El discurso sobre las organizaciones está lleno de analogías biomórficas y sociomórfico. En primera instancia, las organizaciones tienen propósitos y objetivos de supervivencia, pasan por ciclos de vida, están plagados de salud o problemas. De igual manera se le dota de caracteres antropomórficos tales como personalidad, necesidades y carácter, los cual son procesos cognitivos propios de la humanidad. Sin embargo, en una analogía persistente, las organizaciones se conciben como sociedades pequeñas.