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Usoa Fullaondo


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EDICIÓN

Usoa Fullaondo IMÁGENES Y TEXTOS

Usoa Fullaondo

COLABORACIONES

Jon Ander García Laida Lertxundi TRADUCCIONES

Eider Zubiaur (Euskera) Hori-Hori (English) FOTOCOMPOSICIÓN

Arteburu, C. B. IMPRESIÓN

Grafilur, S. A. SUBVENCIONADO POR

Gobierno Vasco. Departamento de Cultura Eusko Jaurlaritza. Kultura Saila ISBN 978-84-608-5872-0 Depósito legal BI-290-2016 usoafullaondo.com usoafullaondo@gmail.com

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AGRADECIMIENTOS

En especial a Jon, Laida, Marilu y Fito. También a Ane, ama, Cris, Aitor, Rita, Edu, Txus, Ena, Irati, Jone G, Jone M, Nahia, Ainara, Aristide, Cassandra, Lillegerd... Y familia. Un Atletismo Afectivo está dedicado a la playa de Azkorri.

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Un /

Atletismo / Afectivo

“Hay que admitir en el actor una especie de musculatura afectiva que corresponde a las localizaciones físicas de los sentimientos. El actor es como el atleta físico, pero con una sorprendente diferencia: su organismo afectivo es análogo, paralelo al organismo del atleta, su doble en verdad, aunque no actúe en el mismo plano. El actor es un atleta del corazón. La división de la persona total en tres mundos vale también para él; y solo a él le pertenece la esfera afectiva. Le pertenece orgánicamente. Los movimientos musculares del esfuerzo físico son como la efigie de otro esfuerzo, su doble, y que en los movimientos de la acción dramática se localizan en los mismos puntos. El punto en que se apoya el atleta para correr es el mismo en que se apoya el actor para emitir una imprecación espasmódica; pero en la carrera del actor se ha vuelto hacia el interior. Todos los recursos de la lucha, del boxeo, de los cien metros, del salto en alto, encuentran bases orgánicamente análogas en el movimiento de las pasiones, tienen los mismos puntos físicos de sustentación.” El teatro y su doble Antonin Artaud


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Repetición

Correr el lunes. Andar rápido, con prisa. Recorro la mesa con los ojos antes de salir. Recoger algo, un desecho. O algún objeto que lleva tiempo ahí. Sobre la mesa. Lo toco y no me da asco. Lo miro mucho. Me sudan las manos. Y si es verano, hasta las espinillas. Correr el miércoles (un día sí, un día no; si no, se me cargan los gemelos y no descanso bien por las noches). Un bloque de arbustos enzarzados no me deja ver lo que está más allá. Casi siempre es el mar. A lo largo de una cuesta de poca pendiente, una campa es más o menos extensa al mirarla desde diferentes alturas. Nunca estiro y por eso se me acumula la tensión. Me acuerdo de que he visto un ladrillo que apenas estaba roto. Solo alguna esquina descascarillada. Uno de esos bloques grandes con una trama parecida a la del interior de los sobres más corrientes, los de las elecciones. Uves, uves dobles. Un montón de cuestas, como en Azkorri. Más tarde, cojo el coche y llevo el ladrillo al estudio. El viernes salgo a correr otra vez. Pero quiero acabar desde el momento en el que cierro la puerta. He escuchado esa canción más de 50 veces en el último año. Ha perdido todo el sentido del principio, como cuando repites una palabra en voz alta una y otra vez. Qué bien que se me acaba la batería; me quito los cascos y escucho a los pájaros. Reconozco a los mirlos machos. Tengo la sensación de que llega el invierno. Coloco los objetos que he recogido y los ordeno sobre la mesa. En la mesa todo se puede transformar, las cosas se mueven y nada es definitivo. ¡Anda! El papel milimetrado barnizado. Un regalo. Hago un comecocos. Es importante atender a la distancia entre las piezas. Y a su orientación. No puedo evitar que me guste la pared y colgar cosas en ella. Tiene muchísima dignidad. Aparece un fondo nuevo. La planta del estudio crece rapidísimo. De 77 cm a 103 cm en cuatro meses. 13


CARGAR

Útil inútil Desvío Resto Regalo

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Sobre la hierba

La mala hierba. Pero tambiĂŠn esplendor en la hierba. Tumbarse sobre la hierba, estirarse. Me pica el cuerpo. Pisar la hierba, arrancarla. Dejarla crecer. Como al pelo. La hierba es como un juego, hace ejercicio constantemente, crece como algo inevitable y se desborda. Es entrenamiento. La hierba no produce nada importante. La hierba estĂĄ entre las flores.

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ENTRENAR

Insistir en lo usado En lo arrugado En lo roto En la diferencia de lo que siempre ha estado ahĂ­

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Verano del

2013

Coreana

Chocolate

Cubo

Jabón

Ajedrez

Juguete Serpentinas

Bombón

Cerveza

Plástico

Escudo

Tapa

Barco

Jardín Virgen

Barraca

Lima

Faro

Afro

Carta

Mando

Moussel

Videojuego

Garaje

Traje

Regla

Azulejo

Piscina

Pájaro

Almohada Caja Linterna

Tierra

Regalo Regaliz

Matasuegras Cartón

Fresa Separadores

Amor

Nave Vino

Cuerpo Ibuprofeno

Camiseta

Polo

Camping

Tiesto

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APOSTAR

Dejar hacer al azar

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Apostar que el azar construye. Y todo lo que es consecuencia del azar está bien porque no puede estar mal. La medida del papel es de 70 x 100 cm, dividido en cuadrantes de 5 x 5 cm. Horizontal. Como el paisaje. He necesitado 3 dados para dibujar las formas -seleccionadasde la regla que se utiliza para construir diagramas de flujo. En el primer cuadrante lanzo el primero, en el siguiente el segundo, en el tercero el último. ¿Por qué el triángulo y el círculo están en el mismo dado? Porque comienzo a dibujar desde las formas del extremo superior derecho hasta llegar a seis. Las seis caras del dado. Seis posiciones. Superior centro. Centro izquierda, CENTRO, centro derecha. Inferior centro. Tampoco es demasiado preciso. La forma puede estar colocada hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha o hacia la izquierda. Un único dado. Repito dos opciones. Relleno la forma o no. Con degradados de dos colores quizás. O dibujo rayas con regla para no dejar el fondo blanco. ¿Y los lápices? ALPINO. De toda la vida. Según los voy sacando de la caja. Están desordenados. El pino. El pino encaja donde puede. 35


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3 de Enero

Laida. ¡Me encanta tu inglés! Coffee Connector, Lemon Communicaton Line, me muero de risa, es surrealista y ciencia ficción total, ¡pero todo desde la cocina! Se te ve pensando, corriendo y trabajando y sí, tiene ese feeling de estar de mudanza, de un sitio a otro con objetos domésticos que se desarman y recomponen. Un poco de lobby de hotel tropical también, imaginando otros lugares desde la costa, oteando el mar y lo que queda lejos. Usoa. ¿Por qué me regalaste la jarra loca? Parece que se va a caer y nunca se cae. Además, si se cayera, no se rompería. Laida. Pues es que la vi y pensé que tenía humor formal, y que tú lo entenderías. Que era como un chiste mudo. Hablamos de la funcionalidad y falta de ella en tu trabajo, las herramientas que se convierten en esculturas etc, ese estar entre dos cosas a nivel de significante lingüístico, útil o inútil, etc. La jarra más que útil es utilizable. Está así, un poco caída, pero es más o menos funcional. No descarté que la usaras para vino o agua en verano. Pero me interesaba como objeto. ¿Por qué regalar cosas? Está todo lleno de trastos, nadie quiere cosas, ¿qué hacer con ellas? Si son arte es otra categoría, nunca sabemos qué hacer con ellas, así que no pasa nada. Toman forma física pero son ideas y pensamientos, son cuestiones filosóficas, pensar en ellas con intensidad desarma nuestra relación con los objetos a nivel personal, formal y económico. Pensé que la jarra caería en ese espectro. Alguna vez hablando de mis películas te he comentado que cuando ruedo siento la presencia física de los objetos con mucha fuerza. Se vuelven muy vivos, en sus colores y texturas, trascienden. La jarra me gustó por sus trenzas anchas y duras. Me imaginé las manos de un artista. Un señor mayor que sigue creando objetos. Es tosca. No sé, ¿por qué regalar? Para decir, pienso en ti, me acuerdo de ti. Usoa. Yo te regalaría limones pero pesan mucho para enviártelos por correo. ¡Imagínate el olor! Los limones son fantásticos. Y tienen mucha luz. 39


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F

Leí en una novela que el paraíso es un jardín tapiado. Un espacio que miras desde fuera, desde lo alto del muro o desde las rendijas de formas geométricas, y al que no puedes acceder. Unas flechas curvas que rodean una flor la hacen girar sobre sí misma, hasta volverse loca y convertirse en un cromo que cuesta despegarse de la mano porque tiene brillantina y la mano está sudando. Se aíslan del resto, del verde, de los limones; se han despegado del álbum.

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tómame De Usoa para Jon Te pedí que me regalaras un dibujo que habías hecho. Era una especie de bandera partida en tres. Estaba trabajando con separadores de plástico y quería que me lo dieras y utilizarlo como me diera la gana. Estaba hecho con el ipad. Te había contado lo de los bueyes de carga; dicen que cuando uno de los dos muere

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afec


ctivamente accidentalmente, el otro no tarda mucho en hacerlo. Hablamos de esa simpatía muda y del apego que produce el cuerpo a cuerpo. Esa noche me enviaste la invitación por mail. Todo empezó con una especie de cuaderno móvil muy cutre que no servía para nada. De Jon para Usoa (The Dripping Garden)

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Gimnasio esotérico

Me gustaría esparcir pigmento negro mezclado con brillantina en zigzag y luego colocar algunos limones en línea, intentando que la distancia entre ellos sea siempre la misma. Crear la ilusión de algo trascendente. Todo muy ritual. Entre las cosas poco importantes que me importan está la gomaespuma. Es un material que protege lo preciado y lo nuevo. Es blando pero no vulnerable, me afecta tanto como la luz, la madera y la piedra y mucho más que el metal. Me da la posibilidad de seguir entrenando. Así me mantengo en forma. Un círculo que se convierte en cilindro, que conecta el proceso rectangular y que almacena y dispone lo común. Me sirve empezar construyendo una cuadrícula. Esto tiene que ver con partir del blanco. Y las flores estampadas son lo máximo en intimidad. Es lo primero que tengo que ordenar, me acabo de dar cuenta. Cualquier atleta del corazón necesita unas mancuernas. Quizás así pueda contar una historia.

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SUDAR Chorreo


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Toallas

Chorreo yo. Chorreas tú. Chorrea la lluvia. Chorreo de los ojos. Se me nublan. Me ducho. Chorreo yo. Chorrea jabón. Chorrea agua. Chorrean uves. Chorrean uves dobles. Chorrean jotas. Qué bien. Las toallas no destiñen.

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ESTIRAR

Juntar / Juntarse Levantar / Levantarse Tumbar / Tumbarse Disponer / Disponerse

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Pino o

Punta Delimitar el espacio es algo muy animal. De pájaro. El estudio nunca está vacío; la ventana enfrente de la puerta, las paredes más lisas y más limpias, las más amplias, los enchufes, las columnas. De dónde vienen la luz y el calor. Dónde coloco la mesa; empezar a hacer casa. El estudio te invita a organizarte y a organizar. Te dice “¡Haz algo con poco!”. Luego todo va creciendo. Es un territorio que impulsa la emergencia de cualidades sensibles, la función pierde fuerza y aparece algo de expresión a partir de la que es posible empezar a construir. ¿Pino o punta? Cuando no hay taller, hay hojas en blanco, a rayas, etiquetas y deseo. Dejo caer un dibujo de la mesa como si no supiera qué va a pasar. Queda del revés. Lo cuelgo tal cual sobre la pared. Los listones gordos que impiden que el lienzo roce el suelo dejan de tener esa función para hacerse notar en otro lugar. Doy un paseo por el resto y todo se vuelve atractivo. Después se trata de colocarlo todo donde debe ir, y cambiar el orden de las cosas tantas veces como quiera. Be bird and seduce them all.

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DORMIR Sensaciones y

afirmaciones que se articulan de forma parcial

Ensimismamiento

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Dianas degradadas

Los límites entre los colores del círculo son difusos. Así, no hay manera de saber si el dardo ha caído en el azul, en el rosa, en el verde, en el amarillo, en el rojo, en el naranja o en el blanco. Diríamos más bien que hemos dado al azul más blanco, al rosa más blanco, al verde más blanco, al amarillo más blanco, al rojo más blanco, al naranja más blanco. O solo al blanco; pero es un blanco manchado. Así siempre aciertas. Qué sueño.

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Palmera_Plumero Me aburre identificar objetos según su función. Prefiero imaginármelos haciendo algo disfuncional, utilizándolos de tal manera que el resultado de su uso sea absurdo. Hubo viento y encontré la hoja de una palmera de jardín cerca del coche. La escondí debajo, como con miedo a que me la robaran, aunque sabía que esto era una tontería, y al día siguiente la cargué y me la llevé al estudio. La he cambiado de sitio varias veces. Al mismo tiempo que ocupa un lugar diferente, varía también su uso imaginado. A veces es un plumero que en vez de limpiar, desordena e incluso rompe objetos. Lo deja todo hecho un desastre. Además es enorme y pesa. Tampoco serviría para barrer. Es tan alta que parece que se le ha dislocado el cuello, está desproporcionada, y con el paso del tiempo se ha quedado sin color aunque ahora está al lado de la ventana. Es más amarilla que verde. Limpia el techo o se arrastra por él. Se abre de piernas. Bonita no es; es más bien simpática.

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Mirar bajo

Siento los brazos, las piernas y el culo pesado. El tronco tira para abajo. Empiezo subiendo y al cuerpo le cuesta moverse. Lo difĂ­cil que se le hace mantenerse recto. AsĂ­, la mirada tiende a caerse hacia el suelo. El contorno de un zarzal igualado se convierte en pendiente que desciende. Me cuesta mirar de frente. Como esos signos que se posan sobre las letras, sobre lo gordo, sobre lo que nos interesa. Aplastan el significado pero le dan textura y por fin suenan. Paro de golpe. Media hora. A un minuto de la puerta de madera. He acabado. Entonces sĂ­ que miro al cielo. Y es lo mejor.

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“Hay que admitir que el afecto es, por así decirlo, más banal que genial.” Sueños Robert Walser

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Un Atletismo Afectivo  

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