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Setiembre 2016

EDITORIAL

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n un contexto de retrocesos políticos y sociales en la región, de la mano de una contraofensiva conservadora y neoliberal , articulada desde el imperialismo, la violencia, criminalización y persecución de los dirigentes y luchadores y luchadoras campesinas e indígenas ha recrudecido.

La paz en la región está cada vez más amenazada, pues el proyecto conservador, que impulsa el retorno del neoliberalismo y la subordinación al capital financiero, solo promete desigualdad social y saqueo de los bienes naturales, nuestros pueblos difícilmente acepten estas reglas de juego Una de las buenas noticias fue el acuerdo definitivo entre las FARC y el Gobierno de Colombia, para avanzar hacia el fin de ese conflicto armado. Conflicto cuyo origen está anclado a las violaciones de los derechos campesinos, al despojo y la violencia de parte del capital y la oligarquía colombiana hacia las comunidades campesinas indígenas y afrodescendientes. Si bien este acuerdo es una buena noticia, no significa para nada un relajo en las luchas o en las dificultades que las organizaciones atraviesan. Por un lado resta aun establecer un proceso estable de diálogo con el ELN que pueda conducir a un acuerdo entre esta fuerza insurgente y el Gobierno Colombiano, por otro lado el escenario del desarme de las fuerzas insurgentes deja territorios susceptibles de ser arremetidos por el capital transnacional, nacional y las fuerzas paramilitares que aún siguen operando en la zona. Frente al desafío de poder dar garantías a la comunidad internacional, el gobierno colombiano solicitó que la FAO, la ONU y la Vía Campesina Internacional sean parte del proceso y garantes del cumplimiento de los acuerdos, principalmente del capítulo Agrario. El rol de la CLOC y de la Vía Campesina Internacional será clave, en términos de acompañar y señalar cada déficit y violación. En este sentido hay un largo camino recorrido que es bueno repasar. Por un lado la CLOC Vía Campesina viene luchando desde los territorios en todo el mundo por defender los derechos de los campesinos, en particular en Colombia, la CLOC Vía Campesina ha sido uno de los pilares de la Cumbre Agraria Étnica y Popular que ha colocado los derechos campesinos en la agenda pública nacional.


A su vez, desde la Vía Campesina se viene trabajando hace más de una década, debatiendo y construyendo con la FAO lo que hoy conocemos como las Directrices Voluntarias de la Tierra, los Bosques y la Pesca, que son orientadores sobre políticas públicas para la lucha contra el hambre y que reivindican el rol de la agricultura campesina. En el mismo sentido, ya en el año 2013 y 2014 la CLOC VC presentó sendos informes a la CIDH (Comisión Interamericana de DDHH) sobre violaciones a los derechos humanos a comunidades campesinas en América Latina y el rol de las corporaciones transnacionales en éstas. Por otro lado, en 2012, tomo estatus formal en el consejo de DDHH de ONU, la discusión sobre la “Declaración de los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en el medio rural”, impulsada por la Vía Campesina Internacional, y presentada por el Gobierno de Bolivia. Mediante la creación de un Grupo de Trabajo, este proceso ya tiene más de 4 años de debate formal y se ha presentado un borrador avanzado sobre el proyecto de declaración. En una reciente reunión del Grupo de Trabajo con el mandatario de Bolivia, Evo Morales, se acordó la realización de un encuentro internacional donde delegaciones de campesinos de todo el mundo puedan debatir sobre sus derechos en el marco de la esperada declaración de la ONU.

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ajo esta acumulación de luchas y propuestas, la comisión política de la CLOC VC tuvo reunión en Abril de 2016 con parte del grupo de las FARC que se encontraba en La Habana en la mesa de diálogo por la Paz, donde se trabajó sobre esta agenda hacia una paz con derechos de los campesinos. La Soberanía Alimentaria, es el proyecto político necesario para consolidar la paz en la región, el mismo requiere una Reforma Agraria Integral y Popular, que vuelva a colocar a la tierra en función del bien común, para desarrollar la agricultura campesina y agroecológica, permitiendo el buen vivir de nuestros pueblos. La paz no será sencilla, y va a requerir de mucha lucha organizada, articulada y unitaria para poder garantizarla, pues las fuerzas del capital no están dispuestas a perder privilegios ni a ceder en la construcción de la igualdad que nuestro continente demanda.

Secretaría Operativa de la CLOC LVC

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REGIONAL

REGIÓN ANDINA

El libre comercio que saquea y nos despoja de nuestros territorios Una mirada a las políticas de libre comercio que Colombia y Perú están impulsando

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s probable que nunca antes como hoy, nuestros ancestros y todos aquellos que desarrollaron sociedad en torno a la agricultura, se estén preguntando ¿por qué banalizar algo tan sagrado como la alimentación? y ¿por qué mercantilizarla al grado de depredar la misma Tierra y la vida humana? Es sabido que el mundo entero ha reconocido que nosotros, los pueblos andinos del campo, resguardamos una vasta biodiversidad capaz de enfrentar las actuales crisis, y que además hemos sabido cuidarla desde una interrelación armoniosa con la Madre Tierra. Pero es sabido también que los Estados donde vivimos están asumiendo políticas neoliberales dispuestas a entregar nuestro patrimonio natural y cultural en nombre del tan ansiado desarrollo. Una prueba de esto es la firma de los tratados de libre comercio con potencias económicas como Estados Unidos, como es el caso de Perú y Colombia. A pesar de las constantes movilizaciones dentro del territorio peruano, por parte de campesinos, indígenas y trabajadores, por la no firma del mencionado acuerdo; este país termina firmándolo en el año 2005. Situación similar es la ocurrida en Colombia, donde, a pesar de las exigencias de organizacio-

nes campesinas y gremiales y la presión de sectores progresistas del Senado estadounidense, este país entra al juego del libre comercio desde el año 2012.

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Competencia desleal y olvido de la Soberanía Alimentaria La promesa para ambos países es que sus economías se estarían encaminando a los grandes mercados del primer mundo y, como consecuencia, se superarían grados de pobreza y exclusión social. Pero esto no ha ocurrido así. Que se cumplieran las predicciones sobre lo desastroso que serían los TLC para la agricultura, solo fue cuestión de tiempo. El sector agropecuario de Colombia tuvo resultados desfavorables por la llegada de productos estadounidenses al país, el déficit de la balanza comercial agrícola (diferencia entre exportaciones e importaciones) creció algo más del 300%. El trigo, lacto-sueros, arroz, leche en polvo y carne de pollo, son los productos más afectados por el aumento de las importaciones. Los productores de maíz, papa, hortalizas, frutas y en general todos los agricultores están trabajando a pedidos y la importación masiva de alimentos y materias primas de origen agro-


productividad y la competitividad. En estos momentos, Perú está próximo a ratificar el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), que por impulso de EE.UU está redefiniendo la estructura geopolítica del mundo, integrando a 12 economías para hacerle frente al poder económico de China. Colombia ha mostrado interés por adherirse a este Tratado. En el caso de Colombia se ha llegado a criminalizar a aquellos campesinos que se negaron a utilizar semillas certificadas, que, por cierto, son parte del negocio de empresas transnacionales como Monsanto. Perú por el momento, le ha puesto la llave al ingreso de transgénicos hasta el año 2021 con una ley, a pesar de los constantes cuestionamientos de grupos de poder que argumentan que estas leyes atentan contra los acuerdos de libre comercio. Pero este tipo de disposiciones está endeble en ambos países, incluso a pesar de la resistencia que las organizaciones agrarias e indígenas han hecho al respecto. Ahora, el TPP, junto con la negociación de otros nuevos acuerdos internacionales, representa una amenaza para los pueblos del campo. Se está terminando de entregar la soberanía nacional a costa de presión sobre los territorios, arriesgando la biodiversidad y la calidad alimenticia de los mismos pueblos. Solo por un reacomodo del capital y el afán de comercializar hasta la última semilla que resguardan los Andes del continente.

pecuario sigue en aumento; trayendo como consecuencia la reducción de precios internos, de áreas sembradas, de producción nacional agraria y por supuesto, de los ingresos en los hogares campesinos que actualmente están por debajo de un salario mínimo cada mes. Perú, país donde la agricultura a pequeña y mediana escala es la que más empleo da en comparación con otras actividades económicas, está ahogando la producción agraria local. Las bajas de aranceles a productos agrícolas que vienen de EEUU han generado competencia desleal en el mercado interno, en detrimento de las familias agricultoras, sobre todo las de la costa, que están abandonando el campo porque ya no les resulta rentable. En estos momentos, pensar en desarrollo agrario es optar por la agroexportación; el mismo Estado cuando hace balance agrario lo hace midiendo las exportaciones y las políticas que han favorecido este intercambio. Pero no está valorando ni atendiendo la dinámica local, por la que se alimentan 7 de cada 10 hogares peruanos. Control sobre nuestras tierras y semillas Una característica de estos tratados de libre comercio, que no solo se ha firmado con Estados Unidos, es la modificatoria de normas de los países para dar control de la producción a economías transnacionales. Aquí es clave la propiedad sobre las semillas, que son las que perduran la vida y producción de los alimentos. Sumado a ello, la presión que reciben los campesinos para utilizar el paquete tecnológico que las empresas disponen en nombre de la

Contra el capitalismo y por la soberanía de nuestros pueblos, ¡América unida sigue en lucha! 4


REGIÓN CARIBE

Junta de Control Fiscal: Políticas neoliberales y gemelo siamés de los tratados de libre comercio

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l neoliberalismo es más viejo que el frío y ha revivido para asegurar en la actual coyuntura histórica que continúen los procesos de extracción, acaparamiento y robo de la riqueza generada por los trabajadores a nivel global. Los tratados de libre comercio son

las herramientas globalizadoras de la ideología neoliberal que tiene como objetivo desmantelar todos los pequeños adelantos en las condiciones de trabajo ganados por la clase trabajadora. En Borinquén (Puerto Rico), por la situación colonial, ese neoliberalismo se expresa clara-

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de todos los recursos naturales (agua, sol, costas, bosques). Reduciendo pensiones (lo mismo que los TLC). Botando empleados públicos (lo mismo que los TLC). Cerrando escuelas (lo ¿Qué hará la Junta de Control Fiscal? mismo que los TLC). En fin, desmantelando Promueve la corrupción y venta de influencias todo servicio público para luego para vender al aceptar “regalos y donaciones”. Promoverá todo servicio público para justificar su privatila privatización de los sistemas de retiro. No zación (lo mismo que los TLC). Van a imponer propondrá actividad económica interna para que el salario mínimo de los jóvenes sea $4.25 beneficiar al pueblo, solo para asegurarse de la hora y ceder las tierras agrícolas públicas que se le pague a los inpara ser privatizadas. Comodiversionistas, bancos, instodos los recursos natuLa Junta tiene como ficando tituciones financieras, en rales y humanos (lo mismo que fin, que se perfeccione y único fin perpetuar los TLC). perpetúe la extracción y la explotación econórobo de la riqueza generada por el pueblo trabamica; el robo de la ri- ¿Qué podemos hacer? Comenzar a estudiar y analizar jador. Subvertirá las leyes queza generada por con tu familia, con tus amistaambientales de manera que se asegure actividad los puertorriqueños des y vecinos. Organizar charlas, talleres, conversatorios económica sin impory asegurar las inverprimero en tu casa, luego en tu tar las consecuencias en la salud de la gente y los siones de capital fi- barrio y en tu pueblo sobre la JCF. ecosistemas naturales de nanciero extranjero. la nación. Organizar actividades para hacerle saber al gobierno federal y a los administradores de la ¿Qué fin tiene la Junta y cuál es su similicolonia que no nos vamos a quedar cruzados tud con los Tratados de Libre Comercio? de brazos. Únete y solidarízate con actividades Garantizar que se le pague a los bonistas, caregionales y nacionales contra la JCF y contra sas inversoras, en fin, Wall Street, sea como sea la colonia. (lo mismo que los TLC). La Junta tiene como Organizar escuelitas comunitarias en el barrio único fin perpetuar la explotación económica; para dialogar, conversar y visualizar cómo vael robo de la riqueza generada por los puertomos a enfrentar la JCF. Organizar proyectos de rriqueños y asegurar las inversiones de capital jardines comunitarios, fincas comunitarias, bafinanciero extranjero (lo mismo que los TLC). sados en la agroecología popular para comenDespoblar nuestro archipiélago y así afianzar el zar a levantar la primera soberanía, la alimencontrol de las tierras y recursos de la nación en taria que nos conducirá a la descolonización e manos de extranjeros, ricos, blancos (lo mismo independencia. que los TLC). Claramente las medidas y las tácticas de implementación ideológica que se utilizan para ¿Cómo logrará esto la Junta? la imposición de la JCF refleja las narrativas Vendiendo todos los bienes del pueblo puerideológicas de los TLC y las metas de la comotorriqueño, tierras agrícolas (ponen en peligro dificación y privatización de todos los servicios posibilidad de Soberanía Alimentaria); venta públicos. mente hoy con la imposición de una Junta de Control “Fiscal”Imperial Colonial, (JCFI).

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ESPECIAL

Los TLC son contra los pueblos: hay que organizar la resistencia

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finales de 2015 se celebraba en Cuba la primera década de la derrota de ALCA – Área de Libre Comercio para las Américas– que tuvo lugar tras la histórica IV Cumbre de Mar del Plata (Argentina), el 4 de noviembre de 2005. En ese espacio se definió como agenda única iniciar el proceso de rearticulación de los movimientos sociales para enfrentar las diferentes situaciones que se experimentaban en los países a nivel económico y político y que, por supuesto, se reflejaban en lo social: la consigna surgida fue luchar contra el libre comercio y las corporaciones transnacionales, profundizar la democracia, defender las soberanías y avanzar hacia la integración desde los pueblos. Faltando semanas para un aniversario más de esa conquista de los pueblos que se traduce en la retirada de ALCA, se observa que la ofensiva del capital se va arreciando hasta pervertir los principios y mecanismos de la democracia para instalarse con otra cara y traer más de lo mismo: miseria, explotación, usurpación.

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Es lo que ocurre con los golpes de Estado que se han dado en los últimos años en la región, al punto de virar completamente hacia la derecha países que, mediante las urnas, estaban siendo gobernados por partidos progresistas. Si bien hay muchos vicios y errores que cuestionar a los gobiernos de izquierda que han tenido oportunidad de fortalecer las luchas populares y la desaprovecharon por un conjunto de elementos conjugados que hacen a las razones, siempre es preferible que la administración del poder recaiga sobre líderes y lideresas que tengan cierta sensibilidad y compromiso social y contribuyan al buen vivir de los ciudadanos y ciudadanas, así éste signifique asistencialismo o programas que no rocen, ni remotamente, la estructura económica y política del Estado burgués. Lo cierto y lo concreto es que estamos presenciando en América Latina y el Caribe un retroceso inmenso en materia de derechos humanos y comunitarios como solo se puede comparar, en la historia reciente, con la oscura noche de


las dictaduras militares que azotaron el continente con fuerza represiva para sostener privilegios de una minoría sobre otros que constituían sectores mayoritarios. Los golpes de Estado contra Haití, Honduras, Paraguay y Brasil facilitan el arribo de las corporaciones transnacionales que tienen en los diferentes tratados de libre comercio el padrinazgo perfecto para su instalación: éstos últimos son un monstruo grande y pisan fuerte. En el marco del proceso de la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que tendrá lugar el próximo 4 de noviembre y que movilizará a miles en diferentes países, se realizó un encuentro que tuvo lugar entre el 20 y el 23 de septiembre en la capital uruguaya, Montevideo, donde el bloque conocido como EuroLat –es decir, parlamentarios progresistas de Europa y América Latina– se sentó a dialogar con los movimientos sociales en una suerte de mini-cumbre paralela para abordar los diferentes TLC que se están imponiendo a los pueblos a través de sus gobernantes títeres. El posicionamiento de la socie-

dad civil latinoamericana fue que no existen condiciones de igualdad ni garantías para los pueblos debido a los golpes de Estado que, en general, constituyen atropellos contra el curso normal de la democracia en los países afectados y que, en conjunto, alteran el desarrollo y la estabilidad de cada uno de los países vecinos integrados en bloques y que deben pronunciar necesariamente su tendencia natural de rechazo. Claro que no ocurre eso con los gobiernos de derecha que se sienten avalados justamente para concretar los planes de los que son simples operarios. Pero es de observar que estos golpes de los que hablamos más arriba, incluso, han sido financiados por las corporaciones que colocan a sus leales a administrar la cosa pública. Ocurrió en Paraguay en 2012, para que Monsanto pudiera multiplicar sus semillas del mal que estaban encontrando cierta resistencia: bastó la masacre de 17 personas, un juicio político exprés contra el presidente constitucional y un gobierno de facto para dominar ese territorio como amo y señor.

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Hace apenas unos años, y bajo la influencia de Hugo Chávez, cuando en la región las expresiones giraban en torno a la propuesta de ALBA, UNASUR, Banco del Sur, etc., no hubiera existido tanta permisividad como la que ahora se está dando para la instalación de un TLC entre la Unión Europea y el MERCOSUR, por ejemplo. Por otro lado, conocemos la experiencia nefasta que dejó la relación entre el pueblo de México y el TLC con Estados Unidos en la década de 1990. Ahora estarían por aprobar el TPP o Acuerdo de Asociación Transpacífico, donde participan otros 11 Estados en el mundo, incluidos Chile y Perú en América Latina. México conoce en carne propia la devastación que significó un TLC con el imperialismo y ahora ha vuelto a caer bajo un gobierno entreguista que consiente el plan de Estados Unidos de promoción de una economía global que, en el mundo, responda solo a los intereses corporativos de unos cuantos que constituyen el poder fáctico, superiores incluso a los propios Estados. Se pretende con estos acuerdos acaparar amplios campos de producción y de servicios que incluyen rubros como la provisión de semillas y otros insumos agrícolas, el área farmacéutica, automotriz y maquinarias, entre otras que resultan elementales para el desarrollo económico de una nación.

Con el avance neoliberal y estos tratados que hoy por hoy rebasan lo meramente comercial, se violenta la democracia y no se respeta en absoluto la decisión popular –como se dio en Brasil con la destitución de Dilma Rousseff–, volviéndose a viejas prácticas autoritarias que tanto daño han hecho a nuestros países. Es un nuevo Plan Cóndor, como ya nos lo advirtieron algunos estudiosos, y esta vez, de la mano de las transnacionales, el ave rapaz aterriza en nuestros territorios campesinos e indígenas para pelar todo. Ante este escenario que presagia mayor extractivismo, acaparamiento, violencia institucional y atropello de derechos laborales, humanos y comunitarios, persecución de la lucha social a través de la cárcel y la muerte de referentes en la defensa de los bienes comunes, como el asesinato cobarde de Berta Cáceres, como los presos políticos de Goiás o los de Marinakue, los del Pueblo Mapuche, los de Colombia, etc., a los pueblos solo les resta seguir apostando a la unidad en las luchas comunes y, particularmente como movimientos sociales vinculados a la CLOC-Vía Campesina, nos queda resistir estos golpes fortaleciendo los territorios con organización del trabajo de base, la formación de cuadros y la comunicación popular que es vehículo de expresión de nuestras conquistas y nuestros desafíos encaminados hacia la emancipación definitiva.

Los pueblos seguimos en lucha por la Democracia, la Autodeterminación, la Soberanía y nuestra Liberación

¡Ni un paso atrás! 9


REGIONAL

REGIÓN CONO SUR

Chile - TPP: nueva fase del capital financiero acechando a los pueblos. La Justicia insiste en la persecución política a trabajadores sin tierra

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l TPP es un tratado internacional firmado por 12 países, entre ellos Chile. Se dice que es un tratado de libre comercio, pero es en realidad una especie de constitución superpoderosa que determinaría muchísimos aspectos de nuestra vida, con efectos graves y perniciosos para el presente y futuro de todas y todos nosotros. En Chile, el TPP todavía no es ley; para serlo, necesita ser aprobado por el Parlamento. Por lo mismo, en este momento es importante informarse sobre qué es el TPP y movilizarse de la forma más amplia posible para hacer presión sobre senadores y diputados para que no lo aprueben.

Son muchas razones para decir NO AL TPP. A continuación presentamos 12 razones que para las organizaciones campesinas son especialmente importantes: 1. EL TPP es un tratado que se negoció en secreto y se seguirá re-negociando en secreto, afectando muchísimos aspectos de nuestra vida y nuestro bienestar, sin que podamos decir nada al respecto. Es un tratado profundamente anti-democrático y un cheque en blanco a favor de las empresas y a costa nuestra.

Para hacer las cosas peor, los países firmantes tendrán la obligación de conformar más de 10 comités para re-negociar casi todos los años diversos aspectos del Tratado, siempre con el fin de “facilitar el comercio y la inversión”. Las re-negociaciones seguirán siendo secretas y deberán buscar formas de facilitar más aún el establecimiento de las empresas extranjeras, disminuir los costos que esas empresas tienen (por ejemplo, permitiéndoles pagar sueldos más bajos o menos impuestos), y disminuir las regulaciones en general. En resumen, cada re-negociación significará más garantías

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para las empresas transnacionales y más peligros y abusos para nosotros.

la producción de materias primas, hasta la fabricación, la distribución y la venta.

2. Es una renuncia grave y peligrosa a la soberanía nacional, porque cada país firmante perdería su libertad para legislar, desarrollar políticas públicas, impulsar programas gubernamentales, definir prioridades de inversión o de desarrollo local, etc.

5. Abre la puerta para que se pierdan los pocos derechos laborales existentes en el país. Los cambios de leyes que se deberán hacer podrán tener una repercusión realmente grave en los pocos derechos laborales existentes en el país, y la obligación de tomar en cuenta la opinión de las empresas transnacionales hará prácticamente imposible lograr mejoras en el futuro.

3. Se introducen normas jurídicas que atropellan y suspenden derechos humanos básicos. Especialmente a través de las reglas sobre propiedad intelectual, el TPP introduce exigencias que violan gravemente principios de justicia y derechos humanos básicos.

6. Expande varios años las patentes a los medicamentos y productos farmacéuticos, haciéndolos más caros e inaccesibles, y bloqueando alternativas más baratas, como los medicamentos genéricos. Debido a la resistencia de muchos países no industrializados y a lo escandaloso del negocio de los medicamentos, algunos años atrás los países que firmaron el TPP tuvieron que aceptar un acuerdo de la Organización Mundial del Comercio que permite limitar la cantidad de años en que un medicamento esté patentado.

Por ejemplo, si alguien es acusado de “piratear” una película, fotocopiar un libro o reproducir una semilla privatizada, tendrá la obligación de entregar a los jueces información sobre las “infracciones” cometidas, aunque eso signifique auto-acusarse. Igualmente, se impondrá la obligación de delatar, el allanamiento por sospecha y la confiscación por sospecha.

4. Fomenta formas extremas de monopolios y concentración empresarial. Uno de los compromisos centrales del TPP es fomentar y facilitar lo que han llamado “cadenas de suministro transfronterizas”, nombre elegante para grandes redes empresariales transnacionales propiedad de grandes capitales, que controlan y concentran procesos productivos completos, desde

7. Criminaliza acciones como copiar música, películas o programas de computación para uso personal; también se criminaliza sacar fotocopias para uso personal. En la actualidad ya está prohibido en Chile copiar música, películas o libros, pero es castigado con cárcel solo si se hace con fines comerciales. Asimismo, la ley actual permite que las bibliotecas estén exentas de

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cultivos transgénicos para el consumo humano y animal.

esta prohibición, pero con el TPP quedan sometidas a las mismas reglas.

12. Agrava de manera irresoluble el problema de la tierra y los territorios, del mar y del agua. El TPP –como los demás tratados de libre comercio– dictamina que la propiedad es intocable. Para el capital transnacional, esto se traduce en tres aspectos: no se puede limitar la concentración de riqueza y propiedades, no se puede expropiar y no se puede dañar las ganancias.

8. Restringe la capacidad del Estado para administrar las empresas estatales, especialmente si su producción es importante. 9. Obliga a la privatización de las semillas y plantas (cultivadas o silvestres), los microorganismos y los productos derivados de ellos. Abre la puerta al patentamiento de animales y genes. 10. Abre la puerta a la privatización de los conocimientos tradicionales. El TPP dice de manera indirecta pero innegable que los conocimientos tradicionales, especialmente los relacionados a plantas, animales y microorganismos, podrán ser privatizados mediante diversas formas de propiedad intelectual (sin especificar cuáles). Una vez más, el hecho de que el Tratado será revisado y ampliado de manera periódica indica que en el futuro se irán determinando las formas de llevar a cabo este robo.

En resumen El TPP impone muchas cosas que ya se impusieron con otros tratados de libre comercio, pero pone exigencias adicionales o limita aún más el posible accionar del Estado. Por ejemplo, Chile con el TPP no podría tomar medidas para proteger su economía sin antes dar explicaciones fundadas mediante estudios y cálculos detallados. Las patentes de medicamentos se expanden de 5 a 8 años. Otro ejemplo, el TPP impone medidas penales (cárcel) por infracciones a la propiedad intelectual. El TPP le abre la puerta a las patentes sobre animales, lo que no está en otros tratados. Hay muchísimos otros casos. Camila Montecinos GRAIN – ANAMURI. Chile, setiembre de 2016.

11. Obligaría a aceptar los cultivos, animales y alimentos transgénicos. El TPP obliga a Chile a revisar la prohibición de los

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REGIÓN CENTRO AMÉRICA

Diez años de vigencia del CAFTA-DR: Impacto en la agricultura centroamericana

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do internacional (especialmente a los Estados Unidos).

l Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-Centroamérica (TLC, o CAFTA, por sus siglas en inglés) es un tratado regional de libre comercio entre los Estados Unidos y seis países: Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica; La República Dominicana se hizo parte del pacto en marzo de 2004, después de que terminaron las negociaciones con los países centroamericanos. Respecto a las dinámicas alrededor de los TLC, la región desarrolla un comportamiento dual, por un lado incrementa sus áreas de producción para la agroexportación de caña de azúcar, maní, piña y ganado, mientras que por otro reduce la competitividad en la producción de granos e incrementa la dependencia a las importaciones para garantizar la disponibilidad de alimentos.

Simultáneamente a la promoción de la agroexportación y la extracción de minerales, el modelo neoliberal y el CAFTA-DR han desalentado la producción de granos básicos y otros alimentos tales como la cría de ganado vacuno, de cerdos y aves de corral. Con el CAFTA-DR se han incrementado las exportaciones en general y ha aumentado la inversión extranjera, pero no ha tenido ningún efecto en el mejoramiento de la cantidad y calidad del empleo rural. Por ello mismo, no se ha constituido en un instrumento para reducir la extendida pobreza en las zonas rurales. Después de diez años del CAFTA, el empleo continúa siendo de baja calidad y concentrado en la economía familiar por cuenta propia.

Centroamérica ha ido perdiendo la capacidad de abastecerse de sus propios cereales: Honduras solo genera el 49%, El Salvador 58%, Guatemala el 60% y Nicaragua el 75%. Honduras es un país deficitario en la producción de alimentos y El Salvador importa más del 60% de los alimentos.

A diez años del CAFTA, rubros como carne bovina, pollo y lácteos se enfrentan a niveles mínimos de desprotección. Producto de un acuerdo de desgravación que no consideró sus intereses.

Es evidente la reducción relativa de la importancia de la agricultura en la economía regional. Así como de la modificación de la estructura del mercado laboral y el incremento de la migración del campo a la ciudad y al merca-

Principales recomendaciones 1) Posicionar el tema de los tratados de libre comercio en la agenda regional, evidenciar efectos negativos en la agricul-

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la tierra, asistencia técnica y créditos. Asimismo, el cuidado, uso sostenible y defensa de los recursos naturales.

tura, producción de alimentos, precio de los alimentos y la Soberanía Alimentaria. 2) Los alimentos deben estar fuera de los tratados de libre comercio. El Estado debería recuperar su derecho a proteger la producción y comercialización de alimentos. 3) Garantizar el reconocimiento de los derechos de propiedad ancestral en la producción, intercambio y difusión de las semillas criollas.

6) Al corto plazo, demandar del Estado un programa agroalimentario que restablezca la capacidad nacional de producción de granos básicos en función de los intereses de la pequeña producción campesina (contrapropuesta al actual programa gubernamental en este tema).

4) Las organizaciones campesinas y demás movimientos sociales deben diseñar e impulsar un modelo de desarrollo que priorice la vida y el derecho a la alimentación antes que los mercados: tierra, asistencia técnica, créditos; y, defensa de los recursos naturales. 5) Demandar el reconocimiento del Estado del derecho de la alimentación como un derecho humano y, por consiguiente, que asegure el acceso de la población rural en situación de pobreza a

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ALIADOS

AMIGOS DE LA TIERRA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (ATALC)

Los peligros del libre comercio en los acuerdos “megarregionales”

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La ofensiva neoliberal del libre comercio en la OMC nos convocaba como movimientos y organizaciones sociales puesto que las reglas y cláusulas que se negociaban allí, desregulaban aún más las economías y profundizaban la mercantilización de nuestros bienes naturales incluyendo a la agricultura y más ampliamente a los sistemas agroalimentarios dentro de las materias negociables comercialmente.

oy, la agenda neoliberal del libre comercio se discute en negociaciones bilaterales y megarregionales. La Organización Mundial del Comercio (OMC) como espacio protagónico para las negociaciones comerciales en variados planos, ha pasado a un plano secundario aunque sigue siendo un espacio “legitimador” para el poder de las grandes transnacionales, las instituciones financieras y los países centrales.

Los capítulos sobre propiedad intelectual, agricultura, bienes industriales o compras gubernamentales constituyeron importantes amenazas para la soberanía de los pueblos.

Las diferentes regiones del mundo están hoy sumergidas en complejas negociaciones que involucran algunos de los más nombrados acuerdos megarregionales: el Acuerdo Transatlántico (TTIP) que Estados Unidos está negociando con la Unión Europea, el Acuerdo Transpacífico (TPP) firmado por 12 países, y el Acuerdo de Comercio de Servicios (TiSA) en negociación entre 23 países.

En la actualidad estos acuerdos megarregionales continúan profundizando estas amenazas al tiempo que las amplifican, en una variedad de formas: 4 Se compromete la capacidad de los Estados para dirigir políticas públicas en un amplio sentido.

Los contenidos de estos acuerdos, sus disposiciones, definiciones y alcance de las reglas son mucho más agresivos que lo negociado en la OMC. Los formatos de Tratados de Libre Comercio (TLC) en sus diferentes versiones, incluida el derrotado ALCA, también han incorporado este tono agresivo en sus contenidos, homologando sus contenidos y alcance a lo que establecen los acuerdos megarregionales.

4 A través de la convergencia de reglas y normas, se impone la obligatoriedad para los miembros de adherir o ratificar una serie de tratados entre los que se encuentra el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV en su revisión de 1991).

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4 Las definiciones que se incorporan en los acuerdos son amplias y profundas para expandir aún más la frontera de lucro de las empresas transnacionales. Ya no alcanza con la rebaja de aranceles para la entrada de bienes y servicios. Se hace necesario, desmantelar las disposiciones que crean los Estados para regular los sectores productivos y servicios en sus países. 4 Los alcances que las cláusulas de Nación Más Favorecida o Trato Nacional tienen en estos acuerdos no son solo más amplias, sino más transversales a todos los sectores y anexos de negociación. 4 Se imponen nuevas formas de negociación como las listas negativas que no solo complejizan la capacidad de negociar de los países en desarrollo, sino que, además, introducen una lógica de que cualquier sector, tecnología (en materia energética, por ejemplo), servicio y oficina pública puede llegar a quedar incluido en la liberalización. 4 Establecen “filtros” y controles al accionar de los Estados y las políticas públicas. Éstas deben ser imparciales y demostrar criterios de transparencia y necesidad.

4 La democracia “se suspende” cuando se acuerdan textos con estas características a espaldas de los parlamentos y los pueblos. El secretismo es una de las características más notorias de estos acuerdos que sigue generando amplio rechazo en todos los países. 4 Potencia y consolida el accionar del capital transnacional al prevenir a los parlamentos de legislar activamente en materias de interés nacional ya que cualquier disposición puede ser objeto de controversia para un inversor y el Estado puede ser llevado a juicio por una transnacional en un arbitraje internacional. Estos y otros elementos constituyen evidencia suficiente de que este tipo de acuerdos rescatan lo peor de los instrumentos del llamado libre comercio. Hoy estamos nuevamente en una ofensiva neoliberal que ha construido nuevos instrumentos para avanzar sobre los pueblos. Para los países en desarrollo son además una hipoteca explícita para los avances alcanzados en materia de derechos y socavaban profundamente la posibilidad de avanzar hacia la Soberanía Alimentaria de nuestros pueblos.

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Voz Campesina es una producción conjunta de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC)-Vía Campesina y Radio Mundo Real-Amigos de la Tierra Internacional, donde se repasan los principales temas del movimiento campesino, indígena y social de América Latina. Se trata de un diálogo abierto sobre los desafíos, luchas y problemáticas que enfrenta el movimiento campesino continental. Escúchelo en las páginas de las organizaciones de CLOC-VC y en Radio Mundo Real.

El boletín Tierra es una herramienta histórica de intercambio informativo de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC) y los movimientos sociales del campo popular. Es el esfuerzo y fruto del Colectivo Continental de Comunicación de la CLOC-VC y de sus organizaciones. Coordinación General: Secretaría Operativa de CLOC-VC - Correo Electrónico: secretaria.cloc.vc@gmail.com Suscríbase: clocomunicacion@gmail.com www.cloc-viacampesina.net Facebook: Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo / Twitter: @CLOC_LVC. 16 Bs. As. - Argentina

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