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BOLETÍN MÉDICO N° 007

¿Divorcio saludable? A veces las personas cambiamos y los ideales que teníamos en un inicio ya no son los mismos, de pronto un día somos dos personas diferentes que no compartimos las mismas metas y eso lleva a la pareja a seguir independientemente sus metas.

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ctualmente el divorcio es una realidad que debemos entender, aceptar y saber llevar. Es una opción que cada vez se toma en mayor medida y que tiene tantos pros como contras. En Ecuador el divorcio ha aumentado un 95% en los últimos 10 años según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Esta cifra no es algo sorprendente y no se da solamente en nuestro país si no en todo el mundo. Siendo algo que cada vez sucede más, esperaríamos que se haga de manera más saludable y con el menor daño colateral posible, sin embargo esto no es lo que sucede; mientras pasa el tiempo peor se vuelve un divorcio y más daño hace a todos alrededor. No se trata de fomentar el divorcio ya que una de las cosas fundamentales es que un matrimonio sea planificado y se luche por el antes de tomar la decisión, siendo esta una última opción para mantener la estabilidad emocional de toda la familia; debido a que una pareja unida que se agrede constantemente es más dañina que la separación de la misma.

Factores Cuando una pareja llega a un divorcio usualmente es porque algo o una serie de cosas han quebrantado la relación de la pareja. Existen diferentes factores que conllevan a que la relación se pierda. Al inicio cuando se tienen hijos, los padres suelen ponerlos como prioridad ante todo y se deja un poco de lado la vida de pareja, las citas, la intimidad y el romanticismo. Eso es normal, pero si de eso hacemos rutina poco a poco desgastamos la relación. La infidelidad es una falta a la confianza y el respeto de la relación y genera dolor y que la pareja comience a dudar de toda la relación, por lo que se forma una grieta que no se sana fácilmente y puede no sanarse y llevar a una separación. El maltrato de alguna de las partes en algunos casos (ojalá fuera en todos) puede llevar a que la persona decida salir de ese ambiente abusivo y optar por el divorcio. A veces las personas cambiamos y los ideales que teníamos en un inicio ya no son los mismos, de pronto un día somos

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dos personas diferentes que no compartimos las mismas metas y eso lleva a la pareja a seguir independientemente sus metas. Consecuencias en los hijos Una separación es dura siempre, por el mismo hecho del cambio de rutina y sobre todo porque para los hijos puede que genere dudas sobre todo lo que conocen. Esto muchas veces puede generar inseguridad, tristeza, desconcentración y bajo rendimiento. Sin embargo no es la regla y no debe ser así mucho tiempo, mientras mejor se maneja menos tiempo va a durar. Para evitar esto es necesaria la comunicación y el respeto por parte de los padres a sus hijos. Hay que hablar las cosas de manera que ellos puedan entender lo que sucede y no dar detalles que no son de su incumbencia. Ellos no tienen por qué saber que hubo infidelidad, o que hay problemas de dinero o cualquier otro problema entre la pareja. Ellos necesitan saber que no está funcionando y que a


¿Divorcio saludable? pesar de eso existe respeto por la pareja y que nunca van a dejar de ser padres responsables material y emocionalmente, pero sobre todo CUMPLIRLO. Cuando los hijos ven la violencia verbal o física dentro de la pareja, esto los afecta a que transforma su manera de percibir el amor y las relaciones de pareja. Un niño tiene que sentirse querido y aceptado en ambos hogares y que puede estar con ambos padres cuando quiera y que no va a ser manipulado en contra del otro. Dentro de la psicología existe un término que se llama triangulación. Murray Bowen denomina a “la triangulación como, siempre que existe un conflicto entre dos personas, éste puede ser obviado o enmascarado al generarse un conflicto entre uno de los dos y un tercero. Cuando aparece una actitud de rechazo de los hijos hacia uno de los progenitores, parece que el conflicto entre los padres queda en un segundo plano, aunque en realidad lo utilizarán para seguir acusándose mutuamente.”. En este momento, los hijos son utilizados como herramientas para herir a la otra persona y buscar aliados. EVITEMOS hacer esto, hay que ver que es factible y que en muchos casos no es consciente, pero es

urgente que lo hagamos consciente y que de esta forma nos obliguemos a no hacerlo por el bien de toda la familia. Los padres siempre seguirán siendo los padres aunque ya no sigan siendo pareja. Por esto es que no deben olvidar que sus labores como adultos responsables de esos niños no han cambiado por el hecho de no seguir junto a su pareja. Una forma para evitar estos conflictos es pensar en conjunto y si es posible con un terapeuta para ambos padres junto con sus hijos y delimitar las responsabilidades emocionales y materiales de cada uno con la familia, para que de esta forma se sea lo más justo posible. Además de tener sus necesidades básicas cubiertas y no escuchar recriminaciones ni comentarios negativos sobre el padre o madre. De esta forma se va a ayudar a la estabilidad emocional de todos y que el niño acepte su nueva rutina. Consecuencias en la pareja Para ir avanzando, es primordial la comunicación y el respeto. Después del divorcio es necesario hablar por el bien de los hijos y jamás faltarse el respeto y peor aún que ellos escuchen esto. El respeto es necesario en todas las áreas. Respeto por la

otra persona, por el rol en la vida de los hijos, respeto por sus decisiones y su espacio como individuo y respeto por las reglas que han puesto para llevar el divorcio. Una separación es como un duelo en donde se experimenta la pérdida de una rutina con una persona y eso genera dolor, angustia, miedos… ; por este motivo hay que saber sentir la pena y ayudarse con actividades positivas como ejercicio, trabajo y tiempo de calidad con la gente que queremos, especialmente la familia. Pero no quiere decir que no pueda ser positivo, ya que cuando una pareja no está funcionando puede ser muy tóxica y liberarnos de esto puede generar paz y un nuevo comienzo, en donde no se pierda la fe en el amor y podamos avanzar sabiendo que fuimos importantes en la vida del otro y que les deseamos lo mejor, pero ya no como esposos. Un divorcio saludable es posible si hay comunicación, respeto y si se busca ayuda porque a veces no se puede solo con todo lo que se está experimentando. Francisca Barros León Psicóloga Clínica

REFERENCIA Amato, Paul R.; Keith, Bruce. (1991). Parental divorce and the well-being of children: A meta-analysis.Psychological Bulletin, Vol 110(1), Jul 1991, 26-46. http://dx.doi.org/10.1037/00332909.110.1.26

Cornejo. A; Fuentes. X. (2012). Maltrato psicológico en la pareja, un problema difícil de afrontar. Revista Salud UC. http://redsalud.uc.cl/link.cgi/ms/revista saluduc/mentesana/maltrato_psicologico _en_la_pareja_un_problema_dificil_de_a frontar.act

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Vallejo, R; Sánchez-Barranco, F; Sánchez-Barranco, P. (2004). Separación o divorcio: trastornos psicológicos en los padres y los hijos. Revista psicológica Cielo http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/n92 /v24n4a06.pdf

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