gauchos. La propuesta de confederación de Artigas, que se refería a que cada provincia tuviera su libertad y autonomía de gobierno y no tuviera que depender de las decisiones que se tomaran en Buenos Aires, fue llevada a la Asamblea del año 13 por representantes de la Banda Oriental y fue totalmente rechazada. Al enterarse de esto, Artigas abandona el ejército junto a un grueso de hombres que lo siguen, por lo que el Director de las Provincias Unidas, Gervasio Posadas, puesto en el cargo por los porteños poderosos, lo declara a Artigas infame, fuera de la ley, enemigo de la patria, bandido y

ofrece una gran cantidad de dinero de recompensa a quién lo entregara vivo o muerto . Entonces, Artigas decidió cruzar el río Uruguay para propagar la causa federal en Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba, y así se formó la Liga Federal. Por aquellos días Artigas también proyectó una constitución democrática que en su primer artículo declaraba la libertad y la igualdad de todos y el derecho del pueblo para alterar el gobierno y para tomar las medidas necesarias a su seguridad, prosperidad y felicidad. En otros artículos contemplaba “asegurar que la totalidad de los habitantes sepan leer y escribir, que aprendan los derechos del hombre y se instruyan en pactos sociales”. Se garantizaban a los ciudadanos “las libertades, el acceso a una recta justicia y la elección de los funcionarios del gobierno, los cuáles son sustitutos y agentes suyos, ya que el poder reside originalmente en el pueblo”. Aunque no llegó a proclamar una norma general, Artigas veló por la libertad de los esclavos que se incorporaban a sus filas, lo que generó malestar y


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temor en los propietarios. Preocupado por lograr que los hacendados repoblaran y pusieran en producción sus campos, instó al Cabildo de Montevideo a que los emplazara a hacer mejoras en sus tierras, o se las quitaría y las pondría en otras manos. El Cabildo, controlado por la clase alta y los comerciantes, luego de formular algunas objeciones, aprobó la propuesta pero sin poner plazos para las mejoras y sin sancionar a los que no cultivaran sus tierras. Esta medida precedió en pocos días al Reglamento de Tierras del 10 de setiembre de 1815, dictado personalmente por Artigas. Si bien antes había otorgado posesiones a sus partidarios y ocupado campos de los adversarios de la revolución, ahora se trataba de un plan orgánico destinado a establecer un nuevo orden rural, recuperar la ganadería, poblar y distribuir la propiedad, que enunciaba como principal criterio “que los más infelices sean los más privilegiados”. Las tierras desocupadas y las que se confiscaran a los españoles y americanos poderosos debían repartirse como estancias a los

que las solicitaran, gratuitamente y se debía dar prioridad a los negros libres, zambos, indios y criollos pobres. En el mismo reglamento se preveía la captura de vagos para remitirlos al servicio de las armas, y se garantizaba a la gente que trabajara la posibilidad de tener tierra. Esta reforma agraria, no sólo se aplicó, sino que incluso desbordó las expectativas iniciales. Se confiscaron enormes extensiones de campo a los patrones ricos de la época de la colonia, gran parte de los cuáles se distribuyó entre gente muy pobre. Lo acompañaban, no sólo pobres y esclavos, sino también indígenas. Andrés Guacurarí, un guaraní huérfano de padre a quien Artigas adoptó como hijo y a quién dio su apellido, fue un joven muy instruido en los idiomas, en la Biblia y en estrategias militares y fue uno de los mejores representantes de la revolución, quién levantó en armas a los indígenas misioneros, a quienes iba con el mensaje de “Yo vengo a ampararlos, vengo a buscarlos, porque son mis semejantes y mis hermanos, así que, paisanos míos levanten el sagrado grito de la libertad” incluyéndolos dentro del proyecto federalista. Obviamente, este proyecto no era compartido por el Directorio de Buenos Aires, ni por las provincias del interior que eran manejadas por éste. Esto llevó a que Artigas fuera perseguido acusado de “capitán de bandidos”, patriota pero por motivos innobles, “propagador de teorías falsas, de principios antisociales”, lo mismo que todos sus seguidores que en 1820, en Tacuarembó fueron vencidos, lo que obligó a Artigas a cruzar el río Uruguay y huir a buscar refugio al Paraguay. En ese país, primero en la villa San Isidro labrador de Curuguaty, donde se dedico a cultivar la tierra y luego en el barrio Trinidad, en Asunción vivió sus últimos 30 años bajo el amparo del gobierno paraguayo y honrado y respetado por todos los habitantes de ese país. Falleció el 23 de setiembre de 1850 a los 86 años de edad Pero sus ideales siguen vivos aún en nuestros tiempos, porque se fundaban en el derecho de representación de todos los hombres y las regiones, todos en iguales condiciones. Artigas era consciente de la importancia de una Reforma Agraria, de un reparto equitativo de los bienes y riquezas de un país, de una verdadera justicia que velara por los pobres, que no los desamparara en su miseria, y que no estuviera al servicio de los poderosos y ricos. Hoy, nosotros en el MNCI, luchamos también por una Reforma Agraria y que garantice que todos podamos tener acceso a la tierra, al agua, al tractor, a las semillas y todos los medios de producción para poder alimentarnos sanamente de nuestras propias cosechas y tener una vida más saludable, una mejor educación y una vida más digna, alcanzada por ser nosotros los que decidamos que comer y como vivir.


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