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ORACION DE GUERRA ho Dios, señor de los que dominan, guia suprema que tienes en tus manos las riendas de la vida y de la muerte, Escucha mi oracion de guerra. Has !Ho señor! que mi alma no vacile en el combate y mi cuerpo no sienta el temblor del miedo haz que yo sea feliz en la guerra como lo soy en la paz,  Haz que la sed y el hambre, el cansancio y la fatiga, no lo sienta mi espiritu, aunque lo sienta mi carne y mis huesos. Que no rehuya, ni con la imaginacion siguiera,  el primer puesto en el combate,  la guardia mas dura en la trinchera, y la mision mas dura en el avance Pon caridad en mi corazón, para que mi disparo sea sin odio Haz que por mi fe , yo sea capaz de cumplir lo imposible, Que desee vivir y morir a un tiempo, Morir como tus santos apostoles, como tus viejos profetas, para llegar a ti. Vivir como tus arriesgados misioneros, Como tus antiguos cruzados, para luchar por ti  por la paz de COLOMBIA y la paz de mis semejantes. Concedeme !ho Dios de las victorias! el perdon por mi soberbia, Quise ser el soldado mas valiente de mi Ejercito,el colombiano amsamante de mi patria. !Perdona mi orguno, señor! Te lo ruego por mis horas en vela, el fusil y el oído atentos a los ruidos misteriosos de la noche y a mi alma que se entrega con todo al  Frio o al calor intenso de la guerra AMEN Oración Caballero que con tu lanza recorriste el mundo dando libertad a mil naciones, en la batalla siempre fulguró tu espada, y nada te importó más que vencer. En tu corcel hermoso de inmortal recuerdo fuiste a las batallas más sangrientas, derramaste tu sangre con bravura y tu bandera siempre ondeó triunfante. Eres el arma de la gran nobleza, y en nuestros pechos llevaremos siempre la digna frase del guerrero Páez: “Vuelvan caras”. Himno Gran galope corceles de guerra encerrado Escuadrón a atacar, en la mano la lanza se aferra, ¡A triunfar, a triunfar, a triunfar!. Gran galope corceles de guerra encerrado Escuadrón a atacar. con los cascosretumba la tierra ¡A triunfar, a triunfar, a triunfar!.


Del Arauca recalca su brillo en la límpida aurora llanera ¡Vuelvan caras! y el grito sencillo dio la gloria al invicto caudillo y nimbó de esplendor la bandera. La victoria era esquiva, triunfaba de Castilla el adverso pendón más de pronto la gloria tornaba y a la patria laureles le daba pues no había combatido Rondón.


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